3. EVOLUCIÓN DE LOS SOPORTES DE LA ESCRITURA
En este capítulo pretendemos dar un vistazo panorámico, muy esquemático por supuesto, sobre la evolución de los diversos materiales que han servido, a lo largo de la historia, de soporte a la escritura. Ello nos acerca un tanto a la historia del libro, sobre la cual existen excelentes investigaciones. No debería dejar de leerse, a pesar de sus años, la obra clásica del danés Svend Dahl "Historia del libro", que nos brinda una brillante y amena historia del libro hasta mediados del siglo XX.
En la introducción del importantísimo libro colectivo "Historia de la lectura en el mundo occidental",cuyos coordinadores son los especialistas Guglielmo Cavallo y Roger Chartier, los cuales son, asimismo, los autores de la introducción, se rebate aquella posición que señala que el texto existe en sí, separado de toda materialidad. Al respecto los citados especialistas nos dicen: "...no hay texto alguno fuera del soporte que permite leerle (o escucharle). Los autores no escriben libros; no, escriben textos que se transforman en objetos escritos –manuscritos, grabados, impresos y, hoy, informatizados- manejados de diversa manera por unos lectores de carne y hueso cuyas maneras de leer varían con arreglo a los tiempos, los lugares y los ámbitos". El libro citado está disponible en átomos (Editorial Taurus) y en bits (http://www.lander.es/~lmisa/histlect.html)
Hagamos un esquemático análisis del proceso de evolución de la escritura y sus soportes. La historia de la humanidad tiene una larguísima etapa oral , es decir anterior a la escritura, pero en un determinado momento, hace aproximadamente un poco más de 5000 años, en la zona de la Creciente Fértil Media Luna, aparece la escritura, específicamente en Súmer. Como dice Samuel N. Kramer en su obra "La cuna de la civilización" (Madrid: Novograph S.A. 1980): "La invención de la escritura, más que cualquier otro logro, llevó el lustre de la civilización a las vidas de los hombres. El dar este paso gigantesco hace más de 5000 años posibilitó el conservar pensamientos y experiencias y el transmitir a generaciones futuras sabiduría arduamente conquistada, dos procesos esenciales para el mantenimiento de una sociedad compleja..." (Op. cit.; p. 129)
La escritura no solo implica, desde su aparición, signos (pictografías, ideogramas, etc) sino también un material sobre el cual se materializan dichos signos. Sabemos, por la enorme cantidad de tabletas que nos quedan de la región mesopotámica, que el material utilizado fue básicamente la arcilla, aunque también utilizaron metal y piedra. Con relación a este último material nos viene de inmediato al recuerdo la "Roca de Behistún" (en las montañas de Zagros, en Irán noroccidental) y la muy famosa "Piedra de Roseta". El papiro es otro de los materiales que durante un periodo bastante extenso de la historia humana sirvió como soporte escritural y que constituye conjuntamente con la escritura egipcia antigua una de aquellas creaciones trascendentes de la historia de la humanidad.
¿Y qué sabemos de los «libros de aquella época? La educación sumeria ha sido muy bien estudiada. Hartmut Schmökel nos dice que se han hallados "textos escolares" de las épocas más tempranas en Fara-Shuruppak, Uruk, Nippur y otros lugares. El estudiante era, al parecer, denominado "hijo de la casa de las tablillas" (el profesor era el padre). Claro que esos "textos escolares" era como los cuadernos de apuntes donde los estudiantes realizaban sus tareas. Pero poco a poco se fue pasando de inscripciones brevísimas (las tabletas pequeñas medían 4 x 2,5–3 cm o 4 x 4 cm y las más grandes 11 x 10,5 cm) a textos más extensos, ya no solo de carácter religioso o político-administrativo, sino históricos.(Schmökl, Hartmut "El país de los súmeros" El redescubrimiento de la primera alta cultura de la humanidad";Buenos Aires: EUDEBA, 1965; pp. 152-153). Las tabletas de arcilla (hojas del libro sumerio) se guardaban, según nos los relata Georges Contenau en su libro "La vida cotidiana en Babilonia y Asiria" (Barcelona: Editorial Mateu, 1962) en estantes, dispuestas una sobre otra, y en el canto se escribían las primera palabras de la obra, que de este modo se intitulaba como las encíclicas pontificales, con las palabras con que principia el texto. No podemos dejar de señalar, que es también en esta región mesopotámica donde encontramos ya una biblioteca, la famosa biblioteca de Asurbanipal, en Nínive. (Esta biblioteca, transportada a Londres, constituye hoy la gloria del Museo Británico). Siempre siguiendo a Contenau diremos que en la época de Asurbanipal, como en nuestros días, había gente con propensión a formar su biblioteca en detrimento de las ajenas; para protegerse contra esta plaga peligrosísima se ponían los libros bajo la protección de los dioses. Ciertas tabletas, anteriores a la época sargónida, llevan una maldición contra quienes maltratasen los libros, no los dejasen en su estante, o se los apropiasen. (Op. cit.; pp. 195-196) La bibliocleptomanía, de la cual nos habla Alberto Manguel en uno de los capítulos de su obra "Una historia de la lectura", tiene pues larga data.
Me he detenido un tanto en los orígenes de la escritura y de los primeros textos que pueden ser considerados como libros, porque a veces no se tiene un adecuado conocimiento y una adecuada valorización del inicio de una de las más grandes hazañas del género humano y lo de revolucionario que implicó que el pensamiento y las fugaces palabras pudieran perennizarse, eternizarse a través de su plasmación gráfico-simbólica.
Los egipcios, con su escritura que tuvo tres tipos (jeroglífica, hierática y demótica), dispusieron del papiro, muy superior a las tabletas de arcilla de los mesopotámicos. Como nos lo recuerda Martin Walker en su obra "Los egipcios" (Madrid: Edimat Libros S.A., 1998) la palabra papiro dio origen a la palabra inglesa paper y a la francesa papier. Walker nos describe la técnica de la fabricación de la hoja que iba a ser utilizada para la escritura, utilizando los tallos del papiro (cyperus papyrus).El tamaño de las hojas era variado. En cuanto su ancho oscilaba entre 50 y 170 cm, siendo esta última la medida más frecuente. La longitud de los papiros también era muy variable. El Papiro Harris (Museo Británico), que es el de mayor tamaño, alcanza una longitud de cuatro metros. La fabricación del papiro era muy costosa, razón por la cual se utilizaron otros materiales para escribir, tales como trozos de cerámica, que son conocidos con el nombre de «ostraka» (Sobre el papiro puede consultarse "La fabricación del papiro",en http://rt000qzn.eresmas.net/vida/papiro/papiro.html)
Si quisiéramos una aproximación a los «libros» mesopotámicos y egipcios, es decir el leer lo que esos pueblos escribieron, podemos consultar:
* Pritchard, James B (compilador) "La sabiduría del antiguo oriente" (Barcelona: Ediciones Garriga S.A. 1966)
*Gaster, Theodore H. "Los más antiguos cuentos de la humanidad" (Buenos Aires: Librería Hachette S.A.,1956)
*"Cantos y Cuentos del Antiguo Egipto" (Madrid: Revista de Occidente, 1944). Con una nota sobre el alma egipcia escrita por don José Ortega y Gasset.
*"Narraciones y cánticos del antiguo Egipto" (Buenos Aires: Editorial Simientes, 1978
Acerquémonos ahora al mundo greco-romano. Tratemos de captar el momento en el cual hace su reaparición, en el mundo griego, un nuevo tipo de escritura, esta vez por influencia de los fenicios y que hará posible la gran revolución del pensamiento del mundo occidental. Jean-Pierre Vernant en su libro "Los orígenes del pensamiento griego" (Buenos Aires: EUDEBA, 1965) ha señalado que si queremos levantar el acta de nacimiento de la Razón griega, seguir el camino por donde ella ha podido desprenderse de una mentalidad religiosa, debemos fijarnos en el gran viraje que se produjo entre los siglo VIII al VII, momento en el cual triunfa el estilo orientalizante, se sienta las bases de la polis y, asegura, mediante esta laicización del pensamiento, el advenimiento de la filosofía. La monarquía micénica, centrada en el palacio, regimenta la vida económica, social y política y ello en torno al empleo de la escritura y la constitución de archivos. Nos dice Vernant: "Son los escribas cretenses, pasados al servicio de las dinastías micénicas, quienes, transformando la escritura lineal usada en el palacio de Cnosos (lineal A) a fin de adaptarla al dialecto de los nuevos señores (lineal B), les han aportado los medios administrativos propios de la economía palatina" (Vernant, Jean-Pierre; Op. cit., p.26). Esta escritura era hecha en tablillas. Sin embargo todo será trastocado cuando se produce la invasión doria, que rompe los vínculos de Grecia con el oriente, convirtiéndola en una civilización básicamente agrícola.. La escritura misma desaparece. Pero, cuando esta sea redescubierta, a fines del siglo IX, "tomándola esta vez de los fenicios, no será solo una escritura de otro tipo, fonética, sino producto de una civilización radicalmente distinta: no la especialidad de una clase, los escribas, sino el elemento de una cultura común. Su significación social y psicológica se habrá transformado –podríamos decir invertido- la escritura ya no tendrá por objeto la creación de archivos para uso del rey en el secreto de un palacio, sino que responderá en adelante a una función de publicidad; va a permitir divulgar, colocar por igual ante los ojos de todos, los diversos aspectos de la vida social y política" (Vernant, Jean-Pierre; Op. cit; p.28).
Es cierto que actualmente los helenistas tienden a ver las civilizaciones egea o minoica y micénica como "obra común del mismo pueblo, que no es otro que el de los futuros griegos" (Saitta, Armando. "Guía crítica de la historia antigua "(México: FCE , 1996). En 1939 la recién descubierta escritura lineal B, llamada así para diferenciarla de la pictográfica, permitió acceder al primer archivo de documentos escritos de la Grecia micénica continental" (tablillas encontradas en el palacio de Pilos). Al poco tiempo ocurrió su desciframiento. A comienzas del siglo XX el arqueólogo Arthur Evans había descubierto, en el palacio minoico de Cnosos, en tablillas de arcilla y con tres tipos diferentes: una pictográfica o jeroglífica, una escritura cursiva que Evans la llamó lineal A y una tercera, modificación de la anterior y que fue llamada lineal B. Nuevas excavaciones permitieron llegar a las conclusión de que la lineal A era exclusiva de Creta, mientras que la lineal B era usada en Cnosos y en toda la península griega.. Michael Ventris y John Chadwich lograrían el desciframiento de la escritura lineal B.
