Índice
2. La Revolución
Industrial
3. Consecuencia de la Revolución
Industrial.
4. El Movimiento de la
Administración Científica.
5. Los Principios de la
Administración Científica.
6. Los Objetivos de la
Administración Científica
7. La Administración de Personal
como Función Específica.
1. Introducción
El lapso histórico entre el Moisés
bíblico y la Revolución
Industrial registra la escasa existencia de organizaciones
institucionales, aunque cabe mencionar el significativo ejemplo
de la Iglesia
Católica Romana y aun de las Órdenes Religiosa,
además de las entidades gubernamentales de carácter
militar. En las actividades varios realizados en las granjas, los
talleres pequeños o el hogar, la unidad primaria de
trabajo era la familia;
todo lo cual comprueba la carencia de motivación
en torno a los
estudios formales relativos a los recursos
humanos.
Cuando sobrevino el movimiento
denominado históricamente Revolución
Industrial en el siglo XIX, se modificó significativamente
la naturaleza del
trabajo, con la circunstancia de que la energía mecánica y la nueva actitud
económica exigieron que el trabajo
fuera ejecutado en equipo, esto es, de manera conjunta por
cantidades de personas cada vez mayores.
En perspectiva histórica, resulta muy difícil
definir cronológicamente la génesis del sistema
administrativo aplicado en la denominada Dirección de Personal,
(conocida hoy como recursos humanos)
con la circunstancia de que en la historia cultural del ser
humano aun en la etapa cavernícola, la convivencia social
hubo de exigir una actitud
directa en la selección
y capacitación de los recursos
humanos inherentes a la vida comunitaria
En Inglaterra y
posteriormente en Norteamérica, emergieron las
fábricas textiles, las fundidoras y las minas. Aunque los
recursos humanos
seguían constituyendo un factor determinante la Revolución
Industrial acarreó modalidades de trabajo donde se
aplicaba una mayor mecanización en la labor asignada al
obrero, lo cual despertó ciertas actitudes de
rechazo por parte de éste, ya que sintió marginada
su habilidad juramente manual en
función
de una orientación laboral centrada
en la máquina.
A fines del siglo XIX, algunas empresas
reaccionaron ante los problemas
humanos provocados por la industrialización y crearon el
puesto de Secretario de Beneficencia. Éste se encargaba de
satisfacer las necesidades sociales de los empleados y ayudaba en
la revolución de sus problemas
familiares y personales tales como: educación, vivienda y
necesidades médicas. Puede tildarse este hecho como el
preludio del interés
empresarial por mejorar sistemáticamente y en forma
técnica las condiciones de trabajo de los obreros. El
surgimiento del Secretarios de Beneficencia, antes de 1900,
demuestra fehacientemente que las actividades referentes al
personal en
las organizaciones
grandes habían superado significativamente el
ámbito de movilización de los gerentes
operacionales superiores. De ese modo, los Secretarios Sociales
significaron el nacimiento de la dirección especializada en recursos
humanos, para distinguirla de la supervisión cotidiana del personal que
realizaban los gerentes operacionales.
El positivismo
del siglo XIX le mostró al mundo que el estudio
sistemático y científico del trabajo podía
conducir al logro pleno de la eficiencia y la
eficacia
laboral. Los
argumentos esgrimidos en pro de la especialización
técnica y el mejoramiento de la instrucción laboral
pusieron de manifiesto la urgente necesidad de contar con
departamentos de personal que velaran por la concreción
óptima de las metas propuesta institucionalmente.
Con el estímulo del desarrollo de
la dirección científica y surgimiento de los
primeros sindicatos en
las décadas iniciales del siglo XX el Departamento de
Personal sustituyó al Secretario de Beneficencia, con la
circunstancia de que tal departamento mejoró
significativamente la labor de la
organización en aspectos varios: envolumentos
apropiados, selección
adecuada de los solicitantes de empleo y
atención de las reclamaciones planteadas en
el nivel institucional. El Departamento de Personal
asimiló el papel que
desempeñaba el Secretario de Beneficencia en los referente
al mejoramiento de las condiciones de trabajo, las negociaciones
con los sindicatos y
la satisfacción de otras necesidades de los
empleados.
Haremos referencia en esta parte a una serie de
acontecimientos que se sucedieron principalmente entre los
años de 1760 a 1830, aunque ello no circunscriba el
fenómeno a estas fechas estrictamente. El lugar donde
acontecieron fue Inglaterra, en
primer término, y ulteriormente Alemania,
Francia, los
Estados Unidos
y otros países de Europa
Occidental. Se ha definido a esta época como la que
marca el
cambio
paulatino de la fuerza
muscular en el trabajo,
por la fuerza de la
máquina; sin embargo, las repercusiones no sólo
fueron de carácter
industrial sino que tuvieron toda una importancia social,
económica, intelectual - técnica y política -. De
ahí que autores como Ashton señalen que "el termino
"Revolución Industrial" no es del todo acertado, ya que
Revolución implica un cambio
repentino, que no caracteriza a este fenómeno"
A fin de tener una panorámica general es conveniente que
señalemos las formas de producción existentes en el período
de la Revolución Industrial.
