Capitulo II

Islas Malvinas:

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a)- Ubicación Geográfica

Las Islas Malvinas forman parte de un Archipiélago en el Océano Atlántico Sur. Tienen una superficie de 11.718 km² con una cantidad de habitantes que asciende a aproximadamente a 2.000 personas permanentes. Esta se encuentran a 550 Km. de la entrada del estrecho de Magallanes y está formado por más de cien islas siendo Soledad y Gran Malvina las mayores. Se encuentran ubicados entre los paralelos 51 y 53 de latitud sur y entre los meridianos 57 y 62 de longitud oeste de Greenwich.

Las dos principales islas se encuentran separadas por 15 kilómetros por el Estrecho de San Carlos. Entre otras islas del archipiélago se encuentran Borbón, Trinidad, Sebaldes, del Pasaje, Goicochea, San Rafael y San José y Bougainville, de los Leones Marinos, Pelada, Jorge y Águila.

La Isla Soledad tiene 4.353 Km2 y la Gran Malvina 6.307 Km2. Es decir, que el resto de las pequeñas islas ocupan sólo 1.058 Km2. La Isla Soledad tiene una longitud de 156 Km. y la Gran Malvina 143 Km.

Su Relieve se puede considerar que es "maduro", ya que las islas están constituidas por formaciones del Paleozoico. Está constituido por planicies, onduladas y cerros redondeados cuya altura media no llega a los 700 metros. Las planicies accidentadas, con asomos rocosos que constituyen el tipo de relieve predominante en las Malvinas, como la muy extensa que forma la parte de la isla Soledad. Tiene un desarrollo de costas, que se eleva a más de 4.000 Km. Posee también grandes bahías alargadas como la Bahía Choiseul, en la Isla Soledad, esta se interna desde la costa oriental hasta acercarse a solo 3 Km. del estrecho de San Carlos. Muchas bahías pequeñas dependientes de las grandes multiplican las formas de la costa.

Su hidrografía consiste en una elevada cantidad de pequeñas corrientes de corto recorrido y de caudal sostenido todo el año, de pequeñas masas de agua, almacenadas en cavidades naturales de las planicies y de ríos de piedra.

Islas Georgias Del Sur

Es un archipiélago formado por la gran isla GEORGIA DEL SUR, también denominada San Pedro desde 1756 por una expedición Española, y los pequeños islotes Willis, Byrd, Annenkov, Pickersgill, Green, Cooper, etc. Están situadas entre el paralelo 54° y 56° Sur y entre los meridianos 35°45' y 38°23' Oeste de Greenwich.

Superficie

La superficie total del archipiélago es de 3850 Km2. Esta compuesto por la gran isla de SAN PEDRO (160 Km. De largo por 30 Km. De ancho aproximadamente) y otras menores que la circundan.

Islas Sandwich del Sur

Se ubican entre los paralelos 56°18' y 58°28' Sur y entre los meridianos 26°14' y 28°11' Oeste. Las principales islas son: Zavodovski (esencialmente volcánica), Leskov, Candlemas, Vindication, Saunders, Montagu, Briltolo, Thule (donde existió una base científica Argentina Corbeta Uruguay instalada entre 1976/77), Bellingsshausen, etc.

Superficie

A manera de media luna, las once pequeñas islas que forman las SANDWICH DEL SUR suman una superficie de 300 Km2.

b)- Población

Los Kelpers, tienen la ciudadanía británica. La mayoría vive en Puerto Argentino (cuyo nombre inglés es Port Stanley) y el resto en granjas o en los islotes del archipiélago. De acuerdo a censos Nacionales realizados en 1980, la población alcanzaba sólo a 1.800 personas, sin contar el destacamento militar permanente que albergaría a unos 4.000 efectivos en la actualidad. Siendo esta una población inestable ya que se desplaza hacia y desde las Islas Británicas. Y su proceso demográfico gira alrededor de las migraciones; de modo que poco influye en las cifras la natalidad y la mortalidad.

La tasa de crecimiento demográfico es negativa desde 1921 con la sola excepción de 1931. Desde esa fecha hasta 1980 la población disminuyó en un 6 por mil anual. La mayor concentración se encuentra en Puerto Argentino ubicada en el extremo nordeste de la Isla Soledad. La población rural (pastores), se halla diseminada en los contornos de las islas. La tasa de masculinidad es similar a la de algunas provincias argentinas (rurales), es decir, elevada, aunque inferior a la de la patagónica. Se estima que se mantiene en 123 varones cada 100 mujeres.

c)- Clima

Su clima es de carácter típicamente oceánico, lo cual puede reconocerse por la reducida amplitud anual de temperatura, la cual oscila durante todo el año entre fresco en verano y frío moderado en invierno. Según los libros investigados, la temperatura máxima media corresponde a un fresco suave, con una máxima absoluta que califican de cálida moderada. Las temperaturas máximas se registran en enero, con una media de aproximadamente 10° C y una máxima de hasta 20° C. Las mínimas tienen lugar en julio, con un promedio de 2° C y 0,5° C. Todas estas temperaturas hicieron que fuera difícil la adaptación del soldado argentino, estando acostumbre a un clima cálido.

Los vientos son del Oeste, Noroeste y Sudoeste y adquieren particularidades de violencia. La humedad relativa es permanentemente elevada, dada el carácter insular marítimo del clima.

Las lluvias son rondan en los 600 mm anuales, distribuidas en moderadas en verano y otoño, escasas en invierno y primavera. Siendo principalmente las persistentes lloviznas.

d)- Vegetación

Su vegetación es como la de bosques subantárticos del sur de Santa Cruz y de Tierra del Fuego. Pero la intensidad de sus vientos impide el desarrollo de árboles. Siendo esta bien densa, constituida por arbustos y pastos en forma de matas, alternando con verdaderas alfombras de color verde grisáceo en el verano y amarillo en el invierno, parecida a una formas arbustiva.

En los terrenos impermeables abundan los musgos, donde se forma la turba, que es el combustible de los isleños. Hay gran cantidad de pastos de poca altura, generalmente duros.

Su fauna pertenece al distrito zoogeográfico patagónico. La fauna es posee en gran cantidad de especies volátiles, terrestres y acuáticas. La variedad de aves, terrestres y acuáticas son grandiosas. Las aves marinas formadas por numerosas especies y son de dos clases, voladoras o no.

e)- Política

Su sistema político es que el jefe de gobierno es el gobernador designado por la Corona británica, quien cuenta con un Consejo asesor de siete miembros. El Poder Legislativo se compone de once miembros, de los cuales solamente cuatro son elegidos por el pueblo. Funcionan, igualmente dos tribunales (La Suprema Corte y el Tribunal Secundario o de Paz) que constituyen el poder judicial.

f)- Economía: EL MAR que rodea a las islas Malvinas es una rica fuente de recursos. Particularmente importante para la industria local es el calamar, en sus especies Illet y Loligo, cuya captura alcanzó, en 1996, 141.162 toneladas.

Agricultura:

Las difíciles condiciones climáticas de las Islas -ausencia de estación cálida y fuertes vientos- limitan la actividad agrícola al cultivo de cereales altamente resistentes como la cebada y la avena. La gran mayoría de los pobladores se ocupan de pequeñas huertas al aire libre o en invernaderos, donde cultivan productos para consumo familiar.

Ganadería:

La actividad ganadera más importante es la cría del ganado ovino, que se distribuye en las grandes planicies. Además de ser la principal fuente de alimento de los malvinenses, es la base de la producción de lana merino que se exporta a Inglaterra, los Paises Bajos y Japón.

Un territorio prospero:

El producto bruto interno, que asciende a 60.067 dólares per capita, es el más alto de América. Los isleños o kelpers, gozan de un alto nivel de vida.

g)- Recursos naturales:

Las características naturales de las islas, particularmente en cuanto se refiere a clima, obligan a desechar toda posibilidad de hacer agricultura.
Por el momento, sus principales recursos lo constituyen la plataforma submarina y sus recortadas costas, por un lado, y sus praderas de tipo más bien estepario, por el otro.
No posee riqueza forestal, como tampoco posibilidades de crearla mediante plantaciones, por impedirlo el clima.
Por lo tanto, las actividades económicas de la isla giró siempre alrededor de una primaria explotación pesquera y desde fines del siglo anterior, de la ganadería, principalmente ovina.
Como actividades secundarias, mencionaremos la caza de lobos y leopardos marinos, puesto que las islas han perdido importancia como asiento temporario de cazadores de ballenas.
La industria es poco significativa, ya que el grueso de ka producción malvinense se exporta en estado primario y está constituido fundamentalmente por lana sucia, cueros, cebos, tanto de ovinos como de especies de mar. La actividad manufacturera se limita a un frigorífico ubicado en Darwin, una fábrica de bebidas gaseosas y una industria textil que ha comenzado a desarrollarse.
El comercio, tanto interior como exterior, esta monopolizado por la Compañía de la Isla, que es una poderosa sociedad anónima cuya sede central y accionistas residen en Londres. También maneja las finanzas del archipiélago.

h)- Hidrografía:

Falta la presencia de cursos de cierta envergadura. Se caracteriza la elevada cantidad de pequeñas corrientes superficiales de corto recorrido y, si bien existen algunos de caudal permanente, son más numerosos los de circulación temporaria con respecto a aquellos. Su cauce es encajonado y profundo, dificultando, en oportunidades, su vadeo.

