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De docente a Formador




  1. Antinomias entre fines y resultados en la educación
  2. Relaciones

Vivimos en un mundo

donde se ha dicho, que

la única constante es el cambio

Capel y Leah.

El problema medular de la educación básica es lograr una educación de calidad. ¡Fácil y sencillo! Mucho se ha hablado en torno al tema. La calidad ha sido definida de mil maneras, pero en el contexto del sistema educativo nacional y específicamente situándonos en la educación básica, la calidad deberá estar orientada al desarrollo de competencias cognoscitivas como la comunicación oral y escrita; la capacidad de identificación y resolución de problemas; la capacidad de descubrir el mundo natural y social en que el alumno se desenvuelve y saber adaptarse a sus continuas transformaciones.

Asimismo, fomentar los hábitos, actitudes y valores que permitan al educando lograr una sana convivencia y el ejercicio de la democracia en una cultura de paz. Resumiendo: lograr el desarrollo de competencias básicas y de aprendizajes relevantes que el alumno pueda poner en práctica dentro de su cotidianeidad y de su entorno.1

El logro de aprendizajes relevantes se traduce entonces, en ofrecer al alumno de conocimientos, habilidades, actitudes y valores que le ayudarán a valerse por sí mismo durante su existencia futura y que como profesional y como ciudadano, le permitirán interactuar armónicamente dentro de la sociedad que integra.

En síntesis, la escuela básica tendrá como propósitos centrales: promover el pensamiento reflexivo, crítico y creador del alumno; desarrollar su capacidad de abstracción y razonamiento; fomentar un sistema de valores que le permita insertarse en la sociedad con seguridad, a partir del reconocimiento y puesta en marcha de todas sus potencialidades.

A partir de esta premisa, dos son los temas sobre los cuales deberá trabajar afanosamente el sistema: la revisión de contenidos y la revisión de los métodos educativos

La falta de pertinencia en los contenidos que ofrece la escuela, es uno de los factores que obliga a la revisión de los planes y programas de estudio para la educación básica, así como para las escuelas formadoras de docentes. La falta de relevancia en los aprendizajes que ofrece la escuela explica la baja calidad de la educación, ya que no existe relación entre los aprendizajes y el entorno habitual del alumno.

La política educativa actual subraya que es necesario considerar la pertinencia de los contenidos de acuerdo a las necesidades específicas de los diferentes contextos, hecho que orilla sin lugar a dudas, a la reestructuración, diversificación y flexibilización de los programas de estudio.

Yendo un poco más lejos, propiciar en el alumno a partir de los elemento que aporta la escuela, las ganas de seguir aprendiendo a lo largo de la vida, con lo que se da respuesta al planteamiento de la UNESCO en este sentido: "Los contenidos de la educación básica deben desarrollar el gusto por aprender, la sed y la alegría de conocer y por lo tanto, las ganas y las posibilidades de acceder más tarde, a la educación a lo largo de la vida". 2

Para iniciar el trabajo de reformulación de contenidos y métodos educativos, es necesario saber qué clase de individuo se desea formar; tener claro el perfil que el docente debe ayudar a construir a través de la práctica pedagógica tanto en el aula como en el patio escolar. Para Capel y Leah,3 el debate sobre cuál es el mejor programa y cuáles los mejores métodos de aprendizaje gira alrededor de varios factores, pero sobretodo en el énfasis que se imprima en aquello que se desea obtener. Esto significa que a partir de la definición de la sociedad que deseamos formar, se pueden estructurar los planes y programas de estudio.

Ahora bien, si contemplamos el tipo de individuo al que la escuela básica aspira, y observamos tanto los contenidos como los métodos aplicados hasta la fecha, podremos darnos cuenta de que hemos transitado por el camino equivocado; y no es precisamente que hayamos perdido el rumbo, sino que apenas alcanzamos a vislumbrarlo en la lejanía. ¿Por qué? Pues porque simplemente en nuestro país existe una diversificación enorme de culturas, razas y lenguas, siendo hasta ahora cuando se reconoce que debemos promover una educación cada vez más "local", una educación capaz de aprender de su entorno y adaptarse a los cambios y transformaciones que el siglo XXI demanda.

