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Filosofía teológica




Partes: 1, 2

  1. Introducción
  2. La epistemología de la filosofía teológica
  3. La antropología filosófica
  4. Filosofía teológica
  5. Teología y filosofía ¿son dos caminos paralelos para comprender la realidad? O ¿Son dos mundos distintos?
  6. Filosofía y teología sagrada
  7. A modo de conclusión
  8. Bibliografía

Introducción

Existe una "Filosofía Teológica" o denominada también como "Filosofía de la Religión"?. Para quienes creen en la razón por sobre otra forma de encontrar respuestas a las innumerables inquietudes del ser humano, resulta de particular importancia descubrir la relación existente entre Filosofía y Religión, talvez con el único fin de entender las motivaciones de algunos hombres para aceptar como verdades irrefutables los dogmas que ofrecen respuestas divinas a sus inquietudes.

Para cuyo caso, debemos hacer un deslinde de lo que abarca la "Teología[1]y lo que sucede de igual manera con la "Religión[2]

Por su lado la "Teología", Este término fue usado por primera vez por Platón en "La República" para referirse a la comprensión de la naturaleza divina por medio de la razón, en oposición a la comprensión literaria propia de sus poetas coetáneos. Más tarde, Aristóteles empleó el término en numerosas ocasiones con dos significados:

  • "Teología" al principio como denominación del pensamiento mitológico inmediatamente previo a la Filosofía, en un sentido peyorativo, y sobre todo usado para llamar  teólogos  a los pensadores antiguos no-filósofos (como Hesíodo y Ferécides de Siros).

  • "Teología" como la rama fundamental y más importante de la Filosofía, también llamada filosofía primera estudio de los primeros principios, más tarde llamada Metafísica por sus seguidores y que para distinguirla del estudio del ser creado por Dios, nace la filosofía teológica que se la denomina también teodicea o teología filosófica. (véase Teodicea).

San Agustín tomó el concepto "teología natural" (theologia naturalis) de la gran obra "Antiquitates rerum divinatum", de Marco Terencio Varrón[3]como única teología verdadera de entre las tres presentadas por Varrón: la mítica, la política y la natural. Sobre ésta, situó la teología sobrenatural (theologia supernaturalis), basada en los datos de la revelación y por tanto considerada superior. La "teología sobrenatural", situada fuera del campo de acción de la Filosofía, no estaba por debajo, sino por encima de ésta, y la consideraba su sierva, que la ayudaría en la comprensión de Dios.

Lo que la "teología" desea conocer es a Dios (y lo con Él relacionado), sea con la sola luz de la razón (y así se construye la "filosofía Teológica", sea mediante la luz de la revelación sobrenatural ("teología sobrenatural"). Ambas aplican luego el razonamiento y sacan conclusiones, y lo científico son esas conclusiones correctas, no contradictorias con las premisas. La luz natural no se opone a la luz sobrenatural, por lo que en algunos puntos ambas (la filosofía natural de la religión y la teología sobrenatural) pueden llegar a conclusiones comunes desde dos "ciencias distintas" (desde dos formas distintas y sistemáticas de saber).

En lo correspondiente a la "Teología" como lo explicábamos precedentemente, proviene de dos vocablos griegos, que significa "el estudio de Dios, y por consiguiente de las cosas o hechos relacionados con Dios; especialmente a la "Teología Católica", entendida como la desarrollada por el Catolicismo -la que es común a las iglesias católicas, y en la que se estudia a Dios, fundamentándose en tres fuentes: las Sagradas Escrituras, la Tradición de los Santos o Tradición Apostólica, y el Magisterio- la que fue innovada gracias a la recepción de ideas foráneas y en especial gracias a la introducción de la Filosofía Aristotélica".

Es necesario dejar aclarado que la "Teodicea" es un término empleado actualmente como sinónimo de "teología natural". Fue creado en el s. XVIII por Leibniz, como título de una de sus obras: "Ensayo de Teodicea. Acerca de la bondad de Dios, la libertad del hombre y el origen del mal", si bien Leibniz se refería con teodicea a cualquier investigación cuyo fin fuera explicar la existencia del mal y justificar la bondad de Dios.

