Indice
1.
Etapas históricas de las doctrinas
éticas
3. Pragmatismo
4.
Marxismo
5. Neopositivismo
1. Etapas históricas de las doctrinas éticas
En estas etapas tenemos lo que es: antigüedad, edad media, modernidad y edad contemporánea.
Etapa Antigua
En la etapa griega es donde nacen los sofistas, estos personajes
siguen las filosofías de Sócrates y
todo su pensar, su labor era de difundir sus conocimientos
mediante la persuasión, ellos rechazan la tradición
cosmología y el interés
del hombre o sobre
el hombre.
Estos sofistas desembocan al relativismo ellos querían
resolver todo los problemas
existenciales mediante el uso de la razón y la lógica
y él mas destacado de todos los sofistas fue
protágoras.
Para acabar con los sofistas quiero mencionar que ellos dicen que
el hombre es
la propia medida de los actos, o que ellos son los que juzgan las
diversas y complejas situaciones de la vida, como dicen todo
depende del color del cristal
con que se mida.
Sócrates
Este singular personaje nos dejan unos conocimientos bastantes
profundos es este personaje el creador de frase tan celebre:
NOSCE TE IPSUM
COMOCETE ATI MISMO
O también conocemos la que dice solo sé que no se
nada, la cual rechazan todo tipo de tendencias cosmologicas.
Sócrates
rechaza el relativismo y el subjetivismo, él quiere
establecer conocimientos universales y orientados al aspecto
moral, el
también quiere que el
conocimiento sea practico o sea que se lleve a cabo a la hora
de realizar el acto moral.
Y como características podemos encontrar el
eudemonismo, el intelectualismo y sobre todo sobre la
razón de la vida.
Escuela De Los
Cínicos
Bueno las características de este tema como nos la
describe ALFONSO REYES:
En religión
no tienen iglesia, si no
que quieren ser imitados por otros hombres, también crean
un espíritu cívico, se conducen como mendigos
insolentes y portadores del mensaje de Zeus, también son
muy cosmopolitas, y poseen el sentido de igualdad y son
del proletariado.
Escuela Cirenaica
Esta es fundada por cirene, esta dice la felicidad consiste en
tener serenidad en él animo.
Según ellos también nos dicen que hay que poseer
sin pertenecer como objeto al alguien para el puro placer.
Placeres en división:
El mov entraña el dolor el mov suave da placer.
Etica De Platón
Platón
nació en el seno de una familia
aristocrática en Atenas. Su padre, Aristón, era al
parecer, descendiente de los primeros reyes de Atenas.
Perictione, su madre, estaba emparentada con el legislador del
siglo VI a.C. Solón. Su padre murió cuando
aún era un niño y su madre se volvió a casar
con Pirilampes, colaborador del estadista Pericles.
De joven, Platón tuvo ambiciones políticas pero se desilusionó con los gobernantes de Atenas. Más tarde se proclamó discípulo de Sócrates, aceptó su filosofía y su forma dialéctica de debate: la obtención de la verdad mediante preguntas, respuestas y más preguntas. Aunque se trata de un episodio muy discutido, que algunos estudiosos consideran un metáfora literaria sobre el poder, Platón fue testigo de la muerte de Sócrates durante el régimen democrático ateniense en el año 399 a.C. Temiendo tal vez por su vida, abandonó Atenas algún tiempo y viajó a Italia, Sicilia y Egipto.
En el año 387 Platón fundó en Atenas la Academia, institución a menudo considerada como la primera universidad europea. Ofrecía un amplio plan de estudios, que incluía materias como astronomía, biología, matemáticas, teoría política y filosofía. Aristóteles fue su alumno más destacado.
Ante la posibilidad de conjugar la filosofía y la práctica política, Platón viajó a Sicilia en el año 367 a.C. para ser tutor del nuevo gobernante de Siracusa Dionisio el Joven. El experimento fracasó. Platón regresó a Siracusa en el año 361 a.C., pero una vez más su participación en los acontecimientos sicilianos tuvo poco éxito. Pasó los últimos años de su vida dando conferencias en la Academia y escribiendo. Murió próximo a los 80 años en Atenas en el año 348 o 347 a.C.
Los escritos de Platón adoptaban la forma de diálogos, donde se exponían ideas filosóficas, se discutían y se criticaban en el contexto de una conversación o un debate en el que participaban dos o más personas. El primer grupo de escritos de Platón incluye 35 diálogos y 13 cartas. Se ha cuestionado la autenticidad de algunos diálogos y de la mayoría de las cartas.
Politica
La República, la mayor obra política de
Platón, trata de la cuestión de la justicia y por
lo tanto de las preguntas ¿qué es un Estado justo?
y ¿quién es un individuo justo?.
El Estado ideal, según Platón, se compone de tres clases. La estructura económica del Estado reposa en la clase de los comerciantes. La seguridad, en los militares y el liderazgo político es asumida por los filósofos-reyes. La clase de una persona viene determinada por un proceso educativo que empieza en el nacimiento y continúa hasta que esa persona ha alcanzado el máximo grado de educación compatible con sus intereses y habilidades. Los que completan todo el proceso educacional se convierten en filósofos-reyes. Son aquellos cuyas mentes se han desarrollado tanto que son capaces de entender las ideas y, por lo tanto, toman las decisiones más sabias. En realidad, el sistema educacional ideal de Platón está, ante todo, estructurado para producir filósofos-reyes.
Platón asocia las virtudes tradicionales griegas con la estructura de clase del Estado ideal. La templanza es la única virtud de la clase artesana, el valor es la virtud de la clase militar y la sabiduría caracteriza a los gobernantes. La justicia, la cuarta virtud, caracteriza a la sociedad en su conjunto. El Estado justo es aquel en el que cada clase debe llevar a cabo su propia función sin entrar en las actividades de las demás clases.
Platón aplica al análisis del alma humana un esquema semejante: la racional, la voluntad y los apetitos. Una persona justa es aquella cuyo elemento racional, ayudado por la voluntad, controla los apetitos. Existe una evidente analogía con la estructura del Estado anterior, en la que los filósofos-reyes sabios, ayudados por los soldados, gobiernan el resto de la sociedad.
La teoría ética de Platón descansa en la suposición de que la virtud es conocimiento y que éste puede ser aprendido. Dicha doctrina debe entenderse en el conjunto de su teoría de las ideas. Como ya se ha dicho, la idea última para Platón es la idea de Dios, y el conocimiento de esa idea es la guía en el trance de adoptar una decisión moral. Platón mantenía que conocer a Dios es hacer el bien. La consecuencia de esto es que aquel que se comporta de forma inmoral lo hace desde la ignorancia. Esta conclusión se deriva de la certidumbre de Platón de que una persona virtuosa es realmente feliz y como los individuos siempre desean su propia felicidad, siempre ansían hacer aquello que es moral.
Platón tenía una idea antagónica del arte y del artista aunque aprobara algunos tipos de arte religioso y moralista. Su enfoque tiene que ver una vez más con su teoría de las ideas. Una flor bonita, por ejemplo, es una copia o imitación de las ideas universales de flor y belleza. La flor física es una reproducción de la realidad, es decir, de las ideas. Un cuadro de la flor es, por lo tanto, una reproducción secundaria de la realidad. Esto también significa que el artista es una reproducción de segundo orden del conocimiento y, en realidad, la crítica frecuente de Platón hacia los artistas era que carecían de un conocimiento verdadero de lo que estaban haciendo. La creación artística, observó Platón, parecía tener sus raíces en una inspirada locura.
Etica De Aristóteles
Nacido en Estagira (Macedonia), hijo de un médico de la
corte real, se trasladó a Atenas a los 17 años de
edad para estudiar en la Academia de Platón.
Permaneció en esta ciudad durante aproximadamente 20
años, primero como estudiante y, más tarde, como
maestro.
Tras morir Platón (c. 347 a.C.), Aristóteles partió para Assos, ciudad de Asia Menor en la que gobernaba un amigo suyo, Hermias, al cual sirvió como consejero y con cuya sobrina e hija adoptiva, Pitia, contrajo matrimonio. Tras ser capturado y ejecutado Hermias por los persas (345 a.C.), Aristóteles se trasladó a Pella, capital de Macedonia, donde se convirtió en tutor de Alejandro (futuro Alejandro III el Magno), hijo menor del rey Filipo II. En el año 336 a.C., al acceder Alejandro al trono, regresó a Atenas y estableció su propia escuela: el Liceo. Debido a que gran parte de las discusiones y debates se desarrollaban mientras maestros y estudiantes paseaban por el Liceo, este centro llegó a ser conocido como escuela peripatética. La muerte de Alejandro (323 a.C.) generó en Atenas un fuerte sentimiento antimacedonio, con lo que Aristóteles se retiró a una propiedad familiar en Calcis, en la isla de Eubea, donde moriría al año siguiente.
Al igual que Platón en sus primeros años en la Academia, Aristóteles utilizó muy a menudo la forma dialogada de razonamiento, aunque, al carecer del talento imaginativo de Platón, esta modalidad de expresión no fue nunca de su pleno agrado. Si se exceptúan escasos fragmentos mencionados en las obras de algunos escritores posteriores, sus diálogos se han perdido por completo. Aristóteles escribió además algunas notas técnicas, como es el caso de un diccionario de términos filosóficos y un resumen de las doctrinas de Pitágoras; de estos apuntes sólo han sobrevivido algunos breves extractos. Lo que sí ha llegado hasta nuestros días, sin embargo, son las notas de clase que Aristóteles elaboraba para sus cursos, delimitados con gran esmero y que cubrían casi todos los campos del saber y del arte. Los textos en los que descansa la reputación de Aristóteles se basan en gran parte en estas anotaciones, que fueron recopiladas y ordenadas por sus editores posteriores.
