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El neumático en accidentología vial




Enviado por pgscarpellino



Partes: 1, 2

    Indice
    1.
    Introducción.

    2. El caucho, la base del
    neumático.

    3. Estructura de los
    neumáticos.

    4. Tipos de
    neumáticos
    .

    6. Funciones del
    neumático.

    7. Adherencia
    8. Flexibilidad.
    9. Deriva.
    10. Presión de
    inflado
    .
    11. Mantenimiento de los
    neumáticos.

    12.
    Conclusiones.

    13. Bibliografia
    consultada
    .

    1. Introducción.

    Por el hecho de ser el elemento del vehículo que
    toma contacto con la vía, el neumático es, sin
    lugar a dudas, el órgano vital más influyente en la
    génesis del accidente.
    El neumático nació destinado a proporcionar mayor
    confort a los vehículos, que en principio estaban dotados
    de ruedas rígidas y más tarde de ruedas provistas
    de una envuelta de goma. La situación actual ha variado,
    el confort ha pasado a segundo plano, ante la importancia que la
    seguridad ha
    tomado. Los vehículos en el presente tienen tantas
    posibilidades de adquirir grandes velocidades, que
    resultaría totalmente inconsecuente proyectar las bandas
    de la rodadura con la idea primitiva de amortiguar los vaivenes
    producidos por las irregularidades de la carretera.
    Es uno de los elementos que más progresión
    técnica ha tenido en los últimos años del
    automóvil.]
    Los neumáticos, sobre todo los empleados en los
    vehículos pesados y especiales, pueden suponer desembolsos
    económicos considerables. Por eso, existe una cierta
    tendencia a aprovechar al máximo su rendimiento y evitar
    gastos de
    mantenimiento
    Esta decisión puede afectar de modo notable al componente
    de la seguridad, puesto que la vejez del
    neumático incide básicamente en sus prestaciones,
    como más adelante veremos.

    2. El caucho, la base del
    neumático.

    Caucho o Hule, sustancia natural o
    sintética que se caracteriza por su elasticidad,
    repelencia al agua y
    resistencia
    eléctrica. El caucho natural se obtiene de un
    líquido lechoso de color blanco
    llamado látex, que se encuentra en numerosas plantas. El
    caucho sintético se prepara a partir de hidrocarburos
    insaturados.
    En estado natural, el caucho aparece en
    forma de suspensión coloidal en el látex de plantas
    productoras de caucho. Una de estas plantas es el árbol de
    la especie Hevea Brasiliensis, de la familia de
    las Euforbiáceas, originario del Amazonas. Otra planta
    productora de caucho es el árbol del hule, Castilloa
    elastica, originario de México (de
    ahí el nombre de hule), muy utilizado desde la
    época prehispánica para la fabricación de
    pelotas, que se utilizaban en el juego de
    pelota, deporte religioso
    y simbólico que practicaban los antiguos mayas. Indonesia,
    Malaysia, Tailandia, China e
    India producen
    actualmente alrededor del 90% del caucho natural.
    El caucho en bruto obtenido de otras plantas
    suele estar contaminado por una mezcla de resinas que deben
    extraerse para que el caucho sea apto para el consumo. Entre
    estos cauchos se encuentran el guayule, la gutapercha y la
    balata, que se extraen de ciertos árboles
    tropicales.

