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Análisis de los EECC

Enviado por karlala76



Partes: 1, 2, 3

  1. Información sobre el Ente Emisor de los Estados Contables
  2. Situación de la industria gráfica Argentina
  3. Hechos que afectaron al sector gráfico durante el periodo bajo análisis
  4. Información previa al análisis de la situación de la Empresa
  5. Hipótesis de trabajo. Análisis de la estructura patrimonial
  6. Análisis de la rentabilidad
  7. Conclusiones
  8. Bibliografía
  9. Anexos

INFORMACIÓN SOBRE EL ENTE EMISOR DE LOS ESTADOS CONTABLES

XXX S.A. se constituye en el año 1994 con el firme propósito de encarar un ambicioso proyecto, enfocado a la industria gráfica editorial y comercial, con el afán de contar con la más alta y avanzada tecnología de impresión y encuadernación tanto en el mercado local como en el extranjero.

Por el contacto con empresas editoriales, realiza una profunda revisión de las necesidades del mercado, dando como resultado una empresa que permite ágilmente, y con bajos costos, atender el mercado editorial de cortos y medianos tirajes.

El proyecto se cristalizó con la producción en una sola planta de todos los pasos para la ejecución de un libro, revista o folleto.

En mayo de 1995 ingresan las primeras máquinas offset de cuatro colores. A fines del mismo año se incorporan al proceso de producción el tren de encuadernación para libros de lomo cuadrado Trendbinder, único en su tipo en Sudamérica.

Luego, en 1998, se incorporan dos equipos offset de 8 colores, Heidelberg Speedmaster 102, con mayor tecnología (equipos enfriadores de tinta y adaptación para impresión en seco, etc.) los cuales mejoran sensiblemente la calidad del producto.

Modernos procesos de producción agilizan el flujo de trabajo para reducir tiempos y, de esa forma, minimizar costos, siempre sin descuidar el objetivo básico de XXX S.A., la calidad.

Tecnología y superación, van de la mano. Por eso, la incorporación constante de nuevas maquinarias de máxima tecnología hacen que su filosofía de trabajo esté constantemente renovada con nuevos desafíos tal, como el proceso de Certificación ISO 9000 que comenzaron este año.

En su afán de superación y tecnología, la empresa está estrechamente comprometida con las disposiciones de control ambiental y ecológico que rigen y con las normas internacionales sobre esta materia, ya que la tecnología con la que cuenta exige insumos que protejan al medio ambiente.

Como inversiones del período, se han completado: la instalación de la segunda impresora offset de ocho colores Heidelberg y también se acaba de poner en producción la primera maquina automática para anillar almanaques, libros y guías, modelo único en Argentina.

Ubicación de la planta

XXX se encuentra ubicada en la localidad de Avellaneda, Provincia de Buenos Aires, en la calle Valencia 111. Cuenta con una planta industrial de 7500 metros cuadrados, con equipos de alta tecnología para impresión y encuadernación y todo lo necesario para producir trabajos de alta calidad, tanto en el mercado local como en el extranjero.

 Información tecnológica

Computer To Plate (CTP)

Esta tecnología permite realizar el trabajo de un modo totalmente automático, el documento (páginas de libros, revistas, folletos, etc) se procesa electrónicamente con sus textos, títulos y fotografías en una computadora, desde ésta es transferido en forma directa al "platesetter" (grabadora de planchas) por medio de un rayo láser. Esta plancha luego es colocada en una impresora offset, la que realizará la impresión respectiva, asegurando un máximo rendimiento, pues desaparecen los errores humanos en el proceso, y aumenta la calidad por tratarse de documentos digitales.

Cuenta con dos equipos computer to plate: CREO de Heidelberg y CELIX 8000 de tecnología de planchas térmicas.

La empresa es una de las primeras en incorporar tecnología de alto nivel en el área de impresión, nuevos equipos y modernos sistemas de trabajo, desarrollando actualmente el sistema NPW-1 de reciente aplicación en Europa, para el control centralizado de la calidad.

En el área de comunicaciones brinda a sus clientes (a nivel nacional e internacional), la posibilidad de entregar sus trabajos a través de Internet, lo cual permite su procesamiento inmediato, sin necesidad de viajar persona alguna desde o hasta el lugar de origen.

Impresión Offset

Recientemente, se incorporaron máquinas para la impresión de pliegos en formato máximo de 790X1030 mm a 2, 4 y 8 colores.

  • 1 Impresora Heidelberg Speedmaster 102 VP, de 4 colores.
  • 1 Impresora Roland Récord, de 2 colores.
  • 2 Impresoras Heidelberg Speedmaster 102, de 8 colores.

Encuadernación y terminación

  • Trendbinder de Muller Martini, es el nombre del tren de encuadernación de libros y revistas (rústica fresada) de lomo cuadrado, con 21 estaciones de alzado de pliegos, salida a guillotina trilateral y estación de empaque con túnel termocontraible.
  • Prima de Muller Martini, también es un tren de encuadernación para revistas con broches, que permite realizar hasta 10.000 ejemplares por hora.
  • Inventa de Muller Martini, es la estación robotizada de cosido con hilo para las encuadernaciones que requieren una mejor calidad de terminación.
  • Dobladoras y máquinas para la preparación de blocks de libros, constituyen el complemento para este sector.

