Enviado por Consol Debón HernándezSegún la UNESCO, la tasa de fecundidad correlaciona con la educación de la mujer.
Según nuestro enfoque, la tasa de fecundidad correlaciona con la pobreza, el nivel de desarrollo de las sociedades, la educación de la población, la incorporación de las mujeres al trabajo formal, las creecias religiosas y costumbres del país, etc.
Dos de las seis metas establecidas por la UNESCO en la Conferencia de Jomtien (Tailandia) en 1990 fueron:
"Reducción de la tasa de analfabetismo de los adultos a la mitad del nivel de 1990 para el año 2000, con hincapié en la alfabetización femenina"
"Aumento de la adquisición por los individuos de los conocimientos, capacidades y valores necesarios para vivir mejor y conseguir un desarrollo sostenible"
A partir de esas directrices, durante los diez último años en los foros de debate sobre la educación a nivel mundial se ha venido enfatizando la importancia de la educación de las mujeres más como un mecanismo para lograr el desarrollo sostenible que para procurar aquello que la educación debe perseguir, es decir, favorecer la agentividad de las personas tanto en su propia historia personal como a nivel social. Esta meta educativa implica, en el caso de las mujeres, favorecer su emancipación de las tutelas ancestrales que sobre ellas ha ejercido el otro género.
"Actualmente nos damos cuenta de que los aspectos fundamentales del crecimiento de la población y del cambio económico, social y cultural no pueden entenderse si no se presta suma atención a la situación de la mujer en la sociedad y, en particular, a su educación. Las perspectivas de un descenso continuo del aumento de la población mundial y sus repercusiones en el desarrollo sostenible y la futura "calidad de vida" mundial han pasado recientemente a ser una consideración básica y decisiva en favor de la educación de las mujeres en las regiones del mundo (especialmente África y Asia) en las que el crecimiento demográfico sigue siendo elevado".
"Una de las primeras funciones que incumben a la educación consiste en lograr que la humanidad pueda dirigir cabalmente su propio desarrollo. en efecto, deberá permitir que cada persona se responsabilice de su destino..., fundando el desarrollo en la participación responsable de las personas y las comunidades"
"Para cumplir el conjunto de misiones que le son propias, la educación debe estructurarse en torno a cuatro pilares... Aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser"
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objetivos de la educación de las mujeres |
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En los países en vías de desarrollo |
En los países desarrollados |
Disminuir la tasa de crecimiento de la población mundial. Según el estudio estadístico realizado para el Informe, se afirma la correlación inversa entre los años de formación y el número de hijos.
Favorecer el desarrollo económico y el mejoramiento de la salud (nutrición e higiene) de las comunidades campesinas. Las mujeres campesinas requieren de formación para mejorar la productividad y la rentabilidad de mercado de su trabajo; las mujeres formadas atenderán con mayor eficiencia las necesidades higiénicas y de nutrición de sus familias.
Paliar las deficiencias de la educación "formal" de sus hijos. Una mujer alfabetizada puede contribuir a alfabetizar a sus hijos.
Fomentar su formación científico-técnica para que pueda incorporarse y competir en los sectores económicos tradicionalmente destinados a los hombres.
Desde que iniciamos el estudio del tema en 1998, nuestro objetivo, fue:
I.- Ofrecer algunos elementos de reflexión sobre el papel que la educación ha jugado en la conformación de los roles sociales por razón de género, y el que debe jugar en la actual situación y con prospección hacia el futuro inmediato.
II.- Verificar o rechazar la conclusión de la investigación realizada por la UNESCO sobre la correlación entre los índices de fecundidad y el nivel de educación de las mujeres.
III.- Denunciar el equívoco subyacente en el enfoque "utilitarista" de la educación puesto en marcha en 1990.
Con la investigación hemos pretendido aportar ciertos elementos de reflexión que posibiliten mejorar el actual enfoque sobre la educación de las mujeres, y replantear y generalizar los ámbitos de intervención.
