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TRATADO DE PSICOLOGIA REVOLUCIONARIA




Enviado por ggt24



    1. El nivel del
      ser
    2. La escalera
      maravillosa
    3. Rebeldía
      psicológica
    4. La esencia
    5. Acusarse a si
      mismo
    6. La vida
    7. El estado
      interior
    8. Estados
      equivocados
    9. Sucesos
      personales
    10. Los diferentes
      yoes
    11. El querido
      ego
    12. El cambio
      radical
    13. Observador y
      observado
    14. Pensamientos
      negativos
    15. La
      individualidad
    16. El libro de la
      vida
    17. Criaturas
      mecánicas
    18. El pan
      supersustancial
    19. El buen dueño de
      casa
    20. Los dos mundos
    21. Observación de si
      mismo
    22. La charla
    23. El mundo de
      relaciones
    24. La canción
      psicológica
    25. Retorno y
      recurrencia
    26. Auto-conciencia
      infantil
    27. El publicano y el
      fariseo
    28. La voluntad
    29. La
      decapitación
    30. El centro de gravedad
      permanente
    31. El trabajo esotérico
      gnóstico
    32. La oración en el
      trabajo

    CAPITULO I

    EL
    NIVEL DEL SER

    ¿Quiénes somos? ¿De dónde
    venimos?, ¿Para dónde vamos?, ¿Para
    qué vivimos?, Por qué vivimos?…

    Incuestionablemente el pobre "Animal Intelectual"
    equivocadamente llamado hombre, no
    sólo no sabe, sino además ni siquiera sabe que no
    sabe…

    Lo peor de todo es la situación tan
    difícil y tan extraña en que nos encontramos,
    ignoramos el secreto de todas nuestras tragedias y sin embargo
    estamos convencidos de que lo sabemos todo…

    Llévese un "Mamífero Racional", una
    persona de
    esas que en la vida presumen de influyentes, al centro del
    desierto del SAHARA, déjesele allí lejos de
    cualquier Oasis y obsérvese desde una nave aérea
    todo lo que sucede…

    Los hechos hablaran por si mismos; el "Humanoide
    Intelectual" aunque presuma de fuerte y se crea muy hombre, en el
    fondo resulta espantosamente débil…

    El "Animal Racional" es tonto en un ciento por ciento;
    Piensa de si mismo lo mejor; cree que puede desenvolverse
    maravillosamente mediante el KINDERGARTEN, Manuales de
    Urbanidad, Primarias, Secundarias, Bachillerato, Universidad, el
    buen prestigio del papá, etc., etc., etc.

    Desafortunadamente, tras de tantas letras y buenos
    modales, títulos y dinero, bien
    sabemos que cualquier dolor de estómago nos entristece y
    que en el fondo continuamos siendo infelices y
    miserables…

    Basta leer la Historia
    Universal para saber que somos los mismos bárbaros de
    antaño y que en vez de mejorar nos hemos vuelto
    peores…

    Este siglo XX con toda su espectacularidad, guerras,
    prostitución, sodomía mundial,
    degeneración sexual, drogas,
    alcohol,
    crueldad exorbitante, perversidad extrema, monstruosidad, etc.,
    etc., etc., es el espejo en que debemos miramos; no existe pues
    razón de peso como para jactarnos de haber llegado a una
    etapa superior de desarrollo…

    Pensar que el tiempo significa
    progreso es absurdo, desgraciadamente los "ignorantes ilustrados"
    continúan embotellados en el "Dogma de la Evolución"…

    En todas las páginas negras de la "Negra Historia" hallamos siempre
    las mismas horrorosas crueldades, ambiciones, guerras,
    etc.

    Sin embargo nuestros contemporáneos
    "Súper-civilizados" están todavía
    convencidos de que eso de la Guerra es algo
    secundario, un accidente pasajero que nada tiene que ver con su
    tan cacareada "Civilización Moderna"

    Ciertamente lo que importa es el modo de ser de cada
    persona; algunos sujetos serán borrachos, otros abstemios,
    aquellos honrados y estos otros sinvergüenzas; de todo hay
    en la vida…

    La masa es la suma de los individuos; lo que es el
    individuo es la masa, es el Gobierno,
    etc.

    La masa es pues la extensión del individuo; no es
    posible la transformación de las masas, de los pueblos, si
    el individuo, si cada persona, no se transforma…

    Nadie puede negar que existen distintos niveles
    sociales; hay gentes de iglesia y de
    prostíbulo; de comercio y de
    campo, etc., etc., etc.

    Así también existen distintos Niveles del
    Ser. Lo que internamente somos, espléndidos o mezquinos,
    generosos o tacaños, violentos o apacibles, castos o
    lujuriosos, atrae las diversas circunstancias de la
    vida…

    Un lujurioso atraerá siempre escenas, dramas y
    hasta tragedias de lascivia en las que se verá
    metido…

    Un borracho atraerá a los borrachos y se
    verá metido siempre en bares y cantinas, eso es
    obvio…

    ¿Qué atraerá el usurero, el
    egoísta? ¿Cuántos problemas,
    cárceles, desgracias?

    Sin embargo la gente amargada, cansada de sufrir, tiene
    ganas de cambiar, voltear la página de su
    historia…

    ¡Pobres gentes! Quieren cambiar y no saben
    cómo; no conocen el procedimiento;
    están metidas en un callejón sin
    salida…

    Lo que les sucedió ayer les sucede hoy y les
    sucederá mañana; repiten siempre loa mismos errores
    y no aprenden las lecciones de la vida ni a
    cañonazos.

    Todas las cosas se repiten en su propia vida; dicen las
    mismas cosas, hacen las mismas cosas, lamentan las mismas
    cosas…

    Esta repetición aburridora de dramas, comedias y
    tragedias, continuará mientras carguemos en nuestro
    interior los elementos indeseables de la Ira, Codicia, Lujuria,
    Envidia, Orgullo, Pereza, Gula, etc., etc., etc.

    ¿Cuál es nuestro nivel moral?, o
    mejor dijéramos: ¿Cuál es nuestro Nivel del
    Ser?

    Mientras el Nivel del Ser no cambie radicalmente,
    continuará la repetición de todas nuestras
    miserias, escenas, desgracias e infortunios…

    Todas las cosas, todas las circunstancias, que se
    suceden fuera de nosotros, en el escenario de este mundo, son
    exclusivamente el reflejo de lo que interiormente
    llevamos.

    Con justa razón podemos aseverar solemnemente que
    lo "exterior es el reflejo de lo interior".

    Cuando uno cambia interiormente y tal cambio es
    radical, lo exterior, las circunstancias, la vida, cambian
    también.

    He estado
    observando por este tiempo, (Año 1974), un grupo de
    gentes que invadieron un terreno ajeno. Aquí en México
    tales gentes reciben el curioso calificativo de
    "PARACAIDISTAS".

    Son vecinos de la colonia campestre Churubusco,
    están muy cerca a mi casa, motivo este por el cual he
    podido estudiarlos de cerca…

    Ser pobres jamás puede ser delito,
    más lo grave no está en eso, sino en su Nivel de
    Ser…

    Diariamente se pelean entre si, se emborrachan, se
    insultan mutuamente, se convierten en asesinos de sus propios
    compañeros de infortunio, viven ciertamente en inmundas
    chozas dentro de las cuales en vez de amor reina el
    odio…

    Muchas veces he pensado en que si cualquier sujeto de
    ésos, eliminara de su interior el odio, la ira, la
    lujuria, la embriaguez, la maledicencia, la crueldad, el
    egoísmo, la calumnia, la envidia, el amor
    propio, el orgullo, etc., etc., etc., gustaría a otras
    personas, se asociaría por simple Ley de Afinidades
    Psicológicas con gentes más refinadas, más
    espirituales; esas nuevas relaciones serían definitivas
    para un cambio económico y social…

    Seria ese el sistema que le
    permitiría a tal sujeto, abandonar la "cochera", la,
    "cloaca" inmunda…

    Así pues, si realmente queremos un cambio
    radical, lo que primero debemos comprender es que cada uno de
    nosotros (ya sea blanco o negro, amarillo o cobrizo, ignorante o
    ilustrado, etc.), está en tal o cual "Nivel del
    Ser".

    ¿Cuál es nuestro Nivel de Ser?
    ¿Habéis vosotros reflexionado alguna vez sobre eso?
    No sería posible pasar a otro nivel si ignoramos el estado en
    que nos encontramos.

    CÁPITULO II

    LA ESCALERA MARAVILLOSA

    Tenemos que anhelar un cambio verdadero, salir de esta
    rutina aburridora, de esta vida meramente mecanicista,
    cansona…

    Lo que primero debemos comprender con entera claridad es
    que cada uno de nosotros ya sea burgués o proletario,
    acomodado o de la clase media, rico o miserable, se encuentra
    realmente en tal o cual Nivel de Ser…

    El Nivel de Ser del borracho es diferente al del
    abstemio y el de la prostituta muy distinto al de la doncella.
    Esto que estamos diciendo es irrefutable,
    irrebatible…

    Al llegar a esta parte de nuestro capítulo, nada
    perdemos con imaginamos una escalera que se extiende de abajo
    hacia arriba, verticalmente y con muchísimos
    escalones…

    Incuestionablemente en algún escalón de
    estos nos encontramos nosotros; escalones abajo habrá
    gentes peores que nosotros; escalones arriba se
    encontrarán personas mejores que nosotros…

    En esta Vertical extraordinaria, en esta escalera
    maravillosa, es claro que podemos encontrar todos los Niveles de
    Ser… cada persona es diferente y esto nadie puede refutarlo.
    ..

    Indubitablemente no estamos ahora hablando de caras feas
    o bonitas, ni tampoco se trata de cuestión de edades. Hay
    gentes jóvenes y viejas, ancianos que ya están para
    morir y niños
    recién nacidos…

    La cuestión del tiempo y de los años; eso
    de nacer, crecer, desarrollarse, casarse, reproducirse,
    envejecerse y morir, es exclusivo de la Horizontal…

    En la "Escalera Maravillosa", en la Vertical el concepto tiempo
    no cabe. En los escalones de tal escala
    sólo podemos encontrar "Niveles de Ser"…

    La esperanza mecánica de la gente no sirve para nada;
    creen que con el tiempo las cosas serán mejores;
    así pensaban nuestros abuelos y bisabuelos; los hechos
    precisamente han venido a demostrar lo contrario…

    El "Nivel de Ser" es lo que cuenta y esto es Vertical;
    nos hallamos en un escalón pero podemos subir a otro
    escalón. ..

    La "Escalera Maravillosa" de la que estamos hablando y
    que se refiere a los distintos "Niveles de Ser", ciertamente,
    nada tiene que ver con el tiempo lineal…

    Un "Nivel de Ser" más alto está
    inmediatamente por encima de nosotros de instante en
    instante…

    No está en ningún remoto futuro
    horizontal, sino aquí y ahora; dentro de nosotros mismos;
    en la Vertical…

    Es ostensible y cualquiera lo puede comprender, que las
    dos líneas —Horizontal y Vertical— se
    encuentran de momento en momento en nuestro interior
    Psicológico y forman Cruz…

    La personalidad
    se desarrolla y desenvuelve en la línea Horizontal de la
    Vida. Nace y muere dentro de su tiempo lineal; es perecedera; no
    existe ningún mañana para la
    personalidad del muerto; no es el Ser…

    Los Niveles del Ser; el Ser mismo, no es del tiempo,
    nada tiene que ver con la Línea Horizontal; se encuentra
    dentro de nosotros mismos. Ahora, en la Vertical…

    Resultaría manifiestamente absurdo buscar a
    nuestro propio Ser fuera de si mismos…

    No está de más sentar como corolario lo
    siguiente: Títulos, grados, ascensos, etc., en el mundo
    físico exterior, en modo alguno originarían
    exaltación auténtica, reevaluación del Ser,
    paso a un escalón superior en los "Niveles del
    Ser"…

    CAPITULO III

    REBELDÍA PSICOLÓGICA

    No está de más recordar a nuestros
    lectores, que existe un punto matemático dentro de
    nosotros mismos…

    Incuestionablemente tal punto, jamás se encuentra
    en el pasado, ni tampoco en el futuro…

    Quien quiera descubrir ese punto misterioso, debe
    buscarlo aquí y ahora, dentro de si mismo, exactamente en
    este instante, ni un segundo adelante, ni un segundo
    atrás…

    Los dos palos Vertical y Horizontal de la Santa Cruz, se
    encuentran, en este punto…

    Nos hallamos pues de instante en instante ante dos
    Caminos: el Horizontal y el Vertical…

    Es ostensible que el Horizontal es muy "cursi", por
    él andan "Vicente y toda la gente", "Villegas y todo el
    que llega", "Don Raimundo y todo el mundo"…

    Es evidente que el Vertical es diferente; es el camino
    los rebeldes inteligentes, el de los
    Revolucionarios…

    Cuando uno se acuerda de si mismo, cuando trabaja sobre
    si mismo, cuando no se identifica con todos los problemas y penas
    de la vida, de hecho va por la Senda Vertical…

    Ciertamente jamás resulta tarea fácil
    eliminar las emociones
    negativas; perder toda identificación con nuestro propio
    tren de vida; problemas de toda índole, negocios,
    deudas, pago de letras, hipotecas, teléfono, agua, luz, etc., etc.,
    etc.

    Los desocupados, aquellos que por tal o cual motivo han
    perdido el empleo,
    el trabajo,
    evidentemente sufren por falta de dinero y olvidar su caso, no
    preocuparse, ni identificarse con su propio problema, resulta de
    hecho espantosamente difícil.

    Quienes sufren, quienes lloran, aquellos que han sido
    víctimas de alguna traición, de un mal pago en la
    vida, de una Ingratitud, de una calumnia o de algún
    fraude, realmente
    se olvidan de si mismos, de su real Ser íntimo, se
    identifican completamente con su tragedia moral…

    El trabajo sobre si mismo es la característica fundamental del Camino
    Vertical. Nadie podría hollar la Senda de la Gran
    Rebeldía, si jamás trabajase sobre si
    mismo…

    El trabajo al que nos estamos refiriendo es de tipo
    Psicológico; se ocupa de cierta transformación del
    momento presente en que nos encontramos. Necesitamos aprender a
    vivir de instante en instante…

    Por ejemplo, una persona que se encuentra desesperada
    por algún problema sentimental, económico o
    político obviamente se ha olvidado de si
    misma…

    Tal persona si se detiene un instante, si observa la
    situación y trata de recordarse a si mismo y luego se
    esfuerza en comprender el sentido de su actitud…

    Si reflexiona un poco, si piensa en que todo pasa; en
    que la vida es ilusoria, fugaz y en que la muerte
    reduce a cenizas todas las vanidades del mundo…

    Si comprende que su problema en el fondo no es
    más que una "llamarada de petate", un fuego fatuo que
    pronto se apaga, vera de pronto con sorpresa que todo ha
    cambiado. ..

    Transformar reacciones mecánicas es posible
    mediante la confrontación lógica
    y la Auto- Reflexión Intima del Ser…

    Es evidente que las gentes reaccionan
    mecánicamente ante las diversas circunstancias de la
    vida…

    ¡Pobres gentes!, Suelen siempre convertirse en
    víctimas. Cuando alguien les adula sonríen; cuando
    les humillan, sufren. Insultan si se les insulta; hieren si se
    les hiere; nunca son libres; sus semejantes tienen poder para
    llevarles de la alegría a la tristeza, de la esperanza a
    la desesperación.

    Cada persona de esas que van por el Camino Horizontal,
    se parece a un instrumento musical, donde cada uno de sus
    semejantes toca lo que le viene en gana…

    Quien aprende a transformar las relaciones
    mecánicas, de hecho se mete por el "Camino
    Vertical".

    Esto representa un cambio fundamental en el "Nivel de
    Ser" resultado extraordinario de la "Rebeldía
    Psicológica.

    CAPITULO IV

    LA
    ESENCIA

    Lo que hace bello y adorable a todo niño
    recién nacido es su Esencia; ésta constituye en si
    misma su verdadera realidad…

    El normal crecimiento de la Esencia en toda criatura,
    ciertamente es muy residual, incipiente…

    El cuerpo humano
    crece y se desarrolla de acuerdo con as leyes
    biológicas de la especie, sin embargo tales posibilidades
    resultan por si mismas muy limitadas para la
    Esencia…

    Incuestionablemente la Esencia sólo puede crecer
    por si misma sin ayuda, en pequeñísimo
    grado…

    Hablando francamente y sin ambages diremos que el
    crecimiento espontáneo y natural de la Esencia,
    sólo es posible durante los primeros tres, cuatro y cinco
    años de edad, es decir, en la primera etapa de la
    vida…

    La gente piensa que el crecimiento y desarrollo de la
    Esencia se realiza siempre en forma continua, de acuerdo con la
    mecánica de la evolución, más el Gnosticismo
    Universal enseña claramente que esto no ocurre
    así…

    Con el fin de que la Esencia crezca mas, algo muy
    especial debe suceder, algo nuevo hay que realizar.

    Quiero referirme en forma enfática al trabajo
    sobre si mismo. El desarrollo de la Esencia únicamente es
    posible a base de trabajos conscientes y padecimientos
    voluntarios…

    Es necesario comprender que estos trabajos no se
    refieren a cuestiones de profesión, bancos,
    carpintería, albañilería, arreglo de
    líneas férreas o asuntos de oficina…

    Este trabajo es para toda persona que ha desarrollado la
    personalidad; se trata de algo Psicológico…

    Todos nosotros sabemos que tenemos dentro de si mismos
    eso que se llama EGO, YO, MI MISMO, SI MISMO…

    Desgraciadamente la Esencia se encuentra embotellada,
    enfrascada, entre el ECO y esto es lamentable.

    Disolver el YO Psicológico, desintegrar sus
    elementos indeseables, es urgente, inaplazable, impostergable…
    así es el sentido del trabajo sobre si mismo.

    Nunca podríamos libertar la Esencia sin
    desintegrar previamente el YO Psicológico…

    En la Esencia está la Religión, el BUDDHA,
    la Sabiduría, las partículas de dolor de nuestro
    Padre que esta en los Cielos y todos los datos que
    necesitamos para la AUTO-REALIZACION INTIMA DEL SER.

    Nadie podría aniquilar el YO Psicológico
    sin eliminar previamente los elementos inhumanos que llevamos
    dentro…

    Necesitamos reducir a cenizas la crueldad monstruosa de
    estos tiempos: la envidia que desgraciadamente ha venido a
    convertirse en el resorte secreto de la acción; la codicia
    insoportable que ha vuelto la vida tan amarga: la asqueante
    maledicencia; la calumnia que tantas tragedias origina; las
    borracheras; la inmunda lujuria que huele tan feo; etc., etc.,
    etc.

    A medida que todas esas abominaciones se van reduciendo
    a polvareda cósmica, la Esencia además de
    emanciparse, crecerá y se desarrollará
    armoniosamente…

    Incuestionablemente cuando el YO Psicológico ha
    muerto, resplandece en nosotros la Esencia…

    La Esencia libre nos confiere belleza intima; de tal
    belleza emanan la felicidad perfecta y el verdadero
    Amor…

    La Esencia posee múltiples sentidos de
    perfección y extraordinarios poderes
    naturales…

    Cuando "Morimos en Si Mismos", cuando disolvemos el YO
    Psicológico, gozamos de los preciosos sentidos y poderes
    de la Esencia…

    CAPITULO V

    ACUSARSE A SI MISMO

    La Esencia que cada uno de nosotros lleva en su
    Interior, viene de arriba, del Cielo, de las
    estrellas…

    Incuestionablemente la Esencia maravillosa proviene de
    la nota "LA" (La Vía Láctea, la Galaxia en que
    vivimos)

    Preciosa la Esencia pasa a través de la nota
    "SOL" (El Sol) y luego
    de la nota "FA" (La Zona Planetaria) entra en este mundo y
    penetra en nuestro propio interior.

    Nuestros padres crearon el cuerpo apropiado para la
    recepción de esta Esencia que viene de las
    Estrellas…

    Trabajando intensamente sobre nosotros mismos y
    sacrificándonos por nuestros semejantes, regresaremos
    victoriosos al seno profundo de Urania…

    Nosotros estamos viviendo en este mundo por algún
    motivo, para algo, por algún factor especial…

    Obviamente en nosotros hay mucho que debemos ver,
    estudiar y comprender, si es que en realidad anhelamos saber algo
    sobre nosotros mismos, sobre nuestra propia vida…

    Trágica es la existencia de aquel que muere sin
    haber conocido el motivo de su vida…

    Cada uno de nosotros debe descubrir por si mismo el
    sentido de su propia vida, aquello que lo mantiene prisionero en
    la cárcel del dolor…

    Ostensiblemente hay en cada uno de nosotros algo que nos
    amarga la vida y contra lo cual necesitamos luchar
    firmemente…

    No es indispensable que continuemos en desgracia, es
    impostergable reducir a polvareda cósmica eso que nos hace
    tan débiles e infelices.

    De nada sirve engreírnos con títulos,
    honores, diplomas, dinero, vano racionalismo
    subjetivo, consabidas virtudes, etc., etc., etc.

    No debemos olvidar jamás que la hipocresía
    y las tontas vanidades de la falsa personalidad, hacen de
    nosotros gentes torpes, rancias, retardatarias, reaccionarias,
    incapaces para ver lo nuevo…

    La muerte tiene
    muchos significados tanto positivos como negativos. Consideremos
    aquella magnifica observación del "Gran KABIR Jesús el
    Cristo".