Equipos

  • Procesadores Mac G4
  • Procesadores Pentium 4
  • Scanner rotativo Heidelberg 3400
  • Scanner plano Linotype Topaz
  • Estaciones de retoque barco
  • Cromalin digital Dupont
  • Cromalin análogo Dupont
  • Matchprint Imation
  • Ploters encad y H.P.
  • Workflow Filmadoras formatos varios con reveladoras On Line
  • Workflow Computer To Plate Creo/crowsfield

 Servicios de pre-prensa

  • Preparación de originales
  • Escaneado, tratamiento y retoque de imágenes
  • Confección de películas de impresión
  • Confección de pruebas estandarizadas
  • Confección de pruebas digitales
  • Montaje digital, ploters de seguridad, copia de planchas CTP

Logros

XXX tiene la consideración de clientes y proveedores como una empresa preocupada permanentemente por mantener el medio ambiente, incorporando moderna tecnología, utilizando insumos reciclables y equipos destinados a reciclar los productos utilizados para lavado y limpieza de equipos, utilizando tintas ecológicas que no dañan el medio ambiente (ISO 14000).

Estos mismos proveedores son los que consideran el potencial como uno de los más importantes y con mayor evolución en el ámbito mundial, ya que siendo una empresa de capital netamente nacional y por su posicionamiento en el mercado, ha logrado la concesión de privilegios para la adquisición de máquinas y equipos a largo plazo y a intereses muy bajos. 

SITUACIÓN DE LA INDUSTRIA GRÁFICA ARGENTINA

La producción de la industria gráfica argentina comprende:

  • Ediciones gráficas: libros, diarios, revistas, catálogos y manuales de instrucción, guías comerciales, folletos, afiches, cuadernos para dibujar o colorear, cartografía, tarjetas, sellos de correo, cheques, valores.
  • Impresiones comerciales: sobres, envases, estuches (cajas, sacos, bolsas, cucuruchos, fundas para discos), cartonajes de oficina, libros de registro y contabilidad, talonarios, agendas, memorandos, carpetas, artículos escolares, de oficina, etiquetas, naipes.
  • Insumos técnicos: elementos empleados en el proceso de producción (fotocromos, fotolitos; etc.).

Estos productos presentan la característica de la universalidad de su consumo, si bien el grado de analfabetismo y semi-analfabetismo constituyen una restricción para su demanda, que afecta en mayor intensidad a los bienes de tipo ediciones gráficas.

Los bienes finales producidos por el sector gráfico satisfacen necesidades de orden formativo, informativo, recreativo, científico, técnico, de difusión y transmisión cultural, de promoción y publicidad, de preservación y presentación de productos, institucional, constituyendo a su vez insumos necesarios para el desarrollo de actividades educativas, comerciales, impositivas, financieras, laborales, legales; etc.

Esta industria interviene en la provisión de bienes deseables como los procesos educativos determinantes para la formación de capital humano y por ende, en la tasa de crecimiento de la economía.

Según datos proporcionados por el INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos), la República Argentina contaba en el año 2000 con 6200 empresas gráficas, las cuales empleaban a 47500 trabajadores.

Considerando la canasta familiar, el rubro gráfico representa el 2,15% del gasto de las familias, correspondiendo:

  • 1,26% a libros, diarios, revistas (esparcimiento).
  • 0,89% a textos y útiles escolares (educación).

Los bienes gráficos son elásticos respecto del ingreso. Los gastos en textos y útiles escolares muestran diferencias según el ingreso; en cambio, el consumo de libros, diarios y revistas son compatibles con la media poblacional.

Uno de los factores sustitutivos de la demanda de ediciones gráficas es el rápido crecimiento de las técnicas de fotocopiado.

La reprografía ilegal perjudicó a los editores de libros técnicos y científicos, propios de la enseñanza universitaria.

Variables explicativas de la demanda de ediciones gráficas en el largo plazo son:

  • el crecimiento vegetativo de la población,
  • la prolongación de la edad promedio,
  • la prolongación de la edad de formación de nuevas familias, y
  • la tendencia a hogares con menos cantidad de miembros.

Respecto de los impresos comerciales presentan valores de elasticidad precio, levemente superiores a los verificados para los bienes ediciones gráficas.

Su demanda deriva de los procesos de producción y de la tercerización de los procesos productivos.

Panorama nacional

En los últimos diez años, la industria gráfica argentina realizó una inversión global en maquinarias de última tecnología del orden de los 1000 millones de dólares, a pesar de la falta de estímulos, de financiamiento adecuado y cambiantes reglas de juego, con políticas impositivas y arancelarias perjudiciales en su gran mayoría.

Esa decisión empresaria fue una respuesta contundente a la necesidad de actualización tecnológica, para estar a la altura de las necesidades de un mercado local e internacional que requería un nivel de productividad, de calidad y de precios altamente competitivos.

La señalada inversión se realizó tanto en los sectores de preimpresión –uno de los sectores con mayor movilidad en cuanto a tecnología se refiere- como en los de impresión –sobre todo en máquinas rotativas para la impresión de diarios y periódicos y en las más sofisticadas para la impresión de revistas, fascículos, folletos y suplementos sobre papeles estucados- y también en los sectores de terminación de todas las especialidades.

