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Azua: la historia

Enviado por sagato_60



  1. Los Taínos
  2. Colón en Azua
  3. La Fundación
  4. La significación del nombre de Azua
  5. Los Ingenios azucareros
  6. El terremoto
  7. El territorio
  8. Algunos datos históricos
  9. La Batalla de 19 de marzo
  10. Personajes y el arte en Azua
  11. Las Fiestas Patronales
  12. Los recursos naturales
  13. Por último

LOS TAÍNOS
El actual territorio municipal hacía parte de un nitainato que, a su vez, pertenecía al cacicazgo de Maguana, 1 de las 5 provincias de Quisqueya (así llamaban los indios la isla Hispaniola) en los tiempos de los Taínos.
COLÓN EN AZUA
Un acontecimiento poco conocido en la historia de Azua es el que nos relata el historiador Luis Joseph Peguero. En uno de los últimos viajes de Colón, el encontró dificultades que les obligaron tanto a él como a sus acompañantes a refugiarse en la bahía de Ocoa, en la parte esteña del territorio azuano, lo que encontró la resistencia del Gran Señor (Cacique) de Azua llamado Cuyocagua, a quien el Admirante trató de someter a la obediencia. No se tienen mayores detalles de este suceso.
LA FUNDACIÓN
La Villa de Azua de Compostela fue fundada en el año 1504 por el adelantado Diego Velázquez de Cuéllar (conquistador de Cuba), durante el gobierno de Don Nicolás de Ovando.
En 1507, o sea a escasos tres años de haber sido fundada, fue introducida en Azua, como su Patrona, La Virgen de los Remedios. En la Iglesia principal de Azua hay una escultura que se dice es la imagen de la patrona, pero la cara es la de una hija de Buenaventura Báez, quien fuera presidente de la República Dominicana en cinco ocasiones. ¡Cosas del folklore político dominicano!
El 7 de diciembre de 1508, por Real Cédula ordenado en Sevilla por el Rey Fernando el Católico, acogiendo la petición de los procuradores enviados al efecto, Diego de Nicuesa y el bachiller Antonio Serrano apoyada por Don Nicolás de Ovando, le fue concedido el escudo heráldico.
El texto de la disposición dice así: "Villa de Compostela, un escudo azul, y en el una estrella blanca y en los baxo unas ondas azules, y blancas." El citado documento esta registrado con los siguientes datos: "Signatura. Indiferente General. Legajo 1961-Libro 1-, folio s 97 y 98". Nótese que la Real Cédula habla de ondas azules y blancas, pero no dice cuantas. Así, pues, lo esencial es conservar los colores y los símbolos, ya que el número de ondas no es fundamental.
De acuerdo a las escrituras aquí en Azua residió durante varios años (1504-1511) el celebre conquistador de México Hernán Cortés, quien durante su permanencia en esta villa desempeñó el cargo de Escribano Público. Solía pasar sus horas de esparcimiento en la playa Monte Río.
LA SIGNIFICACIÓN DEL NOMBRE DE AZUA
Mucho se ha especulado sobre el nombre de Azua. En Perú los indios llamaban azua a una bebida hecha a base de maíz. En Venezuela existían los indios azuas. En Ecuador encontramos una provincia y un macizo montañoso en los Andes que llevan el nombre de Azuey. España cuenta con el apellido Azúa y un río y un valle en la provincia de Vizcaya tienen por nombre Asúa.
Sin embargo, hoy en día, pocos entendidos dudan que la término Azua es de surgencia indígena y que quiere decir montuna. Según lo hace constar Don Emiliano Tejeda en su obra "Palabras Indígenas de Santo Domingo", Azua, es vocablo autóctono de la isla. Los taínos solían llamar a este territorio del Sur de nuestra isla con ese nombre. Cabe destacar que algunas corrientes historiográficas afirman que el nombre de la ciudad debe escribirse con S y no con Z, en virtud de que los indígenas no articulaban esta última vocal.
Al otro lado hay una obra "Casas infanzonas de Vizcaya: La Casa de Asúa", libro escrito por Don Darío de Areitio y Mendiola en 1912. Abogado del ilustre colegio de Bilbao, Académico Correspondiente de las Bellas Artes de San Fernando. Individuo de la Comisión de Monumentos de Vizcaya. Bibliotecario y Archivero de la Diputación Provincial de Vizcaya.