Es por ello que el enfoque educativo actual 4 se centra en cuatro puntos capitales que a modo de grandes pilares, deberán sustentar los trabajos y reformas que el Sistema Educativo lleve a cabo en el presente sexenio:

1.- Una Educación EQUITATIVA, al brindar igualdad de oportunidades de ingreso, permanencia y logros escolares, a través de aprendizajes que capaciten para la vida y el trabajo.

2.- Una Educación PERTINENTE, al responder a las necesidades individuales y de desarrollo nacional por medio de una gama de opciones diversificadas y flexibles de programas.

3.- Una Educación INCLUYENTE, que atienda la diversidad cultural de cada región cultural, étnica y lingüística de nuestro país, a fin de lograr una unificación nacional, entendiendo a ésta, como la suma de diferencias.

4.- Una Educación FORMATIVA, que contemple el dominio de conocimientos, competencias, habilidades y valores basados en una sólida visión humanista.

Sin embargo, el punto medular que esta reflexión pretende abordar, son los métodos empleados por los docentes de Educación Física, dado que para la consecución de tales propósitos, esta disciplina en un medio idóneo que debe contribuir a la formación del individuo a través de los múltiples beneficios que de su práctica se derivan.

Varios estudios han detectado que los fines que la escuela básica persigue no son congruentes con los resultados obtenidos; problemática que sitúa su origen principal no solo en la calidad académica del maestro, sino por sobre todo, en la práctica pedagógica, en las formas de interacción con el alumno; es decir, en el ejercicio de la docencia.

Para Schmelkes 5 sin lugar a dudas, los maestros son los determinantes más importantes de la calidad educativa, y es en la práctica pedagógica donde se halla una de las mayores fallas del sistema educativo, por lo que a continuación intentaré explicar sintética y claramente la razón de tal aseveración.

Ya se han definido las características del individuo que la escuela básica aspira formar; sin embargo, los caminos elegidos, las estrategias adoptadas, las técnicas utilizadas y en suma, los métodos aplicados, distan mucho de alcanzar los objetivos planteados. Hemos emprendido la marcha en una dirección, cuando en realidad la meta está ubicada en el sentido opuesto.

A continuación presento un cuadro, elaborado con base en los comentarios vertidos por Carlos Ornelas 6 para una mejor comprensión de las antinomias entre los fines que la escuela básica persigue y los resultados que hasta la fecha ha obtenido, aunque cabe señalar que el autor menciona las materias que pueden abordar cada propósito, en tanto que este artículo sostiene que la Educación Física es la disciplina capaz de incidir en todos ellos de manera significativa, correspondiendo a los docentes de este campo, demostrar que ello es posible a través de su práctica:

ANTINOMIAS ENTRE FINES Y

RESULTADOS EN LA EDUCACIÓN

PROPÓSITOS:

LA ESCUELA REPRODUCE:

Que el alumno reflexione, analice y extraiga la esencia de las cosas

Pasividad y subordinación

Formar mentes reflexivas, analíticas y críticas

Conformismo, respuestas uniformes, memorización

Lograr en el alumno la seguridad en sí mismo y con ella una afectividad normada por un sistema de valores

Individuos inseguros, con poca iniciativa, nula creatividad y con escalas de valores que les dificulta una adecuada inserción social

Todo lo anterior se desprende de las relaciones que los maestros ejercen sobre los alumnos, mismas que he tratado de bajar al contexto específico de la educación física y que para su mejor comprensión he situado en la siguiente tabla:

RELACIONES

MAESTRO

ALUMNO

Autoridad máxima

Depende totalmente de la autoridad ejercida por el maestro

Su movimiento es controlado y dirigido

Control y total dirección sobre cada uno de sus movimientos en el patio escolar

Dispone, ordena

Acata, obedece

No es innovador

No se ve inducido a crear

No aplica retos

No desarrolla pensamiento crítico

Solicita movimientos uniformes, previamente ejemplificados

Poca capacidad de expresión oral y corporal; nula creatividad y realización personal

De él proviene el conocimiento

Repite, ejercita, automatiza movimientos

Ordena, dirige y expone cómo se deben realizar las tareas y los ejercicios

No se le induce a descubrir, a comprender; no se le inculca capacidad de abstracción y razonamiento, no aprende a crear

Evalúa de acuerdo a la competencia. Motiva a los más aptos y relega a la mayoría del grupo.

