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Historia de la Religión Judía

Enviado por luisarodriguez



  1. Los profetas
  2. Traición y Crucifixión
  3. De la resurrección a la eternidad
  4. Un poco de Historia: los Judíos en la península Ibérica
  5. El Judaísmo Mesiánico

 

  1. Los profetas

Tras cuarenta años en el desierto, los Israelitas, también conocidos como judíos, entraron en la tierra prometida de Canaan. Tristemente, los habitantes de Canaan rechazaron a Jehová como Dios, y lucharon contra ellos. Pero Dios protegió a los judíos cuando se establecieron nuevamente Isaac y Jacob en la tierra prometida a Abraham.

El Señor ordenó sacerdotes para dirigir los sacrificios de animales y la adoración. Una vez por año el Sacerdote designado fue detrás de un velo sagrado separando a la gente de la presencia Santa de Dios. Allí el sacerdote representó a la nación entera ante Dios.

Después de muchos años, los Israelitas coronaron al rey David. Dios escogió a David, distinguiéndole como "Un hombre de acuerdo de mi propio corazón".

Dios habló a la gente a través de David y otros hombres obedientes, llamados profetas. Cuando los Israelitas pecaron, El Señor habló contra Israel a través de estos profetas, advirtiéndoles que si continuaban pecando, Él permitiría que una nación extranjera domine su país.

Aún con estas advertencias, Israel era desobediente y se rebeló contra Dios, rechazando Sus leyes y matando a los profetas que testificaron contra ellos.

Finalmente, después de ochocientos años de rebelión, Israel fue sacado de su propia tierra y fue hecho cautivo en las naciones de Asiría y Babilonia.

Pero Dios continuó hablando a través de los profetas durante la cautividad de los judíos. Unos mensajes eran llamadas al arrepentimiento, y otros eran profecías sobre El Salvador que vendría a rescatar la humanidad pecadora.

El profeta Miqueas predijo la ciudad exacta dónde El Salvador nacería y describió Su naturaleza eterna diciendo: "De ti Belén vendrá quién gobernará en Israel cuya existencia es de tiempos antiguos, desde la eternidad".

Dios incluso reveló que El Salvador descendería de la línea del rey David. A través del profeta Malaquías, el Señor describió un mensajero especial que anunciaría al Salvador y prepararía a la gente para recibirlo.

Zacarías profetizó, que su Rey vendría a ellos montado sobre un pollino.

Zacarías profetizó, "O hija de Jerusalén: Mira, tu Rey te viene: Él es virtuoso y tiene la salvación; humilde, y viene en un asno nunca antes montado."

El Rey David describió cómo El Salvador sabría de antemano que uno de Sus amigos íntimos con quienes Él comió el pan, lo traicionaría.

Y Zacarías aún escribió que el precio de la traición sería treinta piezas de plata.

Jesús fue azotado, torturado y luego crucificado por nuestros pecados.

A través del profeta Isaías, Dios predijo que El Salvador sería torturado, con latigazos, y que Su cara sería escupida.

David describió el método de ejecución por "clavando las manos y los pies del Salvador, pero sin romper ninguno de Sus huesos," que El Salvador diría, "Mi Dios, mi Dios, por qué me has desamparado"?, y que los espectadores se reirían y se burlarían de El Salvador, diciendo, "Él creyó que el Señor lo salvaría."

David también escribió que "los huesos del Salvador estarían fuera de juntura y en Su sed le darían vinagre para beber," y que los perseguidores del Salvador "dividirían Su ropa entre ellos, y sortearían por Su túnica."

Isaías dijo que los espectadores serían "sorprendidos" al ver la cara del Salvador desfigurada por la tortura.

Las profecías en el libro de Dios incluso describen cómo un día, los descendientes de David, los habitantes de Jerusalén, verían "al Salvador a quien ellos habían clavado."

Y todo esto fue registrado en las Escrituras muchos centenares de años antes de la venida del Salvador.

Después de setenta años de cautividad, el Señor permitió que Su pueblo regresara a Israel. Sólo un grupo pequeño regresó, pero ellos así como los judíos en otras partes, todavía Vivian bajo la ley de otras naciones...

