Indice
1.
Introducción
2. Síntesis teórico
conceptual para el estudio del proceso de formación
laboral desde una perspectiva
psicopedagógica.
3. La dirección
psicopedagógica de la formación
laboral.
4. Estudio diagnóstico de una
comunidad rural de montaña en el contexto educativo
cubano.
5. Bibliografía
La sistematización teórica en torno al proceso de
formación laboral debe
remitirse obligatoriamente a la valoración
psicopedagógica del mismo, toda vez que la
configuración de este proceso comprende la
incorporación de las estructuras de
la
personalidad y la adecuación entre estas y los
métodos
y estilos de enseñanza que promuevan los maestros.
La importancia de este enfoque teórico es presentar de
forma sistematizada el
conocimiento relacionado al estudio de la personalidad
en su ajuste con las condiciones en que se debe desarrollar el
proceso de formación laboral en los escolares
primarios.
Finalmente se presentan algunos resultados parciales del estudio
de los escolares primarios del sector rural en una comunidad de
montañeses, reflejando las regularidades que permiten
diferenciar a los escolares de acuerdo con el contexto estudiado
y el modelo
teórico que se emplea para la enseñanza en Cuba.
2. Síntesis teórico conceptual para el estudio del proceso de formación laboral desde una perspectiva psicopedagógica.
El ideario pedagógico cubano se ha configurado a
partir de tres líneas fundamentales de pensamiento.
En la primera de ellas se encuentra los presupuestos e
ideas de los grandes pedagogos decimonónicos y de principios del
siglo XX.
El segundo punto referencial que sustenta el modelo
pedagógico actual lo constituye la pedagogía marxista y los postulados del
enfoque histórico cultural de L. S. Vigotsky,
asumidos a partir del triunfo de la Revolución
y que ha sido enriquecida y desarrollada durante este periodo. Se
le añaden los análisis y valoraciones del Che sobre la
formación del hombre
comunista en Cuba y los
elementos reformadores introducidos a partir de las ideas de
Fidel.
Por último, es necesario reconocer un determinado aporte
del ideario pedagógico y la experiencia latinoamericana
llegada a través de los congresos internacionales de
Pedagogía y el intercambio académico
entre profesores e investigadores cubanos y
latinoamericanos.
La estructuración del proceso de formación laboral como fenómeno didáctico se ajusta a las exigencias del modelo de la escuela primaria, que expresa "un proceso educativo activo, reflexivo, regulado, que permita el máximo desarrollo de las potencialidades de todos los niños, en un clima participativo, de pertenencia, cuya armonía y unidad contribuya al logro de los objetivos propuestos con la participación de todos.
Esta concepción declara su carácter
activo a partir de tomar como núcleo metodológico
central que las transformaciones que ocurren en la escuela, son,
esencialmente, producto del
trabajo que ella realiza, como resultado de las interacciones
entre los factores internos y los factores externos.
En este presupuesto se
destaca la interrelación necesaria entre los componentes
personales y no personales del proceso con los contextos en los
cuales se lleva a cabo su formación y una
concepción curricular que comprenda; los elementos
expresados en los programas de las
asignaturas y que se dirigen al logro del fin y los objetivos de
la escuela primaria; y la atención a las particularidades y
diferencias que se producen entre los escolares, en dependencia
de su nivel de desarrollo
intelectual, las características de la familia,
las condiciones socioculturales del contexto donde vive,
así como las características del personal docente
que dirige el proceso.
En el plano psicopedagógico del proceso de formación laboral, el análisis se dirige fundamentalmente a valorar la incidencia en el desarrollo de la personalidad del proceso de formación laboral, la unidad de lo afectivo y lo cognitivo como fenómeno que favorece la integración de lo laboral y a determinar las principales insuficiencias que en el plano didáctico lastran su alcance formativo.
Al valorar la formación laboral como uno de los
procesos que
incide en el desarrollo general de los escolares, partiremos de
asumir la complejidad en el estudio psicológico de su
personalidad y
la necesidad de abordarlo sin reducirla a elementos aislados, sin
negar el estudio de los procesos y
propiedades psíquicas en sus especificidades y
particularidades generalizadas.
