Unificando 500 años de Historia en Mallorca
Una de las arduas labores que siempre ha envuelto a todo universalista ha consistido en unificar aquellas partes de la historia que los poderes políticos y religiosos han ido separando del conocimiento popular. El conocimiento histórico es importante tenerlo presente para que no se repitan situaciones amargas de intolerancia humana como así ocurrió en Mallorca y en tantas partes de España con la llegada de la inquisición católica. Algo parecido es lo que llevó a Ramón Llull al estudio comparativo de las culturas y que tanto dolor de cabeza produjo en su época a reyes y príncipes de la religión oficial llamada catolicismo, que hasta el día de hoy no han visto la manera de catalogarlo dentro de su cultura judeocristiana.
Sin embargo el universalismo de Cayetano, el cual marcó la forma de expresión de su vida, no tiene nada que ver con la realización de sesudos estudios morfológicos sobre culturas determinadas, ni integraciones interraciales a una forma cultural como la actual; más sencillo pero a la vez más profundo es el mensaje humanístico que lleva a este yesero a universalizar su legado cristiano; el mensaje es la propia dignidad humana llevada a cotas en donde ni gobiernos, ideologías, religiones, y políticas, pueden confundirla, comprarla o adulterarla con su poder; esa dignidad tan importante que hace que se superen toda clase de barreras, miedos, desigualdades, injusticias, prepotencias, vanidades, egoísmos, etc. y por consiguiente se transforme en el grito profético que todo ser humano ha de hacer de su vida cuando alcanza la libertad interior.
Esta fue también una de las etapas más importantes en donde este polifacético yesero rompió y sigue rompiendo los moldes del temor histórico que ha envuelto su tierra natal en una época difícil como fue la dictadura franquista. Unificar la dignidad humana de cuantos hombres y mujeres, xuetas y no xuetas, han pasado por su vida buscando el ejemplo a seguir, ha sido y es su imperativo humanístico que bien vale la pena conocer a través de las experiencias que a continuación nos relata.
Cayetano, si el cristianismo que siempre has vivido y predicado tiene su origen en tu descendencia israelita, ¿cual ha sido tu relación con el mundo hebreo y sobre todo con el judaísmo religioso?.
–Mi relación con el judaísmo religioso no ha sido diferente del que he tenido con las distintas formaciones religiosas protestantes o católicas, ya que la gran mayoría de ellas he comprobado en el transcurso de los años que sólo van buscando el poder político y el dinero, dejando de lado el aspecto espiritual de la vida interior del ser humano. Sí, han creado muchos ritos, dogmas, celebraciones, etc., y con ello una religiosidad basada en la creencia a ciegas de lo que les predican seres humanos que han estudiado cosas en seminarios, monasterios, etc. Pero esto en vez de unir a sus adeptos, sobre todo a los que se dicen ser cristianos, judíos, mahometanos, budistas, etc., o sea, gente religiosa, los ha separado aún más facilitando el camino a políticos y militares de todo el mundo para ejercitar el poder de la explotación, el enriquecimiento, etc. y potenciando el egoísmo, la ambición, el odio, etc., a dichos adeptos con sus bendiciones, burlándose de Dios y de todos los seres humanos, sean creyentes y no.
Pero en el caso del judaísmo, siempre fue constante mi relación con el tema por ser chueta y por vivir en una isla mediterránea que históricamente acogió desde de la muerte del rabí Jesús a aquellos esclavos israelitas que huían de las invasiones y persecuciones romanas. Durante bastante tiempo tuve contactos con personas vinculadas al judaísmo, periodistas, rabinos, historiadores, ya que en cierta manera el tema de los xuetas en Mallorca ha sido motivo de muchas controversias en esta sociedad mallorquina, controversias casi siempre producidas por los llamados xuetas de "oreja alta", o sea, los ricos, a causa de sus intereses monetarios. Pero eso era algo que a mi nunca me llamó la atención, es más, en la época que estuve en la comunidad judía, en más de una ocasión tuve que llamar la atención públicamente, incluso por la prensa, a fin de calmar los ánimos y las discordias que entre la comunidad chueta y la comunidad judía (dirigida esencialmente por extranjeros) tenían.
Pero mi mayor lucha en aquel momento era la de sentirme libre de toda aquella manipulación histórica que conllevaba el ser descendiente de israelitas, ya que mucha gente se sentía temerosa por ello, tanto ricos como pobres. Y fue bajo este sentimiento de libertad interior que, de igual manera que mantuve correspondencia con la reina de Inglaterra como cabeza de la llamada iglesia anglicana, también hice lo mismo con el primer presidente de Israel David Ben Gurión.
Algunas familias xuetas las cuáles me oían hablar del rabí Jesús, tuvieron gran interés en conocer Israel y algunos volver a vivir en la misma tierra en la que vivió el carpintero y estimulados por esa idea me pidieron que hiciera algo para encontrar una posibilidad de poder ir a su tierra y fue así cómo a través de la comunidad judía de Barcelona e Israel intercedí para que pudiera realizarse este hecho y recuerdo muy bien que muchos de ellos me dijeron que fuese con ellos y poder salir así de España y de la dictadura franquista, cosa que me negué diciéndoles que mi sitio estaba aquí, que quedaban muchas cosas que hacer todavía. Y así fue como estas familias xuetas, gente pobre, se embarcaron en un barco que se dirigió a Barcelona y de allí a Marsella para continuar rumbo directamente a Israel, con la excusa de hacer un crucero y así evitar conflictos con las autoridades españolas dirigidas por Franco.
Sé que un tiempo después de conocer las autoridades este hecho se armó un revuelo dentro de las fuerzas de seguridad del estado, pero gracias a Dios no pasó nada más. Ello ocurrió en 1959 y motivó que algunos rabinos se interesaran aún más por el tema chueta y se preguntaran cómo era posible que en Mallorca y después de casi 500 años todavía se conservara tan a flor de piel dicha cuestión. De esta forma fue como el historiador Baruch Braustein, un rabino estadounidense, publicara en 1976 un libro sobre el tema, traducido al catalán por la Editora Curial 17 años después, titulado "Los Chuetas de Mallorca" el cual relató este hecho.
La sorpresa para mí fue que al leer el libro, descubrí que en 1688 un personaje llamado Rafael Valls, considerado un rabí entre una pequeña comunidad de familias obreras judías, realizó el mismo hecho con aquellas familias deseosas de huir de la inquisición y retornar a Israel. El intento fue fallido a causa del mal tiempo que obligó a retornar a puerto y descubiertos por la inquisición algunos de ellos fueron quemados vivos en la plaza Gomila de Palma, entre ellos Rafael Valls.
Fue para mí sorprendente descubrir este hecho, ya que a través del llamado viaje astral pregunté al Maestro por esto y comprendí enseguida el hecho; dos situaciones parecidas, la inquisición, la dictadura de Franco, la misma religión dominante el catolicismo, la isla de Mallorca y el deseo de retornar a Israel, la tierra del Maestro Jesús. Aquel acontecimiento que no pudo realizarse en 1688, casi 300 años después se realizó exactamente de la misma manera, con un personaje muy parecido en carácter, condición y apellido, pero esta vez con éxito, haciendo así justicia a un hecho trascendentemente humano como es el de recuperar el sentimiento de libertad y la dignidad imprescindible para vivir.
Mi interés por seguir escudriñando todo lo referente a los xuetas en Mallorca se iba acrecentando cada día más, intentando descubrir qué temor era lo que hacía callar a estos descendientes y si entre ellos había alguno que recordara y practicara algo de nuestro cristianismo israelita. Y ciertamente encontré muy pocos que se identificaran con el carpintero de Nazareth ya que los que practicaban a escondidas el judaísmo religioso solían ser xuetas con negocios y generalmente de buena posición, mientras que aquellos xuetas pobres, obreros como yo, en muchas ocasiones no sabían ni tan siquiera que eran descendientes de conversos, pero algunos se identificaban plenamente con el Maestro Jesús.
Recuerdo que en casa Lliteras, trabajaba con nosotros un chico chueta que vivía en la calle Platería, la calle de los joyeros judíos de Palma de Mallorca; hablando con él sobre el tema, yo le dije si su padre tenía algún negocio, puesto que vivía en donde solían vivir los de "oreja alta", a lo que me respondió que no, que sus padres siempre fueron peones, trabajadores y que nunca tuvieron interés por los negocios ya que el trabajo era para ellos sagrado, ya que vivían allí como podían haber vivido en otro sitio. Desde luego fueron muchas las charlas que tuve con este chico chueta el cual se identificaba plenamente con el carpintero, con el cristianismo pobre de nuestros antepasados. Pero la gran mayoría de xuetas pobres que conocí y que me daban la razón con respecto al cristianismo israelita de nuestros antepasados, preferían callar y seguir la corriente a un catolicismo impuesto por el estado que desde siglos atemorizó y quitó la dignidad a sus antepasados, nuestros antepasados, descendientes de judíos conversos y descendientes de los primeros cristianos israelitas que vinieron a Mallorca como esclavos de romanos.
Me encontré pues que en toda la isla de Mallorca llena de judíos conversos por el catolicismo, tanto ricos seguidores de Moisés como pobres simpatizantes de Jesús pero atemorizados por el catolicismo, el único que trataba de dar a conocer el cristianismo pobre y judío de nuestros antepasados, era yo, un chueta yesero tuerto, sin estudios, autodidacta, que cada viernes a las 7 de la tarde reunía en mi casa a mi familia y algunos amigos que venían a escuchar mis palabras sobre el Maestro Jesús.
Un día, yendo con mi esposa a la comunidad judía, que en aquel entonces celebraba la reunión en un pequeño hotel de Palma pues no tenían local, al llegar a las puertas nos encontramos con un joven, Nicolás Aguiló, chueta mallorquín que quería entrar dentro de la sinagoga del hotel y no se atrevía; así que le dije que entrara con nosotros, que éramos en aquel momento los únicos mallorquines que habían (ya que casi todos eran extranjeros), y entramos y empezó a conocer todo aquello. Pero al mismo tiempo que estudiaba la Biblia y las costumbres judías también venía a mi casa y a las reuniones y charlas que sobre el Maestro Jesús daba.
Durante bastante tiempo y muy a fondo aireamos todo lo concerniente al Maestro, el cristianismo y el judaísmo, hasta el punto que, como dos testigos de la historia de Mallorca, fuimos destapando este cristianismo chueta tan olvidado y ocultado en una comunidad chueta asustada y avergonzada de su propia historia humana. Pero esto no duró mucho tiempo cuando la comunidad judía se dio cuenta de ello y ofreció a Nicolás Aguiló la oportunidad de ir a un Kibutz a estudiar gratuitamente hebreo en Israel; de esta manera dejó su familia en Palma y se fue a Israel; algunos años más tarde se casó y acabó siendo rabino, el primer rabino mallorquín después de 500 años de ausencia religiosa en Mallorca, aunque quedó en Israel bajo el mando del rabinato judío.
