Las sociedades evolucionan y fundan sus expectativas en una diversa base económica que, teniendo como engranaje fundamental al trabajo humano, produce y moviliza bienes cuyo último destino es el consumo por sus miembros. En este contexto los procesos económicos actuales hacen necesario replantear las bases del crecimiento de la sociedad y retomar nuevas alternativas productivas opcionales a las grandes industrias. En lo referente al desarrollo como propósito de políticas públicas y privadas que partan de estas alternativas, conviene recordar el siguiente párrafo: "el desarrollo no es un milagro o un acto instantáneo producido por agentes externos al modo de producción; sino que es un proceso histórico, que se realiza en un contexto socio-económico global específico" (Lombardo, P.; 1996).
El siguiente trabajo se propone analizar la necesidad y los factores que afectan la integración, con la convicción de ser una herramienta ineludible para el desarrollo local.
Para fundamentar el desarrollo de una localidad y su importancia, por ende, en el desarrollo de un país tenemos que empezar por conocer la relevancia de los mercados a los que pequeños sectores productivos pueden aspirar más directamente. Para esto podemos recurrir a una consideración realizada por Francisco Alburquerque y referida en una compilación de Cesar Elgue (1999), la cual dice que en América Latina el 80% de la producción no se comercializa internacionalmente, y que si bien el Indicador de Intercambio ha aumentado mundialmente del 20.7 al 29.1 entre 1986 y 1996, los países más desarrollados estarían por debajo de este índice; con lo cual concluye que "la base sólida sobre la que se asienta una nación o territorio es más la articulación del tejido productivo interno que una mayor exportación".
Esto rompe con la idea general de la vinculación entre exportación y desarrollo; aunque hay que considerar otras ventajas que ofrece la exportación como la obtención de divisas y de nuevos mercados, la importancia de un país en la economía mundial, etc. Asimismo, podemos sumar una complejidad más al considerar los bloques comerciales que distintos tratados hacen que posean una regulación propia; ya que esto nos amplía el concepto de interno hacia una zona de mayor importancia.
Partiendo de la necesidad de desarrollo e identificando a este proceso no sólo como la obtención de riquezas sino vinculándolo con un sentido de distribución y equidad, es muy importante pensar en cadenas de integración comercial dentro de un mismo país o región; dado que permite suponer que los beneficios - producto de los valores agregados o de la actividad comercial misma - quedarán en manos de participantes del comercio interno del país. Vale aquí recordar que los procesos de privatización y en general la apertura de fronteras para el ingreso de capitales extranjeros modifican lo considerado en las líneas anteriores, ya que, gran parte de los participantes en el comercio interno pertenecen a otros países o regiones distintas al área donde se realiza la actividad y posibilita la fuga de los beneficios hacia otras áreas, al mismo tiempo que produce la depreciación del círculo virtuoso del comercio local.
Los países de América Latina están sufriendo diversos procesos que los posicionan en un marco de cambio continuo y fragilidad en sus instituciones. Se encuentran frente a dilemas tales como el financiamiento internacional, la pérdida de autonomía y ligado a esto, la defensa de sus producciones locales en un marco de globalización. A lo que hay que sumarle las características heterogéneas de este proceso que a priori se divisaba como la integración hacia mercados únicos, pero que hoy se muestra como un gradiente de posibilidades a las que los distintos países pueden aspirar.
La globalización como fenómeno en la economía es un proceso viejo, que según los analistas tiene exactamente cinco siglos y comenzó con el descubrimiento de América y que en su esencia era mayor antes de la Primera Guerra que en la actualidad (Ferrer, A.; 1996). Pero hoy este fenómeno se vincula con otros tan importantes como la propia modificación del sujeto económico y la valoración de éste en las teorías económicas. Pasando de una forma "Objetiva" de concebir al análisis económico, basado en el descubrimiento de las leyes que regían el sistema económico, a una forma "Subjetiva" poniendo énfasis en el comportamiento de los sujetos o agentes económicos (Trinchera, H. 1998). Esto trae aparejada la importancia que se le debe dar al enfoque social en los análisis económicos, como la complejidad del consumo de la cual depende la macro y microeconomía (Wilk, R.; 1991). Asimismo, el proceso productivo participa en uno de los fenómenos sociales más importantes: el trabajo, como actividad del hombre que le confiere además de una remuneración un rol y status determinado.
Otro aspecto que el nuevo enfoque requiere es la competitividad de los distintos sectores. En Argentina este punto es particularmente crítico en actividades productivas de importancia en los pequeños mercados locales, como por ejemplo la horticultura ( Castagnino, A.; Zubiría, A.: Latorre, E.; et al. 2001)
Desde el punto de vista teórico un sistema es un conjunto de elementos relacionados entre sí con un propósito común, que a su vez tienen un nivel de jerarquía e inclusión, surgiendo términos como subsistemas y supersistemas; por ejemplo: una bicicleta donde el subsistema "impulsos" está comprendido en el supersistema "impulsos más ciclista". También es muy importante considerar que los sistemas como tales evolucionan, por lo que, mediante la obtención de datos en determinado momento sólo se puede ver una foto de ese proceso de evolución. Debido a dicho proceso se corresponde también una selección en esa evolución, parafraseando la reflexión de Heinz R. Pagels: "mi pensamiento sobre la ciencia es la idea de un sistema selectivo, generalización de la idea de Darwin-Wallace sobre la selección natural" (Heinz R. Pagels, 1991); estimo que los sistemas en sí sufren esta selección a través de sus componentes.