La orientación de drenaje no tiene un rumbo definido en la isla Soledad, no así en la Gran Malvina, donde hay una predominancia hacia el Oeste y Nordeste, debido a las condiciones topográficas.

En el centro Norte de la Isla Soledad, el relieve representado por las alturas de Rivadavia juega un papel importante como divisoria de agua. Podemos citar los ríos San Carlos (es el más importante), Pedro Malo, Fitz Roy y Camilla, en general de caudal intermitente.

En la Isla Gran Malvina, los cursos de agua son de menor jerarquía. Entre ellos se destacan los ríos Warrah, Black-Burn, Bull, Piloto y Trullo, todos intermitentes.

Existen, asimismo, una gran cantidad de aguas estancadas, en correspondencia con la naturaleza de los suelos y subsuelos impermeables. La topografía con frecuentes depresiones, el número de días con precipitaciones y una relativamente escasa evaporación, son factores de su desarrollo.

Las aguas estancadas forman, normalmente, lagunas y pantanos. Resulta excepcional que puedan aparecer lagos, aunque algunos se incluyan como tales. A pesar de todo lo señalado, el abastecimiento de agua para con-sumo humano puede presentar problemas, existiendo una gran proporción de fuentes no potables (salitrosas) y otras contaminadas bacteriológicamente. Cuando requerimientos masivos se hagan necesarios, deberán adoptarse las previsiones correspondientes, para determinar su calidad y potabilidad.

Un rasgo característico de la Isla Soledad y que también se presenta en la Gran Malvina y otras de cierta extensión, es el de los llamados "ríos de piedra" que consisten en una especie de curso de agua, cubierto de grandes piedras de bordes agudos de las rocas del lugar, que semejan matorrales arrastrados por torrentes; estos bloques se hallan dispuestos en forma irregular, generalmente encimados unos a otros Algunos bloques alcanzan hasta 6 metros de longitud, pero la mayoría tiene alrededor de un metro; son de superficie lustrosa y, a veces, cubierta de líquenes. Por efecto de las precipitaciones y humedad ambiente, estos bloques se encuentran moja-dos, por lo que resulta difícil la adherencia del calzado sobre su superficie.

Su extensión y ancho es variable; cerca de Puerto Salvador existe un río de piedra de 4 Km. de extensión por 500 metros de ancho. La presencia de estos ríos se registra, también, en el Suroeste de Puerto Argentino.

Capitulo III

El conflicto

Causas:

La causa fundamental del conflicto armado ocurrido entre la Argentina e Inglaterra de 1982, se remonta a la usurpación británica de las Islas en 1833. En ese año, se expulsa a la población local, y se la reemplaza por otra, los llamados "kelpers".

Esterilidad de los reclamos diplomáticos argentinos

Durante casi ciento cincuenta años, la Argentina produce constantes reclamos diplomáticos, sin resultados concretos. El conflicto tuvo avances y retrocesos, pero nunca se llegó al reconocimiento esperado por nuestro país. Durante largos años la Argentina proveyó de importantes elementos de supervivencia a la población residente en las Islas, con el ánimo de ganarse su confianza y buena voluntad, sin resultados visibles.

Paulatino distanciamiento entre ambas naciones:

Una de las razones por las cuales el conflicto armado no se produjo antes, tiene que ver con la especial relación existente entre Argentina y Gran Bretaña desde la Independencia de nuestra Patria con España. Esa relación estuvo signada por la complementación económica, donde Argentina era el "granero del mundo"- según una conocida frase de la época - y Gran Bretaña proveía manufacturas. La venta de carnes, cueros y granos por parte de nuestro país, estableció una relación de dependencia con su principal comprador, Inglaterra. Varias generaciones de argentinos se educaron en la admiración al Imperio británico. Todo ello se cortó al finalizar la Segunda Guerra Mundial, cuando entra en escena los Estados Unidos de Norteamérica como principal potencia occidental. Inglaterra pierde poder y se va replegado, abandonando las antiguas colonias. Son los años de la descolonización de la India, de China, de los países sudamericanos. En la década del 60, Inglaterra produce su "revolución verde", es decir, comienza a utilizar su propio territorio para proveerse de materias primas, dependiendo cada vez menos de las importaciones, que reduce drásticamente en comparación con principios de siglo. De esta forma, se va produciendo un paulatino distanciamiento, lo que permite a la Argentina acentuar los reclamos de soberanía sobre las Islas Malvinas.

Reconversión de la flota británica y producción armamentista:

La industria naval británica ha ejercido influencia poderosa en la toma de decisiones en su país. No olvidemos que fue durante casi dos siglos la flota más importante del mundo. Los astilleros ingleses lograron "colocar" en el gobierno a numerosos representantes de su sector. En 1982, se avecinaba un importante recorte presupuestario, con reducción de la flota de mar. Muchos buques que luego participarían en el conflicto armado ya habían sido vendidos a otros países. Por ello, no es improbable que los más importantes astilleros británicos hayan tenido gran influencia para provocar el conflicto, buscando el efecto de truncar los recortes presupuestarios y brindar nueva importancia a su poderosa flota armada.

Por otra parte, Gran Bretaña, socia de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), había producido importantes transformaciones en los materiales de construcción de sus buques de guerra, que aún no habían sido probados en un conflicto real. La posibilidad de una guerra en pequeña escala les prometía un significativo ensayo de estos nuevos materiales, y su posterior colocación en el mercado mundial de armas.

Error estratégico argentino:

El gobierno militar argentino supuso que los EE.UU. eran aliados de nuestro país. Así parecía demostrarlo la lucha conjunta contra el comunismo y el apoyo mutuo en operaciones realizadas en Centroamérica. Por lo tanto, la Junta Militar creyó, no que el gobierno norteamericano se pondría del lado argentino, pero sí que cumpliría el rol de árbitro para una solución negociada. Es decir, que no se llegaría a un enfrentamiento. Esto constituyó un enorme error estratégico, ya que los acontecimientos demostraron que la opción de la alianza con Gran Bretaña era mucho más poderosa que con nuestro país. El apoyo norteamericano al Reino Unido fue decisivo para el resultado final del conflicto armado.

Búsqueda de perpetuarse en el poder por ambos gobiernos:

Se ha mencionado con demasiada frecuencia este motivo, que no carece de fundamento. En sus memorias, la ex- primer ministro inglés, Margaret Thatcher, realza la importancia del triunfo inglés en Malvinas como un triunfo personal de su gobierno. Ello le permitió perpetuarse por dos períodos más en el poder, en un momento en que los conflictos sociales en su país no le auguraban mucha fortuna. Es por ello que rechazó toda posibilidad de solución negociada, llegando incluso a cometer el peor crimen de guerra de todo el conflicto, el hundimiento del Crucero A.R.A. "Gral. Belgrano", para hundir con él la propuesta de paz realizada por el entonces Presidente del Perú, Belaúnde Terry y que ya había sido aceptada por la Argentina y avalada por los EE.UU.

En cuanto al gobierno argentino, es conocida la situación que atravesaba el gobierno militar, con malestar creciente de los sectores obreros y el reclamo de democracia por parte de los sectores políticos.

"Encerrona" política británica sobre la Argentina:

Se puede afirmar que el conflicto bélico de 1982, fue una jugada estratégica desarrollada por el gobierno inglés sobre el gobierno argentino. La operación de la inteligencia británica realizada sobre las Georgias con envío de obreros argentinos al mando del chatarrero Constantino Davidoff, produjo el efecto deseado: Al enarbolarse la bandera argentina sobre esa Isla, Inglaterra tuvo el argumento para "indignarse", movilizando sus buques hacia la zona y provocando una reacción en cadena que reinstalaría la vieja hipótesis de conflicto elaborada por la Armada Argentina de recuperar por la vía directa a las Islas Malvinas. De tal forma, si Argentina permanecía impasible a la provocación, hubiera supuesto una renuncia tácita a sus derechos soberanos sobre Malvinas.  

Intereses petroleros en el atlántico sur.

Como se ha podido observar, la plataforma submarina que une las Islas al continente argentino, es una de las zonas potencialmente más ricas del mundo, superior al Mar del Norte en materia de explotación de hidrocarburos. Ya existían numerosos informes soviéticos, norteamericanos e ingleses ( "Informe Shackleton"), donde se auguraba la explotación de esta importante reserva petrolera. Es por esto que un olvidado enclave colonial vuelve a tener relevancia para la corona británica, y se elaboran las hipótesis para reafirmar sus intereses en el Atlántico Sur.