La historia de los dos testigos en Mallorca, uno tratando de dar a conocer al Cristo, al Espíritu, procurando restaurar aquella sencilla sinagoga pobre que dio a entender el rabí Jesús de Nazareth, y el otro testigo, que sucumbió ante la religión organizada, ante los ritos, dogmas y creencias, ante el estudio y la teoría, ante la hipocresía religiosa, se repitió de nuevo, como ha ocurrido durante siglos en la historia espiritual de la humanidad; pocos son los que suben la montaña del espíritu y predican para Dios, convirtiéndose en profetas, apóstoles de ese Espíritu Universal, mientras que la gran mayoría se dejan comprar por las treinta monedas con que la religión organizada vende continuamente al Maestro.
De nuevo volví a verme solo humanamente, pero siempre con Cristo, con el Bon Jesús del que me hablaba mi abuelo, y con más fuerza que nunca para seguir predicando el cristianismo judío y pobre del carpintero de Nazareth. A partir de entonces empecé claramente a ver que ya era suficiente todo lo que había experimentado acerca de la religión organizada y que ya no hacía falta perder más el tiempo intentando aclarar estas cosas a organizaciones que sólo van al dinero y sobre todo al poder político.
No pasó mucho tiempo desde aquellos acontecimientos cuando un día me llaman por teléfono, –Es usted Cayetano Martí, sí respondí, me gustaría hablar con usted, soy rabino de la universidad de Jerusalem–. Así pues tenía delante a un rabino, profesor de la universidad de Tel Aviv y en seguida comprendí a lo que venía. En ese momento la casa se llenó de amigos obreros que venían a mis reuniones y después de un buen rato de hablar sobre Israel y de plantear la posibilidad de facilitar viajes para estudiar hebreo y pasar las vacaciones en un Kibutz, el rabino me dijo, –tú Cayetano, podrías muy bien ser cabeza de puente entre Mallorca e Israel, para aquellos jóvenes que deseen ir a estudiar y simpaticen con el pueblo judío–. La respuesta mía no se hizo tardar:
"No, eso no, vosotros queréis que yo sea una cabeza de turco para enviar gente a Israel y así tener sus dirigentes más soldados, más carne de cañón, para disponer de mano de obra barata. No amigo, yo no me vendo tan fácilmente, a mí no me compráis como ya hicisteis con Nicolás Aguiló, yo no trato de hacer socios para una religión determinada, sino seres libres, que piensen por ellos mismos, que decidan por ellos mismos, que no estén sujetos a ninguna clase de manipulación, sobre todo religiosa. No, si trato de predicar algo es el cristianismo de Cristo, del carpintero de Nazareth, no de vuestra religión, no del judaísmo religioso que lucha con cañones por un pedazo de tierra. Mi cristianismo no es el del Vaticano de Roma ni de los vaticanos protestantes de Norteamérica que solo van detrás del dólar, sino el cristianismo pobre, sencillo, de aquel judío carpintero llamado Jesús, que jamás necesitó de vosotros, sacerdotes a sueldo, ni de estudios de hebreo, ni nada de todo esto, por eso amigo rabino lo único que encontraréis en mi es al profeta, al sacerdote de Dios, que predica una sola religión, la religión Universal de Cristo, del amor al prójimo y eso no se puede predicar con bombas ni cañones, ni con estudios de seminarios; así que no contéis conmigo para esto".
Entonces los chicos que estaban presentes empezaron a hacerle preguntas al rabino con respecto al servicio militar, si era obligatorio, si se admitía la objeción de conciencia, si había ricos y pobres como en todos los lugares del mundo, etc. No tardó mucho tiempo para despedirse, cuando vio que no había nada que rascar entre aquella gente obrera.
Muchos historiadores y sobre todo el judaísmo religioso hace siglos que van buscando las ramas judías que han ido esparciéndose por el mundo, olvidándose de ir al tronco, a la raíz del problema humano, que es muy simple; ricos y pobres, explotados y explotadores; tratan de buscar culpables a las desgracias que les han ocurrido y ocurren, creando un sentimiento de persecución en muchos de nosotros como descendientes, pero lo real es que el rico y capitalista no tienen razas que valga, ni pueblo reconocido que no sea el dinero y el poder, más el pobre, el obrero, si de verdad se siente perseguido no es precisamente por ser judío, blanco, chino o negro, sino por ser pobre, por ser obrero y sufrir las miserias de la explotación del rico, con el agravante después de pertenecer a una raza humana minoritaria.
En 1976 fui entrevistado para la realización de un programa de Televisión Española titulado "España Incógnita" cuyo tema fue "El misterio de los xuetas"; en el que participó entre otros Baltasar Porcel y Luis Pomar. Se airearon muchas de estas cuestiones y durante media hora bien larga pude expresar este gran "misterio", el auténtico mensaje cristiano judío que conserva Mallorca, pero cuando se emitió, las tijeras de Franco todavía funcionaban a pesar de que ya estaba muerto, ya que se emitieron tan solo unos minutos, quedando la cosa igualmente tapada como antes, pero por lo menos algo se aireó y toda España pudo conocer el tema de los xuetas a través de ese programa.
El lenguaje de los signos es un lenguaje que para poder comprender su significado es necesario vivir con pasión todo cuanto la vida te da a entender con el desarrollo de los acontecimientos.
Hay personas como Cayetano que son capaces de leer bajo la suave fragancia de los hechos cotidianos los grandes acontecimientos que marcan la vida en el planeta Tierra. Pero en algunas ocasiones, como lo que narra a continuación, la espontánea virtud que posee bajo el nombre de viaje astral es un factor importantísimo capaz de orientar el rumbo de algunos de esos acontecimientos.
Y es que al ser humano le corresponde el papel de administrador de sus propios hechos e historia y hemos de comprender que la vida en la Tierra no tan sólo se desarrolla físicamente sino con una gran dosis de elementos espirituales que hacen que los acontecimientos humanos adquieran tintes místicos incomprensibles de relatar con palabras, mas eso sí, asequibles a la libertad de conciencia que clama continuamente el espíritu.
Nuestro personaje, hábil soñador y firme en sus propias experiencias, nos adentra por los pasillos de la misteriosa red de percepción espiritual y nos hace volar la imaginación y esperamos también que el espíritu, relantándonos unos hechos que tienen su punto clave en el catolicismo de Roma, nos hace volar por los tejados del Vaticano.
–Una noche, estando en el astral por la península con intención de ayudar a unas personas como cada noche, me dirigí a Madrid y en un momento dado el Maestro me paró y me dijo –deja esto que vas a hacer y sígueme–. En un momento me encontré sobrevolando Italia y más concretamente Roma, el Vaticano, esto era por 1958.
Estando pues allí pregunté qué es lo que pasaba y para qué me había llevado allí y el Maestro me contestó que yo tenía que hacer un trabajo y que pasara dentro del Vaticano para ello. Así lo hice y en cuestión de milésimas de segundo me encontré el la habitación del papa Pío XII; cuando entré vi al papa postrado en la cama y al verle le dije –pero si tú eres el papa de Roma– y él me dijo –y tú Cayetano de Mallorca–. Entonces me señaló una jaula que tenía en la habitación la cual contenía un pajarito encerrado y me dijo –ves este pajarito, abre la jaula y déjalo ir libremente–, así hice, abrí la jaula y el pajarito voló por la ventana, entonces comprendí de lo que se trataba, al cabo de unos segundos el papa Pío XII me extendió las manos, simbólicamente hablando, pues el espíritu no tiene físico, y me dijo –haz pues lo mismo conmigo Cayetano–. –Pero si tú eres el papa, el que llaman el sucesor de Pedro, representante de Dios en la Tierra, un hombre lleno de estudios y sabiduría humana y no eres capaz de salir de este cuerpo físico –le dije–. Y en esto que agachó la cabeza y lo agarré por las manos y salimos volando por la ventana de su habitación. Al salir unos Hermanos Mayores me dijeron que regresara tranquilamente que ya se ocuparían ellos de Pío XII.
Entonces dije al Maestro si aquello era la muerte del Papa y si podía decirlo a los demás y me respondió que sí. Así pues serían las cinco o cinco y media de la mañana cuando me desperté y Magdalena, mi mujer, se despertó también y le dije, –Magdalena, el papa ha muerto, acabo de sacar el espíritu de su cuerpo–. Como estábamos en una planta baja, un vecino nuestro que era barbero vio la luz tanto tiempo encendida y tocó la puerta preguntando si había pasado algo, respondí que había visto que el papa había muerto; y como me conocía empezó a decirlo a otros y en pocos minutos un montón de gente de las viviendas sabían que el papa había muerto y la voz seguía corriendo hasta la hora de ir al trabajo a las ocho de la mañana, ya que no nos pudimos dormir aquella madrugada.
Entonces me encontré que al llegar al trabajo uno de mis compañeros se me acercó y me dijo, –sabes que el papa ha muerto–, y yo le dije –¿y tú como lo sabes?–, –eso dicen por ahí, aunque no sabemos nada todavía por la prensa–, me contestó. Todo el mundo hablaba de que el papa católico había muerto y nadie sabía de donde salía la noticia hasta que pasada media mañana se dio la noticia por la radio y televisión y más tarde la prensa también se hizo eco de ello; pero algunos de los amigos que me conocían sabían que aquello había salido de mi casa unas horas antes de que se publicara y eso es lo que dio que hablar los días siguientes por las viviendas del Camp Redó.
Durante algunos años desde que este hecho ocurrió, y en algunas entrevistas que la prensa me hizo, fue un punto básico que resaltaba de las experiencias en el astral que he realizado y realizo. La sorpresa fue que bastantes años después se publicó un libro sobre Pío XII en la cual la monja que cuidaba al papa llamada sor Pascualina relataba aspectos humanos de dicho papa, y comentó el gran cariño que tenía este por los animales de compañía, sobre todo un canario que tenía en una jaula en la habitación en donde dormía.
Ciertamente fue para mi una sorpresa, ya que las cosas de Dios, las del espíritu, nunca dejan de sorprender y desde luego se cumple continuamente aquello de que los caminos de Dios no son los caminos del ser humano, por mucho que este ser humano se empeñe en organizar religiónes, grupos, etc. sobre estas cosas.
Las Pasiones de un Yesero Pintor
Existe una sabiduría innata en todo ser humano que se exterioriza en su principio a modo de impulsos, de manera espontánea, proporcionando al individuo un auténtico caudal de sensaciones y de lecciones con las que poder estudiar su vida y sacarle así el mayor beneficio interior posible. Si bien muchos seres humanos desconocen su origen, la gran mayoría desarrollan ese caudal espiritual a ciegas creyendo que es un don para explotar y así sacar un beneficio material; pero también existen seres humanos que han descubierto caminos para equilibrar este hecho, ofreciendo su propio potencial interior a fin de ayudar a comprender a todos los seres humanos para que sirven estas sensaciones y qué motivo esconde el manifestarlas artísticamente.
Aunque son pocas las personas que altruísticamente son capaces de darse a los demás sin ningún lucro ni interés material, es importante resaltar la dificultosa tarea que supone este hecho, y comprender el motivo que mueve a estas personas es lo mínimo que podemos hacer todos los que tratamos de entender estas cosas.
Es obvio empero que los impulsos que mueven a Cayetano Martí tienen orígenes muy concretos que son difíciles de comprender intelectualmente, pero si nos dejamos llevar por la magia de nuestros propios impulsos interiores, quizás empecemos a comprender, aunque sea a través de sus experiencias narradas a continuación, que no hay más misterio en la vida que la de vivirla con toda la intensidad posible de nuestras fuerzas, así como nuestro personaje la ha vivido y la vive con toda la pasión de un artista, la pasión de un yesero pintor.
