Edificios y lugares circundantes
Cuando Juan de Garay, en 1850, desembarco en las costas de la ciudad, trazó una cuadricula alrededor del lugar en que había realizado el acto de Fundación: La plaza de Mayo; adjudicó los predios de los costados para el Cabildo(poder civil), la Iglesia, y el fuerte (poder militar). Y repartió el resto de las tierras entre las personas que llegaron a él.
La Plaza de Mayo:
Se encuentra en él limite de los barrios Monserrat y San Nicolás de Bari, pertenece al primero.
La Plaza también abarcaba la manzana limitada por las calle Defensa , Rivadavia, Hipólito Irigoyen y Bolívar.
La plaza tenia como objetivo servir de sitio par mercar, un lugar destinado para feria o mercado de los ciudadanos , era el punto de reunión de los vendedores y comerciantes. Allí se podían comprar velas, pescados, mulitas, gallinas, pollos y perdices. Por esto ultimo se la llamó "Plaza de las Perdices".
En aquella época el río alcanzaba hasta donde se encuentra actualmente la Casa de Gobierno. Juan de Garay eligió este sitio por ser alto con respecto al río y llano en sus relieves.
En la plaza funcionaba el mercado, se ejecutaba a los reos y se celebraban las fiestas y corridas de toros.
En el año 1803, se construyo una recoba destinada al comercio, que abarcaba desde la avenida Rivadavia has Hipólito Irigoyen. la misma dividía la plaza al medio por un arco que denominaron el arco del Virrey. .
La parte que daba al Cabildo se la denominaba Plaza grande, luego del triunfo con los ingleses se la denomino plaza victoria. . La otra mitad, con frente a la Casa de Gobierno se la denomino Plaza fuerte o De Armas.
En el año 1806, la Plaza fue escenario de los combates entre las fuerzas invasoras británicas y las locales.
El general Beresford rindió sus armas en la Plaza Mayor, llamada Plaza , La Victoria.
El 5 de Abril de 1811 fue comenzada la Pirámide de Mayo en conmemoración al primer aniversario de la Revolución y en homenaje a los hombres que tomaron parte de ella. Fue inaugurada el 25 de Mayo de 1811, y la obra finalizo dos meses después.
La plaza no solo fue marco de la vida política del país, sino también el recinto en el que se demostraron la mayoría de los avances tecnológicos, la iluminación a gas, la eléctrica, el primer ensayo de transmisión telegráfica.
Todas las manifestaciones de adelanto tecnológico llegaron a su punto culminante en 1880. En ese año Don Torcuato de Alear inicio la construcción de Buenos Aires contemporánea imitando el modelo de París. En 1883 se encara la demolición de la recoba, las dos plazas se convierten en la actual Plaza de Mayo
Desde la Plaza arrancan en 1913 la primera líneas de Tranvías Subterráneas de América del Sur.
El pintor y arquitecto Pueyrredon proyecto una nueva y una vez aceptada se idea se realizo la actual, la primitiva se encuentra en su interior.
En la parte superior de la nueva pirámide se coloco la Estatua de la Libertad, que se encontraba en el teatro Colon. (Hoy Banco de la Nación Argentina.)
Se colocaron cuatro estatuas de mármol, ubicadas en los respectivos ángulos del pedestal, los cuales representaban:
La astronomía, la navegación, La geografía, La industria,
Posteriormente fueron sacadas ya que no se correspondían con el espíritu de Independencia y libertad que se querían transmitir en ese monumento.
En nuestros días la Plaza es fundamental mente símbolo del derecho de los ciudadanos a reclamar.
El Cabildo
Reseña histórica: En las ciudades, villas, y lugares que los conquistadores fundaban en América, establecían una organización municipal, le Cabildo, que a semejanza de los ayuntamientos o consejos de las metrópolis, constituida núcleo de vida social, y asumía funciones de policía, administración, justicia, y abasto.
Los primeros miembros designaban al conquistador . La representación popular directa en el seno de l Cabildo era accidental y únicamente se hacia efectiva en los cabildos abiertos.
Cuando a mediados del siglo XIII se crearon las intendencias, la autonomía de los cabildos sufrieron un quebranto, aunque la función de aquellos sobrevivieron.
Ubicado sobre la calle Bolívar, entre la avenida de Mayo e Hipólito Irigoyen. Cumplía las funciones de: Policía, administración, abasto y justicia.
Constituye uno de los símbolos patrios que posee la República, ya que fue centro de numerosos hechos decisivos en la política argentina.
Su construcción se inicio en 1608, llevada a cabo por el alarife Juan Méndez. En el año 1632 la construcción comenzaba a deshacerse y después se demoraron tres años para levantar un edificio nuevo. En 1772 se pidió al ingeniero Domingo Petrarca los planos para un nuevo ayuntamiento y cárcel, pero el proyecto no se llevó a cabo por recursos económicos.
En 1748 se termino el primer piso y en 1763 se construyo la torre donde se colocó el reloj caído de Cádiz.
El cabildo fue en 1810 el epicentro de la Revolución de Mayo, inicio la gesta de la Independencia. Es también uno de los edificios al que más cambios se le otorgaron. A trabes del tiempo.
Construida por Andrés Blanqui. El modelo se asemeja a los cabildos coloniales de Salta y Córdoba, con dos plantas y un frente que ocupaba media cuadra.
La característica de su estilo es colonial, contaba con 11 arcos. En 1825 contaba con cinco arcas de cada lado y en 1879 aparece este con la torre modificada pues se han agrandado los ventanales de su ultimo cuerpo, para dar lugar a un nuevo reloj. En la época de Rosas se considero hora oficial la que señalaba el reloj de l Cabildo. En 1889 se construye la avenida de Mayo durante la independencia de Marcelo Alear, obligándole a suprimir tres arcos del norte.
En 1931, al ensancharse la avenida Roca, se le suprimieron los otros tres arcos del lago sur.
En, 1940, el arquitecto Buschiazzo realiza una remodelación general del que el Cabildo.
El Cabildo en el año 1942 es declarado Monumento Nacional y es custodiado por gendarmería
Casa de gobierno:
El solar en el que está emplazada la Casa Rosada fue, durante toda la historia de Buenos Aires, la sede de las distintas y sucesivas autoridades políticas que gobernaron el país.
A poco de fundar la Ciudad en 1580, Don Juan de Garay mandó cavar
una zanja y terraplenes formados con las mismas tierras extraídas de ella,
encerrando dentro el origen de lo que más adelante se llamó "Real
Fortaleza de San Juan Baltasar de Austria" o "Castillo de San Miguel". Posteriormente, en 1595, el gobernador Fernando de Zárate mandó levantar una amurallada construcción de 120 metros de lado, con foso y puente levadizo, que se alzó en la manzana ceñida por las actuales calles Rivadavia, Balcarce e Hipólito Yrigoyen y la Avenida Paseo Colón sobre las barrancas quedan al río. Finalmente, a principios del siglo XVIII se construyó un sólido fuerte, íntegramente hecho de ladrillos, cuyas murallas y bastiones perduraron hasta su demolición, un siglo y medio después,
Ya en el período de la Independencia, la Casa que había sido residencia de gobernadores y virreyes españoles, albergó, con muy pocas reformas, a las autoridades de los sucesivos gobiernos patrios: las Juntas, los Triunviratos, los Directores Supremos, los Gobernadores de Buenos Aires y el Primer presidente.
Abandonada y parcialmente demolida, volvió a tener protagonismo como sede del gobierno político a partir de 1862, cuando Mitre se instaló con sus ministros, remozando la antigua residencia oficial del fuerte. Su sucesor, Sarmiento, decidió embellecer la morada del Poder Ejecutivo Nacional, dotándola de jardines y pintando las fachadas de color rosado, con el que, posteriormente, se continuó caracterizando.
La construcción de la actual Casa de Gobierno comenzó en 1873, cuando por decreto se ordenó construir el edificio de Correos y Telégrafos en la esquina de Balcarce e Hipólito Irigoyen.
Pocos años después, el presidente Julio A. Roca decidió la construcción del definitivo Palacio de Gobierno en la esquina de Balcarce y Rivadavia, edificación similar al vecino Palacio de Correos. Ambos edificios se unieron en 1886 mediante el pórtico que hoy constituye la entrada de la Casa Rosada
Con estas construcciones, desaparecieron los últimos recintos del antiguo Fuerte del que, sin embargo, quedan como testigos algunos muros y una tronera que se conservan y pueden visitarse, contiguas a las galerías de la Aduana de Taylor en el Museo de la Casa de Gobierno.
Consejo deliberante:
Esta es la cede del Poder Legislativo a nivel municipal. La torre mide aproximadamente 97m y en ella se encuentra un reloj, y cinco cuadrantes, uno por cada cara de la torre.
Las campanas son también cinco, y representan las tres carabelas y las primeras maquinas ferroviarias de nuestro país: "La libertad" y "La Porteña".
Tiene su entrada principal por la Avenida Julio A. Roca 575.
Ministerio de Salud y Acción Social y Economía:
Ambos son sedes de diversos caracteres y su construcción es actual.
El primero fue creado en el año 1884 y posee las siguientes subsecretarias: Deportes y Recreación.-, Técnica y Coordinación Administrativa, Promoción Social del, Menor y La Familia.
El segundo se halla ubicado en la calle Irigoyen, esquina Balcarce y posee las siguientes subsecretarias: Comercios y Asuntos Marítimos, Agricultura, Industria Minería y Hacienda. También funciona como sede central de la DGI.
Banco Hipotecario de la Nación:
Allí se encontraba situado el Congreso de la Nación el que se edifico en el año 1862.
En 1906 paso a ser Banco Hipotecario , en donde podemos encontrar dos de las salas erigidas como monumentos históricos en 1942. también funciono como sección legislativa (1905)
Banco de Crédito argentino:
Su fachada gano premios internacionales, por su trabajo de estuco y yeso.
Se ubica en la Av. Rivadavia, esquina Reconquista. El edificio muestra con características de estilo renacentista, hecho con mármoles italianos.
Banco de la Nación argentina:
El Banco ocupa toda una manzana: es una bella ogra de arquitectura. El actual edificio que finalizo en 1944 esta recubierto con piedra cuarcita traída de Chapadmalal y Balcarce.
Aquí funciono el Teatro Colon hasta el año 1885. En 1887 ocupa el edificio el Banco Nacional. En 1891, durante la presidencia de Carlos Pellegrini, se crea el Banco de la Nación Argentina, que se instala en el edificio.
Actualmente en el segundo piso alberga el museo histórico Numismático Argentino.
El Banco tiene 5Km de corredores y 1500 puertas con llaves. Mide 40 metros de altura y tienen 100000 metros cuadrados de superficie cubierta. Posee 10 puertas de entrada, de bronce cuyo peso varía de 10 a 16 toneladas cada una, accionada eléctricamente, mediante una central combinada con relojes. Fue diseñada por el arquitecto Bustillo.
