¿Hacia dónde se dirige la hegemonía mundial?

En el presente artículo, pretendemos analizar e investigar, cuál es la dirección de la hegemonía mundial, que actualmente posee Estados Unidos, así como presentar sus antecedentes y las posibles consecuencias en nuestro mundo globalizado.
En los últimos años, sobre todo a partir del 11 de septiembre de 2001, una de las cuestiones que más giran a nivel mundial es la posibilidad que Estados Unidos pierda su hegemonía mundial y por lo tanto saber qué país sería su sucesor.
Por esto, consideramos importante plantear en este artículo de investigación y análisis, tanto los antecedentes de la hegemonía de Estados Unidos, ya que de esta manera se entenderá mejor cómo ha mantenido su poder, como de las consecuencias que han llevado a este país a la posibilidad de perder su hegemonía mundial.
Sabemos que Estados Unidos es un país, que siempre ha conseguido sus propósitos, a través de constantes conquistas, dividiendo territorios, consiguiendo aliados. ¿Pero qué encierra el significado de hegemonía, como para poder afirmar que Estados Unidos cubre esas características?
Pues bien de acuerdo con Ana Esther Ceceña, el hegemón o líder, que en este caso es necesariamente un sujeto colectivo, tiene que ser capaz de dirigir por la fuerza y por la razón, por convicción y por imposición. Es decir, la hegemonía emerge de un reconocimiento colectivo que comprende tanto cualidades o preceptos morales que adquieren estatuto universal como la energía o fuerza para sancionar su cumplimiento. (Ceceña, Esther, Estrategias de dominación y planos de construcción de la hegemonía mundial, 2003).
Según Ana Esther Ceceña, el mundo capitalista, su expansión y sus límites, se construyen sobre la base de la competencia. "La competencia y el incremento constante de la ganancia, la lucha por el poder, la apropiación ilimitada de recursos de todos tipos y la confrontación permanente de horizontes políticos y civilizatorios es el motor que estimula el desarrollo incesante de las fuerzas productivas y de todos los mecanismos que contribuyen a fijar las reglas y márgenes del juego del poder y a entrar en la arena en condiciones de ganador". (Ceceña, Esther, Estrategias de dominación y planos de construcción de la hegemonía mundial, 2003).
La hegemonía sólo es posible mediante un compromiso establecido colectivamente que lleva a avalar y compartir las reglas de un juego que, si no brinda perspectivas de ganar, por lo menos no atenta contra la cohesión social; la gobernabilidad está garantizada siempre y cuando se juegue, sin cambiar las normas, aun sabiendo que el juego no nos pertenece aunque nos incluya. (Ceceña, Esther, Estrategias de dominación y planos de construcción de la hegemonía mundial, 2003). Entonces, por este mismo concepto de hegemonía, es que Estados Unidos este perdiendo su posición ya que no entra mas en un acuerdo colectivo, al contrario, cada vez va en contra del marco jurídico y soberano, sobre todo de países pobres, incluso de instituciones que se supone guardan el orden a nivel internacional, tales como la ONU.

Entendida así la hegemonía, requiere de una construcción simultánea en varios planos: militar, económico, político y cultural.
Al término de la Guerra Fría, se abrió una etapa de disputa por la hegemonía global en las principales áreas del desarrollo capitalista: entre Estados Unidos, la Unión Europea y Japón, donde el primero acumula capacidad militar, económica y política, pero especialmente ideológica y cultural, con tanta iniciativa, que se coloca en la pirámide de la dominación del sistema mundial. (Holzmann, Guillermo. La Hegemonía de Estados Unidos. Diciembre, 2001)
Así, con Estados Unidos habiendo mantenido una década de expansión económica y afirmando su poderío militar y cultural. Eso más allá de la actual crisis recesiva de Estados Unidos. Europa ha intentado probar la consolidación de su moneda única, y últimamente ya no está tan lejos de estabilizar el lugar del euro en la disputa con el dólar y de consolidar un mercado en crecimiento. Por otro lado, Japón todavía no define si pudiera ser otro candidato para tener la posición hegemónica mundial.
No es casualidad, que en la mayoría de los conflictos bélicos en el mundo, Estados Unidos, siempre tenga intervención y mucho menos que en gran parte de ellos Estados Unidos sea el protagonista y a su vez causante, no obstante de pérdidas humanas, también de invasión en un estado, refiriéndonos a sus leyes, autoridades e incluso gobernabilidad. (Secretariado de la AIT. Irak, Petróleo y la hegemonía mundial de los Estados Unidos (I). 2003)
El estudio de la economía mundial, de las relaciones mundiales de dominación y de la construcción de la hegemonía en ese mismo nivel tiene como uno de sus referentes fundamentales al Estado norteamericano. Éste efectivamente aparece como el articulador y cabeza del capitalismo mundial, y como el portador y garante de los valores que, siéndole propios, son presentados, y resguardados, como universales. El norteamericano, todavía en nuestros días, es el único Estado que tiene la posibilidad real de ser representante, globalmente, de un poder también global que emerge, entre otros, sus procesos económicos, militares y, en cierta medida, culturales.

