Agregar a favoritos      Ayuda      Português      Ingles     

Apuntes de radiología abdominal

Enviado por sangiola



Partes: 1, 2

  1. Examen radiológico del abdomen
  2. Proyecciones radiológicas
  3. Semiología radiológica
  4. Hernias diafragmáticas
  5. Enfermedad por reflujo gastroesofágico
  6. Estómago
  7. Cáncer gástrico
  8. Intestino delgado
  9. Colon
  10. Aparato urinario
  11. Bibliografía

El objetivo de los Apuntes es brindar una breve y concisa visión del vasto tópico de la radiografía abdominal. Están pensados para a médicos, técnicos radiólogos y estudiantes de medicina como herramienta en sus primeros aprendizajes.

EXAMEN RADIOLÓGICO DEL ABDOMEN:

La interpretación de una radiografía de abdomen puede resultar muy complicada en el abdomen agudo; sin embargo con experiencia y una adecuada metodología puede llegar a ser un importante instrumento de apoyo diagnóstico.

1. INDICACIONES PARA REALIZACIÓN DE UNA RADIOGRAFÍA ABDOMINAL:

Existe mucha controversia sobre la necesidad o no de la realización rutinaria de una radiografía simple de abdomen en la valoración del abdomen agudo, dado que la incidencia de hallazgos diagnósticos en pacientes con auténtico abdomen agudo es baja.

Actualmente se admite que no existe justificación para la realización de forma rutinaria de una radiografía simple de abdomen; sólo está indicada ante la sospecha de:

  • Obstrucción intestinal.
  • Perforación de víscera hueca.
  • Colecistopatías.
  • Cólico renal.
  • Peritonitis.
  • Isquemia mesentérica.
  • Traumatismo abdominal.

No todos los autores admiten su realización de forma rutinaria en las colecistopatías y en los cólicos renales, aunque sí es incluida por algunos.

2. PROYECCIONES RADIOLÓGICAS:

Aunque no están estandarizadas, típicamente se realizan tres proyecciones abdominales:

  • Decúbito supino.
  • Bipedestación.
  • Decúbitos laterales.

Comúnmente se incluye una radiografía de tórax, que puede llegar a ser muy útil pues un 8% de pacientes con abdomen agudo tienen asociadas causas o condiciones de origen torácico y hasta en un 30% de las radiografías de tórax son anormales.

Actualmente la controversia se ha centrado sobre qué tipo de proyecciones son las oportunas para realizar en un servicio de urgencias; en este sentido Mirvis et al realizaron un estudio donde demostraron que la eliminación de la radiografía de abdomen en bipedestación ocasiona una disminución del coste, tiempo y exposición radiológica, sin disminución del acierto diagnóstico. Esto no es admitido en forma universal.

Igual controversia existe en relación con la proyección torácica a realizar en un abdomen agudo. Hace ya tiempo que fue planteado que es más sensible la realización de una radiografía de tórax lateral en bipedestación que una póstero – anterior para detectar un neumoperitoneo. Hoy en día se admite que cuando existe sospecha de perforación de víscera hueca es muy beneficioso indicar una radiografía de perfil de tórax en bipedestación, ya que en ocasiones existen neumoperitoneos que pasan desapercibidos en la posteroanterior de tórax y sin embargo se evidencian en una lateral.

Respecto a las otras proyecciones, el decúbito lateral derecho no aporta información diferente y por lo tanto puede ser excluido de la rutina. Si se precisa de un estudio radiológico de urgencia las placas a solicitar deben ser:

  • Abdomen en decúbito supino y bipedestación.
  • Tórax en bipedestación (en caso de sospecha de neumoperitoneo se indicará el perfil de tórax en bipedestación).

Si existe mucha duda diagnóstica se puede recurrir a la proyección en decúbito lateral izquierdo con rayo horizontal (visualización de aire entre la pared abdominal y el borde hepático).

Otro aspecto de sumo interés es el uso de contraste radiológico (sulfato de bario) en el abdomen agudo. Tradicionalmente su uso ha sido muy limitado. Con la práctica se ha demostrado que en casos de obstrucción del intestino delgado no existe ningún inconveniente: en pacientes con dudas diagnósticas y que no requieren una intervención quirúrgica inmediata es muy útil.

Tras la introducción de los contrastes hidrosolubles yodados, este tipo de técnicas han alcanzado mayor difusión en urgencias. Su indicación fundamental es la diferenciación del íleo mecánico del adinámico.

