Todo lo que contiene este documento es parte de la Historia del Mundo, en este trabajo se reclama particularmente la cobardía de las personas responsables del Ataque Terroristas a Norteamérica, situaciones que pasaron antes y después de este atentado, sus consecuencias en el mundo. A cualquier persona que lea este trabajo, deseara que esto no volviera a pasar, pero en este mundo todo es posible. El Ataque cobarde que supuestamente lo realizo el terrorista Osama Bin Laden, creo yo que todavía no trae las verdaderas consecuencias, que espero que no sucedan, tales consecuencias podrían ser mortales para los Seres Humanos, podrían acabar con esta era del hombre; y lo que mas me hace pensar y pensar, es que el destino de la Humanidad puede en este momento estar en manos de una persona igual a la que fue el culpable de este Atentado.
Cualquier opinión vertida en este documento es pura y simple realidad, es todo lo que paso y esta pasando. No se lo que pueda pasar mañana, pero, mientras este vivo, siempre estaré apoyando a que se alcance la PAZ DEL MUNDO, y un mensaje para los Politicotes que "No hay caminos para la Paz, la Paz es el camino".
Es injusto que todos los hombres siendo iguales no tengan los mismos derechos, para tratar de evitar futuros actos terroristas como el del 11 de Septiembre, lo único que hay que hacer es que todos los seres humanos le tengan "Respeto a la Vida".
A todos los hombres me atrevo a decirles:
"Vivan con los hombres como si Dios los mirase; hablen con Dios como si los hombres los oyesen"
Paco Alcoser
11 de Septiembre del 2001:
El DIA, en el cual el Mundo se conmociono.
a. EE UU sufre el peor ataque de su historia
1. El mundo en vilo a la espera de las represalias de
Bush
La batalla inicial de la primera gran guerra del
siglo XXI, una guerra de
terror contra un enemigo inconcreto, se ha librado sobre sus dos
ciudades más representativas. Las Torres Gemelas del World
Trade Center, cuyos 110 pisos se alzaban sobre Nueva York, ya no
existen. Y el Pentágono, el epicentro del sistema defensivo
estadounidense, ha perdido todo su costado occidental. Un
presunto ataque terrorista, múltiple y masivo, con un
nivel de organización y capacidad destructiva nunca
visto hasta ahora, ha sumido a la primera potencia mundial
en su día más triste.
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Estados Unidos es
hoy un país dolorido, cerrado al exterior, absorto en un
largo recuento de cadáveres. La batalla inicial de la
primera gran guerra del siglo XXI, una guerra de terror contra un
enemigo inconcreto, se ha librado sobre sus dos ciudades
más representativas. Las Torres Gemelas del World Trade
Center, cuyos 110 pisos se alzaban sobre Nueva York, ya no
existen; son una montaña de escombros sobre una cantidad
desconocida de cuerpos. Medio palmo de ceniza y polvo recubre las
calles de Manhattan. Y el Pentágono, el epicentro del
sistema defensivo
estadounidense, ha perdido todo su costado occidental. Un
presunto ataque terrorista, múltiple y masivo, con un
nivel de organización y capacidad destructiva nunca
vistos hasta ahora, ha sumido a la primera potencia mundial
en su momento más triste.
El nombre de Osama Bin Laden, el millonario saudí que
mantiene una guerra abierta contra EE UU desde un cuartel general
oculto en Afganistán, está en todas las bocas. Se
sabe de su obsesión con las Torres Gemelas, que ya
intentó destruir en 1993 con un atentado que costó
seis vidas; se sabe que había hablado a sus colaboradores
de un inminente ataque; y se sabe que la capacidad operativa que
le permitió atacar un buque de guerra estadounidense en
Yemen puede haber llegado al nivel necesario para desplegar la
matanza de ayer. No hay ninguna confirmación, ni sobre la
autoría ni sobre el número de víctimas.
Serán cientos, quizá miles. Unas 40.000 personas
trabajaban en el World Trade Center, uno de los grandes
símbolos de la economía americana.
El doble edificio registraba el intenso tráfico humano de
la hora punta, a las 8.45 de la mañana (las 14.45 hora
peninsular española), cuando un avión se
estrelló contra la torre sur. Fue el inicio de una jornada
atroz, plagada de tragedias más allá de cualquier
adjetivo. Comenzaba la evacuación de esa torre y todas las
cadenas de televisión
retransmitían en directo el incendio causado por el
impacto. Eso permitió que, 18 minutos después de la
primera explosión, millones de espectadores asistieran a
la escena de un segundo avión lanzándose contra la
torre norte. La nave atravesó el edificio. El estallido
fue colosal.
Tardó en saberse que el primer avión era un Boeing
767 de American Airlines que cubría el trayecto Boston-Los
Ángeles y había sido secuestrado con 92 personas a
bordo; el otro aparato pertenecía a la flota de United
Airlines y había sido secuestrado tras despegar del
aeropuerto Dulles, cerca de Washington, con destino a Los
Ángeles y 64 pasajeros. Esas fueron las primeras
víctimas con nombres y apellidos; unas horas
después, el balance oficial admitía que muy
posiblemente 250 bomberos y 78 policías han muerto en el
derrumbe de los rascacielos. Según la CNN, en el
Pentágono murieron unas 800 personas, aunque Donald
Rumsfeld, el secretario de Defensa, aseguró que no es
posible siquiera dar una cifra aproximada de víctimas. El
presidente George W. Bush se encontraba en una escuela de
Florida, cuando le susurraron la noticia al oído.
Concluyó a toda prisa su parlamento y se dirigió al
avión presidencial, el Air Force One. Antes de embarcar
grabó una alocución en la que prometió que
los responsables del ataque serían cazados y castigados, y
aseguró que había tomado medidas para que el
Gobierno siguiera
funcionando normalmente.
"Esta es una tragedia nacional", declaró Bush. Pero lo
peor estaba por llegar. Una hora después del doble ataque
contra el World Trade Center, cuando centenares de bomberos y
policías se esforzaban por rescatar a las personas
atrapadas, ambas torres se desplomaron. Fue una imagen
sobrecogedora, que no se borrará de las memorias. En
los minutos previos al colapso se había podido ver a
personas que saltaban al vacío desde las ventanas
más altas. "El número de víctimas debe ser
horrible", declaró Rudy Giuliani, alcalde de la ciudad.
"Éste es, sin duda, uno de los hechos más odiosos
de la historia
humana". Los puentes y túneles que comunican la isla de
Manhattan con el resto del mundo fueron cerrados y Giuliani
ordenó la evacuación del distrito financiero y de
las zonas contiguas. Las bolsas suspendieron la sesión; en
pocos minutos, los mercados
financieros de todo el mundo registraban fortísimas
caídas y el dólar se depreciaba frente al euro y el
yen. Nueva York, autoproclamada capital del
mundo, quedó sumida en una densa polvareda. Los hospitales
anunciaron estar al límite de su capacidad y pidieron
donaciones urgentes de sangre. Al menos
dos buques de guerra fueron desplazados al puerto neoyorquino, y
la Guardia Nacional del Estado se
movilizó para ayudar a las fuerzas de policía y
bomberos, abatidas por las bajas, la asfixia y el agotamiento. De
madrugada, la policía detuvo a dos personas tras
interceptar un camión cargado de explosivos en el puente
George Washington, de Nueva York, según la cadena CBS.
Casi al mismo tiempo en que las
Torres Gemelas desaparecían para siempre, un tercer
avión, un 757 de American Airlines que hacía la
ruta Washington-Los Ángeles, con 65 personas a bordo, se
estrelló contra el Pentágono. Entre el pasaje
figuraba Barbara Olson, una comentarista de la cadena CNN, que
tuvo tiempo de
telefonear dos veces a su marido, el fiscal general
Ted Olson. Le explicó que los pilotos y auxiliares de
vuelo habían sido colocados en la zona posterior del
avión y que la única arma visible de los
secuestradores, que habían tomado los mandos, era un
cúter. Barbara Olson no hizo referencia a la nacionalidad
ni los objetivos de
los terroristas. El avión quedó pulverizado contra
el Pentágono minutos después.
El edificio, en el que 24.000 personas coordinan un
ejército desplegado por todo el mundo, se incendió
y se derrumbó parcialmente. Eran las 9.43 de la
mañana y la secuencia del horror parecía imparable.
El Consejo de Seguridad
Nacional, convocado por Bush desde el aire,
ordenó la evacuación de la Casa Blanca al recibir
"amenazas creíbles" de que un cuarto avión
secuestrado estaba en camino hacia la residencia oficial del
presidente. Todo Washington quedó bajo la llamada "amenaza
Delta", que sólo se dispara en situaciones absolutamente
extremas. El Capitolio, que acoge el Senado y la Cámara de
Representantes, fue igualmente evacuado, así como todas
las escuelas y la mayoría de los edificios federales.
2. Pánico en
Washington
Washington se sumió en el pánico. Miles de
vehículos intentaron huir de la capital,
bloqueando calles y carreteras; los comercios cerraron y
patrullas de cazabombarderos empezaron a patrullar el espacio
aéreo por encima de la capital, al igual que en Nueva
York. La sensación de horror inacabable se
incrementó al conocerse que un cuarto avión de
United Airlines que cubría la línea Newark-San
Francisco, con 45 personas a bordo, se había estrellado en
una zona rural de Pennsylvania a las 10.10 horas. El destino que
le habían fijado sus secuestradores suicidas podía
ser, según las primeras especulaciones, la Casa Blanca, el
Capitolio o Camp David, residencia vacacional del presidente en
Maryland y escenario de las principales negociaciones y acuerdos
entre Israel, Egipto y los
palestinos.
Todos los vuelos sobre territorio estadounidense quedaron
suspendidos, al menos hasta hoy a mediodía. Los vuelos
internacionales fueron desviados hacia Canadá y el espacio
aéreo se reservó sólo a los cazabombarderos
y los helicópteros de la fuerza
aérea. Las fronteras con Canadá y México
también se cerraron indefinidamente y se declaró
el estado de
emergencia en Nueva York y Washington.
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3. Bush, en un
'búnker'
El Air Force One del presidente aterrizó
temporalmente en una base militar de Luisiana, para emprender
viaje de forma casi inmediata hacia Nebraska y desde allí
hacia un lugar cercano que, según un portavoz
gubernamental, disponía de un búnker invulnerable.
Por la tarde regresó a Washington y a las dos y media de
la madrugada dirigió un mensaje a la nación.
El secretario de Estado,
general Colin Powell, recibió la orden de suspender su
visita a Colombia y
regresar a EE UU. La asesora de seguridad
nacional, Condoleezza Rice, se encargaba mientras tanto de
coordinar la situación desde el búnker de la Casa
Blanca. El vicepresidente Dick Cheney, al igual que los
principales dirigentes parlamentarios, fue trasladado a un lugar
"seguro" y no
especificado.
EE UU se sintió durante horas al borde del desastre total.
La Reserva Federal emitió un escueto comunicado de dos
líneas en el que garantizó que no faltaría
dinero en el
mercado, para
evitar que el público y las instituciones
retiraran sus fondos del sistema bancario. El gran puerto
petrolero de Luisiana, que recibe la mayor parte del crudo
exterior, cercanas a Nueva Orleáns, suspendió todas
las operaciones.
Incluso parques de atracciones como Disney World, en Orlando
(Florida), evacuaron al público y cerraron las
puertas.
La gran pregunta que permanece, más allá de la
urgencia del rescate de heridos, el recuento de muertos y la
identificación de los responsables, es cómo pudo
suceder algo tan horrible, cómo EE UU mantenía tan
baja su guardia. Los objetivos
atacados eran vitales: el centro de la defensa y uno de los
puntos neurálgicos de la economía.
Los servicios de
información no tomaron ninguna
precaución, lo que hace suponer que carecían de
informaciones sobre ataques inminentes. Un grupo numeroso
de personas fue capaz de subir a bordo de cuatro aviones casi
simultáneamente, con algún tipo de armas, aunque
sólo fueran cuchillos, y de lanzarlos contra los objetivos
fijados sin que se hiciera nada por impedirlo. Los aviones
volaron durante muchos minutos fuera de su ruta y los
controladores detectaron la irregularidad. Se da por seguro que hubo
comunicación entre las estaciones de
seguimiento y las cabinas de los aparatos, pero esa información ha sido declarada secreta por
el FBI.
4. Las Torres Gemelas:
un símbolo de la ciudad y un prometedor proyecto
inmobiliario.
Las Torres Gemelas de Nueva York, uno de los símbolos
más conocidos de la Gran Manzana que se han derrumbado
tras sufrir el impacto de dos aviones, fueron construidas en
1973. En ese año el arquitecto Minoru Yamasaki
colocó la última pieza de este gigante que estaba
considerado como el tercer rascacielos del planeta, con una
altura de 410 metros de altura y 110 plantas.
Sólo el edificio Sears de Chicago, con una planta que se
eleva a 442 metros del suelo, y las
Torres de Kuala Lumpur de Malasia de 452 metros superaban al
coloso de Manhatan.
En sus más de un millón doscientos mil metros
cuadrados trabajaban diariamente unos 55.000 empleados de 60
firmas, y más de 150.000 visitantes se embarcan en sus
ascensores ultrarrápidos
para contemplar las espectaculares vistas de la ciudad. Tenía también unas 43.600 ventanas.
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Una imagen que ya no podrá volver a ser tomada: Manhattan y las Torres Gemelas vistas desde el ferry que lleva a la estatua de la Libertad
Hace tan solo unos meses, los dos edificios, propiedad de
la autoridad
portuaria de Nueva York y Nueva Jersey, habían pasado a
manos privadas, en lo que se consideró la operación
inmobiliaria más importante de la ciudad y una de las
más importantes de Estados Unidos. Sus nuevos
propietarios, Silverstein Propierties Inc. Y Wesfield America
tenían 'grandes planes' para su flamante
adquisición: habían proyectado la construcción de apartamentos de alto
standing. El acuerdo, con una vigencia de 99 años, supuso
un desembolso de 3.200 millones de dólares (585.000
millones de pesetas / 3.560 millones de euros).
El World Trade Center, formado por las dos torres y cuatro
edificios más, podía considerarse como una ciudad
dentro de la ciudad, cuenta con una comisaría, 16
restaurantes, 190 ascensores (que ascendían a 8 metros por
segundo), librerías, tiendas de regalos, cafés,
agencias de viajes,
tiendas de regalos, un observatorio y una estación de
metro. En su aparcamiento podían estacionar cerca de 2.000
vehículos.
Los primeros inquilinos se instalaron en 1970 en 2001 más
de 430 compañías de 28 países distintos
tenían oficinas en las torres: corporaciones bancarias,
firmas de Wall Street, empresas de
seguros,
transporte,
importación y exportación, compañías
dedicadas a distintas actividades comerciales. También se
encontraban ubicadas en estos edificios oficinas del Gobierno.
Las torres eran tan grandes que necesitaban un código
postal solamente para cubrir todas las plantas.
Sistemas de seguridad
Desde el atentado de 1993, cuando
un grupo
integrista islámico mató a seis personas y
dejó más de 1.500 heridos, los sistemas de
seguridad del edificio fueron reforzados vigorosamente. Para
acceder a los ascensores de las torres era necesario un pase
especial. Todos los visitantes tenían que pasar un
control, que
incluía una fotografía
y sus nombres comprobados en un terminal conectado con el
FBI.
En el garaje subterráneo también se extremaron las
medidas de seguridad, detectores de explosivos y metales y un
sistema que comprueba el peso de los vehículos y de su
contenido. En caso de que éste fuera excesivo se
disparaban las alarmas.
5. El Pentágono: el corazón del sistema de Defensa de Estados Unidos
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El Pentágono, el símbolo de las convicciones y del poder de los Estados Unidos, sufrió un ataque sin precedentes cuando un avión se estrelló contra su costado occidental destruyéndolo, Se trataba del vuelo 757 de American Airlines que hacía la ruta Washington-Los Ángeles, con 65 personas a bordo. Las primeras cifras de víctimas mortales apuntan que 800 personas podrían haber perdido la vida en este atentado.
La sede del cuartel general de las Fuerzas Armadas estadounidenses se terminó de construir el 15 de enero de 1943, después de 16 meses de obras, en plena Segunda Guerra Mundial.
En el Pentágono trabajan actualmente unas 23.000
personas, entre civiles y militares, y pasa por ser el mayor
edificio de oficinas del mundo, con una extensión de 12
hectáreas y un perímetro de kilómetro y
medio. Los cinco lados del vetusto edificio de piedra dan nombre
desde 1943 a la sede del Departamento de Defensa de Estados
Unidos, que en 1941 mandó construir a orillas del
río Potomac el presidente Franklin Roosevelt.
El proyecto de
construcción se remonta, sin embargo, a
principios de
siglo, y sólo el comienzo de la segunda gran guerra y el
ataque japonés a Pearl Harbour, en diciembre de 1941,
aceleraron su finalización. El edificio costó
entonces 87 millones de dólares y la consigna del entonces
presidente, Franklin Delano Roosevelt, fue que la austeridad
debía ser absoluta para reducir los gastos y
dedicarlos al esfuerzo de la guerra.
Los pasillos tienen una longitud total de 28 kilómetros y
el espacio de sus cinco plantas equivale a 600.000 metros
cuadrados. Aunque en su interior hay "bunkers" de hormigón
y sistemas de
seguridad, la sofisticación no es la nota dominante en un
edificio añejo e incómodo que ha visto pasar a los
héroes militares estadounidenses de los últimos 50
años. Los generales de cinco estrellas Dwight Eisenhower,
George Marshal y Omar Bradley, héroes de la Segunda Guerra
Mundial, tuvieron sus despachos en su interior, y desde la
sala de guerra de la Junta de Jefes de Estado Mayor se siguieron
los conflictos de
Corea, Vietnam, las invasiones de Granada o Panamá o
la más reciente contra Irak.
La desaparición de la URSS, del comunismo y la
guerra
fría marcaron muchos años del devenir en el
interior de este edificio. Horas antes del ataque, el jefe del
Pentágono, Donald Rumsfeld, anunció un proyecto
para reducir personal y
procedimientos, dados los problemas de
la Casa Blanca para conseguir un fuerte aumento del presupuesto
militar. Actualmente el presupuesto anual
del Pentágono es de 300.000 millones de
dólares.
6. Las caras de la
tragedia
Tras la magnitud del ataque terrorista
contra los símbolos del poderío
norteamericano se esconden un buen número de
pequeñas historias. Es la otra cara de una tragedia en su
dimensión más humana.
La última llamada
Una pasajera de uno de los cuatro aviones secuestrados y
utilizados para atacar objetivos estratégicos en Estados
Unidos logró contactar a través de un teléfono móvil con su marido desde
el aparato y le relató la situación a bordo: todos
los pasajeros, los miembros del equipaje y los pilotos
habían sido obligados a situarse en la parte trasera del
avión y los secuestradores se habían hecho con los
mandos. Según relató la cadena estadounidense CNN,
Barbara Olson, una conocida abogada de 45 años,
logró realizar dos llamadas y relatar desde dentro a su
marido lo que en pocos minutos iba a convertirse en la mayor
tragedia estadounidense. Barbara Olson, quien no aportó
ninguna descripción física de los
secuestradores, viajaba en el Boeing 757 de American Airlines con
destino a Los Ángeles que acabaría
estrellándose a las 09:43h contra el Pentágono en
Washington.
"¿Qué puedo hacer?", le preguntó Barbara a
su marido, Ted Olson, pocos segundos antes de la tragedia. En una
breve entrevista,
Olson aseguró que su esposa estaba "en el avión que
se estrelló contra el Pentágono". "Llamó
desde el avión cuando acababa de ser secuestrado.
Ojalá sólo hubiese sido un secuestro".
La perplejidad de los controladores
Los controladores que trabajan en el aeropuerto Internacional de
Dulles Washington, detectaron en sus pantallas un avión
sin identificar que se movía, a una velocidad
inusualmente rápida, directamente hacia la Casa Blanca.
Rápidamente avisaron a las autoridades de lo que
sucedía. Poco después el aparato viró y se
estrelló contra el edificio del Pentágono. Los
controladores no pudieron identificar a la aeronave debido a que
alguien a bordo había apagado el transpondedor, un aparato
que envía a la torre de control datos con la
compañía a la que pertenece el avión, su
número de vuelo, la velocidad y a
la altitud a la que viaja. Por aproximación se
identificó al avión como el vuelo 77 de la
compañía American Airlines con cuatro tripulantes y
58 pasajeros a bordo que había despegado a las ocho y diez
desde Dulles con destino a Los Ángeles. Al parecer, el
avión, después de despegar desde Dulles, se
digirió hacia su destino durante un cierto tiempo, pero en
un determinado momento se apagó el transpondedor y el
aparato viró en redondo y se dirigió hacia
Washington. El aparato apareció entonces en las pantallas
calificado como "objetivo
primario", es decir, no identificado. El espacio aéreo
alrededor de Washington está clasificado como de alta
seguridad y ningún aeroplano puede sobrevolarlo sin estar
identificado y tener permiso. Los controladores se dieron cuenta
de que, además, iba directo a la Casa Blanca, sobre la que
está terminantemente prohibido sobrevolar. Mientras daban
la alarma, observaron como el avión viraba 270 grados y
enfilaba hacia el Pentágono desde el suroeste. Al llegar a
pocos metros de altura el avión desapareció de las
pantallas de radar. Eso ocurrió pocos segundos
después de estrellarse contra el Pentágono.
Descenso del infierno.
Escuchamos una gran explosión, todo el edificio osciló y por la ventana vimos trozos grandes de algún material que caía", afirmó con la voz quebrada por la emoción Carmen Medina, una española que se encontraba en el piso 55 de una de las Torres Gemelas de Nueva York. "Nos costaba mucho trabajo caminar. Todo se movía, pero con mi amiga pudimos comenzar a descender por las escaleras. Íbamos llorando, sin saber muy bien que había ocurrido", dijo Carmen Medina, gerente de programa de una escuela de idiomas de la Universidad PACE, que tenía una oficina en las torres.
"Los teléfonos móviles no funcionaban,
nadie sabía nada, y teníamos que detenernos para
dejar pasar a las personas que trataban de salir de la torre
descendiendo por las escaleras, de los pisos inferiores al
nuestro". "También teníamos que pararnos para dejar
que subieran los bomberos, policías y enfermeros",
afirmó Medina, natural de Socuéllamos, Ciudad Real,
quien recuerda que sucedió a las 8.50 de la mañana,
cuando ya las oficinas estaban trabajando. En total tardaron unos
30 minutos en poder llegar a la calle, donde fueron llevados a
unas galerías, antes de ser evacuados, en el momento en
que se derrumbaron las torres.
En paro, pero vivo
El caos reinaba en el distrito
financiero de Manhattan en las horas después del desastre,
donde sólo se permitía el paso de los
vehículos de emergencia y a la policía, y donde los
trabajos de evacuación continuaban en busca de
supervivientes.
El informático Naihi Muhak, de origen hindú, miraba
con tristeza cómo su lugar de trabajo, en el piso 50 de la
Torre Gemela 2, había desaparecido completamente tras el
atentado. "Es el acto más estúpido cometido por
militantes extremistas, y ha dejado a mucha gente sin trabajo,
como yo mismo", manifestó Muhak, quien, para su suerte,
llegó más tarde de lo habitual a su trabajo.
Su perro lazarillo le salvó la vida
El ingeniero invidente Omar Eduardo Rivera que trabajaba en el
piso 71 de una de las Torres Gemelas de Nueva York, se
salvó de morir el martes gracias a "Salty", su perro
lazarillo. Rivera, de 44 años, es empleado del
Departamento Tecnológico de Servicios de
Información de la Autoridad de
Puertos del Estado de Nueva York. El día 11 llegó
temprano a trabajar para entregar unos documentos
preparados para una junta directiva. "Me sorprendí
aproximadamente a las 8.44 de la mañana, cuando alguien
gritó: ¿Qué diablos hace este avión
aquí? Después hubo un impacto, un ruido
estruendoso, y el edificio se estremeció". Rivera y su su
perro-guía, un labrador, consiguieron ponerse a salvo tras
una hora y cuarto de descenso por las escaleras de emergencia.
Poco después de llegar a la calle, el edificio de 110
plantas se desplomaba.
7. Las bolsas de todo el mundo se hunden por el temor a un colapso económico
El miedo y el caos se apoderaron de los mercados
financieros de todo el mundo el 11 de septiembre, tras conocerse
el mayor ataque que ha sufrido EE UU desde Pearl Harbour. Las
bolsas estadounidenses no abrieron y tampoco lo hicieron al
día siguiente, por estar afectadas directamente por los
atentados. Aún no han decidido la fecha en la que
reanudarán las cotizaciones. Pero en Europa los
mercados
permanecieron abiertos con descensos superiores al 6%. La Reserva
Federal de EE UU y el Banco Central
Europeo (BCE) anunciaron que inyectarán todo el dinero que
se necesite para evitar un colapso de los mercados. Los primeros
momentos tras conocerse el ataque inicial contra una de las
torres gemelas de Nueva York fueron los peores. Los inversores,
convencidos de que las bolsas de todo el mundo se aprestaban a
vivir una hecatombe, buscaban deshacerse de sus acciones a
cualquier precio. En
Francfort, el índice principal se desplomó
más de un 9% en pocos minutos. Lo mismo sucedía en
el resto de bolsas del Viejo Continente, ante el miedo
generalizado a que la inestabilidad se extienda en los
próximos días, lo que abriría un panorama de
consecuencias todavía impredecibles.
Milán cerró con una fuerte pérdida del
7,42%. París se desplomó un 7,39%, Francfort, un
8,49% y Londres, un 5,72%. Madrid perdió un 4,64%. En
todas ellas, el pánico fue de una magnitud desconocida
hasta ahora. La Bolsa de Nueva York, tanto el Dow Jones como el
Nasdaq, se vio directamente afectada por las explosiones por lo
que comunicó que permanecerán cerradas el
miércoles, por segundo día consecutivo, ya tampoco
ayer iniciaron las cotizaciones. "Los mercados de Estados Unidos,
después de nuevas consultas con la SEC, máxima
autoridad, anunciarán hoy cuándo los mercados de
valores de
Estados Unidos volverán a abrir", concluyó un
comunicado emitido ayer. Los inversores juzgaron que el periodo
de inestabilidad mundial, tanto político como financiero,
que se ha abierto tras el ataque generalizado que ha sufrido
Estados Unidos hace impredecible la situación en las
próximas semanas. Así que la reacción ha
sido vender desesperadamente, a cualquier precio, las
acciones, para
colocar el dinero en
puertos más seguros: deuda
pública europea (especialmente la de Alemania),
bonos del
Tesoro, oro, y monedas como el franco suizo, tradicional refugio
del dinero en
momentos de incertidumbre. "La confusión y la cantidad de
volumen
negociado en la primera media hora [tras conocerse los ataques]
fue una auténtica locura", aseguró un veterano
broker europeo. El euro, aunque menos que el franco suizo,
también se vio beneficiado de este movimiento de
pánico, ganó un 2% frente al dólar, y a
última hora de ayer se cotizaba a 0,9146 frente al billete
verde. Excepto las compañías petroleras, que
subieron al mismo ritmo que lo hacían los precios del
crudo, por el temor a una falta de suministro en las
próximas semanas, el resto de compañías
sufrieron fuertes pérdidas, desde las aseguradoras (las
más afectadas) a bancos,
compañías de turismo o líneas
aéreas. "Las petroleras están ganando y las
aseguradoras se hunden, eso es obvio", comentó un
intermediario financiero europeo. "Pero todo el resto está
sujero a la situación política, y como no
sabemos qué va a pasar, estamos vendiendo todo lo que se
puede vender", afirmó. Las aseguradoras más
castigadas en toda Europa fueron
Munich Re, la mayor del mundo, con una caída del 18%; Axa
se desplomó un 13,3% y Royal. En Madrid, el hundimiento
arrancó poco después de las tres de la tarde,
cuando las televisiones comenzaron a mostrar imágenes
del atentado en Nueva York. El índice llegó a
desplomarse más de un 6%, aunque al cierre las
pérdidas se limitaron al 4,64%. Se trata del quinto
mínimo anual consecutivo, ya que durante la semana
anterior la Bolsa madrileña ya había sufrido
abundantes pérdidas por el mal momento de la
economía mundial y las dudas sobre el futuro de los nuevos
teléfonos móviles. La petrolera Repsol fue de los
pocos valores que
subieron, un 4,59% al cierre. Cepsa ganó un 2,54%.
Los operadores del piso de la Bolsa de Nueva York habían
abandonado la Pizarra Grande, el mayor mercado de
valores, en el número 11 de Wall Street, situado a
cerca de un kilómetro del World Trade Center en el bajo
Manhattan, según varios operadores. Los empleados de
American Express Co. y Lehman Brothers abandonaron sus sedes en
el Centro Financiero Mundial, situado enfrente del World Trade
Center. "Lo más importante era sacar a la gente'", dijo
Tom Russo, director jurídico en Lehman.
Conversación en Europa
Tras el estallido de la
crisis, los
responsables de los mercados
financieros europeos se pusieron en contacto
telefónicamente para acordar una postura unitaria y
sopesaron la posibilidad de suspender las operaciones. Un
responsable de la Bolsa de Madrid, Gabriel Domínguez,
indicó posteriormente que las bolsas europeas
habían acordado mantener los mercados abiertos a pesar de
las fuertes caídas que estaban sufriendo. Domínguez
señaló que no había ocurrido un suceso
similar desde "la Segunda Guerra Mundial".
América
Latina se vio igualmente afectada, aunque algunos de sus
mercados prefirieron cerrar antes que contemplar cómo sus
índices se desplomaban. La Bolsa Mexicana de Valores
suspendía sus operaciones a las 9,18 horas (17,18 hora
española), después de perder el 5,16%, hasta los
5.554,10 puntos. Sao Paulo y Buenos Aires
tomaban la misma decisión, después de que sus
principales índices bajaran el 9,17% y el 5,17%,
respectivamente. La fuerte depreciación del índice Bovespa de
Brasil
activó el mecanismo conocido como cortocircuito por el
cual las negociaciones son suspendidas como forma de
prevención ante las turbulencias financieras. La dirección de la Bolsa no informó
sobre cuándo se reiniciarán las operaciones. Lo
mismo sucedió en México,
cuando su índice principal se hundió más de
un 5% en pocos minutos.
Las repercusiones a medio y largo plazo de los ataques
terroristas de ayer en Nueva York y Washington "son
impredecibles" y dependerán, en gran parte, de la
respuesta que dé el Gobierno de Estados Unidos,
según explicaron los analistas financieros consultados por
las agencias en una primera valoración de urgencia. Todos
los analistas coincidieron en manifestar su "incertidumbre" ante
las consecuencias que se puedan derivar de lo acontecido, ya que
se trata de un hecho sin precedentes.
"Es el caos más absoluto"
Los principales
bancos de
inversión de todo el mundo han convocado de
urgencia a sus expertos para preparar planes de emergencia antes
de que los mercados abran hoy. 'Se trata del caos más
absoluto', dijo ayer Robin Bhar, un analista de metales y otros
productos en
el banco londinense
Standard Bank. Ningún operador financiero ni ningún
analista de ningún banco en todo el mundo sabía
qué iba a suceder hoy en las Bolsas. 'Todo lo que se puede
decir es que el mundo va a ser un sitio diferente a partir de
hoy. Es imposible predecir qué va a pasar a partir de
ahora', dijo un intermediario financiero en Londres. El ataque
lanzado ayer contra Nueva York y Washington no tiene
ningún precedente en la historia. Las principales firmas
internacionales de Bolsa reconocen que resulta poco menos que
imposible predecir qué va a suceder. Fuentes de
Merrill Lynch aseguran que en sus oficinas en Nueva York, cerca
de la zona afectada, reina el caos. Otra firma de inversión, Morgan Stanley, cuenta con una
plantilla de 1.000 empleados en las torres gemelas de Nueva
York.
8. El
pánico dispara el precio del petróleo,
que supera los 30 dólares en unos minutos
La
OPEP culpa a los
especuladores de 'hacer fiesta en las peores tragedias'. Mientras
las bolsas se desplomaban ayer, el
petróleo y las empresas que lo
comercializan subieron como la espuma en los mercados. El precio
del barril brent en Londres aumentó un 13%, la mayor
subida en un solo día desde 1998. Además, las
grandes petroleras cerraron con ganancias cercanas al 4% como
media. La especulación desató las críticas
del secretario general de la OPEP, Alí
Rodríguez, que criticó a quienes 'hacen fiesta
hasta en las peores tragedias'. En todo caso, el cartel
garantizó el suministro de crudo, y las petroleras
españolas descartaron subidas en las gasolinas.
El precio del barril brent -el
petróleo que proviene del Mar del Norte- se
disparó en el mercado de
Londres tan solo unos minutos después de conocerse que el
primer avión se estrellaba contra las Torres Gemelas. A
las cuatro de la tarde, hora española, y en tan solo unos
minutos, el precio del barril brent subía 3,55
dólares, hasta los 31 dólares el barril, el mayor
aumento de precio que se produce en un solo día desde
1998. Londres es el mercado petrolífero de referencia en
Europa. El New York Mercantile Exchange, el mayor mercado de
energía del mundo, cerró poco después de las
explosiones y no hubo cotización. El mercado está
cerca de las Torres Gemelas, donde se produjo el primer
atentado.
Las mayores petroleras del mundo también subían,
casi sin excepción, entre un 2% y un 6%, lo que
contrastaba con el compartamiento de las propias Bolsas y el
resto de las empresas, que en su mayoría sufrían
tremendas pérdidas. En la Bolsa de Madrid, Repsol YPF era
el valor que
más ganaba en el día, un 4,5% al cierre, hasta los
18,44 euros. Cepsa, por su parte, aumentaba un 2,54%, hasta los
11,70 euros. Y en Londres, BP Plc., la
tercera petrolera más grande del mundo, se llevaba el
premio gordo. Su cotización aumentó un 6,20%, a
5,96 libras. Royal Dutch Petroleum Co., propietaria del 60% de la
segunda compañía del mundo (Royal Dutch Shell),
ganó en la Bolsa de Amsterdam un 2,92%, hasta los 61,30
euros. En París, TotalFinaElf aumentaba un 2,75%, hasta
los 159, 60 euros. La única petrolera que cayó fue
la italiana ENI, que perdió un 0,28%, hasta los 14,26
euros. Las compañías estadounidenses Exxon Mobil,
Texaco y Chevron no llegaron a cotizar.
Los analistas coincidían ayer en que es muy probable que
los precios del
crudo sigan aumentado mientras dure la incertidumbre
internacional que ha creado este atentado. 'El factor miedo es
inmenso', afirmó a Bloomberg Shelley Mansfield, analista
especializada en energía de la ADM Investor Services
International.
Llueve sobre mojado
Además, llueve sobre mojado.
El precio del barril brent llevaba subiendo prácticamente
sin interrupción desde principios de
septiembre, debido sobre todo a la crisis de
Oriente Medio, según explican en Analistas Financieros
Internacionales (AFI). Desde el 1 de septiembre, el precio del
barril ha aumentado un 16%. En todo caso, el precio llevaba un
tiempo estabilizado. El año pasado por estas fechas, el
brent cotizaba a 33 dólares, así que aún
mantiene precios no muy elevados.
Tan pronto se disparaba el precio, el director general de la
OPEP, Alí Rodríguez, criticaba a los especuladores
que 'hacen fiesta en las peores tragedias', y garantizaba el
aprovisionamiento de crudo y la intención del cartel por
mantener la estabilidad de los precios. Sin embargo, la
Asociación Española de Operadores de Productos
Petrolíferos (AOP), la
organización que agrupa a las petroleras
españolas, afirmaba ayer que es probable que el precio del
crudo siga subiendo. El director general de la AOP, Álvaro
Mazarrasa, aseguró que España,
como todo los países desarrollados, puede sufrir el
encarecimiento del petróleo.
Las principales compañías españolas, Cepsa y
Repsol YPF, garantizaron, en todo caso, que mantendrán los
precios de las gasolinas, a pesar de la fuerte subida de ayer. La
última gran subida del brent en un solo día se
produjo el 23 de marzo de 1998, cuando el crudo se disparó
un 13,77% después de que nueve de los 11 miembros de la
OPEP se comprometieran a bajar su producción en más de un
millón de barriles al día.
9. Al borde de la
recesión
Tras los atentados, un escenario
probable es que las economías europeas reduzcan aún
más su ya modesto crecimiento y que los mercados
bursátiles se debiliten todavía más, sobre
todo los de países que dependen en mayor grado de las
exportaciones,
como Alemania.
Norbert Walter, economista jefe del Deutsche Bank, pronosticaba
que los atentados en EEUU perjudicarán al consumo y
acelerarán el camino hacia la recesión en ese
país en el tercer trimestre de este año. A su
juicio, el dólar puede dejar de ser la moneda refugio que
ha demostrado ser durante décadas, al comprobarse que EEUU
es vulnerable al terrorismo, y
los inversores buscarán otras divisas, como el franco
suizo. En una primera reacción, el euro ganaba el
día 11 de septiembre casi un 2 por ciento frente al
dólar, pero la mañana siguiente cedía parte
de estas ganancias para situarse hacia el mediodía en
Europa en los 0,9047 dólares. Los economistas buscan en
vano precedentes que ayuden a evaluar el impacto potencial en la
economía de una crisis como ésta. El acontecimiento
más reciente comparable es la Guerra del Golfo que
provocó la recesión de 1990-91. Pero algunos
analistas consideran que esta crisis tendrá efectos
más devastadores en los EE UU, ya que la pérdida de
la confianza se ve agravada por las víctimas humanas
registradas en territorio norteamericano, lo que no tiene
precedentes.
Además, la economía parece más frágil
en estos momento, ya que las inversiones de
las empresas y las exportaciones
están cayendo, el desempleo crece y
las bolsas se desploman. En este panorama, el impacto de la
tragedia en la confianza podría minar seriamente el gasto
en bienes de
consumo, que
era el último baluarte de la coyuntura
económica.
10. EE UU queda paralizado y en máxima alerta militar tras los atentados
Portaaviones de la Flota del Atlántico fueron
enviados ayer a Washington y Nueva York para dar cobertura
aérea a los efectivos movilizados en tierra para
proteger los dos principales centros político y financiero
del mundo. Las fuerzas armadas fueron colocadas en estado de
máxima alerta en todo el país al tiempo que se
reforzaba la seguridad en laboratorios nucleares y los que
trabajan con guerra química y
bacteriológica. Las fronteras con Canadá y
México, cerraron temporalmente. Una vez reforzada la
vigilancia en los puntos fronterizos, EE UU reabrió sus
confines.
Psicosis de guerra nuclear
La policía
suspendió los permisos en todo el país, en algunos
casos, como la ciudad de Los Ángeles, movilizando unidades
antiterroristas. Hasta nueva orden, quedaron cancelados todos los
encuentros deportivos y se procedió a evacuar todos los
puntos turísticos que ya habían abierto a esas
horas, como Disney World en Florida o el Arco de St. Louis.
Centros comerciales y universidades, cualquier lugar de
concentración masiva, fueron cerrados a los largo y ancho
del país, que se colocó de inmediato en estado
psicológico de guerra.
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La alarma fue casi automática en todo
Estados Unidos. En el John Hancok, uno de las torres más
emblemáticas de Chicago, quienes acudían a trabajar
a las 9 de la mañana, una hora después del ataque a
las Torres Gemelas, ya no pudieron entrar en el edificio y
sólo pudieron ver cómo eran evacuados con urgencia
los que habían entrado antes, mientras por los altavoces
se anunciaba que era por orden del Departamento de Estado y el
Pentágono. Todos los edificios representativos en todo el
país fueron clausurados. Millones de personas fueron
evacuadas en todo el país y enviadas a casa. A media
manaña, el centro de Chicago, la tercera ciudad de Estados
Unidos, estaba desierto. Inconcebible pandemonium. El país
adoptó las medidas previstas para caso de ataque
nuclear.
En las casas, todas las televisiones estaban puestas buscando
noticias Las comunicaciones
telefónicas quedaron cortadas o saturadas con el noreste
de Estados Unidos y era imposible comunicar con teléfonos
móviles. Entre las informaciones sobre lo que se iba
sabiendo, las televisiones transmitieron mensajes de las
autoridades civiles locales en las que se pedía a los
ciudadanos que mantuvieran la calma y se quedaran en sus casas.
Todos los medios de
transporte de
larga distancia por tierra, mar y
aire fueron
suspendidos. Puentes y túneles fueron colocados bajo
custodia. El país quedó físicamente
paralizado. El correo
electrónico, medio de comunicación entre particulares. Mientras
los medios
informativos norteamericanos en Internet sufrían
bloqueos por acumulación de visitas, Internet suplió el
colapso de una red telefónica
saturada. El correo
electrónico y la mensajería instantánea
fueron en muchos momentos la principal ventana estable para
comunicarse con familiares o amigos de Nueva York y Washington.
Internet aguantó. Empresas radicadas en las torres gemelas
colocaron en su web
información. El hotel Marriott comunicó en la
web el
desalojo de sus 800 habitaciones. La
organización Internethealthreport, que controla
el estado de
la red minuto a
minuto, sólo detectó problemas
críticos en nodos de Nueva York y Filadelfia. Eso
sí, las ediciones digitales de los principales medios de
información norteamericanos estaban saturadas de visitas y
renovaban tardíamente los datos.
11. Una investigación secreta detectó graves fallos en los aeropuertos en 1999
Parecen más gigantescas estaciones de autobuses
que aeropuertos destinados a vuelos interiores en un país
como Estados Unidos, donde la utilización del transporte
aéreo es masivo. La Agencia Federal de Aviación
(FAA), organismo controlador, denunció en un informe de 1999
que agentes federales fueron capaces de colarse 46 veces en zonas
restringidas de cuatro aeropuertos y alcanzar la pista. En otras
51 oportunidades llegaron a embarcar sin problemas. Otro informe,
realizado el año pasado, señaló que estos
empleados de seguridad aeroportuaria dejaron pasar una de cada
cuatro armas.
Una vez facturado el equipaje, el viajero y sus
acompañantes pasaban por un detector de metales y una caja
de rayos X;
después quedaban en libertad para
moverse por el recinto aeroportuario. Los encargados de realizar
ese primer y único control, subcontratados a terceros por
las compañías aéreas que dominan las
diversas terminales, son personas sin especial
cualificación ni incentivos
profesionales, con un salario promedio
de 6,25 dólares a la hora (unas 1.200 pesetas), por debajo
de lo que recibe un estudiante en un establecimiento de
hamburguesas.
Un informe del año 2000 revelaba que ese personal se
renueva por completo más de una vez al año en casi
todo los aeropuertos del país y que en cinco grandes,
incluidos el de Boston y los de Atlanta y Chicago, la
renovación de la plantilla es completa más de dos
veces al año.
Un responsable del National Transportation Safety Board,
organismo encargado de seguridad en el transporte, comentó
al diario The New York Times: "El hecho de que pudieran hacerse
con el control de cuatro aviones en tan corto espacio de tiempo
lo dice todo. Cuando pagas un salario
mínimo, tienes gente de salario mínimo". Los
actuales detectores de metales no pueden descubrir cuchillos de
plástico
duro, que después pueden ser utilizados como armas, y los
patrones de seguridad vigentes permiten introducir en los aviones
navajas con una hoja no superior a los siete centímetros
de longitud. Barbara Olson, la comentarista política y antigua
fiscal que
pudo hablar con su marido antes de que su avión fuera
estrellado, dijo que los secuestradores llevaban algo que
parecían navajas. Una vez producida una situación
crítica, el piloto debe cooperar con los secuestradores.
Como decía uno a The Wall Street Journal: "No estamos
preparados para hacer frente a este tipo de actividad terrorista.
Se nos prepara para tratar con gente desequilibrada o que quiere
ir a algún lado... No con secuestradores suicidas".
Los deficientes controles de seguridad son aún menos
exigentes en los vuelos nacionales, como los cuatro secuestrados
el martes. El aeropuerto de Logan (Boston) tuvo 137 violaciones
de las medidas de seguridad entre 1997 y 1999, y el mes pasado la
FAA impuso 99.000 dólares en multas a American Airlines
por la ligereza de sus controles en seis de sus vuelos, uno de
ellos originado en Logan. Los responsables de las
compañías mantienen que controlar rigurosamente
10.000 vuelos diarios es tarea imposible, que de ser realizada
con celo extremo produciría insoportables retrasos en los
vuelos. A partir de los atentados del martes, no obstante, ya
entraron en vigor medidas especiales de seguridad, entre ellas la
eliminación de la facturación que se venía
realizando fuera de las terminales; la restricción
absoluta del acceso a las zonas de seguridad, el incremento de
policías; los controles de identidad y la
venta o el uso de
navajas, de metal o de plástico,
en la mayor parte de las áreas del recinto del aeropuerto.
Los aviones serán sometidos también a registros antes
de cada vuelo.
12. Reaccion del Presidente Bush ante los Ataques
El Presidente Bush le hablo al pueblo Estadounidense, después de que ocurrieron los Atentados. A continuación se detallan sus palabras:
WASHINGTON.- "Hoy, nuestros conciudadanos, nuestra forma
de vida, nuestra libertad,
fueron atacados en una serie de fatales actos terroristas
deliberados. Las víctimas estaban en aviones o en sus
oficinas. Secretarias, hombres y mujeres de negocios,
militares y empleados públicos. Madres y padres. Amigos y
vecinos.
"Miles de vidas fueron cercenadas de repente por actos de terror
perversos e infames.
"Las imágenes de aviones colisionando con edificios, incendios, grandes estructuras colapsando, nos han llenado de incredulidad, una terrible tristeza y un calmado, implacable enojo. "Estos actos de asesinato masivo buscan amedrentar a nuestra nación y sumirla en el caos y el repliegue. Pero han fallado. Nuestro país es fuerte. Gente valiosa se ha movilizado para defender a una nación valiosa. "Los ataques terroristas pueden sacudir los cimientos de nuestros mayores edificios, pero no pueden tocar los cimientos de Estados Unidos. Estos actos desintegran el acero, pero no pueden dentar el acero de la determinación estadounidense.
"Estados Unidos fue elegido para el ataque porque es el faro mas brillante de la libertad y las oportunidades en el mundo. Y nadie podrá ensombrecer esa luz. "Hoy, nuestra nación vio la maldad, lo peor de la naturaleza humana, y respondimos con lo mejor de Estados Unidos, con la audacia de nuestros equipos de rescate, con la solidaridad de los desconocidos y los vecinos que fueron a donar sangre y ayudaron en todas las formas posibles.
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"Inmediatamente después del primer ataque, implementé los planes de emergencia de nuestro gobierno. Nuestro ejército es poderoso y esta preparado. Nuestros equipos de emergencia estan trabajando en Nueva York y en Washington para colaborar con los esfuerzos locales de rescate.
"Nuestra prioridad es ayudar a quienes fueron heridos y tomar todas las precauciones para proteger a nuestros ciudadanos en casa y en el mundo, de ataques futuros. "Las funciones de nuestro gobierno continúan ininterrumpidamente. Las agencias federales en Washington, que hoy han tenido que ser evacuadas, se están reabriendo esta noche con el personal esencial y reanudarán sus operaciones mañana. "Nuestras instituciones financieras permanecen fuertes, y la economía americana también estará funcionando mañana. "La búsqueda de quienes están detras de estos actos perversos está en marcha. He orientado todos los recursos de Inteligencia y del cumplimiento de la ley para encontrar a los responsables y juzgarlos. No haremos distinciones entre los terroristas que cometieron estos actos y aquellos que los cobijan.
"Agradezco mucho a los miembros del Congreso que me han acompañado en condenar fuertemente estos ataques. Y en nombre del pueblo americano, agradezco a los numerosos lmderes mundiales que han llamado para ofrecer sus condolencias y asistencia.
"Los Estados Unidos y sus amigos y aliados se unen a todos aquellos que desean la paz y la seguridad en el mundo para juntos ganar la guerra contra el terrorismo.
"Esta noche, les pido que recen por todos aquellos que sufren, por los niños cuyos mundos fueron cercenados, por todos aquellos cuya seguridad ha sido amenazada. Y rezo para que sean reconfortados por un poder superior que ha hablado a través de los tiempos en el Salmo 23: "Aunque cruce por oscuras quebradas no temeré ningún mal porque tú estas conmigo". "Este es un día en que los estadounidenses de todas las profesiones y condiciones sociales se unen por la justicia y la paz. Estados Unidos ha doblegado enemigos antes, y lo mismo hara ahora. "Ninguno de nosotros olvidara jamas este día, sin embargo continuaremos en la defensa de la libertad y de todo lo que es bueno y que es justo en el mundo.
"Gracias, y Dios bendiga a Estados Unidos".
Desde el 11 de septiembre del 2001 el mundo ya no es igual. Casi todos estamos de acuerdo en que habrá un antes y un después de esa fecha de trágicos acontecimientos para Estados Unidos. Radio Nederland, que ha seguido día a día los hechos, quiere con este dossier compilar toda la información escrita y sonora que está diseminada por nuestras páginas de Internet y facilitar a los lectores de InformaRN su búsqueda rápida. Lo resumido aquí, parte de las primeras noticias publicadas sobre los atentados en Nueva York y Washington y las reacciones en todo el mundo. Con el paso de los días, la información dio lugar después a los análisis de especialistas en materia de antiterrorismo defensa y seguridad, que también destacamos como completo de la información diaria. Hemos seguido con interés el impacto psicológico de la tragedia, así como las consecuencias económicas y sociales para el conjunto de la comunidad mundial. Recogemos las reacciones de políticos y las controvertidas opiniones de personalidades de todas las esferas. Pero los informes compilados en estas páginas son, sobre todo, despachos de nuestros corresponsales en todo el mundo, comentarios de los redactores y especialistas de RN y análisis de colaboradores de esta radio que ocupan cargos en organizaciones NO gubernamentales de lucha por la paz y el respeto a los derechos humanos.
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1. ¿Qué sabía Bush?