Por otro lado la "Religión", al definirla, diremos que proviene del latín "religare" o "relegere") ha sido y es motivo de controversia entre los especialistas. Según el sociólogo G. Lenski, en su obra "Sociología de la Religión", es "un sistema compartido de creencias y prácticas asociadas, que se articulan en torno a la naturaleza de las fuerzas que configuran el destino de los seres humanos[4]Por su parte, el antropólogo Clifford Geertz propone una definición alternativa, en su obra "Antropología Simbólica": "La religión es un sistema de símbolos que obra para establecer vigorosos, penetrantes y duraderos estados anímicos y motivaciones en los hombres, formulando concepciones de un orden general de existencia y revistiendo estas concepciones con una aureola de efectividad tal que los estados anímicos y motivaciones parezcan de un realismo único[5]Debido al amplio espectro de usos de la palabra, resulta especialmente complejo ofrecer una definición exhaustiva de la religión o del fenómeno religioso. Sin embargo se puede afirmar que como hecho antropológico engloba, entre otros, los siguientes elementos: tradiciones, culturas ancestrales, instituciones, escrituras, historia, mitología, fe y credos, experiencias místicas, ritos, liturgias, oraciones, etc.

La palabra "religión" en ocasiones se usa como sinónimo de "religión organizada" u "organización religiosa", es decir, instituciones que respaldan el ejercicio o la actividad de ciertas creencias y ceremonias, frecuentemente bajo la forma de entidades legales.

Diversas ciencias humanas se han interesado por el fenómeno religioso desde sus respectivos puntos de vista como por ejemplo laantropología, la sociología, la psicología y la historia de las religiones. Por otro lado, disciplinas como la fenomenología de la religiónestudian específicamente sus manifestaciones intentando dar con una definición exhaustiva del fenómeno y mostrar su relación con la índole propia del ser humano.

Filosóficamente, la religión puede ser un estilo de vida, un camino hacia la plenitud, una plenitud que inicia desde el mismo instante que se cobra conciencia de la misma.

En un sentido más amplio, también se utiliza para referirse a una obligación de conciencia que impele al cumplimiento de un deber.

De allí que, preferimos denominarla "Filosofía Teológica", al estar vinculada con la concepción de la divinidad y en particular sobre el estudio de Dios y todo lo que se vincule a Él.

Por supuesto la discusión es de mayor importancia si ella procura una respuesta sobre la existencia real de una "Filosofía Teológica", y particularmente si la cuestión sustenta una tesis de camino común, que explique con claridad los encuentros y desencuentro entre el pensamiento científico formal de formación racional y el idealismo filosófico de que esta revestida toda expresión religiosa.

La epistemología de la filosofía teológica

El sentido de la epistemología.

A no pocos parecerá extraño el intento de acercar la "Filosofía Teológica" con la "epistemología". Epistemología (en su origen "episth", procede de "jpivstama": estar bien informado, saber con certidumbre) hace, en efecto, relación a "ciencia", conocimiento que -en la actualidad- parece separarse tanto de la filosofía como -y más aún- de la teología y de la religión.

Esta dificultad sería insuperable si nos atuviéramos a un concepto empírico de ciencia, donde -al modo de lo postulado por Karl Popper-, el término "ciencia" es tomado sin más como sinónimo de "ciencia empírica".

Por esto, será necesario detenernos brevemente en lo que se ha entendido por ciencia y, en consecuencia, en lo que se ha entendido por epistemología.

Inicialmente entenderemos por "epistemología" -como lo he indicado en otro trabajo de investigación- al estudio filosófico acerca de lo que sea o no sea ciencia en un sentido lato; esto es, acerca de una forma de conocer que no se clausure sólo en las validaciones empíricas, para merecer el título de ciencia.

Mas conviene que avancemos para constatar en qué sentido se llamó ciencia a la "filosofía"?, para pasar luego a considerar cómo pudo tener consideración de ciencia "la filosofía teológica" o la misma teología. Para no pocos contemporáneos resultará inaceptable el calificativo de ciencia o de científico aplicado a estudios teológicos o incluso filosóficos; pero el conocer los motivos por los cuales, en otros tiempos, se llamó ciencia a estos saberes, nos puede hacer tomar conciencia de los límites (históricos, filosóficos o ideológicos, lógicos, culturales, etc.) que posee la concepción moderna y contemporánea de lo que hoy llegamos a admitir como ciencia.

Fue el inglés Francis Herbert Bradley[6]quien en su obra "Lecciones sobre filosofía de la religión" (1832), incrustó por primera vez la terminología; sin embargo, según lo estudiado, es un término limitado; es por ello que, lo denomino "Filosofía Teológica".