En colon se prefiere la realización de un enema opaco. En general se admite que las indicaciones para la realización de un enema opaco de urgencia son:

  • Sospecha de invaginación intestinal.
  • Sospecha de vólvulo.
  • Obstrucción intestinal completa.
  • Apendicitis (ausencia de visualización del apéndice al rellenar el colon de contraste).

3. SEMIOLOGÍA RADIOLÓGICA:

Ante una radiografía simple de abdomen, debemos evaluar:

Alteraciones del patrón aéreo:

  • Aire intraluminal (luminograma):
  • Íleo mecánico u obstructivo.
  • Íleo paralítico o no obstructivo.
  • Luminograma patológico.
  • Aire extraluminal:
  • Abscesos.
  • Gas libre.
  • Presencia de gas en localizaciones anómalas (porta).

Líquido libre intraperitoneal.

Masas abdominales.

Calcificaciones.

La semiología radiológica de los principales cuadros clínicos es:

3. 1. Íleo mecánico:

Los signos radiológicos de una obstrucción intestinal simple son:

  • Asas distendidas proximales por retención de líquido y gas.
  • Niveles hidroaéreos.
  • Reducción o ausencia de gas y materia fecal en colon.

La estrangulación constituye una forma especial de obstrucción intestinal caracterizada por la existencia de un compromiso vascular del asa afectada. Es muy difícil realizar un diagnóstico diferencial radiológico entre la estrangulación y la obstrucción simple, y éste se basa en signos muy inespecíficos, como la ausencia de válvulas conniventes en la estrangulación.

Otro tipo especial de íleo mecánico es el íleo biliar, generado por el paso de un cálculo a la luz intestinal, generalmente por una fístula bilioentérica a nivel duodenal. El cálculo suele enclavarse y producir obstrucción intestinal a nivel del yeyuno o íleon. Este tipo de obstrucción se caracteriza por el hallazgo radiológico de aerobilia (presencia de aire en vía biliar) y la visualización del cálculo enclavado en la luz intestinal.

A nivel del colon la obstrucción intestinal suele deberse a carcinomas, diverticulitis o vólvulos, predominando en el lado izquierdo. La semiología radiológica de la obstrucción colónica depende de la competencia o no de la válvula ileocecal:

Válvula competente: Dilatación de todo el colon en especial del ciego con ausencia de gas a nivel del intestino delgado.

Válvula incompetente: Distensión del colon e intestino delgado con escasa dilatación cecal.

3. 2. Íleo paralítico:

Proceso obstructivo intestinal caracterizado por la ausencia de obstrucción mecánica a pesar de lo cual el contenido intestinal no progresa distalmente por una alteración de la actividad motora.

Radiológicamente se caracteriza por la presencia de una gran cantidad de gas y líquido tanto a nivel del intestino delgado como del colon, con asas uniformemente dilatadas, siendo muy característica en este tipo de íleo la presencia de dilatación gástrica.

Una forma especial de este íleo es la forma localizada caracterizada por la presencia de la denominada asa centinela, que consiste en una dilatación de un asa condicionada por un proceso inflamatorio de vecindad. A nivel del colon origina el denominado megacolon no obstructivo consistente en una distensión de colon derecho y transverso (en especial ciego) con poco aire a nivel de rectosigma. Generalmente este tipo requiere la realización de un enema opaco para su diferenciación de la obstrucción colónica.

3. 3. Vólvulos:

Consisten en torsiones de un asa sobre sí misma, suelen predominar en colon. Los dos más frecuentes y típicos en la práctica clínica habitual son:

Vólvulo cecal: Ciego muy distendido, localizándose en cualquier posición intrabdominal (muy típica la epigástrica), con ausencia de gas distal. Es preciso un enema opaco para confirmar el diagnóstico.

Vólvulo de sigma: Imagen en "grano de café" por encima de la pelvis.

3.4. Luminograma patológico:

En las radiografías abdominales es frecuente encontrar en lugar del patrón normal del tubo digestivo relleno de aire, alteraciones en la forma del luminograma que sugieren la presencia de úlceras, estenosis, tumores intraluminales, etc.

