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Paulo Freire

Enviado por abbadion



  1. Contexto y antecedentes históricos
  2. Representantes más destacados
  3. Concepto de hombre
  4. Fines y objetivos
  5. Métodos y estrategias
  6. Aplicación en la institución escolar
  7. Crítica personal
  8. Bibliografía

INTRODUCCIÓN

La recuperación sistemática del pensamiento iberoamericano que se inicia de modo programático en la década de los 40, culmina en los años 60 con una expresión de pensamiento maduro en la formulación de una filosofía de la liberación. Se trata de una visión iberoamericana del orden mundial, de una confrontación primero, y de una proceso de deconstrucción y de problematización después, del discurso axiológico del pensamiento occidental, al mismo tiempo que este se erigía a escala global como portador de valores universales. 1968 parece ser la fecha catalizadora de este pensamiento: desde la reunión episcopal de Medellín, que marca el inicio de la teología de la liberación como discurso teórico, a los trágicos sucesos mexicanos de la noche de Tlatelolco, iberoamérica había madurado un nuevo pensamiento, que se expresa con claridad en la obra de Leopoldo Zea, "La filosofía americana como filosofía sin más"(1969) o de Paulo Freire, "Pedagogía del oprimido"(1971).

El pensamiento de la liberación supone también una superación del discurso de la modernidad. Se confronta primero y se rechaza luego la pretensión de que un pensamiento pueda trascender su propia contextualización, en el sentido de que se pueda erigir como exponente de una "verdad", independiente e indiferente del centro que la hizo posible. En un primer momento, esto implicaba la necesidad de contextualizar el discurso teórico en el devenir iberoamericano y de superar la separación artificial- y de denominación- que se mantenía entre las distintas disciplinas. Paulo Freire examina los esquemas de opresión socioeconómica implícitos en las estructuras de toda educación bancaria. Se enfrentan a la deshumanización de un discurso axiológico centroeuropeo que se formula en abstracciones lúdicas despreocupadas del referente humano, confrontan la estructura de la iglesia tradicional y buscan la contextualización del mensaje de Cristo en el devenir del pueblo a salvar.

El pensamiento de la liberación se inicia, en una de sus dimensiones fundamentales, como respuesta dialógica a la compartimentalización del pensamiento de la modernidad, y se reconoce en la ineludible interdisciplinariedad del discurso antrópico. La literatura, y de modo muy especial la narrativa, ha jugado un papel fundamental dentro de este proceso de contextualización de la dimensión axiológica del discurso teórico de la liberación. Los temas a tratar son: la violencia, la iglesia y los pobres, la relación oprimido/opresor y la necesidad de un proceso de concientización que haga posible el surgimiento del "hombre nuevo", la necesidad de una solución social a través de un proceso dialógico, la mujer y el pobre como símbolos del oprimido, el surgir de un pensamiento que reclama acción y por ello mismo cuestiona el papel del intelectual.

La educación liberadora fundamentalmente critica y reconstruye lo que la educación nueva dejó intacto. Acepta y conserva lo que de positivo tenía: metodología, material, sicología infantil, pero, a la vez, arremete contra lo olvidado por aquella, y más importante: los fines, los contenidos, las estructuras escolares. Sin cambiar estos tres elementos, no hay realmente cambio educativo. Estos son lo importante, aquellos lo secundario. La educación no cambia, si no cambian sus fines, ante todo y sobre todo.

Si los fines se proponen alcanzar la liberación del hombre (su concientización, su hominización, su personalización), forzosamente habrá que cambiar o reestructurar los demás elementos: contenidos, escuelas, métodos, material, psicología infantil..., para ponerlos al servicio de aquellos.

Sin una teoría del mundo, de la vida y del hombre es imposible una teoría de la educación, una filosofía de la educación. Y la "teoría de la educación liberadora", está basada en una teoría nueva del mundo, de la vida y del hombre, surgida del análisis crítico de nuestra sociedad a la luz de una síntesis superadora de cristianismo y marxismo.

CONTEXTO Y ANTECEDENTES HISTÓRICOS

El movimiento de la educación liberador es una respuesta de y a la sociedad científico- técnica en que nos está tocando vivir, como el movimiento de la educación nueva fue una respuesta de y a la sociedad industrial y como el movimiento de la educación tradicional lo fue de y a la sociedad agrícola.

El movimiento de la educación liberadora es una reconstrucción de la educación nueva, los tres movimientos educativos más importantes, entroncados en la historia, son uno superación del anterior, y en la sociedad, cada tipo de sociedad provoca un tipo de educación que, a su vez, se transforma para conducirla al movimiento siguiente.

Lo que venimos educación tradicional, cristaliza hacia 1600, la educación nueva lo hace hacia 1900, aunque se institucionalice en 1921, poco después de la 1ª Guerra Mundial, y el movimiento de la educación liberadora lo hace hacia 1945, fin de la 2ª Guerra Mundial, para evitar las causas que la hicieron posible y contra una sociedad que aliena y destruye al hombre, hablamos de la posguerra y de la alienación sufrida por el hombre dadas las penurias que trajo consigo la fuerte crisis mundial tras la 2ª Guerra Mundial, esto produjo un aprisionamiento y por lo tanto un alienamiento de los más desfavorecidos en particular y de todos en general.