Sabemos que durante mucho tiempo has pintado y que has ayudado a otros a descubrir su afición, ¿cómo ocurrió este hecho y qué motivos te impulsaron a pintar y a ayudar en este sentido?.
Bueno, lo importante es comprender que todo es una sola cosa, todo va unido al cristianismo de nuestro Maestro, ya que lo que hay que tener claro es que todo cuanto realiza el ser humano de positivo en la vida es espiritualidad y no hay nada en la vida humana que no esté una cosa enlazada a otra; es como lo que llaman la cadena del ADN de las cosas materiales, que permite descubrir su procedencia, lo mismo pasa en el sentido espiritual, no hay nada en la vida espiritual del hombre que se desaproveche, porque cualquier signo, cualquier hecho nos puede hacer descubrir el pasado, el presente y el futuro de las cosas; cuando estamos en manos del Maestro, el Cristo, es un eterno presente, es un continuo descubrimiento, Él es nuestro ADN, nuestro principio.
Pero me alegro de esta pregunta porque de verdad fue algo realmente importante para mi vida. El hecho está que un día, hace treinta o treinta y cinco años de esto, me desperté con unas ganas enormes de pintar ya que me pasé toda la noche soñando que pintaba, y ni corto ni perezoso, guiado por aquel impulso me fui a una tienda de pinturas y pedí qué se necesitaba para pintar, pues no sabía cómo funcionaba la cosa de la pintura en aquel momento. El hombre me aconsejó los colores básicos y me dio una telita pequeña para empezar. Me acuerdo que una vez en casa, en las viviendas del Camp Redó, nosotros estábamos en una planta baja, empecé a hacer un paisaje, un poco de mar, un barco y me acuerdo bien que el cielo lo cargué de azul, todo azul y no me gustó, así que cogí un poco de blanco y empecé a poner sobre el horizonte; –ahora está mejor–, dije. Mi hija Lucía, que en aquellos momentos tendría unos cinco años, se me acercó con una amiguita y me dijo: –Papá nos enseñas a pintar–, –sí, pero no con esta pintura que de lo contrario tu madre nos sacará a los dos de casa, tomad estas pinturitas y dibujad lo que queráis–.
Al día siguiente vinieron unos niños del barrio ya que al estar mi casa en la planta baja, cuando pintaba se veía desde afuera, y me pidieron para venir a pintar y de esta manera en un par de semanas y sin darme cuenta ya tenía por mi casa una docena de niños, y en unos pocos meses me vi rodeado de una cuarentena chicos y chicas de todas las edades que venían a pintar por casa, en aquella pequeña planta baja que apenas cabíamos. Eran ya tantos que tuve que realizar dos turnos, niños, chicos ya mayores, incluso de mi propia edad que en aquellos momentos era ya de unos cuarenta y tantos.
Entonces sentí una gran curiosidad en saber el porqué estaba ocurriendo aquello y pedí al Maestro que me aclarara un poco esto y entonces el Maestro una noche en el astral me enseñó la cosa, me situó en Liorna (Italia), y me vi pintando, ayudando a un pintor, también me vi trabajando de yesero por Italia y comprendí pues de qué me venían aquellos impulsos de pintar. Así que seguí enseñando a pintar a aquellos chicos; eran chicos obreros, sus padres no tenían dinero para mandarlos a estudiar en academias de pintura y encontraron en mi casa la academia, la estrechita academia de mi casa de 65 metros cuadrados. Era maravilloso ver como aquellos chicos, que algunos de ellos hacen exposiciones y son pintores de oficio, descubrían sus cualidades con un simple empujón de ánimo, que era lo que realmente les hacía falta para destapar todo aquel caudal de arte y de espiritualidad natural que tenían.
Recuerdo que me vino un día un chico todo desaliñado, con unos pelos que le colgaban de los hombros, la cabeza hacia abajo y muy tímido, vivía cerca de nosotros y me dijo: –Señor Cayetano, ¿puedo venir a pintar con usted?, –claro que sí, ¿cómo te llamas?–, –Daniel González–. Y empezó a pintar por casa. Le gustaba mucho el arte abstracto pero se sentía a gusto viniendo a casa y estando con los demás niños. Hoy hace exposiciones por España y siempre que puede me envía un catálogo en donde dice que empezó a pintar por mi casa.
Realmente eran gratificantes aquellos momentos; en muchas ocasiones mi esposa Magdalena sacaba la escoba y les daba escobazos porque le manchaban todo, pero en otras ocasiones aparecía con una coca y todos gritando para coger un trozo; le llegaron a coger mucha estima. Había un niña que nunca le bastaba el papel, siempre se quedaba a la mitad del dibujo porque todo lo hacía muy grande y no le bastaba la hoja para acabarlo. Otro, recuerdo que era muy detallista y realizó un minucioso dibujo de la catedral de San Pablo de Londres el cual tardó todo un año a base de lápiz y rotring que era digno de admirar.
Lo importante era que todos los que venían a pintar por mi casa se sentían libres, sin imposiciones y cada uno realizaba aquello que sentía que quería hacer, de esta manera todos sacaban al artista que tenían dentro y los que no, aprendían preguntando.
Pero fue tal la resonancia que tuvo aquel hecho que la prensa de Palma vino a investigar qué ocurría en las viviendas y descubrieron lo que estaba realizando. –Nos han dicho que has abierto una academia de pintura, y cómo es posible, si sabemos que tú nunca has ido a la escuela ni tampoco a Bellas Artes, me decían, ¿de dónde sacas tú todo esto y además trabajando de yesero?–. –A no, un día me desperté y tenía un impulso de pintar y poco a poco este es el resultado–. Todavía estábamos en los tiempos de Franco y era difícil dar una explicación más amplia de lo que realmente estaba pasando en mi interior con respecto a estas cosas del espíritu y los periodistas no eran tontos, seguro que sospechaban que algo más se ocultaba en mí de lo que yo les decía.
Pero un día tuve la oportunidad de conocer a Enrique Ochoa, un gran pintor y una bellísima persona de la cual nos hicimos grandes amigos. Tanto era así que en muchas ocasiones fui con todos los chicos a su mansión de Palma a que nos explicara cosas de la pintura. Tenía cuadros repartidos por los grandes museos de arte de todo el mundo y gracias a él pudimos realizar varias veces exposiciones colectivas con todos los chicos que venían por mi casa, sobre todo en su galería particular.
En muchas ocasiones hablábamos del cristianismo judío, de la tradición oral y sobre todo de las experiencias espirituales. Le conté que un día pintando la Gioconda en mi casa tuve la experiencia de la presencia de Leonardo da Vinci a mi lado, incluso de haberme dado unos golpes de pincel en mi mano mientras pintaba el cuadro; el señor Enrique, que es así como yo le llamaba, aunque le gustaba que le tuteara, se reía y asentaba con la cabeza diciéndome: –claro que sí Cayetano, yo en muchas ocasiones he experimentado estas cosas, pero a quién puedes contarlas si nadie te cree, no podrían nunca comprender estas cosas, esto se tiene que vivir para entenderlo–.
En otras ocasiones era el mismo Enrique que venía a mi casa de las viviendas, se mezclaba entre los chicos y era todo un jolgorio aquel día. Le gustaba mucho el chocolate, los pastelitos, era un poco goloso y como un niño disfrutaba cuando venía por casa. Cuando murió fue un gran golpe para todos y para mí en especial ya que muy pocos pintores he conocido que tuvieran el talante personal de sencillez como lo tenía el señor Enrique Ochoa, motivo por el cual el periódico Baleares publicó un sencillo homenaje que escribí en su nombre titulado "Humilde homenaje al pintor Enrique Ochoa":
"Mi siempre querido amigo señor Enrique, soy Cayetano, que tal, cómo se encuentra, bien verdad, como siempre; pero recuerda aquellos niños que yo le llevaba a su mansión del arte, sabe, ya son mayores, muchos ya están casados, tienen hijos; aquellos niños, Ródenas, Rus, Monserrat, Simonet, Lucía, Margarita, etc., eran unos treinta, recuerda Vd., les corregía los dibujos que yo no sabía hacerlo más; señor Enrique, lo componía de tal forma, que con sus caramelos, bombones, todos los niños, Vd. y yo, nos alegrábamos mucho, después Vd. nos obsequiaba con la esperada copita de licor de frutas sin alcohol que su hermana, religiosa en un convento de la península, le mandaba. Señor Enrique, dígame una cosa, no se enterará nadie, ¿verdad que es mejor el diploma y la medalla, (que uno, que Vd. y yo sabemos) le ha entregado ya?. Porque yo estoy seguro que se la han entregado ya; ánimos pues y adelante, siga enseñando, corrigiendo los niños, aunque tengamos bastantes años de edad. Ahora, con aquellos y otros niños hemos creado una especie de Fraternidad Universal, donde tratamos de corregirnos a nosotros mismos, las líneas y pinceladas de nuestra propia vida. Perdona amigo, hermano, si te tuteo, ahora ya puedo hacerlo tal como tú lo querías en vida, es decir, en esta vida material; ahora ya vives la verdadera vida. Hasta pronto mi buen amigo, los niños y yo te enviamos un fuerte abrazo desde la Tierra".
(Baleares, Septiembre 1978).
Y es que a través de la pintura fui reflejando muchas de aquellas inquietudes que tenía en mi interior; la cuestión espiritual fue algo que siempre traté de experimentar, así como el paisaje natural que practicábamos al aire libre; durante casi 20 años que estuve pintando me llevaba en muchas ocasiones a los chicos a pintar al campo y en algunas ocasiones a una caseta de apero que nos dejaban por el pueblo de Alaró.
Y en todos esos años de pintar, ¿nunca sentiste la tentación de pintar el rostro de Jesús?, ya que si lo ves desde el astral te resultaba fácil realizarlo.
En muchas ocasiones lo intenté pero siempre acababa dejando de pintar, me era realmente imposible, temblaba y me emocionaba mucho al hacerlo. Sí, he hecho copias como por ejemplo, el Cristo de Velázquez que lo hice en varias ocasiones para amigos y alguna otra que vagamente recuerdo, pero realizarlo así como lo veía, me resultaba imposible. Era demasiado fuerte para mí, poder reflejar aquello que veo desde el astral es imposible de reflejar. Jesús era la bondad personificada, Jesús reflejaba al Cristo en su rostro y ciertamente al Cristo es imposible plasmarlo con pinceles y pintura. Muchos pintores lo han querido hacer a través de la historia, pero los que sinceramente lo han visto seguro que les pasó lo mismo que a mí, ahora bien, los que se han dejado arrastrar por el poder religioso han realizado retratos robots dirigidos por los intereses de sus mandamases. Han creado figuras muertas, que no hablan, que no sienten, que tan sólo obedecen a determinados intereses religiosos. Jesuses salidos de la peluquería, afeminados o cebados, rostros coléricos y llenos de odio o rostros sumisos y obedientes, de toda clase reflejando a sus dueños, sin embargo siempre he visto y sentido a Jesús de Nazareth, el espíritu humano, reflejando sencillez, bondad, pasión, alegría, incluso con una leve sonrisa irónica del que ama y enseña tras unas palabras sencillas pero muy claras. Es imposible reflejar esto en una tela, pero no quiere decir que no pueda ser posible retratar su figura, simplemente digo que yo no he podido, son demasiadas cosas que tener en cuenta para mí para poder realizar este hecho y reconozco que desde un punto de vista menos impactante, es posible que ocurra; de hecho un amigo nuestro llamado José Méndez, que es dibujante, se atrevió a realizarlo y realmente estoy muy contento del trabajo que realizó. Creo que es lo más acertado que yo he visto con respecto a la figura del Maestro, un resumen muy general de lo que no han realizado los pintores al servicio de las organizaciones religiosas, algo que vale la pena tenerse en cuenta para darse una idea de cómo fue en su tiempo.