La filosofía aparece entonces como "ciencia de la totalidad estudiada en cuanto considera esa totalidad (objeto material abstracto del estudio de la filosofía) como totalidad a partir de un fundamento único y último de esa totalidad (objeto formal de la filosofía)", de modo que no tenga sentido, ni quepa respuesta alguna, acerca de un fundamento ulterior. De este modo, para un materialista, todo en última instancia es materia, todo depende de un principio (último, metafísico) material, ni cabe preguntarse por algo anterior a la materia; para un espiritualista, todo en última instancia depende de un principio (último, metafísico) espiritual, etc. "Lo decisivo de un principio es que tenga consecuencias", que con él se puedan explicar las demás cosas importantes. Un "principio" es la razón de ser o fundamento de las cosas que de él se siguen; pero el "principio mismo no se prueba", no se demuestra: se muestra, se lo acepta por su evidencia inteligible o se lo rechaza (por ejemplo, por las conclusiones absurdas o contradictorias a las que lleva). Que "el ser es el ser y no la nada", es un principio que se funda en su "evidencia inteligible", de modo que quien entiende "ser" y "nada", no exige otra prueba; porque la evidencia de un principio enunciado consiste en que lo dicho en el predicado está incluido en el sujeto del juicio. Las tautologías[7]constituyen juicios evidentes.

La filosofía comienza históricamente (y como la apreciamos en Occidente) en el primer tercio del siglo V a.C, como un intento por querer saber (o amar saber: filosofía). Es, a un tiempo, una actividad humana, cargada de afectividad e inteligencia. Parece verosímil que el hombre griego, habiendo perdido la fe en sus dioses (antropológica y defectuosamente concebidos), se propusiese buscar el fundamento para su vida e intentara interpretar la "X" o incógnita que -sin la creencia en los mitos- resultaba ser la vida misma, su existencia y su origen.

Los griegos, como Platón y Aristóteles, llamaron "ser" a ese fundamento y principio filosófico de explicación: luego se lo designó como existencia, esencia, sustancia y, -en la época moderna-, razón (racionalismo), experiencia (empirismo), idea (idealismo), vida (vitalismo), etc.

Como lo ha señalado Ortega y Gasset, en esta tradición del amor al saber, se ha creado "una nueva filosofía" partiendo de una nueva concepción de lo que, en forma generalísima, llamamos "ser".

Lo mismo puede decirse de las "teologías" -consideradas como ciencias acerca de Dios- en cuanto son construcciones sistemáticamente organizadas, con conclusiones lógicas: existen tantas teologías (naturales) cuantas ideas de Dios elaboran los filósofos y tantas teologías reveladas cuantas revelaciones se acepten por fe, y sistemas se deduzcan de sus principios.

En este contexto, podemos considerar en qué sentido, por ejemplo, Tomás de Aquino llamó "ciencia a la teología" en el Medioevo.

Conviene mencionar tres sentidos en los que Tomás de Aquino concibe a la "ciencia":

  • a) "Ciencia" es lo que el intelecto asimila de la cosa conocida; o sea, lo que uno sabe y no duda de saber: es "un hábito", "un saber habido" que posibilita y da aptitud para conocer, como quien domina las leyes de un sistema de conocimientos.

  • b) Aunque impropiamente, "ciencia" es el inicio de la ciencia (la parte inicial de ella). Toda la ciencia se contiene virtualmente en sus principios. Los primeros principios de toda ciencia son indemostrables (por ejemplo, el ser es inteligible; el ser no puede ser y no ser al mismo tiempo -principio de no contradicción-) o las definiciones que establecen de qué se habla y piensa. No todo en ciencia se demuestra: los principios se muestran y se los entiende o no se los entiende; son tesis o hipótesis, supuestos sin los cuales no se puede proseguir razonando. "Estos principios no son demostrables al menos en tres casos": 1) Porque a veces son "evidentes" (como el principio de no contradicción que supone que el ser es el objeto fundante y luz de la inteligencia; o cuando se comprende la noción de todo y de parte resulta evidente que el todo es mayor que la parte); 2) porque se "los toma de otra ciencia" que se encarga de probarlos (el médico o el químico usan el "principio de causalidad", pero sus saberes no se encargan de probarlo); 3) porque se los asume como principios "verdaderos y revelados por un Ser superior" (como en caso de la revelación sobrenatural, expresada en las Escrituras judeo- cristianas).

  • c) En tercer lugar, "la ciencia" está propiamente constituida por las conclusiones de un sistema de conocimiento correctamente deducidas de los principios o premisas. La ciencia se da propiamente en las conclusiones. El proceder científico -lo que produce la ciencia- es un proceder lógico que investiga yendo de las causas a los efectos, o de éstos a las causas; aunque las causas o los efectos se supongan hipotéticamente. Las causas son las razones de los efectos, son las que explican la existencia o presencia de los efectos. Por ello se ha dicho que "la ciencia implica un conocimiento de los efectos por las causas o de las causas por los efectos". Quien solo percibe algo superficialmente, constata un accidente, pero no tiene ciencia hasta que no conozca quien lo sustenta (sustancia) o produce (causa). Ciertamente que no es suficiente suponer una causa (hacer una hipótesis acerca de la posible causa) sino hallar probadamente lo que causa el efecto.

