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Aprende a pensar el texto como instrumento de conocimiento

Enviado por almipaz



Partes: 1, 2

  1. Introducción
  2. Aprende a pensar el texto
  3. Enseñanza de la lectoescritura
  4. Enseñar a pensar
  5. Pensar para crear
  6. Comprensión y teoría de las seis lecturas
  7. Cómo ayudar a los niños a amar la lectura
  8. Perfil del profesional que necesitan las empresas
  9. Texto y argumentación
  10. Funciones de las partículas y los enlaces en las proposiciones.
  11. El texto y el concepto
  12. El texto y la lógica proposicional
  13. Construcción del conocimiento
  14. Texto y competencia moral
  15. Pensamiento y escritura proposicional
  16. El razonamiento en el párrafo
  17. EL análisis y la síntesis
  18. El texto y la puntuación
  19. Competencias en el proceso educativo
  20. Trece estrategias para la composición de ensayos.
  21. Bibliografía
  22. Tendencias del tercer milenio
  23. Taller de Ideas previas
  24. Pensar con todo el Cerebro
  25. "Atrévete a pensar" Kant
  26. El ordenador de ideas
  27. Organización de la información
  28. La elaboración de mentefactos

 

PRESENTACIÓN

Es posible propiciar el pensar desde la misma Universidad. Es decir, enseñar a pensar para valorar la vida. También es posible generar una nueva actitud de pensar que promueva el respeto por los principios y valores universales, si enseñamos de tal forma que orientemos hacia un proceso auténtico y autónomo de pensar, si dejamos de controlar excesivamente, si permitimos que el alumno pueda pensar por cuenta propia. ¿Cómo debiéramos proceder para que realmente el estudiante piense, y que no siga ejecutando los mismos modelos o estereotipos que sigue repitiendo en forma rutinaria en el colegio? ¿Qué debemos hacer o cómo debemos cambiar para que efectivamente valore el pensar como su principal tarea como educando y descubra por sí mismo el valor formativo del pensar?.

Cuando un estudiante tiene la grata oportunidad de disfrutar del pensar por sí mismo, es como si descubriera un mundo que había estado oculto en forma inexplicable para él, ya que el complejo institucional -su marco de referencia- en el que supuestamente se ha educado, no ha estado orientado o más bien lo ha excluido- porque no lo exigía o promovía o porque directamente lo reprimía- impidiendo pensar, criticar e interrogar.

Uno de los retos mayores que enfrenta la educación moderna, está relacionada con los procesos del pensamiento y promoción del desarrollo integral del educando. En tal sentido, el presente libro aparte de los criterios pedagógicos ofrece a los estudiantes una metododología para la comprensión de la lectura y la adquisición de nuevos conocimientos, que se resume en el "como ingresar al mundo del texto y salir de él sin lastimarse".

La principal actividad de la universidad debe ser enseñar a pensar, a comprender e interpretar el mundo, y es la lectura el medio privilegiado, indispensable para el desarrollo de las operaciones intelectuales. La lectura de reseñas, relatorias, informes, artículos científicos y ensayos, requiere de múltiples habilidades relacionadas con las operaciones del pensamiento; fundamentales para el desarrollo intelectual del joven estudiante.

Teniendo en cuenta los anteriores conceptos he elaborado el presente manual y tiene como objetivo ayudar a aquellas personas que necesitan mejorar la competencia de lectura y escritura durante los primeros semestres en la universidad.

La primera parte del libro presenta los elementos básicos para interpretar, comprender y asumir el texto como instrumento de conocimiento, se conceptuaaliza en torno al texto argumentativo. La segunda parte aborda el estudio teórico y práctico de la producción de ensayo; se presentan trece estrategias para su composición. La tercera parte es toda una reflexión sobre la universidad que soñamos: integral, humanista, comprometida con la ciencia y la academia. La cuarta parte es un manual para la formación de lectores y ejercicios para pensar con todo el cerebro. La quinta parta el ordenador de ideas.

Las reflexiones presentes, no pretenden responder los interrogantes arriba mencionados, tampoco contribuir propiamente a una respuesta concreta a los mismos, sino continuar la discusión en torno a una Universidad razonante y poder, además, enunciar otros problemas implícitos en el proceso lector y que en nuestro medio están evidenciándose cada vez más, haciendo ineludible una reforma curricular y el logro de un nuevo proyecto educativo. Centrado en el hacer académico y en la responsabilidad intelectual.