Dado que este movimiento tuvo su mayor esplendor en latinoamérica hablemos del contexto histórico que rodeaba estos países basándonos en Brasil, patria del autor(Paulo Freire) al que va encaminado nuestro trabajo:

Durante el Imperio (1822-1889), Brasil consolidó su unidad nacional y amplió las fronteras. Ese crecimiento estuvo dado por la incorporación de la provincia Cisplatina(parte de Uruguay) en 1828, la guerra de la Triple Alianza contra Paraguay, en la que Brasil se quedó con noventa mil kilómetros cuadrados de su territorio; y, a finales de siglo, la anexión del Acre boliviano.

La economía permaneció atada al latifundio, la exportación de productos agrícolas tropicales y la explotación del trabajo esclavo que fue abolido muy tardíamente en 1888. Este último hecho aceleró la caída del régimen monárquico, aunque no modifico sustancialmente las condiciones políticas y sociales de los negros, a quienes se les negó la libertad política al prohibirse el voto de los analfabetos.

El cultivo del café representó, durante un largo periodo, la actividad económica predominante.

En 1930 un golpe de Estado proclama presidente a Getulio Vargas. La "revolución del 30" marca el fin del predominio de los terratenientes, cuyo poderío había sido corroído por la crisis mundial de 1929, que arraso con la economía del café.

El "trabalhismo"(laborismo) de Getulio Vargas inauguró el modelo de sustituciones de importaciones dando prioridad a la producción industrial propia y, durante la 2ª Guerra Mundial, a la siderurgia. Vargas gobernó dictatorialmente desde 1937 a 1945, y en 1950 volvió al poder como presidente constitucional. Marcó su accionar político con dos constantes: el nacionalismo y la defensa reformista de los intereses de los trabajadores.

En 1953 se estableció el monopolio estatal del petróleo, con la creación de Petrobras. Vargas se suicidó en agosto de 1953.

Promoviendo una política de carácter desarrollista, el gobierno de Juscelino Kubitschek (1956-1961) permitió la penetración de empresas trasnacionales, concediéndoles privilegios excepcionales. Se construyó Brasilia, con la pretensión de fijar el marco de una nueva etapa del proceso de desarrollo económico del país. Hacia allí fue trasladada la capital en 1960.

En septiembre de 1961 asumió la presidencia el vicepresidente Joao Goulart, líder del partido Trabalhista y heredero político de Getulio Vargas. Como salida conciliatoria a la crisis se adoptó el régimen parlamentario con Tancredo Neves como primer ministro. En enero de 1963, después de un plebiscito nacional, se restableció el presidencialismo. Goulart intentó poner en práctica medidas como la reforma agraria y la reglamentación de la transferencia de dividendos de empresas extranjeras al exterior, pero fue derrocado en 1964 por un golpe militar apoyado por los EEUU.

El nuevo gobierno institucional, que abolió la Constitución liberal de 1946 permitió la proscripción de mandatos parlamentarios y la suspensión de derechos políticos.

El Alto Comando Revolucionario designó presidente al general Humberto de Alencar Castello Branco, que debía gobernar hasta la finalización del periodo constitucional, pero su mandato fue prorrogado hasta 1967. En las elecciones de algunos gobiernos estaduales, celebradas en octubre de 1965, la oposición venció en Río de Janeiro y en Minas Gerais. Como represalia fue dictado el Acto Institucional, que estableció la elección del presidente de la República por un colegio electoral controlado y declaró disueltos los partidos políticos existentes, creando un sistema bipartidario integrado por la Arena (Alianza Renovadora Nacional), oficialista y necesariamente mayoritaria, y el MDB (Movimiento Democrático Brasileño), de oposición pero sin ninguna posibilidad de llegar al poder.

En enero de 1969 entra en vigor una nueva Constitución de carácter autoritario, y dos meses después el general Arthur da Costa e Silva asumía la presidencia de la República. En Diciembre de 1968, ante el avance de la oposición popular, fue dictado el Acto Constitucional, que otorgó poderes autocráticos al régimen militar. Costa e Silva fue sustituido en agosto de 1969 por una junta militar, que gobernó hasta octubre, cuando el general Emilio Garrastuzú Médici, ex jefe del servicio nacional de información, fue designado presidente de la República. El gobierno de Médici se caracterizó por la extrema violencia en la represión a los movimientos de oposición legal e ilegal, al mismo tiempo que la política económica estimulaba la euforia consumista de la clase media.

Podemos observar que al igual que en Brasil en toda latinoamerica se sucedían las dictaduras, con fuertes represiones, esto hizo que aquí quizá el liberacionismo fuera una válvula de escape y de ahí su importancia en latinoamerica.

