Enviado por josestang
Indice
1.
Introducción
2. Biografía
3. La Sagrada Familia (1882-1926
-?)
4. La Pedrera
(1906-1910)
5. Casa Batlló
(1904-1906)
6. Parque Güell
7. Cripta de la Colonia
Güell
8. Casa Vicens
(1883-1888)
9. El Capricho
(1883-1885)
10. Finca Güell
(1884-1887)
11. Colegio Teresiano
(1888-1889)
12. Celler Güell
(1895)
13. Bellesguard
(1900-1909)
14. Varios
15.
Conclusión
16.
Bibliografía
En esta monografía
voy a tratar las obras póstumas de Antoni Gaudí,
porque es el mas grande Arquitecto de todos los tiempos y porque
lo admiro plenamente.
Seguramente puede sonar raro afirmar, hoy, que Antoni
Gaudí sea un desconocido, sin embargo así es para
muchos. Sin duda alguna, es el arquitecto de su tiempo sobre el
que más libros se han
escrito, tanto en España
como en el resto del mundo.
¿Cuáles son los principales hallazgos sobre
él hasta el momento?. Ante todo que Gaudí ERA UN
GENIO. Lo que ocurre es que la
personalidad de un genio resulta (para nosotros, simples
mortales), terriblente complicada y terriblemente sencilla a la
vez. La inteligencia
de un genio juega con categorías intelectuales que a
nosotros nos resultan imposibles de alcanzar. Para resumir; en
toda obra de Gaudí, están jugando dentro de su
mente los siguientes factores:
1) La historia rabiosa del
presente histórico en el que vivió (hay que tener
en cuenta la multitud de acontecimientos que ocurren en
Cataluña y en el mundo desde el año de
terminación de su carrera -1878 - hasta el de su muerte -1926
-)
2) Una arquitectura
genial, capaz de llevar a sus construcciones soluciones
absolutamente inéditas.
3) Un amor
incomparable a la Naturaleza, que
le lleva a recrearla en todo aquello que la Naturaleza tiene
de arquitectura
(desde plantas vegetales
muy concretas, hasta el capullo de una mariposa).
4) CATALUÑA. Cataluña se convierte en
Gaudí en una obsesión. Por eso está presente
en todas sus obras en grandes y pequeños detalles.
5) Pero Gaudí no está completo sin el
MEDITERRÁNEO, el mar de la cultura y el
comercio...
6) La ancestralidad. Mientras arquitectos de la
talla de Domènech i Montaner o un Puig i
Cadafalch se quedan anclados en el neo-medievalismo, Gaudí
necesita ir mucho más allá en el tiempo y busca
realidades y símbolos que se remontan, cuando menos, al
neolítico (casitas de piedra en seco, espanta brujas ,o
crismones y peces como
símbolos de los primitivos cristianos)
7) La Trascendencia. Gaudí es un
filósofo y un místico que escribe sus vivencias en
la piedra.
8) El arte de resistencia. Todo
artista genial tiene que chocar con las estructuras de
su lugar y de su tiempo ( desde Homero, por lo
menos...) Gaudí concibe -o va concibiendo-, cada una de
sus obras como un TODO completo, cerrado en sí mismo,
pleno...Cualquier alteración ordenada por quien costea la
obra, es un atentado contra ese compendio del TODO que
Gaudí ha soñado. Y necesita revolverse, gritar,
llorar y hasta maldecir. Y Gaudí grita, llora y maldice en
la piedra...
Los ejemplos que podríamos poner, son múltiples:
Parque Güell, Cripta de la Colonia Güell, Casa
Milà, Sagrada Familia...
Lo que ahora nos interesa es que entendamos esos ocho puntos que
Gaudí tiene presentes. Están en su cerebro como una
mezcla de frutas se halla al principio en la batidora:
sólo cuando ésta comienza a funcionar, las
diferentes frutas forman una síntesis.
Así ocurre con Gaudí : su mente va dando vueltas a
esas motivaciones a partir de cada obra concreta, y sólo
con el tiempo y el trabajo
llega a la síntesis
genial. Por eso, una sola restauración mal realizada, deja
sin lenguaje a la
obra gaudiniana.
Lee por completo esta monografía
gaudiniana, sorpréndete con sus obras, su inteligencia y
su creatividad,
todo un revolucionario para su época.
1a. Antoni Gaudí I Cornet (1852-1926)
Recién obtenido el título de Arquitecto, se
dedicó a hacer pequeños trabajos. Entre ellos
diseñó una vitrina para una conocida
guantería, Casa Comella, para la Exposición
Universal de París, en 1878.
Eusebi Güell quedó prendado de la belleza de aquella
vitrina. Lo que le convirtió en el principal cliente y mecenas
de Gaudí.
Cuando a los 26 años obtuvo el título de
Arquitecto, se iniciaba una nueva etapa en la vida de Antoni
Gaudí.
Hijo de un calderero, había vivido una infancia
enfermiza en la que sufrió frecuentes dolores
reumáticos, los que, en ocasiones, le impidieron jugar con
los otros niños.
