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Analisis Regional

Enviado por jjmelchor



  1. Las categorías y los discursos teóricos desde la perspectiva Dialéctico-Crítica.
  2. Enrique Leff y la categoría racionalidad.
  3. Fuentes de información.

Presentación.

En la actualidad, los programas de maestría pueden estar enfocados a la formación de especialistas en un campo del saber, de profesores, o bien de investigadores, siendo la primera la que domina a nivel nacional, sin embargo, esto no quiere decir que los otros dos enfoques no sean importantes, sino por el contrario, son tan importantes como el primero.

Particularizando en el enfoque a la formación de investigadores, es importante mencionar que para que un sujeto se forme como investigador es necesario hacer una revisión bien dirigida hacia los principales sistemas filosóficos vigentes que apoyan los procesos investigativos, esto con el fin de elegir uno de ellos para hacer investigación con conocimiento de causa y de ninguna manera seguir una serie de pasos pre-establecidos que, muchas de las veces, nadie se pregunta quién los estableció ni el porqué.

Para realizar investigación científica es necesario adoptar un paradigma, es decir, una serie de concepciones que orientarán el proceso investigativo para la generación de conocimiento científico. Así, se reconocen por lo menos cuatro de ellas: concepción ontológica, concepción gnoseológica, concepción epistemológica y concepción teleológica.

La ontológica se refiere a la forma en que se concibe la realidad; la gnoseológica a la forma en que un sujeto se apropia de la realidad; la epistemológica a la forma en que un conocimiento puede ser validado como científico y la teleológica a los fines para los cuales se construye conocimiento teórico.

No es sencillo constituir un paradigma de investigación, de hecho, los científicos reconocen la coexistencia de tres paradigmas para hacer investigación científica: el hipotético deductivo o positivista, el dialéctico-crítico y el hermeneútico. (VASILACHIS DE GIALDINO, 1995)

En el presente, se enfatizará en el paradigma dialéctico, así como en el sistema de investigación dialéctico crítico.

La concepción Dialéctica-Crítica tiene sus fundamentos epistemológicos más significativos en los sistemas filosóficos kantiano, hegeliano y marxiano. Así, del sistema filosófico kantiano se recupera el criticismo argumentativo; del sistema filosófico hegeliano se recupera la concepción dialéctica de la realidad y del marxiano se retoma la concepción materialista del mundo.

En la propuesta investigativa Dialéctico-Crítica, la concepción ontológica se puede expresar en los siguientes términos: la realidad es una totalidad orgánica en constante devenir, así se considera que el todo está en la parte y la parte es una representación diferencial del todo.

Por lo que respecta a la concepción epistemológica, en la propuesta Dialéctico-Crítica, se afirma que el conocimiento científico es concreto o no es conocimiento. Así mismo se dice que la lógica de teorización es la lógica del descubrimiento y, de ninguna manera, la de comprobación de hipótesis alguna.

En cuanto a la concepción gnoseológica, en el paradgima Dialéctico-Crítico, se señala que todo conocimiento de lo real, incluido el científico, se construye por medio de la razón de quien se quiere apropiar de la realidad a través de la cognición. En este sentido se reconocen por lo menos cuatro: modo empírico, modo artístico, modo mágico-religioso y modo teórico.

El sistema de investigación dialéctico crítico reconoce claramente tres etapas: el diseño del proyecto de investigación, el proceso de investigación propiamente dicho y la exposición lógica de los resultados de la investigación realizada. En la etapa del diseño del proyecto de investigación se definen los siguientes aspectos: la forma en que se construyó el objeto de investigación (se construye porque éste no tiene existencia física, por ejemplo, la deserción escolar en sí no existe, lo que sí existe son alumnos, escuela y maestros), la delimitación del objeto de investigación, la problemática teórica e investigativa, la importancia científica y social de la investigación, el esquema de investigación, las fuentes de información a usar y por último el plan de trabajo. (Covarrubias, 1998) En la etapa del proceso de investigación propiamente dicho, se utiliza de manera principal la técnica del fichado, la cual consiste en leer las obras seleccionadas según el plan de trabajo y señalar en las mismas, las citas que al parecer del investigador contienen las ideas más importantes para luego elaborar con aquellas fichas textuales, de reflexión y síntesis. Para la etapa de exposición de los resultados se elabora un esquema de exposición, el cual debe contener de manera lógica los conocimientos que se adquirieron durante el proceso de investigación realizado.

