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Alcoholismo en los adolescentes ¿Una enfermedad o un entretenimiento?

Enviado por caroj84



¿Una enfermedad o un entretenimiento?

  1. El alcoholismo: una enfermedad
  2. Etapas del alcoholismo
  3. ¿Qué es un alcohólico?
  4. Causas y efectos del alcoholismo
  5. Tratamiento
  6. Alcoholismo en los adolescentes.
  7. Conclusión
  8. El alcohol al conducir
  9. Anexos
  10. Bibliografía

Introducción

El alcoholismo, a diferencia del simple consumo excesivo o irresponsable de alcohol, ha sido considerado en el pasado un síntoma de estrés social o psicológico, o un comportamiento aprendido e inadaptado. El alcoholismo ha pasado a ser definido recientemente, y quizá de forma más acertada, como una enfermedad compleja en sí, con todas sus consecuencias. Se desarrolla a lo largo de años. Los primeros síntomas, muy sutiles, incluyen la preocupación por la disponibilidad de alcohol, lo que influye poderosamente en la elección por parte del enfermo de sus amistades o actividades. El alcohol se está considerando cada vez más como una droga que modifica el estado de ánimo, y menos como una parte de la alimentación, una costumbre social o un rito religioso. Se caracteriza por una dependencia emocional y a veces orgánica del alcohol, y produce un daño cerebral progresivo y finalmente la muerte.

A pesar de que el alcoholismo afecta mayormente a los adultos, su consumo en los adolescentes es cada vez más preocupante.

Nuestro trabajo consistirá en tratar este tema, el consumo de alcohol entre los adolescentes, que más allá de ser una diversión, se está transformando en un tema preocupante. Cada vez, más chicos terminan borrachos cuando salen a bailar o se juntan con amigos.

A su vez, el consumo empieza cada vez desde más chicos, y los padres son cada vez más permisivos al respecto.

Pero, ¿saben todos lo que causa el alcohol en nuestro organismo?, ¿saben todos por lo que tienen que pasar los que se envician?.

Hemos investigado también en Alcohólicos Anónimos, quienes nos dieron las pautas para curarse de este terrible vicio que se ha transformado en una enfermedad.

El alcoholismo: una enfermedad

El alcoholismo es una enfermedad crónica, progresiva y a menudo mortal que Se caracteriza por una dependencia emocional y a veces orgánica del alcohol. Es producida por la ingestión excesiva de alcohol etílico, bien en forma de bebidas alcohólicas o como constituyente de otras sustancias. La OMS define el alcoholismo como la ingestión diaria de alcohol superior a 50 gramos en la mujer y 70 gramos en el hombre (una copa de licor o un combinado tiene aproximadamente 40 gramos de alcohol, un cuarto de litro de vino 30 gramos y un cuarto de litro de cerveza 15 gramos). El alcoholismo parece ser producido por la combinación de diversos factores fisiológicos, psicológicos y genéticos.

Es un trastorno primario y no un síntoma de otras enfermedades o problemas emocionales. La química del alcohol le permite afectar casi todo tipo de célula en el cuerpo, incluyendo las que se encuentran en el sistema nervioso central. En el cerebro, el alcohol interactúa con centros responsables del placer y otras sensaciones deseables; después de la exposición prolongada al alcohol, el cerebro se adapta a los cambios producidos por el alcohol y se vuelve dependiente a ellos. Para las personas que sufren de alcoholismo, el tomar se convierte en el medio principal a través del cual pueden interactuar con personas, trabajo y vida. El alcohol domina su pensamiento, emociones y acciones.

Todos los alcohólicos se enfrentan a los mismos problemas básicos, ya sea que estén mendigando por el valor de una cerveza o se encuentren ocupando un puesto ejecutivo en una gran compañía.

Una vez que el alcoholismo se ha apoderado de un individuo, no puede decirse que la víctima esté cometiendo una falta moral. En ese estado, el alcohólico no puede valerse de su fuerza de voluntad, porque ya ha perdido la facultad de decidir si usa el alcohol o si se abstiene de él.

Etapas del alcoholismo

Etapa 1

En la primera etapa el individuo:

  1. Bebe demasiado en todas las reuniones.
  2. Aumenta su tolerancia y la frecuencia de la ingestión.
  3. Bebe con rapidez.
  4. Sufre lagunas mentales.
  5. Siente preocupación por beber.
  6. Bebe furtivamente.

    Etapa 2

    Durante esta etapa el individuo:

  7. Manifiesta un cambio en la actitud y la forma de beber.
  8. Sufre pérdida de control.
  9. Bebe en la mañana para curarse la curda.
  10. Siente aumento del impulso sexual y, al mismo tiempo, impotencia o frigidez.
  11. Inventa un sistema de pretextos.
  12. Sufre por los reproches de la familia.
  13. Derrocha.
  14. Muestra agresividad y conducta antisocial.
  15. Siente remordimientos persistentes después de las borracheras.
  16. Hace intentos de dejar de beber.
  17. Cambia su modo de beber.
  18. Ocasiona la pérdida de sus amistades.
  19. Siente resentimiento.
  20. Pierde su trabajo, o cambia frecuentemente de trabajo.
  21. Su familia se aparta, forma una unidad defensiva, y cambia de hábitos respectos a las amistades y a la comunidad.
  22. Piensa en el escape geográfico.
  23. Recurre al ocultamiento.