Estos problemas le
acompañarían el resto de sus días. El
lugar de su nacimiento se lo disputan Riudoms y Reus,
poblaciones muy próximas entre sí en la provincia
de Tarragona, si bien la mayoría de sus biógrafos afirman
que fue en Reus.
Llegó a Barcelona a los 17 años, donde tuvo
que simultanear el trabajo de
delineante y proyectista (por falta de recursos
económicos) con sus estudios de Arquitectura.
Gaudí no sólo revolucionó la arquitectura,
además, fue un creador prolífico.
Diseñó, muebles, mosaicos, elementos decorativos,
rejas de hierro forjado
y todo lo relacionado con la arquitectura.
1b. Un estilo personalísimo
Gaudí fue el creador de una nueva arquitectura basada en
las líneas curvas. Experimentó estructuras y
nuevas formas de una manera continuada. Por este motivo,
prefería desarrollar sus ideas a escala y en forma
corpórea. La tridimensionalidad de sus maquetas en yeso,
barro, tela metálica, o cartón mojado y moldeado,
le acompañaron siempre. Sus ideas "corpóreas", en
muchas ocasiones, no fueron sometidas a la limitación que
obligan las dos dimensiones del papel de
dibujo. A
veces modificaba las formas directamente en la obra, en el
momento de la realización.
Uno de sus biógrafos, Juan
Bassegoda Nonell (Doctor Arquitecto y Catedrático de la
Universitat Politècnica de Catalunya) dice al
respecto:
"...Se había apercibido de que los arquitectos sólo
usan la formas que previamente pueden dibujar con dos
instrumentos, que son la escuadra y el compás. A lo largo
de toda la historia de la arquitectura
las formas de los edificios han sido hijas de estos dos simples
instrumentos, que permiten dibujar círculos,
triángulos, cuadrados o rectángulos, que en el
espacio se convierten en prismas, pirámides, cilindros y
esferas que dan lugar a los pilares, las cubiertas, las columnas
y las cúpulas."
"... vio claramente que estas formas geométricas simples
rara vez se dan en la Naturaleza, que, por otra parte, construye
excelentes estructuras, acreditadas por los largos siglos de
eficacia. La
estructura de
un árbol es de una rara perfección, mucho
más compleja y bien resuelta que las estructuras creadas
por los arquitectos. No se puede dudar que el esqueleto de los
mamíferos es extraordinariamente eficaz y
resuelve los problemas con
estabilidad y motilidad de manera admirable."
"... El fémur es casi hiperboloide, el crecimiento de los
tallos alrededor de una rama se hace helicoidalmente y la
superficie de la piel entre los
dedos de una mano es un paraboloide hiperbólico."
"...(el) intento de Gaudí fue sencillamente introducir un
cambio de
geometría en la arquitectura. Esto puede
considerarse una revolución, pero en todo caso una revolución
nada traumática, puesto que la geometría
de la arquitectura gaudiniana es mucho más antigua que la
inventada por los arquitectos."
1c. La muerte de
Antoni Gaudí
Nadie podía suponer que aquel anciano que yacía en
el suelo tras
haber sido golpeado por un tranvía en el cruce de la Gran
Vía y la calle Bailén, de Barcelona, era
Gaudí.
Sin ningún documento, con parte de su sencilla vestimenta
sujetada con agujas imperdibles, y un libro de
Evangelios como única pertenencia, (¡él, que
en su juventud
había destacado por su elegancia y por ser un verdadero
dandy en el vestir!) fue ingresado en el hospital de la Santa
Cruz, como indigente indocumentado. Era el atardecer del 7 de
junio de 1926. Al avanzar la noche y no regresar a su modesto
dormitorio anexo a las obras de La Sagrada Familia, fue
buscado por las casas de socorro y hospitales de Barcelona.
Al día siguiente, los más eminentes médicos
comprobaron la gravedad de las lesiones sufridas por el eminente
arquitecto. Al publicar la prensa diaria la
noticia del atropello, las personalidades más relevantes
comenzaron a desfilar por el hospital: políticos,
aristócratas, cardenales, obispos, arquitectos...
Tras su fallecimiento, tres días después del
atropello, se formaron largas colas de público para
ofrecerle su homenaje y último
adiós.
Fue enterrado en la cripta de La Sagrada Familia.
1d. Antecedentes y ensayos
previos a La Sagrada Familia
Existe una trilogía de obras que mantienen una gran
similitud y que son una especie de hilo conductor de una idea que
comenzó a gestarse con el proyecto de las
Misiones de África (ver imagen 1), en
Tánger, (1892) que no llegó a construirse y del que
existe muy escasa documentación.
Continuó con la Cripta de la Colonia Güell, donde
Gaudí experimentó algunas de sus ideas, y
tenía en proyecto
construir unas torres cilíndricas que no llegaron a
realizarse.
Y culminó, aplicando sus ideas en el templo de La Sagrada
Familia.
1e. Cronología de sus trabajos más
importantes
1882. Pabellón de caza de Garraf
(Barcelona)
1883. Gaudí se hace cargo de las obras de la Sagrada
Familia
1883-88. Casa de Vicens i Montaner
Barcelona
1883-85. Villa "El Capricho".
