Las desviaciones sociales y la delincuencia son problemas que se originaron prácticamente con el nacimiento de la sociedad como tal. Pero no podemos eliminar la sociedad porque definitivamente es la mejor manera en la que podemos vivir los hombres, debido a nuestra naturaleza de seres sociales.
Un vistazo general al conocimiento sobre las investigaciones existentes muestra serias dudas de que la conducta desviada sea proporcionalmente más común entre las capas bajas de la sociedad que en las altas. Las dudas se intensifican cuando nos apartamos de las tasas de criminalidad, que son un fondo inseguro para cualquier teoría, particularmente debido a la falta de confiabilidad de las estadísticas criminales. Aunque se admita que el crimen sea en sentido relativo más frecuente entre las poblaciones de las clases bajas, existen grandes excepciones cuando nos fijamos en ciertos tipos de delitos como la falsificación de cheques, desfalcos, robo de automóviles, y delitos sexuales.
La categoría de "desviación" ofrece un contenido cambiante y variable según el tiempo, lugar, sujeto y otras consideraciones. En lugar de encontrar operaciones especificas e independientes lo que aparecen son generalidades tales como "la conducta desviada es una conducta que viola expectaciones institucionalizadas". Si bien una definición podrá ser suficiente en un nivel muy general, es de poca utilidad cuando nos vemos frente a problemas concretos de asignar a personas o actos a las categorías que les correspondan.
Las ideas de lo que es o no desviante puede y cambia en el tiempo. Son el producto acumulado de las interacciones sociales y varía de sociedad a sociedad (y de grupo a grupo dentro de la misma). Las normas culturales que establecen lo que es o no, conducta aceptable raramente están expresadas como códigos firmados u oficiales. Aún cuando las normas son codificadas como leyes (como en las leyes contra la "sodomía"), están sujetas a interpretaciones variadas y a diferentes grados de ejecución real. La autoridad cultural de las normas se origina de la acumulación de decisiones separadas en la comunidad. Para que una norma retenga su autoridad y su valor corriente, debe ser usada con regularidad. Cada vez que un grupo condena una conducta desviante, reafirma sus normas y sus limites culturales hasta lo que es socialmente aceptable.
Un vistazo general al conocimiento sobre las investigaciones existentes muestra serias dudas de que la conducta desviada sea proporcionalmente más común entre las capas bajas de la sociedad que en las altas. Las dudas se intensifican cuando nos apartamos de las tasas de criminalidad, que son un fondo inseguro para cualquier teoría, particularmente debido a la falta de confiabilidad de las estadísticas criminales. Aunque se admita que el crimen sea en sentido relativo más frecuente entre las poblaciones de las clases bajas, existen grandes excepciones cuando nos fijamos en ciertos tipos de delitos como la falsificación de cheques, desfalcos, robo de automóviles, y delitos sexuales.
Cuando se toma en cuenta las formas de desviación tales como el alcoholismo o el suicidio y las dependencias (a fármacos u otras sustancias) no se encuentran datos que demuestren que estas adaptaciones sean más comunes entre los integrantes de las capas bajas de la sociedad.
El grado y la rapidez con que la tecnología produce diferencias en la organización social de la sociedad moderna y la dificultad de descubrir medidas de status generalmente aplicables a una variedad de poblaciones y áreas muestran la necesidad de valerse de un concepto más discriminativo de lo que es la clase social al tratar de explicar como la estructura social influye en la desviación.
Por lo tanto se puede decir que la desviación social es cualquier tipo de comportamiento que se aleja de las normas generalmente aceptadas en una sociedad. La desviación social no constituye un delito, ya que éste se refiere a transgresiones de la ley, sino que se refiere a la no-observancia de normas, ya sean legales o no. Los sociólogos han llegado a pensar que la desviación social es característica de los sistemas sociales o de situaciones que indican una necesidad de control social o una tendencia hacia el cambio social. Tanto el control como el cambio son factores inseparables de la sociedad, especialmente en las sociedades contemporáneas.
Durkheim atribuyó las desviaciones sociales a la anomia: "ausencia de normas" o pérdida de reglas sociales dentro de una sociedad. Cuando aparece la anomia, los deseos humanos están fuera de control.
La Teoría del Control (Travis Hirschi) dice que es más probable que la desviación ocurra cuando la unión entre el individuo y la sociedad es débil o inexistente. En opinión de Hirschi, el apego y las operaciones son claves del control social. Si a la gente no le preocupan las opiniones de los demás, son libres de romper las normas sociales.
Modelo de Hirschi de la teoría de control y la delincuencia juvenil.
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Hirschi enfatizó el poder de los apegos como agente de control social. La delincuencia, decía, cuando las 4 clases de control estaban débiles o ausentes.
La Teoría de Transmisión Cultural ve la desviación social como resultado de la socialización a una subcultura que aplaude las actitudes y la conducta que rechaza la cultura central.
La Teoría del conflicto. La perspectiva de conflicto en la desviación social está arraigada en la obra de Carlos Marx. Aunque Marx no escribió de un modo extenso sobre ese tema, entendió que el crimen se debía a la división de las sociedades capitalistas en dos clases separadas y desiguales: los propietarios de los medios de producción y los trabajadores. Para simplificar un poco el pobre comete delitos para obtener bienes materiales que le han sido negados y para expresar su enojo y frustración; el rico comete errores APRA conserva lo que tiene o realzar su posición.