3. 5. Neumoperitoneo:

El neumoperitoneo o presencia de gas libre en la cavidad peritoneal, suele asociarse a perforación de víscera hueca, siendo excepcional que responda a causas no quirúrgicas. El aire libre en la cavidad peritoneal es fácilmente demostrable en una radiografía de tórax en bipedestación, mejor si es lateral que póstero - anterior, donde se evidencia como una radiolucencia inmediatamente por debajo de las cúpulas diafragmáticas. En caso de que el sujeto no pueda ponerse en bipedestación la proyección radiológica de elección es una placa de abdomen en decúbito lateral izquierdo con rayo horizontal, que nos pone de manifiesto la presencia de aire entre el borde lateral del hígado y la pared abdominal. El abdomen en decúbito supino carece prácticamente de utilidad, pues el aire se disipa entre las asas intestinales.

En niños el neumoperitoneo se manifiesta por una radiotrasparencia generalizada en todo el abdomen, dato conocido como "signo de la pelota de rugby".

3. 6. Abscesos:

En una radiografía simple de abdomen la existencia de un absceso intrabdominal se evalúa por la presencia de gas fuera del tracto digestivo, generalmente presenta un nivel hidroaéreo. Para obtener el diagnóstico de certeza suelen requerirse técnicas complementarias como ecografía o tomografía computada (TC).

Una forma particular es la colecistitis enfisematosa, consistente en una afectación vesicular por gérmenes productores de gas, que se traduce en la radiografía simple por la presencia de aire en el interior y en las propias paredes de la vesícula.

3. 7. Gas en el árbol vascular:

Lo más importante es determinar la presencia de gas dentro del sistema portal. En lactantes su causa fundamental es la enterocolitis necrotizante. En adultos puede responder a una oclusión de los vasos mesentéricos o a una obstrucción intestinal, pero el denominador común es la sepsis.

3. 8. Neumatosis intestinal:

Consiste en la presencia de gas en la pared del intestino en forma de múltiples burbujas o trazos lineales paralelos a la luz intestinal. Puede asociarse a neumoperitoneo.

Aparte de las formas primarias, en general su presencia debe hacernos sospechar enterocolitis necrotizante en lactantes y enfermedades vasculares intestinales en adultos.

3.9. Líquido libre intraperitoneal:

La pelvis es la parte más dependiente de la cavidad peritoneal y representa un tercio de su volumen total. En la pelvis femenina el líquido se acumula en el fondo de saco de Douglas y en los recesos laterales a la vejiga, en el varón, en la fosa vesico-rectal y en los recesos pélvicos laterales. La apariencia radiológica del líquido intrapélvico está alterada por el grado de distensión de la vejiga. Con una vejiga llena, el líquido solo puede acumularse en los recesos laterales pélvicos, simulando las "orejas de perro" (la vejiga es la cabeza y el líquido en los recesos, las orejas). El líquido desplaza las asas intestinales (íleon y colon sigmoide) produciendo una densidad homogénea en la pelvis en contra del patrón normal de asas con materia fecal y gas.

A nivel del flanco el líquido se introduce entre el colon ascendente y descendente y la grasa extraperitoneal, oscureciendo las haustras y desplazando el colon hacia adentro (una separación superior a 3 mm puede considerarse anormal). La línea peritoneal se oblitera. Con pequeñas cantidades de ascitis aumenta la densidad de la cavidad peritoneal cuya interfase con la banda del flanco produce una línea vertical transparente sobre la cresta ilíaca (signo de la cresta ilíaca).

El líquido puede borrar el borde hepático normalmente visible gracias a la grasa properitoneal (signo del ángulo hepático) y producir un desplazamiento hacia la línea media del borde hepático derecho y el lóbulo derecho (signo de Hellmer). Imágenes similares pueden producirse a nivel del bazo. El signo de Hellmer también ha sido descrito en colecciones retroperitoneales.

Cuando el intestino se distiende con gas pero no hay líquido libre (niño normal, algunas obstrucciones intestinales del adulto), las asas intestinales se adosan entre sí, separadas por líneas estrechas y adoptando contornos angulosos. El exudado modifica este aspecto, hace que la luz intestinal tome una forma redondeada y las imágenes gaseosas de las asas quedan separadas por gruesos cordones (en cuya constitución interviene, además del líquido libre, el edema de la pared intestinal), rombos de bordes cóncavos y cuñas de base parietal cuyas puntas se introducen entre las asas o entre las abollonaduras del colon. Estos detalles se ven en la placa en decúbito dorsal. Los signos de abultamiento de los flancos y la flotación de las asas en la región central del abdomen ocurren con grandes cantidades de líquido.