Altos miembros del Congreso estadounidense exigen una
investigación acerca de las advertencias
que el Presidente, George Bush habría recibido antes de
que se perpetraran los atentados terroristas del 11 de septiembre
con respecto a los planes para secuestrar aviones. La Casa
Blanca desmiente categóricamente haber tenido en sus manos
información que hubiera podido evitar los atentados. El
pasado verano boreal, los servicios de inteligencia
norteamericanos recibieron mayor información que la
acostumbrada; en la misma se alertaba ante la posibilidad de que
la organización de Osama bin Laden, Al Qaeda, llevara a
cabo secuestros aéreos y otro tipo de ataques. A comienzos
de agosto, el presidente Bush fue puesto al tanto por la Agencia
Central de Inteligencia. Sin embargo, de acuerdo a lo declarado
por el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, esa
información hablaba solamente sobre piratería aérea en el sentido
tradicional y no se hacía mención a
eventuales agresores suicidas que planeaban utilizar los
aviones como misiles. Debido a que los secuestros aéreos
del 11 septiembre transcurrieron de una manera totalmente
diferente a la información que fue facilitada al
presidente Bush, nadie del gobierno pensó en informar al
Congreso o al público sobre las advertencias previas,
según Fleischer. Al mismo tiempo añade que esas
señales fueron irrelevantes. Todo parece indicar que
Fleischer quiere ahogar las críticas que surgen ocho meses
después de los atentados, y quitar importancia al
contenido de esas advertencias. El líder
de la minoría en la Cámara de Representantes, el
demócrata Dick Gephardt, demandó una
investigación al igual que el líder
de la mayoría demócrata en el Senado, Tom Daschle.
El descontento de los republicanos
Si bien es la oposición la que aviva esta imprevista
conflagración política, los republicanos
también están preocupados ante los posibles fallos
de los servicios de inteligencia. El Senador republicano, Richard
Shelby, vicepresidente del Comité de Inteligencia, hace
referencia no sólo a la información suministrada al
presidente Bush cinco semanas antes de los atentados del 11 de
septiembre. Un agente del FBI de Arizona compartió sus
sospechas con el Cuartel General en Washington sobre los posibles
vínculos de hombres procedentes de Oriente Medio,
que tomaban clases en las escuelas estadounidenses de pilotaje.
Un agente, implicado en los interrogatorios al secuestrador
número 20, Zacarias Moussaoui que fue detenido antes del
11 de septiembre, dejó constancia de que Moussaoui
podría haber tomado lecciones para pilotar aviones con el
objetivo de
estrellar un avión contra las torres gemelas del World
Trade Center. "11 de Septiembre-gate" ¿Quién
conocía lo que iba a ocurrir y cuándo? Esas
preguntas dominarán la escena política
norteamericana en los próximos días. Para
contrarrestar los efectos negativos, la Casa Blanca se
apresuró a enviar a su asesora en temas de Seguridad
Nacional, Condoleezza Rice con la esperanza que,
después de ocho meses de silencio, los detalles que ella
pueda aportar sobre las advertencias recibidas antes del 11 de
septiembre demuestren que la
administración Bush no cometió un grave error.
De todas formas, los periodistas continúan indagando y los
miembros del Congreso exigiendo tener más datos. Si esa
tendencia persiste, sólo será cuestión de
tiempo para que alguien describa esta situación como el
"11 de Septiembre-gate" parafraseando aquel otrora famoso
escándalo del "Watergate".
2. El dilema de la información reservada
La ciudad de Nueva York está irritada con el gobierno en Washington. Hace unos meses, las autoridades de la capital estadounidense no advirtieron a los neoyorquinos sobre un posible atentado atómico contra la ciudad. Ahora, el alcalde, el jefe de policía y el gobernador de Nueva York sostienen que sí debieron ser informados.
El presidente estadounidense, George Bush, reconoció hace poco que se sintió desprotegido sólo en una oportunidad, después de los atentados del 11 de septiembre, mientras lanzaba la primera pelota en un partido de baseball, a fines de octubre pasado en Nueva York. En aquel momento los servicios de inteligencia habían recibido información de que una bomba atómica de 10 kilotones habría sido introducida en secreto en la ciudad, o que iba a ser trasladada en breve. Esta información nunca fue entregada a las autoridades de Nueva York. Rudolph Giuliani, que en aquel entonces era alcalde de Nueva York, así como el actual alcalde, Michael Bloomberg, han manifestado su sorpresa y desagrado por este hecho.

