Erving Goffman: Retrato del sociólogo joven (de Winkin, I.)

La obra de Goffman es una autobiografía. Hablar de autobiografía en cuanto a Goffman es curioso, porque él no aludió nunca a su vida en sus escritos (exceptuando lo muy concreto de sus experiencias sobre el terreno: la isla de las Shetland y el hospital Sainte-Elisabeth de Washington). No recurrió nunca a sus recuerdos juveniles para ilustrar sus argumentos, no practicó nunca la entrevista, el texto de memorias, ni el "diario". No obstante, podemos decir que Goffman reproduce en su obra la posición que ocupa en la estructura social.
Según el entendimiento del orden social de Goffman, las relaciones entre individuos (del mismo modo que las relaciones entre Estados) son siempre relaciones de fuerza basadas en el simulacro.
El hábito científico no goza nunca de una independencia total del hábito de clase que le preexiste y en el cual se fundamenta. La obra científica encierra siempre el rastro de la trayectoria social de su productor.
La condición judía no es específica en esta materia: sus dificultades de asimilación son las de cualquier grupo o individuo en tránsito de una cultura a otra o de una clase social a otra.
Compararando a Freud con Goffman, ¿no encontramos en su vida de hijo de inmigrantes judíos la experiencia "constitutiva del hábito de clase"? La obra de Goffman ¿no será, como la de Freud, la autobiografía de un ascenso social?
1922: Erving Goffman nace en Canadá. Sus padres nacieron en Rusia, quizás en Ucrania. Son mercaderes judíos que han acompañado a los emigrantes. Como en Ucrania (y en toda Europa Oriental), estos mercaderes son integrados y rechazados a la vez. Goffman crece un ambiente de hostilidad aldeana (por la aldea en que vivía).
La familia Goffman mantiene muchos lazos con la comunidad judía de la metrópolis.
1936: a los 14 años, ingresa en la Saint John’s Technical High School en Winnipeg. Goffman, adolescente, rebelde y marginal, judío, hijo de inmigrante y provinciano; Goffman, presto a partir a la conquista del mundo occidental, igual que Sigmund Freud. ¿Cómo no dejarnos llevar por este fácil paralelismo? La contestación no puede ser inmediata.
1939: ingresa en la Universidad de Manitoba en Winnipeg. Escoge como especialidad Química. La sociología todavía no existe en esa universidad, y Goffman está lejos de imaginar que hará "carrera" de ella.
1943: se encuentra en Ottawa, en el National Film Board que dirige John Grierson. Este instituto había sido fundado en 1939 para "mostrar el Canadá a los canadienses". Es un gran centro de producción de documentales.
El episodio del N.F.B. es propio únicamente de Goffman, no de todos los hijos de comerciantes judíos emigrados. Este es un momento fundamental. Los detalles son verdaderos, pero el conjunto es arbitrario: se monta y se desmonta. La vida social no es tanto teatro como cine de montaje prieto. Necesitará más de treinta años para expresar esta idea, y lo hará en su obra magna "Frame Analysis". Antes, habrá visto y reproducido la vida cotidiana en forma de escenas, de planos cortos de algún detalle, de juegos de plano contraplano entre observador y observado. Goffman cinéfilo: he aquí la primera matriz intelectual. Pero hay que establecer otra: el aprendizaje racional del oficio del sociólogo.
1944: comienza un curso en la Universidad de Toronto. Le han permitido estudiar materias sueltas, con las que podrá obtener el diploma de Sociología.
De la coordinación de los cursos de Sociología se encarga Charles William Norton Hart, antropólogo que vivió de 1928 a 1930 en el seno de una tribu al norte de Australia, y que maravilla al joven Goffman.
Todo el curso 1944-1945 debe leer profundamente "El Sucidio" de Durkheim. Así Goffman entra en la sociología. Ya no lo abandonará nunca la muletilla de C.W.M. Hart: "Todo está determinado socialmente".
Otro profesor lo introduce en la antropología: Ray Birdwhistell, que está personal e intelectualmente cerca de Margaret Mead y Gregory Bateson. La originalidad de su enseñanza está en la manera como les hace comprender que la instancia tercera entre la cultura y la personalidad es el cuerpo. Da un verdadero espectáculo, pero solo con el fin de hacer comprender que lo social penetra hasta en los ínfimos actos cotidianos. Enseña a sus alumnos a observar los índices corporales que permiten clasificar según la tipología warneriana (en lower, middle o upper class). Así, los lleva a veces a una taberna y les pide que determinen la pertenencia social de los clientes por su forma de andar, su vestido o su manera de beber o de fumar. Ejemplo: "la joven es una upper middle class" concluyen los alumnos. Birdwhistell dice que es falso, alegando "no han prestado atención a que sus zapatos son lower middle class."