    Para recoger el látex de las
    plantaciones, se practica un corte diagonal en ángulo
    hacia abajo en la corteza del árbol. El corte tiene una
    extensión de un tercio o de la mitad de la circunferencia
    del tronco. El látex exuda desde el corte y se recoge en
    un recipiente. La cantidad de látex que se extrae de cada
    corte suele ser de unos 30 ml. Después se arranca un
    trozo de corteza de la base del tronco para volver a tapar el
    corte, normalmente al día siguiente. Cuando los cortes
    llegan hasta el suelo, se deja
    que la corteza se renueve antes de practicar nuevos cortes. Se
    plantan unos 250 árboles por hectárea, y la cosecha
    anual de caucho bruto en seco suele ser de unos 450 kg por
    hectárea. En árboles de alto rendimiento, la
    producción anual puede llegar a los
    2.225 kg por hectárea, y se ha conseguido desarrollar
    ejemplares experimentales que alcanzan los 3.335 kg por
    hectárea. El látex extraído se tamiza, se
    diluye en agua y se trata con ácido para que las
    partículas en suspensión del caucho en el
    látex se aglutinen. Se prensa con unos
    rodillos para darle forma de capas de caucho de un espesor de
    0,6 cm, y se seca al aire o con humo
    para su distribución.
    Durante la mayor parte del siglo XIX, los
    árboles tropicales de América
    del Sur continuaron siendo la fuente principal de
    obtención del caucho. En 1876, el explorador
    británico Henry Wickham recolectó unas 70.000
    semillas de H. brasiliensis y, a pesar del rígido embargo
    que había, logró sacarlas de contrabando fuera de
    Brasil.
    Consiguió germinarlas con éxito
    en los invernaderos de los Reales Jardines Botánicos de
    Londres y las empleó para establecer plantaciones en
    Ceilán (Sri Lanka en la actualidad), y posteriormente en
    otras regiones tropicales de Asia. Desde
    entonces se han creado plantaciones similares en áreas
    comprendidas hasta unos 1.100 km a ambos lados del ecuador.
    Aproximadamente un 99% de las plantaciones de caucho están
    localizadas en el Sureste asiático. Intentos de introducir
    plantaciones en zonas tropicales de Occidente han fracasado a
    causa de la desaparición de árboles por una plaga
    en sus hojas.

    El siguiente gran avance en la tecnología del caucho
    llegó una década más tarde con la
    invención del horno acelerador del envejecimiento del
    caucho para medir su deterioro. Este horno conseguía
    duplicar en pocos días los resultados de años de
    uso corriente. Ello permitió a los técnicos medir
    rápidamente el deterioro causado por ciertas condiciones,
    en especial la exposición
    al oxígeno
    de la atmósfera. El uso de estos hornos
    llevó a los científicos a añadir agentes
    antioxidantes al caucho, consiguiendo prolongar la vida de
    productos como
    los neumáticos de los automóviles. En pocos
    años surgieron nuevos compuestos químicos que
    ralentizaron marcadamente el deterioro de artículos de
    caucho blando, como guantes, láminas y
    tuberías.

    3. Estructura de
    los neumáticos.

    El conjunto total de los elementos que forman la rueda
    está integrado por llanta, cubierta y otra serie de
    elementos que pueden concurrir o no, tales como, cámara,
    protector, pestaña y aro del cierre, dependiendo del tipo
    de rueda.
    La llanta es el elemento metálico que mediante un perfil
    adecuado, soporta y sirve de apoyo a la cubierta,
    uniéndola al vehículo. Estas vienen definidas por
    su perfil. En él, podemos diferenciar varios elementos,
    por un lado, la pestaña sobre la que va apoyado el
    talón de la cubierta. De la altura de la pestaña,
    dependerá el buen funcionamiento de¡
    vehículo, ya que si es muy baja en comparación con
    la sección del neumático, al entrar en una curva,
    éste se deformaría excesivamente; si por el
    contrario fuese demasiado alta, transmitiría al
    vehículo, todas las irregularidades del terreno, ya que no
    permitiría la flexibilidad de los flancos del
    neumático.

    A la parte de la llanta sobre la que apoya el
    talón de la cubierta, se le denomina asiento. Este puede
    ser plano, o estar inclinado según un determinado
    ángulo. La distancia comprendida entre los dos
    vértices formados por los asientos del talón y las
    pestañas, es la que determina la anchura de la llanta.
    La cubierta es la parte más resistente del
    neumático, y está formada por la carcasa, la banda
    de rodamiento, los talones y los flancos.
    La carcasa es la que soporta la presión de
    inflado y los esfuerzos exteriores del neumático. Su
    exterior se encuentra revestido de goma, y embutidas dentro de
    ésta, hay varías capas de tejido, el número
    de éstas, dependerá de la clase de cubierta y del
    fin a que se vaya a destinar la misma. Su capacidad de carga,
    depende de este número de capas, así como de su
    disposición y de su resistencia.