Finalmente cabe distinguir: a) "la sabiduría" de b) "la ciencia". No hay ciencia si no se conocen los efectos, deducidos lógicamente de las causas las cuales lo explican o justifican. El acento del saber científico está puesto "en las conclusiones". Por el contrario, en el saber sapiencial se pone el acento en la consideración de "los principios". Por ello, la "filosofía" no sólo es "ciencia" por sus conclusiones lógicas, sino que, la "filosofía" es, sobre todo y además, "sabiduría", por la consideración que hace acerca de los principios de cualquier saber. En general, se dice "sabio" a quien considera las causas fundantes últimas de su saber y ordena las acciones teniéndolas en cuenta. En este sentido, un arquitecto es más sabio que un obrero el cual no planifica, sino sólo realiza la obra según se lo indiquen paso a paso. La sabiduría implica, pues, la consideración de las causas fundamentales: primeras ontológicamente o últimas gnoseológicamente, y la ordenación de las acciones teniendo en cuenta esas causas (eficientes, finales, etc.).

La antropología filosófica

Para conocer con más exactitud lo que es la "Filosofía Teológica", es necesario conocer algunos aspectos a priori, como lo es la "Antropología Filosófica".

Se decía que la "Antropología Filosófica" y "Psicología experimental", eran ciencias similares; Sin embargo, se ha demostrado que son distintas; no deben confundirse. Ambas estudian al hombre, pero difieren en su objeto formal, el Objeto Formal de la "Antropología Filosófica" es la entidad propia del hombre, el punto de vista de las causas últimas la esencia o naturaleza del hombre, de sus operaciones o hábitos. En tanto que la "Psicología Experimental" estudia los fenómenos psicológicos del hombre, por lo que es más restringido de la "Antropología Filosófica".

La "Antropología Filosófica" busca llegar a la raíz de la realidad vital del hombre, determinar la estructura substancial que manifiestan los fenómenos; o también la existencia y naturaleza de los principios que cimientan y posibilitan las actividades anímicas, y que dan razón de la unidad y el orden de las múltiples actividades vitales; fundamenta la existencia humana el de dónde vengo, qué soy, qué sentido tiene mi existencia y cuál es mi destino.

La "Antropología Filosófica" pertenece a la "Filosofía de la Naturaleza". La cuestión medular de la "Antropología Filosófica" es: ¿cómo debe ser en general un ente, y en particular el hombre para que tenga actividad vital?

La "Antropología Filosófica" inicia su investigación por lo común y esencial de los vivientes, el alma es lo más común y esencial de los seres vivientes, su conocimiento es central y necesario. Distinción no es necesariamente oposición ni antagonismo. En cuanto a la dignidad y profundidad del saber, la "Antropología Filosófica" es superior a la "Psicología Experimental" porque la naturaleza o esencia substancial de algo es más noble que sus fenómenos. En consecuencia, hay mayor necesidad de una guía filosófica para el Psicólogo experimental, que una necesidad de "guía experimental" para el filósofo. Lo que la "Psicología experimental" puede aportar es un mayor o mejor refinamiento de la experiencia.

Método de la Antropología Filosófica.

En general, método es el orden a seguir para alcanzar un fin. En las Ciencias método es el camino para descubrir y alcanzar la verdad, el método depende del objeto (formal y material) o verdad de las ciencias y nunca al revés.

Son reglas generales del método: 1) partir de lo evidente, 2) analizar o dividir un problema complejo para estudiar sus partes; 3) componer o sintetizar las partes distinguidas en atención a unidad de lo real y a la unidad del conocimiento; y, 4) revisar los pasos anteriores para evitar omisiones o agregados impertinentes.

Toda ciencia tiene que demostrar y también ser capaz de refutar las opiniones falsas.

El método de la "Antropología Filosófica" comienza con la experiencia, primero de sus evidencias, después emplea el análisis y las síntesis mentales, define de modo propio, clasifica, prueba, refuta, y en particular recurre a la introspección. En sentido amplio la introspección es la mirada que el hombre orienta a su interior o a la conciencia para considerar la naturaleza y el desarrollo de los actos psíquicos. Tomás de Aquino afirmaba que la ciencia del hombre posee certeza porque la podemos experimentar en nosotros mismos.

Importancia de la Antropología Filosófica.

El mayor absurdo y frustración consiste en "vivir por vivir", vivir "vegetando".