Entre sus textos existen tratados de lógica, llamados Organon (`instrumento'), ya que proporcionan los medios con los que se ha de alcanzar el conocimiento positivo. Entre las obras que tratan de las ciencias naturales está la Física, que recoge amplia información sobre astronomía, meteorología, botánica y zoología. Sus escritos sobre la naturaleza, alcance y propiedades del ser, que Aristóteles llamó "primera filosofía", recibieron el nombre de Metafísica en la primera edición publicada de sus obras (c. 60 a.C.), debido a que en dicha edición aparecían tras la Física. A su hijo Nicómaco dedicaría su obra sobre la ética, llamada Ética a Nicómaco. Otras obras esenciales son Retórica, Poética (que se conserva incompleta, véase Teatro y arte dramático) y Política (también incompleta).
Métodos
Quizás debido a la influencia de su padre, que era
médico, la filosofía de Aristóteles
hacía hincapié sobre todo en la biología, frente a la
importancia que Platón concedía a las matemáticas. Para Aristóteles, el
mundo estaba compuesto por individuos (sustancias) que se
presentaban en tipos naturales fijos (especies). Cada individuo
cuenta con un patrón innato específico de desarrollo y
tiende en su crecimiento hacia la debida autorrealización
como ejemplo de su clase. El crecimiento, la finalidad y la
dirección son, pues, aspectos innatos a la
naturaleza, y
aunque la ciencia
estudia los tipos generales, éstos, según
Aristóteles, encuentran su existencia en individuos
específicos. La ciencia y la
filosofía deben, por consiguiente, no limitarse a escoger
entre opciones de una u otra naturaleza, sino equilibrar las
afirmaciones del empirismo
(observación y experiencia sensorial) y el
formalismo (deducción racional).
Una de las aportaciones características de la filosofía de Aristóteles fue la nueva noción de causalidad. Los primeros pensadores griegos habían tendido a asumir que sólo un único tipo de causa podía ser explicatoria; Aristóteles propuso cuatro. (El término que usa Aristóteles, aition, `factor responsable y explicatorio', no es sinónimo de causa en el sentido moderno que posee esta palabra.)
Estas cuatro causas son: la causa material (materia de la que está compuesta una cosa), la causa eficiente o motriz (fuente de movimiento, generación o cambio), la causa formal (la especie, el tipo o la clase) y la causa final (objetivo o pleno desarrollo de un individuo, o la función planeada de una construcción o de un invento). Así pues, un león joven está compuesto de tejidos y órganos, lo que constituiría la causa material; la causa motriz o eficiente serían sus padres, que lo crearon; la causa formal es su especie (león), mientras que la causa final es su impulso innato por convertirse en un ejemplar maduro de su especie. En contextos diferentes, las mismas cuatro causas se aplican de forma análoga. Así, la causa material de una estatua es el mármol en que se ha esculpido; la causa eficiente, el escultor; la causa formal, la forma que el escultor ha dado a la estatua (Hermes o Afrodita, por ejemplo), y la causa final, su función (ser una obra de arte).
En todos los contextos, Aristóteles insiste en
que algo puede entenderse mejor cuando se expresan sus causas en
términos específicos y no en términos
generales. Por este motivo, se obtiene más información si se conoce que un escultor
realizó la estatua que si apenas se sabe que la
esculpió un artista, y se obtendrá todavía
más información si se sabe que fue Policleto el que
la cinceló, que si tan sólo se conoce que fue un
escultor no especificado.
Aristóteles creía que su noción de las
causas era la clave ideal para organizar el conocimiento. Sus
notas de clases son una impresionante prueba de la fuerza de
dicho esquema.
En la siguiente exposición
se pueden apreciar algunos de los principales aspectos de las
doctrinas o teorías
del pensamiento
aristotélico.
Física o filosofía natural
En astronomía, Aristóteles propuso la existencia de
un Universo
esférico y finito que tendría a la Tierra como
centro. La parte central está compuesta por cuatro
elementos: tierra,
aire, fuego y
agua. En su
Física, cada uno de estos elementos tiene un lugar
adecuado, determinado por su peso relativo o "gravedad
específica". Cada elemento se mueve, de forma natural, en
línea recta —la tierra
hacia abajo, el fuego hacia arriba— hacia el lugar que le
corresponde, en el que se detendrá una vez alcanzado, de
lo que resulta que el movimiento
terrestre siempre es lineal y siempre acaba por detenerse. Los
cielos, sin embargo, se mueven de forma natural e infinita
siguiendo un complejo movimiento circular, por lo que deben,
conforme con la lógica, estar compuestos por un quinto
elemento, que él llamaba aither, elemento superior que no
es susceptible de sufrir cualquier cambio que no
sea el de lugar realizado por medio de un movimiento circular. La
teoría aristotélica de que el movimiento lineal
siempre se lleva a cabo a través de un medio de resistencia es,
en realidad, válida para todos los movimientos terrestres
observables. Aristóteles sostenía también
que los cuerpos más pesados de una materia
específica caen de forma más rápida que
aquellos que son más ligeros cuando sus formas son
iguales, concepto
equivocado que se aceptó como norma hasta que el
físico y astrónomo italiano Galileo llevó a
cabo su experimento con pesos arrojados desde la torre inclinada
de Pisa.
Aristóteles creía que la libertad de elección del individuo hacía imposible un análisis preciso y completo de las cuestiones humanas, con lo que las "ciencias prácticas", como la política o la ética, se llamaban ciencias sólo por cortesía y analogía. Las limitaciones inherentes a las ciencias prácticas quedan aclaradas en los conceptos aristotélicos de naturaleza humana y autorrealización. La naturaleza humana implica, para todos, una capacidad para formar hábitos, pero los hábitos formados por un individuo en concreto dependen de la cultura y opciones personales repetidas de ese individuo. Todos los seres humanos anhelan la "felicidad", es decir, una realización activa y comprometida de sus capacidades innatas, aunque este objetivo puede ser alcanzado por muchos caminos.
La Ética a Nicómaco es un análisis de la relación del carácter y la inteligencia con la felicidad. Aristóteles distinguía dos tipos de "virtud" o excelencia humana: moral e intelectual. La virtud moral es una expresión del carácter, producto de los hábitos que reflejan opciones repetidas. Una virtud moral siempre es el punto medio entre dos extremos menos deseables. El valor, por ejemplo, es el punto intermedio entre la cobardía y la impetuosidad irreflexiva; la generosidad, por su parte, constituiría el punto intermedio entre el derroche y la tacañería. Las virtudes intelectuales, sin embargo, no están sujetas a estas doctrinas de punto intermedio. La ética aristotélica es una ética elitista: para él, la plena excelencia sólo puede ser alcanzada por el varón adulto y maduro perteneciente a la clase alta y no por las mujeres, niños, "bárbaros" (no griegos) o "mecánicos" asalariados (trabajadores manuales, a los cuales negaba el derecho al voto).
Como es obvio, en política es posible encontrar muchas formas de asociación humana. Decidir cuál es la más idónea dependerá de las circunstancias, como, por ejemplo, los recursos naturales, la industria, las tradiciones culturales y el grado de alfabetización de cada comunidad. Para Aristóteles, la política no era un estudio de los estados ideales en forma abstracta, sino más bien un examen del modo en que los ideales, las leyes, las costumbres y las propiedades se interrelacionan en los casos reales. Así, aunque aprobaba en aquel tiempo la institución de la esclavitud, moderaba su aceptación aduciendo que los amos no debían abusar de su autoridad, ya que los intereses de amo y esclavo son los mismos. La biblioteca del Liceo contenía una colección de 158 constituciones, tanto de estados griegos como extranjeros. El propio Aristóteles escribió la Constitución de Atenas como parte de la colección, obra que estuvo perdida hasta 1890, año en que fue recuperada. Los historiadores han encontrado gracias a este texto muy valiosos datos para reconstruir algunas fases de la historia ateniense.
Epoca epicúrea y estoica. Periodo helenistico
romano
Epicúreismo
Sistema de
filosofía basado sobre todo en las enseñanzas del
filósofo griego Epicuro. La doctrina más conocida,
pero asimismo más discutida por los modernos tratadistas
del epicureísmo es que el placer constituye el bien
supremo y la meta
más importante de la vida. Se prefieren los placeres
intelectuales a los sensuales, que tienden a perturbar la paz del
espíritu. La verdadera felicidad, según
enseñó Epicuro, consiste en la serenidad que
resulta del dominio del
miedo, es decir, de los dioses, de la muerte y de
la vida futura. El fin último de toda la
especulación epicúrea sobre la naturaleza es
eliminar esos temores.
La física epicúrea es atomista, en la tradición de los filósofos griegos Leucipo y Demócrito. Epicuro consideró que el universo era infinito y eterno y que consistía sólo en cuerpos y espacio. De los cuerpos, algunos son compuestos y otros son átomos, o indivisibles, elementos estables de los que están formados los compuestos. El mundo, tal y como es visto por el ojo humano, se nutre de las rotaciones, colisiones y agregaciones de esos átomos, que desde una perspectiva individual sólo poseen forma, tamaño y peso.