En el caso de los ataques a Estados Unidos el pasado 11 de septiembre de 2001, nos cuestionábamos, cuáles serían las secuelas de la invasión a Afganistán, pues ya no se trataba sólo de una guerra contra el terrorismo, sino también en contra de toda una cultura, incluyendo su religión, que es un parte esencial de su forma de vida. Así, de acuerdo con el Prof. Guillermo Holzmann, si eventualmente EE.UU. cae, pueden pasar al menos dos cosas: una, que surja un país, aceptado por el resto, que lo reemplace inmediatamente, lo que es difícil de pensar. Francia y China serían probablemente los candidatos. O en su defecto, todos los países que están detrás de EE.UU. y que son más o menos similares, entran en una batalla por lograr la hegemonía de todo el globo. A esto el profesor menciona que estaríamos en una época feudal posmoderna, por darle algún nombre atípico. Aún así, estarán de acuerdo, que bajo estas dos posibilidades todavía no se definiría el rumbo de la hegemonía, por lo que tendríamos que describir las condiciones políticas, económicas, sociales y militares de los potenciales candidatos. (Holzmann, Guillermo. La Hegemonía de Estados Unidos. 2001).

Pero al mismo tiempo tenemos que pensar, en qué tan factible es qué Estados Unidos deje su actual posición hegemónica, porque no cualquier ente poderoso abandona el poder, al menos que se algo inevitable. Al respecto, volvemos a citar al Profesor Guillermo Holzmann, cuando menciona que un país pierde una posición de poder solamente por dos razones: porque la quiere abandonar, lo que es impensable, o bien, porque lo derrotan. (Holzmann, Guillermo. La Hegemonía de Estados Unidos. 2001). Pero como estamos acostumbrados a ser testigos, EE.UU. no va a aceptar una derrota, es por esto que nos atrevemos a decir que, origina constantes conflictos bélicos, prácticamente bajo cualquier pretexto, y que por lo tanto lo de Afganistán es solamente una etapa, de un proceso mucho más largo, una guerra para la que se tiene estimada una duración de diez años.

Por cierto hablando de pretextos EE.UU., a raíz de los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono, decide declarar la guerra al terrorismo. Esta guerra tiene cuatro ejes fundamentales, definidos por EE.UU., a través de los cuales debe ser evaluada. Uno diplomático, asociado al apoyo internacional que EE.UU. logre en esta lucha. Todo ese apoyo no es incondicional, sino negociado. El segundo es el económico, orientado a lograr identificar, neutralizar y eliminar cualquier tipo de transacción económica o financiera que esté orientada al mantenimiento de grupos terroristas. El tercero, es el de inteligencia, generar bases de datos mundiales que permitan reunir toda la información acerca de grupos terroristas. Finalmente, el eje militar, que es el que hoy día aparece con mayor fuerza por los medios de comunicación.

