Indice
1.
Consideraciones Generales
2. Suicidio en
adolescencia
3. Mitos y falacias sobre el
suicidio
Creemos conveniente partir del significado de la palabra
suicidio.
Deriva del latín y se compone de dos términos: sui,
de sí mismo y caedere, de matar, lo que sería
"matarse a sí mismo".
Para Durkheim, se
trata de todo caso de muerte
mediante una acción, producida por la víctima misma
y ante la cual tiene absoluta consciencia del resultado a
producirse.
Propone distintos tipos de suicidio:
En general, esta vez sin diferenciar los tipos anteriormente expuestos, existen factores, denominados de riesgo que pueden dar indicios sobre la posibilidad de una conducta suicida en un individuo. Algunos de ellos son:
A su vez, existen indicadores de la proximidad de un intento de suicidio:
Particularmente, el suicidio entre los adolescentes
ha tenido un aumento dramático en los años
recientes, siendo la tercera causa de muerte más frecuente
para los jóvenes de entre 15 y 24 años de edad, y
la sexta causa de muerte para los de entre 5 y 14
años.
Los adolescentes
experimentan fuertes sentimientos de estrés,
confusión, dudas sobre sí mismos, presión
para lograr éxito,
inquietudes financieras y otros miedos mientras van creciendo.
Para algunos adolescentes, el divorcio, la
formación de una nueva familia con
padrastros y hermanastros, o las mudanzas a otras nuevas
comunidades pueden perturbarlos e intensificarles las dudas
acerca de sí mismos. En algunos casos, el suicidio
aparenta ser una "solución."
La depresión
y las tendencias suicidas son desórdenes mentales que se
pueden tratar. Hay que reconocer y diagnosticar la presencia de
esas condiciones tanto en niños
como en adolescentes y se debe desarrollar un plan de
tratamiento. Cuando los padres sospechan que el niño o el
joven puede tener un problema serio, un exámen
psiquiátrico puede ser de gran ayuda.
Muchos de los síntomas de las tendencias suicidas son
similares a los de la depresión.
Los padres deben de estar conscientes de las siguientes
señales que pueden indicar que el adolescente está
contemplando el suicidio. Los psiquiatras de niños y
adolescentes recomiendan que si el joven presenta uno o
más de estos síntomas, los padres tienen que hablar
con su hijo sobre su preocupación y deben buscar ayuda
profesional si los síntomas persisten.
Si el niño o adolescente dice, "Yo me quiero
matar" o "Yo me voy a suicidar", hay que tomarlo muy en serio y
hacer una consulta a un psiquiatra de niños y adolescentes
o a otro médico para que evalúe la
situación. A la gente no le gusta hablar de la muerte. Sin
embargo, puede ser muy útil el preguntarle al joven si
está deprimido o pensando en el suicidio. Esto no ha de
"ponerle ideas en la cabeza"; por el contrario, esto le
indicará que hay alguien que se preocupa por él y
que le da la oportunidad de hablar acerca de sus problemas.
Con la ayuda de la familia y
con tratamiento profesional, los niños y adolescentes con
tendencias suicidas se pueden recuperar y regresar a un camino
más saludable de desarrollo.
3. Mitos y falacias sobre el suicidio
Siendo el suicidio un tema tabú en nuestra
sociedad,
parece existir una tendencia a ocultar el hecho y asumir que es
un fenómeno poco frecuente. Si bien es cierto que en
términos de proporciones no posee las mismas magnitudes
que otras problemáticas (Infección por VIH,
maltrato
infantil, abuso y acoso sexual), no por esto podríamos
decir que es una conducta que no
se presenta entre algunos miembros de la población.
Por otra parte, las reacciones emocionales de las personas ante
el
conocimiento de un suicidio suelen pasar desde la
estupefacción y sorpresa macabra hasta la
consumación de otro suicidio. Así mismo,
también se tiende a buscar culpables para poder dar una
explicación lógica
y aceptable a la muerte de alguien. En ese mismo sentido,
también existen falsas creencias que podrían
reconfirmar la actitud de
negación y censura hacia el suicidio.
Los siguientes son algunos de los mitos
existentes alrededor del suicidio y tal y como la evidencia lo
señala, son más el desconocimiento y las falsas
creencias las que prevalecen alrededor del tema (Wekstein, 1979;
Davison & Neale, 1996).
1. Mito: Los que
hablan sobre suicidio no lo llevan a cabo.
Hechos: De cada 10 personas que se suicidan, 8 habían
advertido de forma clara sus intenciones suicidas.
2. Mito: El
suicidio se produce sin previo aviso.
Hechos: Los estudios realizados muestran que las personas
suicidas proporcionan muchos indicios y advertencias sobre sus
intenciones suicidas.
3. Mito: Las personas suicidas están decididas a
morir.
