Indice
1.
Introduccion
2. Lactancia Materna
3. Acciones de
enfermería.
4. Factores que influyen en la cantidad
de leche materna
5.
Problemática
6. La lactancia materna en el
peru: estudio actual y proyecciones.
7. Lactancia materna exclusiva:
datos etnograficos.
8.
Conclusion
9.
Bibliografia
Sabemos de lo importante que es dar de lactar a un
recién nacido. En este trabajo veremos los puntos
favorables y desfavorables de la lactancia por lo cual las madres
tienen que pasar si quieren un niño saludable.
Muchas veces hemos escuchado las campañas que hace el
Ministerio de Salud, para que las madres
den de lactar a sus hijos, por que con ello, ellas podrían
prevenir muchas enfermedades y males que
puedan aquejar sus menores hijos. Pero muchas madres ponen muchos
pretextos para no dar dicha lactancia, como que van a malograr su
cuerpo, o que no tienen leche para
dar, y eso es falso, porque no sucede ni lo uno ni lo otro.
También podemos apreciar campañas para que las
madres den de lactar a sus hijos por todo el mundo las cuales
están a cargo de la OMS, la que nos indica que dar de
lactar es un hecho natural como es los tres o cuatro meses y no
lo suficiente, por lo cual fallecen millones de niños y
la misma cantidad se desnutren y no se desarrollan
normalmente.
Por lo cual nuestro mensaje sería que todas las madre
deben de dar de lactar como mínimo seis meses para que
tengan un niño sano y fuerte.
Objetivo.- Dar
a conocer a las madres de familia sobre la
importancia de la lactancia materna.
a) El alimento ideal para el recién nacido es la
leche de su
madre. En la mayoría de los casos, el aporte de leche
llega a ser suficiente si la succión es continuada,
incluso en los casos donde al principio parece insuficiente. La
lactancia también ejerce un efecto beneficioso sobre la
invocación del útero, ya que la estimulación
repetida de los pezones conduce mediante una liberación de
oxitocina por la neurohipófisis, a una estimulación
del miometrio.
La mayoría de los medicamentos administrados a la madre
son segregados en la leche. Entre estos medicamentos figuran los
antibióticos, sulfamidas, la mayoría de los
alcaloides, salicilatos, bromuros, quinina, alcohol, y
varios catárticos, absorbidos por el tracto intestinal de
la madre. La concentración de los medicamentos en la leche
no suele ser nociva para el niño, a menos que se
administren dosis elevadas o que la terapia se prolongue durante
mucho tiempo.
Recientemente ha causado preocupación el contenido del
pesticida DDT en la leche humana y bovina.
b) Acto instintivo vital por el que la madre nutre a su bebe
recién nacido con la leche producida por sus mamas.
Es difícil entender como el proceso
fisiológico de la lactancia materna pudo ser desplazado y
desvirtuado por costumbres " modernas" que pretendían
"preservar" la belleza de los senos y permitir descansar a la
madre, actitudes que
eran alentadas pro las firmas comerciales productoras de leche
artificial, por medio de propaganda
masiva y regalos múltiples a las nuevas madres a las
instituciones
hospitalarias y al personal de
salud materno
– infantil.
Composicion De La Leche Materna.-
La composición de la leche materna, la cual contiene todas
las proteínas,
grasas, vitaminas y
demás elementos indispensables para la alimentación del
recién nacido y sigue siendo una fuente importante de
nutrientes por lo menos hasta los dos años.
Las razones por las cuales la leche materna protege a los
niños
contra las infecciones.
Los diferentes cambios que sufre la leche materna y su incidencia
positiva en la salud y en la nutrición del
niño.
Los argumentos mediante los cuales se demuestra que la alimentación
artificial genera múltiples problemas en
el recién nacido.
Las ventajas económicas de la alimentación con
leche materna comparada con otro tipo de alimentos.