REPRESENTANTES MÁS DESTACADOS

Iván Illich: Sacerdote católico nacido en Austria, que ha trabajado bastante en Centroamérica, habla de una sociedad "convivencial", en la que la persona interesada, tendría a su disposición recursos educacionales, materiales tecnológicos, y además recursos personales (consejeros de educación).

Paul Goodman: Profesor universitario de literatura en EEUU, uno de los pensadores anarquistas más importantes de la segunda mitad del s.XX en EEUU, es más moderado en cuanto a la abolición de las escuelas. Propone que la asistencia a la escuela no sea obligatoria y que nunca la escuela adopte grandes proporciones, sino que se constituya en pequeñas unidades bien integradas en el medio social.

John Holt: Profesor de la universidad de Harvard, ha promovido en los últimos años la práctica de la desescolarización en todo el mundo, para educar los niños fuera de la escuela. Se trata del célebre movimiento de "objeción escolar", que ha llevado a familias de todo el mundo a negarse a llevar a sus hijos a las escuelas.

Paulo Freire: (1921 - 1997)

Paulo Freire nació en el estado de Penambuco, Brasil, el 19 de septiembre en 1921. Su familia era económicamente humilde y Freire siempre reconoció que, a pesar de la situación, fueron sus padres quienes le enseñaron desde muy pequeño el valor del diálogo. Cuando las condiciones económicas familiares comenzaron a mejorar, Freire ingresó en la Facultad de Derecho, en la Universidad de Recife. Estudió, también, filosofía y psicología del lenguaje, mientras trabajaba algunas horas del día como instructor es una escuela secundaria. Sin embargo, algún tiempo después dejaría las leyes y el Derecho para dedicarse de lleno a la educación popular.

Freire criticó en forma implacable a las formas tradicionales de educación, convirtiéndose en uno de los principales motores de la revolución educativa en Brasil, elaboró un innovador (y necesario) método de alfabetización que se vinculaba a los intereses de los desamparados y que desarrolló en su ciudad natal. Este modelo se basaba en una educación construida sobre el diálogo, permitiendo a cada persona contribuir en su desarrollo personal. Freire logró que la educación abandonara su función domesticadora para convertirse en un camino hacia la libertad, cuyo objetivo primero era la toma de conciencia de las personas como individuos, para así evitar la masificación.

Fue en 1964 que el gobierno de Brasil introdujo el método freireano en todo el país, pero un golpe militar no tardó en llegar y entonces el gobierno civil fue derrocado.

Los años que siguieron fueron duros para Freire: fue apresado y debió exiliarse en distintos países de latinoamérica. Lo refugiaron Bolivia y más tarde, Chile.

En 1969 publicó su más conocido libro: "Pedagogía del oprimido". Un año más tarde fue invitado a unirse a la Oficina de Educación del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), donde colaboró durante 9 años. Allí influenció notablemente la orientación y la metodología de la formación ecuménica: Freire fue un cristiano creyente y convencido y entonces se adhirió al ecumenismo. Desde allí tuvo gran influencia en la elaboración de la Teología de la Liberación.

Paulo Freire pudo volver a su Brasil natal sólo cuando terminó la dictadura. Hacia 1980 pudo enseñar también en la Universidad de Campiñas y en la Universidad Católica de San Pablo.

Murió 17 años después, el 2 de mayo de 1997, en Río de Janeiro. Freire dejó un legado de compromiso, amor y esperanza a los oprimidos de todo el mundo y un sistema educativo más igualitario en todo Brasil. No fue el pensador y educador más significante del siglo veinte, pero sus innovaciones tuvieron un impacto más que considerable en el desarrollo de la práctica y, particularmente, en la educación informal.

CONCEPTO DE HOMBRE

El hombre no solo está en el mundo sino con el mundo. Si solo estuviera en el mundo no habría trascendencia ni se objetivaría a sí mismo. Pero como puede objetivarse puede distinguir entre un yo y un no yo.

Esto lo hace capaz de ser un ser de relaciones, salir de sí mismo; proyectarse hacia otros; trascender. Puede distinguir orbitas existenciales distintas a sí mismo.

Estas relaciones no solo son con los otros, sino que se hacen en el mundo, con el mundo y por el mundo.

El animal no es un ser de relaciones sino de contactos. Esta en el mundo y no con el mundo.

El hombre, en cuanto persona, es digno de respeto; y el conocimiento humano es participación dialógica de quienes conocen el mismo objeto. No puede admitirse discriminación alguna por razón de raza, lengua, religión, etc. El hombre necesita saber decir su "palabra", para lo cual le es indispensable ser alfabetizado y asimilar la cultura en la que discurre su existencia. El hombre no podrá ejercer su derecho de participación, a menos que haya salido de la calamitosa situación, en la que las desigualdades y el subdesarrollo le ha sumido. El hombre no ha nacido para ser oprimido, sino para gozar de libertad y ser responsable de su destino.

En todo hombre existe un ímpetu creador. El ímpetu de crear nace de la inconclusión del hombre. Se hace cada vez más urgente el desarrollo de una conciencia crítica que permita al hombre transformar la realidad. En la medida en que los hombres dentro de su sociedad van contestando a los desafíos del mundo, van temporalizando los espacios geográficos y se van haciendo historia a partir de la propia actividad creadora del hombre.