El presente representa un esfuerzo por determinar las características que debe contener un discurso para poder considerarse teórico y vincular esto con la obra de Enrique Leff, un autor considerado dentro del ámbito del desarrollo regional. (MIGUEL VELASCO, 2000)

El estudio del desarrollo regional ya sea como ciencia o como aplicación de la misma requiere necesariamente de una revisión de lo que es el conocimiento, cómo se genera éste, qué es la teoría y qué necesita un científico para poder teorizar.

Los dos objetivos de este documento son: 1) explicar el término categoría desde la concepción Dialéctica-Crítica de la realidad, para lo cual se requiere entender la manera en que un sujeto piensa, las formas de pensamiento, y la importancia de la conciencia y, 2) revisar el uso de la categoría racionalidad en el discurso teórico de Enrique Leff. (LEFF, 1998(3)

Las categorías y los discursos teóricos desde la perspectiva Dialéctico-Crítica.

Para explicar el uso de las categorías en los discursos teóricos desde la perspectiva Dialéctico-Crítica, es necesario recuperar algunas de las preguntas filosóficas más importantes, las cuales intentaremos responder de manera breve a través de la concepción Dialéctico-Crítica de la realidad, la cual considera que ésta es una totalidad orgánica en constante devenir. Las preguntas son: ¿Qué es el hombre?, ¿Cómo piensa el hombre?, ¿Qué piensa el hombre?, ¿Cómo piensa el científico?, y ¿Cuáles son las herramientas de pensamiento del científico?

Aún cuando se ha dividido formalmente al hombre en cuerpo y mente, en la realidad no es así, el hombre es un todo, donde el cuerpo es la materialidad que alberga a la mente y ésta es la que da sentido a la existencia de la materialidad en la cual se encuentra albergada.

Por lo tanto, el cuerpo es mente y la mente es cuerpo, no es posible su existencia separada. La mente es la síntesis que condensa de manera específica la totalidad de los procesos histórico-sociales que caracterizan un momento dado; asimismo, la mente contiene al pensamiento que es el medio por el cual el hombre se relaciona con el mundo, es decir, la realidad.

El sujeto, al pensar la realidad, la concibe de cierta manera, es decir, el sujeto tiene una concepción ontológica de lo que es el ser y el existir de la realidad. La concepción ontológica que el sujeto tiene de la realidad es la base para que el sujeto se apropie cognitivamente de la realidad.

Sin embargo, la concepción ontológica no es homogénea en los sujetos, existe una diferencialidad constitutiva y condensatoria de la conciencia de los sujetos.

Existen diferentes formas de expresión de la conciencia, así, hay sujetos poseedores de conciencias práctico-utilitarias, religiosas, artísticas y científicas; además de que existen formas paradigmáticas que determinan la lógica que el sujeto ha de aplicar en el pensamiento y en los procesos de apropiación cognitiva de la realidad.

El hombre es un ser natural, y esto le da la capacidad de captar ciertos estímulos, pero, esta capacidad de percepción no es la responsable de la selección y la determinación de los contenidos de los estímulos, sino que, dependerá de las características constitutivas del bloque de pensamiento del sujeto la apropiación cognitiva de los estímulos, y esto se realiza por medio de la mente. De esta manera, los objetos se transforman en sensaciones que el sistema nervioso del sujeto selecciona, las sensaciones son convertidos en datos que se consumen en el cerebro y es en este momento que se lleva a cabo la transformación de las sensaciones en parte del bloque de pensamiento. Es así que, cada sujeto tiene representaciones diferentes de la misma cosa y esta representación depende de la constitución del bloque de pensamiento y de la lógica con la que opera la conciencia del sujeto.

El cerebro es el lugar a donde llegan las sensaciones por medio del sistema nervioso es en el cerebro donde se realiza la sintetización del conjunto de elementos con los que el sujeto piensa y se apropia de la realidad.

El cerebro es, a la vez, una forma única de síntesis de naturaleza y de condensación de la conciencia social. El sujeto es lo que su sociedad es, y ésta última es el despliegue del momento histórico que vive. Es así que, un sujeto piensa lo que es pensable socialmente, lo que se ha construido hasta su momento histórico y aparece como conciencia social; sin embargo, esto no quiere decir que exista homogeneidad en ella o en la multiplicidad de conciencias individuales. La cultura de las sociedades es heterogénea y contradictoria, la cultura es capaz de generar multiplicidad de posibilidades de conformación de sujetos, los cuales, dependiendo del ámbito o ámbitos sociales de asimilación de referentes es la riqueza o pobreza del bloque de pensamiento del sujeto.