Por su parte, el gobernador del Estado y el ex jefe de la policía, así como la senadora por Nueva York, Hillary Clinton, calificaron de inaceptable el hecho de que la ciudad no fuese alertada. Las autoridades locales opinan que en el futuro deben ser convenientemente informadas, para decidir las medidas a tomar para la mejor protección de sus conciudadanos. Pero Washington asegura que hizo bien, evitando dar la alarma local, que hubiera desatado el pánico en la ciudad. La noticia de este probable ataque nuclear, con una bomba que según las contradictorias versiones de los analistas pudo haber desaparecido en Rusia, fue dada a conocer esta semana por el semanario "Time". Los servicios de inteligencia reconocen que existió la advertencia del posible ataque, pero que dudaban de la fuente informativa. Esa fue la razón por la que no avisaron a las autoridades locales. Visto desde el presente, todo se redujo a una falsa alarma y los servicios de inteligencia actuaron bien, pero el mensaje de las autoridades neoyorkinas es claro: "No importa, nosotros debimos ser informados". Se trata, sin duda, de un dilema difícil de resolver para las autoridades de todo el mundo: ¿En qué momento se da la voz de alarma? Si se hubiese dado a conocer que una bomba atómica de 10 kilotones estallaría en Nueva York, con un saldo posible de 100.000 muertos y 700.000 heridos, se habría desatado un pánico incontrolable en esa metrópolis. Además, en caso que las autoridades locales hubieran conseguido mantener en secreto la información: ¿qué medidas podrían haberse tomado mientras se esperaba el terrible golpe?.
3. Desconfianza musulmana hacia EE.UU.
Son muchos los musulmanes que no creen que los árabes son responsables de los ataques terroristas del 11 de septiembre en Nueva York y Washington. Un sondeo efectuado por la empresa norteamericana Gallup en nueve países musulmanes, revela que la mayoría de la población en dichos países tiene una imagen negativa de Estados Unidos. La encuesta confirma la existencia de un profundo abismo entre Estados Unidos y el mundo musulmán.