En biología, Epicuro anticipó la doctrina moderna de la selección natural. Afirmó que las fuerzas naturales dan origen a organismos de diferentes clases y que sólo las clases capaces de superarse a sí mismas y reproducirse han sobrevivido.
La psicología epicúrea es materialista en alto grado. Mantiene que las sensaciones son provocadas por un continuo flujo de imágenes o 'ídolos' abandonadas por los cuerpos e impresionadas en los sentidos. Considera que todas las sensaciones son fiables de una forma absoluta, el error surge cuando la sensación está interpretada de modo impropio. Cree que el alma está compuesta de pequeñas partículas distribuidas por todo el cuerpo. Epicuro enseñó que la disolución del cuerpo en la muerte conduce a la disolución del alma, que no puede existir fuera del cuerpo; y por ello no hay vida futura posible. Dado que la muerte significa la extinción total, no tiene sentido ni para los vivos ni para los muertos, porque "cuando somos, la muerte no es, y cuando estamos muertos, no somos".
Las virtudes cardinales del sistema de ética epicúreo son la justicia, la honestidad y la prudencia, o el equilibrio entre el placer y el sufrimiento. Epicuro prefería la amistad al amor, por ser aquella menos intranquilizadora que éste. Su hedonismo personal mostró que sólo a través del dominio de sí mismo, la moderación y el desapego puede uno alcanzar el tipo de tranquilidad que constituye la felicidad verdadera. A pesar de su materialismo, Epicuro creía en la libertad de la voluntad. Sugirió que incluso los átomos son libres y se mueven de cuando en cuando con total espontaneidad; su idea se asemeja al principio de incertidumbre de la mecánica cuántica.
Epicuro no negó la existencia de dioses, pero mantuvo con fuerza que como "seres felices e imperecederos" podían no tener nada que ver con los asuntos humanos, aunque gozaran contemplando la vida de los buenos mortales. La verdadera religión descansa en una contemplación similar por parte de los humanos de las vidas ideales de los dioses elevados e invisibles.
Las enseñanzas de Epicuro fueron establecidas con tanta firmeza y veneradas de tal modo por sus seguidores, que sus doctrinas, a diferencia de las del estoicismo, su principal rival filosófico, permanecieron intactas como una tradición viva. Sin embargo, el epicureísmo cayó en descrédito en gran parte debido a la confusión, que aún persiste, entre sus principios y los del hedonismo sensual proclamado con anterioridad por los cirenaicos. A pesar de todo, la filosofía epicúrea tuvo muchos discípulos distinguidos: entre los griegos el gramático Apolodoro y entre los romanos el poeta Horacio, el estadista Plinio el Joven y sobre todo el poeta Lucrecio. El poema De rerum natura (De la naturaleza de las cosas) de Lucrecio es la principal fuente de conocimiento del epicureísmo. Desapareció como escuela a principios del siglo IV d.C. Fue reactivada en el siglo XVII por el filósofo francés Pierre Gassendi. Desde entonces, el epicureísmo ha atraído a numerosos seguidores y se considera una de las escuelas de filosofía y ética más influyentes de todos los tiempos.
Estoicismo
Escuela de filosofía occidental, fundada en la antigua
Grecia,
opuesta al epicureísmo en su modo de considerar la vida y
el deber. La filosofía estoica se desarrolló a
partir de la de los cínicos, cuyo fundador griego,
Antístenes, fue discípulo de Sócrates.
La escuela estoica se creó en Atenas hacia el
300 a.C. por Zenón de Citio. Zenón, cuya
filosofía proviene en gran parte de Crates de Tebas,
abrió su escuela en una columnata conocida como la Stoa
Pecile (pórtico pintado). Entre sus discípulos
figuraba Cleantes de Aso (ciudad de la Tróade, área
circundante a la antigua Troya), del que se conserva su Himno a
Zeus, en el que expone la unidad, omnipotencia y gobierno moral de
la suprema deidad. Cleantes fue seguido por Crisipo de Soli en
Cilicia. Estas tres personalidades representan el primer periodo
(300-200 a. C.) de la filosofía estoica.
El segundo periodo (200-50 a.C.) abarca la difusión generalizada de esta filosofía y su expansión en el mundo romano. A Crisipo le sucedieron Zenón de Tarso y Diógenes de Babilonia; les siguieron Antípatro de Tarso y uno de sus alumnos, Panecio de Rodas. Panecio introdujo el estoicismo en Roma y entre sus discípulos estaba Posidonio de Apamea (localidad de Siria), quien a su vez fue maestro del orador Marco Tulio Cicerón.
El tercer periodo del estoicismo tuvo su centro en
Roma. En este
periodo, entre los estoicos sobresalen Catón de
Útica y, durante el periodo del Imperio romano,
los tres filósofos estoicos cuyos escritos se conservan
son Lucio Anneo Séneca, Epicteto y el emperador Marco
Aurelio Antonino.
El estoicismo fue la filosofía más influyente en el
Imperio romano
durante el periodo anterior al ascenso del cristianismo.
Los estoicos, como los epicúreos, ponían el
énfasis en la ética considerada como el principal
ámbito de conocimiento, pero también desarrollaron
teorías
de lógica y física para respaldar su doctrinas
éticas. Su contribución más importante a la
lógica consistió en acuñar el silogismo
hipotético como un método de
análisis. Sostenían que toda realidad es material,
pero que la materia misma, que es pasiva, se distingue del
principio activo o animado, logos, que concebían tanto
como la razón divina y también como un tipo sutil
de entidad material, un soplo o fuego que todo lo impregna, tal
como el filósofo griego Heráclito había
supuesto sería el principio cósmico. De acuerdo con
los estoicos el alma humana es una manifestación del
logos. Mantenían que vivir de acuerdo con la naturaleza o
la razón es vivir conforme al orden divino del universo. La
importancia de esta visión se aprecia en la parte que el
estoicismo desempeñó en el desarrollo de una
teoría de ley natural, que
influyó poderosamente en la jurisprudencia
romana.
La base de la ética estoica es el principio, proclamado antes por los cínicos, de que el bien no está en los objetos externos, sino en la condición del alma en sí misma, en la sabiduría y dominio mediante los que una persona se libera de las pasiones y deseos que perturban la vida corriente. Las cuatro virtudes cardinales de la filosofía estoica son la sabiduría, el valor, la justicia y la templanza, una clasificación derivada de las enseñanzas de Platón.
Un rasgo distintivo del estoicismo es su vocación cosmopolita. Todas las personas son manifestaciones de un espíritu universal y deben, según los estoicos, vivir en amor fraternal y ayudarse de buena gana unos a otros. Mantenían que diferencias externas, como la clase y la riqueza, no tienen ninguna importancia en las relaciones sociales. Así, antes del cristianismo, los estoicos reconocían y preconizaban la fraternidad de la humanidad y la igualdad natural de todos los seres humanos.
Ética Cristiana
Los modelos
éticos de la edad clásica fueron aplicados a las
clases dominantes, en especial en Grecia. Las
mismas normas no se
extendieron a los no griegos, que eran llamados barbaroi
(bárbaros), un término que adquirió
connotaciones peyorativas. En cuanto a los esclavos, la actitud hacia
los mismos puede resumirse en la calificación de `herramientas
vivas' que le aplicó Aristóteles. En parte debido a
estas razones, y una vez que decayeron las religiones paganas, las
filosofías contemporáneas no consiguieron
ningún refrendo popular y gran parte del atractivo del
cristianismo se explica por la extensión de la
ciudadanía moral a todos, incluso a los
esclavos.
El advenimiento del cristianismo marcó una revolución en la ética, al introducir una concepción religiosa de lo bueno en el pensamiento occidental. Según la idea cristiana una persona es dependiente por entero de Dios y no puede alcanzar la bondad por medio de la voluntad o de la inteligencia, sino tan sólo con la ayuda de la gracia de Dios. La primera idea ética cristiana descansa en la regla de oro: "Lo que quieras que los hombres te hagan a ti, áselo a ellos" (MT. 7,12); en el mandato de amar al prójimo como a uno mismo (Lev. 19,18) e incluso a los enemigos (Mt. 5,44), y en las palabras de Jesús: "Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios" (Mt. 22,21). Jesús creía que el principal significado de la ley judía descansa en el mandamiento "amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu fuerza y con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo" (Lc. 10,27).
El cristianismo primigenio realzó como virtudes el ascetismo, el martirio, la fe, la misericordia, el perdón, el amor no erótico, que los filósofos clásicos de Grecia y Roma apenas habían considerado importantes.
San Agustín
Se hizo necesario aclarar esta doctrina cuando surgió la
duda de que había interpretaciones erróneas de las
normas
transmitidas en el mensaje de Cristo. Las desviaciones más
importantes o herejías tenían que ver con Cristo
como ser humano. Algunos teólogos buscaban proteger su
santidad, negando que fuera un individuo como cualquier otro,
mientras que había quienes buscaban proteger la fe
monoteísta, haciendo de Cristo una figura divina de rango
inferior a Dios, el Padre.
