Partiendo de la definición de Cruz Valverde(1990) de que la Educación Superior: "Es un sistema complejo de producción de bienes y servicios específicos cuyo propósito y razón de ser es el de satisfacer la demanda de bienes y servicios educativos en una región determinada". Cabe Preguntarse ¿La Educación Superior tal y como está planteada en los actuales momentos, satisface las necesidades de la sociedad actual?
Los últimos 20 años del siglo XX y los inicios del Siglo XXI se han visto signados por grandes transformaciones y cambios científicos y tecnológicos. Estos han llegado a formar parte, aún, de nuestra vida cotidiana: las computadoras se han convertido en una herramienta común en el trabajo y en el hogar. La comunicación en tiempo real con cualquier lugar del mundo, ha empequeñecido nuestro planeta y lo ha convertido en una aldea global. Los avances en las telecomunicaciones permiten a cualquier individuo ser observador directo de cualquier acción que se este desarrollando en algún punto de la Tierra. El acceso a la información, a través de Internet, ha abierto la posibilidad real de la adquisición ilimitada de conocimientos. Los seres humanos hoy más que nunca pueden acceder a la cultura y al conocimiento universal.
Se ha estado gestando una revolución silenciosa, de la cual aún no tenemos conciencia. Por otro lado, esta revolución tecnológica y científica no solo ha cambiado nuestra vida cotidiana sino ha generado lo que muchos autores han denominado la sociedad del conocimiento. Una sociedad donde el conocimiento y la información se han convertido en la industria de punta de los países desarrollados. Este hecho se refleja en datos señalados por el Banco mundial y reseñados por Avalos (1998)… "los 29 países que concentran el 80% de la riqueza mundial deben su bienestar en 67% al capital intelectual (educación, investigación científica y tecnológica), el 17% a sus recursos naturales y el 16% a sus equipos." Se ha generado un nuevo modelo de desarrollo basado en el conocimiento y en los recursos humanos, como, bien lo plantea Llanos de la Hoz (1997), citando a Druker, "el conocimiento se ha convertido en el recurso, mas bien que en un recurso, es lo que hace a nuestra sociedad postcapitalista. Eso cambia fundamentalmente la estructura de la sociedad. Crea una nueva dinámica social. Crea una nueva dinámica económica. Crea una nueva dinámica política" y se podría agregar, obliga a crear una nueva educación. Una educación que debe estar acorde con las nuevas necesidades y demandas sociales
Frente a esta situación, la Educación y en particular la Educación Superior cobra una importancia aún mayor que en el pasado. Su reto debe ser la transformación y el cambio, para ofrecer a sus usuarios no solo la posibilidad de formarlos en un área específica del saber, sino la posibilidad de adquirir las competencias y requerimientos esenciales que les permitan egresar e ingresar al mercado de trabajo con las aptitudes y actitudes propias de la sociedad postmoderna.
Rotger (1993) en su estudio, presentado como trabajo de ascenso, titulado "Necesidades de formación en la empresa y el sistema universitario: el Caso Catalán" plantea como conclusión lo que a continuación se resume:
La educación superior hoy más que nunca es parte del mercado y si bien no puede convertirse exclusivamente en un servicio sometido a las leyes del mercado, debe vincularse a él y satisfacer las demandas y necesidades del sector productivo. La sociedad actual, la sociedad del aprendizaje, exige una mayor imbricación y el establecimiento de comunicación entre el sistema educativo y los demás, pero de forma muy especial con el productivo: La rapidez de los cambios y los avances tecnológicos de hoy obligan a una mayor interconexión entre el aprendizaje organizado y la producción.
Estas necesidades no podrán ser solo satisfechas con un listado de nuevas titulaciones, sino con el desarrollo de "cualidades personales", qué "estilos", qué "destrezas" y qué "manera de hacer", en definitiva qué actitudes y aptitudes han de caracterizar a los universitarios que nuestra sociedad requiere… Cuáles métodos se han de utilizar para trasmitir el conocimiento y al mismo tiempo desarrollar estas capacidades.