    Etapa III

    En esta etapa el individuo:

  24. Casos que pueden producirse en cualquier momento: hospitalización, divorcio, accidentes y arrestos.
  25. Sufre borracheras prolongadas.
  26. Pierde la tolerancia al alcohol.
  27. Le lleva más tiempo recuperarse de una borrachera.
  28. Padece temores indefinidos.
  29. Se derrumba su sistema de pretextos.
  30. Tal vez tenga que ser recluido en una institución mental.

¿Qué es un alcohólico?

Es una persona que sufre una enfermedad, el alcoholismo. Esta persona no puede mantener su forma de beber bajo control, aunque le haga daño a su salud, a su empleo, a su mente y familia.

El alcohólico se caracteriza por depender del alcohol, tanto física como psíquicamente, y la incapacidad de detenerse o abstenerse. La falta de la bebida provoca síntomas de abstinencia.

Al principio el alcohólico puede aparentar una alta tolerancia al alcohol, consumiendo más y mostrando menos efectos nocivos que la población normal. Más adelante, sin embargo, el alcohol empieza a cobrar cada vez mayor importancia, en las relaciones personales, el trabajo, la reputación, e incluso la salud física. El paciente pierde el control sobre el alcohol y es incapaz de evitarlo o moderar su consumo.

¿Es lo mismo un alcohólico que una individuo que se embriaga?

No. Es importante diferenciar entre una intoxicación aguda y el alcoholismo como dependencia del alcohol. Un período aislado de embriaguez no hace a un sujeto alcohólico.

Ordinariamente, el consumidor fuerte de alcohol "aguante más" (tolera) que la persona que no acostumbra a beber. En ésta aparecerá más rápida y fácilmente la borrachera. Pero también se da el caso de alcohólicos en grados avanzados que con una cantidad reducida de alcohol manifiestan signos de embriaguez.

¿Puede un alcohólico volver a beber "normalmente"?

Hasta donde ha podido determinarse, ningún alcohólico ha vuelto a dejar de serlo. El solo hecho de haberse abstenido del alcohol durante varios meses o años, nunca ha sido suficiente para que un alcohólico pueda beber "normalmente" o socialmente. Una vez que el individuo ha traspasado la frontera entre beber mucho y beber irresponsablemente, no puede volver atrás. Pocos son los alcohólicos que deliberadamente tratan de beber hasta hallarse en apuros, pero los apuros y molestias parecen ser la consecuencia inevitable que espera a los alcohólicos. Después de abstenerse por algún tiempo, puede pensar que no corre peligro experimentando con unas cuantas cervezas o unos pocos vasos de vino suave. Puede engañarse con la falsa idea de que si sólo bebe un poco con las comidas, evitará meterse en problemas. Pero no tardará en verse nuevamente en las garras del alcohol, aunque con toda sinceridad desee limitarse a beber con moderación y en reuniones de sociedad.

El alcohólico nunca será capaz de controlar el alcohol durante un período de tiempo apreciable. Eso deja abiertos dos caminos: dejar que la enfermedad siga empeorando progresivamente, con todas sus terribles consecuencias, o abstenerse totalmente del alcohol y desarrollar una nueva manera de vivir constructivamente.

¿Cómo se puede saber si alguien es alcohólico?

Muchas veces es difícil, con frecuencia esta enfermedad se desarrolla lentamente. Pueden pasar años antes que una familia se de cuenta de que alguien necesita ayuda.

Aquí hay unas señales típicas:

  • Promesas de tomar menos.
  • Discusiones sobre la bebida.
  • Acusaciones y negaciones sobre los hábitos de beber.
  • Perdidas de conciencia.
  • No hacer caso o evitar responsabilidades.
  • El adicto a la bebida no puede recordar lo que pasó mientras estaba bebiendo.
  • Ansiedad.
  • Temores.

¿Se puede curar un alcohólico?

El alcohólico es un individuo que padece de una enfermedad para la cual no se conoce curación alguna -es decir, ninguna curación que les haga posible beber con moderación por un largo período de tiempo, como puede una persona no alcohólica. Debido a que es una enfermedad -una compulsión física más una obsesión mental por la bebida- el alcohólico tiene que aprender a mantenerse completamente alejado del alcohol para poder llevar una vida normal.

Fundamentalmente, el alcoholismo es un problema de salud -una enfermedad física y emocional- más que una cuestión de insuficiente fuerza de voluntad, o debilidad moral.

Algo que todos los alcohólicos parecen tener en común es que, con el tiempo, su manera de beber empeora. No existe ninguna evidencia segura de que una persona que bebía alcohólicamente haya podido volver al moderado beber social por mucho tiempo. No se puede ser "un poco alcohólico". Ya que la enfermedad progresa por etapas, algunos alcohólicos manifiestan síntomas extremos más que otros. No obstante, una vez que cruzan la frontera del alcoholismo, los bebedores problema no pueden volver atrás.

Causas y efectos del alcoholismo

Causas

El tan sólo tomar de manera regular y consistente durante un transcurso de tiempo puede ocasionar una sensación de dependencia y síntomas de supresión durante los períodos de abstinencia; esta dependencia física, sin embargo, no es la única causa del alcoholismo. Los estudios con personas que sufren enfermedades crónicas que han tomado medicamentos contra el dolor por mucho tiempo, han mostrado que una vez la persona resiste el proceso de supresión física, a menudo pierde el deseo por las drogas que estaba tomando. Para que una persona se vuelva alcohólica, por lo general se deberán tener en cuenta otros factores biológicos, genéticos, culturales y psicológicos.