Hechos: La mayoría de las personas suicidas están
indecisas entre vivir o morir; lo que hacen es apostar por la
muerte dejando que sean los otros los que los salven. Casi nadie
se suicida sin que los otros sepan cómo se sienten.
4. Mito: Una vez que una persona
está en estado suicida
ya lo estará siempre.
Hechos: Las personas que desean quitarse la vida están en
estado suicida
sólo por un tiempo.
5. Mito: La mejoría después de la crisis suicida
viene a significar que el riesgo de suicidio se ha superado.
Hechos: Son muchos los suicidios cometidos al cabo de 3 meses de
comenzada la mejoría, cuando la persona tiene la
suficiente energía como para poner sus ideas y
sentimientos mórbidos en práctica.
6. Mito: El suicidio es mucho más frecuente entre los
ricos o, a la inversa, se presenta casi exclusivamente entre los
pobres.
Hecho: El suicidio no es una enfermedad de ricos ni la
maldición de los pobres. El suicidio está
representado proporcionalmente en todos los niveles de la
sociedad.
7. Mito: El suicidio se hereda o está en la familia.
Hecho: Es un patrón individual.
8. Mito: Todas las personas suicidas son enfermos mentales y el
suicidio es casi siempre la actuación de una persona
psicótica.
Hechos: Los estudios realizados sobre cientos de notas de
verdaderos suicidios indican que, aunque la persona suicida es
extremadamente infeliz y se halla alterada, no es necesariamente
un enfermo mental. De hecho, hay evidencias de pensamiento
racional y de estar en contacto con la realidad.
9. Mito: Ser miembro de un grupo
religioso en particular, es un buen predictor de que la persona
no considere el suicidio.
Hechos: Es un error creer que la fuerte prohibición que
existe dentro de la religión
católica, es un freno eficaz para evitar la
actuación suicida de una persona. Además, que una
persona se identifique con una religión particular
no es una representación de sus creencias
particulares.
10. Mito: El motivo del suicidio se puede establecer
fácilmente.
Hechos: La verdad es que es muy difícil entender por
qué una persona decide suicidarse. Por ejemplo, un
revés en la situación
económica precedido de la actuación suicida, no es
una causa que explique fácilmente el suicidio.
11. Mito: Todos los que comente suicidio están
deprimidos.
Hechos: Esta falacia radica en el hecho de que muchos de los
signos de las actuaciones suicidas frustradas son ignorados
porque la persona no actúa como si estuviera deprimida.
Muchas de las personas que se suicidan no están
deprimidas. De hecho, algunas personas se muestran calmadas y en
paz consigo mismas.
12. Mito: Una persona con una enfermedad física terminal, no
contempla la posibilidad del suicidio.
Hecho: Teniendo en cuenta las condiciones de padecimiento tanto
físico como moral, propios
o de los seres amados, el suicidio es una posibilidad que
frecuentemente pueden contemplar, en miras de darle fin lo antes
posible la sufrimiento, aun cuando la muerte se perciba como un
hecho inminente.
13. Mito: El suicidio es influido por las estaciones del
año, la latitud y las condiciones climatológicas en
general o los días de la semana.
Hecho: No hay datos suficientes
para sostener estas creencias
14. Mito: El suicidio es influido por factores cósmicos
como las fases de la luna.
Hecho: No hay evidencias que confirmen lo anterior.
15. Mito: El suicidio es un evento aislado.
Hecho: Aun cuando existe un debate muy
amplio en este sentido, se hace clara la conexión como
factor desencadenante, sin que este factor pueda llamarse como
tal la causa del suicidio.
16. Mito: Pensar en el suicidio es algo más bien raro.
Hecho: Estimaciones hechas sobre estudios hechos con muestras no
clínicas, sugieren que la idea del suicidio esta presente
desde un 40% hasta un 80% de la población. Esto significa que han pensado
al menos una vez en la vida en la idea del suicidio.
17. Mito (especialmente presente entre terapeutas): Preguntarle a
una persona sobre sus ideas de suicidio, especialmente si
está deprimida, puede llevar a que la persona realice un
intento, que no se hubiese dado si no se le hubiese
preguntado.
Hecho: Un de los principales aprendizajes en la labor
clínica, es indagar en profundidad sobre la
ideación y su estructura.
Además, el hacer la pregunta es conceder
tácitamente un permiso a la persona para que hable sobre
algo que puede considerar como un secreto inconfesable. De hecho,
muchas personas se siente más aliviadas al poder exponer
sus ideas sobre el suicidio.
18. Mito: Las personas que realizan intentos con medios de baja
letalidad, no están considerando seriamente la idea de
matarse.
Hecho: Aquí se confunde la letalidad con el intento.
Algunas personas no están bien informadas sobre la
letalidad del método que van a emplear, como puede ser la
utilización de píldoras. El método empleado
no necesariamente está en consonancia con la
intención subyacente.
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