Franco Inglesa:
Compañía de seguros, ubicada en la calle Hipólito Irigoyen, entre las calles Defensa y Bolívar. Fue fundada en el año 1876.
Municipalidad de Buenos Aires:
En el año 1852 se sanciona un decreto que daba nacimiento a la Municipalidad de Buenos Aires, en reemplazo del existente Cabildo.
Dos años mas tarde se sanciona la ley de los municipios y en 1856 se efectúa la reunión inaugural, pero no seria hasta 1882, siendo el primer Intendente Don Torcuato de Alear.
La arquitectura del edificio es de origen francés, sus constructores fueron Castello y Scala bajo las ordenes del ingeniero Cognoni. En principios se construyo sobre el terreno que daba a la Av. de Mayo y Bolívar, dejando especificada lama posibilidad de ampliarse hacia los terrenos de Rivadavia y Bolívar, esto se llevo a cabo en 1900.
La ceremonia se realiza en el Salón Blanco, en el que se destaca un cuadro del pintor Carbonero que reproduce la escena de la fundación de Buenos Aires. Parte del solar que ocupa hoy el edificio es un regalo que hizo el gobierno argentino al General San Martín con motivo de sus victorias de Maipú y Cachaducho.
Palacio arzobispal y la Curia Metropolitana:
Esta situado al lado de la Catedral, donde antiguamente existía un cementerio ya que según la costumbre imperante en la época se enterraba en las iglesias y sus adyacentes hasta que Rivadavia lo prohibió habilitando como cementerio publico la huerta de los recoletos.
El antiguo enterratorio quedo convertido en un baldío al no poderse realizar en el inhumaciones. Después de la caída de Rosas, el primer arzobispo de Buenos Aires Monseñor Mariano José de Escalada levanto sobre el un palacio arzobispal obra de Pedro Fosatti y construido por Pedro Renom.
La actual construcción consta de 11 pisos destinados a la organización y funcionamiento de las tareas del arzobispado de Buenos Aires que fue incendiado en 1955 y reconstruido en el mismo lugar.
Los archivos demás de 80000 legajos, que contenían la historia de la religión desde 1600, se convirtieron en cenizas.
Antes la Curia se hallaba anexada a la Catedral pero ahora entre el templo y la edificación existe un jardín donde se ha dispuesto la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, el proyecto pertenece a la arquitectura de Alfredo Casares y Julio Aranda y el ingeniero Luis Argüí.
Historia del barrio San Nicolás de Bari
La Catedral Metropolitana se encuentra situada en la zona este de Buenos Aires, en el barrio de San Nicolás de Bari.
El nombre dado a este barrio se debe a la iglesia homónima, fundada en 1773 por Domingo Acasusso, en la esquina de las calles Carlos Pellegrini y Corrientes, por real cédula del 8 de julio de 1767.
La ordenanza municipal N 26607 de 1972 que reglamenta la delimitación de los barrios porteños determina que la iglesia mayor de Buenos Aires pertenece al barrio de San Nicolás de Bari.
San Nicolás, juntamente con Montserrat fueron los primeros lugares habitados de la orgullosa Santa María del Buen Ayre, ya que un cuarto del barrio forma parte del trazado de la ciudad por Juan de Garay, en 1580.
Desde la fundación de Buenos Aires transcurriendo la época de la colonia y hasta el crecimiento desmesurado de ella, que llevó sus límites más allá de los de la gran aldea, por la historia transitó los tranquilos días del Virreynato, se agitó en los expectantes momentos prerrevolucionarios, se convulsionó en la defensa ante las invasiones inglesas, vio caminar por sus calles a las figuras políticas y artísticas de mayor trascendencia y fue siempre protagonista de los episodios que más convulsionaron a la vida política de los argentinos.
Cortada por la mitad, por la avenida más ancha (del mundo), atravesada por la ´´avenida que nunca duerme´´ y donde por primera vez se hizó la enseña nacional; por sus calles también nació y se desarrolló la música ciudadana, pergueñada si en los arrabales, pero dada a luz hasta pisar la Corrientes Noctámbula. Pegada al puerto, la zona de San Nicolás fue el pórtico de entrada de toda novedad a la que tan afecta era y es la coqueta Buenos Aires.
San Nicolás siempre fue el barrio de vanguardia, a tal punto que podemos afirmar, que todos los restante barrios crecieron mirando a San Nicolás, adoptando sus modas y su vertiginosa capacidad de ser la vidriera receptora de las novedades del mundo. Además, porque sin duda debe ser el barrio más transitado por los mismos porteños y por los argentinos que viven ahí nomás, cruzando la Gral. Paz. Es por Corrientes, por Florida, por la 9 de Julio, por Tribunales, por donde pasa lo más representativo de la ciudad más hermosa del mundo: ´´la nuestra´´
Es en una casa del barrio donde se escuchó por primera vez el Himno Nacional, la casa de Mariquita Sánchez de Thompson ubicada en Florida y Perón, donde transcurrían las tertulias de los más ilustres habitantes del Buenos Aires de la Revolución de Mayo. En una de las dependencias de esa casa, funcionó además la Logia Lautaro, donde se reunían San Martín, Alvear, Zapiola, Monteagudo, Anchorena quienes por algún tiempo marcaron los destinos políticos nacionales.
San Nicolás fue el barrio que tuvo el primer Hospital (San Martín), tuvo las primeras representaciones teatrales, la primera exhibición cinematográfica en el derruido ``Odeón´´, la primera calle empedrada de la ciudad - Rivadavia entre Florida y San Martín - la primera línea de tranvías.
Días en San Nicolás
San Nicolás, era como el espejo de la noche o la reunión de afiebrados mediodías. Es decir donde todos los porteños encontraban su identidad, su carta de ciudadanía. Noches de San Nicolás, quien no se acuerda, cuando la vieja radio Municipal estaba en el subsuelo del Teatro Colón y trasmitía los grandes conciertos de tango en los mediodías de los domingos que daba el bandoneón de Troilo y donde cantaban ``el pibe de Oro`` Rufino y el inacabable Polaco Goyeneche.
Todos los porteños tenían pasión por el barrio donde soñamos nuestro destino, o donde frente a un cortado a medio tomar miramos el humo del ultimo ‘faso’
O la ancha con obeslico de por medio y pizzerías famosas de ahora y entre el ruido estrepitoso de alguna cafetería al paso.
La aduana metafísica de los almanaques va cambiando pero hay algo que perdura: los teatros, hoteles y vidrieras.
El barrio de San Nicolás tan enraizado con los orígenes mismos de Buenos Aires, pero al mismo tiempo tan representativo de la transformación de la gran urbe; moderno, vertiginoso y cosmopolita.
El barrio de San Nicolás alberga hoy a la City y a Tribunales. A cientos de servicios conexos a ellas. En él están ubicados los mas grandes teatros del país y en algunos casos de Latinoamérica. Y los restaurantes de antología y la mítica calle Corrientes, y la imagen que identifica a Buenos Aires: el Obelisco con su plaza de la República.
Este barrio no es un lugar geográfico, sino un mito en el corazón.
Lugares históricos: destacados
La Catedral: profundizaremos luego.
Basílica de la Merced: ubicada en Perón y Paraná. El edificio se levantó en 1721 y la razón de ser monumento histórico se debe a que los Defensores de la Ciudad libraron una encarnizada batalla desde sus terrazas contra los invasores en 1807. También, sus claustros fueron dispuestos como hospital en 1827, para los numerosos heridos de guerra que arribaban a Buenos Aires, como consecuencia de la Guerra contra el imperio del Brasil.
Casa de Mitre: San Martín 336. Es una casa construida a fines del siglo XVIII. En ella Bartolomé Mitre escribió la ´´Historia de San Martín y la Independencia de América´´, la ´´Historia de Belgrano´´ y tradujo la ´´´Divina Comedias. Además albergó la mayor biblioteca americanista de su momento.
Las Catalinas: en Viamonte y San Martín. El edificio se remonta a 1783. En 1807, fue invadida y tomada por varios días por los ingleses y prontamente recuperada por la valerosa defensa de sus moradores y vecinos.
Lugares Característicos
Uno de los centros nocturnos más importantes del barrio fue la manzana comprendida por las calles Perón, Suipacha, Sarmiento y Pellegrini, sesgada por el mítico pasaje Carabelas. La manzana abrigó innumerables cafés y restaurantes en donde recalaban indefectiblemente los porteños amantes de la noche. Poetas, escritores, músicos, gente del teatro encontraban allí el ambiente propicio para la polémica, la bohemia y el libre fluir de los sueños y delirios.
En Perón y Carabelas estaba ``el Conte´´ el más famoso restaurante con una cocina cuyo prestigio aún hoy rememoran los porteños. Era uno de los restaurantes más caros y frecuentados por Carlitos Gardel.
Era común, que luego de una tarde afortunada en Palermo, los muchachos se fueran a gastar ``la guita´´ en el Conte: ``después te espero en El Conte, pa´ poderlo festejar...´´ dice el tango.
Calle Corrientes: era quien marcaba a la ciudad con sus cafés, sus boliches, restaurantes quien posibilitó a que los porteños desarrollaran esa vocación por hacer de la amistad un culto, por usar los lugares de encuentro luego de la oficina, para desgranar horas de charla sobre ``el fulbo´´, la política, la melancolía y la nostalgia. Lugares para dejar transcurrir horas perdidas o ganadas mirando el crecimiento del país, a través de los vidrios de ese segundo hogar porteño.
Cortada Carabelas: definida por un periodista herido de porteñidad como ´´el tajo malevo que el progreso le hizo a nuestro barrio`` fue una callejuela frecuentada por elementos del mal vivir y de aquellos escritores y poetas que encontraron en sus restaurantes y cafetines el venero inagotable que da la vida mostrando sus llagas. Allí estaba "La Croce di Malta" donde se reunían los periodistas de "La Patria Argentina" "La Nación". Los cafetines: Los Pajaritos y La Taberna de Mario, donde las noches eran finalizadas casi siempre con cuchillos, la sangre y la taquería.
Cuando Juan de Garay vino desde Asunción a fundar la ciudad de la Trinidad, acto que tuvo lugar el 11 de junio de 1580, destinó para la iglesia mayor o catedral el mismo cuarto de manzana que ocupa hoy en día. En el acta de fundación se lee: "hago y fundo en el asiento y pueblo una ciudad la cual pueblo con los soldados y gente que al presente he traído para ello, la iglesia de la cual pongo por advocación de la Santísima Trinidad, la cual sea y ha de ser iglesia mayor parroquial". En lo que atañe a la jurisdicción eclesiástica, la nueva ciudad dependía de la diócesis del Río de la Plata, creada por Paulo III el 1º de julio de 1547 con sede en Asunción.