Inmediatamente después de los atentados del 11 de septiembre, circuló en el mundo musulmán el rumor de que ese día se recomendó a miles de judíos que trabajaban en el World Trade Center que no acudieran a su trabajo. Incluso en círculos de intelectuales árabes, son muchos quienes están convencidos de que el servicio secreto israelí, Mossad, perpetró los atentados, con o sin la ayuda del servicio secreto norteamericano, CIA. El resultado de los sondeos demuestra cuán negativa es la imagen de Estados Unidos en el mundo musulmán. Para la encuesta se consultó a casi 10.000 personas en Pakistán, Irán, Indonesia, Turquía, Líbano, Marruecos, Kuwait, Jordania y Arabia Saudita. Un promedio del 22 por ciento de los entrevistados en esos países tenía una impresión positiva de Estados Unidos. En el Líbano y Turquía, este último aliado de la OTAN, este porcentaje fue el más alto: un 40 por ciento. En Pakistán se encontró la cifra más baja: un 5 por ciento. Incluso en Irán, país que fue declarado enemigo por el presidente norteamericano, George Bush, un 14 por ciento de la población contempla con mirada positiva a Estados Unidos, cifra que supera actualmente a la registrada en Pakistán, supuestamente el nuevo aliado de Washington en la lucha contra el terrorismo. Los calificativos adversos a Estados Unidos varían entre despiadado, agresivo, soberbio, arrogante, predispuesto y fácil de provocar. Tan sólo un 18 por ciento de los entrevistados cree que fueron terroristas árabes quienes estrellaron los aviones secuestrados en las Torres Gemelas y en el Pentágono. Un 61 por ciento está convencido de que el atentado no fue obra de árabes. Es evidente que las noticias y los comentarios sobre los atentados en Estados Unidos difieren profundamente de los métodos de información corrientes en países musulmanes. Sin duda alguna, esta diferencia no se limita a una mera discrepancia en la interpretación o a una falta de información. Todo indica que existe una profunda brecha cultural entre Estados Unidos y el mundo árabe e islámico.
Los norteamericanos han reaccionado alarmados e indignados ante resultado del sondeo. Se muestran sobre todo decepcionados con Kuwait, país que hace 10 años fue liberado de la ocupación iraquí por una coalición dirigida por Estados Unidos. De la encuesta se desprende además que más de una tercera parte de la población opina que los atentados del 11 de septiembre fueron justificados.
4. Desastre aéreo en Nueva York
La caída de un avión Airbus-300 de American Airlines en el barrio de Queens de Nueva York no parece haber sido originada por un acto terrorista, según han comunicado las autoridades norteamericanas. Al parecer, fue causado por un fallo en uno de los motores que se desprendió pocos segundos antes del siniestro. Los 251 pasajeros y 9 miembros de la tripulación perdieron la vida en el accidente. El Airbus se estrelló en un barrio residencial cuando acababa de despegar del aeropuerto Kennedy. El vuelo 587 se dirigía a la República Dominicana.