En las páginas 5 y 6 dice lo siguiente: "... Y tratando de seguir un orden cronológico, comenzaremos por anotar que Estívaliz de Zabalza, Secretario Diputado por Sus Altezas para el repartimiento de los caciques e indios de la isla "la Española" (la actual isla de Santo Domingo), en el año de 1514, anota la relación de nombres de vascos u oriundos de Euskalduna que se hallaban en aquella colonia y tuvieron participación en el reparto; y entre otros figuran Juan de Asúa y su deudo Gabriel de Butrón. El primero dió su nombre a la villa y a la provincia de Asúa en dicha isla, a las que, por desvirtuación de la lengua, llaman Azua. (Error que por otra parte se repite en otras ocasiones...)"
En lo atinente el ap elativo Compostela el criterio es así. Según el Lic. Emilio Rodríguez Demorizi, la que recibiera el titulo y blasón, fue en los inicios de su fundación la hacienda del Mariscal Pedro Gallegos, llamada "Compostela". Pedro Gallegos, el Comendador (Síndico) de Azua cuando la ciudad estaba todavía en el denominado Pueblo Viejo, era oriendo de Santiago de Compostela, España, por cuya razón le pusó el nombre de Compostela, en honor a su tierra de origen.
Es la cabecera más antigua de las provincias sureñas que compartían la geografía de esta parte la Isla Hispaniola.
Pero, respecto al nombre de Compostela, Antonio Delmonte y Tejada en su "Historia de Santo Domingo", así como otros, afirman que se llamó así en memoria de un caballero Comendador llamado Diego Méndez, natural de Galicia, que estaba avecindado allí y quién hospedó en su casa a Ovando, cuando éste regresaba a Santo Domingo de su célebre campaña de Jaragua.
LOS INGENIOS AZUCAREROS
El progreso de la ciudad de Azua tomó mayor auge con el descubrimiento de las minas de oro y cobre en el año 1508 y la instalación de los ingenios de azúcar. Los ingenios llegaron a tener la más alta reputación por la fertilidad con que crecía en sus terrenos la caña de azúcar. En el año 1515 los Oidores de la Real Audiencia, en un informe que rindieron al rey, decían de Azua lo siguiente: "Azua daba mucha azúcar y su territorio era tan fértil que las cañas plantadas hace seis años eran tan frescas como si acabasen de sembrarse y que además de eso tenía minas de oro en su vecindad". La abundancia de ríos y arroyos era tal en Azua que según el historiador Antonio Delmonte y Tejada en su obra ya citada que todos los trapiches se movían con aguas que descendían y facilitaban el movimiento de las máquinas.
Entre los ingenios que merecían atención especial estaba el de Pedro Caballero Bazán, en Ocoa, el cual describió Oviedo del siguiente modo: "Otro ingenio y de los mayores de toda la Isla y de los muy poderosos, fundó el licenciao Zuazo, Oidor de la Real Audiencia. Había además el de Diego Caballero de la Rosa que estaba situado en la ribera del río Cepicepi, además el de Jácobe Castellón cerca del río Vía, el cual heredaron a su muerte su esposa doña Francisca de Isásaga y sus hijos. Fernando Gorjón tenía otro ingenio y dos trapiches de caballos, uno del Chantre don Alonso de Peralta, dignidad que fue de la Catedral y otro de un vecino llamado Martín García.
De acuerdo con el historiador Luis Alemar, de los repartimientos de los infelices indígenas del año 1514, a Azua le tocó su participación, debido a que en la reunión de los distribuidores, que tuvo lugar en La Vega, consta que asistió por Azua el señor Juan Pérez de Gijón, efectuándose el reparto de los indios azuanos el día 19 de diciembre de 1514, pasando de 800 los repartid os.
En lo que respecta a los ataques de corsarios a la ciudad de Azua, el historiador escribió: "Infestados ya los mares de corsarios de distintas nacionalidades, tocole a Azua sufrir varias veces los ataques de éstos y así en febrero de 1538 una nave francesa de ciento cincuenta toneladas, con un patache y hasta con cien hombres, surgió en Puerto Hermoso y después en Azua, apresando tres bajeles con doce marineros que navegaban con rumbo a Azua matando a los patrones y luego reduciendo a cenizas la casa que había en Las Salinas. Saquearon el ingenio de Zuazo en Ocoa y otro más, llevándose quince esclavos, más de tres mil arrobas de azúcar y el dinero que robaron después a los vecinos de la población".