La leche materna contiene todos los nutrientes indispensables
para la alimentación del niño; además, posee
los elementos que lo protegen contra las infecciones. La
alimentación artificial puede ser la fuente de
múltiples problemas,
tanto para el niño como para la familia
Anteponiendo intereses esencialmente económicos, la
industria
moderna ha logrado propiciar una cultura de
alimentos
prestigiosos, dentro de la cual se le asigna un valor mayor
algunos componentes de la dieta que a otros, para cobrar
más por ellos. Dentro de esta tendencia, se pretende hacer
creer que la leche materna puede ser reemplazada o imitad por
otras.
No es posible comparar la leche de una especie animal con la de
otra si, como resultado de tal análisis se pretende darle mayor valor absoluto
a un componente, o a otro.
Lo importante no es la cantidad absoluta de proteínas,
de grasas, o de vitaminas que
tenga una leche u otra, sino la proporción en que ellas se
encuentran en la leche. Dicha proporción debe ser
equilibrada y debe responder a las necesidades que tengan los
distintos órganos y funciones del
cuerpo.
Estas necesidades varían de un niño a otro, de una
edad del mismo niño a otra edad diferente, de un momento
del día a otro y de un momento de la mamada a otro.
No se debe olvidar que, por lo general, cada niño
sólo recibe la leche de su propia mamá, al cual se
ha adaptado completamente a su edad y a sus necesidades y que las
leche de vaca ( o de tarro ) son leches ordeñadas de
muchas vacas que están amamantando a terneros de distintas
edades y son ordeñadas en distintos momentos del
día.
Si uno tiene en cuenta todo lo analizado hasta aquí la
leche materna se encuentra siempre en perfectas condiciones
higiénicas, a la temperatura
ideal, y que el bebe la puede ingerir aún si la
mamá está enferma, embarazada, o mestruando, se le
facilita entonces el rechazar algunas generalizaciones y mirar
más críticamente algunas tablas comparativas de la
leche materna con relación a otras leches.
Cambios En La Composicion De La Leche .-
La leche materna no siempre tiene la misma composición,
sino varía :
a) Calostro y leche madura.-
La secreción de los pechos durante los primeros
días después del parto es
amarilla y más espesa que la leche madura y contiene
más anticuerpos y más leucocitos, los cuales se
encuentran en una composición muy alta.
Esto es exactamente lo que el niño necesita en este
momento, ya que al nacer se va a encontrar rodeado de muchos
virus y
bacterias
contra los cuales necesita ser protegido. El volumen de
calostro que produce la mamá es muy pequeño, pero
el niño necesita más. Normalmente, el recién
nacido viene con reservas alimenticias y líquidas
suficientes para que pueda esperar todo el tiempo que la
leche tarde en bajar, excepto en algunos niños de riesgo.
A lo largo de las semanas que siguen al parto, aumenta
la cantidad de leche que la madre produce, y la apariencia y
composición de ésta cambian. Se vuelve menos espesa
y comienza a verse azulosa y aguada. A pesar de su aspecto, la
leche madura contiene todos los nutrientes que el niño
necesita para crecer durante los primeros cuatro a seis meses,
sin recibir nada más. Estos nutrientes son de excelente
calidad y en
suficiente cantidad, para que el niño los siga recibiendo,
junto con los alimentos complementarios, por un tiempo largo;
ojalá hasta los dos años de vida y durante un
período más largo, si la madre y el niño
así lo desean.
Algunas mamás, al comparar la leche madura con la leche de
vaca y verla menos espesa, creen que su leche no les
bastará a sus bebés y comienzan a darles
suplementos. La mejor manera de convencerlas es logrando que sus
bebés sean pesados con regularidad, idealmente por ellas
mismas, para que así se den cuenta qué tan
rápidamente y que tan sano está creciendo su
niño.
b) Leche del principio y del final de la mamada .
