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Finanzas y gasto público (página 3)



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En los últimos dieciocho años, los gobiernos neoliberales de México han cedido, como ningún otro país en el mundo, a las exigencias de estos organismos al aceptar, e incluso aplicar con mayor dureza, las políticas económicas neoliberales impuestas por ellos y por gobiernos de Estados Unidos. El crecimiento económico hacia afuera, impulsado por los últimos gobiernos, está llevando al país a depender cada vez más del exterior, en particular de la economía estadounidense.

Los gobiernos neoliberales han intentado mantener el "equilibrio de los indicadores macroeconómicos" como la inflación, el déficit presupuestal, el tipo de cambio, la balanza de pagos, etc., y han impulsado profundas transformaciones en la estructura económica del país, tales como:

La apertura económica al exterior. Según la posición oficial, la liberalización comercial es el único camino que puede llevar al país a la competitividad de la planta productiva, en virtud de que en el período sustitutivo de importaciones se protegió a los empresarios volviéndo los ineficientes. Para ellos, el resultado de este modelo: "empresarios ricos, empresas pobres", llevó a los déficits presupuestales más altos, a la inflación galopante y a las consecuentes devaluaciones. Esta concepción los llevó a tomar medidas que convirtieron a México en uno de los países más globalizados del mundo. Además de pertenecer a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y a la Organización Mundial de Comercio, el país ha firmado ocho tratados de libre comercio. En otras palabras, el país es uno de los más abiertos del mundo a la competencia externa. En particular, la firma y entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC-AN) ha sido la negociación comercial más desventajosa que el país haya firmado, debido a que, en los hechos, ha significado la apertura inmediata de todos sus sectores productivos con la economía más fuerte del mundo: Estados Unidos.

La imposición de los gobiernos, junto con los empresarios, de la política de flexibilidad laboral. La política económica neoliberal concibe al salario como uno de los responsables de la inflación. La flexibilidad laboral tiene que ver, entre otras cosas, con la más férrea política de contención de los salarios de los trabajadores del país y con el uso intensivo de la mano de obra a través de nuevas formas de organización del trabajo en "aras de la mayor productividad de las empresas".

La privatización de las empresas estratégicas del país. Se parte de la concepción de que el gasto público es otro de los causantes de la inflación, y que las empresas paraestatales son uno de los rubros que más contribuye a su déficit, por su supuesta ineficiencia, así que privatizarlas se convierte en la forma de, por un lado, hacerlas eficientes y, por otro, reducir el déficit público.

El impulso de condiciones únicas de inversión en la esfera productiva y financiera. Como ya señalamos, la libre competencia en el mercado es vista como la solución a la ineficiencia productiva, ahora bien, para que la planta productiva del país entrara a tal competencia, plantean los neoliberales, es necesaria la atracción y/o retención de la inversión privada; en los hechos, ésta sólo puede provenir de las grandes empresas trasnacionales nacionales y extranjeras. Los salarios deprimidos de los trabajadores del país son la mayor de las ventajas comparativas que los gobiernos neoliberales ofrecen, sin problema ético alguno, a los inversionistas extranjeros y les garantiza un régimen fiscal paradisíaco, además, resultan ser muy permisivos, por ejemplo, con las empresas altamente contaminantes, entre otras disposiciones.

Pero, ¿cuál ha sido el resultado de estas medidas en términos de desarrollo social y económico? A continuación tenemos las siguientes consideraciones:

1. La liberalización de la economía ha provocado la progresiva desintegración del sistema productivo nacional:

• En el campo, la liberalización comercial, el desmantelamiento de los apoyos (principalmente subsidios a la producción, comercialización e, incluso, al consumo), y su orientación a la producción de cultivos de exportación, lo han llevado a la peor crisis experimentada en los últimos 30 años: el campo está descapitalizado; el Producto Interno Bruto (PIB) agrícola está prácticamente estancado; hay una eliminación de subsidios a los productores; un incremento en los costos de producción; su población sufre hambre y miseria y miles de trabajadores del campo tienden a emigrar cada vez más a los llamados "polos de desarrollo" del país y a los Estados Unidos; hay un aumento sin precedentes de la importación de alimentos, sobre todo de la Unión Americana, que antes el país producía e incluso exportaba, tales como maíz, frijol, carne, etc., entre otros problemas.