Quizás, el mayor éxito de EE.UU. está en el ámbito de la inteligencia. Ha logrado que países como China, Rusia, Francia, entre otros, entreguen información para ubicar a grupos terroristas. Por otro lado está el todavía latente, conflicto en Irak, que comenzó bajo el pretexto estadounidense que, el régimen de Saddam Husein, poseía armas mortales que ponían en peligro la humanidad. Obviamente, bajo este tipo de excusas se tuvieron que analizar otras condiciones del país, y pues se encontró que Estados Unidos también conseguiría acceso a los enormes campos petrolíferos de Irak, que poseen la segunda reserva más importante de petróleo del mundo. Colin Powell, Secretario de Estado de Estados Unidos, ha dicho que el petróleo de Irak será "mantenido en confianza para el pueblo iraquí", pero no dijo nada sobre quien será pagado por extraer el petróleo del suelo y donde irá este después. Es decir, el cambio de régimen beneficiaría a las compañías petrolíferas de Estados Unidos y Reino Unido, mientras que, si el régimen sobrevive, los pozos de petróleo serán perforados por las compañías rusas, chinas, francesas e iraquíes. Pero principalmente, tiene que ver con otro vecino de Irak, Arabia Saudita. Ya que Arabia Saudita es la mayor nación productora y exportadora de petróleo y tiene las mayores reservas de crudo en el mundo. La producción petrolífera es muy barata. De ser un aliado de los Estados Unidos, con un reino autocrático capaz de ajustar la producción de petróleo arriba o abajo de acuerdo con las cambiantes necesidades americanas y de la economía mundial, Arabia Saudita se ha convertido en un socio inestable y en el que no se puede confiar.

Si los Estados Unidos triunfan con este escenario, no simplemente se están asegurando sus propias necesidades presentes y futuras de petróleo, sino también el control de los competidores como Francia, Alemania, Rusia y China. Francia, Rusia y China ven que sus propios proyectos petrolíferos son expulsados del Oriente Medio, los Estados Unidos no solamente mantendrán, sino que reforzarán esta hegemonía. De esta forma podemos ver que el medio más sólido de Estados Unidos para fortalecer su hegemonía es su poder militar, sin embargo, habrá algún país o países que implementen otra política, y esta puede ser de lado económico.

La seguridad internacional ha empeorado y nos hemos alejado de una solución en el conflicto palestino-israelí, clave para una reestructuración de todo el Oriente Medio, sin duda la región del mundo con mayor valor estratégico en la actualidad. El hecho es que el terrorismo se extiende a nuevos países (Irak, Pakistán, Marruecos, Arabia Saudita), por lo tanto, si a la larga Estados Unidos perdiera esta guerra, como la Unión Soviética después de 10 años perdió la de Afganistán, el perjudicado esta vez sería Occidente, tomado el concepto en el sentido político. (Sotelo, Estados Unidos en la construcción de Europa, 2003, 1).
En el colmo de la arrogancia, el Gobierno de Estados Unidos llegó a proclamar que "el que no esté conmigo está contra mí", cuando en realidad se puede estar muy bien contra la política de la actual Administración y no sólo respetar como se merece al pueblo norteamericano, sino incluso compartir la idea de que sin la hegemonía de Estados Unidos no cabe hoy por hoy un orden mundial que funcione. Pero aceptar lo obvio no debe implicar que se renuncie a criterios propios y se deje de criticar lo que sea erróneo o reprobable, y la guerra de Irak ha sido lo uno y lo otro. (Sotelo, Estados Unidos en la construcción de Europa, 2003, 2).

Por otro lado cada país de la Unión Europea se posicionó frente a la guerra sin preocuparse de la actitud de los demás socios, creemos necesario insistir que la fragilidad de Europa radica en que todos los países de la Unión, sin excepción, consideran las relaciones bilaterales con Estados Unidos más importantes que las que mantienen entre sí o con las instituciones comunitarias. (Sotelo, Estados Unidos en la construcción de Europa, 2003, 3).
Es importante tener muy presente que la integración política de Europa no puede llevarse delante sin un consenso mínimo con Estados Unidos, entendiendo que la renovación de las relaciones con Estados Unidos y una política común europea, exterior y de defensa, son procesos interdependientes. (Sotelo, Estados Unidos en la construcción de Europa, 2003, 4).

Así, la guerra contra Irak parece ser el golpe de una hegemonía en decadencia y tal vez, la evidencia de la pérdida de relevancia del dólar en cuanto reserva de valor y básicamente de moneda única para las transacciones mundiales de petróleo. La Unión Europea ve fortalecida su moneda, apoyada claro está en las bases de lo que es la política doméstica e internacional de los Estados Unidos. (Clark "The real reasons for upcoming war in Iraq: a macroeconomic and geostrategic analysis of the unspoken thruth",2003)