Lo que Freire pretende es una educación no para el hombre sino del hombre conduciéndolo a la búsqueda de la democracia real, es decir, no una democracia para el pueblo sino una democracia del pueblo.

FINES Y OBJETIVOS

Esta posición busca cambiar, de forma inmediata, la sociedad existente a través de una transformación de las estructuras de manera que se permita la construcción de una sociedad más humana e igualitaria. Propone desarrollar actitudes críticas que estimulen prácticas de compromiso social, especialmente con grupos marginados. Se busca un futuro ideal que dé sentido a la acción del presente. El objetivo de la educación consiste en motivar la transformación de la sociedad hacia un modelo en donde las potencialidades humanas se emancipen más allá de lo que la actual estructura lo permite. La escuela debe ayudar a los estudiantes a reconocer la necesidad del cambio social para actuar en consecuencia. Los estudiantes son considerados como individuos cuya realización depende de su integración crítica a su comunidad, de manera que tenga una perspectiva que trascienda la enajenación dominante mediante prácticas liberadoras. El maestro es un modelo de compromiso social con los más débiles y desprotegidos; es un experto en el desarrollo de actitudes críticas.

La educación para Freire es darle al educando conciencia para asumir su rol, la educación se manifiesta en la liberación de la opresión, la educación es una forma de percibir la realidad social, y al hacerlo el sujeto está haciendo historia; es protagonista de su historia.

Es por tanto para Freire, la educación un proceso dinámico, un proceso de acción de parte de los sujetos, y concluye entonces que educación es un proceso de la praxis, no es solo reflexión sino una actividad orientada a transformar a través de la acción humana.

Para Freire en la pedagogía liberadora el educador no es el que transmite la realidad, sino que es el educando el que la descubre por sí mismo.

Para Freire el conocer, no es solo una producción de conocimientos nuevos, sino que es también apropiarse de los conocimientos ya obtenidos, someterlas a una autocrítica para producir nuevos conocimientos.

Por lo tanto, Freire afirma que no hay objetividad sin subjetividad. No existe la una sin la otra, y ambas no pueden ser dicotomizadas.

Para Freire, existían 20 puntos básicos para llevar a cabo un proceso educativo adecuado, llamadas "Máximas Freirianas":

  1. Es necesario desarrollar una pedagogía de las preguntas. Siempre se escucha una pedagogía de la respuesta, es decir, los profesores contestan a las preguntas que los alumnos no han hecho.
  2. Su visión de la alfabetización iba más allá del ba, be, bi, bo, bu. Porque implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica en la que está el alfabetizado.
  3. Enseñar exige respeto a los saberes de los educandos.
  4. Enseñar exige la corporización de las palabras por los ejemplos.
  5. Enseñar exige respeto a la autonomía del ser del educando.
  6. Educar exige seguridad, capacidad profesional y generosidad.
  7. Enseñar exige saber escuchar.
  8. Nadie es si se prohíbe que otros sean.
  9. La pedagogía del oprimido, deja de ser del oprimido y pasa a ser la pedagogía de los hombres en proceso de liberación.

10) No hay palabra verdadera que no sea unión inquebrantable entre acción y reflexión.

  1. Decir la palabra verdadera es transformar el mundo.
  2. Decir que los hombres son personas y como tal son libres y no hacer nada para lograr concretamente que esta afirmación sea objetiva, es una farsa.
  3. El hombre es hombre, y el mundo es mundo. En la medida en que ambos se encuentran en una relación permanente, el hombre transformando al mundo sufre los efectos de su propia transformación.
  4. El estudio no se mide por el número de paginas leídas en una noche, ni por la cantidad de libros leídos en un semestre. Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas.
  5. Solo educadores autoritarios niegan la solidaridad entre el acto de educar y el acto de ser educados por el educando.
  6. Todos nosotros sabemos algo. Todos nosotros ignoramos algo. Por eso siempre aprendemos.
  7. La cultura no es atributo exclusivo de la burguesía. Los llamados "ignorantes" son hombres y mujeres cultos a los cuales se les ha negado el derecho a expresarse y por ello son sometidos a vivir en una "cultura del silencio".
  8. Alfabetizarse no es aprender a repetir las palabras, sino a decir su palabra.
  9. Defendemos el proceso revolucionario como una acción cultural dialogada conjuntamente con el acceso al poder en el esfuerzo serio y profundo de concientización.
  10. La ciencia y la tecnología, en la sociedad revolucionaría, deben estar al servicio de la liberación permanente, de la HUMANIZACIÓN del hombre.

MÉTODOS Y ESTRATEGIAS

Freire se basa en dos supuestos antropológicos para exponer sus principios, estos supuestos son:

  • El hombre no solo está en el mundo, sino que es con el mundo.
  • El hombre no ha nacido para ser oprimido, sino para gozar de libertad y ser responsable de su destino.