La iglesia parroquial era una modesta construcción con tapias de adobe y madera, que en 1605 el gobernador Hernando Arias de Saavedra mandó a demoler por muy vieja e indecente. Ignoramos qué proporciones tendría la que se levantó en su lugar con madera traída expresamente del Paraguay. Años más tarde, en 1616, su techumbre amenazaba desplomarse y la parroquia tuvo que pasar a la iglesia de San Francisco.
Y mientras se hacían proyectos para reformarla, solicitando para ello la contribución pecuniaria de los fieles, la iglesia acabó de derrumbarse porque estaba mal edificada y con madera podrida de sauce. Esto era en 1616. Ni el Cabildo, Justicia y Regimiento de la ciudad perdieron el ánimo y enseguida fletaron una embarcación al Paraguay para adquirir y traer la madera necesaria para la reedificación del templo. Las obras se iniciaron en enero de 1618. Según el presupuesto de Pascual Ramírez que las llevaría a cabo, su costo sería de 1.100 pesos. A finales de aquel mismo año la obra del templo estaba concluida. Pero se ofrecía una dificultad: éste resultaba más pequeño que el anterior, tanto que en 1621 ya se hablaba de construir otro destinado a catedral.
Entre tanto, en Madrid y en Roma se llevaban a cabo los trámites para la creación de la diócesis de Buenos Aires. La bula de erección canónica por Su Santidad Paulo V está fechada el 30/3/1620 y su ejecución tuvo lugar el 19/1/1621 por su primer obispo el carmelita Fray Pedro de Carranza, lo cual quiere decir que en esa fecha tomó posesión de la diócesis. El obispo señaló como catedral la única iglesia de clérigos que había en la ciudad. Y en su carta de 4 de mayo de ese mismo año escribía al rey: "está tan indecente (la catedral) que en España hay lugares en los campos de pastores y ganados más acomodados y limpios; no hay sacristía, sino una tan vieja, corta e indecente, de cañas, lloviéndose toda con suma pobreza de ornamentos". Y más adelante: "El Santísimo Sacramento está en una caja de madera tosca y mal parada". "Y en cuanto toca al edificio, es forzoso él entablarla y acomodarla, solo pena de que dará toda en tierra y nos iremos a una Iglesia de un convento a hacer catedral". Y en el auto de erección del 12/5/1622 dejó escrito: "Sin coro ni sacristía a propósito, la cubrimos de nuevo y retejamos e hicimos sacristía nueva y coro y pusimos pila de agua bendita en medio de la iglesia y trajimos de España, con limosnas que su majestad dio y nosotros en parte tafetanes de colgadura y ternos y otros adornos para servicio del culto divino e hicimos fuera de esto, donación a la catedral de dos cuadros grandes con guarniciones doradas, el uno del glorioso San José, y el otro de la Magdalena". Además, instituyó dos cofradías: la del Carmen y la de Esclavos del Santísimo Sacramento. Esta fue, pues, la que podemos denominar la primera
Cuando el tercer obispo de Buenos Aires, Fray Cristóbal de la Mancha y Velazco llegó a su sede el 6 de octubre de 1641, halló a la catedral, si no en estado ruinoso, por lo menos muy deteriorado. Así que concibió de inmediato la idea de levantar una nueva catedral y se lo comunicó al rey el 19 de noviembre de 1662. Según el plano que le adjuntó, el templo iba a tener tres naves; para su construcción se necesitarían 5.000 pesos, suma que solicitaba del real tesoro. En la persona del excelente gobernador, don José Martínez de Salazar halló el obispo quien colaboraba en la construcción del templo no sólo con su influencia, sino hasta con dinero de su propio peculio. El 20 de diciembre de 1671 la catedral estaba terminada: constaba de tres naves, su techo de madera y una torre; era de proporciones regulares.
Pero he aquí que una obra con tantas apariencias de solidez, al cabo de siete años, por causa de la calidad inferior de algunos materiales usados en su construcción, empezó a dar muestra de su ruina inevitable: esta es la segunda catedral.
En el año 1678, el nuevo prelado, Antonio de Azcona Imberto se dirigió al rey haciéndole presente la urgencia en la reparación de la catedral, y solicitando la suma de 12.000 pesos. Su majestad acudió a la demanda, de tal manera que en octubre de 1680 se dio comienzo a las obras. El historiador Rómulo D. Carbia comenta: "El peligro estaba en el techo y tenía su origen en que no se le había dado la corriente que exigía la frecuencia y la abundancia de las lluvias. La iglesia se goteaba toda, y ello se debía a que los canales que corrían en todo lo largo del edificio, sobre los arcos que dividían las naves laterales y que tenían por objeto recibir las aguas de la nave principal, habían sido construidos con poca capacidad y malos materiales, al punto de producir continuas filtraciones". Pero aquí surgieron otras dificultades, porque el techo se desplomó, se destruyó a consecuencia de ello el retablo del altar mayor y se impuso la demolición de la torre por la gravedad de su deterioro.
Su reconstrucción marchó muy lentamente, sobre todo por razones de orden económico. A pesar de ello, en 1690 la iglesia con sus tres naves estaba cubierta, aunque todavía faltaba adecentar su interior y por la parte de fuera sus capillas, la sacristía y había que elevar la torre que hasta entonces sólo contaba del primer cuerpo. Para hacer frente a todos los gastos se echó mano de todos los medios disponibles: la real hacienda, el obispo con sus rentas y alhajas, el vecindario con sus limosnas.
La obra siguió adelante, pero por las sólitas dificultades económicas, al fallecer el obispo en el año 1700 aún no estaba concluida. Y esta fue la tercera catedral.
Su sucesor fue el trinitario Fray Pedro Fajardo, apostólico y santo prelado, que como es de suponer puso todo su empeño en la conclusión de las obras de la catedral. En carta de 20 de agosto de 1721 comunicaba el obispo al rey que ya se había dado cima a una de las torres y estaba interesado en levantar la segunda.
Pero al año siguiente en 1722, la techumbre del templo se iba deteriorando de tal modo, que se temía su derrumbamiento. Enfermo y en cama, el obispo pidió al Cabildo Eclesiástico que se hiciese cargo de la obra. Ya se supone que la primera dificultad que se presentó fue la carencia de recursos económicos.
El Cabildo, en tal coyuntura, dirigió un exhorto a los miembros del Ayuntamiento a quien competía, también, poner manos en ese asunto. Pero por un motivo u otro (algunos verdaderamente fútiles) se pasaron dos años sin que se hubiera adelantado nada. Entonces es cuando surge la figura del arcediano Marcos Rodríguez de Figueroa y con él las cosas entraron por la vía recta. A su actividad y celo por la causa de Dios se debe la terminación de la obra de la catedral. Para ese efecto, la real haciendo puso 1.800 pesos y él 3.000 de sus propios haberes; el arcediano consiguió 1.500 del vecindario e hizo un empréstito de 2.500 y 1.000 provinieron del cabildo secular. Con el monto de estas sumas, se consiguió terminar con el trabajo de las torres, arreglo de las naves y el del pórtico; además, en 1725, un tal Tomás Trupp, hizo una donación de 5.000 pesos para las campanas (cnco campanas!). Y ésta fue la cuarta catedral.
Al morir Fray José de Peralta, se reunió el Cabildo y eligió vicario capitular al Dr. Bernardino Verdún de Villaysán, una de cuyas principales ocupaciones –y las del Cabildo- fue el mejoramiento de la catedral. Como primera providencia, tanto el vicario capitular como el Cabildo, hicieron traer de Potosí 400 libros de oro y los elementos necesarios para hacer dorar el retablo; luego se ocuparon de blanquear la sacristía mayor, los pilares del cañón principal, de todas sus capillas y del bautisterio; se cerraron los tres arcos que se hallaban bajo la torre, "así por hallarse sin abrigo (dicen los documentos) y expuestos a los vientos y polvos que perjudica mucho al aseo de la Iglesia, como porque el Señor gobernador, las reales juntas, el teniente de sacristán mayor, que vive en uno de los accesorios, y otras personas temerosas de Dios tienen informado que sirve, de noche, de abrigo de liviandades. El Cabildo se ocupó en hacer alargar el presbiterio, ensanchar la mesa del altar mayor, cuyo retablo compuso en sus dos caras: tampoco olvidaron los señores canónigos la sala capitular y el archivo, que se preocuparon de ordenar y componer según las normas de la época de tal manera que no sufrieran deterioro los documentos y papeles que en él se habían de guardar. El Cabildo tuvo que sufragar los gastos que traían consigo estos arreglos y adecentamientos. Un vecino de la ciudad, nombrado Agustín de García, donó 500 pesos para el dorado y pintura al óleo del coro principal. Y ésta es la quinta catedral.
La actual Catedral. Parecía que la quinta catedral iba a ser la definitiva Pero por desgracia no fue así. Porque a las 9 de la noche del 23 de mayo de 1752 se derrumbó una parte de la catedral y entre las seis y la siete de la mañana del día siguiente se desplomaron, según informe del gobernador José de Andonaegui "las tres bóvedas de iguales naves". Y el obispo, don Cayetano Marcellano y Agramont informaba al rey que fue preciso "derribarla enteramente por la poca firmeza de las paredes que han quedado y empezar su fábrica desde los cimientos con más solidez y extensión que los de la antigua, que por su cortedad no parecía catedral, y a juicio del más acreditado alarife pasará su costo de doscientos mil pesos por el subido precio de los materiales en este puerto" y terminaba pidiéndole "se sirva aplicar a tan útil y necesario edificio la cantidad de dinero que arbitre su real clemencia…"
La burocracia en aquellos tiempos era tanto o más complicada que la de ahora. Y así fue como este asunto se pasó al Virrey del Perú, a la vista del fiscal, a la real audiencia. Por ello, transcurridos tres años, sin contar con la autorización real y sin haber enviado los planos para su autorización, y con el total apoyo del Cabildo Eclesiástico, empezó el obispo a levantar la nueva catedral, la actual, según los planos de un arquitecto nombrado Antonio Masella, de origen saboyano. El celebre vasco y hombre de empresa Domingo de Basavilbaso, hombre de confianza del obispo y bienquisto de la ciudad, en 1754 se hizo cargo de la tesorería y dirección de la obra del nuevo templo. La nueva catedral, según el plano de Masella, sería de cruz latina, con tres naves y seis capillas laterales a ambas.
La catedral se fue edificando con los bienes de la iglesia y con la cooperación económica del pueblo. Pero, aunque un poco tardía, la ayuda real empezó a llegar en 1760. el atraso de la ayuda se debía por el poco interés que tenía el monarca en ayudar al obispo Marcellano en su obra, por cuanto éste impedía los planes de quienes, desde la corte de Madrid, conspiraban contra la compañía de Jesús, siguiendo las directivas de las logias, sin sospechar que estaban haciendo el juego a los planes de la corte de Lisboa, que veía en las reducciones jesuíticas un obstáculo insalvable al avance portugués en América". Las obras, sin embargo, se iban realizando, tanto que en 1758 se pudo inaugurar la llamada nave de San Pedro, la que se halla a la derecha de la puerta de entrada, y también el nuevo bautisterio.