Quinientos años después, cuando Roma gobernó Israel, dos judíos jóvenes llamados José y Maria, descendientes del rey David, planearon casarse. Pero antes que ellos vivieran juntos, Maria fue embarazada a través del poder del Espíritu Santo de Dios.

Entonces un ángel del Señor le apareció a José en un sueño, diciendo, "José, no te preocupes por tomar a Maria como tu esposa: El Niño en ella se concibió por el Espíritu Santo. El Niño es el Hijo de Dios. Y cuando ella de nacimiento a este hijo, tu debes nombrarle 'Jesús' que quiere decir El Salvador porque Él salvará a Su pueblo de sus pecados.

Esto pasó como el profeta Isaías había predicho, 'El Señor mismo te dará una señal; Una virgen tendrá a un hijo, y ellos le llamarán Emmanuel que quiere decir Dios con nosotros.'"


Jesús nació en un establo, en una ciudad llamada Belén.

José y Maria tenían que viajar a la ciudad de Belén para un censo y pagar sus impuestos. En Belén, Maria dio a luz a su hijo primogénito a quien ellos nombraron Jesús. Así, como fue profetizado, Jesús nació en Belén, siendo descendiente del Rey David.

Y en la misma región, habían pastores vigilando sus rebaños por la noche. Y el ángel del Señor vino a ellos, y la gloria del Señor brilló a su alrededor. Y ellos estaban muy asustados. Entonces el ángel dijo, "no tengan miedo, yo traigo buenas noticias de gran alegría, para toda la gente. Hoy nació un Salvador para ustedes qué es Cristo El Señor."

Y el niño creció, poniéndose fuerte en el espíritu; y la gracia de Dios estaba en Él. Jesús maduró, aumentando en sabiduría, en el favor de Dios y hacia la humanidad.

Cuando Jesús tenía aproximadamente treinta años de edad, Juan el Bautista vino, predicando y bautizando en el desierto, diciendo, "Arrepiéntanse: Prepárense para El Señor."

Juan era el mensajero que los profetas habían predicho que anunciaría la venida del Salvador. Entonces Jesús vino al río de Jordán para ser bautizado por Juan. Y cuando Juan vio que Jesús venía, dijo, "Miren, este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo."

Y Jesús, cuando fue bautizado, salió del agua, y los cielos se abrieron a Él, y Él vio el Espíritu de Dios descender como una paloma y iluminarlo a Él. Y una voz del cielo dijo, "Éste es mi Hijo amado en quien yo estoy complacido."

Entonces, después que Jesús se pasó cuarenta días en el desierto, Satanás que había tentado a Eva con éxito en el Jardín trato por muchas maneras de tentar a Jesús--pero Jesús no pecaría.

Finalmente, Satanás tomó a Jesús a una montaña muy alta, y le mostró todos los reinos del mundo y su gloria. Entonces Satanás dijo, "Todas estas cosas yo te daré, si tu te caerás y si me rendierás adoración."

Jesús contestó, "Apartate de mí, Satanás: porque Dios ha escrito que 'Tu le rendirás adoración al Señor Tu Dios, y Él sólo debes tu servir.'"

Así que Jesús, el hijo de Dios, mientras estuvo en la tierra en la forma de un hombre, Él fue tentado en la misma manera que somos nosotros. Pero, Él nunca pecó.

Así, dónde Adán falló, Jesús tuvo éxito. Esto mostró de hecho que Jesús podría ser El Salvador de la humanidad--Sacrificado como cordero pero enviado por Dios

Jesús se reveló de muchas maneras como El Salvador prometido, incluso con milagros innumerables. En una fiesta de bodas, Él transformó el agua en vino. Él sanó a un hombre que había sido invalido por treinta y ocho años.


Jesús curó a un hombre leproso diciéndole, "Sé limpio". E inmediatamente fue curado.

Un hombre leproso--un intocable--vio a Jesús y se postró, diciendo, "Señor, si tu quieres, puedes hacerme limpio."

Jesús extendió su mano y lo tocó, diciendo, "Sé limpio". E inmediatamente la lepra lo dejó.

Jesús dio la vista a un hombre que había sido ciego de nacimiento.

