Índice
2. Currículo del Nivel de
Educación Básica
3. Finalidades del
Nivel
4. Características del
Currículo del Nivel de Educación
Básica
5. Estructura del Currículo
Básico Nacional del Nivel de Educación
Básica
6. Perfil de Competencias del Egresado
del Nivel de Educación Básica
7. Componentes del Currículo del
Nivel de Educación Básica
8. Justificación de los Ejes
Transversales
9. Fundamentación del
Diseño Curricular del nivel de Educación
Básica
10. Marco
Legal
11. Plan de
Estudio
12.
Evaluación
13.
Conclusiones
14.
Bibliografía
El mejoramiento de la calidad de
la
Educación, se ha convertido en un reto que debemos
asumir como un deber y un compromiso con Venezuela; un
gran reto que indiscutiblemente deberá asumir todo
venezolano, pero que va a comprometer de una forma más
particular y más directa al profesorado.
Para asumir y poder llevar a
la práctica el gran reto que supone la mejora de nuestra
calidad de
enseñanza, lo primero que se necesita
hacer, es conocer las propuestas formuladas por el Ministerio de
Educación,
Cultura y
Deporte,
concretamente a través del Currículo Básico Nacional, y
reflexionar sobre ellas, confrontándola con nuestra
experiencia y con nuestra práctica educativa. Punto de
partida imprescindible para, desde él, protagonizar, en un
futuro inmediato, una enseñanza más abierta, más
innovadora y más significativa.
En realidad somos los docentes quienes vamos a protagonizar y a
hacer posible la realidad de un cambio de una
renovación pedagógica y didáctica en los centros escolares. La
Reforma que emprendemos, sólo será posible si los
docentes la asumimos de una manera crítica y reflexiva, y
si llegamos a sentirla verdaderamente como nuestra.
En el marco de esta Reforma Educativa Venezolana, y en respuesta
al reto que supone el fortalecimiento de la acción escolar
como acción profundamente humanizadora, surge el concepto y
desarrollo
curricular de los que llamamos Ejes Transversales;
dimensión básica y nuclear del currículo sobre la que se
profundizará en las páginas siguientes, como
también todo lo referente a Educación Básica
I y II.
2. Currículo del Nivel de Educación Básica
Es innegable la necesidad de emprender una profunda
transformación en el sector educativo que conduzca a
producir verdaderos cambios en las estrategias
organizativas, en las intenciones y valores
inmersos en las prácticas pedagógicas. Se ha
evidenciado durante el siglo XX y lo que va del siglo XXI, la
situación de deterioro de la educación
venezolana, siendo algunas de las causas la poca capacidad y
autonomía de la institución escolar para auto
renovarse y la carencia de una fuerza social
que exija, promueva y contribuya a esta renovación.
En respuesta a este reto y en la búsqueda de una mayor
eficiencia y
calidad de la práctica educativa, el Ministerio de
Educación propuso un Plan de
Acción en el cual se privilegia la palabra
"reestructuración" con un significado de
transformación total, desde las bases operativas, hasta la
cima gerencial del sector educativo.
En estos procesos de
democratización y la Reforma del Estado
venezolano, sobre la base de los documentos y
diagnósticos acerca de esta materia
efectuados en el país, es importante
señalar:
De los resultados de estas investigaciones,
surge una visión del Nivel de Educación
Básica que muestra su poca
vinculación con las prioridades y las expectativas que el
país ha colocado en este nivel como instrumento de
formación y transformación social.
Esta transformación implica repensar la concepción,
las metas y propósitos de la educación venezolana,
así como actualizar las estrategias y
modernizar los recursos que
sustentan el proceso
enseñanza-aprendizaje.
Desde esta perspectiva, se formula un Modelo
Curricular que constituye el referente teórico que
sustenta la reforma curricular propuesta por el Despacho, la cual
se ha iniciado en el Nivel de Educación Básica por
concentrarse en este nivel la gran mayoría de la población en edad escolar.
Este Nivel de Educación Básica es el segundo del
sistema educativo
venezolano, tiene una duración de nueve (9) años y
se organiza en tres etapas sucesivas: la Primera Etapa abarca
1°, 2° y 3° grado; Segunda Etapa incluye 4°,
5° y 6° grado y la Tercera Etapa comprende 7°, 8°
y 9° grado. La educación formal ofrecida en este nivel
es gratuita y obligatoria para toda la población en edad escolar como servicio
público garantizado por el Estado.
Mediante la aplicación del Modelo
Curricular planteado, se aspira lograr que el diseño
curricular del nivel esté coherentemente articulado con
los niveles de Preescolar y
Educación Media Diversificada y Profesional, así
como con las modalidades de Educación
Especial y Educación de Adultos.