Don Cayetano Marcellano y Agramont, que tanto había hecho por la nueva catedral en 1759 tuvo que dejar el gobierno de esta diócesis por haber sido trasladado a la sede arzobispal de Charcas. Su sucesor, el porteño José Antonio Basurco (1760-1761) ocupó sólo un año la sede bonaerense, pero hizo también su obra contribuyendo a la prolongación del templo al donar el terreno de una casa, contigua a la iglesia, pertenencia de su hermana, doña María Josefa Basurco, tasado en 7.500 pesos, que pagó de su peculio personal.
Una dificultad sobrevino en 1770, en que al detectarse grietas en cúpula, fue necesario proceder a su demolición. Al cabo de siete años las obras tuvieron que suspenderse porque también se había suspendido la ayuda estipulada en 6.000 pesos. En 1778 fue demolido el pórtico porque no concordaba con las proporciones del edificio de la catedral; también fueron demolidas las torres por no estar de acuerdo con el estilo del templo.
Fue el penúltimo obispo de Buenos Aires, don Manuel Azamor y Ramírez, quien puso cima a las obras de nuestro templo catedralicio en lo que se refiere a lo principal de él y lo inauguró el 25 de marzo de 1791, treinta y ocho años después de iniciada su reconstrucción en 1753. La catedral fue consagrada en 1804 por el último obispo de la era hispánica don Benito de Lué y Riega, quien se empeñó en agregarle lo que aún le faltaba: el frontis y las torres. Las obras se comenzaron en 1804, pero en 1807 tuvieron que suspenderse por falta de fondos.
Pasados los años, independizado ya el país de la Metrópoli, el gobierno de Martín Rodríguez en la persona de su ministro Rivadavia puso un gran interés en la conclusión de las obras de la catedral. Al respecto, se sabe con certeza que las del frontis se comenzaron el mes de enero de 1822. En este punto hay que salir al paso de un error que ha tomado cuerpo entre nosotros. Se dice que el encargado de terminar el templo, el francés Próspero Catelin, al levantar la columnata del frontis tuvo a la vista la de la Magdalena de París. Pero si confrontamos una y otra, constatamos en seguida que en realidad no fue así. En primer lugar, la Magdalena tiene ocho columnas y la catedral de Buenos Aires doce. En segundo término, las obras de la Magdalena se concluyeron el año 1842 y por tanto no podía tomarse como modelo lo que aún estaba por concluir en 1822. Según el arquitecto Buschiazzo más bien parece que Catelin "se hubiese inspirado en el Palais Bourbon, cuya fachada tiene también doce columnas y que acababa de ser terminado por el arquitecto Poyat en 1807". Las doce, columnas, número con el que quiso representar a los doce apóstoles, se concluyeron en 1823, aunque sin capiteles y sin las esculturas del tímpano. Las columnas se revocaron tardíamente, en 1862, y ese mismo año, el escultor francés Dubordieu realizó esculturas del tímpano en que representa al encuentro de José y sus hermanos, alusión al encuentro de los argentinos después de la batalla de Pavón en 1861. Las columnas son del orden corintio.
Las elecciones por la vicepresidencia de la Nación de 1954 demostraron que Perón mantenía cómodamente el caudal electoral de 1951.
Esto demostraba que las criticas y las tensiones generadas por la oposición no se transmitían a las masa sociales, para quienes Perón conservara una imagen paternal y benefactora.
Pero si el Líder había gobernado con las masa, no podía desentenderse de esa otra argentina que criticaba, evaluaba, y en definitiva daba o reiteraba su apoyo en las esferas del poder político, militar, económico y moral.
Pero se desentendió de la critica y se dejo llevar por un circulo de aduladores cortesanos, comenzando así la crisis. El ministro de educación Méndez San Martín fue autorizado por el presidente para iniciar el adoctrinamiento peronista del estudiantado de nivel secundario. Se creó así la U.E.S ( Unión de estudiantes Secundarios.) Con sus ramas masculinas y femeninas. La organización dependía de actividades deportivos y entretenimientos para los jóvenes. La residencia espontánea de muchas madres que a sus hijas concurrieron a la U.E.S , se unió la organización por la Acción Católica y las criticas eclesiásticas.
Se agrego a esto, en 1954 los primeros pasos para la organización del partido Demócrata Cristiano que podría llegar a capitalizar el favor de los medios católicos.
Este doble asedio llevó a Perón a un ataque directo contra la Iglesia, el 10 de Noviembre.
A esto siguió una ley que retiraba la personería jurídica a todas las asociaciones
Constituidas sobre la base de una religión.
El sentimiento católico estaba vivo en la Nación, el 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción, se reunieron 200000 personas frente a la Catedral dando un testimonio de Fe y adhesión a la Iglesia.
Perón respondió poco después suprimiendo los subsidios oficiales a las escuelas privadas, autorizando el ejercicio de la prostitución, prohibiendo las reuniones en espacios abiertos que no tuvieron previo permiso policial clausurado el diario de tendencia católica " El Pueblo" y sancionando intempestivamente la Ley del divorcio vincular del matrimonio. La campaña se completo con la eliminación de la enseñanza religiosa y con el anuncio de una enmienda profesional para separar la Iglesia del Estado.
La lucha contra la Iglesia alarmo a muchos peronistas católicos que tomaron distancia con el régimen.
La posibilidad de un golpe militar comenzó a barajarse y se renovaron los contactos con dirigentes políticos.
La iniciativa partió esta vez de la marina y fue encabezada por el contralmirante Toranzo Calderón. Su partenaire militar era el general Bengoa. Pero el marino sabiéndose descubierto por lo menos sospechado, decidió lanzar el movimiento el 16 de Junio de 1955.
Entre tanto, otras novedades se habían producido en el campo religioso. El 11 de junio, con motivo de celebrarse " IL corpus chisti", contraviniendo las disposiciones policiales, miles de personas se reunieron frente a la catedral y marcharon hacia el Congreso.
Se acuso a los manifestantes de haber quemado una bandera Argentina.
El 14 de Junio Perón públicamente acuso al obispo Tato y al canónigo Novoa, y los obligo a auxiliarse.
Al mismo tiempo fueron detenidos algunos sacerdotes, casi toda la Plana Mayor de la Acción Católica.
En ese ambiente Calderón lanzo su revolución.
El objetivo era matar a Perón Los medios fueron un ataque de infantería y de marina desde el puerto y el bombardeo simultaneo a la casa de gobierno por la aviación naval.
El ataque se transformo en una masacre de los civiles que inocentemente transitaban por la Plaza de Mayo. Cerca de 1000 muertos y heridos fue el saldo de ese día.
Ala noche la ciudad fue sacudida por otro drama, Grupos que no fueron controlados por la policía incendiaron los templos de Santo Domingo, San Francisco, y la Curia Metropolitana.
El impacto de los sucesos fue tremendo, Perón decidió cambiar la táctico, pero esta vez fue en vano ya que luego fue derrotado por un golpe militar y asumió la presidencia provisional el general Lombardi
La Catedral: Monumento Histórico Nacional
La administración de toda la Catedral, y su atención pastoral, ha sido siempre responsabilidad del Cabildo de Canónigos. Así lo fue en la Catedral hasta 1969, año en que monseñor Juan Carlos Aramburu creó el cargo de rectas para desempeñar ambas responsabilidades designándolas al Cabildo.
Además de restaurar la Catedral a su antiguo esplendor, el nuevo rector, Monseñor Daniel Keegan, debió encarar la reforma del altar para adecuarla a las exigencias de la nueva liturgia y Arte Sagrado , fue el de adoptar una estructura moderna y funcional en lugar de la repetición de estilos del pasado.
La obra, comenzada a fines de 1970, concluyo en el año siguiente.
En Junio de 1984 se desmonto el antiguo altar de madera tallada y dorada que se dono a la nueva Parroquia de Nuestra Señora de Caacupe, frente al parque Rivadavia.
El gran crucifijo que lo precedía era destinado a la casa de ejercicios El cenáculo de Pilar, Provincia de Buenos Aires.
Considerando que la Iglesia Catedral Metropolitana es Monumento Histórico Nacional por decreto Nro. 120412 de Mayo de 1942, y sujeta a los términos de la Ley Nacional Nro., 12665., a trabes del Servicio Nacional de Diseño y pleno acuerdo de la Comisión Nacional de Museos y Monumentos, a partir de 1973 se procedió a restaurar en forma ininterrumpida el Templo y el Mausoleo del Libertador.
Mientras en el interior de la Catedral proseguían las obras, nada se adelantaba en el exterior.
Una espadaña fue erigida sobre el costado izquierdo de la iglesia en 1802, y en ella se colgaron tres campanas; en 1803 se agregó a esa pequeña torre un balcón de madera, llegado a Buenos Aires en 1804, el decimoquinto obispo, Monseñor Benito de Lue y riega, se moviliza de inmediato para lograr la construcción del frontispicio y de las dos torres. Al parecer, se prescinde del diseño de Saa y Faria, y se encomiendan nuevos planos al arquitecto español Tomás Toribio, afincado en Montevideo, cuyo neoclásico Cabildo está realizado.
Las obras empiezan hacia 1806, pero son suspendidas en 1807; cuando solo se han edificado tres varas de pared que levantan las torres sobre el cimiento, y tres varas de pared trabajada.
Se elevó al virrey marqués de Sobremonte un memorial que explicaba que el nueve y medio de los diezmos que se asignaban a la fabrica, impedían la continuidad del edificio. Se solicitaba una donación de $4000 anuales para construir las torres. El Virrey giró memorial el 25 de junio de ese mismo año de 1804. El frontis y las torres se comenzaron a levantar y continuaron hasta 1807 ya que el cabildo eclesiástico acordó suspender las obras por falta de dinero.
En el año 1821, en el gobierno de Martín Rodríguez, el 10 de noviembre se firmo un decreto para que se concluya el templo de la Catedral.
El 12 de noviembre de 1821, Rivadavia pidió al cabildo eclesiástico que vendiera unas casas que poseía la iglesia y las alhajas innecesarias para adquirir fondos para la obra del frontis.
El pedido lo reiteró al año siguiente. Finalmente acordaron que se suspenda la venta de las casas pero ver la posibilidad de vender las alhajas.
Con motivo de las obras del frontis, el señor Rivadavia proyecto construir un edificio de publica utilidad sobre el terreno lateral de la iglesia que le esta contiguo por la parte de este, cuyo valor seria aplicado oportunamente a los fondos de la fabrica.
Las obras del frontis se iniciaron en el mes de enero de 1822, pero anteriormente, el 3 de diciembre de 1821 se traslada al templo de San Ignacio la pila bautismal y todos los servicios parroquiales. Se tomó esta medida porque también el templo contó con arreglos en su interior.