Paralelamente a esta culturización intelectual, Goffman recibe un baño de vida social y política dentro de un grupo de estudiantes llegados del Oeste de Canadá. Unos vuelven de la guerra, otros han pasado por el National Film Board. En este hervidero de ideas conoce a Elizabeth (Liz) Bott, estudiante de psicología e interesada en la antropología. Liz y Erving irán juntos por todas partes. Erving comienza a adquirir gran prestigio intelectual entre sus condiscípulos.
1945: Goffman se licencia en Sociología. No puede quedarse con esta licenciatura, así que elige ir a una universidad estadounidense porque los departamentos canadienses no tienen todavía programas de tercer ciclo muy cumplidos. Goffman escoge Chicago, bajo la influencia de Birdwhistell y Liz Bott. Opta por seguir un doctorado en Antropología.
En este año va a obrar la segunda matriz intelectual: "el aprendizaje racional del oficio". Adquiere la disposición a la lectura intensiva, esencial para un futuro investigador. Se encuentra con maestros: Dukheim, Warner.
Este hábito científico todavía en cierne viene a reforzar el hábito de clase y a reflejar la primera matriz intelectual, la aprehensión fílmica de la realidad.
Hay que "tener ojo" para practicar esta sociología etnográfica, y Goffman, formado ya por su experiencia en el National Film Board, no puede menos de sentirse cómodo con ella.


La experiencia en Toronto recoge y amplía la de Ottawa en cuanto a la "socialización " del joven Goffman, que aprende a desenvolverse en un grupo intelectual. Vemos presentarse una actitud que conservará siempre: la de "espectador comprometido". Mira más que habla.
Cuando Goffman entra en el Departamento de Sociología de la Universidad de Chicago se encuentra embutido en una enorme masa de alrededor de 200 estudiantes. El Gobierno estadounidense ofrece becas a los soldados cuyos estudios interrumpió la guerra. Se trata de parar el golpe de los 11 millones de hombres que regresan (sin seguridad ninguna de encontrar trabajo) y de compensar el déficit educativo acumulado (cerca de 500 mil diplomados universitarios menos). Así las universidades quedarán desbordadas por unos años. Hay que buscar alojamientos, más docentes, producir más material pedagógico.
La Universidad de Chicago, si bien ofrece una enseñanza de segundo ciclo (el college) es esencialmente una universidad de investigación , que da prioridad a la licenciatura y al doctorado. Los cursos se dan en forma de seminarios y los programas se cortan a medida gracias a un sistema interdisciplinario de "comisiones". Esta flexibilidad pedagógica le permitirá a la universidad absorber la masa de excombatientes. Así, en Sociología, el objetivo es aprobar 3 materias a elegir entre las 5 ofrecidas: Historia del Pensamiento , Teorías y Métodos , Psicología Social , Organizaciones Sociales y Demografía . Cada uno está llamado a ser su propio profesor y el de los demás. Los profesores están para aconsejar, animar los seminarios y orientar el trabajo de investigación. En la commons room se reúnen estudiantes y profesores de Sociología y Antropología.
Este ambiente de trabajo desconcierta al joven Goffman. Los dos primeros años en Chicago serán muy duros: está angustiado, entrega sus ejercicios con retraso y falta a clase.
1947: a partir de aquí se va imponiendo entre sus condiscípulos y profesores. Practica un rito judío en la conversación, el "kibbitz", cuya finalidad es la de consolidar las amistades. Gana el que tiene el ingenio más vivo, la palabra más penetrante, y la respuesta más terrible.
Los compañeros son los primeros profesores de Goffman en Chicago. Todos leen una enormidad, y él más que cualquiera. Los escritos psicoanalíticos están lejos de serle desconocidos, desde Freud a Reich.
El texto de Gustav Ichheiser (un fenomenólogo husserliano) "Los Equívocos en las Relaciones Humanas " es una de las fuentes de inspiración de Goffman.
El filósofo Kenneth Burke dirigió un seminario . Quizá Goffman descubriese a partir de Burke la noción de "perspectiva por incongruencia" y el modelo "dramático" de las relaciones humanas ("Los hombres encarnan papeles, los cambian y participan de ellos"). Otros recursos bibliográficos, además de los compañeros, son los cursos y profesores varios del Dpto. de Sociología.
La Sociología de Chicago es el non plus altra americano, o de eso están convencidos profesores y estudiantes. El joven estudiante de Chicago puede tener el orgullo de un normalista francés: está en el centro del mundo, no necesita saber más.