Los problemas que en mayor medida afectaron a la industria gráfica en la última década fueron, entre otros:

  • La situación arancelaria e impositiva respecto a terceros países. Existe una gran cantidad de publicaciones que se imprimen en el exterior, aprovechando que entran sin ningún tipo de impuesto, mientras que imprimirlo en el país significa agregar al costo, los valores impositivos que gravan el papel y demás insumos.

Se solicitó la total desgravación de las máquinas y equipos necesarios para la actualización y modernización de los talleres locales. Sin embargo, siguieron habiendo aranceles de importación para máquinas nuevas o usadas que no se fabrican en el país, ni en la región del MERCOSUR.

  • Se solicitó la pronta aprobación de la Ley del libro. Hasta el momento, no hay una decisión tomada, después de muchos años de gestión infructuosos, con el argumento de que se pierde de recaudar por la aprobación de la ley, alrededor de 23 millones de dólares anuales. Por otra parte, hay que tener en cuenta que mensualmente ingresan al país alrededor de 150 millones de dólares en libros, que no aportan ningún tributo.
  • La situación respecto del MERCOSUR. En algunos años de la última década, fue notoria la incursión de muchas empresas gráficas argentinas en un aspecto poco menos que desconocido en los años anteriores; ese campo lo constituyó la exportación masiva de productos impresos, sobre todo a Brasil, en forma de revistas, libros de texto, guías telefónicas o catálogos comerciales, y otros productos. La devaluación de principios de 1999 en Brasil, redujo sensiblemente el volumen de ventas a ese país, que además mantuvo las restricciones respecto a las importaciones provenientes aún de los países del MERCOSUR.

Que se solicitaba a las autoridades nacionales:

  • La sanción de la ley del libro.
  • La imposición de créditos genuinos a una tasa razonable.
  • El equilibrio de los aspectos impositivos y arancelarios para los productos que se importan como locación de obra por parte de editores argentinos.
  • La competencia de productos importados favorecidos por las exenciones al IVA de los bienes editoriales y los aranceles de importación 0%.
  • Las restricciones que afectan el mercado del papel, principal insumo de la industria gráfica, y que a consecuencia de los protocolos del MERCOSUR hace que se haya cubierto el cupo para la importación de distintas calidades de papel provenientes de Brasil.
  • La regulación del mercado del principal insumo que es el papel;

Conjuntamente con esto, se planteaban los siguientes problemas:

  • el alto costo de financiamiento del capital de trabajo;
  • el elevado arancel que registran las importaciones de bienes de capital, teniendo en cuenta que el mercado externo es la única fuente de abastecimiento de la última tecnología;
  • la excesiva cantidad de exenciones que registra el IVA y que genera distorsiones en la producción.

Para fortalecer el desarrollo de la industria gráfica argentina, una de las propuestas era gravar con IVA la locación del servicio de impresión en el exterior por parte de editores radicados en la Argentina y eliminar del Régimen de Adecuación al insumo principal del sector: el papel.

Durante la década del ´90, la economía argentina fue sometida a una transformación total. La estabilidad monetaria, las privatizaciones, la reducción del Estado y el aumento de la productividad, junto a la apertura de la economía para el comercio de bienes, servicios y capitales, sustituyeron una organización de la producción basada en la falsa creencia de que el capital y la riqueza podían generarse con la emisión monetaria y las acciones de lobby, por una basada en el trabajo y en el ahorro de las personas.

Independientemente de la aceptación o no de esta nueva realidad, se puede establecer que el sector gráfico respondió a los desafíos propuestos por esta transformación económica. Asignó una importante cantidad de recursos a la inversión, con el consiguiente efecto tecnológico, y a la capacitación de los recursos humanos empleados en este nuevo ciclo, con los respectivos aumentos de la productividad. Esto permitió la expansión del producto bruto interno del sector y, al mismo tiempo, el comercio gráfico con el resto del mundo que creció a tasas anuales superiores a las que se verificaron para el promedio de demás sectores económicos.

Panorama regional

El sector se vio seriamente comprometido por las difíciles condiciones del escenario económico latinoamericano durante la década pasada.

En casi todos los países de la región se vieron reducciones drásticas en las tasas de crecimiento de la industria de la comunicación gráfica, como efecto de las menores tasas de crecimiento económico con el consecuente impacto sobre los niveles de la demanda interna y externa de la inversión.

Ese panorama, sin embargo, no ensombrece los logros por la industria gráfica regional en los noventa. La mayor parte de los países registró tasas de crecimiento positivas a lo largo de la década y la industria vio florecer y recuperarse la dinámica del comercio internacional de impresos y mantuvo altas tasas de inversión en el período.

La economía latinoamericana, registró una tasa negativa de crecimiento del –0.4 % en 1999. Las tasas más bajas de crecimiento corresponden a los países del sur de América Latina, porque México y la mayor parte de los países centroamericanos registraron tasas de crecimiento positivas durante ese año.