De todas formas yo he tenido siempre limitaciones físicas para desarrollar todo cuanto hubiera querido hacer; en primer lugar siempre he pintado con un solo ojo, ya sabéis que desde pequeño soy tuerto, además empecé muy tarde con esto de la pintura, soy autodidacta, no he ido a ninguna escuela a aprender, por tanto todo cuanto he podido realizar ha sido por iniciativa propia y siempre después de trabajar de yesero, mi oficio con el que he sustentado a mi familia toda la vida. Jamás he vendido un cuadro, nunca he necesitado comerciar con estas cosas, claro que tampoco he hecho el papel de tonto; siempre que me venía algún amigo obrero sin medios para que le hiciera un cuadro le decía que me comprara la tela y pinturas y que yo le regalaba el trabajo, porque para mí la pintura no ha sido ni es un trabajo, sino un ocio, una dedicación, un hobby como dicen ahora imitando a los ingleses en el hablar.
Recuerdo que un día me vinieron unos señores a mi casa queriendo ver mis cuadros y al verlos me dijeron que les gustaría que yo les hiciera un cuadro en una pared de piedra de su casa que ya habían preparado para ello. Gente de dinero, butifarras como se les llama en Mallorca, y me empezaron a preguntar los precios de algunas telas que tenía yo por allí, por el suelo; enseguida vi que aquella gente había venido a mi casa a comparar precios y a obtener duros a pesetas, así que cada vez que me pedían el precio de un cuadro, cada vez les iba subiendo el precio. –Este, 30.000, este otro 40.000; el de la estantería 50.000–. En un momento dado se miraron los dos y luego se dirigieron a mí diciéndome; –bueno señor Cayetano, en todo caso ya le diremos cosas estos días–. Todavía estoy esperando que me digan algo estos señores. Ya digo, nunca he vendido nada, pero desde luego si aquella gente hubiera aceptado el precio, creo que hubiera acabado diciéndoles lo que ya tenía en la boca a punto de decirles, que yo no pinto para ricos, sino para pobres.
Un sentimiento de Fraternidad Universal
Es comprensible que todo ser humano necesita constatar personalmente aquellos caminos que pueden conducirle a nuevas fronteras abiertas para su espíritu. De necesidad vital es romper tabúes y lógicas humanas que nos encasillen en unas formas establecidas de pensamientos, ya que peligra nuestra libertad de sentimientos propios sobre aquellas experiencias que el destino nos tiene reservado a cada momento de nuestra existencia.
Cayetano, en esa dificultosa tarea de romper normas conservando la coherencia, estableció también de manera autodidacta un sentimiento que fue más allá de las fronteras terrestres, un sentimiento que sólo a través del espíritu es capaz de viajar más allá de la razón humana. Ese sentimiento es el que hace unificar el espíritu con toda la obra de nuestro Padre, el Creador del Infinito Universo, el sentimiento de la Fraternidad Universal, la única Religión capaz de percibirse con claridad a través de la experiencia propia. Cayetano había dado de lleno en el mundo prohibido de las religiones organizadas, el mundo de la libertad de conciencia.
Si bien muchos seres humanos no han podido todavía desprenderse de la gran carga que supone para su espíritu depender de organizaciones religiosas, filosóficas, esotéricas, etc., la respuesta a este hecho sigue existiendo desde el inicio de los tiempos en la conciencia del propio ser humano. Muchas veces la dificultad desaparece orientando la visión hacia otros horizontes, otros mundos, otras percepciones ignoradas, aún teniéndolas delante de nosotros. Es el mundo del espíritu que Cayetano nunca ha ignorado, el de las percepciones, los sentimientos, las visiones de futuro, el mundo de la libertad de pensamiento y sentimiento universal; había quitado a mucha gente el velo religioso que tapaba sus conciencias, el velo que no dejaba ver con claridad la auténtica casa del espíritu humano, el Infinito Universo.
En el, nuestro personaje se ha permitido la total libertad de amar, sentir, escudriñar y pedir al Cristo Universal que le enseñe algo más que la infantil escuela de la Tierra, llena de ignorancia y estupidez humana; de esta manera ha podido predicar desde su púlpito doméstico a todo ser humano y defender con tanta pasión y causa aquello que forma la realidad tangible del espíritu, las experiencias propias sobre el Universo, sobre Dios, que a la fí es Todo, lógicamente incomprensible para aquellos que no se deciden del todo a escuchar el sonido de su propia conciencia, el sonido de la Fraternidad Universal que viaja a través del Universo Infinito.
–Durante los años en que pintaba y al mismo tiempo andaba investigando y estudiando las distintas religiones que se auto-titulaban cristianas, incluyendo al mismo judaísmo, siempre tuve presente mi propia oración directa a Dios, nuestro Creador. En muchísimas ocasiones tal oración la realizaba en la tranquilidad de la montaña y caminos, sobre todo en esas noches estrelladas que son para mi el verdadero templo del Dios Universal. En ese tiempo recuerdo haber recorrido de esta manera varias veces la isla y haber visitado prácticamente todos los pueblos de Mallorca. Era muy joven, pero me eran necesarias estas escapadas a la montaña, caminar, dormir bajo el cielo estrellado y allí, bajo la inmensidad del Infinito Universo realizar la auténtica oración a nuestro Padre Dios, nuestro Creador. Este hecho me permitió plantearme muchas preguntas; interrogantes sobre el Universo, sobre Dios, sobre la vida en un sentido amplio y universal, así como tendría que entenderse humanamente; vida de otros mundos, otros seres, otras formas de entendimiento espiritual.
Lo cierto es que cuando planteaba algún sencillo interrogante de este tipo a aquellas organizaciones religiosas, no solamente ignoraban de qué les hablaba sino que además evadían el tema dando a entender con ello que estas cosas eran desviaciones del espíritu, solamente les faltaba decir que pensar en estas cosas eran tentaciones del mismísimo Satanás.
Empecé a comprender claramente cual era el punto clave dentro de la religión organizada que molestaba a sus dirigentes, ese punto era y es la conciencia humana; el pensamiento y la libertad propia de sentir, pensar y decidir cuáles tienen que ser esos sentimientos propios que conforman la experiencia de la vida. No cabía la menor duda que desconocían por completo el cristianismo judío del carpintero de Nazareth, del Buen Jesús, y sobre todo la auténtica oración al Creador, a nuestro Padre Dios que nuestro Maestro nos enseñó de aquella forma tan sencilla, "...vosotros oraréis así, Padre nuestro...", o sea, directamente, sin intermediarios, sin sacerdotes a sueldo, ya que en ese momento clave todo ser humano que realiza la oración directa se convierte en el sacerdote, apóstol y profeta de Dios.
En aquellos momentos no tenía conocimiento de la cantidad de movimientos y grupos que empezaban a formarse en torno al tema del Universalismo en el mundo. Pero no tardé en conocer personas vinculadas a estos grupos y movimientos, normalmente del extranjero, ya que en España y sobre todo en Mallorca era algo extraño todo este mundo esotérico. Pero descubrí exactamente lo mismo que en las religiones, predicadores y predicados, unos que mandan y dirigen y otros que pagan y obedecen, y sobre todo la gran incoherencia de ricos y pobres, explotados y explotadores tratando de "armonizar" sus conciencias, sin tener en cuenta las sabias palabras del Maestro Jesús, "no se puede servir a dos señores, a Dios y al dinero".
Así que continué con mis reuniones domésticas en donde aireábamos profundamente todas estas cosas, y fuí poco a poco dando a entender lo importante que son las propias experiencias espirituales, sin miedo ni temor a tocar todas las cuestiones tabúes que tenían las organizaciones religiosas, la telepatía, la transmisión del pensamiento, los sueños, el viaje astral, los extraterrestres, el Universo Infinito y un largo etc. de temas y cuestiones tan directamente relacionadas con el espíritu humano.
Por aquel entonces ya habíamos tenido a nuestra hija Lucía y en aquellos momentos, por el año 1958 era muy difícil mantenerse fuera de aquella influencia político-religiosa que absorbía a toda la sociedad española. Era muy complicado encontrar colegio para una niña no católica en Mallorca y más sabiendo que su padre, un yesero manual, estaba metido en cuestiones contrarias a todo aquello impuesto. Así que me encontré en una verdadera encrucijada humana donde, por una parte estaba mi familia, mi mujer Magdalena y mi hija Lucía que necesitaba pronto ir a la escuela, y por otra parte este sentimiento de libertad que se estaba apoderando de mi día a día y el cual tenía que frenar en muchas ocasiones para conservar la calma y sabiamente esperar un buen momento, comprendiendo que todavía no era la situación propicia para desatar todo aquel caudal que me era necesario sacar afuera.
Hacía poco tiempo que había dejado al grupo cuáquero que formé en la isla y esa experiencia fue la que, meditándola profundamente, me ayudó a ver una salida al problema humano que tenía en aquellos momentos. Así que después de casi dos años de darle vueltas al asunto decidí escribir mi viaje por las distintas confesiones religiosas protestantes, dando a entender todo el vasto mundo religioso en torno a un cristianismo no entendido, y dejando en evidencia a la religión organizada, de la cual no se escapaba ni el propio catolicismo romano que, como la mayor de todas y la más prepotente no vio la crítica que le hice en mi escrito titulado "¿Kuáquero o católico?" y que ella misma publicó en 1960. Así pues quedó un tanto suavizada la tensión que durante algunos años mantuve con el catolicismo de manera que pudo mi hija Lucía ir al colegio y yo continuar con mis reuniones en casa, esperando que pasara un poco de tiempo y dar rienda suelta al cristianismo pobre y judío que muy pocos comprendían.
Y pasó el tiempo y mi hija Lucía crecía y la preocupación del colegio desapareció, pero durante todo este tiempo no dejé de mantener correspondencia y conocer a estos nuevos grupos que surgían; teósofos, rosacruces, espiritistas, mediums, masones, etc., agrupados todos en el anonimato e igualmente asustados como lo habían estado los protestantes años atrás. Militares, curas, gente de la alta burguesía guardando el incógnito y las apariencias en reuniones informales dentro de algunas casas particulares, tratando de dirigir todo este mundo esotérico que surgía poco a poco con la tímida apertura franquista. Y si bien yo asistía invitado a dichas reuniones siempre procuraba dejar bien claro mi mensaje cristiano. Tanto fue así que recuerdo que en aquellos momentos me suscribí a una revista que circulaba por Sudamérica llamada "Conocimiento" sobre 1968 y que me publicaron un mensaje titulado "Mensaje cristiano libre" como sección especial, y en el cual decía lo siguiente:
–Toda la Biblia demuestra claramente que la verdadera religión es la buena conducta humana, la bondad.
