La Ética de la Informática (EI) es una nueva disciplina que pretende abrirse campo dentro de las éticas aplicadas y que ha emergido con fuerza desde hace unos pocos años en el mundo anglosajón. El origen remoto de la EI está en la introducción cada vez más masiva de los ordenadores en muchos ámbitos de nuestra vida social, cada vez más computerizada. Muchas profesiones reivindican para sí una ética particular con la cual pueden regirse ante los problemas morales específicos de esa profesión o actividad ocupacional. La existencia de la EI tiene como punto de partida el hecho de que los ordenadores suponen unos problemas éticos particulares y por tanto distintos a otras tecnologías. En la profesión informática se quiere pasar de la simple aplicación de criterios éticos generales a la elaboración de una ética propia de la profesión. Los códigos éticos de asociaciones profesionales y de empresas de informática van en esa dirección.
El plantear una disciplina como la EI implica salir al paso de afirmaciones como "la ética no tiene nada que ver con los ordenadores" o "no hay una ética especial para los informáticos". Realizar la primera afirmación supone no reconocer los dilemas éticos en las tareas del informático que son potenciados por el mismo desarrollo tecnológico. Contrarrestar la segunda afirmación, en cambio, supone demostrar que sí hay necesidad de una ética especial para los informáticos. Así como otras ciencias y profesiones han tenido siglos para desarrollar conceptos éticos con los cuales tratar sus problemas (entre ellos, los provocados por las nuevas tecnologías), las tecnologías de la información llevan sólo unas pocas décadas de existencia para crear, como otras disciplinas lo han hecho, sus propios estándares éticos.
Definiciones de la Etica Informatica
La definición más restrictiva de la EI es el considerarla como la disciplina que analiza problemas éticos que son creados por la tecnología de los ordenadores o también los que son transformados o agravados por la misma, es decir, por las personas que utilizan los avances de las tecnologías de la información. Algunos de los autores se plantean si la cambiante sofisticación tecnológica plantea nuevos dilemas éticos o si las cuestiones éticas permanecen constantes.
Otras definiciones de la EI son mucho más amplias. No se reducen a un nuevo campo de ética aplicada sino que, por ejemplo, en Moor, la EI es el análisis de la naturaleza y el impacto social de la tecnología informática y la correspondiente formulación y justificación de políticas para un uso ético de dicha tecnología. La EI estaría relacionada con los problemas conceptuales y los vacíos en las regulaciones que ha ocasionado la tecnología de la información. El problema es que hay una falta de reglamentación en cómo utilizar estas nuevas tecnologías que posibilitan nuevas actividades para las cuales no hay o no se perciben con nitidez principios de actuación claros. Las personas con responsabilidades en el área de diseño o gestión de sistemas de información cada vez han de tomar más decisiones sobre problemas que no se resuelven con lo legal y lo cuasi-legal (reglamentos, manuales de procedimiento de las empresas, etc.) sino que rozan lo ético mismo. La tarea de la EI es aportar guías de actuación cuando no hay reglamentación o cuando la existente es obsoleta. Al vacío de políticas se añade generalmente un problema de vacío conceptual. Por ello la EI también ha de analizar y proponer una marco conceptual que sea adecuado para entender los dilemas éticos que ocasiona la informática.
Otra definición más englobante viene de Terrel Bynum, que basándose en Moor, define la EI como la disciplina que identifica y analiza los impactos de las tecnologías de la información en los valores humanos y sociales. Estos valores afectados son la salud, la riqueza, el trabajo, la libertad, la democracia, el conocimiento, la privacidad, la seguridad o la autorrealización personal. En este concepto de EI se quieren incluir términos, teorías y métodos de disciplinas como la ética aplicada, la sociología de los ordenadores, la evaluación social de las tecnologías o el derecho informático.
Los que escriben sobre esta materia no tienen como objetivo adoctrinar o hacer proselitismo sobre una manera concreta de pensar tratando de transmitir un conjunto de valores concretos. La intención es incorporar una conciencia social relacionada con la tecnología informática y también ayudar a los informáticos a utilizar los ordenadors no solo con eficiencia sino con criterios éticos. El objetivo es tomar decisiones sobre temas tecnológicos de manera consistente con la afirmación de los propios valores que uno profesa o con los derechos humanos en general.