I.- La función social de la educación.-
El desigual tratamiento que la educación ha dado a los seres humanos en razón de género es una evidencia y una constante a lo largo de la historia de la humanidad.
La educación informal como proceso de socialización, enculturación y asunción de normas y roles sociales ha sido, desde los comienzos de la humanidad y hasta el presente, desarrollada en el ámbito familiar, mayoritariamente por las madres, otros familiares o nodrizas, es decir, ancestralmente dicho proceso ha sido patrimonio del género femenino.
Dicho proceso persigue un doble objetivo: la supervivencia del nuevo ser en la sociedad, su adaptación social y el mantenimiento de la sociedad misma.
A lo largo de la historia, los diferentes pueblos y culturas han estado sistemáticamente sometidos a cambios y evoluciones que, aún originado modificaciones en las normas y costumbres sociales, han mantenido sin diferencias significativas el proceso de educación informal antes referido.
Recientes estudios convergen en afirmar que es durante este proceso de educación informal, que va desde los 0 a los 3 años, cuando se acuñan aspectos tan esenciales como la visión del mundo, las actitudes, normas sociales, diferenciación de roles, etc.
Históricamente ha existido otro nivel de educación, un nivel más formal y selectivo dirigido a la preparación para el mundo adulto. Se trata de la educación específica que capacitaba a los niños y niñas para el trabajo que deberían desempeñar cuando llegasen a la edad adulta. Esta educación ha contribuido a lo largo de milenios al mantenimiento y preservación de los privilegios sociales en función de la procedencia social. Si el cometido asignado a un joven era el ejercicio del poder (gobierno del patrimonio familiar, gobierno de las instituciones sociales -leyes, ejército, religión, fisco,...), o si en el polo opuesto el cometido de un joven era trabajar y someterse al poder (campesinos, artesanos, pequeños comerciantes, soldados,...) la educación que ambos recibían era en su contenido y en su forma altamente discriminatoria.
Pero este nivel de discriminación educativa en razón de la procedencia social ha llevado pareja en la mayoría de las sociedades humanas (sociedades patriarcales a excepción de las comunidades del periodo neolítico, algunas otras sociedades ya extinguidas como la cretense y las remotas y escasas comunidades matriarcales de la Amazonía , Polinesia, Australia y África Subsahariana) otra discriminación, la discriminación por razón del género. Salvo en momentos puntuales o en sociedades minoritarias y ya pretéritas, las mujeres jamás han sido educadas para el ejercicio del poder fuera del ámbito privado.
Así pues el cometido de instituciones como las academias, gimnasios, liceos, institutos, universidades o tutorías particulares no ha sido otro sino el mantenimiento y preservación del dominio social y de género y, siguiendo los avatares de las sociedades en las que se inscribían dichas instituciones, éstas contribuían así mismo al sometimiento y dominio de unas sociedades sobre otras.
Ahora bien, en la medida en que las sociedades y la vida en ellas se ha ido tornando más compleja, los niños y niñas no pertenecientes a las esferas de poder, van a necesitar mayores ámbitos formativos que los dispensados de manera informal por el entorno familiar.
La industrialización y los procesos de consolidación de los estados modernos en Europa y EEUU aconsejan la implantación y extensión de una educación "formal" e "intencional" controlada por el Estado y dirigida a los niños y las niñas cuyo cometido social era el trabajo asalariado en fábricas, explotaciones mineras, servicio doméstico, etc.
Tal vez, esta necesidad económica y política, junto con otros factores de carácter social contribuyeron al cambio más revolucionario de toda la historia de la educación: la universalización de la educación elemental y la configuración de los sistemas estatales de educación. Esta revolución se produce a lo largo del siglo XIX en aquellos países en los que el predominio de la economía había pasado de la agricultura a la industria y en aquellos otros de nueva creación que requerían consolidar su identidad nacional.