Al hacerse cada vez más evidente la crisis que el asumir esta reflexión implica para la Universidad se plantea además lo que ha afectado y condicionado el cuestionado modelo de enseñar vigente al estudiante que hoy tenemos: acrítico, indisciplinado, despolitizado, con la inercia manifiesta de su minoría de edad y con una actitud contestaría y aversiva hacia todo lo que para él representa academia y estudio.

El Autor

OBJETVO GENERAL DEL MANUAL

Hacer de la lectura y la escritura herramientas fundamentales en los procesos preliminares de la investigación, el diseño de proyectos de vida, construcción de conocimiento e interpretación de contextos sociales o pedagógicos.

INTRODUCCIÓN

La inducción universitaria, busca comprometer al estudiante y hacerle entender que su vida ha dado un gran giro de trescientos sesenta grados con su ingreso a la Universidad. Es trascendental que el "primíparo" comprenda que sus intereses ya no son los mismos y sobre todo que debe asumir una mayor responsabilidad con sus sueños, un comportamiento más abierto con el estudio. En su nueva vida él debe pensar el mundo, pensar el país y por encima de todo pensarse él, a través de un proyecto de vida.

Ser estudiante universitario requiere de un gran tesón, dedicación exclusiva con referencia a su visión profesional. Sin duda alguna, durante el primer semestre se experimentan cambios significativos en la dinámica de la vida del estudiante. Se entra a tener una fuerte interacción con las materias de estudio, con los compañeros, con los profesores y con la universidad.

Es un imperativo. Practicar una disciplina deportiva, conocer e identificarse con la filosofía de la universidad, también es trascendental conocer sus espacios físicos, las diferentes facultades, sus directivos. Es decir familiarizarse con la cultura empresarial universitaria.

Sólo se obtendrán grandes resultados si hay claridad con los compromisos universitarios. Porque, si el estudiante está congestionado por otros compromisos, presionado con otros intereses, agobiado por cansancio físico o intelectual no disfrutará de una vida universitaria esplendorosa.

Hacer parte de un grupo es una oportunidad para integrarse, formar parte de un equipo es una de las experiencias más plenas en la vida académica; es en el trabajo en equipo donde se desarrolla la simpatía, la empatía y sobre todo se establece la sinergia necesaria que permite potenciar el hacer y el crecer. El equipo debe discutir, debatir, proponer, realizar trabajos y sustentar sus experiencias.

Asistir a las cátedras en forma regular y puntual es un factor decisivo para la comprensión, la ilación, la interpretación de los conocimientos. Son también compromisos tener una participación activa, compartir ideas, aportar experiencias, realizar talleres, consultas documentarias, visitar la biblioteca; para consultar libros, revistas, artículos y demás cosas útiles en todo proceso de aprendizaje. De lo que se trata de construir un nuevo pensamiento autónomo, comprometido con la academia; capaz de visionar un mundo mejor.

Posiblemente lo que más cambia en la vida académica son los hábitos de estudio. El estudiante debe asumir nuevos hábitos de lectura, nuevas metodologías de estudio y sobre todo mucha responsabilidad con la escritura. En todos los casos debe ser constante, perseverante.

Los nuevos hábitos deben imprimirle a la mente creatividad, desarrollar la habilidad para solucionar problemas, flexibilidad para adaptarse a las nuevas circunstancias, sensibilidad frente a los problemas y sobre todo originalidad en sus propuestas.

Otras de las cosas que debe desarrollar el estudiante universitario es la capacidad de abstracción, de análisis, de inducir, deducir y de síntesis. El estudiante debe ser comunicativo pero lo más importante es cambiar, modificar su conducta de tal manera que pueda antes que comprender, vivir la belleza; antes que interpretar, sentir lo bueno y antes que razonar, descubrir lo verdaderamente útil de vivir y gozar la vida.

Llegar a la universidad no es simplemente adaptarse a un nuevo espacio físico, es prediponerse a la asimilación de nuevos valores, éticos, estéticos, sociales, económicos y sobre todo asumir responsabilidades académicas. Ingresar a la universidad es dejar los uniformes del colegio y vivir una nueva experiencia, más plena y comprometida en la construcción del proyecto de vida.

Quien entra a la universidad debe ser capaz de estructurar nuevas amistades, de establecer mejores relaciones interpersonales tanto con los jóvenes como con sus nuevos maestros. Debe ser consciente que durante estos cinco o más años se tallará el futuro profesional que necesita el país. Por tal motivo debe aspirar a recibir lo mejor para dar lo mejor a la sociedad.