En el Nivel de Educación Básica se ofrece a los
niños y
adolescentes
una formación:
De esta manera, el Modelo Curricular, de carácter normativo, asume la definición del Nivel de Educación Básica según lo establecido en la Ley Orgánica de Educación.
En la concepción del Nivel de Educación
Básica, el Modelo Curricular considera los mandatos de la
Constitución Nacional y el ordenamiento
legal expresado en la Ley Orgánica de Educación, su
Reglamento y otros instrumentos legales que rigen la materia
educativa.
De acuerdo con estas bases legales, con los planteamientos
curriculares y los principios del
modelo, se plantean como finalidades del Nivel de
Educación Básica las siguientes:
Es importante destacar que en la Primera Etapa de la Educación Básica es un período donde los ejes transversales y las disciplinas del saber aparecen totalmente integrados, por esta razón se le reconoce como una etapa de integración, en la cual el aprendizaje se da de una manera globalizada. En este caso, los ejes transversales no tienen una epistemología propia, ni un espacio determinado en el Diseño Curricular. Estos se desarrollan en el contexto de las áreas académicas. En la Segunda Etapa del Nivel los ejes continúan interrelacionados con las áreas del conocimiento, aún cuando éstas comienzan a tomar su propio carácter y naturaleza. Esta etapa se reconoce como un período de interrelación a diferencia de la Tercera Etapa que es una etapa de independencia.
4. Características del Currículo del Nivel de Educación Básica
Las características que presenta este Nivel son conformes con los planteamientos del Modelo Curricular y son las siguientes:
5. Estructura del Currículo Básico Nacional del Nivel de Educación Básica
Éste responde a las políticas
educativas nacionales propias de este nivel, sigue los
lineamientos establecidos en el Modelo Curricular y tiene
carácter prescriptivo para todos los planteles del
país. Su diseño y formulación corresponde al
Nivel Central del Ministerio de Educación. Este
currículo implica la homologación de contenidos
básicos nacionales y representa un 80% de la carga horaria
que rige para el Nivel de Educación Básica, la cual
se discrimina en el Plan de Estudio del nivel. De esta manera, se
asegura la coherencia y continuidad entre las distintas etapas de
este nivel y se facilita el paso de los alumnos a otras entidades
federales.
Igualmente, se formulan los Currículos Estadales para el
Nivel de Educación Básica, en correspondencia con
los planteamientos del CBN y en atención a las necesidades
específicas de cada entidad federal. Los Currículos
Estadales representan un 20% de la carga horaria establecida para
este nivel educativo. El porcentaje asignado a la instancia
estadal, permite la incorporación de áreas
académicas al Plan de Estudio y la
contextualización y adecuación de los objetivos y
contenidos del CBN en la planificación de los Proyectos
Pedagógicos de Plantel y de Aula.
6. Perfil de Competencias del Egresado del Nivel de Educación Básica
El perfil de competencias en
el Currículo Básico del Nivel de Educación
Básica, se define con una visión humanística
científica y social atendiendo a los diferentes tipos de
capacidad que el estudiante debe adquirir al egresar de este
nivel educativo. Este perfil se organiza en torno a los
cuatro aprendizajes fundamentales: Aprender a Ser; Aprender a
Conocer; Aprender a Convivir y Aprender a Hacer en los cuales se
integran las competencias cognitivas- intelectuales, cognitivas-
motrices y cognitivas- afectivas a objeto de lograr una
formación integral y holística del educando.
Aprender a Ser, plantea básicamente la formación
del individuo con las siguientes características:
analítico, crítico, culto, reflexivo, comprometido,
feliz, generoso, honrado, con amor por la
vida, la paz, la libertad,
creativo, espontáneo, libre, sensible, curioso,
imaginativo, autónomo, autosuficiente, con espíritu
de investigación, transmite significados entre
otras.
Aprender a Conocer, plantea la formación de un individuo
que: conoce, comprende, interprete, infiere, generaliza
conceptos, reglas, principios, métodos;
reconoce y comprende ideas, nociones abstractas, imágenes y
símbolos; identifica elementos vinculados con el lenguaje
literario, científico, tecnológico, estético
y corporal; discierne relaciones, causas y efectos; entre
otras.
Educación básica
Estructura del
diseño curricular
Fundamentación
Marco legal
Filosófico, sociológico, pedagógico y
Espistemológico
Perfil de competencias
(ser, saber, convivir, hacer)
Objetivos del
nivel
Objetivos de etapa
Objetivos generales de área
|
Bloques de contenido: Conceptual procedimental actitudinal |
Situaciones y/o experiencias de aprendizaje |
Evaluación de los Aprendizajes |
Orientaciones Didácticas y de Evaluación |
Globalización del aprendizaje
Planificación por proyectos
Ejes transversales
Lenguaje,
desarrollo del pensamiento, valores,
trabajo ambiente.