A partir del Departamento, y del cuerpo docente, se forma la "escuela de Chicago". Hay grandísima cantidad de obra sobra esta escuela, es decir, la primera generación de docentes y estudiantes (años 20 y 30). Pero no hay casi nada sobre los años después de 1945.
Los estudiantes orientan su elección de los cursos optativos y de su director de tesis . Goffman no necesita trabajar: no está casado y sus padres costean sus estudios.
Blumer llegó a la Universidad de Chicago en 1925. Entre otros cursos, sigue la famosa enseñanza de George Herbert Mead de "psicología social". Para Goffman, la enseñanza de Blumer no tiene nada demasiado atractivo. Asiste a sus clases como oyente libre, pero no participa.
Everett Hughes y Lloyd Warner: a ellos se dirigirá Goffman. Hughes es uno de los muy pocos maestros reconocidos por Goffman. Creará su propia doctrina, que marcará la generación de Goffman. Se trata de construir una sociología de las "ocupaciones": cómo la gente se gana la vida, o la llena. No es una sociología de las "profesiones".
El humor escéptico es un medio epistemológico muy serio: sirve para quebrar la ilusión de lo real, establecer las relaciones fundamentales y pasar de lo social a lo sociológico. En Hughes el humor será también otra cosa: un arma de justicia social. Tiene una idea de la sociología como medio para transformar la sociedad en un mundo más justo.
Hughes transmitió a sus discípulos un legado más directo, el del trabajo en vivo. La observación participante que reconocemos en los trabajos hughesianos se debe a la profunda asimilación del método antropológico. Huges dirá que el sociólogo debe ser "el etnólogo de su propio tiempo , que saque a la luz los aspectos menos evidentes de su propia cultura". En la época en que Goffman sigue sus estudios en Chicago, debe asistir al seminario de "Métodos y Formación en Observación sobre el Terreno" que dirige Hughes.
Las "técnicas " de investigación sobre el terreno son la observación, las notas, las entrevistas profundas, etc.
Hughes y la mayoría de sus colegas del Departamento no creen sino lo que tocan. En esto, debemos señalar que Harvard y Columbia eran más ambiciosas. Parsons y Merton se atrevían a teorizar. Chicago estaba limitada y cerrada en lo empírico. Una metodología que obligaba firmemente al estudiante a atenerse a lo que podía ver, oír y tocar directamente. Las abstracciones y teorizaciones no basadas en la experiencia de la observación concreta eran sospechosas.
Goffman aprenderá esta lección, pero no la aplicará sino secundariamente a su propio hacer, que nunca será puramente etnográfico. En esto, no es muy fiel a la orientación de Hughes y de la escuela de Chicago.
Lo mismo con Warner: Goffman ha hecho de él su mentor, lo sigue muy de cerca en el plano teórico (Durkheim y Radcliffe-Brown) y en el plano metódico (investigación sobre el terreno) hasta la tesis... y después se convierte en Goffman, y nadie más.
El curso principal de Warner es una mezcla de antropología social inglesa, de teoría warneriana de las clases sociales y de estudios de "comunidades". Para él, la teoría está al servicio de los datos , como en Hughes. "La sociedad es una red de interconexiones". Es Warner quien lo incita a leer y utilizar los estudios de Henry Murray, el psicólogo discípulo de Jung que creó, hacia 1935, la prueba de percepción temática (T.A.T.) y que trata de establecer las diversidades culturales y sociales de las "determinantes de la personalidad ".
1949: a fines de este año aparece la tesis de Goffman "Caracter ísticas de la Reacción a la Experiencia Figurada". Es el primer trabajo escrito que tenemos de Goffman. Pasará aquí a criticar con rigor las técnicas que otros utilizan servilmente. Produce un esbozo de "Frame Análisis ". Y ofrecerá un primer análisis de las "escenificaciones de la vida cotidiana".
La primera parte de la tesis da prueba del dominio que tiene Goffman del T.A.T.. Insiste mucho en sus deficiencias. En la segunda parte, explica cómo abordó a sus examinados por teléfono , según la técnica clásica de la "bola de nieve": un nombre proporciona otro". La revelación queda para la tercera parte: pone patas arriba el cuadro psicológico realista en que suelen analizarse la respuesta a las imágenes del T.A.T. y esboza su propia interpretación sociológica. Las planchas del T.A.T. representan diferentes personas colocadas en distintas situaciones. Para Murray, hay en cada imagen un contenido real (que suscita una respuesta objetiva sobre los elementos de la escena representada) y un contenido hueco (que provoca una respuesta proyectiva de los pensamientos, los móviles y las dificultades de la persona representada, es decir, se supone, los del examinado). Las respuestas proyectivas interesan a los clínicos, y sobre todo las que se desvían de las respuestas estereotípicas. Goffman elimina la oposición entre respuesta objetiva y respuesta proyectiva basándose en que toda visión es una proyección, es decir, una interpretación.