El proceso de universalización del derecho a la educación elemental y la configuración de los sistemas educativos no supone inicialmente más que la continuidad de aquella educación informal, preservando su doble objetivo y fortaleciendo los mecanismos de adaptación social, pero al mismo tiempo es percibida como una poderosa herramienta para la mejora social de los y las trabajadoras -movilidad social- y como un instrumento para la regeneración social que pudiese terminar con el clima de crispación y con los disturbios sociales en las grandes ciudades y zonas industriales en Europa y EEUU.
Así pues, aún asumiendo con reservas que el desarrollo de los sistemas educativos en tanto que garantes de la universalización e igualdad de la educación elemental persiguiese la no discriminación en razón de la procedencia social, no puede dejar de reconocerse que esta educación formal e intencional mantenía y consolidaba un tratamiento diferencial de las personas en razón de su género, Esta afirmación se puede rastrear en la generalidad de los escritos sobre educación, tanto desde las filas burguesas: El Emilio de Rousseau, los escritos de Fenelón, La Bella Ignorancia de Madame Lambert,... como desde las filas proletarias La Familia, la Sociedad Privada y el Estado de F. Engels, los escritos de Carl Marx, Rosa Luxemburgo, Mao Tze Tung, ... tanto desde la antigüedad La República de Platón, pasando por la evidencia explícita de Jullien de París de 1813, hasta llegar a los currícula que actualmente se imparten por los sistemas educativos de muchos países del mundo.
Un común denominador ha tenido este diferencial tratamiento en todas las sociedades (budistas, musulmanas, cristianas, judías,...), la educación dispensada a las mujeres debía favorecer y limitar su desarrollo al ámbito privado, al ámbito familiar.
"En la Historia de Occidente, en el curso de los siglos X al XIII, las dos conquistas principales del hombre fueron el establecimiento de la célula conyugal, de la pareja, como marco normal de la vida familiar, conquista sobre cuya base vivimos todavía; y por otra parte la instalación de la casa..., órgano primero y fundamental de la vida colectiva, de la vida señorial. En un caso y en otro, quien aparece en el centro de esas dos células es la mujer, núcleo sin el cual no existirían esos marcos."
"En cuestión de mujeres, los chiitas y los sunies están de acuerdo,.... Las mujeres no tienen los mismos derechos políticos que los hombres,... el varón árabe, no se perturba por la inteligencia de una mujer....Lo perturbador es la decisión de una mujer de existir como una voluntad independiente. Y hay una gran diferencia entre inteligencia y voluntad, siempre se puede poner la inteligencia de una mujer al servicio de quien la posee, pero jamás se puede hacer lo mismo con una voluntad soberana. Una voluntad es o no es y si es sólo puede ser en competencia con otra y sobretodo con la del hombre al que debe obediencia".
Sobre las mujeres de todo el mundo, indiferente de su status social, ha recaído la responsabilidad del cuidado de los hijos y de la familia; junto a ello y según las costumbres sociales y el status familiar, la mujer ha tenido históricamente que colaborar en el sustento de la familia (trabajo en el campo, cuidado del ganado, venta en los mercados de los productos artesanos producidos en el ámbito familiar,...) o bien favorecer la economía paterna mediante los ingresos que su trabajo en la industria y los servicios podría reportarles cuando todavía se encuentran solteras o sin hijos. Así la educación de las mujeres se ha venido orientando al mejor cumplimiento de dichas funciones.
El proceso seguido por los sistemas educativos, y muy especialmente en lo relativo a la discriminación en razón de género, ha sido muy diverso:
durante la primera mitad del siglo XX
En Europa y EEUU, la educación se pone al servicio del desarrollo:
No existe discriminación en el acceso a la educación elemental en razón de género aunque si en razón de ubicación geográfica (las zonas rurales de población dispersa).
En las escuelas separadas (para niños y para niñas) se dispensaba un contenido común en las "instrumentales básica" lectura, escritura, cálculo, educación religiosa/moral, reglas de urbanidad e higiene personal y social, etc. al tiempo que se reafirmaba el rol social en razón de género dispensando contenidos específicos para su desarrollo: educación política y técnica para los niños, educación doméstica para las niñas.