La mayoría de los expertos concuerda en que los de factores más comunes son:

  • Evasión: la bebida se puede usar como un medio para excluir de la mente problemas desagradables en vez de hacerles frente.
  • Soledad: la bebida se puede usar para disminuir el dolor causado por tener pocas amistades, mudanzas frecuentes, no tener "raíces", separación de los seres queridos, etc..
  • Miedo: la bebida puede darle a las personas tímidas, inseguras o amenazadas, un falso sentido de confianza en sí mismos y seguridad.
  • Falta de control emocional: puede parecer que la bebida alivia los problemas que uno sufre en sus relaciones con otras personas.

Problemas familiares que pueden incidir en que una persona se transforme en alcohólico

  • Culpabilidad
  • Vergüenza
  • Rencor
  • Inseguridad
  • Delincuencia
  • Problemas económicos
  • Maltrato físico

Efectos

El alcohol produce sobre el organismo un efecto tóxico directo y un efecto sedante; además, la ingestión excesiva de alcohol durante periodos prolongados conduce a carencias en la nutrición y en otras necesidades orgánicas, lo cual complica la situación. Los casos avanzados requieren hospitalización. Los efectos sobre los principales sistemas del organismo son acumulativos e incluyen un amplio rango de alteraciones en el aparato digestivo, entre las que destacan las úlceras de estómago y de duodeno, la pancreatitis crónica y la cirrosis hepática, así como lesiones irreversibles en los sistemas nerviosos central y periférico. Pueden llegar a producirse desmayos, alucinaciones e intensos temblores, síntomas del síndrome de abstinencia alcohólica más grave, y el delirium tremens, que puede ser mortal a pesar del tratamiento adecuado; esto último contrasta con los síndromes de abstinencia de drogas como la heroína, que aunque muy aparatosos rara vez son fatales. Se ha demostrado en fechas recientes que la ingestión de alcohol durante la gestación, incluso en cantidades moderadas, puede producir daños graves en el feto, especialmente retraso en el desarrollo físico y mental; la forma más grave de este retraso, poco frecuente, se llama síndrome de alcoholismo fetal.

El alcohol se incorpora rápidamente al torrente sanguíneo. A nivel del Sistema Nervioso Central, provoca depresión de las funciones de autocontrol y autocrítica, disminuye la coordinación motriz y afecta la respiración y la circulación.

Los efectos crónicos pueden ser:

  • Trastornos severos de la conducta y de la comunicación, tanto afectiva como social
  • Disminución de las facultades mentales y obsesión por la ingesta de alcohol
  • Trastornos en la sexualidad
  • Lesiones orgánicas, como gastritis, úlceras, pancreatitis aguda y crónica, cirrosis hepática, infertilidad, etc..

Síndrome de abstinencia

Los efectos del síndrome de abstinencia son:

  • Delirium tremens:
    • desorientación (confusión mental);
    • hiperactividad;
    • fiebre;
    • insomnio;
    • deshidratación (sudoración);
    • taquicardia.
      • Convulsivo:
    • convulsiones violentas intercaladas con períodos pasivos.
  • Alucinación alcohólica:
    • delirium tremens;
    • alucinaciones pronunciadas (en especial auditivas);
    • temor;
    • los restantes signos del delirium tremens.
  • Estupor y coma alcohólico:
    • hábito alcohólico;
    • somnolencia.

Es de importancia vital establecer el diagnóstico, para realizar el tratamiento adecuado.

Tratamiento

El tratamiento primario comienza con el reconocimiento del alcoholismo como un problema que necesita atención específica, en vez de considerarlo secundario a otro problema subyacente como se hacía antaño. Se están desarrollando rápidamente residencias especializadas para su tratamiento y unidades específicas en los hospitales generales y psiquiátricos. A medida que la sociedad se conciencia de la verdadera naturaleza del alcoholismo, disminuye su consideración como estigma social, los enfermos y sus familias lo ocultan menos y el diagnóstico no se retrasa tanto. Los tratamientos más precoces y mejores están produciendo unas altas y esperanzadoras tasas de recuperación.

Además de resolver las complicaciones orgánicas y los cuadros de abstinencia, el tratamiento pasa por los consejos y entrevistas individualizados y por las técnicas de terapia de grupo encaminadas a conseguir una abstinencia no forzada de alcohol y otras drogas. La abstinencia es el objetivo deseado, a pesar de que algunas opiniones muy discutidas manifiestan que es posible volver a beber con moderación en sociedad sin peligro. La adicción a otras drogas, sobre todo tranquilizantes y sedantes, es muy peligrosa para los alcohólicos. El Antabús, fármaco que produce intolerancia grave al alcohol, se utiliza a veces como adyuvante. Alcohólicos Anónimos, grupo de apoyo para enfermos sometidos a otros tratamientos, puede servir a veces para la recuperación sin necesidad de recurrir al tratamiento psiquiátrico formal.

Alcohólicos anónimos

Alcohólicos anónimos es una comunidad de hombres y mujeres que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema común y ayudar a otros a recuperarse del alcoholismo.

El único requisito para ser miembro de A.A. es el deseo de dejar la bebida. Para ser miembro de A.A. no se pagan honorarios ni cuotas; se mantienen con sus propias contribuciones.