Estas son algunas reflexiones básicas para tener un buen desempeño en la universidad. El propósito de la inducción es abrir el corazón para soñar la vida; sensibilizar el cerebro para despertar en la vivencia de un mundo tallado por un nuevo hombre. Recuerde, ser buen estudiante es tener alas para volar y pies de plomo para cristalizar los sueños. El buen estudiante asume el papel de líder creativo, innovador. Aprovecha las oportunidades donde otros sólo ven obstáculos y considera el texto como el principal instrumento de conocimiento.

Parte I

APRENDE A PENSAR EL TEXTO

COMO INSTRUMENTO DE CONOCIMIENTO

  • Una reflexión sobre el acto de leer y escribir en la Universidad.
  • Estrategias para la comprensión, interpretación y composición de textos.

I

Texto y conocimiento

"El intelectual tiene, pues, la tarea más difícil

que se haya presentado nunca en la historia

de la cultura: resistir a todas las fuerzas que

degradan la reflexión y ser capaz de dirigir su

reflexión hacia las aportaciones capitales de las

ciencias contemporáneas con el fin de intentar

pensar el mundo, la vida, el ser humano, la

sociedad".

(Edgar Morín, Mis demonios, 1995)

La mejor experiencia que puede tener un estudiante que ingresa por primera vez a la universidad, sin duda, es el familiarizarse con las disciplinas propias del área por las que opta. Por lo tanto, debe iniciarse en la lectura y relectura de los textos y escritos que le permitan acceder al conocimiento específico y general de la carrera que ha elegido. Durante esta primera etapa, no es corriente que los catedráticos de las llamadas Áreas profesionalizantes acompañen a los estudiantes en los procesos de leer, interpretar, comprender y producir discursos escritos. Ellos sólo se limitan a desarrollar o planear sus cátedras con métodos tradicionales y prácticas consuetudinarias, como la magistral, la conferencia de expertos, los talleres de impacto, las lecturas obligadas, las consultas bibliográficas y las dinámicas de salón, experiencias que no van más allá de la simple transmisión de información y no contribuyen a la producción de nuevos conocimientos.

Los alumnos que inician estudios superiores, en general, evaden los textos filosóficos, científicos y los de profundidad cultural, por la infundada creencia de que los escritos filosóficos son aburridos; los científicos, pesados, y los de profundidad cultural, poco prácticos. De todos modos, en realidad no logran develar su saber y, mucho menos, interpretar sus hipótesis. Ignoran que los instrumentos más importantes en los procesos del aprendizaje universitario, son: la deducción, la inducción, el análisis y la síntesis y que dichas operaciones intelectuales sólo son posibles potencializando las habilidades de lectoescritura.

Los procesos de trabajo lecto-escritural confirman que el estudiante cuando aborda ensayos o artículos científicos, (cuando se trata de hallar en ellos sus hipótesis o tesis) demuestra una sorprendente incapacidad de comprender e interpretar, que se refleja, también, en la imposibilidad de escribir textos argumentativos. Es a través de la lectura y de la escritura como se ejercita la interpretación y el pensamiento lógico. Es por medio de ella como se forman los investigadores. Un buen lector de textos científicos es aquel que sabe leer literalmente un texto y agrega su saber de escucha.

La lectura es un proceso productivo entre el texto, que es fuente de conocimiento, y el interlocutor, que aporta saberes en la medida en que ha realizado una interpretación en el sentido fuerte, como diría Estanislao Zuleta.

Las áreas del Proyecto Educativo de la Universidad tienen el compromiso de la formación de la persona y le corresponde al componente de Construcción del Pensamiento acompañar al estudiante en esta dura tarea de alfabetizar en la competencia lectora y promocionar la escritura como máxima manifestación de la inteligencia humana.

El docente de Construcción del Pensamiento debe persuadir al estudiante de las disciplinas con componente científico, social, económico, político, administrativo y de las ramas de la salud, para que asuma el texto no como simple documento de información, sino como instrumento de conocimiento, de tal manera que aprenda a descubrir lo mejor de la vida y abrir la mente al conocimiento y, sobre todo, abrir los ojos a la cultura de la humanidad.

El gran propósito, es entregar herramientas para que el joven estudiante ingrese al mundo del texto y pueda salir de él sin lastimarse; es decir, sin imposición, pero, eso sí, descubriendo sus hipótesis, descubriendo el edificio conceptual que subyace al interior del ensayo y que lo determina. El objetivo general, enseñar a pensar el texto como instrumento del conocimiento. Por lo tanto, es preciso comprender que él se construye a partir de macroproposiciones; unas, denominadas argumentales, que tienen la tarea de explicar y sustentar las tesis; otras, que por su naturaleza de causalidad, concluyen y se desprenden de las proposiciones mayores; y otras, que simple y llanamente definen términos o conceptos.