La fachada de la Catedral Metropolitana responde al estilo neoclásico francés.
Este movimiento arquitectónico, principalmente dominado por ingeniosas estructuras y expresándose en líneas geométricas tiene preferente inclinación al volumen.
Se ingresa al atrio, sumamente angosto, a través de una escalinata de cinco peldaños de mármol blanco. Su piso esta revestido con baldosones negros y blancos.
El peristilo es de docástilo, o sea, doce columnas representando simbólicamente a los doce apóstoles de Cristo.
En 1823 Rivadavia pidió precio en París para fundir allí los capiteles y las bases de bronce, pero su elevado costo hizo que desistiera. Por este motivo la columnata permaneció sin revocar hasta el año 1862.
Las columnas, actualmente, son de fuste liso, carecen de basa dando como resultado un edificio ancho y desproporcionado. Estas fueron traídas de Francia por vía marítima. Los capiteles son compuestos, con características del estilo corintio. Fueron realizados por Joseph Dubordieu hacia el año 1860. Sostienen un friso decorado con guirnaldas y querubines. Por encima de este un frontispicio triangular, el cual en su tímpano posee un bajorrelieve que reproduce la llegada de Jacob y su familia a Egipto y su entrevista con el emisario del faraón.
Anteriormente dicho frontis era una especie de peinetón para soportar las dos torres que se planeaba construir, pero que luego no se llevaron a cabo.
La composición escultórica del tímpano es simétrica; se adapta al marco de encierro que en este caso es de forma triangular. Para no disminuir el tamaño de las figuras ubicadas en los vértices inferiores del triángulo las han dispuesto o arrodilladas o reclinadas de acuerdo al espacio de que se disponía.
En la cara de la Catedral que da a la calle Rivadavia se encuentran tres pórticos de gran altura, trabajados en madera de cedro paraguayo.
En la esquina derecha del muro de la Catedral se encuentra la lámpara votiva, que representa la llama de la "argentinidad"que flamea perseverante sustentada a gas natural. Esta fue fundida con el bronce de los cañones que San Martín utilizo en sus batallas.
Debajo de dicha lámpara se puede leer una epopeya de Bartolomé Mitre que hace alusión al General Don José de San Martín y al Soldado Desconocido de la Independencia.
La cual dice lo siguiente:
"Aquí descansan los restos del Capitán Don José de San Martín y del Soldado Desconocido de la Independencia".
¡Salúdalos!
La lámpara fue iluminada en 1948 por el presidente Juan Domingo Perón.
En el muro frontal de la Catedral, de izquierda a derecha, encontramos cuatro escudos:
BENEDIC BREDI TATI TU AE, que significa "bendice la herencia de tu padre".
SALVUM FAC POPULUM UTM, que significa "saluda la paz de tu pueblo.
En la esquina de Rivadavia y San Martín, en el muro de la catedral se hallan dos placas que se refieren a Bernardino Rivadavia. La primera dice: "Rivadavia del primer triunvirato, ministro del gobierno de Buenos Aires, presidente de la República Argentina".
La segunda dice: calle de las torres. De la plata. Federación. Rivadavia.
En la parte inferior, en una hornacina, se encuentra una pequeña imagen de Santa María de la Rábida, protegida por una puertecita de vidrio. Fue colocada allí en las fiestas del Patrono, San Martín de Tours en el 395 aniversario de la fundación de la ciudad: 11 de junio de 1975.
Esa pequeña imagen tallada en madera fue donada a la Catedral por la Real Sociedad Colombina de Huelva, España.
Santa María de la Rábida es la Patrona de las Américas puesto que en el convento de ese lugar onubense fue gestado el descubrimiento de América.
En una placa se lee:
"Patrona de los americanos donada al la Catedral de Buenos Aires por la Real Sociedad Colombina de Huelva (España) por mediación del Intendente Embrión dedicada al culto por el Arzobispo de Buenos Aires, Juan Carlos Aramburu el 11-VI-1975. ¡Cristiano! Saluda a la Madre de Dios con el Ave María."
En el atrio de la Catedral, en el suelo, frente a la puerta central realizada en mosaicos oscuros se halla una estrella de ocho puntas, la cual es denominada Cota 0.
Ella indica el punto de apoyo para la nivelación de Buenos Aires; como tal figura en el código de edificación. Por ejemplo en 1835 la "cota" era de 18,23m sobre la playa del río. Cuando se efectuó la nivelación de las calles de la ciudad se tomo la altura del peristilo de la Catedral como "Cota 0". Tengamos en cuenta que a fines del siglo pasado el peristilo de la Catedral estaba al ras de la calzada. La altitud de la calle Rivadavia como la de Plaza de Mayo fue rebajada. Lo que se rebajo ha quedado señalado por las cinco gradas de la escalinata que fue necesario agregar al umbral del templo.
El código de Edificación es el manual fundamental para construir en la ciudad de Buenos Aires. Allí se establecen las reglas que se relacionan con el espesor de las medianeras, la altura de los edificios en ciertos lugares, profundidad de los cimientos, etc.
El punto de mayor altura de la Capital Federal está en Villa Devoto, en las cercanías del deposito de Obras Sanitarias de la Nación: a 38n metros sobre el nivel del mar. El punto mas bajo se ubica debajo de la calle Salguero.
En la parte superior del edificio, podemos observar, al no estar adosada a los muros de la Catedral, la Cúpula, ubicada sobre el altar mayor, revestida con mayólica de losa común y cubierta con esmalte metálico italiano con colores celeste, azul y blanco. Cuenta con ocho ventanas, cuatro sobre el tambor y cuatro debajo del mismo; rematada por una cruz de hierro forjado. Al mismo tiempo podemos observar la cúpula del mausoleo del General Don José de San Martín.
Plano Interior de la Catedral

Aspecto Interior de la Catedral Metropolitana
La Iglesia Mayor de Buenos Aires si bien se encuadra dentro de las características del renacentismo italiano presenta elementos de estilos neoclásicos y barrocos.
Este eclecticismo se debe a las sucesivas modificaciones de la que fue objeto durante la larga historia de su construcción y ornato.
Ornamentación
Pisos de la Catedral:
En sus comienzos, en el interior de la misma quien la habitaba eran solo las imágenes de sus altares.
El piso se proyectó hacerlo de piedra labrada, la que fue encargada a una Compañía de Bilbao, al igual que la reja del baptisterio, todo pago, pero nunca llegó.
El 14 de Junio de 1802, Don Faustino José Bozo, mayordomo de la Catedral informaba al Cabildo Eclesiástico que: Su Señoría Ilustrísima, el obispo me dio la orden para que se enladrille el piso de la entrada del templo.
Ante distinguidas personalidades, el suelo era cubierto con alfombras, tanto el peristilo como el de la crujia. En aquel entonces era costumbre sentarse en el piso y las Damas de la Alta Sociedad llevaban su sirvienta negra, que la servía con una alfombrita o esterilla.
En 1835, fue cambiado el antiguo piso del templo. El Gobernador Juan Manuel de Rosas mandó a colocar lozas de mármol.
En 1907 se retiraron las lozas, debido a las malas condiciones en que se encontraban. En su lugar, en la nave central y en las laterales se puso un piso de mosaico veneciano, contratando a una firma de Londres, el cual se basó sobre un dibujo original del Arquitecto Carlos Morra. En el medio de la nave central se destaca en un círculo la conjunción de elementos de La Pasión de Cristo, como: espinas, clavos, flor pasionaria y lirios.
Técnica del Mosaico Veneciano:
Consiste en la fijación de teselas, pequeños trozos de materia dura, como pasta de vidrio, mármol, esmalte dispuestos según motivos geométricos o figurativos, formando guardas, dibujos o superficies lisas.
En 1888 fue preocupación del Arzobispo Monseñor Aneiros dotar a la Catedral de torres y campanarios, de los que carecía.
Las torres y campanarios fueron incorporados a la arquitectura religiosa cristiana como una derivación de los coronamientos almenados y también de los edificios secundarios, de pequeñas proporciones que se levantaban adosados a los templos.
En la época Románica se estiló situar una sola torre-campanario en el crucero o cerca del crucero, separado del edificio, en forma de espadaña y torreón. Durante el gótico, las torres ojivales se incorporaron al cuerpo de la iglesia y asumieron esas formas sutiles y gigantescas verdaderas agujas que se pueden ver en las Catedrales de ese periodo.
Las torres se hallan rematadas con una cruz, estandarte y blasón de los cristianos. En nuestra Catedral al carecer de campanario, la cruz se halla coronando el cupulín.
Actualmente puede verse desde la Av. Rivadavia, al costado del moderno edificio de la Curia, una espadaña de la que cuelgan dos de las antiguas campanas de la Catedral, data de 1802.
Inicialmente la iluminación de la Catedral debió realizarse con los pocos medios que había en la época: velas y lamparas a combustión.
Las capillas eran iluminadas por linternas colocadas en la parte posterior de la misma. Los vitreaux eran otro medio de iluminación, colocados en el entorno de la construcción.
Al avanzar época, ya contando con la luz eléctrica, se colocaron seis arañas de cristal con motivo de la festividad de San Martín de Tours, la Catedral estrenó en 1849, una araña de cristal de 36 luces colocadas bajo la media naranja por orden de Rosas. En 1904 se iniciaron en el interior del templo obras de decoración, por lo cual las arañas fueron retiradas y donadas a distintas iglesias.
Las que estaban en la Capilla de Dolores y San Pedro las llevaron a la Iglesia de San Cristóbal.
Las del Crucero de Santa Lucía a la Isla Martín García, las restantes fueron regaladas a distintas iglesias, ya que corrían el peligro de quedar deshechas sin que se las utilizaran.
Actualmente la iluminación se realiza a través de spots y apliques dispuestos en todo el recinto.
En la nave central se encuentran aproximadamente 2200 lámparas eléctricas y 228 tubos en los laterales y capillas. La iluminación estuvo a cargo del Ingeniero Jorge Newbery y las instalaciones culminaron en el año 1911.
Bancos y sillería:
En sus principios la Catedral no tenía ni bancos, ni reclinatorios. El día de la inauguración, 25 de Marzo de 1791, fueron colocadas sillas de terciopelo carmesí, en la Capilla Mayor para el Virrey, Real Audiencia y Tribunal de Cuentas; bancos de madera para el Cabildo Secular.
También se colocaron cuatro órdenes de bancas, dos a cada lado de la Crujía o vía sacra, desde el coro capitular hasta la capilla mayor para las cuatro Comunidades de religiosos existentes en la Ciudad.
Los superiores eclesiásticos fueron colocados en sillas delante del coro capitular. Recién en 1835 se colocan los bancos reclinatorios, realizados en nogal.
Hacia 1910 se agregan treinta bancos más del mismo material.
La sillería utilizada por los Canónigos durante la misa era realizada en cedro. También el Trono Arzobispal.