Partiendo de estos supuestos, Freire expone los principios de la educación:

  • La educación es humanización, que implica liberación de las estructuras de dominación y objetivación del hombre; para crear una sociedad libre y solidaria, para crear un hombre que surja como sujeto cultural y ser histórico. La propuesta de Freire se dirige al "desarrollo de la conciencia crítica, que surge de la confrontación con la realidad social misma. A esto lo llamó concienciación". Freire se propuso concientizar para liberar.
  • La educación es creación de cultura, es participación crítica y reflexiva en los "Círculos de Lectura", instituciones creadas por Freire para alfabetizar. Los alfabetizados partían de experiencias cotidianas, comentadas en un dialogo participativo con metodología activa, las críticas a estas experiencias eran anteriores al aprendizaje lector y escritor, y se convertía en motivación para iniciarlos.
  • La educación es creación de la capacidad dialógica. El hombre es, por naturaleza, dialógico; pero, como todas las potencionalidades han de ser desarrolladas y perfeccionadas, que es uno de los objetivos de la educación. El diálogo es un encuentro de los hombres para la pronunciación del mundo. La educación es dialogo. Su dialogicidad, sin embargo, no empieza cuando se encuentran educador y educando en situación pedagógica. Debe iniciarse antes; en la etapa de preparación del programa.
  • La educación es comunicación y no es tensión. La educación ha consistido tradicionalmente en transmitir al educando los contenidos curriculares preescritos por la administración educativa y por los educadores, representando generalmente los intereses de las clases hegemónicas en la construcción y transmisión de conocimiento. El bagaje cultural del educando se considera un contenido ajeno al contenido curricular; se desprecian, por tanto, las aportaciones y la experiencia de los educandos en su proceso de aprendizaje. La educación terminaba sirviendo para la domesticación y la pasiva adaptación; prolongando la situación de opresión. Todo lo contrario al modelo de Freire, al modelo del hombre dialógico. La educación es un contacto, una relación un diálogo. La educación es "decir la palabra" para los otros, con lo cual además de "decir palabra" para sí mismo, al entender y comprender las experiencias, se pronuncia la palabra para los demás. La educación fundada en una actitud dialógica rompe con la dicotomía educador/educando, pues el que enseña reconoce que puede aprender de aquel al que va a enseñar. Nadie educa a nadie; nadie se educa solo, es la educación dialógica en el mundo.
  • La educación es liberación. Una concepción del proceso educativo contrapuesto a la "manipulación" y a la "domesticación". La liberación es desalienar al hombre, que vive enajenado por las ataduras y servidumbres por las cuales se siente extraño a sí mismo, es la superación de las limitaciones y la liberación del oprimido, que han sido los ideales de Freire en sus campañas alfabetizadoras y en la difusión de sus ideas por el mundo occidental.
  • La educación es concientización. Despertar de la conciencia critica, crear capacidad de enjuiciamiento, sacar al sujeto del sistema y de la pasividad inconsciente. La distinción entre concientización y la mera toma de conciencia implica la crítica y la capacidad decisoria de la persona concienciada. El proceso de concientización se extiende también al educador, no sirven los irresponsables o los maestros evasivos ante los interrogantes continuos de los alumnos. Concientización expresa un proceso por el cual el hombre toma conciencia de sí mismo y del mundo circundante. Concientización es descubrir el sentido de las cosas, tener una visión crítica, razonar los acontecimientos, es la lucha por la liberación propia y de los alumnos, es la lucha contra la deshumanización, es una toma de conciencia de la contradicción sociológica opresor-oprimido, es darnos cuenta del opresor que cada uno de nosotros llevamos dentro, hacer lo posible por erradicarlo y crear un hombre nuevo. La verdadera concientización es un compromiso de luchar por nuestros hermanos oprimidos. Existen tres tipos de conciencia:
    1. Conciencia intransitiva o mágica como es propia de las sociedades cerradas, todo lo deciden las elites sin vinculo con las masas. El hombre de conciencia mágica tiene muy limitada la esfera de comprensión, capta los hechos de un modo pasivo y los acepta, pero no los comprende.
    2. Conciencia transitiva e ingenua, simplista y superficial; debido a que las elites modernizan sus formulas de evasión cultural para que los dominados permanezcan en un nivel de inferioridad. El hombre de conciencia ingenua tiene apetencia de cultura y se cree superior a los hechos, se juzga libre para entenderlos como mejor le parezca; es gregario, simplista y polemista, en vez de dialogante. Este tipo de conciencia puede llevar a la masificación, se desarrolla una conciencia fanática con propensión a la irracionalidad.

      La educación como proceso de concientización implica tres fases:

      • Sensibilización.
      • Toma de conciencia crítica.
      • Acción transformadora.
    3. Conciencia crítica, caracterizada por su apertura al diálogo y a la demanda de libertad para el desarrollo personal, implica profundidad en la interpretación de los problemas; aceptación de lo nuevo y lo viejo en relación a su validez, seriedad en la argumentación, admisión de la censura y la crítica, conocimiento de las preocupaciones propias de su tiempo y compromiso en la elaboración del futuro desde una conciencia histórica real.