Para ello esta disciplina se plantea varios objetivos intermedios. Por un lado, descubrir y articular dilemas éticos clave en informática. Determinar en qué medida son agravados, transformados o creados por la tecnología informática. Ante los dilemas éticos que ocasiona la informática, analizar y proponer un marco conceptual adecuado y formular principios de actuación para determinar qué hacer en las nuevas actividades ocasionadas por la informática en las que no se perciben con claridad líneas de actuación. Por último, siempre se pretende un análisis ético de casos realistas y significativos.
Para realizar lo anterior, la EI prentende tener en cuenta dos aspectos. Por un lado, utilizar la teoría ética para clarificar los dilemas éticos y detectar errores en el razonamiento ético. Por otro, colaborar con otras disciplinas en ese debate, siendo conscientes de los puntos de vista alternativos en las cuestiones referentes a valores y sabiendo discriminar en los distintos casos entre las consideraciones éticas y las técnicas.
Sin embargo, la EI puede ir más allá. No solo proponer principios de actuación y ver qué valores son afectados sino reconsiderar valores que son de hecho asumidos. Por ejemplo, el software supone un tipo de propiedad que no encaja perfectamente en el concepto de propiedad tradicional. La EI puede analizar qué tipo de propiedad es el software, pero puede plantearse un debate más profundo preguntándose por qué ha de existir propiedad intelectual. Esto supone plantearse de manera nueva valores antiguos y reconsiderar su vigencia.
Los Codigos Deontologicos en Informatica
Las asociaciones de profesionales de informática y algunas empresas relacionadas con la informática han desarrollado códigos de conducta profesional. Estos códigos tienen distintas funciones:
Sin embargo, la crítica que se hace a estas asociaciones en que han hecho poco por hacerlos cumplir, por imponer sanciones si no se cumplen o por comprobar si se aplican o si son relevantes o pertinentes. De hecho hay códigos que no son conocidos por los miembros de sus profesiones y menos por sus clientes. Parker denuncia que tampoco se reinterpretan, es decir, que exceptuando las situaciones más obvias, que son a las que que hacen referencia estos códigos, no se sabe casi nada de la eticidad de la mayoría de las acciones en las que se mueven los informáticos. En general, también suelen faltar las medidas disciplinares, necesarias cuando las actividades de un miembro están en conflicto con la letra o el espíritu del código. También se critica que muchos códigos son el fruto del pensamiento tecnológico de los países desarrollados que no tienen en cuenta diferencias en valores sociales y culturales. Incluso hay asociaciones feministas que opinan que los códigos éticos de las asociaciones de informáticos reflejan valores denominados "masculinos" pues son códigos "creados por profesionales varones para técnicos varones". En general lo códigos no atienden a los grandes temas éticos de justicia a los que nos enfrentamos en nuestro tiempo: desigualdad económica, desempleo, pobreza, racismo, opresión del tercer mundo... La relación de estos problemas con las tecnologías de la información no es directa, ni unívoca ni de una forma en la que haya un consenso global pero al menos sí se admite que los ordenadores y las telecomunicaciones, al ser ya parte de nuestra vida colectiva, pueden y deben aportar algo en estos problemas.