Goffman está ya, o casi, al término de un recorrido que lo ha llevado, de 1945 a 1949, por la semántica antropológica, la crítica literaria y lo que él llama la "crítica filosófica de las ciencias físicas". Casi seguirá una curva descendente en los siguientes capítulos.
Notamos el modo de exposición de las ideas en forma de árbol: el fenómeno A se divide en A-1 y A-2, etc, etc. Aparece también en estas páginas otra técnica de Goffman: la expresión vulgar, formada en "concepto ". Será un gran consumidor de conceptos efímeros, los cuales es como si se agotasen al transmitir su energía a los datos que iluminan, hasta el punto de ser la sombra de sí mismos al final del recorrido. Este pragmatismo teórico pondrá a Goffman a mitad de camino entre sus condiscípulos empiristas de la escuela de Chicago y sus colegas europeos, que, dentro de la tradición filosófica, seguirán construyendo maquinarias teóricas a prueba del tiempo. Con sus teorías "de bajo alcance", Goffman quiere dar cuenta de lo real, primera instancia ante la cual se borran los conceptos. Pero es lo real lo que se encuentra tras las situaciones particulares que los datos han captado; es la realidad de las regularidades, de los procesos , de los mecanismos, que fundamentan los comportamientos y, en último término, el orden social.
Esta tesis de licenciatura muestra el proceso de aprendizaje del oficio del sociólogo y la aparición de ciertas formas de pensar y escribir, así como también revela su fascinación por la forma de la vida de la burguesía intelectual. Podemos avanzar un paso desde la hipótesis de principio: su grupo de pertenencia objetiva (la pequeñísima burguesía rural judía) se acompaña de un grupo de referencia subjetiva (la burguesía intelectual urbana éticamente asexuada). Y va a poner su oficio al servicio de una idea: no ya observar, sino participar en la vida de su grupo de referencia. Las reglas que él desprenda respecto de otros en modo descriptivo las vivirá para sí en modo prescriptivo. Boltanski decía "la obra científica, como la obra literaria, encierra siempre el rastro de la trayectoria social de su productor". Empezamos a medir la exactitud de esta posición aplicándola a la obra y a la trayectoria de Goffman. Pero la demostración no se ha logrado todavía.
1949 no es sólo el año de la tesis de licenciatura, sino también el año de la partida para Edimburgo y las islas Shetland (donde residirá hasta 1951).
La Universidad de Edimburgo inaugura en 1949 un Departamento de Antropología Social, y su director pide a Warner que le mande un buen estudiante de doctorado que pueda dinamizar la nueva estructura. Así es que Goffman llega allí.
Tom Burns, uno de los grandes maestros de la sociología inglesa, desarrolla una hipótesis general sobre la "ficción cortés" que los miembros de toda interacción mantienen entre sí para evitar los choques de posición. Este análisis penetrará en Goffman.
Decide que una isla de las de Shetland será su "terreno" para la tesis de doctorado (publicada en 1953 bajo el título "Communication Conduct in an Island Community"). También tenemos en esto a Warner.
Allí Goffman se mezcla sólo en las actividades más públicas de la población . Conoce la importancia de las divisiones de clase y de lazos de parentesco dentro de esta comunidad, precisándolos en unas cuantas páginas. Va a escoger unos puestos de observación que no le permitirán entrar en esta estructura. La vida en el hotel, las partidas de billar y las veladas son actividades de asueto, extracotidianas y reservadas a ciertos privilegiados. Son, en realidad, las actividades más urbanas de un universo social esencialmente familiar. ¿Por qué ha procedido así? La sociología de Goffman, ¿procede de un mal punto de partida? Él ha sacado partido de una situación difícil, con el resultado de una tesis muy distinta a todo lo que Chicago había producido nunca.
Los habitantes son personas "calladas" antes los extranjeros, corteses, pero impenetrables. Esta taciturnidad (silencio) le impedirá llevar demasiado lejos el estudio etnográfico de las estructuras de clase y de parentesco. No podrá ver sino las dimensiones más patentes, las que se dejan ver en los lugares públicos o semipúblicos. Se sentirá atraído por los lugares en los que ciertos habitantes viven y hablan un poco más. El resto de la vida social se le escapa. De ahí, su radical afirmación al principio del trabajo: "Este no es el estudio de una comunidad; es el estudio que se ha desarrollado en una comunidad". ¿Por qué haber escogido un terreno tan particular? Si desde el principio no se trataba más que de estudiar estructuras de interacción en medio semipúblico. La tesis está ahí, y se define como "estudio de la interacción conversacional": "El fin de esta investigación es aislar y fijar las prácticas regulares de lo que se llama la interacción cara a cara".
