Índice
2. El transporte de lípidos a
través del cuerpo humano
3. Principales clases de
lipoproteínas
4. Principales funciones de las
lipoproteínas
5. El Colesterol
6. Concentraciones de lipoproteínas
en el plasma
7. Lípidos y
ateroesclerosis
8. Significado clínico
del análisis de las
apolipoproteínas
9. Aspectos generales de los
métodos inmunoquímicos
10. Recolección,
almacenamiento y conservación de la
muestra
11.
Bibliografía
Las lipoproteínas son conjugados de proteínas
con lípidos,
especializadas en el transporte de
estos últimos y se dividen en varios grupos
según su densidad:
HDL: Lipoproteínas de alta densidad. Estas
se conocen como las protectoras. Ya que no permiten que las otras
lipoproteínas que son las agresoras se peguen a las
células
y nos provoque daños en nuestro cuerpo.
IDL: Lipoproteínas intermedias.
LDL: Lipoproteínas de baja densidad. Estas son las
agresoras y son las que más daño nos pueden
producir porque contienen
mayor cantidad de colesterol, estas cantidades de colesterol y
ésteres asociadas a la LDL son habitualmente de unas dos
terceras partes del colesterol plasmático total.
Su importancia radica en el
conocimiento de la homiostasis del colesterol que puede
comprenderse revisando las consecuencias que tienen las
concentraciones plasmáticas elevadas de colesterol cuando
se mantiene de forma prolongada. El colesterol es muy insoluble y
se acumula en los leucocitos que se depositan en las zonas de
lesión sobre las paredes internas de las arterias.
Si las concentraciones de colesterol son demasiado altas para su
posterior eliminación hacia el torrente sanguíneo,
estas células
quedan repletas de depósitos grasos, que luego se
endurecen formando una placa, y finalmente obstruyen vasos
sanguíneos causando infartos, o sea, ataques
cardiacos.
VLDL: Lipoproteínas de muy baja densidad y son precursoras
de las lipoproteínas se baja densidad.
Conformación de una lipoproteína

Tanto el colesterol como los triglicéridos son transportados en sangre formando parte de moléculas llamadas lipoproteínas. Estas lipoproteínas están constituidas además por fosfolípidos, colesterol, proteínas y apolipoproteínas (Figura 1). De acuerdo a la participación porcentual de los diferentes componentes estructurales, se las clasifica en quilomicrones (QM), lipoproteínas de baja densidad (LDL), lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL), lipoproteínas de elevada densidad (HDL) y lipoproteínas de densidad intermedia (IDL).
2. El transporte de lípidos a través del cuerpo humano
Los lípidos no pueden movilizarse en los fluidos
corporales debido a su naturaleza
hidrofóbica. Por ello, para permitir su transporte en el
organismo, son combinados con proteínas llamadas
betaglobulinas para formar lipoproteínas.
Una vez que los lípidos han sido absorbidos a
través del intestino, se combinan en el plasma
sanguíneo con cadenas de polipéptidos para producir
una familia de
lipoproteínas distinta, las que son clasificadas en
función
de su densidad, determinada mediante centrifugación. Como
los lípidos son mucho menos densos que las
proteínas, se observa una relación inversa entre el
contenido de lípidos y su densidad; por ejemplo, un alto
contenido de lípidos significa partículas de baja
densidad.
3. Principales clases de lipoproteínas
En esencia, las lipoproteínas están agrupadas en 3 categorías principales:
4. Principales funciones de las lipoproteínas
Los quilomicrones y las lipoproteínas de muy baja
densidad (VLDL) transportan por el cuerpo los triacilgliceroles
provenientes de la comida y los endógenos (producidos por
el organismo).
Las lipoproteínas de baja densidad (LDL) y las de alta
densidad (HDL) transportan el colesterol proveniente de la comida
y el endógeno. Las HDL y las lipoproteínas de muy
alta densidad (VHDL) transportan los fosfolípidos
ingeridos y los endógenos.