En las escuelas mixtas el contenido escolar era común y restrictivo a las disciplinas académicas (lenguaje, matemáticas, historia, geografía, ). Mayoritariamente los contenidos educativos no atendían la función social que los niños y niñas debían desempeñar en el mundo adulto, en éste sentido no contrarrestaban la discriminación de roles masculino y femenino en relación a los ámbitos de poder. Recientes estudios confirman la discriminación sufrida por la mujeres en los manuales de historia.
Aún las escuelas progresistas americanas y europeas que preconizaban la educación para la vida, para el buen desempeño de sus funciones sociales Democracy and Education de John Dewey, no se sometieron a juicio el reparto social de roles en razón de género.
Con importantes matices en las repercusiones que ambas estructuras educativas tienen en la asunción de roles rígidos o flexibles; los sistemas educativos mantuvieron vetado el acceso de las mujeres a los niveles superiores de educación. muy especialmente en aquellos campos orientados al ejercicio del poder económico y social. Este veto se fundamentaba en la "existencia" de diferencias de aptitud y capacidad (intelectual, física y de carácter) en razón de género, así como en la no rentabilidad social de dicha educación, el papel social de la mujer es la familia y no el ejercicio profesional y más concretamente si la profesión exigía renuncia o desatención del rol social.
En los países surgidos de revoluciones campesinas y proletarias (Rusia, China, Latino América) durante la primera mitad del siglo XX, la educación se pone al servicio del desarrollo y de la consolidación de los nuevos estados.
El componente ideológico trastoca e impregna toda la sociedad, el igualitarismo social de las personas y la participación activa de todas ellas al desarrollo de las nuevas sociedades es una máxima. Las mujeres deben abandonar su rol principal de madres y esposas para participar en la construcción y fortaleza económica, militar y cultural de los nuevos países.
Las escuelas mixtas imparten iguales contenidos a niños y a niñas, se vincula la formación académica con la actividad laboral. No se veta el acceso de la mujer a ningún nivel del sistema educativo ni a ningún tipo de carrera, con excepción de la militar. Paradójicamente el porcentaje de mujeres en las cúpulas de poder político y militar es anecdótica. Las mujeres rusas, chinas, mejicanas, cubanas,etc. siguen asumiendo la tarea de la crianza y el cuidado de los hijos y del hogar.
En los países descolonizados (India, África Subsahariana, Antillas,..) durante la primera mitad del siglo XX, la educación se pone al servicio del desarrollo
Los sistemas educativos se desarrollan tarde, con grandes dificultades y mayores problemas.
La situación de subdesarrollo económico, la carencia de infraestructuras básicas (carreteras, electricidad, sistemas de depuración y conducción de aguas, centros de asistencia sanitaria, escuelas, etc), la dependencia económica y tecnológica de los países desarrollados, junto a la extrema discriminación en razón de la procedencia familiar y el escaso desarrollo de clases intermedias,... obligan a los nuevos estados a atender y dar respuesta en multitud de frentes. Mayoritariamente se focalizan las prioridades en aquellos factores directamente relacionados con el desarrollo de la economía formal (sector industrial y servicios de banca y de administración del Estado)
Se implanta progresivamente el modelo educativo desarrollado en los países colonizadores, con la enorme distancia de que en aquellos la asunción estatal de la universalización de la educación corría paralela al descomunal aumento de las estructuras productivas y de la riqueza, situación que no se producía en éstos.
La participación en el sistema educativo confrontaba posturas ambivalentes (se asumía la posibilidad de ascenso social al tiempo que se recelaba de los elementos de aculturación occidentales, lo occidental era amoral) de ahí que a nivel familiar se reforzase la educación informal en aras a preservar su cultura.
Especial refuerzo se realizaba en las niñas que participaban en la educación primaria. El sistema podía favorecer a los niños otras posibilidades de vida (trabajo en el sector formal) pero se debía prevenir a las niñas contra los estereotipos que recibían de la mujer occidental (abandonaban a los ancianos, no cuidaban de sus hijos y maridos, etc.)