El "interaccionismo simbólico" de Blumer y su cultura psicoanalítica y antropológica lo ha llevado a interesarse por los hechos microscópicos.
Goffman elimina toda la problemática de la interacción, tal como la formulan los psicólogos sociales de los años cincuenta basándose en estudios experimentales sobre los pequeños grupos .
Dirá Goffman que para estudiar un objeto, hay que empezar por considerarlo como un sistema en sí mismo. Su fuente de inspiración en este sentido fue el funcionalismo de Durkheim y de Radcliffe-Brown. Basándose en ellos, trató en su tesis de considerar la interacción cara a cara como una materia por sí misma. Una visión de una realidad sui generis de la interacción (del mismo modo que la realidad sui generis de la sociedad en el pensamiento de Durkheim). Mientras que, para los psicólogos sociales, las interacciones son producto de los individuos en grupo, Goffman las considera como sistemas autónomos, independientes de los individuos que vienen a actualizarlas.
Una vez terminada la presentación de Dixon (nombre que pone a la isla de Shetland), Goffman propone su "modelo conceptual", que consiste, en un primer momento, en trasladar al plano de la interacción ocho proposiciones sobre el "orden social". La noción de orden social atraviesa toda la historia de la sociología anglosajona. Entre Pareto, Henderson, Barnard, Parsons y Goffman, hay una coincidencia: la noción de sistema, que no esperó a la "sistemática". Goffman no definirá nunca que entiende exactamente por "sistema", pero puede entenderse como en Parsons como un conjunto interdependiente de elementos. Desde 1945 que tiene gran dominio de la obra de este autor.
Entre la noción de "sistema" y la de "orden social", hay, tanto en Parsons como en Goffman, un parentesco. Para Parsons, la sociedad posee sus mecanismos autorreguladores, que mantienen el orden social. Para Goffman, la interacción posee sus mecanismos autorreguladores, que mantienen el orden de la interacción. Pero estos mecanismos autorreguladores son tan frágiles como el orden que protegen. Para ambos, el mundo social nunca tiene garantizado el orden. En el caso de la interacción, los actores harán cualquier cosa por evitar el embarazo , la sanción que afecta tanto a las víctimas como a los causantes cuando éstos infringen las reglas, provocando el desorden. Las víctimas de una ofensa adoptan una actitud indulgente que Goffman llama "compromiso de conveniencias". Según el Webster (working acceptance). La gente hará todo lo posible por evitar una escena. Goffman habla solo de un tipo de orden social, el que ve en la interacción. Los demás órdenes no son cosa suya, y no tratará de articularlos a aquello que le preocupa. ¿Cómo considera la relación entre los planos microscópico y macroscópico? Él hablará, mucho después, de un "acoplamiento laxo". No reducirá nunca lo macroscópico a lo microscópico –la sociedad no está constituida solamente por interacciones–, pero dejará siempre a otros el cuidado de explorar los demás planos y de articularlos al "orden de la interacción".
La interacción a la cual dedica toda su atención es la que llama "conversacional". Conoce la lingüística social de Sapir. Al fijarse como objeto el lenguaje según se habla, no según se escribe, es decir, el lenguaje como conducta y no como producto, Goffman prefigura en su tesis el movimiento sociolingüístico que surgirá a comienzos de los años 60.
Si Goffman se fija como objeto de análisis el lenguaje en acto, no es para limitarlo al lenguaje oral, referencial e intencional.
Trata también la cuestión de la "conducta expresiva" que considera instintiva, espontánea y "reveladora". Cree que todo miembro de un grupo aprende, no sólo a expresar correctamente sus sentimientos, sino también a hacerlo de manera suficientemente automática e inconsciente. Para él, los miembros de una sociedad aplican en cierto modo la norma del "Sé espontáneo". El lenguaje oral y el lenguaje no oral se encuentran dentro de una misma entidad, la conducta comunicativa, y de ésta va a tratar.
Goffman va a sacar la comunicación de su ámbito filosófico y de los laboratorios de psicología, para observarla evolucionar al aire libre. Los psicólogos ven en la comunicación una transmisión intencional de mensajes orales bien empaquetados (son "unidades discretas"). Goffman empezará con capítulos sobre la "información sobre sí mismo", deliberada o no, de carácter lingüístico o no. Se halla en un terreno que los psicólogos de la comunicación no habían explorado nunca. Goffman dice que la "expresión" de sí, que se hace "impresión" para el otro, y que es posible manipularla tácticamente para "desinformar" al interlocutor, el cual puede obrar de manera idéntica, aun interpretando como "claros" o "cifrados" los mensajes que le llegan. Toda interacción llega a ser un juego constante de simulación (de sí) y examen (del otro), que Goffman analiza en varios "niveles de refinamiento".