Entre tanto, ya han sido rescatados los cadáveres de todos los ocupantes del aparato de al menos 14 personas que murieron en tierra. Este es el primer accidente de aviación que ocurre en Estados Unidos después de los atentados del 11 de septiembre. Un portavoz del Pentágono explicó, por su parte, que no se percibió ningún problema dentro del avión antes del accidente del Airbus. Las autoridades norteamericanas investigan ahora las verdaderas causas del siniestro. Los tres grandes aeropuertos de la zona de Nueva York (Laguardia, Kennedy y Newark) fueron cerrados inmediatamente después del accidente, pero continúa con normalidad el tráfico aéreo en el resto del país. Los aeropuertos Dulles International y National Reagan, en el área de Washington, continuaban hoy sus operaciones después del accidente del avión de American Airlines. Portavoces de ambas terminales aéreas, ubicadas en Virginia al sur y el oeste de la capital estadounidense, indicaron que las operaciones de los aeropuertos se mantenían con regularidad.
El aeropuerto Dulles fue el punto de partida de un avión de la aerolínea United que el 11 de septiembre fue secuestrado por terroristas y se estrelló en el edificio del Pentágono. El aeropuerto National Reagan fue clausurado inmediatamente después de los ataques terroristas del 11 de septiembre en Nueva York, Washington y Pensilvania y permaneció cerrado por tres semanas.
La reapertura de operaciones en National Reagan se produjo después de modificarse la ruta de llegada y partida de los aviones que transcurren a pocos kilómetros de las sedes centrales de instituciones como el Congreso, la Casa Blanca, el Pentágono, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y todos los ministerios del gobierno federal.
5. Berlusconi: Occidente es superior
Durante una conversación con periodistas, el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, manifestó que considera que la civilización occidental es superior a la islámica. Sus burdas palabras contrastan radicalmente con la prudencia con la que los demás líderes occidentales se refieren al Islam. Las declaraciones de Berlusconi fueron criticadas duramente en Italia.

En términos morales, el mundo occidental es superior al del Islam y, a la larga, lo vencerá. Este es, en resumen, el contenido de las declaraciones hechas por el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, durante su visita oficial a la capital alemana, Berlín. Berlusconi hizo sus comentarios durante una conversación con periodistas, poco antes de una conferencia de prensa conjunta con el canciller alemán, Gerhard Schröder. Literalmente, Berlusconi dijo: "tenemos que ser conscientes de la superioridad de nuestra civilización, un sistema que ha garantizado el bienestar, el respeto de los derechos humanos y, a diferencia de los países islámicos, el respeto de los derechos religiosos y políticos. La civilización occidental es superior, añadió Silvio Berlusconi, porque su valor más importante es la libertad , y esto no es el caso de la cultura islámica. El jefe del Gobierno italiano pronosticó que Occidente continuará conquistando pueblos, incluso si ello significa un enfrentamiento con otra civilización, como por ejemplo la islámica, que se ha quedado estancada hace mil 400 años. Las palabras de Berlusconi, un empresario y magnate de los medios de comunicación, contrastan radicalmente con los prudentes comentarios de los demás líderes occidentales, quienes han intentado por todos los medios no disgustar a los países islámicos, diferenciando claramente entre sus críticas a los líderes Talibán y el terrorismo islámico, así como con sus esfuerzos de mantener el diálogo con los líderes islámicos que, al igual que ellos mismos, condenan el terrorismo.
La oposición izquierdista de Italia acusa a Berlusconi de ‘conducta irresponsable'. Algunos críticos temen que sus declaraciones deterioren aún más las delicadas relaciones entre la mayoría católica italiana y los quinientos mil musulmanes que residen en el país mediterráneo. El líder opositor, Francesco Rutelli, advirtió que comentarios de esta índole pueden motivar a los terroristas a nuevas acciones y a reclutar más seguidores.
En otro comentario que realizó sobre los ataques en Nueva York y Washington, Silvio Berlusconi dijo que existía una rara coincidencia entre esa acción y el movimiento antiglobalización que ha salido a la luz hace un año. Activistas contra la globalización han protestado airadamente por considerar que, deliberadamente, Berlusconi mezcla las cosas.
En una tercera posición crítica contra el primer ministro italiano, se le pregunta que, si realmente quiere estar a la vanguardia de la lucha antiterrorista, tal como él mismo lo asegura, ¿por qué trata de restringir las investigaciones sobre las dudosas transacciones financieras internacionales? ¿Podría ser, acaso, porque el propio Berlusconi es sospechoso de turbias operaciones financieras?
En los últimos tiempos, el ministro italiano de Relaciones Exteriores, Renato Ruggieron, y su equipo diplomático, ejercen presión para aumentar el peso político de Italia en asuntos internacionales. A este respecto, el señor Berlusconi, no les ha sido de gran ayuda.
Nada de qué alegrarse
Sucede como con los niños y con los borrachos, cuanto más grave es el drama, la gente tiene mayor tendencia a decir lo que realmente piensa. Qué aleccionador resulta poner algunos ejemplos en relación con los atentados del pasado 11 de septiembre en Nueva York y Washington.