EL TERREMOTO
El 16 de octubre de 1751 Azua fue destruída por un fuerte terremoto, lo que obligó a su traslado desde el denominado Pueblo Viejo, a las orillas del Río Vía, en terrenos donados por Doña María de Bía y su esposo, y también por la familia de Don Gregorio Díaz y de la viuda Luisa Guerrero.
Algunos versados en historia afirman que se escogió el sitio porque era muy pedregoso, una condición que se entendía podría ser una especie de repelencia contra posibles movimientos telúricos del futuro y por le existencia del río Vía, con cuyo caudal de agua los moradores no tendrían mayores problemas para abastecerse del insustituible elemento.
Las mismas personas dejan entrever la posibilidad de que esta fuente de agua debe escribirse Bía y no Vía, puesto que el riachuelo recibió su denominación en honor a la donante de los terrenos.
EL TERRITORIO
Cuando los dominicanos alcanzaron la Independencia, el 27 de febrero de 1844, la provincia de Azua tenía un vasto territorio que fronterizaba con la vecina República de Haití. La provincia fue constituida en este mismo año y desde entonces formo parte de las cinco provincias en que se dividió el territorio nacional, siendo su jurisdicción territorial integrado por las comunes de San Juan de la Maguana, Las Matas de Farfán, Neyba, Las Cahobas (Haití), Hinche (Haití), Bánica, San Miguel de la Atalaya y San Rafael.
La creación del municipio del que Azua es ciudad cabecera, se remonta a 1882. El gobierno del dictador de Haití, Ulises Heureaux (el fue el lider del país desde 1882 hasta 1899), comenzó a reducirse la provincia de Azua. Creara la provincia de Barahona en territorio antiguamente azuano.
Según puede apreciarse a Azua le correspondieron hasta el convenio fronterizo del año 1929, cuatro comunes que luego pasaron a ser dependencia haitiana, estas son: Las Cahobas, Hinche, San Miguel de la Atalaya y San Rafael.
En 1938 fue desagregado de Azua el territorio que originalmente formó la provincia Benefactor, hoy San Juan. (Benefactor fue una de las advocaciones con las cuales se deificó al dictador Rafael Leonidas Trujillo). Otra franja territorial que perteneció a Azua es la que hoy ocupa la provincia Peravia, anteriormente José Trujillo Valdez, nombre puesto en honor al padre de Trujillo.
ALGUNOS DATOS HISTÓRICOS
Azua tuvo la presencia de las tropas norteamericanas que ocuparon el país (1916-1924). De este hecho quedan el puente sobre el Río Vía; los contenes y sistemas de cloacas de la calle Colón hoy Duarte y el Cementerio Municipal.
De ese mismo tiempo en Azua comenzó a funcionar el ingenio azucarero El Ocoa y Central Ansonia, ambos propiedad norteamericana. Luego en el año 1919 y al comienzo de los años 20 comenzó a operar el Central Azuano propiedad de la familia Vicini.
La presencia norteamericana continúa esta vez con la perforación de los pozos de petróleo, primero en la comunidad de Higüerito y luego en Maleno, donde la Compañía Seaboard inicia las perforaciones con resultados positivos pero saboteado.
Con la llegada de inmigrantes de Italia y Arabia, Azua inicia su época de oro en el área comercial, pues los señores Rocco Capano, Nicolás Maria Ciccone, Teofilo J. Risk y otros de no menos importancia, se establecen con grandes negocios cuya actividad trasciende las fronteras de Azua.
De esta Azua de Compostela pertenecen las calles Colón hoy Duarte; la Restauración hoy Colón; la Quisqueya hoy Hernán Cortés y la del comercio hoy Emilio Prud’Homme.