Eric G. Turner en "Los libros en la Atenas de los siglos V y IV a.C." que forma parte de la obra colectiva "Libros, editores y público en el Mundo Antiguo" (Madrid: Alianza Editorial S.A. 1995), cuyo director es nada menos que Guglielmo Cavallo, nos señala que el libro más antiguo, conocido por nosotros, es una copia del nomos de Timoteo, «Los Persas», escrito en papiro y hallado en Abusir, no lejos de Menfis, al parecer del siglo IV a. C. y perteneciente, muy probablemente, a un músico itinerante jonio. Leer y escribir era lo normal en la sociedad ateniense de los siglos V y IV a.C. Se escribía fundamentalmente sobre papiro. Turner nos señala que la palabra Biblos significa «documentos» y ello porque los griegos preparaban folios de papiro que, una vez escrito, se plegaban horizontalmente varias veces y se sellaba, como se sabe que se hacía con cartas y documentos. Los griegos aprovecharon el papiro egipcio, pero lo prepararon diferente logrando la fabricación de folios y, por otra parte, a diferencia de los escribas egipcios que utilizaban una especie de pincel para escribir, los griegos emplean el kalàmos (caña o pluma). En cuanto a la influencia mesopotámica entre la escritura griega, Turner señala que muy probablemente la pluma, que desplazó al pincel, haya sido importada de Mesopotamia.
Según G. Cavallo, refiriéndose al importante papel de la oralidad dentro de la lecto-escritura señala que la Grecia del siglo V a. C. era auditiva (audición de textos) y no auditiva y visual al mismo tiempo (lectura de textos en voz alta). Señala que, al parecer, fue "entre las dos generaciones de Heródoto y Tucídides [que] tuvo lugar la transición de la oralidad a la cultura del libro". Heródoto representa la primera y Tucídides la segunda. Un aspecto poco enfatizado es el referente a que los libros en general, y los de los sofistas en particular, despertaron el rechazo, nada menos que como una manera de sustraerse a la nueva técnica que utilizaba el papiro, que, al fin y al cabo, solo era un nuevo soporte escritural. Nada menos que Platón es uno de los representantes de esa oposición al libro. Debemos remarcar que "los sofistas habían descubierto qué valor podía tener la difusión del libro para instaurar un nuevo sistema cultural" Pero el impacto del libro fue tal que incluso en la Academia de Platón y en el Liceo de Aristóteles se utilizaban los libros. Platón poseía una buena colección de libros. Algo más, la primera biblioteca privada al parecer fue la de Aristóteles, la cual caería en poder de Sila cuando este saqueó Atenas, en el 86 a.C. Aristóteles, según todos los indicios, parece ser también el primer bibliotecólogo: Enseñó al rey de Egipto el método para organizar una biblioteca. Como vemos larga data tiene la novofobia y en este caso concreto la oposición a nuevos medios para la difusión del pensamiento, para la plasmación de los textos en nuevos soportes.
Un aspecto bien estudiado es el referente a la etapa de la oralidad de los textos. Hubo un largo periodo en el cual se transitó de la lectura oral a la lectura silenciosa, de la lectura en voz alta, a la lectura en voz baja hasta llegar a la lectura en silencio. Sin embargo Jesper Svenbro, en "La Grecia Arcaica y Clásica. La Invención de la lectura silenciosa" (En: "Historia de la lectura en el mundo occidental") nos señala que Bernard Knox ha demostrado que a los griegos debemos la invención de la lectura silenciosa, aunque es necesario reconocer que durante varios siglos más predominaría la lectura en voz alta. Alberto Manguel ha dedicado el capítulo "Los lectores silenciosos" para apreciar el tránsito a la lectura silenciosa, que tiene la ventaja de ser mucho más rápida.
No es totalmente cierto, por lo tanto que la scriptio continua, es decir la escritura que no tenía separación ni siquiera de palabras fuera un obstáculo para la lectura silenciosa. Como lo sugiere Knox, el manejo de grandes cantidades de texto, como la utilizada por los monjes dedicados a copiar manuscritos, habría constituido un factor para transitar a la lectura silenciosa, lo propio que la «word división».
La obra titulada "Entre el volumen y el códex. La lectura en el mundo romano" de Guglielmo Cavallo, es una valiosísima guía para tener un visión rápida pero documentada del libro y la lectura en Roma Antigua. Lo mismo que "Comercio librario y actividad editorial en el mundo antiguo" de Tönnes Kleberg. Los griegos innegablemente, pero también los etruscos, contribuyeron al progreso del conocimiento y del interés por los libros en Roma. Pierre Grimal en su obra "La vida en la Roma Antigua" nos relata en unos pocos párrafos como era la educación romana en la época de Augusto. El niño aún pequeño era confiado al gramático, quien le enseñaba a leer y escribir. Luego pasaba a manos del retórico quien lo iniciaba en las humanidades. Se buscaba que aprendieses a ser un orador ya que la elocuencia impregnaba toda la vida pública romana, aunque, como nos dice Grimal, la "elocuencia no era un fin es si mismo sino que debía permitir ejercer su influencia sobre los espíritus y las almas y, para ello, era necesario que el joven adquiriese el conocimiento de «todo lo que es humano»"(Op. cit.; p. 86-87). Es en esta etapa de la educación que los niños y jóvenes comenzaban a recibir la influencia de los pedagogos (poedagogus), instructores generalmente griegos, de condición esclavos, encargados de llevar a los niños a la escuela y luego ayudarles en sus tareas escolares. Como dice Grimal ; "A los pedagogos se les debe, con toda seguridad, la penetración tan rápida y profunda de algunas costumbres de vida y pensamientos griegos, influencia secreta, poco comprensible para nosotros ya que no se manifiesta en los testimonio literarios, pero que es importante reconocer y no minimizar" (Op. cit.; p. 85)
¿Pero que sabemos de los libros en aquella época? Según G. Cavallo, en una primera etapa la lectura y escritura eran exclusivamente una práctica exclusiva de temas religiosos y jurídicos, recogidos en los llamados «libros lintei» (de tela de lino) y en las «tabulae lignatias. Pero va a ser en el siglo II a.C. que aparecen los libros utilizando el papiro. Los libros griegos fueron el modelo de los libros latinos.. Leer un libro significaba leer un rollo. Se leía en forma privada y pública, lo mismo sentado que reclinado o echado. Era habitual la lectura en voz alta. A veces se utilizaba lectores especializados, de tal manera que la lectura devenía en indirecta y oral. En el caso de lectores no profesionales la lectura era lenta, por dos motivos fundamentales: por los diversos tipos de letras manuscritas que se utilizaban, algunos incluso con muchos adornos, y, por otra parte, porque a consecuencia de la influencia de los griegos se dejó a un lado la utilización de la interpuncta, puntos que indicaban la separación entre las palabras, y, en el siglo I a.C., se adoptó la scriptio continua . Ello implicaba que era necesario ser muy experimentado para individualizar la separación de las palabras y a la vez captar el sentido. Los libros fueron, en un primer momento, bastante escaso y muy caros, pero en la época de los emperadores bajaron bastante sus precios. Cuando estaban aprendiendo a escribir los niños utilizaban tablillas cubiertas de cera, pero ya más adelantados escribían sobre papel (charta), elaborado, como hemos dicho, con el papiro. James Stewart, en su obra "La vida íntima de los romanos" nos proporciona datos muy importantes sobre la educación romana. A este autor le debemos la expresión de que la polis de "Atenas era en realidad la Universidad del Imperio romano", para expresar la costumbre de los jóvenes de familias adineradas de concluir sus educación en las ciudades orientales de Grecia, muy especialmente en Atenas. (Op. cit ; p.97)
Con relación a los tiempos del importantísimo imperio bizantino, muy escuetamente debemos decir con relación al libro y a la lectura que, como señala Rolando Castillo, en el largo periodo de la historia bizantina se dio la existencia de una educación programada y sistemática con tres niveles : elemental, gramatical y retórica. Es cierto que en el primer nivel no se utiliza el libro porque el aprendizaje era básicamente de memoria, aunque se sabe que se empleaba la lectura de las fábulas de Esopo. En el segundo nivel se enseñaba a leer literatura griega clásica y el profesor, es decir el gramático, "solía explicarla y valorarla de manera crítica". En este nivel se utilizaban libros de texto, como "El Arte de la Gramática" de Dionisio Tracio, los "Cánones" de Teodocio de Alejandría. Se ejercitaba muchísimo la lectura, utilizándose preferentemente las obras de Homero. Esto no significa, sin embargo, que la utilización de libros no fuera algo excepcional en la sociedad bizantina, por lo que la educación era básicamente oral, lo que exigía mucho la memorización por parte de profesores y estudiantes. Los profesores podían tener una copia de algunos pocos libros y de seguro muchos otros en su memoria. R. Castillo, siguiendo al bizantinista Robert Browning, nos dice que el profesor leía en voz alta o transmitía en forma oral lo que tenía guardado en su memoria. En el tercer nivel (al cual se llegaba entre los 13 y 15 años) el libro de texto por excelencia era el denominado progymnásmata, que era un compilado de ejercicios que abarcaban los distintos géneros de la composición y cuyo autor era Aftonio de Antioquia, quien fue un maestro de Retórica en Atenas a fines del siglo IV. Este texto se usó hasta el fin de Bizancio, es decir hasta el siglo XV. Otros textos muy utilizados en la enseñanza de este nivel fueron cuatro obras de Hermógenes de Tarso. Cuando los turcos cayeron sobre Bizancio, muchos intelectuales se marcharon a Europa colaborando con el renacimiento europeo, en una medida aun no bien estudiada por los especialistas.
La Edad Media europea es, en gran parte, la heredera de la cultura grecorromana. Los manuscritos se continúan copiando en scriptio continua. Pero existe una diferencia sustantiva: la iglesia cristiana fomenta que todo cristiano alfabetizado debía leer, que la lectura ayudaba a la salvación del alma, que la lectura permitía conocer a Dios. Otra novedad, según Malcolm Parkes, fue el tránsito de la lectura oral a la silenciosa. La lectura oral supervivió en la liturgia, pero a partir del siglo VI comienza a cobrar importancia la lectura silenciosa y se le considera que es mejor que la oral, porque, como decía san Isidoro, "el lector aprende más cuando no escucha su voz".