A.A. no está afiliada a ninguna secta religiosa, partido político, organización o institución alguna; no desea intervenir en controversias; no respalda ni se opone a ninguna causa.

Su objetivo primordial es mantenerse sobrios y ayudar a otros alcohólicos a alcanzar el estado de sobriedad.

Alcohólicos Anónimos también se puede definir como una sociedad compuesta por más de 2,000,000 de alcohólicos recuperados en los Estados Unidos, Canadá y otros países. Estos hombres y mujeres se reúnen en grupos locales que cuentan con un puñado de miembros en algunos lugares y con centenares de personas en las ciudades más grandes.

A su vez, Alcohólicos Anónimos desarrollo las Doce Tradiciones que ayudarían a un alcohólico a recuperarse:

1. Nuestro bienestar común debe tener la preferencia; la recuperación personal depende de la unidad de A.A.

2. Para el propósito de nuestro grupo solo existe una autoridad fundamental: un Dios amoroso tal como se exprese en la conciencia de nuestro grupo. Nuestros líderes no son más que servidores de confianza. No gobiernan.

3. El único requisito para ser miembro de A.A. es querer dejar de beber.

4. Cada grupo debe ser autónomo, excepto en asuntos que afecten a otros grupos de A.A. o a A.A. considerado como un todo.

5. Cada grupo tiene un solo objetivo primordial: llevar el mensaje al alcohólico que aún está sufriendo.

6. Un grupo de A.A. nunca debe respaldar, financiar o prestar el nombre de A.A. a ninguna entidad allegada o empresa ajena, para evitar que los problemas de dinero, propiedad y prestigio nos desvíen de nuestro objetivo primordial.

7. Todo grupo de A.A. debe mantenerse completamente a sí mismo, negándose a recibir contribuciones de afuera.

8. A.A. nunca tendrá carácter profesional, pero nuestros centros de servicio pueden emplear trabajadores especiales.

9. A.A. como tal nunca debe ser organizada; pero podemos crear juntas o comités de servicio que sean directamente responsables ante aquellos a quienes sirven.

10. A.A. no tiene opinión acerca de asuntos ajenos a sus actividades; por consiguiente su nombre nunca debe mezclarse en polémicas públicas.

11. Nuestra política de relaciones públicas se basa más bien en la atracción que en la promoción; necesitamos mantener siempre nuestro anonimato personal ante la prensa, la radio y el cine.

12. El anonimato es la base espiritual de todas nuestras Tradiciones, recordándonos siempre anteponer los principios a las personalidades.

Alcoholismo en los adolescentes.

¿Una enfermedad o un entretenimiento?

El consumo de bebidas alcohólicas ha sido siempre fuente de graves problemas, pero en la época actual sus efectos negativos se han agravado por circunstancias nuevas. Una de ellas es que las bebidas alcohólicas se han popularizado rápidamente entre los adolescentes y cada vez son más jóvenes las personas que beben. Las causas que llevan a consumir alcohol a la juventud son múltiples y variadas.

Para algunos, significa el falso atractivo de entrar en el mundo de los adultos y romper con las pautas que marcan el universo de la niñez. Para muchos más, en cambio, no hay verdadera diversión sin alcohol de por medio, y ello porque el alcohol, aun consumido en pequeñas cantidades, estimula la corteza cerebral y vuelve a las personas más desenfadadas y ocurrentes. El problema es que tras esos primeros efectos de euforia aparece una pérdida de autocontrol y las personas asumen conductas que sin el catalizador etílico no serían capaces de adoptar.

El alcohol ingerido en forma abusiva constituye un factor denominador común en muchos de los graves problemas que enfrenta la sociedad Argentina.

Nuestro país tiene más de 1.265.000 alcohólicos mayores de 16 años, pero lo sintomático del futuro nada promisorio es que tiene más de 800.000 menores de entre 12 y 15 años que ya consumen alcohol regularmente.

En la provincia de Buenos Aires la encuesta anual realizada por la Spadla el año último arrojó que el 75% de los bonaerenses comienza con las bebidas alcohólicas antes de los 18 años.

Esta precocidad pone de manifiesto una situación de aceleramiento en la reducción de la edad de inicio: el 35% comienza a beber entre los 16 y 18 años; el 31% lo hace entre los 13 y los 15; en tanto, hay un 9% que actualmente experimenta con el alcohol antes de esa edad.

El abuso de alcohol en los menores se encuentra instalado y socialmente aceptado. Se ha resuelto impulsar una fuerte ofensiva contra la venta de alcohol a menores en la provincia de Buenos Aires.

Hasta hace algún tiempo, y no sin cierta condescendencia, esta nociva costumbre fue considerada una moda temporaria que más tarde o más temprano -como tantas otras-, terminaría por extinguirse. Esa actitud permisiva tuvo graves consecuencias: la afición por el alcohol se ha convertido en un hábito que tiene hondo enraizamiento en las franjas más jóvenes de la sociedad.

Cualquier transeúnte puede presenciar el desalentador espectáculo de menores que beben en la vía pública, en algunos casos refugiándose en los umbrales y en otros a la vista y paciencia de los demás. ¿Cómo obtienen las bebidas a pesar de las reglamentaciones vigentes?. Éstas son reiteradamente violadas porque nadie se preocupa por hacerlas respetar. A ello se suman otros dos factores: el cuidado despreocupado de los respectivos núcleos familiares y el desmedido afán de lucro de ciertos comerciantes a los cuales tiene sin cuidado el daño que provocan.