A lo largo de la segunda mitad del siglo XX
Los imperativos del desarrollo ha propiciado en los países industrializados la incorporación masiva de la mujer al mundo laboral formal (trabajo asalariado en el sector secundario y terciario), mientras que en los países en vías de desarrollo la incorporación de la mujer al mundo laboral se ha debido más a la necesidad de colaborar en la subsistencia familiar y sobrellevar la pobreza que como alternativa de mejoramiento a su situación personal y social de dependencia, esta situación ha sido propiciada por la caída de los precios de los productos agrícolas, la escasa productividad de los mismos, la fuerte inmigración rural a las grandes ciudades, la lentitud en el desarrollo del sector secundario y terciario, etc. que han llevado a millones de familias a situaciones de gran indefensión y pobreza forzando su incorporación a las estructuras económicas no formales, al trabajo sumergido en el sector industrial, manufacturero y de servicios.
En ningún caso la incorporación de la mujer al mundo laboral ha ido pareja de un replanteamiento profundo, ni a nivel personal ni a nivel social, respecto de su rol de madre y esposa. En todo caso ha afectado al número de hijos que está dispuesta a tener en función de su mantenimiento en las estructuras productivas formales.
"En los países industrializados hay hoy en día muchas más mujeres de todas las edades en busca de empleo que antes de la Segunda Guerra Mundial, y es también mucho menos frecuente que se retiren temporalmente de la vida activa durante los años en que se ocupan de sus hijos"
|
Tasa de participación en la fuerza de trabajo |
||||
|
Varones |
Mujeres |
|||
|
Países de la OCDE |
1979 |
1992 |
1979 |
1992 |
|
Alemania |
84,9 |
- 5 |
52,2 |
+6 |
|
Australia |
97,6 |
-2 |
50,3 |
+12 |
|
Austria |
81,6 |
-1 |
49,1 |
+9 |
|
Bélgica |
79,3 |
-6 |
46,3 |
+8 |
|
Canadá |
86,3 |
-7 |
55,5 |
+10 |
|
Dinamarca |
89,6 |
69,9 |
||
|
España |
83,1 |
-8 |
32,6 |
+9 |
|
EEUU |
85,7 |
-1 |
58,9 |
+10 |
|
Finlandia |
82,2 |
-3 |
68,9 |
+1 |
|
Francia |
82,6 |
-3 |
54,2 |
+5 |
|
Grecia |
79 |
32,8 |
||
|
Irlanda |
88,7 |
35,2 |
||
|
Italia |
82,6 |
-4 |
38,7 |
+8 |
|
Japón |
89,2 |
+0,5 |
54,7 |
+7 |
|
Luxemburgo |
88,9 |
39,8 |
||
|
Nueva Zelanda |
87,3 |
-5 |
45 |
+8 |
|
Noruega |
89,2 |
-6 |
61,7 |
+9 |
|
Países Bajos |
79 |
+2 |
33,4 |
+22 |
|
Portugal |
90,9 |
-7 |
57,3 |
+5 |
|
Reino Unido |
90,5 |
-6 |
58 |
+7 |
|
Suecia |
87,9 |
-5 |
72,8 |
+6 |
|
Suiza |
94,6 |
-1 |
53 |
+6 |
Los imperativos del desarrollo y la incorporación de la mujer al mundo laboral han contribuido en los países desarrollados a la exigencia y generalización del derecho a la educación formal en todos los niveles del sistema educativo, sin discriminación en razón de la procedencia social o de género. Sin embargo las últimas investigaciones han puesto de manifiesto que la pretendida "igualdad de oportunidades" no se consigue exclusivamente favoreciendo el acceso a los diferentes niveles del sistema. Es especialmente importante conocer si en la totalidad de los ámbitos formativos (técnicos, científicos, profesionales,..) el porcentaje de participación de los géneros es similar.
En los países en desarrollo con la excepción de América Latina y Caribe, los niveles secundario y superior continúan siendo selectivos en función de la procedencia social, geográfica y también en razón de género.