Por muchos títulos, la "Antropología Filosófica" es una ciencia excelente y sublime; posee una altísima dignidad porque el hombre es lo más perfecto que hay en el universo. En cuanto a la vida práctica, en cuanto a la vida práctica, la "Antropología Filosófica" resulta quizá el saber más servicial de todos cuantos desarrolla el hombre: es la ciencia directiva y orientadora de todos sus conocimientos y de todas sus actividades. La auténtica filosofía está a disposición de la vida humana, vivir filosofando y filosofar viviendo con toda intensidad.

Toda actividad humana depende del conocimiento, cuanto la actividad humana se aparta de la verdad o la ignora, sus actos y libertad se corrompen.

Si existe un fin de nuestros actos querido por sí mismo, y los demás por él, ese fin no solo será bien, sino bien soberano.

Nuestros tiempos, que ofrecen las maravillas de una civilización técnica sorprendente e inconmensurable, reclaman angustiosamente la presencia y orientación de una sabiduría de lo humano, una antroposofía, que recupere la dignidad humana y el puesto directivo del ser del hombre en el universo; la técnica es para el hombre, no el hombre para la técnica; el hombre más vale por lo que es que por lo que fabrica.

Filosofía teológica

El hombre como tal, se define claramente como un ser social. Desde allí entonces deben partir todos los principios que incluyan a la sociedad, comenzando con el compromiso que tiene como ser humano social, y con el desarrollo del bienestar colectivo, el que a su vez contribuye con su propio bienestar.

De esta manera, se puede categorizar la historia humana, hasta donde puede ser conocida como una lenta sucesión de hechos, más o menos perceptibles, los que en una senda de múltiples transiciones conducen a entender el origen de la organización humana, a la que los hombres se integran y denominan civilización[8]A partir de ahí con el hombre en sociedad y la posibilidad de especular junto a iguales, sin duda se origina una clara disposición y necesidad humana de explicar todos aquellos fenómenos de la naturaleza de por si difíciles de entender para el hombre. Así en el transcurrir del tiempo el hombre crea entidades a las cuales les asigna poderes que conducen en último término al establecimiento de diferentes corrientes de pensamiento y en particular a la instauración de un dios único inmanente y providente de que se reviste la religión.

Luego en primera aproximación y como evidencia innegable, se puede señalar que en la vida de los hombres coexiste una arraigada necesidad espiritual, que implica la búsqueda de respuestas del porqué de la vida y otras inquietudes humanas y por lo tanto: Filosofía y Religión, son entre otras, las dos mayores preocupaciones, que con diferentes ordenamientos y metodologías, intentan dar una explicación plausible al principio u origen de todo lo que es, y de todo aquello que se manifiesta tanto en esencia (espiritualidad) como a su vez queda representado en su existencia material (materialidad).

De la misma manera e importancia, en una segunda aproximación, se debe considerar que Filosofía y Religión, constituyen para la humanidad instancias culturales significativas y trascendentes, pues ninguna otra búsqueda humana tiene tan elevadas pretensiones como las que doctrinalmente cultivan ambas expresiones. Así se dice que la Religión descansa en la Fe, como forma de acceder a los principios inmanentes; y la Filosofía considera y confía, en la Razón en la búsqueda de dar respuestas coherentes a las grandes interrogantes humanas.

A partir de las definiciones previas se puede señalar categóricamente que la Fe, expresa la confianza que las personas como seres conscientes depositan en la presencia de una entidad última de características divinas. Y por otro lado la Razón exhibe los fundamentos para comprender coherentemente, el significado de los fenómenos o hechos de la realidad contemporánea, sin suponer para ello, ninguna consideración previa, que no esté fundada en argumentaciones válidas, todo ello acompañado de una actitud crítica permanente utilizando los debidos procedimientos de comprobación y análisis.

En su historia el hombre, ha acumulado experiencia de cada etapa vivida, tanto en la transmisión filosófica de la religión en la humanidad, la que tiene su origen en el desarrollo de toda la experiencia religiosa acumulada en el tiempo por los más diversos pensadores. Como también en el desarrollo de la razón como expresión de la búsqueda de la verdad. Así la reflexión histórica, que se busca al estudiar Filosofía y Religión, se refiere particularmente al cómo se vinculan en el desarrollo del pensamiento humano, los modo de aceptar y validar ambas instancias culturales, desde el punto de vista de la experiencia social y humana. Al mismo tiempo ofrecer una explicación coherente a los hechos de la vida, que en gran medida confluyen en la necesidad religiosa a las que se somete el hombre, ante la falta de explicación de fenómenos desconocidos.