La interacción se considera como una serie de fingimientos y contrafingimientos. Aún aquí no hay ningún rastro de la metáfora teatral que utilizará en "La presentación de la persona" (1956), y sus referencias son claras: corresponden con frecuencia a la psiquiatría de orientación psicoanalítica. Goffman se presenta, así, como una sintomatología social, como una desmedicalización de los síntomas cuyas raíces había hundido Freud en lo inconciente para no ver sus fundamentos sociales y culturales.
Tanto Goffman como Freud eligieron la vida cotidiana como proyecto científico. Goffman dice social donde Freud dice inconciente. A veces, estos dos proyectos se superponen. Goffman considera la presencia del otro, y más aún su mirada de observador, como un superyó de la comunicación. Tanto en Goffman como en Freud, todo tiene sentido: los gestos, las miradas, las palabras... sentido social o sentido psíquico. Todo es siempre signo (en Goffman) o síntoma (en Freud). Si hay semejanza de los proyectos intelectuales, hay también semejanza de las trayectorias.
Desde la tesis doctoral aparece en Goffman el entusiasmo por los libros de etiqueta. "Symbols of Class Status" es un producto warneriano puro por los índices que permiten "clasificar" a los individuos (atribuirles una clase).
Goffman proyecta a su teoría de lo social su propia ansiedad de actor en tránsito. El sujeto goffmaniano, "acosado por la mirada de los demás", está"en guardia casi constantemente".
Después de calificar la interacción conversacional como un "juego de dominio de la información", basado en el modelo de la guerra fría , Goffman parece dar marcha atrás, como si de pronto se diera cuenta de la violencia de sus palabras. Al final, ofrece la sinopsis de una idea muy distinta de la vida social, tan tranquila y pacífica que parece extrañamente poética.
Al indicar que lo cotidiano puede interpretarse como un conjunto de hechos sagrados, se procura los medios para establecer una relación esencial entre la macroestructura social y la microestructura interaccional: ésta es una celebración de aquélla, como lo que decía Durkheim de las ceremonias religiosas. Para Durkheim, las manifestaciones rituales de los aborígenes australianos fundaban simbólicamente su sociedad. Para Goffman, los "ritos de interacción" son otras tantas ocasiones de afinar el orden moral y social.
Goffman se incluye en la tendencia intelectual de la antropología social británica, se aparta de la corriente interaccionista en que siempre quieren verlo y borra las pistas de sus ideas generales. Goffman postula "el ídolo es a la persona lo que el rito es la etiqueta", con lo que hace coextensivos los terrenos de lo profano y de lo sagrado. Al mismo tiempo, es menos coherente al yuxtaponer varios modelos de análisis. No le va nada el "interaccionismo simbólico" que muchos críticos querrán endilgarle.
Insistiendo de este modo en el respeto que se manifiestan mutuamente los actores, Goffman hace dudar de la imagen "paranoica" que se desprende de la lectura de la primera parte de la tesis. ¿Habrá entonces dos sujetos Goffman? La respuesta aparece en la segunda parte de la tesis, donde irá tomando cada vez más amplitud un tema: la "presencia" física y psicológica, que exige la participación en la interacción, con su corolario, el de la "ausencia" que hay que tratar de disimular o, más frecuentemente, manifestar (en el caso en que hay que quitar importancia a una presencia física inevitable).
La tercera y la última parte de la tesis se dedica por entero a esta "inmersión" en la interacción. El título es "cambio eufórico y disfórico". La interacción eufórica es la que "funciona bien", la que no arroja ninguna nota falsa.
La noción de implicación aparece como una de las claves de la tesis de Goffman, y de su obra siguiente (por ej. la noción de "desatención cortés" que atraviesa "Relaciones en público" de 1971). El sujeto goffmaniano calculador, aparecido en la primera parte de la tesis, no se opone al sujeto goffmaniano divinizado que aparece en la segunda parte. Para que una interacción se logre, tienen que fundirse las actitudes que representan estos dos modelos: la treta y la deferencia. La treta sin deferencia y la deferencia sin treta no lograrán más que la disforia, el fracaso de la interacción.