La leche del comienzo es la que sale cuando el niño
comienza a mamar. Tiene una apariencia acuosa y es de color azulado.
Como tiene mucha agua, le calma
la sed al niño; a la vez; también es rica en
proteínas, vitaminas, minerales y
lactosa.
La leche del final de la mamada es más blanca que la del
comienzo, debido a que tiene más cantidad de grasa. Esta
grasa hace, de la leche del final, un líquido rico en
energía, necesario para que el niño quede
satisfecho y aumente de peso satisfactoriamente. Si se retira al
niño del pecho muy pronto, éste no obtendrá
leche del final y no crecerá adecuadamente.
Si se cambia a un niño muy rápidamente de un pecho
a otro, sin que haya obtenido la leche del final, sino solamente
la leche del comienzo, el exceso de lactosa recibido puede
causarle intolerancia a ésta, lo cual, en algunos casos,
puede ser responsable de los cólicos vespertinos que
algunos bebés presentan hacia los tres meses de edad.
Además, por su mayor contenido de grasa, la leche del
final es rica en las vitaminas liposolubles A, D, E,
K.
c) Leche de la madre del niño prematuro y del
niño a termino.-
La leche de la madre de un niño prematuro, en
comparación con la leche de un niño a
término, contiene mayor número de defensas para
luchar contra las infecciones, especialmente contra aquellas
potencialmente fatales para el recién nacido prematuro,
como la enterocolitis necrotizante y la meningitis neonatal. El
contenido de proteínas, sodio, cloro y hierro es
mayor en la leche de la madre de un niño prematuro, tal
como éste la necesita, que en la leche de una mamá
con un niño a
término. Por esta razón, es altamente recomendable
darle únicamente leche materna a un prematuro.
Cantidad y composicion de la leche materna:
revisión de las publicaciones.-
Cantidad o volumen de la
leche materna.-
a) Metodología para la medición de la cantidad o el volumen de la
leche materna.-
Los métodos
que se utilizan normalmente para la medición de la cantidad o el volumen de la
leche materna pueden dividirse en dos
categorías:
Como en la ingestión de la leche materna por el niño influyen tanto la capacidad secretora de la madre como la capacidad de succión y el apetito del lactante, es de esperar que las estimaciones de la ingestión infantil sean inferiores a las de la capacidad de secreción láctea de la madre. Además, la determinación de la cantidad de leche materna interfiere generalmente con la relación recíproca normal entre la madre y el niño pequeño y con la vida familiar, lo cual puede tener un efecto negativo sobre el reflejo de la " subida de la leche " y ocasionar una disminución de la producción de leche. La repercusión en el volumen dependerá del método utilizado y, en muchos casos, de la habilidad de la persona que realiza las mediciones. A efectos de este estudio, cantidad, volumen, producción o rendimiento de la leche materna se referirán a la ingestión por el lactante, a la capacidad secretora de la madre o a ambas a la vez.
Medición de la capacidad de secreción
láctea de la madre
El método
más común para medir la secreción materna
consiste en recoger la leche extraída manual o
mecánicamente, y medir el volumen durante un
período de 24 horas. Hytten ( 50 ) ha observado que con la
extracción manual no se
obtiene una cantidad de leche tan elevada como con la
técnica de la " tetada de prueba " que se expone
más adelante. En cambio, se
observó que con la bomba de aspiración la
producción de leche es mayor que la tetada de prueba. Macy
et al. ( 78 ) observaron que el volumen de la leche
extraída manualmente es similar al obtenido por Hytten con
una bomba de aspiración. Los resultados contradictorios de
estos estudios ilustran lo difícil que es comparar
resultados obtenidos con diferentes métodos
debido a los múltiples factores que pueden influir en la
conclusión final.
Otro método para medir la capacidad de secreción
materna consiste en realizar una tetada de prueba y luego recoger
el resto de la leche, extrayéndola mecánicamente o
manualmente; a continuación, se suman los dos valores.