Para entender la incidencia de este concepto de sistema y de la problemática local puntualizaré en la producción agropecuaria. La base de esta actividad desde el punto de vista productivo es el correcto manejo de sistemas biológicos en donde intervienen distintos procesos. El ecosistema a trabajar tiene ciertas características propias que influirán en su capacidad de respuesta ante los distintos estímulos (Armijo, R. y Gastó, J.; 1976).
Bajo el enfoque de sistema se permite no sólo visualizar al ciclo biológico sino interpretar a la misma empresa como un sistema.
El contexto que da la región en la cual se desarrolla una empresa contiene una serie de factores que inciden en los distintos subsistemas de manera que influyen en las interacciones y las respuestas de los distintos subsistemas como elementos de un sistema de mayor complejidad. A la vez, se debe tener en cuenta que el planteo productivo debe contener un compromiso con la zona ya que a largo plazo no es viable un modelo en donde se privilegie la desigualdad y el deterioro de los recursos naturales (Brieva, S. et al. 1993). Es también indispensable que el contexto actual se base en un escenario de cambios constantes donde es vital la interpretación de los factores que pueden alterar cada sistema a su nivel y de cómo este afecta al nivel superior. Este contexto se da en distintos marcos de integración y define la realidad regional a la cual están expuestos los distintos sistemas productivos.
Considerando las características de los procesos antes planteados y la fragilidad de los emprendimientos que se propongan independientemente y desconociendo la incidencia local, estimo necesario la utilización de estrategias de integración. Esta integración puede realizarse a nivel horizontal o a nivel vertical en las respectivas cadenas de comercialización. En este sentido considero que ambas integraciones ofrecen ventajas y desventajas comparativas, y que actualmente probablemente sea conveniente la integración en sentido vertical; aunque como quedó reflejado en los párrafos anteriores, esto depende de cada problemática y de las características locales del medio.
No debemos olvidar que en la consideración de la empresa como sistema es importante detectar todos los intercambios que realiza la misma con su entorno y en lo posible intentar proponer potenciales evoluciones de la empresa y del entorno. Esto es sumamente importante teniendo en cuenta que en las pequeñas empresas que sólo aspiran a un limitado mercado local se ve un proceso de análisis puntual de la situación. Olvidando que este análisis es sólo una foto en la evolución del sistema empresa y del entorno. Por lo que es importante no solamente considerar la integración en base a una necesidad actual, sino considerarla como una necesidad por la evolución misma.
Lamentablemente muchas de estas pequeñas empresas referidas están gobernadas por una mentalidad reacia a considerar la estrategia de integración como alternativa y que ofrecen muchas imposibilidades para el cambio. Por lo que resta esperar la actividad de ONGs y del mismo Estado que acompañen un proceso transformador que apunte a rescatar a estas empresas, de lo contrario muchas de ellas serán absorbidas en los vaivenes económicos.
Armijo, R.; R. Nava y Gasto, J. 1976. Fundamentos de la transformación de ecosistemas. Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro. Monografía Técnica-Científica. Vol 2(1) Saltillo Cohahuilla, México. 57 p.
Brieva, S.; Iriarte, L.; Della Vedova, O. 1993. Una aproximación a la estimación de la competitividad de productos de origen agropecuario. Taller sobre competitividad y desarrollo agroindustrial.
Castagnino, A.; Zubiría, A.: Latorre, E.; Gardel, J.; Díaz, K. y Pane, J. 2001. Realidad y perspectivas de la horticultura bonaerense bajo el enfoque de cadena o filiera. Publicación Interna de la Facultad de Agronomía. FAA-UNCPBA.
Elgue Cesar. 1999. Globalización, desarrollo local y redes asociativas. Compilación, ed. Corregidor.
Ferrer, A. 1996. La Argentina frente a la globalización económica. Suplemento Económico Clarín, 20 de mayo.
Heinz R. Pagels. 1991. Los sueños de la razón. El ordenador y los nuevos horizontes de las ciencias de la complejidad. Editorial Gedisa.
Lombardo, P. 1996. Desarrollo y políticas agropecuarias. Ficha nº2. Cátedra de Economía Agraria. Facultad de Agronomía. Universidad de Buenos Aires.
Trinchera, H. 1998. Antropología Económica, ficciones y producciones del hombre económico. Editorial Eudeba.
Wilk, R. 1991. Las viviendas como bienes de consumo. Procesos sociales y decisiones de asignación. Monographs in Economic Anthroplogy, nº9 (traducción de la Cátedra de Antropología Sistemática II). Boston, University Press of America, SEA.
Ing. Agr. Ezequiel Latorre
Becario de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Pcia. de Bs. As.
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