Luego de unos años, mientras se realizaba algunos trabajos de ornamentación, surgió un pleito entre el Cabildo Eclesiástico y la comisión de obras. Su motivo fue precisamente la Baranda que rodea la cornisa alta de la nave central. Se consideró que esta baranda tenía poca importancia artística.
Al desaparecer habría de darle mayor majestuosidad a la nave y a los cruceros.
Además cortaba el panorama visual de las pinturas que al reflejarse en ellas la luz artificial, les hacía sombra. En toda la extensión de la cornisa se colocó un pasamano de hierro a 10cm de la pared y se pensó en hacer que las ventanas se abrieran hacia afuera.
Los Sres. Canónigos, recordando que un electricista al entrar por una de las ventanas, tropezó y fue a dar contra las barandas, sin cuya existencia se hubiera caído, por ello se mantuvieron firmes en su primer fallo, el de no suprimir la custodia de la baranda.
Confesionarios:
Son lugares donde se ubica el sacerdote para oír las confesiones de los fieles. Consisten en dos tableros con celosías que sostienen un asiento y por delante se ubica la puerta.
Tienen características del estilo barroco y son originarios de las Misiones Jesuíticas, que datan del siglo XVIII. Se distinguen por su forma circular, son de madera de cedro paraguayo.
La ranura que se observa en estos confesionarios era para que los fieles dejaran limosnas.
Órgano Mayor:
El 27 de Agosto el Deán Aneiros presentó al Cabildo un Proyecto de encargar un Órgano para la Catedral.
Afirmando: ``que si al Cabildo le parecía bien podían pedirse cartas de limosna a personas que pudiesen dar´´
Aprobado esto, en cumplimiento de este mandato el Deán Aneiros acudió a las obligaciones de la piedad cristiana y con la colaboración de Félix Frías llegaron a reunir 400.000 pesos, que fue el costo de dicho órgano.
Sus maderas fueron traídas de Bavaria por la casa alemana Walker, se empezó a construir en 1870 y se terminó en 1874, fue realizado en nuestro país. Actualmente su valor es incalculable, debido a que es el único en Sudamérica y por su antigüedad, para afinarlo es necesario contar con tres
personas. Una para tocar las teclas, otra para acomodar las teclas con el tubo y la última para escuchar las notas. El tubo mayor tiene 8m. y es el más grave, mientras que el más agudo mide 6m.
Este órgano se puede utilizar actualmente, dado que se encuentra en perfectas condiciones.
Órgano Menor:
Como Decreto de Gobierno del 1 de Julio de 1822, fue suprimido el Hospital de Santa Catalina, trasladándose a la Catedral. El Cabildo Eclesiástico determinó que fuera colocado en el arco toral de la Capilla de San Martín de Tours, donde se descubriese el Altar Mayor.
Más tarde, en 1857, el Obispo Escalada propone al Cabildo la adquisición de un órgano correspondiente a la magnitud del templo. En 1868, es el Cabildo el que vuelve a reiterar la necesidad de adquirir un órgano.
La tarea, le corresponde al Deán León Federico Aneiros, conjuntamente con la construcción de dos torres.
En 1879, se creó una Comisión encargada del adelantamiento material de la Iglesia, y esta luego de ser consultada por el Arzobispo, decide colocar el órgano en la tribuna del Presbiterio.
Al igual que el órgano mayor, fue adquirido en la casa alemana Walker.
Púlpitos:
Son de planta octogonal con tornavoz (techo) y remate inferior en forma de pirámide. Fueron realizadas por el tallista Juan Antonio Gaspar Hernández entre 1789 y 1790. En ellos el artista volcó sus tendencias neoclásicas, lo cual se nota en la presencia de líneas rectas, aunque manteniendo el perfil ondulante de las tribunas. A pesar de su inclinación clásica se observan detalles decorativos del estilo rococó.
Su valor histórico aumenta por ser su autor el primer director de la Escuela de Dibujo establecida por el real consulado en 1799.
Los púlpitos se encuentran al finalizar la nave central a una altura conveniente para predicar desde ellos, cantar las epístolas, predicar el evangelio, comunicar a los fieles cosas de interés y realizar otros ejercicios religiosos.
Ambos púlpitos se encuentran ubicados en la parte superior de las columnas, frente al altar.
Vitreaux:
Se cree que hacia el año 1890 se adquieren los seis vitreaux del presbiterio. Algunas de las personas que aportaron dinero para la inversión de estos vitreaux fueron Pedro y Tomás de Anchorena; los de la cúpula y el crucero, la Sra. de Miró y el Sr. Basualdo, entre otros.
Técnica del Vitreaux:
Consiste en armar imágenes con pequeños trozos de vidrio de color y grosor original, unidos mediante líneas de plomo. Se utilizan para cubrir ventanales o rosetas decorativas en edificios o templos.
Coro Capitular:
En 1780, se traslada el Coro Capitular que se hallaba en la puerta de la Iglesia y mezclado el Clero con los seglares a espaldas del Altar Mayor.
En 1790 manifestaban los Señores Capitulares que para completar el adorno del coro restaba dar providencia para construir la reja que ha de cerrarlo y formar la Vía Sacra, desde ella hasta la Capilla Mayor.
En 1804 se trasladó momentáneamente al presbiterio debido a obras efectuadas en el sitio donde se encontraba.
En 1892 tras nuevas obras en el interior del templo, el coro se trasladó provisoriamente a su lugar de origen, la entrada de la Catedral. Con motivo de las obras de ornamentación que se hicieron desde 1904, el ebanista Carlos Cascarini, construyó el actual coro capitular.
Vía Crucis
En la Catedral Metropolitana, el Vía Crucis se inicia en la pared lateral izquierda del Altar de la Virgen de los Dolores.
Consiste en cuadros pintados al óleo por el artista Domenghini, y pertenecían originalmente a la Basílica del Pilar.
Luego de recorrer toda la nave izquierda, las paredes posteriores de la nave central y la nave derecha el Vía Crucis termina en la Capilla de San Pedro Apóstol.
El Vía Crucis se representa en 14 estaciones, en que se recuerdan la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, en el camino de Jesús hacia el Monte Calvario, lugar donde fue crucificado.
Primera Estación:
Jesús se halla en la casa de Poncio Pilatos, donde es rigurosamente azotado. Pilatos lo sentencia a muerte y se le coloca la corona de espinas.
Segunda Estación:
Representa el momento en el que Jesús carga la cruz sobre sus espaldas y emprende el camino hacia el Monte Calvario.
Tercera Estación:
Representa la primer caída de Jesús durante el trayecto.
Cuarta Estación:
Momento en el cual Jesús se encuentra con la Santísima Madre María muy acongojada.
Quinta Estación:
Le piden a Simón que los ayude a cargar la cruz de Jesús temiendo que este muriera en el camino por el gran peso de la misma.
Sexta Estación:
Se presenta Verónica y viéndolo a Jesús tan fatigado y con su rostro oscurecido por el calor, polvo, saliva y bofetadas recibidas decide quitarse un lienzo y limpiarlo.
Séptima Estación:
Jesús cae por segunda vez a causa de una llaga muy profunda en el hombro.
Octava Estación:
Un grupo de mujeres lloran desconsoladamente al ver pasar a Jesús tan injuriado.
Novena Estación:
Jesús cae por tercera vez hasta llegar a tocar el suelo con la boca, quiere levantarse y no puede, vuelve a caer.
Décima Estación:
Jesús llega al Monte Calvario donde lo desnudan y le dan a beber vino con miel.
Décima Primer Estación:
Jesús es clavado en la cruz. Su madre siente que ya no soporta el dolor al escuchar el primer golpe de martillo. Le vuelven a colocar con crueldad la corona de espinas.
Décima Segunda Estación:
Jesús muere en la Cruz.
Décima Tercer Estación:
José y Nicoleus bajaron el Santo Cuerpo de la cruz y lo pusieron en brazos de su madre.
Décima Cuarta Estación:
Jesús es colocado en un sepulcro.
El Panteón
Existió siempre en la Catedral una cripta en la que se enterraron no solo a los Obispos y Canónigos, sino también a ilustres personajes y dignatarios civiles.
Luego se convertirían en capillas subterráneas que se denominan confesión.
La cripta de la Catedral de Buenos Aires se haya debajo del Altar Mayor. Generalmente la cripta está cerrada y se abre el 2 de Noviembre (día de los Difuntos), para celebrar la misa en un sencillo altar.
Nave Lateral Derecha
El techo de esta nave, al igual que el de la nave izquierda es de bóveda vaida y aristas, alternadamente, cargando sobre pilares cruciformes, articulados con dos pilastras corintias por el frente.
Está totalmente decorado con pinturas al fresco.
Frescos:
Pigmentos mezclados con agua, que se aplican sobre una pared con revoque fino y sobre ella se pinta con estos materiales. Se seca rápidamente, no hay que dar una segunda mano, dado que este se corre y se pierde el trabajo realizado anteriormente.
Características de las Capillas:
Las primeras tres capillas de la nave derecha al igual que la quinta y sexta capilla, presentan características semejantes al estilo neoclásico. Los altares son de mármol blanco de carrara, las columnas que las sostienen son de características corintias, con capitel y base de bronce y fustes trabajados con mármoles de distintos tonos.
Las paredes están estucadas con una mezcla de yeso, mármol pulverizado, cal y adornadas con aplicaciones de la técnica del dorado a la hoja.
Otra característica es que todas las capillas se comunican entre si, todas se comunican internamente incluido el Mausoleo por medio del nartex del mismo.
Primera Capilla de la Derecha
San Luis Gonzaga – Nuestra Señora
de Guadalupe
Pertenece a San Luis Gonzaga (Jesuita), nació en 1568 y murió en 1591.
Este santo está reproducido en un óleo, de características neoclásicas, efectuado por el Italiano Capranesi, en Roma 1909, el óleo está situado en el centro de la capilla, sobre el altar.
Este altar es de mármol blanco, accedemos a él por medio de tres peldaños, en la parte inferior hay 4 columnas de color negro que lo sustentan.
Las paredes están estucadas con la mezcla de yeso, mármol pulverizado, cal y cola.
En la derecha está la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe y a su lateral un mapa de América, destacándose el itinerario que realizó en su peregrinación por el continente.
A la izquierda del altar se ubica un candelabro realizado en bronce.
En la parte superior de la pared lateral izquierda del altar se puede observar un escudo con el cáliz y la hostia que simbolizan a la Eucaristía. En la pared derecha se encuentra otro escudo con una cruz.
En las cuatro esquinas superiores del recinto se hallan pintados cuatro ángeles, cada uno en distintas posiciones.
Esta capilla posee luz artificial, pues su luz natural se perdió al haberse construido sobre la misma, habitaciones para el clero.
Las inscripciones que están en el altar, están realizadas en el dorado a la hoja, es una de las dos capillas que cuenta con este tipo de técnica, la otra es la primera capilla de la izquierda ingresando a la Catedral, el motivo principal es la falta de presupuesto, ya que conservar esta técnica es demasiado costosa.
