Ascenso dialéctico y memoria en Confesiones X

  1. Presentación del ascenso dialéctico.
  2. Etapas del ascenso.
  3. Conclusión.

En este breve estudio nos proponemos estudiar la forma en que se accede al conocimiento de Dios según el relato de Agustín en Confesiones X. Intentaremos ponerlo en relación con el ascenso dialéctico que Platón describe en el Banquete y la República.

Se cree que San Agustín jamás leyó los libros donde Platón expone su teoría de las ideas. Sin embargo, hay un notable parecido entre el pensamiento de este padre latino y el pensamiento de Platón.

Presentación del ascenso dialéctico.

Encontramos una primera coincidencia entre Platón y Agustín en el "método" propuesto para el ascenso dialéctico. Este consiste en una indagación dentro de uno mismo (en el hombre interior).

Los sentidos son sólo el trampolín que van a permitirnos empezar el camino de introspección pero la verdad última no puede ser percibida por los sentidos.

· Platón.

En el Fedón, Sócrates explica que no teme a la muerte ya que ésta es la separación entre alma y cuerpo.

La vida del filósofo justamente consiste en concentrarse en el alma despreciando los placeres mundanos ya que los sentidos no permiten aprehender la realidad. Es decir que la filosofía consiste en practicar la muerte en vida porque el filósofo intenta concentrarse en su alma para aprehender las ideas.

En efecto, en el Fedón se dice que el alma tiene afinidad con las ideas y éstas sólo pueden ser aprehendidas por el alma.

La dialéctica consiste en indagar a partir de ideas para alcanzar ideas cada vez más universales hasta llegar al final del camino a aprehender la idea del Bien que es lo más real que existe.

Para explicar la posibilidad de obtener conocimiento, Platón introduce la teoría de la reminiscencia que afirma que el alma ya posee el conocimiento de las ideas dentro de sí ya que estuvo en contacto con éstas en una etapa prenatal.

Sin embargo al encarnarse el alma en un cuerpo se olvidan estas ideas y deben ser recuperadas mediante el esfuerzo intelectual del ascenso dialéctico.

· Agustín.

Aquí vamos a ver que el método usado por Agustín es muy similar al que propone Platón.

La intención que mueve a Agustín en Confesiones X es su ardiente deseo de encontrar a Dios. Entonces, es necesario encontrar el camino adecuado que permite llegar a Él.

Justamente, aquí viene uno de los pasajes más famosos de las Confesiones, el diálogo con las piedras.

En su búsqueda de Dios, lo primero que hace Agustín es buscarlo en las cosas sensibles del mundo. Es aquí donde pregunta a las piedras si son Dios. Ante la respuesta negativa de las piedras y de todas las demás cosas exteriores, Agustín finalmente encuentra el camino que lo conducirá hacia su objetivo: la interioridad.

Para encontrar a Dios hay que concentrarse en el hombre interior desligándose de los sentidos ya que las cosas y signos exteriores no pueden enseñar cómo llegar hacia aquél que enseña sin signos.

Vemos como Agustín reproduce la división alma-cuerpo ya establecida por Platón. El cuerpo no es lo que nos interesa para ascender hacia Dios.

Al igual que en Platón, la búsqueda de Dios se realiza por etapas dentro del alma.

Agustín escribe:

"¿Quién es Él sino el que está sobre la cabeza de mi alma? Por mi alma misma subiré, pues, a Él".

"ascendiendo por grados hacia aquél que nos hizo".

Aquí ya hemos dejado claramente establecido cuál será el método a seguirse para alcanzar el objetivo y mostramos las similitudes entre Platón y Agustín.

Etapas del ascenso.

· Platón.

Platón presenta su concepción del ascenso dialéctico en los diálogos República y Banquete.

En cada paso del ascenso vamos pasando de la multiplicidad hacia la unidad hasta llegar al Bien que unifica al mundo de las ideas porque todas las ideas son buenas.

Según Platón, el ascenso dialéctico nos lleva de las "ilusiones" del mundo exterior a la verdadera realidad que son las ideas.

El ascenso que describe Platón en el Banquete empieza por lo sensible (cuerpos bellos) y va subiendo por grados hacia la idea de la Belleza que es una entidad trascendente pero que está al mismo tiempo en el alma del hombre que la contempla.