A la zaga de la riqueza petrolera, también incide la riqueza ictícola del Atlántico Sur, dada la escasez de la Pesca en otras latitudes.

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   La imagen inferior muestra que las islas pertenecen a la misma plataforma submarina que define al Mar Argentino. Esta es una de las razones por la cuál Argentina reclama la soberanía.

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 Capitulo IV

Los Prolegómenos de una guerra

A partir de la segunda visita del vicecanciller británico Nicholas Ridley y de sus inaceptables propuestas, no se produjo ningún avance en las negociaciones; antes bien, las relaciones entre ambos países se fueron endureciendo hasta culminar con el episodio de las Georgias y la posterior ocupación militar de las Malvinas por la Argentina.

A mediados de 1979 visita Buenos Aires y luego las Malvinas el vicecanciller RIDLEY. A su regreso de las islas inició una nueva ronda de conversaciones, sin que se hiciera ningún avance positivo.
Posteriormente, hacia fines de 1980, el señor RIDLEY realizó dos nuevas visitas a las Malvinas llevando a los isleños tres propuestas del gobierno británico que, buscando apoyo de éstos por alguna de ellas, provocaron una verdadera conmoción en el apacible ánimo de los mismos.

Sintéticamente las propuestas fueron las siguientes:
a) Condominio o administración argentino-británica de las islas. Esta propuesta fue rechazada de plano por todos los pobladores y, a su vez, por los negociadores del gobierno argentino en New York.
b) Congelamiento de las negociaciones acerca de la soberanía sobre el archipiélago. También esta alternativa fue rechazada por la mayoría de los pobladores isleños, aduciendo que del congelamiento se derivaría una indefinida incertidumbre que desalentaría todo proyecto futuro de inversiones encaminada a la explotación de los recursos naturales ( riqueza ictícola, petróleo, etc.) cuyas perspectivas han cobrado repentinamente notoriedad. Posteriormente La Comisión de las Islas hizo suya la propuesta ante el gobierno británico. Por su parte, el gobierno argentino la rechazó de plano en las conversaciones que se desarrollaban en New York.
c) La tercera propuesta, que fue la que el vicecanciller apoyó en la reunión con los pobladores como la más viable a su juicio, consistía en reconocer la soberanía argentina, pero condicionada al instantáneo arrendamiento total de las Islas a Gran Bretaña.
La reacción frente a esta alternativa ni fue unánime. Pese a un rechazo inicial, contó luego con cierto apoyo de un sector minoritario. La mayoría se aferró a la posición de continuar siendo una "colonia" de Gran Bretaña en "pleno Mar Argentino", posición incitada por el "Falklands Island Committee" (Comisión de las Islas Falklands), único grupo de presión organizado existente.
A su regreso a reino Unido, el vicecanciller Ridley debió enfrentar un duro debate en la Cámara de los Comunes sobre las propuestas formuladas a los malvinenses. Entre otras, el funcionario hizo las siguientes declaraciones ante el Parlamento: "No tenemos dudas de nuestra soberanía sobre las Islas", pero reconoció que la disputa con la Argentina "causa una continua incertidumbre y estancamiento poblacional y económico", y más adelante agregó: " La posibilidad e declarar una zona de 200 millas alrededor de las islas es remota sin acuerdo de la Argentina..."
En síntesis, después de 15 años de negociaciones (durante la etapa que se inicia con la Resolución 2.065 de las Naciones Unidas, se desemboca en las propuestas de Ridley, que evidencia el propósito de Gran Bretaña de congelar las tratativas sobre el tema soberanía, buscando una especie de equilibrio o compensación con el proyecto de cooperación económica entre ambas naciones para el aprovechamiento de los recursos del archipiélago.

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La decisión de recuperar las Malvinas

El gobierno militar consideró, a finales de 1981, que a pesar de las recomendaciones de la Organización de las Naciones Unidas y de los esfuerzos diplomáticos y económicos argentinos, el Reino Unido no accedería a negociar sobre la soberanía. Por tanto, la Junta Militar previó una alternativa militar para el caso de que fracasaran las tratativas diplomáticas. Aprobó la idea del Almirante Jorge Isaac Anaya de recuperar las Malvinas mediante una acción sorpresiva e incruenta para las fuerzas inglesas, y posteriormente negociar el traspaso de la soberanía.

Se creó una Comisión de Trabajo Conjunta para realizar el planeamiento de la recuperación. La Comisión de Trabajo estableció como fecha más temprana para realizar la operación el 15 de mayo. Sin embargo, durante marzo de 1982 se producen acontecimientos que alteraron esa fecha, e incluso, lo que era sólo una alternativa se transformó en el objetivo principal.

Por lo expuesto la Junta Militar decidió recuperar las islas Malvinas el día 1º de abril de 1982, basando la acción en las siguientes suposiciones:

Que el Reino Unido no reaccionaría con violencia.

Que EEUU se mantendría al margen.

Que se podría controlar la crisis y, por lo tanto, habría negociaciones por la cesión de la soberanía.

Decisión Política:

En este análisis voy a mostrar las estrategias políticas de Argentina por un lado, sobre él por qué de su decisión de tomar las Islas Malvinas a través de las armas, y por el otro, los motivos que llevaron a Gran Bretaña a tomar posesión de nuestras tierras.

Aun en estos días es fácil observar la política internacional diseñada por el país del norte Estado Unidos De América y sus aliados, entre ellos Gran Bretaña, que no escatiman esfuerzos, ni económico, ni humanos, y muchos menos ambientales, para imponer su liderazgo y poder en el mundo, solo basta señalar hechos recientes como la invasión a Irak, donde ha quedado a vistas del mundo entero, que su verdadero interés gira en torno de apoderarse de las riquezas petroleras de aquel país.

Esta misma estrategia que visualizamos hoy es el espejo de aquellos años.

El control del Atlántico Sur era y es sentido como una gran necesidad de Estados Unidos y sus aliados. Es a la luz de esta realidad que debe analizarse la crisis de 1982 en el Atlántico Sur y, sobre todo, el futuro de las Malvinas, en aquella época para las cuales ya se estaba diseñando algunos destinos inconfesos como por ejemplo lo que hoy podemos observar una base militar de Estados Unidos, pero que ya se podía prever que esta situación se podía dar, a través de las políticas diseñadas desde el país del norte, cobrando favores a sus aliados.

Para entender él por qué de esta gran necesidad de los países piratas, debemos hacer una breve reseña geopolítica histórica sobre algunos acontecimientos,

Hasta la Segunda Guerra Mundial, el hemisferio Sur sería un arrabal del mundo, útil como fuente de materia primas, pero insignificante en términos políticos. Al sur de la línea Ecuatorial no había sino colonias y, en América del Sur un puñado de países promisorios o descartables.

La descolonización de África y Asia, la irrupción de los nuevos nacionalismos, las alianzas de los países emergentes y, jugando con todos esos factores, la confrontación Este Oeste, cambiaron tras la Segunda Guerra Mundial, el planisferio Político. Nada, sin embargo, superaría el efecto que tuvo, en 1956, la clausura del canal de Suez. Un nuevo episodio de la guerra árabe-israelí había privado a Egipto de la margen Oriental y, con los israelíes en una orilla y los egipcios en la otra, la vía se había vuelto intransitable. El Hemisferio norte retrocedió a la situación que en la época victoriana, había creído resolver de una vez y para siempre. Era necesario volver a la ruta de los aventureros y circunvalar el África para legar del Indico a América del Norte. Ahora había una imperiosa necesidad de hacer el recorrido: se trataba de llevar el petróleo del Medio Oriente a la primera potencia industrial del, planeta.

Fue en esa circunstancia que, en Washington, surgió la idea de reconquistar el Indico era y sigue siendo, escenario de la rivalidad entre superpotencias, obsesionadas por las vías marítimas, el abastecimiento del petróleo, los conflictos regionales y las bases navales. Estados Unidos tiene, además de Diego García, bases en Kenia y Somalia, y buques de su sexta y séptima flotas operando en el área. La unión soviética por su parte había instalado bases en Etiopía y Yemen del Sur, manteniendo una considerable presencia naval en todo el Indico.

El Atlántico Sur, que está a la vuelta de la esquina, era, previsiblemente, el próximo escenario. Ya en l976 una revista Argentina llamada Estrategia publicaba un análisis, firmado por Hugo Scarone, en el cual se anticipaba; La tensión en el Indico y la escalada naval de las superpotencias en el área tendrá su repercusión en la salida hacia el oeste, el Atlántico Sur, hasta ahora libre de tensiones.

La preocupación de los estadounidenses, fue creciendo a medida que América Central y el Caribe empezaban a escapárseles de las manos. En 1979, el gobierno de Jame Carter creyó que los intereses de su país estarían mejor servidos si se acordaba la devolución progresiva de la zona del canal, difiriendo la entrega del canal mismo hasta el umbral del próximo siglo.

El objetivo del acuerdo, aceptado por Panamá, era desactivar la bomba de tiempo que el rencor de los panameños había construido durante años de reclamos desoídos.