    "Que los muertos sepulten a sus muertos". Muchas gentes
    aunque viven están de hecho muertas para todo posible
    trabajo sobre si mismas y por ende, para cualquier
    transformación íntima.

    Son personas embotelladas entre sus dogmas y creencias;
    gentes petrificadas en los recuerdos de muchos ayeres; individuos
    llenos de prejuicios ancestrales; personas esclavas del que
    dirán, espantosamente tibias, indiferentes, a veces
    "sabiondas" convencidas de estar en la verdad porque así
    se lo dijeron, etc., etc., etc.

    No quieren esas gentes entender que este mundo es un
    "Gimnasio Psicológico" mediante el cual seria posible
    aniquilar esa fealdad secreta que todos llevamos
    dentro…

    Si esas pobres gentes comprendieran el estado tan
    lamentable en que se encuentran, temblarían de
    horror…

    Empero, tales personas piensan siempre de si mismas lo
    mejor; se jactan de sus virtudes, se sienten perfectas,
    bondadosas, serviciales, nobles, caritativas, inteligentes,
    cumplidoras de sus deberes, etc.

    La vida práctica como escuela es
    formidable pero tomarla como un fin en si misma, es
    manifiestamente absurdo.

    Quienes toman la vida en si misma, tal como se vive
    diariamente, no han comprendido la necesidad de trabajar sobre si
    mismos para lograr una "Transformación
    Radical".

    Desgraciadamente las gentes viven mecánicamente,
    nunca han oído decir
    algo sobre el trabajo interior…

    Cambiar es necesario pero las gentes no saben como
    cambiar; sufren mucho y ni siquiera saben porque
    sufren…

    Tener dinero no es todo. La vida de muchas personas
    ricas suele ser verdaderamente trágica…

    CAPITULO VI

    LA
    VIDA

    En el terreno de la vida práctica descubrimos
    siempre contrastes que asombran. Gentes adineradas con
    magnífica residencia y muchas amistades, a veces sufren
    espantosamente. ..

    Humildes proletarios de pico y pala o personas de la
    clase media, suelen vivir a veces en completa
    felicidad.

    Muchos archimillonarios sufren de impotencia sexual y
    ricas matronas lloran amargamente la infidelidad del
    marido…

    Los ricos de la tierra
    parecen buitres entre jaulas de oro, por estos tiempos no pueden
    vivir sin "guarda-espaldas"…

    Los hombres de estado arrastran cadenas, nunca
    están libres, andan por doquiera rodeados de gente armada
    hasta los dientes…

    Estudiemos esta situación más
    detenidamente. Necesitamos saber que es la vida. Cada cual es
    Libre de opinar como quiera…

    Digan lo que digan ciertamente nadie sabe nada, la vida
    resulta un problema que ninguno entiende…

    Cuando las gentes desean contarnos gratuitamente la
    historia de su vida, citan acontecimientos, nombres y apellidos,
    fechas, etc., y sienten satisfacción al hacer sus
    relatos…

    Esas pobres gentes ignoran que sus relatos están
    incompletos porque eventos, nombres
    y fechas, es tan sólo el aspecto externo de la
    película, falta el aspecto interno…

    Es urgente conocer "estados de conciencia", a
    cada evento le corresponde tal o cual estado
    anímico.

    Los estados son interiores y los eventos son exteriores,
    los acontecimientos externos no son todo…

    Entiéndase por estados interiores las buenas o
    malas disposiciones, las preocupaciones, la depresión,
    la superstición, el temor, la sospecha, la misericordia,
    la auto-consideración, la sobre-estimación de Si
    mismo; estados de sentirse feliz, estados de gozo, etc., etc.,
    etc.

    Incuestionablemente los estados interiores pueden
    corresponderse exactamente con los acontecimientos exteriores o
    ser originados por éstos, o no tener relación
    alguna con los mismos…

    En todo caso estados y eventos son diferentes. No
    siempre los sucesos se corresponden exactamente con estados
    afines

    El estado interior de un evento agradable podría
    no corresponderse con el mismo.

    El estado interior de un evento desagradable
    podría no corresponderse con el mismo.

    Acontecimientos aguardados durante mucho tiempo, cuando
    vinieron sentimos que faltaba algo…

    Ciertamente faltaba el correspondiente estado Interior
    que debía combinarse con el acontecimiento
    exterior…

    Muchas veces el acontecimiento que no se esperaba viene
    a ser el que mejores momentos nos ha proporcionado. ..

    CAPITULO VII

    EL
    ESTADO INTERIOR

    Combinar estados interiores con acontecimientos
    exteriores en forma correcta, es saber vivir
    inteligentemente…

    Cualquier evento inteligentemente vivenciado exige su
    correspondiente estado interior específico…

    Empero, desafortunadamente las gentes cuando revisan su
    vida, piensan que ésta en si misma está constituida
    exclusivamente por eventos exteriores…

    ¡Pobres gentes! piensan que si tal o cual
    acontecimiento no les hubiese sucedido, su vida habría
    sido mejor…

    Suponen que la suerte les salió al encuentro y
    que perdieron la oportunidad de ser felices…

    Lamentan lo perdido, lloran lo que despreciaron, gimen
    recordando los viejos tropiezos y calamidades…

    No quieren darse cuenta las gentes que vegetar no es
    vivir y que la capacidad para existir conscientemente depende
    exclusivamente de la calidad de los
    estados interiores del Alma…

    No importa ciertamente cuan hermosos sean los
    acontecimientos externos de la vida, si no nos encontramos en
    tales momentos en el estado interior apropiado, los mejores
    eventos pueden parecernos monótonos, cansones o
    simplemente aburridores…

    Alguien aguarda con ansiedad la fiesta de bodas, es un
    acontecimiento, más podría suceder que se estuviese
    tan preocupado en el momento preciso del evento, que realmente no
    gustase en ello ningún deleite y que todo aquello se
    tornase tan árido y frío como un protocolo…

    La experiencia nos ha enseñado que no todas las
    personas que asisten a un banquete o a un baile, gozan de
    verdad…

    Nunca falta un aburrido en el mejor de los festejos y
    las piezas más deliciosas alegran a unos y hacen llorar a
    otros…

    Muy raras son las personas que saben combinar
    confidentemente el evento externo con el estado interno
    apropiado…

    Es lamentable que las gentes no sepan vivir
    conscientemente: lloran cuando deben reír y ríen
    cuando deben llorar…

    Control es diferente: El sabio puede estar alegre
    más nunca Jamás lleno de loco frenesí;
    Triste pero nunca desesperado y abatido… sereno en medio de la
    violencia;
    abstemio en la orgía; casto entre la lujuria,
    etc.

    Las personas melancólicas y pesimistas piensan de
    la vida lo peor y francamente no desean vivir…

    Todos los días vemos gentes que no solamente son
    infelices, sino que además —y lo que es peor—,
    hacen también amarga la vida de los
    demás…

    Gentes así no cambiarían ni viviendo
    diariamente de fiesta en fiesta; la enfermedad psicológica
    la llevan en su interior… tales personas poseen estados
    íntimos definitivamente perversos…

    Sin embargo esos sujetos se auto-califican como justos,
    santos, virtuosos, nobles, serviciales, mártires, etc.,
    etc., etc.

    Son gentes que se auto-consideran demasiado; personas
    que se quieren mucho a si mismas…

    Individuos que se apiadan mucho de si mismos y que
    siempre buscan escapatorias para eludir sus propias
    responsabilidades…

    Personas así están acostumbradas a las
    emociones inferiores y es ostensible que por tal motivo crean
    diariamente elementos psíquicos infrahumanos.

    Los eventos desgraciados, reveses de fortuna, miseria,
    deudas, problemas, etc., son exclusividad de aquellas personas
    que no saben vivir…

    Cualquiera puede formarse una rica cultura
    intelectual, más son muy pocas las personas que han
    aprendido a vivir rectamente…

    Cuando uno quiere separar los eventos exteriores de los
    estados interiores de la conciencia, demuestra concretamente su
    incapacidad para existir dignamente.

    Quienes aprenden a combinar conscientemente eventos
    exteriores y estados interiores, marchan por el camino del
    éxito…

    CAPITULO VIII

    ESTADOS EQUIVOCADOS

    Incuestionablemente en la rigurosa observación
    del Mí Mismo, resulta siempre impostergable e inaplazable
    hacer una completa diferenciación lógica en
    relación con los acontecimientos exteriores de la vida
    práctica y los estados íntimos de la
    conciencia.

    Necesitamos con urgencia saber donde estamos situados en
    un momento dado, tanto en relación con el estado
    íntimo de la conciencia, como en la naturaleza
    específica del acontecimiento exterior que nos está
    sucediendo.

    La vida en si misma es una serie de acontecimientos que
    se procesan a través del tiempo y del
    espacio…

    Alguien dijo: "La vida es una cadena, de martirios que
    lleva el hombre
    enredada en el Alma…"

    Cada cual es muy libre de pensar como quiera; yo creo
    que a los efímeros placeres de un instante fugaz, le
    suceden siempre el desencanto y la amargura…

    Cada acontecimiento tiene su sabor característico
    especial y los estados interiores son así mismos de
    distinta clase; esto es incontrovertible,
    irrefutable…

    Ciertamente el trabajo interior sobre si mismo se
    refiere en forma enfática a los diversos estados
    psicológicos de la conciencia…

    Nadie podría negar que en nuestro interior
    cargamos con muchos errores y que existen estados
    equivocados…

    Si de verdad queremos cambiar realmente, necesitamos con
    urgencia máxima e inaplazable, modificar radicalmente esos
    estados equivocados de la conciencia…

    La modificación absoluta de los estados
    equivocados, origina transformaciones completas en el terreno de
    la vida práctica…

    Cuando uno trabaja seriamente sobre los estados
    equivocados, obviamente los sucesos desagradables de la vida, ya
    no pueden herirle tan fácilmente…

    Estamos diciendo algo que sólo es posible
    comprenderlo vivenciándolo, sintiéndolo realmente
    en el terreno mismo de los hechos…

    Quien no trabaja sobre si mismo es siempre victima de
    las circunstancias; es como mísero leño entre las
    aguas tormentosas del océano…

    Los acontecimientos cambian incesantemente en sus
    múltiples combinaciones; vienen uno tras otro en oleadas,
    son influencias…

    Ciertamente existen buenos y malos acontecimientos;
    algunos eventos serán mejores o peores que
    otros…

    Modificar ciertos eventos es posible; Alterar
    resultados, modificar situaciones, etc., está ciertamente
    dentro del número de las posibilidades.

    Empero existen situaciones de hecho que de verdad no
    pueden ser alteradas; en estos últimos casos deben
    aceptarse conscientemente, aunque algunas resulten muy peligrosas
    y hasta dolorosas…

    Incuestionablemente el dolor desaparece cuando no nos
    identificamos con el problema que se ha presentado…

    Debemos considerar la vida como una serie sucesiva de
    estados interiores; una historia auténtica de nuestra vida
    en particular está formada por todos esos
    estados…

    Al revisar la totalidad de nuestra propia existencia,
    podemos verificar por si mismos en forma directa, que muchas
    situaciones desagradables fueron posibles gracias a estados
    interiores equivocados…

    Alejandro Magno aunque siempre fue temperante por
    naturaleza, se entregó por orgullo a los excesos que le
    produjeron la muerte…

    Francisco I murió a causa de un sucio y
    abominable adulterio, que muy bien recuerda la historia
    todavía…

    Cuando Marat fue asesinado por una monja perversa, se
    moría de soberbia y de envidia, se creía a si mismo
    absolutamente justo…

    Las damas del Parque de los Siervos incuestionablemente
    acabaron totalmente la vitalidad del espantoso fornicario llamado
    LUIS XV.

    Muchas son las gentes que mueren por ambición,
    ira o celos, esto lo saben muy bien los
    Psicólogos…

    En cuanto nuestra voluntad se confirma irrevocablemente
    en una tendencia absurda, nos convertimos en candidatos para el
    panteón o cementerio…

    Otelo debido a los celos se convirtió en asesino
    y la cárcel está llena de equivocados
    sinceros…

    CAPITULO IX

    SUCESOS PERSONALES

    Plena auto-observación íntima del
    Mí Mismo, resulta inaplazable cuando se trata, de
    descubrir estados psicológicos equivocados.

    Incuestionablemente los estados interiores equivocados
    pueden ser corregidos mediante procedimientos
    correctos.

    Como quiera que la vida interior es el imán que
    atrae los eventos exteriores, necesitamos con, urgencia
    máxima inaplazable, eliminar de nuestra psiquis los
    estados psicológicos erróneos.

    Corregir estados psicológicos equivocados es
    indispensable cuando se quiera, alterar fundamentalmente la
    naturaleza de ciertos eventos indeseables.

    Alterar nuestra relación con determinados
    eventos, es posible si eliminamos de nuestro interior ciertos
    estados psicológicos absurdos.

    Situaciones exteriores destructivas, podrían
    convertirse en inofensivas y hasta constructivas mediante la
    inteligente corrección de los estados interiores
    erróneos.

    Uno puede cambiar la naturaleza de los eventos
    desagradables que nos ocurren, cuando se purifica
    íntimamente. Quien jamás corrige los estados
    psicológicos absurdos, creyéndose muy fuerte se
    convierte en víctima de las circunstancias.

    Poner orden en nuestra desordenada casa interior es
    vital, cuando se desea cambiar el curso de una desgraciada
    existencia.

    Las gentes se quejan de todo, sufren, lloran, protestan,
    quisieran cambiar de vida, salir del infortunio en que se
    encuentran, desafortunadamente no trabajan sobre si
    mismas.

    No quieren darse cuenta las gentes que la vida interior
    atrae circunstancias exteriores y que si éstas son
    dolorosas se debe a los estados interiores absurdos.

    Lo exterior es tan sólo el reflejo de lo
    interior, quien cambia interiormente origina un nuevo orden de
    cosas.

    Los eventos exteriores jamás serian tan
    importantes, como el modo de reaccionar ante los
    mismos.

    ¿Permanecisteis sereno ante el insultador?
    ¿Recibiste con agrado las manifestaciones desagradables de
    vuestros semejantes?

    ¿De qué manera reaccionasteis ante la
    infidelidad del ser amado? ¿Te dejaste llevar por el
    veneno de los celos ¿Mataste? ¿Estáis en la
    cárcel?

    Los hospitales, los cementerios o panteones, las
    cárceles, están llenos de sinceros equivocados que
    reaccionaron en forma absurda ante los eventos
    exteriores.

    La mejor arma que un hombre puede usar en la vida, es un
    estado Psicológico correcto.

    Uno puede desarmar fieras y desenmascarar traidores,
    mediante estados interiores apropiados.

    Los estados interiores equivocados nos convierten en
    víctimas indefensas de la perversidad humana.

    Aprended a enfrentaros ante los sucesos más
    desagradables de la vida práctica con una actitud interior
    apropiada…

    No os identifiquéis con ningún
    acontecimiento; recordad que todo pasa; aprended a ver la vida
    como una película y recibiréis los
    beneficios…

    No olvidéis que acontecimientos sin ningún
    valor
    podrían llevaros a la desgracia, si no elimináis de
    vuestra Psiquis los estados interiores equivocados.

    Cada evento exterior necesita, incuestionablemente del
    billete apropiado; es decir, del estado Psicológico
    preciso.

    CAPITULO X

    LOS DIFERENTES YOES

    El Mamífero Racional equivocadamente llamado
    hombre, realmente no posee una individualidad
    definida.

    Incuestionablemente esta falta de unidad
    Psicológica en el Humanoide, es la causa de tantas
    dificultades y amarguras.

    El cuerpo físico es una unidad completa y trabaja
    como un todo orgánico, a menos de estar
    enfermo.

    Empero, la vida interior del Humanoide en modo alguno es
    una unidad psicológica.

    Lo más grave de todo esto, a despecho de lo que
    digan las diversas escuelas de tipo Seudo-Esotérico y
    Seudo-Ocultista, es la ausencia de organización Psicológica en el fondo
    íntimo de cada sujeto.

    Ciertamente en tales condiciones, no existe trabajo
    armonioso como un todo, en la vida interior de las
    personas.

    El Humanoide, respecto de su estado interior, es una
    multiplicidad psicológica, una suma de "Yoes".

    Los ignorantes ilustrados de esta época
    tenebrosa, le rinden culto al "YO", lo endiosan, lo ponen en los
    altares, lo llaman "ALTER EGO", "YO SUPERIOR", "YO DIVINO", etc.,
    etc., etc.

    No quieren darse cuenta los "Sabihondos" de esta edad
    negra en que vivimos, que "Yo Superior" o "Yo Inferior", son dos
    secciones del mismo Ego pluralizado…

    El Humanoide no tiene ciertamente un "YO Permanente"
    sino una multitud de diferentes "Yoes" Infrahumanos y
    absurdos.

    El pobre animal intelectual equivocadamente llamado
    hombre, es semejante a una casa en desorden dónde en vez
    de un amo, existen muchos criados que quieren siempre mandar y
    hacer lo que les viene en gana…

    El mayor error del Seudo-Esoterismo y Seudo-Ocultismo
    barato, es suponer que los otros poseen o que se tiene un "YO
    Permanente e Inmutable" sin principio y sin fin..

    Si esos que así piensan despertaran consciencia
    aunque fuese por un instante, podrían evidenciar
    claramente por si mismos, que el Humanoide racional nunca es el
    mismo por mucho tiempo…

    El mamífero intelectual desde el punto de vista
    psicológico, esta cambiando continuamente…

    Pensar que si una persona se llama Luis es siempre Luis,
    resulta algo así como una broma de muy mal
    gusto…

    Ese sujeto a quien se llama Luis tiene en si mismo otros
    "Yoes", otros egos, que se expresan a través de su
    personalidad en diferentes momentos y aunque Luis no guste de la
    codicia, otro "Yo" en él —llamémosle
    Pepe— gusta de la codicia y así
    sucesivamente…

    Ninguna persona es la misma en forma continua, realmente
    no se necesita ser muy sabio como para darse cuenta cabal de los
    innumerables cambios y contradicciones de cada
    sujeto…

    Suponer que alguien posee un "Yo Permanente e Inmutable"
    equivale desde luego a un abuso para con el prójimo y para
    consigo mismo…

    Dentro de cada persona viven muchas personas, muchos
    "Yoes", esto lo puede verificar por si mismo y en forma directa,
    cualquier persona despierta, consciente…

    CAPITULO XI

    EL
    QUERIDO EGO

    Como quiera que superior e inferior son dos secciones de
    una misma cosa, no está de más sentar el siguiente
    corolario: "YO SUPERIOR, YO INFERIOR" son dos aspectos del mismo
    EGO tenebroso y pluralizado.

    El denominado "YO DIVINO" o "YO SUPERIOR", "ALTER EGO" o
    algo por el estilo, es ciertamente una triquiñuela del "MI
    MISMO", una forma de AUTO-ENGAÑO.

    Cuando el YO quiere continuar aquí y en el mas
    allá, se Auto-Engaña con el falso concepto de un YO
    Divino Inmortal…

    Ninguno de nosotros tiene un "Yo" verdadero, permanente,
    inmutable, eterno, inefable, etc., etc., etc.

    Ninguno de nosotros tiene en verdad una verdadera y
    auténtica Unidad de Ser; desafortunadamente ni siquiera
    poseemos una legítima individualidad.

    El Ego aunque continúa más allá del
    sepulcro, tiene sin embargo un principio y un fin.

    El Ego, el YO, nunca es algo individual, unitario,
    unitotal. Obviamente el YO es "YOES".

    En él Tibet Oriental a los "YOES" se les
    denominan "AGREGADOS PSIQUICOS" o simplemente "Valores" sean
    estos últimos positivos o negativos.

    Si pensamos en cada "Yo" como una persona diferente,
    podemos aseverar en forma enfática lo siguiente: "Dentro
    de cada persona que vive en el mundo, existen muchas
    personas".

    Incuestionablemente dentro de cada uno de nosotros viven
    muchísimas personas diferentes, algunas mejores, otras
    peores…

    Cada uno de estos Yoes, cada una de estas personas lucha
    por la supremacía, quiere ser exclusiva, controla el
    cerebro
    intelectual o los centros emocional y motor cada vez
    que puede, mientras otro lo desplaza…

    La Doctrina de los muchos Yoes fue enseñada en el
    Tibet Oriental por los verdaderos Clarividentes, por los
    auténticos Iluminados…

    Cada uno de nuestros defectos psicológicos
    está personificado en tal o cual Yo. Como quiera que
    tenemos millares y hasta millones de defectos, ostensiblemente
    vive mucha gente en nuestro interior.

    En cuestiones psicológicas hemos podido
    evidenciar claramente que los sujetos paranoicos,
    ególatras y mitómanos por nada de la vida
    abandonarían el culto al querido Ego.

    Incuestionablemente tales gentes odian mortalmente la
    doctrina de los muchos "Yoes".

    Cuando uno de verdad quiere conocerse a si mismo, debe
    auto-observarse y tratar de conocer los diferentes "Yoes" que
    están metidos dentro de la personalidad.

    Si alguno de nuestros lectores no comprende
    todavía esta doctrina de los muchos "Yoes", se debe
    exclusivamente a la falta de práctica en materia de
    Auto-Observación.

    A medida que uno practica la Auto-Observación
    Interior, va descubriendo por si mismo a muchas gentes, a muchos
    "Yoes", que viven dentro de nuestra propia
    personalidad.

    Quienes niegan la doctrina de los muchos Yoes, quienes
    adoran a un YO Divino, indubitablemente jamás se han
    Auto-Observado seriamente. Hablando esta vez en estilo
    Socrático diremos que esas gentes no sólo ignoran
    sino además ignoran que ignoran.