Medición de la ingestión de leche materna
por el niño.-
El método que utiliza con más frecuencia para medir
la ingestión de la leche materna por el lactante es la "
tetada de prueba " o determinación del peso de la tetada.
Se calcula la cantidad de leche materna que ingiere el
niño restando su peso antes de mamar de su peso
después de hacerlo. Cuando se le da el pecho durante la
noche, se debe cuidar de controlar su peso también durante
la noche ya que, si las cantidades diarias se calculan sobre la
base de determinaciones realizadas sólo en una parte del
día, el resultado no será lo suficientemente
exacto. Las mamadas cortas y de peso serán tan
pequeños que causarán errores inaceptables en la
evaluaciones de la cantidad de leche materna ingerida.
La ingestión de leche por el niño también se
ha calculado a partir del peso de la madre antes y después
de dar el pecho al niño. Sin embargo, resulta más
difícil medir con precisión los cambios
pequeños en el peso de la madre que medir cambios
análogos con la tetada de prueba en los lactantes.
Un método reciente para medir la ingestión de leche
materna por el lactante se basa en el enriquecimiento de la
saliva con agua pesada (
oxido de deuterio ) A la criatura se le administra por la boca
una cantidad exactamente determinada de agua pesada, y se mide la
concentración de agua pesada en la saliva antes y 24 horas
después. La diferencia entre los dos valores indica
la variación del volumen total de agua del organismo
durante 24 horas, y se puede medir la ingestión de leche
materna si se realizan los ajustes correspondiente a la
ingestión de cualquier otro líquido. La ventaja de
este método es que no interfiere en los hábitos de
alimentación del lactante y en las costumbres de la madre
y el niño. También presenta la ventaja de que da un
promedio de la ingestión diaria durante varios días
( por lo general 11 a 14 días ) , mientras que las
mediciones con la tetada de prueba se realizan comúnmente
durante un período de un día. Sin embargo, los
primeros resultados obtenidos con este método parecen
proporcionar cifras algo más elevados de ingestión
de leche materna que los obtenidos con el método de la
tetada de prueba.
También se puede medir la ingestión de leche
materna con un fluidímetro conectado a una pezonera a
través de la cual el lactante succiona el pecho de la
madre. De esta manera, se obtiene información acerca del flujo de la leche y
sus modalidades, lo cual permite calcular la cantidad de leche
ingerida por el lactante. También se puede utilizar este
método para determinar la composición de la leche
en cualquier momento durante la mamada, ya que permite el
muestreo
continuo. Se sabe poco acerca de la comparabilidad de los
resultados obtenidos por este método con los obtenidos por
otros métodos. Es probable que la presencia de la pezonera
afecte al deseo de succionar del lactante.
3. Acciones de enfermería.
El contenido de la leche materna y su función fisiológica es especificada para cada especie:
Charla educativa para la realizacion de una lactancia materna.-
Producido el parto, se considerará los siguientes aspectos :
Demostración de una posición correcta para
amamantar
Para obtener la posición correcta se
debe tener en cuenta, tanto la posición de la madre, como
la del niño.
a) Posición de la Madre.-
Con el tiempo, la mayoría de las mamás y sus hijos
se convierten en verdaderos expertos y son capaces de llevar a
cabo el amamantamiento en las circunstancias más
difíciles. Ello es producto de la
confianza, que sólo se logra con la experiencia, y con la
perdida de los miedos y las inhibiciones. Sin embargo hay algunas
reglas básicas, que deben ser seguidas con mucho cuidado,
especialmente al comienzo, lo principal es que la madre debe
estar cómoda, ya sea
que esté acostada o sentada. Al comienzo es mucho
más fácil dar de mamar estando sentada, sobre todo
si los pechos son grandes, pesados y difíciles de mantener
a la altura que el niño los necesita. Después de
algún tiempo, la madre aprende a amamantar estando
acostada, lo cual facilita mucho las cosas en las horas de la
noche. Para que el cuerpo de la madre esté cómodo,
debe tener apoyo adecuado.