Comencemos por las
autoridades
Primero fue el ministro del
Interior de Italia quien vio en los atentados una
continuación de las protestas de Génova. Como si
los jóvenes del Primer Mundo, en su inmensa mayoría
pacíficos, estuviesen de alguna forma confabulados con los
terroristas suicidas. Esta pretensión mafiosa de intentar,
sin base de ninguna naturaleza,
igualar a los adversarios sólo puede esperarse de
políticos viciados que tanto desprestigio le acarrean hoy
por hoy a la política en su conjunto.
Pocos días después, fue el propio jefe del Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, quien, con su aire socarrón y "sobrador" llegaría a decir que la civilización occidental es "superior al Islam". Mientras los estadistas, los políticos, los especialistas y los medios de comunicación intentan denodadamente alejar cualquier atisbo de confrontación entre civilizaciones; mientras se desea, por suerte, alejar la posibilidad de iniciar una guerra en contra de mil millones de creyentes, y mientras se llama a la cordura para aislar a los terroristas, el Sr. Berlusconi dice lo que siente: que él y los suyos son superiores a los otros. ¿Por qué tengo la sensación de que he escuchado esto antes, y de que me horroriza? ¿Por qué creo que expresiones de esta índole están ligadas a una de las épocas más oscuras de la historia? George Robertson, Secretario General de la OTAN, no se ha quedado atrás. El Sr. Robertson considera que "no es necesario que un aliado atacado presente pruebas" del culpable, ya que es evidente que se trata de un ataque exterior. El sofisma es perfecto. Es decir, la verdad aparente es fácil de digerir. Nadie duda que el ataque vino del exterior; ése no es el problema. La pregunta fundamental es quiénes son los responsables y quiénes sus cómplices. Y para establecerlo, en cualquier sistema jurídico responsable, nacional o internacional, se necesitan pruebas. Lo demás es arbitrariedad pura, mero gesto solidario con valor moral, pero carente de toda significación jurídica.
Los detractores tampoco se han quedado atrás. Es cierto que los atentados son un síntoma y no la enfermedad. También es cierto que la barbarie ha formado parte del quehacer del Gobierno de los Estados Unidos durante mucho tiempo y en tantas partes del mundo. Pero no es justo ni legítimo que numerosos analistas y políticos interesados pretendan transformar a las víctimas en meros objetivos militares; que pretendan otorgarle cierto grado de legitimidad a los atentados, como si los asesinos fuesen combatientes de nuevo cuño por la libertad y la justicia. Nada justifica al terrorismo. Nada justifica una sola muerte innecesaria. Intentar sacar réditos políticos a costa de los que perecieron el 11 de septiembre es deleznable. No puede ser que los muertos nuestros sean mártires y los otros no.
Un parlamentario latinoamericano se atrevió a decir que el tema no debería discutirse en el Congreso de su país por tratarse de un caso ajeno. Como si los aviones transformados en misiles no fuesen un agravio a la humanidad. No inmiscuirse en esta materia es ceguera política e intelectual. Ese día fue histórico, porque ya nada será igual después de él, y por eso nos atañe a todos. América Latina debería, desde su modesta posición y como sujeto que observa desde cierta distancia, propiciar que la justa respuesta no derive en caza de brujas; que la larga batalla en contra del terrorismo no cercene las libertades públicas, como ya está ocurriendo; que la histeria y la xenofobia no se apoderen de la gente, que paralelamente a las acciones policiales se propicie un real debate sobre los problemas de fondo, que no son otros que la pobreza, la injusticia y la exclusión; que nadie, ni menos un país, tenga el derecho de arrogarse la representación del mundo y que, por ello, se debe propiciar el fortalecimiento de los organismos internacionales.
6. Conexión Oriente Medio
Estados Unidos y el mundo entero están de duelo después de los ataques terroristas contra Nueva York y Washington. En la Unión Europea se guardaron 3 minutos de silencio al mediodía el viernes 14 de septiembre. Un gesto de solidaridad, muy necesario para el pueblo norteamericano. Pero, el presidente norteamericano y su gobierno no tienen mucho tiempo para conmemoraciones. Este ataque directo a la democracia estadounidense exige una respuesta rápida y firme.

Los equipos de rescate continúan buscando por todos los medios sobrevivientes entre los escombros de las Torres Gemelas de Nueva York. Con el transcurso del tiempo, irá quedando cada vez más clara la magnitud de estos ataques terroristas que se han cobrado un número incontable de víctimas. Cada desgarrador testimonio no sólo hará aumentar el dolor y la compasión, sino también el clamor por venganza. Pero, cabe preguntarse ¿quién es el enemigo? desde el principio el dedo acusador señala a Osama bin Laden y su organización Al Qa'ida, que significa La Base.
Los primeros resultados de la investigación policial parecen justificar esa sospecha, Osama bin Laden y sus cómplices son musulmanes fundamentalistas y los primeros sospechosos provienen de países árabes.
Más allá del comprensible dolor y furia, existe ahora el peligro de que ‘EL ISLAM' o ‘LOS ÁRABES' sean acusados colectivamente de simpatía con los autores de los atentados o incluso sean acusados de culpa indirecta por la catástrofe que afectó a Estados Unidos. Ya se han producido entretanto los primeros incidentes dirigidos contra norteamericanos de ascendencia árabe e instituciones musulmanas en Estados Unidos. Con mucha razón el presidente norteamericano George Bush ha exhortado a sus compatriotas a no cometer ese grave error. Difamar a todo un grupo de la población o a una religión fortalecería la base para el crecimiento del islamismo fundamentalista. La primera tarea debe ser la búsqueda y captura y el enjuiciamiento de los culpables. Pero un éxito duradero de la lucha contra el terrorismo requiere algo más que medidas militares. La coalición internacional de democracias que el presidente Bush quiere formar, sólo puede tener éxito si se hace algo contra el caldo de cultivo del terrorismo. No cabe la menor duda de que los sentimientos anti-occidentales y específicamente anti norteamericanos se encuentran muy extendidos en el mundo árabe e islamita. Esto tiene mucho que ver también con la opinión tan extendida en el mundo árabe de que Occidente mide a menudo con dos varas, específicamente en el caso del conflicto en Oriente Medio entre Israel y sus vecinos palestinos y árabes. También está relacionado con el sentimiento de que las democracias occidentales operan de forma selectiva a la hora de combatir las dictaduras, si hay intereses económicos. Por ejemplo cuando peligra el libre acceso al petróleo. Aún así, los pueblos árabes e islamitas tiene la misma necesidad de vivir en democracia que nosotros en Occidente. En términos generales, no se puede hablar de un rechazo total de Estados Unidos, más bien se trata de una relación amor y odio. Eso queda demostrado por la objeciones en contra y por los atractivos del modelo norteamericano. El sobresalto y honesto estupor que el ataque terrorista ha provocado en amplios círculos del mundo árabe e islamita, forma por consiguiente una base para el diálogo abierto y crítico sobre dichas objeciones, que existen desde hace tanto tiempo y que en parte son puras imaginaciones pero por la otra, son completamente legítimas. Esto puede ofrecer un punto de contacto a partir del cual se pueda combatir el terrorismo de manera conjunta, eliminando sus causas y sus caldos de cultivo y que no se limite únicamente a combatir militar y políticamente esos síntomas. De llegar a ser ésto último, entonces nos veremos aún más cerca a lo que el politólogo estadounidense Samuel Huntington califica de "Guerra entre Civilizaciones", es decir, una lucha inútil entre Occidente y el Resto del Mundo. Con la precaución que requieren las interpretaciones tempranas de las medidas del gobierno de Estados Unidos, en México se teme un cierre de fronteras más rígido que nunca.
7. Un atentado contra la política y la democracia
La cadena de atentados múltiples en EEUU va a imponer un cambio radical en la política global. Desde ahora en adelante las excepciones se volverán reglas: todos podemos ser víctimas, todos somos sospechosos. Consecuentemente habrá un amplio consenso social en favor de la represión preventiva, el control social, y las represalias dentro y fuera de la Ley.

Estos ataques ponen de relieve varias cuestiones sobre el terrorismo. La política como actividad para cambiar la realidad ha perdido su función en las últimas décadas. Hacer política era convencer, planificar, gobernar e inclusive manipular y mentir en función de alcanzar objetivos económicos y establecer otros modelos de organización social. Había, por lo tanto, fines para los que se buscaba apoyo social. Se necesitaba contar con la gente. En las sociedades democráticas la política se ha convertido en marketing: los ciudadanos cuentan para votar pero los poderes públicos y los mismos partidos no quieren que actúen demasiado. En las sociedades con gobiernos y estructuras autoritarias la gente sirve para dar su adhesión incondicional o es una enemiga. En este marco, la política ha perdido peso a la vez que se ha vuelto más espectacular, una necesidad reforzada por la identificación entre política y medios de comunicación. Grandes podios, costosas campañas, potentes bombas. Para tener impacto no bastan los discursos, hay que actuar con decisión, especialmente contra los enemigos.
Esta desmovilización social ha ido acompañada por el auge de liderazgos personales. El uso irregular de la violencia siempre tuvo una misión propagandística. Los manuales de guerrilla de los movimientos de liberación nacional de los años 60 en el Tercer Mundo reivindicaban el uso de la fuerza contra los enemigos con el fin de movilizar a las sociedades. El uso selectivo de la fuerza era, según la teoría, una herramienta educativa de las sociedades oprimidas.

El terrorismo moderno no busca la movilización social organizada por determinadas causas, ni quiere ganar los corazones y las mentes de los posibles aliados. Consecuentemente no hay confrontación entre proyectos sociales. Se trata de golpear espectacularmente, esperar las reacciones de la otra parte, y volver a golpear. Esto provoca una mortal y perverso juego entre élites ya que mientras los terroristas atacan sin contar con la gente; los poderes estatales responden muchas veces de forma arbitraria y haciéndose fuertes en el fácil discurso de la represalia.
Estos atentados muestran que uno o varios grupos, posiblemente del mundo islámico, han perdido el control de sus acciones: matan a personas inocentes, destruyen infraestructura y presionan en favor de que haya más violencia y menos diálogo, sea en Oriente Próximo o en otras partes del mundo. Abren la puerta, además, a que EEUU y quizá Israel no solamente no cambien su política conservadora en Oriente Medio sino que, además, se fortalezan en esa posición y reaccionen de forma radical en diferentes ámbitos: ni una sola negociación por parte de Sharon; desarrollar el proyecto del escudo antimisiles por parte de Bush. Controlar a los antiglobalizadores en todo el mundo.De esta forma el ciclo violento de las calles de Israel y Palestina se proyecta de forma global. Es posible que en los próximos días Wshington realice uno o varios ataques con el fin de mostrar su fortaleza. Pero, además, desde ahora se inaugura una nueva época de control social y de sospecha sobre todos los ciudadanos, especialmente de algunos países. La privacidad y el movimiento van a quedar bajo el Estado de queda.

Como pasan con los atentados terroristas en otros contextos -como los que realiza ETA en España- el resultado es que el objetivo que dicen perseguir sus autores se aleja cada vez más hasta hacerse imposible de alcanzar. Los crímenes que se acaban de cometer en EEUU son injustificables en sí mismos, entierran las posibilidades de paz en situaciones como la palestino-israelí, son una tentación para el autoritarismo y atentan contra la política y la democracia como forma de convivencia.
c. Consecuencias del Atentado
1. Numerosos hispanos se convierten al Islam en EE.UU
José Padilla, también conocido como Abdulá al Mujahir, es un ciudadano estadounidense de origen puertorriqueño que hoy se encuentra bajo custodia del Departamento de Defensa en condición de "combatiente enemigo", por la supuesta coordinación de un ataque con una bomba radioactiva en territorio norteamericano, y por su vinculación con la red terrorista de Al Qaeda.

Muchos se preguntan cómo un joven pandillero de origen hispano decidió cambiarse de nombre, convertirse en seguidor de la fe islámica y comprometerse con una red terrorista. Lo cierto es que la conversión de Padilla no es un hecho aislado. En 1997, el Consejo Musulmán Norteamericano estimó que su religión contaba con unos 40 mil hispanos en Estados Unidos: actualmente la cantidad de hispanos islamitas llega a unos 60 mil, de un total de 6 millones. Los grupos de musulmanes hispanos se han formado en grandes ciudades norteamericanas como Florida, Nueva Jersey, California, Chicago y Nueva York, pero también en ciudades más pequeñas donde la población hispana es importante. Pueden ser de origen español, mexicano, puertorriqueño, centro o sudamericanos, inmigrantes o residentes estadounidenses, y en la mayoría de los casos provenientes del catolicismo. Es el caso de Ibrahin González, quien nació en el seno de una familia católica de origen puertorriqueña, y hoy es representante de la Alianza Islámica de Nueva York, una de las organizaciones hispanas musulmanas más antiguas del país. González explica que a través de los años los hispanos musulmanes se han ido especializando en el conocimiento de la religión y el lenguaje. En algunas mezquitas ahora es posible escuchar la prédica musulmana en español.
González dice que el incremento de los católicos que se han convertido al Islam se debe a una búsqueda de alternativas a la religión cristiana. "Muchos latinos ven que hay otras posibilidades de creer, sin las limitaciones que impone la iglesia católica". González agregó que los hispanos musulmanes "están rompiendo las barreras en diferentes direcciones y el Islamismo es una de las alternativas que están escogiendo los latinos en Estados Unidos".
Para otros hispanos, pertenecer al Islam es una forma de volver a las raíces de su historia, que podrían encontrarse en el período de dominación musulmana de España, anterior a la era católica. Por su parte, muchos inmigrantes, que se sienten excluidos en la sociedad norteamericana, cambian la iglesia por las mezquitas en busca de apoyo social.
En el caso de José Padilla, tanto católicos como musulmanes reconocen que, de probarse sus delitos de extremismo, debe ser castigado, ya que la violencia no corresponde a la enseñanza de ninguna de las dos religiones.
2. Bush quiere un superministerio de seguridad
Mientras el Congreso de los EE.UU. continúa las audiencias para investigar los fallos cometidos por los servicios de inteligencia, con respecto a los atentados del 11 de septiembre, el presidente estadounidense, George Bush, ha anunciado que se llevará a cabo una de las más extensas reorganizaciones en la estructura del gobierno Federal. Entre otras medidas se prevé crear un nuevo ministerio que tendrá como misión la protección del país, a través de la formación de varias agencias federales.