2. Al mismo tiempo, en el sector urbano, el esfuerzo industrial del llamado "período sustitutivo de importaciones" empieza a ser sustituido por la industria maquiladora de exportación. El crecimiento económico, basado en el sector exportador, ha ocasionado la quiebra de miles de micro, pequeñas y medianas empresas con el consiguiente despido de sus trabajadores. Además, la planta productiva acentúa cada vez más su integración a los encadenamientos productivos externos, ocasionando la desarticulación de las cadenas productivas nacionales. Las ciudades que son consideradas como de un alto desarrollo económico y, por lo tanto, como importantes receptoras de mano de obra, han empezado a destacar como expulsoras de fuerza de trabajo hacia los Estados Unidos, debido al deterioro salarial y al desempleo creciente.

3. La imposición de la flexibilidad laboral del trabajo se ha traducido en modificaciones y violaciones de los contratos colectivos, salarios deprimidos, inestabilidad laboral, precarización de las condiciones de trabajo, intensificación de la jornada laboral, movilidad del empleo, polivalencia del trabajador y desempleo creciente, entre otras medidas. Debido a que en la realidad cotidiana se ha empezado a flexibilizar el trabajo y se han violado los derechos de los trabajadores, los empresarios y el Gobierno pretenden legalizar las ilegales condiciones laborales presionando para que se reforme la Ley Federal del Trabajo y el artículo 123 constitucional.

4. El crecimiento económico orientado a la exportación beneficia sólo a unas 300 empresas de carácter trasnacional y tiene efectos limitados en el resto de la economía. La demanda interna de insumos y mano de obra que generan tiene efectos limitados y no logra arrastrar la economía en su conjunto. Este sector depende, para poder exportar, de bienes intermedios y de capital importados, por lo que mantiene en déficit permanente a la balanza de pagos.

5. Llegó a 75 millones el número de pobres, a causa del modelo económico, 54 de los cuales viven en la extrema pobreza, de acuerdo con el investigador Julio Boltvinik. De esos 54 millones, más de 32 viven en las ciudades y casi 22 en el campo.

6. Ha aumentado la subordinación de la economía mexicana a la estadounidense: las exportaciones mexicanas pasaron de representar el 83% en 1993, al 88% en 1999, y las importaciones pasaron del 71% al 75% para el mismo período; debido a la apertura comercial, México ha pasado a ser dependiente alimentariamente de la economía norteamericana: las trasnacionales estadounidenses cubren casi el cien por ciento de las importaciones totales de maíz, frijol, sorgo, soya, arroz, carnes preparadas y endulcolorantes, entre otros productos. Estados Unidos ha empezado a completar el déficit de la producción interna de algunos de estos alimentos y, en otros, como el frijol y el arroz, viene a competir con dumping, causando que la producción nacional de estos comestibles se quede almacenada hasta pudrirse; por otra parte, el 72% de la inversión extranjera directa proviene del vecino del norte; asimismo, algunas estimaciones refieren que el crecimiento económico de la Unión Americana ha influido en el 38.5% sobre la actividad económica de México en los últimos ocho años.

7. Respecto al uso del presupuesto público, la política social ha desaparecido y en su lugar han surgido políticas asistenciales que se focalizan a los pobres extremos del país. La desaparición del Estado benefactor, que concebía a la administración pública como la responsable de garantizar a la población servicios básicos, tales como educación, vivienda, salud, cultura, etc., es decir, implica la tendencia a la disminución progresiva pero acelerada del llamado salario social por los recortes del presupuesto a estos rubros, junto con la seguridad social.

Pongamos por ejemplo el presupuesto destinado a los subsidios alimentarios, que disminuyeron 49.1% en términos reales, al pasar de 3 mil 778.6 millones de pesos en 1996, a 1 922.3 millones de pesos en el año 2000. El subsidio social de leche, en particular, disminuyó 82.1% en términos reales, al pasar de 622.4 millones de pesos a 141.9 millones de pesos, en el mismo período. Respecto al padrón de niños beneficiados con la distribución de leche subsidiada, éste paso de 6 millones 779 mil niños en 1993, a 3 millones 968 mil para el año 2000, significando una disminución del 41.5% por ciento.

Respecto a la distribución diaria de tortillas vía FIDELIST, ésta pasó de 2 046 toneladas en 1996, a 1 078 en el 2000, lo que significó una disminución en el abasto del 47.3%. Asimismo, el padrón de familias atendidas por este programa pasó de 2 millones 300 mil familias en 1995, a un millón 187 mil familias en el año 2000.

Contrariamente, el manejo discrecional de los recursos públicos le ha permitido a los gobiernos neoliberales transferir recursos a los sectores que considera "prioritarios", además de rescatar a los sectores que considera "estratégicos" para la economía. Los principales beneficiarios del gasto público han sido las grandes corporaciones monopólicas. En particular, la actual administración será recordada, entre otras cosas, por haber llevado el rescate del mayor número de empresas y de particulares. Se estima que el costo asciende a 1.2 billones de pesos, equivalente al Producto Interno Bruto anual del país.