Las lipoproteínas consisten de un centro de lípidos
hidrofóbicos rodeado por una cubierta de lípidos
polares lo que, a su vez, está rodeado por una cubierta de
proteína. Las proteínas que se utilizan en el
transporte de los lípidos son sintetizadas en el
hígado y son denominadas
«apolipoproteínas» o «apo». Hasta
8 apolipoproteínas pueden estar involucradas en la
formación de la estructura de
una lipoproteína. Las proteínas son llamadas Apo
A-1, Apo A-2, Apo B-48, Apo C-3, etc.
En su conjunto, las lipoproteínas conservan una
concentración de lípidos en sangre de unos
500 mg de lípidos totales en 100 ml de sangre. De estos
500, 120 mg son triacilgliceroles (TAG), 220 mg es colesterol y
160 mg es fosfolípido.
Las LDL contienen, típicamente, el 50-70 % del colesterol
total sérico y ambos están directamente
relacionados con los riesgos de
enfermedades
cardíacas o coronarias. Las HDL contienen, normalmente, el
20-30 % del colesterol total; los niveles de HDL están
inversamente relacionados con los riesgos de
enfermedades
cardíacas o coronarias. Las VLDL contienen 10-15 % del
colesterol sérico total y la mayor parte de los
triglicéridos en el suero post-ayuno; las VLDL son
precursoras de las LDL; se presume que algunas formas de VLDL, en
especial las VLDL residuales, son aterogénicas.
Pequeñas cantidades de colesterol son transportadas,
también, por dos clases menores de lipoproteínas:
las lipoproteínas de densidad intermedia
(«Intermediate Density Lipoproteins» o IDL), de
densidad 1,006-1,019 Kg. /L y las lipoproteínas(a) de
densidad 1,045-1,080 Kg. /L.
Los quilomicrones (densidad <1,006 Kg. /L) aparecen en la
sangre transitoriamente, luego de una comida de contenido graso y
normalmente desaparecen por completo antes de 12 horas. Son ricos
en triglicéridos y responsables por el aumento
postprandial (luego de comer) de los triglicéridos en el
plasma aunque normalmente no tienen efecto importante sobre la
concentración de colesterol total.
El nivel de colesterol en la sangre está
determinado en parte por herencia y en
parte por factores adquiridos tales como dieta, cantidad de
calorías y nivel de la actividad física.
Los factores que afectan al colesterol en sangre comprenden edad,
sexo, peso
corporal, dieta, consumo de
alcohol y
tabaco, ejercicio
físico, factores genéticos, antecedentes
familiares, medicamentos, situación menopausia, el uso de
una terapia de reemplazo hormonal y desórdenes
crónicos tales como hipotiroidismo, enfermedad obstructiva
del hígado, enfermedad pancreática (inclusive
diabetes) y
enfermedad renal. En muchas personas, un elevado nivel de
colesterol sanguíneo constituye un alto riesgo de
desarrollo de
una enfermedad en las arterias coronarias. Los niveles
sanguíneos de colesterol total y varias fracciones de
colesterol, en especial el colesterol-LDL y el colesterol-HDL son
útiles en la evaluación
y el monitoreo del tratamiento de pacientes con enfermedades
cardiovasculares y otras relacionadas. Los niveles
sanguíneos de los mencionados componentes del colesterol,
inclusive los triglicéridos, han sido separados en las
categorías «deseable», «al
límite» y «alto riesgo» por
el Instituto Nacional de los Pulmones, el Corazón y
la Sangre de los Estados Unidos,
en su informe del
año 1993. Estas categorías conforman una base
útil para la evaluación
y el tratamiento de los pacientes con hiperlipidemia (niveles de
lípidos por encima de lo normal). La terapia para reducir
estos parámetros de riesgo incluye dieta, ejercicio
físico y medicación y reducción de la masa
grasa corporal, lo que resulta particularmente efectivo cuando se
lo combina con dieta o ejercicio físico.
