1. Del
ateísmo como agua del Leteo para la verdad
(a-letheia)
3. A vueltas con la
apuesta
4. Crimen y
pecado
5. Piden
señales
6. Gramática
teológica
7. Extinción de la personalidad con la
muerte
1. Del ateísmo como agua del Leteo
para la verdad (a-letheia).
La moral tiene
sus reglas y la libertad las
suyas. A la armonización entre ambas los clásicos
lo llamaban virtud.
Así, está capacitado para decidir qué
incluye una educación moral aquel
que pueda demostrar lo que dice hasta sus últimas
consecuencias. Las religiones son *sistemas*, y en
eso llevan mucha ventaja al asistematismo ateo. Sin embargo,
entre ellas hay religiones falsas y una sola es verdadera, puesto
que la verdad no puede contradecirse.
Nadie es capaz, no obstante, de demostrar la religión verdadera
sin dejar lugar a dudas. Pero hacerlo suficientemente sí
que es posible. La moral práctica, además, no es
independiente de ciertas asunciones teóricas, del mismo
modo que no podemos resolver un teorema prescindiendo de los
axiomas que hacen que éste sea inteligible. La moral sin
fundamento no es *nada*, sólo una opinión.
Mi religión no es la mejor porque yo la haya elegido: eso
no la convierte ni en mejor ni en peor. Cuando aprendáis a
pensar objetivamente descubriréis la moral más
allá del mero gusto por las apariencias. Saldréis
de la caverna.
* * *
2. Contra el
indiferentismo.
El desencantado Unamuno
escribía en "Del sentimiento trágico de la
vida":
<< Era yo un mozo que empezaba a inquietarme de estos
eternos problemas,
cuando en cierto libro, de cuyo
autor no quiero acordarme, leí esto: "Dios es una gran
equis sobre la barrera última de los conocimientos
humanos; a medida que la ciencia
avanza, la barrera se retira". Y escribí al margen: "De la
barrera acá todo se explica sin él, de la barrera
allá, ni con él ni sin él; Dios, por lo
tanto, sobra". (...) La idea de Dios en nada nos ayuda para
comprender mejor la existencia, la esencia y la finalidad del
Universo".>>
Sin embargo, que un mundo con Dios y otro sin Dios sean
idénticos no sólo se opone a las razones
últimas de las cosas, sino al propio sentido común.
Pues ¿qué serían entonces las pugnas entre
ateos y creyentes salvo meras polémicas de palabras?
¿Y cómo deberíamos considerar las
conversiones? ¿como adquisiciones subitáneas de
ignorancia?
Aclaro, además, que Dios no explica los fenómenos,
y en este sentido ni pretende ni puede sustituir a la ciencia, que
es un digno producto del
discernimiento y el albedrío humanos. Dios, en cambio,
fundamenta la moral sobre bases sólidas y *objetivas*:
Él es la roca firme sobre la que hay que edificar.
* * *
3. A vueltas con la
apuesta.
Escribieron (M.E.):
"1) Suponiendo que un hijo o nieto pequeño tuyo te dice
que cree que el Islam es la
religión verdadera ¿No tratarías de
disuadirlo?.
2) Si cuando mueras (Y esperemos que sea tarde) te
encontrás con Alá y te reprocha eso,
¿qué le dirías? ¿No
considerarías injusto que te castigara por actuar de
acuerdo a tus convicciones?
¿Que harías vos si Alá, o Viracocha, o Thor
te reprocha, inmediatamente después de tu muerte, el
haber predicado a un dios falso?"
Contesto (Irichc):
Idiota, un Dios verdadero es veraz y no sólo un conjunto
de propiedades sobrenaturales. Examiné, vi que lo que dice
la Biblia no sólo es posible, sino además probable,
y creí.
Por cierto, ¿desde cuándo son más sagradas
las convicciones que la verdad?
M.E.:
"Desde luego que es más noble la decisión racional
que el acierto".
Irichc:
¿Qué tiene de racional tu decisión, perro
obcecado?
M.E.:
"Si ves a dos pobres a los que les quedan dos mangos para dar de
comer a sus hijos ese día, uno compra comida y el otro se
los gasta en un billete de lotería, ¿cual de los
dos ha tomado la decisión correcta?".
Irichc:
Dime: ¿qué "comida" has comprado con tus creencias
de saldo?
M.E.:
"Ahora, supongamos que el que compró el billete se gana
diez palos verdes en el sorteo y no labura más, mientras
que el otro se sigue cagando de hambre ¿Torcería tu
valoración de ambos?".