    La zona que contacta con el suelo es la banda de
    rodamiento. Esta aporta al neumático gran parte de sus
    características, tales como adherencia,
    tracción, resistencia al desgaste, etcétera.
    Además tiene un perfil que le permite transmitir al
    terreno, todas las fuerzas periféricas. Su
    composición está realizada a base de una mezcla de
    caucho, que le confiere una buena resistencia a la
    abrasión
    Esta banda de rodamiento, debe asegurar la adherencia del
    vehículo a la carretera, independientemente del estado del
    suelo, además de permitir la transmisión de los
    esfuerzos de tracción y frenado, evitando así los
    deslizamientos.
    Los talones permiten que la cubierta se ajuste a la llanta
    metálica. Estos se consigue mediante el montaje de unos
    aros de acero, que
    impiden a la cubierta extenderse.
    Los flancos están situados entre los talones y la banda de
    rodamiento, y son los encargados de absorber todo tipo de
    flexiones, tanto verticales como laterales.

    De su mayor o menor rigidez dependerá el grado de
    confort.
    La estructura de los neumáticos con o sin cámara es
    muy parecida. En la actualidad, muchos de los vehículos
    calzan neumáticos sin cámara, también
    denominados «tubeless». Son muchas las ventajas que
    presentan este tipo de neumáticos frente al convencional:
    en caso de pinchazo, la pérdida de aire es mucho
    más lenta, y además es más fácil de
    montar que un neumático con cámara.
    La cámara está formada por un anillo de goma
    delgada y elástica que, una vez que se ha hinchado, se
    adhiere contra la superficie interna de la cubierta y contra la
    llanta o el protector. El aire es introducido a presión en
    el interior de ésta a través de una válvula
    que se encuentra adherida a la misma. Las cámaras van
    marcadas por el fabricante, indicando además de su nombre,
    un código
    de identificación con el tamaño del
    neumático que se puede montar.

    El protector o flap, es la parte que protege la
    cámara de los roces contra llanta.
    A través de la válvula es posible controlar a
    voluntad, la entrada, salida o permanencia del aire en el
    interior del neumático. La elección del tipo de
    válvula se hará en función de
    la llanta o rueda y de las características del conjunto
    buje-tambor de freno del vehículo. En el caso de
    neumáticos «tubeless», las válvulas
    se ajusta a la llanta mediante una arandela de hermeticidad y una
    tuerca.

    Se denomina escultura el dibujo que
    presenta la banda de rodarniento.
    La estructura de la cubierta es la parte interior de la misma y
    puede ser: diagonal, diagonal cinturada, y radial. La primera
    presenta como característica que la carcasa está
    compuesta por varias lonas superpuestas y cruzadas; la segunda
    añade a la anterior en la cima dos o tres lonas de
    armazón, y la radial presenta una sola lona de carcasa con
    aros circulares con lonas de armazón en la cima con lo que
    se consigue que el flanco y la banda de rodamiento sean
    independiente dientes.

    La goma empleada en la elaboración de, las
    cubiertas es una mezcla de diversos cauchos. Los
    comúnmente empleados son: El caucho natural, los
    polisiprenos de síntesis,
    copolímeros de butadieno-estireno, polibutadieno, el
    caucho butil. Todos ellos son polímeros que tienen como
    característica común poseer moléculas de
    dimensiones elevadas, obtenidas por adición o
    condensación. Su posibilidad de alcanzar grandes
    deformaciones y una vez desaparecido el esfuerzo que las
    provocó, recuperar la forma, los hace ideales en cualquier
    empleo en que
    se precise una gran flexibilidad.
    Los fabricantes juegan con la composición de las mezclas para
    conseguir las características, naturalmente variando
    aquélla se puede modificar la tendencia de un
    neumático. Es opinión común que con goma
    blanda se consigue una mayor adhesión, pero no es verdad
    más que en una pequeña parte, la estructura del
    neumático es la que marca
    definitivamente y la calidad de esta
    goma no debe más que acomodarse a las cualidades de esta
    estructura.
    De otro lado, hay que resaltar, que con las radiales se han
    cubierto varios objetivos: Una
    huella de pisada uniforme dimensionalmente en todos los sentidos,
    característica ésta muy importante con las
    suspensiones modernas, en las que la rueda adquiere diversos
    ángulo con respecto al suelo, todo esto es consecuencia de
    la menor deformabilidad de la banda de rodadura. En segundo
    lugar, una flexibilidad de flancos excelente que mejora el
    confort y absorbe mucha de la energía que tiende a
    desplazar el vehículo lateralmente. En tercer lugar,
    paredes de flancos más delgadas y por tanto una mejor
    evacuación del calor, trae
    como consecuencia directa una mayor longevidad de los
    neumáticos.