Según Freire, hay una forma de enseñar que rompe con todo lo establecido anteriormente, es decir, dejamos de absorber conocimientos inservibles para la vida cotidiana, para centrarnos en las cosas propias del entorno, útiles en la sociedad en que se encuentra.

Freire cree que hay que aceptar que la función principal de la educación es hacer personas libres y autónomas, capaces de analizar la realidad que les rodea, participando en ella y transformándola, por ello asume una pedagogía que se renueva con la práctica y que fomenta la reflexión para la acción.

La metodología, pero también los contenidos o las formas de evaluación están en constante revisión y cambio. La práctica del trabajo diario modifica la teoría e inspira nuevas propuestas.

Esta labor de renovación pedagógica es posible gracias al diálogo.

Esta forma de enseñar fomenta el conocimiento de la realidad, la reflexión crítica sobre esa realidad, la solidaridad con aquellos que luchan por cambiar esa realidad por otra mejor, la capacidad de decisión acerca de que hacer en esa realidad y la capacidad de actuación para transformarla. En resumen se concibe la educación como un instrumento de transformación social.

Organizarse de forma autogestionaria forma parte de lo que hay que aprender en la escuela. Se trata del aprendizaje de un modo de relación entre personas plenamente democrático y es un paso hacia la transformación de una sociedad, que delega en otros su derecho a opinar y decidir, a otra sociedad donde la gente participa directamente en las decisiones que tienen que ver con su vida en comunidad.

Participar en asambleas lleva aparejado aprender a analizar los problemas que se van a discutir, a reflexionar críticamente sobre ellos, a exponer oralmente y de forma comprensible las ideas que se tienen, a defenderlas, escuchar a los demás, a pensar en aquellas decisiones que benefician a todos, y no solo a uno mismo, a considerarse uno más, igual en derechos y deberes que el resto, a participar y corresponsabilizarse de las decisiones tomadas democráticamente.

Crear una sociedad sin mecanismos de dominación. El conocimiento debería utilizarse para la acción, y la acción para el bien colectivo.

La metodología está basada en la participación y no en la competición. Hay participación cuando se logra que el alumno sea protagonista y agente activo y creativo del proceso educativo. Los educadores deben presentar a los alumnos la programación prevista para el curso con el fin de discutirla durante el año, entre todos, se revisaran metodología, contenidos y materiales didácticos.

La relación educativa se establece con el dialogo, no hay mejores, ni peores, ni aprobados ni suspensos. Lo que hay son personas que quieren aprender, que son conscientes de sus dificultades para aprender, que aceptan a los demás con sus dificultades y que se ayudan mutuamente para superar esas dificultades.

En la escuela los contenidos educativos que se trabajan, tienen que ver con el mundo que hay alrededor. En clase se introducen desde distintos puntos de vista y con todo el rigor científico posible, aquellos hechos sociales que nos afectan como personas que vivimos en un mismo planeta.

Ser capaz de tomar decisiones y responsabilizarse de sus consecuencias forma parte de lo que se aprende en la escuela. Esto se aprende y se aplica en la opción, por parte de la escuela, de una postura propia ante aquellos problemas sociales que afectan a los miembros de la escuela.

Se toma postura y se asumen las consecuencias: participar junto con otros grupos en la preparación de lo que se vaya a hacer; propagar lo que se va a hacer; ir a los actos propuestos; poner dinero, etc.

Freire sintetiza todo su pensamiento sobre la educación en un método, "Método de Alfabetización" que comprende las siguientes fases:

  1. Preparación: Investigar la realidad educativa y cultural de las personas a las que se les va a proponer el método.
  2. Selección de palabras generadoras guiándose por criterios, tales como riqueza silábica, dificultades fonéticas y contenido práctico.
  3. Codificación: creación de situaciones, desafíos para el grupo. Son representaciones gráficas de un aspecto de la realidad o de la situación-problema. Deben representar situaciones conocidas y su núcleo temático no será explícito ni enigmático, sino reflejo de una situación existencial.
  4. Decodificación: consiste en analizar la codificación. Se desarrolla por medio de un diálogo entre los alfabetizandos y desemboca en una relectura de la realidad a través de la cual los animadores y alfabetizandos pueden ir superando las formas sencillas para comprender su mundo.
  5. Prueba y comprobación.
  6. Fase alfabetizadora: consiste en la propia alfabetización y consta de diferentes fases:
    1. Visualización y rememorización de la palabra.
    2. Establecimiento de la relación semántica de la palabra y el objeto a que se refiere.
    3. Identificación de la palabra en ausencia del objeto a que se refiere.
    4. Visualización de las familias silábicas.
    5. Identificación de vocales y consonantes.
    6. Formación de nuevas palabras por medio de combinaciones fonéticas.
  7. A la lectura sigue la escritura, procurando el coordinador introducir en la conciencia de la gente símbolos asociados con las palabras.