Irichc:
Compruebo que gran parte de los ateos confundís la
ética
con el drama psicológico. Y añado que en esa
situación desesperada -que no se corresponde con la tuya-
ambos habrían actuado adecuadamente, puesto que el
riesgo de
jugar era mínimo. También lo es el riesgo de
creer.
M.E.:
"Uséase que, aún si se diera la ínfima
posibilidad de que exista un dios de las características del YHVH
judeocristiano..."
Irichc:
¿"Ínfima posibilidad" porque lo metes en un bombo
junto a los otros "dioses-bola" y empiezas a darle vueltas?
M.E.:
"... el ateísmo sigue siendo la opción
correcta".
Irichc:
¿Por qué? ¿No entra esa bola (y nunca mejor
dicho) en el sorteo? ¿Acaso es el premio de
consolación?
M.E.:
"Y si ese dios prefiere premiar a los que eligieron sin
criterio..."
Irichc:
Existe un criterio, aunque tú lo desconozcas.
M.E.:
"... a la mitología correcta..."
Irichc:
Si era verdadera no tenía nada de mitológico,
burro.
M.E.:
"... y castigar a los que tomaron la decisión *correcta*
(dentro de los parámetros de la decisión formal)
..."
Irichc:
¿La decisión "formalmente correcta" es creer que la
materia es
eterna, o que se generó espontáneamente, que la
moral es subjetiva y que todo se reduce al choque mecánico
de fuerzas? ¿Por qué es más correcta que
otras? ¿Por qué es más veraz que su
contraria? ¿Puedes decírmelo?
M.E.:
"... sería un dios *malvado*, por lo tanto carente de
credibilidad".
Irichc:
Malvado sería si salvara a los que ni creen en la
salvación, ni la desean, ni hacen méritos para
ella, y condenara, en cambio, a todos los fieles virtuosos que
confiaron en su Providencia y obedecieron sus mandamientos.
Está escrito que se salvarán pocos, ¡pero no
tres o cuatro!
Veo, al menos, que admites que un Dios malvado no puede existir,
porque ningún mal es necesario en sí. ¿Nos
pondremos de acuerdo en esto?
* * *
4. Crimen y
pecado.
Escribí:
Sorites: Si Dios no existe, el pecado no existe. Si el pecado no
existe, el crimen no existe. Si el crimen no existe, todo
está permitido.
Luego: Si Dios no existe, todo está permitido.
* * *
Me contestan:
Hay una falsedad muy grande: equiparas pecado con crimen.
En el catolicismo hay pecados que no son crímenes (la
masturbación, las relaciones sexuales por placer...) y
crímenes que no son pecado (quema de brujas y herejes,
protección de curas pedófilos, ayudar a expandir la
epidemia del sida...).
* * *
Respondo:
Amigo: "Crimen", tal y como la estás empleando tú,
es una noción jurídica variable según el
lugar y el momento histórico. Así, durante el
nazismo, era un
crimen dar cobijo a los judíos en los territorios
controlados por el Reich, mientras que enviarlos a campos de
exterminio se consideraba conforme a Derecho. Sin embargo, si
vamos al concepto
iusnaturalista de crimen, éste coincide plenamente con la
idea de pecado. En efecto, crimen es aquella acción que,
*por su inmoralidad*, DEBERÍA estar prohibida, lo
esté o no efectivamente. Que esta prohibición emane
del Estado,
mediante la ley, o de la
voluntad particular de cada uno es irrelevante.
Pero intentas marear la perdiz estableciendo diferencias
graduales. Replico, en cambio, que si la masturbación es
hasta cierto punto pecaminosa, también es hasta cierto
punto criminal, en el sentido más arriba indicado. No hay
solución de continuidad entre el pecado y el crimen:
ascendemos por la escalera de la culpa, cuyo último
peldaño es la exteriorización de nuestra impureza,
es decir, el yerro o daño al otro. Entonces: ¿Es
menos criminal desear la muerte de
alguien, poniendo todos los medios a
nuestro alcance para que tal cosa ocurra, aunque sin éxito,
que provocarla accidentalmente y no queriéndola en
absoluto? En mi opinión *no*, puesto que la semilla del
pecado está en el corazón y
no en las obras.