Comillas (Cantabria)
1884-87. Finca Güell.
Pedralbes. Barcelona
1886-88. Palacio Güell calle Nou de la Rambla.
Barcelona
1887-93. Palacio Episcopal. Astorga
1888-89. Colegio Teresiano en Calle Ganduxer. Barcelona
1891. Viaje a Tánger y estudio proyecto misiones
franciscanas de
África (no realizado)
1892. Casa Botines. León
1898-1908. Cripta Colonia Güell.
Santa Coloma de Cervelló - (Barcelona)
1900. Se acaba la Casa Calvet, en la calle Casp de Barcelona.
Premio del Ayuntamiento.
1900-09. Casa Bellesguard.
Sant Gervasi. Barcelona
1901-14. Parque Güell. Barcelona
1903-04. Restauración de la Catedral de Mallorca.
1904-06. Reforma Casa Batlló.
Barcelona
1906-10. Casa Milà (La Pedrera).
Barcelona
1908-11. Recibe el encargo de construir un Hotel en Nueva
York.
(No llegó a realizarse)
A partir de 1914 no quiso trabajar en ninguna otra obra, para
dedicarse de lleno a la Sagrada Familia
3. La Sagrada Familia (1882-1926 -?)
La obra más conocida de Antoni Gaudí, ni
fue iniciada por él, ni evidentemente acabada. A la edad
de 31 años se hizo cargo de la dirección de las obras de este Templo, tras
la dimisión del arquitecto Francisco de Paula Villar que
las inició, y cuando ya se había construido una
parte de la cripta subterránea.
Gaudí cambió radicalmente el primer proyecto
sustituyéndolo por uno propio, mucho más ambicioso,
original y atrevido que el primero.
La fachada, la del Nacimiento, es la parte de la obra que
Gaudí deseaba dejar terminada como muestra y ejemplo
para sus continuadores, ya que él, muy a su pesar, tuvo
que aceptar que era imposible llegar a realizar una obra de
esta envergadura en el corto periodo de una vida. Casi en los
inicios había sido tan optimista que soñó
con que podría llegar a acabarla en poco más de
diez años.
Actualmente hay ocho torres construidas, las correspondientes a
las fachadas del Nacimiento y de la Pasión. Como puede
apreciarse en la imagen Nº2,
el proyecto tendrá un total de 18 torres. Las 12
más bajas, entre las que se encuentran las ocho ya
construidas, corresponden a las tres fachadas, y están
dedicadas a los apóstoles. Cuatro, de superior altura, a
los Evangelistas. Sobre el ábside, de mayor
diámetro, a la Virgen María y la más alta
que remata todo el templo, estará dedicada a
Jesucristo.
Viendo imágenes
se puede comprobar la enorme diferencia que existe entre lo
proyectado y lo realizado hasta el momento. Si sólo poco
más de dos fachadas y ocho torres, producen
admiración y congregan millones de visitantes de todo el
mundo, la obra, una vez concluida, será uno de los
más impresionantes monumentos creados por el
hombre.
Las más recientes previsiones calculan que se
podría llegar a finalizar dentro de unos 30
años, esto es, algo antes de que se celebre el segundo
centenario del nacimiento del genial arquitecto.
La perspectiva casi completa de la parte posterior de la fachada
del Nacimiento comienza a ser tapada por la construcción de las naves centrales.
Aunque en algún momento las formas de la Sagrada Familia
puedan recordar el estilo gótico, nada más lejos de
la realidad en su esencia. El gótico se veía
obligado a contrarrestar el desplazamiento de las fuerzas,
utilizando contrafuertes y arbotantes. Es decir, los arcos
exteriores tenían una función de
apoyo, no de decoración. Gaudí dijo una vez, que es
como si un jorobado para disimular su defecto se pusiera
banderitas encima.
En la arquitectura gaudiniana, por el contrario, los pesos y las
fuerzas se desplazan en sentido vertical, por ello, en
algún caso, los pilares o columnas están
inclinados. Precisamente para contrarrestar un pequeño
desplazamiento lateral. De esta forma, como se ha comentado
anteriormente, es innecesario el empleo de
contrafuertes, apoyos y arbotantes, tan característicos e imprescindibles en el
gótico.
Por este motivo, las dos fachadas existentes han podido ser
edificadas como si fueran construcciones independientes del resto
del templo.
2a. Fachada del Nacimiento
Esta fachada fue la que abordó primeramente Gaudí,
en contra de la opinión de algunos de sus amigos que
opinaban que quedaba de espaldas a la ciudad. El argumento del
arquitecto fue que esta fachada mostraría una mayor
profusión de formas y simbolizaría la
alegría del nacimiento, mientras que la de la
Pasión que quedaría en el lado contrario, y que
representaría la tragedia de la muerte del
Señor, podría ahuyentar a los visitantes. El
simbolismo, constantemente presente en su obra, le hace situar la
fachada del Nacimiento encarada hacia oriente, por donde nace
el sol, y la
de la Pasión hacia poniente, por donde muren los
rayos del astro rey.