De finales de siglo 19 o comienzos del 20, Azua alumbraba sus calles por el sistema de combustión de carburo que le llamaron "Los Faroles de Graciliano", que cuando él prendía el ultimo tenia que comenzar nuevamente con el primero. Luego, en los años 30 hasta la llegada de la CDE. (Corporación Dominicana de Electricidad), funcionó un alumbrado pr opiedad de los Hnos. Noboa subvencionado por el ayuntamiento, cuya duración de servicios era hasta amenazas de apagones minutos antes de la hora establecida.
LA BATALLA DE 19 DE MARZO
En el período 1844 - 1854 Azua fue escenario de diferentes batallas contra el invasor haitiano, tales como los combates del 19 de Marzo, de Tortuguero (23-4-1844), Las Carreras (4-5-1849) y El Memiso. Por la huella que estos hechos marcaron en la historia nacional y azuana, es importante recordar algunos momentos sobresalientes de la gesta del 19 de Marzo.
El Presidente Charles Hérard, al darse cuenta del movimiento independentista de 1844 en Santo Domingo, preparó su ejército con el fin de reprimirlo. Sale de Puerto Príncipe con 30,000 hombres divididos en tres columnas: una que avanza por el norte al mando del General Pierrot, que con 10,000 hombres, debía tomar las ciudades de Puerto Plata y Santiago; otra por el centro, comandada por él mismo, que se dirigió por San Juan hacia Azua. Y finalmente la del sur, que tomó el camino de Neyba, al mando del General Souffront.
Las operaciones del ejército dominicano estaban bajo el control superior del general Santana. Se hizo acompañar del general Antonio Duvergé, quien estaba encargado de velar por los diferentes flancos durante la batalla. Duvergé contó con refuerzos llegados desde Baní y de la misma Azua. El ejército dominicano combatió con dos cañones: uno manejado por Francisco Soñé y por el teniente José Del Carmen García .
Otros militares que combatieron fueron: los fusileros Valentín Alcántara, Vicente Noble. Al centro de la defensa dominicana una pieza de artillería y el grueso de las tropas de monteros y hateros, comandados por Juan Esteban Ceara, Lucas Díaz y Luis Álvarez.
La columna del centro debía unirse a la del sur para atacar Azua. Pero las tropas dominicanas, al mando de Fernando Taveras, de Vicente Noble y de Dionisio Reyes, atacan las tropas del general Bround, acantonadas en Las Marías, produciéndose el primer encuentro en La Fuente del Rodeo.
Mientras ocurren estos acontecimientos, Souffront ordena continuar la marcha hacia el lugar donde debía unirse con la columna de Hérard. Entre el 17 y el 18 de Marzo de 1844, las tropas de Souffront inician su marcha hacia Azua, enfrentándose en El Paso de las Hicoteas con tropas comandadas por Manuel Mora.
Ese mismo día, el ejército de Hérard pasaba por Los Jovillos, en persecusión de los guerrilleros de Luis Álvarez. Las avanzadas dominicanas que ocupaban El Paso de Jura, bajo del mando del General Lucas Díaz, atacan sorpresivamente las columnas de Charles Hérard.
El 19 de Marzo las fuerzas dominicanas estaban posicionadas en puntos estratégicos en la ciudad de Azua. Estaban constituídas por 2,500 soldados, hateros y monteros, que formaban el ejército de Pedro Santana. Entre estos soldados había jóvenes azuanos que habían sido entrenados por Duvergé y Francisco Soñé.
Estas tropas estaban distribuídas de la siguiente manera: en El Camino del Barro, la fuerza de la fusilería azuana comandada por el capitán Vicente Noble; en La Loma de Resolí, 200 hombres al mando de Nicolás Mañón; en el centro de la villa se encontraban dos cañones, uno manejado por Francisco Soñé y otro por José del Carmen García. Camino a Los Conucos y Las Clavelinas se encontraba una fuerza de artillería comandada por Matías de Vargas, José Leger y Federico Martínez.
Al amanecer del 19 de Marzo el General Hérard organizaba su ejército con el fin de atacar a las tropas dominicanas, pero los dominicanos atacaron al enemigo que avanzaba por El Camino de los Conucos. El enemigo fue rechazado por el cañón de Francisco Soñé, la fusilería de Lucas Díaz, Jean E. Ceara y José Del C. García. Desalojan el río Jura. El mismo día 19 las tropas del jefe haitiano Tomás Héctor entran en Azua y el ataque es rechazado por los dominicanos.