Tu falacia, pues, consiste en preguntarse: ¿Es más
criminal concebir el mal que concebirlo y practicarlo? Cosa que
niegas. O bien: ¿Es más criminal matar a uno que a
ciento? A lo que también contestas negativamente. Pero
nadie te ha preguntado qué es más o qué es
menos, sino *qué es* y *qué no es*. Por si fuera
poco, pasas de una noción estricta de crimen o delito (aquello
que la ley señala como tal) a una noción laxa en la
que es crimen todo lo que conlleve perjudicar a un tercero,
aunque sea con justicia.
Según tu planteamiento, el Juez que emite una condena
sería al mismo tiempo un
criminal en cualquier caso. En fin, si lo que quieres es discutir
la noción de justicia de los tribunales inquisitoriales,
abre un nuevo hilo. Creo que éste ya ha quedado
suficientemente esclarecido.
* * *
5. Piden señales.
Un
ateo pide "una conferencia de
Dios" como prueba de su existencia.
Replico:
¿Una conferencia de quién? ¿De Dios?
¿Cómo lo reconocerías?
Contesta:
Si puediera crear un planeta a solicitud del público
despejaría todas mis dudas.
Irichc:
¿Cómo sabrías que lo ha creado y que no
estaba ahí antes?
M.E.:
Mirando por un telescopio, boludo.
Irichc:
¿Tiene un radio *infinito*
tu telescopio? Y aunque Dios creara tal planeta,
¿cómo ibas a comprender lo incomprensible, a saber,
que de la nada surja algo?
M.E.:
No es cuestión de comprender. Yo tampoco conosco los
pormenores de la biología del ganado
equino y no se me ocurre negar la existencia de los caballos.
Irichc:
Entonces no sabrías si lo ha creado de la nada, si lo ha
construido con materia preexistente, si ha desviado su
órbita, o si simplemente ha tenido conocimiento
de que ésta iba a desplazarse hacia tu campo de
visión en el momento en que le pidieras tal "milagro".
M.E.:
Vos no tenés ni puta idea de como funciona la
máquina en la que estás leyendo esto
y...¿Nocierto?
richc:
Y sé que existe, pero no *cómo funciona*. Si no
considero milagroso que esto sea operativo es,
paradójicamente, por un acto de fe. Luego, hasta que no
conocemos su causa eficiente, todo efecto es "mágico", o
sea, inquietante y pavoroso. Pero eso no lo convierte en un
milagro.
Es cierto, añado, que en muchos casos la costumbre
sustituye al conocimiento, provocando en nuestras conciencias el
mismo resultado que éste, a saber: la exorcización
del misterio. Si no lo crees, prueba a mostrarle a un
indígena ajeno a toda civilización un avance
técnico más o menos espectacular, como el
televisor, el coche o el avión.
Sea como sea, estás admitiendo que creerías un
milagro aunque no lo entendieras. ¿No eres entonces tan
crédulo como cualquiera que se deje impresionar por estos
hechos?
* * *
6. Gramática teológica.
La primera palabra racional del hombre fue
para designar una acción: un verbo. Poco después,
con el surgimiento de nuevas palabras-acción, aparecieron
las palabras-persona, o
sustantivos, que transferían a sujetos estables las
cualidades dinámicas por las que éstos destacaban.
Y el verbo se hizo carne.
Como figura mixta, el adjetivo vino a cubrir la necesidad de una
relación más detallada de características
del individuo, a las que no era viable integrar en el mismo
nombre. Así, pues, todo sujeto acabó
reduciéndose a una amalgama de adjetivos que eran
automáticamente asociados al nombre propio, evocado por la
imagen de la
persona de que se tratara.
Ahora bien:
1) El opuesto de un verbo es el mismo verbo precedido por una
negación. Es decir, la justa exclusión de la
actividad a la que ese verbo refiere, a saber: hablar y no
hablar, creer y no creer, sentir y no sentir.
Proposición primera: Podemos pensar un verbo sin pensar en
su opuesto (la negación del mismo), pero no podemos pensar
en su opuesto sin remitirnos a ese verbo en particular.
Inferencia: La actividad esencial de Dios es amar infinitamente.
Podemos pensar en Dios sin pensar en su opuesto (el odio o
amor
limitado), pero no podemos pensar en éste sin pensar en
Dios.
2) El opuesto de un adjetivo es otro adjetivo asociado a
éste, del que se predica la misma información de forma aumentada o
disminuida, a saber: alto y bajo, lento y rápido, grande y
pequeño.
Proposición segunda: No podemos pensar un adjetivo sin
pensar implícitamente en su opuesto, dado que ambos
extremos son incompletos por separado y remiten a una serie
infinita.