Otro cambio importante fue el paso del libro-rollo al códice. En la Enciclopedia Británica al referirse a este hecho, leemos: "The substitution of the codex for the roll was a revolutionary change in the form of the book". Debemos, sin embargo, reconocer que el papiro como soporte de la escritura fue por varios milenios un material ideal: facilidad para escribir con tinta, borrar con agua, buena presentación, durabilidad e incluso facilidad de manejo y transporte. Se le ha señalado un inconveniente, el no poder ubicarse con facilidad un pasaje concreto, amén de otros, pero de menor importancia.
El códice de pergamino era un nuevo formato de libro, el cual ganaba en durabilidad al tener una encuadernación protectora, al mismo tiempo que era mucho más fácil de manipular, transportar y guardar (se calcula que su capacidad de almacenamiento comparado con los rollos era seis veces superior), y, lo tal vez más importante, era bastante económico. Este soporte fue muy apreciado por los cristianos, que como miembros de una civilización basada en el libro (La Biblia), vieron las enormes ventajas que el códice significaba para la difusión de la «palabra de Dios», por la facilidades que brindaba para localizar pasajes bíblicos en los momentos de sus reuniones.
El medioevo conoció tres tipos de instituciones de enseñanza y estudio: las escuelas monásticas, las escuelas urbanas y las universidades. Las dos primeras, según nos los recuerda E. Jeauneau, están mencionadas en una capitular de 789. Carlomagno, en dicha capitular, ordena que se creen escuelas en cada monasterio y en cada obispado. Las escuelas monásticas, nos dice Jeauneau, se adaptaba a las estructuras que rigieron Europa hasta fines del siglo XI. Pero cuando, hacia fines del siglo XI y comienzos del siglo XII, se amplía el comercio y aumenta la importancia de la ciudad, el centro de gravitación escolar se desplaza hacia ellas y es ese el momento que surgen las escuelas urbanas, también denominadas capitulares o catedralicias, sin que ello implique la desaparición de las monásticas. Según Jacques Le Goff es indisoluble la relación entre ciudad y profesional de la educación, "para el hombre para quien escribir o enseñar- en general ambas cosas a la vez- es su oficio; el hombre que tiene una actividad profesional de enseñante y de un sabio, el intelectual, en fin, no aparece sino a una con las ciudades. (Le Goff, Jacques "Los intelectuales de la Edad Media": Buenos Aires: EUDEBA, 1965; p. 12).
Según Jeauneau, si en el siglo XII la escuela sigue al maestro, en cambio en el siglo XIII es el maestro el que sigue a su escuela. Paralelamente al movimiento que lleva a los oficios a unirse en corporaciones, la gente de estudio se agrupa para defender sus derechos y sus privilegios y ello es el origen de las universidades.
Durante la etapa medieval el libro jugó un papel muy importante. Recordemos que los dos grandes métodos de enseñanza eran «la lección» y «la disputa». La "lección" era una lectura comentada de Aristóteles, de la Biblia y de las Sentencias de Pedro Lombardo. La "disputa" se hacía sobre un tema que se elegía de antemano y se adecuaba a un programa dado («cuestiones disputadas») o sobre un tema improvisado («cuestiones quodlibética»). [Jeauneau, E. La Filosofía Medieval" (Buenos Aires: EUDEBA, 1965) y Le Goff, Jacques, Op.cit; pp.122-126).]
Es muy importante destacar que el libro jugó en la Edad Media un papel muy importante en la educación, porque si la palabra del maestro era casi sagrada (el magíster dixit), sin embargo el maestro de los maestros era Aristóteles, es decir sus obras. Esto no debe hacernos olvidar que esa educación era esencialmente elitista y propia de un elite religiosa. Y es por ello, como bien señala Jacques Le Goff, que durante la alta Edad Media, durante el llamado renacimiento carolingio, los libros eran concebidos como una obra de arte, como un lujo, con una demanda muy escasa.: "...los libros no se hacen para ser leídos, sino para engrosar los tesoros de las iglesias o de los particulares ricos, es decir constituyen un bien económico antes que un bien espiritual..." (Le Goff, J.;op. cit; p. 16) El copiar los libros, era para los monjes copistas, no tanto una tarea que reflejase un interés intelectual, sino mas bien una tarea difícil que podía ser tomada como una penitencia y es por ello cuanto más se copiase las posibilidades de salvación eran mayores.
Un nuevo aspecto irá tomando fuerza a partir del siglo XII con los llamados traductores, consecuencia lógica del desconocimiento en occidente del griego, por predominancia del latín. Si bien es cierto que Pedro el Venerable utilizará la traducción como un arma para conocer directamente el islam y poder combatirlo, sin embargo la mayor parte de los intelectuales que se dedicarán a la traducción, lo harán sobre obras científicas y filosóficas, fundamentalmente de obras griegas y árabes.
El libro, en la Baja Edad Media, se convierte en uno de los instrumentos básicos del intelectual, de los alumnos y profesores de las universidades que hacen su aparición en el siglo XIII. Como dice Le Goff: "El libro universitario es un objeto completamente distinto de lo que había sido el libro de la Alta Edad Media. Está ligado a un contexto técnico, social y económico totalmente nuevo; es la expresión de otra civilización...Los excelentes trabajos del padre Estrés han mostrado en toda su magnitud la revolución que en el siglo XIII se opera en la técnica del libro y cuyo teatro es el taller universitario... La publicación del texto oficial de los cursos tuvo una importancia capital en las universidades. En 1264 los estatutos dela Universidad de Padua declaran: sin ejemplares no habría Universidad". (Le Goff, Jacques.; Op. cit; pp. 115-116)
Los libros de la etapa medieval, hemos ya señalado, destacarían, muchos de ellos, por su carácter artístico (aquellos que estaban dedicados a las personas con poder económico). Las ilustraciones comienzan a jugar un papel muy importante. La encuadernación se convirtió no sólo en una técnica sino sobre todo en un arte. Técnica de gran valía en la medida que la encuadernación cumplía un rol muy importante, toda vez que, al recibir el libro el tratamiento de un códice había que unir las hojas mediante su cosido, así como el resguardarlas de su deterioro (Al respecto leemos en la Enciclopedia Británica "The medieval book was a codex written on vellum or parchment").
Los monasterios jugaron un papel muy importante en la conservación y difusión libresca, aunque lenta porque se basaba en la labor paciente de los monjes copistas. Como podemos leer en la Enciclopedia Británica, la sustitución del rollo de papiro por el pergamino significó también la sustitución de los libros de los clásicos grecorromanos por los libros cristianos, de personajes tales como Orígenes, Tertuliano, san Agustín y san Jerónimo.
La expansión en la producción de libros, así como el nuevo interés por los clásicos grecorromanos, comenzará a partir del siglo XII, especialmente por el rol que comienzan a jugar las universidades, que serán las instituciones que demandarán libros. Al poco tiempo el humanismo también vendrá a jugar papel muy importante. Comenzaron a formarse importantes bibliotecas como la Biblioteca Medicea-Laurenziana, en Florencia, y la Biblioteca Apostólica Vaticana .
Relativamente poco tiempo transcurriría (a diferencia de los milenios del rollo de papiro) para que un nuevo soporte escritural hiciera su aparición y desplazara en poquísimo tiempo al pergamino: el papel. Invento chino que comienza con el llamado «papel de seda», en el siglo I de nuestra era., pero que tenía como limitación técnica el ser el producto residual de la fabricación de colchones y ropa de seda. Sin embargo, los chinos también escribían sobre un papel denominado «papel Baquiao» (por el lugar donde fue hallado por vez primera) y que era fabricado utilizándose fibras de cáñamo, mezcladas con una pequeña porción de fibras de ramio. Pero este papel Baquiao era también un producto residual: residuo de la fabricación de colchones y prendas de vestir de cáñamo. El gran salto se dio el año 105, cuando Cai Lun logra un método para fabricar papel utilizando corteza de árbol, cáñamo, trapos y redes de pescar rotas. Poco tiempo después Zuo Bo perfeccionaría esta técnica, logrando un papel más fino. Esta técnica de la fabricación de papel fue llevada a Vietnam y a Corea y de este último país al Japón. A mediados del siglo VIII la técnica de la fabricación de papel fue llevada a Arabia (fábricas en Bagdad, Damasco y Samarcanda). Los árabes se dedicarían a la fabricación y exportación de papel hacia Europa. El uso de papel, por lo económico y práctico, desplazó a todo otro soporte para la escritura. En el año 1150 los árabes establecieron fábricas de papel en España. Como dice Zhuang Wei en su libro "Cuatro grandes inventos en la antigüedad china" (Beijing: Ediciones en lenguas extranjeras, 1980); "El papel y el método de fabricarlo inventados por China se había extendido por todo el mundo y numerosos pueblos no sólo lo usaban sino lo fabricaban. Esto fomentó considerablemente el desarrollo de la economía y cultura de los diversos países" (Op. cit.; p.37).
Y complementando al papel, la aparición de la imprenta significaría un cambio tecnológico de gran trascendencia, porque permitía producir libros en cantidades antes nunca prevista y de esta manera dar un paso muy grande en la tendencia hacia la democratización de la lectura, en la medida que más personas podían tener acceso a los libros. En la Enciclopedia Británica aparece un dato muy importante al respecto. Se dice que antes de la invención de la imprenta, el número de libros manuscritos en Europa podía ser contados por miles. Pero que en 1500, es decir apenas 50 años después de inventada la imprenta, ya había más de 9 millones de libros. Los primeros libros impresos recibieron el nombre de incunables, de una expresión latina utilizada en 1639 para describir los inicios de la tipografía.
Cronológicamente se considera que de 1450 a 1500 es el período de los primeros libros impresos, es decir de los incunables, aunque como señala Steinberg, según lo consigna José Luis Checa Cremales en su obra "El libro antiguo" (Madrid: Acento Editorial, 1999), este criterio cronológico no es muy buen reflejo de la realidad de la aparición del libro impreso porque «Desde el punto de vista tipográfico, la primera mitad del siglo XVI forma parte del período de los incunabula por su riqueza de tipos diferentes» (Op. cit; p. 10). Según nos lo señala J.L. Checa, Europa produjo unos veinte millones de incunables: más del 65% estaban escritos en latín un 7% en toscano, un 6% en alemán, un 5% en francés y un 1% en flamenco. Como dice Checa «...el impreso sobre papel con caracteres móviles llamado incunable es, desde su nacimiento, lo que es el libro hoy en día: reproducible, intelectualmente duradero y estéticamente perfecto». (Op. cit.; p. 11). En la primera etapa de los libros impresos los incunables (del latín cunabulum=cuna) imitaban a los códices. Svend Dahl, refiriéndose a este hecho nos dice: «lograron en grado asombroso trasladar por completo la apariencia del códice de pergamino medieval al libro impreso y producir obras que no desmerecen en belleza junto a los manuscritos iluminados» (Dahl, Svend "Historia del libro". Madrid: Alianza Editorial S.A., 1999; p. 100).