Tomas de Aquino, en su "Summa Teológica[9]señalaba a su momento "no es evidente la presencia de Dios", y lo hacía poniendo todos sus sentidos al servicio religioso y por ello su respuesta plausible, daba por demostrada la tesis de su existencia, al sumar tanto la experiencia religiosa, como la sumisión a un poder divino, que había creado todo lo existente. A su vez separaba el entendimiento en dos aspectos centrales de su demostración "Esencia y Existencia" uno (el primero) como el concepto inmanente que viene de Dios, y el otro (el segundo) la necesidad de darle materialidad en una figura de forma humana. Y si todo lo que se observa realmente existía, al poseer esencia y existencia daba por demostrada la existencia de Dios. Haciendo notar que poseía una Esencia.

En esta medida para Santo Tomas, Esencia constituye el conjunto de características que hacen que una cosa "sea lo que es", por su singularidad, y por distinguirse de otras. Un ejemplo es la esencia del ser humano, es ser "animal racional". Entonces se identifica con aquello que contesta a la pregunta sobre lo que una cosa es, lo que las define, en este caso animal racional. Esta esencia se comporta entonces como potencia de la posibilidad de existir. La elucubración es que la esencia es la sustancia, que puede ser considerada como algo definible. "Es manifiesto que esencia se entiende por la definición de una cosa"; ("De ente et essentia").

Del mismo modo define existencia como el acto de ser, definido por la esencia y por la intervención de "causas segundas" (padres) o del mismo modo a partir de una causa incausada, que es la "causa primera" que sería (Dios), lo que constituye a su decir "el acto puro" que viene de Dios.

Para Tomas de Aquino, la existencia de Dios se demuestra por el uso de la razón, para él, el aserto "Dios Existe", no es una verdad absoluta y evidente por sí misma, ni tampoco innata al hombre. Sin embargo, se ha de entender la necesidad de ofrecer una respuesta racional a la existencia de Dios y la aceptación sin entenderlo como una verdad revelada, puesto que a partir de la razón se encontraría en su esencia una demostración plausible de la existencia de Dios.

Sobre el particular los pensadores no creyentes señalan que revelación y fe, resultan poco convincentes y difíciles de entender, por lo que se proclaman con la libertad para interpretar, afirmar o negar toda experiencia religiosa.

Lo expresado previamente, corresponde con diferentes acentos a las distintas disciplinas que se ocupan de la realidad de las religiones, tales como psicología, sociología de la religión, historia de las religiones etc. De la misma manera a la filosofía le ha correspondido el estudio y desarrollo de una "Filosofía Teológica", que intenta avanzar en el desarrollo del pensamiento humano en busca de una verdad que se oculta a la visión humana, ello no la separa de las demás ciencias que se ocupan del mismo objeto. Así se puede señalar que el estudio de la religión tiene simplemente una representación empírica[10]y por tanto no ha sido históricamente normativa; de modo que es el análisis filosófico-histórico objetivo, el que permite verificar las distintas formas históricas; de la religión.

De modo que la filosofía de la religión, es históricamente capaz de reunir una gran cantidad de datos de tipo arqueológico, etnológico, histórico, psicológico etc. de todas las religiones. Se incluye en ello aspectos como El mito, el rito, el sacrificio, el culto de los santos y de los difuntos, la escatología, la apocalíptica, los libros sagrados y la revelación los que constituyen el núcleo temático monoteísta-politeísta-panteísta. De este modo para la religión, la filosofía de la religión, constituye una "filosofía de la revelación" cuyos horizontes son tan vastos amplios y variados como el concepto mismo de la religión, sin detenerse a pensar críticamente respecto de otras visiones de mundo que confluyen en una filosofía de la religión que trata de evitar la deidificacion de las inquietudes humanas.

Por cierto, desde la mirada de la filosofía, se puede percibir que la religión se interpreta a sí misma como el concepto mismo de la ética y moral. Sin embargo, el entendimiento lleva a concluir que la religión no es en efecto un movimiento moral, aunque sus manifestaciones exteriores y sociales están influidas por el impulso ético y moral que la sociedad humana le impone, pues quienes la crean y desarrollan son hombres de la sociedad con una ética y moral característica. Por lo tanto la religión como expresión del pensamiento constituye la inspiración de la naturaleza del hombre en evolución, a pesar de lo que afirman los teólogos respecto de que lo asegurado en el Concilio de Nicea[11]se siga afirmando hoy mientras los hombres de ciencia pierden a su entender el sentido de la realidad.