7. Componentes del Currículo del Nivel de Educación Básica
El Currículo del Nivel de Educación
Básica, comprende los siguientes Componentes
Curriculares:
Ejes Transversales
Fundamentación
Perfil de Competencias del Egresado
Objetivos del Nivel
Objetivos de la Etapa
Objetivos Generales del Área
Áreas Académicas (Plan de Estudio)
Contenidos: Bloques de Contenidos; Tipos de Contenidos
Proyectos: Pedagógicos de Plantel y Pedagógicos de
Aula
Evaluación
Ejes Transversales
Para poder hacer
realidad la recuperación y el fortalecimiento de la
educación como tarea real y profundamente humanizadora,
debemos asumir y llevar a la práctica educativa, entre
otros, los siguientes principios:
En primer lugar, abrir y conectar la escuela con la
vida. La escuela debe abrirse de par en par a la realidad
cotidiana que viven los alumnos y las alumnas para,
empapándose de ella, fundamentar toda su acción
– referida a todos los ámbitos de la
enseñanza y el aprendizaje- en esa realidad que es en la
que, en gran medida, las nuevas generaciones están
experimentando el arte de aprender
a vivir.
En segundo lugar, la escuela, abierta a la vida, necesita romper
definitivamente el divorcio o el
distanciamiento, que con frecuencia en ella se establece, entre
los contenidos de las áreas y los que los alumnos perciben
y adquieren, consciente o inconscientemente, a través de
su experiencia diaria en contacto con la realidad.
Como tercer lugar, la escuela, asumiendo e integrando en sus
procesos de enseñanza y aprendizaje la totalidad de los
ámbitos del conocimiento y
de la experiencia, debe adoptar una actitud
profundamente crítica y constructiva a favor del
desarrollo de los valores
éticos fundamentales, es decir, de aquellos valores
básicos para la vida y para la convivencia que fundamentan
el sistema
democrático.
El cuarto principio, y como consecuencia de todo lo anterior, en
la escuela debe dotarse a los alumnos de las capacidades
necesarias para conocer e interpretar la realidad y para poder
actuar sobre ella; capacidades que, sin duda, alcanzarán a
través del aprendizaje de los contenidos conceptuales,
procedimentales y actitudinales que les ofrecen las Áreas
Académicas, pero que, para su asimilación
práctica e interiorizada, requerirán de otras
más globales e interdisciplinares, como son, por ejemplo,
la capacidad de comprensión y de expresión
–básica en toda situación de intercambio
comunicativo-, la capacidad de pensar, o la capacidad para
trabajar individual o grupalmente- de forma sistemática y
responsable.
Estos principios que se acaban de enumerar se pueden sintetizar
de la siguiente manera:
A estos principios globalizadores, que poseen un claro
carácter interdisciplinar, se les da el nombre de Ejes
Transversales .
Los ejes transversales, "constituyen temas recurrentes que
emergen de la realidad social y que aparecen entretejidos en cada
una de las Áreas que integran el Currículo"; temas
desarrollados, en el contexto de la acción escolar, a
través de planteamientos de carácter social no
considerados como paralelos a las Áreas, sino como
medios que
conducen a un aprendizaje que favorezca la formación
científica, humanística y ético-moral de los
alumnos en el marco de los problemas y de
los cambios sociales que puedan suscitarse en su realidad.
La transversalidad se asume como mecanismo que permite la
interrelación entre el contexto escolar, familiar y socio
cultural. Así mismo, garantiza la integración de todas las áreas
académicas. El enfoque transversal que se propone
considera cuatro ejes en la primera etapa de Educación
Básica: Lenguaje,
Desarrollo del Pensamiento, Valores y Trabajo; y para la segunda
etapa de Educación Básica, son los mismos ejes con
la diferencia que se incluye el eje Ambiente.
En el modelo curricular para el nivel de Educación
Básica (1997) se señala explícitamente que
los ejes "...constituyen una dimensión educativa global
interdisciplinaria que impregna todas las áreas y que se
desarrolla transversalmente en todos los componentes del curriculum..."
"Los ejes transversales se constituyen, entonces, en fundamentos
para la práctica pedagógica al integrar los campos
del ser, el saber, el hacer y el convivir a través de los
conceptos, procedimientos,
valores y actitudes que
orientan la enseñanza y el aprendizaje. Hay que insistir
en el hecho de que el enfoque transversal no niega la importancia
de las disciplinas, sino que obliga a una revisión de las
estrategias aplicadas tradicionalmente en el aula al incorporar
al currículo, en todos sus niveles, una educación
significativa para el niño a partir de la conexión
de dichas disciplinas con los problemas
sociales, éticos y morales presentes en su
entorno."