Una mujer que por doce años tenía una enfermedad que los doctores no podían sanar, extendió la mano y tocó la túnica de Jesús. Él se volvió, diciendo, "Hija, no te preocupes. Tu fe te ha salvado; ve en paz."

Y los que padecían diferentes enfermedades se los trajeron a Él, y Él los sanó a todos.

Jesús llamó doce hombres, para que lo siguieran. Él les dio el poder y autoridad sobre los diablos, y Él mandó a estos discípulos que predicaran acerca del reino de Dios, y a sanar los enfermos.

Su fama fue por todas partes, y las muchedumbres vinieron a oír lo que enseñaba y a ser sanadas de sus enfermedades.

Cuando una multitud de cinco mil personas necesitó comida, Jesús oró sobre el almuerzo de un joven que tenia pan y peces. La comida fue multiplicada milagrosamente, la multitud comió, y sobraron doce canastas de comida.

Pero la gente siguió pidiendo más prueba que Jesús era de Dios. Ellos dijeron, "Nuestros antepasados comieron maná en el desierto. Esta escrito en las Escrituras, 'Él les dio pan del cielo para comer.'"

Jesús contestó, "El pan de Dios es Él, quién baja del cielo y le da vida al mundo."

Las personas dijeron, "Señor, danos este pan siempre."

Jesús contestó, "Yo soy el pan de vida: él que viene a mí nunca tendrá hambre; Él que cree en mí nunca tendrá sed." Jesús profetizó que Él sufriría muchas cosas y sería rechazado por los lideres, los principales sacerdotes, y los escribas, y que lo matarían, y resucitaría de la muerte en el tercer día

La mayoría de los líderes religiosos y políticos rechazaron las enseñanzas de Jesús. Sin embargo, un Fariseo llamado Nicodemo, vino a ver a Jesús de noche, buscando la verdad.

Jesús le dijo, "A menos que un hombre nazca de nuevo, no puede ver el reino de Dios."

Nicodemo preguntó, "¿Cómo puede nacer un hombre viejo? Puede entrar en el vientre de su madre y volver a nacer?"

Jesús explicó, "Lo que nace de la carne es carne, y lo que nace del Espíritu es espíritu. Ustedes no deben asombrarse que Yo dije, 'Deben nacer de nuevo.'"

¿Nicodemo le dijo, "Cómo pueden ser estas cosas?"

Jesús lo regañó por enseñar religión cuando él no entendía las verdades espirituales. Entonces Jesús explicó el nacimiento espiritual. "Pero Dios amó al mundo tanto que Él dio a Su único Hijo engendrado, que cualquiera que cree en Él no debe perecer, si no que obtiene la vida eterna.

Dios no envió a su Hijo al mundo a condenar el mundo; Él lo envió para que el mundo pudiera ser salvado.

La condenación real es esta: la luz entró en el mundo, y la humanidad amó la oscuridad en vez de la luz porque sus hechos eran malos. Él que cree en el Hijo tiene la vida eterna: y él que no cree en el Hijo, no verá la vida; y la ira de Dios se mantiene en contra de él."

Finalmente Nicodemo entendió y creyó.

A una mujer extranjera, Jesús dijo, "Cualquiera que beba el agua que yo doy nunca tendrá sed; Será un pozo de agua dentro de él, saltando a la vida eterna."

La mujer dijo, "yo sé que el Mesías vendrá, quién se llamará Cristo. Cuando Él venga, Él nos dirá todo."

Jesús le dijo, "Yo soy ese Mesías, que hablo contigo."

Después, Jesús le enseñó a la gente, diciendo, "Si alguien quiere seguirme, niéguese el mismo, y sígame. En qué le beneficia a una persona ganar la riqueza del mundo entero y perder su propia alma?

Tengan cuidado! Tengan cuidado con la avaricia: pues la vida de una persona no consiste en la abundancia de cosas que él posee, pues dónde está su tesoro, allí su corazón también está."

Entonces los principales sacerdotes y los Fariseos se reunieron, y dijeron, "¿Qué vamos a hacer? Este hombre está realizando tantos milagros. Si le permitimos continuar, todos creerán en Él: y entonces los Romanos revocarán nuestro derecho a controlar la gente."