El proceso didáctico y de aprendizaje es contemplar que el texto se codifica a partir de ideas mayores y también se decodifica o se desentraña por medio del análisis de las mismas. Todo texto presenta una organización gramatical: fonemas, morfemas, palabras, frases y oraciones y siendo las proposiciones las que constituyen el tejido lógico y coherente de pensamientos del autor.

Leer y escribir es utilizar el diálogo con el otro o con otros en la solución de problemas, de modo que sea a través de la argumentación como se logran acuerdos, y son las hipótesis y las sugerencias las alternativas de solución. De cualquier forma, la competencia racional y argumental es el fundamento para alcanzar el conocimiento; premisa esencial para la superación de los problemas.

Abordar el texto como instrumento del conocimiento es hacer de la lectura y la escritura una actividad esencial en función de construir conceptualizaciones sobre la naturaleza, la sociedad y sobre los proyectos de vida. Para pensar bien, hay que leer y escribir bien; es decir, para construir simbólicamente el mundo, reconstruir la cultura, expresar emociones y sentimientos, debemos usar la lectura y la escritura como actividades que confronten nuestro mundo cultural y social; o como herramientas para conocer sus problemas, o medios para expresar soluciones.

Las clases de primaria y del bachillerato, se realizan talleres de lectura y redacción; generalmente se ejercitan en función de memorizar o retener el sentido de lo que el autor quiso decir. También se conocen las nuevas propuestas de lectura rápida, fundamentadas en la técnica de cómo leer un amplio grupo de palabras en pocos minutos y lograr una vasta información: ¿Qué personajes había, cuál era el nombre del protagonista, en qué secuencia se encontraban, qué quiso decir el autor, etc.?, Método que no trasciende por su baja competencia interpretativa.

Zuleta, citando a Nietzsche en la conferencia "Sobre la Lectura", afirma que este tipo de profesores y sus alumnos no sólo están de afán, sino que también tienen la ilusión de haber aprendido sin haber interpretado todavía. Y frente a esta ilusión, plantea que los libros buenos no han sido escritos para lectores fáciles o que estén de afán, sino para lectores que tengan temperamento de vacas y sean capaces de ejercitar la paciencia de rumiar.

Dice Zuleta: "Leer, interpretar es trabajar; es someter el texto, un libro, párrafo por párrafo a una interpretación en el sentido fuerte y no propiamente examinar cuál es la intención del autor, para acomodarnos a su ideología. Cuando enfrentamos un texto efectivamente tenemos un código, el del texto, pero no tenemos un código común. Al iniciar no podemos identificar un código propio del texto. Las palabras tienen, sin duda, un sentido, pero en un libro cada palabra se define por las relaciones con las demás, es decir, el contexto".

Leer no es fácil, lo recuerda Zuleta, y cada libro tiene su enigma y sólo lo descifra el buen lector; por eso dice que hay que leer a la luz de un problema, hay que trabajar e investigar; por tal razón toda lectura es una búsqueda para aclarar un interrogante que nos debe interesar. En nuestra época, hay muchos libros en busca de lectores y parece que los lectores se extinguen. El problema es también cultural. En el siglo XIX sólo unos cuantos sabían leer; en el siglo XX con todos los esfuerzos civilistas no fue posible que todos lo hicieran; en este nuevo milenio no es suficiente leer, se requiere de interpretación, de aprehensión del conocimiento y, sobre todo, de producción de nuevo conocimiento y éste no es posible sin la escritura como medio de divulgación del conocimiento.

Nacemos y aprendemos a hablar como lo hacen nuestros padres, vecinos y profesores. Vamos al jardín de infantes; luego, a la escuela; posteriormente, al colegio y, allí, seguimos campantes y tranquilos; vemos los libros como cosas raras. Ingresamos a la universidad y todo sigue igual, nos gusta vivir del cuento y la tradición oral. Nos disgusta la lectura y la escritura. Esta es una de las causas de nuestro atraso industrial, comercial, científico y tecnológico. No tenemos muchos investigadores; a los jóvenes no les gusta leer, menos escribir o discutir las ideas; y en todos los casos nos conformamos con los informes del profesor o de los medios de comunicación.

No podremos superar el atraso tecnológico con los pobres conocimientos que adquirimos en las escuelas, colegios y las universidades, que no tienen como fundamento la investigación, la lectura y la escritura. Sin compromiso con el texto como instrumento del conocimiento, estaremos alejados de la realidad. Los jóvenes creen que los conocimientos no requieren de esfuerzo y que se pueden adquirir en la cafetería, en internet, en el supermercado, en los pasillos o en la televisión; por esa razón, no critican, no interpretan y no crean conocimiento.