La guerra distanció a EEUU del eje constituido por Francia y Alemania y, al mismo tiempo, produjo una fisura en la Unión Europea, donde no sólo Gran Bretaña, sino además España, Italia y numerosos países del Este se alinearon con Washington. El presidente francés, Jacques Chirac, así como el canciller alemán Gerhard Schroeder, abogan por un mundo "multipolar", idea a la que también han adherido Rusia y China.
Dentro y fuera de EEUU, se ha identificado el concepto del "imperio americano". La estrategia que lo sustenta, es impulsada por conservadores como Robert Kaplan, que la considera una respuesta a una "realidad imperial". Eric Hobsbawm piensa que la política neoconservadora no se ajusta a los intereses económicos norteamericanos y que puede desestabilizar el mundo y militarizar la sociedad estadounidense.
EEUU busca buenas relaciones entre las grandes potencias pero también construir y mantener sus defensas más allá de cualquier reto. Sus fuerzas serán lo bastante potentes como para disuadir a adversarios potenciales de emprender una acumulación de fuerzas militares con la esperanza de sobrepasar el poderío de Estados Unidos. El objetivo de EEUU es llevar la esperanza de democracia, desarrollo, mercados libres y libre comercio a todo el mundo.
Así, las Naciones Unidas, orden internacional, que ha sido el más estable y próspero de la historia, se basaba en acuerdos por los cuales EEUU hacía que su poder fuera seguro para el mundo y, en devolución, el mundo acordaba vivir dentro del sistema estadounidense. EEUU daba protección y acceso a su mercado y su tecnología a los aliados de Europa y Asia, que a cambio aceptaban el liderazgo norteamericano, operaban dentro del sistema político y económico convenido y proporcionaban apoyo diplomático, logístico y económico.
Los elementos principales de la estrategia son siete: 1) mantenimiento de un mundo unipolar, sin competidores para EEUU; 2) nuevo análisis de las amenazas globales: los grupos terroristas; 3) obsolescencia del concepto de "disuasión" -que no funciona con las redes terroristas- y su reemplazo por el uso preventivo de la fuerza contra las amenazas potenciales; 4) aplicación condicional del derecho de "soberanía", que pueden perder los estados que brinden apoyo a los terroristas a sabiendas o por incapacidad de hacer cumplir la ley; 5) unilateralismo y desvalorización de las reglas y tratados internacionales y las alianzas de seguridad; 6) acción directa y sin restricciones de EEUU ante las amenazas, debido a la inadecuada capacidad militar de los otros países; 7) la estabilidad internacional no es un fin en sí mismo: desestabilizar el Sudeste Asiático puede ser el precio necesario para desalojar el régimen de Corea del Norte.

La "estrategia neoimperial" enfrenta, sin embargo, peligros que la vuelven, insostenible. La clave del prolongado liderazgo estadounidense ha sido ejercer el poder dentro de alianzas y de estructuras multinacionales. Pero ahora es dudoso que una estrategia de no proliferación basada en la acción unilateral funcione en el largo plazo, pues debilitará los mecanismos multilaterales -como las inspecciones y las sanciones- que son indispensables en casos más complejos que el de Irak. (Hobsbawm, After the Winning of the War, Le Monde Diplomatique, 2003).
Debido a su superioridad tecnológica, Estados Unidos no tiene rivales en el plano militar, pero su economía es una porción declinante de la economía mundial, se basa en activos en disminución y es vulnerable en el corto y el largo plazo. El mundo es demasiado complicado para ser dominado por un solo Estado.
En el orden doméstico, el riesgo mayor para un país que busca el control del mundo por medios esencialmente militares es el peligro de la militarización. La principal amenaza a nivel internacional es la desestabilización del mundo.
El "imperio norteamericano" podría no durar por varias razones. La más inmediata es que la mayoría de los estadounidenses no está interesada en el imperialismo ni en gobernar el mundo. La debilidad de la economía hará que el gobierno y los electores estén menos dispuestos a seguir realizando operaciones militares en el exterior.
Las ideas sobre el orden internacional de Robert D. Kaplan parecen haber ejercido influencia sobre la administración Bush. Kaplan describe la conflictiva región que se extiende desde el centro de Europa hasta el Mar Caspio. "El mundo es un mal lugar, con mucha mala gente que puede hacernos daño, y el compromiso moral más importante para Norteamérica es preservar su poder". Además, menciono que "muchos enemigos pequeños tienen mayor agilidad y decisión" que EEUU. "Uno de los mayores peligros hoy en día es una versión bioquímica de Pearl Harbor", destacó. "Existe ya el término de la guerra asimétrica. No vamos a tener la suerte de tener una guerra entre iguales". (Kaplan: "Reagan era todo menos conservador", El País, 2001).