Si esta sentada: Ojalá lo haga en una silla baja, con los
pies colgados sobre una butaca y, si es necesario, para que los
brazos estén cómodos, se pueden colocar una
almohada o una cobija sobre sus rodillas, para que el niño
le quede a la altura requerida.
Si está acostada: si la madre está acostada, en
posición lateral, y utiliza una almohada que se dé
apoyo a la espalda, ello le quitará las tensiones y
dolores y la hará relajar. El mismo efecto tendrán
almohadas, toallas o cobijas usadas para elevar al bebé, o
colocadas entre las rodillas flexionadas. Es importante usar la
imaginación y el sentido común, para que estas
sugerencias prácticas no se conviertan en reglas
estorbosas .
El niño debe ser sostenido en forma tal, que quede mirando
de frente el pecho materno y su abdomen debe quedar en contacto
con el de la madre. La cabeza no debe estar, ni muy flexionada,
ni muy extendida.
La madre debe ofrecerle todo el pecho, y no solamente el
pezón; los dedos de la madre no deben convertirse en un
obstáculo para que el niño tome suficiente cantidad
de tejido dentro de la boca.
Si el pecho esta muy tenso, y el niño muestra alguna
dificultad para formar una tetilla adecuada, puede ser necesario
extraer un poco de leche con técnicas
de ordeñar. Así, con pecho más " flojo " ,
el niño lo podrá agarrar más
cómodamente y ponerse a mamar.
b) Posición del Niño.-
El niño debe tener la boca completamente abierta antes de
agarrar el pezón y la aureola. No debe dejar que el
niño introduzca el pezón con la boca semiabierta.
La madre debe tocar con su pezón la mejilla del
niño, o un lado de la boca, o los labios, para estimular
el reflejo de búsqueda y así hacérsela
abrir.
Algunas personas, equivocadamente, le aconsejan a las
mamás colocar un dedo sobre el pecho materno, cerca de
donde está la nariz del niño. Tiene miedo de que el
niño deje de respirar al colocar la cara tan pegada al
pecho materno. En realidad, el niño puede respirar
perfectamente, sin necesidad de que se coloque sobre el pecho
ningún dedo. Este podría, por el contrario,
interponerse entre la madre y el niño y romperse el sello
que el niño hace con su boca alrededor de la aureola y con
el cual ayuda a que se creen las presiones necesarias para
extraer la leche.
4. Factores que influyen en la cantidad de leche materna
Factores psicológicos, fisiológicos y sociológicos pueden influir sobre la cantidad de leche materna. Estos factores están con frecuencia relacionados entre sí, lo que dificulta la determinación de la importancia de cada uno de ellos en la variaciones observadas en la producción de leche.
Entre todos los factores que influyen en el volumen de leche materna, el efecto de los factores psicológicos es quizá el que se conoce desde hace más tiempo. Como han señalado Jeliffe y Jeliffe, es un antiguo conocimiento popular que el sobre salto causado por una noticia desagradable puede hacer que se le retire la leche a la madre. Es bien sabido que los trastornos emocionales y la ansiedad perturban así una disminución de la secreción láctea.
Los factores fisiológicos que influyen en la
cantidad de leche materna comprenden la capacidad de la madre
para producir y excretar la leche y la capacidad del lactante par
ingerirla, así como para estimular el pezón, de
manera que haya una mayor secreción láctea.
La frecuencia, la duración y el vigor de la succión
del lactante influyen en la cantidad de leche materna, Belavady y
Athavale han señalado que los niños de menor
tamaño necesitan menos leche para mantener un crecimiento
adecuado y, en consecuencia, succionan menos, permitiendo que la
mama produzca y segregue menos leche, al succionar más,
los niños recién nacidos de mayor peso hacen que se
produzca y secrete una mayor cantidad de leche. Esto está
de acuerdo con la teoría
de que la cantidad de leche secretada pro la glándula
puede verse considerablemente afectada por la demanda.