Definido así, el concepto de eje
transversal, se puede concluir este apartado de nuestras
reflexiones concretando, de forma
operativa, los tres ámbitos en los que es preciso tener en
cuenta y proyectar dichos ejes:
En la toma de
decisiones sobre el sistema de valores en los que se va a
centrar la acción escolar; lo cual supone un proceso de
reflexión, diálogo,
definición, acuerdo y compromiso de toda la Comunidad
Educativa, que debe explicitarse en el Proyecto
Pedagógico de Plantel como uno de sus componentes
esenciales.
En la adecuación de los reglamentos escolares con los valores
seleccionados. La
organización y el funcionamiento de la vida escolar
debe ser coherente con aquellos valores que se han considerado
básicos para la convivencia humana.
En los contenidos de las Áreas Académicas a
través de los problemas y de las situaciones que
fundamenten un aprendizaje
significativo para el niño.
"Como puede inferirse de los planteamientos anteriores,
según se expresa en el Currículo Básico
Nacional- la inclusión de los ejes transversales favorece
también la "autonomía pedagógica" del
docente en la búsqueda de respuestas ajustadas a las
particularidades de la escuela y de los alumnos. Este hecho
explica la orientación del currículo oficial que
sólo propone los elementos básicos nacionales en
cada etapa de la Educación Básica, de forma que
sean los equipos docentes de cada escuela los que concreten las
acciones a
desarrollar de acuerdo con las particularidades regionales y
estatales. Se valora de esta forma la acción de los
maestros, de los directivos y de la familia,
como responsables del equipo que, conjuntamente con los alumnos,
harán realidad un proyecto educativo ajustado a su
contexto socio cultural."
Todo lo expuesto permite observar que los ejes transversales no
son abstracciones que se aprenden conceptualmente. Se aspiran que
ellos se traduzcan en actividades y comportamientos concretos
relacionados dinámicamente con la realidad en cada una de
las áreas curriculares. Esto, dentro de un enfoque que
propicia la autonomía, la
globalización y la interdisciplinariedad como recursos que
permitan al sistema educativo, dentro de un contexto cambiante,
responder con vivencias concretas a las exigencias que la
sociedad le
impone.
8. Justificación de los Ejes Transversales
Refiriéndose más concretamente a los ejes
transversales dentro del Programa de
Estudio de Educación Básica, la Doctora Norma
Ódreman –se expresa en los siguientes
términos:
"El nuevo modelo curricular, base de la "reforma educativa", se
sustenta en la "transversalidad", cuyo propósito esencial
es el fortalecimiento "del ser" de los niños
que cursan en el nivel de Educación Básica,
proporcionando elementos para la transformación de la
cultura escolar y estableciendo un puente entre la
educación fundamentada en las disciplinas del saber y la
cultura pública de la comunidad humana.
(...) Para lograr esta ambiciosa meta se proponen cuatro ejes
curriculares transversales surgidos de los problemas más
severos que el sistema venezolano no ha logrado resolver y que
aparecen claramente identificados en el Plan de acción del
Ministerio de Educación, Cultura y Deporte: lenguaje, Desarrollo del
Pensamiento, Valores y Trabajo. Y un quinto eje que se
incluirá a partir de la segunda etapa: AMBIENTE."
En consecuencia los ejes transversales que se plantean y que han
de desarrollarse dentro del currículo de la
Educación Básica Venezolana son:
Estos ejes transversales y concretamente, los que hacen
referencia a la Primera Etapa de Educación Básica,
deben impregnar la totalidad del Diseño Curricular, es
decir, deben ser tenidos en cuenta y necesitan hacerse presentes
en:
Los Objetivos Educativos, tanto del nivel de Educación
Básica como de los generales de cada Etapa y cada una de
las Áreas Académicas.
Los contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales de
Lengua y
Literatura,
Matemáticas, Ciencias de la
Naturaleza y
Tecnología, Ciencias
Sociales, Educación Estética y Educación
Física. El Proyecto Pedagógico de Plantel y de
Aula.
Y, finalmente, en los procesos de enseñanza y aprendizaje
que se desarrollarán en todas y cada una de las Unidades
Didácticas o Proyectos de Trabajo.
Eje Transversal: Lenguaje
La justificación del Lenguaje como eje transversal, dentro
del Currículo de Educación Básica, se puede
fundamentar desde dos perspectivas complementarias:
En primer lugar, desde la consideración de la lengua como un
instrumento esencial e imprescindible en el desarrollo de
cualquier proceso de aprendizaje y conocimiento de la
realidad.
Dado que la comunicación oral y escrita se hacen
presentes, como necesidades ineludibles, en todas las actividades
escolares, es evidente que, dentro del entramado curricular,
existe y debe existir, una estrecha relación entre el
aprendizaje de la lengua y los aprendizajes que los alumnos
desarrollarán en todas y cada una de las áreas
Académicas.