En La Anarquía que Viene, un ensayo publicado en 1994 en The Atlantic Monthly, Kaplan había pronosticado para las siguientes décadas un mundo agobiado por la degradación ambiental y la falta de recursos, el exceso de población, la proliferación de enfermedades, el delito, la erosión del estado-nación, el choque cultural y étnico, el surgimiento de los ejércitos privados. La civilización se bifurcaría entre una minoría enriquecida y saludable, rodeada de tecnología, y el resto de la humanidad sumido en la pobreza y la crisis ambiental. (Kaplan, The Coming Anarchy, The Atlantic Monthly, 1994, p. 44-76).
Grandes estados, India, China, Nigeria, Brasil, y regiones -Medio Oriente, África Occidental, se tornarían crecientemente ingobernables. El historiador militar Martin van Creveld anticipaba (sugirieron por entonces a Kaplan funcionarios del Pentágono) cómo serían las guerras del siglo XXI. Con la declinación del estado-nación llegarían a su fin los conflictos entre estados, que habían predominado en los últimos 300 años. A medida que el estado perdiera el monopolio de la fuerza, las guerras del futuro se asemejarían a las de Europa medieval.

Liberia, Sierra Leona, Somalía, los Balcanes, el Cáucaso, Colombia, eran ejemplos tempranos de este escenario, donde el territorio se fragmenta en señoríos, las lealtades se estrechan al grupo inmediato de milicianos, "hay cada vez menos Política", la distinción entre guerra y delito se desvanece y los civiles sufren toda clase de atrocidades. "La tecnología será utilizada con fines primitivos", advertía Kaplan. Además, "las entidades que hacen la guerra ya no estarán restringidas a un territorio específico. Vagos y oscuros organismos como esas organizaciones terroristas islámicas sugieren por qué tendrán cada vez menos significado las fronteras y más los estratos sedimentarios de la identidad y el control tribal".

Casi diez años después de La Anarquía que Viene y terminada la guerra en Irak, la visión de Kaplan no ha variado sustancialmente. En un nuevo artículo (Supremacía Furtiva 2003) presentan esencialmente el pasado. El futuro del conflicto militar y de las responsabilidades globales de EEUU está mejor ilustrado en Colombia. Kaplan da por sentada la realidad imperial norteamericana, sin embargo, se concentra en discutir cómo debería ser administrada. (Kaplan: Supremacy by Stealth, The Atlantic Monthly, 2003. Ver también entrevista a Kaplan: The Hard Edge of American Values, The Atlantic Online, 2003.

Un mundo administrado por China, por una Unión Europea dominada por el eje francoalemán y aliada con Rusia, sería infinitamente peor que el actual. También si la responsabilidad recayera en las Naciones Unidas. "Cuanto más gente está involucrada, más mediocres son las decisiones. Las decisiones difíciles tienden a ser tomadas por pequeños grupos de personas dispuestas a correr riesgos", menciona Kaplan.
Es probable que dentro de dos o tres décadas surjan las condiciones para un sistema internacional interdependiente, pero hasta entonces "es tarea de Estados Unidos mantener un poco de orden y estabilidad".
¿Por qué Colombia ("pude haber utilizado Filipinas o Nepal", aclara) ilustra el futuro de las intervenciones norteamericanas? Por la presencia de esas "organizaciones guerrilleras que son una suerte de corporaciones descentralizadas divididas en baronías y franquicias" y, por esta razón, "muy, muy difíciles de derrotar". Porque muestra en qué medida el terrorismo en el mundo "está interrelacionado con el delito". En Colombia, asegura Kaplan, tanto los grupos de derecha como de izquierda, han marginado la ideología y hecho de la guerrilla "un negocio" construido sobre el narcotráfico, los secuestros, las falsificaciones y la confiscación de ingresos petroleros a los gobiernos locales.