Una aproximación a las cualidades personales requeridas y a las competencias y habilidades que se deben desarrollar se encuentran esbozadas en Garibay (1993) y Reich (1993). Ambos autores plantean elementos claves que deben considerarse al momento de repensar un nuevo diseño curricular para la Educación Superior. Reich, por su lado, indica que la sociedad actual, global e interconectada económicamente tiende cada vez a la desaparición de las economías nacionales. Ni el sector productivo, ni los intercambios comerciales pueden reducirse a fronteras específicas. El nuevo orden económico ha generado una nueva clase profesional que no se caracteriza por su especialización en un área específica de conocimiento, sino por el manejo de habilidades analistas simbólicas. Estas habilidades son las siguientes:
Abstracción, capacidad para descubrir patrones y significados que permitan simplificar la realidad para comprenderla y hacerla manejable desde diferentes maneras o perspectivas.
Pensamiento sistémico, capacidad de apreciar el conjunto y comprender los procesos que median las relaciones entre los diversos componentes de la realidad.
Experimentación, capacidad para indagar acerca de la realidad, tratando de buscar, explicar y comprender situaciones de manera sistemática pero a través de diferentes métodos y recursos, sin guías preestablecidas, siempre a la búsqueda de nuevos elementos, de nuevas interconexiones, de nuevas perspectivas.
Colaboración, capacidad para trabajar en equipo, comunicar conceptos e ideas abstractas, buscar y lograr el consenso.
El desarrollo de estas cuatro habilidades en el estudiante, lo hará un profesional analítico simbólico, no importando el área del conocimiento en la cual se haya especializado.
Garibay, por su lado señala el desarrollo de ciertas competencias y habilidades que son necesarias y demandadas por la sociedad actual :
La coincidencia de ambos autores en sus planteamientos y las nuevas necesidades implícitas en la sociedad del conocimiento hace concluir que la formación y desarrollo en las competencias y habilidades indicadas se debe introducir rápidamente en la curricula, si se desea lograr un punto de equilibrio entre las demandas sociales y lo que oferta la Educación Superior. La inclusión y posterior desarrollo de estos aspectos formaría a un estudiante y a un profesional capacitado para adquirir y usar el conocimiento de forma independiente y autogestionaria, con una perspectiva sistémica de la realidad, con capacidad de abstracción y al mismo tiempo con la posibilidad de transmitirla, integrador de las diferentes disciplinas e integrado al trabajo en equipo, en fin, formaríamos el analista simbólico, un profesional integral con sólidas ventajas competitivas para enfrentar los retos del nuevo milenio.
Los retos del Siglo XXI son muchos e impredecibles, la constante en los nuevos tiempos tal como lo señala Batenson, citada por Gergen (1992) es que, "La certidumbre es la excepción en la vida del siglo XX (y el XXI), y el problema que esta apareciendo en nuestra época es (…) la adaptación a la discontinuidad". En la época actual los estudios superiores no pueden constituirse en un todo definitivo que se imparta y se reciba antes de entrar en la vida adulta, El aprender es un asunto de toda la vida y de toda la sociedad.
La universidad debe brindar las herramientas necesarias para que el estudiante pueda abordar la educación permanente que requiere la sociedad actual y estas herramientas están esbozadas en los aspectos señalados: El desarrollo de habilidades personales para el aprendizaje. El desarrollo de la creatividad y la innovación. El trabajo en equipo. La competencia para la investigación, planificación y evaluación. La formación de valores y el manejo de las nuevas tecnologías deben convertirse en los elementos omnipresentes y fundamentales de toda empresa educativa actual.
Avalos, I. (1998), La Sociedad del Conocimiento. CONICIT (Revista encartada en la Prensa Nacional). 19 de Julio. Caracas
Cruz, A. (1990) El sistema de Planeación y el Diagnostico de la Educación Superior. Editorial Trillas. México.
Garibay L. (1993) Calidad, Eficiencia y Pertinencia de la Educación en una Época de Crisis Económica. Revista Universitas 2000. Volumen 17. Nº 1 y 2. Caracas.
Gergen, K. (1992) El Yo Saturado. Barcelona, Paidos.
Llanos de la Hoz, S. (1997) Gestión Estratégica Universitaria. Revista Educación y Ciencias Humanas Año 1 Nº 9 UNESR. Caracas.
Reich, R. (1993) El Trabajo de las Naciones. Buenos Aires, Vergara .
Rogert, P. (1993) Necesidades de Formación en la Empresa y el Sistema Universitario: el Caso Catalán . Trabajo de Ascenso. Barcelona. UAB
Ana Hernández de Dolara
Sociologa Magister en Educación Abierta y a Distancia
Profesora de Pregrado y Maestria
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