    Ciertamente jamás podríamos conocemos a si
    mismos, sin la auto-observación seria y
    profunda.

    En tanto un sujeto cualquiera siga considerándose
    cono Uno, es claro que cualquier cambio interior será algo
    mas que imposible.

    CAPITULO XII

    EL
    CAMBIO RADICAL

    En tanto un hombre prosiga con el error de creerse a si
    mismo Uno, Único, Individual, es evidente que el cambio
    radical será algo más que imposible.

    El hecho mismo de que el trabajo esotérico
    comience con la rigurosa observación de si mismo, nos
    está indicando una multiplicidad de factores
    Psicológicos, Yoes o elementos indeseables que es urgente
    extirpar, erradicar de nuestro interior.

    Incuestionablemente en modo alguno seria posible
    eliminar errores desconocidos, urge observar previamente aquello
    que queremos separar de nuestra Psiquis.

    Este tipo de trabajo no es externo sino interno y
    quienes piensen que cualquier manual de
    urbanidad o sistema ético externo y superficial les pueda
    llevar al éxito, estarán de hecho totalmente
    equivocados.

    El hecho concreto y
    definitivo de que el trabajo íntimo empiece con la
    atención concentrada en la
    observación plena de si mismo, es motivo mas que
    suficiente como para demostrar que esto exige un esfuerzo
    personal muy
    particular de cada uno de nosotros.

    Hablando francamente y sin ambages, aseveramos en forma
    enfática lo siguiente: Ningún ser humano
    podría hacer este trabajo por nosotros.

    No es posible cambio alguno en nuestra Psiquis, sin la
    observación directa de todo ese conjunto de factores
    subjetivos que llevamos dentro.

    Dar por aceptada la multiplicidad de errores,
    descartando la necesidad de estudio y observación directa
    de los mismos, significa de hecho una evasiva o escapatoria, una
    huida de si mismo, una forma de auto-engaño.

    Sólo a través del esfuerzo riguroso de la
    observación juiciosa de si mismo, sin escapatorias de
    ninguna especie podremos evidenciar realmente que no somos "Uno"
    sino "Muchos".

    Admitir la pluralidad del YO y evidenciarla a
    través de la observación rigurosa, son dos aspectos
    diferentes.

    Alguien puede aceptar la Doctrina de los muchos Yoes sin
    haberlo jamás evidenciado; esto último sólo
    es posible auto-observándose cuidadosamente.

    Rehuir el trabajo de observación íntima,
    buscar evasivas, es signo inconfundible de
    degeneración.

    Mientras un hombre sustente la ilusión de que es
    siempre una y la misma persona, no puede cambiar y, es obvio que
    la finalidad de este trabajo es precisamente lograr un cambio
    gradual en nuestra vida interior.

    La transformación radical es una posibilidad
    definida que normalmente se pierde cuando no se trabaja sobre si
    mismo.

    El punto inicial del cambio radical permanece oculto
    mientras el hombre continúe creyéndose
    Uno.

    Quienes rechazan la Doctrina de los muchos Yoes,
    demuestran claramente que jamás se han auto-observado
    seriamente.

    La severa observación de si mismo sin
    escapatorias de ninguna especie, nos permite verificar por si
    mismos el crudo realismo de
    que no somos "Uno" sino "Muchos".

    En el mundo de las opiniones subjetivas, diversas
    teorías
    seudo-esotéricas o seudo-ocultistas, sirven siempre de
    callejón para huir de si mismos…

    Incuestionablemente la ilusión de que se es
    siempre una y la misma persona, sirve de escollo para la
    auto-observación…

    Alguien podría decir: "Sé que no soy Uno
    sino Muchos, la Gnosis me lo ha enseñado". Tal
    afirmación aunque fuese muy sincera sino existiese plena
    experiencia vivida sobre ese aspecto doctrinario, obviamente tal
    afirmación sería algo meramente externo y
    superficial.

    Evidenciar, experimentar y comprender es lo fundamental,
    sólo así es posible trabajar conscientemente para
    lograr un cambio radical.

    Afirmar es una cosa y comprender es otra. Cuando alguien
    dice: "Comprendo que no soy Uno sino Muchos", si su
    comprensión es verdadera y no mera palabrería
    insustancial de charla ambigua, esto indica, señala,
    acusa, plena verificación de la Doctrina de los Muchos
    Yoes.

    Conocimiento y Comprensión son diferentes. El
    primero de estos es de la mente, el segundo del corazón.

    El mero conocimiento
    de la Doctrina de los Muchos Yoes de nada sirve;
    desafortunadamente por estos tiempos en que vivimos, el
    conocimiento ha ido mucho más allá de la
    comprensión, porque el pobre animal intelectual
    equivocadamente llamado hombre, desenvolvió exclusivamente
    el lado del conocimiento olvidando lamentablemente el
    correspondiente lado del Ser.

    Conocer la Doctrina de los Muchos Yoes y comprenderla,
    es fundamental para todo cambio radical verdadero.

    Cuando un hombre comienza a observarse detenidamente a
    si mismo, desde el ángulo de que no es Uno sino Muchos,
    obviamente ha iniciado él trabajo serio sobre su
    naturaleza interior.

    CAPITULO XIII

    OBSERVADOR Y OBSERVADO

    Es muy claro y no resulta difícil comprender, que
    cuando alguien empieza a observarse a si mismo seriamente desde
    el punto de vista que no es Uno sino Muchos, comienza realmente a
    trabajar sobre todo eso que carga dentro.

    Es óbice, obstáculo, tropiezo, para el
    trabajo de Auto-observación Intima, los siguientes
    defectos Psicológicos: Mitomanía, (Delirio de
    Grandeza, creerse un Dios) Egolatría, (Creencia en un YO
    Permanente; adoración a cualquier especie de Alter-Ego)
    Paranoia. (Sabiondez, Auto-suficiencia, engreimiento, creerse
    infalible, orgullo místico, persona que no sabe ver el
    punto de vista ajeno)

    Cuando se continúa con la convicción
    absurda que se es Uno, que se posee un Yo permanente, resulta
    algo mas que imposible el trabajo serio sobre si
    mismo.

    Quien siempre se cree Uno, nunca será capaz de
    separarse de sus propios elementos indeseables.
    Considerará a cada pensamiento,
    sentimiento, deseo, emoción, pasión, afecto, etc.,
    etc., etc., como funcionalismos diferentes, inmodificables, de su
    propia naturaleza y hasta se justificará ante los
    demás diciendo que tales o cuales defectos personales son
    de carácter
    hereditario…

    Quien acepta la Doctrina de los Muchos Yoes, comprende a
    base de observación que cada deseo, pensamiento
    acción, pasión, etc., corresponde a este u otro Yo
    distinto, diferente…

    Cualquier atleta de la Auto-Observación intima,
    trabaja muy seriamente dentro de si mismo y se esfuerza por
    apartar de su Psiquis los diversos elementos indeseables que
    carga dentro…

    Si uno de verdad y muy sinceramente comienza a
    observarse internamente, resulta dividiéndose en dos:
    Observador y Observado.

    Si tal división no se produjera, es evidente que
    nunca daríamos un paso adelante en la Vía
    maravillosa del Auto-Conocimiento.

    ¿Cómo podríamos observarnos a si
    mismos si cometemos el error de no querer dividirnos entre
    Observador y Observado?

    Si tal división no se produjera, es obvio que
    nunca daríamos un paso adelante en el camino del
    Auto-Conocimiento.

    Indubitablemente cuando esta división no se
    sucede continuamos identificados con todos los procesos del
    Yo Pluralizado…

    Quien se identifica con los diversos procesos del Yo
    Pluralizado, es siempre victima de las circunstancias.

    ¿Cómo podría modificar
    circunstancias aquel que no se conoce a si mismo?
    ¿Cómo podría conocerse a si mismo quien
    nunca se ha observado internamente? ¿De qué manera
    podría alguien auto-observarse si no se divide previamente
    en Observador y Observado?

    Ahora bien, nadie puede empezar a cambiar radicalmente
    en tanto no sea capaz de decir: "Este deseo es un Yo animal que
    debo eliminar"; "este pensamiento egoísta es otro Yo que
    me atormenta y que necesito desintegrar"; "este sentimiento que
    hiere mi corazón es un Yo intruso

    que necesito reducir a polvareda cósmica"; etc.,
    etc., etc.

    Naturalmente esto es imposible para quien nunca se ha
    dividido entre Observador y Observado.

    Quien toma todos sus procesos Psicológicos como
    funcionalismos de un Yo Único, Individual y Permanente, se
    encuentra tan identificado con todos sus errores, los tiene tan
    unidos a si mismo, que ha perdido por tal motivo la capacidad
    para separarlos de su Psiquis.

    Obviamente personas así jamás pueden
    cambiar radicalmente, son gentes condenadas al más rotundo
    fracaso.

    CAPITULO XIV

    PENSAMIENTOS NEGATIVOS

    Pensar profundamente y con plena atención resulta
    extraño por esta época involutiva y
    decadente.

    Del Centro Intelectual surgen diversos pensamientos
    provenientes, no de un Yo permanente como suponen neciamente los
    ignorantes ilustrados, sino de los diferentes "Yoes" en cada uno
    de Nos.

    Cuando un hombre está pensando, cree firmemente
    que él en si mismo y por si mismo está
    pensando.

    No quiere darse cuenta el pobre mamífero
    intelectual que los múltiples pensamientos que por su
    entendimiento cruzan, tienen su origen en los distintos "Yoes"
    que llevamos dentro.

    Esto significa que no somos verdaderos individuos
    pensantes; realmente todavía no tenemos mente
    individual.

    Sin embargo, cada uno de los diferentes "Yoes" que
    cargamos dentro, usa nuestro Centro Intelectual, lo utiliza cada
    vez que puede para pensar.

    Absurdo sería pues, identificamos con tal o cual
    pensamiento negativo y perjudicial, creyéndolo propiedad
    particular.

    Obviamente este o aquel pensamiento negativo proviene de
    cualquier "Yo" que en un momento dado ha usado abusivamente
    nuestro Centro Intelectual.

    Pensamientos negativos los hay de distinta especie:
    Sospecha, desconfianza, mala voluntad hacia otra persona, celos
    pasionales, celos religiosos, celos políticos, celos por
    amistades o de tipo familiar, codicia, lujuria, venganza, ira,
    orgullo, envidia, odio, resentimiento, hurto, adulterio, pereza,
    gula, etc., etc., etc.

    Realmente son tantos los defectos psicológicos
    que tenemos, que aunque tuviéramos paladar dé
    acero y mil
    lenguas para hablar, no alcanzaríamos a enumerarlos
    cabalmente.

    Como secuencia o corolario de lo antes dicho, resulta
    descabellado identificarnos con los pensamientos
    negativos.

    Como quiera que no es posible que exista efecto sin
    causa, afirmamos solemnemente que nunca podría existir un
    pensamiento por si mismo, por generación
    espontánea…

    La relación entre pensador y pensamiento es
    ostensible; cada pensamiento negativo tiene su origen en un
    pensador diferente.

    En cada uno de nos existen tantos pensadores negativos,
    cuantos pensamientos de la misma índole.

    Mirada esta cuestión desde el ángulo
    pluralizado de "Pensadores y Pensamientos", sucede que cada uno
    de los "Yoes que cargamos en nuestra Psiquis, es ciertamente un
    pensador diferente.

    Incuestionablemente dentro de cada uno de nos, existen
    demasiados pensadores; sin embargo, cada uno de éstos a
    pesar de ser tan sólo parte, se cree el todo, en un
    momento dado…

    Los mitómanos, los ególatras, los
    narcisistas, los paranoicos, nunca aceptarían la tesis de "La
    Pluralidad de Pensadores" porque se quieren demasiado a si
    mismos, se sienten "el papá de Tarzán" o "la
    mamá de los pollitos"…

    ¿Cómo podrían tales gentes
    anormales aceptar la idea de que no poseen una mente individual,
    genial, maravillosa?…

    Sin embargo tales Sabihondos piensan de si mismos lo
    mejor y hasta se visten con la túnica de Aristipo para
    demostrar sabiduría y humildad…

    Cuenta por ahí la leyenda de los siglos que
    Aristipo, queriendo demostrar sabiduría y humildad, se
    vistió con una vieja túnica llena de remiendos y
    agujeros; empuñó con la diestra el Bastón de
    la Filosofía y se fue por las calles de
    Atenas…

    Dicen que cuando Sócrates
    le vio venir, exclamó con gran voz: "¡Oh Aristipo,
    se ve tu vanidad a través de los agujeros de tu
    vestidura!".

    Quien no vive siempre en estado de Alerta Novedad,
    Alerta Percepción, pensando que está
    pensando, se identifica fácilmente con cualquier
    pensamiento negativo.

    De resultas de esto, fortalece lamentablemente el poder
    siniestro del "Yo Negativo", autor del correspondiente
    pensamiento en cuestión.

    Cuanto más nos identificamos con un pensamiento
    negativo, tanto más esclavos seremos del correspondiente
    "Yo" que le caracteriza.

    Con respecto a la Gnosis, al Camino Secreto, al trabajo
    sobre si mismo, nuestras tentaciones particulares se encuentran
    precisamente en los "Yoes" que odian la Gnosis, el trabajo
    esotérico, porque no ignoran que su existencia dentro de
    nuestra psiquis está mortalmente amenazada por la Gnosis y
    por el trabajo.

    Esos "Yoes Negativos" y pendencieros se apoderan
    fácilmente de ciertos rollos mentales almacenados en
    nuestro Centro Intelectual y originan secuencialmente corrientes
    mentales nocivas y perjudiciales.

    Si aceptamos esos pensamientos, esos "Yoes Negativos"
    que en un momento dado controlan nuestro Centro Intelectual,
    seremos entonces incapaces de librarnos de sus
    resultados.

    Jamás debemos olvidar que todo "Yo Negativo" se
    "Auto-Engaña." y "Engaña", conclusión:
    Miente.

    Cada vez que sentimos una súbita pérdida
    de fuerza, cuando
    el aspirante se desilusiona, de la Gnosis, del trabajo
    esotérico, cuando pierde el entusiasmo y abandona lo
    mejor, es obvio que ha sido engañado por algún Yo
    Negativo.

    El "Yo Negativo del Adulterio", aniquila los nobles
    hogares y hace desgraciados a los hijos.

    El "Yo Negativo de los Celos", engaña a los seres
    que se adoran y destruye la dicha de los mismos.

    El "Yo Negativo del Orgullo Místico"
    engaña a los devotos del Camino y éstos,
    sintiéndose sabios, aborrecen a su Maestro o le
    traicionan…

    El Yo Negativo apela a nuestras experiencias personales,
    a nuestros recuerdos, a nuestros mejores anhelos, a nuestra
    sinceridad, y, mediante una rigurosa selección
    de todo esto, presenta algo en una falsa luz, algo que fascina y
    viene el fracaso…

    Sin embargo, cuando uno descubre el "Yo" en
    acción, cuando ha aprendido a vivir en estado de alerta,
    tal engaño se hace imposible…

    CAPITULO XV

    LA
    INDIVIDUALIDAD

    Creerse "Uno", ciertamente es una broma de muy mal
    gusto; desafortunadamente esta vana ilusión existe dentro
    de cada uno de nosotros.

    Lamentablemente siempre pensamos de nosotros mismos lo
    mejor, jamás se nos ocurre comprender que ni siquiera
    poseemos Individualidad verdadera.

    Lo peor del caso es que hasta nos damos el lujo falso de
    suponer que cada uno de nosotros goza de plena conciencia y
    voluntad propia.

    ¡Pobres de nosotros! ¡Cuán necios
    somos! No hay duda de que la ignorancia es la peor de las
    desgracias.

    Dentro de cada uno de nos existen muchos miles de
    individuos diferentes, sujetos distintos, Yoes o gentes que
    riñen entre si, que se pelean por la supremacía y
    que no tienen orden o concordancia alguna.

    Si fuéramos conscientes, si despertáramos
    de tantos sueños y fantasías, cuan distinta
    sería la vida. ..

    Más para colmo de nuestro infortunio, las
    emociones negativas y las auto-consideraciones y amor propio, nos
    fascinan, nos hipnotizan, jamás nos permiten acordarnos de
    si mismos, vernos tal cual somos..

    Creemos tener una sola voluntad cuando en realidad
    poseemos muchas voluntades diferentes. (Cada Yo tiene la
    suya)

    La tragi-comedia de toda esta Multiplicidad Interior
    resulta pavorosa; las diferentes voluntades interiores chocan
    entre si, viven en conflicto
    continuo, actúan en diferentes direcciones.

    Si tuviéramos verdadera Individualidad, si
    poseyéramos Una Unidad en vez de una Multiplicidad,
    tendríamos también continuidad de
    propósitos, consciencia despierta, voluntad particular,
    individual.

    Cambiar es lo indicado, sin embargo debemos empezar por
    ser sinceros con nosotros mismos.

    Necesitamos hacer un inventario
    psicológico de si mismos para conocer lo que nos sobre y
    lo que nos falta.

    Es posible conseguir Individualidad, más si
    creemos tenerla tal posibilidad desaparecerá.

    Es evidente que jamás lucharíamos por
    conseguir algo que creemos tener. La fantasía nos hace
    creer que somos poseedores de la Individualidad y hasta existen
    en el mundo escuelas que así lo enseñan.

    Es urgente luchar contra la fantasía, ésta
    nos hace aparecer como si fuéramos esto, o aquello, cuando
    en realidad somos miserables, desvergonzados y
    perversos.

    Pensamos que somos hombres, cuando en verdad somos tan
    solo mamíferos intelectuales desprovistos de
    Individualidad.

    Los mitómanos se creen Dioses, Mahatmas, etc.,
    sin sospechar siquiera que ni siquiera tienen mente individual y
    Voluntad Consciente.

    Los ególatras adoran tanto a su querido Ego, que
    nunca aceptarían la idea de la Multiplicidad de Egos
    dentro de si mismos.

    Los paranoicos con todo el orgullo clásico que
    les caracteriza, ni siquiera leerán este libro…

    Es indispensable luchar a muerte contra la
    fantasía acerca de nosotros mismos, si es que no queremos
    ser victimas de emociones artificiales y experiencias falsas que
    además de ponemos en situaciones ridículas,
    detienen toda posibilidad de desarrollo interior.

    El animal intelectual está tan hipnotizado por su
    fantasía, que sueña que es león o
    águila cuando en verdad no es más que un vil gusano
    del lodo de la tierra.

    El mitómano jamás aceptaría estas
    afirmaciones renglones arriba hechas; obviamente él se
    siente archihierofante digan lo que digan; sin sospechar que la
    fantasía es meramente nada, "nada sino
    fantasía".

    La fantasía es una fuerza real que actúa
    universalmente sobre la humanidad y que mantiene al Humanoide
    Intelectual en estado de sueño, naciéndole creer
    que ya es un hombre, que posee verdadera Individualidad,
    voluntad, conciencia despierta, mente particular, etc., etc.,
    etc.

    Cuando pensamos que somos uno, no podemos movernos de
    donde estamos en si mismos, permanecemos estancados y por ultimo
    degeneramos, involucionamos.

    Cada uno de nos se encuentra en determinada etapa
    psicológica y no podremos salir de la misma, a menos que
    descubramos directamente a todas esas personas o Yoes que viven
    dentro de nuestra persona.

    Es claro que mediante la auto-observación
    íntima podremos ver a las gentes que viven en nuestra
    psiquis y que necesitamos eliminar para lograr la
    transformación radical.

    Esta percepción, esta auto-observación,
    cambia fundamentalmente todos los conceptos equivocados que sobre
    si mismos teníamos y como resultado evidenciamos el hecho
    concreto de que no poseemos verdadera Individualidad,

    Mientras no nos auto-observemos, viviremos en la
    ilusión de que somos Uno y en consecuencia nuestra vida
    será equivocada.

    No es posible relacionamos correctamente con nuestros
    semejantes mientras no se realice un cambio Interior en el fondo
    de nuestra psiquis.

    Cualquier cambio intimo exige la eliminación
    previa de los Yoes que llevamos dentro.

    De ninguna manera podríamos eliminar tales Yoes
    si no los observamos en nuestro interior.

    Aquellos que se sienten Uno, que piensan de si mismos lo
    mejor, que nunca aceptarían la doctrina de los muchos,
    tampoco desean observar a los Yoes y por lo tanto cualquier
    posibilidad de cambio se hace en ellos imposible.

    No es posible cambiar si no se elimina, más quien
    se siente poseedor de la Individualidad si aceptase que debe
    eliminar, ignoraría realmente que es lo que debe
    eliminar.

    Empero, no debemos olvidar que quien cree ser Uno,
    auto-engañado cree que si sabe lo que debe eliminar,
    más en verdad ni siquiera sabe que no sabe, es un
    ignorante ilustrado.

    Necesitamos "desegoistizarnos" para "individualizarnos",
    más quien cree que posee la Individualidad es imposible
    que pueda desegoistizarse.

    La Individualidad es sagrada en un ciento por ciento,
    raros son los que la tienen, más todos piensan que la
    tienen.

    ¿Cómo podríamos eliminar "Yoes", si
    creemos que tenemos un "Yo" Único?

    Ciertamente sólo quien jamás se ha
    Auto-Observado seriamente piensa que tiene un Yo
    Único.

    Empero debemos ser muy claros en esta enseñanza porque existe el peligro
    psicológico de confundir a la Individualidad
    auténtica con el concepto de alguna especie de "Yo
    Superior" o algo por el estilo.