En el estudio de la personalidad un principio teórico y
metodológico que facilita su comprensión lo
constituye la declaración de la unidad de lo afectivo y
lo cognitivo. "Solo sobre la base de este principio puede
comprenderse a la personalidad como sujeto de la actividad, como
sujeto activo que se autodetermina y que mantiene una relativa
autonomía en el medio que lo rodea."
Este principio, sistematizado por el psicólogo cubano
Fernando González Rey y tomado como elemento en el proceso
pedagógico, facilita asumir al sujeto en su totalidad por
lo que todos los procesos, propiedades y contenidos que en
él ocurren tienen incidencia y repercusión en el
resto. El insuficiente desarrollo o la rigidez en el tratamiento
de alguno de los rasgos o cualidades que integran y distinguen la
personalidad puede provocar una alteración en su pleno
desarrollo.
El conocimiento de la relación dinámica que se establece entre las esferas inductora y ejecutora, posibilitará la dirección de los intereses de los escolares hacia el plano de lo laboral, facilitándole además, los recursos necesarios para el conocimiento de los contenidos que caracterizan los procesos productivos y laborales. En la medida en que el proceso docente educativo logre dirigir o potenciar en los escolares las vías para trazarse metas y acciones que orienten su formación laboral, se garantizará orientaciones valorativas y procesos de autorregulación de la personalidad eficientes.
De forma general abordaremos cómo se manifiesta el proceso de formación laboral en la configuración de los aspectos funcionales y estructurales de la personalidad.
Desde el punto de vista funcional en lo relacionado con los indicadores rigidez–flexibilidad y estructuración temporal de un contenido psicológico, el proceso de formación laboral actúa a partir del establecimiento de acciones que posibiliten la construcción de un proyecto de vida, que incluye la determinación de la actividad laboral a realizar, a partir del ajuste constante de las estrategias a las condiciones en que se desarrolla el proceso formativo presente, en función del alcance de metas futuras.
Desde el punto de vista de la mediatización de
las operaciones
cognitivas en las funciones
reguladoras y la capacidad de estructurar el campo de
acción se plantea la capacidad que tienen los sujetos, a
partir de los contenidos y valores
asociados a las distintas actividades laborales, de configurar
una visión del mundo que lo rodea. Permite además,
la asunción del conjunto de habilidades, hábitos y
cualidades asociadas a esas actividades lo que facilitará
"organizar alternativas diversas de comportamiento
ante situaciones nuevas y ambiguas" en el desempeño eficiente dentro de las
relaciones sociolaborales.
En el proceso de formación laboral de los sujetos
también se manifiesta una estructuración consciente
activa de la función
reguladora de la personalidad cuando estos son capaces de
encontrar respuestas ante las vivencias negativas o inexplicables
que se manifiesten en el proceso de concreción del
proyecto de
vida planteado, independientemente del grado de
elaboración del mismo.
Desde el punto de vista estructural, las unidades
psicológicas primarias (manifestaciones
psicológicas) actúan en la regulación del
comportamiento
de los sujetos, a partir de su grado de desarrollo. En las
actividades laborales que ejecutan los escolares se expresan en
mayor o menor medida "un conjunto importante de sus necesidades,
constituyendo una importante fuente de vivencias de gran
contenido emocional."
A partir de las características y los contenidos de las profesiones que sean objeto de atención por parte del escolar se pondrán en activo los procesos cognoscitivos que le permitirán ampliar la experiencia que poseen sobre las mismas e incorporar de forma creativa nuevos elementos que la enriquezcan.
En este nivel las acciones deben estar orientadas hacia el desarrollo de intereses, vivencias, conocimientos y el desarrollo de capacidades básicas relacionadas con las actividades laborales. Con ello se lograrán como cualidades la flexibilidad, la persistencia, la capacidad para resolver problemas, la disciplina, la responsabilidad y la laboriosidad.
El segundo nivel enunciado por González Rey es el de las formaciones psicológicas. "Los diferentes grados de complejidad que poseen las formaciones psicológicas de la personalidad permiten clasificarlas en dos tipos fundamentales: generalizadoras y particulares."