Es nuestro deber romper las cadenas del fanatismo, de grupos, sectas o religiones que nos separan del auténtico amor de Dios. En el campo cristiano, por ejemplo, es necesario comprender de una vez que lo que el mundo necesita no son católicos del papa o protestantes de Lutero, sino cristianos de Cristo.
A las creencias, ritos, dogmas, debemos anteponer nuestra vigorosa fe en Dios, traducida en bondad a través de todos nuestros actos de la vida. Cada uno de nosotros, en la práctica, tiene que ser su propio sacerdote. El padre de familia debe convertirse en el auténtico ministro y guía de sus hijos como lo fueron los patriarcas de Israel.
Podemos libremente asistir a los cultos de diferentes credos, pero siempre como espectadores, como colaboradores en buenas obras, pero jamás como miembros de una secta, grupo o religión que nos separe del prójimo. Y en nuestra propia casa, debemos celebrar cultos familiares en los cuáles pueda asistir libremente un vecino, un amigo al que no le sea posible celebrarlos en su hogar y allí enseñar a nuestros queridos hijos a poner toda su confianza en sus padres.
La experiencia de la vida nos demuestra que éste es el único camino: dejarnos guiar por Dios y poner nuestra salvación en sus sabias manos. Los dirigentes de los grupos humanos, políticos y religiosos sólo nos dividen en forma egoísta. A Dios, nuestro Padre, sólo puede interesarle una cosa: nuestra conducta, no nuestras creencias o rezos. ¡Adelante pues! Vivamos nuestra religión como hizo Jesús y tantos otros grandes instructores.
Que Dios nos bendiga a todos y nos guíe hacia su Luz. Que todos podamos comprender que de la misma manera que un hombre no necesita de otro para comer físicamente hablando, tampoco lo necesita para alimentar su alma y purificarla porque esto sólo puede hacerlo el Padre con su infinita gracia.
Por aquel entonces no se hablaba por Sudamérica de la llamada "teología de la liberación", pero el catolicismo romano se daba cuenta de todo cuanto ocurría y que hacía despertar la conciencia humana, sobre todo de Sudamérica, la parte más pobre del llamado nuevo mundo, y algo tenía que hacer para evitar la expansión de la libertad de conciencia que estaba surgiendo. Revistas como ésta corrían por estos países, más permisivos que en España, sobre todo por Argentina. Poco a poco fueron introduciéndose estas corrientes esotéricas y filosóficas en nuestro país. Indudablemente la idea de una Religión Universal cuyo centro fuera la propia casa, estaba haciendo mella en muchas personas cansadas de la invasión religiosa extraña a la espiritualidad natural que se tenía.
Era el momento ideal para manifestar más claramente el sentimiento de Fraternidad Universal. Y así lo hice; la prensa pues empezó a abrirse y a interesarse más por estas cosas y empezaron a venir por mi casa, que en aquellos momentos hacía pocos años que nos habíamos trasladado a las viviendas del Camp Redó.
Era algo nuevo hablar de universalismo, sobre todo en Mallorca, pero muy pocos entendían este universalismo y por ese motivo fui ampliando cada vez mis charlas dando ideas de mis propias experiencias astrales. Recuerdo que un día nos invitaron a un centro llamado Asistencia Palmesana en donde se reunía un grupo de parapsicología, ovnis, ciencias ocultas, etc., y fui con algunos de los chicos que pasaban por mi casa en aquellos momentos, y al llegar nos encontramos que los temas que discutían eran administrativos, o sea, quién tenía que ser secretario, director, o quién debía encargarse de recoger información, recortes de prensa, etc.
Entre la gente recuerdo que había un militar que vestía de paisano y empezamos a hablar del poder mental, la fuerza de voluntad, y en un momento dado uno de los chicos que venía conmigo le dijo de dar una idea más clara de lo que se hablaba y cogió una aguja larga y relajando el brazo lo atravesó con ella de lado a lado, sacándosela luego sin que saliera sangre, y cuando esto ocurría el militar giraba la cabeza poniendo cara de espanto, pero su orgullo pudo más y delante de los chicos de su grupo cogió él la aguja y empezó a pincharse varias veces saliendo sangre continuamente. Al final nos fuimos ya que tuvo que ir a curarse el brazo y acabó la cosa de esta manera.
Pero esto era sólo un pequeño botón de muestra de todo cuanto se estaba aireando en esos momentos por mi casa, ya que a partir de aquellos momentos empecé a hablar sobre los mundos del Infinito Universo y sus habitantes, de los tan nombrados Hermanos Mayores, que mucha gente confundió y confunde con extra-terrestre que se cree que vienen en platillos volantes a la tierra. Y fue así como un día de 1968 nos enteramos de la supuesta llegada de los americanos a la Luna. Se dio la noticia por todas las televisiones del mundo y muchas personas que me conocían me preguntaron si era cierto, si había visto algo. En aquellos momentos me acordé de cuando era niño, cuando mis amiguitos me preguntaban cuantos palomos tenía maestro Miguel en el palomar; de nuevo les respondí que no sabía nada, que no había visto nada, que cuando supiera algo se los diría. Así pues pedí al Maestro sobre este asunto y una noche me vi en aquellos momentos encima de la Luna, observando lo que allí pasaba y no vi nada, no se había llegado nunca a pisar la Luna, ni todavía hoy hay nada de cierto sobre ello.
Fue en el mismo trabajo en donde empecé a comentarlo a los compañeros de oficio y se reían de mí, ya que todos me repetían que lo habían visto por la televisión y ésta no engaña. Este hecho es algo que durante estos 25 años me ha ido acompañando hasta el día de hoy que tímidamente se empieza a dudar de ello por algunos medios de comunicación, incluyendo el propio cine que alguna película ha realizado sobre el tema. Pero un día se dará la noticia claramente del gran engaño que se está realizando sobre estas cosas, ya que hay que comprender que el Universo es Infinito, no tiene un tope como no tiene tope la mente humana para pensar que hay detrás de un límite. Así pues, de la misma manera, la Vida no tiene límites ya que vida hay en todos los mundos de este Infinito Universo, no entendiendo el ser humano, con tanta religión dominando el mundo, que Dios es Espíritu y nosotros somos por El y no algo aparte de El.
Dios no hace tonterías y viendo el ser humano la gran matemática del Universo, de la Tierra, el equilibrio de la naturaleza, incluso de nuestro cuerpo físico, así como la que sostiene a los mundos en el espacio, nos podemos hacer una idea que ese equilibrio está en todo cuanto existe. En muchas ocasiones he puesto el ejemplo de los peces del mar, que si salieran del agua y se pasearan por la costa llegaría un momento que dirían, ¡eh, volvamos al agua, que aquí no hay vida!. Y claro que no hay vida para los peces fuera del agua; lo mismo ocurre con los seres que pueblan cada uno de los mundos del Universo, no podemos vivir fuera de nuestro entorno natural, y por tanto, esta matemática y equilibrio Universal que Dios otorga a todo cuanto crea, es lo que impide físicamente que haya el caos en el Universo Infinito; algo que ni la llamada tecnología podrá jamás superar, por muchos aparatos y naves espaciales que fabriquen; es la Ley Universal.
Pero el espíritu no tiene límites y puede viajar libremente por el Universo Infinito que es Dios mismo, ya que somos dioses en potencia. Así pues hablar de Hermanos Mayores es en el sentido espiritual, seres que han evolucionado hasta el punto de no necesitar naves para ir de un sitio a otro a través del Universo y que indudablemente están entre nosotros, ayudando y dando ideas para que el ser humano avance espiritualmente, haciendo comprender que un Hermano Mayor puede ser un ser humano sencillo, sin estudios, etc., pero que irradia bondad hacia los demás como irradiaba nuestro Maestro Jesús, un pobre carpintero judío de Nazareth.
En esto consiste la Fraternidad Universal, en ser conscientes que la única religión verdadera que hay que practicar es la Religión de la Bondad, la Religión de la Conciencia Universal que no tiene fronteras humanas. Y claro que esto no va bien a las religiones organizadas que evitan a toda costa que la conciencia del ser humano se expanda y viaje a través del Universo y vea cosas y sienta cosas que son imposibles de describir con palabras.
Así pues una noche en el astral se me dio a ver el futuro de nuestro mundo, aunque el futuro no es más que el continuo presente del espíritu cuando está con Cristo y cuando desperté, enseguida lo apunté y realicé el mensaje más importante de cuantos he realizado en mi vida; lo titulé "Mensaje a la Humanidad" y decía lo siguiente:
"Un gran cambio se aproxima en nuestro mundo Tierra; en un futuro no muy lejano, no se me dice el tiempo (yo opino unos 40 o 50 años), nuestro mundo será una federación de estados, todo el mundo una nación, sin fronteras, ejércitos, etc. las armas para matar serán inservibles, el hombre alcanzará un alto nivel de cultura, cosas e ideas de ahora serán atrasadas, los ejércitos, religiones, clases sociales, etc., habrán pasado a la historia, considerando ya estas cosas como propio de gentes incultas; el hombre trabajará en todas las esferas, el científico, el médico, el químico, etc., será como un obrero más, como el ayudante o peón, y todos juntos como colaboradores del progreso humano; el capitalista ya no existirá, el hombre se avergonzará en el mundo del futuro si no es útil para los demás, el dinero irá desapareciendo, espíritus muy avanzados irán invadiendo nuestra Tierra, y por consecuencia nacerán seres humanos muy avanzados; los vicios, el robo, el crimen, el abuso sexual, etc., ya no serán "pecado" como ahora, pues estas cosas serán consideradas como simples enfermedades mentales, y de hecho lo son, pero muchos de los hombres de ahora lo ignoran; el marxismo y comunismo actual no es nada con el comunismo de cultura que se avecina, los títulos de nobleza, tratamiento de usted, alteza, santidad, etc., ya no existirán y serán motivo de sonrisa benévola al recordar tiempos pasados que son los de ahora. Se vivirán más años físicamente, las enfermedades desaparecerán y al progresar mentalmente, el odio, egoísmo, venganza, rabia o enfado, etc., por lógica también desaparecerán; muchos espíritus que aún encarnan en nuestro mundo, serán llevados a otros mundos más atrasados para dar paso a otros espíritus más avanzados, y por consecuencia nuestro mundo se irá convirtiendo en un mundo espiritual, o sea, en el reino del espíritu, tan predicado y esperado por las religiones, el Mesías, pero tan desconocido y tan mal interpretado, ya que da la única manera que se ha de servir y adorar a Dios, es la que desconocen las religiones y la gran mayoría de los seres humanos, EL PROGRESO MENTAL Y ESPIRITUAL, por esto vemos ahora grandes catedrales y muchas religiones, pero espíritus muy pequeños y atrasados, salvo algunas excepciones; en este futuro serán ya espíritus avanzados, evolucionados, y no tendrán más catedral que el Infinito Universo, ni más religión que la Verdad, con todos sus atributos de paz, justicia, amor, comprensión, cultura, etc., en una palabra, cada ser humano será su propio sacerdote; claro que tendremos la ayuda de los seres de otros mundos, nuestros Hermanos Mayores y que en su día fueron también como nosotros, esta es la Ley Universal de Dios Creador de todas las cosas. Y claro está que desde ahora mismo muchos de nosotros podemos y debemos hacer algo para preparar el camino al verdadero MESÍAS y acelerar su llegada, predicando y practicando todo lo que nos sea posible este mensaje.