Se accede al segundo altar, por medio de una puerta interna, encima de ella hay una figura de un querubín.
Historia de San Luis Gonzaga:
Nació en 1568 en Lombardia, Italia. Descendiente de una ilustre familia, su padre era el príncipe del Sacro Imperio, por lo tanto se crió en palacios.
A los 8 años dio votos de castidad perpetua, a los 11 sufrió una enfermedad renal y dedicó su tiempo de reposo a la oración y a la reflexión, a los 13 hacía ayunos de pan y agua y mortificaba su cuerpo tres veces al día.
En 1585 entró a la Compañía de Jesús, donde se dedicó por completo a su vida espiritual.
En 1591, atendió enfermos durante la epidemia de la fiebre, en la cual se contagió y más tarde murió a causa de ella.
Fue canonizado por el Papa Benedicto XIII, sus restos se encuentran en la Iglesia de San Ignacio, en la Ciudad de Roma.
Es el Patrono de la Juventud, protector de los estudiantes y Santo Patrono de las Instituciones Militares.
Se lo conmemora el 21 de Junio.
Historia de Nuestra Señora de Guadalupe:
La Virgen Santísima se apareció en el Tepeyac al Beato Juan Diego en 1531. Como prueba de su visita la Virgen milagrosamente hizo que en aquel lugar aparecieran preciosas rosas de Castilla y que su imagen se quedara permanentemente en la tilma de su siervo.
Patrona de México.
Se la conmemora el 12 de Diciembre.
Segunda Capilla de la Derecha
San Juan Nepomuceno – Santo Cristo del Gran Amor
Perteneciente a San Juan Nepomuceno y Santo Cristo del Gran Amor.
San Juan Nepomuceno está representado en una tela pintada al óleo, por el artista Capranesi, en Roma en 1909, en el óleo se observa que el Santo se encuentra suspendido, dando la sensación de que estuviera falto de peso. Está vestido de sotana negra, un sobrepelliz, con una estola morada. Frente a él se hallan dos ángeles sosteniendo un libro.
En la parte superior del óleo, en el centro, se puede observar una paloma la cual representa al Espíritu Santo.
En el centro del altar se encuentra un escudo con los símbolos papales, que son las llaves de San Pedro y el gorro papal, las columnas son realizadas del mismo material que los anteriores.
En ambas paredes laterales se puede observar, en la parte superior un escudo con el cáliz y una hostia, representando la sangre y el cuerpo de Cristo y en la otra una cruz que simboliza la muerte del mismo.
Historia de San Juan Nepomuceno:
Nació en 1345, en la aldea de Nepomuk, de ahí su nombre, aunque el verdadero apellido era Wolfen.
Tuvo cargos eclesiásticos en Praga, hasta llegar a ser vicario general de esta ciudad y confesor de la reina.
Wenceslao IV, Rey de Bohemia sancionó a San Juan por no haberle confesado los secretos y pecados de la reina, fue atado de pies y manos, y arrojado del puente que atravesaba el río Maldova, muriendo en 1393.
Sus restos se encuentran en la Catedral de San Vito y fue canonizado por Benedicto XIII, en 1729. Se lo invoca en contra de las inundaciones, las calumnias y la ruptura de los puentes.
Se lo conmemora el 16 de Mayo.
Santo Cristo del Gran Amor
Esta Talla fue encargada por el futbolista Daniel Bertoni y Hector Scotta, ambos jugadores del Seleccionado Argentino del Campeonato Mundial 1978 en el cual Argentina se corona Campeón. Esto ocurre por una promesa que habían hecho todo el plantel si éste se consagraba campeón.
Por este motivo, en el año 1980 el rector de la Catedral que era Monseñor Keagan, viaja a Sevilla y se queda fascinado con la imagen del Cristo Nazareno.
Por iniciativa de esto jugadores, mandan a tallar esta imagen que hoy podemos apreciar. Esta imagen se encuentra tallada en cedro libanés y llega a la Catedral en 1980.
Un dato curioso, es el que paso en una celebración de la misa de Jueves Santo, donde una señora se colgó de uno de sus brazos, produciendo la ruptura del mismo.
Como ocurre todos los años en Semana Santa, esta no fue la excepción, los mismos futbolistas que mandaron a tallar esta imagen, más algunos jugadores más jóvenes sacan esta imagen de la Catedral para llevarla alrededor de la Plaza de Mayo, representando un Vía Crucis.
Tercera Capilla de la Derecha
Nuestra Señora de la Paz
Accedemos a través de 3 peldaños de mármol, en la parte inferior sostienen el altar 4 columnas de fuste liso, capitel compuesto, el altar está construido de mármol blanco, con detalles en bronce y posee características neoclásicas, delante del cual y formando parte de ellas, se encuentra el escudo papal.
A ambos lados del altar, ubicamos candelabros de hierro. A cada lado de estos dos banderas la de la derecha: es de Bolivia y la de la izquierda es de Argentina. Recuerdo de la flia. Flores Molina.
En la pared lateral izquierda, encontramos una placa de mármol, la cual conmemora a Don Joaquín del Pino y Rozas – Mariscal del Campo de los Reales Ejércitos.
En este altar se venera una vieja imagen fundadora de la Catedral. Fue traída desde el Alto Perú, a mediado de 1751 por el Obispo Marcellano y Agramont. Hoy mausoleo del General San Martín, allí perduró hasta 1878, en ese año fue puesta bajo el primer arco de la nave de San Pedro, junto a la puerta de entrada al templo, permaneció hasta 1899, en este año el Arzobispo Uladislao Castellano le edificó un nuevo altar en la Capilla que antiguamente había sido usada de baptisterio, es decir, la primera entrando por mano izquierda.
Durante la obra de construcción de esta Capilla, la talla de Nuestra Señora de la Paz, fue sustituida por un óleo, pintado en Roma por Capranesi.
Fue entonces, cuando el Padre Barbarosa, la pidió y obtuvo en 1910, fue llevada a la capilla de San Javier en Córdoba. Años después esta Capilla fue destruida por las crecientes del arroyo próximo a ésta, y la talla volvió a la Catedral Metropolitana y por ende se formó una comisión para darle un lugar definitivo a esta imagen, la cual culminó ubicándola en la tercer capilla.
En 1952, el Cardenal Copello la coronó solemnemente y al año siguiente hizo lo propio con la talla del niño que descansa en regazo de Nuestra Señora de la Paz.
En la imagen se observa a la izquierda al niño Jesús y a la derecha un ramo de lirios, símbolo de pureza, ella se destaca una gran belleza; su cara es de madera policromada, sus ojos de cristal y sus cabellos naturales.
Esta Imagen es de vestir y su vestimenta es de raso blanco bordado en hilo de oro y en su parte inferior se encuentra bordadas las banderas de Argentina y Bolivia.
Situado en el marco izquierdo de la entrada, se encuentra una placa que dice:
´´La Santa Imagen de Nuestra Señora de la Paz, que aquí se venera, fue traída de Bolivia, por el Obispo de Buenos Aires Don Cayetano Marcellano y Agramont el cual empezó el edificio de la Catedral en 1750 y para conservar dicha imagen erigió en ella una capilla especial que se hallaba donde actualmente se encuentra el Mausoleo del Gral. San Martín, siendo luego llevada a diversos sitios, por indicación del Arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Juan Carlos Aramburu.
Historia de Nuestra Señora de la Paz:
Se originó en Toledo, España, a fines del siglo VI.
San Ildefonso, Arzobispo de Toledo, se dirigió un día a la catedral y al abrir la puerta se encontró con un gran resplandor que provenía del altar, caminó como pudo hasta allí y se sorprendió con la imagen de la Virgen que se encontraba sentada en su trono.
Esta le habló dulcemente y le entregó una casulla, para luego desaparecer.
Mausoleo del General San Martín
Nartex del Mausoleo:
Esto era una Capilla y podemos apreciar a la entrada un arco de medio punto, antes había una pared que marcaba que hasta aquí llegaba la antigua capilla de Nuestra Señora de la Paz.
A la derecha se puede apreciar una réplica de la Bandera del Ejercito de los Andes, la original se encuentra en Mendoza, ésta es de forma rectangular de 1.45cm de alto por 1.22cm de ancho, es de raso , dividida en dos franjas paralelas, blanca la superior y celeste la inferior. Al frente posee un escudo ovalado, dos manos que se cruzan y se estrechan sosteniendo una pica, la que a su vez sostienen en su extremo superior un gorro frigio. El escudo está rematado por un sol naciente y lo orean dos ramas de laurel que ascienden hacia ambos lados.
Esta bandera fue jurada solemnemente en Mendoza el 5 de Enero de 1817, en vísperas de partir a Chile.
La puerta original es de hierro y bronce con una particularidad, esta puerta está engarzada (no tiene soldadura)
A ambos lados de ésta se encuentran dos granaderos custodiando este lugar. Pertenecen al cuerpo de Granaderos a caballo de San Martín, los cuales tienen un cambio de guardia cada dos horas y quienes vienen a reemplazarlos son los que están en la Casa de Gobierno.
La bandera argentina

Está compuesta por tres franjas horizontales de igual tamaño, la superior y la inferior de color azul celeste, y la central blanca; en el centro, un sol amarillo oro.
La bandera argentina fue creada por Manuel Belgrano el 27 de febrero de 1812, durante la gesta por la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata; Belgrano tomó los colores de la escarapela que ya estaba en uso. La primera vez que la bandera se izó en Buenos Aires fue el 23 de agosto de 1812, en la torre de la iglesia de San Nicolás de Bari, donde hoy se encuentra el Obelisco.
La Asamblea de 1813 promovió en secreto su uso, pero no produjo normas escritas al respecto. El Gobierno no deseaba insistir en ese momento con símbolos independentistas.
Tras la declaración de independencia el 9 de julio de 1816, la bandera azul celeste y blanca fue adoptada como símbolo por el Congreso el 20 de julio de 1816; el Congreso le agregó el sol el 25 de febrero de 1818.
El 8 de junio de 1938, con aprobación del Congreso, el entonces Presidente de la Nación, Roberto M. Ortiz, promulgó la ley 12361. Esta dispone que el 20 de junio es el Día de la Bandera y lo declara feriado nacional, como homenaje a Manuel Belgrano (fallecido el 20 de junio de 1820).
El sol
El sol que aparece en el centro de la franja blanca es una réplica del que estaba grabado en la primera moneda argentina, aprobada por Ley de la Asamblea del año 1813. Es de color amarillo oro, con bordes negros, y de él salen 32 rayos: 16 rectos y 16 ondulados, dispuestos alternadamente.
