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El arte en el siglo XIX y principios del siglo XX

Enviado por l0765



Los inicios de la pintura venezolana se registran hacia finales del período colonial. La nota característica de esta producción pictórica va a ser la conformación de un género plástico adecuado a rasgos eminentemente nacionales resaltando que, según "... la Filosofía de Hipólito Taine, encontramos en la forma más clara y amena, la más notable explicación de cómo la tradición artística de los pueblos es influida por las condiciones geográficas, políticas, climáticas, costumbres y modo de pensar, religión y tradición histórica. En una palabra, según el ambiente que la rodea." Esta tradición partirá desde finales del siglo XVIII con la conformación de la Escuela Caraqueña hasta las creaciones de pinturas populares o anónimas con un sello marcadamente religioso en la concepción de su temática. Este tipo de pintura realizada durante la época de la colonia se establece como una de las más interesantes herencias dentro de la plástica venezolana y consecuencia de una alta sensibilidad de los pintores por la producción de estas obras.

Hay que destacar que el movimiento pictórico en el país y en la región zuliana se inicia con la importación de obras artísticas provenientes principalmente de México, Quito, Perú y España -atribuyéndose la realización de las obras de este país, a los alumnos de Zurbarán y Murillo-. Sin embargo las realizadas en Venezuela no adquirieron un valor estético-plástico relevante debido al hecho de que como colonia española no alcanzó la relevancia que tuvieron los virreinatos de México, Perú y Quito, en materia de producción de objetos artísticos y litúrgicos.

La producción artística llegada de esos países era destinada básicamente para ser exhibida en las iglesias y en los oratorios privados de personas adineradas del país, pero con el tiempo, esta situación se transformará debido a los altos precios y riesgos que conllevaba el traslado de dichas producciones desde otros países hasta Venezuela. Es por ello, que los misioneros establecidos en el país crearon talleres para la formación de los primeros artistas criollos; el objetivo de estas agrupaciones era suplir la demanda de la iglesia en el campo de la liturgia por este tipo de manifestaciones. " La doctrina religiosa y el arte europeo llegaron a América para someter a los pueblos indígenas y liquidar sus culturas. Después de la violencia sangrienta de la conquista colonial, no era posible perpetuar la dominación con el solo apoyo de las armas de guerra. Había que recurrir a otro tipo de armas más sutiles, para dominar a la gente "por dentro" - acuérdese que estas producciones eran utilizadas como instrumentos de catequización, alfabetización e ideologización ya que la gran mayoría de la población de la época era analfabeta, recurriéndose entonces, a las imágenes de las pinturas para ilustrar de una mejor manera los dogmas católicos como: La Santísima Trinidad, la virginidad de María, y temas relacionados con la vida de los santos, la pasión y la crucifixión de Jesucristo, hechos históricos del Antiguo y Nuevo Testamento, etc-. " Su imagen reafirma el dogma para garantizar la fe, como una prueba que entra por los ojos y que la figura pintada o tallada resalta hasta el extremo en que se hace posible el milagro o el castigo." De allí que esta sea la función de la cultura artística durante la época colonial.

La pintura de temática religiosa llegó a constituir con el tiempo, la primera manifestación plástica desarrollada paralelamente por la masa popular. Sin embargo, no sólo en las capas sociales cultas sino también en las populares, se generó una pintura académica religiosa proveniente principalmente de España con marcada tradición barroca convirtiéndose posteriormente, en el estilo nacional hasta llegar a institucionalizarse en el siglo XVIII con el nombre de Escuela Caraqueña.

Hay que notar que la pintura religiosa culta quedó destinada a los templos y a las mansiones de las familias poderosas mientras que la pintura popular se preservó menos. Paralelamente a la temática religiosa se difunde el retrato en sus formas seglar y laica englobados dentro de un enfoque jerárquico relacionado con la organización socio-política del mundo colonial. Los retratos pontificales eran una vía de consagración con la cual se aspiraba a la santidad de sus personajes gracias a sus atributos y actitud elocuente. El retrato mundano permitía a los sujetos aparecer como sobrenaturales ya que expresaban el lujo y la vanidad que éstos poseían en comparación con las clases más humildes. La pintura retratística trajo como consecuencia una mayor distinción y pugna entre las clases sociales conformadas por los "Pardos Libres" (artistas) y los "Mantuanos"; ya que fue un género pictórico que permitió la incorporación de valores políticos, morales y afectivos con el objeto de alcanzar un fin determinado. De allí que se encamine a la glorificación del poder de los personajes que representaba.