Jaime Alberto Vélez refiriéndose a las dificultades de lectura y la producción de ensayos plantea: "La incapacidad académica para acceder a esta forma de escritura no debería entenderse como falta de información sobre sus técnicas específicas, sino como un fracaso del sistema educativo en general. Para escribir un ensayo se requiere un ser humano bien informado, con sensibilidad y criterio propio".

La lectura, la comprensión y la interpretación son ejes esenciales del que hacer universitario, pero no hay lectura sin escritura y es el Ensayo la más importante forma de producción intelectual. El estudiante que no se atreve a ensayar, no arriesga, y quien no arriesga, sólo reproduce el discurso del establecimiento o, como diría Zuleta, la ideología dominante.

Quiero destacar, en síntesis, que el maestro universitario, cualquiera que sea su disciplina: académica, científica o tecnológica, debe mostrarse dispuesto a acompañar a los estudiantes en los procesos de formación de la competencia lectora y escritural. Él debe asumir el compromiso de enseñar a pensar el texto como instrumento de conocimiento, debe motivar a la producción de escritos. En tal sentido, debe ser un indagador permanente, un investigador, un provocador de interrogantes, un analista y, sobre todo, un profesional ético, comprometido en la construcción de una nueva sociedad.

II

Enseñanza de la lectoescritura

"Ninguna imaginación para innovar,

poca voluntad para trabajar y completa

falta de audacia para investigar, forma

una receta infalible para producir pobreza"

Komosuke Matsushita

Todos los docentes, independientemente de su área específica de formación, por el hecho de ser profesionales comprometidos con la educación humanista e integral, tienen una inmensa responsabilidad ética con los estudiantes y con la sociedad. Les corresponde preparar y educar, no sólo en lo referente al conocimiento específico, sino también en lo moral y en el humanismo; es tarea de todos: educar para la autonomía intelectual y, sobre todo, para la formación de los cuadros que la sociedad necesita.

El estudiante por el hecho de ser joven es poseedor de un inmenso potencial creativo que, desafortunadamente, no aprovecha por la falta de acompañamiento por parte de los docentes de las áreas profesionalizantes, y que en la práctica, empieza a perder desde el momento de su ingreso a la escolaridad. Desde que aparece la oralidad, nos empobrecemos en el ámbito de la lectura y de la escritura, porque pensamos que con hablar es suficiente; en tal sentido, nos llenamos de una cantidad de categorías prestadas; no dejamos que la realidad nos exprese sus secretos; no somos sensibles a toda gama de mensajes que podríamos descubrir sólo con interpretar un texto. Cuando aparece el "discurso de opinión", perdemos la potencialidad de leer y de escribir, creemos que con hablar es suficiente. Propongo en este escrito hacer un llamado a que recuperemos de una manera plena la posibilidad de edificar conocimientos a partir de ver el texto como instrumento de conocimiento. Sólo aprendiendo a leer, aprendemos a interpretar, y es ésta sin duda, la forma más elevada de creatividad para la construcción de un nuevo pensamiento.

Álvaro Díaz reconoce que en el medio académico es motivo de preocupación el serio problema que enfrentan muchos estudiantes, e inclusive algunos profesionales respecto a los procesos de lectura y escritura. Partiendo de esas dificultades lanza su propuesta "Aproximación al texto escrito" y pretende acercar al lector a la utilización eficaz del lenguaje como medio de adquisición, apropiación y aplicación de todo conocimiento.

La escritura la define como una labor difícil para la mayoría de las personas, por factores psicológicos, cognoscitivos, lingüísticos y retóricos. Es decir, por la falta de confianza, por carencia de conocimientos, la baja competencia analítica y retórica. El mismo Álvaro Díaz hace referencia al proceso de la construcción del texto en el que se da la invención, redacción, evaluación, revisión y edición. Culmina diciendo que "La lectura y la composición son dos actividades estrechamente relacionadas, de modo que lo que se afirma en una de ellas tiene que ver con la otra. Por eso, antes de aprender a escribir es preciso aprender a leer". Si no se fomenta el hábito de leer, no es posible dominar los protocolos de la competencia de la composición de escritos.

Dado que los enfoques y metodologías tradicionales no han contribuido a resolver el problema, creemos que mediante el desarrollo de pensamiento, como herramientas para mejorar la comprensión lectora y para motivar la producción de escritos que expresen propósitos claros, argumentos coherentes y sustenten hipótesis, es como se deben interpretar las nuevas estrategias encaminadas a considerar los textos como instrumentos de conocimiento.