El libro realmente adquiere su aspecto actual en la segunda mitad del siglo XVI, "cuando el texto se aligera, las líneas se alargan y los márgenes se ensanchan" (Checa, J.L. Op.cit.; p.11). Checa considera al siglo XVI la edad de oro del libro y puntualiza al siglo XVII como la etapa de la «legalización del libro». Señala que dicho siglo fue en toda Europa un período de decadencia de la imprenta, debido a la grave crisis editorial por «la falta de papel, la lentitud en la producción, el aumento de los impuestos, la falta de personal cualificado y de recursos en los editores» (Checa, J.L. Op. cit.; p. 14). Es en esta etapa que los editores se convierten de humanistas en comerciantes, lo que permitió remontar la crisis. Surge ya una verdadera organización empresarial impresora, con una normatividad muy moderna para las relaciones entre el escritor, el editor y los poderes civil y eclesiástico. Surge, es cierto, la censura religiosa, sobre todo muy marcada en España.(En 1501 el Papa Alejandro VI había recomendado a todos los países de fe católica establecer una censura de libros e incluso en 1559 por orden del Papa Paulo IV se produjo la quema de libros hebreos y en 1581 los manuscritos de la Divina Comedia fueron quemados en Lisboa. En 1599 el Papa Paulo IV inaugura el Index Librorum Prohibitorum)
El siglo XVIII constituye la etapa del resurgimiento de la cultura del libro. La técnica de la impresión mejora notablemente al lograrse una mayor calidad en la fundición de los tipos, así como por la calidad de la tinta. Es también una etapa de gran florecimiento comercial librero. Veamos el caso de la famosísima Enciclopedia (Diccionario razonado de todas las ciencias, artes y oficios por una sociedad de personas de letras"). Dicha obra fue un gran negocio de librería. Los libreros (editores en la denominación actual) André François Le Breton, Antoine Briasson, Michel David y Laurent Durand firmaron en 1745 un contrato para la traducción de la Cyclopaedia de Chambers. Pero como las traducciones producen menos que las obras originales, decidieron producir una enciclopedia francesa y para ello escogieron como directores a Denis Diderot y a Jean Le Rond D’Alembert.. Que la Enciclopedia fue un verdadero negocio, no hay la menor duda. Leamos lo que Jean-Marie Goulemot y Michel Launay escriben en su obra "El Siglo de las Luces" (Madrid: Ediciones Guadarrama;1969): "...Los libreros sabían por otra parte, que su empresa había puesto en juego demasiados intereses económicos y financieros y demasiadas personas para que el gobierno pudiese prohibirla o frenarla mucho tiempo: incluso hicieron chantaje y propagaron su decisión de imprimir la obra en el extranjero, con lo cual Francia perdería una cantidad apreciable de «divisas». Por lo demás, disponían de sólidos puntales en el andamiaje del Estado..." (Op. cit.; p. 177). Y Jean Pierre Guicciardi en "La aventura de la Enciclopedia" nos dice que es muy probable que Voltaire estuviera en lo cierto cuando afirmó que el negocio dio durante 25 años dinero suficiente para que más de 1000 obreros, grabadores e impresores, vivieran de él. Daniel Roche en "¿Hacen la revolución los libros? nos refiere que Le Breton, el socio mayoritario del gran negocio que fue La Enciclopedia, llegó a tener una enorme fortuna. Al morir deja un patrimonio de aproximadamente un millón quinientas mil libras tornesas (un obrero de París vivía con una libra diaria), cuando al casarse, en 1741, sólo disponía de 50 000 libras. Roche, escribe: "Comerciando con las ideas, este hombre (Le Breton) tan precavido como intrépido, contribuyó a cimentar el poder de los intelectuales parisinos, puso en un aprieto al Estado y a la Iglesia y suscitó el odio de los enciclopedistas -léase a Diderot y a Grimm- y la envidia de su gremio".
Es asimismo la época de los piratas de libros. El lionés Duplain es una figura legendaria de filibustero impresor, especializado en libros impresentables, as de las ediciones piratas que permiten a las imprentas de provincias competir con las de París.
El siglo XIX, centuria del maquinismo, significó el triunfo de la técnica en la producción del libro, lo que significó «la sustitución de los métodos artesanos del pasado por un sistema mecanizado» (Dahl, S. Op. cit.; p.230)
4. EL LIBRO EN LA ERA DE LA INFORMACIÓN: EL DESAFÍO DE INTERNET.
En un artículo acerca de la realidad actual de la Internet en Francia escrito por Virginie Coustet, Mathilde Lelièvre y José Baghdad nos encontramos con el siguiente sugestivo título: JE CLIQUE, DONC JE PENSE. El artículo puede ser consultado en:
http://www.sciences-po.fr/observatoire/obs4/clique.htm
Todos somos conscientes que la computadora e internet constituyen dos de las revoluciones tecnológicas más maravillosas de todos los tiempos. Las computadoras u ordenadores han dejado de ser el campo exclusivo de los genios de la informática y hoy se encuentra al alcance de cualquier persona de inteligencia promedio normal. Vive y convive con nosotros, ya sea en la escuela, en la universidad, en el trabajo, en las empresas a las cuales vamos a comprar bienes y/o a pagar servicios, etc. Y, en algunos casos, en nuestra propia casa. Es cierto que por lo general la usamos cada vez más, aprendemos más sobre su uso, aunque constituye uno de esos aparatos misteriosos con los cuales hacemos maravillas, pero sin saber como lo hace, muchas veces sin importarnos como lo hace (Eso lo creemos está reservado para los iniciados en esa exclusiva y hierática sociedad de los nuevos brujos informáticos. ¡Acaso no nos hablaron del retorno de los brujos!)
Con internet aparece una nueva generación: la generación web, conformada por "...millones de jóvenes menores de dieciocho años que no solo están familiarizados con las computadoras desde niños, sino que también tienen acceso a Internet desde las escuelas y universidades. Un niño que tenga ahora ocho o diez años aprenderá a utilizar Internet como un recurso más para su educación. El ordenador conectado a la red será, es, un instrumento de trabajo para dar acceso a la biblioteca más grande del mundo" (García «Garanz», Fernando. "Libros en Internet" (Madrid: Editorial Espasa Calpe S.A. 1998; p.18)
Marcela Czarny en su libro "La escuela en Internet, Internet en la escuela. Propuestas didácticas para docentes no informatizados" (Rosario-Argentina: Homo Sapiens Ediciones, 2000) nos recuerda que con o sin Internet el desafío más grande de la educación es el educar para cambiar y no educar para repetir. Actualmente la cantidad de información disponible es abrumadora y como la calidad de la información es muy variada, el desafío más grande es lograr que los estudiantes vayan adquiriendo (es algo que requiere tiempo, madurez y conocimiento) agudos criterios de selección, espíritu analítico y crítico que siempre han sido metas de la educación, pero que hoy se extreman porque al navegar en océanos de información, se requiere ir aprendiendo qué fuente es valiosa y cuál no. Es cierto que esto también valía para las informaciones que se podían encontrar en los libros, periódicos y revistas, pero es innegable que hoy a través de Internet se tiene acceso a información en un número desproporcionadamente alto (lo que motiva que se hable de una «infoxicación»), pero que al pasarlo por el tamiz de la selección se va reduciendo, hasta poder quedarse con las necesarias informaciones de alta calidad. Y cuando digo información no solo me estoy refiriendo a textos sino a todo tipo de material de multimedia.. La posibilidad de acceder a museos a través de visitas virtuales es una fuente valiosa de conocimiento y de fomento de la sensibilidad artística. Lo propio ocurre con algunos museos de voces de personajes famosos. O el poder admirar y leer el facsímil de obras que han sido digitalizadas porque requieren ser salvaguardadas. Y resulta que en esa digitalización la resolución de detalles es superior a la que la observación directa del manuscrito físico permite. Esto es una maravilla y está al alcance de cualquier verdadero lector, es decir de aquel que va a encontrar placer porque lee no solo para informarse sino porque la lectura, en cualquier soporte, le brinda deleite y, ahora, la espectacular posibilidad de tener acceso a obras que por encontrarse en salas especiales de investigación solo estaba a disposición de un reducidísimo número de especialistas. Podemos gozar, por ejemplo, con la digitalización de la crónica de Felipe Guaman Poma de Ayala realizada por la Biblioteca Real de Copenhague, dentro de su proyecto de digitalización del valiosísimo material de su Departamento de Manuscritos y Libros Raros, considerando además que la mencionada crónica había sido propuesta, en mayo de 1997, para su inclusión, por parte de la UNESCO, en la lista de "Memoria del mundo". Como dice Rolena Adorno, que nos obsequia un valiosísimo estudio introductorio a la obra del cronista indio: "Tanto si el lector quiere leer el texto en prosa del manuscrito o simplemente examinar sus casi cuatrocientas páginas de dibujos, esta extraordinaria versión digital posibilita un fácil acceso para el especialista y para el amateur". Y esto que decimos sobre esta crónica lo podríamos decir sobre la edición príncipe de El Quijote, para sólo citar dos obras de las muchas que ya han sido digitalizadas. Lo que pretendo es que se comprenda que internet abre una puerta maravillosa para todo aquel que se quiere acercar a ella con la curiosidad intelectual que ha caracterizado desde siempre al Homo Sapiens. Y si antes los lectores gozábamos con la lectura que empleaba átomos, hoy, sin abandonar esos libros, se nos ha abierto un mundo maravilloso. No hay ninguna justificación para mostrarse reacio a gozar con sus encantos.