    La Individualidad Sagrada está mucho más
    allá de cualquier forma de "Yo", es lo que es, lo que
    siempre ha sido y lo que siempre será.

    La legitima Individualidad es el Ser y la razón
    de Ser del Ser, es el mismo Ser.

    Distíngase entre el Ser y el Yo. Quiénes
    confunden al Yo con el Ser, ciertamente nunca se han
    auto-observado seriamente.

    En tanto continúe la Esencia, la conciencia,
    embotellada entre todo ese conjunto de Yoes que llevamos dentro,
    el cambio radical será algo más que
    Imposible.

    CAPITULO XVI

    EL
    LIBRO DE LA VIDA

    Una persona es lo que es su vida. Eso que
    continúa mas allá de la muerte, es la vida. Este es
    el significado del libro de la vida que se abre con la
    muerte.

    Mirada esta cuestión desde un punto de vista
    estrictamente psicológico, un día cualquiera de
    nuestra vida, es realmente una pequeña réplica de
    la totalidad de la vida.

    De todo esto podemos inferir lo siguiente: Si un hombre
    no trabaja sobre si mismo hoy, no cambiara nunca.

    Cuando se afirma que se quiere trabajar sobre si mismo,
    y no se trabaja hoy aplazando para mañana, tal
    afirmación será un simple proyecto y nada
    mas, porque en él hoy está la réplica de
    toda nuestra vida.

    Existe por ahí un dicho vulgar que dice: "No
    dejéis para mañana lo que se puede hacer hoy
    mismo".

    Si un hombre dice: "Trabajaré sobre mí
    mismo, mañana", nunca trabajará sobre si mismo, por
    que siempre habrá un mañana.

    Esto es muy similar a cierto aviso, anuncio o letrero
    que algunos comerciantes ponen en sus tiendas: "HOY NO FIO,
    MAÑANA SI".

    Cuando algún necesitado llega a solicitar
    crédito, topa con el terrible aviso, y si
    vuelve al otro día, encuentra otra vez el desdichado
    anuncio o letrero.

    Esto es lo que se llama en sicología la
    "enfermedad del mañana". Mientras un hombre diga
    "mañana", nunca cambiará.

    Necesitamos con urgencia máxima, inaplazable,
    trabajar sobre si mismo hoy, no soñar perezosamente en un
    futuro o en una oportunidad extraordinaria.

    Esos que dicen: "Voy antes a hacer esto o aquello y
    luego trabajaré". Jamás trabajarán sobre si
    mismos, esos son los moradores de la tierra mencionados en las
    Sagradas Escrituras.

    Conocí a un poderoso terrateniente que
    decía: "Necesito primero redondearme y luego trabajar
    sobre Mí Mismo".

    Cuando enfermó de muerte le visité,
    entonces le hice la siguiente pregunta: "¿Todavía
    queréis redondearte?"

    "Lamento de verdad haber perdido el tiempo", me
    respondió. Días después murió,
    después de haber reconocido su error.

    Aquel hombre tenia muchas tierras, pero quería
    adueñarse de las propiedades vecinas, "redondearse", a fin
    de que su hacienda quedase exactamente limitada por cuatro
    caminos.

    "¡Basta a cada día su afán!", dijo
    el Gran KABIR JESÚS. Auto-observarnos hoy mismo, en lo
    tocante al día siempre recurrente, miniatura de nuestra
    vida entera.

    Cuando un hombre comienza a trabajar sobre si mismo, hoy
    mismo cuando observa sus disgustos y penas, marcha por el camino
    del éxito.

    No sería posible eliminar lo que no conocemos.
    Debemos observar antes nuestros propios errores.

    Necesitamos no sólo conocer nuestro día,
    sino también la relación, con el mismo. Hay cierto
    día ordinario que cada persona experimenta directamente,
    excepto los sucesos insólitos, inusitados.

    Resulta interesante observar la recurrencia diaria, la
    repetición de palabras y acontecimientos, para cada
    persona, etc.

    Esa repetición o recurrencia de eventos y
    palabras, merece ser estudiada, nos conduce al
    auto-conocimiento.

    CAPITULO XVII

    CRIATURAS MECÁNICAS

    De ninguna manera podríamos negar la Ley de
    Recurrencia procesándose en cada momento de nuestra
    vida.

    Ciertamente en cada día de nuestra existencia,
    existe repetición de eventos, estados de conciencia,
    palabra, deseos, pensamientos, voliciones, etc.

    Es obvio que cuando uno no se auto-observa, no puede
    darse cuenta de esta incesante repetición
    diaria.

    Resulta evidente que quien no siente interés
    alguno por observarse a si mismo, tampoco desea trabajar para
    lograr una verdadera transformación radical.

    Para colmo de los colmos hay gentes que quieren
    transformarse sin trabajar sobre si mismos.

    No negamos el hecho de que cada cual tiene derecho a la
    real felicidad del espíritu, más también es
    cierto, que la felicidad sería algo más que
    imposible si no trabajamos sobre si mismos.

    Uno puede cambiar íntimamente, cuando de verdad
    consigue modificar sus reacciones ante los diversos hechos que le
    sobrevienen diariamente.

    Empero no podríamos modificar nuestra forma de
    reaccionar ante los hechos de la vida práctica, sino
    trabajáramos seriamente sobre si mismos.

    Necesitamos cambiar nuestra manera de pensar, ser menos
    negligentes, volvemos más serios y tomar la vida en forma
    diferente, en su sentido real y practico.

    Empero, si continuamos así tal como estamos,
    comportándonos en la misma forma todos los días,
    repitiendo los mismos errores, con la misma negligencia de
    siempre, cualquier posibilidad de cambio quedará de hecho
    eliminada.

    Si uno de verdad quiere llegar a conocerse a si mismo,
    debe empezar por observar su propia conducta, ante
    los sucesos de cualquier día de la vida.

    No queremos decir con esto que no deba uno observarse a
    si mismo diariamente, sólo queremos afirmar que se debe
    empezar por observar un primer día.

    En todo debe haber un comienzo, y empezar por observar
    nuestra conducta en cualquier día de nuestra vida, es un
    buen comienzo.

    Observar nuestras reacciones mecánicas ante todos
    esos pequeños detalles de alcoba, hogar, comedor, casa,
    calle, trabajo, etc., etc., etc., lo que uno dice, siente y
    piensa, es ciertamente lo más indicado.

    Lo importante es ver luego como o de que manera puede
    uno cambiar esas reacciones; empero, si creemos que somos buenas
    personas, que nunca nos comportamos en forma inconsciente y
    equivocada, nunca cambiaremos.

    Ante todo necesitamos comprender que somos
    personas-máquinas,
    simples marionetas controladas por agentes secretos, por Yoes
    ocultos.

    Dentro de nuestra persona viven muchas personas, nunca
    somos idénticos; a veces se manifiesta en nosotros una
    persona mezquina, otras veces una persona irritable, en cualquier
    otro instante una persona espléndida, benevolente,
    más tarde una persona escandalosa o calumniadora,
    después un santo, luego un embustero, etc.

    Tenemos gente de toda clase dentro de cada uno de
    nosotros, Yoes de toda especie. Nuestra personalidad no es mas
    que una marioneta, un muñeco parlante, algo
    mecánico.

    Empecemos por comportamos conscientemente durante una
    pequeña parte del día; necesitamos dejar de ser
    simples máquinas aunque sea durante por breves minutos
    diarios, esto influirá decisivamente sobre nuestra
    existencia.

    Cuando nos Auto-Observamos y no hacemos lo que tal o
    cual Yo quiere, es claro que empezamos a dejar de ser
    máquinas.

    Un sólo momento, en que se está bastante
    consciente, como para dejar de ser máquina, si se hace
    voluntariamente, suele modificar radicalmente muchas
    circunstancias desagradables.

    Desgraciadamente vivimos diariamente una vida
    mecanicista, rutinaria, absurda. Repetimos sucesos, nuestros
    hábitos son los mismos, nunca hemos querido modificarlos,
    son el carril mecánico por donde circula el tren de
    nuestra miserable existencia, empero, pensamos de nosotros lo
    mejor…

    Por donde quiera abundan los "MITOMANOS", los que se
    creen Dioses; criaturas mecánicas, rutinarias, personajes
    del lodo de la tierra, míseros muñecos movidos por
    diversos Yoes; gentes así no trabajarán sobre si
    mismos…

    CAPÍTULO XVIII

    EL PAN
    SUPERSUSTANCIAL

    Si observamos cuidadosamente cualquier día de
    nuestra vida, veremos que ciertamente no sabemos vivir
    conscientemente.

    Nuestra vida parece un tren en marcha, moviéndose
    en los carriles fijos de los hábitos mecánicos,
    rígidos, de una existencia vana y superficial.

    Lo curioso del caso es que jamás se nos ocurre
    modificar los hábitos, parece que no nos cansamos de estar
    remitiendo siempre lo mismo.

    Los hábitos nos tiene petrificados, más
    pensamos que somos libres; somos espantosamente feos pero nos
    creemos Apolos…

    Somos gente mecánica, motivo más que
    suficiente como para carecer de todo sentimiento verdadero de lo
    que se está haciendo en la vida.

    Nos movemos diariamente dentro del viejo carril de
    nuestros hábitos anticuados y absurdos y así es
    claro que no tenemos una verdadera vida; en vez de vivir,
    vegetamos miserablemente, y no recibimos nuevas
    impresiones.

    Si una persona iniciara su día conscientemente,
    es ostensible que tal día sería muy distinto a los
    otros días.

    Cuando uno toma la totalidad de su vida, como el mismo
    día que está viviendo, cuando no deja para
    mañana lo que se debe hacer hoy mismo, llega realmente a
    conocer lo que significa trabajar sobre si mismo.

    Jamás un día carece de importancia; si en
    verdad queremos transformarnos radicalmente, debemos vernos,
    observarnos y comprendemos diariamente.

    Sin embargo, las gentes no quieren verse a si mismas,
    algunos teniendo ganas de trabajar sobre si mismos, justifican su
    negligencia con frases como la siguiente: "El trabajo en la
    oficina no permite trabajar sobre si mismo". Palabras estas sin
    sentido, huecas, vanas, absurdas, que sólo sirven para
    justificar la indolencia, la pereza, la falta de amor por la Gran
    Causa.

    Gentes así, aunque tengan muchas inquietudes
    espirituales, es obvio que no cambiarán nunca.

    Observarnos a si mismos es urgente, inaplazable,
    impostergable. La Auto-Observación íntima es
    fundamental para el cambio verdadero.

    ¿Cuál es su estado psicológico al
    levantarse? ¿Cuál es su estado de ánimo
    durante el desayuno? ¿Estuvo impaciente con el mesero?,
    ¿Con la esposa? ¿Por qué estuvo impaciente?
    ¿Qué es lo que siempre le trastorna?,
    etc.

    Fumar o comer menos no es todo el cambio, más si
    indica cierto avance. Bien sabemos que el vicio y la
    glotonería son inhumanos y bestiales.

    No está bien que alguien dedicado al Camino
    Secreto, tenga un cuerpo físico, excesivamente gordo y con
    un vientre abultado y fuera de toda euritmia de
    perfección. Eso indicaría glotonería, gula y
    hasta pereza.

    La vida cotidiana, la profesión, el empleo,
    aunque vitales para la existencia, constituyen el sueño de
    la conciencia.

    Saber que la vida es sueño no significa haberlo
    comprendido. La comprensión viene con la
    auto-observación y el trabajo intenso sobre si
    mismo.

    Para trabajar sobre si, es indispensable trabajar sobre
    su vida diaria, hoy mismo, y entonces se comprenderá lo
    que significa aquella frase de la Oración del
    Señor: "Dadnos el Pan nuestro de cada
    día".

    La frase "Cada Día", significa el "Pan
    supersubstancial" en griego o el "Pan de lo Alto".

    La Gnosis da ese Pan de Vida en el doble sentido de
    ideas y fuerzas que nos permiten desintegrar errores
    psicológicos.

    Cada vez que reducimos a polvareda cósmica tal o
    cual 'Yo", ganamos experiencia psicológica, comemos el
    "Pan de la Sabiduría", recibimos un nuevo
    conocimiento.

    La Gnosis nos ofrece el "Pan Supersustancial", el "Pan
    de la Sabiduría", y nos señala con precisión
    la nueva vida que comienza en uno mismo, dentro de uno mismo,
    aquí y ahora.

    Ahora, bien, nadie puede alterar su vida o cambiar cosa
    alguna relacionada con las reacciones mecánicas de la
    existencia, a menos que cuente con la ayuda de nuevas ideas y
    reciba auxilio Divinal.

    La Gnosis da esas nuevas ideas y enseña el "modus
    operandi" mediante el cual puede uno ser asistido por Fuerzas
    Superiores a la mente.

    Necesitamos preparar los centros inferiores de nuestro
    organismo para recibir las ideas y fuerza que vienen de los
    centros Superiores.

    En el trabajo sobre si mismo no existe nada
    despreciable. Cualquier pensamiento por insignificante que sea,
    merece ser observado. Cualquier emoción negativa,
    reacción, etc., debe ser observada.

    CAPITULO XIX

    EL BUEN
    DUEÑO DE CASA

    Apartarse uno de los efectos desastrosos de la vida, en
    estos tiempos tenebrosos, ciertamente es muy difícil pero
    indispensable, de otro modo es devorado por la vida.

    Cualquier trabajo que uno haga sobre si mismo con el
    propósito de lograr un desarrollo anímico y
    espiritual, se relaciona siempre con el aislamiento muy bien
    entendido, pues bajo la influencia de la vida tal como siempre la
    vivimos, no es posible desarrollar otra cosa que la
    personalidad.

    En modo alguno intentamos oponernos al desarrollo de la
    personalidad, obviamente ésta es necesaria en la
    existencia, más ciertamente es algo meramente artificial,
    no es lo verdadero, lo real en nosotros.

    Si el pobre mamífero intelectual equivocadamente
    llamado hombre no se aísla, sino que se identifica con
    todos los sucesos de la vida práctica y derrocha sus
    fuerzas en emociones negativas y en auto-consideraciones
    personales y en vana palabrería insustancial de charla
    ambigua, nada edificante, ningún elemento real puede
    desarrollarse en él, fuera de lo que pertenece al mundo de
    la mecanicidad.

    Ciertamente quien quiera de verdad lograr en si el
    desarrollo de la Esencia, debe llegar a estar
    herméticamente cerrado. Esto se refiere a algo
    íntimo estrechamente relacionado con el
    silencio.

    La frase viene de los antiguos tiempos, cuando se
    enseñaba secretamente una Doctrina sobre el desarrollo
    interior del hombre vinculada con el nombre de Hermes.

    Si uno quiere que algo real crezca en su interioridad,
    es claro que debe evitar el escape de sus energías
    psíquicas.

    Cuando uno tiene escapes de energía y no
    está aislado en su intimidad, es incuestionable que no
    podrá lograr el desarrollo de algo real en su
    psiquis.

    La vida ordinaria común y corriente quiere
    devorarnos implacablemente; nosotros debemos luchar contra la
    vida diariamente, debemos aprender a nadar contra la
    corriente…

    Este trabajo va en contra de la vida, se trata de algo
    muy distinto a lo de todos los días y que sin embargo
    debemos practicar de instante en instante; quiero referirme a la
    Revolución
    de la Conciencia.

    Es evidente que si nuestra actitud hacia la vida diaria
    es fundamentalmente equivocada; si creemos que todo de marchamos
    bien, así por que si, vendrán los
    desengaños…

    Las gentes quieren que las cosas les salgan bien,
    "así porque si", porque todo debe marchar de acuerdo con
    sus planes, más la cruda realidad es diferente, en tanto
    uno no cambie interiormente, gústele o no le guste
    será siempre victima, de las circunstancias.

    Se dice y se escribe sobre la vida, muchas estupideces
    sentimentales, más este Tratado de Sicología
    Revolucionaria es diferente.

    Esta Doctrina va al grano, a los hechos concretos,
    claros y definitivos; afirma enfáticamente que el "Animal
    Intelectual" equivocadamente llamado hombre, es un bípedo
    mecánico, inconsciente, dormido.

    "El Buen Dueño de Casa" jamás
    aceptaría la Psicología Revolucionaria; cumple con
    todos sus deberes como padre, esposo, etc., y por ello piensa de
    si mismo lo mejor, pero sólo sirve a los fines de la
    naturaleza y eso es todo.

    Por oposición diremos que también existe
    "El Buen dueño de Casa" que nada contra la corriente, que
    no quiere dejarse devorar por la vida; empero, estos sujetos son
    muy escasos en el mundo, no abundan nunca.

    Cuando uno piensa de acuerdo con las ideas de este
    Tratado de Psicología Revolucionaria, obtiene una correcta
    visión de la vida.

    CAPITULO XX

    LOS DOS
    MUNDOS

    Observar y observarse a si mismo son dos cosas
    completamente diferentes, sin embargo, ambas exigen
    atención.

    En la observación la atención es orientada
    hacia afuera, hacia el mundo exterior, a través de las
    ventanas de los
    sentidos.

    En la auto-observación de si mismo, la
    atención es orientada hacia dentro y para ello los
    sentidos de percepción externa no sirven, motivo
    éste más que suficiente como para que sea
    difícil al neófito la observación de sus
    procesos psicológicos íntimos.

    El punto de partida de la ciencia
    oficial en su lado práctico, es lo observable. El punto de
    partida del trabajo sobre si mismo, es la
    auto-observación, lo auto-observable.

    Incuestionablemente estos dos puntos de partida
    renglones arriba citados, nos llevan a direcciones completamente
    diferentes.

    Podría alguien envejecer enfrascado entre los
    dogmas transigentes de la ciencia
    oficial, estudiando fenómenos externos, observando
    células, átomos, moléculas,
    soles, estrellas, cometas, etc., sin experimentar dentro de si
    mismo ningún cambio radical.

    La clase de conocimiento que transforma interiormente a
    alguien, jamás podría lograrse mediante la
    observación externa.

    El verdadero conocimiento que realmente puede originar
    en nosotros un cambio interior fundamental tiene por basamento la
    auto-observación directa de si mismo.

    Es urgente decirle a nuestros estudiantes
    Gnósticos que se observen a si mismos y en que sentido
    deben auto-observarse y las razones para ello.

    La observación es un medio para modificar las
    condiciones mecánicas del mundo. La
    auto-observación Interior es un medio para cambiar
    íntimamente.

    Como secuencia o corolario de todo esto, podemos y
    debemos afirmar en forma enfática, que existen dos clases
    de conocimiento, el externo y el interno y que a menos que
    tengamos en si mismos el centro magnético que pueda
    diferenciar las calidades del conocimiento, esta mezcla de los
    dos planos u órdenes de ideas podrían llevarnos a
    la confusión.

    Sublimes Doctrinas seudo-esotéricas con marcado
    cientificismo de fondo, pertenecen al terreno de lo observable,
    sin embargo son aceptadas por muchos aspirantes como conocimiento
    interno.

    Nos encontramos pues ante dos mundos, el exterior y el
    interior. El primero de estos es percibido por los sentidos de
    percepción externa; el segundo sólo puede ser
    perceptible mediante el sentido de auto-observación
    interna.

    Pensamientos, ideas, emociones, anhelos, esperanzas,
    desengaños, etc., son interiores, invisibles para los
    sentidos ordinarios, comunes y corrientes y sin embargo son para
    nosotros más reales que la mesa del comedor o los sillones
    de la sala.

    Ciertamente nosotros vivimos más en nuestro mundo
    interior que en el exterior; esto es irrefutable,
    irrebatible.

    En nuestros Mundos Internos, en nuestro mundo secreto,
    amamos, deseamos, sospechamos, bendecimos, maldecimos, anhelamos,
    sufrimos, gozamos, somos defraudados, premiados, etc., etc.,
    etc.

    Incuestionablemente los dos mundos interno y externo son
    verifícables experimentalmente. El mundo exterior es lo
    observable. El mundo interior es lo auto-observable en si mismo y
    dentro de si mismo, aquí y ahora.

    Quien de verdad quiera conocer los "Mundos Internos" del
    planeta Tierra o del Sistema Solar o
    de la Galaxia en que vivimos, debe conocer previamente su mundo
    íntimo, su vida interior, particular, sus propios "Mundos
    Internos". "Hombre, conócete a ti mismo y conocerás
    al Universo y a los
    Dioses".

    Cuanto más se explore este "Mundo Interior"
    llamado "Uno Mismo", tanto mas comprenderá que vive
    simultáneamente en dos mundos, en dos realidades, en dos
    ámbitos, el exterior y el interior.

    Del mismo modo que a uno le es indispensable aprender a
    caminar en el "mundo exterior", para no caer en un precipicio, no
    extraviarse en las calles de la ciudad, seleccionar sus
    amistades, no asociarse con perversos, no comer veneno, etc.,
    así también mediante el trabajo psicológico
    sobre si mismo, aprendamos a caminar en el "Mundo Interior" el
    cual es explorable mediante la auto-observación de
    si.

    Realmente el sentido de auto-observación de si
    mismo se encuentra atrofiado en la raza humana decadente de esta
    época tenebrosa en que vivimos.

    A medida que nosotros perseveramos en la
    auto-observación de si mismos, el sentido de
    auto-observación íntima se irá desarrollando
    progresivamente.

    CAPITULO XIX

    OBSERVACIÓN DE SI MISMO

    La Auto-Observación íntima de si mismo es
    un medio práctico para lograr una transformación
    radical.

    Conocer y observar son diferentes. Muchos confunden la
    observación de si, con el conocer. Se conoce que estamos
    sentados en una silla en una sala, más esto no significa
    que estemos observando la silla.