Por otra parte se puede establecer taxativamente que la "Filosofía Teológica", es una reflexión natural, racional y objetiva de la religión como realidad humana. Y por tanto se la define como un conjunto de vivencias religiosas comunes, que dan sentido a la vida y cuyo significado es el amor y el estudio de la verdad y de la sabiduría. La filosofía, como actividad reflexiva toma como objeto de estudio no sólo las características definitorias de la religión, o la naturaleza de la religión, sintetizada con la pregunta ¿qué es, en definitiva, la religión?, sino también los resultados de las ciencias positivas que estudian uno u otro aspecto de la misma, y que tienen su origen en la historia comparada de las religiones.

Por lo tanto la filosofía de la religión, es la rama de la filosofía que se ocupa del estudio filosófico de la religión, incluyendo argumentos sobre la naturaleza y existencia de Dios, el problema del mal, y la relación entre la religión y otros sistemas de valores como la ciencia y la ética. Es frecuente distinguir entre la filosofía de la religión y la filosofía religiosa. La primera se refiere al pensamiento filosófico sobre la religión, que puede ser llevado a cabo por creyentes y no-creyentes por igual, mientras que la segunda alude a la filosofía inspirada y guiada por la religión, como la filosofía cristiana y la filosofía islámica.

La "Filosofía Teológica" se deriva tanto de la experiencia interior como de la experiencia ambiental del individuo, afectada por una diversidad de factores como el estado social, las condiciones económicas, las oportunidades de instrucción, las tendencias morales, las influencias institucionales, los desarrollos políticos, las tendencias raciales y las enseñanzas religiosas.

Entonces la "Filosofía Teológica", como decíamos llamada también "Filosofía de la Religión", constituye el estudio del cómo se desarrollaron las ideas más el vivir experimentalmente filosofía y religión y por lo tanto la conclusiones filosóficas dependen en gran medida del pensamiento filosófico en acción. Así la gran diferencia entre una filosofía religiosa y una no religiosa del vivir, consiste en la naturaleza y nivel de los valores reconocidos y en el objeto de las lealtades.

Por otra parte Filosofía y Religión, en su expresión doctrinal tienen aspectos de coincidencia que se pueden precisar: la primera es representación, la segunda es concepto del espíritu absoluto. Tienen en común el contenido, las exigencias y los intereses. Por eso, la "Filosofía Teológica" es la ocupación con Dios, es por eso mismo un servicio divino". Investigadores como Émile Durkheim, Georg Simmel, Max Weber, Ernst Troeltsch, Lucien Lévy-Bruhl, etc. basan sus resultados en aspectos empíricos que no se adhieren a la postura crítica y combativa contra la religión, sino que parten del supuesto de que ésta puede estudiarse de forma objetiva y neutral como cualquier otro fenómeno de la sociedad.

Miguel de Unamuno por su parte se interesa en señalar que entre Filosofía y Religión, existe una relación de gran tensión pero al mismo tiempo de complementariedad: Señala que son enemigas pero se necesitan; y por lo tanto no puede existir Religión sin una base filosófica concreta, ni puede existir una Filosofía sin encontrar en su historia algunas raíces religiosas. La historia de la filosofía es la historia de la religión, ambas tienen el mismo campo de acción pues reflexionan sobre problemas que preocupan desde siempre al hombre: la vida y la muerte, el dolor y la felicidad, la esperanza y la desesperación, la existencia o no del más allá.

Geog Hegel señaló que la "teología natural" se ocupaba de Dios y la Filosofía de la religión del hombre. El proyecto de Kant es profundamente humanista: El hombre es el centro de todo. Para Feuerbach La religión hace vivir en un mundo irreal, trascendente, que es una mera proyección psicológica de los deseos y aspiraciones humanas. Y para Marx. La religión promueve falsos valores como el perdón y la resignación ante la injusta y opresiva organización política, social y económica.

En un sentido amplio y humanista todas las religiones son verdaderas y ninguna posee toda la verdad. Pero no todas las religiones son igualmente verdaderas, pues existen distintos grados de verdad. Para Feuerbach no es Dios quien ha creado al hombre a su imagen, sino el hombre quien ha creado a Dios, proyectando en él su imagen idealizada. Expresa que el hombre atribuye a Dios sus cualidades y refleja en él sus deseos realizados. Así, da origen a su divinidad. Aquello que el hombre necesita y desea.

Es por tanto que el hombre necesita imaginar la existencia de Dios a lo que David Hume señala que "nuestras percepciones no tiene una existencia continua ni independiente por lo que toda fuente del conocimiento radica en la experiencia y la única conclusión que se puede sacar partiendo de la existencia de una cosa es por medio de la relación causa efecto".

Teología y filosofía ¿son dos caminos paralelos para comprender la realidad? O ¿Son dos mundos distintos?