El que las asociaciones de profesionales de informáticos busquen códigos de ética que les obliguen a un modo de actuar tiene algo de positivo. Quiere decir que en esta sociedad tecnocrática los técnicos se están haciendo conscientes de las consecuencias de su trabajo. Son los informáticos los que conocen en profundidad la naturaleza de los sistemas informáticos, la verdad sobre los sistemas de seguridad, los posibles daños por un mal uso del sistema y la verdadera intención de sus usuarios. Para evitar confusiones sobre la relación entre la profesión y la sociedad hay que responder adecuadamente a ¿a qué fin o bien sirve un informático? ¿cómo es el proceso de toma de decisiones en la relaciones entre tu profesión y la finalidad a la que dices servir?. Los códigos son un paso en la concienciación de las sociedades y organizacines que quieren mejorar situaciones en las que los impactos sociales del desarrollo tecnológico no se tienen en cuenta. No tienen que duplicar lo que ya existe en la ley. La ley trata de la legalidad de las prácticas sociales, es normativa por definición y se impone con sanciones. Los códigos, en cambio, tratan del comportamiento según principios éticos, su normatividad es no más mostrar una declaración de intenciones sobre la "misión" de una institución y la coerción real con que se imponen es pequeña, aunque en algunos casos se incluyen expulsiones de la asociación en cuestión. La ley es el acercamiento de más poder normativo y asigna con claridad los derechos, responsabilidades y deberes de cada uno.
Contenidos de la Etica Informatica.
Al no ser la EI una disciplina aún asentada y con una tradición constrastada y compartida por muchos autores, no hay unanimidad en los contenidos de este área. En los párrafos que siguen indicamos una recopilación de temas y problemas que aparecen en los distintos autores.
La accesibilidad, la distribución equitativa, la justicia social, el trabajo autorrealizante, el crecimiento sostenido, etc. son valores que están en juego en la implantación de las nuevas tecnologías. Como contribuciones problemáticas de las tecnologías de la información, está el papel que juegan en la globalización de la economía, las fusiones empresariales o en el aumento continuo del abismo entre los países desarrollados y en desarrollo. Dentro de las empresas hay también hechos que son muy afectados por la introducción de las tecnologías de la información: la reingeniería de procesos, racionalización de la gestión, con lo que lleva de pérdidas de puestos de trabajo, aumento de desigualdades, deshumanización y otros impactos en las condiciones de trabajo, la ultracompetitividad, la distribución de poder, los cambios en los procesos de toma de decisiones, el problema de la centralización y descentralización. Otro aspecto problemático más concreto es el tema de las privatizaciones de los sistemas de telecomunicación y las alianzas de las empresas multinacionales de comunicaciones que ponen en cuestión lo que debería estar llamado a ser un "servicio universal". Aquí se originan problemas de acceso, de control, de participación, de la lucha entre intereses privados de lucro o el servicio a las mayorías, etc.
También se puede mencionar aquí que los informáticos han sido unos trabajadores clave en la investigación, desarrollo y producción de la tecnología militar. Desde la EI se podría concienciar a los informáticos sobre la eticidad de desarrollar modos "superinteligentes" para idear sufrimiento y destrucción humanos y de alimentar mercados militares en países en desarrollo por parte de los que poseen tecnología.
Algunas cuestiones pertenecen al nivel macro como la desigual distribución de información (ricos y pobres en información), el acceso desigual a los medios técnicos (incluyendo a las redes de información), el modo en el que la tecnología de la información refuerza la actual distribución de poder, la participación en las decisiones que afectarán a nuestras vidas en casa o en el trabajo, el control de las redes de información, la restricción de acceso de grupos o individuos que no tienen recursos para participar en un sistema dominado cada vez más por el mercado, el problema de la poca diversidad cultural de los sistemas y medios de información y comunicación que nos invaden. También existen análisis sobre otros efectos para la democracia, la privacidad y las libertades cívicas, los impactos en la sanidad, en la educación, en la cultura, en las familias, en el predominio del paradigma de la razón instrumental, etc.
La iniciativa de "infraestructura nacional de información" norteamericana (National Information Infraestructure -NII) es un ejemplo sintomático de lo que estamos diciendo ahora. En su planificación inicial había ocho principios que se querían promover: acceso universal, libertad de expresión, sector cívico vital, mercado diverso y competitivo, igualdad en el puesto de trabajo, privacidad, políticas democráticas. Sin embargo, hay denuncias de que esto no es lo que se está promoviendo. La NII no da acceso universal, un pequeño número de empresas dominan la red y ejercen una influencia indebida en su uso y diseño, hay peligro de que carriers o empresas suministradoras controlen también el contenido de la red, se puede acabar fomentando más el comercio que la comunicación y el acceso a información pública puede acabar siendo restringido. La NII puede terminar utilizándose para eliminar otros servicios públicos esenciales, puede no proteger adecuadamente la privacidad individual y puede restringir la comunicación global. Para evitar todo esto ha de haber nuevas políticas y pautas que sirvan a los intereses públicos.