Después de un crecimiento sostenido a lo largo de los noventa, que elevó la tasa promedio de crecimiento del Producto Bruto Interno regional, entre 1991 y 1998, a 3.6 % anual, para ese último año, las condiciones adversas del escenario internacional en lo que tuvo que ver con los flujos financieros hacia el mundo en desarrollo, tuvieron notable impacto en las principales economías de la región, que arrojaron un balance negativo. La década del noventa fue, sin embargo, la época de la recuperación para la economía regional. En el balance final, el crecimiento en los noventa fue de 3.1 % promedio anual, casi tres veces el registrado en la década del ochenta, pero sensiblemente inferior al alcanzado en las décadas precedentes.

En el balance económico de la década, son destacables cuatro elementos:

1º) La recuperación de la dinámica comercial de la región, que vio crecer los montos en valor y volumen de su comercio exterior y, especialmente, la nueva dinámica de la integración económica, con el fortalecimiento de los esquemas regionales de integración y complementación: Comunidad Andina, MERCOSUR, Mercado Común Centroamericano y CARICOM (Caribbean Community). Adicionalmente, se agrega la exitosa experiencia de la integración de México en el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica.

2º) La invasión extranjera fue uno de los motores del crecimiento en la década del noventa. Los flujos de inversión se multiplicaron de 7000 a 60000 millones de dólares entre 1990 y 1998.

3º) La lucha contra la inflación fue un evidente éxito. En 1990, el promedio del índice de precios al consumidor en la región fue de 661.8 %.

4º) América Latina encaró una serie de procesos de transformación estructural que dieron una nueva faz institucional y política a la región, sentando las bases para un desarrollo más armónico en los siguientes años.

Otra característica de los noventa y, en especial, de la última parte de la década en la industria gráfica latinoamericana, fue el crecimiento destacado de la inversión en maquinarias y equipos. De acuerdo con un documento de CONLATINGRAF, las importaciones de maquinarias y equipos por las partidas correspondientes a preimpresión, impresión y acabado, fue de 1212 millones de dólares en 1998. En esta cifra no se incluyen los equipos para preimpresión que ingresan por las partidas correspondientes a maquinarias para el tratamiento de información.

Es claro que los fenómenos de apertura, globalización e integración económica actuaron como impulsores de la inversión en tecnología. Ante la creciente competencia internacional, las empresas latinoamericanas tuvieron que acelerar cada vez más los procesos de inversión en tecnología para evitar los riesgos de una rápida obsolescencia y de una mayor presencia de productos importados o de competidores internacionales directos en sus mercados.

Si se analizan las cifras de los últimos años, el fenómeno es más significativo. Entre 1995 y 1998 ingresaron a los países de ALADI maquinarias y equipos para la industria gráfica y de conversión por valor de 4936 millones de dólares.

La distribución geográfica de estas importaciones fue la siguiente:

PAIS

PARTICIPACIÓN PORCENTUAL

Brasil

44.7 %

México

23.4 %

Argentina

10.7 %

Chile

6.3 %

Colombia

5.5 %

Resto de ALADI

9.4 %

Total

100 %

Aparejados con una mayor inversión en maquinarias y equipos, los países de la región venían haciendo importantes esfuerzos en el mejoramiento de los sistemas de formación de recursos humanos para la industria y en la adopción de procesos de aseguramiento de la calidad bajo las normas ISO 9000, que se constituyeron en herramientas prioritarias y adicionales para enfrentar exitosamente la competencia local e internacional.

También en los últimos años se vio intensificar otro proceso de inversión en la industria gráfica y de conversión: una creciente presencia de inversión extranjera en la industria gráfica regional. Nombres como R.R. Donnelley, Quebecor Printing, Banta Corporation y otras ya son conocidos por las importantes inversiones realizadas en la adquisición de plantas establecidas en la región y el montaje de nuevas operaciones en algunos países. Los principales depositarios en estas inversiones fueron México, Chile, Argentina, Brasil, Colombia y Perú. Además de la inversión de grandes corporaciones multinacionales, la industria regional también siente la presencia de importantes grupos regionales de impresión y conversión que están ampliando sus operaciones mediante inversión directa o alianzas estratégicas en países vecinos. Aquí también desarrolló un papel importante la integración económica que favoreció la inversión extranjera y el logro de economías de escala para alcanzar el proceso de producción regional.

El balance de la década es positivo en muchos aspectos y constituye la preparación de un sector industrial para afrontar fenómenos que se intensifican en los años siguientes en cuanto a mayor competencia local e internacional, rápido cambio técnico, innovaciones crecientes en los procesos de la industria e irrupción de nuevas formas de producir y comercializar (correo directo, mercadeo uno a uno, Internet, impresión bajo demanda, etc.). Hubo excelentes previsiones para el crecimiento de América Latina en el año 2000. Las estimaciones conocidas arrojan signo positivo para casi todas las economías de la región en el 2000, lo que implica, necesariamente, que la economía del sector gráfico se desenvolvió en el mismo sentido.

Ante el panorama del sector en el mundo para ese año, quedó claro que los empresarios debían dejar de tener preocupaciones con respecto a la cartera y la competencia interna y centrar sus pensamientos en las decisiones de inversión en recursos humanos y tecnología para enfrentar todo lo que el nuevo milenio trajo posteriormente.