    Conocemos que en un instante dado nos encontramos en un
    estado negativo, tal vez con algún problema o preocupados
    por este o aquel asunto o en estado de desasosiego o
    incertidumbre, etc., pero esto no significa que lo estemos
    observando.

    ¿Siente usted antipatía por alguien?
    ¿Le cae mal cierta persona? ¿Por qué? Ud.
    dirá que conoce a esa persona… ¡Por favor!,
    Obsérvela, conocer nunca es observar; no confunda el
    conocer con el observar…

    La observación de si que es un ciento por ciento
    activa, es un medio de cambio de si, mientras el conocer, que es
    pasivo, no lo es.

    Ciertamente conocer no es un acto de atención. La
    atención dirigida hacia dentro de uno mismo, hacia lo que
    está sucediendo en nuestro interior, si es algo positivo,
    activo…

    En el caso de una persona a quien se tiene
    antipatía así porque si, porque nos viene en gana y
    muchas veces sin motivo alguno, uno advierte la multitud de
    pensamientos que se acumulan en la mente, el grupo de voces que
    hablan y gritan desordenadamente dentro de uno mismo, lo que
    están diciendo, las emociones desagradables que surgen en
    nuestro interior, el sabor desagradable que todo este deja en
    nuestra psiquis, etc., etc., etc.

    Obviamente en tal estado nos damos cuenta también
    de que interiormente estamos tratando muy mal a la persona a
    quien tenemos antipatía.

    Mas para ver todo esto se necesita incuestionablemente
    de una atención dirigida intencionalmente hacia adentro de
    si mismo; no de una atención pasiva.

    La atención dinámica proviene realmente del lado
    observante, mientras los pensamientos y las emociones pertenecen
    al lado observado.

    Todo esto nos hace comprender que el conocer es algo
    completamente pasivo y mecánico, en contraste evidente con
    la observación de si que es un acto consciente.

    No queremos con esto decir que no exista la
    observación mecánica de si, más tal tipo de
    observación nada tiene que ver con la
    auto-observación psicológica a que nos estamos
    refiriendo.

    Pensar y observar resultan también muy
    diferentes. Cualquier sujeto puede dañe el lujo de pensar
    sobre si mismo todo lo que quiera, pero esto no quiere decir que
    se este observando realmente.

    Necesitamos ver a los distintos "Yoes" en acción,
    descubrirlos en nuestra psiquis, comprender que dentro de cada
    uno de ellos existe un porcentaje de nuestra propia conciencia,
    arrepentirnos de haberlos creado, etc.

    Entonces exclamaremos. "¿Pero qué
    está haciendo este Yo?" "¿Qué está
    diciendo?" "¿Qué es lo que quiere?" "¿Por
    qué me atormenta con su lujuria?", "¿Con su ira?",
    etc., etc., etc.

    Entonces veremos dentro de si mismos, todo ese tren de
    pensamientos, emociones, deseos, pasiones, comedias privadas,
    dramas personales, elaboradas mentiras, discursos,
    excusas, morbosidades, lechos de placer, cuadros de lascivia,
    etc., etc., etc.

    Muchas veces antes de dormimos en el preciso instante de
    transición entre vigilia y sueño sentimos dentro de
    nuestra propia mente distintas voces que hablan entre si, son los
    distintos Yoes que deben romper en tales momentos toda
    conexión con los distintos centros de nuestra
    máquina orgánica a fin de sumergirse luego en el
    mundo molecular, en la "Quinta Dimensión".

    CAPITULO XXII

    LA
    CHARLA

    Resulta urgente, inaplazable, impostergable, observar la
    charla interior y el lugar preciso de donde proviene.

    Incuestionablemente la charla interior equivocada es la
    "Causa Causorun" de muchos estados psíquicos
    inarmónicos y desagradables en el presente y
    también en el futuro.

    Obviamente esa vana palabrería insustancial de
    charla ambigua y en general toda plática perjudicial,
    dañina, absurda, manifiesta en el mundo exterior, tiene su
    origen en la conversación interior equivocada.

    Se sabe que existe en la Gnosis la practica
    esotérica del silencio interior; esto lo conocen nuestros
    discípulos de "Tercera Cámara".

    No está de más decir con entera claridad
    que el silencio interior debe referirse específicamente a
    algo muy preciso y definido.

    Cuando el proceso del
    pensar se agota intencionalmente durante la meditación
    interior profunda, se logra el silencio interior; más no
    es esto lo que queremos explicar en el presente
    capítulo.

    "Vaciar la mente" o "ponerla en blanco" para lograr
    realmente el silencio interior, tampoco es lo que intentamos
    explicar ahora en estos párrafos.

    Practicar el silencio interior a que nos estamos
    refiriendo, tampoco significa impedir que algo penetre en la
    mente.

    Realmente estamos hablando ahora mismo de un tipo de
    silencio interior muy diferente. No se trata de algo vago
    general…

    Queremos practicar el silencio interior en
    relación con algo que ya esté en la mente, persona,
    suceso, asunto propio o ajeno, lo que nos contaron, lo que hizo
    fulano, etc., pero sin tocarlo con la lengua
    interior, sin discurso
    intimo…

    Aprender a callar no solamente con la lengua exterior,
    sino también, además, con la lengua secreta,
    interna, resulta extraordinario, maravilloso.

    Muchos callan exteriormente, mas con su lengua interior
    desollan vivo al prójimo. La charla interior venenosa y
    malévola, produce confusión interior.

    Si se observa la charla interior equivocada se
    verá que está hecha de verdades a medias, o de
    verdades que se relacionan entre si de un modo más o menos
    incorrecto, o algo que se agregó o se
    omitió.

    Desgraciadamente nuestra vida emocional se fundamenta
    exclusivamente en la "auto-simpatía".

    Para colmo de tanta infamia sólo simpatizamos con
    nosotros mismos, con nuestro tan "querido Ego", y sentimos
    antipatía y hasta odio con aquellos que no simpatizan con
    nosotros.

    Nos queremos demasiado a si mismos, somos narcisistas en
    un ciento por ciento, esto es irrefutable, irrebatible

    En tanto continuemos embotellados en la
    "auto-simpatía", cualquier desarrollo del Ser, se hace
    algo más que imposible.

    Necesitamos aprender a ver el punto de vista ajeno. Es
    urgente saber ponernos en la posición de los
    otros.

    "Así que, todas las cosas que queráis que
    los hombres hagan con vosotros, así también haced
    vosotros con ellos". (Mateo: VII, 12)

    Lo que verdaderamente cuenta en estos estudios es la
    manera como los hombres se comportan interna e invisiblemente los
    unos con los otros.

    Desafortunadamente y aunque seamos muy corteses, hasta
    sinceros a veces, no hay duda de que invisible e internamente nos
    tratamos muy mal los unos a los otros.

    Gentes aparentemente muy bondadosas, arrastran
    diariamente a sus semejantes hacia la cueva secreta de si mismos,
    para hacer con éstos, todo lo que se les antoje.
    (Vejaciones, burla, escarnio, etc.)

    CAPITULO XIII

    EL
    MUNDO DE RELACIONES

    El mundo de relaciones tiene tres aspectos muy
    diferentes que en forma precisa necesitamos aclarar.

    Primero: Estamos relacionados con el cuerpo planetario.
    Es decir con el cuerpo físico.

    Segundo: Vivimos en el planeta Tierra y por secuencia
    lógica estamos relacionados con el mundo exterior y con
    las cuestiones que atañen a nosotros, familiares,
    negocios, dineros, cuestiones del oficio, profesión,
    política,
    etc., etc., etc.

    Tercero: La relación del hombre consigo mismo.
    Para la mayoría de las gentes este tipo de relación
    no tiene la menor importancia.

    Desafortunadamente a las gentes sólo les
    interesan los dos primeros tipos de relaciones, mirando con la
    más absoluta indiferencia el tercer tipo.

    Alimento, salud, dinero, negocios,
    constituyen realmente las principales preocupaciones del "Animal
    Intelectual" equivocadamente llamado "hombre".

    Ahora bien: Resulta evidente que tanto el cuerpo
    físico como los asuntos del mundo son exteriores a
    nosotros mismos.

    El Cuerpo Planetario (cuerpo físico), a veces se
    encuentra enfermo, a veces sano y así
    sucesivamente.

    Creemos siempre tener algún conocimiento de
    nuestro cuerpo físico, más en realidad ni los
    mejores científicos del mundo saben mucho sobre el cuerpo
    de carne y hueso.

    No hay duda de que el cuerpo físico dada su
    tremenda y complicada organización, está
    ciertamente mucho más allá de nuestra
    comprensión.

    En lo que respecta al segundo tipo de relaciones, somos
    siempre víctimas de las circunstancias; es lamentable que
    todavía no hayamos aprendido a originar conscientemente
    las circunstancias.

    Son muchas las gentes incapaces de adaptarse a nada o a
    nadie o tener éxito verdadero en la vida.

    Al pensar en si mismos desde el ángulo del
    trabajo esotérico Gnóstico, se hace urgente
    averiguar con cual de estos tres tipos de relaciones estamos en
    falta.

    Puede suceder el caso concreto de que estemos
    equivocadamente relacionados con el cuerpo físico y a
    consecuencia de ello estemos enfermos.

    Puede suceder que estemos mal relacionados con el mundo
    exterior y como resultado tengamos conflictos,
    problemas económicos y sociales, etc., etc.,
    etc.

    Puede que estemos mal relacionados consigo mismos y que
    secuencialmente suframos mucho por falta, de iluminación interior.

    Obviamente si la lámpara de nuestra
    recámara no se encuentra conectada a la instalación
    eléctrica, nuestro aposento estará en
    tinieblas.

    Quienes sufren por falta de iluminación interior,
    deben conectar su mente con los Centros Superiores de su
    Ser.

    Incuestionablemente necesitamos establecer correctas
    relaciones no solo con nuestro Cuerpo Planetario (cuerpo
    físico) y con el mundo exterior, sino también con
    cada una de las partes de nuestro propio Ser.

    Los enfermos pesimistas cansados de tantos
    médicos y medicinas, ya no desean curarse y los pacientes
    optimistas luchan por vivir.

    En el Casino de Montecarlo muchos millonarios que
    perdieron su fortuna en el juego, se
    suicidaron. Millones de madres pobres trabajan para sostener a
    sus hijos.

    Son incontables los aspirantes deprimidos que por falta
    de poderes psíquicos y de iluminación intima, han
    renunciado al trabajo esotérico sobre si mismos. Pocos son
    los que saben aprovechar las adversidades.

    En tiempos de rigurosa tentación, abatimiento y
    desolación, uno debe apelar a la íntima
    recordación de si mismo.

    En el fondo de cada uno de nos está la TONANZIN
    Azteca, la STELLA MARIS, la ISIS Egipcia, Dios Madre,
    aguardándonos para sanar nuestro adolorido
    corazón.

    Cuando uno mismo se da el choque del "Recuerdo de Si",
    se produce realmente un cambio milagroso en todo él
    trabajo del cuerpo, de modo que las células reciben un
    alimento diferente.

    CAPITULO XXIV

    LA
    CANCIÓN PSICOLÓGICA

    Ha llegado el momento de reflexionar muy seriamente
    sobre eso que se llama "consideración interna".

    No cabe la menor duda sobre el aspecto desastroso de la
    "auto-consideración íntima"; ésta
    además de hipnotizar la conciencia, nos hace perder
    muchísima energía.

    Si uno no cometiera el error de identificarse tanto
    consigo mismo, la auto-consideración interior seria algo
    mas que imposible.

    Cuando uno se identifica consigo mismo, se quiere
    demasiado, siente piedad por si mismo, se auto-considera, piensa
    que siempre se ha portado muy bien con fulano, con zutano, con
    la mujer, con los
    hijos, etc., y que nadie lo ha sabido apreciar, etc. Total es un
    santo y todos los demás unos malvados, unos
    bribones.

    Una de las formas más corrientes de
    auto-consideración intima es la preocupación por lo
    que otros puedan pensar sobre uno mismo; tal vez supongan que no
    somos honrados, sinceros, verídicos, valientes,
    etc.

    Lo más curioso de todo esto es que ignoramos
    lamentablemente la enorme pérdida de energía que
    esta clase de preocupaciones nos trae.

    Muchas actitudes
    hostiles hacia ciertas personas que ningún mal nos han
    hecho, se debe precisamente a tales preocupaciones nacidas de la
    auto-consideración intima.

    En estas circunstancias, queriéndose tanto a si
    mismo, auto-considerándose de este modo, es claro que el
    YO o mejor dijéramos los Yoes en vez de extinguirse se
    fortifican entonces espantosamente.

    Identificado uno consigo mismo se apiada mucho de su
    propia situación y hasta le da por hacer cuentas.

    Así es como piensa que fulano, que zutano, que el
    compadre, que la comadre, que el vecino, que el patrón,
    que el amigo, etc., etc., etc., no le han pagado como es debido a
    pesar de todas sus consabidas bondades y embotellado en esto se
    vuelve insoportable y aburridor para todo el mundo.

    Con un sujeto así, prácticamente no se
    puede hablar porque cualquier conversación es seguro que va a
    parar a su librito de cuentas y a sus tan cacareados
    sufrimientos.

    Escrito está que en el trabajo esotérico
    Gnóstico, solo es posible el crecimiento anímico
    mediante el perdón a los otros.

    Si alguien vive de instante en instante, de momento en
    momento, sufriendo por lo que le deben, por lo que le hicieron,
    por las amarguras que le causaron, siempre con su misma
    canción, nada podrá crecer en su
    interior.

    La Oración del Señor ha dicho:
    "Perdónanos nuestras deudas así como nosotros
    perdonamos a nuestros deudores".

    El sentimiento de que a uno le deben, el dolor por los
    males que otros le causaron, etc., detiene todo progreso interior
    del alma.

    Jesús el Gran KABIR, dijo: "Ponte de acuerdo con
    tu adversario pronto, en tanto estás con él en el
    camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez
    al alguacil, y seas echado en la cárcel. De cierto os digo
    que no saldrás de allí, hasta que pagues el ultimo
    cuadrante". (Mateo, V, 25, 26)

    Si nos deben, debemos. Si exigimos que se nos pague
    hasta el último denario, debemos pagar antes hasta el
    último cuadrante.

    Esta es la "Ley del Talión", "Ojo por ojo y
    diente por diente". "Círculo vicioso", absurdo.

    Las disculpas, la cumplida satisfacción y las
    humillaciones que a otros exigimos por los males que nos
    causaron, también a nosotros nos son exigidas aunque nos
    consideremos mansas ovejas.

    Colocarse uno bajo leyes innecesarias es absurdo, mejor
    es ponerse a si mismo bajo nuevas influencias.

    La Ley de la Misericordia es una influencia mas elevada
    que la Ley del hombre violento: "Ojo por ojo, diente por
    diente".

    Es urgente, indispensable, inaplazable, colocarnos
    inteligentemente bajo las influencias maravillosas del trabajo
    esotérico Gnóstico, olvidar que nos deben y
    eliminar en nuestra psiquis cualquier forma de
    auto-consideración.

    Jamás debemos admitir dentro de nosotros,
    sentimientos de venganza, resentimiento, emociones negativas,
    ansiedades por los males que nos causaron, violencia, envidia,
    incesante recordación de deudas, etc., etc.,
    etc.

    La Gnosis está destinada a aquellos aspirantes
    sinceros que verdaderamente quieran trabajar y
    cambiar.

    Si observamos a las gentes podemos evidenciar en forma
    directa, que cada persona tiene su propia
    canción.

    Cada cual canta su propia canción
    psicológica; quiero referirme en forma enfática a
    la cuestión esa de las cuentas psicológicas; sentir
    que a uno le deben, quejarse, auto considerarse, etc.

    A veces la gente "canta su canción, así
    por que si", sin que se le de cuerda, sin que se le aliente y en
    otras ocasiones después de unas cuantas copas de
    vino…

    Nosotros decimos que nuestra aburridora canción
    debe ser eliminada; ésta nos incapacita interiormente, nos
    roba mucha energía.

    En cuestiones de Psicología Revolucionaria,
    alguien que canta demasiado bien, —no nos estamos
    refiriendo a la hermosea voz, ni al canto físico—,
    ciertamente no puede ir mas allá de si mismo; se queda en
    el pasado…

    Una persona impedida por tristes canciones no puede
    cambiar su Nivel de Ser; no puede ir más allá de lo
    que es.

    Para pasar a un Nivel Superior del Ser, es preciso dejar
    de ser lo que se es; necesitamos no ser lo que somos.

    Si continuamos siendo lo que somos, nunca podremos pasar
    a un Nivel Superior del Ser.

    En el terreno de la vida práctica suceden cosas
    insólitas. Muy a menudo una persona cualquiera traba
    amistad con otra,
    solo porque le es fácil cantarle su
    canción.

    Desafortunadamente tal clase de relaciones terminan
    cuando al cantante se le pide que se calle, que cambie el disco,
    que hable de otra cosa, etc.

    Entonces el cantante resentido, se va en busca de un
    nuevo amigo, de alguien que esté dispuesto a escucharle
    por tiempo indefinido.

    Comprensión exige el cantante, alguien que le
    comprenda, como si fuera tan fácil comprender a otra
    persona.

    Para comprender a otra persona es preciso comprenderse a
    si mismo. Desafortunadamente el buen cantante cree que se
    comprende a si mismo.

    Son muchos los cantantes decepcionados que cantan la
    canción de no ser comprendidos y sueñan con un
    mundo maravilloso donde ellos son las figuras
    centrales.

    Sin embargo no todos los cantantes son públicos,
    también los hay reservados; no cantan su canción
    directamente, más secretamente la cantan.

    Son gente que ha trabajado mucho, que han sufrido
    demasiado, se siente defraudada, piensa que la vida les debe todo
    aquello que nunca fueron capaces de lograr.

    Sienten por lo común una tristeza interior, una
    sensación de monotonía y espantoso aburrimiento,
    cansancio íntimo o frustración a cuyo alrededor se
    amontonan los pensamientos.

    Incuestionablemente las canciones secretas nos cierran
    el paso en el camino de la auto-realización íntima
    del Ser.

    Desgraciadamente tales canciones interiores secretas,
    pasan desapercibidas para si mismos a menos que intencionalmente
    las observemos.

    Obviamente toda observación de si, deja penetrar
    la luz en uno mismo, en sus profundidades
    íntimas.

    Ningún cambio interior podría ocurrir en
    nuestra psiquis a menos de ser llevado a la luz de la
    observación de si.

    Es indispensable observarse a si mismo estando
    sólo, del mismo modo que al estar en relación con
    la gente.

    Cuando uno está sólo, "Yoes" muy
    diferentes, pensamientos muy distintos, emociones negativas,
    etc., se presentan.

    No siempre se está, bien acompañado cuando
    se está sólo. Es apenas normal, es muy natural,
    estar muy mal acompañado en plena soledad. Los "Yoes"
    más negativos y peligrosos se presentan cuando se
    está solo.

    Si queremos transformarnos radicalmente necesitamos
    sacrificar nuestros propios sufrimientos.

    Muchas veces expresamos nuestros sufrimientos en
    canciones articulada o inarticuladas.

    CAPITULO XXV

    RETORNO
    Y RECURRENCIA

    Un hombre es lo que es su vida, si un hombre no modifica
    nada dentro de si mismo, si no transforma radicalmente su vida,
    si no trabaja sobre si mismo, está perdiendo su tiempo
    miserablemente.

    La muerte es el regreso al comienzo mismo de su vida con
    la posibilidad de repetirla nuevamente.

    Mucho se ha dicho en la literatura
    Seudo-Esotérica y Seudo-Ocultista, sobre el tema de las
    vidas sucesivas, mejor es que nos ocupemos de las existencias
    sucesivas.

    La vida de cada uno de nos con todos sus tiempos es
    siempre la misma repitiéndose de existencia en existencia,
    a través de los innumerables siglos.

    Incuestionablemente continuamos en la simiente de
    nuestros descendientes; esto es algo que ya está
    demostrado.

    La vida de cada uno de nos en particular, es una
    película viviente que al morir nos llevamos a la
    eternidad.

    Cada uno de nos se lleva su película y la vuelve
    a traer para proyectarla otra vez en la pantalla de una nueva
    existencia.

    La repetición de dramas, comedias y tragedias, es
    un axioma fundamental de la Ley de Recurrencia.

    En cada nueva existencia se repiten siempre las mismas
    circunstancias. Los actores de tales escenas siempre repetidas,
    son esas gentes que viven dentro de nuestro interior, los
    "Yoes".

    Si desintegramos esos actores, esos "Yoes" que originan
    las siempre repetidas escenas de nuestra vida, entonces la
    repetición de tales circunstancias se haría algo
    más que imposible.

    Obviamente sin actores no puede haber escenas; esto es
    algo irrebatible, irrefutable.

    Así es como podemos libertarnos de las Leyes de
    Retorno y Recurrencia; así podemos hacemos libres de
    verdad.

    Obviamente cada uno de los personajes (Yoes) que en
    nuestro interior llevamos, repite de existencia en existencia su
    mismo papel; si lo
    desintegramos, si el actor muere el papel concluye.

    Reflexionando seriamente sobre la Ley de Recurrencia o
    repetición de escenas en cada Retorno, descubrimos por
    auto-observación intima, los resortes secretos de esta
    cuestión.

    Si en la pasada existencia a la edad de veinticinco (25)
    años, tuvimos una aventura amorosa es Indubitable que el
    "Yo" de tal compromiso buscara a la dama de sus ensueños a
    los veinticinco (25) años de la nueva
    existencia.