  • Signos de líquido libre intraperitoneal (resumen):
  • Ángulo hepático borrado.
  • Desplazamiento del borde lateral del hígado.
  • Signo de la banda del flanco.
  • Signo de la cresta iliaca.
  • Líquido pélvico.
  • Centralización de las asas intestinales.
  • Distancia aumentada entre las asas.
  • Borrosidad general del abdomen.

3. 10. Masas intrabdominales:

Se presentan en la radiografía simple como imágenes de densidad agua que pueden ocasionar desplazamiento y/o borramiento del contorno de las estructuras adyacentes. En la actualidad ante estos hallazgos en una placa simple está indicada la realización de ecografía y/o TC.

El teratoma ovárico es una masa cuyo diagnóstico puede establecerse fácilmente en una placa simple pues nos aparece como una imagen de densidad grasa con calcificaciones en su interior.

Hay que recordar que estructuras normales como el fundus gástrico o la vejiga llenos de líquido pueden simular masas, asimismo debemos tener en cuenta los aumentos de tamaño de vísceras normales (hepatomegalia y/o esplenomegalia).

3. 11. Calcificaciones:

Son hallazgos muy frecuentes que la mayoría de las veces carecen de significación clínica, aunque en ocasiones pueden presentar importancia patológica, sobre todo si aparecen en órganos intrabdominales (hígado, bazo y páncreas). Generalmente suelen corresponder a granulomas y en el caso del páncreas suelen ser indicativas de pancreatitis crónica.

Litiasis: los cálculos de bilirrubinato de calcio son espontáneamente visibles en un 10-15% de los casos. Signo de Mercedes Benz: dentro de los cálculos hay pequeñas fisuras que contienen gases. Se observan como pequeñas imágenes estelares en el hipocondrio derecho.

Vesícula de porcelana: es 5 veces más frecuente en mujeres de alrededor de 50 años. Un anillo calcificado dibuja la pared vesicular. El espesor de la calcificación es variable, la distribución puede ser irregular o discontinua. Probabilidad de desarrollo de adenocarcinoma: 26%. (Se aconseja la colecistectomía profiláctica). Diagnóstico diferencial (DD): cálculo biliar único, quiste calcificado.

Bilis cálcica: material radiopaco en la vesícula en cantidad suficiente como para verse en la radiografía simple. Se compone de carbonato o fosfato y bilirrubinato de calcio. El cístico está obstruido por un cálculo y la vesícula presenta signos de inflamación crónica. Puede simular una vesícula normal opacificada en una colecistrografía.

ESÓFAGO:

Compresiones extrínsecas del esófago cervical:

Músculo cricofaríngeo: impresión posterior a la altura de C5-C6, causada por una falla en la relajación del cricofaríngeo.

Plexo venoso faríngeo: impresión anterior a la altura de C6. La apariencia varía con la deglución. Causada por el prolapso de los pliegues mucosos sobre el plexo venoso submucoso de la faringe. Es un hallazgo normal.

Membrana esofágica: banda delgada radiolúcida compuesta por mucosa y submucosa que nace en la cara anterior del esófago a la altura del límite con la faringe. Usualmente asintomática, a veces pueden ser múltiples o ubicarse distalmente.

Masa o hiperplasia tiroidea: desplazamiento y compresión extrínseca regular de la pared lateral del esófago, usualmente con un efecto similar sobre la tráquea.

Trastornos de la motilidad:

Acalasia del cricofaríngeo: es un fallo de la peristalsis faríngea para coordinarse con la relajación del esfínter esofágico superior, debido a alguna alteración en la actividad neuromuscular de la región. Usualmente asintomática, puede ocasionar disfagia, aspiración y neumonía en casos severos. Se observa una protrusión hemisférica u horizontal en la cara posterior del esófago a la altura de C5 o C6. Puede conducir al desarrollo del divertículo de Zenker.

Acalasia: obstrucción funcional del esófago distal con dilatación proximal causada por la relajación incompleta del esfínter esofágico inferior. Se debe a la ausencia de las neuronas del plexo mientérico de Auerbach en la pared del esófago distal. Se desarrolla una disfagia lenta y progresiva a lo largo de meses o años.