Cualquiera fuera la ventaja para Washington, al sentirse en la necesidad de optar por el mal menor, demostraba la vulnerabilidad de Estados Unidos en el área.

La posterior Hoguera de Centroamérica, encendida después de al caída del dictador nicaragüense Anastasio Somosa, vino a redoblar los temores. Desde 1959, la Unión Soviética tenía una bandera clavada en Cuba. En 1975 había implantado otra en Angola.

Ahora existía el riesgo de que sembrara banderines rojos en las inmediaciones del canal de Panamá. Por todo esto era necesario un rápido control del Atlántico Sur.

En cuanto a las decisiones políticas que impulsaron a nuestro país fueron inspiradas por un ambicioso general argentino convertido en político por la fuerza para presidir como presidente de los argentinos los destinos de nuestro país y decisión que podía solucionar los problemas internos rápidamente, si metía a su nación en una temeraria guerra patriótica que no tenía ninguna posibilidad de ganar.

El General Leopoldo Fortunato Galtieri, fue en su momento un astuto observador de la psicología argentina. Y jugó con la carta de que el pueblo argentino, intensamente patriótico, olvidara la inflación de tres dígitos, la devaluación de la moneda, la creciente desocupación, el aumento de la deuda externa, y que no trascendiera, como se veía en esa época que ya iba a ocurrir, él numero de los 30.000 desaparecidos, y el reclamo que cada vez con mas fuerza se ejercía desde Madres de Plaza de Mayo, sobre todo desde el duro revés sufrido por la entrega del nóbel de la Paz recibido por Pérez Esquivel, en su delirio de poder pensó que todo esto iba a quedar en el olvido si se veía ante la posibilidad de saldar cuentas de un siglo de antigüedad con un intruso extranjero

De modo que Galtieri lanzó una guerra santa para recuperar las Islas Malvinas de manos de los británicos. La mayoría de los argentinos jamás habían visitado las islas, muy pocos serán los que la conocían.

Cuando estalló la guerra, el 2 de abril de 1982, los argentinos, desde los húmedos llanos del Paraná hasta las desoladas laderas de los Andes y al cosmopolita Buenos Aires, enviaron a sus hijos y hermanos a morir en los fríos páramos de las Malvinas, barridos por los vientos.

Galtieri cometió un error fundamental: precipitó una guerra que no podía ganar. Subestimó el sentimiento de orgullo nacional de los británicos tradicionalmente fervorosos y su compromiso con sus pretensiones territoriales.

Sobrestimó la capacidad de la Argentina para entablar una guerra prolongada, a cientos de kilómetros de sus costas. Y leyó erróneamente las señales provenientes de Washington. Galtieri creyó que Estados Unidos se mantendría por lo menos neutral, lo queda cuenta sobre su escasa visión del panorama geopolítico internacional. Se sintió anonadado cuando resultó claro que Washington respaldaría a Gran Bretaña.

Esperaba, cuando menos, la neutralidad norteamericana durante las negociaciones posteriores a la invasión, sobre la base de dos vitales acuerdos secretos que había hecho de proporcionar dinero y hombres para operaciones de Estados Unidos en América Central, y de una garantía d e plegarse a cualquier embargo cerealero contra Rusia debido al castigo de ésta a Polonia.

Pensaba también que sus relaciones personales con los funcionarios de la administración Reagan eran tan estrechas, que abandonarían su amistad histórica con los británicos para ayudar a su nuevo amigo.

Los primeros planes para la invasión se elaboraron en septiembre d e1981, se los revisó en diciembre y se los distribuyó para su especificación de tallada en enero de 1982.

La fecha clave se fijó primero para mediados de mayo, si fracasaban las negociaciones de febrero

Pero cuando se produjo el izamiento de al bandera en las Georgias del Sur, por trabajadores argentinos, el 19 de marzo, la suerte quedó echada.

La CIA y el Pentágono dio a conocer después de la Guerra algunas de sus hipótesis sobre las razones que impulsaron a Galtieri llevar adelante la guerra.

Lo más importante era que podría desviar las crecientes críticas internas. En sus informes ultra secretos, la CIA decía que se trataba del uso, por el gobierno argentino, del "tema de la Soberanía de las Islas Malvinas Británicas, para desviar la atención del público de las luchas internas". De una forma oportuna de "desviar las críticas contra la Junta Militar." Muchos de los informes repetía esta conclusión en el sentido de que a los argentinos " les resulta conveniente usar el tema de las Islas Malvinas para desviar la atención pública de las luchas internas"

2- La CIA, también llegó a la conclusión de que estaba destinada a echar las bases para una reclamación de los depósitos petroleros que se creían existían cercad e las islas. En enero de 1976, durante el incidente caliente por las Malvinas, la CIA consideró que la Argentina estaba muy preocupada por un consorcio norteamericano de energía, en el cual participaba la Ashland Oild Co, que presionaba a los británicos para la explotación petrolera frente a al costa. La Argentina no tenía la intención de quedarse cruzada de brazos mirando como los británicos explotaban lo que consideraba su petróleo

3-Una tercera razón era el auténtico deseo de Galtieri de reclamar las Malvinas para los argentinos.

4-Pero también temía que si alguna vez llegaba al poder el gobierno civil, se realizara un debate referente a la desaparición de miles de argentinos. Dirigir una batalla popular por las Malvinas sería una forma eficaz de reducir el monto de sus apuestas, habría sido su razonamiento según cree la inteligencia de Estados Unidos.

Por último, varios informes secretos de Estados Unidos muestran que si las Malvinas hubieran caído fácilmente, sin una reacción británica, Galtieri tenía la intención de actuar poco después en relación con el problema del Beagle.

Después del triunfo que preveía en las Malvinas Galtieri llegaba(en apariencias) a la conclusión de que los chilenos abandonaría la reclamación respecto del Beagle, antes que correr el riesgo de una guerra.

La ayuda norteamericana a los británicos:

Los militares argentinos han tratado de atenuar a su mala planificación afirmando que Estado Unidos ganó al Guerra para los británicos. Los informes ultra secretos posteriores calificando de ridícula esta acusación detallan la ayuda ofrecida, y calculan que más del 95 por ciento del equipo usado por los británicos era británico. Aunque en General Estados Unidos se mostró dispuesto a darla, los británicos no necesitaron gran ayuda. Por ejemplo, el 10 de abril el pentágono se precipitó a establecer un equipo completo de administración de la crisis, para apoyar a los británicos. Trabajo y en turnos de 12 horas, un turno reemplazado por el siguiente. Se adoptaron medidas para abastecer rápidamente a los británicos de municiones, repuestos y cualquier otra cosa que necesitaran. Pero el equipo se disolvió en menos de una semana debido a la falta de pedidos británicos. Estados Unidos envió mas de cuatro millones y medio de litros de combustibles de aviación a la base británica a la isla Ascensión, en el Atlántico como parte de un convenio muy antiguo. Los británicos compraron balas de 20 milímetros, boyas equipadas de sonar y menos de 100 misiles S. Didewinder AIM-9l.

La mayor parte de este equipo fue almacenado en Gran Bretaña para su uso posterior. Mirando hacia atrás el arma más eficaz de al guerra fue el misil Exocet, que estaba en manos de los argentinos por cortesía de los franceses. Pero desde entonces el pentágono ah calculado que si la guerra se hubiera prolongado hasta finales de julio, los equipos y abastecimiento norteamericanos habrían sido fundamentales para el éxito de los británicos.

Cuando se le preguntó hasta que punto estaba dispuesto a llegar para ayudar a los británicos, en una sesión estratégica secreta de la Casa Blanca, durante la guerra, el presidente Reagan estableció con claridad que nos e enviarían hombres.

No se mandaría a la zona de combate tropas ni pilotos ni asesores. Por tal motivo, se rechazó un pedido urgente de los británicos de aviones con Sistemas Aéreos de Aviso y Control (SAAC)dado que habrían debido ser acompañados por personal norteamericano.

Al principio tanto los argentinos como los británicos recibían datos de inteligencia de Estados Unidos, pero en distintos niveles. Según una orden presidencial ultra secreta de larga data, a los argentinos solos e les permitía ver materiales confidenciales, que son la clasificación más baja. A los británicos se los dejó desde los materiales secretísimos hacia arriba.

Después del 30 de abril, la CIA, la AID, y otros organismos de inteligencia norteamericanos se sintieron más cómodos en su trato con los británicos solamente. Esa relación data de la Segunda Guerra Mundial cuando los británicos ayudaron a establecer la predecesora de la CIA, llamada OSS. Durante la Guerra de las Malvinas, dos satélites espías norteamericanos entregaron a los británicos una que otra fotografía de la región de la Malvinas. Pero hubo un problema: las cámaras no podían tomar fotos a través de las nubes que cubrían las Malvinas.