Al traspasar los límites de una ingesta moderada y esporádica, los bebedores de alcohol -tanto más cuando se trata de jóvenes- se arriesgan a transformarse en adictos.

Las cifras del consumo juvenil comienzan a ser preocupantes por su progresivo asentamiento y, sobre todo, por las pocas barreras capaces de contrarrestar su incidencia.

Las estadísticas nos indican que la droga está presente en muchos ámbitos antes incontaminados, sobre todo en los juveniles, donde el camino de introducción es preparado por el consumo desmedido del alcohol.

El alcohol representa una droga "lícita" con la cual se inician los jóvenes en el vicio adictivo porque es barato, accesible y socialmente aceptado. Las organizaciones criminales lo utilizan como una puerta a nuevas experiencias dado que trabaja abriendo brechas en las que se infiltra, gradualmente, el concepto de iniciación en el consumo.

El exceso en el consumo de alcohol suele ser el primer paso antes de probar la marihuana o la cocaína. El alcohol es, en muchos casos, el camino a la droga y muchísimos jóvenes han comenzado a transitarlo.

En Al-Anon, asociación que agrupa a los familiares de alcohólicos, afirman que antes lo más común era hablar de mujeres e hijos de alcohólicos. Pero cada vez es más frecuente ver padres, amigos y maridos, ya que en los últimos años se incrementó el número de adolescentes y mujeres que tienen problemas con el alcohol.

Por ese motivo, fundaron grupos de padres donde es posible compartir experiencias.

¿Culpas de la sociedad...?

Las bebidas alcohólicas suelen aparecer asociadas con el éxito social, en los negocios o en el deporte. Los momentos más románticos se acompañan con vino o champagne. La cerveza patrocina al seleccionado nacional de fútbol... Y la lista podría seguir indefinidamente.

Muchas cosas generan que el adolescente beba, entre ellas la presión de los grupos de adolescentes. A menudo, el consumo de alcohol es exaltado como un reto que convierte el abuso en un falso valor.

Hay, además, una cultura que favorece el consumo del alcohol. Además, muchos de los espectáculos deportivos, que tienen por mayoría de público gente joven, tienen como publicidad marcas de conocidas bebidas alcohólicas, y sin ir muy lejos, la selección nacional tiene como patrocinio la marca de cerveza más conocida de la Argentina.

Conclusión

Muchos de nosotros recordamos aquellas estrofas del poeta cuando evocaba: "Juventud, divino tesoro. Te vas para no volver..."

La juventud es una etapa muy importante de la vida en la que hombres y mujeres se van descubriendo en forma espontánea y rápida a ellos mismos. Algunos lo hacen sin grandes tropiezos, avanzando en la formación de la personalidad que les permitirá ser, ya mayores, gente útil a la sociedad de la que formarán parte.

Otros, en cambio, no tendrán tan feliz destino y se verán acorralados por circunstancias poco favorables y a veces tristes. Entre ellos están los alcohólicos predispuestos tempranamente a que esta terrible enfermedad los atrape en esa etapa jovial de sus vidas.

Los caminos que los llevan a vivir experiencias tan desgraciadas son muchas y variadas. Pero actualmente el mundo que nos toca compartir está demostrando que el alcoholismo ya se ha instalado con vigor en la juventud, sumiéndola en cruentas circunstancias que, años atrás, estaban reservadas a gente de mayor edad.

También estamos asistiendo a la triste evidencia de que el alcoholismo ya ha dejado de ser una cosa propia y casi exclusiva de los hombres. Hoy son muchas las mujeres que lo padecen y, entre ellas, la franja que incluye a las jóvenes se muestra sin ningún disimulo.

El alcohol al conducir

Los accidentes de tránsito representan un grave problema de salud pública y son motivo de preocupación de las autoridades sanitarias de todo el mundo.

En efecto la falta de educación vial tanto del conductor como del peatón, la inobservancia de las reglas de tránsito, el exceso de velocidad y el consumo exagerado de bebidas alcohólicas por conductores y peatones hechos a veces en forma desaprensiva y otras con total ignorancia del riesgo que ello implica. Son las causales más frecuentes de la gran cantidad de casos que se registran en todo el mundo.

Los accidentes de tránsito causan más muerte de jóvenes que los homicidios y suicidios. En estas situaciones, el alcoholismo es la mayor causa de muerte entre los 18 y los 30 años, representando el 32,5% mientras que el 14,8% de las víctimas tiene menos de 17 años.

Sin embargo, la ebriedad no es lo peor. Lo peligroso aparece cuando una persona ha consumido suficiente alcohol para pensar que se encuentra bien, aunque en realidad no sepa bien qué está pasando a su alrededor: es, por ejemplo, cuando alguien cree que está en capacidad de conducir un vehículo o de jugar con un arma. Las estadísticas demuestran claramente la incidencia que tienen las bebidas alcohólicas -cuando son consumidas en exceso- en los accidentes de tránsito o de otro tipo. Además, la relación entre alcohol y enfermedades de transmisión sexual es innegable, pues una persona alcoholizada pierde las inhibiciones y el sentido de la realidad y es capaz de llevar a efecto acciones que de otra manera nunca ejecutaría.