En las formaciones psicológicas particulares se
manifiestan con un alto grado de desarrollo las intenciones, las
convicciones, los ideales y la autovaloración. Desde el
punto de vista de las formaciones psicológicas
generalizadoras el carácter
se expresa desde la regulación inductora y las capacidades
generalizan la regulación ejecutora de la
personalidad.
Los presupuestos
anteriormente expresados han configurado una práctica
pedagógica, en lo relativo al proceso de formación
laboral, que expresa una relación indisoluble entre el
desarrollo de la personalidad y la ejecución de acciones
dirigidas a potenciar el proceso de formación laboral.
El proceso formativo de la personalidad de los sujetos se
concreta en la actividad pedagógica, por lo que es preciso
valorar consecuentemente cómo son abordadas estas
particularidades psicológicas, en específico en la
dirección del desarrollo de lo
laboral.
Uno de los elementos que debe ser abordado al analizar la instrumentación didáctica del proceso de formación laboral lo constituye el principio estudio trabajo, contenido en el ideario martiano y la tradición marxista que asume la pedagogía cubana actual. En investigaciones realizadas sobre este principio, se ha determinado que su alcance "se materializa en la práctica pedagógica cuando los alumnos consolidan en el taller lo que aprendieron en el aula, cuando comprueban en la práctica sus conocimientos teóricos, cuando cultivan con sus propias manos el campo y aprenden directamente lo que en la clase les fue explicado, cuando en la fábrica, vinculado al obrero, aprenden a conocer su trabajo y a valorarlo, tanto por su importancia social como económica."
En esta interpretación se expresa un análisis reducido del verdadero alcance del principio estudio–trabajo. Tal afirmación se hace a partir de una concepción de la relación entre teoría y práctica, que establece una separación entre ambas categorías y en el mejor de los casos solo presupone la materialización de la práctica a partir de la teoría.
Se expresa, además, una relación entre escuela y contexto que solo reconoce como saber válido el que es trasmitido como contenido de las asignaturas. Las experiencias de los alumnos y, en menor medida, las del mundo del trabajo que son poco valoradas en la configuración de la formación de los escolares. Es positivo destacar el reconocimiento de la necesidad de valorar la actividad laboral no solo por su importancia económica sino también por su impacto social.
Por otra parte se plantea que "la vinculación
dinámica de las actividades
teórico–prácticas en las diferentes
asignaturas; la Educación Laboral, El
Dibujo
Básico, los contenidos de agropecuaria, que poseen un
carácter politécnico y laboral en este nivel",
constituyen elementos potenciales en la implementación
práctica del principio estudio trabajo.
En este reconocimiento solo se incluyen asignaturas de
índole técnica, con lo cual se potencia el
aspecto del desarrollo de capacidades físicas y del
conocimiento
tecnológico, obviándose la riqueza de la actividad
laboral, a partir del conjunto de relaciones que en ella se
operan.
Para lograr una interrelación adecuada del principio
estudio–trabajo y en consecuencia la acertada instrumentación del proceso de
formación laboral "es necesario que todas las actividades
laborales que se programen por la institución docente se
interrelacionen bajo un sistema y se
complementen entre sí. Este primer paso en la
concepción del proceso docente educativo es lo que permite
que se pueda lograr la combinación efectiva del principio
estudio trabajo."
El proceso de formación laboral se implementa en la
escuela teniendo en cuenta también las leyes y principios de la
didáctica y se dirige fundamentalmente a
"la trasmisión y adquisición, por parte de los
alumnos, del conjunto de valores,
normas,
conocimientos, habilidades, procedimientos y
estrategias que
se necesitan para analizar, comprender y dar solución a
los problemas de
la práctica social, y que están encaminados a
potenciar el saber hacer y cómo hacerlo."
En esta definición se abarca consecuentemente la amplitud de la dirección del proceso de formación laboral, englobando el más amplio espectro de la personalidad de los escolares y recalcando no solo la dirección de lo que el sujeto recibe en término de valores, habilidades y conocimientos, sino que busca también enriquecer el herramental necesario para el autodesarrollo.
Este proceso se materializa a partir del vínculo
dialéctico que se manifiesta entre los componentes
personales y no personales del proceso docente educativo con el
contexto social y tiene en cuenta además, como principios
didácticos que lo rectoran el del carácter
científico de la enseñanza y el principio de la
relación entre teoría y práctica.