Entretanto, Jesús enseñó con gran autoridad. Él entró en el templo y tiró a los comerciantes que estaban allí, comprando y vendiendo. Él les dijo, "Esta dicho en las Escrituras, 'Mi casa es la casa de oración: pero ustedes la han hecho una cueva de ladrones.'"


Jesús les dijo, "Escrito está: Mi casa es casa de oración: pero ustedes lo han hecho cueva de ladrones."

Y Él enseñó diciendo, "Éste es el testamento de Él que me envió, que todos los que crean en el Hijo puedan tener vida eterna, y Yo levantaré de la tumba aquellos que creen. Pero hay algunos de ustedes que no creen. Jesús supo desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién lo traicionaría.

Había una raja entre las personas debido a Él. Entre los principales gobernantes, muchos creyeron en Él; pero por los Fariseos ellos no confesaron su creencia porque tuvieron miedo que serían expulsados de su posición religiosa. Ellos amaron la alabanza de los hombres más que el reconocimiento de Dios.

Casi todos los líderes religiosos buscaban una forma de destruir a Jesús, pero sin encontrar una, porque toda la gente estaba ansiosa de oírle cuando Él hablaba.

Jesús continuó enseñando en el Templo, diciendo, "Yo soy la luz del mundo: Cualquiera que me sigue no caminará en oscuridad, pero tendrá la luz de vida."

Y Él dijo a aquellos que creyeron en Él, "Si continúan viviendo como yo les digo, entonces ciertamente ustedes son Mis discípulos. Ustedes sabrán la verdad y la verdad los libertara. Si el Hijo los hace libre, ustedes serán ciertamente libre. Yo soy la puerta; si cualquier hombre viene a Dios a través de mí, él será salvado. Yo soy el Buen Pastor: el Buen Pastor da su vida para las ovejas. Mis ovejas oyen Mi voz, y Yo las conozco, y me siguen. Y Yo les doy a ellas la vida eterna, y nunca perecerán; ni ningún hombre las arrebatara fuera de Mi mano."

Después de enseñar por tres años, Jesús le dijo a Sus discípulos que trajeran un asno joven, uno que nunca se había montado, y Él se sentó en él. Entonces cuando Él iba montado hacia Jerusalén, una gran multitud empezó a regocijarse ruidosamente alabando a Dios por las maravillas poderosas que habían visto.

¡Ellos proclamaban, "Hosanna! Bendecido sea el Rey que entra en el nombre del Señor: paz en el cielo, y gloría en las alturas."

Pero cuando Jesús se acercó a la ciudad, él la vio y lloró porque la gente todavía no lo reconocieron como el Salvador prometido.

Satanás entró a Judas, uno de los doce discípulos, y Judas traicionó a Jesús.

Entonces Satanás entró en Judas Iscariote, uno de los doce discípulos de Jesús, y Judas conspiró con los principales sacerdotes y capitanes para traicionar a Jesús. Ellos estaban satisfechos de darle treinta piezas de plata por saber un tiempo y un lugar en que podrían capturar a Jesús cuando las multitudes no estaban alrededor de Él.

Jesús sabía que le había llegado el tiempo para morir, así que se reunió con Sus discípulos para una cena de Pascua.

Jesús supo que Su hora de morir había venido, y Él reunió a Sus discípulos para una cena de Pascua. Cuando ellos comieron, Jesús tomó el pan, lo bendijo, lo partió, lo dio a ellos, y dijo, "Tomen, coman: éste es Mi cuerpo que está partido para beneficio de ustedes. Hagan esto en recuerdo de mí."

Y Él tomó un vaso, y cuando Él había dado gracias, él le dio a ellos; y todos ellos bebieron. Y Él les dijo, "Esta es mi sangre del nuevo convenio que se ofrece para beneficio de muchos para el perdón de pecados. Pero yo les digo, Yo no beberé más de la fruta de uva hasta ese día cuando yo lo beba de nuevo con ustedes en el reino de Mi Padre."