La idea de que la desviación desempeña una función social necesaria e importante, se remonta al libro de Emile Durkheim titulado "The Rules of Sociogical Method" (Las re3glas del método sociológico) publicado en 1895. en este libro, Durkheim hizo una sorprendente afirmación: la desviación es una parte natural de la vida social; efectivamente; "una parte integral de todas las sociedades saludables".
La respuesta de Durkheim consta de dos partes. Primero, al definir ciertas formas de comportamiento como desviadas, un grupo o comunidad puede definir que comportamiento es aceptable. Las fronteras entre comportamiento aceptable e inaceptable rara vez son difíciles y rápidas. Típicamente las sociedades tienen una "zona permisiva de variación", que rodea inclusive normas bastante específicas y fuertemente apoyadas. Además, la mayoría de las reglas no están como reglas firmes o códigos oficiales. Más bien, las reglas se definen como el curso de las actividades diarias de la gente. Al poner a prueba las fronteras de la permisividad, los desviados obligan a otros miembros de la sociedad a pensar sobre lo que ellos creen que es normal y adecuado.
En segundo lugar, al unirse contra el desviado, ese grupo o comunidad se une y reafirma su solidaridad. El juicio público al desviado no sólo reafirma las normas y valores que fueron amenazados, sino también permite que los miembros de un grupo o comunidad trabajen juntos y gasten energía para apuntalar el orden social en el que creen.
La delincuencia no es un fenómeno fácil de controlar, sobre todo por el hecho de que sus causas se encuentran insertas dentro de la sociedad como: falta de educación, valores y principios dentro de la familia y aunado a éstas la grave situación económica que está atravesando nuestro país. Por lo antes expuesto, no podríamos decir que la fórmula para acabar con la delincuencia es colocar más policías en las calles, matar a todos los delincuentes o cualquier cosa parecida; ya que esta sería una solución demasiado simplista debido a que las causas del problema seguirían presentes lo cual se traduciría en más violencia, muerte y mayor delincuencia. Por sólo hablar de la delincuencia común y sin mencionar otros crímenes como narcotráfico o los llamados "delitos de cuello blanco"; que también tienen sus orígenes en la familia.
La única manera de acabar o por lo menos disminuir la delincuencia es con: educación, cultura, trabajo y deporte. Porque educando y culturizando al pueblo podremos insertar valores dentro de las familias; lo que haría que en vez de tener hogares y padres criadores de futuros delincuentes (comunes y de cuello blanco); tendríamos un caldo de cultivo de personas decentes, honradas y trabajadores. Si las personas tienen trabajo eliminaremos la gran cantidad de crímenes por hambre, porque aquellas personas que salen a robar, estafar y hasta asesinar para llevar el pan a su casa no se verían forzadas a cometer actos delictivos; aunque el hambre no debería justificar que personas rectas y honradas cometan un crimen. Además; si inculcamos el deporte dentro de la población, evitaremos que los jóvenes utilicen su tiempo libre en el ocio improductivo. Porque debemos tener en claro que "el ocio es la madre de todos los vicios"; es decir, si mantenemos a la juventud ocupada evitaremos que ésta dedique su tiempo a la droga, el hurto, el alcohol...
La sociología es la ciencia que estudia las sociedades; por lo tanto, presta un a información valiosísima en las causas, consecuencias y posibles soluciones para resolver el problema de la delincuencia y muchos otros problemas que aquejan a la sociedad moderna.
La sociología realiza estudios a fondos para encontrar los orígenes específicos de la delincuencia; ofreciéndonos teorías que pueden explicar la mayoría de los casos de delincuencia que se presentan actualmente, a la vez que nos entrega las herramientas (soluciones estructurales) y no "pañitos de agua caliente" que solucionan el problema por muy cortos períodos de tiempo.
Una solución fácil, rápida y directa a la delincuencia es realmente imposible, porque definitivamente las causas que pueden llevar a alguien al mundo del crimen son tan diversas y tan abundantes, que básicamente en un mundo tan grande como en el que vivimos resulta absurdo el pensar que exista una regla, norma o ley creada por los hombres que controle de manera efectiva las acciones de todas y cada una de las personas, eliminando para siempre problemas como la delincuencia. Pero en cierta medida podemos dominar y enfrentar estos problemas, pero sólo con la misma colaboración de los que vivimos dentro de la sociedad. Qué hacer con esos problemas puede que ya lo sepamos, pero está muy distante que podamos aplicar las soluciones para acabar por completo con esos problemas debido a que siempre los tendremos con nosotros. Lo único que nos queda es controlarlos y mantenerlos dentro de límites aceptables, para mantener nuestras sociedades en equilibrio y evitar un caos.
Sociología, Richard J. Gelles y Ann Levine. Editorial Mc Graw hill.
Sociología, Donald Light, Suzanne Keller y Craig Calhoun.
Enciclopedia Microsoft Encarta.
Alexis David Mujica Martínez.
María Isabel Montilla Hernández.
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