Tomemos el caso de los banqueros que han sido rescatados a través del Fondo Bancario de Protección al Ahorro/Instituto de Protección al Ahorro Bancario (FOBAPROA/IPAB). Los pasivos del IPAB en marzo pasado ascendieron a 737 mil 185 millones de pesos y se espera que al cierre del 2000 se ubiquen en 742 mil millones. El IPAB le garantiza a los bancos una renta de cuando menos 25 años. Y que decir del rescate carretero que benefició a las grandes constructoras como Ingenieros Constructores y Asociados (ICA) y Grupo Mexicano de Desarrollo (GMD), cuyo costo fue estimado en 30 mil millones de pesos.

La necesidad de cambiar el modelo económico

 A 18 años de la imposición del modelo económico neoliberal de crecimiento hacia afuera, éste no sólo ha sido incapaz de frenar la pobreza de la población, sino que la ha aumentado en beneficio de unos cuantos empresarios ligados al mercado internacional. La aplicación de las políticas económicas neoliberales ha inhibido el más elemental desarrollo social y ha fallado en darle al país un crecimiento económico sostenido e incluyente de todos los sectores y ramas productivas; por lo tanto, no ha sido capaz de generar los salarios y el empleo que los trabajadores del país demandan.

• El país es cada día más vulnerable y dependiente en tanto no define internamente la política económica a seguir, privatiza sus empresas estratégicas, depende alimentariamente de los Estados Unidos y requiere permanentemente de la entrada de capitales (deuda externa pública y privada y de la Inversión Extranjera Directa [IED] y especulativa o de cartera), para poder financiar las crecientes importaciones de bienes intermedios y de capital del sector exportador.

Sin embargo, en palabras de Noam Chomski, la "dictadura empresarial", que es la que en verdad rige al mundo a través de lo que se ha dado en llamar "globalización económica", le ha dictado ya de antemano al siguiente gobierno la continuidad del modelo económico.

No obstante, los trabajadores del país tenemos la responsabilidad histórica de revertir para nosotros y para las futuras generaciones el retroceso social y económico, que en realidad han significado las políticas neoliberales. Las necesidades de la población mexicana son muchísimo más grandes que una mera reasignación del presupuesto y que, incluso, un aumento de las partidas presupuestales a los rubros en educación, vivienda, salud, etc. Y es que en los últimos años en el manejo del gasto público, no obstante de ser la palanca económica y política de primera importancia para regular y orientar la producción nacional y el empleo, no aparece por ningún lado el objetivo de recobrar los niveles de nutrición de la población, de recuperar la autosuficiencia alimentaria, de conservar y devolver los recursos estratégicos del país, de aumentar los empleos y el poder adquisitivo de los trabajadores, de elevar los niveles de educación, vivienda y salud para la población, de revertir la desintegración de la industria nacional, etcétera.

Por lo tanto, es necesario cambiar el modelo económico del país. Sobran propuestas al respecto: Julio Boltvinik propone, por ejemplo, una articulación sinérgica de la política económica y la política social, en donde primero hay que definir el bienestar de la población, en lugar de la estabilidad o crecimiento de las variables macroeconómicas, como el objetivo central de todas las políticas públicas. Es decir, dejar de medir el desarrollo a través del crecimiento del PIB y hacerlo mediante índices que pongan en el centro a las personas y su bienestar (desarrollo humano, progreso social y disminución de la pobreza, etcétera).

Asimismo, propone ampliar el campo de acción de la política social para que incluya no sólo los ámbitos tradicionales, sino también los elementos que inciden directamente en los ingresos de los hogares, tales como las políticas de empleo, de salarios y de promoción de la economía popular, entre otras medidas.

Habría que impulsar una amplia discusión sobre el modelo de país que queremos y empezar a preguntarnos, por ejemplo, si es posible que nos convirtamos en un país libre y soberano a pesar de la globalización económica.

 

 

Autor:

Cequea Maryoris.

Meza Berlimar.

Rengifo Victor.

Rivas Yaneth.

PROFESOR:

Ing. Andrés E. Blanco

Enviado por:

Iván José Turmero Astros

Monografias.com

UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL POLITÉCNICA

"ANTONIO JOSÉ DE SUCRE"

VICERRECTORADO PUERTO ORDAZ

DEPARTAMENTO DE INGENIERÍA INDUSTRIAL

CÁTEDRA: INGENIERÍA FINANCIERA

CIUDAD GUAYANA, MARZO 2006

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