Marcela Czarny nos señala algunos prejuicios, en torno a la internet, que se esgrimen dentro del sector docente:"No... A mí de Internet no me hablen. Yo no sé nada de computación" "¿Internet?. No gracias. Suficientes problemas ya tengo en clase". "No estoy de acuerdo con las nuevas tecnologías. Son la base de una educación tecnocrática que apunta a que los alumnos dependan de aparatos hasta para sumar dos más dos". "Tengo miedo de empezar a navegar y «hundirme» en el mar de información que ofrece Internet". Ni estos ni otros prejuicios tienen una justificación. La explicación que encuentro frente a las actitudes dubitativas o de franco rechazo, es la novofobia, de la cual nos habla el filósofo Mario Bunge. En una entrevista que le hiciera El Comercio de Lima, en su suplemento dominical, el 8 de mayo de 1997, Bunge al referirse a los niveles primario y secundario, nos dice con relación a la escuela y el avance tecnológico: "Pedirles que produzcan algo que no sea entusiasmo por el aprendizaje es absurdo. Tienen sólo dos misiones: Una, enseñar; y otra enseñar a que los alumnos aprendan a aprender por su cuenta, porque una vez que egresan ya no tendrán al maestro, a la maestra a quien preguntar, se las arreglarán solos. Y hoy día, en un mundo que cambia tan rápidamente, el que no sigue aprendiendo toda la vida se estanca, queda atrás. En la Argentina decimos "al camarón que se duerme lo arrastra la corriente", ustedes también lo dicen. (se refiere al Perú) Eso pasa ahora mucho más que hace 100 años, entonces las cosas cambiaban más lentamente; hoy, al impulso de la ciencia y de la técnica, el mundo está cambiando muy rápidamente". Es una obligación del docente el estar con las últimas innovaciones, el sacarle el máximo de provecho en su tarea docente y asimismo para su propia experiencia, porque en la medida que él logre sentir placer con esos avances podrá transmitir ese sentimiento a sus alumnos.
En el artículo "Lápiz, Teclado... todo vale para acercarse a las letras " aparecido en Escuela en Acción, marzo-abril 1999 (citado por Félix Sagredo) podemos apreciar la actitud positiva de los docente frente a las nuevas tecnologías. Como hemos señalado no tiene sentido la novofobia, mucho menos dentro de los docentes que tienen que interactuar con niños y jóvenes que en muy poco tiempo estarán inmersos, quiéralo o no el sistema educativo, con la nueva sociedad de la información. En ese artículo leemos lo siguiente: «La escuela no puede olvidar la influencia de las nuevas tecnologías, ni discurrir manteniendo las distancias, sino que debe confluir con ellas, puesto que los niños y niñas de nuestras aulas habrán de utilizarlas. Estaba decidido. Había llegado el momento. En nuestras aulas iba a aparecer "El rincón del ordenador". Pero surgían los interrogantes: ¿cómo empezar?, ¿dónde ponerlo?, ¿cuál sería la organización adecuada?, ¿será suficiente un ordenador...? Conscientes de que las respuestas las iríamos obteniendo con la práctica, empezó la aventura. Nuestros alumnos y alumnas escriben "a su manera" desde los tres años, de modo que a partir de ahora se trataba de escribir con un instrumento más, en el que hay que pulsar teclas ... Una de las primeras preguntas que surgen ante la experiencia ya tiene respuesta... Aunque solamente llevamos un mes con este "rincón" nos parece altamente gratificante por la cantidad de situaciones tanto de aprendizaje como de interacciones que se generan en él. Pensamos seguir con él todo el resto del curso y trataremos de conseguir más ordenadores, bien sea a través de entidades privadas o de la generosidad de las personas relacionadas con el centro, como ha ocurrido en esta ocasión».. (Mª Pilar Martínez, Concepción Barcala. CEIP "Antonio Machado", Colmenar Viejo, Madrid )
En realidad, los cambios que se han operado últimamente son el producto de un largo proceso de innovaciones tecnológicas. Al comienzo de este trabajo decía que frente a la pregunta acerca de si el libro estaba en peligro de extinción debido al avance de la tecnología digital, de las tecnologías de la información, señalaba que el problema estaba mal planteado, debido a que cuando hacemos un recorrido histórico acerca de la lectura y del libro, nos encontramos que no es un período de inmovilismo. Algunos cambios fueron profundos y siempre en beneficio de lo que en última instancia es lo más importante, lo más trascendente: la lectura, la información, la concretización y transmisión del pensamiento valiéndose de medios que lo hacen perdurable. Es inconcebible plantearse la posibilidad de la desaparición de la lectura. Considero que la etapa de la cultura oral fue la fase primera dentro del gran desarrollo cultural y que resulta imposible concebir a una nueva etapa de oralidad pura.
Reflexionemos en el hecho de que el libro es solo uno de los tantos soportes que ha tenido la escritura. Un soporte que significó un avance tecnológico extraordinario, comparable sólo al que actualmente se está viviendo con la informática. Francisco Aguadero en su libro "la sociedad de la información" (Madrid: Acento Editorial, 1997), nos dice: "En realidad, el desarrollo tecnológico no es nuevo; es un proceso social; y como tal, no termina. Se inició con el hombre en la prehistoria... Ahora bien, no cabe ninguna duda de que la cantidad de cambios tecnológicos acaecidos en las últimas décadas en torno a las tecnologías de la información y la comunicación, principalmente, incitan a la historia a que los juzgue, sobre qué tiene realmente de revolución tecnológica, una vez que con perspectiva histórica se pueda analizar el grado de impacto y asimilación producido en la sociedad" (Op. cit.; p. 11). Lo que tampoco es nuevo es la novofobia. En la época antigua, ya lo hemos señalado, más específicamente en la Grecia del siglo V, la del gran esplendor cultural, se dio un rechazo, y por personalidades de la talla de Platón, a la cultura basada en el libro, en la escritura, en tanto que los sofistas se convirtieron en los abanderados de la nueva tecnología, la cual reemplazaría a la cultura oral.
Mucho tiempo tardó en imponerse la lectura silenciosa, incluso ya aparecido el libro de papiro y posteriormente el códice. Y por supuesto que la aparición de la imprenta hizo poner el grito en el cielo a aquellos que querían seguir con los manuscritos. Argumentaban sus detractores que la reproducción en grandes cantidades de los libros iba a llevar a la humanidad a la perdición, porque no estaba preparada para leer todo lo que pudiera caer en sus manos, sin el filtro de los custodios del saber. Román Mazzilli, en un artículo dedicado a la tecnofobia, nos dice: «¿Qué se dijo del libro en el momento de su nacimiento? Que era un arma del diablo que enfermaba las mentes de las personas, que les cambiaba hasta el color de la piel y ensombrecía el semblante –piénsese que se leía a la luz de velas, muchas veces a escondidas-. Además era un objeto que venía a destruir la comunión de la gente que hasta ayer nomás formaba rondas para escuchar las narraciones orales y hoy se aislaba para establecer contacto con un objeto: el libro» (Mazzilli, Román. "Algunas imprecisiones sobre nuestra realidad virtual: La tecnofobia de Gutenberg a Internet" (http://www.campogrupal.com/tecnofobia.html).
Debemos saber, como nos lo cuenta Carlos Sáez, en su interesantísimo trabajo "El libro electrónico" (http://scrineum.unipv.it/saez.html) que refiriéndose a la recién inventada imprenta el veneciano Filippo di Stara llegó al extremo de decir que «la pluma es una virgen, la imprenta una puta». Nos dice Sáez que con ello el veneciano se refería "no solo al peligro que veía de que se plasmasen por escrito textos inmorales heterodoxos, sino a que la imprenta divulgaría el saber entre los ‘ignorantes’. Recelaba así el temor de que la imprenta acabara con el tradicional monopolio de unos pocos sobre la cultura escrita". Y no nos olvidemos, como nos lo recuerdan Félix Sagredo Fernández y Ma Blanca Espinosa Temiño en "Del libro, al libro electrónico-digital" «que algunos inquisidores del siglo XVI solicitaban al Papa Julio II la publicación de una Bula que permitiera quemar todos los productos de papel, denominados por ellos "artilugios del demonio", que luego conocimos expandido por el orbe con el nombre de imprenta.» (http://www.ucm.es/info/multidoc/multidoc/revista/num9/cine/sagredo.htm#titulo)
Por lo general cuando ahora se nos habla de la imprenta y de lo que significó para su tiempo se suele pasar por alto, salvo entre los estudios especializados, la reacción negativa que ella ocasionó y como se repitió la reacción conservadora que se había dado en el siglo V a..C. en Grecia. Novofobia y conservadurismo caracteriza la reacción frente al invento revolucionario de la imprenta. Hoy deberíamos conocer y comprender mejor esa reacción y reflexionar sobre sus causas profundas para tener una comprensión más exacta sobre lo que sucede actualmente cuando nos enfrentamos a cambios tecnológicos tan grandes que también generan la reacción novofóbica, sobre la cual nos ha hecho reflexionar Mario Bunge y el escondido conservadurismo bajo el disfraz de temores imaginarios frente a potenciales peligros que están acarreando las innovaciones tecnológicas como Internet.
Leemos en un interesante trabajo de Roger Chartier, de la École des Hautes Études en Sciences Sociales-Paris, titulado "El concepto del lector moderno" (http://cervantesvirtual.com/historia/CarlosV/cultura.shtml) aspectos muy importantes sobre la reacción que originó la imprenta y que consideramos necesario citar porque, como volvemos a enfatizar, es necesario que esto no quede en el campo exclusivo de los especialistas porque al encontrar similitudes de fondo entre reacciones ocurridas en el pasado con las actuales podremos tener una visión más comprensiva que nos ayude a comprender mejor situaciones presentes. Leemos en el citado trabajo con relación al desprecio que generó la imprenta por la supuesta democratización cultural que iba a generar dicho invento. "Semejante divulgación de la cultura escrita otorgada por la imprenta, fundamentó el desprecio de la nueva técnica y de sus productos (Bouza, 1977). Duraderamente en los siglos XVI y XVII se opuso a la alabanza de la invención de Gutenberg, las quejas contra las corrupciones que había introducido. Tanto los autores fieles a un modelo aristocrático de la escritura como los eruditos de la «Respublica litteratorum» despreciaban el negocio de los libreros y la publicación impresa de los textos, porque según ellos, corrompían a la vez la integridad de las obras, deformadas por los yerros y gazapos los componedores y correctores ignorantes, la ética literaria, destruida por la codicia, la avidez y las piraterías de los editores, y, finalmente, el sentido mismo de los textos, comprados y leídos por lectores incapaces de entenderlos. Los aristócratas y los eruditos preferían la circulación manuscrita de las obras porque destinaba los textos sólo a los que podían apreciarlos o comprenderlos, y porque expresaba la ética de obligaciones recíprocas que caracterizaba tanto la urbanidad nobiliaria como las prácticas intelectuales eruditas".