Como aporte dela cuerdo de la OTAN, otros satélites de Estados Unidos los ayudaron a transmitir comunicaciones entre barcos y centros de comando a lo largo de la línea de abastecimiento de 8.000 millas con que operaban los británicos. Ahora resulta claro que la guerra fue ganada por los británicos porque su táctica y su adiestramiento fueron superiores. Además, contaban con la ventaja tecnológica. Pero no fue tan decisivo como al Junta Militar Argentina quiso conseguir que se creyera.

(TIAR) - Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca.

Este tratado, cuya finalidad aparente era mantener  la  paz y de la seguridad del continente

americano, en realidad era parte a la política implementada por los EE.UU. en la época de la

"Guerra Fría ".

El objetivo básico era darle a EE.UU. un marco legal en caso de que existieran en Latinoamérica alguna intervención propiciada por la URSS o garantizarse el apoyo de toda Latinoamérica en caso de un enfrentamiento directo con la URSS.-
Los Estado firmantes del Tratado de Asistencia Recíproca ( TIAR)  se  comprometían solidariamente a realizar las acciones necesarias para cumplir con ese objetivo enunciado y la asistencia debía traducirse en apoyo político, militar, y económico en caso de que uno de los países firmantes fuese atacada por una potencia extracontinental.

El 27 de abril de 1982, la Comisión de Trabajo de la Conferencia de Cancilleres, que representaba a los países signatarios del TIAR, aprobó una resolución por 17 votos a favor y 4 abstenciones que respaldaba la soberanía argentina en las islas Malvinas. Exhortaba a Gran Bretaña a cesar inmediatamente las hostilidades y pedía a las partes la reanudación de las gestiones para lograr una solución pacífica del diferendo.

Los países  que votaron a favor de esa resolución fueron: Argentina, Bolivia, Brasil, Costa Rica, Ecuador, El  Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Santo Domingo, Uruguay y Venezuela.
Se abstuvieron: Chile, Colombia, Estados Unidos, Trinidad y Tobago.
En  la misma resolución  se especificaba "deplorar la adopción por los miembros de la Comunidad  Económica Europea y otros Estados, de medidas coercitivas de carácter  económico  y  político  que  perjudican  al  pueblo argentino y  exhortarlos a levantarlas,  ya que constituyen  un grave precedente  por cuanto no están amparadas en  la  Resolución  502  del  Consejo de  Seguridad  de  las  Naciones  Unidas  y son incompatibles con la carta de la ONU, OEA y Gatt".

La mediación de Haig: un recurso frustrado

El TIAR era, en realidad, un convenio que consagraba el derecho norteamericano a la intervención en los asuntos de las naciones del continente. Su misión era la de prevenir cualquier intento izquierdista en la región. Para los Estados Unidos inmersos en la puja Este-Oeste(capitalismo Vs. Comunismo) todo avance en el sentido de la ruptura de la denominación yanqui en el hemisferio era concebido como de "ataque externo", y era pasible de ser encuadrado dentro de los términos del TIAR. Pero en esta oportunidad, la Argentina apelaba al cumplimiento del pacto en una dirección contraria a la del espíritu y las necesidades que le dieron nacimiento. Solicitaba la ayuda norteamericana, y fundamentalmente la de Estados Unidos, para defenderse de un posible ataque británico. Para el gobierno de Reagan la aplicación del TIAR no podía extenderse al conflicto del atlántico sur. En principio porque sus objetivos eran totalmente distintos; en segundo lugar, porque la potencia agresora era Gran Bretaña(la principal aliada mundial de los Estados Unidos) con la que mantenía una amistosa vinculación en el campo de la defensa internacional.

Colocado en una encrucijada el gobierno de Reagan trató de evitar el estallido de la conflagración. Para ello comisionó al secretario de estado, Alexander Haig, como mediador entre las partes. Durante todo el mes de abril de 1982, Haig sostuvo permanentes reuniones y contactos con las autoridades de ambas naciones con el expreso objetivo de impedir la guerra. Sin embargo, el pretendido rol de negociador estuvo desde un principio vacío de neutralidad.

Por distintas razones: compromisos concretos con el gobierno de Tacher, cuya suerte dependería en gran medida de la definición del litigio malvinense; presión constante del gobierno británico sobre Reagan para lograr su apoyo a las razones inglesas; impopularidad de la dictadura argentina ante la opinión publica de Estados Unidos; comportamiento unificado de la prensa norteamericana en la condena a la toma de las Malvinas; la Casa Blanca se orientó durante las tratativas en la defensa de los criterios del Reino Unido, y evitó colocar en la mesa de negociaciones el tema decisivo de la soberanía del archipiélago. Alexander Haig visitó nuestro país en dos ocasiones: la primera fue del 9 al 11 de abril, la segunda del 14 al 17 del mismo mes. En su primer visita el secretario de Estado expresó que los Estados Unidos se disponían a mediar para obtener una solución pacífica dentro del marco de la resolución 502 de la ONU, es decir, con la retirada argentina y sin la discusión del problema de la soberanía.

El gobierno argentino se aprestó para presionar sobre el visitante norteamericano. El 10 de abril, mediante una importante campaña de difusión, cuyo eje fue radio Rivadavia y el locutor deportivo José Maria Muñoz, se citó a la población para expresar la posición de la sociedad argentina. La idea de Galtieri era transparente: colocado el gobierno en una adversa situación en el terreno internacional utilizará la presencia de las masas en la histórica Plaza de Mayo como medio de demostración ante Haig que la causa de Malvinas era popular y contaba con un apoyo mayoritario. Elípticamente también le mostraría al huésped que la marcha emprendida por el gobierno militar al tomar las islas no tendría retroceso, o que por lo menos, si se producía una marcha atrás debía considerarse condiciones impuestas también desde el lado argentino. Necesitaba impresionarlo para lograr un giro de la política norteamericana en el conflicto. Desde ese punto de vista la movilización tubo relevancia.

Una gran multitud se congregó frente a la casa de gobierno. Se corearon con signas favorables a la decisión de las FFAA. Incluso vivas al mismo Galtieri, aunque desde importantes sectores de la concurrencia partían cánticos peronistas que le aclaraban al presidente que "la plaza es de perón". Galtieri salió al bacón y desde allí se dirigió a la muchedumbre " que sepa el mundo, América, que hay7 un pueblo con voluntad decidida, como el pueblo argentino. Si quieren venir, que vengan; les presentaremos batalla. Un rugido acompañó el final de estas palabras del presidente.

La concentración del 10 de abril tubo repercusiones. Haig se retiró de la Casa Rosada con la impresión de lo que estaba viendo se asemejaba demasiado a los sucesos del Irán de Kahomeini.

El desborde popular y nacionalista habían provocado en su entendimiento el resurgimiento del "síndrome de Irán". Pero también su principal interlocutor en La Argentina, el General Galtieri, había comprobado en carne propia la exaltación de las masas mal hablar desde el bacón.

La embriagues de sentirse apoyado en la cruzada austral lo persuadido de seguir un camino sin retorno.

Pero en el seno de las cúpulas militares, y del mismo gobierno, no existía coincidencia sobre la acritud a asumir en adelante. Se habían perfilado dos criterios: por un lado la armada, a través del Almirante Anaya, sostenía "que el operativo del 2 de abril no se había realizado para entregar lo conquistado por las armas en una mesa de negociaciones"; por el otro, el Brigadier Lami Dozo, enunciando las ideas de las Fuerza Aérea, abogaba por una salida pacífica a la crisis, aceptando las realizaciones.

Esta orientación había ganado a importantes sectores de las FFAA. Los Generales Bignone y Villareal, encargados de preparar una propuesta para las tratativas habían confeccionado un plan cuyos puntos principales determinaban:

1-Administración conjunta de las islas en disputa.

2- Cooperación para la explotación compartida de los recursos.

3- Negociación para definir el tema de la soberanía.

Estas ideas no diferían en mayor medida de un plan de 5puntos formulado por Haig luego de su primer visita a la Argentina:

1-Retiro de las tropas argentinas y retroceso de la flota británica.

2- Administración tripartita hasta el 31 de diciembre de 1982.

3- Levantamiento de la "zona de exclusión".

4- Negociación directa de las partes.

5- Consulta de la voluntad de los "Kelpers" mediante un referéndum.

6- Haig consideraba este proyecto como potable para el gobierno británico.

En realidad parece haber obtenido la aprobación de la Thatcher para su implementación.

Frente al gobierno de Galtieri utilizaría como argumento de presión la alternativa del retiro de la mediación norteamericana.

El segundo viaje de Haig a nuestro país definiría el destino de su propuesta

Los hechos demostraron que el TIAR, más allá de la voluntad de los países firmantes, sólo fue útil a los intereses Norteamericanos, ya que al momento de imponerse una votación contraria a sus intereses  estos desconocieron las resoluciones del TIAR y prestaron ayuda militar a la potencia agresora, con lo cual, el concepto del TIAR quedó desvirtuado y la intencionalidad norteamericana y chilena quedó al descubierto.