Palma de Mallorca, año 1976.
Lo cierto es que el interés por el universalismo de los distintos grupos existentes, ya no solo en la isla de Mallorca sino en todo el mundo, provocó muchas inquietudes en aquellos momentos y todos querían apuntarse al hecho novedoso del sentimiento universalista y se realizaban conferencias, charlas y cursillos, se entregaban diplomas, etc. Recuerdo que la llamada Orden Rosacruz recibió una notificación desde su central en California para entregarme un diploma, yo no conocía dicha organización pero me acuerdo que vino la prensa de Mallorca para recoger la noticia, cosa que hizo al día siguiente. Fue curioso que esto ocurriera después de haberme publicado en enero en la revista Karma-7 un mensaje que hacía referencia a uno de los mayores congresos sobre Universalismo y Espiritualidad que se realizó sobre 1979 y en el que asistieron representantes del llamado espiritualismo y universalismo, de casi todas las confesiones religiosas, grupos humanistas, y místicos del mundo, y en el que decía cosas como:
"...los amigos de Fraternidad Universal desde Mallorca queremos, deseamos aportar nuestro granito de arena a tal concentración, seguramente la más importante en estos momentos de alta tensión en que vive nuestra humanidad; creemos sinceramente que nuestros Hermanos Mayores, extraterrestres nos ayudan, nos mentalizan para la gran misión; es el momento en que los que comprendemos y captamos sus mensajes, debemos hacer lo posible para darlos a conocer a los demás; las ideas, doctrinas, dogmas, etc., de nada sirven si nos impiden ver con amor la de los demás; un ejemplo práctico, un católico, si no se encuentra bien, si no siente la presencia de Dios en un templo protestante, budista, judío, etc., o viceversa, un protestante en el templo católico, etc., está claro que no pertenece a la religión de Dios, simplemente es un miembro de una organización religiosa, y esto no es avanzar, evolucionar, ya que se espera convertir a los demás, se espera que un día todos pensemos igual, es decir tener las mismas creencias, pero estas personas no se dan cuenta que de ser posible tal cosa, no se adelantaría nada...", acabando el mensaje de esta manera,"...Y nosotros creemos más por práctica que por teoría que el ser humano que no cree en Dios, que no acepta a un ser Creador, que todo lo cifra en la naturaleza, etc., también está o puede estar en la Religión de Dios, aunque esto vaya en contra de los teólogos de las religiones humanas, pero que en la práctica se confirma con los actos positivos del llamado ateo; y tal como se nos dice en los evangelios cristianos que el velo se rompió, también nosotros rompamos todos los velos, cortinas, muros, etc., que aún impiden ver claramente la VERDAD, última única, como es nuestro avance positivo en todos los sentidos y por lo menos tratemos de hacer de nuestro mundo una casa, un gran local, una catedral y ya de una vez nos entendamos, nos amemos de verdad y adoremos de verdad a Dios. Y digamos ya con alegría y esperanza lo del salmista, "CANTAD ALEGRES A DIOS, HABITANTES DE TODA LA TIERRA".
Si bien la prensa de Mallorca reflejó durante aquellos años mis continuos mensajes y predicciones sobre el futuro, no menos importante fue para mí lo que estaba aconteciendo a un nivel más personal e íntimo. El cristianismo que iba declarando abiertamente, sin censuras, sin estatutos o dogmas a seguir, sin temores a mirar al cielo, a las estrellas, sin miedo a hablar de espiritualidad, de experiencias propias muy intimas, de sueños e ilusiones, era algo que ciertamente no se comprendía que pudiera vivirse en una sociedad tan estructurada religiosamente, pero el hecho real e importante en aquellos momentos era que muchos de los jóvenes que pasaban por mi casa, unos sin saber el cómo y porqué, otros buscando explicación a sentimientos propios que habían despertado ellos mismos sobre el Universo, la vida, etc., poco a poco fueron comprendiendo a este yesero autodidacta y a colaborar conmigo en el retorno del cristianismo pobre del carpintero de Nazareth, el retorno de su Iglesia Pobre.
El Legado del Cristianismo Primitivo
Resulta difícil no involucrarse en el sentimiento universalista que nuestro personaje nos da a entender, ya que no es cuestión de creencia o no creencia al analizar sus palabras, sino de una simple toma de conciencia que nos haga sentir partícipes de esta revolución interior cuyo centro de partida está ligado a cada individuo.
Pero Cayetano Martí va aún más lejos que el simple sentimiento de libertad social que se percibe en este área reservada llamada Tierra; en ese ir más lejos ha planteado al mundo la eterna existencia de los dos testigos de la historia del cristianismo, la Iglesia Pobre de Cristo, del Espíritu, frente a una iglesia rica formada por las organizaciones religiosas, principalmente las llamadas cristianas que dirigen las riendas políticas, militares y económicas de nuestro planeta.
El dilema está servido y el toque de conciencia con respecto a las instituciones religiosas está lanzado y nuestro personaje empieza a aclarar todo este sentimiento cristiano de libertad espiritual reprimido durante tantos siglos.
A partir de estos momentos Cayetano Martí ya no se encontrará solo en el redescubrimiento del cristianismo pobre de sus antepasados y empezará la ardua tarea de rehacer todo cuanto las religiones han estropeado durante siglos en la conciencia del ser humano y de esta manera sencilla pero clara nos relata unos hechos y unos acontecimientos que curiosamente retoman los tintes proféticos de siglos atrás.
–En aquellos momentos por 1975 la correspondencia era mucha y me escribían prácticamente de toda España, pero principalmente de las provincias del Mediterráneo, Barcelona, Valencia, Alicante, Castellón, etc.; la sed sobre el tema espiritual era mucha en muchísimos jóvenes y ya fuera a través del tema extra-terrestre, parapsicología, mediums, etc., muchos de estos jóvenes me pedían consejos y me hacían cuantiosas preguntas sobre las experiencias espirituales, el viaje astral, los sueños, etc.
Y poco a poco esa curiosidad se despertó de tal manera que manteniendo contactos los unos con los otros, empezaron a venir en grupos que en algunas ocasiones llegaron a ser hasta de veinte personas. Mi casa no bastaba para acoger a tantos chicos y chicas que aprovechaban los cuatro o cinco días para hacerme preguntas y más preguntas de todo tipo; pero siempre hacíamos una escapadita por Palma para dar una vuelta por el casco antiguo de la ciudad, por el gueto judío, callejuelas estrechas, edificios antiguos, iglesias que antes eran sinagogas o minaretes árabes.
En otras ocasiones asistíamos a alguna conferencia juntos, o nos invitaban a participar en algún culto religioso como por ejemplo un día en el Centro Bahái de Palma que, después del culto, hicieron un poco de merienda y una exposición sobre los grandes edificios que dicha organización oriental tienen por el mundo. Recuerdo que en un momento dado, estando yo mirando la exposición y los edificios lujosos que se exponían allí, se acercó uno de los que dirigían el centro y me dijo, –Que le parece Cayetano la filosofía Bahái?–, a lo que le respondí: –Me parece bien, pero quisiera hacerle una pregunta sobre el fundador de dicho grupo, ¿Bahaulá, era rico o era pobre?–. A lo que me contestó que era pobre y yo le respondí que entonces no comprendía el porqué sus seguidores habían acumulado tantas riquezas, tantos edificios, tanto lujo, encima de aquel ser pobre que fue su fundador.
Lo cierto es que mientras comentaba esto y en voz alta, (porque yo siempre he hablado y gritado mucho cuando se trata de las cosas espirituales), entre los chicos que venían conmigo y gente que había asistido invitada por el grupo Bahái, se había formado un coro numeroso de personas, y todas me empezaron a dar la razón y a hacerme preguntas y pedirme la dirección para continuar la conversación.
Al año siguiente, el grupo Bahái organizó una conferencia para desarrollar el tema de la paz; había nacido hacía poco el día de la no violencia y la paz y estaba de moda organizar conferencias de este tipo. Y también los chicos que pasaban por mi casa me acompañaron a dicha conferencia que duró más de dos horas. Se hablaron muchas cosas sobre el futuro del mundo y las posibles soluciones para acabar con la violencia y hacer de nuestro mundo una nación, con un solo gobierno, una sola policía mundial, que se empezara a construir el gran edificio de la paz, etc. Al acabar los contertúlios me levanté y comenté: "Me ha alegrado mucho de que por fin se hable de la paz y se aporten ideas para conseguir hacer de este mundo un paraíso, pero los representantes de la conferencia se han olvidado de una cosa muy importante; lo importante es que, para construir el gran edificio de la paz, lo primero que se necesita son buenos ladrillos, no se puede construir un edificio fuerte y resistente con ladrillos flojos, débiles, ya que en dos días volverá a estar el edificio por los suelos. Es necesario que todo ser humano se perfeccione interiormente y abandone esas lacras como son el egoísmo, la ambición, la vanidad, el poder, etc. Si no es así, ¿cómo es posible construir la paz, la armonía humana y social si se permite la explotación del rico contra el pobre?, ¿cómo puede haber paz si unos pocos ricos explotan a la gran mayoría, gente pobre, obreros, que construyen con su esfuerzo y trabajo el mundo, casas, pueblos, ciudades, siembran y recogen para tener comida, alimento, etc., que luego el rico destruye con guerras y con malestar social?. No puede haber jamás paz mientras que los dirigentes políticos, capitalistas y sobre todo religiosos del mundo tengan sumido al pueblo en la ignorancia, en la hipocresía, en la limosna, y vds., con tanta cultura y estudios que tienen, con tanta religión organizada y dinero, no comprendo cómo no dicen estas cosas a la gente y se callan, siendo cómplices de toda esta injusticia humana..."
Continué bastante rato más y me acuerdo que la gente que acudió a dicha conferencia de nuevo se levantó y empezó a aplaudir mientras que los representantes allí sentados se miraban unos a otros y no sabían qué responder.
Los chicos, cuando venían por casa siempre esperaban tener experiencias espirituales en los días que estaban por Mallorca. Buscaban fenómenos y todavía no llegaban a entender bien lo que intentaba explicarles con respeto a la espiritualidad.
Recuerdo que un día les dije que apuntaran lo que en esos días de estancia en Mallorca recordaran de los sueños que tuvieran; y así, después de varios días hospedados en un pequeño hotel de Palma, me empezaron a contar sus sueños; uno me vino contando que había soñado con mucha agua, otro que cuando habría la nevera le salía de ella agua a chorros, otros que volaban por el cielo, otros que se caían y así uno a uno. Fue entonces cuando les saqué un dibujo del bolsillo en donde boceté un circulo de personas en el aire dándonos la mano, y sobrevolando la Playa de Palma. No olvidaré las caras que pusieron todos cuando les relataba lo sucedido aquella noche. Les dije: –esta noche os he ido a buscar a todos y nos hemos ido al Arenal y hemos formado en la playa un circulo con nuestras manos; entonces he empezado a subiros hacia arriba para tratar de haceros volar y perdáis el miedo. A unos más o menos les iba bien, pero a otros, no había manera de aguantarlos en el aire hasta el punto que el circulo empezó a caerse de un lado mientras yo empujaba por el otro. En fin, se armó un barullo tal en casa, pues todos empezaron a recordar detalles en aquel momento; pero de esta manera, poco a poco iban comprendiendo que la cosa espiritual se da así, de manera sencilla, razón por el que solían venir por casa a que les explicara estas cosas.