Las tipologías discursivas: la reseña, la entrevista, el artículo periodístico, el ensayo; la novela, el cuento, la poesía..., van desde la opinión hasta las formas híbridas, como el ensayo, hasta la escritura artística, como la poesía. Todas ellas son escritos que exigen una buena lectura. Veamos, por ejemplo, el caso del ensayo. Esta forma discursiva es utilizada desde hace muchos años y sus grandes maestros en el mundo son: Francis Bacón, considerado el más grande ensayista, y Michael de Montaigne, inventor de éste género entre los clásicos; en el ámbito de América Latina tenemos a Jorge Luis Borges, Alfonso Reyes, Pedro Enríquez Ureña, José Carlos Mariátegui, Octavio Paz; en Colombia, sin duda, están: Baldomero Sanín Cano y Gustavo Cobo Borda, quienes han cultivado en forma destacada esta tipología discursiva.

El Ensayo es un sistema de escritura híbrida, porque exige del autor indagar, investigar con detenimiento sobre el tema a expresar y, sobre todo, calidad en la argumentación de las tesis. Los buenos ensayos se cuidan de lo que dice y cómo lo dicen. Como técnica hay que seguir algunos pasos en su elaboración. De acuerdo con Fernando Vásquez Rodríguez, "El ensayo, diez pistas para su composición" presentamos una síntesis en forma propositiva del documento citado:

P1. Un ensayo es una mezcla entre el arte y la ciencia.

P2. Un ensayo no es un comentario, sino una reflexión.

P3. Por eso, el ensayo se mueve más en los juicios y en el poder de los argumentos.

P4. Un ensayo es un discurso pleno y coherente.

P5. El ensayo requiere del buen uso de los conectores.

P6. Los conectores son como las bisagras, los engarces necesarios para que el Ensayo no parezca desvertebrado.

P7. Existen conectores de relación, de consecuencia, de causalidad; los hay también para resumir o para enfátizar.

P8. Gracias a la coma y al punto y coma, el ensayo respira.

P9. Cuando un ensayo es de dos o tres páginas sobran los subtítulos.

P10. Al escribir ensayos, comprobamos nuestra "lucidez" o nuestra "torpeza mental".

P11. El ensayo " cuestiona y diluye" las verdades dadas.

P12. El ensayo saca a la ciencia de su "excesivo" formalismo y pone a la lógica al alcance del arte.

P13. La esencia del ensayo radica en su capacidad de juzgar.

P14. Los ensayistas de oficio saben que las verdades son provisionales.

P15. Las partes del ensayo deben estar interrelacionadas.

P16. El ensayo –puro ejercicio del pensar- es el reflejo del propio pensamiento. -PROPOSICIÓN TESIS-

El ensayo es un texto, generalmente breve, que expone, analiza o comenta una interpretación personal, sobre un determinado tema: histórico, filosófico, científico, literario, etc. En él predomina el personal y subjetivo juicio del autor. Para los efectos de la propuesta de ensañar a pensar el texto como instrumento del conocimiento, consideramos que el ensayo, por ser la tipología textual reina, todos los docentes deben motivar su lectura, análisis, interpretación, comprensión y, sobre todo su construcción, porque su objetivo es defender una tesis y lograr que el lector adhiera a ella; exige un gran rigor de pensamiento lógico y una gran organización de sus partes. Para lograrlo se debe utilizar un léxico preciso, directo; con preguntas que generen expectativas y citas textuales de autoridades en el tema, que respalden los argumentos de quién escribe.

La mayoría de los textos complejos pertenecen al género ensayo argumental y se encuentran articulados por cuatro categorías: a) planteamiento del problema, b) formulación de la hipótesis, c) demostración por medio de argumentos y d) comprobación o refutación de la hipótesis. La recomendación más importante sobre cómo ser buenos lectores o escritores, viene desde el hacer: se aprende a hacer, haciendo; se aprende a escribir, escribiendo. Decirlo es muy fácil, pero quien ha entrado en la práctica de la escritura sabe que se "domina" poco a poco, pero volviéndola una rutina, un hacer diario. Los buenos escritores son el producto de un proceso y no por generación espontánea. Sucede lo mismo con otras manifestaciones artísticas; se pasa del boceto, al lienzo y de allí a los modelos hasta lograr la pintura terminada.

La escritura como proceso tiene algunos pasos a seguir que Daniel Cassany en el libro "La cocina de la escritura" recomienda un decálogo de la redacción:

P1. No tenga prisa. Date tiempo para reflexionar sobre lo que quieres decir y hacer.