La conciencia social es sintetizada como conciencia individual que incorpora referentes que pueden provenir de diferentes modos de apropiación de lo real y de distintos procesos concretos.

Lo anterior no quiere decir que por el hecho de que los bloques de pensamiento de los sujetos se constituyan de manera diferencial, existan tantas lógicas como sujetos haya; sino que la múltiple diferencialidad constitutiva del bloque de pensamiento de un sujeto está referida a la cantidad y calidad de referentes que se articulan en la conciencia del sujeto y no a las lógicas de apropiación. Dicho de otra manera, se constituyen millones de personas de manera diferencial, pero las lógicas o formas que caracterizan a los bloques de pensamiento de los sujetos sólo pueden ser: práctico-utilitario ó empírico, mágico-religioso, artístico y científico, y de aquí derivarse un sin número de condensaciones unitarias e irrepetibles, expresiones de las cuatro formas o lógicas de la conciencia ya mencionadas. Es así que, paradigmáticamente, los distintos modos de apropiación de lo real son: el empírico, el mágico-religioso, el artístico y el científico, a los cuales corresponde una lógica específica contradictoria en sí y entre sí. (COVARRUBIAS VILLA, 1995)

Hasta este momento se ha respondido a las preguntas: ¿Qué es el hombre?, ¿Cómo piensa el hombre?, ¿Qué piensa el hombre?, ahora se intentará responder a las preguntas clave en este trabajo: ¿Cómo piensa un científico? y ¿Cuáles son sus herramientas?

El bloque de pensamiento del científico se caracteriza por operar mediante el modo teórico de apropiación de lo real, este modo hace referencia a la ciencia, que tiene como lógica la razón, en donde el conocimiento tiene que demostrar su objetividad en cuanto a su capacidad explicativa, siendo el requerimiento fundamental la correspondencia entre lo real y lo racional.(COVARRUBIAS VILLA, 1995) Esta forma de apropiación de lo real tiene como característica el poder potenciar direccionalmente la realidad.

Cuando un sujeto activa su conciencia mediante la lógica del modo teórico de apropiación de lo real y además cuenta con los referentes necesarios, es posible que éste construya explicaciones racionales de la realidad, las cuales pueden servir de base para generar satisfactores de todo tipo. El sujeto poseedor de la forma de conciencia científica puede transitar a las formas práctico-utilitaria, mágico-religiosa y artística, debido a que en el bloque de pensamiento del científico existen suficientes referentes provenientes de los diferentes modos de apropiación de lo real, que sumados a la forma de conciencia científica hacen más "fácil" el paso de una forma de conciencia a otra.

Para que el bloque de pensamiento de un científico opere bajo la lógica del modo teórico de apropiación de lo real necesita contar con los suficientes referentes teóricos, es decir, necesita hacer una revisión de lo construido hasta su momento en la ciencia en la que pretende ser constructor de conocimiento, esto es, conocer el devenir del objeto de investigación en que se esté trabajando; así mismo es fundamental que el científico conozca y aprenda a utilizar sus herramientas de trabajo, que en el caso particular son las categorías.

El concepto de categoría ha evolucionando conforme la filosofía y la ciencia ha avanzado, aquí ofrecemos el concepto de categoría que ofrece Covarrubias Villa, el cual retoma los planteamientos más racionales de los trabajos de Kant, Hegel y Marx, tomamos éste porque pensamos que se trata de un concepto sostenido en una amplia revisión de las obras de quienes a lo largo de la historia han tratado de explicar a las categorías.

Las categorías son las herramientas de la razón con las cuales el sujeto teorizante se apropia de forma cognitiva de la realidad; i.e., son ellas las que de manera más nítida expresan la concepción filosófica que de la realidad se tiene.

Las categorías constituyen el herramental cognitivo que permite al sujeto teorizante: poner en tela de juicio el conocimiento ya construido; pensar a la realidad como totalidad dialéctica en permanente devenir, en la que los procesos que se dan en la realidad dominan, emergen y/o desaparecen y concebir a toda existencia y a su pensamiento como producto histórico-social generado en la materialidad de lo real o por los contenidos de la conciencia.