Los menos aptos no adquieren confianza y seguridad en sí mismos. Por el contrario, se alejan de las prácticas físicas y evaden cualquier actividad colectiva

No motiva al alumno

Falto de interés, no siente gusto por lo que hace.

En su afán de competir y ganar, no fomenta valores ni actitudes positivas en sus alumnos

Los alumnos menos capaces se sienten desplazados, desmotivados y desvalorados. Aprenden a ser individualistas y no desean trabajar en equipo

Impone una disciplina, autoritaria

Acepta el orden establecido sin cuestionar; se torna acrítico

No inculca hábitos de trabajo colectivo y sus evaluaciones son individualistas

Fomenta en el niño actitudes egoístas, nulo sentido de solidaridad y trabajo comunitario

Dado que los métodos utilizados por los docentes de todas las especialidades son similares, las prácticas educativas son semejantes en el aula y en el patio escolar, por lo que es válido el comentario que Ornelas refiere al hablar del sistema educativo en México: "la escuela mexicana no produce ni reproduce VALORES que enaltezcan el trabajo, la diligencia, la responsabilidad; aunque estos atributos aparezcan como objetivos en algunos programas no se pueden enseñar por la vía del currículum formal, sino por medio de las relaciones escolares y de predicar con el ejemplo". 7

El Plan Nacional de Educación 2001 – 2006 8 retoma estas acotaciones al igual que otros estudios de importantes académicos en México y plantea entonces que el enfoque de la educación estará sustentado en una concepción pedagógica efectiva, innovadora y realizadora.

1.- EFECTIVA, en cuanto a que el aprendizaje de los estudiantes será el centro de atención del proceso, al tiempo que los profesionales de la educación serán los facilitadores y tutores del aprendizaje, con un papel renovado en su interacción con el alumno.

2.- INNOVADORA, en cuanto a que la educación deberá integrar en sus procesos a las nuevas tecnologías de la información y comunicación mediante las cuales se deberán integrar los aportes de las ciencias y de la investigación educativa.

3.- REALIZADORA, en cuanto a la formación de una cultura democrática basada en la libertad individual; en un desarrollo de pensamiento analítico, reflexivo, crítico y constructivo; respetuosa de la diversidad cultural y de los derechos ajenos, dando como resultado una convivencia social pacífica y armónica.

De tal forma, el maestro deberá comprender que su rol dentro de la estructura escolar ha cambiado, puesto que las nuevas corrientes sitúan hoy día al alumno en el centro mismo de la atención del proceso, transformando radicalmente el papel del docente.

De ahora en adelante el profesor tenderá a modificar su función de transmisor de conocimientos en:

  • Facilitador, orientador y guía del aprendizaje
  • Acompañante del alumno a través de todo el proceso

Con ello termina la etapa jerárquica en donde prevalecía la figura docente por encima de la del alumno; es ahora, en esta época de innumerables innovaciones, cuando el profesor deberá comprender que solamente transformando sus prácticas educativas logrará obtener el perfil de individuo que nuestra sociedad reclama.

Por supuesto que el cambio de paradigma implica una serie de elementos que valdrá la pena retomar en ocasión posterior; por ahora, bástenos señalar que cuando los profesionales de la educación física nos aboquemos a reflexionar seriamente sobre la práctica rutinaria, competitiva, autoritaria y conductista que impregna nuestra diaria labor, estaremos en vías de convertirnos en auténticos FORMADORES.

Bibliografía

  1. CAPEL, Susan y Leah Jean. (2002). Reflexiones sobre la educación física y sus prioridades. SEP: Cuadernos. Biblioteca para la actualización del maestro. México.
  2. DELORS, Jacques y otros. (1997). La Educación Encierra un Tesoro. Informe. Comisión Internacional sobre la Educación para el siglo XXI. Correo de la UNESCO. Edit. Odile –Jacob.
  3. ORNELAS, Carlos. (1998). El sistema Educativo Mexicano. La transición de fin de siglo. Fondo de Cultura Económica: México
  4. SCHMELKES, Sylvia. (1999). La calidad de la educación primaria. Fondo de Cultura Económica: México.
  5. SEP. (2001). Programa Nacional de Educación 2001 – 2006. Secretaría de Educación Pública: México.

 

  

Por:

Ma. Lourdes Sánchez Franyuti.


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