Ocupación militar de las islas Malvinas:

Durante la noche del 1 ° de abril de 1982 y la madrugada del viernes 2, parte de la flota argentina de mar operaba frente a las Islas Malvinas. Entretanto, la reducida dotación de infantes de marina británicos destacada en la capital malvinense (entonces Puerto Stanley) se desplegaba en actitud defensiva.
Esa misma noche se reunía el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, a pedido del Reino Unido, que denunció "la inminente amenaza de invasión argentina a las islas". La reacción argentina fue inmediata. Nuestro embajador ante las Naciones Unidas denunció, en dicho Consejo, la situación de grave tensión provocada arbitrariamente por aquel país en las Georgias.
A las 6.30 de la mañana del viernes 2, mediante un operativo combinado de las tres fuerzas, la Argentina logró desembarcar en Puerto Stanley y ocupar las islas, luego de algunos enfrentamientos en diversos lugares de las mismas, que culminaron con la rendición del gobernador británico ante el contralmirante Carlos Busser al mando de las fuerzas nacionales de Infantería de Marina, que fueron las primeras en desembarcar. Al mismo tiempo, el general Osvaldo J. García fue designado comandante de las Fuerzas Armadas en el teatro de operaciones.
A1 día siguiente de la ocupación era designado gobernador de las Malvinas el general Mario Benjamín Menéndez, pasando a ser el segundo gobernador argentino del Archipiélago. El primero fue Luis Vernet, designado en 1829 por Martin Rodríguez.
El 3 de abril se reunió, a pedido de Reino Unido, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y dictó la Resolución 502 "exigiendo el retiro de las fuerzas argentinas de las Islas del Atlántico Sur". Votaron los 16 miembros del Consejo. El único país que lo hizo en contra del proyecto británico fue Panamá. Se abstuvieron China, España, Polonia y la Unión Soviética.
El 26 de mayo se reunió nuevamente el Consejo de Seguridad, aprobando la Resolución 505, por la que reafirma la anterior (502), instando a las partes en conflicto a cooperar plenamente con el Secretario General de las Naciones Unidas, Javier Perez de Cuellar, en sus esfuerzos por poner fin a las hostilidades. Entre tanto -mientras se desarrollaban esas gestiones de pacificación, a las que se sumó el gobierno de los Estados Unidos- el gobierno británico alistaba gran parte de su poderosa flota de guerra y la desplazaba a toda máquina, rumbo al teatro de operaciones.
Simultáneamente, tanto el gobierno inglés como los países de la Comunidad Económica Europea disponían drásticas sanciones económicas y financieras contra la Argentina.
El 28 de mayo se reunieron en la sede de la OEA (Washington) los cancilleres de los 21 países miembros del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) y adoptaron una resolución por 17 votos a favor y 4 abstenciones (Estados Unidos, Colombia, Chile y Trinidad-Tobago) "condenando el ataque británico a la Argentina y solicitando a los Estados Unidos que cese su asistencia militar al Reino Unido". A la vez, autorizó a los países latinoamericanos a ayudar a la Argentina en la emergencia; es decir, dejando la puerta abierta a una posible acción colectiva, o aislada, contra Gran Bretaña. Esto no llegó a concrear más allá de generalizadas expresiones de encendida solidaridad y apoyo diplomático, incluyendo, en algunos casos, ofrecimientos de eventual ayuda militar.

El antiguo imperio contraataca:

La reocupación de las Islas Georgias el sábado 26 de abril de 1982, por la Task Force, hacía prever prontas acciones sobre el objetivo principal de las Malvinas: Puerto Argentino. En efecto, el día 1º de mayo de 1982, el Reino Unido intentó una maniobra aeronaval para obtener una victoria rápida sobre la guarnición argentina.

Hacia el conflicto armado:

Las Fuerzas Armadas argentinas fueron compelidas al conflicto armado sin tiempo alguno de preparación. No se hizo una campaña organizada para esclarecer nuestra posición, antes, durante, ni después de la batalla. Lo inesperado de la reacción británica hizo necesario improvisar la presentación de nuestro punto de vista ante el concierto mundial, no se pudo explicar debidamente el origen del conflicto, ni la causa por la cual la Argentina reivindicaba sus territorios ocupados.

No habíamos explicado al mundo que en las islas Malvinas la población vivía aceptablemente con la ayuda argentina a partir del Acuerdo de Comunicaciones suscrito en 1971, el cuál tuvo su mayor sustento en los servicios aéreos suministrados por la FAA.

A pesar de la rápida escalada del conflicto, la República Argentina se mantuvo fiel a sus valores occidentales e ignoró proposiciones de apoyo de miembros del bloque oriental. Evitó entrar en movimientos pendulares, período durante el cual la diplomacia occidental no encontró solución viable, con excepción de los intentos del presidente peruano, Fernando Belaúnde Terry y de la señora Jean Kirkpatrick representante de los Estados Unidos en la ONU. El frente interno de ambos países reaccionó en apoyo de sus gobiernos en forma casi total. Como se esperaba, por nuestra falta de experiencia de guerra, en el transcurso de esas semanas se agotó la tendencia y el apoyo del pueblo argentino se volvió tibio primero y se diluyó después.

Armamento inglés capturado en la Operación Rosario:

La hora prevista originalmente para iniciar la operación fue demorada. Por lo tanto, el Hércules C-130H TC-68, comandado por el comodoro Beltramone, despegó hacia Malvinas a las 05:15 hs, trasladando al GOE, al Estado Mayor del Componente Aéreo del Teatro de Operaciones Malvinas (EMCATO), un Elemento Control Transporte Aéreo y el material para establecer una terminal de cargas en la nueva unidad aérea de combate. El Hércules TC-68 se mantuvo en vuelo por espacio de una hora, orbitando al este de la pista de Stanley, mientras ésta era despejada de los obstáculos y, previo aviso, aterrizó a las 08:45 hs, con los elementos que constituían el embrión de la BAM Malvinas que, pese a haber sido el primer blanco seleccionado por el enemigo, reconociendo su importancia vital para el sostenimiento de la guarnición argentina en las islas, resistiría cuarenta y cinco días bajo el fuego aéreo y naval y mantendría su capacidad operativa hasta el último día. El GOE ocupó el aeropuerto y procedió a revisar sus distintas instalaciones. Verificada la ausencia de elementos que pudieran constituir riesgos para el personal y material, fue entregando las dependencias a los encargados de establecer los servicios generales para el funcionamiento del aeropuerto y los especiales que permitirían el control del espacio aéreo y de las aeronaves en operación en el ámbito de Malvinas. El GOE permaneció en la base para proporcionarle seguridad y defensa, hasta que fue relevado por una compañía específica, destacada al efecto desde la I Brigada Aérea. Siguiendo escalonadamente al primer Hércules, se trasladó desde Comodoro Rivadavia al Estado Mayor de la IX Brigada de Infantería, la masa del RI 25, y la Compañía de Ingenieros 9, con el resto de los Hércules C-130H y los Póquer F-28, ese mismo 2 de Abril, antes del mediodía.

De acuerdo con lo planificado por la conducción política, evacuó en los vuelos de regreso al continente al personal del BIM 2, relevado a las 14:00 hs por el RI 25, el que quedó a cargo de la seguridad en Malvinas, actividad que cumplió hasta que fue relevado, a su vez, el 7 de Abril de 1982. Asimismo, se trasladó a Comodoro Rivadavia al gobernador Rex Hunt, su familia y comitiva y a los Royal Marines británicos, todos los cuales fueron reembarcados en un Boeing B-707 que despegó de Comodoro Rivadavia a las 23:40 hs, con destino al aeropuerto de Carrasco en la República Oriental del Uruguay.

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Disposición de fuerzas en la Operación Rosario

En la guerra de Malvinas, el texto de la Convención de Ginebra tuvo, por parte de los protagonistas diferentes interpretaciones.

La Argentina no utilizó bombas Napalm, a pesar de disponer de ellas, por considerarlas excesivamente cruentas, mientras que la aviación británica utilizó indiscriminadamente bombas antipersonales BL-755 o Beluga, que pueden entrar en una clasificación similar.

La recuperación:

La Fuerza de Tareas Anfibia 40 entró en acción el 2 de abril. Debió realizar una redistribución de las tareas de sus elementos de combate, por las siguientes razones:

La pérdida de la sorpresa ante la detección de los movimientos navales.

La destrucción de un helicóptero Puma del Ejército al romperse las trincas que lo sujetaban en el rompehielos ARA Almirante Irizar.

Las obstrucciones en la pista.

La instalación de ametralladoras en el sector.