    Partes de una rueda.

     

    4. Tipos de
    neumáticos.

    Existen básicamente tres tipos de
    neumáticos, dependiendo de su construcción de carcazas,

    a) Telas cruzadas.
    Las telas, dos o cuatros, consisten en cuerdas de rayón,
    poliéster o fibra de vicrio incluidas en una capa de
    caucho. Estas cuerdas son inextensibles, o sea que no alargan ni
    acortan su longitud cuando la zona del neumático entra en
    contacto con el pavimento, flexionado por la carga del
    vehículo.
    Este tipo de neumático es propenso a las altas
    temperaturas y al rápido desgaste.

    b) Radiales.
    Las capas están formadas por cordones de acero o nylon,
    van de talón, en ángulo recto respecto de la banda
    de rodamiento. Sus ventajas son que necesitan menos material para
    soportar la misma carga, hay menos fricción interna, y las
    capas son más flexibles lateralmente, siendo la resultante
    menor resistencia a la rodadura, mayor duración de la
    banda de rodamiento y mejor adherencia.
    Sus desventajas son mayor dureza de marcha y mayor esfuerzo de
    dirección.

     

     

    Construccion de un neumático
    radial

    Teclas

    En la construcción radial, las cuerdas de
    la tela de carcasa corren de talón a talón
    en el sentido radial. Son ellas las que tienen la
    función de soportar la carga. Sobre las telas de
    la carcasa, en el área de la banda de rodamiento
    son montadas las telas estabilizadoras. Sus cuerdas
    corren en sentido diagonal y son las que mantienen
    estabilidad del neumático.

    Pared lateral

    Es la parte de la estructura que va de la banda
    de rodamiento hasta el talón, siendo revestida por
    un compuesto de caucho con alta resistencia a la fatiga
    por flexión.

    Innerliner

    Es el revestimiento protector de la estructura
    en la parte interna del neumático.
    En el caso de los neumáticos radiales de acero sin
    cámara, éstas tienen impermeabilidad al
    aire y a la humedad.

    Banda de rodamiento

    Es la parte del neumático que permite la
    adherencia al suelo. Su diseño debe proporcionar capacidad
    de frenado y tracción. Su compuesto de caucho debe
    resistir la abrasión y el desgaste.

    Talones

    Están compuestos de cables de acero
    revestidos en cobre
    para evitar la oxidación, separados
    individualmente por compuestos de caucho para evitar el
    contacto entre ellos y revestidos de tejido tratado. Su
    función es amarrar el neumático a la llanta
    y tener alta resistencia a la rotura.

    5. Nomenclatura.

    Las cubiertas llevan grabadas las dimensiones y
    características; algunas marcas llevan
    incluso lo que se denomina la matrícula de la cubierta con
    lo que quedan perfectamente identificadas. A todo ello se
    denomina marcajes.
    Las medidas pueden venir expresadas en milímetros o en
    pulgadas, si son tres cifras corresponden a la medición en mm., en cambio, si son
    dos números serán generalmente pulgadas.
    La primera cifra indica generalmente el grosor de la cubierta, la
    segunda el diámetro entre talones o diámetro
    nominal. Las letras indican determinadas características
    de la cubierta. La palabra «tubeless» indica que no
    lleva cámara. «Regrovable» indica que se puede
    recauchutar. Si es radial suele llevar las letras «S»
    o «X». Ejemplo: 145 SR 13XZX puede ser. el marcaje de
    una cubierta, el primer número indica el grosor de la
    cubierta expresado en mm., S indica que es utilizable hasta
    velocidades de 180 km/h, R que es radial, 13 diámetro
    nominal en pulgadas, XZX es el tipo que establece la casa
    comercial según las características de la escultura
    y la banda de rodamiento. A su vez las llantas suelen llevar
    también los correspondientes marcajes, así podemos
    observar el siguiente ejemplo: 5,00 B 13 FF1-3-36, donde 5 es la
    distancia entre talones de llanta medido en pulgadas, B es la
    altura de la pestaña, 13 el diámetro nominal, FH el
    perfil de seguridad para evitar que se salgan los talones de la
    cubierta tubeless, 3 es el número de pernos de la rueda,
    36 es la medida del bombeo.