Situación actual

Actualmente, la visión global de los factores que afectan la producción en el mercado latinoamericano brinda elementos de juicio para analizar y evaluar la relación entre las dos principales protagonistas de esta actividad, la industria gráfica y la industria editorial, en nuestro país y comparar las proyecciones que se adelantan para el continente con las perspectivas que se perciben localmente.

Un "signo de los tiempos" es la nueva actitud de los industriales gráficos hacia la evolución de los mercados de sus productos y servicios. La última mitad de la década pasada acabó con la confianza ciega en su crecimiento inercial, especialmente debido a la explosión de los medios digitales de difusión de la información.
Y debido a deficiencias en la información y a la aparición de muchos fenómenos nuevos e inéditos, ante todo Internet y la red mundial, se magnificaron las amenazas y se subvaloraron las oportunidades. Ahora prima una actitud de confianza basada en hechos y existe un elevado interés en las oportunidades creadas por los medios digitales.
El libro es el arquetipo de la información impresa. Las compañías de impresión dedicadas a la producción de libros trabajan en estrecha relación con su cliente, la industria editorial, que por lo general contrata externamente la impresión y la distribución de sus títulos. Mediante convenios con los grandes productores de papel, la industria editorial asegura su disponibilidad y al contratar la producción de cada título, suministra al impresor la materia prima correspondiente. La única excepción a esta práctica en la región latinoamericana, es la de los impresores de libros en Colombia, que habitualmente adquieren por sí mismos el papel, liberando capital de trabajo a la industria editorial.
El libro presenta actualmente una de tres formas: impresa en papel, mixta (es decir, impreso en papel y complementado con otro medio tecnológico como el audio casete, el video casete, el disquete o el CD-ROM) o electrónica. En este último caso la lectura está mediada por el empleo del equipo electrónico y conexión en red.
La lectura de los productos editoriales impresos, por placer o para profundizar en la información, cuenta aún con la preferencia de los consumidores por costumbre y comodidad. Y su competidor más agresivo no es un medio nuevo sino uno antiguo: la televisión. Además la posibilidad de hacer publicaciones mixtas, en medios impresos y electrónicos, ha abierto más oportunidades en el mercado.

El espectro de los productos impresos, que se agrupa bajo el nombre de impresión de publicaciones es bastante amplio. Incluye: los periódicos, con sus diferencias en circulación, propósito informativo y frecuencia, las revistas de interés general y específico y, desde luego, los libros. Su situación en el mercado y las oportunidades hacia el futuro deben ser consideradas por separado. De ellos, cerca de un 88 % es impreso por el procedimiento offset.

Algunos productos editoriales entre los que se encuentran los manuales, los diccionarios y las enciclopedias están directamente amenazados de sustitución por las publicaciones electrónicas y han sufrido un fuerte retroceso en su participación en el mercado. Sin embargo, a nivel mundial los libros se sostienen firmemente en su posición con un crecimiento estimado de aproximadamente un 3,5 % anual en ventas, para la década de 2000-2010. Y su participación en el valor del mercado global de la industria gráfica de un 11 % se muestra también estable.

En Estados Unidos, se ha estimado que las ventas de los impresores de libros para la década 2000-10 tendrán una tasa de crecimiento entre 3,2 % y 3,4 %, una disminución respecto del quinquenio anterior en el que alcanzó un 5,6 %. Las razones de este declive están asociadas al manejo de los precios en el mercado local y a una tendencia hacia la impresión de libros en menores volúmenes, debido a la participación que hacia el fin de la década irán adquiriendo los libros electrónicos y al esfuerzo de las editoriales por reducir las cantidades de libros devueltos sin vender.

Ninguno de estos cambios será dramático y aunque el crecimiento de las ventas para esta década será menor que en la anterior, hay fuerzas económicas y demográficas que trabajan a favor del mercado del libro impreso.

En América Latina, se carece de estudios prospectivos estructurados sobre el mercado del libro. Pero el comportamiento de la década pasada muestra un crecimiento sostenido de la publicación y las ventas de libros en los países más grandes, a juzgar por las cifras presentadas por las correspondientes cámaras del libro. Además, existe un activo comercio regional del libro.

Con una producción anual que alcanzó los 330 millones de ejemplares y más de 45.000 títulos durante el año 2000, la industria editorial brasileña ocupa el octavo puesto en el mundo y el primero en América Latina con un volumen que representa cerca del 50 % del total de la producción de la región.

El ingreso disponible para bienes no esenciales constituye una barrera real al mercado del libro. El modesto crecimiento de los años noventa permitió elevar el ingreso promedio de los latinoamericanos solo 1,5 % anual, menos que en los países desarrollados, en los que aumentó un 2 % anualmente, o que en algunos grupos de países de Asia, donde creció casi a un 3,5 % anual.

El reto más grande que afronta la industria editorial y de impresión de libros radica en el cambio de la definición misma del libro. El concepto de libro electrónico, de información diseminada y presentada en formato digital, es lo que los estrategas empresariales consideran un cuestionamiento de los supuestos aceptados del negocio del libro. Desafía las reglas del juego conocidas, para generar nuevas y poderosas ventajas competitivas.