En la
Educación Primaria el proceso de formación
laboral debe "contribuir a la formación integral de la
personalidad del escolar, fomentando, desde los primeros grados,
la interiorización de conocimientos y orientaciones
valorativas que se reflejen gradualmente en sus sentimientos,
formas de pensar y comportamiento, acorde con el sistema de
valores e ideales de la revolución
socialista."
La formación laboral, en el momento del desarrollo de 5to
a 6to grados, debe contribuir: en primer lugar, a mostrar una
actitud
laboriosa y responsable ante las tareas que se le encomiendan,
así como ante el ahorro de
materiales
escolares y medios
técnicos puestos a disposición de las escuelas. En
segundo lugar, cuidar y ahorrar materiales
escolares, el agua y la
electricidad,
así como cumplir con las medidas de higiene y
protección de su persona. En
tercer lugar, dominar los elementos esenciales sobre la
preservación de la vida y el entorno a partir de la
apropiación de un sistema de conocimientos y habilidades
intelectuales y procedimientos
lógicos con los cuales pueda interpretar y conocer la
naturaleza, la
sociedad a
sí mismo. Por último, construir sencillos
artículos para la solución de algunos de los
problemas que se presentan, en su hogar, en la escuela y en la
comunidad.
Para las escuelas primarias ubicadas en el contexto sociocultural de la zona del Plan Turquino es preciso que se tenga en cuenta las formas de organización de las actividades, tanto docentes como extradocentes, atendiendo al hecho de que un alto porciento de ellas contempla la organización por grados multígrados, lo que diversifica el grado de desarrollo a alcanzar y por ende la complejidad de las tareas a ejecutar.
3. La dirección psicopedagógica de la formación laboral.
El análisis desde el punto de vista de la relación que se establece entre el proceso de formación laboral y el desarrollo de la personalidad está dado en que la proyección de lo que el individuo aspira a ser, de no articularse adecuadamente, puede provocar desajustes comportamentales que inducirán a los individuos a una inadaptación dentro del conjunto de las relaciones sociales.
El conocimiento por parte del maestro de las particularidades psicológicas de los alumnos posibilitará que al elaborar o trazarse objetivos a corto y largo plazo, en función de su formación laboral, se articule de manera coherente el tipo de actividad laboral a que puede aspirar este escolar una vez adulto.
Atendiendo a las características psicológicas de la personalidad y a los niveles de integración de los contenidos en esta esfera, expresados por Fernando González Rey y referidos en el capítulo anterior, se puede valorar que los escolares de 5to y 6to grados han desarrollado un conjunto de unidades psicológicas primarias que le posibilitan transitar hacia un nivel en que se manifiestan, con cierto grado de desarrollo, algunas de las formaciones psicológicas particulares de la personalidad.
En los escolares de 5to y 6to grados existe un notable
enriquecimiento de su esfera afectiva, ligado fundamentalmente al
aumento de su experiencia personal y al
intercambio que establece en los nuevos espacios de
realización de las actividades, que alcanzan los
ámbitos escolar, familiar, laboral, artístico,
recreativo, entre otros.
El grado en que se expresan las vivencias afectivas constituye un
punto referencial para los docentes, pues refleja el grado de
relevancia que tienen los objetos procesos y fenómenos
para los escolares y; en la intervención orientadora y
reguladora de su actividad. La dirección
psicológica de la formación laboral expresa el
grado de relevancia que tiene el contexto sociolaboral y el
conjunto de las relaciones que en él se instauran en la
configuración de la personalidad.
Para los escolares de estos grados resulta esencial un
acercamiento progresivo al contexto sociolaboral, potenciando el
disfrute en la realización de actividades
prácticas, donde conozca y participe de la obra de los
trabajadores. Se debe garantizar una relación favorable
con los trabajadores, se incluye, en primer lugar, al maestro. En
el seno de la familia, los
padres, expresarán la satisfacción por sus
profesiones u oficios, así como por otros que
conozcan.