El escudo argentino
En enero de 1794, por Real Cédula, la Corona de España erigió el Real Consulado de Buenos Aires. Al frente del edificio se colocó su escudo, el primero con los colores celeste y blanco que se haya utilizado en Buenos Aires. El Secretario del Consulado, Manuel Belgrano, fue después el creador de la bandera argentina. Esos colores representaban probablemente a la Patrona de las Indias, y coinciden con los colores de la Orden de Carlos III, puesta bajo la advocación de María Santísima.
Manuel Belgrano hizo estampar un escudo muy similar al actual en el estandarte bendecido en Jujuy el 25 de mayo de 1812, y que luego fue depositado en el Cabildo de dicha ciudad.
En cuanto a la oficialización, sin embargo, el escudo nacional argentino se origina en el sello usado por la Soberana Asamblea General Constituyente de 1813. Hasta que se instaló la Asamblea, el 31 de enero de 1813, no existía un sello para legalizar los actos gubernamentales, pues venían utilizándose los sellos de las armas reales que se estampaban en los documentos durante el Virreinato. Ante tal necesidad, la Asamblea comenzó a utilizar un sello propio, inspirado en un modelo que compuso en 1812 el peruano Antonio Isidro de Castro por disposición de Bernardino Rivadavia y que le había sido presentado al Primer Triunvirato.
Se supone que la adopción sucedió en las primeras sesiones de la memorable Asamblea, pues ya en un decreto del 22 de febrero de 1813, firmado por Alvear y Vieytes, aparece el escudo en un sello de lacre. La primera mención expresa data del 12 de marzo del mismo año, al disponerse que el Supremo Poder Ejecutivo (el Segundo Triunvirato) usase el mismo sello que la Soberana Asamblea, con la única diferencia de la inscripción correspondiente alrededor de los atributos. Otro decreto, fechado el 27 de abril, asigna ya carácter de emblema nacional a ese sello, al ordenar que las armas del rey fijadas en lugares públicos o que figuren en los escudos y banderas de algunas corporaciones sean sustituidas por las armas de la Asamblea (el escudo).
Su forma definitiva quedó fijada en 1900 por Estanislao S. Zeballos, en esos momentos Ministro de Estado; y su arquetipo, establecido en el Decreto 10.302, dictado en Acuerdo General de Ministros el 24 de abril de 1944.
Descripción y significado
Su forma es oval; su campo está dividido en dos cuarteles: el superior, azul celeste, representa la Justicia, la Verdad, la Lealtad y la Fraternidad; el inferior, blanco, es símbolo de Pureza, Fe, Hidalguía, Integridad, Firmeza y Obediencia.
En el cuartel inferior dos brazos diestros desnudos, entrelazan sus manos, representando la unión fraternal de los hombres y de los pueblos, sostienen una pica símbolo de la Autoridad, el Mando, la Dignidad y la Soberanía, en cuyo extremo y ya sobre el campo superior, se ubica un gorro frigio que representa la Libertad, la Igualdad y el Sacrificio.
A ambos lados del escudo, dos guías de laurel, en símbolo de Victoria y de Gloria, unidos bajo el blasón con un lazo de cinta con los colores nacionales.
En la parte superior, un sol naciente, en oro, con rayos flamígeros y rectos alternados, representa la Verdad, la Majestad y la Prosperidad y posee el sentido de una nueva Nación que surge al concierto universal, plena de esplendor y de gloria, pura y radiante como el Sol, cuyo deseo es vivir luminosamente, en eterno amanecer.
Descripción del Monumento y del Recinto:
Un gran arco de medio punto da entrada a la Capilla, coronada por una cúpula, que tiene en el vértice una abertura para el paso de luz exterior.
El Monumento costa de tres partes fundamentales, todas realizadas en mármol, los encontramos en la parte inferior y los basamentos individuales que son tres alegorías femeninas, representando cada uno de los países que liberó el Gral. San Martín, lucen amplias y plegadas vestiduras.
Fue construido con mármoles policromos, con luz cenital y base rectangular del granito.
El cuerpo central del monumento está realizado en mármol rojo imperio y rojo de Francia, en la parte superior se encuentra un sarcófago realizado en mármol negro belga, como elemento neoclásico, con reminiscencias de la antigüedad greco-romana, sobre éste asoma el capote realizado en bronce y un sable del mismo material.
En este caso el monumento está presidido por la alegoría que representa a la República Argentina, simbolizada en este caso por fajo de trigo y las cadenas rotas que simbolizan la ruptura de España, ubicada a la puerta de entrada como imponiendo a todo aquel que la traspase respeto a la muerte.
Al pie de la imagen, en la parte media, se puede observar en un alto relieve el escudo de la República Argentina y una breve gesta del Libertador.
Hacia la derecha, en la parte media se puede observar una de las cuatro absidiolas (ábside más pequeña), que se colocó en el recinto en 1909y están realizados en bronce y debajo de ella se puede ver una placa de mármol recordando la llegada a la ciudad de Lima para liberación del Perú en la batalla de San Lorenzo.
Observando el monumento hacia la derecha, nos encontramos con la segunda alegoría que representa a la República de Perú, simbolizada con un pico, por ser Perú un país netamente minero. Se repite el alto relieve con el escudo de Perú y una breve reseña del Libertador. Frente a este se encuentra la urna realizada en bronce que contiene los restos del Gral. Juan Gregorio Las Heras, ésta fue traída a la Catedral en 1906, obsequiada por el pueblo chileno. Hoy se puede apreciar a la derecha, frente a la estatua que representa al Perú, coronada por la figura de un cóndor en vuelo.
A continuación nos encontramos en la parte posterior del mausoleo, frente a un alto relieve que evoca la batalla de Chacabuco. Es obra de Carrier Beleuse, inspirada en un cuadro de un francés llamado Jericó.
Los restos del Gral. llegaron al muelle de las Catalinas Norte el 22 de Mayo de 1880. El féretro fue colocado sobre una parihuela cubierta por la bandera de los andes bordada con hilos de oro donde se leen las siguiente inscripciones:
San Lorenzo – Maipú – Paso de los Andes – Lima – Unión – Libertad
Al féretro lo recibe Domingo Sarmiento.
En el cortejo fúnebre estaban presentes: Mitre, Avellaneda, Bernardo de Irigoyen, los hijos de Tomás Guido, los Regimientos de Infantería, Artillería, etc.
En la Catedral los restos los recibe el Arzobispo Aneiros. La capilla aún no estaba terminada y sus restos fueron depositados en la cripta de los canónigos. Permaneció hasta el 27 de Agosto de 1880, día en que el féretro fue colocado, no en el sarcófago que corona al monumento, sino en el cuerpo central, donde debió ubicarse de manera inclinada, al realizarse dicha estructura no estaba estipulado el tamaño del ataúd.
Al salir de Francia, el cajón estaba estropeado por la humedad por lo que se colocó al cuerpo en otro cajón. Al pasar por el Uruguay se le obsequia un tercer ataúd, dado que el anterior era demasiado sencillo, pero cuando llega a Buenos Aires lo esperaba otro ataúd, finalmente el que lo conserva.
En 1888, se hizo cargo del mantenimiento del mausoleo la Municipalidad de Buenos Aires.
En la parte superior se halla la sencilla cruz de madera que había en la tumba de San Martín en Francia.
En 1966, fueron trasladados los restos del Gral. Tomas Guido desde la Recoleta. La urna fue ubicada en el ábside de la izquierda, frente a la estatua que representa a Chile. Ésta alegoría representa a la República de Chile. En este caso está simbolizado junto con la fruta y el ancla, dado que Chile es un país marítima. También encontramos en la parte inferior el escudo de Chile y una breve reseña.
En el interior de la cúpula se puede observar recuadros al estilo de casetones que contienen flores.
Una de las modificaciones más importantes es la colocación de un plafoniere ubicado en el vértice de la cúpula.
En un Sol de cristal de roca que tiene 52 rayos se simboliza la Independencia. El aro es de bronce y tiene un diámetro de 1.15m. Este plafoniere de día permite el paso de la luz y por la tarde iluminación artificial.
El Mausoleo del General San Martín
Durante la presidencia de Bartolomé Mitre, las cámaras legislativas aprobaron en 1864 el proyecto de los Diputados: Adolfo Alsina y Martín Moreno para repatriar y sepultar en Buenos Aires los restos del General José de San Martín.
Trece años pasaron, para que en abril de 1877, al conmemorarse un nuevo aniversario de la batalla de Maipú, el Presidente Nicolás Avellaneda instara públicamente para que se concretara el propósito. Una semana después, quedaba constituida la ´´Comisión Central de Repatriación de los restos del General San Martín´´ bajo la dirección del Vicepresidente de la Nación
Dr. Mariano Acosta, y el Dr. Salvador María del Carril, la cual se funda en 1876.
El General muere en Boulogne Sur Mer en el año 1850 y la idea de repatriarlo surge en 1864, pero no se lleva a cabo antes por motivo de que la hija estaba viva y no quería que se trajera el cuerpo a la Argentina. Mercedes fallece en 1875, en Francia, entonces la idea de repatriar el cuerpo vuelve a tomar fuerza.
Dos fueron los aspectos de mayor importancia: uno externo y otro interno.
En el aspecto externo era el de gestionar ante las autoridades necesarias en Francia para proceder a exhumar los restos del Libertador y organizar su traslado a Buenos Aires. Por otra parte, estaba la búsqueda de un escultor que contara con las aptitudes y la experiencia suficiente, para garantizar una obra de la alta calidad.
De todo esto se encargo Mariano Balcarce, en su condición de Ministro Plenipotenciario Argentino, quien era yerno del General.
En el aspecto interno, la comisión debió encarar la obtención del dinero que hacía falta para tan costosa misión.
Balcarce comenzó a gestionar en Europa la búsqueda de un escultor, logrando la aceptación del prestigioso Albert Ernest Carrier Belleuse, que aquí ya había realizado el monumento a Manuel Belgrano, el que se ubicó en la Plaza de Mayo.
En Buenos Aires, mientras tanto, la Comisión había comenzado a estudiar la posibilidad de levantar el monumento en una plaza, en el atrio de alguna iglesia o en el cementerio del norte (hoy recoleta).
Por esos momentos surge la idea de levantar dicho monumento dentro de la Catedral Metropolitana, esta idea fue aprobada por la Comisión y previas consultas con el Monseñor León Federico Aneiros, quedó aprobado definitivamente.
Y como lugar para ubicar el mausoleo se destina la primer capilla hacia la izquierda de la entrada, que en ese momento estaba vacía, anteriormente se ubicaba el baptisterio.
Con la respuesta afirmativa en la mano, la Comisión continuó con la elaboración del proyecto y pensaron en colocar el monumento con un altar y una virgen dedicada a Santa Rosa de Lima.
Luego de esto se halla a licitación pública y se presentan varios proyectos y siendo el ganador el del Arquitecto francés Carrier Belleuse.
Cuando llegan los planos propuestos por este arquitecto, la Comisión decide llamar al Escultor italiano Camilo Romairone, para