    Si la dama en cuestión entonces sólo
    tenía quince (15) años, el "Yo" de tal aventura
    buscará a su amado en la nueva existencia a la misma edad
    justa.

    Resulta claro comprender que los dos "Yoes" tanto el de
    él como el de ella, se busquen telepáticamente y se
    reencuentren nuevamente para repetir la misma aventura amorosa de
    la pasada existencia…

    Dos enemigos que a muerte pelearon en la pasada
    existencia, se buscarán otra vez en la nueva existencia
    para repetir su tragedia a la edad correspondiente.

    Si dos personas tuvieron un pleito por bienes
    raíces a la edad de cuarenta (40) años en la pasada
    existencia, a la misma edad se buscaran telepáticamente en
    la nueva existencia para repetir lo mismo.

    Dentro de cada uno de nosotros viven muchas gentes
    llenas de compromisos; eso es irrefutable.

    Un ladrón carga en su interior una cueva de
    ladrones con diversos compromisos delictuosos. El asesino lleva
    dentro de si mismo un "club" de asesinos y el lujurioso porta en
    su psiquis una "Casa de Citas".

    Lo grave de todo esto es que el intelecto ignora la
    existencia de tales gentes o "Yoes" dentro de si mismo y de tales
    compromisos que fatalmente se van cumpliendo.

    Todos estos compromisos de los Yoes que dentro de
    nosotros moran, se suceden por debajo de nuestra
    razón.

    Son hechos que ignoramos, cosas que nos sucedían,
    acontecimientos que se procesan en el subconsciente e
    inconsciente.

    Con justa, razón se nos ha dicho que todo nos
    sucede, como cuando llueve o como cuando truena.

    Realmente tenemos la ilusión de hacer, empero
    nada hacemos, nos sucede, esto es fatal,
    mecánico…

    Nuestra personalidad es tan sólo el instrumento
    de distintas gentes (Yoes), mediante la cual cada una de esas
    gentes (Yoes), cumple sus compromisos.

    Por debajo de nuestra capacidad cognoscitiva suceden
    muchas cosas, desgraciadamente ignoramos lo que por debajo de
    nuestra pobre razón sucede.

    Nos creemos sabios cuando en verdad ni siquiera sabemos
    que no sabemos. Somos míseros leños, arrastrados
    por las embravecidas olas del mar de la existencia.

    Salir de esta desgracia, de esta inconsciencia, del
    estado tan lamentable en que nos encontramos, sólo es
    posible muriendo en si mismos…

    ¿Cómo podríamos despertar sin morir
    previamente? ¡Sólo con la muerte adviene lo nuevo!
    Si el germen no muere la planta no nace.

    Quien despierta de verdad adquiere por tal motivo plena
    objetividad de su conciencia, iluminación
    auténtica, felicidad…

    CAPITULO XXVI

    AUTO-CONCIENCIA INFANTIL

    Se nos ha dicho muy sabiamente que tenemos noventa y
    siete por ciento de SUBCONSCIENCIA y TRES POR CIENTO DE
    CONCIENCIA.

    Hablando francamente y sin ambages, diremos que el
    noventa y siete por ciento de la Esencia que en nuestro interior
    llevamos, se encuentra embotellada, embutida, metida, dentro de
    cada uno de los Yoes que en su conjunto constituyen el "Mi
    Mismo".

    Obviamente la Esencia o Conciencia enfrascada entre cada
    Yo, se procesa en virtud de su propio
    condicionamiento.

    Cualquier Yo desintegrado libera determinado porcentaje
    de Conciencia, la emancipación o liberación de la
    Esencia o Conciencia, seria imposible sin la
    desintegración de cada Yo.

    A mayor cantidad de Yoes desintegrados, mayor
    Auto-Conciencia. A menor cantidad de Yoes desintegrados, menor
    porcentaje de Conciencia despierta.

    El despertar de la Conciencia sólo es posible
    disolviendo el YO, muriendo en si mismo, aquí y
    ahora.

    Incuestionablemente mientras la Esencia o Conciencia
    este embutida entre cada uno de los Yoes que cargamos en nuestro
    interior, se encuentra dormida, en estado
    subconsciente.

    Es urgente transformar al subconsciente en consciente y
    esto sólo es posible aniquilando los Yoes; muriendo en si
    mismos.

    No es posible despertar sin haber muerto previamente en
    si mismos. Quienes intentan despertar primero para luego morir,
    no poseen experiencia real de lo que afirman, marchan
    resueltamente por el camino del error.

    Los niños recién nacidos son maravillosos,
    gozan de plena auto-conciencia; se encuentran totalmente
    despiertos.

    Dentro del cuerpo del niño recién nacido
    se encuentra reincorporada la Esencia y eso da a la criatura su
    belleza.

    No querernos decir que el ciento por ciento de la
    Esencia o Conciencia esté reincorporada en el
    recién nacido, pero si el tres por ciento libre que
    normalmente no está enfrascado entre los Yoes.

    Sin embargo, ese porcentaje de Esencia libre
    reincorporado entre el organismo de los niños
    recién nacidos, les da plena auto-conciencia, lucidez,
    etc.

    Los adultos ven al recién nacido con piedad,
    piensan que la criatura se encuentra inconsciente, pero se
    equivocan lamentablemente.

    El recién nacido ve al adulto tal como en
    realidad es; inconsciente, cruel, perverso, etc.

    Los Yoes del recién nacido van y vienen, dan
    vueltas alrededor de la cuna, quisieran meterse entre el nuevo
    cuerpo, pero debido a que el recién nacido aún no
    ha fabricado la personalidad, todo intento de los Yoes para
    entrar en el nuevo cuerpo, resulta algo más que
    imposible.

    A veces las criaturas se espantan al ver a esos
    fantasmas o Yoes que se acercan a su cuna y entonces gritan,
    lloran, pero los adultos no entienden esto y suponen que el
    niño está enfermo o que tiene hambre o sed; tal es
    la inconsciencia de los adultos.

    A medida que la nueva personalidad se va formando, los
    Yoes que vienen de existencias anteriores, van penetrando poco a
    poco en el nuevo cuerpo.

    Cuando ya la totalidad de los Yoes se ha reincorporado,
    aparecemos en el mundo con esa horrible fealdad interior que nos
    caracteriza; entonces, andamos como sonámbulos por todas
    partes; siempre inconscientes, siempre perversos.

    Cuando morimos, tres cosas van al sepulcro: 1) El cuerpo
    físico. 2) El fondo vital orgánico. 3) La
    personalidad.

    El fondo vital, cual fantasma se va desintegrando poco a
    poco, frente a la fosa sepulcral a medida que el cuerpo
    físico se va también desintegrando.

    La personalidad es subconsciente o infraconsciente,
    entra y sale del sepulcro cada vez que quiere, se alegra cuando
    los dolientes le llevan flores, ama a sus familiares y se va
    disolviendo muy lentamente hasta convertirse en polvareda
    cósmica.

    Eso que continúa más allá del
    sepulcro es el EGO, el YO pluralizado, el mi mismo, un
    montón de diablos dentro de los cuales se encuentra
    enfrascada la Esencia, la Conciencia, que a su tiempo y a su hora
    retorna, se reincorpora.

    Resulta lamentable que al fabricarse la nueva
    personalidad del niño, se reincorporen también los
    Yoes.

    CAPITULO XXVII

    EL
    PUBLICANO Y EL FARISEO

    Reflexionando un poco sobre las diversas circunstancias
    de la vida, bien vale la pena comprender seriamente las bases
    sobre las cuales descansamos.

    Una persona descansa sobre su posición, otra
    sobre el dinero,
    aquella sobre el prestigio, esa otra sobre su pasado, esta otra
    sobre tal o cual título, etc., etc., etc.

    Lo más curioso es que todos, ya sea rico o
    mendicante, necesitamos de todos y vivimos de todos, aunque
    estemos inflados de orgullo y vanidad.

    Pensemos por un momento en lo que puedan quitarnos.
    ¿Cuál sería nuestra suerte en una
    revolución de sangre y
    aguardiente? ¿En qué quedarían las bases
    sobre las cuales descansamos? ¡Hay de nosotros, nos creemos
    muy fuertes y somos espantosamente débiles!

    El "Yo" que siente en si mismo la base sobre la que
    descansamos, debe ser disuelto si es que en realidad anhelamos la
    auténtica Bienaventuranza.

    Tal "Yo" subestima a las gentes, se siente mejor que
    todo el mundo, mas perfecto en todo, más rico, más
    inteligente, más experto en la vida, etc.

    Resulta, muy oportuno citar ahora aquella
    parábola de Jesús el Gran KABIR, acerca de los dos
    hombres que oraban. Fue dicha a unos que confiaban en si mismos
    como justos, y menospreciaban a los otros.

    Jesús el Cristo, dijo: "Dos hombres subieron al
    Templo a orar; uno era Fariseo y el otro Publicano. El Fariseo,
    puesto en pie oraba consigo mismo de esta manera: Dios. Te doy
    gracias porque no soy como los demás hombres, ladrones,
    injustos, adúlteros, ni aún como este Publicano:
    Ayuno dos veces a la semana, doy diezmo de todo lo que gano.
    Más el Publicano estando lejos, no quería ni alzar
    los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: "Dios
    sé propicio a mí, pecador". Os digo que éste
    descendió a su casa justificado antes que el otro; porque
    cualquiera que se enaltece será humillado; y el que se
    humilla será enaltecido". (LUCAS XVIII, 10-14)

    Empezar a darse cuenta de la propia nadidad y miseria en
    que nos encontramos, es absolutamente imposible en tanto exista
    en nosotros el concepto ese del "Más". Ejemplos: Yo soy
    más justo que aquél, más sabio que fulano,
    más virtuoso que zutano, más rico, más
    experto en las cosas de la vida, más casto, más
    cumplidor de sus deberes, etc., etc., etc.

    No es posible pasar a través del ojo de una aguja
    mientras seamos "ricos", mientras en nosotros exista ese complejo
    del "Más".

    "Es más fácil pasar un camello por el ojo
    de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios".

    Eso de que tú escuela es la mejor y que la de mi
    prójimo no sirve; eso de que tú Religión es
    la única verdadera, la mujer de fulano
    es una pésima esposa y de que la mía es una santa;
    Eso de que mi amigo Roberto es un borracho y que yo soy un hombre
    muy juicioso y abstemio, etc., etc., etc., es lo que nos hace
    sentirnos ricos; motivo por el cual somos todos los "CAMELLOS" de
    la parábola bíblica con relación al trabajo
    esotérico.

    Es urgente auto-observarnos de momento en momento con el
    propósito de conocer claramente los fundamentos sobre los
    que descansa.

    Cuando uno descubre aquello que más le ofende en
    un instante dado; la molestia que le dieron por tal o cual cosa;
    entonces descubre las bases sobre las cuales descansa
    psicológicamente.

    Tales bases constituyen según el Evangelio
    Cristiano "las arenas sobre las cuales edificó su
    casa".

    Es necesario anotar cuidadosamente como y cuando
    despreció a otros sintiéndose superior tal vez
    debido al título o a la posición social o a la
    experiencia adquirida o al dinero, etc., etc., etc.

    Grave es sentirse uno rico, superior a fulano o a zutano
    por tal o cual motivo. Gente así no puede entrar al Reino
    de los Cielos.

    Bueno es descubrir en qué se siente uno halagado,
    en qué es satisfecha su vanidad, esto vendrá a
    mostramos los fundamentos sobre los que nos apoyamos.

    Sin embargo, tal clase de observación no debe ser
    cuestión meramente teórica, debemos ser
    prácticos y observarnos cuidadosamente en forma directa,
    de instante en instante.

    Cuando uno comienza a comprender su propia miseria y
    nadidad; cuando abandona los delirios de grandeza; cuando
    descubre la necedad de tantos títulos,, honores y vanas
    superioridades sobre nuestros semejantes es señal
    inequívoca de que ya empieza a cambiar.

    Uno no puede cambiar si se cierra a eso que dice: "Mi
    casa". "Mi dinero". "Mis propiedades". "Mi empleo". "Mis
    virtudes". "Mis capacidades intelectuales". "Mis capacidades
    artísticas". "Mis conocimientos". "Mi prestigio" etc.,
    etc., etc.

    Eso de aferrarse a lo "Mío" a "Mí", es mas
    que suficiente como para impedir reconocer nuestra propia nadidad
    y miseria interior.

    Uno se asombra ante el espectáculo de un incendio
    o de un naufragio; entonces las gentes desesperadas se apoderan
    muchas veces de cosas que dan risa; cosas sin
    importancia.

    ¡Pobres gentes!, Se sienten en esas cosas,
    descansan en tonterías, se apegan a eso que no tiene la
    menor importancia.

    Sentirse a si mismos por medio de las cosas exteriores,
    fundamentarse en ellas, equivale a estar en estado de absoluta
    inconsciencia.

    El sentimiento de la "SEIDAD", (El SER REAL),
    sólo es posible disolviendo a todos esos "YOES" que en
    nuestro Interior llevamos; antes, tal sentimiento resulta algo
    más que imposible.

    Desgraciadamente los adoradores del "YO" no aceptan
    esto; ellos se creen Dioses; piensan que ya poseen esos "Cuerpos
    Gloriosos" de que hablara Pablo de Tarso; suponen que el "YO" es
    Divino y no hay quien les quite tales absurdos de la
    cabeza.

    Uno no sabe qué hacer con tales gentes, se les
    explica y no entienden; siempre aferrados a las arenas sobre las
    cuales edificaron su casa; siempre metidos en sus dogmas, en sus
    caprichos, en sus necedades.

    Si esas gentes se auto-observaran seriamente,
    verificarían por si mismos la doctrina de los muchos;
    descubrirían dentro de si mismos a toda esa multiplicidad
    de personas o "Yoes" que viven dentro de nuestro
    interior.

    ¿Cómo podría existir en nosotros el
    real sentimiento de nuestro verdadero SER, cuando esos "Yoes"
    están sintiendo por nosotros, pensando por
    nosotros?

    Lo más grave de toda esta tragedia es que uno
    piensa que está pensando, siente que está
    sintiendo, cuando en realidad es otro el que en un momento dado
    piensa con nuestro martirizado cerebro y siente con nuestro
    adolorido corazón.

    ¡Infelices de nosotros!, Cuántas veces
    creemos estar amando y lo que sucede es que otro dentro de si
    mismos lleno de lujuria utiliza el centro del
    corazón.

    ¡Somos unos desventurados, confundimos a la
    pasión animal con el amor!, y sin embargo es otro dentro
    de si mismos, dentro de nuestra personalidad, quien pasa por
    tales confusiones.

    Todos pensamos que jamás pronunciaríamos
    aquellas palabras del Fariseo en la parábola
    bíblica: "Dios, te doy gracias porque no soy como los
    otros hombres", etc. etc.

    Sin embargo, y aunque parezca increíble,
    así procedemos diariamente. El vendedor de carne en el
    mercado dice: "Yo
    no soy como los otros carniceros que venden carne de mala calidad
    y explotan a la gente"

    El vendedor de telas en la tienda exclama: "Yo no soy
    como otros comerciantes que saben robar al medir y que se han
    enriquecido".

    El vendedor de leche afirma:
    "Yo no soy como otros vendedores de leche que le ponen agua a la
    misma. Me gusta ser honrado"

    La señora de casa comenta en visita, lo
    siguiente: "Yo no soy como fulana que anda con otros hombres, soy
    gracias a Dios persona decente y fiel a mi marido".

    Conclusión: Les demás son malvados,
    injustos, adúlteros, ladrones y perversos y cada uno de
    nosotros una mansa oveja, un "Santito de Chocolate" bueno para
    tenerlo como un niño de oro en alguna iglesia..

    ¡Cuan necios somos!, pensamos a menudo que nunca
    hacemos todas esas tonterías y perversidades que vemos
    hacer a otros y llegamos por tal motivo a la conclusión de
    que somos magnificas personas, desgraciadamente no vemos las
    tonterías y mezquindades que hacemos.

    Existen extraños momentos en la vida en que la
    mente sin preocupaciones de ninguna clase reposa. Cuando la mente
    está quieta, cuando la mente está en silencio
    adviene entonces lo nuevo.

    En tales instantes es posible ver las bases, los
    fundamentos, sobre los cuales descansamos.

    Estando la mente en profundo reposo ulterior, podemos
    verificar por si mismos la cruda realidad de esa arena de la
    vida, sobre la cual edificamos la casa. (Véase Mateo 7 –
    Versículos 24-25-26-27-28-29; parábola que trata de
    los dos cimientos)

    CAPITULO XXVIII

    LA
    VOLUNTAD

    La "Gran Obra" es ante todo, la creación del
    hombre por si mismo, a base de trabajos confidentes y
    padecimientos voluntarios.

    La "Gran Obra" es la conquista interior de si mismos, de
    nuestra verdadera libertad en
    Dios.

    Necesitamos con urgencia máxima, inaplazable,
    desintegrar todos esos "Yoes" que viven en nuestro interior si es
    que en realidad queremos la, emancipación perfecta de la
    Voluntad.

    Nicolás Flamel y Raimundo Lulio, pobres ambos,
    liberaron su voluntad y realizaron innumerables prodigios
    psicológicos que asombran.

    Agripa no llegó nunca mas que a la primera parte
    de la "Gran Obra" y murió penosamente, luchando en la
    desintegración de sus "Yoes" con el propósito de
    poseerse a si mismo y fijar su independencia.

    La emancipación perfecta de la voluntad asegura
    al sabio el imperio absoluto sobre el Fuego, el Aire, el Agua y la
    Tierra.

    A muchos estudiantes de Psicología
    contemporánea les parecerá exagerado lo que
    renglones arriba afirmamos en relación con el poder
    soberano de la voluntad emancipada; Sin embargo la Biblia nos
    habla maravillas sobre Moisés.

    Según Filón, Moisés era un Iniciado
    en la tierra de los Faraones a orillas del Nilo, Sacerdote de
    Osiris, primo del Faraón, educado entre las columnas de
    ISIS, la Madre Divina, y de OSIRIS nuestro Padre que está
    en secreto.

    Moisés era descendiente del Patriarca Abraham, el
    gran Mago Caldeo, y del muy respetable Isaac.

    Moisés el hombre que liberó el poder
    eléctrico de la voluntad, posee el don de los prodigios;
    esto lo saben los Divinos y los humanos. Así está
    escrito.

    Todo lo que las Sagradas Escrituras dicen sobre ese
    caudillo hebreo, es ciertamente extraordinario,
    portentoso.

    Moisés transforma su bastón en serpiente,
    transforma una de sus manos en mano de leproso, luego le devuelve
    la vida.

    La prueba aquella del zarzal ardiente ha puesto en claro
    su poder, la gente comprende, se arrodilla y se
    prosterna.

    Moisés utiliza una Vara Mágica, emblema
    del poder real, del poder sacerdotal del Iniciado en los Grandes
    Misterios de la Vida y de la Muerte.

    Ante el Faraón, Moisés cambia en sangre el
    agua del Nilo, los peces mueren,
    el río sagrado queda infectado, los egipcios no pueden
    beber de él, y las irrigaciones del Nilo derraman sangre
    por loa campos.

    Moisés hace más; logra que aparezcan
    millonadas de ranas desproporcionadas, gigantescas, monstruosas,
    que salen del río e invaden las casas. Luego, bajo su
    gesto, indicador de una voluntad libre y soberana, aquellas ranas
    horribles desaparecen.

    Más como el Faraón no deja libre a los
    israelitas. Moisés obra nuevos prodigios: cubre la tierra
    de suciedad, suscita nubes de moscas asqueantes e inmundas, que
    después se da el lujo de apartar.

    Desencadena la espantosa peste, y todos los
    rebaños excepto los de los judíos
    mueren.

    Cogiendo hollín del homo —dicen las
    Sagradas Escrituras— lo tira al aire y, cayendo sobre los
    Egipcios, les causa pústulas y úlceras.

    Extendiendo su famoso bastón Mágico,
    Moisés hace llover un granizo del cielo que en forma
    inclemente destruye y mata. A continuación hace estallar
    el rayo flamígero, retumba el trueno aterrador y llueve
    espantosamente, luego con un gesto devuelve la calma.

    Sin embargo el Faraón continúa inflexible.
    Moisés, con un golpe tremendo de su vara mágica,
    hace surgir como por encanto nubes de langostas, luego vienen
    tinieblas. Otro golpe con la vara y todo retorna al orden
    original.

    Muy conocido es el final de todo aquel Drama
    Bíblico del Antiguo Testamento: Interviene Jehová,
    hace morir a todos los primogénitos de los egipcios y al
    Faraón no le queda más remedio que dejar marchar a
    los hebreos.

    Posteriormente Moisés se sirve de su vara
    mágica para hender las aguas del Mar Rojo y atravesarlas a
    pie seco.

    Cuando los guerreros egipcios se precipitan por
    allí persiguiendo a los israelitas, Moisés con un
    gesto, hace que las aguas se vuelvan a cerrar tragándose
    éstas a los perseguidores.

    Incuestionablemente muchos Seudo-Ocultistas al leer todo
    esto, quisieran hacer lo mismo, tener los mismos poderes de
    Moisés, sin embargo esto resulta algo más que
    imposible en tanto la Voluntad continúe embotellada entre
    todos y cada uno de esos "Yoes" que en los distintos trasfondos
    de nuestra psiquis cargamos.

    La Esencia embutida entre el "Mi Mismo" es el Genio de
    la lámpara de Aladino, anhelando libertad… Libre tal
    Genio, puede realizar prodigios.