    SIMBOLO DE VELOCIDAD. (SPEED SYMBOL,
    SS)

     El símbolo de velocidad indica la
    velocidad máxima a la cual la neumático
    puede transportar la carga correspondeiente a su Indice
    de Carga, bajo las condiciones de servicio especificadas por el
    fabricante.
    Símbolo de Velocidad
    Velocidad (km/h)
    Símbolo de Velocidad
    Velocidad (km/h)
    Símbolo de Velocidad
    Velocidad (km/h)
    A2
    10
    A3
    15
    A4
    20
    A5
    25
    A6
    30
    A7
    35
    A8
    40
    B

    50
    C
    60
    D
    65
    E
    70
    F
    80
    G
    90
    J
    100
    K
    110
    L
    120
    M
    130
    N
    140
    P
    150
    Q
    160
    R
    170
    S
    180
    T
    190
    U
    200
    H
    210
    V
    240
    W
    270
    Y
    300
    Las identificaciones de Categoría de Velocidad
    indicada abajo corresponde a la capacidad del
    neumático para sostener velocidades por sobre los
    240 Km/hr y está incluida en la
    denominación de tamaño, ej. 215/50ZR1.
    Generalmente, la Descripción de Servicio no se
    indica en este tipo de neumático. Para determinar
    la efectiva Categoría de Velocidad y la Capacidad
    de carga debe consultarse al fabricante.
    CATEGORIA DE VELOCIDAD
    CAPACIDAD DE VELOCIDAD
    (KM/H)
    RADIAL
    DIAGONAL CON CINTURON
    zr
    zb
    Sobre 240 

    6. Funciones del
    neumático.

    Las ruedas, hemos expresado anteriormente, mantienen el
    contacto del vehículo con el suelo, y ejercen las
    siguientes funciones:

    • Contribuyen al confort, para ello participan en
      cierta medida en la amortiguación.
    • Soportan el peso del vehículo. De ahí
      que todos los vehículos no deben llevar el mismo tipo de
      neumáticos, en especial, los flancos deben diferenciarse
      puesto que son los receptores directos de la carga.
      Quizás sea una de las cuestiones menos presentes a la
      hora de controlar el estado
      del neumático y sin embargo como veremos una de las
      más transcendentes.
    • Transmiten los esfuerzos de
      tracción.
    • Dirigen el vehículo y lo mantienen en la
      trayectoria requerida por el conductor.
    • Son los que transmiten la fuerza de
      deceleración o frenado, transformando en rozamiento
      dicha energía frenante.
    • Participan en la sujeción del vehículo
      ante la tendencia del mismo a salirse en las curvas debido a la
      fuerza centrífuga.

    7.
    Adherencia

    El neumático debe conseguir en todo momento la
    mejor adherencia, que depende además de aquél, del
    tipo de firme y del estado en que se halle. La mejor adherencia
    se consigue con el suelo seco y en buen estado; si el mismo
    está húmedo o mojado, la adherencia del
    neumático liso es prácticamente nula, pues el agua
    actúa como lubricante del caucho. El dibujo de la banda de
    rodamiento es el que permite, romper la película de agua
    que se forma obteniéndose la debida adherencia,
    previniendo el hidroplaneo.
    Dado que en última instancia la única parte del
    neumático que está en contacto con el suelo es una
    porción de la banda de rodadura, veamos de qué
    manera se verifica el mecanismo de fricción
    caucho-suelo.

    La fuerza de rozamiento se descompone en dos: una
    llamada de histéresis y la otra de adhesión.
    Cuando a un cuerpo se le somete a un esfuerzo (un cuerpo
    elástico naturalmente) sufre una deformación. Una
    vez desaparecida la causa (la fuerza) debe recuperar su forma
    primitiva, pero esto no sucede así cuando hay
    histéresis, persistiendo una pequeña
    deformación. Este fenómeno está muy presente
    en el caucho, de manera que absorbe parte de la energía
    provocada por el choque de la superficie de apoyo con uno de los
    promontorios del suelo, con lo que presenta suma importancia en
    los suelos
    rugosos.
    La adhesión es un fenómeno de tensión entre
    dos superficies en contacto, donde las moléculas
    establecen relación entre sí tipo eléctrico,
    de atracción.
    Supongamos que usted lleva unos zapatos con suela de madera y pisa
    al andar una piedra, la consistencia o indeformabilidad de la
    madera no permite adaptarse al obstáculo, con lo que la
    posibilidad de mantenerse en equilibrio es
    menor que si las suelas fuesen de goma, en cuyo caso se
    adaptarían a la forma de la piedra y la superficie
    contactada sería mayor. Supongamos ahora, una especie de
    goma que en cuanto recibiese una deformación en
    milésimas de segundo recuperase su posición normal,
    sucedería entonces que nuestro pie perdería por un
    momento el contacto con el suelo, con lo que el rozamiento
    sería menor, sin embargo si esa deformación se
    recupera de un modo progresivo el contacto con el suelo es
    más duradero y por lo tanto, mayor el rozamiento. En esto
    consiste el fenómeno de la histéresis.