La resistencia al cambio fue sustantiva. El apego a los manuscritos, ¿ acaso no nos recuerda a actitudes actuales de aquellos que tiene una actitud cerrada de oposición a los cambios electrónicos en materia de soporte de los libros? Aunque es bueno reconocer que muchas personas que no tienen el hábito de la lectura lo que están desarrollando es una actitud tipo moda y de ignorancia total al creer que las bibliotecas y con ellas lo libros y revistas van a dejar de existir porque basta poseer una computadora e Internet para tener todo lo que uno desea saber. Mario Bunge en un magistral conferencia "Tres mitos de nuestro tiempo: Sociedad virtual, globalización igualamiento socio-económico por obra de la red electrónica y del libre comercio" realizada el 22 de mayo de 2001 y que la Universidad Inca Garcilaso de la Vega la ha publicado en su revista Argumentos y Novedades (Lima: Universidad Inca Garcilaso de la Vega, Año 3, N° 3, abril 2002; pp.173-189) al referirse al mito de la sociedad virtual señala que según esta utopía, entre otras cosas "... las aulas se convertirán en talleres en que cada estudiante estaría frente a una pantalla sin ver a sus instructores, ni interactuar con sus padres salvo a través de la pantalla. Mejor aún, las aulas desaparecerían, y todos aprenderíamos sin salir de casa, las bibliotecas serían desplazadas por internet,..." Las personas que sostienen esto (creen sería el mejor calificativo) son, por lo general, aparte de la utopistas, por lo general de nivel cultural que deja mucho que desear, que siempre han tenido pereza intelectual y no han leído o han leído por obligación, que ya sabemos que no es verdadera lectura y consideran que internet es la no-lectura, el no-libro, con lo cual demuestran su total ignorancia sobre lo que es realmente o lo que potencialmente significa internet. Son personas incapaces de comprender lo que son ahora las bibliotecas y mucho menos pueden apreciar el significado cultural de la nueva Biblioteca de Alejandría que ha vuelto abrir sus puertas el 16 de octubre del 2002.( Tras casi dos milenios de ausencia, la apertura de la nueva Biblioteca de Alejandría es un acto de coraje y esperanza del gobierno egipcio y de la UNESCO, sus principales mecenas. Su monumental edificio tiene capacidad para 8 millones de volúmenes y alberga, además, un centro de conferencias para 3200 personas, un planetario y cinco institutos de investigación entre los que se encuentran la Escuela Internacional de Estudios en Información, el Laboratorio de Restauración de Manuscritos Raros y un centro de Estudios del Internet que ya ha permitido que algunos de los 10.000 manuscritos y libros raros de la rica colección de la biblioteca hayan sido digitalizados).
Pero volvamos al punto de lo que implicó la resistencia a la imprenta y a la divulgación cultural. En el citado trabajo de Roger Chartier leemos "No abandonó el lector moderno los manuscritos. En las casas aristocráticas, la advertencias y consejos que los nobles componían para sus hijos conservaron una forma manuscrita que, a la vez protegía su secreto o privacidad y permitía la incorporación de correcciones o adiciones. Pero más allá del ámbito nobiliario, la lectura de los textos manuscritos se mantuvo durante toda la primera Edad Moderna".
Uno de los aspectos que se le critica a la nueva tecnología de la informática, de la expansión incontenible de internet con relación a los vínculos interpersonales, es que, a semejanza de lo que en su época se le criticó al libro, internet según sostienen algunos, crea una relación adictiva con referencia a un objeto, en este caso la computadora y que por ello se corre el riesgo de generar personas que rompen vínculos con sus semejantes, para volverse casi autistas. ¡Nuevamente la novofobia y el avizorar futuros apocalípticos!
Sin embargo ello no es todo lo trágico con lo que se suele pintar. Un trabajo bien meditado, elaborado a través de la red por Máximo Lameiro y Roberto Sánchez, titulado "Vínculos e Internet. Investigación cualitativa acerca de nuevas formas de vincularse" (cuya metodología de trabajo fue a través de la red por dos personas que no tenían relación física directa), estudio que data de abril de 1998 y que puede leerse en http://www.campogrupal.com/vinculos.html, nos permite una aproximación muy certera sobre esta problemática. Ellos señalan que el primer acercamiento a internet no tiene, por parte de los que se inician en su uso, un propósito definido, sino que obedece a una suerte de curiosidad intelectual, para saber de qué se trata esa cuestión del ciberespacio y que una vez satisfecha esa curiosidad quedan como usuarios de internet fundamentalmente por la dimensión interpersonal de internet (chat y e-mail) y no así por su poder informativo. "En este sentido Internet desborda la función puramente utilitaria de proveer información para convertirse en un instrumento que acerca a las personas, permite su comunicación y el establecimiento de vínculos duraderos entre ellas". (Op. cit) . Lo novedoso es que el ciberespacio resulta un medio liberador en la medida que el vínculo interpersonal no es cara a cara, la persona se torna como invisible y queda expresada sólo en palabras. Como dicen los autores citados: "Así podemos ser sin ser vistos y podemos establecer una relación con el otro sin verlo".Esta invisibilidad en la relación interpersonal permite que se puedan reprimir y a la vez aflorar aspectos de la personalidad, porque no existe el freno que significa una relación directa (cara a cara). Por esto es que los citados autores adelantan, como una de las hipótesis que manejan la referente a que "toda persona que interactúa en el ciberespacio desarrolla una nueva personalidad que puede diferir desde un grado mínimo a un grado máximo con su personalidad del espacio habitual de su experiencia cotidiana". Probablemente, nos dicen Lameiro y Sánchez, la supuesta "deshumanización" o "irrealidad" de los vínculos interpersonales a través de internet se deba al hecho de que los usuarios tienen una experiencia aún corta de esta nueva realidad y muy presumible las nuevas generaciones de usuarios aprenderán este nuevo modo de relación (in absentia del cuerpo) con mayor "naturalidad". Por todo ello es que el correo electrónico y el chat constituyen los aspectos más importante para la casi totalidad de usuarios de internet. El correo electrónico tiene, por el hecho de ser una comunicación off-line, una ventaja sobre el teléfono, que es una comunicación on-line. El teléfono no da tiempo para una adecuada reflexión, cosa que sí se obtiene en las relaciones y comunicaciones vía e-mail, que posee una estructura diferida en la comunicación. El chat, en cambio, se asemeja al teléfono en su carácter "on-line", es decir la comunicación es en tiempo real y la respuesta tienen que ser inmediata, lo cual le quita la reflexividad que da el e-mail, aunque sus usuarios constantes señalan como ventajoso la inmediatez del intercambio, así como el hecho de poder participar en el «chateo» varias personas a la vez, lo cual tiene que ver con el carácter lúdico que se da en el hábito que adquieren algunos usuarios de la red, fundamentalmente jóvenes. Una investigación internacional sobre el impacto de Internet en los jóvenes, a cargo de investigadores de Francia, Canadá, Suiza, Bélgica, Italia, Italia, España y Portugal, con chicos de entre 12 y 17 años, llegó a la conclusión de que los jóvenes prefieren el chat al correo electrónico, navegando en forma solitaria, o a veces con un hermano o un amigo, pero raramente en familia, ven más a Internet como un divertimiento que como una herramienta de trabajo y tienen la tendencia a volver sobre un reducido número de sitios conocidos, antes que aventurarse a explorar nuevas posibilidades.
Otro aspecto que atrae a los jóvenes son los juegos cada vez en mayor cantidad y muy sofisticados al cual pueden tener acceso vía internet. De esta manera nos encontramos con que los niños y los jóvenes, y también muchos adultos, acceden a Internet no para aprovechar toda la descomunal fuente de información que ella nos puede brindar, sino para establecer vínculos interpersonales y para distraerse, e incluso para acceder con una facilidad nunca antes dada a la pornografía.
¿Pero ello descalifica a internet? Por supuesto que no, puesto que con los libros, revistas y periódicos (medios que utilizan como soporte el papel) sucedió y sucede algo parecido. Es innegable que mucho de lo que se edita y lee (que es realmente poco) es material literario de escaso valor cultural. Más se publica y lee en función de la simple y trivial distracción. Muchos de los libros y autores que se ponen de moda, o que los ponen de moda, a semejanza de cómo se hace en otras actividades (cantantes, por ejemplo) son de escasísimo valor real. Pero debemos ser comprensivos y entender que el interés principal del mayor porcentaje de seres humanos es eminentemente hedónico, y que ello se satisface a través de lecturas que solo distraen, en el mejor de los casos. Lo malo de esta tendencia es que cada vez se lee menos y cada vez se deteriora o se devalúa el contenido de las publicaciones.
Podemos comprender con claridad que internet no pone en peligro el libro, porque ya hemos señalado que lo medular es la escritura y la lectura. Que el libro sea de papiro, pergamino, papel o electrónico es lo accidental. Lo esencial es la escritura y ella exige, necesariamente, un soporte, salvo que pretendamos volver a la etapa de la oralidad. Como dice Armando Petrucci en "Leer por leer: Un porvenir para la lectura": "¿Cuál será en el futuro próximo la actividad de la lectura de los hombres?, ¿cuánto se extenderá socialmente y sobre qué tratará?. ¿Qué importancia y qué funciones tendrá en la sociedad?, ¿la demanda de la lectura crecerá o disminuirá?. Y cómo se comportarán con respecto a esto las diversas áreas socioculturales del planeta? Y, por último, es verdad lo que se ha afirmado recientemente, es decir que «la actividad de leer se retrae en la misma medida en que la operación de leer se universaliza»?"
Petrucci nos dice que es en los Estados Unido donde se da la más clara diferencia entre una cultura juvenil mediática, volcada en la música rock, el cine, la televisión y los juegos electrónicos y que deja en segundo plano la lectura, limitada esta a obras de narrativa contemporánea y sobre todo de ciencia ficción y tebeos; y una cultura juvenil tradicionalmente cultivada, que se basa en la lectura de libros, en la asistencia al teatro y al cine de calidad, en escuchar música clásica y en el uso complementario de las nuevas tecnologías mediáticas". El lado opuesto de esta medalla, según nos los señala Petrucci, es el Japón. Dicho país posee la más grande concentración de lectores «experimentados», a lo que corresponde una industria editorial que produce casi cuarenta mil títulos al año, con una tirada total de cerca de mil millones y medio de ejemplares y que cuenta con unas cinco mil empresas editoras. Es un país con lectura generalizada debido al prestigio de la escritura y porque el japonés considera un deber el estar informado y formado por la cultura escrita y donde, además, el prestigio de las escuelas y la universidades está fuera de cualquiera duda.