Al ser decapitado el comandante haitiano Vicent Jean Degales por los comandantes Matías de Vargas, José Leger y Feliciano Martínez, sus tropas (noveno y décimo regimiento) se desplegaron en desorden por falta de jefe. Poco después las tropas haitianas que avanzaban por El Camino del Barro (segundo y sexto regimiento), son vencidas por las tropas de Duvergé y de Nicolás Mañón en El Cerro de Resolí, tras tres ho ras de combate a arma blanca. El ataque provocó la huida de los invasores de nuevo hacia el río Jura.
El mismo día 19 Santana opta por retirarse a Sabana Buey y desde allí a Baní. Los haitianos, al percatarse de ello, deciden ocupar la ciudad. Durante su retirada Santana colocó guarniciones en diferentes puntos estratégicos en el desfiladero de El Número, dejando a cargo de la defensa al General Antonio Duvergé.
Las tropas de Souffront son detenidas en La Hicotea; reinician su marcha de nuevo al día 20 para unirse a las tropas de Hérard. Esta memorable batalla, se inició a las 7:30 de la mañana. El éxito fundamental se basó en la estrategia de retrasar, hostigar y alejar al enemigo de los lugares donde pudieran encontrar provisiones para mantenerse en el campo de batalla. Además, el terreno inhóspito e inaccesible los hizo huir acorralándose hacia el río Jura, sufriendo una gran derrota.
No pocos historiadores coinciden en afirmar que la Batalla de Azua fue ganada por el pueblo azuano, a base de piedras, palos, machetes y otras herramientas de uso cotidiano con las que combatió sin cesar a los haitianos, los que a pesar de su poderoso, bien entrenado y armado ejército fueron obligados a retroceder hasta sus fronteras.
Es así como los azuanos, armados de piedras, machetes y palos enfrentan al ejército haitiano compuesto por algo más de 8 mil soldados, pertenecientes a ‘‘Los Dragones de la G uardia Nacional, a los Cazadores y Granaderos".
PERSONAJES Y EL ARTE EN AZUA
La historia de Azua esta matizada de muchos hechos importantes en los ordenes históricos, social, y cultural.
Algunos galenos que vinieron a radicarse en esta ciudad, que por su dedicación al servicio y sus aportes a la cultura en general, se hacen merecedores de que siempre se les recuerde con respeto y cariño.
Doctores:
Está el Dr. Simón Striddels, cuyo nombre lleva el hospital de esta ciudad, consagrado medico de origen curazoleño que vino a vivir a esta ciudad en tiempo de Lilís (Ulises Heureaux, el fue el presidente del país desde 1882 hasta 1899) y al que la generación de la época recuerda con el nombre de "Papa mon".
Los Dres. Armando Aybar y Buenaventura Báez Satín, cuya labor se honra con sendas calles a su nombre.
El Dr. Arístides Estrada Torres quien vino en compañía de amantísima esposa Doña Caridad, y quien ejerció ampliamente la medicina social. El Museo que funciona en la Biblioteca Municipal lleva su nombre.
Dr. Gregorio Solano un capitaleño del que Azua se adueño por adopción, del que según cuenta la gente del campo dice que cura solo con ver al enfermo.
Del Dr. Rafael Antonio Cabral Pérez, médico azuano muy querido, dicen que a las personas a quienes Féfen les ha cobrado una consulta, paradójicamente, se le puede llamar dichosas.
El arte:
En lo concerniente al arte y la cultura en sus diversas vertientes, son muchos los exponentes que Azua podría exhibir con timebre de orgullo. Como muestra está la acogida que tuvo en predios azuanos la Escuela Perseverancia, fundado por el ilustre pedagogista Emilio Prud'Homme, autor de las letras del Himno Nacional Dominicano. Eran los días de gloria de muchos aedos de Azua, tales como Bartolomé Olegario Pérez, autor de "Margaritas", Víctor Garrido, Héctor Viriato Noboa, autor de "Crisálidas Poéticas" y fundador de la Sociedad Literaria y Cultural Athene en el año 1925, Hernani García, Héctor Marchena, Teodoro Noboa, Abraham Ortiz Marchena y tantos otros.