6. Concentraciones de lipoproteínas en el plasma
El nivel de los lípidos en el plasma es el
indicador clínico más comúnmente usado para
medir el riesgo potencial de alguna enfermedad cardiovascular
prematura. Los niveles de triglicéridos, colesterol y
colesterol-HDL post-ayuno también pueden ser usados para
identificar posibles anormalidades. Es característico de las mujeres la menor
concentración de triglicéridos (80 mg/Dl.) respecto
de la de los hombres (120 mg/Dl.); las mujeres también
tienen más alto nivel de colesterol-HDL (55mg/Dl. versus
43 mg/Dl. para los hombres). El bebé recién nacido
tiene niveles de triglicéridos y de colesterol total entre
un medio y un tercio de los de un adulto. Los niveles de
colesterol-HDL son relativamente altos en el recién nacido
(35 mg/Dl.) en el que la proporción entre colesterol total
y colesterol-HDL es igual a 2; en los adultos esa
proporción es de 3,5 para las mujeres y de 4,6 para los
hombres. Los niveles de lípidos en los infantes son,
quizá, los «ideales»; al nacimiento, el
colesterol total en plasma es bajo mientras que el colesterol-HDL
es relativamente alto. Excepto en el caso de anormalidades
genéticas, las paredes vasculares de los recién
nacidos están libres de rastros de grasa. La
acumulación de grasa aparece durante los primeros
años de vida, indicando que la ingesta alimentaría
y los factores ambientales probablemente influyen sobre la
iniciación y la progresión de la aterosclerosis. Al
nacimiento, no se observan diferencias entre bebés varones
o mujeres ya que las hormonas
sexuales tienen, aparentemente, una reducida influencia en esta
etapa del desarrollo.
Las apolipoproteínas (Apo) son componentes estructurales
de las lipoproteínas plasmáticas que, que juegan un
papel
importante en la regulación del metabolismo.
De las nueve apolipoproteínas que se conocen, todas
difieren en su contenido de aminoácidos y su peso
molecular; su concentración plasmática en
individuos sanos se encuentra en el rango de 0.03 a 0.15 g/l.
Las apolipoproteínas poseen una conformación
molecular típica conocida como "alfa hélice
anfipática", en la que su porción
hidrofóbica integra un alto contenido de
aminoácidos no polares y su porción
hidrofílica integra los residuos polares de los
aminoácidos que son abundantes. Cada estructura es
esencial para la integridad de la lipoproteína, para que
sea capaz de interaccionar con los lípidos de la
porción hidrofóbica de la molécula de
lipoproteínas e interaccionar simultáneamente con
el ambiente
acuoso.
Basados en un criterio alfabético, las
apolipoproteínas pueden agruparse en cuatro familias que
incluyen miembros de diferente estructura, función y
carácter metabólico.
Apolipoproteínas A
Las apolipoproteínas A son un grupo de
proteínas distribuidas en forma variable sobre diferentes
lipoproteínas; por ejemplo, la Apo A-I y Ia Apo A-II se
encuentra principalmente en HDL, pero también en los
quilomicrones. La Apo A-IV se encuentra en forma libre en el
plasma o unida a lipoproteínas.
|
Apolipoproteinas |
Peso molecular Kda |
Concentración en plasma g/l |
Función |
|
Apo AI |
28,000 |
1.0 – 1.5 |
Activar enzima LCAT |
|
Apo AII |
17,000 |
0.3 – 0.5 |
? |
|
Apo AIV |
46,000 |
0.15 – 0.20 |
Secreción de quilomicrones y transporte reverso de colesterol. |
|
Apo B48 |
250,000 |
0.5 |
Secreción de quilomicrones |
|
Apo B100 |
513,000 |
0.8 – 1.0 |
Interacción con receptor LDL |
|
Apo CI |
6,500 |
0.04 – 0.07 |
Activación de LACT |
|
Apo CII |
8,500 |
0.03 – 0.08 |
Cofactor de LPL |
|
Apo AIII |
8,750 |
0.8 – 0.15 |
Inhibición de LPL y su receptor |
|
Apo E |
39,000 |
0.03 – 0.06 |
Interacción con receptor LDL y receptor Apo E |
La Apo A-I es la apolipoproteína más
abundante en el plasma; está presente casi en forma total
en HDL y constituye cerca del 90% y 60-70% de la fracción
proteica en las subfracciones HDL2 y HDL3 respectivamente. Los
niveles plasmáticos de Apo A-I son generalmente mayores en
mujeres y correlacionan positivamente con la concentración
de HDL-Colesterol. Esta correlación no es válida en
sujetos con hipertrigliceridemia, en donde la fracción HDL
está enriquecida con triglicéridos y casi ausente
el colesterol.