    Cuando se acerca el brazo al televisor encendido, los
    pelos sufren una atracción visible, debido a las cargas
    eléctricas, lo mismo sucede cuando dos cuerpos se hallan
    en contacto, las moléculas de ambos se interaccionan por
    las tensiones eléctricas y se produce una
    atracción, el fenómeno de adhesión.
    Lógicamente cuanto mayor sea la superficie en contacto y
    mayor la carga potencial de ambos cuerpos, mayor será la
    adhesión. De aquí, que la misma variará con
    arreglo al tipo de firme y de neumático que se trate.
    La adhesión y la histéresis son los componentes del
    rozamiento. Este se mide por un valor
    denominado coeficiente de rozamiento, que nos indica el grado en
    que dos superficies rozan entre ellas, cuanto mayor es esa cifra,
    mayor es la adherencia existente, con la consideración que
    dicho coeficiente siempre es relativo a dos superficies entre
    sí.
    Para determinar el coeficiente de rozamiento, se realiza la
    siguiente experiencia Tomemos un bloque de madera y con una
    cuerda lo arrastramos por el suelo, con un dinamómetro se
    mide la fuerza necesaria para moverlo, después
    sobrecargamos el bloque con diferentes pesos, midiendo las
    distintas fuerzas que necesitamos para desplazarlo, la
    relación entre el peso y la fuerza es constante y es lo
    que denominamos coeficiente de rozamiento.

    Cuando hay mucha agua retenida en la calzada y la
    velocidad del coche es elevada, los canales de la escultura no
    tienen tiempo de evacuar
    toda el agua situada entre el suelo y la banda de rodadura.
    Entonces se origina una bolsa de agua que levanta el
    neumático de la calzada, como resultado el vehículo
    se hace ingobernable.

    8.
    Flexibilidad.

    Los neumáticos presentan tres ejes de
    flexibilidad: vertical, transversal y longitudinal.
    Mediante un perfil más bajo (disminución de altura
    con relación a la anchura del neumático) se
    consigue la flexibilidad vertical del mismo, también con
    inflados inferiores.
    Mediante un perfil mas bajo (disminución de altura con
    relación a la anchura del neumático) se consigue la
    flexibilidad vertical del mismo, también con inflados
    inferiores.
    Una rueda apoyada en el suelo cargada, cuando se somete a un
    esfuerzo lateral aplicado en su centro y perpendicular al plano
    de la rueda, sufre un desplazamiento en el sentido de la fuerza,
    esto se llama flexibilidad transversal, cuyas consecuencias
    más importantes son: Sometido a un esfuerzo brusco el
    dotado de mayor elasticidad será el que menor tendencia a
    perder adherencia mostrará; mejora la suspensión
    transversal, es decir, la facultad de absorber energía sin
    que la «pisada» del neumático cambie de lugar.
    Es el fenómeno denominado deriva que estudiaremos
    más adelante.
    Cuando el eje se desplaza en el sentido de avance de la rueda, el
    neumático se deforma en dicho sentido lo que nos
    dará la flexibilidad longitudinal. Este fenómeno se
    presenta simplemente al acelerar o frenar, momento en el que
    aplicamos un par de fuerzas a la rueda, el neumático se
    deformará amortiguando en cierta manera el esfuerzo y
    evitando un desplazamiento prematuro.
    Si el neumático es de perfil bajo, se limita el retemblor
    lateral, el peso queda mejor repartido y el comportamiento
    es mucho mejor. Se distinguen porque tras la medida del grosor de
    la cubierta, existe la relación entre aquél y el
    diámetro nominal. Ejemplo: 155/70 SR 13 indica que el
    ancho representa el 70 por 100 del diámetro
    nominal.