En respuesta a estas dos tendencias, en los credos comenzó, en época muy temprana, un proceso para especificar la condición divina de Cristo, en relación con la divinidad del Padre. Las formulaciones definitivas de estas relaciones se establecieron durante los siglos IV y V, en una serie de concilios oficiales de la Iglesia; dos de los más destacados fueron el de Nicea en el 325, y el de Calcedonia en el 451, en los que se acuñaron las doctrinas de la doble naturaleza de Cristo, forma aún aceptada por muchos cristianos (véase Concilio de Calcedonia; Credo de y su Nicea). Hasta que se expusieron estos principios, el cristianismo tuvo que refinar su pensamiento lenguaje, proceso en el que se fue creando una teología filosófica, tanto en latín como en griego. Durante más de mil años, éste fue el sistema intelectual con más influencia en Europa. El principal artífice de la teología en Occidente fue san Agustín de Hipona, cuya producción de textos literarios, dentro de los que se incluyen los textos clásicos Confesiones y La ciudad de Dios, hizo más que cualquier otro grupo de escritos, exceptuando los autores de la Biblia, para darle forma a este sistema.
Santo Tomas De Aquino
A veces llamado doctor angélico y el
príncipe de los escolásticos, filósofo y
teólogo italiano, cuyas obras lo han convertido en
la figura más importante de la filosofía
escolástica y uno de los teólogos sobresalientes
del catolicismo.
Nació en una familia noble en Roccasecca (cerca de Aquino, en Italia) y estudió en el monasterio benedictino de monte Cassino y en la Universidad de Nápoles. Ingresó en la orden de los dominicos todavía sin graduarse en 1243, el año de la muerte de su padre. Su madre, que se oponía a la entrada de Tomás en una orden mendicante, le confinó en el castillo familiar durante más de un año en un vano intento de hacerle abandonar el camino que había elegido. Le liberó en 1245, y entonces Tomás viajó a París para completar su formación. Estudió con el filósofo escolástico alemán Alberto Magno, siguiéndole a Colonia en 1248. Porque Tomás era de poderosa constitución física y taciturno, sus compañeros novicios le llamaban buey mudo, pero Alberto Magno había predicho que "este buey un día llenará el mundo con sus bramidos".
Primeros años
Tomás de Aquino fue ordenado sacerdote en 1250, y
empezó a impartir clases en la Universidad de París
en 1252. Sus primeros escritos, en particular sumarios y
explicaciones de sus clases, aparecieron dos años
más tarde. Su primera obra importante fue Scripta super
libros
Sententiarum (c. 1256), que consiste en comentarios sobre una
obra influyente relacionada con los sacramentos de la Iglesia,
conocida como el Sententiarum libri quatuor, del teólogo
italiano Pedro Lombardo.
En 1256 a Tomás de Aquino se le concedió un doctorado en teología y fue nombrado profesor de filosofía en la Universidad de París. El papa Alejandro IV, que ocupó la silla pontificia desde 1254 hasta 1261, le llamó a Roma en 1259, donde sirvió como consejero y profesor en la curia papal. Regresó a París en 1268, y en seguida llegó a implicarse en una controversia con el filósofo francés Siger de Brabant y otros seguidores del filósofo islámico Averroes.
Estudio de Aristóteles y los
averroístas
Para comprender la crucial importancia de esta polémica en
la evolución del pensamiento de Occidente, es
necesario considerar el contexto en que se produjo. Antes de
Tomás de Aquino, el pensamiento occidental había
estado dominado por la filosofía de san
Agustín, el gran Padre y Doctor de la Iglesia
occidental durante los siglos IV y V, quien consideraba que en la
búsqueda de la verdad se debía confiar en la
experiencia de los sentidos. A
principios del siglo XIII las principales obras de
Aristóteles estuvieron disponibles en una
traducción latina de la escuela de traductores de Toledo,
acompañadas por los comentarios de Averroes y otros
eruditos islámicos. El vigor, la claridad y la autoridad de
las enseñanzas de Aristóteles devolvieron la
confianza en el conocimiento empírico, lo que
originó la formación de una escuela de
filósofos conocidos como averroístas. Bajo el
liderazgo de
Siger de Brabant, los averroístas afirmaban que la
filosofía era independiente de la
revelación.
Esta postura amenazaba la integridad y supremacía de la doctrina católica, apostólica romana y llenó de preocupación a los pensadores ortodoxos. Ignorar a Aristóteles, tal como lo hacían los averroístas, era imposible, y condenar sus enseñanzas era inútil. Tenía que ser tenido en cuenta. San Alberto Magno y otros eruditos habían intentado hacer frente a los averroístas, pero con poco éxito. Santo Tomás triunfó con brillantez.
Reconciliando el énfasis agustino sobre el principio humano espiritual con la afirmación averroísta de la autonomía del conocimiento derivado de los sentidos, Tomás de Aquino insistía que las verdades de la fe y las propias de la experiencia sensible, así como las presentadas por Aristóteles, son compatibles y complementarias. Algunas verdades, como el misterio de la encarnación, pueden ser conocidas sólo a través de la revelación, y otras, como la composición de las cosas materiales, sólo a través de la experiencia; aun otras, como la existencia de Dios, son conocidas a través de ambas por igual. Así, la fe guía al hombre hacia su fin último, Dios; supera a la razón, pero no la anula. Todo conocimiento, mantenía, tiene su origen en la sensación, pero los datos sensibles pueden hacerse inteligibles sólo por la acción del intelecto, que eleva el pensamiento hacia la aprehensión de tales realidades inmateriales como el alma humana, los ángeles y Dios. Para lograr la comprensión de las verdades más elevadas, aquellas con las que está relacionada la religión, es necesaria la ayuda de la revelación. El realismo moderado de santo Tomás afirmó los grandes conceptos de su sistema en el pensamiento, en oposición al realismo extremo, el cual los proponía como independientes del pensamiento humano. No obstante, admitía una base para los universales en las cosas existentes en oposición al nominalismo y conceptualismo. En su filosofía de la política, a pesar de reconocer el valor positivo de la sociedad humana, se propone justificar la perfecta racionalidad de la subordinación del Estado a la Iglesia.
Últimos años
Santo Tomás primero sugirió su opinión
madurada en De unitate intellectus contra averroistas (1270).
Esta obra volvió la tendencia contra sus oponentes,
quienes fueron censurados por la Iglesia.
Santo Tomás dejó París en 1272 y se fue a
Nápoles, donde organizó una nueva escuela dominica.
En marzo de 1274, mientras viajaba para asistir al Concilio de
Lyon, al que había sido enviado por el papa Gregorio X,
cayó enfermo. Murió el 7 de marzo en el monasterio
cisterciense de Fossanova.
Santo Tomás fue canonizado por el papa Juan XXII en 1323 y proclamado Doctor de la Iglesia por el papa Pío V en 1567. Su fiesta se celebra el 28 de enero.
Valoración
Con más fortuna que ningún otro teólogo o filósofo, santo Tomás organizó el conocimiento de su tiempo y lo puso al servicio de su fe. En su esfuerzo para reconciliar fe con intelecto, creó una síntesis filosófica de las obras y enseñanzas de Aristóteles y otros sabios clásicos: de san Agustín y otros Padres de la Iglesia, de Averroes, Avicena, y otros eruditos islámicos, de pensadores judíos como Maimónides y Solomon ben Yehuda ibn Gabirol, y de sus predecesores en la tradición escolástica. Esta síntesis la llevó en la línea de la Biblia y la doctrina católica.
El éxito de santo Tomás fue inmenso; su
obra marca una de las
escasas grandes culminaciones en la historia de la
filosofía. Después de él, los
filósofos occidentales sólo podían elegir
entre seguirle con humildad o inclinarse hacia alguna otra
dirección diferente. En los siglos
posteriores a su muerte, la tendencia dominante y constante entre
los pensadores católicos fue adoptar la segunda
alternativa. El interés en
la filosofía tomista empezó a restablecerse, sin
embargo, hacia el final del siglo XIX. En la encíclica
Aeterni Patris (Del Padre eterno, 1879), el papa León XIII
recomendaba que la filosofía de santo Tomás fuera
la base de la enseñanza en todas las escuelas
católicas. El papa Pío XII, en la encíclica
Humani generis (1950), afirmaba que la filosofía tomista
es la guía más segura para la doctrina
católica y desaprobaba toda desviación de ella. El
tomismo permanece como una escuela importante en el pensamiento
contemporáneo. Entre los pensadores, católicos y no
católicos, que han trabajado dentro del marco tomista, han
estado los filósofos franceses Jacques Maritain y
Étienne Gilson.
Santo Tomás fue un autor prolífico en extremo, con
cerca de 800 obras atribuidas. Las dos más importantes son
Summa contra Gentiles (1261-1264), un estudio razonado con la
intención de persuadir a los intelectuales musulmanes de
la verdad del cristianismo y la Summa theologica (1265-1273), en
tres partes (sobre Dios, la vida moral del hombre y Cristo), de
la que la última está inacabada.
Ética moderna
Formalismo Katiano
La piedra angular de la filosofía de Kant, a veces
llamada filosofía crítica, está recogida en
su Crítica de la razón pura (1781), en la que
examinó las bases del conocimiento humano y creó
una epistemología individual. Al igual que los
primeros filósofos, Kant diferenciaba
los modos de pensar en proposiciones analíticas y
sintéticas. Una proposición analítica es
aquella en la que el predicado está contenido en el
sujeto, como en la afirmación `las casas negras son
casas'. La verdad de este tipo de proposiciones es evidente,
porque afirmar lo contrario supondría plantear una
proposición contradictoria. Tales proposiciones son
llamadas analíticas porque la verdad se descubre por el
análisis del concepto en
sí mismo. Las proposiciones sintéticas, en cambio,
son aquellas a las que no se puede llegar por análisis
puro, como en la expresión `la casa es negra'. Todas las
proposiciones comunes que resultan de la experiencia del mundo
son sintéticas.