La Apo A-I es sintetizada inicialmente en el hígado e
intestino como un precursor proteico, el cual es degradado hasta
su forma madura en plasma, que es una simple cadena
polipéptida que contiene 243 aminoácidos. Como el
componente proteico de mayor concentración de HDL,
participa activamente en el "transporte reverso de colesterol",
actúa como activador de la enzima
lecitin-colesterol-acetiltransferasa (LCAT), y como liga para el
complejo receptor-HDL, localizado en el hepatocito y sobre
diversas células periféricas.
La apolipoproteína Apo A-II es el segundo componente
proteico de mayor concentración de HDL, aunque está
ausente en la subfracción HDL2, este mismo constituye la
tercera parte como componente proteico de HDL3. La Apo A-II se
encuentra en menor concentración en plasma respecto de Apo
A-I, y los niveles plasmáticos no correlacionan con los
niveles HDL-colesterol. Desde un punto de vista estructural, la
Apo A-II es diferente al resto de las proteínas
transportadoras de lípidos porque es la única
apolipoproteínas plasmática presente en forma de
dimero. La Apo A-II está formada de dos cadenas
polipeptidicas de 77 aminoácidos, unidos por un enlace
disulfuro de los residuos de cistina de la posición 6. La
función especifica de la Apo-II no está claramente
especificada, pero recientes estudios indican que interviene en
la regulación de la actividad de la lipasa
hepática. Sin embargo, una absoluta ausencia de Apo-A-II
fue observada en una familia japonesa,
no encontrándose asociación con algún
trastorno metabólico o condición clínica
significativa. Lo anterior confirma que la Apo A-Il tiene una
reducida participación en el metabolismo de
lípidos.
La apolipoproteína A-IV se encuentra en concentraciones
mínimas en el plasma y es aquí donde circula en
forma libre, así como también se encuentra unida a
los quilomicrones y HDLA (cerca del 50%). La Apo A-IV está
constituida por una cadena polipeptidica compuesta de 376
aminoácidos, fuertemente conformada como una
alfa-hélice de naturaleza
anfipática, condición que es necesaria para unir
los quilomicrones en las células del intestino y
participar en el transporte reverso o contraflujo de colesterol,
favoreciendo la interacción entre el HDL y las
células.
Apolipoproteína B
La apolipoproteína B es una proteína con gran peso
molecular, presente en los quilomicrones, lipoproteínas
VLDL y LDL. Las concentraciones plasmáticas de Apo B se
encuentran en el rango de 0.8 - 1.0 g/l en individuos
normolipémicos. Su concentración es directamente
correlacional con los valores de
colesterol total y colesterol HDL.
Dos formas moleculares llamadas Apo B100 y Apo B48, existen en
plasma. La primera es una simple cadena polipeptidica de 4,536
aminoácidos; es una de las proteínas más
grandes que existen en el plasma, sintetizada en el hígado
y secretada dentro de VLDL. Esta es cuantitativamente mantenida
durante la conversión de VLDL a IDL hasta LDL, de la cual
es el único componente proteico. La Apo B 100 es
indispensable para el acoplamiento de las partículas de
lipoproteínas (VLDL). Esta juega un papel
importante como molécula, ligando para LDL y su receptor.
También participa en la regulación de los niveles
de colesterol a nivel sanguíneo.
La Apo B48 está constituida por una cadena polipeptidica
de 2,152 aminoácidos (estos aminoácidos son
similares a los de Apo B 100, por lo tanto, Apo B48 es el 48%
similar con respecto de Apo B 100). Los niveles
plasmáticos de Apo B48 en un sujeto normal en un periodo
de ayuno, es de 50 veces menor respecto de la
concentración de Apo B 100. Esta concentración
tiene un remarcado incremento durante el periodo
postprandial.