En la disertación doctoral en filosofía de Luis Eduardo Cantero,[12] comienza planteándose algunos puntos claves que generan conflictos, entre Teología y Filosofía, para El La filosofía comprende una investigación fundamental de la naturaleza de la realidad y del pensamiento humano relacionado con ella, y en vista de que la teología cristiana se ocupa de la naturaleza de Dios, la humanidad y la creación humana, puede parecer inevitable que la teología encontraría expresión en las categorías filosóficas del día.

Parece que, en la historia de la teología cristiana, desde Tertuliano hasta Karl Barth, siempre ha existido una línea que ha desconfiado, o sospechado, de cualquier vínculo positivo entre la teología cristiana y los descubrimientos de la filosofía.

No obstante, aunque los teólogos cristianos tienen razón de cuestionar cualquier cosa que pudiera dañar o comparar el carácter distintivo de la fe, y aun cuando a veces los esfuerzos de los filósofos se han inclinado hacia tales compromisos, no hay nada intrínseco en la filosofía que vaya en contra de la fe cristiana, y hay mucho que le pueda resultar de beneficio.

Aun aquellos que vituperan la filosofía pueden hallarse haciendo uso de algunos de sus conceptos en su teología sistemática. Si el teólogo sistemático o pastoral no ha de limitarse en estas actividades a una repetición literal de un pasaje de la Biblia, invariablemente se verá obligado a adoptar, y adaptar formas de pensamientos filosóficos actuales con el fin de investigar más profundamente, o explicar algún aspecto de la fe. Este es el proceso de la fe que busca entendimiento, en la frase enfática de Anselmo. El objetivo de este artículo, es comprender que la filosofía y la teología son dos caminos paralelos que le sirve al ser humano que quiere comprender su realidad, que quiere hallar respuesta a preguntas difíciles como ¿Qué somos?. ¿Existe Dios?. ¿Si Dios existe por qué sufrimos?.

Teología y Filosofía ¿son dos mundos distintos?

El teólogo evangélico se encuentra bajo dos concepciones que no se reconcilian fácilmente. La primera es la creencia de que las preguntas conceptuales básicas deben tener respuestas. Dios es, probablemente, o eterno o sujeto del tiempo.

La otra concepción es que frecuentemente parece que la Sagrada Escritura es imprecisa respecto a esas cuestiones. De hecho, la situación es aún más compleja que esto, porque mucho del lenguaje de la Biblia es figurado y simbólico. Además, de semejante relación positiva y acomodada entre la filosofía y la teología es posible discernir otras dos relaciones de gran influencia en la historia, de una clase menos positiva.

El argumento filosófico se basa solamente en la razón, apelando a las normas lógicas deductiva e inductiva. Pero, también razón ha llegado a tener un significado normativo: aquello que una persona le parece ser razonable en un momento particular. De esa manera, Descartes llegó a sostener que debía creer solamente lo que se percibe con claridad y exactitud, entendido por el discernimiento y la intuición racional.

Tal racionalismo, como llegó a llamarse, llevó a Descartes a la conclusión de que podía dudar de todos los sistemas religiosos, pero no de la existencia de Dios. De manera paralela Locke sostenía que sólo es razonable creer aquello de lo que nos informa la experiencia del sentido, o lo que hace probable.[13]

Aunque tales apelaciones generales a la razón son atractivas, porque a ninguna persona le gusta parecer irrazonable. No obstante deben contemplarse con reservas. El peligro teológico que presenta el racionalismo es el de ser a priori respecto a la teología, en lugar de permitir que los datos de la revelación hablen de acuerdo con sus propias condiciones. Tal peligro se acentúa aún más en el caso de aquellos enfoques de la teología evangélica y el método teológico inspirados por la Ilustración.

Aquí no se trata solamente de que la razón fije límites para la revelación, sino de dar nueva forma a toda la teología evangélica de una manera racional, y desechar activamente aquellos elementos que no se adapten al patrón.

Un ejemplo notable es Kant, quien negó sobre las bases filosóficas la posibilidad de conocer a Dios por medio de la razón o la revelación, pero sostuvo que la existencia de Dios tiene que postularse sobre bases morales.[14] Por lo anterior, afirmamos que la fe no exime a nadie del ejercicio de la razón, sino todo lo contrario, lo exige. Lo que el creyente reclama tocante a la filosofía es una razón más informada, que no excluya a priori los postulados de la fe, frente a una razón desinformada que rechaza por sistema los contenidos de la fe. En este caso el punto de discusión no sería entre fe y razón, sino entre fe y racionabilidad, que como la lógica, puede ser la mayor enemiga de la verdad.

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