Las categorías son herramientas del pensamiento, abstracción que, como instrumento, son utilizadas para llevar a la conciencia lo que existe en la realidad natural y social, producto siempre de su devenir histórico. El uso herramental de las categorías implica que toda apropiación cognitiva es desparagmatizada e independizada de cualquier lógica determinista que preestablezca las formas y contenidos de lo que es la realidad.

Al usar las categorías como herramientas de la razón, tienen como función ontológica expresar la manera en que el sujeto teorizante piensa el ser y su existir; y epistemológica, determinar la manera en que se ha de establecer la relación sujeto-objeto en el proceso de apropiación cognitiva de la realidad, lo que sólo puede ser dividido formalmente. De esta manera no se debe confundir el uso que tienen las categorías como herramientas del pensamiento con los conceptos de una teoría o la teoría misma, es decir, una cosa son las herramientas cognitivas que el sujeto teorizante posee y aplica en la cognición y otra cosa es lo que con ellas construye. Las categorías son las que establecen la lógica de construcción de los conceptos, de tal forma que, articulados categorías y conceptos constituyen una teoría.

Enrique Leff y la categoría racionalidad.

Enrique Leff concibe a la racionalidad como una forma teórica de referirse al proceso de pensar y actuar de los sujetos que viven en sociedad y no puede ser de otra forma si consideramos que lo que hace que la mente de un sujeto opere de una u otra forma es la sociedad.

A partir de la categoría racionalidad, Leff construye otras categorías con base a las formas que puede adoptar esta racionalidad dependiendo de la formación de cada sujeto en su sociedad, es decir, la racionalidad de los sujetos depende de la dominación de un aspecto de la realidad en su conciencia, así se tienen racionalidades: ambiental, productiva, técnica, económica, social, cultural, etc, siendo la económica la que domina en la mayoría de la conciencia de las personas.

Mediante la categoría racionalidad, Leff explica la situación económica, política, cultural, social y ambiental mundial actual. De la misma manera, Leff hace uso de la categoría racionalidad ambiental para construir una propuesta teórica que conduzca a una forma alternativa de desarrollo, fundada en la adopción, por parte de los sujetos, de nuevas formas de racionalidad que conduzcan a la sociedad a vivir en un mundo más equitativo y eficiente.

La racionalidad económica se sustenta en aspectos éticos y teóricos que una sociedad adopta. De esta forma, es posible señalar que la situación que guarda el mundo actualmente obedece al descuido de los valores y principios que guían a la conducta humana, es decir, los problemas de desigualdad social y económica, de contaminación en todas sus formas, etc., no son problemas de la economía sino más bien de ética, así lo señala Leff cuado afirma que "la crisis del crecimiento económico, manifiesta en la destrucción de la base de recursos naturales, el desequilibrio ecológico, la contaminación ambiental y la degradación de la calidad de vida, ha llevado a revisar los principios morales que guían la conducta de los hombres y que legitiman la toma de decisiones sobre las prácticas de uso y explotación de los recursos naturales." (LEFF, 1998(3), p. 276)

De esta manera, es posible pensar que aún las teorías económicas que dominan el mundo actual tienen implícitos aspectos morales, en este sentido Leff apunta que: "las doctrinas económicas se fundan igualmente en teorías o presupuestos morales. Así, La naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones de Adam Smith sigue a su Teoría de los sentimientos morales, y Weber vio en la ética del protestantismo el espíritu del capitalismo; los agentes económicos, conducidos por una "mano invisible", traducirían sus conductas egoístas en el bien común, mientras que la ética del trabajo, la frugalidad y el ahorro permitirían incrementar la reinversión de ganancias y excedentes para acelerar el proceso de acumulación del capital." (LEFF, 1998(3), p. 279)

El fundamento de la sociedad capitalista es el conjunto conformado por las teorías económicas clásicas, las cuales encuentran su sostén en la racionalidad económica, es decir, en el logro de tener cada día a más sujetos que compartan la forma de pensar y actuar donde domine el aspecto económico, entendido como la búsqueda infinita de la minimización de los costos y la maximización de los beneficios. Sin embargo, el dominio de la racionalidad económica ha tenido efectos muchas veces irreversibles en aspectos políticos, sociales y culturales. "El sistema capitalista se ha fundado en una racionalidad económica guiada por la maximización de la ganancia y del excedente económico en el corto plazo, así como en el orden jurídico del derecho privado. Este proceso ha tenido una serie de consecuencias en la degradación de los ecosistemas que son el soporte físico y vital de todo sistema productivo; así mismo, ha repercutido en la transformación y destrucción de un conjunto de valores humanos, culturales sociales asociados a las prácticas comunitarias de uso de los recursos naturales." (LEFF, 1998(3), p. 279)