El desarrollo de las tecnologías de la información ha quebrado el vínculo entre la información y el libro: su forma impresa. Y ha creado la opción de utilizarla en una gran variedad de formas alternativas a la impresa. La disponibilidad de información en medios digitales o en línea, accesible a través de la computadora personal o de dispositivos como "palmtops" o "e-readers", ha dado lugar a un nuevo escenario para su acceso, distribución e impresión. Y debido al perfeccionamiento continuo de las tecnologías que lo soportan, este escenario ganará gradualmente fuerza a nivel mundial, aunque con un ritmo que no está claramente definido y que no será igual en las distintas regiones del mundo.

En el caso de los libros de consumo o interés general, la presencia de títulos en formato electrónico, puede considerarse en cierta forma como una ampliación del mercado del libro. La disponibilidad de esta clase de libros, amplía la utilidad del material publicable, de dos maneras: facilitando su compra y disminuyendo el precio de venta.

Aunque a simple vista el libro parece un bien fácil de adquirir, en realidad su consecución puede estar limitada drásticamente por la disponibilidad en librerías y las limitaciones de los sistemas de despacho y almacenamiento. Parte de la experiencia ganada por la empresa Amazon.com al crear un catálogo digital para los libros impresos, muestra que mejorar la accesibilidad a los libros es de por sí una enorme ganancia. Con el libro en formato electrónico los títulos son permanentemente accesibles, desde cualquier dispositivo en línea.

El precio de venta del libro impreso incluye, como es lógico, el costo del papel y de su producción, almacenamiento y distribución (que puede representar entre 10 % y 15 % del total), así como el de cierta proporción de libros no vendidos. Al eliminarse estos procesos los editores no tendrán que recuperar esos costos, pudiendo trasladar este ahorro a los consumidores.

Aún así el lector requiere de un dispositivo electrónico para tener acceso al texto y esta clase de equipos, conocidos de manera genérica como "e-readers", cuesta actualmente cerca de 200 dólares y puede alcanzar los 700 dólares en los modelos a color. Algunos analistas consideran que se requiere leer cerca de 100 títulos en formato electrónico para cubrir este costo, antes de que la adquisición del libro en formato electrónico represente una economía, al nivel de precios actuales. Esta verdadera barrera está tratando de eliminarse, desarrollando dispositivos que puedan venderse a un precio promedio de 50 dólares y, también, adaptando los formatos de la información para que pueda ser leída en dispositivos como los organizadores digitales, que no son adquiridos con el fin primordial de leer libros.

En el caso de los libros de texto y particularmente de los títulos y la información dirigida a los medios universitarios (para estudiantes, profesores e investigadores), la disponibilidad de material de enseñanza en formato digital, constituye una amenaza directa y próxima. En estos ambientes la disponibilidad de computadoras personales, conexión a Internet y otros dispositivos electrónicos, es mucho mayor que en el resto de la población y esto ocurre tanto en los países industrializados como en los mayores países de América Latina.

Aunque los textos de enseñanza en formato electrónico no sustituirán totalmente el material impreso, podrán disminuir el número de textos impresos por estudiante universitario en plazos relativamente cortos, de tres a cinco años, particularmente en Estados Unidos. La situación en los países latinoamericanos se desarrollará a otro ritmo y aunque la amenaza pueda no ser tan cercana, los impresores de libros deben estar atentos a esta tendencia, que por otro lado genera nuevos servicios que pueden atender en la medida en que se familiaricen con los procesos propios de la información digitalizada.

Del mismo modo que el libro electrónico, la impresión por demanda es ya una realidad tecnológica. Actualmente este modelo de negocios se centra en la producción de libros en pequeñas tiradas y en la reimpresión de títulos agotados y no representa en este sentido ninguna amenaza, especialmente para los grandes impresores de libros.
Sin embargo, en Estados Unidos y Europa se experimenta con algunas tecnologías para la impresión del libro completo en la librería o punto de venta, que permitirían poner a disposición del lector catálogos enormes de publicaciones, impresas a su solicitud y en breve tiempo, sin necesidad alguna del impresor tradicional. El proceso de la impresión pasa aquí a manos del distribuidor o del libro y se requiere de soluciones tecnológicas que incluyen programas de flujo de trabajo, servidores e impresoras de blanco y negro y color y encuadernadoras flexibles para producción de bajas cantidades.

Es importante canalizar las eventuales oportunidades de nuevos servicios asociadas a su desarrollo como la digitalización de títulos y la impresión por demanda. En este caso debe evitarse tanto la actitud de "aquí no pasa nada", como la de sentirse derrotado de antemano por mensajes como el de que "los libros tradicionales tienen sus días contados", que aún se sostienen con ligereza en algunos medios. La clave de todo está en no apegarse a ninguna tecnología, nueva o vieja, sino en escuchar la voz del cliente y desarrollar procesos que constituyan una respuesta a sus necesidades, sin ignorar el Internet, la publicación electrónica, las nuevas demandas del mercado educativo y de la edición de libros en general.

HECHOS QUE AFECTARON AL SECTOR GRÁFICO DURANTE EL PERIODO BAJO ANALISIS

Año 1996

A partir del mes de marzo, la industria gráfica experimentó notoria flojedad asociada a la marcada disminución de la actividad económica global, industrial y comercial en particular, a partir de la crisis financiera, en un contexto de caída del poder de compra salarial y el alto nivel de desempleo. Dicho comportamiento abarcó tanto a las imprentas como a las editoriales de diarios y revistas.