Radiología:

  • Dilatación y tortuosidad del esófago que puede producir un ensanchamiento del mediastino (a veces con nivel) principalmente hacia la derecha de la silueta cardíaca.
  • Múltiples contracciones terciarias incoordinadas.
  • Afinamiento cónico del esófago distal ("signo del pico").
  • Efecto jet del bario al entrar al estómago en las placas de pie.
  • Burbuja gástrica pequeña o ausente.

DD: Cáncer de esófago distal: en mayores de 50 años, la historia de los síntomas es de menos de seis meses.

Enfermedad de Chagas: destrucción de los plexos mientéricos por el Trypanosoma Cruzi. Radiológicamente es idéntica a la acalasia. Puede acompañarse de dilatación del intestino delgado, megacolon con constipación crónica, dilatación ureteral y miocarditis.

Esclerodermia: atrofia progresiva del músculo liso que es reemplazado por fibrosis. Afecta el esófago en el 80% de los casos. Puede ser asintomática, o el paciente puede necesitar comer o beber de pie.

Radiología:

Esófago dilatado y atónico por debajo del arco aórtico.

Alta incidencia de reflujo gastro-esofágico que conduce a una esofagitis péptica.

Con el paciente de pie, el bario penetra rápidamente al interior del estómago.

Espasmo esofágico difuso: tríada clínica de contracciones incoordinadas, dolor torácico y aumento de la presión intraluminal. Los síntomas frecuentemente son causados o agravados por la ingesta, pero pueden ocurrir espontáneamente y despertar al paciente de noche. Las contracciones terciarias son de gran amplitud y pueden obliterar la luz (esófago en sacacorchos).

Presbiesófago: defecto en la peristalsis con contracciones terciarias no propulsivas, asociado a la edad (mayores de 70 años). Usualmente asintomático, a veces puede causar disfagia moderada. Puede resultar de un accidente cerebro vascular que afecte los núcleos centrales.

Enfermedad inflamatoria:

Esofagitis por reflujo: inflamación del esófago secundaria al reflujo del contenido ácido-peptídico del estómago. La incidencia es mayor en casos de hernia hiatal, vómitos repetidos, intubación nasogástrica prolongada, esclerodermia y embarazo.

Radiología:

Erosiones superficiales o profundas con engrosamiento nodular de los pliegues mucosos.

Puede asociarse a trastornos de la motilidad y a pliegues mucosos transversales (esófago felino).

La cicatrización fibrótica resulta en estenosis asimétrica del esófago distal que se extiende hasta la unión cardio-esofágica.

Esófago de Barret: es el reemplazo del epitelio escamoso del esófago inferior por un epitelio cilíndrico similar al del estómago. Típicamente una gran úlcera afecta la unión de ambos epitelios. A menudo está asociado a hernia hiatal y reflujo, aunque la úlcera suele estar separada de la hernia por esófago de apariencia normal. Una estenosis post inflamatoria corta y regular puede desarrollarse en el esófago medio en la unión de los dos epitelios. Más del 15% desarrolla adenocarcinoma en la porción de esófago con epitelio cilíndrico.

Esofagitis por Candida: es la infección más común del esófago. Afecta a pacientes debilitados por alguna enfermedad crónica, por terapia inmunosupresora, o con SIDA (más del 75% sufren de candidiasis orofaríngea en el curso de la enfermedad). Una disfagia con dolor retroesternal en un inmunosuprimido sugiere fuertemente el diagnóstico.

Radiología:

Múltiples ulceraciones de tamaño variable afectan al esófago torácico.

Patrón mucoso irregular, nodular o tipo placa, con márgenes aserrados.

Un hallazgo temprano es la dilatación y atonía del esófago.

Esofagitis por Herpes Virus: inflamación viral autolimitada en pacientes con neoplasias diseminadas o trastornos del sistema inmune. La apariencia radiológica es similar a la de la candidiasis.

Esofagitis corrosiva: las injurias más severas se producen por la ingestión de álcalis (detergentes, soda caústica). Ulceración difusa superficial o profunda que afecta una larga porción del esófago distal. La cicatrización produce una larga estenosis que puede extenderse hasta la unión esófago-gástrica.

Esofagitis por radiación: se desarrolla en pacientes con historia de radioterapia de más de 45 Gray. Múltiples ulceraciones más o menos profundas y de tamaño variable en el campo de tratamiento. El aspecto radiológico es indistinguible de la candidiasis, que es mucho más frecuente. La cicatrización lleva a estenosis afiladas y regulares.