"En la mayor parte de los países la mayoría de las jóvenes abandonan completamente el sistema educativo al acabar el primer ciclo, o la primera fase de la educación secundaria, las expectativas de empleo y carrera en general, junto con un modo de ver su matrimonio y sus responsabilidades ulteriores de madre y ama de casa, desempeñan probablemente un papel decisivo en las actitudes y motivaciones de las jóvenes con respecto a los distintos sectores de estudio en la escuela."
En los países desarrollados, tras más de dos décadas de participación de la mujer en los tres tramos del sistema educativo ha puesto en evidencia una de las brechas de la pretendida "igualdad de oportunidad en razón de género".
Datos de la segregación en función del género por sectores de estudio en la enseñanza superior en Bangladesh y en Finlandia, 1992
|
Bangladesh |
Finlandia |
|||
|
SECTORES |
Distribución de todos los estudiantes |
Mujeres |
Distribución de todos los estudiantes |
Mujeres |
|
Educación |
1 % |
35 % |
11 % |
76 % |
|
Humanidades |
30 % |
16 % |
14 % |
70 % |
|
Derecho y ciencias sociales |
42 % |
15 % |
19 % |
57 % |
|
Ciencias naturales, ingeniería y agricultura |
25 % |
15 % |
38 % |
23 % |
|
Ciencias médicas |
2 % |
27 % |
18 % |
84 % |
|
Total todos los sectores |
100 % |
99 % |
||
" Desde el punto de vista mundial, y al menos por lo que respecta a los países sobre los cuales la UNESCO dispone de datos pertinentes, puede decirse que, por lo general, la segregación en función del sexo por sectores de estudio aumenta a medida que aumenta el porcentaje global de mujeres en la enseñanza superior"
"En todos los países sobre los que la UNESCO dispone de datos, la proporción de mujeres matriculadas en ciencias naturales, ingeniería y agricultura es inferior a la proporción total de mujeres escolarizadas en todos los sectores de estudio. En humanidades se observa la tendencia opuesta. En derecho y ciencias sociales la proporciones son, en general equilibradas. Tanto en educación como en ciencias médicas la proporción de mujeres escolarizadas tiende a ser algo superior (salvo, probablemente, en las ciencias médicas en África) a la proporción de mujeres escolarizadas en todos los sectores de estudio....
La interpretación depende del punto de vista... O bien las humanidades, el derecho y las ciencias sociales "acogen" más fácilmente a las mujeres o las mujeres tienden a preferir estos sectores... La verdad en este caso (¿especialización o discriminación?) se encuentra probablemente a medio camino, pudiendo varias según los países. La combinación de presiones sociales e institucionales ejercidas en hombres y mujeres para que intenten ingresar en determinados sectores y no en otros no es la misma en todos los países, como tampoco es idéntica la distribución de plazas disponibles entre los distintos sectores,.."
Tal vez, la aceptación de facto de la distribución de roles sociales en razón de género influya no sólo en los rendimientos académicos de niños y niñas en relación con las materias -las niñas ofrecen mejores rendimiento en materias humanistas y peores en materias científicas y técnicas-, sino también en la elección profesional.
La inferior capacidad y aptitud de las niñas hacia las ciencias y la tecnología que cierto tipo de investigación (estilos cognitivos, capacidad espacial, ...) ha difundido debe ser revisada y recontextualizada a la luz de las aportaciones de las ciencias sociales y la neurología (influencia decisiva del ambiente en el desarrollo del área de aprendizaje potencial -Vigotsky -, la motivación ambiental en la activación o inhibición de las capacidades cognitivas, mayor desarrollo del lóbulo temporal derecho en el cerebro de las niñas -dominio de las competencias lingüísticas- ,etc.). Lo cierto es que a nivel mundial el sistema formal de educación aún habiendo favorecido el acceso a los niveles de educación por igual para hombres y mujeres, no es menos cierto que las cotas de poder público que las mujeres detectan en la actualidad no son proporcionales a las de los hombres. La generalidad de las mujeres del mundo continúan excluidas de las estructuras de poder económico y político.
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