Jesús dijo, "No se perturben, ustedes creen en Dios, también crean en Mí. En la casa de Mi Padre hay muchas mansiones, y Yo voy allí a preparar un lugar para ustedes. Y si Yo voy y preparo un lugar para ustedes, Yo regresaré de nuevo, para que ustedes puedan estar conmigo. Y ustedes saben donde Yo voy y ustedes saben la manera de llegar allí."

¿Pero Tomás dijo, "Señor, nosotros no sabemos dónde vas, cómo podríamos saber la manera de llegar allí?"

Jesús contestó, "Yo soy el camino, la verdad, y la vida: ningún hombre viene al Padre excepto a través de mí.

Esa tarde, Jesús le advirtió a los discípulos de los tiempos difíciles que venían. Él dijo, "Si el mundo los odia, acuérdense que me odió antes de que los odiara a ustedes. Él que me odia, odia también a Mi Padre."

 

 

Traición y Crucifixión

Allí en la misma área dónde muchos años antes Dios le dijo a Abraham que sacrificará su único querido hijo Isaac, ellos clavaron a Jesús, el único hijo amado de Dios, en la cruz.

Cuando ellos hicieron esto, Jesús dijo, "Padre, perdónalos; ellos no saben lo que hacen."

Los soldados tomaron los vestidos de Jesús, y echaron suertes para ver de quién sería. Esto cumplió una profecía.

Mientras Jesús colgaba entre dos delincuentes que también eran ejecutados, los soldados tomaron Su ropa, sorteando Su túnica se cumplieron las palabras proféticas habladas por David.

Por tres horas, la gente vio esto. Los gobernantes con ellos se burlaron de Jesús, diciendo, "Él salvó otros; que se salve El mismo si Él es el Cristo, el escogido de Dios."

Entonces una oscuridad vino en la tierra que duró tres horas más cumpliendo las palabras del profeta: "El Señor puso los pecados de todos nosotros en Él."


Jesús clamó a gran voz, diciendo, "Mi Dios, mi Dios, ¿por qué me has desamparado?"

¿Jesús clamó entonces con una voz fuerte, diciendo, "Mi Dios, Mi Dios, por qué me has desamparado?" Jesús, sabiendo que todo estaba cumplido, cumplió las escrituras cuando Él dijo, "Yo tengo sed."

Los soldados ridiculizaron a Jesús y le ofrecieron vinagre diciendo, "Si usted es el rey de los judíos, sálvese."

Jesús probo el vinagre, entonces exclamó, "Está terminado. Padre, en tus manos yo encomiendo mi espíritu." Entonces Él bajo Su cabeza, y entrego Su espíritu.

Cuando Él murió, el sol se oscureció y la tierra tembló, y el velo grueso del Templo se rasgó en la mitad de arriba abajo.

Cuando el capitán Romano a cargo vio lo que pasó, él dijo, "Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios."

Entonces los soldados rompieron las piernas de los dos ladrones colgados en las cruces al lado de Jesús.

Pero cuando vieron que Jesús ya estaba muerto, ellos no rompieron Sus piernas. En cambio, uno de ellos agujereó Su lado con una lanza, derramando sangre y agua fuera de Él.

Todo esto pasó para que las Escrituras se cumplieran: "Ninguno de Sus huesos se romperá," y "Ellos verán a Él a quien ellos clavaron la lanza."

Después, dos creyentes (José y Nicodemo) tomaron el cuerpo de Jesús, lo envolvieron en lino sepulcro, zambullido en especias, y pusieron Su cuerpo en una tumba. Y, pedido por los líderes judíos, la tumba fue sellada y patrullada por soldados Romanos.

De la resurrección a la eternidad

Después de tres días, hubo un gran terremoto, y un ángel del Señor apartó la piedra de la puerta de la tumba. Con miedo, los soldados Romanos temblaron y corrieron lejos. Cuando los seguidores de Jesús vinieron a la tumba y vieron la piedra movida, ellos estaban confundidos.

¿De repente, dos hombres con vestiduras brillantes, estaban cerca, diciendo, "Por qué buscan entre los muertos al que vive? Él no está aquí, Él ha resucitado. ¿Acuérdense cómo Él les dijo que debía entregarse en las manos de hombres pecadores para ser crucificado, y en el tercer día se levantaría de nuevo?"