El aprendizaje del analfabeto va más allá del dominio de la lectoescritura, pues por el uso de las palabras generadoras o vocabulario base, se evoca su contexto social.

Para Freire la escuela tiene tres objetivos fundamentales:

  • Ampliar el acceso y la permanencia de los sectores populares en la escuela.
  • Democratización del poder pedagogo en la escuela.
  • Propuesta de un currículo interdisciplinar y formación permanente del profesorado, educación no "compartimenzada".

A partir de estos tres objetivos, y concretamente del tercero, Freire propone un claro papel del educador en la escuela, el cual tendrá unas virtudes tales como estas, que son según Freire las ocho virtudes del "educador comprometido" que son "aquellos educadores que están comprometidos con la transformación de la sociedad injusta, para crear una sociedad menos injusta", y no las de cualquier educador.

- En primer lugar, Freire coloca la virtud de la coherencia, es decir de la congruencia entre lo que se dice y lo que se hace. Esta debería ser una virtud básica de todo educador. No puede existir contradicción alguna entre lo que predica en el aula a sus alumnos y su conducta personal, sopena de caer en la hipocresía y la inautenticidad. La falta de coherencia haría perder toda legitimidad a su discurso docente y lo transformaría en simples palabras huecas. Y el primero en advertirlo sería, seguramente, el alumno. «Yo no puedo, dijo Freire, proclamar mi opción por una sociedad justa, participativa y, al mismo tiempo, rechazar a un alumno que tiene una visión crítica de mí como profesor».

- La segunda virtud sería «saber manejar la tensión entre la palabra y el silencio». «Se trata, explicó Freire, de trabajar esa tensión permanente que se crea entre la palabra del educador y el silencio del educando, entre la palabra de los educandos y el silencio del educador. Vivir apasionadamente la palabra y el silencio, significa hablar «con» los educandos, para que también ellos hablen «con» uno. Los educandos tienen que asumirse también como sujetos del discurso, y no como repetidores del discurso o de la palabra del profesor». Hay que aprender algunas cuestiones básicas como éstas, por ejemplo: no hay pregunta tonta, ni tampoco hay respuestas definitiva. «Es necesario, agrega Freire, desarrollar una pedagogía de la pregunta, porque lo que siempre estamos escuchando es una pedagogía de la contestación, de la respuesta».

- La tercera virtud podemos resumirla así: «Trabajar críticamente la tensión entre la subjetividad y la objetividad», es decir entre conciencia y mundo, entre ser social y conciencia. Al respecto, Freire nos dice: «Es difícil definir esta tensión porque ninguno de nosotros escapa a la tentación de minimizar la objetividad y reducirla al poder de la subjetividad todopoderosa. Cuando yo les digo que es difícil que uno ande por las calles de la historia sin sufrir alguna de estas dos tentaciones, quiero decir que yo también tuve estas tentaciones y anduve cayéndome un poco para el lado de la subjetividad. Cuando leo la palabra «concientización» -palabra que nunca más usé desde 1972-, la impresión que tengo es que el proceso de profundización de la toma de conciencia aparecía en ciertos momentos de mi práctica como algo subjetivo. Me autocritiqué cuando vi que parecía que yo pensaba que la percepción crítica de la realidad ya significa su transformación. Esto es idealismo».

- La cuarta virtud Freire la hace residir en «diferenciar el aquí y ahora del educador y el aquí y el ahora del educando». «Porque en la medida, aclara Freire, que yo comprendo la relación entre «mi aquí» y «el aquí» de los educandos es que empiezo a descubrir que mi aquí es el allá de los educandos».

- Las otras virtudes que Freire recomienda a los educadores son «evitar el espontaneísmo sin caer en posturas manipuladoras» y «vincular teoría y práctica», es decir, «vivir intensamente la relación profunda entre la práctica y la teoría, no como superposición, sino como unidad contradictoria, de tal manera que la práctica no pueda prescindir de la teoría. Pensar que todo lo que es teórico es malo, es algo absurdo, es absolutamente falso. Hay que luchar contra esta afirmación. No hay que negar el papel fundamental de la teoría. Sin embargo, la teoría deja de tener cualquier repercusión si no hay una práctica que motive la teoría».

- Como séptima virtud Freire recomienda «practicar una paciencia impaciente», explicada en los términos siguientes: «Se trata de aprender a experimentar la relación tensa entre paciencia e impaciencia, de tal manera que jamás se rompa la relación entre las dos posturas. Si uno enfatiza la paciencia, cae en el discurso tradicional que dice: «Ten paciencia, hijo mío, porque tuyo será el reino de los cielos». El reino debe ser hecho aquí mismo, con una impaciencia fantástica. Si nosotros rompemos la relación entre la paciencia e impaciencia, dejándonos ganar por la impaciencia, caemos en el activismo. El activismo olvida que la historia existe, no tiene nada que ver con la realidad, pues está fuera de ella».