En cada paso del ascenso, se va dejando de lado progresivamente las cosas sensibles para concentrarse en lo inteligible hasta que al final llegamos a la aprehensión de lo que es únicamente inteligible y es el fundamento último de la realidad: la idea del Bien o Belleza.

· Agustín.

El procedimiento que sigue Agustín tiene bastantes similitudes con el ascenso dialéctico de Platón.

Agustín va indagando ascendentemente dentro de su alma.

Cada paso del ascenso va dejando un poco más de lado al hombre exterior para concentrarse en el hombre interior.

1- Imágenes.

La memoria guarda imágenes de cosas percibidas por los sentidos, hay una presencia importante del hombre exterior porque las imágenes que guardamos dependen de nuestras experiencias vividas.

La memoria almacena distintos tipos de imágenes. Hay imágenes voluntarias, involuntarias, ordenadas, imágenes de afecciones y la imagen del yo.

Vemos que hay una multiplicidad de imágenes dentro de la memoria del hombre.

Aquí aparece el tema de la unidad y multiplicidad tematizado por Platón. El "yo" es uno pero contiene una multiplicidad de recuerdos.

2- Cosas mismas.

Aquí están las nociones de las artes liberales que no entraron por ningún sentido sino que ya estaban dentro del hombre.

En este caso, lo que está en la memoria no son las imágenes de las cosas sino las cosas mismas.

Hay una menor participación del hombre exterior porque las cosas no entraron por los sentidos sino que ya estaban dentro de la memoria.

Por ejemplo, el concepto de la "unidad" no es algo que hayamos podido aprender mediante los sentidos sino que ya la teníamos dentro de la memoria.

Aquí encontramos una gran similitud con la teoría de la reminiscencia de Platón porque las nociones de las artes liberales ya están dentro del hombre pero la forma de acceder a ellas es mediante los sentidos que nos permiten recordarlas.

3- Falsas discusiones.

En esta parte de la memoria están contenidas las falsas nociones sobre las ciencias. Estas nociones surgen de discusiones que presentan argumentos equivocados para criticar a las ciencias.

Agustín no se explaya demasiado en esta parte de la memoria y termina sin quedar claro lo que quiere demostrar.

4- Afecciones del alma.

La memoria guarda dentro de sí las cuatro afecciones principales del alma (deseo, alegría, tristeza, miedo).

Estas cuatro afecciones no entraron por los sentidos porque el cuerpo es incapaz de sentir estas afecciones. Es decir que al no haber una cosa exterior a la que remita la memoria cuando recuerda una afección, entonces este recuerdo no entró por los sentidos.

Vemos que Agustín se concentra cada vez más en el hombre interior.

Aquí aparece una diferenciación entre alma y memoria.

Hasta acá considerábamos que el alma era la memoria.

El alma es la que siente la alegría, no el cuerpo porque la alegría es una afección del alma.

Sin embargo, cuando recordamos haber estado alegres en el pasado (el alma sintió alegría) no nos ponemos alegres hoy (el alma no siente alegría).

Si el alma fuera lo mismo que la memoria, entonces deberíamos alegrarnos al recordar una alegría pasada.

5- Olvido.

Cuando recuerdo el olvido se me presentan dos cosas: la memoria que es la que me permite recordar y el olvido que es lo que recuerdo.

¿Puede estar el olvido mismo en mi memoria?

Si el olvido mismo estuviera en mi memoria, yo no sería capaz de recordarlo.

Pero es evidente que puedo recordarlo porque de otro modo no sabría lo que significa "el olvido".

Entonces, quizás lo que está en mi memoria no sea el olvido mismo sino la imagen del olvido.

La imagen del olvido no pudo entrar por los sentidos.

Entonces, para que yo pueda tener esa imagen del olvido, el olvido mismo debió estar en mi memoria en algún momento.

¿En qué momento el olvido pudo estar presente en mi memoria?

El olvido se hizo presente en mi memoria cuando yo olvidé algo que tenía en mi memoria (por ejemplo si olvidé el nombre de una persona).

Entonces puedo decir que recuerdo que olvidé algo (sé que yo sabía el nombre de la persona pero lo olvidé, entonces recuerdo que lo olvidé).

En las etapas anteriores de la memoria, lo que guarda la memoria termina sepultado en el olvido y es ahí donde está presente el olvido mismo como una privación de memoria.