Muchos han sido los intentos ensayados para disminuir y controlar el consumo de alcohol entre los jóvenes, sin demasiado éxito hasta el momento. Normas que prohíben el expendio de bebidas alcohólicas a menores de 18 años o en espectáculos deportivos o en estaciones de servicio son algunas de las disposiciones que se han transformado en letra muerta no sólo porque casi nadie las acata sino, lo que es peor aún, porque nadie las hace cumplir.

Vivimos en una sociedad en la que sobran las excusas para beber. El trabajo educativo tendrá que contribuir a fortalecer la autoestima de los adolescentes y a que comprendan los efectos reales del alcohol y los peligros a que se exponen. Es necesario desechar la comodidad que lleva a no enfrentar el tema con decisión y a dejar las cosas como si se tratara de "travesuras juveniles", cuando en realidad está de por medio, en muchos casos, la vida de los adolescentes.

Con el objeto de establecer el número de conductores que han hecho consumo de bebidas alcohólicas antes de guiar su vehículo y cuántos entre ellos lo hacen en un estado de alcoholización tal que representa un serio riesgo de accidente, se ha desarrollado un programa de investigación estadística y etá auspiciado por la Secretaría de Estado de Salud Pública de la Nación.

Este sistema permita, en forma directa, evaluar con cierta aproximación la alcoholemia del sujeto investigado pudiendo obtenerse distintos resultados que se expresan de la siguiente manera:

NEGATIVO Alcoholemia 0 ó menor de 300 mg/l

POSITIVO + Alcoholemia entre 300 y 700 mg/l

POSITIVO + + Alcoholemia alrededor de 700 mg/l

POSITIVO + + + Alcoholemia superior a 800 mg/l

Luego de la primera etapa, los resultados en adolescentes son fueron por demás significativos en los casos de alcoholización peligrosa. Así comprobamos que del total de las pruebas tomadas en adolescentes, el 21% de as practicadas los días hábiles, el 27% de las de los días sábado y el 22,8% de las de los días feriados dieron niveles de alcoholización POSITIVO + + y + + +, lo que implica un serio riesgo de accidente.

Cuando el adolescente manifestaba haber tomado alguna bebida alcohólica se le requirió obre el tipo de la misma y las respuestas fueron las siguientes; vino 39,2% ; whisky 25,4% ; cerveza 6,7% ; otras bebidas 6,1% y mezcla de bebidas (la mayor de los whisky y vino) 22,6%.

A su vez, otro dato a tener en cuenta en cuanto al alcohol, es el horario:

Anexos

Anexo 1

Encuesta para adolescentes sobre alcoholismo

1. Edad

2. Nombre

3. Sexo

4. ¿Tomás alcohol?

a. Sí

a. No

5. ¿Cuándo?

a. Todos los días

b. Varias veces por semana

c. Cuando salís o te juntas con amigos

d. En ocasiones especiales

6. ¿Por qué empezaste?

a. Por curiosidad

b. Por imitar a alguien

c. Porque quisiste

7. ¿Por qué lo haces?

a. Por diversión

b. Por vicio

c. Para no ser menos

d. Por gusto

e. Otras

8. ¿Qué bebidas tomas?

a. Bebidas típicas (léase cerveza, vino, gancia, etc)

b. Mezclas, tragos

c. Bebidas blancas

d. Aperitivos

e. Todas

9. ¿Qué opinión tienen tus padres con que tomes alcohol?

a. Lo saben pero no lo aceptan

b. Lo saben y lo aceptan

c. Lo permiten

d. No lo saben

Resultados de la encuesta

1

2

3

4

5

6

7

8

9

17

Rodrigo

M

a

b

c

D

a

b

18

Dalmiro

M

a

c

c

D

b

a

18

Darío

M

a

c

a

D

b

b

17

Mariano

M

a

c

c

D

e

c

18

Carlos

M

a

c

c

D

a

a

17

Maximiliano

M

a

b

a

D

e

c

19

Juliana

F

a

d

a

D

a

c

17

Vanesa

F

b

------

------

------

------

------

17

Fernando

M

a

a

c

D

a

b

15

Mariana

F

a

d

c

D

c

b

15

Leonardo

M

a

a

c

A

a

a

16

Victoria

F

a

c

c

D

c

c

18

Lucas

M

a

b

c

D

a

c

17

Ana

F

a

c

a

A

e

a

18

Laura

F

a

c

c

D

a

d

17

Romina

F

a

c

c

D

e

a

13

Beatriz

F

b

------

------

------

------

------

13

Luz

F

a

c

a

D

a

c

14

Martín

M

a

c

a

A

a

d

14

Malena

F

a

c

a

A

a

d

15

Soledad

F

b

------

------

------

------

------

16

Natalia

F

a

c

c

D

e

c

19

Gisele

F

a

d

c

A

c

a

19

Ivana

F

a

a

c

D

a

c

16

Matías

M

a

a

a

D

e

c

19

Andrés

M

b

------

------

------

------

------

20

Mariano

M

a

b

c

D

e

c

21

Pablo

M

a

d

c

D

b

b

13

Soledad

F

a

c

c

D

e

c

14

Federico

M

a

a

a

A

a

a

Total de encuestados

30

15 hombres y 15 mujeres

De 30 encuestados de entre 13 y 21 años

Cantidad por sexo

4

No toman alcohol

1 hombre y 3 mujeres

26

Si lo hacen

14 hombres y 11 mujeres

De los 26 que sí toman, lo hacen

5

Todos los días

4 hombres y 1 mujer

4

Varias veces por semana

4 hombres

13

Cuando salen o se juntan con amigos

5 hombres y 8 mujeres

4

En ocasiones especiales

1 hombre y 3 mujeres

Empezaron por

9

Por curiosidad

5 hombres y 4 mujeres

0

Por imitar a alguien

--------

17

Porque quisiste

9 hombres y 8 mujeres

La razón por que lo hacen

6

Por diversión

3 hombres y 3 mujeres

0

Por vicio

-------

0

Para no ser menos

-------

20

Por gusto

11 hombres y 9 mujeres

0

Otras

-------

Prefieren tomar

12

Bebidas típicas (lease cerveza, vino, gancia, etc)