La noción de implicación hace que surja el concepto goffmaniano del yo (self) como una "proyección" a la situación de la imagen que unos creen que los otros quieren dar. Explica un yo fundamentalmente situacional, creado por la implicación en la interacción. Cuando A se presenta ante B, B estima que él (A) ha proyectado a la situación un supuesto sobre la manera como estima debe ser tratado y, por tanto, una idea de sí mismo. El yo de A es el que B cree que A proyecta. A y B obrarán según cual crean es la identidad deseada del otro.
Cuando Goffman trata las discordancias de alguien que se hace pasar por otra persona de una clase social distinta a la de él, da importancia a las "microluchas de clases". Cuando unos imitan el comportamiento de los otros, se comenten pifias que devuelven a cada uno a su lugar. Como si Goffman, una vez más, proyectase su experiencia personal a su teoría de lo social.
En el último capítulo de la tesis postula que el orden de la interacción es el orden social en el plano de la interacción (Retamar: "el orden de la interacción representa al orden social y recíprocamente"). La vida comunicativa se basa en normas que permiten cierta regularidad en las interacciones. Vemos abrirse paso aquí al entusiasmo de Goffman por la mecánica interaccional.
1952: cuando a principios de este año regresa a Chicago que en el Departamento sólo quedan Burgess, Warner y Hughes. Es el final de "la escuela".
En este año se casa con Angelica Schuyler Choate, a quien todos llaman "Sky". Lo sorprendente no es que un hijo de inmigrante judío se case con la hija de un burgués protestante, sino que un joven sociólogo pase tan de lleno a la acción: dedica sus primeros años a observar y clasificar los "símbolos de posición", los signos de clase y los modos de vida de los intelectuales burgueses, y después se casa con una de ellos. Como si su obra programase su vida, como si su vida escribiese su obra. La hipótesis de principio –la obra de Goffman es una autobiografía– parece encontrar su confirmación más clara, pero sin embargo no sigue siendo más que una hipótesis. Una vida no puede confundirse con la descripción de una trayectoria en el espacio social, aun si el trabajo sociológico toma a veces las formas del relato biográfico para hacerse más legible.
Por tanto, no debe verse sentido peyorativo alguno en la expresión sociológica de "estrategia matrimonial", que emplearemos para sintetizar el análisis de la carrera de Goffman. Él no es un calculador cínico, ni un ser prisionero de su destino, cuando asciende al seno de la burguesía liberal "occidental" a través de un matrimonio gentil. Todo su carácter de hijo de inmigrante judío lo empuja a salir de su condición real: sus intereses intelectuales son como una tentativa de dominar simbólicamente un mundo social lejano, pero deseable; sus intereses matrimoniales pertenecen a la misma clase de comportamientos. La conjunción entre su hábito intelectual de primera generación y la situación al alcance de la mano (una mujer con las mismas inclinaciones intelectuales que él y, a la vez, las cualidades sociales a que él aspira) impone, como consecuencia, una alianza, por una especie de necesidad social.
1953: en la Universidad de Chicago recibe el grado de doctor en Sociología. Pero, al contrario que la mayoría de sus condiscípulos, no tratará de entrar en la docencia lo más pronto posible. Tiene la posibilidad económica de esperar a que se presente un buen empleo . Empieza a revisar su tesis para publicarla en forma de artículos y libros. Es la tarea debida de cualquier investigador que quiera hacer carrera rápidamente: darse a conocer.
Decide ir a vivir con los locos del hospital Sainte-Elisabeth de Washington. A mediados de los años 50, el Instituto Nacional de Sanidad Mental concede subsidios a las ciencias humanas para que contribuyan a aumentar la comprensión de la relación entre la vida social y la "salud mental ". Goffman es contratado sobre la base de la idea que él le expone: un enfoque "desde dentro" de la vida hospitalaria. Goffman quiere "hacerse el loco". Tiene la idea de que el enfermo mental tiene una vida propia, "normal", aunque diferente. Margaret Mead critica todo esto. Goffman no atiende a las objeciones.
1954: se instala con su esposa y su pequeño hijo en los alrededores de Washington, donde va a vivir en un pequeño manicomio experimental, "comiendo y tratando con los enfermos de día y durmiendo a veces en el lugar".
1955: entra por un año en el Sainte-Elisabeth (enorme manicomio). No disimula que no es uno de los enfermos, pero no viste la bata blanca del personal. Deja en el aire cierta ambigüedad. En cierto modo, sigue el procedimiento que empleó para su tesis doctoral: vivir dentro de una comunidad, al paso de los sucesos cotidianos. Sale conmovido del su año allí luego de un año.