El sector se reequipó incorporando maquinaria de última tecnología, aprovechando los bajos precios derivados de la recesión mundial.

Entre 1991 y 1994 la inversión en bienes de capital fue de 400 millones de dólares.

Año 1997

La industria gráfica creció significativamente. El crecimiento fue sostenido por la expansión de la televisión por cable y el establecimiento de supermercados. En menor medida, por la impresión de guías telefónicas, valores, formularios continuos y juegos de azar, en un contexto donde permanecieron relativamente estables las tiradas de diarios (aumento del paginado), revistas y libros en general.

Año 1998

La industria gráfica creció sostenidamente, apoyada por los mismos rubros que se expandieron el año anterior.

En cuanto a los libros, se editan anualmente 10000 nuevos títulos por año, más las reimpresiones, constituyendo un mercado de 400 millones de dólares anuales.

Año 1999

Hubo una disminución de la actividad debido a la contracción de suscriptores de Televisión por cable, a la larga reducción de la circulación de diarios y a la baja del paginado, a raíz de la caída de la publicidad gráfica, en particular de avisos clasificados.

El mercado de libros de texto presentó muy buenas perspectivas. La reforma educativa, que extendió a 2 años más el ciclo primario, fue la promesa de motorizar la expansión en un 10 % anual, por el mayor caudal de alumnos.

Lideraron el sector empresas españolas, colombianas y de fondos de inversión que competían en un mercado de 90 millones de dólares anuales, de los cuales los 5 primeros son: Santillana, Kapelusz, Aique, Estrada, AZ. Dichas empresas captan el 55 % del total.

Las editoriales invirtieron entre el 15 % y el 30 % de sus ventas para que los maestros conozcan sus propuestas.

La producción del sector durante este año tendió a registrar signo negativo para el conjunto de países o, al menos, una situación de producción estable con respecto a 1998.

Existen marcadas diferencias entre los diversos países, de acuerdo con la evolución de sus economías durante 1999. La zona más afectada por la crisis económica es América del Sur, pues casi la totalidad de los países registró crecimiento negativo de sus economías durante el año. En especial, la más fuerte disminución en la actividad de la industria se registró en Brasil, Colombia, Chile, Ecuador y Venezuela. Además, la desvalorización de los signos monetarios de esta zona de América Latina tuvo un impacto notable en términos de la valoración de la producción gráfica en dólares. Adicionalmente, los fenómenos de devaluación afectaron de manera negativa las estructuras de costos al encarecer los bienes importados, si bien generó repuntes en los valores exportados por los países de la zona que recuperaron competitividad por la vía cambiaria.

Además, los flujos de comercio de exportación se dan principalmente entre los países de la zona, y si bien no han disminuido drásticamente, si se han visto afectados por la caída de la demanda, con un crecimiento que para 1999 fue notoriamente inferior al de los años precedentes. A esta situación escapa particularmente México, dado que la mayor porción de sus exportaciones va dirigida hacia Norteamérica.

Por el lado de las importaciones, se redujeron considerablemente en este año, dada la situación de demanda en los países de la región y el encarecimiento de las mismas por la devaluación monetaria.

Los temas que más afectan el comportamiento del sector durante el presente año son los siguientes:

  • restricciones de demanda
  • alta competencia interna (gran número de concurrentes)
  • excesiva capacidad instalada
  • tendencia decreciente en los niveles de rentabilidad de la actividad
  • dificultades en la recuperación de cartera.

Para 1999, no se esperaban crecimientos desmesurados en el intercambio comercial de impresos dada la situación regional, pero es claro que tampoco se registró una disminución del mismo, dadas las favorables tasas de cambio que han apoyado al sector exportador de algunos países de la región.

Año 2000

Etapa de recesión. La edición de libros se contrajo un 7,6%, según lo informado por la cámara del libro. Como consecuencia de la pérdida de clientes y de los altos costos domésticos, se redujo la cantidad de empresas.

La impresión en el exterior atrajo a las firmas por su menor costo relativo.

Pequeños y medianos comerciantes se reunieron en agrupaciones para tener mejores condiciones y poder competir con las grandes cadenas.

La situación al concluir el primer año del nuevo gobierno fue la siguiente: para la mayoría de las empresas gráficas del país, éste debe de haber sido el peor año desde el punto de vista de la rentabilidad, del estiramiento o corte de las cadenas de pagos, baja del nivel de actividad. La consecuencia fue una cantidad inédita de empresas concursadas, algunas muy prestigiosas y con muchos años de antigüedad y, en su momento, muy exitosas.

Los motivos de una situación semejante están en la situación que atraviesa toda la actividad económica del país, y en especial las pequeñas y medianas industrias, las cuales tienen que competir no sólo a nivel local, con empresas que se han equipado para una demanda mucho mayor que la actual, si no a nivel internacional con reglas de juego que, en muchos casos, perjudican ostensiblemente a los industriales locales.

Debido a la restricción presupuestaria que tienen todos los organismos del Estado, se ha notado también una disminución manifiesta de pedidos de impresos a los talleres gráficos, con la grave consecuencia de que muchos han desaparecido o están en situación muy comprometida.