En 1900 ya alcanzó esta parte la altura de 32 metros. La
posterior falta de recursos
económicos frenó sensiblemente este acelerado ritmo
de construcción.
En la fachada del Nacimiento Gaudí volcó toda su
fantasía. Incluyó infinitas formas de la
Naturaleza, desde rocas redondeadas
que recuerdan el macizo de Montserrat, hasta figuras humanas y
temas vegetales, logrando una especie de sorprendente y
bellísimo neobarroquismo.
En esta fachada, llena de simbolismos, Gaudí quería
resaltar la alegría por el Nacimiento de Jesús.
Toda ella es un inmenso Portal de Belén. Allí
están todas las figuras tradicionales: Jesús,
María, San José, la mula y el buey, los Reyes, los
ángeles, los pastores... y otras escenas de la infancia de
Jesús, como la degollación de los Santos
Inocentes.
La parte baja está compuesta por tres portales. El del
centro y de mayor altura, el del Amor,
incorpora escenas del Nacimiento. La entrada de la izquierda, el
Portal de la Esperanza, refleja escenas de la degollación
y de la huída a Egipto. La
puerta de la derecha, el Portal de la Fe, contiene escenas
bíblicas como la Anunciación.
Gaudí era partidario de una imaginería realista,
tal como se estilaba en su época. Por ello, con la
colaboración de uno de sus ayudantes, el escultor
Matamala, se obtuvieron moldes en escayola de seres humanos y de
animales, para
representar con la máxima fidelidad los detalles
anatómicos.
Según se cuenta, para el soldado sirvió de modelo un
fornido mozo de una taberna próxima a las obras. El asno
que aparece en el grupo
escultórico de la Huída a Egipto, fue
reproducido del de una mujer que llevaba
un pequeño carro y vendía arena para fregar. La
dueña lloró de manera incontenible durante la
realización de los moldes, porque pensaba que el pobre
animal no sobreviviría.
2b. Las Torres
Las ocho esbeltas torres en forma de huso que hay totalmente
construidas, son las que confieren a la silueta de la Sagrada
Familia su característico perfil.
Las pequeñas ventanas que se disponen en las torres en
forma de espiral, parecen que impulsan la visión de
quienes las contemplan hacia las alturas.
El simbolismo está siempre presente en la obra de
Gaudí. Si doce son las torres de las fachadas, en
referencia al número de apóstoles, los remates de
cerámica de éstas, tienen forma de
mitras episcopales, en alusión a que los obispos son los
herederos de los primitivos apóstoles.
A su vez, tanto en las torres como en otras partes del templo,
Gaudí ha incluido palabras de loa a Dios, o invocaciones
cristianas.
En la parte superior de las torres hay una zona que parece estar
compuesta por escamas. Gaudí fue un atento observador de
la naturaleza de donde copió formas y texturas.
Consciente de la dificultad que podía suponer la
reparación de los elementos decorativos incluidos en la
parte superior de las torres, Gaudí las revistió
con mosaicos vítreos, fabricados especialmente en Murano
(Italia), para
conseguir así una máxima resistencia a las
inclemencias meteorológicas.
Lo que posiblemente hubiera sorprendido a Gaudí, es que
varias décadas después de su fallecimiento se
recurriera a un grupo de
montañeros-escaladores para que subieran al
pináculo de algunas de las torres a fin de desarrollar
trabajos de reparación y limpieza.
Cuando ocurrió el trágico accidente de
tráfico que provocó el fallecimiento de
Gaudí, en junio de 1926, sólo se había
terminado una de las torres de la fachada del Nacimiento. Las
tres restantes, que se encontraban bastante avanzadas (Ver Imagen
Nº 12 y Nº 13), se fueron acabando dentro de los cuatro
años siguientes. Gaudí, tenía pensado
construir unas campanas tubulares que penderían por el
hueco interior de cada una de las torres.
2c. Fachada de la Pasión
Hace algunos años se desató una polémica en
la que se enfrentaron los que consideraban que debían
continuarse las obras, a pesar de que algunas partes del proyecto
se perdieron durante un incendio que produjeron en los archivos del
arquitecto durante la Guerra Civil
española (1936), y los que defendían que, por esta
misma causa, deberían paralizarse los trabajos y dejar
este templo como una obra inacabada.
Paradójicamente, uno de los artistas que firmó el
manifiesto en el que se rechazaba la continuación fue el
escultor Josep Maria Subirachs, quien se haría cargo
posteriormente de realizar los diferentes grupos
escultóricos que se pueden observar en esta
fachada.
Para enfatizar la tragedia de la pasión y muerte de
Jesús, Gaudí proyectó que las columnas de
esta fachada tuvieran la forma de huesos humanos
(ver imagen 3)
A diferencia de la recargada, pero bellísima fachada, que
queda en la parte contraria (la del Nacimiento) en ésta,
Gaudí, eliminó todo lo accesorio, predominando la
simplicidad y el minimalismo.