Ante la insatisfacción que le ocasionaba a los artistas, -en su mayoría pardos- la realización de retratos por encargo para las clases pudientes de la época, se ven en la necesidad de recurrir al género del paisaje como la vía de escape para la realización de temas que partan de una inspiración personal y por lo tanto, de libre selección con el objeto de evitar complacer los intereses de terceros y como una forma de lograr " la satisfacción íntima y la afirmación de la individualidad del pintor" . De esta manera, pretendían llenar la gran insatisfacción que les producía ejecutar retratos por encargo que no se correspondían para nada con su sentir y apreciación estética.

... Aparentemente el artista estaba plegado al servicio de los poderosos, pero en el fondo sentía que su mundo era diferente y que no compartía por completo las posiciones ideológicas y culturales de quienes lo dominaban. En tiempos anteriores unos y otros quedaban, en cierto modo, nivelados frente a las imágenes del arte religioso, cuya significación cultural parecía estar por encima de las desigualdades sociales.

El predominio del arte religioso en la plástica nacional tendrá una duración aproximada de tres siglos para dar paso posteriormente, a una producción artística de alto espíritu republicano, La pintura de género histórico. Esta se convertirá con el tiempo, en la segunda nivelación cultural que hubo entre los "Pardos Libres", los Mantuanos y Blancos Criollos, ya que "... surgieron otros temas mucho más acordes con la situación de la época: los temas históricos y heroicos, con los cuales si se podía restablecer la vieja unificación y nivelación cultural por encima de los antagonismos sociales, como había existido frente a las imágenes del arte religioso" . Este cambio de mentalidad dependió de muchas causas que fueron transformando la vida del país; entre ellas la Guerra de la Independencia, la caída del poder español que imperaba en el país resquebrajó las bases que lo soportaban; entre ellas, el de la Iglesia Católica como poder espiritual dirigido desde España para mantener el dominio colonial. A nivel de las masas populares hubo luchas y tensiones internas que se fueron configurando desde el siglo pasado debido a la injusticia social y opresión a la cual estaban sometidas. Otro de los aspectos que favorecieron el desarrollo intelectual del pueblo venezolano, especialmente el de los Pardos Libres y el de los Blancos Criollos fue la aceptación y difusión de las ideas políticas y filosóficas traídas de Francia y Norteamérica.

... Por otra parte, todo el mundo coincide también en señalar la existencia de ciertos cambios de temas en la pintura: de la hegemonía exclusiva de los temas religiosos se pasaba entonces al retrato y enseguida a los temas de historia [...], esa transformación temática respondía a un cambio en la actitud del artista frente al arte y frente al mundo. Lo que ocurrió no fue solamente una variación de la pintura, sino toda una transformación de la cultura. No sólo cambiaron los temas de la pintura, sino la función de la imagen artística y el tipo de relaciones que se establecían ahora entre la obra de arte y la sociedad.

Destaca el hecho de que el grupo de los Pardos Libres sea uno de los elementos claves en la configuración de todo lo relativo a las manifestaciones culturales, políticas y artísticas del país debido a las posiciones que ocuparon en cada uno de esos sectores. Hacia finales del siglo XVIII, según apunta Alfredo Boulton, se da " la consolidación del estado social de los pardos libres, como una consecuencia directa de la vitalidad y la pujanza de aquel grupo demostrada a través de varias actividades de tipo mecánico, gremial, artesanal y artístico."

Toda esta renovación y liberación social se verá fortalecida por el ambiente de emancipación nacional que respira el país y que se reflejará directamente en las artes plásticas, sobre todo, en el campo de la pintura la cual se va a dirigir hacia la inmortalización de los acontecimientos históricos y heroicos acaecidos durante la Guerra de Independencia; es por ello, que la pintura de historia se enfocaba como la vía para exaltar el patriotismo de los venezolanos haciendo referencia a los personajes ilustres del pasado inmediato.

Cabe destacar que la función de este género de pintura comprende dos aspectos: difundir y eternizar en la memoria de la colectividad, las hazañas de los próceres de la independencia y perpetuar también de una forma más velada, la organización social establecida.

Para concluir este breve esbozo de lo que ha sido la historia de la pintura nacional, cabe señalar que " Los temas históricos y heroicos constituyeron los temas mayores de la gran pintura para el siglo XIX. Su importancia no admitía comparaciones con la de retratos y menos aún con la de paisajes, que permanecieron por ello relegados a una condición de inferioridad no sólo para el criterio oficial, sino también para los propios artistas."