Inferencia: Dios es omnipotente y eterno. No podemos pensar en
Dios sin comprender en su noción a todas las criaturas
impotentes y perecederas. Dios las abarca y se compadece de ellas
desde su concepto mismo.
3) Un nombre no tiene opuesto, al apelar a una realidad que, o
bien carece de cualidades (los números como elemento
cuantificador abstracto), o bien las que reúne sólo
son compatibles en un sentido, a saber: "cuadrado" como figura de
cuatro lados y cuatro ángulos rectos, cuyo contrario
sería una no-figura, algo no formado, opuesto por
consiguiente a todas las formas que podamos concebir.
Proposición tercera: No podemos pensar un nombre junto con
su opuesto, que será también el de todos los
nombres de su especie o género.
Dicho opuesto, sin el nombre al que se opone y del que es la mera
supresión, carece de sentido y tampoco puede pensarse.
Inferencia: Dios es el que es. No podemos pensar en Dios y en la
nada, mientras que la nada por sí sola carece de sentido y
es impensable.
* * *
7. Extinción de la
personalidad con la muerte.
[Los signos > y >> indican el texto al que
se está respondiendo]
I.
> Los hallazgos de la neurociencia demuestran que la personalidad
debe cesar
> de existir al morir. Es un hecho establecido que los estados
mentales son
> dependientes de los estados cerebrales.
Dependientes no, *correlativos*. ¿Y tú eres el que
más adelante cita a Hume?
> La evidencia de la psicología
> fisiológica demuestra la validez de la hipótesis de extinción.
Ni siquiera habéis logrado probar que el cuerpo se extinga
totalmente tras la muerte.
> A mediados del siglo XVIII, el filósofo David Hume
estableció los
> fundamentos básicos del argumento empírico de
la aniquilación:
>
> "La debilidad del cuerpo y de la mente en la infancia
están exactamente
> proporcionadas; su vigor en la edad viril, sus
desórdenes simpatéticos en la
> enfermedad, su común y gradual decaimiento en la
vejez. La
etapa siguiente
> parece inevitable; su común disolución en la
muerte" (Hume 138).
Falsa inferencia: se asocia un cambio en el grado (ser más
o ser menos) con un cambio en la naturaleza (ser o
no ser). Afirmo que todo lo que llega a ser no deja de ser
nunca.
> Barry Beyerstein señala que el punto de vista de que
"la conciencia es
> inseparable del funcionamiento del cerebro
individual permanece como la
> piedra angular de la psicología
fisiológica" (Beyerstein 44).
Y el funcionamiento del cerebro individual es inseparable de la
conciencia. También vale así, ¿no?
> Ello se debe,
> dice, a "la total parsimonia de la teoría
y a su productividad en
la
> investigación, al rango de fenómenos
que puede explicar, y a la falta de
> contra-evidencia creíble" .
Pues claro, y sin embargo nada dice eso a favor del
ateísmo.
> Beyerstein lista cinco tipos de evidencia empírica
que soportan la
> dependencia de la consciencia, del cerebro. Primero:
[Corte]
No es necesario, estamos de acuerdo en este punto (siempre que la
dependencia se entienda como bidireccional).
> La memoria es
esencial para la auto-identidad:
Lamont arguye que puesto que
> "El adecuado funcionamiento de la memoria....
depende ... de los patrones de
> asociación subyacentes ... como improntas
estructurales que perduran a
> través de conexiones interneurales ... es
difícil entender mas allá de estas
> cuantificaciones como podría sobrevivir (la memoria)
después de la
> destrucción del cerebro viviente en que originalmente
tenía su locus (Lamont
> 76).
Que me explique Lamont qué diferencia estructural hay
entre un "cerebro viviente" y un cerebro muerto.
[Cortado el experimento del Dr. Frankenstein]
> Algunos proponentes de la supervivencia han argüido que
los hechos de la
> neurosciencia son consistentes con la supervivencia del
cuerpo tras la
> muerte, porque el cuerpo es solo un instrumento del alma.
Las ilustraciones
> de la "teoría instrumental" revelan un defecto
letal:
>
>
> "Si el cuerpo humano
corresponde a un vidrio de
colores ....
entonces la
> personalidad viviente corresponde a luz coloreada
como resultado del vidrio
> ... Ahora, mientras la luz en general continuará
existiendo sin necesidad
> del vidrio coloreado ... los específicos rayos rojos,
o azules, o amarillos
> que el vidrio produce ... ciertamente no persistirán
si el vidrio es
> destruido". (Lamont 104).