Esta relación entre el Lenguaje y
el resto de las Áreas se establece a dos niveles:
Por una parte, el progresivo dominio del
lenguaje va a permitir, a los alumnos, la adquisición de
todos aquellos elementos que les van a ser necesarios para hacer
más efectivos sus aprendizajes en la totalidad de las
Áreas.
Por otra parte, es básico tener en cuenta la gran riqueza
de contenidos, necesarios para el desarrollo comunicativo, que
pueden proporcionarles, a los alumnos, todas las Áreas
Académicas; contenidos que van desde los más
simples, como podría ser, por ejemplo, el enriquecimiento
del vocabulario, referido a los ámbitos social,
científico, técnico o artístico, hasta la
adquisición de un mayor rigor y de una mayor
precisión expresiva a través del aprendizaje de las
Matemáticas como instrumento de comunicación conciso y sin
ambigüedades.
Una segunda perspectiva desde la que es necesario contemplar el
lenguaje como eje transversal es aquella que hace referencia a su
importancia para la vida y para la formación integral de
los alumnos como seres sociales integrados en un contexto
cultural determinado.
Los alumnos a través del uso del Lenguaje -en todos y cada
uno de los momentos de su vida escolar- van a tomar parte en
procesos sociales d e encuentro, de intercambio y de
entendimiento; van a tener la oportunidad de aprender a dialogar,
a criticar, a discernir o a consensuar; van a poder reflexionar y
cuestionar prejuicios y valoraciones preconcebidas; van a poder
sentir la satisfacción que les puede proporcionar el
desarrollo de sus capacidades creativas e imaginativas, y, a fin
de cuentas, van a
poder engrandecerse como personas libres y solidarias al ir
descubriendo y desarrollando sus potencialidades comunicativas,
es decir, las posibilidades que se les abren a través de
la expresión, en libertad, de
sus opiniones, criterios o sentimientos.
Por las razones anteriormente expuestas, es evidente que el
aprendizaje del lenguaje –aún teniendo su
ámbito específico en el Área de Lengua y
Literatura-
requiere también, y en paralelo, un tratamiento
transversal; es un aprendizaje que interviene, y que debe hacerse
presente, en la globalidad de la experiencia académica, es
decir, en todas aquellas situaciones de la vida escolar en las
que se establezca, o se tenga que establecer, un intercambio
comunicativo.
En ese contexto el eje transversal Lenguaje presenta dimensiones,
tales como la
comunicación, la producción y la comprensión; a
partir de estas dimensiones se sacan los indicadores y
alcances para el alumnado.
Eje transversal: Desarrollo del Pensamiento
Una de las capacidades más radicalmente humanas que
poseemos y a través de la que podemos engrandecer
constantemente nuestra propia humanidad es la capacidad de
pensar; capacidad que resulta imprescindible para el libre
desarrollo de nuestra personalidad y
que nos permite la creación de ámbitos de
participación activa, consciente y responsable en la
construcción de nuestro futuro individual y
comunitario.
Esta capacidad de pensar, siendo tan importante, atraviesa en la
actualidad una cierta crisis;
crisis
ocasionada sobretodo como consecuencia de una gran
contradicción: cada vez son más numerosas y
más complejas las informaciones que recibimos y sobre las
que tenemos que reflexionar y, a la vez, cada vez se hace
más notoria, en nuestra vida cotidiana, la falta de
tiempos y espacios reales para el silencio y la
interiorización. Crisis que está generando
situaciones comunes de irreflexión, de superficialidad y
de ignorancia real, y que, en consecuencia, está
reduciendo la libertad personal al
favorecer los ámbitos de la manipulación y al
limitar la posibilidad de una libre y consciente toma de
decisiones personales.
Las consecuencias de esa crisis cada vez se hacen notar
más claramente en la realidad escolar, realidad en la que
a diario constatamos las dificultades que presentan los alumnos
para realizar un estudio personal serio y sistemático,
para reflexionar, para interiorizar sus aprendizajes, para
aplicar lo aprendido a la resolución de problemas
científicos, sociales y cotidianos, o para adoptar
posiciones seriamente críticas y constructivas frente a la
realidad en la que viven –realidad con frecuencia sometida
a la sutil manipulación operada por el consumismo, la
publicidad, o la
superficialidad e intrascendencia trasmitida por los medios de
comunicación.
Este hecho hace que a la hora de abordar la tarea educativa, en
el contexto de la Reforma, nos planteemos la necesidad de
considerar el desarrollo de la capacidad de pensar, como uno de
sus ejes transversales más importantes. Capacidad que ha
de favorecerse y desarrollarse en todos los ámbitos del
aprendizaje y, en consecuencia, en todas las Áreas y en la
globalidad de las actividades académicas.