Las proposiciones, según Kant, pueden ser divididas también en otros dos tipos: empírica, o a posteriori, y a priori. Las proposiciones empíricas dependen tan sólo de la percepción, pero las proposiciones a priori tienen una validez esencial y no se basan en tal percepción. La diferencia entre estos dos tipos de proposiciones puede ser ilustrada por la empírica `la casa es negra' y la a priori `dos más dos son cuatro'. La tesis de Kant en la Crítica consiste en que resulta posible formular juicios sintéticos a priori. Esta posición filosófica es conocida como transcendentalismo. Al explicar cómo es posible este tipo de juicios, Kant consideraba los objetos del mundo material como incognoscibles en esencia; desde el punto de vista de la razón, sirven tan sólo como materia pura a partir de la cual se nutren las sensaciones. Los objetos, en sí mismos, no tienen existencia, y el espacio y el tiempo pertenecen a la realidad sólo como parte de la mente, como intuiciones con las que las percepciones son medidas y valoradas.
Además de estas intuiciones, Kant afirmó que un número de conceptos a priori, llamados categorías, también existen. Dividió las categorías en cuatro grupos: los relativos a la cantidad, que son unidad, pluralidad y totalidad; los relacionados con la cualidad, que son realidad, negación y limitación; los que conciernen a la relación, que son sustancia-y-accidente, causa-y-efecto y reciprocidad; y los que tienen que ver con la modalidad, que son posibilidad, existencia y necesidad. Las intuiciones y las categorías se pueden emplear para hacer juicios sobre experiencias y percepciones, pero, según Kant, no pueden emplearse para que se apliquen sobre ideas abstractas o conceptos cruciales como libertad y existencia sin que lleven a inconsecuencias en la forma de binomios de proposiciones contradictorias, o antinomias, en las que ambos elementos de cada par pueden ser probados como verdad.
En la Metafísica de la ética (1797) Kant describe su sistema ético, basado en la idea de que la razón es la autoridad última de la moral. Afirmaba en sus páginas que los actos de cualquier clase han de ser emprendidos desde un sentido del deber que dictase la razón, y que ningún acto realizado por conveniencia o sólo por obediencia a la ley o costumbre puede considerarse como moral. Kant describió dos tipos de órdenes dadas por la razón: el imperativo hipotético que dispone un curso dado de acción para lograr un fin específico; y el imperativo categórico que dicta una trayectoria de actuación que debe ser seguida por su exactitud y necesidad. El imperativo categórico es la base de la moral y fue resumido por Kant en estas palabras claves: "Obra como si la máxima de tu acción pudiera ser erigida, por tu voluntad, en ley universal de la naturaleza".
Las ideas éticas de Kant son el resultado lógico de su creencia en la libertad fundamental del individuo, como manifestó en su Crítica de la razón práctica (1788). No consideraba esta libertad como la libertad no sometida a las leyes, como en la anarquía, sino más bien como la libertad del gobierno de sí mismo, la libertad para obedecer en conciencia las leyes del Universo como se revelan por la razón. Creía que el bienestar de cada individuo sería considerado, en sentido estricto, como un fin en sí mismo y que el mundo progresaba hacia una sociedad ideal donde la razón "obligaría a todo legislador a crear sus leyes de tal manera que pudieran haber nacido de la voluntad única de un pueblo entero, y a considerar todo sujeto, en la medida en que desea ser un ciudadano, partiendo del principio de si ha estado de acuerdo con esta voluntad". En su tratado La paz perpetua (1795) Kant aboga por el establecimiento de una federación mundial de estados republicanos.
Kant ha tenido mayor influencia que ningún otro filósofo de la era moderna. La filosofía kantiana, y en especial como la desarrolló el filósofo alemán Georg Wilhelm Friedrich Hegel, estableció los cimientos sobre los que se edificó la estructura básica del pensamiento de Karl Marx. El método dialéctico, utilizado tanto por Hegel como por Karl Marx, fue un desarrollo del método de razonamiento articulado por antinomias que Kant aplicó. El filósofo alemán Johann Fichte, alumno de Kant, rechazó la división del mundo de su maestro en partes objetivas y subjetivas y elaboró una filosofía idealista que también influyó de una forma notable en los socialistas del siglo XIX. Uno de los sucesores de Kant en la Universidad de Königsberg, Johann Friedrich Herbart, incorporó algunas de las ideas kantianas a sus sistemas de pedagogía.
Ética Contemporánea
Etica existencialista
Miguel Unamuno
Su filosofía, que no era sistemática, sino
más bien una negación de cualquier sistema y una
afirmación de "fe en la fe misma", impregna toda su
producción. Formado intelectualmente en el
racionalismo y
en el positivismo,
durante su juventud
simpatizó con el socialismo,
escribiendo varios artículos para el
periódico El Socialista, donde mostraba su
preocupación por la situación de España,
siendo en un primer momento favorable a su europeización,
aunque posteriormente adoptaría una postura más
nacionalista.
Esta preocupación por España (que reflejó en su frase "¡Me duele España!") se manifiesta en sus ensayos recogidos en sus libros En torno al casticismo (1895), Vida de Don Quijote y Sancho (1905), donde hace del libro cervantino la expresión máxima de la escuela española y permanente modelo de idealismo, y Por tierras de Portugal y España (1911). También son frecuentes los poemas dedicados a exaltar las tierras de Castilla, considerada la médula de España.
Más tarde, la influencia de filósofos como Arthur Schopenhauer, Adolf von Harnack o Sören Aabye Kierkegaard, entre otros, y una crisis personal (cuando contaba 33 años) contribuyeron a que rechazara el racionalismo, al que contrapuso la necesidad de una creencia voluntarista de Dios y la consideración del carácter existencial de los hechos. Sus meditaciones (desde una óptica vitalista que anticipa el existencialismo) sobre el sentido de la vida humana, en el que juegan un papel fundamental la idea de la inmortalidad (que daría sentido a la existencia humana) y de un dios (que debe ser el sostén del hombre), son un enfrentamiento entre su razón, que le lleva al escepticismo, y su corazón, que necesita desesperadamente de Dios. Aunque sus dos grandes obras sobre estos temas son Del sentimiento trágico de la vida (1913) y La agonía del cristianismo (1925), toda su producción literaria está impregnada de esas preocupaciones.
Sören Kierkegaard
Kierkegaard nació en Copenhague el 15 de mayo de 1813. Su
padre era un rico comerciante y un estricto luterano, cuya
tenebrosa piedad, dominada por un sentimiento de culpa, y
fantasías morbosas influyeron y obsesionaron a
Kierkegaard. Sören Kierkegaard estudió
teología y filosofía en la Universidad de
Copenhague, donde conoció la filosofía hegeliana,
contra la que reaccionó con apasionamiento. En la
universidad abandonó el protestantismo luterano y durante
un tiempo llevó una extravagante vida social y se
convirtió en una figura en los teatros y cafés de
Copenhague. Tras la muerte de su padre en 1838, sin embargo,
decidió reemprender sus estudios teológicos. En
1840 se comprometió con Regine Olson, de 17 años,
pero muy pronto se dio cuenta de su incapacidad para aceptar ese
vínculo a causa de su naturaleza melancólica y de
su vocación filosófica. Rompió el compromiso
matrimonial en 1841, pero este hecho fue muy significativo para
él y aludió al mismo repetidas veces en sus libros.
En esa época se dio cuenta de que no quería ser un
pastor luterano. La herencia recibida
de su padre le permitió dedicarse por completo al
pensamiento filosófico y durante los 14 años que
vivió tras este episodio escribió más de 20
obras.
Aproximación filosófica
El trabajo de
Kierkegaard es poco sistemático de un modo intencionado y
reúne ensayos,
aforismos, parábolas, cartas ficticias, diarios y otras
modalidades literarias. Muchos de sus ensayos fueron, al
principio, publicados bajo seudónimos. Aplicó el
término existencial a su filosofía porque
consideraba a ésta como la expresión de la vida
individual examinada con intensidad y no como la construcción de un sistema
monolítico a la manera del filósofo alemán
del siglo XIX Georg Wilhelm Friedrich Hegel, cuyo trabajo
criticó en Notas concluyentes no científicas
(1846). Hegel afirmó haber conseguido un absoluto
entendimiento racional de la vida humana y de la historia, Kierkegaard, por
el contrario, resaltó la ambigüedad y la
paradójica naturaleza de la situación de los
hombre. Afirmaba que los problemas
fundamentales de la existencia desafían una
explicación racional y objetiva; la mayor verdad es
subjetiva.
La elección de la vida
Kierkegaard mantenía que la filosofía
sistemática no sólo impone una falsa perspectiva de
la existencia humana, sino que también, al explicar la
vida en términos de necesidad lógica, se convierte
en una manera de evitar la elección y la responsabilidad. Creía que los individuos
crean su propia naturaleza a través de su elección,
que ha de hacerse sin el peso de normas universales y objetivas.
La validez de la elección se puede determinar tan
sólo de una forma subjetiva.