¿Y quién dice que el vidrio es destruido? Te
recuerdo que los cristianos creemos en la resurrección de
la ****carne****.
> Paul Edwards muestra que la
teoría instrumental es inconsistente con la
> enfermedad de Alzheimer:
[Cortado el caso de "el alemán ese que me esconde las
cosas"].
> Los hallazgos de una ardua ciencia experimental han
demostrado el hecho
> incontrovertible de que la conciencia depende del
cerebro.
¡Por supuesto!, aunque sea una dependencia sólo
aparente. Y de paso ha demostrado que la religión
cristiana (la única que afirma la resurrección de
la carne) es la verdadera con exclusión de todas las
demás.
[Corte]
II.
> No creo que Irich nos pueda presentar ejemplos en contrario,
porque no los hay. Pero los resultados Empiricos parecen no
interesarle, porque borró todos ellos de toda
consideración en su "replica"
No dicen nada que no se enuncie ya en otras partes del texto. Mi
intención no es refutar que "A" pueda probarse, sino que
"A" sea incompatible con lo que yo argumento. Entiendo por "A" la
armonía entre causas y efectos, armonía que se
predica tanto de lo material con respecto a lo inmaterial (la
pasión) como de lo inmaterial con respecto a lo material
(la acción). Pues hay efectos (acciones) que
no pueden deducirse del mero movimiento
pasivo de los cuerpos (esto es, la noción de fuerza en la
dinámica), y otros (pasiones) que no
resultan congruentes con sus causas (a saber: dos hombres
biológicamente idénticos que reaccionasen de un
modo notablemente distinto al mismo estímulo).
Insisto una vez más: nunca podréis probar que la
dependencia mente-materia que presuponéis sea efectiva,
puesto que la causalidad no es empíricamente demostrable,
como ya señaló Hume. Y si no lo es "a posteriori",
aún menos lo es "a priori" en este caso, puesto que el
hecho de que lo inextenso pueda actuar sobre lo extenso, y
viceversa, es de por sí inconcebible.
>> que no hablas de átomos sino de cuerpos, lo cual
es un disparate.
> Es esta afirmación tan disparatada la que me indujo a
no contestar a Irich. Gracias Insubord, por asumir el asunto.
Cuando se regenera la piel de uno de
tus dedos, ¿vuelve a pegarse la que se había
desprendido completamente, o bien surge una nueva por entero?
Siguiendo la analogía, la resurrección de los
cuerpos no implica recuperar la misma carne, sino regenerarla a
partir de la misma identidad. La identidad es la mónada, y
no hay mónada sin corpúsculo.
> Irich parece confundir Ateísmo con la creencia de que
la conciencia se extingue tras la muerte; como quien dice
confunde Gimnasia con
Magnesia.
Si hay algún ateo que no piense así,
preséntamelo.
>> Falso de toda falsedad: Puede darse actividad cerebral
sin actividad mental,
>> pero no al revés. Adios a tu bidireccionalidad.
Ah, celebro que ahora hables de
>> dependencia y no de correlación, contradiciendo
lo que habías escrito más arriba.
> Nunca mejor arguido!!
El cerebro vivo nunca deja de pensar, del mismo modo que el
cuerpo vivo nunca deja de actuar. Por lo demás, hablo de
dependencia aparente, no real.
>> Jeje, como no puedes responder nada al argumento de
Lamont sobre la memoria
Estoy de acuerdo con los hechos (la dependencia aparente y
observable como tal), no con las conclusiones (la no
supervivencia de las facultades mentales tras la muerte del
cuerpo). Es un claro caso de non sequitur.
Ahora bien, creo en la resurrección, que opera por virtud
de Dios sobre el corpúsculo de la mónada. Admito
que algo así es indemostrable, pero no imposible o
absurdo. Presupone, en efecto, la existencia de un buen dador que
actúa siempre con justicia.
> Que yo sepa, No todos los Cristianos creen semejante
idiotes;
Los que no crean en semejante idiotez *no son cristianos*.
> solo los que se quedaron con el "pensa-miento" de
Aquino.
¿Crees que es un invento de Tomás de Aquino?
Infórmate antes de hablar.
> Una pregunta a Danielito sería: De que edad cree que
lo va a resucitar su Dios.
En la plenitud de nuestras fuerzas.
>> Si crees en la resurrección de la carne ¿a
qué viene la defensa de la
>> supervivencia de lo mental?
> Esta es una de las notables confusiones en la mente de
Danielito. Aclaras Daniel?
No veo la contradicción, así que no puedo aclararte
nada.
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