5. LOS DISCOS ÓPTICOS: CD ROM Y DVD
Los discos ópticos son aquellos que tienen capacidad de almacenamiento binario. Son «leídos» por un lector óptico. Los CD (Compact Disc) son aquellos que son utilizados para almacenar audio (fundamentalmente música hasta 74 u 80 minutos). Son los CD de música que compramos y que tienen esa duración como máximo y que pueden ser reproducidos en los equipos de sonidos convencionales. Sin embargo cuando son procesados para ser utilizados en las computadoras los CD se convierten en CD ROM (Compact Disc Read Only Memory) y su capacidad se potencializa de tal manera que en un solo CD se pueden incluir una gran cantidad de audio, además de textos, imágenes, vídeos y animaciones. No hace muchos años atrás aparecieron los que en un primer momento fueron llamados los POWER CD, definidos como un producto mixto que podía ser reproducido tanto en un lector de CD Audio convencional como en un lector de CD Rom, que tenía una pista de datos (no reproducible en equipos de sonidos) que el usuario que no tenía computadora no debía utilizar (el equipo de sonido no reconocía la pista de datos como no ejecutable) y esto convertía al POWER CD en un producto mixto que podía ser utilizado como un simple Compact Disc convencional o como un CD Rom. Pero al poco tiempo aparecieron POWER CD cuya pista de datos es obviada por los equipos de sonidos los cuales solo ejecutan las pistas con música, es decir que el sistema denominado Extra CD no obliga a saltar ninguna pista especial cuando se utiliza un lector de CD Audio Este tipo se emplea en los CD relacionados con música clásica, sus autores e intérpretes. Los CD aplicados solo al sonido aparecieron en 1982
Igor Galo en su "Diccionario de Internet" (Madrid: Acento Editorial, 2001) define el CD-ROM como el "Disco capaz de almacenar texto, sonido, imágenes o cualquier tipo de datos. Es uno de los principales soportes de la revolución multimedia dada su gran capacidad de almacenaje, hasta 700 Megas de memoria..."(Op. cit.; p.24)
Un CD-ROM constituye un libro electrónico, con la ventaja de no sólo tener texto e imágenes, como en los libros en papel, sino que además permite incluir sonidos, vídeos, animaciones y películas, aunque la calidad de reproducción de imágenes no es de óptima calidad, sobre todo cuando se incluyen fragmentos de vídeos y películas. Esta limitación se ha solucionado con el nuevo disco óptico, el DVD (Digital Versatile Disc),
que presenta dos tipos: DVD-RAM, que permite la grabación y borrado de datos informáticos de forma repetida y el DVD-ROM con información grabada que no puede ser borrada ni modificada. El DVD cuyo origen se remonta recién a 1995, tiene, entre otras, una característica que lo hace superior al CD-ROM ya no sólo en cuanto a reproducción de imagen de altísima calidad, sino en cuanto a cantidad, porque permite almacenar 25 veces más información que los CD-ROM actuales. Un CD normal admite unos 700Mb, mientras que en cada una de las capas o sustratos del DVD (el CD posee una sola cara y una capa donde grabar, en tanto que el DVD puede llegar a tener dos caras, cada una de ellas con una o dos capas de sustratos) caben casi 4,5 Gb, es decir un total, en sus 4 sustratos, de 17 Gb. Si el CD nació para reproducir música, el DVD lo hizo para reproducir películas, sin embargo muy pronto ambos tipos de discos ópticos mostraron las posibilidades fabulosas de permitir libros de soporte magnético.
En poquísimo tiempo nos hemos ya familiarizado con estos libros electrónicos, que tiene la ventaja, entre otras cosas, de comprimir miles de páginas en uno o unos pocos discos. Quién se iba a imaginar, por ejemplo, que la Enciclopedia Británica, para citar una obra tan valiosa y famosa, iba a necesitar tan solo 3 cm x 14 cm de espacio para su ubicación (y ello considerando el estuche de cada uno de sus 3 CD). Lo propio podríamos decir de la Enciclopedia Encarta que en su versión 2002 emplea 4 CD. Innegablemente esto constituye una gran ventaja, porque, como dice Fernando Savater, muchas personas nos hemos hecho de bibliotecas que no caben en nuestras casas, de tal manera que vivimos en bibliotecas en la que metemos algunos muebles. No sé, por ejemplo, dónde pondría todos los volúmenes de la Enciclopedia Británica y la Enciclopedia Encarta 2002. Como son obras de consulta y no libros para ser leído de un solo aliento, resultan también muy prácticas para su consulta y, por otra parte los hipervínculos constituyen una herramienta utilísima que permite saltar de un texto a otro pero sin perder, por lo general, el tema que motivo la consulta. Qué alivio el poder ahora disponer de toda una enciclopedia de 30 o más volúmenes, fácilmente ubicables en espacios de pocos centímetros. Es por ello que se considera que en el futuro las obras muy voluminosas (enciclopedias, por ejemplo) van a ser presentadas por los editores y preferidas por los lectores en formato magnético, aunque por un tiempo no tan corto van a se presentadas en el formato tradicional y en el magnético, repitiéndose lo que ocurrió en la fase primera del libro impreso, el cual convivió, por algún tiempo, con los manuscritos.
Pero no solo será este tipo de obra de característica voluminosa (por abarcar o pretender abarcar todo el conocimiento humano en sus más variadas expresiones) sino, como ya se ha hecho, se va poder disponer de las obras completas de un solo autor y ello en un solo CD y una colección de autores en unos pocos CD, para no hablar de la gigantesca capacidad de los DVD que van a poder permitir incluir ya verdaderas bibliotecas.
Otra gran ventaja de los discos ópticos es la facilidad y practicidad de su utilización. Imaginemos la utilización del Diccionarios de la RAE (Vigésima primera edición), en su formato de CD, que brinda no sólo la facilidad de digitar la palabra cuyo significado se quiere buscar y con un clic en el «mouse» o un «enter» tener de inmediato el resultado (lo que ya teníamos y seguimos teniéndolo a través de internet (http://www.rae.es) sino que además permite otros aspectos tales como diccionario inverso, búsqueda de formas complejas, árbol de lenguas (con todas sus ramas y subramas), árbol de categoría gramaticales, árbol de usos (tanto por el ámbito geográfico como por el de materia y nivel), así como también el árbol de operaciones avanzadas. Sin embargo para una consulta simple considero que es más práctico los dos tomos tanto de la edición vigésima primera y vigésima segunda (de esta última se hace hecho una cuidadosa edición económica en 10 tomos, que era muy necesaria para hacer posible que más amantes de los libros puedan adquirir obra tan importante.
Asimismo otra gran ventaja de estos libros en soporte magnético (CD-ROM) es el poder interactuar con el libro. Veamos un ejemplo recurriendo al excelente trabajo realizado por Discovery Multimedia, en formato de CD-ROM «El Nilo: Un Viaje por Egipto» donde a bordo de un falucho y con una guía de voz muy agradable, hacemos un viaje a través del Nilo, llevando un diario y una cámara fotográfica para tomar fotos a lo que uno desee y poder guardarlas en el diario. En ese diario uno puede hacer anotaciones en base al grado de conocimiento que se posea y que las imágenes que se van viendo le sugieran, para después poder ser aprovechadas o como un simple pasatiempo lúdico. Pero también queda la posibilidad de limitarse a un simple paseo por el Nilo y las maravillas del Egipto antiguo, porque el CD permite aprovecharlo sin previa instalación en el disco duro de la computadora, pero en este caso ya no se puede utilizar el diario de a bordo. El CD trae, además, para niños y jóvenes (en realidad para todas las edades) juegos muy interesantes. La forma de aprender es realmente extraordinaria. Sin embargo debemos reconocer, por la experiencia en el campo educativo escolar, que a pesar de ser un material realmente maravilloso este y otra gran cantidad de CD-ROM, tal vez atraen en un primer momento al niño y al joven, pero como de lo que se trata (y aquí, valgan verdades, no es tan significativa la forma como se trate) es de cultura, y que ello exige leer o prestar atención al audio, a los cuadros, a los vídeos, etc., el niño y el joven que no tienen el hábito de leer por placer, pronto pierden interés en dedicarle el tiempo necesario. Pero si este tipo de material cae en manos de los que tienen el hábito de la lectura en el libro de papel, de inmediato se opera un gran interés y lo que es más importante, un interés sostenido, es decir un verdadero interés, que lo lleva a "leer" completamente este libro electrónico, tal como lo hace con el libro de papel. Veremos un poco más adelante, entre sus inconvenientes de los libros en discos ópticos el problema de su lectura, en cuanto se refiere a lo que en el hay de texto, cosa que también vale para los textos en internet. Pero antes de esto debemos reseñar otras grandes ventajas de los libros en discos ópticos.
Con relación a los libros en papel que utilizan fotos, como es el caso de libros donde el material fotográfico es muy importante por tratarse de obras de arte u obras de cualquier índole pero profusamente ilustrado, sabemos que dichas obras son relativamente muy costosas y por lo general fuera del alcance de las personas de recursos económicos medio, a pesar de que muchas de ellas son editadas bajo las auspicios de instituciones empresariales, lo cual baja el costo, pero aún siguen siendo alto. En cambio contamos con CD-ROM originales (la piratería de CD-ROM y DVD al igual que la de los libros, cosa que no es solo de estos tiempos como algunos piensan, es muy grande y con implicancias que reseñaremos muy brevemente más adelante) que son de precio muy módico y que realmente fue muy difícil que alguien se imaginara que pudiera hacerse realidad y sobre todo al alcance de un público muy amplio. Me estoy refiriendo por ejemplo a los libros de arte, específicamente a CD-ROM dedicados a los Grandes Museos de Europa editados por E.E.M.E. ACTA., incluso presentados en estuches de 14cm x 19cm x 1cm, que semejan a un libro y que pueden ser guardados en un estante conjuntamente con los demás libros de formato pequeño. Lo propio ocurre con la Pinacoteca Universal Multimedia de FG EDITORES S.A.