La propuesta de la creación del Departamento de Seguridad Interna que podría entrar en funciones en enero del próximo año, será la más grande reestructuración del gobierno Federal realizada después de la Segunda Guerra Mundial, cuando en 1947 el entonces presidente norteamericano Harry Truman, hizo un cambio de esta magnitud para afrontar la Guerra Fría. El objetivo de esta medida es lograr centralizar las funciones de las más de 100 agencias de la administración Federal. Durante el discurso ante la televisión, el presidente norteamericano dijo " estoy proponiendo la creación del Departamento de Seguridad Interna para unir agencias esenciales que deben trabajar más estrechamente". Bush explicó que entre las agencias que formarán parte de este nuevo ministerio, con rango de gabinete, estarán el servicio de Guarda Costas, la Patrulla Fronteriza, el Servicio de Aduana, Inmigración, el Departamento del Transporte y la Agencia Federal de Emergencias. "Los empleados de esta agencia deberán trabajar diariamente sabiendo que su objetivo principal es la protección de sus conciudadanos", dijo Bush.
El presupuesto del nuevo departamento ascenderá a 37.400 millones de dólares y tendrá en plantilla a 169.000 funcionarios cuya tarea estará enmarcada en cuatro objetivos: controlar las fronteras, coordinar la respuesta en casos de emergencia, desarrollar tecnologías para detectar y prevenir un ataque con armas biológicas, químicas y nucleares y detección de drogas y tratamiento para la protección de los ciudadanos. El Congreso ha pedido a Bush que otorgue el rango de secretario del gabinete a Tom Rich, actual asesor de seguridad interna del gobierno, oficina que fue creada a consecuencia de los atentados del 11 de septiembre, para supervisar los esfuerzos en aras de la protección del país. Tom Rich tenía pensado dar a conocer la estrategia de este nuevo departamento en el último trimestre del año, pero según un funcionario de la Casa Blanca, se decidió acelerar el informe para contrarrestar las audiencias en el Congreso, sobre los fallos del servicio de inteligencia en EEUU. Sin embargo, estas declaraciones fueron desmentidas por Ari Fleischer, portavoz del presidente quien dijo que Bush no pretendía desviar la atención de las audiencias.
El presidente Bush, es objeto de numerosas críticas desde los ataques del 11 de septiembre por el fracaso de sus principales agencias, entre ellas la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), y la Agencia Central de Inteligencia (CIA). El jueves el director del FBI, Robert Mueller presentó declaración ante el Congreso sobre la incapacidad de la agencia para prevenir los atentados que ocurrieron en Washington y Nueva York.
3. El FBI se concentrará en la prevención del terrorismo
El FBI, la Oficina Federal de Investigaciones de Estados Unidos, será reorganizada para concentrar sus fuerzas en la lucha contra el terrorismo. Su director, Robert Mueller, reconoció que se cometieron errores en la prevención de los ataques del 11 de septiembre y anunció profundos cambios en la organización.

Con series de televisión, como "Today's FBI", la Oficina Federal de Investigación íntentaba, en los años 60 y 70, mantener en alto su reputación de organismo implacable en la lucha contra el crimen. Los atentados del 11 de septiembre hicieron evidente que contra el terrorismo el FBI no es infalible. Mueller reconoció que para prevenir este tipo de ataques, el FBI debe colaborar más estrechamente con el servicio de inteligencia, CIA, y analizar mejor la información que recibe. Según Mueller los cambios ya se han iniciado. 500 agentes del FBI serán trasladados de la lucha contra el crimen tradicional, como el narcotráfico y la violencia, a brigadas contra el terrorismo. Al mismo tiempo se reclutarán cientos de nuevos funcionarios, entre ellos personas que hablen árabe o que estén especializadas en computadoras. El FBI ha ganado mala fama por su atraso en el terreno de la informática: trabaja con sistemas antiguos, que a veces ni siquiera se pueden comunicar entre sí. Mueller anunció que el FBI funcionará, en buena medida, como una oficina de información interior. Un departamento especial del cuartel general en Washington operará como centro de información y análisis de información sobre el terrorismo, bajo la dirección de un agente de la CIA con amplia experiencia. Mueller dio como ejemplo la coordinación de seguridad durante los Juegos Olímpicos de invierno en Salt Lake City. En esa ocasión, todos los servios de información y de policía de la ciudad, del Estado y del país, estuvieron conectados a través de una red de computación interna. Los políticos norteamericanos han recibido los planes de reorganización del FBI con cautela. El Congreso insiste en la necesidad de investigar los errores alrededor del 11 de septiembre, antes de aprobar la reorganización. Por otra parte, la idea de traspasar tareas policiales tradicionales a la policía local, para que el FBI se pueda concentrar mejor en la lucha contra el terrorismo, causa preocupación en el seno de la policía. Las organizaciones de defensa de los derechos civiles han dejado oír también sus críticas: lo que temen es que el FBI se convierta en un servicio de espionaje dirigido contra los ciudadanos.
4. Centro Internacional para la Paz
El Centro Internacional para la Paz (CIP), con sede en Madrid, ha presentado este miércoles 22 de mayo el anuario "De Nueva York a Kabul", un análisis de la situación mundial a partir de los acontecimientos del 11 de septiembre.

Desde 1986, el anuario del CIP analiza las tendencias españolas e internacionales sobre militarización, conflictos armados y los grandes problemas relacionados con la guerra y la paz.
Cada volumen presenta
estudios teóricos sobre casos concretos. En los
últimos años, se han analizado los conflictos
armados modernos en relación con la crisis ambiental, el
papel de
la mujer, las
violaciones de derechos humanos, las identidades
étnicas-nacionales-religiosas y las migraciones, entre
otras cuestiones. En los últimos años, entre
los casos particulares, redactados por especialistas
internacionales, figuran: Palestina e Israel, Argelia,
México, la región de los Grandes Lagos en
África, Bosnia, Kosovo y Colombia.
El Anuario es una referencia para académicos, movimientos
sociales, periodistas y ciudadanos interesados en la realidad
internacional.
5. La amenaza nuclear
Estados Unidos debe desarrollar nuevas armas nucleares, para poder alcanzar, además de objetivos tradicionales como Rusia y China, a países como Irak, Irán, Corea del Norte, Siria y Libia. Esta es una de las recomendaciones que consta en el informe secreto del Pentágono, que se ha filtrado este fin de semana. El ministro norteamericano de Relaciones Exteriores, Colin Powell, se apresuró a manifestar que se trata de una política de disuasión.

Para muchos países, incluidos aliados en la guerra contra el terrorismo, el presidente norteamericano, George Bush, pecó de imprudencia al declarar que Irak, Irán y Corea del Norte integran el ‘eje del mal'. Sin embargo, muchos de ellos se muestran aún más alarmados con la noticia de que el ministerio norteamericano de Defensa ha preparado distintos guiones para el uso de armas nucleares contra aquellos países, además de Siria y Libia. Según el informe, ante un ataque iraquí contra Israel o sus vecinos, un ataque norcoreano contra Corea del Sur o un enfrentamiento militar sobre el estatus de Taiwan, podría ser necesario el uso de armas nucleares. En el informe se insta al desarrollo de armas nucleares distintas a las cabezas nucleares de destrucción total, de la época de la guerra fría. Estas armas tenían que garantizar el equilibrio disuasión entre las dos superpotencias: la Unión Soviética y los Estados Unidos. Tras la filtración del informe, el pasado fin de semana, tanto el ministro Colin Powell como la consejera de seguridad, Condoleeza Rice, intentaron eliminar la impresión de que Estados Unidos estuviera ampliando su arsenal nuclear de manera irresponsable. Ambos pusieron de relieve que Estados Unidos continúa comprometido en la reducción drástica de las cabezas nucleares. La funcionaria insistió en que no hay nada nuevo en la política estadounidense, y que sigue siendo una de disuasión. Por su parte, el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas estadounidenses, el general Richard Meyers, intentó restarle importancia a las consecuencias del nuevo plan secreto. Según el general, el Plan nuclear es un informe rutinario exigido por el Congreso. Sin embargo, constituye un hecho inédito la mención de cinco países como objetivos, de los cuales no consta que han desarrollado armas nucleares. En este contexto, mencionar a China y Rusia es mera rutina, y ambos países saben lo que está en juego y no se armarán indebidamente. Para los otros cinco, el aviso es inequívoco.
6. Fuertes medidas de seguridad en Salt Lake City
El cuerpo de élite del Servicio Secreto Norteamericano, que normalmente sólo es responsable de la seguridad del Presidente y otros dignatarios, ha coordinado las medidas de seguridad en los Juegos Olímpicos de Invierno en Salt Lake City.

Las medidas siempre han sido muy severas en los juegos, pero
tras los atentados del 11 de septiembre, se ha decidido
destinar más dinero y más personal con el fin
de velar por la protección de los participantes y del
público.
La gran diferencia entre los Juegos
Olímpicos de verano en Atlanta en 1996 y los de
Salt Lake City es un comando más estructurado. En
Atlanta la protección estaba a cargo de la policía
local, estatal y de las agencias federales, pero no había
ningún comando central. En esa ocasión una
bomba explotó en el Parque Olímpico, causando
la muerte de
una mujer e hiriendo
a otras cien personas. Esta vez, en Salt Lake City, el comando
central está dirigido por el Servicio Secreto
norteamericano, y los organizadores dicen que se ha hecho todo lo
posible para garantizar la seguridad.
Ni siquiera los deportistas participantes están exentos de severos controles. Todo el mundo esta siendo controlado a fondo, aunque no se ha aplicado a todos con la misma rigidez.
Se temía que tras el discurso pronunciado por el presidente norteamericano, George Bush, sobre el estado de la Unión en el que el mandatario dijo que Irán pertenece los países que forman el "eje del mal", Irán no participara en el evento. El Comité Olímpico ha asegurado a los dos participantes iraníes y sus acompañantes, que no serán sometidos a medidas tan severas como otros visitantes iraníes. Al igual que con otros grandes eventos internacionales de deporte, los organizadores han advertido que aplicarán las medidas más rígidas posibles para detectar el uso del dopaje. A los que participan en las ramas más duras del deporte de invierno, como por ejemplo, el esquí alpino y patinaje ya se les han realizado exámenes imprevistos. Los organizadores de los juegos informan que - como en las medidas de seguridad – se está intentado hacer todo lo posible para atajar el uso de dopaje. Aún así, afirman que no pueden garantizar que no se violen los reglamentos, pero que han utilizado procedimientos más estrictos que existen.
7. Bush incrementa el presupuesto de defensa
El presidente norteamericano George Bush, quiere aumentar el presupuesto de defensa para el año que viene en 48 mil millones de dólares, unos 54 mil millones de euros. Esto significa un aumento de un 15 por ciento, que según Bush, es necesario para combatir el terrorismo. El presidente norteamericano hizo su anuncio el mismo día en que se dio a conocer que en los próximos dos años, el presupuesto estadounidense registrará un considerable déficit.