    9.
    Deriva.

    Se llama deriva de un neumático sometido a un
    empuje lateral a la variación de trayectoria registrada en
    el rodaje como consecuencia de una deformación de la
    cubierta.
    Una rueda en reposo sometida a una fuerza lateral ve como su
    pisada o zona de contacto se desplaza con relación al
    resto de la rueda que no está en contacto con el suelo, si
    ahora la rueda empieza a rodar hay una ligera variación de
    trayectoria que obliga al conductor a desplazar ligeramente el
    volante para continuar la línea recta, cuando la fuerza
    cese, si se va a gran velocidad las ruedas continúan
    giradas. Esto no sólo ocurre con el viento lateral,
    también al tomar una curva a velocidad considerable.
    La influencia de la deriva en la estabilidad del vehículo
    es importante, si consideramos a la estabilidad como la capacidad
    del vehículo para mantenerse en la trayectoria mandada por
    el conductor a pesar de las fuerzas externas.
    La deriva depende de: la fuerza lateral, centrífuga, la
    presión del inflado ( a mayor presión menor
    deriva), la carga, la velocidad, la estructura de la cubierta y
    la anchura de la llanta.
    Cuando un vehículo presenta mayor deriva en el eje
    delantero que en el trasero se dice que subvira (de
    tracción delantera), en cambio sobrevira cuando es mayor
    la deriva en el eje trasero, en este caso el vehículo es
    más inestable (tracción trasera).

    10. Presión de
    inflado.

    Uno de los elementos esenciales para hacer que el
    neumático sea más duradero, es la presión de
    inflado. De esta presión dependen las
    características de comportamiento, duración,
    resistencia a la carga, a la velocidad, a los esfuerzos
    exteriores, la precisión en la conducción, la
    adherencia, etcétera.
    En los vehículos industriales, la presión de los
    neumáticos se determina en función del peso por eje
    en carga y de las condiciones en las que vaya a rodar el
    vehículo.
    Los neumáticos están diseñados para que se
    establezca un equilibrio entre presión de inflado, carga y
    resistencia de la carcasa. Así cuando la presión de
    inflado no está en consonancia con la carga que soporta,
    el neumático se deforma y la banda de rodamiento no apoya
    correctamente sobre el suelo, lo que origina desgastes
    anormales.
    El bajo inflado provoca flexiones exageradas en la carcasa,
    aumentándose la temperatura
    interna, pudiendo provocar la rotura y dislocación de las
    lonas, así como su despegue. Además, el bajo
    inflado reduce la posibilidad de recauchutado, rebaja el
    rendimiento kilométrico y aumenta el consumo de
    combustible.
    El desgaste en estas condiciones de trabajo es mucho mayor en los
    lados exteriores de la banda de rodamiento.
    En el caso de neumáticos gemelados, y cuando uno de ellos
    está parcialmente desinflado, el rozamiento interno y
    externo puede producir una acumulación de calor tal, que
    el neumático corre el peligro de inflamarse.
    El sobre inflado provoca sobre la carcasa, una sobrefatiga por el
    aumento de la tensión en las partes interiores, pudiendo
    producir, incluso, roturas en el tejido de la carcasa.
    Además, un neumático sobre inflado se hace
    más duro y rígido, perdiendo adherencia y
    haciéndose más vulnerable a los riesgos de cortes
    y pinchazos.
    La capacidad de carga de los neumáticos se corresponde con
    la presión a la que están inflados. Un
    neumático poco cargado, presenta menos superficie de
    contacto con el suelo (equivale a sobre inflado), y una cubierta
    sobrecargada (bajo inflado) se desgasta mucho más
    rápidamente por los bordes.

    Para cargas mayores, se corresponden presiones
    más altas, eso sí, sin sobrepasar el límite
    de carga de la cubierta que marca el fabricante.

    Hay que resaltar, que la presión prescrita en las
    tablas, se refiere siempre a neumáticos en frío, ya
    que los neumáticos, al rodar, aumentan de temperatura, y
    con ello la presión interior.

    Las presiones nunca se deben medir en caliente, es
    decir, tras haber recorrido varios kms., en caso necesario se
    deben aumentar en 0,3 kgs. las presiones encomendadas en
    frío. Las presiones base deben aumentarse en los
    siguientes casos: rodaje en autopista, vehículo muy
    cargado, conducción deportiva.

    Partes: 1, 2

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