Aunque es indudable el prestigio y la categoría
artística de Subirachs como escultor, si uno se basa en el
estilo que Gaudí eligió para la fachada del
Nacimiento, es bastante probable que el viejo arquitecto tuviera
un verdadero 'shock' al contemplar las esculturas que se han
expuesto en esta fachada. Difícilmente estaría de
acuerdo con ellas.
Dentro de un estilo totalmente contemporáneo, Subirachs ha
tratado de ser fiel a algunas pautas marcadas por Gaudí en
sus trabajos. Los guerreros con yelmos que aparecen tras la
figura de la Verónica, son casi una réplica de la
chimeneas diseñadas para La Pedrera.
Una figura en la fachada es la imagen estilizada del propio
Antoni Gaudí, basada en una conocida fotografía
obtenida cuando él participaba en una procesión
religiosa.
Sobre el eje central de la fachada, diferentes imágenes
evocan distintas escenas de la pasión y muerte de
Jesús.
Aparte de los grupos
escultóricos, Subirachs también ha esculpido unas
originalísimas puertas plenas de grafismos
tipográficos y bajorrelieves. Ciertamente la
aportación de Subirachs ha sido de una elevada y
óptima calidad
artística.
Josep Maria Subirachs Sitjar; Escultor (Barcelona 1927)
En 1986 fue designado para realizar el trabajo escultórico
de la fachada de La Pasión, a cuyo cometido se
dedicó casi exclusivamente durante varios
años.
2d. Obras (marzo 2002)
La nave central, en la cara sur del templo, ya se eleva hasta a
su altura definitiva. Cubriendo este frontal irá la
Fachada de la Gloria, que en su día será la entrada
principal.
Esta nave está conformada por un bosque de gráciles
columnas que al elevarse se abren a semejanza de palmeras. En el
techo, unos rosetones de clara inspiración vegetal
acentúan esta sensación.
Con el avance de las obras está en peligro un
pequeño y modesto edificio de ladrillos, de una sola
planta, que hizo Gaudí para las Escuelas de la
Sagrada Familia. Le Corbusier, al verlo, quedó tan
impresionado que hizo un diseño
de él para conservar sus detalles. Lamentablemente, ya se
ha destruido una parte de esta pequeña obra maestra. En la
actualidad se están promoviendo iniciativas para su
posible traslado.
En esta nave podemos ver una vez mas el sistema
arquitectónico preconizado por Gaudí. Los pilares
inclinados soportan con mayor eficacia que si
fueran verticales, todas las fuerzas resultantes de la carga y
peso de los materiales,
derivándolas hacia el suelo sin que sea
necesario el empleo de
otros apoyos, como sucede en la arquitectura gótica.
La catedral de Colonia, muy admirada por Gaudí, le
sirvió en algunos momentos como inspiración para
algunos detalles de este proyecto, tras adaptarlos a su
particular manera de concebir la arquitectura. A su vez, el
maestro fue experimentando innovaciones, materiales y
diseños en cada una de sus obras
anteriores.
2e. Bocetos y Documentos
(Silueta del templo, según un boceto dibujado por
Gaudí, Ver Imagen 4)
Como ya había dicho anteriormente gran parte de la
documentación de Gaudí sobre los
proyectos e
ideas que pensaba aplicar en el templo de la Sagrada Familia,
fueron destruidos durante la guerra civil
española, en 1936.
Por otra parte, la forma personalísima de trabar del maestro, que
intervenía en cada uno de los detalles de la
construcción y que acostumbraba a hacer modificaciones
sobre la marcha, hacen imprevisible algunas de sus posibles
soluciones.
Este factor ha ayudado a la polémica sobre la
continuación o interrupción de las obras.
(Vista general con mayor detalle, en un dibujo de Joan
Rubió i Bellver, arquitecto ayudante de Gaudí, Ver
Imagen 5)
Esta visión de conjunto se sitúa en el centro la
Fachada de La Gloria, aún por iniciarse. Las torres de la
izquierda son las de la Pasión y las del extremo derecho,
apenas perceptibles dentro del conjunto, las del Nacimiento.
Sobre ellas sobresalen las torres de los cuatro Evangelistas y,
por encima de todas, la dedicada a Jesucristo de cerca de 180 m
de altitud.
(Diferentes bocetos realizados por el escultor Llorenç
Matamala, otro de los ayudantes de Gaudí y colaborador en
la ejecución de las imágenes que aparecen en la
Fachada del Nacimiento.Ver Imagen 6,7 y 8)
Estos esbozos, hechos por un escultor y que por tanto es
justificable que no corresponden con absoluta fidelidad a las
dimensiones y proporciones previstas, posiblemente, sirvieron a
Gaudí para 'visualizar' los volúmenes y relieves de
su proyecto. En la Figura Nº 6 se ve claramente que
corresponde a la Fachada de la Pasión. La Imagen Nº 7
ofrece una visión algo en diagonal, con las fachadas de la
Pasión a la izquierda y la de la Gloria a la derecha. La
Imagen Nº 8 refleja, bastante sobredimensionada, la Fachada
de la Gloria.
La Imagen Nº 9 no se encuentra aquí por error.