Los factores sociales pueden influir en la cantidad de leche materna, aunque generalmente a través de mecanismos psicológicos o fisiológicos, o de una combinación de unos y de otros. Por ejemplo, una sociedad en la que no se considera de buen gusto amamantar a los niños puede hacer que la madre lactante se sienta incómoda, lo que puede causar inhibición de reflejo de " subida de la leche" Una sociedad en la que la madre debe trabajar fuera de hogar y no dispone de facilidades especiales para dar el pecho en el lugar de trabajo puede ejercer una influencia negativa sobre la capacidad de la madre de secretar leche, sobre la cantidad de leche materna que ingiera el niño, o sobre ambas cosas. La madre trabajadora que cría a sus hijos al pecho se ve forzada, con frecuencia, a darles sucedáneos de la leche materna o alimentos suplementarios mientras está fuera del hogar. Esta utilización de sucedáneos de la leche materna o la introducción temprana de alimentos suplementarios puede también repercutir en la cantidad de leche ingerida por el lactante. Cuando sus necesidades nutricionales son satisfechas parcialmente con alimentos diferentes de la leche materna, el niño succionará el pecho con menor frecuencia y vigor y, en consecuencia, la madre producirá menos leche.
Idoneidad de la leche materna para cubrir las
necesidades de crecimiento del niño.-
Aún prosigue el estudio de la cantidad de leche materna
que necesita el niño a una edad determinada, y de la
composición más beneficiosa de la leche. En la
actualidad, una de las mejores maneras de evaluar la idoneidad de
la leche materna es determinar en qué medida la leche
ayuda a mantener el crecimiento del niño por
comparación con curvas de crecimiento normalizadas. Sin
embargo, esto tiene algunas limitaciones. En primer lugar, el
crecimiento del lactante está influido no sólo por
la capacidad de la madre para secretar leche y la capacidad del
niño para succionarla, sino también por la
capacidad de éste para utilizar los nutrientes de la
leche, que puede verse negativamente afectada por una enfermedad.
En segundo lugar, se ha señalado que los valores de
referencia del crecimiento normalizados por la OMS proviene de
una población con una gran proporción de
niños no criados al pecho y de niños con lactancia
mixta, y podría ser errónea la suposición de
que estos niños crecen como los criados exclusivamente con
lactancia natural. De hecho, algunos estudios han registrado
brotes acelerados de crecimiento en los lactantes alimentados
exclusivamente al pecho durante los primeros mese del nacimiento.
No obstante, debe tenerse presente, sobre todo cuando se trabaja
con étnicos para los que quizá no se disponga de
normas
específicas, que es más importante determinar si
están creciendo a un ritmo adecuado para su edad que
establecer el asentamiento de los centiles en los cuadros
estadísticos disponibles.
Contaminantes en la leche materna.-
Las cantidades y los tipos contaminantes que aparecen en la leche
materna están influidos por su solubilidad en el agua o en
la grasa, su concentración en el plasma materno, el grado
de ionización y el mecanismo por el cual son transportados
hasta las glándulas mamarias. Como la leche humana
contiene una mayor concentración de lípidos
que el plasma humano, los compuestos liposolubles, tienden a
concentrarse en la leche. Entre los elementos contaminantes puede
haber diversos medicamentos, como sulfamidas, bromuros, cafeína
y anfetaminas, así como alcohol,
nicotina, anticonceptivos orales, micotoxinas y metales
pesados.
Los plaguicidas, especialmente los compuestos organoclorados y
los metales pesados,
han sido objeto de particular atención. Entre estos últimos, en la
leche humana se ha concentrado mercurio, plomo y cadmio. Las
fuentes
principales de estos contaminantes son el agua y los
alimentos contaminados, así como la polución
atmosférica. Knowles ha observado que la
concentración de algunos contaminantes en la leche humana
puede ser más elevad que en la leche de otros mamíferos, por ejemplo: a igual volumen se
puede encontrar más DDT en la leche de mujer que en la
leche de vaca.