Situacion Actual de la Etica de la Informatica
La proliferación de estudios existentes sobre la EI está teniendo repercusiones en la formación de los informáticos. Desde hace ya casi dos décadas, la asociación norteamericana ACM recomienda que un curso del tipo de la disciplina que estamos analizando en estas páginas sea parte de los programas de estudios de la carrera de informática. Solo en las instituciones universitarias de EEUU se impartieron más de 400 cursos de EI en 1996, sobre un total de 300 un año antes. En el caso español, en algunos pocos centros se está comenzado a impartir esta disciplina. En la revista Computers and Society se ha llevado a cabo durante varios números del año 1996 una recopilación bibliográfica de artículos y otras publicaciones relacionadas con la EI. Tras la lectura de algunas de las más de mil referencias que ahí se citan y apoyados en los comentarios de Kenneth Laudon podemos decir lo que sigue sobre la situación actual de la EI:
Conclusion
Hemos analizado en las páginas precendentes la situación de esta nueva disciplina que se denomina Ética Informática. Para ello hemos comenzado este estudio con un título, "¿Qué es la ética de la informática?", que no es original, sino que es el mismo que encabeza un artículo de James Moor escrito en 1985, What is Computer Ethics?, que se ha convertido en un clásico de la EI y que ha sido publicado en casi media docena de sitios.
Tras la presentación de esta nueva disciplina, Ética Informática, podemos concluir que estamos ante un intento serio de proponer una reflexión sistematizada de los aspectos éticos de una de las características más relevantes de nuestro mundo: la dimensión informacional de la sociedad. La EI forma parte de la "vuelta a la ética" que se está dando en el pensamiento filosófico y en otros campos de la actividad social, que se traduce en ámbitos técnicos en evitar la absolutización de la racionalidad instrumental y del pragmatismo técnico. El que la ciencia avance y la técnica ofrezca cada vez mejores soluciones a problemas prácticos no quiere decir que los problemas éticos o las cuestiones de sentido queden resueltos de manera satisfactoria o no tengan ya lugar. Los problemas éticos, sociales o de sentido de una sociedad no se resuelven simplemente con un progreso tecnológico, en este caso un progreso en las tecnologías de la información.
De lo anterior podemos también concluir que estamos antes nuevos retos tanto en el mundo profesional y como en el mundo educativo. Los códigos deontológicos informáticos pretenden responder a las cuestiones éticas que surgen en la vida profesional. Sin embargo, no son una respuesta suficiente a los problemas derivados de la tecnificación de las profesiones, aunque sí un medio de plantearse los problemas y concienciarse de la relevancia de los mismos. Por otro lado, la EI supone un reto para la vida educativa, en el sentido de que educar en concienciación ética ha de ser también parte de los curricula de los centros de enseñanza e investigación informática. Como se ha indicado antes, el sistema educativo latinoamericano lleva en esto bastante retraso comparado con el norteamericano y el europeo. El reto de proponer una reflexión ética resulte significativa para los informáticos está todavía por llevarse a cabo. Por otro lado, esta reflexión debería tener matices propios que no supongan un seguimiento literal de los patrones anglosajones que, por ejemplo, pecan de individualismo y utilitarismo.
Terminamos con un apunte sobre la misma expresión "ética de la informática". Si Moor hablaba de la EI como el estudio del impacto de los ordenadores, años más tarde Bynum habla del impacto de la tecnología de la información (TI), aunque hoy en día sería más propio hablar ya del impacto de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC). Pues bien, la expresión misma "ética de la informática" puede quedar obsoleta y habrá que buscar una expresión que incluya no solo a la informática sino a todo el conjunto de las tecnologías de la información y las comunicaciones.
Jose Luis Escobar Amezquita
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