Otras personas que cuadyuvaron para que Azua fuera bautizada como La Athena del Sur, fueron Miguel Ángel Garrido, autor de "Siluetas", Renato D'Soto, autor de "Tonalidades", Barón Noble, formidable poeta de "Fino Estro" y Héctor J. Díaz, excelente poeta popular y autor de "Lo que quiero", Heriberto García, así como de otros inspirados líricos que enaltecen el parnaso de este pueblo.
En el arte musical Azua tiene su más diamantino cultor en Pablo Claudio, quien escribiera las óperas "María de Cuellar" (la esposa de Hernán Cortés), y "Las Américas". Un aspecto aparte para nombrar a Ramón Madora, exponente fiel de nuestra mangulina, quien por allá por Guayacanal, nunca pensó que su baile nos iba a representar en playas extranjeras. También están la trompeta de Armando Beltre y la exquisita voz de Olga Lara.
La Azua de hoy cuenta con figuras en el Arte y la Cultura tan relevantes como las pasadas. Están el General Ramiro Matos Gonzáles escultor-historiador y las narraciones de Tomás Alberto Oviedo quien ha inmortalizado las ocurrencias del maestro Camilo.
Azua cuenta con tres importantes instituciones culturales: El Grupo Enriquillo de Investigaciones Históricas, Arqueológicas y Antropológicas, que edita la revista UPHIA, la Sociedad Literaria y Cultural Athene, presidente William Mejía, y el Círculo de Estudios Literarios Azuanos. Estas dos últimas entidades auspician concursos de los diferentes géneros literarios periódicamente.
LAS FIESTAS PATRONALES
Las fiestas patronales de la comunidad se celebran cada 8 de septiembre, día de Nuestra Señora de los Remedios, con juegos populares como la gallina ciega, la corrida de burros, el palo encebao, el baile de la cinta y los famosos diablos cojuelos. Además se celebran actividades religiosas en honor a la patrona del municipio.
LOS RECURSOS NATURALES
Azua cuenta con bellísimos recursos naturales, como sus extensas playas, Las Salinas, y la cascada conocida con el nombre de Vichí, con sus famosas aguas medicinales.
En la comunidad de Yayas de Viajama se encuentra el balneario La Sulsa, cuyas aguas sulfurosas son utilizadas por los bañistas para enfrentar ciertos problemas de salud. También hay muchos pozos naturales de agua y algunos de petróleo.
CONCLUSIÓN
La República Dominicana a lo largo de su historia ha sufrido una serie de invasiones, guerras, batallas, etc. La provincia de Azua ha servido de escenario para varios de estos enfrentamiento, en los cuales casualmente hemos salido victoriosos.
Azua fue destruida en tres ocasiones por invasores pirómanos: Juan Jacobo Dessalines, quien el 1 de enero de 1804 proclamó la Independencia de Haití, ordenó incendiarla al invadir el territorio dominicano en 1805. Y como mencionado arriba, cuando el jefe haitiano Charles Hérard fue derrotado en la Batalla del l9 de Marzo, en 1844, a su paso por Azua la incendió. En 1849, el Presidente haitiano Faustino Soulouque, en retirada por las derrotas sufridas en las batallas El Número y Las Carreras, dejó abrasada en llamas la ciudad.
Además de las terribles batallas, Azua ha sufrido en varias ocasiones los estragos de la naturaleza, ya que se ha sido azotada innumerables veces por terremotos que han arruinado y quebrado su entorno físico.
La provincia de Azua se caracteriza por un clima muy fuerte y escasas lluvias, que no nos favorecen en cuanto a la economía y a la productividad de la provincia. Aunque a pesar de esto existen varios sembradíos de diferentes productos que ayudan a sostener el nivel económico de la ciudad.
Azua cuenta además con hermosos atractivos turísticos, y preciosas construcciones antiguas. Y no solo es su espacio físico, sino que en cuanto a su gente ha sido de cuna de honorables personajes de nuestro país. Ha acogido también a personas extranjeras que han quedado prendadas de esta hermosa ciudad y han hecho suyo este pueblo.
POR ÚLTIMO
No se exageró cuando se afirmó: "En Azua, detrás de cada matorral hay historia...y debajo de cada piedra hay prehistoria". fuente: aguaita.com, Mesa Mendez y D'Soto