P2. Utiliza el papel como soporte. Has notas, listas y esquemas.

P3. Elabora borradores, reescribe, emborrona.

P4. Piensa en tu audiencia. Escribe para que puedan entenderte.

P5. Deja la gramática para el final. Fíjate primero en lo que quieres decir.

P6. Dirige conscientemente tu composición. Planifica la tarea de escribir.

P7. Fíjate en los párrafos: que se destaque la unidad de sentido y de forma que sean ordenados, que empiecen con la frase principal.

P8. Repasa la prosa, frase por frase, cuando hayas completado el escrito. Cuida de que sea comprensible y legible.

P9. Ayuda al lector a leer. Fíjate que la imagen del escrito sea esmerada. Ponle márgenes: subtítulos, números, enlaces...

P10.Deja reposar tu escrito en la mesita. Déjalo leer a otra persona

Una persona es inteligente cuando puede leer, interpretar, comprender y escribir; que pueda expresar en símbolos para su descendencia lo que pensó que era importante. El ser humano fue un animal que evolucionó, hasta que aprendió a hablar y, de esta forma, dio rienda suelta a su pensamiento, y con ello aprendió a estampar en símbolos en las piedras, en las cortezas de los árboles, en los muros de las cuevas, lo que imaginaba. Por tal razón, el surgimiento de la escritura divide la historia en un antes y un después. Cuando el hombre pudo registrar lo que hacía, se desarrolló la civilización, como la máxima expresión de la cultura.

El habla es una competencia importante para vivir y comunicarse, pero no es suficiente; es preciso desarrollar otra competencia más exigente: la lectura. Por ello, hay que buscar los libros, la lectura le permite ingresar al ser humano al mundo del saber social. Recordemos que casi toda la cultura de la humanidad no sólo se expresa en hábitos y costumbres, sino que también está almacenada en bancos de información, llamados libros. Ignorar los libros es desconocer lo bueno, lo bello y lo útil de la cultura universal y local.

Cuando alguien escribe, está convirtiendo en objeto aquello que sabe o acaba de descubrir. Está poniendo a disposición de otros su saber o unos saberes de otros. De ahí que, el buen lector disfruta en la aventura de leer; vive y se sumerge en otro paisaje. Si lee libros científicos, tecnológicos, artísticos, humanistas, filosóficos o cualquiera que sea su naturaleza, puede encontrar en ellos una importante fuente para el desarrollo de los conocimientos y el afinamiento de la inteligencia.

La presentación de un ensayo, requisito para el nombramiento de profesores en el período del 2001-B sobre áreas de especialización o sobre la filosofía del proyecto o sobre cualquier tema que pueda ser considerado un aporte epistemológico, pedagógico o tecnológico, es la medida más trascendental en la historia de la corporación universitaria. Como es evidente, tal solicitud busca sanamente obligar a los docentes de la Universidad Santiago de Cali ingresar al mundo del texto – se sabe de docentes que solicitan ensayos como requisitos para evaluar cuando nunca han publicado o escrito uno- y generar una amplia producción de escritos porque en las universidades donde sus maestros no escriben difícilmente florece la investigación y la ciencia.

Complicada la situación para aquellos docentes que se resisten a ingresar al mundo de la lectura y de la escritura. Por consiguiente se hace necesario desarrollar un amplio plan para capacitar a los profesores en las habilidades y destrezas argumentativas. En tal sentido, a manera de recomendación general, propongo que se realicen seminarios de composición, talleres de teoría de la argumentación, concursos de ensayos, y se establezca un atractivo programa de estímulos para que los profesores escriban sin el temor que causa la imposición; invitar al cambio de actitud frente al libro y que éste se refleje en los acompañamientos a los estudiantes en los procesos de la lectura y la escritura por parte de todo el profesorado.

III

Enseñar a pensar

"Frente a los numerosos desafíos del porvenir,

la educación constituye un instrumento indispensable

para que la humanidad pueda progresar hacia

los ideales de paz, libertad y justicia social".

Jacques De Lors

Cuando a George Steiner, una de las mentes más lúcidas de finales del siglo XX, le preguntaron qué era para él una Universidad, respondió, que humildemente las consideraba como "Casas para aprender a leer". Esta respuesta humilde y portentosa nos recuerda que leer es un ejercicio serio complejo y muchas veces doloroso; leer sólo es posible para quien acepta la sensación de riesgo, quien tiene espíritu de aventura y pensamiento crítico.