Kaplan resume las técnicas de "administración del imperio": poner los mejores hombres en el terreno, donde se toman diariamente las microdecisiones de política exterior; apelar a los inmigrantes o a sus hijos (latinos en el comando sur, descendientes de árabes en el comando central), aprovechando que EEUU es una sociedad internacional; utilizar a los militares para promover la democracia ("no alcanza con tener las ideas correctas; también hay que tener poder económico y militar detrás de ellas, o no se extenderán"); luchar en todos los frentes, incluyendo los medios de comunicación; hablar en lengua victoriana pero pensar en términos paganos…

El documento de la doctrina Bush resalta la necesidad de una cooperación sostenida con los aliados de Europa, recibe los esfuerzos para crear una identidad de política exterior y de defensa más grande de la Unión Europea y se compromete a celebrar consultas para armonizar ese desarrollo con la OTAN.
Recordemos que, según Samuel Huntington, en la era del choque de civilizaciones una alianza entre Europa y EEUU es deseable y natural, porque se funda en la cultura occidental compartida. Para EEUU, ni el internacionalismo ni el aislacionismo, ni el multilateralismo ni el unilateralismo serán lo que mejor sirva a sus intereses, sino una postura occidental de estrecha cooperación con sus socios europeos. El objetivo de esa cooperación debería ser preservar y proteger las cualidades únicas de la civilización occidental (no tratar de imponerlas a otras civilizaciones, propósito que Huntington considera "inmoral" y "peligroso", pues conduce al "imperialismo"). (Huntington: El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial, 2000, pp. 372-374).
Después de los atentados del 11 de Septiembre, la supremacía de EEUU no sólo es mucho menos duradera de lo que parece, sino que ya ha comenzado a disminuir. Y el retador en ascenso no es China ni el mundo islámico, sino la Unión Europea, una organización política emergente que se encuentra en el proceso de organizar los impresionantes recursos y las ambiciones de sus estados-nación separados.
Por lo tanto, prácticamente nosotros concluimos, que se vislumbra un panorama hacia la Unión Europea, como posible sucesor hegemónico de Estados Unidos, pues de acuerdo con Kapla, estos dos estados ya casi se encuentran al mismo nivel, lo que le da más posibilidades a la Unión Europea poseer la hegemonía mundial. Sin embargo hay que ver si se volvería necesaria una estrecha relación con Estados Unidos.

Bibliografía:

  1. Holzmann, Guillermo. La Hegemonía de Estados Unidos. Diciembre, 2001. Review, http://www.uchile.cl/unoticias/n30/hegemonia.html
  2. Secretariado de la AIT. Irak, Petróleo y la hegemonía mundial de los Estados Unidos (I). Febrero 2003. Review en: http://www.iwa-ait.org/iraq-es.html
  3. C. Gambina, Julio. Los rumbos del capitalismo, la hegemonía de Estados Unidos y la perspectiva de la clase trabajadora. Review, http://www.clacso.edu.ar/~libros/cecena/gambina.pdf
  4. Secretariado de la AIT. Irak, Petróleo y la hegemonía mundial de los Estados Unidos (II). Marxo 2003. Review en: http://www.iwa-ait.org/iraq-II-es.html
  5. Estrategias de dominación y planos de construcción de la hegemonía mundial recuperado: 13/octubre/03 http://www.redem.buap.mx/semcecena.htm
  6. Sotelo, Ignacio "Estados Unidos, en la construcción de Europa", octubre 2003, review, http://www.elpais.es
  7. W. Clark "The real reasons for upcoming war in Iraq: a macroeconomic and geostrategic analysis of the unspoken thruth"; febrero, 2003, review hhtp://print.indymedia.org/front.php3
  8. Hobsbawm Eric: After the Winning of the War, Le Monde Diplomatique, June 2003.
  9. Entrevista a Robert Kaplan: "Reagan era todo menos conservador", El País, 25 de marzo de 2001.
  10. Robert D. Kaplan: The Coming Anarchy, The Atlantic Monthly, February 1994, Volume 273, Nº 2, pages 44-76.
  11. Robert D. Kaplan: Supremacy by Stealth, The Atlantic Monthly, July/August 2003. Ver también entrevista a Kaplan: The Hard Edge of American Values, The Atlantic Online, June 18, 2003.
  12. Samuel P. Huntington: El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial, Paidós, Buenos Aires, 2000, pp. 372-374.

Trabajo enviado por:
Adriana Alcántara Ibarra
ileana_1[arroba]hotmail.com
Rosa Ileana Arreola Ceballos
Asael Mercado Maldonado

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