Neoplasias:

Leiomioma: es el tumor benigno más común del esófago. Más frecuente en el tercio inferior, usualmente asintomático, a veces se ulcera, sangra o sufre transformación maligna. Puede mostrar calcificaciones amorfas patognomónicas. Se muestra como un defecto de relleno intramural, regular, redondeado y nítidamente demarcado.

Carcinoma esofágico: es la principal causa de disfagia en pacientes mayores de 40 años. Tiene una alta asociación con los hábitos de beber, fumar y con los carcinomas de cabeza y cuello. Los factores predisponentes incluyen acalasia, esófago de Barret, esofagitis corrosivas, etc. La falta de serosa en el esófago permite que el tumor invada rápidamente los tejidos adyacentes.

Radiología:

  • Lesión plana tipo placa en una pared del esófago.
  • Masa infiltrante con estrechamiento irregular de la luz y márgenes sobresalientes.
  • Defecto de relleno polipoide.
  • Nicho ulceroso grande en una masa vegetante.

La TC puede estadificar el tumor identificando: a) invasión de los tejidos adyacentes (árbol traquebronquial, aorta, pericardio), b) adenopatías mediastinales o abdominales, c) metástasis hepáticas.

Diseminación directa del cáncer gástrico al esófago distal: cerca del 10-15% de los adenocarcinomas de estómago cercanos al cardias invaden tempranamente el esófago inferior. Producen síntomas de obstrucción. Pueden aparecer como una estenosis irregular y nodular, a veces ulcerada, simulando un carcinoma primario de esófago. La destrucción de los plexos mientéricos por la invasión tumoral conduce a una acalasia.

Metástasis: en la región cervical, por invasión directa de la laringe o tiroides. En la región torácica los carcinomas de pulmón o mama pueden producir estenosis esofágica por vía linfática o hemática. La estenosis puede ser simétrica y regular, o irregular y ulcerada, y afecta un segmento corto del esófago.

Otras alteraciones:

Anillo de Schatzki: estrechamiento concéntrico regular del esófago, algunos centímetros por encima del diafragma. No es un verdadero anillo porque no contiene las tres capas: mucosa, submucosa y muscular. Puede causar disfagia si la luz se reduce a menos de 13 mm. Solamente se ve cuando el esófago por encima y por debajo del anillo está lo suficientemente lleno y distendido (Valsalva).

Divertículo de Zenker: nace en la pared posterior a nivel de la unión faringo-esofágica (C5-C6). Es un divertículo por pulsión relacionado con la contracción prematura u otra alteración motora del músculo cricofaríngeo. Si el cuello es pequeño se produce el atrapamiento de restos en su interior. Los divertículos grandes pueden producir compresión del esófago y disfagia.

Divertículo torácico: divertículo por tracción del tercio medio del esófago producido por adherencias fibrosas luego de la infección de los ganglios mediastinales. Puede acompañarse de calcificación de estos últimos.

Divertículo epifrénico: divertículo por pulsión del tercio inferior del esófago relacionado con la mala coordinación entre la peristalsis y la relajación del esfínter esofágico inferior. Los divertículos pequeños pueden simular una úlcera esofágica (aunque el patrón de la mucosa adyacente es normal).

Pseudodivertículos intramurales: múltiples proyecciones pequeñas (1-3 mm) similares a úlceras. Los cuellos delgados pueden no estar completamente llenos, dando la impresión de que no hay comunicación con la luz del esófago. La afectación puede ser segmentaria o difusa. Los pseudodivertículos representan los conductos excretores dilatados de las glándulas esofágicas submucosas debido a inflamación crónica. Más del 90% se asocian con estenosis regulares del esófago superior. La infección secundaria con Candida es un hallazgo común.

Várices esofágicas: defectos de relleno serpiginosos (debido a venas dilatadas) que cambian de tamaño y de apariencia con las variaciones de la presión intratorácica, y que se colapsan con la peristalsis y distensión del esófago.

Las várices con flujo cefálico del esófago distal son venas porto-sistémicas que se agrandan por hipertensión portal. Las venas colaterales coronarias se conectan con las várices esofágicas que drenan en la vena cava vía ácigos. Las várices con flujo caudal en el esófago superior resultan de la obstrucción de la vena cava, que drena a través del sistema de la ácigos hacia la porta.