En uno de los años que vinieron a Palma fuimos a una conferencia del centro Teosófico de Mallorca que se realizó en la Escuela Graduada de las Avenidas de Palma, para dar la charla una señora de la escuela teosófica en España y durante una hora y media nos estuvo leyendo cuartillas y más cuartillas, y al finalizar la lectura se levantó Juan Antonio, uno de los chicos y dijo: –¿Cómo es posible que todo cuanto usted ha expresado durante una hora y media con tantas palabras técnicas y esotéricas, este hombre yesero Cayetano Martí que uds. conocen bien, nos lo expresa en cinco minutos y le entendemos?–. Y la señora teósofa agachó la cabeza y no supo qué decir mientras que los chicos continuaron preguntando y ningún conferenciante de la mesa contestaba hasta que un maestro de escuela que había en la mesa y me conocía dijo: –Es verdad que hay personas en el mundo, como el señor Cayetano, que lo llevan dentro de sí o de otras vidas–. Los chicos seguían preguntando y haciéndoles pasar un buen apuro a los allí representantes de la Teosofía, y fue entonces que me levanté y les agradecí sus palabras y acabé aplaudiendo por la conferencia realizada tratando de calmar la polémica que se había despertado por mi causa.
Todas estas cosas las recuerdo con mucho cariño, ya que aquellos chicos jóvenes entre las edades de 15, 18, 20 años que en aquellos momentos pasaban por casa y que aún muchos de ellos vienen conservando esa amistad sincera y profundamente espiritual, forman parte muy importante de este cambio espiritual del que hablo en mi Mensaje a la Humanidad. Son todos los jóvenes del mundo que en potencia llevan este cambio en sí mismos, lástima que muchos de ellos se dejen dirigir por los más "calvos", tanto de edad como de cerebro, y manipulan su libertad espiritual y los convierten en robots consumiendo toda clase de droga y no solamente de yerba sino de vicios, alcohol, putería, dinero, ambición, poder, etc. Por eso, en muchas ocasiones he dicho a todos cuantos pasan por mi casa que hay que ser siempre "máquinas de tren" y no "vagones", porque el vagón nunca sabrá por donde irá la máquina.
Cuando me venían y vienen los chicos a preguntarme cosas, siempre les he dicho antes de contestar lo mismo, si lo se contestaré, y si no lo sé, sencillamente diré que no lo sé; claro que los chicos siempre me decían que qué es lo que no sabía, ya que normalmente les respondía a todo cuanto preguntaban. Recuerdo también con cariño un día que me vino de la península junto con otros Roberto Seguí, uno de los chicos que estudiaba para médico, y después de ir a dar un paseo, se adelantó de los demás y subió a casa en un cuarto piso, pues habíamos cambiado de casa ya que la de las viviendas era muy vieja, y al llegar me dijo:
–Cayetano, te voy a hacer una pregunta que de seguro no sabrás contestarla, ¿cómo se hacen las ensaimadas en Mallorca?. Me pilló de improviso pero sonriente le respondí: –Que cómo se hacen las ensaimadas en Mallorca?, pues como en todos los sitios, con las manos. El chico empezó a exclamar: –No puede ser, siempre tienes contestación para todo, yo que iba a sorprenderte.
Durante esos años acontecieron algunas cosas que dieron mucho que entender a cuantos pasaban por casa y sobre todo a aquella juventud que trataba de no estar dormida, como por ejemplo aquella fecha pronosticada por astrólogos y futurólogos en París, 21 de Junio de 1982, que al ver la conjunción de los planetas de nuestro sistema solar formados todos en línea recta mirando el hecho desde la Tierra, lanzaron a bombo y platillo la noticia de la gran hecatombe, ya que según los científicos los planetas empezarían a chocar y sería el caos. El doctor Jiménez del Oso, en su programa de televisión titulado Más Allá, recogió la noticia y durante los días siguientes empezaron a llamar a casa los chicos de la península y mucha gente que me conocía para preguntarme si yo había visto algo.
Esa noche, en el astral, pregunté al Maestro sobre este tema y con una sonrisa en los labios me mostró los planetas y empecé a pasearme entre ellos, comprendiendo las distancias enormes que existen entre unos y otros; el Maestro me dijo que el fallo estaba en que estos seres humanos lo miran con los aparatos y claro, sólo tienen un punto de visión y bajo ese punto los planetas se alienaban, pero nada más; no ocurriría nada de catástrofes. Así pues, le dije al Maestro si podía decir esto, y me dio permiso para ello y así lo hice. Durante los meses siguientes los chicos corrieron la voz por todos los sitios, incluso algunos se lo llegaron a decir a Jiménez del Oso, invitándole a venir a Mallorca y conocerme, pero nunca hubo ocasión para ello aunque viniera tiempo después a la isla a dar conferencias. Pero unas semanas antes del acontecimiento, habiendo pasado casi un año desde la noticia, el mismo Jiménez del Oso, en su programa, dijo que los astrólogos y futurólogos de París se habían equivocado, que no ocurriría nada de lo dicho. Supongo que era muy fuerte decir que Cayetano, un simple yesero chueta de Mallorca, había avisado de que no ocurriría nada, pues no teniendo estudios, quién iba a creerle. Pero en fin, no se trata de hacer comedia, sino de llamar a las cosas por su nombre y ponerlas en su sitio para que la gente comprenda que el cristianismo de Cristo, no es teoría y tontería religiosa, sino experiencia espiritual.
Pero eran momentos muy delicados en nuestro planeta, ya que las superpotencias de EEUU y la URS estaban en plena guerra fría y cualquier cosa podía ocurrir. A pesar de que en muchas ocasiones yo les decía a los chicos para que comprendieran la fe que hay que depositar en el Maestro, que si en aquellos precisos momentos estallara la tercera guerra mundial y el planeta acabara explotando, no lo sentiría por mí sino por los demás, no dejaba de pedir al Maestro por el futuro de la humanidad, a pesar de haber lanzado aquel Mensaje a la Humanidad que tan lejano parecía estar, y de tener en aquellos momentos una salud bastante precaria. Hasta que una noche el Maestro me dijo que estuviera tranquilo, que no ocurriría nada, que todo seguiría el rumbo prevista y que faltaban por hacer muchas cosas todavía.
Y fue así como en el año 1983 lancé este gratificante mensaje de paz el cual decía lo siguiente:
"Queridos amigos y hermanos de nuestro mundo Tierra, alegraros, no habrá guerra atómica mundial nunca, ya ha empezado la verdadera era de paz, claro que aún habrá guerras pequeñas, o sea, locales, pero éstas irán disminuyendo cada vez más, como también el avistamiento de los llamados ovnis, ya que nuestros Hermanos Mayores, ya han cumplido gran parte de su misión como era lo de evitar la destrucción total de la humanidad. Ahora, a los que estamos en este mundo, nos toca la reconstrucción espiritual del ser humano; ánimos y adelante".
Y empecé a partir de entonces a ver con claridad el inminente restablecimiento del sencillo cristianismo de mis antepasados, los primeros israelitas cristianos que vinieron a Mallorca en calidad de esclavos de los romanos.
Aunque eran muchas las personas que pasaban por mi casa a consultarme toda clase de cosas, el día 9 de Julio de 1987, a las 7 de la tarde reuní a 16 jóvenes en el primer piso de la misma finca, la casa de uno de ellos, Casto Cantos, que trabajaba de ATS en un hospital de Palma y restablecí lo que di a llamar "la Iglesia Pobre de Cristo", o sea, el cristianismo israelita del carpintero Jesús de Nazareth. Mª Rosa, mujer de un electricista, Toni Cánabes, carpintero de oficio, mi hija Lucía y su marido Jaime Riera celador del psiquiátrico de Palma, Miguel Jiménez, barrendero y su mujer Mª Gilda, ama de casa, Manuel Cendros, jardinero municipal, Juan Carlos Muntaner, representante de una empresa de suministro de material de artes gráficas, Gregorio Artieda, ordenanza del psiquiátrico, Ernesto Piqueras, en aquel momento en paro, Juana Alemany, ama de casa, Rosa Mungía, limpiadora de servicio doméstico, Tomeu Matas, hoy en el paro pero habiendo trabajado en inmobiliarias, Jaime Moll, del servicio administrativo del psiquiátrico de Palma, Casto Cantos ATS, y José Méndez, dibujante de artes gráficas. Fuimos en total 17 personas y la presencia del Maestro entre este pequeño grupo de obreros formaba el numero 18, que simbólicamente representó un hecho cabalístico que difícilmente será olvidado tanto por mi como por cuantos estuvimos presentes en aquel momento especial.
Al ocurrir este hecho me di cuenta del alcance que supuso y supone para el mundo llamado religioso la presencia real de la Iglesia Pobre en todos los campos del ser humano y sobre todo en el campo de la historia del cristianismo ya que jamás se había planteado tan abiertamente este dilema a las instituciones religiosas, el dilema de ricos y pobres, explotados y explotadores comulgando bajo una misma ideología llamada espiritual, todas ellas formando la gran iglesia rica de Constantino y frente a ellas la Iglesia Pobre de Cristo, compuesta por obreros, gente pobre, siguiendo, sin organización, los pasos del obrero carpintero Jesús de Nazareth, teniendo todos presente que "la iglesia verdadera se encuentra en cada casa obrera y Cristo, el Espíritu Universal, en el corazón de cada ser humano", así de claro y así de sencillo. No es extraño que un día el obispo de Mallorca, Teodoro Úbeda, hablando con Casto Cantos, éste le dijera que "lo de Cayetano Martí es un grito profético".
Y sin querer, estas palabras dieron en el clavo, ya que con este hecho volvió a plantearse en esta isla del Mediterráneo llamada Mallorca la aparición de los dos testigos de la historia, aunque esta vez con más claridad que nunca, la Iglesia Pobre de Cristo y la iglesia rica de los Vaticanos, tanto católicos como protestantes. Pero lo maravillosamente universal de este hecho, es que se puede aplicar a cualquier forma religiosa del mundo, ya que decir iglesia es como decir sinagoga, asram, pagoda, mezquita, etc, pero pobre, y Cristo Chrisna, Budha, etc., (el nombre es lo de menos), en el corazón humano, sin necesidad de intermediarios a sueldo.
He ahí la puerta abierta del cristianismo judío de la isla que, desconocido e ignorado se conservaba, y que después de casi dos-mil años vuelve a abrirse desde esta isla del Mediterráneo llamada Mallorca.
Cuando las Profecías se hacen realidad
La cultura occidental dominada por la religión, en este caso el catolicismo, y en el transcurso de los siglos ha ido eliminando del vocabulario popular todas las manifestaciones que conllevaran libertad espiritual.