Así era el proyecto del arquitecto Francisco de Paula
Villar, antecesor de Gaudí e iniciador de las obras de la
Sagrada Familia. Y era así como hubiera sido este
templo.
Afortunadamente este vulgar edificio neogótico fue
abortado cuando estaba concluyéndose su cripta. Dicha zona
subterránea, construida de acuerdo con el primer proyecto
y con mínimas modificaciones introducidas por
Gaudí, se ha mantenido abierta al culto religioso desde
los inicios, como Iglesia
Parroquial.
2f. Informaciones
Beatificación de Gaudí
El pasado año 2000, el Vaticano autorizó el inicio
del proceso de
beatificación que podría llevar a Antoni
Gaudí a los altares. Esta autorización
se produjo tan sólo dos meses y medio después de
que el cardenal arzobispo de Barcelona, Ricard M. Carles,
solicitara formalmente a la Santa Sede la apertura de la causa.
Lo que demuestra las 'presiones' que acompañarían a
dicha petición.
La idea surgió en 1992. Mientras Barcelona se preparaba
para celebrar los Juegos
Olímpicos, un grupo de cinco amigos, vinculados con el
Opus Dei, constituyó la "Associació pro
Beatificació d'Antoni Gaudí". Desde entonces han
publicado biografías del
arquitecto, destacando su gran fervor religioso en la vejez
así como la humilde vida que llevó en sus
últimos años. También ha impreso y
distribuido estampas con la imagen de su candidato a
santo.
De momento, el argumento principal esgrimido en favor de esta
beatificación es que "tenía madera de
santo". Ahora, los promotores, deben ceñirse al "Manual para
instruir los procesos de
canonización" que indica que es necesario que se haya
producido, al menos, un milagro después de la muerte del
siervo de Dios. Y para pasar a la canonización se requiere
otro milagro ocurrido tras la beatificación. El "abogado
del diablo" tiene ante sí una dura prueba. En más
de una ocasión se ha paralizado procesos
similares por no haber encontrado estos exigidos milagros.
Por otra parte, algunos detractores y enemigos de Gaudí de
su época, le crearon una cierta leyenda negra,
acusándolo de masón, drogadicto (a lo que sí
tenía verdadera adicción era al café),
alquimista, e incluso lanzaron dudas sobre su sexualidad (ya
que no tuvo jamás novia y murió soltero). Ninguno
de estas acusaciones ha podido ser demostrada. En su vida no se
han encontrado puntos oscuros, pero de eso a que deba ser elevado
a la santidad, hay un gran trecho.
En la Imagen Nº 10 podemos ver a Gaudí participando
en una procesión. Esta es una de las pocas
fotografías existentes de la última etapa de su
vida. Ha servido de base para estatuas e imágenes de
diverso tipo, como la estampa que se puede apreciar en la Imagen
Nº 11.
Gaudí y las Torres Gemelas
El 11 de septiembre de 2001 se conmovió el mundo ante el
mayor atentado terrorista de la historia. Cuando los escombros
estaban aún humeantes, surgieron las primeras propuestas
para rellenar aquel trágico vacío. Estas iban,
desde edificar una especie de minibarrio, con plazoletas,
árboles, viviendas residenciales y
comercios elitistas, a construir cuatro torres de 50 pisos en
lugar de dos altos rascacielos, pasando por la más absurda
de todas, hacer dos réplicas de las torres, pero
totalmente huecas y desocupadas.
En ningún momento debía olvidarse que se
había destruido, nada menos, que el 20% del espacio
físico destinado a oficinas en Manhattan, y que esta
ocupación imprimía vitalidad a la ciudad de los
rascacielos. Incluso organizaciones
ecologistas y ambientales coincidieron en que podría
producir más inconvenientes trasladar este elevado
número de oficinas a otras zonas, que reubicarlas en el
mismo lugar.
La revista
brasileña "SUPER interesante" propuso la
construcción del rascacielos que Antoni Gaudí
estudió sobre 1910, para ser destinado a hotel en Nueva
York, y que no pasó de ser un inicio de proyecto. Por
suerte se conservan algunos bocetos de él, dibujados por
Llorenç Matamala, escultor y colaborador de Gaudí,
en el Centro de Estudios Gaudinistas (CEG) de Barcelona. Este
edificio de Gaudí, con sus 310 m de altura, hubiera sido
el más alto de Nueva York en su época. El Empire
State, construido 20 años después, lo sobrepasaba
sólo en 60 m.
A primera vista, al arquitecto Luis Gueilburt, director del CEG,
la idea de 'SUPER' le pareció absurda, si bien
admitió que la construcción sería
técnicamente posible, sobre todo en Estados Unidos, y
que, incluso, podría llegar a aceptar el reto de rehacer
el proyecto.
En favor de esta propuesta la citada revista
argumenta que con sus formas redondeadas y orgánicas el
edificio sería un lugar mucho más agradable que
cualquiera de los hechos con acero y vidrio, y que por
su originalidad, atraería tanto a oficinas de empresas como a
turistas. Puestos a sugerir, creen que la planta baja
podría ser íntegramente reservada para fines
religiosos: una iglesia
católica, un templo protestante, uno budista, otro
hindú, una sinagoga y una mezquita. Con ello se
corroboraría que Nueva York es la ciudad más
multicultural del mundo.