Entonces ellos recordaron Sus palabras.

El mismo día por la tarde, Jesús visitó a los discípulos y se paro entre ellos y dijo, "Paz a ustedes."

Pero ellos se asustaron, pensando que estaban viendo un espíritu.

Así que Él dijo, "Miren mis manos y mis pies, realmente soy Yo: Tóquenme y vean; un espíritu no tiene carne y huesos, como ven que yo tengo. Todo pasó como Yo les dije pasaría porque todas las escrituras que me describieron en la ley de Moisés, y en los Profetas, y en los Salmos, tuvieron que ser cumplidas."

Entonces Él les abrió el entendimiento, diciendo, "Esta escrito en las Escrituras que Cristo debe sufrir y subir de la muerte el tercer día; y que el arrepentimiento y perdón de pecados será predicado en Su nombre entre todas las naciones. Y ustedes han visto estas cosas."

Jesús continuó apareciendo a muchas personas, demostrándoles que Él estaba vivo que dio prueba infalible de Su resurrección. Y Él instruyó a Sus discípulos, "Vayan en todo el mundo y prediquen el Evangelio."

Al final de cuarenta días, Jesús anunció a Sus discípulos, "Ustedes recibirán el poder después que El Espíritu Santo los cubra, y ustedes le dirán a otros acerca de Mí, aún en Jerusalén, y en todo Judea, y en Samaria, y a las partes más lejas de la tierra."

Cuando ellos estaban viendo, Jesús subió, y una nube lo sacó de la vista. Dos hombres en ropa blanca, dijeron "Por qué están de pie, mirando fijamente al cielo? Este mismo Jesús que ahorita fue subido al cielo regresará de nuevo en la misma manera como lo vieron irse."

Así que los seguidores de Jesús fueron por toda la tierra, predicando y bautizando, diciendo a todos que Cristo El Salvador fue resucitado de la muerte. Ellos mostraron en las Escrituras cómo por Adán el pecado y muerte vino, pero por Jesús Cristo el perdón y la resurrección de la muerte vinieron.


Vivos o muertos, los cristianos algún día serán arrebatados en las nubes para ser recibidos por el Señor en el aire.

Ellos dijeron cómo un día los nuevos cuerpos de aquellos que han confiado en Dios y han creído en Jesús como Su Señor y Salvador se levantarán de la muerte y, con los que están vivos, se levantarán en las nubes para encontrar al Señor en el aire.

El libro de Dios también dice que El cielo se abrirá, y Jesús regresará a la tierra como Rey victorioso y Juez virtuoso.

Y el nombre escrito en su ropa será REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES. Y los ejércitos del cielo lo seguirán en caballos blancos.

Jesús estará de pie en la Montaña de Aceitunas (así como el profeta Zacarías dijo), y la montaña se dividirá. Y Cristo reinará por toda la tierra. Pero cuando mil años expiren, Satanás saldrá una vez más a engañar las naciones, pero el fuego bajará de Dios y los devorará aquellos quién siguen a Satanás.

Entonces finalmente, Satanás, el engañador, Será arrojado en el lago de fuego y se atormentará día y noche para siempre jamás.

Y entonces, enfrente de un gran trono blanco, los muertos, pequeños y grande, se pararán ante Dios; y quién no se encuentra escrito en el Libro de Vida se tirará en el lago de fuego.


Todos estaremos delante de Dios, el gran juicio del trono blanco. Quienquiera que no esté con su nombre escrito en el Libro de Vida será lanzado al lago de fuego.

Pero en un nuevo cielo y una nueva tierra, Dios estará con Su gente. Y Dios limpiará todas las lágrimas de los ojos de ellos. Y no habrá más muerte, ni se afligirán, ni llorarán, ni habrá más dolor; pues las cosas anteriores desaparecerán. Y no habrá necesidad por velas, ni la luz del sol; porque la gloria de Dios y el Cordero serán la luz; y Ellos reinarán para siempre jamás.

Y el Árbol de Vida estará allí y la maldición en la humanidad se habrá ido.