1956: acude a Princeton, invitado por Birdwhistell, a exponer sus datos y a hablar de los "procesos de grupo". Considera como un "ciclo metabólico" el proceso por el cual el enfermo entra en el hospital, lo tratan y sale. Alude a Von Bertalanffy en curso de su exposición. La analogía metabólica implica también que los pacientes sean considerados desechos excretados por el sistema. Está indignado ante esta monstruosa trituradora de hombres que es la institución psiquiátrica de los años 50 en USA. Su hostilidad esta institución se refuerza por una experiencia personal: la salud psicológica de su esposa es vacilante.
Publica en este año "Internados", basado en su experiencia en el manicomio.
En este año también publica una primera versión de "La presentación de la persona". La obra está lejos de ser un simple refrito de la tesis. Un nuevo "tinglado" conceptual ordena este rompecabezas: es el famoso lenguaje teatral (escenificación, representación, papel , etc.) que dará celebridad a Goffman y le valdrá el apelativo, cómodo para los autores de manuales , de primer representante del "análisis dramatúrgico". Goffman recoge explícitamente el "modelo dramatístico" de Burke, y al final del libro , declara que "es preciso abandonar ahora el lenguaje y la máscara teatrales", dejando a otros el cuidado de hilar la metáfora. Luego se concentra en un solo problema: "la estructura de las reuniones sociales, esos hechos de la vida social que se originan cada vez que unos individuos se encuentran en presencia directa unos de otros". Y en esto, su primer libro prosigue el razonamiento de la tesis, que es la obra fundamental. "La presentación de la persona en la vida cotidiana" recuerda indefectiblemente el libro de Freud "Psicopatología de la vida cotidiana". No es simple coincidencia.
1957: Blumer lo invita a ir a ejercitarse al Departamento de Sociología de la Universidad de California-Berkeley. Goffman tiene pasión por el juego: los casinos serán su tercer gran terreno de investigación, durante todo el decenio de los 70, pero de ello saldrá un solo texto "Los lugares de la acción" (segunda parte de "Ritual interaction").
Si hay un libro que todo estudiante norteamericano de ciencias sociales tendrá en manos durante sus estudios, es "La presentación de la persona".
1959: Goffman ya está en órbita. Es intelectualmente maduro. Antes de este año lo ha pensado (casi) todo, y los años siguientes son la realización de los años de maduración.
De la tesis (1953) saldrán 3 conjuntos de trabajos: los análisis sociolingüísticos, que rematará en "Forms of Talk" (1981); los análisis de las propiedades locativas, que recogerá y desarrollará en "La Presentación de la Persona en la Vida Cotidiana" (1959), "Encounters" (1961), "Behavior in Public Places" (1963) y "Relations in Public" (1971), mientras que refinará las grandes nociones teóricas de las tesis en "Interaction Ritual" (1967). Hay una notable coherencia de conjunto.
"Asylums" (1961) y "Estigma" (1963) no derivan de la tesis. De un enfermo mental, Goffman dirá que es un "interactuante deficiente"; de un impedido físico, que es un "desajustado". La dificultad está, por tanto, en relación con el otro, no en la persona misma.
Goffman no participará en el movimiento que en Europa llegaría a ser la "antipsiquiatría", pero vivirá personalmente "la demencia en el lugar".
1964: muere su esposa (Retamar: "se termina suicidando"). Goffman vivirá momentos difíciles. Para eludir cualquier otra actividad, tratará de acumular años sabáticos, vacaciones no remuneradas e invitaciones de fuera.
1969: publica "Strategic Interaction" (Interacción Estratégica).
1974: publica "Frame Analysis". Es su gran libro de teoría, cuando los críticos le habían reprochado a menudo no tener ninguna. Goffman piensa que toda situación cotidiana es, en cierto modo, una película dentro de otra, en el sentido de que en ella se mezclan diferentes realidades. Cada uno juega a ser él mismo, a estar presente, a captar el principio y el fin. Todo en ella es engaño y realidad a la vez. Basta a veces un ligerísimo incidente para que la situación cambie de sentido para los interactuantes. Una vasta obra magna dominada por la metáfora del cine. Es una obra fundamentalmente visual. Encontramos en ella al Goffman del National Film Board.
1979: publica "Gender Advertisements".
1981: publica "Forms of Talk", su último libro. Poco tiempo antes se había casado con Gillian Sankoff, una lingüista de Montreal. Ya era presidente de la Asociación Estadounidense de Sociología en San Francisco.
1982: muere de cancer .
Podemos ver en Goffman una especie de Woody Allen de la sociología estadounidense. La misma estatura, los mismos orígenes étnicos y sociales, el mismo matiz autobiográfico en su obra. Uno y otro tienen una producción abundante, pero original.

 

 

Trabajo enviado por:
Juan Diego
juandvaamonde[arroba]yahoo.com.ar

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