En su primer gran trabajo O lo uno o lo otro (2 vols., 1843), Kierkegaard describió dos esferas o ámbitos de existencia entre las que podía escoger el individuo: la estética y la ética. La vía estética de la vida es un hedonismo refinado, que consiste en una búsqueda del placer y el cultivo de la apariencia y las formalidades. El individuo que ha seguido la vía estética busca la variedad y la novedad en un esfuerzo por evitar el aburrimiento pero al fin tiene que enfrentarse a éste y a la desesperación. El camino de la vida ética implica un intenso y apasionado compromiso con el deber y con obligaciones sociales y religiosas incondicionales. En sus últimos trabajos, como Estudios en el camino de la vida (1845), Kierkegaard percibe en este sometimiento al deber una pérdida de responsabilidad individual y propone un tercer nivel, el religioso, en el que uno se somete a la voluntad de Dios, pero, al hacerlo, encuentra la auténtica libertad. En Temor y temblor (1846) Kierkegaard se centra en el mandamiento de Dios según el cual Abraham ha de sacrificar la vida de su hijo Isaac (Gén. 22:1-19), un acto que viola las convicciones éticas de Abraham. Éste da muestra de su fe al someterse al mandato de Dios, incluso aunque no lo pueda comprender. Esta `suspensión de la ética', como lo llamaba Kierkegaard, permite a Abraham alcanzar un auténtico compromiso con Dios. Para evitar la desesperación última, el individuo tiene que dar un `salto de fe' similar en una vida religiosa, que es en sí misma paradójica, misteriosa y se halla plagada de riesgos. Uno está llamado a ello por el sentimiento de la angustia (El concepto de la angustia, 1844) que, en última instancia, es un temor a la nada.
Últimas obras
Hacia el final de su vida, Kierkegaard se vio sumido en el
núcleo de agitadas controversias, sobre todo con la
Iglesia luterana danesa, a la que consideraba mundana y corrupta.
Sus últimos trabajos, como La enfermedad mortal (1849),
reflejan una idea cada vez más pesimista del cristianismo
que enfatiza el sufrimiento como esencia de la verdadera fe.
También redobló sus ataques, dirigidos contra la
moderna sociedad europea, que denunció en La era actual
(1846) por su falta de pasión y sus valores
cuantitativos. La tensión producida por sus numerosos
escritos y las controversias en que participó, minaron
poco a poco su salud; en octubre de 1855 se
desmayó en la calle y murió el 11 de noviembre de
1855 en Copenhague.
Influencia
La influencia de Kierkegaard se circunscribió al principio
a Escandinavia y a la Europa de habla
alemana, donde su trabajo tuvo un fuerte impacto en la
teología protestante y en escritores como el narrador
checo Franz Kafka.
Cuando, a principios del siglo XX, el existencialismo surgió como un movimiento
generalizado en Europa, las obras de Kierkegaard fueron
traducidas con profusión y se le reconoció como a
una de las figuras clave de la cultura
moderna.
Gabriel Marcel
filósofo católico, dramaturgo y crítico
francés que mantenía que los individuos tan
sólo pueden ser comprendidos en las situaciones
específicas en que se ven implicados y comprometidos. Esta
afirmación constituye el eje de su pensamiento, calificado
como existencialismo cristiano. Nacido el 7 de diciembre de 1889
en París, Marcel perdió a su madre a una edad muy
temprana lo que le dejó un profundo sentimiento de
pérdida. Fue educado en un ambiente de
cariño, aunque sofocante, por su abuela y tía,
convirtiéndose esta última en su madrastra.
En su primer libro, Diario metafísico, Marcel abogaba por
una filosofía de lo concreto que
reconociera que la encarnación del sujeto en un cuerpo y
la situación histórica del individuo condicionan en
esencia lo que se es en realidad. Marcel distinguió la
reflexión primaria, que tiene que ver con los objetos y
las abstracciones y alcanza su forma más elevada en
la ciencia y
la tecnología, de su propio método, la
reflexión secundaria que se ocupa de aquellos aspectos de
la existencia humana, como el cuerpo y la situación de
cada persona, en los que se participa de forma tan completa que
el individuo no puede abstraerse de los mismos. La
reflexión secundaria contempla los misterios y proporciona
una especie de verdad (filosófica, moral y religiosa) que
no puede ser verificada mediante procedimientos
científicos, pero que es confirmada en tanto ilumina la
vida de cada uno. Marcel, al contrario que otros seguidores del
existencialismo, hizo hincapié en la participación
en una comunidad en vez
de denunciar el ontológico aislamiento humano. No
sólo expresó estas ideas en sus libros, sino
también en sus obras de teatro, que
presentaban situaciones complejas donde las personas se
veían atrapadas y conducidas hacia la soledad y la
desesperación, o bien establecían una
relación satisfactoria con las demás personas y con
Dios. Defensor de los sublevados durante la Guerra Civil
española, Albert Camus polemizó con él en
varias cartas públicas donde denunció las
contradicciones éticas de su reflexión
filosófica humanista. Entre sus obras destacan Diario
metafísico (1923), Ser y tener (1933), Del rechazo a la
invocación (1940) y Homo viator (1944).
Jean Paul Sartre
En su primera obra filosófica, El ser y la nada (1943),
Sartre
concebía a los humanos como seres que crean su propio
mundo al rebelarse contra la autoridad y aceptar la
responsabilidad personal de sus acciones, sin
el respaldo ni el auxilio de la sociedad, la moral tradicional o
la fe religiosa. Al distinguir entre la existencia humana y el
mundo no humano, mantenía que la existencia de los hombres
se caracteriza por la nada, es decir, por la capacidad para negar
y rebelarse. Su teoría del psicoanálisis existencial afirmaba la
ineludible responsabilidad de todos los individuos al adoptar sus
propias decisiones y hacía del reconocimiento de una
absoluta libertad de elección la condición
necesaria de la auténtica existencia humana. Las obras de
teatro y novelas de Sartre
expresan su creencia de que la libertad y la aceptación de
la responsabilidad personal son los valores
principales de la vida y que los individuos deben confiar en sus
poderes creativos más que en la autoridad social o
religiosa.
Anarquismo, doctrina política que se opone a cualquier clase de jerarquía, tanto si se ha consolidado por la tradición o el consenso como si se ha impuesto de forma coactiva. Los anarquistas creen que el mayor logro de la humanidad es la libertad del individuo para poder expresarse y actuar sin que se lo impida ninguna forma de poder, sea terrena o sobrenatural, por lo que es básico abatir todo tipo de gobierno, luchar contra toda religión o secta organizada, en cuanto que éstas representan el desprecio por la autonomía de los hombres y la esclavitud económica. Combatir al Estado como entidad que reprime la auténtica libertad económica y personal de todos los ciudadanos se convierte en una necesidad inmediata y la desaparición del Estado se considera un objetivo revolucionario a corto plazo. La doctrina anarquista impone para su acción una sola limitación: la prohibición de causar perjuicio a otros seres humanos, y de esta limitación nace otro presupuesto ideológico básico: si cualquier humano intenta hacer daño a otros, todos los individuos bienintencionados tienen derecho a organizarse contra él.
Pierre Joseph Proudhon, escritor francés del siglo XIX, ha sido considerado desde una perspectiva histórica el padre del sistema denominado anarquismo filosófico. Según Proudhon y sus partidarios, el anarquismo excluiría la autoridad como criterio rector de la sociedad, estableciendo el individualismo en su grado máximo. Los anarquistas filosóficos, sin embargo, repudian los métodos violentos y esperaban que la sociedad evolucionara hacia una organización anárquica. Los anarquistas que rechazan las teorías de Proudhon mantienen que el desarrollo humano progresa mediante la cooperación social, y que ésta no puede ser nunca voluntaria por entero.
Otra escuela del anarquismo, basada en la acción
organizada e incluso en actos de terrorismo
para conseguir sus propósitos, se escindió del
movimiento socialista y apareció hacia finales del siglo
XIX.
La tendencia anarquista que propugnaba la acción directa
fue la más conocida. Por otro lado, las ideas
colectivistas de Bakunin fraguaron el desarrollo del
anarcosindicalismo, en especial en Italia. Las actividades de
dirigentes como Enrico Malatesta o Giuseppe Fanelli, permitieron
la formación de sindicatos, en
especial en las ciudades más industrializadas, y la
difusión de sus ideas en América
o en España.
En el primero de los casos, la llegada de inmigrantes de origen
italiano estimuló la formación de organizaciones
anarcosindicalistas reprimidas con gran dureza en Estados Unidos,
donde fueron ejecutados anarquistas de origen italiano (como
Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti) de forma arbitraria, ante las
protestas internacionales.
En Latinoamérica emigrantes anarquistas de origen italiano y español contribuyeron a la formación de centrales sindicales como la Federación Obrera Regional Argentina (FORA) fundada en 1901. En México la labor de Ricardo Flores Majón y de sus hermanos Jesús y Enrique contribuyó a la expansión de las ideas anarcosindicalistas que coincidieron en algunos puntos con el movimiento revolucionario campesino de Emiliano Zapata.
El anarquismo en el siglo XX
Es probable que el anarquismo no hubiera pasado de ser una simple
especulación teórica de no haber existido una serie
de activistas que lo impulsaran creando organizaciones
vinculadas al movimiento obrero con la pretensión de
destruir la sociedad capitalista y el Estado, y
cuya fuerza se manifestó desde la segunda mitad del siglo
XIX.