No puedo dejar de referirme al mencionar CD-ROM dedicados al arte a una obra excelente no solo por tratarse del Museo del Louvre sino también por la avanzada tecnología utilizada. Me estoy refiriendo a «Le Louvre visite virtuelle» de Dominique Brisson, en 3 CD-ROM (Collections et palais 1997, les Antiquités1998 y visite virtuelle 1999), una copublicación y coproducción de Montparnasse Multimedia-Réunion des Musées Nationaux, de la cual también existe versión española de 1998, en un solo CD (El Louvre colecciones y palacio), por supuesto también con la misma excelente calidad. En el caso de la versión francesa el CD-ROM de las visitas virtuales nos permite un recorrido a través de sus salas utilizando excelentes filmaciones. Para mayor comodidad de los usuarios la colección francesa de los 3 CD viene en un elegante estuche que permite ubicarlo al lado de los libros.
En el caso del Perú se cuenta con tres CD-ROM de una gran calidad: El Señor de Sipán, Los Incas de María Rostworoswski (que también se encuentra en internet) y Chavín de Luis G. Lumbreras, que los mencionamos en estas líneas por la gran cantidad de material fotográfico, vídeos y animaciones y en el caso de El Señor de Sipán por el empleo magistral de los recursos más avanzados de la multimedia para hacernos conocer vívidamente este sensacional hallazgo arqueológico. Los tres CD mencionados cuentan con los auspicios de Telefónica del Perú. También son muy importantes la Gran Historia Interactiva del Perú, que consta de 7 CD Roms así como también Todo Perú, enciclopedia multimedia en 10 CD Roms, ambas preparada por "El Comercio" de Lima. Esta última cuenta en cada CD con juegos educativos muy atractivos. Asimismo es muy importante «Explorando las culturas Preincas» (D&D Advertising, 1998), editado para navegar por el Antiguo Perú como si se estuviese conectado a Internet y sin exigir instalación en el PC. Cuenta, además, con valiosos enlaces a Internet.
Todas estas y otras muchísimas ventajas más de los CD-ROM ha llevado a que algunos lo califiquen como "The New Papyrus ", refiriéndose a aquel soporte milenario del mundo egipcio, que constituyó un soporte dúctil de la escritura ampliamente utilizado en la antigüedad y en buena parte del alto medievo.
Mencionábamos que uno de los inconvenientes de los libros electrónicos es el referente a su lectura en el monitor o pantalla de la computadora, que tiende a producir muy rápidamente fatiga ocular. Además de que la lectura es similar a la lectura de los rollos, porque hay que ir "desenrollando" para que el texto y todos los medios de multimedia utilizados vayan apareciendo a nuestros ojos. Lo común es que se pueda leer textos breves, pero cuando es material relativamente extenso lo que se hace es imprimir el material o «bajarlo», muchas veces copiando en word, para luego configurar la página, establecer el formato y la fuente, transformar tablas en texto y de esta manera imprimirlo y poder leer con comodidad y con la posibilidad de hacer anotaciones, así como también para poder ubicar con facilidad los datos que se requieren y que son fácilmente identificables, porque las hojas de papel resultan mucho más manejables que los textos en el monitor, por lo menos hasta el momento, porque ,como veremos un poco más adelante, nuevas innovaciones están brindando una mejor interfaz entre usuario-computadora o usuario-nuevos sistemas de presentación de información en línea. Recordemos que en 1995 Negroponte, en su obra que hemos mencionado, escribía: «...,en el mejor de los casos la interfaz actual es rudimentaria y está muy lejos de ser algo con lo que uno desearía irse a la cama.» (Op. cit.; p.25).
Además, los materiales que se encuentran sobretodo en internet, por lo general, suelen presentar muchos errores gramaticales (ortográficos y de sintaxis) muy chocantes para las personas acostumbradas a la lectura de libros y revistas, donde también se deslizan dichos errores, pero en una escala muy pequeña. Muchas veces uno se ve obligado a grabar lo que nos brinda Internet en el formato que aparece, para luego vía Front Page hacer las modificaciones necesarias y terminar luego imprimiendo para su lectura. Por supuesto que este hecho tiene de positivo (¿siempre?) el que se puede interactuar en el mundo informático, consiguiendo subsanar los errores que se hubieran podido escapar, Aunque, se nos informa, se está generando el problema de la propiedad intelectual, lo que se agrava porque algunos internautas no saben como consignar los datos conseguidos en Internet y, otras veces, en la red no figuran datos que permitan identificar al autor de un texto, salvo en casos como www.monografías.com donde, como debería ser la regla, todos los trabajos tienen consignados sus autores y en algunos casos estos consignan su especialidad o si pertenecen a alguna institución educativa o profesional, lo cual tiende a dar un poco más de confiabilidad a la fuente consultada por el internauta, auque lo único seguro es la lectura y su análisis crítico a partir de lo que uno ya conoce y contrastando fuentes, tal como se hace con las fuentes escritas en soporte tradicional. Además los autores de los trabajos consignan su e-mail, lo que facilita trabar contacto con ellos, lo cual resulta útil si uno desea conocer más acerca del tema desarrollado o el hacerle llegar comentarios o inquietudes.
Frente a este inconveniente (lectura en la pantalla del monitor) sin embargo tenemos que reconocer que existen CD-ROM que han sabido sortear esta dificultad. Es el caso de «Grandes Inventos: Ciencia, Tecnología e Historia de las cosas que nos rodean» (Santiago de Chile: UNLIMITED S.A.,1996), que hace uso del audio para las explicaciones, de tal manera que el usuario logra un conocimiento muy bueno (a nivel de niños y jóvenes) observando en forma muy activa y escuchando acerca de los grandes inventos, vía los parlantes de la computadora.
En cambio, si bien es cierto que la excelente Enciclopedia Encarta tiene una opción de lectura de textos, ya del artículo completo que se está consultando o del texto que el usuario selecciona sombreándolo, sin embargo la versión española de esta enciclopedia tiene una voz femenina, que a pesar de las modulaciones que permite la opción de leer, no es agradable al oído. Esto me parece que es fácil de solucionar, porque en diversos CD ROM que conozco, la voz utilizada en el audio resulta agradable al oído, como tiene que ser para poder concitar la atención. Un ejemplo de cómo se ha utilizado el audio lo más adecuadamente posible lo apreciamos en «Civilizaciones Antiguas» de Microsoft Home, donde encontramos diversas voces, masculinas y femeninas, en la opción de exploración de las culturas egipcia, griega y romana mediante guías, los cuales adoptan la personalidad de un determinado personaje de esas culturas, en atención al estatus social que tuvieron. Lo propio en todos los CD-ROM dedicados al arte en los cuales las explicaciones a través del audio son impecables. Estas explicaciones no solo se dan en los CD-Roms dedicados a las artes visuales (escultura, pintura, etc) sino también en las obras musicales, como es el caso, por mencionar solo dos ejemplos, de Beethoven’s 5th , en español, (©1994 InterActive Publishing Corp. Program) y la colección Clásicos Imprescindibles (Planeta DeAgostini S.A. , 2000)
También considero muy importante destacar la gran calidad del CD-ROM "Grandes batallas de la II guerra mundial" (Ediciones Dolmen S.L. 2001; 10 CD) que hace uso de toda la técnica multimedia para presentar en forma interactiva este hecho trascendental de la historia contemporánea, presentando mapas interactivos, fotos, vídeos con animaciones que recrean diversas etapas del desarrollo bélico de la guerra en un forma muy ceñida a la realidad histórica. Presenta la parte de contenido temático a similitud de un libro abierto mostrando las dos páginas con su respectiva numeración correlativa, haciendo posible avanzar y retroceder utilizando el mouse. El texto presenta su respectivo índice interactivo y ya dentro del texto se hace uso de hipervínculos a textos e imágenes. La voz que se utiliza en los relatos presenta una adecuada modulación y un timbre agradable, lo cual es muy importante, como ya lo hemos señalado, cuando se hace uso del audio dentro de la oralidad del contenido de un CD-ROM. A similitud de cualquier libro presenta su bibliografía básica, de la cual sólo extrañamos que no se haya incluido Links de Internet referentes a este hecho histórico debidamente seleccionados, tal como se hace, por ejemplo, en «Historia de la Literatura Universal» (Alphabetum Multimedia 2000; 4 CD-Roms), que presenta una selección muy importante de links de Internet en el campo literario considerando en forma alfabética los escritores más importantes de la literatura universal de todos los tiempos y no sólo brinda la respectiva dirección sino que además proporciona una breve referencia a la webpage respectiva, con lo cual se orienta en la investigación al internauta permitiéndole navegar por caminos seguros y a partir de allí emprender los atajos que se desee o incursionar por nuevos caminos. Esto es uno de los grandes méritos, entre otros, de esta Historia de la Literatura Universal, que también consideramos muy valiosa. Detengámonos aquí en lo referente al análisis de los CD-Roms porque podríamos extendernos demasiado refiriéndonos a otros excelentes CD que existen.
Lo referente al audio en los CD-ROM nos lleva a los llamados «Libros Hablados Digitales" que tratan de sortear el problema señalado del cansancio visual al leer en una pantalla. Existen realmente dos enfoques diferentes frente a este relativo problema de la lectura en pantalla. Uno usa la voz para facilitar la lectura, es decir, cambia la vista por el oído para evitar el cansancio visual que produce la lectura de la pantalla de la computadora. El otro enfoque busca mejorar la imagen que ve el usuario de forma tal que la actividad de leer el texto sea cómoda y agradable gracias a la calidad de la imagen que se visualiza. Estos dos enfoques no son excluyentes y pueden ser usados de forma complementaria, aunque todavía no hay productos que los combinen. Es posible que las mejores soluciones se consigan al final, con el uso combinado de vista y oído para hacer que la lectura de textos digitales sea un placer, pero en estos momentos ninguno de estos dos enfoques ha conseguido, usándolos por separado, alcanzar la aceptación generalizada que tienen los textos impresos.
«... puedo imaginarme un futuro sin libros de papel, pero no sin libros ».( Juan Cruz,
director de la Editorial Alfaguara).
«Uno, ante estos augurios, se queda perplejo. No puede concebir un mundo en el que todos los libros quepan en un solo tomo, ni sabría renunciar a la individualidad de la obra, ni querría aceptar la inexistencia física de El cuarteto de Alejandría . Pero las ventajas prácticas del e-libro son tan apabullantes, que no habrá metáfora cultural que se resista. Y, el futuro, oiga, no hay qui&