Jesús dice, "Permítanle venir a aquellos que tienen sed. Permítanles beber libremente el agua de vida. Vean, Yo vengo pronto; benditos son esos que obedecen Mis palabras.

Él que oye Mi palabra, y cree en Él que me envió, tiene vida eterna, y no se condenará; pero ha pasado de la muerte hacia la vida."

Ésta es la Historia de Dios para usted.

Un poco de Historia: los Judíos en la península Ibérica

Los comienzos

   
 

En el año 70 de la E.C., después de la destrucción del Sagrado Templo de Jerusalén por los romanos, miles de judíos huyeron hacia diversos países de Europa, Asia y norte de África.
En esa época remota, algunos de ellos llegaron a Barcelona. Fuera de unas pocas lápidas sepulcrales y algunas joyas, no quedan testimonios materiales de su cultura, pero existe una rica historia que merece ser contada y reconstruida.

 


Aleph de un
manuscrito
iluminado

 

El siglo XIII: época de máximo esplendor

 
     
 

El siglo XIII fue el período más próspero para la comunidad judía en lo que hoy es España. El Call (barrio judío) de Barcelona alcanzó los 4.000 habitantes, representando el 15 por ciento del total de la población de la ciudad. Conocedores del latín, griego, hebreo y castellano, catalán o árabe -según dónde residieran-, los judíos actuaron como enlace cultural entre las civilizaciones del este y del oeste, ayudando a transmitir los avances de la ciencia y los últimos escritos de filósofos árabes a occidente.
A pesar de su situación de prosperidad, a menudo los judíos sufrían agravios por parte de sus vecinos cristianos, que no les miraban favorablemente.

 



El Call de Barcelona

(haz click para ampliar)

Conversiones y la expulsión de 1492

 
     
 

A lo largo de los siglos, los judíos fueron forzados a convertirse al catolicismo. Los conversos -nuevos cristianos- habitualmente recibían la protección de un patrón cristiano quien les ofrecía su apellido. Después del ataque al Call de Barcelona, en 1391, los conversos pudieron ocupar cargos que anteriormente les estaban prohibidos.
La Inquisición persiguió a aquellos 'conversos' que continuaban sus prácticas judías, provocando los numerosos 'autos de fe' de la época. Esta situación se agravó en 1492, cuando los reyes Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, dictaron el 'edicto de expulsión de los judíos' que aún vivían en su territorio.

 


Placa in memoriam
del Rav Ha Sareri,
siglo XIII

Judaísmo hoy

 
     

Desde la expulsión hasta fines del siglo XIX ha habido muy poca vida judía en España. Los primeros judíos volvieron de Medio Oriente, luego de Marruecos y, en la segunda mitad del siglo XX, de América del Sur. Actualmente hay cerca de 18.000 judíos en España, y varias comunidades de las que sólo algunas cuentan con rabino permanente. Barcelona es la única ciudad en la que hay dos sinagogas que ofrecen servicios regulares. La Comunidad Israelita de Barcelona (CIB), de orientación ortodoxa, fue la primera en España -después de la expulsión de los judíos en el siglo XV- en construir un edificio comunitario. La Comunidad Judía ATID de Cataluña, es la primera en este país relacionada con el movimiento del judaísmo progresista. En 1997 se afilió oficialmente a la WUPJ (Unión Mundial del Judaísmo Progresista).

El Judaísmo Mesiánico

El Judaísmo Mesiánico es una más entre las diversas corrientes del judaísmo; quizá incluso la más vieja de todas. Su diferencia con las demás, se basa fundamentalmente en la aceptación del mesianismo de Yeshua (Jesús).

Sus Orígenes se remontan al siglo primero de la era común, en la que doce judíos provenientes de diversas corrientes y esferas sociales, creen que en Yeshua de Nazareth, se cumplen las profecías mesiánicas anunciadas en el Tanaj, por medio de los patriarcas y profetas; razón por la cual aceptan su invitación a seguirle y predicar las buenas nuevas entre la Casa de Israel (Mat 10:1-7). Por estos mismos motivos, el Mesías les promete que durante su reinado -la restauración de la monarquía davídica-; gobernarían conjuntamente con él, a las doce tribus de Israel (Mat 19:28).