7 hombres y 5 mujeres

3

Mezclas, tragos

3 hombres

3

Bebidas blancas

3 mujeres

0

Aperitivos

-------

8

Todas

4 hombres y 4 mujeres

Sus padres.....

7

Lo saben pero no lo aceptan

4 hombres y 3 mujeres

5

Lo saben y lo aceptan

4 hombres y 1 mujer

11

Lo permiten

5 hombres y 6 mujeres

3

No lo saben

1 hombre y 2 mujeres

Conclusión

Si hay que sacar una conclusión sobre esta encuesta, uno debería decir que, primero que nada, sólo un pequeño porcentaje de los encuestados no toma alcohol (tres mujeres y un hombre) lo que parecería mucho si uno se guía por lo que ve. Creemos que muchos adolescentes toman, y sólo excepciones no lo hacen.

En cuanto al resto de la encuesta, uno ve que las diferencias casi no existen; pareciera ser que las mujeres toman más bebidas blancas que los hombres y estos más tragos que las mujeres; aparte de eso, hay una mínima diferencia entre la situación con los padres, ya que en el caso de las mujeres, lo aceptan menos.

Si debiéramos seguir agregando opiniones a la conclusión, podríamos decir que no todos fueron totalmente honestos en esta encuesta, ya que estamos convencidos que existen casos de personas que comenzaron a tomar para imitar a sus amigos o compañeros, o que en ocasiones lo hacen porque todos lo hacen; no parece posible que dada la casualidad de que hay una fiesta, todo el mundo desee tomar.

Otra cosa que se relaciona con la cantidad o más bien la frecuencia del consumo, es que muchos exageran para hacerse los vivos, ya que es considerado un logro tomar mucho sin emborracharse. Esto parece ilógico, ya que es mucho mejor emborracharse con poco (o mejor aún no hacerlo) ya que esto demuestra que el organismo lo rechaza más al alcohol, que nuestro organismo está más sano.

Frecuencia de consumo entre los adolescentes

Anexo 2

Para tener en cuenta

A partir de la existencia de sólo ½ g/l. de alcohol en sangre, todo individuo presenta:

  • Reflejos menos rápidos.
  • Tiempo de reacción visual y auditivos prolongados.
  • Disminución del campo visual, esto es, de la visión panorámica, lo que dificulta la percepción de obstáculos laterales.
  • Trastornos ópticos que si viaja de noche, harán más difícil conducir.
  • Falso sentido de la velocidad y del riesgo.

No debe creerse que esta cifra (1/2 gramo de alcohol por litro de sangre) corresponde a una ebriedad manifiesta; todo lo contrario, con ella el individuo se halla en un ligero estado de alcoholización y esto lo hace sentirse "eufórico" en "plena forma" o aún en "super forma". Si se tratara de un conductor que guiara su vehículo con esa leve alcoholización, la misma sería suficiente para hacerlo tener menos temor, ser más arriesgado y, por consecuencia, estar más propenso a un accidente. Para llegar a este estado no es necesario beber excesivamente.

No escapara al buen criterio el gran peligro que implica conducir en estas condiciones, sobre todo si se reflexiona respecto a los trastornos señalados producidos por cifras igual o aún menores de alcohol en la sangre.

Anexo 3

Entrevista a un miembro de Alcohólicos Anónimos (Identidad anónima)

N: ¿Cómo hago para saber que soy alcohólico?

MAA: Si en repetidas ocasiones bebes más de lo que planeas o queres beber, si te metes en líos o si perdes parcialmente la memoria cuando bebes, puede que seas alcohólico. Sólo vos podes decidirlo. Ningún miembro de A.A. te dirá si lo sos o no.

N: ¿Qué puedo hacer si me preocupa mi manera de beber?

MAA: Buscá ayuda. Alcohólicos Anónimos te puede ayudar.

N: ¿Al asistir a una reunión de A.A. me compromete en algo?

MAA: No. A.A. no lleva archivos de sus miembros, ni constancia de quiénes asisten a las reuniones. No tiene que revelar nada sobre sí mismo. Nadie le molestará si usted no quiere seguir asistiendo.

N: ¿Qué pasa si encuentro en A.A. a gente que conozco?

MAA: Tendrán el mismo motivo para estar allí que usted tiene. No revelarán su identidad a gente ajena a la Comunidad. En A.A. puede guardar su anonimato tanto como usted desee. Esta es una de las razones por las que nos llamamos Alcohólicos Anónimos.

N: ¿Qué pasa en una reunión de A.A.?

MAA: Una reunión de A.A. puede tomar diferentes formas; no obstante, en cualquier reunión, vas a ver a alcohólicos hablar acerca de los efectos que la bebida tenía en sus vidas y en sus personalidades, de las medidas que tomaron para ayudarse a sí mismos, y de las formas en que hoy llevan sus propias vidas.