En aquel entonces no existían las fábricas en el
sentido moderno del término. En los países como
Alemania en
los que persistía el régimen feudal, encontramos al
siervo típico que paga su renta al señor feudal en
productos
agrícolas, pero así también ya existen otros
forzados a hilar y que en esa forma cubren su cuota.
En otros lugares, según lo relata Federico Engels, "las
familias trabajadoras combinaban las labores agrícolas con
el hilado y tejido en sus propias casas. Sus productos los
realizaban en mercados poco
competitivos y no hacían más de lo que
querían y ganaban bastante para sus necesidades".
Las primeras organizaciones manufactureras se presentan bajo dos
modalidades: las descentralizadas, que concentran el trabajo de
un gran número de obreros que viven en el campo y entregan
a una unidad fabril sus productos para ser sometidos a un
último proceso de
acabado y teñido en la misma; las centralizadas, que
reúnen bajo un mismo techo a grupos de obreros
que son sometidos a una vida de cuartel, con una estrecha
supervisión del trabajo y una "austeridad
monástica" que incluía honorarios para las labores,
la comida, el rezo y el sueño. El trabajo en las unidades
centralizadas era considerado indigno, pues era realizar un
trabajo público, que en el caso de las mujeres se
equiparaba a la prostitución.
Sin embargo, la forma de producción que contaba con el mayor
número de trabajadores y que representa la
institución clásica de la época previa a la
Revolución Industrial es el Gremio. Los gremios fueron
organizaciones en que se agrupaban los fabricantes de un tipo
determinado de productos para efectos de proteger sus intereses.
Su fuerza llegó a ser sumamente considerable, ya que
establecían niveles y normas de
producción, días y lugares de venta, precios, etc.
además de tener un estricto control de los
fabricantes durante la edad media,
como lo demuestra Walter Montenegro: "Cuando algunos sastres
franceses empezaron a hacer botones de tela, el gremio de
fabricantes de botones de hueso levantó tal protesta que
no solamente se prohibió la sacrílega innovación, sino que se persiguió a
las personas que usaban los nuevos botones y se registraron las
casas en busca de los mismos para quemarlos públicamente.
Sin lugar a duda, los gremios tienen gran importancia
histórica por haber sido la primera vez en que se
establece la relación patrón - trabajador que
prevalece hasta nuestros días. Por otra parte, aparece en
ellos una bien definida estructura
jerárquica: maestro – oficial - aprendiz, con
diferencias salariales claramente marcadas, además de una
serie de pruebas de
capacidad que se tenían que ir acreditando hasta llegar a
la "obra maestra" que confería el grado más alto.
El fin del sistema fue
motivado por lo que se podría denominar una "esclerosis
estructural", o sea un anquilosamiento de quienes ocupaban los
niveles superiores y no consideraron conveniente efectuar cambio
alguno, síntoma característico de la decrepitud de un
sistema, como paso previo a su muerte."
Teóricamente se establecía que un aprendiz, a base
de trabajo y constancia podía llegar a ser maestro, sin
embargo la realidad distaba mucho de esto. Como lo refiere
Schmaller: "En Baviera un oficial sólo podía entrar
en el reducido círculo de maestros plenamente cualificados
con la bolsa llena de dinero, o del
brazo de la viuda de un maestro muerto. Lógicamente, esto
era motivado por el hecho de que los maestros, reunidos en
círculos cerrados, se habían apoderado del gobierno de
muchas ciudades y no deseaban compartirlo. Como consecuencia, en
el siglo XVIII empiezan a surgir maestros sin gremios aumentando
su número hasta llegar a la Revolución
Francesa, que en uno de sus primeros actos declara abolido el
sistema gremial por considerarlo atentatorio a la libertad de
trabajo".
El período que precede a la Revolución Industrial
se caracteriza por una apacible vida rural y de pequeñas
ciudades con escasos y lentos indicios de progreso en los que los
cambios se generaban en períodos muy prolongados.
Asimismo, la producción se destinaba fundamentalmente al
autoconsumo aunque se inició un comercio
principalmente en las villas cercanas al lugar en que
residía el productor, existía un número
reducido de asalariados, el trabajo se hacía en el campo y
en el propio hogar bajo formas familiares, interviniendo el
trabajador en todo el proceso
productivo, lo que le permitía expresarse y realizarse en
su obra. El crédito
no existía y el cobro de intereses se consideraba inmoral
y era condenado. "La lucha contra la - usuraria pravitas - llena
toda la historia de la
Iglesia
hufonota y holandesa en el siglo XVI. Los -Lombardos-; es decir,
los banqueros, fueron excluídos de la comunión, a
menudo por su simple calidad de tales.
Asimismo, el sinodo Sudholandés de 1574, estableció
que -los prestamistas-, aún cuando ejercen legalmente su
negocio, no deben ser admitidos en comunión".