Aquí hay una similitud entre el olvido de Agustín y el río de Platón por donde pasan las almas antes de encarnarse y donde olvidan el contacto que tuvieron con las ideas.

Esta parte donde Agustín presenta el olvido es, quizás, una de las de más difícil interpretación de este texto así como una de las más importantes.

La presentación del olvido es de vital importancia para luego explicar la forma en que accedemos a Dios.

El olvido ya no tiene una contrapartida en el mundo exterior sino que se forma exclusivamente dentro de la memoria. La imagen que tengo del olvido se formó a partir del olvido que es algo que no está en el mundo exterior sino en el hombre interior.

Una vez aclarado esto, Agustín tiene vía libre para introducir el último paso de su ascenso.

6- Dios, vida feliz.

Según Agustín, todos los hombres desean ser felices así como para Platón todos los hombres desean el bien.

¿Cómo podrían desear ser felices si no supieran lo que es la felicidad?

Para poder desear ser felices deben haber tenido la felicidad en algún momento para que ésta haya quedado en su memoria.

La felicidad no puede entrar en la memoria por ningún sentido.

Los distintos hombres tienen distintas ideas de la vida feliz. Estas nociones entraron en el alma por los gozos que tuvieron en el pasado.

Cuando oyen la palabra "vida feliz", recuerdan los momentos de gozo pasados.

Sin embargo, estos hombres no pueden acceder a la verdadera vida feliz ya que ésta consiste en el gozo en Dios así como para Platón, la felicidad consiste en la aprehensión de la idea del Bien.

El gozo verdadero de la vida feliz es gozar la verdad de Dios.

En efecto, Agustín dice:

"La vida feliz es gozarse en la verdad y gozarse en la verdad es gozarse en ti, oh Dios!"

¿Por dónde entró Dios a nuestra memoria?

Por ningún lado, siempre estuvo ahí, Dios siempre estuvo dentro de nuestra memoria, sólo hay que hacer el esfuerzo para encontrarlo.

Cuando está llegando al final de su búsqueda espiritual, Agustín dice:

"¡Qué largo camino de mi memoria he recorrido en tu busca, Señor, sin que te haya encontrado fuera de ella!".

Al final del ascenso, nos encontramos con la trascendencia, Dios está dentro nuestro y por encima nuestro:

"Tú estabas dentro y yo fuera, y fuera de mí te buscaba".

Hay una completa concentración en el hombre interior que culmina en la trascendencia donde el alma se une con Dios cuando el hombre exterior desaparece por completo.

Hay una cita de Agustín que podríamos comparar con el acceso místico a lo Uno que describe Plotino:

"cuando me abrace contigo con todo mi ser ya no habrá más dolor ni fatiga para mí".

En efecto, sabemos que Agustín leyó las Eneadas y pienso que gran parte de este pasaje de Confesiones se basa en lo que escribe Plotino. Es a través de Plotino que Agustín pudo tener acceso al pensamiento de Platón aunque éste no le haya llegado en su estado puro.

Podríamos asimilar el acceso místico a lo Uno que presenta Plotino con el movimiento de extenssio donde el alma busca lo que es trascendente.

Por otro lado, vemos que lo que Agustín entiende por Dios es notablemente parecido a lo que Platón llama la idea del Bien.

En el Banquete, Platón define la idea de la Belleza/Bien como única, eterna, absoluta, trascendente. Es verdaderamente asombrosa la coincidencia entre estas características de la idea del Bien y las características que Agustín y la mayoría de los filósofos medievales van a atribuirle a Dios.

Conclusión.

Podemos decir que Confesiones X es la alegoría de la caverna de Agustín porque aquí nos muestra el camino que debe emprender el hombre para encontrarse con Dios y consigo mismo.

Encontrar a Dios es encontrar aquello que está dentro de mí y al mismo tiempo me trasciende.

Quizás podamos terminar este trabajo citando al rey David que en el Salmo 23:4 refleja bastante bien el pensamiento agustiniano cuando dice:

"Nam et si ambulavero in valle umbrae mortis, non timebo mala, quoniam tu mecum es"

 

 

 

Datos del autor.

Federico Ast,

fedeast[arroba]fibertel.com.ar

 

 

 

 

 

 

 

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