A las 07:00 hs fue ocupado el aeropuerto, que se encontraba obstruido para el aterrizaje con máquinas viales y vehículos volcados. El proceso de remoción pudo hacerse sin oposición activa. La tarea, realizada por una Sección de la Compañía C del Regimiento de Infantería 25, con el apoyo de una Compañía del BIM 2, fue esforzada y, a las 07:30 hs estaba finalizada. Horas antes, en las primeras de la madrugada del 2 de Abril, la IX Brigada Aérea de Comodoro Rivadavia, tenía un movimiento inusitado. En la plataforma de la unidad se hallaban estacionados 3 Hercules C-130H y 2 Fokker F-28. Poco después de la 01:00 arribaron otro Hercules C-130H y un Hercules KC-130H. A las 00:00 hs comenzaron a ingresar a la unidad aérea los efectivos del Ejército que serían transportados a Malvinas: el RI 25 del Ejército, a cargo del Coronel Seineldín, la Compañía de Ingenieros de Combate 9 y elementos del Comando de la IX Brigada de Infantería.

A las 04:00 hs comenzó el embarque del personal y el material. Se iniciaba así, la ejecución de la fase Asalto de la Orden de Operaciones Aries 82.

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La hora prevista originalmente para iniciar la operación fue demorada por los ya citados obstáculos sobre la pista de Stanley y la redistribución de tareas en la operación de recuperación de las islas. Por lo tanto, el Hércules C-130H TC-68, comandado por el comodoro Beltramone, despegó hacia Malvinas a las 05:15 hs, trasladando al GOE, al Estado Mayor del Componente Aéreo del Teatro de Operaciones Malvinas (EMCATO), un Elemento Control Transporte Aéreo y el material para establecer una terminal de cargas en la nueva unidad aérea de combate. El Hércules TC-68 se mantuvo en vuelo por espacio de una hora, orbitando al este de la pista de Stanley, mientras ésta era despejada de los obstáculos y, previo aviso, aterrizó a las 08:45 hs, con los elementos que constituían el embrión de la BAM Malvinas que, pese a haber sido el primer blanco seleccionado por el enemigo, reconociendo su importancia vital para el sostenimiento de la guarnición argentina en las islas, resistiría cuarenta y cinco días bajo el fuego aéreo y naval y mantendría su capacidad operativa hasta el último día.

El GOE ocupó el aeropuerto y procedió a revisar sus distintas instalaciones. Verificada la ausencia de elementos que pudieran constituir riesgos para el personal y material, fue entregando las dependencias a los encargados de establecer los servicios generales para el funcionamiento del aeropuerto y los especiales que permitirían el control del espacio aéreo y de las aeronaves en operación en el ámbito de Malvinas. El GOE permaneció en la base para proporcionarle seguridad y defensa, hasta que fue relevado por una compañía específica, destacada al efecto desde la I Brigada Aérea. Siguiendo escalonadamente al primer Hércules, se trasladó desde Comodoro Rivadavia al Estado Mayor de la IX Brigada de Infantería, la masa del RI 25, y la Compañía de Ingenieros 9, con el resto de los Hércules C-130H y los Fokker F-28, ese mismo 2 de Abril, antes del mediodía. De acuerdo con lo planificado por la conducción política, evacuó en los vuelos de regreso al continente al personal del BIM 2, relevado a las 14:00 hs por el RI 25, el que quedó a cargo de la seguridad en Malvinas, actividad que cumplió hasta que fue relevado, a su vez, el 7 de Abril de 1982. Asimismo, se trasladó a Comodoro Rivadavia al gobernador Rex Hunt, su familia y comitiva y a los Royal Marines británicos, todos los cuales fueron reembarcados en un Boeing B-707 que despegó de Comodoro Rivadavia a las 23:40 hs, con destino al aeropuerto de Carrasco en la República Oriental del Uruguay. El Comando Aéreo Estratégico ordenó el 2 de Abril el despliegue a Malvinas de una escuadrilla de Pucará, de la III Brigada, que había arribado el día anterior a Río Gallegos. A las 16:00 hs, aterrizaron en Puerto Argentino los primeros aviones de combate: 4 Pucará despegados de Río Gallegos a las 14:00 hs. Su tarea era ejecutar las operaciones aéreas que le fueran ordenadas por el comandante del Componente Aéreo Teatro de Operaciones Malvinas, en el área de las islas. La seguridad de Puerto Argentino quedó a cargo de la Compañía de Policía Militar 181 que arribó el día 3 de Abril de 1982, transportada en el Hércules C-130H TC-64. Las operaciones predispuestas en el plan Aries 82 se estaban cumpliendo sin mayores dificultades y para el día 4 de Abril, estaban completadas. Pero la situación político-estratégica había variado y los requerimientos que se sucedieron, incrementaron el esfuerzo del transporte aéreo en una magnitud insospechada al inicio de las operaciones. La resolución de la junta ahora era disuadir al gobierno británico de intentar la recuperación de las islas por la fuerza, ante el posible costo económico, político y militar que la empresa le podría ocasionar. Pero esta alternativa había sido expresamente descartada sin ser evaluada por ningún organismo especializado de planificación, de modo que las órdenes provinieron directamente del máximo nivel de conducción nacional. Sin embargo, a esta altura de los acontecimientos la FAA ya había elaborado dos planes que esperaban la firma de sus comandantes: el plan Mantenimiento de la Soberanía y el Caburé Azul y Blanco; además, tenía en borrador la apreciación de situación del transporte aéreo. Era imposible avanzar en este plan porque, si bien se intuía cuál sería la reacción de la Junta de Comandantes en Jefe en el caso de que Inglaterra no aceptara el hecho consumado de territorio en disputa ocupado por la Argentina, no se podía cuantificar los medios que ordenaría trasladar a Malvinas. Por esta razón se previó la creación del Comando Conjunto de Transporte y del Comando Aéreo de Transporte, los que tendrían la enorme responsabilidad de planificar sobre la marcha.

Días previos al conflicto

A mediados de 1981, por medio de una carta semioficial, el Sr. Ridley comunicó a su colega argentino que el gobierno británico había decidido congelar las negociaciones. Esto demostraba que "estábamos peligrosamente cerca de la inevitable transformación del diálogo a la confrontación". Es decir, que el gobierno británico del Partido Conservador, encabezado ahora por su Primer Ministro, Margaret Thatcher y su Canciller Lord Carrington; eran ya conscientes de la "inminencia de la confrontación". No era así de nuestro lado. El Gobierno del proceso, entretenido en su propia sucesión, no intuía esta posibilidad, hasta que al final del año la Armada, comenzó a alertar sobre los síntomas. El que tomara la iniciativa sería rotulado como agresor.

Para la estrategia británica era indispensable que ese rol sea ocupado por la Argentina. Así ellos podrían reaccionar militarmente "con todos los recursos de la Royal Navy" tal como lo tenían previsto desde 1976 y demostrando nuestro patriotismo, desligarse de la tutela de la ONU, actuar en propia defensa y construir su Falkland Fortress. Tal fortaleza liquidaría por completo nuestros reclamos de soberanía. Ya desde 1976 Argentina, por medio de su Armada, habían instalado la Estación científica "Corbeta Uruguay", en Thule.

En 1981, la misma Fuerza, tenía previsto la instalación de una nueva Base Científica en Puerto Leith ( Islas Georgias del Sur) a concretarse en el invierno de 1982 cuando la delegación de BAS (British Antartic Survey) abandonara Grytviken. A esta maniobra la denominaron "Operación Alfa".

El Canciller Nicanor Costa Méndez, se enteró recién el 15 de marzo de 1982 de dicha operación y se mostró contrario a su realización por este motivo la Junta Militar del PRN la suspendió hasta que el Ministro de RREE estableciera que la situación diplomática permitiera llevarla a cabo. Por otro lado, sin estar al tanto de estas maniobras oficiales, el empresario Constantino Davinoff, -quien había visitado Puerto Leith ( Isla San Pedro) el 20 de diciembre de 1981 como pasajero del Buque de Transporte Navales Almirante Irizar, para inspeccionar unas instalaciones balleneras abandonadas que había adquirido- arribaba el 19 de marzo de 1982, en un segundo viaje a bordo del ARA Bahía Buen Suceso con 41 técnicos y obreros civiles, nuevamente a Puerto. Leith, donde se encontraban dichas instalaciones.

Lo que no sabía la Argentina era que aquella primera visita de Davidoff a Pto. Leith había provocado la reacción del Gobernador de Malvinas, Rex Hunt, ante el Foreing Oficce, lo que había alertado al gobierno británico de tal situación.

Los ingleses que conocían nuestros secretos, podrían fabricar por lo tanto el detonante que nos hiciera perder la calma.

Por lo tanto, no esperaron esa próxima vez, el 19 de marzo de 1982, en Puerto Leith ( Islas Georgias) a donde llegada Davinoff con sus hombres para comenzar el desagüe, con la autorización de la embajada británica en Argentina y habiendo cumplido con todas las exigencias legales acordadas en la Reglamentación de la Declaración de Buenos Aires.

La reacción argentina. Ante la descomedida actitud inglesa en Georgias por el desembarco de los chatarreros, nuestro gobierno de entonces ordenó considerar seriamente el empleo de la "alternativa militar", la cual proveía de una acción militar de envergadura, que se venía gestando desde enero de 1982 como una hipótesis de conflicto, en caso de que fracasaran las negociaciones previstas, en Nueva York para febrero de 1982.