Adentrándonos a la evolución y características de la pintura zuliana, se partirá del contexto cultural en que esta fue generada, haciendo la salvedad, de la gran deficiencia de fuentes documentales que sobre el particular se han publicado. Unos de los rasgos más notorios del Estado Zulia, especialmente en Maracaibo, fue el activo movimiento cultural que tuvo sus manifestaciones en el campo de las letras, la música y las artes, conjuntamente con el desarrollo científico y los adelantos tecnológicos como fueron el tranvía, el sistema de alumbrado eléctrico, el acueducto, etc.

El interés del presente artículo estará enfocado particularmente al desarrollo de las manifestaciones culturales en el campo de las artes, contextualizándolas con acontecimientos culturales surgidos paralelamente en otros ámbitos.

En el campo de la pintura, uno de los primeros exponentes fue Carlos Miyares -hijo del gobernador Fernando Miyares quien gobernaba a Maracaibo a principios del siglo XIX- quien según datos que aportan Sergio Antillano y Hugo Figueroa Brett en su obra "Artistas del Zulia" fue el primero que a la edad de 14 años estaba inscrito en la Academia de Artes de San Fernando en Madrid. Pero no es hasta finales de la guerra independentista cuando la ciudad va a experimentar una evolución intelectual en todo sentido; en 1821 la región posee su primera imprenta, logrando con ello un fortalecimiento de las letras a través de la expresión de las ideas de los zulianos a través de la prensa. Así se imprimen tres periódicos, dos republicanos que son "El Correo Nacional" y "Concordia del Zulia" y el último republicano titulado "El Posta Español". Sin embargo, los periódicos literarios saldrán a la luz por primera vez a partir de 1839 con uno titulado "La Mariposa", a pesar de haber habido intentos anteriores con otras publicaciones como fue el caso del "Suliano", "La Cosiata", "El Telégrafo del Zulia", etc.

A nivel teatral, se inicia la construcción de la sede del futuro Teatro Baralt y las actividades presentadas en éste, quedan registradas en varios periódicos de la localidad titulados "Sonrisas y Flores", "Perlas y Flores", "El Ojo de la Llave" y el encartado del periódico "El Laurel" llamado "El Pentagrama".

Es de obligatoriedad señalar también, la salida de importantes impresos como fueron: "Diario de Maracaibo", "Ecos del Zulia", "El Fonógrafo", "El Zulia Ilustrado" que luego daría paso al "Cojo Ilustrado". Este ambiente hacía de Maracaibo una región donde había gran motivación por la cultura. Otro hecho fundamental, lo constituye en el ámbito educativo, la creación del Colegio Nacional en el año 1839, remoto origen de lo que será en un futuro la Universidad del Zulia creada por decreto legislativo el 29 de Mayo de 1891, instalándose solemnemente el 11 de Septiembre del mismo año. De esta forma, empieza en la región el cultivo sistemático por la enseñanza de las artes, las letras y las ciencias con programas establecidos por el sistema educativo nacional. Cabe destacar que el General Venancio Pulgar será un gran impulsador de la educación en la ciudad, "... fundó entonces escuelas de ingenieros y de náuticos y escuelas primarias, dotándolas de edificios propios, mostrando al mismo tiempo su interés por el Colegio Nacional."

Paralelamente, en esta época aparecen en la ciudad los primeros artistas viajeros que dejarán su huella en la plástica zuliana, ellos fueron: Anton Goering, Agustín Codazzi y Arístides Rojas. A Agustín Codazzi -quien realizara expediciones por la Sierra de Perijá, zonas selváticas del sur del Lago, Maracaibo y lugares aledaños- lo acompañaba en esa oportunidad el artista Carmelo Fernández, yaracuyano nacido en Guama, sobrino del General José Antonio Páez. En la plástica se lo conoce como "... excelente dibujante y pintor testimonial; muy particularmente dotado, se distinguía por su prolijidad y precisión en el dibujo, bueno para distinguir detalles que generalmente escapan al ojo humano, con paciencia y habilidad de un maestro miniaturista." Según uno de sus biógrafos, J. Nucete Sardi, Carmelo Fernández fue profesor de Dibujo e Idiomas en el Colegio de Varones de Maracaibo. Dentro de los proyectos que este artista realizara en la ciudad bajo instrucciones del Gral. Venancio Pulgar, está el reacondicionamiento de la Plaza de la Concordia o Bolívar, el altozano del Templo de San Francisco, La Biblioteca Pública, la reconstrucción del Lazareto y el Nuevo Mercado del Puerto del Piojo.