La Universidad Santiago de Cali ha incorporado la cátedra de lectura, escritura, teoría de la argumentación y epistemología a través del área humanista de Construcción del Pensamiento porque es consecuente con Visión y Misión: "Ser escuela para la formación de proyectos de vida en continuo crecimiento (...) y "Avanzar cada día en el conocimiento y el amor haciendo de la vida un permanente aprendizaje" (...) Su objetivo supremo es formar humanistas con una sólida formación científico profesional, hombres autónomos con espíritu emprendedor y líderes en las grandes exigencias de los nuevos tiempos.

La relación entre la necesidad de leer, escribir y las urgencias academicistas no han sido fáciles; mientras que la lectura y la escritura es reconocida por los catedráticos humanistas e intelectuales como urgente y trascendental; los profesionalizantes más preocupados por la formación técnica y el conocimiento específico han presentado el acto de leer, escribir e interpretar como un hecho fácil que no amerita el esfuerzo de la dirección del proyecto y sugieren su eliminación a cambio de más información específica y profesionalizante.

Existen muchas razones para saludar el ingreso de la Santiago a la era de la lectura inteligente como la denominan los especialistas de la pedagogía conceptual, primero porque la motivación es abordar el texto como instrumento del conocimiento. Segundo porque se interpreta la lectura como el preámbulo de la investigación y tercero porque se trata de hacerle frente al analfabetismo funcional y a la ignorancia conceptual que cada día aniquila las posibilidades intelectuales de las nuevas generaciones, y en cuarto lugar porque la cátedra no busca fabricar pensamiento en serie sino construir pensamiento autónomo de la ideología dominante, en otras palabras enseñar a pensar para cambiar la topografía del dolor que causa la ignorancia, es brindarle a los jóvenes la oportunidad de superar sus carencias conceptuales.

Construcción del Pensamiento es la llave maestra del Proyecto Educativo Institucional Santiaguino que se sustenta en el compromiso de enseñar a pensar de acuerdo con las exigencias modernas, –con rigor científico- a estudiantes y profesionales deseosos de convertirse en lectores críticos, sensibles, autónomos y aspirantes a construir un mundo alejado del atraso. Por tal motivo tienen razón quienes sostienen que leer, pensar y escribir, son la misma cosa, porque quien sabe leer un texto, no puede ignorar el contexto y no son nuestros ojos los que leen sino todo nuestro ser. Por eso es claro el doctor Ricardo Maya Correa - inspirador del proyecto- cuando argumenta: - "Pensamiento y Acción"- página 72 la necesidad de aprender a leer, a escribir, a razonar la lectura y, concluye afirmando que el objetivo es construir criterios propios y tesis dentro del derecho a pensar libremente.

El estudiante universitario debe aprender a leer no sólo los textos, sino también la realidad del país, de la región, para luego presentar formulas de solución a los problemas, cualquiera que estos sean. Recordemos que no leer es aprender a perderse lo mejor de la vida, es también aprender a desconocer las leyes del universo y de la vida, es cerrar la mente al conocimiento. No leer es aprender a ignorar todo lo que está escrito. En cambio, leer es abrir los ojos a la cultura de la humanidad.

La propuesta de la lectura y la escritura categorial que orienta la actual dirección del área de Construcción del Pensamiento, no es la única interesada en enseñar a pensar y la superación del analfabetismo funcional; pero si una de las más serias, que confrontadas a las exigencias actuales responde con rigor metodológico a las necesidades de formar estudiantes y profesionales críticos, sensibles, autónomos.

Finalmente, pensar el texto como instrumento del conocimiento, hacer de la lectura el preámbulo para la investigación, pensar y escribir, debe ser una propuesta didáctica que brinde a los estudiantes y profesionales universitarios instrumentos, herramientas adecuadas en los procesos de la construcción de un nuevo pensamiento, en los procesos de la construcción de una nueva sociedad.

Algunos propósitos específicos de la propuesta:

  • Que el estudiante desarrolle y ejercite la capacidad de razonar la lectura.
  • Que desarrolle pensamiento crítico y creativo.
  • Que haga del texto un instrumento del conocimiento.
  • Que aprenda a pensar lógica y consistentemente.
  • Que desarrolle la capacidad de explicar, interpretar y descubrir.
  • Que logre la coherencia actitudinal entre el actuar y el pensar.
  • Que piense por sí mismo, con autonomía intelectual y espíritu democrático.
  • Que desarrolle habilidades para entender, analizar, comprender, interpretar lo que lee y pueda expresar con claridad – oral o por escrito- sus ideas, sustentar sus hipótesis.

 

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