Durante el periodo de la Asociación Internacional de
Trabajadores (AIT) o I Internacional las posturas anarquistas
estuvieron representadas por los seguidores del revolucionario
ruso Mijaíl Bakunin. Sin embargo, sus posturas chocaron
con las expuestas por los socialistas seguidores de Karl Marx y, tras
sucesivas derrotas en varios congresos, en el V Congreso de la
AIT celebrado en La Haya en 1872 los anarquistas fueron
expulsados de la Internacional. Desde entonces el socialismo y el
anarquismo han divergido de un modo frontal, aunque ambas
ideologías partan de su radical negación del
capitalismo.
Los anarquistas filosóficos continúan en desacuerdo
con los socialistas por la importancia que le conceden a la
libertad del individuo por encima de cualquier limitación,
sobre todo, por parte del Estado.
Esta situación y la muerte de Bakunin en 1876 provocaron una dispersión de los grupos anarquistas y una radicalización de sus posturas, que pasaron a defender la "propaganda por la acción", también llamada "propaganda por el hecho". Ello provocó una oleada de atentados terroristas de carácter individual que pretendían movilizar una sociedad aletargada. Magnicidios como los de Humberto I, rey de Italia, William McKinley, presidente de Estados Unidos, Jorge I, rey de Grecia y del presidente de Francia Marie François Sadi Carnot, así como otros atentados indiscriminados como en el teatro del Liceo de Barcelona (1893) o en la calle Cambios Nuevos de la misma ciudad, cuando una bomba lanzada en plena procesión del Corpus ocasionó seis muertos en 1896 —todos cometidos por anarquistas— fueron expresión de esta orientación estratégica y generaron entre la opinión pública la identificación entre anarquismo y terrorismo.
España fue uno de los países donde esos magnicidios fueron más relevantes. Tres presidentes de Gobierno fueron asesinados: Antonio Cánovas del Castillo en 1897 por el italiano Michele Angiolillo; José Canalejas, en 1912, por Manuel Pardiñas y Eduardo Dato que en 1921 fue asesinado por tres anarcosindicalistas. El propio rey Alfonso XIII sufrió varios atentados; el más importante se produjo el día de su boda con Victoria Eugenia de Battenberg, en mayo de 1906, cuando una bomba lanzada por Mateo Morral, en plena calle Mayor de Madrid no alcanzó su objetivo, pero provocó varios muertos entre el público asistente (un monolito recuerda en la actualidad dicho atentado). En 1923 Buenaventura Durruti y Francisco Ascaso dieron muerte al cardenal Soldevila, arzobispo de Zaragoza, y al parecer un año después trataron de matar en París a Alfonso XIII.
Desde una perspectiva histórica España fue el otro punto donde el anarquismo —en sus distintas vertientes— arraigó con más fuerza e intensidad. La llegada en 1868 del italiano Fanelli permitió la creación en Madrid de un núcleo provincial de la AIT. En 1870 quedó constituida inicialmente la Federación Regional Española (FRE) de la AIT, y la prensa obrera empezó a difundirse a través de La Federación de Barcelona o La Solidaridad de Madrid, aunque aún eran organizaciones clandestinas. El triunfo de los anarcosindicalistas frente a los partidarios de "la propaganda por la acción" se manifestó en la creación, en 1881, de la Federación de Trabajadores de la Región Española (FTRE) que acabó disolviéndose tras la dura represión que sufrió después de las actividades de grupos como Los Desheredados o la llamada Mano Negra, descalificados incluso por la propia FTRE.
A comienzos de siglo en Cataluña se crea Solidaridad Obrera, de carácter anarcosindicalista, que sería el núcleo de la creación, en 1910, de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), fundada por 114 sociedades obreras de toda España. Su actividad vino marcada por los intentos de los anarquistas partidarios de la lucha armada por controlar sus actividades (en 1927 crearon la Federación Anarquista Ibérica), como respuesta a los atentados que sufrieron por parte de pistoleros de la patronal catalana en la década de 1920, dirigidos por el general Martínez Anido y la fuerte represión durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera (1923-1930), lo que no impidió el fuerte crecimiento del sindicato, en especial en Aragón y Cataluña.
En 1927 y en una reunión secreta celebrada en Valencia se constituyó la Federación Anarquista Ibérica (FAI) como vanguardia revolucionaria del movimiento anarquista. Pero nunca fue una organización centralizada en el seno de la CNT sino una serie de grupos que actuaban sin cohesión.
Un destacado anarquista español,
Juan García Oliver, declaró al comienzo de la
década de 1930 que pretendía "eliminar a la bestia
que hay en el hombre".
Por aquella época, y según la opinión del
historiador Hugh Thomas, casi millón y medio de
trabajadores españoles eran anarquistas pero los afiliados
a las organizaciones no pasaban de 200.000. Durante la Guerra Civil
española (1936-1939) los anarquistas participaron en los
gobiernos central y catalán (en este último caso
junto a Lluís Companys y Francesc Macià. Sus
experiencias colectivistas agrarias, sobre todo en Aragón,
sucumbieron ante la oposición de otras fuerzas políticas
de la II República, como el Partido Comunista, partidario
de un gobierno fuerte y centralizado que permitiera ganar la
guerra.
Evolución teórica
Entre los autores que pretendieron crear una concepción
científica del mundo y de la evolución social desde una perspectiva
anarquista destacan Piotr Alexéievich, príncipe
Kropotkin, que se autodefinía como un comunista
anarquista, y la estadounidense Emma Goldman.
A partir de la década de 1940 los anarquistas sufrieron
una dura persecución por parte de los grupos
políticos de izquierda internacionalista radical
vinculados a los partidarios de Stalin y sus aliados. No
obstante, y más en un plano de lucha y militancia activa
que en el ámbito teórico, los anarquistas lograron
adeptos y una admiración general por su coraje y sentido
de fraternidad en todos los combates abiertos y librados en los
frentes de Europa y del resto del mundo frente a toda
manifestación de autoritarismo y tiranía. Un autor
como Manuel Leguineche, estudioso de los avatares de la Resistencia
francesa, ha estimado en El precio del
paraíso, después de recabar multitud de
informaciones y testimonios directos, que tras la derrota de la
II República española, los defensores de la
Francia Libre
capitaneada por el general De Gaulle eran anarquistas
españoles, hasta conformar casi el 60% de la
organización que luchó contra los invasores
nazis. Un carro de combate tripulado por anarquistas
españoles (el `Guadalajara') fue el primero en entrar en
1945 en el París liberado de la Ocupación alemana,
como Ernest Hemingway atestiguó en sus
crónicas.
Es sin embargo en el plano doctrinal donde se registra un renacimiento del anarquismo, acaso algo abstracto o en exceso teórico en contraste con su trayectoria histórica, muy nutrida de acontecimientos épicos, a finales de la década de 1960, con motivo de los levantamientos estudiantiles y obreros que se produjeron en París, Berlín, México D. F. y Berkeley (California). Una síntesis de `socialismo real', como se denominaba a la política mantenida entonces por la Unión Soviética, y de sincretismo utópico que integraba las posturas ideológicas más radicales, originaba el llamado `sesentayochismo' (1968), de marcado cuño libertario anarquista. De este modo, líderes estudiantiles como los hermanos Cohn-Bendit, jóvenes sindicalistas procedentes del marxismo-leninismo como Rudi Dutschke, filósofos de la Escuela de Frankfurt que lograron huir del nazismo (Herbert Marcuse, Theodor W. Adorno, Max Horkheimer, entre otros), existencialistas como Jean-Paul Sartre, Albert Camus, Simone de Beauvoir y heterodoxos en la órbita del comunismo como Louis Althusser, Nicos Poulantzas y los trotskistas Alain Krivine y Ernest Mandel, además de intelectuales críticos como Noam Chomsky, Angela Carter, Norman O. Brown o Kurt Vonnegut configuraron un espacio ideológico amplio que revitalizó el ansia irrenunciable de los defensores de la anarquía, entendida ésta como sinónimo del `orden más perfecto posible' para la humanidad.
Doctrina filosófica desarrollada por los filósofos estadounidenses del siglo XIX Charles Sanders Peirce, William James y otros, según la cual la prueba de la verdad de una proposición es su utilidad práctica; el propósito del pensamiento es guiar la acción, y el efecto de una idea es más importante que su origen. El pragmatismo fue la primera filosofía de Estados Unidos desarrollada de forma independiente. Se opone a la especulación sobre cuestiones que no tienen una aplicación práctica. Afirma que la verdad está relacionada con el tiempo, lugar y objeto de la investigación y que el valor es inherente tanto por sus medios como por sus fines. Fue la manera dominante de abordar la filosofía en los Estados Unidos durante el primer cuarto del siglo XX.
El filósofo y pedagogo estadounidense John Dewey desarrolló el pragmatismo dentro de una nueva perspectiva teórica, el instrumentalismo. El pensador británico Ferdinand Canning Scott Schiller y el matemático francés Henri Bergson contribuyeron a la evolución del pragmatismo. Como el antiguo utilitarismo, el pragmatismo plantea una metodología para la evolución de las ciencias naturales.
Doctrina y teoría social, económica y política basada en la obra de Karl Marx y sus seguidores, indisolublemente unida a dos ideologías y movimientos políticos: el socialismo y el comunismo.