Perforación esofágica: las causas principales incluyen: a) vómitos, b) trauma torácico cerrado, c) iatrogenia, y d) carcinoma esofágico. El síndrome de Boerhaave es la ruptura esofágica causada por vómitos severos, habitualmente en hombres, que se produce por ingesta abundante de alcohol y grandes comilonas. La perforación traumática del esófago origina dolor torácico, de espalda o epigástrico, acompañado por disfagia y distrés respiratorio. Las radiografías de tórax muestran neumomediastino con enfisema subcutáneo del cuello, a menudo con derrame pleural o hidroneumotórax. La sustancia de contraste se extravasa al mediastino y/o espacio pleural (casi siempre izquierdo). Las complicaciones incluyen mediastinitis, fístula a la vía aérea, y obstrucción de la vena cava superior.

Síndrome de Mallory-Weiss: laceración lineal de la mucosa cerca del cardias debida a un aumento brusco de la presión intraesofágica. Puede causar una hematemesis masiva, aunque el sangrado habitualmente es auto-limitado y las rupturas curan espontáneamente en 2 o 3 días. El diagnóstico es endoscópico. Radiológicamente puede aparecer una colección lineal de bario a la altura de la unión gastro-esofágica.

HERNIAS DIAFRAGMÁTICAS:

Hernia hiatal: los síntomas clásicos (acidez, regurgitación, dolor, disfagia) son ocasionados por el reflujo gastroesofágico, aunque éste puede ocurrir en ausencia de una hernia radiológicamente demostrable. Las complicaciones incluyen esofagitis, úlceras esofágicas y estenosis del esófago inferior secundaria a cicatrización fibrótica. La radiografía de tórax puede mostrar una densidad de partes blandas retrocardíaca que a menudo tiene nivel.

Hernia paraesofágica: herniación progresiva del estómago anterior al esófago, usualmente a través de un hiato esofágico ensanchado. La unión esófago - gástrica permanece en su posición normal por debajo del diafragma a diferencia de la hernia hiatal, y no se desarrolla reflujo. A menudo es asintomática. Las complicaciones principales son el vólvulo gástrico y la aparición de una úlcera en el sitio donde el estómago herniado cruza el diafragma.

Hernia de Morgagni: la herniación se produce a través del foramen ántero – medial de Morgagni, usualmente del lado derecho. Se asocia a obesidad, traumatismos u otras causas de aumento de la presión intrabdominal. Radiológicamente aparece como una masa de partes blandas en el mediastino anterior (ángulo cardiofrénico derecho). Si la hernia contiene hígado o epiplón en vez de intestino con gas, es imposible de diferenciar de un quiste pericárdico o una almohadilla de grasa epicárdica.

Hernia de Bochdalek: la herniación se produce a través del foramen póstero – lateral de Bochdalek, usualmente del lado izquierdo. Las hernias grandes que se presentan en el período neonatal cursan con hipoplasia del pulmón ipsilateral y distrés respiratorio. Típicamente aparece como una masa mediastinal posterior de densidad de partes blandas, retrocardíaca. Contiene epiplón, bazo, hígado, riñón o intestino con o sin aire.

Hernia traumática: resultado de una laceración directa aunque también puede desarrollarse por marcado incremento de la presión intrabdominal. Debe sospecharse en un paciente con historia de traumatismo abdominal que presenta síntomas en el abdomen superior. Más del 95% ocurren del lado izquierdo porque el hígado tiene un efecto protector. La radiografía de tórax muestra típicamente el intestino herniado por encima del nivel esperable del diafragma (que a menudo no se ve). Diagnóstico diferencial: eventración, parálisis diafragmática.

 

Partes: 1, 2

Página siguiente 

Comentarios


Trabajos relacionados

Ver mas trabajos de Enfermedades

 

Nota al lector: es posible que esta página no contenga todos los componentes del trabajo original (pies de página, avanzadas formulas matemáticas, esquemas o tablas complejas, etc.). Recuerde que para ver el trabajo en su versión original completa, puede descargarlo desde el menú superior.


Todos los documentos disponibles en este sitio expresan los puntos de vista de sus respectivos autores y no de Monografias.com. El objetivo de Monografias.com es poner el conocimiento a disposición de toda su comunidad. Queda bajo la responsabilidad de cada lector el eventual uso que se le de a esta información. Asimismo, es obligatoria la cita del autor del contenido y de Monografias.com como fuentes de información.

Iniciar sesión

Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com

   
 

Regístrese gratis

¿Olvidó su contraseña?

Ayuda