- Por último, pero no menos importante, está la virtud de saber leer el texto a partir de la lectura del contexto. «Esta es una de las virtudes que deberíamos vivir para testimoniar a los educandos, cualquiera que sea su grado de instrucción (universitario, básico o de educación popular), la experiencia indispensable de leer la realidad sin leer las palabras. Para que incluso se puedan entender las palabras. Toda lectura de texto presupone una rigurosa lectura del contexto».

Por otro lado, dice Freire, que para que la educación tenga validez, hay que darle protagonismo al sujeto, para hacer historia, no para vivirla, y esto se logra a través de la práctica.

La tarea del educador no se reduce a esperar la revolución, debe luchar por la liberación. Freire propone el desarrollo de la conciencia crítica en el educador y en el educando. Esta conciencia (que él va a llamar concientización) surge de confrontar la realidad. "La vocación del hombre es ser sujeto, no ser objeto", escribe en su libro "Teoría y práctica de la Liberación". ¿Y cómo llega a ser sujeto el hombre? Primeramente, nos dirá Freire, reflexionando sobre su situación concreta y luego interviniendo en su contexto social para transformarlo. Ser sujeto es un compromiso histórico que se lleva a cabo en la praxis. La educación, dirá Freire en "Pedagogía del Oprimido" no instrumenta a las personas para poder enfrentar los problemas más corrientes de su vida cotidiana, y menos aún los grandes problemas de la existencia social. En vez de desarrollar todas las potencias del hombre, lo fragmenta oponiendo la cabeza al cuerpo, los sentimientos a la razón, la teoría a la práctica, lo manual a lo intelectual. Freire propone al docente dos lugares de intervención, en la cabeza de quien aprende, y en la vida de quien aprende. Los extraordinarios resultados que obtuvo Freire con los analfabetos nordestinos se ancló en su clara confluencia entre educación y política, leer es leer la realidad, situarse en ella y comprometerse con ella. Es interesante señalar que todas las acciones de los Círculos de Lectura se hicieron fuera del sistema educativo formal, ya que en este período Freire ve a la institución escolar como un lugar que trabaja por el disciplinamiento y conformismo de los sectores oprimidos.

APLICACIÓN EN LA INSTITUCIÓN ESCOLAR

Como posibles utilizaciones de la concientización podemos encontrar la alfabetización de adultos, el estudio de la cultura de grupos sociales marginados, preparación de todo tipo de acciones educativas para adultos (ciencias de la naturaleza y ciencias humanas) o diseño de secuencias educativas para niños, es decir, aprendizaje del método científico, del tipo de la "escuela investigación" italiana.

Hay que pasar de lo ideal a lo práctico:

Se pueden organizar grupos de discusión ideológica, que también debata sobre nuestra realidad, por ejemplo que se discutan las leyes de educación o que se evalúe la situación social. También pueden organizarse eventos culturales, se pueden organizar talleres sobre diferentes temas (liberalismo, comunismo, representatividad de los políticos, etc.) y abrirlos a la comunidad; otra cosa que es importante es formar a la gente necesitada y estimular a la que no le interesa el saber. Conocer nuestros derechos y obligaciones es fundamental para que nadie nos pueda obligar a actuar en contra de la ley, ya que en este momento muy poca gente conoce realmente sus derechos y obligaciones. Se deben aprovechar las fallas del sistema para demostrar que hay una alternativa, que a través de la educación y de la acción es posible algo distinto. Si todos nos unimos las cosas pueden cambiar. Nos debemos agrupar, hoy en una sociedad individualista como la nuestra es ya un acto alternativo, pero no negando al individuo como tal, sino aceptándolo en la diferencia. Debemos aprovechar cada lugar posible e intentar generar en la cabeza de la gente la discusión al sistema, es decir fomentar la desestructuración. Esta discusión debe empezar en las instituciones más pequeñas de la sociedad, es decir, la familia, grupo de amigos, escuela, etc..., para que el cambio no sea efímero, sino un antecedente de una nueva sociedad.

CRÍTICA PERSONAL

Como no podía ser de otra forma, los conceptos básicos expuestos por Freire son loables y admirables para cualquier alumno por el hecho de poder encontrarse en con una escuela en total igualdad no solo con los compañeros, sino también con los profesores y los miembros ejecutivos, hecho que se ve como una utopía. La imagen de la educación como una liberación para los hombres es un ideal vano, ya que para nosotros esta educación, hoy en día, está envilecida por el hecho de que algunos mandatarios creen ser aún opresores del sistema y de las ideas ajenas a éste.

Hoy en día se trata de dogmatizar al alumno como a animales de granja, y así no alzar la voz ante los problemas de la sociedad, pero toda esta problemática tiene un grabe error, que no es otro que la "indisciplina" y el revolucionarismo de la juventud que se da en la actualidad, que a veces se lleva al extremo por parte de los propios alumnos, al excederse en algunas demandas.

Por todo eso estamos de acuerdo con las ideas del liberacionismo y de Freire, pero creemos que sería difícil de llevar a cabo la totalidad de sus ideas en la actualidad.

BIBLIOGRAFÍA

 

 

 

 

José Francisco Soler Rico

José Francisco Castaño Torres


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