En concreto,
dentro del programa de
Estudio de Educación Básica, se propone el
tratamiento del eje Desarrollo del Pensamiento de acuerdo a las
siguientes dimensiones; pensamiento lógico y pensamiento
efectivo, de aquí se sacan los indicadores y
los alcances.
Eje Transversal: Valores
La Educación en los Valores constituye otro de los ejes
transversales característicos de la Educación
Básica y, a la vez, configura uno de los retos más
importantes a los que nos enfrentamos los educadores en la
actualidad.
"Para resolver con éxito
los problemas globales, característicos de nuestro mundo
contemporáneo, necesitamos crear nuevos métodos de
pensamiento, elaborar una nueva moral y una
nueva escala de
valores, y, sin duda alguna, nuevas normas de
comportamiento.
La humanidad está en el umbral de una nueva etapa de su
desarrollo. No sólo se debe promover la expansión
de su base material, científica y técnica, sino, lo
que es todavía más importante, formar nuevos
valores y aspiraciones humanísticas, ya que la
sabiduría y el humanismo son las
verdades eternas que constituyen el fundamento de la humanidad.
Nos hacen falta nuevos conceptos sociales, morales,
científicos y ecológicos que deberían
determinar las nuevas condiciones de viada del hombre
actualmente y en el futuro."
(I.T.Frolov.)
Nos encontramos, por lo tanto, ante un reto histórico
consistente en recuperar el pensamiento humanista como definidor
de la arquitectura de
todo modelo social; un gran reto que debe traducirse, desde la
perspectiva educativa, en la integración, dentro de los
procesos de enseñanza y aprendizaje, de un sistema de
valores compartidos sobre los que construir la propia vida y el
entramado social; un nuevo sistema de valores capaz de hacernos
descubrir y redimensionar la existencia, y de abrirnos
horizontes, positivos e ilusionados, en la construcción de nuestros propios y
personales proyectos de vida.
Es un reto del que se desprende un hecho incuestionable: la
vinculación que hoy, más que nunca, debe existir
entre ética y
educación, es decir, entre la ética
entendida como el arte de saber
vivir con uno mismo y con los demás y de aprender a sentir
amor, interés y
gusto por la vida, y la escuela como el ámbito capaz de
contribuir activamente a ese aprendizaje.
En el marco de este reto, surge la consideración de la
Educación en los Valores, dentro del Currículo,
como un eje transversal, o, si se quiere, como un contenido de
enseñanza y aprendizaje que debe impregnar la totalidad de
la tarea educativa.
Entre las dimensiones de este eje se encuentran el respeto por la
vida, la libertad, la solidaridad, la
convivencia, la honestidad, la
identidad
nacional y la perseverancia.
Eje Transversal: Trabajo
A lo largo del proceso de enseñanza aprendizaje es
fundamental que los alumnos descubran el trabajo
como una realidad y como un valor esencial
para la existencia humana; valor que en
su propia experiencia cotidiana se traduce en el "aprender
haciendo, observando, probando, manipulando, construyendo o
recreando", y que supone la puesta en juego de sus
capacidades de esfuerzo, de responsabilidad y de superación
personal.
"Sólo se aprende a trabajar trabajando. Por lo tanto, es
de urgente necesidad "enseñar a aprender", "enseñar
a ser", y "enseñar a hacer". Una adecuada educación
hacia el trabajo
induce a aprovechar bien el tiempo, a ser
disciplinado, responsable y organizado, a trabajar
cooperativamente, resolver creativamente los problemas, seguir
instrucciones y procesos, buscar la calidad del producto,
valorar al trabajador y reconocer que el trabajo debe estar
siempre al servicio de la
persona
humana"
(Currículo Básico Nacional)
En ese contexto surge el eje transversal Trabajo, planteado con
el fin de lograr en los estudiantes una formación integral
fundamentada en el "hacer", e inspirada en los valores
democráticos básicos necesarios para la vida; una
formación a través de la que los alumnos puedan
irse reconociendo como gestores del bien común y como
artífices de una convivencia basada en los valores de la
participación y al solidaridad.
Al igual que los demás ejes transversales, el del trabajo
también debe hacerse presente en todas la Áreas
académicas que integran el Currículo de
Educación Básica y consecuentemente, en todas las
tareas escolares.
Entre las dimensiones a trabajar dentro de este eje son:
valoración del trabajo, calidad y productividad,
labores y ocupaciones, y por último la visión de la
realidad laboral e
industrial del país.
9. Fundamentación del Diseño Curricular del nivel de Educación Básica
El Diseño Curricular es el instrumento
técnico que recoge y concreta los planteamientos
teóricos del Modelo Curricular, a fin de permitir su
operacionalización; prevé lo que se quiere
conseguir en cada nivel o modalidad y cómo se quiere
alcanzar.