Este plan argentino, elaborado con las máximas precauciones de seguridad, por una "Comisión de trabajo" militar fue titulado Plan de Campañas Esquemático y diseñaba la operación militar necesaria para recuperar las Islas Malvinas, pero no para mantenerlas en caso de que reaccionara militarmente el Reino Unido.

Consistía en una operación principalmente Anfibia (Responsabilidad ARA) y una secundaria de Aerodesembarco, (responsabilidad de FAA) y luego de la instalación de un gobierno militar asistido por una pequeña fuerza de ocupación con funciones militares (Responsabilidad del EA) con el Objetivo político de ocupar para negociar.

Se suponía que ante los hechos consumados, se lograría, en las Naciones Unidas u otro foro similar, acorralar a Gran Bretaña para provocar que se finalizara la negociación.

La recomendación estratégica claramente expresada de este plan consistía en que "la operación no debía ejecutarse antes del 15 de mayo". Ello se debía a que cualquier reacción metropolitana de Gran Bretaña no podría arribar a Malvinas antes del 5 de junio y para entonces un desembarco anfibio británico sería imposible, debido a la llegada del crudo invierno.

Los planificadores británicos también estaban convencidos de que no podrían desembarcar en Malvinas y llegar a Puerto Stanley después del 10-15 de junio, por lo tanto era necesario que Argentina adelantara la fecha de "recuperación" al 1-2 de abril de 1982. Así ellos tendrían tiempo, de efectuar el asalto anfibio de rigor antes de que el invierno llegara.

Esta anticipación de nuestra fecha, es unos de los principales argumentos para demostrar que el gobierno británico conocía al detalle nuestros planes y que manejó el incidente de los chatarreros en Georgias para hacerlos "abortar" y así ajustar a sus necesidades la iniciación de nuestra recuperación de Malvinas.

Cronología del conflicto:

2 de abril: El desembarco: Las Fuerzas conjuntas argentinas ponen pie en las islas. El desembarco se hace sin ocasionar bajas a los británicos ni a los Kelpers. En los enfrentamientos se produce la primera baja de las fuerzas conjuntas, cae abatido por fuego enemigo el infante de marina Capitán de Corbeta Pedro Edgardo Giachino. Gran Bretaña alerta a su Flota y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas decide tratar la cuestión. En la Plaza de Mayo se realiza un acto popular de adhesión a la recuperación de las Malvinas, el presidente Galtieri da un mensaje al país.
3 de Abril: La "Task Force": Oficialmente se informa que las Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur están bajo soberanía Argentina. Londres advierte que se aplicarán sanciones económicas y resuelve el envío de la Task Force (fuerzas de tareas), en acción punitiva, al Atlántico Sur. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprueba la Resolución 502, que exige el retiro argentino de las islas y la iniciación de negociaciones. Votan a favor de la resolución en contra de la Argentina: EE.UU., Francia, Guayana, Irlanda, Japón, Jordania, Togo, Uganda, Zaire, y Gran Bretaña. Se abstuvieron: Unión Soviética, China, Polonia y España. En contra sólo votó Panamá. El General Mario Benjamín Menéndez es nombrado Gobernador Militar de las Islas Malvinas y se pide una sesión extraordinaria de la OEA.
4 de Abril: La Ocupación de Georgias: Fuerzas argentinas ocupan las islas Georgias y se anuncia oficialmente el hecho. Se producen tres (3) bajas propias.
5 de Abril: Solidaridad Peruana: La acción argentina provoca la renuncia del canciller inglés, lord Carrington. La escuadra británica parte de su apostadero en Portsmouth. La Comunidad Económica Europea respalda la decisión inglesa de aplicar sanciones económicas a la Argentina, y el Perú define su posición decidida en favor de la Argentina.
6 de Abril: Haig y
Costa Méndez: Designado por el presidente Reagan para interceder en el conflicto, el General Alexander Haig conferencia con el Canciller Argentino, Nicanor Costa Méndez, en Washington.
7 de Abril: Bloqueo y convocatoria: Viaja Haig a Londres, y los ingleses disponen el bloqueo naval hasta 200 millas de las Malvinas. La Argentina convoca a sus reservas y Costa Méndez regresa a Buenos Aires.
8 de Abril: Intransigencia: Alexander Haig se entrevista con
Margaret Thatcher, quien se muestra intransigente. Argentina crea un puente aéreo para aprovisionar a las tropas destacadas en las Malvinas. Se anuncia que la fuerza naval inglesa navega a la altura de las Islas Azores.
10 de Abril: Haig con Galtieri: El Presidente
Galtieri mantiene una reunión con Haig, recién llegado de Londres, mientras tanto se lleva a cabo otra manifestación popular de apoyo a la recuperación de las Islas Malvinas. Galtieri, desde los balcones de la Casa Rosada, dirige la palabra a los manifestantes.
11 de Abril: No a la solución y reflexión Papal: Mientras se anuncia que las conversaciones no han llegado a solución alguna, Juan Pablo II exhorta a ambos países a deponer actitudes extremas. Haig regresa a Londres. Costa Méndez afirma que el diálogo prosigue.
12 de Abril: Bloqueo: Telefónicamente Haig comunica a Costa Méndez, desde Londres, que Gran Bretaña es irreducible. De madrugada, las naves de la Task Force bloquean las islas, en tanto la Flota de Mar Argentina permanece en sus apostaderos.
14 de Abril: Posible salida: Mientras Galtieri comunica telefónicamente a Reagan que existe disposición para encontrar una salida pacífica, Haig regresa a Buenos Aires desde Londres. Allí la actuación de Thatcher recibe el respaldo de la Cámara de los Comunes.
17 de Abril: Más conversaciones: Entre tanto, en Buenos Aires prosiguen las conversaciones de Haig y autoridades nacionales, sin conclusión positiva.
19 de Abril: El TIAR: Costa Méndez anuncia el pedido de aplicación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) ante la OEA y Haig regresa a los Estados Unidos.
20 de Abril: Los Cancilleres: Por 18 votos a favor y tres abstenciones logra la Argentina la convocatoria para una reunión de Cancilleres americanos.
22 de Abril: Inspección: Galtieri procede a inspeccionar las tropas acantonadas en Malvinas.
25 de Abril: Ataques Británicos: Marinos Británicos retoman las Georgias del Sur. 190 prisioneros capturados. Se accidentan dos helicópteros Wessex británicos. El teniente de navío Alfredo Astiz, al mando de los efectivos, firma la rendición, sin haber opuesto resistencia.
26 de Abril: La Respuesta: Hasta la última capacidad defensiva estarán dispuestas para el combate, informa la
Junta Militar.
30 de Abril: Los hostiles: Las autoridades argentinas disponen que las aeronaves y buques británicos sean considerados "hostiles". En forma accidental, en Caleta Olivia cae un helicóptero del Ejército Argentino, donde perecen 10 militares.
1 de mayo: Primer ataque aéreo: Se comienzan a conocer a través de informes del Estado Mayor Conjunto las acciones bélicas en el Atlántico Sur. La aviación británica ataca en cuatro ocasiones a Puerto Argentino, helicópteros británicos operan contra Puerto Darwin. Desde las fragatas británicas cañonean Puerto Argentino. Los intentos de desembarcos fueron rechazados por fuerzas argentinas. Una fragata inglesa resulta averiada y cinco aviones Harrier destruidos. La clase 1961 es convocada. El presidente Galtieri, en un discurso dirigido al país, recalca que la Argentina "responderá al ataque".
2 de mayo: El hundimiento del crucero ARA General Belgrano Fuera de la zona de exclusión declarada por los británicos, el submarino atómico inglés Conqueror hunde al Crucero ARA General Belgrano, con un saldo de 323 víctimas entre desaparecidos y muertos. El aviso sobral también atacado, informa que varios tripulantes murieron. Posteriormente se informó que fueron ocho, entre ellos el capitán de la nave.

A continuación el relato del comandante del Conqueror del hundimiento del Belgrano:

"(...)Entré en mi zona de patrullaje , entre las relativamente poco profundas aguas de Burdwood Bank, al sur de las Falklands y las islas de los estados, al sudeste del territorio continental argentino, el 30 de abril. Una de las primeras misiones de un submarino entrando en una nueva zona de patrullaje es establecer las condiciones medioambientales y al alcance de los sonares pasivos.

Al poco tiempo de establecer la patrulla hicimos contacto por sonar con un grupo de barcos hacia el Oeste. Estaba seguro de que estaban a larga distancia y como había muy poco tráfico en la zona decidí acercármeles para establecer contacto visual. El contacto del sonar era constante, 50 millas al este de las islas de los Estados, como si quien quiera que fuese estuviera esperando por algo.

Más tarde antes del mediodía del primero de mayo, retorné a profundidad de periscopio y vi cuatro barcos, los cual identifiqué como el crucero Belgrano con sus dos escoltas, Hipólito Bouchard y Piedrabuena, en proceso de reabast