Diego Velázquez de Cuéllar
(1465-1524)

Hernán Ferdinand Cortés
(1485-1547)

Pedro Santana Familias
(1801-1864)

 Bartolomé Olegario Pérez

NoHéctor José Díaz

Lo que quiero
Que nadie me conozca y nadie me quiera,

Caminar mundo adentro, solo, con mis dolores
nómada, sin amigos, sin amor, sin anhelo;
que mi hogar sea el camino, que mi techo sea el Cielo
y mi lecho las hojas de algún árbol sin flora.

Cuando ya tenga polvo de todos los caminos,
cuando ya este cansado de luchar con la suerte,
me lanzaré en las noches sin lunas de la muerte
de donde no regresan jamás los peregrinos.

Y morir una tarde cuando el sol triste alumbre,
descendiendo un camino a ascendiendo una cumbre,
pero donde no haya quien me pueda enterrar...


que mis restos, ya polvo, los disipen los vientos,
para que cuando ella sienta remordimientos
no se encuentre mi tumba ni pueda rezar.

stalgia

Llevo en mi corazón la triste huella
de la eterna nostalgia sideral
y en los dormidos rayos de una estrella
de noche subo a donde Dios está.

Alguien me aguarda con amor profundo
en un país distante que soñé,
y en medio a las tristezas de este mundo
a veces me pregunto cuando iré...

Anémona sin fuerzas que consume
el viento de una tarde tropical,
eso es mi corazón: flor sin perfume
que poco a poco concluyendo va!

Sé que la dicha, mariposa errante,
me presto sus caricias una vez,
y que en mi alma triste, al breve instante,
helada y mustia se encontró después...

Yo persigo su huella con cariño
la busco por doquiera con afán
y a mi piadosa adoración de niño
se que pronto, muy pronto volverá.

Triste con mi pesar la aguardo un día,
y cuando vuelva a acariciar mi sien,
donde caiga mi alma muda y fría
la ansiada dicha se caerá también!...

NOEL RAMIREZ RIVERAS


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