Hace un año, el panorama era totalmente distinto: Bush pronosticaba para los próximos 10 años un superávit presupuestario de más de 5 billones de dólares. El mandatario norteamericano basó en esas aseveraciones su plan de reducción de impuestos. Pero, la economía norteamericana entró en una espiral negativa y además se produjeron los atentados del 11 de septiembre. La consecuencia fue la rápida desaparición del superávit. La Oficina del Presupuesto del Congreso calculó para el año pasado un superávit de 300 mil millones de dólares y para este año incluso un poco más. Sin embargo, en estos momentos se pronostica para el presente año déficit de 100 mil millones de dólares y de 80 mil millones para el 2003. Según el presidente norteamericano, el déficit se debe al terrorismo, a la guerra y, en gran parte, a la recesión económica que comenzó bajo su antecesor, Bill Clinton. Bush se aferra a las reducciones de impuestos, que le costarán a las arcas norteamericanas más de un billón de dólares anualmente. Y encima de todo ello, el mandatario publicó ayer que el presupuesto de defensa será incrementado en 48 mil millones de dólares. El aumento será destinado a financiar el escudo antimisiles y a la adquisición de armamento de tecnología avanzada. Bush reconoció que este aumento afecta al presupuesto, pero según él, es esencial para la defensa del país. El jefe de la oficina de Administración y Presupuestos de la Casa Blanca, Mitch Daniels, manifestó ayer - en nombre del presidente - que en los años 2004 y 2005 las cifras se mejorarán. Daniels anunció que en los próximos años no se podrá cumplir una de las promesas: la amortización de la deuda interna.
El Gobierno norteamericano fundamenta sus previsiones en un crecimiento económico para este año de un 0,7 por ciento y para el año que viene de un 3,8 por ciento. Varios economistas han advertido que estas previsiones son probablemente demasiado optimistas. Debido al ambiente de patriotismo que reina desde el 11 de septiembre, la oposición demócrata en el Congreso no se puede permitir criticar a Bush por el aumento de los gastos de defensa. Sin embargo, sí lo criticarán por la reducción de los impuestos en relación con el inesperado déficit presupuestario. Si depende de los demócratas, el tema central que dominará durante las elecciones para la Cámara de Diputados y el Senado, que se celebrarán en noviembre, será la débil economía, y el presupuesto, que en muy poco tiempo pasó de un superávit de 300 mil millones de dólares a un déficit de 100 mil millones de dólares.
8. EE.UU. deportará ilegales de origen árabe
El Gobierno norteamericano deportará a unos 6 mil ilegales árabes que han hecho caso omiso de una orden de abandonar el país. Se trata de ilegales procedentes de países de Oriente Medio, que mantienen nexos con la red terrorista Al Qaeda, de Osama bin Laden. Organizaciones defensoras de los derechos humanos temen que se produzca una caza de brujas. Hace algún tiempo, el Ministerio de Justicia anunció que se propone buscar y deportar a aquellos ilegales que hagan caso omiso de una orden de abandonar el país. Según las estadísticas, se trata de unas 300 mil personas, en su mayoría, provenientes de América Central y del Sur. Sin embargo, después de los atentados del 11 de septiembre, la persecución de ilegales se concentra en personas de origen árabe.
Según un funcionario del Ministerio de Justicia, el departamento recurre a cualquier medio legítimo para prevenir nuevos atentados. Organizaciones defensoras de los derechos humanos, entre ellas el Instituto Arabe-Norteamericano, califican de racista la medida. En Estados Unidos viven millones de ilegales no registrados. Jean Abinadir, director del Instituto Arabe-Norteamericano, señala que su organización no se opone a una aplicación más estricta de la política de deportación, siempre que ocurra de manera justa.
Abinadir insiste en que no se deben perseguir únicamente a los ilegales de origen árabe, porque, al hacerlo, se discrimina a la comunidad árabe por su identidad étnica o racial. El ministro norteamericano de Justicia, John Ashcroft, desmiente que la procedencia étnica juegue un papel en la lucha contra el terrorismo. Sin embargo, Abinadir explica que su Instituto ha recibido numerosos indicios de preocupación entre la población. Muchos refugiados árabes ven con gran incertidumbre su futuro. Quienes han solicitado la ciudadanía norteamericana temen ser enviados a su país de procedencia. El temor es aún más manifiesto entre refugiados políticos de ascendencia árabe que han huido a Estados Unidos. Abinadir señala además que la deportación de miles de ilegales árabes tendrá consecuencias para la economía, ya que muchos de ellos trabajan en restaurantes y hoteles. Por otra parte, Abinadir duda del efecto de la política de deportación. El presidente del Instituto señala que los autores de los atentados del 11 de septiembre estaban legalmente establecidos en Estados Unidos. Abinadir cree que el dinero y el esfuerzo que costará esta campaña pueden invertirse mejor en el refuerzo de los servicios secretos. Las voces críticas señalan además que, en la lucha contra el terrorismo, la justicia no se debe guiar por la nacionalidad de las personas, sino por la evidencia y el comportamiento sospechoso.
Entretanto, se ha compuesto una lista de 6 mil ilegales árabes que permanecen en los Estados Unidos, quienes han sido catalogados por país de procedencia, edad y sexo. Sin embargo, hasta el momento no se ha efectuado ninguna detención.
9. EE.UU despide el 2001 con sentido patriótico
Los norteamericanos se preparan en ambiente navideño para despedir el 2001, año que comenzó con la expectativa del nuevo milenio y que luego se desarrolló con eventos cruciales que marcaron la vida de muchos y atrajeron la atención mundial. El año se inauguró en ambiente festivo y patriótico, una vez que se determinó quién sería el nuevo presidente de Estados Unidos. Pero lo inesperado también tuvo cabida en este período de 365 días, en el que la voz de los hispanos tuvo más fuerza, la tumultuosa economía afecto el bolsillo de los norteamericanos, y los ataques terroristas del 11 de septiembre llenaron de luto los corazones de muchos.

Uno de los acontecimientos importantes de este año que termina ocurrió el 20 de enero, cuando George W Bush asumió la presidencia y se dirigió a los norteamericanos. "La pacífica cesión de mando es rara en la historia, pero común en nuestro país. Con una simple promesa, afirmamos viejas tradiciones y hacemos un nuevo comienzo. Agradezco al presidente Clinton por sus servicios a nuestra nación y gratifico al vicepresidente Al Gore por la contienda que estuvo dirigida con espíritu y terminó con cortesía", dijo el presidente.
Los estadounidenses iniciaron el año con un nuevo gobernante, quien después de los primeros 100 días de su gestión presidencial comenzó a ser criticado, tanto nacional como internacionalmente, por su falta de interés en los asuntos internacionales y su ‘capacidad intelectual y de gobierno'. Sin embargo, el presidente Bush debió poner a prueba su liderazgo cuando un acontecimiento imprevisto sacudió a una nación entera. En un día normal, sin mayores expectativas y mientras los informativos comenzaban su agenda con las noticias de la jornada, el 11 de septiembre quedó marcado momentáneamente en el tiempo. En horas de la mañana 4 aviones comerciales departieron de la costa este, pero ninguno llegó a su destino, pues habían sido secuestrados por terroristas.
Imágenes de humo y destrucción comenzaron a invadir los informativos. Uno de los aviones se estrelló contra una de las torres gemelas de la ciudad de Nueva York y, en cuestión de minutos, otro aeroplano hizo impacto contra la segunda torre. Mientras esto sucedía, la gente que había comenzado su jornada normal de trabajo en las torres gemelas trataba de escapar de la zona y corría sin rumbo de un lugar a otro, sin comprender lo que veían sus ojos. A pocos minutos del primer impacto del avión de American Airlines que se estrelló contra una de las torres gemelas, un testigo declaró que al ver salir humo, la gente comenzó a correr, y cuando un avión se aproximaba a la otra torre, la gente saltaba por las ventanas tratando de salvarse.

Después de los ataques terroristas más sangrientos en la historia norteamericana, que dejaron como saldo más de tres mil muertos, el Gobierno de Bush desató una guerra contra el terrorismo y la búsqueda de los culpables, señalando como autor intelectual a Osama Bin Laden y su organización Al-Qaeda.
Después de tres meses de lucha contra el terrorismo emprendida por EEUU y la coalición internacional formada a raíz de los eventos del 11 de septiembre, ya se han comenzado a cosechar los primeros logros, con la caída del régimen Talibán en Afganistán, país en donde, se presume, se encuentra Bin Laden. Simultáneamente, en suelo norteamericano se continúan las investigaciones sobre los casos de Ántrax, bacteria que ya ha cobrado la vida de cinco personas. Entretanto, los estadounidenses viven bajo el permanente temor de sufrir más ataques terroristas.
Los eventos del 11 de septiembre tuvieron un impacto negativo en la economía norteamericana. El año que esta a punto de concluir deja a los estadounidenses sumidos en la recesión. Según la Oficina Nacional de Investigaciones Económicas, agencia que determina oficialmente el comienzo y el fin de los ciclos económicos de Estados Unidos, el país está en recesión desde marzo, mes en que se puso fin a una expansión de 10 años, la más prolongada de la historia. La recesión está agotando el superávit fiscal del Gobierno federal, y ha dado origen a un gran numero de despidos y recortes de horas laborales.
Sin embargo, se espera que la recesión probablemente terminará en el primer trimestre del año entrante. Por su parte, la Reserva Federal ha realizado una intensa campaña de reducción de intereses y, en un esfuerzo por impedir que la economía norteamericana se siga debilitando, aprobó recientemente la undécima reducción. El interés interbancario para prestamos a corto plazo ha quedado en 1,75 por ciento, la tasa más baja desde 1961.
Para la población hispana que reside en Estados Unidos, el año trajo buenas noticias, ya que ahora tiene más representación en el Gobierno norteamericano, aunque permanece dispar comparada con el total de la población hispana del país. Bush es quien ha incluido más latinos en posiciones directivas. Esto refleja, sin duda, el crecimiento demográfico de este sector social. El censo del año 2000, publicado este año, refleja que la población latina en EEUU creció en un 58 por ciento durante la década pasada. Pocos años atrás, se predecía que, en el 2008, la población latina podría superar numéricamente a la negra. Sin embargo, dependiendo de la interpretación del censo y el margen de error, los dos grupos étnicos podrían estar a la par. Posiblemente este crecimiento latino sea la respuesta a la creciente popularidad del idioma español en la vida cotidiana de este país norteño y la cada vez mayor cantidad de candidatos hispanos en la contiendas de las alcaldías de varias ciudades de EEUU.
Otro tema que también figuró en los titulares de la prensa es el de la pena de muerte y el famoso caso de Timothy McVeigh, autor del ataque terrorista cometido en Oklahoma en 1995. La muerte de McVeigh fue conocida como el "Super Bowl" de las ejecuciones, por la publicidad que el caso tuvo en los medios de comunicación. La ejecución fue presenciada por 250 supervivientes y familiares de las víctimas del atentado a través de un circuito cerrado de televisión y por más de 1.400 periodistas que presentaron credenciales ante las autoridades penitenciarias para cubrir la ejecución.
Por otra parte, el presidente Bush hizo historia cuando oficializó la decisión de abandonar definitivamente el Tratado de Misiles Antibalísticos (ABM) que firmó el presidente Richard Nixon con la Unión Soviética en 1972. La decisión tendrá efecto a mediados del próximo año, en virtud de una cláusula del tratado que estipula un preaviso de Washington o Moscú con un mínimo de seis meses de antelación.
De tal forma, Estados Unidos termina un año marcado por lo impredecible, con una sociedad que tiene una visión más positiva en la institución gubernamental y con un presidente increíblemente popular entre los norteamericanos. El 2001 fue escenario de eventos que no solamente afectaron suelo norteamericano, sino que tuvieron un gran impacto global en los ámbitos económico, político y social. De esta forma, la Navidad ha comenzado a reinar en las calles de esta nación, con un gran sentido de patriotismo que cubre al país con los colores de la bandera nacional y con grandes esperanzas por que el año que viene sea de paz y prosperidad.
10. EE.UU. bombardeó el sur de Irak
El mismo día en que el Gobierno irakí rechazaba la exigencia de Washington de volver a permitir inspecciones internacionales de armas, aviones norteamericanos atacaron baterías antiaéreas en el sur de Irak. El presidente estadounidense, George Bush, ha declarado que la guerra contra el terrorismo no termina en Afganistán. Sin embargo, no está claro si Bush decidirá extender las acciones militares contra regímenes acusados de albergar terroristas.

El presidente Bush suele hablar antes de preguntar. Por ello es tan difícil saber si su advertencia dirigida al presidente iraquí, Saddam Hussein, se quedará en meras palabras. Según Bush, Irak deberá rendir cuentas si desarrolla armas de destrucción masiva que se utilicen con fines terroristas. El presidente insistió en que, para demostrar que no fabrica este tipo de armas, Saddam Hussein deberá permitir nuevamente la entrada de inspectores de armas en su país. Al preguntársele qué sucederá si se niega, Bush respondió: ‘Ya lo notará'.
Si bien desde el 11 de septiembre ha hecho otras similares en distintas ocasiones, las declaraciones del presidente Bush fueron calificadas inmediatamente de mal augurio. Sin duda alguna, en el seno del Gobierno norteamericano se adelanta un debate sobre la necesidad de aprovechar esta ocasión e incluir a Irak en la lista de objetivos norteamericanos. Los políticos de la línea dura dentro del Ministerio de Defensa, quienes junto con el vice ministro de defensa, Paul Wolfowitz, son apodados ‘los bombarderos', están convencidos de la necesidad de atacar a Irak. Esta convicción se profundizó desde el colapso del régimen talibán en Afganistán, bajo el peso de los bombardeos norteamericanos y la oposición interna. Este grupo opina que el mismo método servirá para derribar el régimen de Saddam Hussein en Irak.
Otros políticos, partidarios del ministro de Relaciones Exteriores, Colin Powell, se muestran a favor de enfrentar ante todo los problemas en Afganistán y de apoyarse en la amplia coalición internacional. Con toda probabilidad, esta coalición se desmoronaría si Estados Unidos decide atacar a Irak.
El ministro norteamericano de Relaciones Exteriores, Colin Powell, enfatiza que Bush mantiene abiertas todas las opciones. Sin embargo, aunque está a favor de la formación de una coalición y de ejercer presión internacional, en una entrevista con la cadena CNN, Powell dejó muy en claro que, en su opinión, el régimen de Saddam Hussein es malvado y desarrolla o intenta desarrollar armas de destrucción masiva. Los inspectores y las sanciones de la ONU han limitado los intentos irakíes. El titular explica que se controla aproximadamente un 80 por ciento del dinero del que dispone Saddam Hussein, es decir, los fondos para el programa petróleo a cambio de alimentos.
Según Powell, el presidente hará un análisis de todos los países que continúan albergando terroristas. Por su parte, George Bush seguirá estudiando las distintas opciones y expresándose de manera poco diplomática. Tan sólo es posible adivinar si pondrá en práctica sus palabras, y cuándo lo hará.
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