Creencias y practicas que obstaculizan la
producción y la eyección de leche.-
Las siguientes creencias, y las prácticas que de ellas se
derivan, son ejemplos de los razonamientos que se escuchan con
bastante frecuencia. Todas ellas obstaculizan la
producción adecuada de leche, sino se aclaran y rectifican
en la forma que se explica a continuación:
Aunque los pechos y el cuerpo de la mamá se preparen durante todo el embarazo para producir leche cuando el niño nazca, esta no bajará, o se demorará en hacerlo, si el niño no es puesto a mamar desde el momento mismo del nacimiento.
El niño pide ser amamantado tantas veces como
necesita o desea. Como la leche materna, pro ser la más
adecuad, se digiere mucho más rápidamente, el
niño0 la pedirá con mayor frecuencia que si se le
diera biberón. Al darle alimentación complementaria
que no necesita, el niño no querrá chupar con la
frecuencia requerida para que la producción de leche se
mantenga en niveles óptimos.
Todo alimento diferente a la leche materna, que el niño no
necesita, le quita las ganas de mamar además le puede
traer varios problemas, por ejemplo: infecciones pro contaminación de agua o de los alimentos,
alergias respiratorias y más trabajo para sus
riñones, todavía inmaduros por se un lactante
menor. También puede traer problemas para la madre, por
ejemplo: pechos congestionados, mastitis y amamantamiento
incómodo.
El sueño no alimenta. La leche materna se digiere más rápidamente que la leche de vaca y que las leches de tarro. Por lo tanto, el niño se despertará a mamar de día y de noche con más frecuencia que el niño que recibe biberón. En algunos casos, los niños que parecen muy juiciosos, por no pedir con suficiente frecuencia, se desnutren. En ese caso habría que despertarlos y ofrecerles el pecho.
Desafortunadamente, hemos sido víctimas de una
cultura que,
queriendo facilitar las cosas para los adultos, se ha olvidado de
que al niño hay que satisfacerle adecuadamente sus
necesidades, en especial las de efecto y de comida. Los
mecanismos que la naturaleza le ha
dado al niño para que manifieste su incomodidad y su deseo
de ser arrullados o alimentados son muy buenos; hay que aprender
a interpretarlos.
Los horarios de alimentación impuestos al
niño lactante son antifisiológicos, especialmente
al comienzo. Ponerles horario rígidos de
alimentación a un lactante es no entender cómo
funciona la lactancia y es, además, propiciar su fracaso.
Con el tiempo, la madre y el hijo irán encontrando
momentos y espacios satisfactorios para acomodarse mutuamente a
una alimentación sincronizada.
Si la madre le limita el tiempo de mamada a un bebé que está succionando satisfactoriamente, este niño no obtendrá la leche del final. La leche del final es muy rica en grasas y necesarias para que el bebé crezca. Si no lo recibe, su peso no aumentará adecuadamente. No trate de ahorrar leche haciendo que el hijo deje de mamar. No sólo no ahorrará leche sino que, por el contrario, hará que ésta se produzca en menos cantidad.
Además de que los niños lloran cuando
quieren ser alimentados, hay muchas otras razones por las cuales
lloran, y toda madre aprende a identificarlas con el tiempo, si
no existen demasiadas presiones familiares y sociales que
distorsionen su percepción. Los niños maman,
además porque les produce gran placer y las mamás
los alimentan porque lactar es un acto muy placentero, cuando se
hace adecuadamente.
Es muy importante respetar la sexualidad del
lactante, que en este momento consiste básicamente en que
sus necesidades de supervivencia sean satisfechas en un ambiente
amable y seguro.
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