Así, el modo de vida guiado por la racionalidad económica trae como consecuencia la destrucción de la naturaleza, Leff explica esta situación cuando señala que: "La naturaleza es destruida, al no ser valorizados los procesos de equilibrio ecológico y la contribución de la productividad primaria de los ecosistemas a la producción de satisfactores y bienes de consumo." (LEFF, 1998(3), p. 281)

Sin embargo, la degradación ambiental no es el único efecto del capitalismo, la situación es más compleja pues se conjugan efectos de tipo ambiental, económico, social y cultural, como apunta Leff: "Junto con los procesos de degradación ambiental, se conjuga una serie de efectos económicos, sociales y culturales, los cuales afectan a las mayorías desposeídas. Así, la desertificación ha ocasionado las hambrunas de los países de América Latina, y ha agravado el proceso de empobrecimiento de la población y la marginación social." (LEFF, 1998(3), p. 282)

La operacionalización del modo de producción capitalista cuenta con instrumentos que permiten construir índices para realizar análisis de la calidad de vida, sin embargo, dichos instrumentos hacen énfasis en los aspectos cuantitativos de lo que se intenta medir, ante esta situación Leff hace una crítica a los indicadores de calidad de vida utilizados de manera casi generalizada afirmando que, "si bien se ha avanzado en la elaboración de indicadores de calidad de vida más sofisticados que los índices tradicionales de bienestar, la evaluación de los aspectos cualitativos sigue dominada por la necesidad de producir mediciones cuantitativas y "objetivas". Aunque se han hecho esfuerzos para incorporar las percepciones subjetivas y los sistemas de valores que inciden en la calidad de vida, la teoría aun no ha derivado indicadores instrumentables para una organización social regida por principios de racionalidad ambiental." (LEFF, 1998(3), p. 286)

Ante esta situación de medición de calidad de vida a través de aspectos cuantitativos, principalmente económicos, Leff propone el siguiente concepto de calidad de vida: "La calidad de vida está imbricada con la calidad del ambiente; y la satisfacción de las necesidades básicas, con la conservación del potencial productivo de los ecosistemas, con el aprovechamiento integrado de los recursos naturales y con la sustentabilidad ecológica del hábitat. Pero esa calidad también depende de formas inéditas de identidad, cooperación, solidaridad, participación y realización, así como de la satisfacción de necesidades y aspiraciones mediante nuevos procesos de trabajo." (LEFF, 1998(3), p. 286)

De todas las situaciones planteadas anteriormente, la cuestión ambiental es la que ha hecho que se cuestione la racionalidad que guía nuestras vidas y ha sido el aspecto ambiental porque es el que afecta a todo el planeta y por tanto a todos los seres humanos sin importar nivel económico, raza, edad, ocupación, etc.

Así, la problemática ambiental que se vive plantea la urgente necesidad de normar los procesos económicos y tecnológicos que, dominados por la lógica del mercado, han degradado el ambiente y la calidad de vida. De la misma manera resulta imperante la necesidad de introducir reformas al Estado, de incorporar normas en el comportamiento económico y de producir técnicas para controlar los efectos contaminantes, con el propósito de disolver las externalidades sociales y ecológicas generadas por la racionalidad económica. Esta situación llevada al terreno científico plantea una contradicción entre la economía y la ecología, Leff propone lo siguiente: "La contradicción entre economía y ecología no aparece como una oposición entre dos lógicas abstractas; su solución no consiste en subsumir el comportamiento económico en la lógica de los sistemas vivos, ni tan sólo en internalizar las condiciones de sustentabilidad ecológica en la dinámica del capital. La solución de la contradicción se plantea por medio de la construcción de una nueva racionalidad productiva que incorpore los valores, normas y principios del ambientalismo como fuerzas materiales y sociales, para un desarrollo alternativo de las fuerzas productivas y para su control democrático mediante los principios de gestión participativa. (LEFF, 1998(3), p. 292)

La nueva racionalidad productiva debe sustentarse según Leff en una racionalidad ambiental. Desde el punto de vista científico, la categoría racionalidad ambiental surge como "una estrategia teórica para articular las condiciones ideológicas, teóricas, políticas y materiales que establecen nuevas relaciones de producción y nuevas bases para el desarrollo de las fuerzas productivas." (LEFF, 1998(3), p. 277)