    La Esencia es "Voluntad-Conciencia" desgraciadamente
    procesándose en virtud de nuestro propio
    condicionamiento.

    Cuando la Voluntad se libera, entonces se mezcla o
    fusiona integrándose así con la Voluntad Universal,
    haciéndose por esto soberana.

    La Voluntad individual fusionada con la Voluntad
    Universal, puede realizar todos los prodigios de
    Moisés.

    Existen tres clases de actos: A) Aquellos que
    corresponden a la Ley de los accidentes. B)
    Esos que pertenecen a la Ley de Recurrencia, hechos siempre
    repetidos en cada existencia. C) Acciones
    determinadas intencionalmente por la
    Voluntad-Consciente.

    Incuestionablemente sólo gentes que hayan
    liberado su Voluntad mediante la muerte del "Mí Mismo",
    podrán realizar actos nuevos nacidos de su libre
    albedrío.

    Los actos comunes y corrientes de la humanidad, son
    siempre el resultado de la Ley de Recurrencia o el mero producto de
    accidentes mecánicos.

    Quien posee Voluntad libre de verdad, puede originar
    nuevas circunstancias; quien tiene su Voluntad embotellada entre
    el "Yo Pluralizado", es victima de las circunstancias.

    En todas las páginas bíblicas existe un
    despliegue maravilloso de Alta Magia, Videncia, Profecía,
    Prodigios, Transfiguraciones, Resurrección de muertos, ya
    por insuflación o por imposición de manos o por la
    mirada fija sobre el nacimiento de la nariz, etc., etc.,
    etc.

    Abunda en la Biblia el masaje, el aceite sagrado, los
    pases magnéticos, la aplicación de un poco de
    saliva sobre la parte enferma, la lectura del
    pensamiento ajeno, los transportes, las apariciones, las palabras
    venidas del cielo, etc., etc., etc., verdaderas maravillas de la
    Voluntad Conciente liberada, emancipada, soberana.

    ¿Brujos? ¿Hechiceros? ¿Magos
    Negros?, Abundan como la mala hierba; empero esos no son Santos,
    ni Profetas, ni Adeptos de la Blanca Hermandad.

    Nadie podría llegar a la "Iluminación
    Real", ni ejercer el Sacerdocio Absoluto de la
    Voluntad-Conciente, si previamente no hubiera muerto radicalmente
    en si mismo, aquí y ahora.

    Muchas gentes nos escriben frecuentemente
    quejándose de no poseer Iluminación, pidiendo
    poderes, exigiéndonos claves que les conviertan en Magos,
    etc., etc., etc., empero nunca se interesan por auto-observarse,
    por auto-conocerse, por desintegrar esos agregados
    psíquicos, esos "Yoes" dentro de los cuales se encuentra
    enfrascada la Voluntad, la Esencia.

    Personas así, obviamente están condenadas
    al fracaso. Son gentes que codician las facultades do los Santos,
    pero que de ninguna manera están dispuestas a morir en si
    mismas.

    Eliminar errores es algo mágico, maravilloso de
    por si, que implica rigurosa auto-observación
    psicológica.

    Ejercer poderes es posible cuando se libera radicalmente
    el poder maravilloso de la Voluntad.

    Desgraciadamente como las gentes tienen la voluntad
    enfrascada entre cada "Yo", obviamente aquella se encuentra
    dividida en múltiples voluntades que se procesan cada una
    en virtud de su propio condicionamiento.

    Resulta claro comprender que cada "Yo" posee por tal
    causa su voluntad inconsciente, particular.

    Las innumerables voluntades enfrascadas entre los
    "Yoes", chocan entre si frecuentemente, haciéndonos por
    tal motivo impotentes, débiles, miserables, victimas de
    las circunstancias, Incapaces.

    CAPITULO XXIX

    LA
    DECAPITACIÓN

    A medida que uno trabaja sobre si mismo va comprendiendo
    cada vez más y más, la necesidad de eliminar
    radicalmente de su naturaleza interior, todo eso que nos hace tan
    abominables.

    Las peores circunstancias de la vida las situaciones
    más críticas, los hechos más
    difíciles, resultan siempre maravillosos para el
    auto-descubrimiento intimo.

    En esos momentos insospechados, críticos, afloran
    siempre y cuando menos lo pensemos, los Yoes más secretos;
    si estamos alertas incuestionablemente nos
    descubrimos.

    Las épocas más tranquilas de la vida, son
    precisamente las menos favorables para el trabajo sobre si
    mismo.

    Existen momentos de la vida demasiado complicados en que
    uno tiene marcada tendencia a identificarse fácilmente con
    los sucesos y a olvidarse completamente de si mismos; en esos
    instantes hace uno tonterías que a nada conducen; si se
    estuviese alerta, si en esos mismos momentos en vez de perder la
    cabeza, se acordase de si mismo, descubriría con asombro
    ciertos Yoes de los cuales jamás tuvo ni la más
    mínima sospecha de su posible existencia.

    El sentido de la auto-observación intima, se
    encuentra atrofiado en todo ser humano; trabajando seriamente,
    auto-observándose de momento en momento; tal sentido se
    desarrollará en forma progresiva.

    A medida que el sentido de auto-observación
    prosiga su desarrollo mediante el uso continuo, nos iremos
    haciendo cada vez mas capaces de percibir en forma directa
    aquellos Yoes sobre los cuales jamás tuvimos dato alguno
    relacionado con su existencia.

    Ante el sentido de auto-observación intima cada
    uno de los Yoes que en nuestro interior habitan, asumen realmente
    esta o aquella figura secretamente afín con el defecto
    personificado por la misma.. Indubitablemente la imagen de cada
    uno de estos Yoes tiene cierto sabor psicológico
    inconfundible mediante el cual aprehendemos, capturamos,
    atrapamos, instintivamente su naturaleza íntima, y el
    defecto que le caracteriza.

    En principio el esoterista no sabe por donde empezar,
    ante la necesidad de trabajar sobre si mismo pero se halla
    completamente desorientado.

    Aprovechando los momentos críticos, las
    situaciones más desagradables, los instantes más
    adversos, si estamos alertas descubriremos nuestros defectos
    sobresalientes, los Yoes que debemos desintegrar
    urgentemente.

    A veces puede empezarse por la ira o por el amor propio,
    o por el desdichado segundo de lujuria, etc., etc.,
    etc.

    Es necesario tomar nota sobre todo en nuestros estados
    psicológicos diarios, si es que de verdad queremos un
    cambio definitivo.

    Antes de acostarnos conviene que examinemos los hechos
    ocurridos en el día, las situaciones embarazosas, la
    carcajada estruendosa de Aristófanes y la sonrisa sutil de
    Sócrates.

    Puede que hayamos herido a alguien con una carcajada,
    puede que hayamos enfermado a alguien con una sonrisa o con una
    mirada fuera de lugar.

    Recordemos que en esoterismo puro, bueno es todo lo que
    está en su lugar, malo es todo lo que está fuera de
    lugar.

    El agua en su lugar es buena pero si ésta
    inundare la casa estaría fuera, de lugar, causarla
    daños, seria mala y perjudicial.

    El fuego en la cocina y dentro de su lugar,
    además de ser útil es bueno; fuera de su lugar
    quemando los muebles de la sala, seria malo y
    perjudicial.

    Cualquier virtud por santa que sea, en su lugar es
    buena, fuera de lugar es mala y perjudicial. Con las virtudes
    podemos dañar a otros. Es indispensable colocar las
    virtudes en su lugar correspondiente.

    ¿Qué diríais de un sacerdote que
    estuviese predicando la palabra del Señor dentro de un
    prostíbulo? ¿Qué diríais de un
    varón manso y tolerante que estuviese bendiciendo a una
    cuadrilla de asaltantes que intentasen violarle la mujer y las
    hijas? ¿Qué diríais de esa clase de tolerancia
    llevada al exceso? ¿Qué pensaríais sobre la
    actitud caritativa de un hombre que en vez de llevar comida a
    casa, repartiese el dinero entre mendicantes del vicio?
    ¿Qué opinaríais sobre el hombre servicial
    que en un instante dado prestase un puñal a un
    asesino?

    Recordad querido lector que entre las cadencias del
    verso también se esconde el delito. Hay mucha virtud en
    los malvados y hay mucha maldad en los virtuosos.

    Aunque parezca increíble dentro del mismo perfume
    de la plegaria también se esconde el delito.

    El delito se disfraza de santo, usa las mejores
    virtudes, se presenta como mártir y hasta oficia en los
    templos sagrados.

    A medida que el sentido de la auto-observación
    intima se desarrolla en nosotros mediante el uso continuo,
    podremos ir viendo todos esos Yoes que sirven de fundamento
    básico a nuestro temperamento individual, ya sea este
    último, sanguíneo o nervioso, flemático o
    bilioso.

    Aunque usted no lo crea, querido lector, detrás
    del temperamento que poseemos se esconde entre las más
    remotas profundidades de nuestra psiquis, las creaciones
    diabólicas más execrables.

    Ver tales creaciones, observar esas monstruosidades del
    infierno dentro de las cuales se halla embotellada nuestra
    mismísima conciencia, se hace posible con el desarrollo
    siempre progresivo del sentido de auto-observación
    intima.

    En tanto un hombre no haya disuelto estas creaciones del
    infierno, estas aberraciones de si mismo, Indubitablemente en lo
    más hondo, en lo más profundo, continuará
    siendo algo que no debiera existir, una deformidad, una
    abominación.

    Lo más grave de todo esto es que el abominable no
    se da cuenta de su propia abominación, se cree bello,
    justo, buena persona, y hasta se queja de la incomprensión
    de los demás, lamenta la ingratitud de sus semejantes,
    dice que no le entienden, llora afirmando que le deben, que le
    han pagado con moneda negra, etc., etc., etc.

    El sentido de la auto-observación íntima
    nos permite verificar por si mismos y en forma directa el trabajo
    secreto mediante el cual en tiempo dado estamos disolviendo tal o
    cual Yo (tal o cual defecto psicológico), posiblemente
    descubierto en condiciones difíciles y cuando menos lo
    sospechábamos.

    ¿Habéis pensado tú alguna vez en la
    vida sobre lo que más os agrada o desagrada?
    ¿Tú, habéis reflexionado sobre los resortes
    secretos de la acción? ¿Por qué
    queréis tener una bella casa? ¿Por qué
    deseáis tener un coche último modelo?
    ¿Por qué queréis estar siempre a la
    última moda?
    ¿Por qué codiciáis no ser codicioso?
    ¿Qué es lo que más te ofendió en un
    momento dado? ¿Qué es lo que más os
    halagó ayer? ¿Por qué os sentisteis superior
    a fulano o a fulana de tal, en determinado instante? ¿A
    qué hora te sentisteis superior a alguien? ¿Por
    qué te engreísteis al relatar tus triunfos?
    ¿No pudisteis callar cuando murmuraban de otra persona
    conocida? ¿Recibisteis la copa de licor por
    cortesía? ¿Aceptaste fumar tal vez no teniendo el
    vicio, posiblemente por el concepto de educación o de
    hombría? ¿Estáis tú seguro de haber
    sido sincero en aquella conversación? ¿Y cuando te
    Justificas a ti mismo, y cuando te alabas, y cuando cuentas tus
    triunfos y los relatas repitiendo lo que antes dijiste a los
    demás, comprendiste que eras vanidoso?

    El sentido de la auto-observación íntima,
    además de permitirte ver claramente al Yo que
    estáis disolviendo, te permitirá también ver
    los resultados patéticos y definidos de tu trabajo
    interior.

    En principio estas creaciones del infierno, estas
    aberraciones psíquicas que desgraciadamente te
    caracterizan, son más feas y monstruosas que las bestias
    más horrendas que existen en el fondo de los mares o en
    las selvas más profundas de la tierra; conforme
    avancéis en vuestro trabajo podéis evidenciar
    mediante el sentido de auto-observación interior el hecho
    sobresaliente de que aquellas abominaciones van perdiendo
    volumen, se
    van empequeñeciendo…

    Resulta interesante saber que tales bestialidades
    conforme decrecen en tamaño, conforme pierden volumen y se
    empequeñecen, ganan en belleza, asumen lentamente la
    figura infantil; por último se desintegran, se convierten
    en polvareda cósmica, entonces la Esencia enfrascada, se
    libera, se emancipa, despierta.

    Indubitablemente la mente no puede alterar
    fundamentalmente ningún defecto psicológico;
    obviamente el entendimiento puede darse el lujo de rotular un
    defecto con tal o cual nombre, de justificarlo, de pasarlo de un
    nivel a otro, etc., mas no podría por si mismo
    aniquilarlo, desintegrarlo.

    Necesitamos urgentemente de un poder flamígero
    superior a la mente, de un poder que sea capaz por si mismo de
    reducir tal o cual defecto psicológico a mera polvareda
    cósmica.

    Afortunadamente existe en nosotros ese poder serpentino,
    ese fuego maravilloso que los viejos alquimistas medievales
    bautizaron con el nombre misterioso de Stella Maris, la Virgen
    del Mar, el Azoe de la Ciencia de Hermes, la Tonantzin del
    México Azteca, esa derivación de nuestro propio ser
    intimo, Dios Madre en nuestro interior simbolizado siempre con la
    serpiente sagrada de los Grandes Misterios.

    Si después de haber observado y comprendido
    profundamente tal o cual defecto psicológico (tal o cual
    Yo), suplicamos a nuestra Madre Cósmica particular, pues
    cada uno de nos tiene la suya propia, desintegre, reduzca a
    polvareda cósmica, este o aquel defecto, aquel Yo, motivo
    de nuestro trabajo interior, podéis estar seguro de que el
    mismo perderá volumen y lentamente se irá
    pulverizando.

    Todo esto implica naturalmente sucesivos trabajos de
    fondo, siempre continuos, pues ningún Yo, puede ser
    desintegrado jamás instantáneamente. El sentido de
    auto-observación íntima podrá ver el avance
    progresivo del trabajo relacionado con la abominación que
    nos interese verdaderamente desintegrar.

    Stella Maris aunque parezca increíble es la
    signatura astral de la potencia sexual
    humana.

    Obviamente Stella Maris tiene el poder efectivo para
    desintegrar las aberraciones que en nuestro interior
    psicológico cargamos.

    La decapitación de Juan Bautista es algo que nos
    invita a la reflexión, no sería posible
    ningún cambio psicológico radical si antes no
    pasáramos por la decapitación.

    Nuestro propio ser derivado, Tonantzin, Stella Maris
    como potencia eléctrica desconocida para la humanidad
    entera y que se halla latente en el fondo mismo de nuestra
    psiquis, ostensiblemente goza del poder que le permite decapitar
    a cualquier Yo antes de la desintegración
    final.

    Stella Maris es ese fuego filosofal que se encuentra
    latente en toda materia orgánica e
    inorgánica.

    Los impulsos psicológicos pueden provocar la
    acción intensiva de tal fuego y entonces la
    decapitación se hace posible.

    Algunos Yoes suelen ser decapitados al comienzo del
    trabajo psicológico, otros en el medio y los
    últimos al final. Stella Maris como potencia ígnea
    sexual tiene conciencia plena del trabajo a realizar y realiza la
    decapitación en el momento oportuno, en el instante
    adecuado.

    En tanto no se haya producido la desintegración
    de todas estas abominaciones psicológicas, de todas estas
    lascivias, de todas estas maldiciones, robo, envidia, adulterio
    secreto o manifiesto, ambición de dinero o de poderes
    psíquicos, etc., aún cuando nos creamos personas
    honorables, cumplidoras de la palabra, sinceras, corteses,
    caritativas, hermosas en el interior, etc., obviamente no
    pasaremos de ser más que sepulcros blanqueados, hermosos
    por fuera mas por dentro llenos de asqueante
    podredumbre.

    La erudición libresca, la pseudo-sapiencia, la
    información completa sobre las sagradas
    escrituras, ya sean éstas de oriente o de occidente,, del
    norte o del sur, el pseudo-ocultismo, el pseudo-esoterismo, la
    absoluta seguridad de
    estar bien documentados, el sectarismo intransigente con pleno
    convencimiento, etc., de nada sirve porque en realidad solo
    existe en el fondo eso que ignoramos, creaciones del infierno,
    maldiciones, monstruosidades que se esconden

    Tras la cara bonita, tras el rostro venerable, bajo
    él ropaje santísimo del líder
    sagrado, etc.

    Tenemos que ser sinceros consigo mismo, preguntamos
    qué es lo que queremos, si hemos venido a la
    Enseñanza Gnóstica por mera curiosidad, si de
    verdad no es pasar por la decapitación lo que estamos
    deseando, entonces nos estamos engañando a si mismos,
    estamos defendiendo nuestra propia podredumbre, estamos
    procediendo hipócritamente.

    En las escuelas más venerables de la sapiencia
    esotérica y del ocultismo existen muchos equivocados
    sinceros que de verdad quieren auto-realizarse pero que no
    están dedicados a la desintegración de sus
    abominaciones interiores.

    Son muchas las gentes que suponen que mediante las
    buenas intenciones es posible llegar a la santificación.
    Obviamente en tanto no se trabaje con intensidad sobre esos Yoes
    que en nuestro interior cargamos, ellos continuarán
    existiendo bajo el fondo de la mirada piadosa y de la buena
    conducta.

    Ha llegado la hora de saber que somos unos malvados
    disfrazados con la túnica de la santidad; ovejas con
    piel de lobo;
    caníbales vestidos con traje de caballero; verdugos
    escondidos tras del signo sagrado de la cruz, etc.

    Por muy majestuosos que aparezcamos dentro de nuestros
    templos, o dentro de nuestras aulas de luz y de armonía,
    por muy serenos y dulces que nos vean nuestros semejantes, por
    muy reverendos y humildes que parezcamos, en el fondo de nuestra
    psiquis continúan existiendo todas las abominaciones del
    infierno y todas las monstruosidades de las guerras.

    En Psicología Revolucionaria se nos hace evidente
    la necesidad de una transformación radical y ésta
    solo es posible declarándonos a si mismos una guerra a
    muerte, despiadada y cruel.

    Ciertamente nosotros todos no valemos nada, somos cada
    uno de nos la desgracia de la tierra, lo execrable.

    Afortunadamente Juan Bautista nos enseñó
    el camino secreto: MORIR EN SI MISMOS MEDIANTE LA
    DECAPITACIÓN PSICOLÓGICA.

    CAPITULO XXX

    EL
    CENTRO DE GRAVEDAD PERMANENTE

    No existiendo una verdadera individualidad, resulta
    imposible que haya continuidad de propósitos.

    Si no existe el individuo psicológico, si en cada
    uno de nosotros viven muchas personas, si no hay sujeto
    responsable, seria absurdo exigirle a alguien continuidad de
    propósitos.

    Bien sabemos que dentro de una persona viven muchas
    personas, entonces el sentido pleno de la responsabilidad no existe realmente en
    nosotros.

    Lo que un Yo determinado afirma en un instante dado, no
    puede revestir ninguna seriedad debido al hecho concreto de que
    cualquier otro Yo puede afirmar exactamente lo contrario en
    cualquier otro momento.

    Lo grave de todo esto es que muchas gentes creen poseer
    el sentido de responsabilidad moral y se auto-engañan
    afirmando ser siempre las mismas.

    Personas hay que en cualquier instante de su existencia
    vienen a los estudios Gnósticos, resplandecen con la
    fuerza del anhelo, se entusiasman con el trabajo esotérico
    y hasta juran consagrar la totalidad de su existencia a estas
    cuestiones.

    Incuestionablemente todos los hermanos de nuestro
    movimiento
    llegan hasta admirar a un entusiasta así.

    Uno no puede menos que sentir gran alegría al
    escuchar personas de esta clase, tan devotas y definitivamente
    sinceras.

    Sin embargo el idilio no dura mucho tiempo, cualquier
    día debido a tal o cual motivo justo o injusto, sencillo o
    complicado, la persona se retira de la Gnosis, entonces abandona
    el trabajo y para enderezar el entuerto, o tratando de
    justificarse a si misma, se afilia a cualquier otra
    organización mística y piensa que ahora va
    mejor.

    Todo este ir y venir, todo este cambiar incesante de
    escuelas, sectas, religiones, se debe a la
    multiplicidad de Yoes que en nuestro interior luchan entre si por
    su propia supremacía.

    Como quiera que cada Yo posee su propio criterio, su
    propia mente, sus propias ideas, es apenas normal este cambio de
    pareceres, este mariposear constante de organización, de
    ideal en ideal, etc.

    El sujeto en si, no es más que una máquina
    que tan pronto sirve de vehículo a un Yo como a
    otro.

    Algunos Yoes místicos se auto-engañan,
    después de abandonar tal o cual secta resuelven creerse
    Dioses, brillan como luces fatuas y por último
    desaparecen.

    Personas hay que por un momento se asoman al trabajo
    esotérico y luego en el instante en que otro Yo
    interviene, abandonan definitivamente estos estudios y se dejan
    tragar por la vida.

    Obviamente si uno no lucha contra la vida, ésta
    se lo devora y son raros los aspirantes que de verdad no se dejan
    tragar por la vida.

    Existiendo dentro de nosotros toda una multiplicidad de
    Yoes, el centro de gravedad permanente no puede
    existir.

    Es apenas normal que no todos los sujetos se
    auto-realicen íntimamente. Bien sabemos que la
    auto-realización íntima del ser exige continuidad
    de propósitos y como quiera que es muy difícil
    encontrar a alguien que tenga un centro de gravedad permanente,
    entonces no es extraño que sea muy rara la persona que
    llegue a la auto-realización interior profunda.