El Diseño Curricular cumple dos funciones
diferentes:
El Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, a partir del análisis del hecho cultural (valores y
funciones
sociales), identifica la multidimensionalidad de factores que lo
influyen y se manifiestan en indicadores como: bajos
índices de inserción y permanencia del niño
en el sistema educativo, bajo rendimiento escolar con pocas
competencias en comprensión de la lengua escrita y
cálculo, con escasa pertinencia de la
educación.
Socialmente estos indicadores están vinculados con
desnutrición, incorporación
prematura del niño en el campo laboral sin
preparación alguna, subempleo, explotación al
menor, trasgresión social, situación
económica, desadaptación a la escuela por exceso de
contenidos programáticos. Desintegración del
conocimiento.
A partir del análisis del hecho cultural, el Ministerio
de Educación Cultura y Deportes, determina la política educativa,
sus valores y fines, los cuales apuntan a la innovación de las dimensiones del aprender
a ser-conocer-hacer-vivir juntos, como a continuación
queda expresado:
Las Bases Conceptuales del Diseño Curricular
La escuela debe enseñar una nueva
fundamentación moral como solución a los problemas
sociales. Adquirir su autonomía y trabajar por
proyectos flexibles que relacionen los contenidos con la realidad
y estén sujetos a una evaluación
continua. La escuela como órgano social, para adecuarse a
las nuevas exigencias de la sociedad post-moderna, debe asumir el
reto colaborando con la familia y la
comunidad. La familia
genera dinámicas internas que se reflejan en
comportamientos (autoestima,
tolerancia,
comprensión, cooperación) que influyen en la
actuación del alumno en la escuela.
En síntesis
es en el seno de la familia donde se
desencadena el proceso de descubrimiento del otro. La
humanización, concebida como crecimiento interior del
individuo en el punto donde se cruzan libertad y responsabilidad (UNESCO). La escuela fortalece
continuamente este proceso.
El currículo debe ser flexible, centrado en el alumno y en
su contexto sociocultural, tomar en cuenta sus necesidades,
intereses y aspiraciones, y a partir de esta descripción seleccionar los contenidos,
para integrarlos vertical y horizontalmente y dinamizar el
proceso a través de los ejes transversales, a
través del consenso y negociación.
El método
debe ser activo, flexible y reflexivo, basado en la libertad
democrática, que le permite al alumno expresarse
libremente, disentir, investigar (teniendo presente siempre que
comparte su espacio en el cosmos).
La evaluación
dentro de una dinámica constructivista debe significar un
cambio en el
"QUE", "PARA QUE", "CUANDO" y "COMO EVALUAR". La
evaluación dejará de ser un instrumento de castigo,
para convertirse en estímulo, reconocimiento, regocijo y
motivación
a la convivencia. Debe comunicarse para despertar la conciencia, el
compromiso y voluntad para participar más activamente en
los proyectos individuales y colectivos.
De esta manera, la relación docente-alumno genera un
despertar ético que los fortalece. Mediante interacciones
constructivistas en el contexto sociocultural, el docente va
interviniendo cooperativa y
socialmente.
Sin ignorar los peligros que tal concepción
encierra, ya que pareciese tender a la creación de una
sociedad internacional homogénea que amenaza la identidad
cultural (CORDIPLAN), ella nos lleva a plantearnos la necesidad
de construir la Sociedad del conocimiento, que nos obliga a
asumir retos a cumplir en corto plazo.
En la Sociedad del conocimiento la competitividad
de un país, en el ámbito mundial, estará
marcada por el uso inteligente de la información, la
construcción del conocimiento y la capacidad de
difusión de éstos.
Vista así, la sociedad deberá ser una sociedad
educadora que genere en sus integrantes el aprendizaje
permanente. La formación de las nuevas generaciones es un
problema en el cual, si bien el Ministerio de Educación ,
Cultura y deportes, tiene la trascendente tarea y responsabilidad
d orientar, no es el único agente que sustenta ese
compromiso.
El bombardeo informativo y valorativo que el niño recibe
fuera de la escuela puede ser tanto o más importante y
trascendente que el mensaje escolar; todo ello obliga a redefinir
la relación del Sistema Educativo con la comunidad
organizada, con los sectores productivos y, particularmente, con
otros agentes socializadores como la familia, los medios de
comunicación y la iglesia. En
definitiva, la escuela debe, por una parte abrirse a los
requerimientos del medio y, por la otra coordinar sus esfuerzos
con otros agentes sociales a fin de orientarlos bajo principios
que sean lo más coherente posible.
Ya que se contempla el enfoque de Vygotski como una de las
fuentes
teóricas de la reforma se verá que lo social
impregna profundamente las fundamentaciones en lo
filosófico, psicológico y pedagógico,
expresándose allí elementos sociológicos
fundamentales para la nueva propuesta educativa.