Esta es la noticia que llega desde Brasil, sin duda,
extraordinariamente curiosa e interesante. A su vez se demuestra,
una vez más, que la genialidad de Gaudí es valorada
universalmente.
Este edificio, llamado también Casa Milà,
es más conocido por su nombre catalán La
Pedrera,
(que en castellano
significa "la cantera") forma en que fue bautizado
popularmente
por el sorprendente aspecto pétreo de su fachada. Fue
construido entre 1906-1910.
La fachada de esta construcción, que semeja un gran
precipicio, se ondula sobre la confluencia
de dos calles como si se tratara de un edificio aislado. Los
grandes bloques de piedra que conforman el revestimiento
exterior, fueron tallados en el mismo lugar de la
construcción dándoles una textura rugosa de piedra
natural.
Sobre las formas contorneadas de la fachada cuelgan, como si
fueran plantas que
hubieran nacido espontáneamente sobre la abrupta
superficie de piedra, unas rejas de hierro forjado
que forman los balcones. Gaudí, perfeccionista y
meticuloso al máximo, supervisaba personalmente la
construcción de las rejas en la misma forja, donde
permanecía, a veces, hasta las diez de la noche, con el
consiguiente disgusto de los trabajadores.
Uno de los patios por el que se accedía tanto a las
cocheras y cuadras de caballos situadas en el sótano
(posteriormente transformadas en garaje) como a la escalera del
piso principal ocupado inicialmente por sus propietarios, los
Sres. Milá. La negativa de estos últimos a que se
colocara sobre la fachada un grupo escultórico en bronce,
de la Virgen rodeada de arcángeles, de 4,5 m de altura,
hizo que Gaudí se distanciara de los propietarios que no
le permitieron acabar su proyecto.
Unos modernísimos y estilizados arcos están
situados en la parte superior del edificio y se comunican con la
zona de chimeneas del tejado.
3a. Chimeneas
Gaudí decía que si el humo sube
retorciéndose, se le ayudaba en su salida dándole a
las chimeneas forma helicoidal. Las formas de su parte superior
recuerdan a yelmos medievales.
Gaudí estudiaba las distintas formas decorativas haciendo
construir maquetas a escala 1:10 y en
ocasiones incluso a tamaño natural
A las terrazas o azoteas de la parte superior se accede mediante
ocho escaleras de caracol que están decoradas
exteriormente con fragmentos de baldosas de mármol. Esta
forma de recubrimiento, tan característica en
Gaudí, le permitía adaptarlo a las formas curvas
que surgían de su genial fantasía.
Edificio situado en el Paseo de Gracia de Barcelona, en
la llamada "manzana de la discordia",
bautizada así popularmente por la disparidad de estilos de
los distintos edificios que la componen.
Lo que en principio era una simple reforma de un edificio ya
construido, dio la oportunidad a Gaudí
de crear una de sus más poéticas y decorativas
obras.
La fachada, ondulada verticalmente, está revestida de
fragmentos de vidrio y cerámica de diferentes colores, que le
dan un aspecto iridiscente.
El propio Gaudí, como quien pinta un cuadro gigantesco,
fue indicando a los operarios, desde la calle, la distribución de los diferentes fragmentos y
colores.
La parte baja del edificio fue sustituida por unas
gráciles formas ondulantes talladas en piedra, que
integran los balcones, y en los que se ven unas delicadas
columnas con temas florales.
En la parte posterior de la fachada Gaudí construyó
un conjunto de ocho chimeneas en los que volcó una vez
más su sorprendente creatividad.
En los detalles decorativos demuestra que es al mismo tiempo
arquitecto, decorador y genial escultor.
Para cubrir los depósitos de agua,
Gaudí diseñó un tejado muy inclinado que
parece una especie de gigantesco pez, realizado también
con piezas de cerámica. La torre está rematada por
una cruz con formas vegetales.
Las texturas de los diferentes elementos son de una
extraordinaria variedad y belleza.
El hogar y su chimenea han sido integrados en el interior
de la pared. El techo está igualmente formado por
superficies curvas, decorado en tonos cálidos que imita un
mosaico.
Escalera que conduce al piso principal donde vivía
la familia
Batlló. Está construida con madera de
roble. Próximo al pasamano ascienden unas piezas en forma
vértebras. Los techos curvados están decorados en
tonos grises.
Eusebi Güell, empresario, político y miembro
de una prestigiosa familia de la alta burguesía catalana,
fue para Gaudí un verdadero mecenas. Gracias a él
pudo realizar varias obras, entre ellas el Parque Güell,
donde su creatividad pudo ser desarrollada con absoluta libertad.
El proyecto inicial consistía en construir una
modélica urbanización de lujo en las afueras de
Barcelona. Esta fastuosa ciudad-jardín estaba prevista
para 60 viviendas unifamiliares. Aunque Gaudí volcó
en esta obra, una vez más, su prodigiosa fantasía,
el proyecto resultó un estrepitoso fracaso comercial.
