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LAS DIVERSIONES PÚBICAS DE PIZARNIK




Enviado por ventigar



    A pesar de todo la divina comedia
    continúa representandose

    en los bajos fondos de la vidurria. Por
    tanto les digo, lectores

    hinchas, que si me siguen leyendo tan
    atentamente dejo de

    escribir. En fin, al menos
    disimulen.

    1. Pizarnik

    Alrededor de Alejandra Pizarnik se ha creado un
    mito1, entre otras cosas por su condición de
    mujer,
    judía e hija de emigrantes, sus excesos sexuales, su
    esquizofrenia
    y las circunstancias de su muerte, igual
    que otras mujeres escritoras o artistas, han terminado por
    suicidarse. Y ello ha contribuido a confundir el "yo"
    poético con el creador, atribuyéndole al ser real
    las notas del mito personal que todo
    creador construye a partir de su arte. Durante su
    vida – también posteriormente – fue leída y
    analizada por una elite intelectual; sin embargo la
    mayoría de los estudios y antologías dedicadas a su
    obra, se concentran en su producción poética, dejando de lado
    la prosa. Este hecho se debe, seguramente, a la dificultad que
    presentan los textos para su lectura y
    compresión. Las obras escritas entre 1968 y poco antes de
    su muerte, están impregnadas de ironía, humor y
    absurdo. Pizarnik quería irritar y llevar al lector "fuera
    de escena", donde la transgresión en el lenguaje
    residiera más en el significante que en el significado.
    Los textos fundamentales de esa época son "Los perturbados
    entre lilas"2 y "La bucanera de Pernambuco o Hilda la
    polígrafa"3. El primero fue concebido como una
    pieza de teatro insertada
    en la corriente del absurdo, algo así como una parodia de
    Esperando a Godot. Esta obra nunca se representó y
    quedó inédita hasta que apareció en la
    edición póstuma Textos de sombra y últimos
    poemas4. Los personajes, cuatro en total,
    actúan como marionetas que se burlan del código
    social y sexual. Pero más allá del nivel
    descriptivo, el texto es una
    crítica irónica a la incomunicación, la
    soledad del individuo. Es una realidad traducida a pesadilla, una
    disquisición sobre la muerte. Los
    temas de la infancia, la
    farsa, la muerte, lo indecible a través de las palabras
    son recurrentes y su obsesión transgresora la conduce a
    tocar lo grotesco en su sentido más amplio:

    Seg: Todos los que me abandonaron llevan chaleco de
    fuerza o el
    sobretodo de madera. Me
    acuerdo de uno que se llamaba Alan, aunque era napolitano.
    Cuando se enojaba conmigo se desabrochaba la bragueta, se
    arrancaban un mechón de pelos y me los tiraba a la cara.
    (Pizarnik, 2002:184)

    La crítica5 ha querido ver
    únicamente una connotación obscena,
    pornográfica y humorística en la pieza teatral,
    dejando de lado la ironía. ¿Y esto por qué?
    seguramente el problema radica en decidir si un texto es
    irónico o no, ya que en esa decisión hay
    implícito un problema filosófico, una polisemia
    controlada de significados. Y si además nos damos cuenta
    que la ironía nos da la posibilidad de varias lecturas, de
    decidir entre un significado u otro, entonces habría en la
    ironía algo muy amenazante: se atenta contra la
    comprensibilidad y estabilidad de la literatura. Pizarnik a
    través de su prosa trastoca e invierte todos los rasgos de
    su obra poética anterior. Las metáforas antiguas
    desaparecen y se reemplazan por aseveraciones directas,
    implacables, de un mundo completamente agresivo e incomprensible.
    Los personajes de la obra teatral están mutilados, los
    cuerpos son un reflejo de la fragmentación psíquica
    del yo:

    Macho: Recordá cuando los tres camiones
    embistieron nuestros triciclos. Perdimos brazos y piernas.
    Segismunda nos compró brazos pero no quiso comprarnos
    piernas, solamente estos zancos ganchudos para empujar los
    pedales (Pizarnik, 2002:172)

    Los signos de la primera parte "puerta", "árbol",
    "perro", "enamorado", se transmutan en "madriguera" "locos"
    "enana" "gnomo". El mundo se convierte en un submundo poblado de
    monstruos, como en los cuentos
    infantiles pero los cambios no ocurren a título de
    compensación moral, como
    castigo o recompensa, sino que son indicios y consecuencia de la
    esencia de un territorio maléfico. Los campos
    semánticos se invierten de manera brusca para presentarnos
    otra realidad. Los personajes Carl y Segismunda utilizan un
    vocabulario escatológico para burlarse del código
    social. Ellos se esconden bajo la máscara de la obscenidad
    y a través de ella, expresan las inevitables
    incongruencias de la condición humana:

    Macho: ¡La máscara!¡Una
    omelette!