La Apo B48 es sintetizada en el intestino y es una
molécula esencial para la formación de
quilomicrones.
Apolipoproteína C
Es una familia de proteínas de bajo peso molecular
incluyendo la Apo C-I, C-Il y C-III. Las tres
apolipoproteínas difieren en su peso molecular,
composición de aminoácidos y su función. Las
apolipoproteínas C son sintetizadas en mayor
proporción en el hígado y en menor
proporción en intestino; están presentes en
lipoproteínas que integran en su mayor parte
triglicéridos, tal es el caso de quilomicrones, VLDL, HDL.
La Apo C en plasma tiene un importante papel, manteniendo el
equilibrio
dinámico entre HDL, quiomicrones y VLDL. La
concentración plasmática en sujetos normales es muy
bajo, 0.03 g/l para Apo C-II y 0.15 g/l para Apo C-III.
Sólo se puede observar un incremento en periodos
postprandiales y en pacientes con hipertrigliceridemia.
Apo C-I es la apolipoproteína más pequeña;
está compuesta de 57 aminoácidos. En procesos in
vitro es capaz de activar la enzima
lecitin-colesterol-acetiltransferasa (LCAT). Esta
situación no indica que realice la misma función in
vivo; sin embargo, la concentración y afinidad por la
enzima es más elevada que la Apo A-I.
Apo C-Il es un polipéptido de 79 aminoácidos, que
está distribuido en forma variable de acuerdo a las
diferentes clases de lipoproteínas. Esta juega un papel
muy importante en la regulación del metabolismo de los
triglicéridos; es en realidad, un cofactor esencial para
la actividad de la lipasa lipoprotéica, enzima responsable
de la hidrólisis de los triglicéridos presentes en
las lipoproteínas, y es determinante en el catabolismo de
lo quilomicrones y VLDL.
Apo C-III está formado por 79 aminoácidos y
está presente en plasma en su forma glicosilada. En
relación a un análisis isoeléctrico, existen tres
isoformas identificables C-III0, C-III1 y C-III2, dependiendo de
las moléculas de ácido siálico a las que
esté unido (la cual le sirve para favorecer su
unión con su receptor o a otras moléculas). Apo
C-II y C-III participan en la regulación de la lipasa
lipoprotéica, generando un efecto de inhibición
sobre ella.
Apolipoproteína E
La Apo E es un polipéptido de 299 aminoácidos,
encontrándose en VLDL e LDL y como una subfracción
de HDL llamada HDL1. La concentración plasmática en
sujetos normales es de 0.03 - 0.07 g/l y se llega a incrementar 2
a 3 veces por hiperlipoproteinemia y en un padecimiento conocido
como enfermedad beta-ancha, caracterizada por la presencia de una
banda gruesa de lipoproteínas que emigra a la
región pre-beta en un corrimiento electroforético.
La Apo E se encuentra los humanos en tres isoformas reconocidas
por análisis isoeléctrico, llamadas E2,
E3 y E4. Las tres isoformas difieren una de otra por la
sustitución de un simple aminoácido (arginina por
cistina) en dos posiciones específicas de la secuencia de
Apo E. La presencia de tres isoformas, cada una de ellas
codificadas por un simple alelo, generan seis diferentes
fenotipos, tres homocigotos (E2/E2, E3/E3 y E4/E4), y tres
heterocigotos (E2/E3, E2/E4 y E3/E4), distribuidos en forma
variable en la población. El fenotipo E3/E3 es el
más común (60% de la población) y el E2/E2 es el más raro
y sirve como criterio absoluto de hiperlipoproteinemia tipo
III.
La Apo E es reconocida por su receptor específico
(presente en el hígado y responsable del catabolismo de
los residuos de quilomicrones) y por el receptor LDL (que
también une a Apo B 100) la isoforma E2 no es reconocida
por ningún tipo de receptor.
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