Sólo se vendieron dos parcelas. Gracias a esta falta de
aceptación, se convirtió años después
en parque público de la ciudad.
En el centro de una doble escalinata,
un enorme lagarto o dragón da la bienvenida a los
visitantes. Se puede observar que la decoración de toda
esta zona está realizada con el revestimiento que tantas
veces utilizó en sus obras. Baldosas rotas de forma
irregular, que se acomodaban perfectamente a las superficies
curvas que creaba el genial arquitecto.
Al final de esta escalera se accede a un gran espacio cubierto,
sostenido por 86 columnas dóricas, que estaba previsto
para dedicarlo a los puestos de mercado donde
podrían proveerse los habitantes de la futura
ciudad-jardín. Los bellísimos rosetones del techo
están realizados con trozos multicolores de baldosas y de
cristales.
En la gran plaza llamada del teatro griego,
sustentada por las citadas columnas con capiteles dóricos,
un largo y serpenteante banco decorado a
la manera gaudiniana, cierra los límites de
su superficie. Para la construcción de este banco, así
como para otros elementos decorativos de su obra, contó
Gaudí con la colaboración de Josep M. Jujol,
también arquitecto.
Gaudí se negó rotundamente a allanar el monte para
trazar los caminos. Por el contrario, aprovechando las
irregularidades del terreno, creó senderos que
cubrió con soportales sostenidos por columnas inclinadas.
A pesar de la aparente delgadez de estas, que recuerdan troncos
de palmeras, han resultado de una extraordinaria resistencia a
las agresiones meteorológicas. Al emplear las propias
piedras del lugar, consiguió, más aún, que
la arquitectura fuera parte integrante del paisaje natural.
Crear un parque, o una urbanización residencial, en una
zona casi libre de vegetación -por ese motivo llamada
Montaña Pelada- con grandes desniveles, suelo pedregoso y
carente de fuentes
naturales, parecía una obra imposible en aquella
época. Gaudí resolvió todos los problemas
desde la recogida de aguas pluviales al aprovechamiento de las
pendientes para construir serpenteantes caminos.
La UNESCO nombró al Parque Güell, en 1984, monumento
artístico de protección internacional.
Un pabellón situado
a la entrada del parque, y destinado a portería,
está construido con piedras del mismo lugar, revestidas en
su parte superior por mosaicos. El colorido de esta cubierta fue
elegido teniendo en cuenta el cromatismo del entorno. Las formas
irregulares del techo parecen recordar las escamas y rugosidades
de un extraño monstruo. Este pequeño edificio
parece sacado de un cuento de
hadas.
7. Cripta de la Colonia Güell _
A finales del Siglo XIX, en Cataluña se le
llamaban Colonia a unos pequeños núcleos de
viviendas que servían para albergar a los trabajadores de
una industria
textil. Estaban situadas al lado de un río (en su gran
mayoría junto al Llobregat), ya que empleaban la
energía hidráulica para mover sus máquinas,
o bien para producir su propia electricidad. En
un centro fabril de este tipo, propiedad de
la familia
Güell, Gaudí construyó una cripta donde
experimentó muchas de sus particulares aportaciones a la
Arquitectura.
Si bien la primera piedra fue colocada en 1908, el proyecto
había sido estudiado meticulosamente por Gaudí
desde hacía largo tiempo.
Para algunos expertos, esta obra es una de las más
originales y perfectas de las que llevó a cabo. El
abundante uso de las formas geométricas onduladas, y la
mezcla de la piedra basáltica con ladrillos vistos y
cerámica, alcanzan una belleza sorprendente.
Las bóvedas de esta Cripta, por primera vez en la historia
de la arquitectura, son paraboloides hiperbólicos
siguiendo el sistema de la
volta catalana.
Su fachada irregular y rústica tiene una perfecta integración con la naturaleza de su
entorno.
El centro de la Cripta está sostenido por cuatro pilares
inclinados de piedra de basalto, tallados toscamente. Los nervios
concurrentes de ladrillo, que forman el techo, son una forma
originada en el gótico y evolucionada según el
pensamiento de
Gaudí. Los bancos de madera
existentes también fueron diseñados por él
mismo. En esta obra, Gaudí experimentó muchos de
los elementos y formas que posteriormente empleó en la
construcción de La Sagrada Familia. Cada elemento
decorativo tiene un profundo simbolismo religioso estudiado con
toda meticulosidad por el genial arquitecto. Al producirse el
fallecimiento de Eusebi Güell, se interrumpió la
construcción de la obra y las torres que faltaban
construir, no llegaron a realizarse.
Para solucionar los largos y dificilísimos cálculos
que exigían sus complicadas estructuras, Gaudí
ideó y puso en práctica un ingenioso sistema.
Con cuerdas hacía una especie de esqueleto de lo que
proyectaba. En él colgaba saquitos de distinto peso llenos
con perdigones de plomo. Las formas y ángulos que
adoptaban las cuerdas y sus distintas curvaturas
establecían exactamente los arcos y posición de las
columnas (en muchas ocasiones inclinadas para absorber el
desplazamiento de las fuerzas).
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