Antes de Carmelo Fernández, los nombres de artistas dedicados al oficio de la pintura a inicios de la República en Maracaibo fueron Don Rafael Bastidas (1850), al cual se le atribuyen las obras: La Natividad y San Ramón que por lo que respecta a ellas, poseen calidad en el dibujo, perspectiva y color. Otra figura importante fue Don Rafael Pino (1860) del cual se conserva en la Catedral de la ciudad una pintura titulada Las Animas. Paralelamente, arriba a la región, un artista colombiano de nombre Luis García Evia, hijo de Luis Beltrán, el cual cultiva el género del retrato realizando su primer encargo a Don Miguel Gerónimo González y Balbina Peña de González y difundiéndolo además en la ciudad a través de sus discípulos, entre los que se encontraba el hijo de la pareja citada, Simón González Peña, gran defensor de la historia artística del Zulia llamado por Roberto Jiménez Maggiolo "El Vassari Regional"

Otro acontecimiento significativo en el desarrollo intelectual de los ciudadanos de Maracaibo, lo constituyó la creación en Abril de 1882 de la Escuela de Dibujo y Pintura del Estado, la cual inicia una etapa de progreso artístico en el Zulia, regentándola para esa oportunidad el italiano Luis Bicinetti en compañía de Luis Fontana y Manuel Soto -este último, arquitecto y primer artista regional en hacer estudios en Nueva York (Estados Unido)s de pintura, paralelo a la realizbción de estudios en el procedimiento de la fonte-forámines y pozos artesianos-. Entre ellos se dedicaron a la ejecución de proyectos relacionados con las artes como fueron: la decoración del Salón de Recepciones de la Casa de Gobierno inaugurada durante las fiestas del Centenario del Libertador y la del antiguo teatro Baralt donde también participa el artista John de Pool, al cual se atribuye además, la ejecución de la obra "Jesús ante Pilatos" que se conserva en el Templo de Santa Bárbara. Cabe destacar que la trayectoria de Manuel Soto como arquitecto le valió la realización de los proyectos de las sedes de la Escuela de Artes y Oficios inaugurada para la Conmemoración del Centenario de Rafael Urdaneta, el Mercado Municipal y del Teatro Baralt.

Luis Bicinetti es suplantado al poco tiempo por Manuel Soto en la Dirección de la Escuela, según Roberto J. Maggiolo, "... Bicinetti y Fontana, percibieron del Estado por la obra realizada en la Casa de Gobierno, la cantidad de 2.500 bolívares. Posiblemente ambos artistas no residieron por mucho tiempo en la ciudad, puesto que desaparecen del panorama histórico y ni siquiera el apellido vuelve a aparecer en ninguna otra actividad."

De esta escuela saldrán a la luz dos importantes pintores como lo fueron Julio Arraga y Manuel Puchi Fonseca, quienes participarán en diferentes exposiciones en las cuales van a recibir varias distinciones con merecidos premios; entre ellas, destaca la Exposición de Productos Regionales del Estado Zulia en 1895. De esta institución se tiene conocimiento que fue clausurada al poco tiempo (año 1896, estando dirigida por Julio Arraga).

Arraga por su parte, presentó unos dibujos en la Exposición Nacional realizada en Caracas con motivo del Centenario del Natalicio del Libertador, donde el Zulia participó con un stand que fue muy famoso y comentado por los medios impresos de la ciudad, debido a la variedad de artículos presentados y al montaje del mismo. " Así pues, entre velas, jabones, licores y tabacos, los bustos y creyones de los alumnos de Soto, entre ellos, Julio Arraga de doce años -iban a ser exhibidos por primera vez en Caracas- sin que los cronistas estuvieran en capacidad de comprender entonces la importancia del acontecimiento."

Debido a su interesante actuación como pintores, fueron beneficiados por el Gobernador de turno, el Dr. Jesús Muñoz Tébar con unas becas para estudiar en Italia. Al regresar de ese país, se dedicaron a la docencia, fundando sus talleres y rodeándose de alumnos; ambiente que al cabo de unos años, conformó con un sinnúmero de ellos la agrupación que se conoció como el Círculo Artístico del Zulia.