N: ¿Cómo puede esto ayudar cuando uno tiene un problema con la bebida?

MAA: Sabemos lo que es ser adicto al alcohol, y no poder cumplir con las promesas de dejar de beber que hacemos a otros o a nosotros mismos. No somos terapeutas profesionales. Lo único que nos capacita para ayudar a otros a recuperarse del alcoholismo es el hecho de que nosotros mismos hemos dejado de beber; así, los bebedores problema que se dirigen a nosotros saben que la recuperación es posible, porque encuentran a gente que la ha logrado.

N: ¿Por qué siguen asistiendo los A.A. a las reuniones después de estar curados?

MAA: Creemos que no existe una curación para el alcoholismo. Nunca podremos volver a beber normalmente, y nuestra capacidad para mantenernos alejados del alcohol depende del mantenimiento de nuestra salud física, mental y espiritual. Podemos lograr esto asistiendo regularmente a las reuniones, y poniendo en práctica lo que aprendemos en ellas. Además, descubrimos que, si ayudamos a otros alcohólicos, nos ayudamos a nosotros mismos a mantenernos sobrios.

N: ¿Cómo puede uno hacerse miembro de A.A.?

MAA: Sos miembro de A.A. si lo decis y cuando lo digas. El único requisito para ser miembro de A.A. es el deseo de dejar la bebida. Y muchos de nosotros, cuando nos acercamos por primera vez a A.A., no estábamos muy entusiasmados al respecto.

N: ¿Cuánto cuesta ser miembro de A.A.?

MAA: No hay honorarios ni cuotas para ser miembro de A.A. Generalmente, el grupo de A.A. hace una colecta durante la reunión para cubrir sus gastos, como, por ejemplo, el alquiler del local, el café, etc. Todos los miembros son libres de contribuir con lo que deseen o puedan.

N: ¿Es A.A. una organización religiosa?

MAA: No. Ni está afiliada a ninguna organización religiosa.

N: Sin embargo, se habla mucho de Dios, ¿no?

MAA: La mayoría de los miembros de A.A. cree que hemos encontrado la solución de nuestro problema con la bebida, no por nuestra propia fuerza de voluntad, sino mediante un poder superior a nosotros mismos. Muchos lo llaman Dios; otros consideran al grupo como su poder superior y otros no creen en este poder. Dentro de A.A., se puede acomodar a gente de las más diversas tendencias, tanto creyentes como no creyentes.

N: ¿Puedo llevar a mi familia a una reunión de A.A.?

MAA: Los parientes y amistades son bienvenidos a las reuniones abiertas de A.A. Pero para eso hay que pedir información con su contacto local.

N: ¿Qué consejos dan ustedes a los principiantes?

MAA: Según nuestra experiencia, los individuos que se recuperan en A.A. son los que:

  1. se alejan de la primera copa;
  2. asisten regularmente a las reuniones de A.A.;
  3. se unen a la gente de A.A. que ha logrado mantenerse sobria durante algún tiempo;
  4. tratan de poner en práctica el programa de recuperación de A.A.

N: ¿Cómo puede uno ponerse en contacto con A.A.?

MAA: Busca "Alcohólicos Anónimos" en tu guía de teléfonos. Los teléfonos están atendidos por voluntarios de A.A., a quienes les agrada poder responder a sus preguntas o ponerle en contacto con alguien que pueda hacerlo. Si no existe un servicio telefónico de A.A. cerca tuyo, llamá o escribí a la Oficina de Servicios Generales.

Bibliografía

  • M. Barderi, f. Cuniglio, E. Fernández, S. Nahabedian, S. Querol. Educación para la salud, Buenos Aires, Ediciones Santillana S.A., 1994.
  • Enciclopedia Microsoft Encarta, Edición Básica
  • El Alcoholismo y los alcohólicos, Alcohólicos Anónimos S.A.
  • Informe de la Secretaría de Prevención y Asistencia de las Adicciones, Año 1 - número 2 - Julio - Agosto de 2001.
  • Informe del Comité de expertos de la OMS en la Serie de Informes técnicos núm. 650 ORGANIZACIÓN MUDIAL DE LA SALUD. GINEBRA 1.980
  • Revista del Sector Educación para la Salud de la Secretaría de Estado de Salud Pública, N°44 – 1979 – Buenos Aires – Argentina.
  • Nota "Los efectos del alcohol, sección Opinión, Editorial II, Diario Clarín, 13.11.2001
  • Nota "El alcohol enferma también a la familia del bebedor", sección Información General, Diario El Día, 12.11.2001.
  • Nota "El abuso de alcohol en menores", sección Opinión, Editorial II, Diario La Nación, 24.05.2001.
  • Nota "Los jóvenes y el consumo de alcohol", sección Opinión, Editorial II, Diario La Nación, 19.11.00.
  • Nota "El alcohol y los jóvenes", sección Opinión, Diario La Nación, 14.08.00.
  • Nota "El alcohol atrapa a los adolescentes", sección Información General, Diario La Nación, 27.07.00.
  • Nota "Jóvenes, alcohol y violencia", sección Información General, Diario La Nación, 22.11.98.

 

 

 

Integrantes del grupo:

BARDIERA, Rodrigo

HARIYO, Maximiliano

Jaquenod DE Giusti, Carolina

NÁPOLI, Horacio


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