En ocasiones, la actividad afectiva de estos escolares, se manifiesta inestable, cambiando bruscamente de un estado a otro, lo que no debe ser considerado una alteración, sino que es producto del propio desarrollo que está alcanzando su personalidad. La dirección del maestro debe conducirse a dotarlos de procedimientos de control y autorregulación que potencien su participación en las actividades con el máximo aprovechamiento.
Estos procesos de control posibilitarán una actividad volitiva garante de los fines que se persiguen como parte del proceso docente educativo y de las propias expectativas que tienen los escolares. En los niños del segundo ciclo, se expresan con mayor nitidez una orientación más definida en torno a las profesiones que quisieran ejercer, aunque tienen una representación modelada que no se dirige fundamentalmente al contenido de la profesión, sino que se expresa mayormente a partir del grado de significación social de la misma.
La orientación del maestro en esta etapa debe dirigirse a dotar al alumno de los recursos intelectuales para el establecimiento y cumplimiento de las metas y acciones que debe ejecutar para alcanzar tal objetivo. Es indispensable que el docente tenga una preparación adecuada para orientar el proceso docente educativo en función de habilidades intelectuales como la reflexión, la comparación y la valoración, entre otras.
El proceso de formación laboral se apoya en la integralidad del desarrollo de la personalidad de los escolares. La esfera ejecutora y los procesos que en ella se desarrollan, intervienen directamente en la consecución del proceso objeto de estudio. "Los alumnos de diez a doce años, a diferencia de sus congéneres más chicos, experimentan un aumento notable, en las posibilidades cognoscitivas, en sus funciones y procesos psíquicos, lo cual sirve de base para que se hagan más altas exigencias a su intelecto."
Esas posibilidades cognoscitivas se expresan en un desarrollo del pensamiento que posibilita hacer abstracciones, lo que le ayuda a hacer deducciones, juicios y formular hipótesis. Estas regularidades permiten un mayor aprovechamiento de las potencialidades de los contenidos de las asignaturas para su formación laboral, pues reconocen con mayor facilidad las relaciones que se establecen entre las profesiones y el contenido sugerido; o en la vinculación de los problemas de la práctica social en general y en específico del mundo del trabajo con los fundamentos de las ciencias que sirven de base a esas asignaturas.
El grado de independencia que logra le posibilita interactuar de forma directa con los espacios laborales de la comunidad, ya sea en actividades dirigidas por la escuela y la familia o de forma individual. En estas edades son capaces de asumir responsabilidades dentro del hogar y como parte de los colectivos pioneriles lo que les desarrolla el sentido de la responsabilidad. En este sentido es preciso que los adultos reconozcan adecuadamente, sin subvalorar ni sobrevalorar, el trabajo que realizan estos niños.
Este nivel de independencia le permite también, interactuar de forma directa con el medio que lo rodea, por lo que es capaz de percibir toda la información que en él se genera. Resultará significativo el intercambio y visita a los centros de trabajo, la observación de las actividades que realizan los trabajadores, el conocimiento del contenido de las profesiones. Todo esto le posibilitará formarse juicios sobre las distintas actividades laborales y profesiones.
Estas experiencias que se obtienen en la edad infantil conforman una huella que perdurará durante toda su vida y que serán rememorados en las situaciones en que tenga que trazar, corregir o ejecutar una meta planteada. En el caso de la elección de una profesión, ya siendo adulto, incide notablemente el recuerdo que se tenga de ella, a partir de la interacción con los espacios donde se desarrolla y, fundamentalmente, por el contenido de la misma.
La escuela, la familia y la comunidad tienen que ser capaces de potenciar vivencias en torno al mundo del trabajo que sirvan de orientación sobre la verdadera esencia del mismo, fundamentándolo en la necesidad social de su ejecución, en el comprometimiento en la transformación de la realidad y en la dirección de la solución de las problemáticas que se presentan en ella.
En el estudio de la personalidad de los escolares, además del estudio de las unidades psicológicas primarias es preciso que se preste atención también a las formaciones psicológicas particulares, en especial a la autovaloración, las intenciones y los ideales. A las primeras corresponde "un papel importante como valoración de las posibilidades del sujeto en la consecución de los fines planteados."