La represión psicológica, ética, moral y espiritual de millones de obreros, de pobres en el mundo, ha creado tal sentimiento de apatía y resignación, que la lectura de estas manifestaciones y su aplicación a la vida humana se ha llegado a ver como materia exclusivamente reservada a hombres de estudio y carrera, economistas, capitalistas, psicólogos, políticos, clérigos, militares.
Solo en estos últimos años y casi acabando el segundo milenio, muchos obreros empezamos a vislumbrar de nuevo la necesidad de liberar la conciencia humana de todas estas presiones artificiales y a emplear de nuevo aquellos cauces vivos de libertad espiritual. La consecuencia de este hecho es la natural visión de futuro de nuestro planeta, de la raza humana, la naturaleza, la vida, etc., hecho que conlleva un vocabulario sencillo y claro utilizado desde los tiempos más remotos, la profecía, la denuncia, la acción anárquicamente directa del ser humano para cambiar desde sí mismo hacia afuera todo aquello que simboliza atraso.
No hay más misterio en el proceso profético que la actitud humana para cambiar y denunciar las cosas, porque el hecho profético reside en esa actitud reprimida durante tantos siglos, algo que nuestro personaje comprende desde niño y ha practicado continuamente. Entonces es cuando las profecías se hacen realidad, cuando el individuo las vive libre de convencionalismos y de apatías sociales y culturales; este sentimiento de auténtica libertad del espíritu que convierte a todo ser humano en profeta, apóstol y sacerdote de la verdad, de la vida, de Dios, el eterno profeta que ahora se empieza a vislumbrar con la entrada del 3er milenio y del que nuestro personaje heterodoxo es un claro exponente.
Así pues, con toda naturalidad nos cuenta Cayetano su experiencia en este sentido, bajo una sorprendente aparición de coincidencias y signos que sin duda llenará de estupor a algunos y de ánimos y estímulo a otros; los signos que simbolizan la lucha humana constante por la justicia, la paz y la verdad universal, la auténtica profecía que sirve de ejemplo a la raza humana y que es necesaria exponerla con toda la simpleza, así como nuestro personaje nos la da a entender a continuación.
Cayetano, ¿nos puedes hacer un pequeño resumen de algunos hechos que te hayan acontecido en tu vida y que nos den a entender ese proceso profético del cual nos hablas?.
–Claro que sí; el único inconveniente es que a través de mi vida, todo cuanto me ha ocurrido podría englobarse en ese hecho profético, desde mi infancia, pasando por la edades de 14, 20, 30 años, hasta en estos actuales momentos que para mí son los que más intensamente vivo, quizás porque veo con más claridad el desarrollo de toda mi vida y comprendo bien el porqué y la causa de ella.
Pero antes hay que comprender una cosa muy sencilla con respecto a estas cosas, y el hecho es que nunca me han sido extrañas estas cosas por la sencilla razón de que nunca he ido a buscar el fenómeno, el futuro, para una satisfacción personal, para vanagloriarme ante nadie, no tengo necesidad de ello; otra cosa es expresar las experiencias como ejemplos, para dar ideas, ánimos, estímulo a cuantas personas se sienten atemorizadas, asustadas de hablar de sus propias experiencias espirituales.
En este sentido es una necesidad para mi expresar todos estos hechos, que al fin y al cabo son hechos sencillos y corrientes en la gran mayoría de casos, cosas que mucha gente viven, experimentan, pero se callan por el que dirán.
Y empezando por mi infancia me acuerdo del día que nos encontrábamos en mi casa faltos de dinero llegada la Navidad y encima de la mesa sólo había un botifarrón que lo empezamos a trocear a fin de poder comer todos. Vivíamos en la Plaza de la Paja y era de noche, mi abuelo se encontraba sin trabajo y ese día no pudo traer nada de comer a casa, cuando alguien tocó la puerta y mi madre abrió y era un hombre muy alto y delgado, a mí me pareció buena persona, tanto que sin decir nada sacó de su bolsillo un billete de cien pesetas, que en aquella época era de gran ayuda, y se lo entregó a mi madre diciendo ¡felices fiestas!. Todos quedamos en aquellos momentos absortos y sin decir nada y al cabo de unos segundos volvimos a mirar la puerta y el hombre ya no estaba, se había ido, miramos hacia la calle y no vimos a nadie, había desaparecido en la oscuridad. Jamás volvimos a ver a aquel hombre pero siempre lo he recordado como algo profético y simbólicamente agradable.
También recuerdo aquel hecho de mi abuela, que estando sola una noche en casa bordando tranquilamente bajo una lámpara grande de petróleo que colgaba en el techo, sin ruidos ni molestias, en un momento dado oyó como alguien tiró una piedrecita al cristal de la ventana; al principio no hizo caso y siguió bordando, pero unos segundos después volvió a escuchar de nuevo como alguien tiraba otra piedrecita al cristal y se levantó para ver quien era y fue en ese momento cuando la lámpara de petróleo se desprendió del techo y cayó al suelo incendiándose en el mismo lugar en donde bordaba mi abuela; mi abuela pidió socorro y enseguida vinieron los vecinos y entre todos apagaron el fuego. Pero nadie supo decir a mi abuela quién fue el que tiraba piedrecitas al cristal y le salvó de morir quemada.
En el transcurso de mi vida, en muchas ocasiones me pregunté el porqué de estos hechos, como también el porqué tuvo que ser mi abuelo quien se encargara de mi educación, habiendo muerto mi padre tan joven, y las cosas que me enseñaba del Bon Jesús, esos recuerdos y frases como "ten fe en el Bon Mestre y a los sacerdotes de todas las religiones los mandas a casa de una puta", llenas de rudeza pero con una gran dosis de sinceridad. O la descripción que en muchas ocasiones me hacía del Maestro carpintero, dándome siempre la imagen de un ser sencillo, bondadoso, un simple obrero, pero enérgico y directo con la hipocresía de los sacerdotes de la religión judía, causa por la que lo asesinaron. En otras ocasiones me lo describía como un ser humano tan simple y vulgar que parecía no darle importancia físicamente, sólo a sus palabras. Y yo pensaba mucho en estas cosas de mi abuelo.
Otro hecho significativo fue un detalle que siempre recuerdo con mucho simbolismo, y era cuando jugaba con mis amiguitos yendo a la iglesia del Socorro, cerca del Ayuntamiento de Palma y el cura nos perseguía con la escoba porque poníamos polvos negros en donde se santiguaban las beatas y pegatinas en los asientos; el cura siempre nos estaba persiguiendo y al huir pasábamos siempre por el mismo sitio, por delante del herrero que era conocido bajo el nombre de Eulogio o algo así, y vivía en esa misma calle; cada vez que me veía pasar con todos los niños detrás, pues yo era el jefe de la pandilla, cantaba una cancioncilla que decía algo así:
"Els al-lots de Déu s’en van amb Sant Joan que va davant i Sant Pere que va arrere, com si fos un al.lot gran. (Los niños de Dios se van con san Juan que va delante, y san Pedro que va detrás, como si fuera un niño grande)".
Eso lo decía porque entre la pandillita de niños que éramos, había uno mas regordete que los demás y era un poco patoso y corría menos que nosotros. Claro que en el idioma mallorquín la cosa rima y suena en forma de glosa, pero me quedó el interrogante que muchos años más tarde se me aclaró y que ya os contaré.
Pero cosas como éstas fueron sucediéndose continuamente durante mi infancia. El casual accidente del ojo que anteriormente había comentado y que años más tarde me salvó la vida con el hecho de la guerra; o aquel sueño que tuve sobre 1945 en plena segunda guerra mundial, que estando en el astral vi una gran puerta que se cerraba delante de mi, una puerta que parecía cerrar algo dentro y en ella había escritas cuatro letras que formaban la palabra "Tojo". Cuando desperté, no sabía el qué y unos días después el general japonés Tojo firmaba la rendición del Japón y acabando así la barbaridad de la segunda guerra mundial.
O el otro sueño que tuve sobre el círculo de sacerdotes de distintas religiones y mi experiencia después con todas ellas, estudiándolas; también el hecho de cuando escribí a Franco sobre los años cincuenta para solicitar la permisividad a casarse todos los españoles que no fuese por la iglesia católica y meses más tarde aparecer el decreto que permitió que así fuera aunque fuese a través de otra religión, momento que aprovechamos mi mujer Magdalena y yo para hacerlo.
Sobre 1965, la publicación de mi "Mensaje Cristiano libre" en la revista Conocimiento de la Nueva Era que circulaba exclusivamente por Sudamérica, sobre todo Argentina, Brasil, Chile y Perú y del cual ya he comentado, y que algunos años después surgió la idea de la llamada Teología de la Liberación como réplica del Vaticano de Roma a tal movimiento ideológico que acontecía por aquellas tierras.
Pero luego me encontraba con hechos como lo de aquel viaje astral que tuve en donde mi vi paseando dentro del Sol y no me quemaba ya que el espíritu no se quema, y para poder andar tenía que apartar con las manos, como si fuesen cortinas, unas llamas tan enormes que le dije al Maestro: –¡Pero si tienen kilómetros y kilómetros de longitud!–. Y el Maestro me respondió: –Así es, ya tendrás la comprobación–. A los siguientes días llegó a mis manos una revista en donde salían publicadas unas fotos del sol en las que se veían unas gigantescas llamas que salían de su superficie.
En otras ocasiones y sueños me encontraba en el espacio y el Maestro me situaba cerca de los aparatos estadounidenses Viking, así como tiempo después el Chalenger, y me decía que los martilleara y en ambas ocasiones la prensa publicó que sufrieron serias averías. Lo cierto es que se utilizaban como armas de guerra y eran muy peligrosos para la humanidad, como muchas de las pruebas espaciales que se están realizando hoy en día.
Pero un día, cuando pintaba, meditando a cerca de los clavos con los que clavaron a Jesús, me extrañaba de que todos los pintores pintaran a Jesús clavado por las palmas de la mano, ya que pensaba que de haber sido así se hubiera desgarrado las manos, en cambio de las muñecas si que aguantarían el peso. Al cabo de unos días soñé que estaba debajo de la cruz, con el Maestro y conversaba con él: –Pero Maestro, ¿cómo puede ser?, ¿realmente sucedió así?; "Si tú me ves con los clavos en las palmas de las manos es porque, a través de los siglos los pintores me han imaginado y pintado así, pero realmente donde me pusieron los clavos fue en las muñecas". –¿Y podría yo tener alguna prueba de esto?. "Sí, en su momento ya se te dará", me dijo el Maestro.
Cuando desperté, como siempre hago, anoté el sueño. Y esperé, creí que sería a través de alguna noticia en la prensa o algo así, pero un día, asomado a la ventana con las manos apoyando la cabeza, vi que algo raro tenía en las muñecas y me arremangué y de repente me encontré con una extraña cicatriz de color blanco en una muñeca e intuitivamente me alcé la otra manga y me miré la otra muñeca, teniendo exactamente la misma cicatriz que en la anterior, algo que me ha acompañado hasta el día de hoy.
Entonces vi con claridad que el tema de la llamada sabana santa de Turín no tenía validez alguna y así lo expresé en muchísimas ocasiones, has