3. Consecuencias de la Revolución Industrial.
Económicamente, la Revolución Industrial provocó un gran incremento en la producción y la acumulación de bienes y capital. A su vez se aceleraron mucho los negocios y los convenios. A menudo la situación era favorable para los propietarios y empresarios pero no así para los ciudadanos promedio, en comparación con los trabajadores actuales, en términos de poder de compra y de condiciones del trabajo. El trabajo se consideraba un bien que se debía vender y comprar, y la filosofía política prevaleciente de Laissez Faire dio como resultado poca acción de los gobiernos para proteger la suerte de los trabajadores.
4. El Movimiento de la Administración Científica.
Una tercera fuerza que influyó en el desarrollo de la Administración de recursos humanos fue el movimiento de la Administración Científica, iniciado por Frederick W. Taylor. Aunque Taylor desarrolló o perfeccionó muchas técnicas útiles, como el estudio de tiempo, estudio de métodos, estandarización de métodos y herramientas y sistemas de incentivos, pudo ver que la administración científica era mucho más que una técnica para producir eficiencia. La veía como una filosofía concerniente a la relación entre las personas y el trabajo. Pensó que el análisis y diseño científicos del trabajo podrían eliminar la mayor parte de los conflictos obrero-patronales, y que la administración científica beneficiaría por igual a la empresa y al trabajador: la administración podría obtener mayor producción en una cantidad dada de tiempo y el trabajador, al producir más, podría ganar más con poco o ningún esfuerzo adicional.
5. Los Principios de la Administración Científica.
Esta administración científica de Taylor
se basó en cuatro principios
esenciales:
1. El desarrollo de "una mejor forma" de hacer una tarea. Esto
implicó desarrollar el mejor método
para lograr los objetivos de
un puesto dado. Se establecieron estándares de modo
científico para los puestos y se pagaron incentivos en
dinero para
toda la producción superior a los estándares
establecidos.
2. La selección y desarrollo de los trabajadores. Taylor
reconoció el valor de hacer
concordar el trabajador y el trabajo. También
recalcó la necesidad de trabajadores debidamente
entrenados. Su énfasis lo puso en la elección de la
"mejor persona" para el
puesto.
3. El conjuntar métodos y personas. Taylor creía
que los trabajadores ofrecerían poca resistencia a un
cambio en los métodos, si percibían una oportunidad
de mayores ingresos.
4. La estrecha cooperación entre administradores y
trabajadores: Taylor creía que la administración
debía coordinarse continuamente con los trabajadores, pero
no debería efectuar la labor de los
trabajadores.
6. Objetivos de la Administración Científica.
Estos trece objetivos de la administración
científica denotan gran esfuerzo por ayudar al empleado,
creándole mejores niveles de vida, asegurándoles
máxima oportunidad de empleos, desarrollando la confianza
entre los trabajadores, además mediante entrenamiento la
oportunidad a todos para desarrollar nuevas y mayores capacidades
y elegibilidad para promoción a posiciones más
altas.
Los 13 objetivos de la administración científica,
expuestos en 1929, son:
7. La Administración de Personal como Función Específica.
Nace en el sector privado en los albores del siglo XX, y
hasta el final del siglo XIX estas funciones fueron
asignadas en ciertas empresas a un
oficinista, que al decir de algunos autores fue el primer
"especialista" de personal. Su labor se limitaba a supervisar y
controlar un simple registro y
nómina
de personal.
El primer departamento de personal instituido en los Estados Unidos,
en su moderna concepción, surgió en el año
de 1912. Posteriormente, en 1915, se inició un programa de
entrenamiento a nivel universitario para gerentes y
empleados.
Entre los años de 1910 - 1915, es desarrollado en la
Ciudad de Chicago en Estados Unidos un programa de
clasificación y evaluación de puestos. Más
tarde, en 1924, son desarrollados otros planes de
evaluación por Merrill R. Lott.
Comentan los autores, Chruden y Sherman: "Al empezar la
década de 1920, por consiguiente, el campo de
administración y personal se encontraba bastante bien
establecido y existía ya un departamento de personal en
muchas de las compañías más grandes y en las
organizaciones gubernamentales".
A partir de la primera década del Siglo XX, en América
Latina se iniciaron varios intentos por transplantar las
disposiciones del Servicio Civil
de Estados Unidos. Es preciso observar que en la mayoría
de los países hispanoamericanos, donde por diversas
circunstancias los Estados Unidos ejercieron su autoridad
militar o civil, se legisló en el sentido de instituir
sistemas de
administración
de personal público.
Tales sistemas, independientemente de desconocer los valores
sociales, económicos y culturales de las naciones donde se
aplicó, no recibieron el debido respaldo de la opinión
pública, todo lo cual los hizo inoperantes.
El verdadero avance de la administración de personal echa
raíces a partir de 1930, cuando surge la moderna
concepción de relaciones
humanas y de desarrollo técnico de los principales
procesos y
elementos de la administración de personal, nace
aquí el positivismo
administrativo.
Los países considerados como avanzados económica y
socialmente, generalmente han propiciado adecuados sistemas de
personal, tanto en el sector privado como público. Sin
embargo, en otros países, menos avanzados, ha sucedido lo
contrario; el inicio del desarrollo de las técnicas de
personal aún no se ha producido, prevaleciendo los
métodos más arcaícos para el manejo de
personal.
Autor:
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