Hay que destacar como rasgos importantes dentro del quehacer cultural, la fundación del Colegio Pestaloziano de Educación Primaria en 1903, a cargo del Br. Hermágoras Chávez, en el cual se dictaba la cátedra de Dibujo por un joven pintor llamado Rafael González que impartía la misma clase en el antiguo Seminario de la ciudad ubicado en la calle Carabobo. Como alumno destacado resalta la figura del pintor Pedro Villasmil quien fuera un artista muy premiado para ese entonces. Así tenemos también, la fundación de la Escuela de Labores el 02 de Noviembre de 1903 que poseía al igual que la anterior, cátedras de dibujo impartidas por dos mujeres: Juanita Duplat y Margarita Aranguren.

Otro importante artista de la ciudad y un visionario para la época que le tocó vivir fue Antonio Angulo, alumno de Julio Arraga y Manuel Puchi Fonseca, el cual decidió crear un estilo particular influenciado por el Art Dec . Fue encargado por el presidente Vicencio Pérez Soto para pintar el techo y diseñar la lámpara del nuevo teatro Baralt, "... Visto 34 años más tarde debe preguntarse que motivó a Angulo para realizar un mural abstracto, que se anticipa en casi veinte años al movimiento de pintura geométrica (en Venezuela)."

Adentrándonos a la actividad desempeñada por el Círculo Artístico del Zulia creado un 29 de Junio de 1916, ese destaca que tuvo como primer presidente a Julio Arraga. El singular hecho reviste para el arte zuliano una nueva etapa, ya que su objetivo en pro de la cultura citadina fue de vital trascendencia. Este constaba de las secciones de pintura y literatura siendo sus principales cátedras: la pintura, dibujo, escultura y poesía. Sus integrantes más importantes fueron: Julio Arraga, Adolfo Colina, Pbro. Olegario Villalobos, Erasmo Solarte, Felipe Garbiras hijo, Edmundo Urdaneta, Hermes Romero, Neptalí Rincón, José Castillo Romero, Ramiro Ramírez, Pedro Villasmil, etc. Con el transcurrir del tiempo, el Círculo amplió sus actividades hacia el teatro y la literatura; en 1925 la agrupación crea la cátedra de música y se continúan realizando las exposiciones anuales. Dentro de esta institución se establece el grupo de Boy Scouts del Zulia. En 1936 se crean la Asociación Venezolana de Artes y la Asociación de Estudiantes de Dibujo y Pintura ; es sede a su vez, de los ensayos de la Compañía Teatral Kampaña de Arte Nativo Amerikano, se crea la revista "Aparición" y un Concurso Mensual de Dibujo y Pintura para Aficionados, certámenes literarios y se inician los programas culturales radiales a través de la Voz de la Fe fundada por el Pbro. Olegario Villalobos, antiguo miembro fundador del Círculo. Este tuvo además, actividades de extensión en la costa Oriental del Lago, en el Centro Cultural Recreativo Santa Rita.

Como podrá observarse, fueron múltiples las actividades que desarrolló el Círculo en la ciudad a favor del arte y de la cultura del pueblo zuliano. Para finalizar, se puede expresar que las manifestaciones artísticas en el Zulia durante el siglo XIX, tuvieron un carácter integral porque reunió el desarrollo de géneros como el teatro, la literatura, la pintura, la escultura (a menor escala). En el campo de la pintura -objeto central del artículo- se aprecia una evolución que parte de la temática religiosa (crucifixión, vida de la virgen, vida de los santos, corte celestial, etc), pasando por el género retratístico (destinado a los grandes dignatarios de la iglesia y a los señores más poderosos de la sociedad) y el paisajístico hasta culminar en los histórico-heroicos que se constituyeron en la temática de mayor importancia de la gran pintura del siglo XIX en la región; de allí, el carácter heterogéneo de la misma debido a la diversidad de planteamientos formales realizados por los pintores de este tiempo.

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FERRER, Guillermo. Historia Cultural del Zulia. Compendio. Maracaibo, Universidad del Zulia. EDILUZ. 1988.

JIMENEZ M, Roberto. Historia de la Pintura en el Zulia. Del Arte aborigen a la Primera mitad del siglo XX. Maracaibo. Universidad del Zulia. EDILUZ., 1996.

Por:

Lucrecia ArbeláezG.

Lic. Artes Visuales. Mención Educación.

Lic. en Filosofía

Mgr. en Filosofia


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