Luego de la resurrección de Yeshua, los judíos mesiánicos -conocidos entonces por la sociedad jerosolimitana como el grupo "Ha Derej"(El Camino)-, permanecen como una más de las corrientes judías de la época; así que el Templo de Jerusalén, continúa siendo el centro de su adoración y la puerta de Salomón, su lugar predilecto de reunión (Hechos 2:46, 3:1-26,4:1-4, 5:38-42, 6:7, etc.). A los pocos años y como consecuencia de la muerte de Esteban, a excepción de los apóstoles, el resto huye de Jerusalén, y de ésta manera el mensaje que les había sido depositado por su amado rabí, comienza a ser escuchado en Judea y Samaria (Hechos 8:1,4).

Sin embargo, no es hasta que Dios llama a su servicio a un joven e intransigente rabino, de nombre Shaul (Saulo-Pablo), para que su mensaje sea llevado a todo el mundo conocido. Momento histórico en el que nace justamente el cristianismo (Hechos 11:19-26). Por desgracia y debido a diversos factores políticos, sociales, culturales -sin olvidar la voluntad permisiva de Dios- : judíos mesiánicos y cristianos comienzan a caminar por sendas separadas (aunque unidos espiritualmente por el mismo Camino trazado por Yeshua-Jesús).

Largos siglos de dolor, persecución e ignominia, esperaban al judaísmo mesiánico. La huella del antisemitismo no fue menos profunda en sus hijos, que en el resto de sus hermanos de las otras corrientes judías, pues a la hora de las persecuciones no importó en absoluto, si se creía, o no, en Yeshua. Por fortuna, nuevos tiempos comenzaron a soplar en Europa, de tal forma que durante el siglo XVIII, muchos judíos de distintos países, además de creer que Yeshua es el Mesías anunciado en las Kitvei Kodesh (Sagradas Escrituras); consideran que no tenía ningun sentido, ni apoyo bíblico, que para creer en su propio Dios, en su propio Mesías, y en sus propias Escrituras; tuviesen que renunciar a su herencia y cultura judía, por lo que tímidamente comienzan a organizarse de nuevo.

Diversas agrupaciones se forman por toda Europa, pero no es sino hasta el 14 de mayo de 1866, en que se forma la Alianza Hebreo-Cristiana de la Gran Bretaña (intentar utilizar el nombre "judío mesiánica" hubiera sido casi un suicidio). Su primer presidente es el Dr. Carl Schwartz, de manera que su ejemplo es seguido por otros países, por lo que se forman también Alianzas Nacionales en casi todo el continente.

Concluida la Primera Guerra Mundial, las Alianzas Nacionales sobrevivientes convocan a una reunión de carácter internacional en la ciudad de Londres, pues creían que así como el sentimiento sionista imperante en esa época estaba en el fluir divino, de la misma forma era el momento de unificarse y presentar un frente común ante tanta adversidad e incomprensión (no pocas veces proveniente de ambos lados)

El 8 de septiembre de 1925 en la ciudad de Londres, con delegados de dieciocho naciones representando a los cinco continentes, se formó, luego de oración y de escuchar mensajes poderosos así como diversas ponencias con sólidas bases bíblicas -acordes por supuesto, al tiempo político que se vivía-: la International Hebrew Christian Alliance (hoy International Messianic Jewish Alliance). La presidencia recayó en un caballero de la corona británica: Sir Leon Levinson (foto al margen).

Actualmente el presidente de la IMJA es Joel Chernoff (USA) y el Secretario Ejecutivo, el Rabino David Sedaca (Argentina). En cuanto a la Alianza de Judíos Mesiánicos de México, la AJMM, es una de las últimas que se han agregado a la gran familia, misma que se funda en el año de 1989 en la ciudad de Guadalajara, Jal.. Actualmente el cargo de la presidencia es ocupado por Myriam Levy.

Las Oficinas de la AJMM se encuentran en la ciudad de Guadalajara, aunque muchos de sus miembros afiliados radican en diversas ciudades del país (Distrito Federal, Monterrey, Tepic, Tijuana, Cozumel, San Luis Potosí, etc.).

 

 

Escrito por

Luisa Rodríguez

 


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