La categoría racionalidad ambiental, según Leff se construye por la articulación de cuatro esferas de racionalidad (LEFF, 1998(3)):

a] Una racionalidad sustantiva, que es el sistema de valores que orienta las acciones y procesos sociales hacia los objetivos de la gestión ambiental.

b] Una racionalidad teórica o conceptual que sistematiza los valores de la racionalidad sustantiva y los articula con los conceptos y teorías que permiten dar cuenta de los procesos naturales y sociales, los cuales proporcionan el soporte material y generan los mecanismos de legitimación ideológica y política para la construcción de una racionalidad productiva fundada en principios de equidad y sustentabilidad.

c] Una racionalidad técnica o instrumental, que produce los medios tecnológicos, así como los vínculos funcionales y operativos entre los objetivos sociales y sus bases materiales mediante un sistema de medios eficaces.

d] Una racionalidad cultural, construida por la diversidad de sistemas de significación que particularizan los valores generales de la ética ambiental por medio de la identidad étnica y la integridad interna de cada cultura, y que dan coherencia y especificidad a sus prácticas sociales y productivas.

Pensando con la categoría racionalidad ambiental es posible construir un modelo de desarrollo que satisfaga las necesidades de todos los habitantes de la tierra sin comprometer el medio ambiente, de tal forma que las generaciones futuras puedan solventar sus necesidades vitales.

Fuentes de información.

ABBAGNANO, Nicola. Diccionario de filosofía; ed. Fondo de Cultura Económica: México; 1998. 1206 pp.

COVARRUBIAS VILLA, Francisco. La generación histórica del sujeto individual. (Producción social de satisfactores y producción social de sujetos), ed. UPN-Colegio de Investigadores en Educación de Oaxaca: México; Col. Teoría, No. 2; 1999; 215 pp.

COVARRUBIAS VILLA, Francisco. La teorización de procesos histórico-sociales. (Volición, ontología y cognición científica), ed. SEP-UPN: México; Col. Textos, No. 4; 1995. 361 pp.

COVARRUBIAS VILLA, Francisco. Las herramientas de la razón (La teorización potenciadora intencional de procesos sociales), ed. SEP-UPN: México; Col. Textos, No. 3; 1995. 278 pp.

COVARRUBIAS VILLA, Francisco. Manual de técnicas y procedimientos de investigación social desde la epistemología Dialéctica-Crítica; ed. UPN-Colegio de Investigadores en Educación de Oaxaca: México; Col. Teoría, No. 1; 1998; 145 pp.

HEGEL, G.W.F. Enciclopedia de las ciencias filosóficas, ed. Porrúa: México; trad. Wenceslao Roces, del alemán; 1981. 1323 pp.

HEGEL, G.W.F. Fenomenología del espíritu, ed. Fondo de Cultura Económica: México; trad. del alemán. 1971. 314 pp.

HEGEL, G.W.F. Lecciones sobre la historia de la filosofía, ed. Fondo de Cultura Económica: México; trad. Wenceslao Roces, del alemán; 1981. 1323 pp.

KANT, Emanuel. Crítica de la razón pura, ed. Porrúa: México; 1991(9); trad. Manuel García Morente y Manuel Fernández Núñez, del alemán. 376 pp.

KOESTLER, Arthur. Los sonámbulos; ed. Salvat: España; 1986; 496 pp.

LEFF, Enrique.. Ecología y capital. Racionalidad ambiental, democracia participativa y desarrollo sustentable. ed. Siglo XXI en coedición con el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM: México. 19983. 437 pp.

MARX, Karl. Introducción general a la crítica de la economía política/1857, ed. Cuadernos de pasado y presente: México; 1984(18); trad. José Aricó y Jorge Tula. 123 pp.

MIGUEL VELASCO, Andrés. Economía y Desarrollo Regional. Libro electrónico. Instituto Tecnológico de Oaxaca: México; 1999.

VASILACHIS DE GIALDINO, Irene. Octubre 1995, "El pensamiento de Habermas a la luz de una metodología propuesta de acceso a la teoría", en Estudios Sociológicos del Colegio de México; Vol. XV, núm. 43, enero-abril 1997, pp. 79-105.

 

 

 

 

Anel Martínez Revilla

Jaime Melchor Aguilar

 


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