Las empresas gráficas debieron soportar una serie de costos sumamente rígidos, imposibles de amortiguar, como en el caso del papel sometido a los vaivenes de los precios internacionales, los que últimamente fueron en aumento y existe escasa posibilidad de trasladar ese incremento a los clientes, sobre todo aquellos con precios contratados o licitados. Es de destacar que, en el año 2000, la influencia del papel sobre los costos promedio queda reducido a un monto extremadamente peligroso, ya que con el mismo se debe atender los demás costos operativos y los márgenes de contribución para absorber los costos indirectos, así como las amortizaciones.

Respecto a los costos laborales, se mantienen una serie de normas rígidas, sobre todo en lo que concierne a las horas extras, muchas veces necesarias para cumplimentar cierto tipo de pedidos de carácter masivo en las que una planta gráfica está obligada a trabajar los sábados y domingos, sin posibilidad de traslado a los precios.

Otro aspecto importante a tomar en consideración, es el de la presencia en el país de las empresas gráficas más importantes del mundo, atraídas por el incremento de la actividad en los primeros años del último decenio. Por otra parte, la consolidación del acuerdo MERCOSUR trajo mejores perspectivas de ventas dadas las ventajas competitivas que tuvo el país en ciertos momentos con relación a Brasil.

El gran incremento del parque de máquinas y la reducción paulatina de la demanda esperada, sobre todo por la presencia de los grandes hipermercados, los centros comerciales y grandes cadenas de venta de electrodomésticos, son todos factores que fueron mermando la expansión y los pedidos de impresos, lo cual provocó que se iniciara una verdadera guerra de precios que dio como resultado una notoria reducción del nivel de la rentabilidad de los negocios.

INFORMACIÓN PREVIA AL ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN DE LA EMPRESA

Los Estados Contables son informes preparados para su suministro a terceros, pero también son empleados por los administradores del ente que los emite. Contienen datos surgidos del sistema contable.

El ente emisor de los estados contables es normalmente una persona jurídica.

En el caso de grupos económicos, lo más adecuado sería la presentación de Estados Consolidados.

Para definir el contenido y la forma de los estados contables, debería considerarse principalmente el punto de vista de los accionistas, proveedores, otros acreedores; etc., ya que la información que ellos necesitan, satisface las necesidades de los otros interesados en tales estados.

La información debe referirse a:

  1. La situación patrimonial a la fecha de los Estados Contables, descripta de modo que pueda ponderarse la solvencia de su emisor.
  2. La evolución del patrimonio del ente durante el período cubierto por los Estados Contables, incluyendo un resumen de las causas del resultado asignable a dicho período.
  3. La evolución de la situación financiera del ente por el mismo período, expuesta de un modo que permita conocer el resultado de las actividades de inversión y financiación llevadas a cabo.
  4. Otros hechos que ayuden a evaluar los montos, momentos e incertidumbres de los futuros pagos que los inversores y acreedores recibirán en concepto de dividendos o intereses o por la venta de sus acciones o inversiones.
  5. Explicaciones e interpretaciones de los administradores que ayuden a la mejor comprensión de la información provista.

Los Estados contables analizados corresponden a:

  • Ejercicio Económico Nº 3, cerrado el 31 de diciembre de 1996.
  • Ejercicio Económico Nº 4, cerrado el 31 de diciembre de 1997.
  • Ejercicio Económico Nº 5, cerrado el 31 de diciembre de 1998.
  • Ejercicio Económico Nº 6, cerrado el 31 de diciembre de 1999.
  • Ejercicio Económico Nº 7, cerrado el 31 de diciembre de 2000.

Dichos estados fueron auditados por un profesional independiente, cuyos dictámenes resultaron favorables, dado que los mismos representan en todos sus aspectos significativos la situación patrimonial de la sociedad, de acuerdo con las normas contables profesionales vigentes.

Respecto de la base sobre la cual se prepararon los Estados Contables, cabe aclarar que se siguieron los métodos de ajuste establecidos por la Resolución Técnica Nº 6 de la FACPCE, discontinuándose el ajuste a partir del 01/09/95 de acuerdo con lo dispuesto por el Decreto 316/95 y Resolución 08/95 de la IGJ, no produciendo a criterio del auditor, efectos significativos en la situación patrimonial y en los resultados de la sociedad.

Para posibilitar la comparabilidad de los Estados de Situación Patrimonial y de Resultados empleados en el análisis, hemos reexpresado las cifras en moneda del 31 de diciembre de 2000, aplicando el IPIM (índice de precios internos al por mayor), nivel general, base 1993=100, provisto por el INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos). El cuadro que sigue a continuación, detalla los coeficientes aplicados:

Indice de precios internos al por mayor (IPIM)

Base 1993=100

Nivel general

DICIEMBRE

INDICE

COEFICIENTE

1996

109,95

0,962528422

1997

108,94

0,971452176

1998

102,12

1,036329808

1999

103,35

1,02399613

2000

105,83

1

A los efectos de realizar el análisis de los Estados Contables de XXX S.A., se han aplicado las herramientas convencionales de análisis, dividiendo la tarea en los siguientes bloques:

  • Análisis de la Estructura Patrimonial
  • Análisis del Capital de Trabajo
  • Análisis de la Rentabilidad

Partes: 1, 2, 3

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