El marco de referencia psicológico que sirve de
base al nuevo currículo de Educación Básica
es el constructivismo,
debido a que permite incluir los aportes de diversas
teorías psicológicas que participan de muchos
principios comunes. Básicamente el constructivismo postula
que toda persona construye
su propio conocimiento, tomando de su ambiente los elementos que
su estructura cognoscitiva sea capaz de asimilar.
El mismo principio de construcción es válido para
el afectivo, es así como, mediante interacciones
constructivistas con objetos de su medio, pero sobre todo con
otras personas, el alumno se va desarrollando como un ser
autónomo, moral, social e intelectual. Este proceso de
interacción de los seres humanos con su entorno va a estar
mediatizado, desde que nace, por la cultura; y esta
mediación va a permitir, tal como lo afirma Vygotski, el
desarrollo de los procesos psicológicos superiores que
caracterizan la especie: Pensamiento, Memoria,
Lenguaje, Anticipación del futuro, entre otros.
El alumno, en un determinado momento, tendrá la capacidad
de ejecutar tareas, dar respuestas o solucionar problemas por
sí mismo, sin ningún tipo de ayuda; ello representa
su zona de desarrollo real. Sin embargo, podrá alcanzar
con ayuda de un adulto, un compañero o un grupo de
compañeros más avanzados, una serie de conductas
que no podría manifestar sin esa ayuda. Este espacio de
acción es denominado por Vygotski "Zona de desarrollo
próximo potencial".
El concepto anterior es de mucha importancia, pues concede al
docente un rol protagónico en el proceso
enseñanza-aprendizaje. El docente es la persona encargada
de organizar el ambiente educativo para que los alumnos
construyan su conocimiento y es, a la vez, el mediador de sus
aprendizajes. Siendo uno de los objetivos primordiales del nuevo
currículo el educar para la vida (Odremán), los
ambientes educativos deben presentar semejanza con la vida y no
estar desconectados y serles extraños.
Para tener conexión con las vivencias diarias del alumno
fuera de la escuela, es imprescindible que la familia y la
comunidad interactúen con la institución escolar,
lo cual se ve favorecido por la posibilidad que brindan los
proyectos de plantel y los proyectos de aula. Estos
permitirán al alumno, vincularse con su historia, su espacio, su
gente, en fin, con su cultura y con ello plantear la base para
alcanzar su dignidad y que sus aprendizajes sean
significativos.
La Psicología
puede aportar a la educación una serie de conocimientos.
Entre ellos, el desarrollo evolutivo de la persona que transita
la primera etapa de la educación Básica es de los
más relevantes. Ese desarrollo se contempla a
continuación, aclarando que si bien se exponen por
separado el desarrollo cognitivo, el del lenguaje y el socio
–afectivo- moral, se da por descontado que el desarrollo
humano es un proceso global donde las diferentes áreas
se desenvuelven simultáneamente y se influyen mutuamente
para dar como resultado la
personalidad de un individuo.
Para lograr este desarrollo
humano de los agentes involucrados en la educación
(alumno-docente-familia-comunidad) es necesario tener una
visión clara del hombre o
persona en sus dimensiones filosóficas,
psicológica, y pedagógica.
En lo referente a la dimensión pedagógica, se
propone analizar y redimensionar el hecho educativo como un
proceso interactivo-constructivo, en el cual la relación
docente-alumno y contenido crea condiciones para el encuentro
entre el deseo de enseñar del docente y el deseo de
aprender del alumno, en un espacio social, cultural e
histórico específico.
La incorporación de los ejes trasversales al
currículo obliga a una revisión de las estrategias
didácticas aplicadas tradicionalmente para el desarrollo
de los objetivos, esto requiere del docente una evaluación
formativa permanente para conectar las disciplinas presentes en
los ejes. Considerar los problemas comunicacionales, laborales,
sociales, éticos y morales presentes en su entorno, lo que
permitirá abordar al alumno con todas sus circunstancias y
concebir el acto educativo como un hecho holístico.
Las redes de escuela,
los proyectos pedagógicos de plantel y los proyectos de
aula constituyen la concreción de este Proyecto educativo
Nacional que permitirá dinamizar la vida de las escuelas,
formulando y evaluando permanentemente los proyectos propios y la
adaptación a los proyectos propuestos por el Ministerio de
Educación, Cultura y Deporte.
Lo expuesto anteriormente supone concebir, en el acto educativo,
una relación alumno-docente dentro de un clima de respeto hacia
ambos actores del proceso, reconociendo y valorando su
individualidad, al concebir el proceso de aprendizaje como un
acto globalizador e interdisciplinario, que considera los acervos
que ofrecen la familia y la comunidad en las cuales está
inmerso. Esta relación promoverá una
educación para la libertad, la democracia, la
responsabilidad y la autodisciplina, aceptando las
particularidades de cada contexto educativo para responder a las
exigencias que la vida social cambiante demanda.
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