En el nivel primario comienza a manifestarse la función reguladora de la autovaloración, con independencia de la función valorativa, la cual alcanza su pleno desarrollo en edades posteriores. Los escolares de diez a doce años se identifican con personas y personajes de la vida pública (artistas, líderes, deportistas, etc.), llegando a constituirse en modelos. Generalmente se produce sobre la base de una valoración crítica de los mismos. Sin embargo, la asunción del modelo no siempre se manifiesta a partir de la autovaloración de sus posibilidades y capacidades.
En este aspecto es preciso que los docentes muestren modelos cercanos a los alumnos, alcanzables y que tengan un significado positivo. El modelo más cercano que siempre tendrá el alumno para destacar las cualidades de un buen trabajador será el maestro, a partir del grado de responsabilidad, el nivel de preparación y los valores sociales que sea capaz de trasmitir. De esta forma también se puede orientar hacia otras profesiones que sean de interés potenciar como parte de la proyección sociolaboral de la comunidad.
Estas actividades posibilitarán, en gran medida, el desarrollo de las intenciones profesionales. En la etapa escolar infantil, específicamente para los escolares de 5to y 6to grados, el alumno no alcanza a elaborar personalmente el contenido de una profesión, pero sí se le puede dar a conocer los elementos que componen ese contenido, a partir de la caracterización que debe tener la escuela de las necesidades sociolaborales de la comunidad. Se puede también, a partir de las actividades que planifique la escuela, favorecer un vínculo afectivo del alumno con ese contenido, que lo relacione positivamente con las profesiones que se practican en la comunidad.
La relación que logre establecer el alumno, a partir de las acciones que desarrolle la escuela, con las instituciones laborales de la comunidad y con los trabajadores que se destacan dentro de sus esferas de actuación, además de conformar y favorecer el desarrollo de las intenciones profesionales, contribuye a formar ideales que tendrán como modelos a esos trabajadores y las cualidades que los caracterizan.
El amor al trabajo, el respeto a los trabajadores, la comprensión de la importancia social del mismo y la asimilación de la necesidad de su realización como única vía para el desarrollo de las potencialidades físicas y psíquicas, son cualidades concretas que se expresan en la figura de aquellos que pueden ser tomados como modelos positivo dentro del marco de las relaciones laborales.
Para el escolar primario, generalmente, los ideales no se expresan de forma generalizada, es decir a partir de la discriminación de determinadas cualidades de varios modelos, sino que se toma como referente uno solo que se destaca y sirve de guía para orientar la actividad de los mismos. El maestro, a partir de su consagración al trabajo y los niveles de entrega en sus clases debe convertirse en el primer referente que puede asumir el alumno.
La importancia que tiene para el desarrollo de la personalidad una formación laboral realista que prepare y acerque a los escolares desde edades tempranas al universo laboral de su comunidad no está solo en los niveles de eficiencia que puede alcanzar en la actividad productiva, sino en la posibilidad de que los individuos alcancen niveles de desarrollo físico y psíquico acordes con su edad, analizando las condiciones, tanto externas como internas, que tienen para el logro de sus metas, y en función de estos proyecten sus acciones futuras.
4. Estudio diagnóstico de una comunidad rural de montaña en el contexto educativo cubano.
Para conocer las principales características de psicopedagógicas de los esolares de las comunidades de montaña se aplicaron un conjunto de técnicas diagnósticas y de caracterización, conocidas tradicionalmente por todos los maestros. Se seleccionaron estudiantes de las comunidades rurales de montaña siguiente: Guamuta, municipio Cueto; Arroyo Seco, municipio Mayarí; El Quemado, municipio Frank Paíz; Naranjo Agrio, municipio Sagua de Tánamo y Farallones en el municipio de Moa. Todos de la provincia de Holguín en Cuba.
Los resultados obtenidos se contrastaron con las características del modelo teórico del escolar, planteándose una correspondencia con el modelo comparado, no obstante existen regularidades que es preciso tener en cuenta:
Resumen:
En el presente trabajo aborda la problemática de la
formación laboral desde una perspectiva
psicopedagógica, se hace un estudio de la correspondencia
entre el proceso de formación laboral y su incidencia en
el desarrollo de la personalidad. Se presentan los resultados del
estudio de una comunidad rural de montaña.
Palabras claves.
Formación Laboral, Personalidad, Contexto.
Autor:
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