    Lo normal es que alguien se entusiasme por el trabajo
    esotérico y que luego lo abandone; lo extraño es
    que alguien no abandone el trabajo y llegue a la
    meta.

    Ciertamente y en nombre de la verdad, afirmamos que el
    Sol está haciendo un experimento de laboratorio
    muy complicado y terriblemente difícil.

    Dentro del animal intelectual equivocadamente llamado
    hombre, existen gérmenes que convenientemente
    desarrollados pueden convertirse en hombres solares.

    Sin embargo no está de más aclarar que no
    es seguro que esos gérmenes se desarrollen, lo normal es
    que se degeneren y pierdan lamentablemente.

    En todo caso los citados gérmenes que han de
    convertirnos en hombres solares necesitan de un ambiente
    adecuado, pues bien sabido es que la semilla, en un medio
    estéril no germina, se pierde.

    Para que la semilla real del hombre depositada en
    nuestras glándulas sexuales, pueda germinar se necesita
    continuidad de propósitos y cuerpo físico
    normal.

    Si los científicos continúan haciendo
    ensayos con
    las glándulas de secreción interna, cualquier
    posibilidad de desarrollo de los mencionados gérmenes
    podrá perderse.

    Aunque parezca increíble, las hormigas pasaron ya
    por un proceso similar, en un remoto pasado arcaico de nuestro
    planeta Tierra.

    Uno se llena de asombro al contemplar la
    perfección de un palacio de hormigas. No hay duda de que
    el orden establecido en cualquier hormiguero es
    formidable.

    Aquellos Iniciados que han despertado conciencia saben
    por experiencia mística directa, que las hormigas en
    tiempos que ni remotamente sospechan los historiadores más
    grandes del mundo, fueron una raza humana que creó una,
    poderosísima civilización socialista.

    Entonces eliminaron los dictadores de aquella familia, Las
    diversas sectas religiosas y el libre albedrío, pues todo
    ello les restaba poder y ellos necesitaban ser totalitarios en el
    sentido mas completo de la palabra.

    En estas condiciones, eliminada la iniciativa individual
    y el derecho religioso, el animal intelectual se precipitó
    por el camino de la involución y
    degeneración.

    A todo lo antes dicho se añadieron los experimentos
    científicos; trasplantes de órganos,
    glándulas, ensayos con hormonas,
    etc., etc., etc., cuyo resultado fue el empequeñecimiento
    gradual y la alteración morfológica de aquellos
    organismos humanos hasta convertirse por último en las
    hormigas que conocemos.

    Toda aquella civilización, todos esos movimientos
    relacionados con el orden social establecido se volvieron
    mecánicos y se heredaron de padres a hijos; hoy uno se
    llena de sombro al ver un hormiguero, mas no podemos menos que
    lamentar su falta de inteligencia.

    Si no trabajamos sobre si mismos, involucionamos y
    degeneramos espantosamente.

    El experimento que el Sol está haciendo en el
    laboratorio de la naturaleza, ciertamente además de ser
    difícil ha dado muy pocos resultados.

    Crear hombres solares solo es posible cuando existe
    verdadera cooperación en cada uno de nosotros.

    No es posible la creación del hombre solar si no
    establecemos antes un centro de gravedad permanente en nuestro
    interior.

    ¿Cómo podríamos tener continuidad
    de propósitos si no establecemos en nuestra psiquis el
    centro de gravedad?

    Cualquier raza creada por el Sol, ciertamente no tiene
    otro objetivo en la
    naturaleza, que el de servir a los intereses de esta
    creación y al experimento solar.

    Si el Sol fracasa en su experimento, pierde todo
    interés por una raza así y ésta de hecho
    queda condenada a la destrucción y a la
    involución.

    Cada una de las razas que han existido sobre la faz de
    la Tierra ha servido para el experimento solar. De cada raza ha
    logrado el Sol algunos triunfos, cosechando pequeños
    grupos de
    hombres solares.

    Cuando una raza ha dado sus frutos, desaparece en forma
    progresiva o perece violentamente mediante grandes
    catástrofes.

    La creación de hombres solares es posible cuando
    uno lucha por independizarse de las fuerzas lunares. No hay duda
    de que todos estos Yoes que llevamos en nuestra psiquis, son de
    tipo exclusivamente lunar.

    En modo alguno sería imposible liberarnos de la
    fuerza lunar si no estableciéramos previamente en nosotros
    un centro de gravedad permanente.

    ¿Cómo podríamos disolver la
    totalidad del Yo pluralizado si no tenemos continuidad de
    propósitos? ¿De qué manera podríamos
    tener continuidad de propósitos sin haber establecido
    previamente en nuestra psiquis un centro de gravedad
    permanente?

    Como quiera que la raza actual en vez de independizarse
    de la influencia lunar, ha perdido todo interés por la
    inteligencia solar, incuestionablemente se ha condenado a si
    misma hacia la Involución y
    degeneración.

    No es posible que el hombre verdadero surja mediante la
    mecánica evolutiva. Bien sabemos que la evolución y
    su hermana gemela la involución, son tan solo dos leyes
    que constituyen el eje mecánico de toda la naturaleza. Se
    evoluciona hasta cierto punto perfectamente definido y luego
    viene el proceso involutivo; a toda subida le sucede una bajada y
    viceversa.

    Nosotros somos exclusivamente máquinas
    controladas por distintos Yoes. Servimos a la economía de la
    naturaleza, no tenemos una individualidad definida como suponen
    equivocadamente muchos seudo-esoteristas y
    seudo-ocultistas.

    Necesitamos cambiar con urgencia máxima a fin de
    que los gérmenes del hombre den sus frutos.

    Solo trabajando sobre si mismos con verdadera
    continuidad de propósitos y sentido completo de
    responsabilidad moral podemos convertimos en hombres solares.
    Esto implica consagrar la totalidad de nuestra existencia al
    trabajo esotérico sobre si mismos.

    Aquellos que tienen esperanza en llegar al estado solar
    mediante la mecánica de la evolución, se
    engañan a si mismos y se condenan de hecho a la
    degeneración Involutiva.

    En el trabajo esotérico no podemos darnos el lujo
    de la versatilidad; esos que tienen ideas veletas, esos que hoy
    trabajan sobre su psiquis y mañana se dejan tragar por la
    vida, esos que buscan evasivas, justificaciones, para abandonar
    el trabajo esotérico degenerarán e
    involucionaran.

    Algunos aplazan él error, dejan toda para un
    mañana mientras mejoran su situación
    económica, sin tener en cuenta que el experimento solar es
    algo muy distinto a su criterio personal y a sus consabidos
    proyectos.

    No es tan fácil convertirse en hombre solar
    cuando cargamos la Luna en nuestro interior, (El Ego es
    lunar)

    La tierra tiene dos lunas; la segunda de esta es llamada
    Lilith y se haya un poco mas distante que la luna
    blanca.

    Los astrónomos suelen ver a Lilith cómo
    una lenteja pues es de muy poco tamaño. Esa es la Luna
    negra.

    Las fuerzas más siniestras del Ego llegan a la
    Tierra desde Lilith y producen resultados psicológicos
    infrahumanos y bestiales.

    Los crímenes de la prensa Roja,
    asesinatos más monstruosos de la historia, los delitos
    más insospechados, etc., etc., etc., se deben a las
    ondas vibratorias
    de Lilith.

    La doble influencia lunar representada en el ser humano
    mediante el Ego que carga en su interior hace de nosotros un
    verdadero fracaso.

    Si no vemos la urgencia de entregar la totalidad de
    nuestra existencia al trabajo sobre si mismos con el
    propósito de liberarnos de la doble fuerza lunar,
    terminaremos tragados por la Luna, involucionando, degenerando
    cada vez más y más dentro de ciertos estados que
    bien podríamos calificar de inconscientes e
    infraconscientes.

    Lo grave de todo esto es que no poseemos la verdadera
    individualidad, si tuviéramos un centro de gravedad
    permanente trabajaríamos de verdad seriamente hasta lograr
    el estado solar.

    Hay tantas disculpas en estas cuestiones, hay tantas
    evasivas, existen tantas atracciones fascinantes, que de hecho
    suele hacerse casi imposible comprender por tal motivo la
    urgencia del trabajo esotérico.

    Sin embargo el pequeño margen que tenemos del
    libre albedrío y la Enseñanza Gnóstica
    orientada hacia el trabajo práctico, podrían
    servirnos de basamento para nuestros nobles propósitos
    relacionados con el experimento solar.

    La mente veleta no entiende lo que aquí estamos
    diciendo, lee este capítulo y posteriormente lo olvida;
    viene después otro libro y otro, y al final concluimos
    afiliándonos a cualquier institución que nos venda
    pasaporte para el cielo, que nos hable en forma más
    optimista, que nos asegure comodidades en el más
    allá.

    Así son las gentes, meras marionetas controladas
    por hilos invisibles, muñecos mecánicos con ideas
    veletas y sin continuidad de propósitos.

    CAPITULO XXXI

    EL TRABAJO ESOTÉRICO
    GNÓSTICO

    Es urgente estudiar la Gnosis y utilizar las ideas
    prácticas que en esta obra damos para trabajar seriamente
    sobre si mismos.

    Sin embargo no podríamos trabajar sobre si mismos
    con la intención de disolver tal o cual "Yo" sin haberlo
    observado previamente.

    La observación de si mismo permite que penetre un
    rayo de luz en nuestro interior.

    Cualquier "Yo" se expresa en la cabeza de un modo, en el
    corazón de otro modo y en el sexo de otro
    modo.

    Necesitamos observar al "Yo" que en un momento dado
    hallamos atrapado, urge verlo en cada uno de estos tres centros
    de nuestro organismo.

    En relación con otras gentes si estamos alertas y
    vigilantes como el vigía en época de guerra, nos
    auto-descubrimos.

    ¿Recuerda Ud. a qué hora le hirieron su
    vanidad. ? ¿Su orgullo? ¿Qué fue lo que
    más le contrarió en el día? ¿Por
    qué tuvo esa contrariedad? ¿Cuál su causa
    secreta? Estudie esto, observe su cabeza, corazón y
    sexo…

    La vida práctica es una escuela maravillosa; en
    la inter-relación podemos descubrir esos "Yoes" que en
    nuestro interior cargamos.

    Cualquier contrariedad, cualquier incidente, puede
    conducirnos mediante la auto-observación íntima, al
    descubrimiento de un "Yo", ya sea éste de amor propio,
    envidia, celos, ira, codicia, sospecha, calumnia, lujuria, etc.,
    etc., etc.

    Necesitamos conocemos a si mismos antes de poder conocer
    a los demás. Es urgente aprender a ver el punto de vista
    ajeno.

    Si nos ponemos en el lugar de los demás,
    descubrimos que los defectos psicológicos que a otros
    endilgamos, los tenemos muy sobrados en nuestro
    interior.

    Amar al prójimo es indispensable, mas uno no
    podría amar a otros si antes no aprende a ponerse en la
    posición de otra persona en el trabajo
    esotérico.

    La crueldad continuará existiendo sobre la faz de
    la tierra, en tanto no hayamos aprendido a ponernos en el lugar
    de otros.

    ¿Mas si uno no tiene el valor de verse a si
    mismo, cómo podría colocarse en el lugar de
    otros?

    Por qué habríamos de ver exclusivamente la
    parte mala de otras personas?

    La antipatía mecánica hacia otra persona
    que por vez primera conocemos, indica que no sabemos ponernos en
    el lugar del prójimo, que no amamos al prójimo, que
    tenemos la conciencia demasiado dormida.

    ¿Nos cae muy antipática determinada
    persona? ¿Por que motivo? ¿Tal vez bebe?
    Observémonos… ¿Estamos seguros de
    nuestra virtud? ¿Estamos seguros de no cargar en nuestro
    interior el "Yo" de la embriaguez?

    Mejor seria que al ver un borracho haciendo payasadas
    dijéramos: "Este soy yo, que payasadas estoy
    haciendo.

    Es usted una mujer honesta y virtuosa y por ello le cae
    mal cierta dama; siente antipatía por ella. ¿Por
    qué? ¿Se siente muy segura de si misma?
    ¿Cree usted que dentro de su interior no tiene el "Yo" de
    la lujuria? ¿Piensa que aquella dama desacreditada por sus
    escándalos y lascivias es perversa? ¿Está
    usted segura de que en su interior no existe la lascivia y
    perversidad que usted ve en esa mujer?

    Mejor sería que se auto-observase
    íntimamente y que en profunda meditación ocupase el
    lugar de aquella mujer a quien aborrece.

    Es urgente valorizar el trabajo esotérico
    Gnóstico, es indispensable comprenderlo y apreciarlo si es
    que en realidad anhelamos un cambio radical.

    Se hace indispensable saber amar a nuestros semejantes,
    estudiar la Gnosis y llevar esta enseñanza a todas las
    gentes, de lo contrario caeremos en el egoísmo.

    Si uno se dedica al trabajo esotérico sobre si
    mismo, pero no da la enseñanza a los demás, su
    progreso íntimo se torna muy difícil por falta de
    amor al prójimo.

    "El que da, recibe y mientras más de, mas
    recibirá, pero al que nada da hasta lo que tiene le
    será quitado". Esa es la Ley.

    CAPITULO XXXII

    LA
    ORACIÓN EN EL TRABAJO

    Observación, Juicio y Ejecución, son los
    tres factores básicos de la disolución. Primero: se
    observa. Segundo: se enjuicia. Tercero: se ejecuta.

    A los espías en la guerra, primero se les
    observa; segundo se les enjuicia; tercero se les
    fusila.

    En la inter-relación existe auto-descubrimiento y
    auto-revelación. Quien renuncia a la convivencia con sus
    semejantes, renuncia también al
    auto-descubrimiento.

    Cualquier incidente de la vida por insignificante que
    parezca, indubitablemente tiene por causa un actor íntimo
    en nosotros, un agregado psíquico, un "Yo".

    El auto-descubrimiento es posible cuando nos encontramos
    en estado de alerta percepción, alerta novedad.

    "Yo", descubierto in fraganti, debe ser observado
    cuidadosamente en nuestro cerebro, corazón y
    sexo.

    Un Yo cualquiera de lujuria podría manifestarse
    en el corazón como amor, en el cerebro como un Ideal,
    más al poner atención al sexo, sentiríamos
    cierta excitación morbosa inconfundible.

    El enjuiciamiento de cualquier Yo debe ser definitivo.
    Necesitamos sentarle en el banquillo de los acusados y juzgarle
    despiadadamente.

    Cualquier evasiva, justificación,
    consideración, debe ser eliminada, si es que en verdad
    queremos hacemos conscientes del "Yo" que anhelamos extirpar de
    nuestra psiquis.

    Ejecución es diferente; no sería posible
    ejecutar a un "Yo" cualquiera, sin haberle previamente observado
    y enjuiciado.

    Oración en el trabajo psicológico es
    fundamental para la disolución. Necesitamos de un poder
    superior a la mente, si es que en realidad deseamos desintegrar
    tal o cual "Yo".

    La mente por si misma nunca podría desintegrar
    ningún "Yo", esto es irrebatible, irrefutable.

    Orar es platicar con Dios. Nosotros debemos apelar a
    Dios Madre en Nuestra Intimidad, si es que en verdad queremos
    desintegrar "Yoes", quien no ama a su Madre, el hijo ingrato,
    fracasará en el trabajo sobre si mismo.

    Cada uno de nosotros tiene su Madre Divina particular,
    individual, ella en si mismo es una parte de nuestro propio Ser,
    pero derivado.

    Todos los pueblos antiguos adoraron a "Dios Madre" en lo
    más profundo de nuestro Ser. El principio femenino del
    Eterno es ISIS, MARÍA, TONANZIN, CIBELES, REA, ADONIA,
    INSOBERTA, etc., etc., etc.

    Si en lo meramente físico tenemos padre y madre,
    en lo más hondo de nuestro Ser tenemos también a
    nuestro Padre que esta en secreto y a nuestra Divina Madre
    KUNDALINI

    Hay tantos Padres en el Cielo cuantos hombres en la
    tierra. Dios Madre en nuestra propia intimidad es el aspecto
    femenino de nuestro Padre que está en secreto.

    EL y ELLA son ciertamente las dos partes superiores de
    nuestro Ser intimo. Indubitablemente EL y ELLA son nuestro mismo
    Ser Real más allá del "YO" de la
    Psicología.

    EL se desdobla en ELLA y manda, dirige, instruye. ELLA
    elimina los elementos indeseables que en nuestro interior
    llevamos, a condición de un trabajo continuo sobre si
    mismo.

    Cuando hayamos muerto radicalmente, cuando todos los
    elementos indeseables hayan sido eliminados después de
    muchos trabajos concientes y padecimientos voluntarios nos
    fusionaremos e integraremos con el "PADRE-MADRE", entonces
    seremos Dioses terriblemente divinos, mas allá del bien y
    del mal.

    Nuestra Madre Divina particular, individual, mediante
    sus poderes flamígeros puede reducir a polvareda
    cósmica a cualquiera de esos tantos "Yoes", que haya sido
    previamente observado y enjuiciado.

    En modo alguno sería necesaria una fórmula
    específica para rezarle a nuestra Madre Divina interior.
    Debemos ser muy naturales y simples al dirigirnos a ELLA. El
    niño que se dirige a su madre, nunca tiene fórmulas
    especiales, dice lo que sale de su corazón y eso es
    todo.

    Ningún "Yo" se disuelve instantáneamente;
    nuestra Divina Madre debe trabajar y hasta sufrir
    muchísimo antes de lograr una aniquilación de
    cualquier "Yo".

    Volveos introvertidos, dirigid vuestra plegaria hacia
    adentro, buscando dentro de vuestro interior a vuestra Divina
    Señora y con súplicas sinceras podéis
    hablarle. Rogadle desintegre aquel "Yo" que hayáis
    previamente observado y enjuiciado.

    El sentido de auto-observación intima, conforme
    se vaya desarrollando, os permitirá verificar el avance
    progresivo de vuestro trabajo.

    Comprensión, discernimiento, son fundamentales,
    sin embargo se necesita de algo mas si es que en realidad
    queremos desintegrar el "MI MISMO".

    La mente puede darse el lujo de rotular cualquier
    defecto, pasarlo de un departamento a otro, exhibirlo,
    esconderlo, etc., más nunca podría alterarlo
    fundamentalmente.

    Se necesita de un "poder especial" superior a la mente,
    de un poder flamígero capaz de reducir a cenizas cualquier
    defecto.

    STELLA MARIS, nuestra Divina Madre, tiene ese poder,
    puede pulverizar cualquier defecto psicológico.

    Nuestra Madre Divina, vive en nuestra intimidad, mas
    allá del cuerpo, de los afectos y la mente. Ella es por si
    misma un poder ígneo superior a la mente.

    Nuestra Madre Cósmica particular, individual,
    posee Sabiduría, Amor y Poder. En ella existe absoluta
    perfección.

    Las buenas intenciones y la repetición constante
    de las mismas, de nada sirven, a nada conducen.

    De nada serviría repetir: "no seré
    lujurioso"; los Yoes de la lascivia de todas maneras
    continuarán existiendo en el fondo mismo de nuestra
    psiquis.

    De nada serviría repetir diariamente: "no
    tendré más ira". Los "Yoes" de la ira
    continuarían existiendo en nuestros fondos
    psicológicos.

    De nada serviría decir diariamente: "no
    seré más codicioso". Los "Yoes" de la codicia
    continuarían existiendo en los diversos trasfondos de
    nuestra psiquis.

    De nada serviría apartamos del mundo y
    encerrarnos en un convento o vivir en alguna caverna; los "Yoes"
    dentro de nosotros continuarían existiendo.

    Algunos anacoretas cavernarios a base de rigurosas
    disciplinas llegaron al éxtasis de los santos y fueron
    llevados a los cielos, donde vieron y oyeron cosas que a los
    seres humanos no les es dable comprender; sin embargo los "Yoes"
    continuaron existiendo en su interior.

    Incuestionablemente la Esencia puede escaparse del "Yo"
    a base de rigurosas disciplinas y gozar del éxtasis,
    empero, después de la dicha, retorna al interior del "Mi
    Mismo"

    Quienes se han acostumbrado al éxtasis, sin haber
    disuelto el "Ego", creen que ya alcanzaron la liberación,
    se auto-engañan creyéndose Maestros y hasta
    Ingresan a la Involución sumergida.

    Jamás nos pronunciaríamos contra el
    arrobamiento místico, contra el éxtasis y la
    felicidad del Alma en ausencia del EGO.

    Sólo queremos poner énfasis en la
    necesidad de disolver "Yoes" para lograr la liberación
    final.

    La Esencia de cualquier anacoreta disciplinado,
    acostumbrado a escaparse del "Yo", repite tal hazaña
    después de la muerte del cuerpo físico, goza por un
    tiempo del éxtasis y luego vuelve como el Genio de la
    lámpara de Aladino al interior de la botella, al Ego, al
    Mi Mismo.

    Entonces no le queda más remedio que retornar a
    un nuevo cuerpo físico, con el propósito de repetir
    su vida sobre el tapete de la existencia.

    Muchos místicos que desencarnaron en las cavernas
    de los Himalayas, en el Asia Central,
    ahora son personas vulgares, comunes y corrientes en este mundo,
    a pesar de que sus seguidores todavía les adoren y
    veneren.

    Cualquier intento de liberación por grandioso que
    este sea, si no tiene en cuenta la necesidad de disolver el Ego,
    está condenado al fracaso.

     

     

     

     

     

    Autor:

    V.M. Samael Aun Weor

    Enviado por:

    Grover García

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