    Seg: Malditos seas entre los mortales.

    Macho: ¡El antifaz! ¡Una
    milanesa!

    Seg: Nada más peligroso que los viejos.
    Disfrazarse y comer, no piensan más que en eso. (Pitada.
    Entra Car) Ayúdame a soportarlo (Señala a
    Macho)

    Macho: ¡La careta! ¡Niños
    envueltos!

    Seg: Dale niños envueltos y que se calle
    (Pizarnik, 2002: 169)

    El disfraz encubre el descaro deliberado del sujeto y
    libera los aspectos carnavalescos de la lengua; en
    este sentido, lo deforme, lo torcido forma parte de lo
    cómico y de la risa. Bajtin6 sostiene que "la
    risa no es una forma exterior sino interior que no puede
    sustituirse por la seriedad, so pena de destruir y desvirtuar el
    contenido mismo de la concepción expresada por la risa"
    (1974:88). En Pizarnik, lo cómico es trágico y la
    risa surge desde la muerte, que al mismo tiempo es lo
    Otro:

    La rara risa de Cojright turbaba a las
    damas enturbanadas por un no sé que de Calibán,
    que diría el bueno de Peladán.(Pizarnik,
    2002:122) (las cursivas son nuestras)

    En el teatro, nos dice Bergson7, el placer de
    la risa no es un placer puro, un placer exclusivamente
    estético (…) sino que le acompaña siempre una
    segunda intención que, cuando no la tenemos nosotros
    mismos, la tiene la sociedad para con
    nosotros. En lo cómico hay implícito una voluntad
    de humillar y por ende de corregir. En cambio, la
    ironía limita, determina y suspende la realidad a
    través de la negación. En la pieza teatral, el
    narrador va entrelazando risa, locura y muerte – de manera
    soslayada- hasta afirmar la ausencia del lenguaje y
    conferirle a la ironía, el poder de la
    creación o la destrucción:

    Futerina (Sin bajar la voz) : Nada más
    cómico que los deseos no realizados de los
    demás.

    Macho: ¡No tan alto!

    Futerina: Pero si es lo más cómico que
    hay, y los primeros días nos reíamos
    como

    frente a títeres. Pero al final todo se vuelve
    lo mismo, y el asunto sigue siendo cómico pero ya no
    reímos.(Pizarnik, 2002:173)

    La escritura
    pizarnikiana construye en Los perturbados entre lilas un mundo
    completamente hostil e inexplicable. En la obra hay una
    afirmación del no-ser y la obscenidad queda diluida en los
    juegos de
    palabras. Y como dice Stutman "el querer descifrar esas palabras
    en su nueva forma es también parte del juego y el
    juego es el motor de esa
    creación. Sin embargo, el juego es maniobra de
    exhibición y ocultamiento porque oculta lo que muestra"(1991:
    IV) La noción de estético se usa como juego, por
    ello la ironía permite decir cosas duras porque las dice a
    través de desvíos estéticos, alcanzando una
    distancia estética, en relación con lo que
    está diciendo(De Man, 1996: 8). Pizarnik inserta momentos
    irónicos en el marco de una obra teatral absurda; de este
    modo puede maneja una máquina textual que funciona con
    total arbitrariedad, donde las palabras tienen su propia manera
    de hacer las cosas y en ellas habita el juego.

    La ironía se puede entender de dos maneras, una
    como figura retórica y otra filosófica. La primera
    implica una contradicción, pero ficticia, entre lo que se
    dice y lo que se pretende que sea entendido. Desde el punto
    filosófico, la ironía deriva del movimiento
    idealista y romántico alemán poskantiano. El Yo,
    explica Hegel, puede
    reírse de la vana apariencia del universo: igual
    que la crea puede también anularla. De ahí la
    ironía, es decir, aquella fuerza que permite al poeta
    dominar la materia de que
    trata, se ve reducida a una perpetua parodia, a una farsa
    trascendental. Benjamin en su obra Der Begriff der Kunstkritik in
    der deutschen Romantik8 ve la ironía como un
    "acto crítico" que destruye la forma mediante la
    desmitificación. Así pues, la ironía va
    ligada necesariamente a la imposibilidad de fijar o controlar el
    tropo, por ello Paul de Man sostiene que "no hay narración
    sin reflexión, ni narrativa sin dialéctica, y lo
    que la ironía interrumpe es precisamente esa
    dialéctica y esa reflexividad. Lo reflexivo y lo
    dialéctico son el sistema
    tropológico, el sistema ficteano, y eso es lo que la
    ironía arruina"(1996:20). Como se sabe, si el significante
    y el significado se disocian, la consistencia narrativa se
    desploma9. Pizarnik una vez que descubre el mecanismo
    para dislocar el signo lingüístico, juega desde el
    silencio, desde lo inefable para mantener la tensión entre
    la mismidad y la alteridad. Segismunda es un reflejo deformado
    del narrador/personaje alejandrino, que devela/revela
    públicamente sus preocupaciones existenciales: la vejez, el
    circo, la desolación, el sin sentido de la vida, la
    muerte. Los perturbados/personajes son la personificación
    de la muerte. La escritora argentina no
    logra que la ironía se dramatice cómicamente, la
    obra se queda en una burla o caricatura más o menos
    grotesca. Las palabras de Carol sobrecoge o hiere al lector,
    más no a Segismunda que es la intermediaria entre
    ambos:

    Seg: Un tormento como sentirse deletreada por un
    semianalfabeto. Asfixia y éxtasis. De noche alguien
    pregunta en un jardín, pero las respuestas son
    equívocas y desdobladas.

    Car: Por lo menos sufrís, por lo menos sos
    desdichada.

    Seg: Admiro tu dulzura ponzoñoza.

    Car: No me duele tu ironía. Pero si hicieras un
    esfuerzo por hablar. Te haría tanto bien.

    Seg: ¿Quéres que hable? Muy bien (Pausa)
    Todo está como un peine lleno de pelos; como escuchar
    con una esponja en los oídos; como un loco metiendo a
    una mujer en la máquina de picar carne pero le parece
    poco y mete también la alfombra, el piano y el perro.
    (Pizarnik, 2002: 177)

    El sujeto poético/pizarnik sale a escena y su voz
    se reparte en los cuatro personajes. "La herida central", el
    descanto, la desesperanza de la existencia en un mundo absurdo se
    deja al descubierto y las últimas palabras de Car son la
    renuncia al verbo, al lenguaje:

    Car: He vivido entre sombras. Salgo del brazo de las
    sombras. Me voy porque las sombras me esperan. Seg, no quiero
    hablar: quiero vivir. (Pizarnik, 2002: 194)

    Esta obra a posteriori se convirtió en un poema
    en prosa del libro El
    Infierno musical. Pizarnik suprimió "el ruido" y
    transformó el discurso
    dramático en poético. Este está dividido en
    cuatro partes: Figuras de presentimiento, Las uniones posibles,
    Figuras de ausencia y Los poseídos entre lilas. Lo
    escabroso está enmascarado y solo aflora inesperadamente
    cuando la autora pierde momentáneamente el control del
    discurso. El poema carece de pasajes irónicos y de las
    salidas humorísticas. En general, el lenguaje sustituye al
    personaje y la palabra tiene el poder absoluto de crear y/o
    destruir: "Las palabras hubieran podido salvarme, pero estoy
    demasiado viviente. No, no quiero cantar muerte…"10.
    Las prosas no son largas, la temática es lúgubre.
    Las figuras fantasmales y lo metafórico es un canto a los
    estados obsesivos y depresivos del yo fragmentado. Numerosas de
    las composiciones poseen una estructura
    interrogativa, y las preguntas formuladas quedan sin respuestas.
    Hay un desborde de palabras que forman una verdadera
    enumeración caótica. El lenguaje también
    cambia a nivel sintagmático, creando una atmósfera
    irrespirable, enrarecida por presencias
    extrañas.

    La brevedad desaparece, no hay espacio para el silencio.
    Las voces son muchas y se enfrentan entre sí, provocando
    ruido en vez de música. El trabajo de
    "expurgación" del discurso representa una forma de
    reprimir la voz y sacar fuera de escena a la escritura. El
    único destino posible es el silencio.

    Por último, pasaremos a analizar brevemente La
    Bucanera de Pernambuco o Hilda la Polígrafa, el cual
    está dividido en veintitrés fragmentos. Aquí
    estalla la risa, la parodia y el sexo, pero la
    ironía está encubierta por el juego de
    palabras:

    Con esa voz de calentapiés y esa mirada de
    salamandra, tiene el privilegio de preguntar lo que le apetezca
    –dijo Tote dejando que Joe le aguara deleitosamente la
    anacrónica fiesta de su honor inmaculado. (Pizarnik,
    2002:150)

    Otra vez la escritora argentina utiliza máscaras
    para aplastar la materialidad del lenguaje. En el prefacio
    -Praefacción- ya observamos el uso de aliteración y
    las connotaciones sexuales, base de todos los textos. Sin olvidar
    que se combinan con la parodia más obvia, en una burla
    continua de las citas famosas. Pizarnik le coloca dos
    índices: Índice Ingenuo e Índice Piola -con
    la connotación de pícaro, porteño y
    socarrón – este último dedicado "a la hija de Fanny
    Hill". Hay una polifonía a dos voces, un diálogo
    entre la voz lírica y la voz paródica:

    Quien versifica, no verifica. Vates de toda laya: no
    vesifiquen. !Versifiquen! -Entre entrar y salir se nos va la
    vida, alumnos míos de aluminio
    inoxidable. Aristóteles atravesó la escena en
    estado
    crepuscular, desnuda, con un cirio en la mano.(Pizarnik, 2002:
    143)

    Vale la pena decir, que la lógica
    que rige los textos es esencialmente metonímica, las
    palabras se deslizan de un significante a otro, diciendo lo
    censurado y sacando al lector de quicio. El tema del
    desdoblamiento, el continuo diálogo con La Otra, impregna
    los textos. La evolución de su lenguaje hacia lo obsceno
    es una parte importante dentro del discurso y solo es posible
    entenderlo si unimos su voz primigenia con la última. La
    poeta niega sus preocupaciones anteriores a través de la
    parodia. En el discurso actual hay un rechazo a la poesía
    intimista y trágica. La burla es abierta, escéptica
    y explícita. Hay un constante juego además de
    referencias culturales, la obra es un verdadero collage de citas
    parodiadas y también cruce de intertextos. La palabra
    pulveriza, demuele y nombra obsesivamente el sexo. No hay filtro
    ni represiones pero la pulsión de muerte altera el cuerpo
    de la obra. Detrás de las palabras, en sus grietas, en sus
    omisiones, está la ironía, la crítica
    reprimida. En la Bucanera se escucha el constante diálogo
    entre la voz paródica y la voz lírica. En
    Diversiones Púbicas se juega con aliteraciones "turbada,la
    enturbanada, se masturbó" "el canalla del capitán,
    vestido de canillita, risueño cual cigüeña"
    "felicite en fellatio". El continuo diálogo entre el
    narrador y Alejandra/Sacha interrumpe el discurso. Pizarnik se
    burla de su discurso poético anterior y de sus
    preocupaciones estéticas. La parodia predomina sobre la
    ironía, la autoreferencial Alejandra/poeta es molesta para
    la Sacha/desolada y prosaica. La Alejandra (Sacha) que cita con
    su voz poética anterior, es ahora una Alejandra que
    interrumpe el discurso de la voz nueva. El lector forma parte del
    entremado y es interpelado para que no sea deslumbrado por el
    "desquicio" verbal y el desprecio profundo del narrador hacia la
    misma literatura:

    -Doctorchu, del dichu al hechu hay mucho trechu.
    Acá no entendemos tanta cosa. Y sobre todo
    ¿qué van a decir los lectores?

    -Pedrito se caga en los lectores. Pedrito quiere lo
    mejor para Pedrito y para Pizarnik. ¿El resto? A la
    mierda el resto y, de paso, el sumo. (Pizarnik, 2002:
    117)

    Pizarnik -creadora de un personaje autorefencial- no
    salió triunfante de ese mundo desestructurado construido
    por ella. El Otro terminó suplantándola: "Yo ya no
    existo y lo sé; lo que no sé es qué vive en
    lugar mío".

    REFERENCIAS
    BIBLIOGRAFICAS

    Altschul, Monique (1992) "Seis cartas
    inéditas de Alejandra Pizarnik" Revista
    Atlántica 4, pp.1-13.

    Aira, Cesar (1998) Alejandra Pizarnik . Rosario,
    Argentina. Beatriz Viterbo Editora.

    ……………..(2001) Alejandra Pizarnik. Vidas
    Literarias. Barcelona, España.
    Ediciones Omega.

    Benjamin, Walter (1980) Der Begriff der Kunstkritik in
    der deutschen Romantik, Werkausgabe, vol 1, Gesammelte Schriften
    , Frankfurt am Main, Suhrkamp Verlag.

    Bergson, Henri (1978) La risa. Barcelona, Plaza &
    Janes.

    De Man, Paul (1996) El concepto de
    ironía. Valencia, Ediciones Episteme.

    Haydu, Susana H (1996) Alejandra Pizarnik:
    evolución de un lenguaje poético. Washington,
    INTERAMER, Serie Cultural 53. Organization of American
    States.

    Kierkegaard, Soren (2000) Sobre el concepto de
    ironía.Madrid, Editorial Trotta.

    Piña, Cristina (1999) Poesía y experiencia
    del límite: leer a Alejandra Pizarnik.Bs. Aires, Ed.
    Botella al Mar.

    Pizarnik, Alejandra (2001) Poesía completa.
    Madrid, Lumen.

    ………………………….. (2002) Prosa completa.
    Madrid, Lumen.

    ……………………………(1992) Semblanza.
    México,
    Fondo de Cultura
    Económica.

     

      

     

    Patricia Venti

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