Doctrinario marxista
La obra de Marx puede dividirse entre sus primeros escritos
filosóficos (Manuscritos filosóficos y
económicos, 1844; La ideología alemana, 1845-1846), sus
panfletos (Manifiesto Comunista, 1848), sus análisis de
acontecimientos contemporáneos (El 18 brumario de Luis
Bonaparte, 1852; La guerra civil en Francia, 1871) y los escritos
fundamentales de su madurez (Contribución a la
crítica de la economía
política, 1859; y, sobre todo, El capital, vol.
1, 1867; vols. 2 y 3, publicados póstumamente). Las
ramificaciones de la doctrina marxista podemos encontrarlas en
ámbitos filosóficos, económicos,
históricos, políticos y de la mayoría de las
ciencias
sociales. Ningún otro teórico ha sido tan
estudiado y tan discutido durante el siglo XX como Karl Marx. La
razón de este interés está lejos de ser
exclusivamente académica. Ningún otro pensador
moderno ha tenido tanta influencia sobre los movimientos
políticos y sociales.
Marx pretendía desvelar las leyes inherentes al desarrollo del capitalismo. Creía que cada época histórica se caracterizaba por un modo de producción específico que se correspondía con el sistema de poder establecido y, por lo tanto, con una clase dirigente en perpetuo conflicto con una clase oprimida. Así, la sociedad medieval estuvo caracterizada por el modo de producción feudal, en el que la clase poseedora de la tierra obtenía una plusvalía del campesinado que trabajaba aquélla. Las sucesivas transiciones del sistema de esclavitud al feudalismo, y del feudalismo al capitalismo, se produjeron cuando las fuerzas productivas (es decir, los grupos relacionados con el trabajo y los medios de producción como las máquinas) no podían seguir desarrollándose con las relaciones de producción existentes entre las distintas clases sociales. Así, la crisis que afectó al feudalismo cuando el capitalismo necesitaba una creciente clase trabajadora conllevó la eliminación de las bases legales e ideológicas tradicionales que ataban a los siervos a la tierra.
La relación fundamental del capitalismo, basada en salarios, parte de un contrato entre partes jurídicamente iguales. Los propietarios del capital (capitalistas) pagan a los trabajadores (el proletariado, poseedor únicamente de su fuerza de trabajo) salarios a cambio de un número de horas de trabajo acordado. Esta relación disfraza una desigualdad real: los capitalistas se benefician de parte de lo producido por los trabajadores y no remunerado en sus salarios. Esta plusvalía generada en favor de la clase capitalista proporciona a los propietarios del capital una gran riqueza y el control sobre el desarrollo económico de la sociedad. De esta manera se están apropiando no solamente de la riqueza, sino también del poder. La compleja superestructura política, el conjunto de leyes e ideologías, regula y refuerza este tipo de relaciones sociales. En efecto, al poseer la plusvalía, los capitalistas pueden acumular riqueza y poder, determinando la dirección que seguirá la sociedad. Los bienes producidos mediante el sistema capitalista deben tener valor de uso, ya que, de no tenerlo, no se podrían encontrar compradores; pero, para el capitalista, tienen que tener valor de cambio: no se producen para el consumo del propio capitalista, sino para que éste pueda intercambiarlos por dinero. Así, la producción capitalista es esencialmente una producción dirigida al intercambio y no a la satisfacción de necesidades. La competencia hace que las empresas capitalistas ineficaces vayan a la quiebra, y se tienda a la concentración de empresas y la creación de monopolios, al tiempo que los mercados no dejan de crecer, pues las técnicas productivas y las medios de intercambio están continuamente cambiando y mejorando.
Las crisis son un fenómeno inherente al capitalismo. Los capitalistas intentan aumentar la intensidad de la jornada laboral y, en consecuencia, la productividad del trabajo. Por su parte, los trabajadores, si están organizados, resistirán. Los capitalistas intentarán ampliar los mercados, pero al mismo tiempo pagarán a sus trabajadores el mínimo posible. Si lo consiguen, tanto el consumo como la demanda de los trabajadores disminuirán, los mercados se reducirán y el capitalismo entrará en crisis.
Interpretaciones del marxismo
La compleja, y a veces confusa, obra de Marx, permitió que
se produjeran interpretaciones dispares de la misma. Ya antes de
1914, la ortodoxia dominante, representada en Alemania por
Karl Kautsky y que defendía la inevitabilidad del colapso
del capitalismo a través de la revolución, fue puesta en duda por Eduard
Bernstein, auténtico fundador de lo que vino a denominarse
revisionismo. Tras la Revolución
Rusa (1917), Lenin añadió a la doctrina
marxista una interpretación del imperialismo,
una teoría del Estado y los principios de la
organización revolucionaria liderada por el partido;
la formulación de leninismo permitió hablar de una
doctrina marxista-leninista. Las posteriores aportaciones hechas
al marxismo por Stalin (el estalinismo, que negaba la
internacionalización de la revolución), Trotski (el
trotskismo, que preconizaba justo lo contrario), Mao Zedong (el
maoísmo, que suponía la adaptación del
marxismo al Tercer Mundo) o Antonio Gramsci (que subrayó
el papel de la
ideología en una sociedad civil
para la construcción de una hegemonía
política), se sumaron a las distintas interpretaciones que
en el siglo XX se hicieron del pensamiento de Marx.
Los orígenes
La escuela surgió de un seminario de
Moritz Schilick. En tal sentido Ayer nos dice:
El circulo de Viena surgió […], cuando Moritz
Schilick, en torno al cual se
agrupo, llegó de Kiel para ocupar la cátedra de
filosofía en la universidad de Viena.
Y se presento en público de una manera casi brusca, el
año 1929, bajo el nombre de «Circulo de
Viena», con la publicación de su folleto programa
Wissenschaf-tliche Weltauffaussung - Der Wierner kreis
(Concepción cientifica del mundo - Del circulo de viena).
Ayer nos dice al respecto:
…al principio, constituía más bien un centro
de reunión que un grupo organizado. Al advertir que se
tenía un común interés por un determinado
conjunto de problemas y una actitud
común hacia ellos, sus miembros se reunieron con
regularidad para discutirlos.[…], pero complementandose
con otras actividades tales, que transformaron el centro de
reunión en algo parecido a un partido político;
dicho proceo comenzó en 1929 con la publicación de
un manifesto titulado «Wissenschaftliche Weltauffassung -
Der Wiener Kreis», que habcia una exposisción breve
de la postura filosfica del grupo y una reseña de los
problemas de la filsofía tanto de matematicas como de las
ciencias físicas y sociales que les interesaba
principalmente resolver; ese folleto fue escrito por carnap,
Neurath y Hahn,…
Después de afirmar que desarrollaban una tradición
vienesa que había florecido a fines del siglo XIX , se
referían al empiro criticismo alemán, de Joseph
Petzolt (1862- 1929), discípulo de Averanius,
recogió la dirección de la revista
Annale der philosophie, de la que surgió luego la
revista
Erkenntnis (conocimiento), el órgano neopositivista
más importante entre 1930 y 1938, posteriormente en 1939
fue reemplazada por el Journal of United Science. Y en la
variente austrica Ernest Mach, Ludwig Boltzman y no obstante sus
intereses teologicos Franz Bretano. Entre sus precursos
positivistas en moral y sociología mencionaban a Epicuro, Hume,
Bentham, Mill, Comte, Spencer, Feurbach, Marx, Müller-Lyer,
Popper-Lynkeus y Karl Menger Sr. Por cierto a Karl Marx no
se le incluye por su lógica ni por su metafísica,
sino por su acceso cientifico al estudio de la
historia.
Los representantes
Antes de enunciar quienes son los representantes del
neopositivismo trataremos de esclarecer quienes no son parte del
mismo.
Primero los neopositivistas no son los neorrealistas ingleses
tales como Moore , Russell o Whitehead. Tampoco Wittgenstein fue
un neopositivista, aunque su Tractatus logico-philosophicus, fue
citado con mucha frecuencia e influyó en ellos
grandemente. Tampoco Los filósofos de la ciencia como
Karl Popper, porque aunque su obra no se entiende si no en
polemica con los neopositivistas el nunca quizó ser
asociado con ellos. Ni mucho menos con la filosofía
analítica en general, porque si bien los neopositivistas
practicaron el «análisis
filosófico».
No debe confundirse, sin embargo, las dos cosas, porque hubo
filósofos analíticos antes de que los
neopositivistas hicieran su aparición En rigor, el
«análisis filosófico» ha permanecido
como «actitud filosófica».
Ahora bien, los neopositivistas mejor conocidos como
«positivistas lógicos» o «empiristas
lógicos» fueron un grupo de filósofos,
hombres de ciencia, matemáticos que se denominaron a
sí mismos , el Circulo de Viena.
Sus principales miembros aparte de Schilick fueron Rudolf Carnap,
Otto Neurath, Herbert Feigl, Friederich Waismann, Edgar Zilsel y
Victor Kraft, Philip Frank, Karl Menger, Kurt Gödel y Hans
Hahn.
Hacia 1929 organizo su primer congreso internacional el cual se
celebró en Praga, el siguiente en 1930 en Könisberg,
y el que siguio en 1934 otra vez en Praga, en 1935 en
París, 1936 en Copenahague, 1937 otra vez en París,
1938 en Cambrige.
Estas reuniones fomentaron la aspiración del
Círculo para convertir al positivismo
lógico en un movimiento internacional; ya con anterioridad
había establecido una alianza con la llamada Escuela de
Berlín, cuyos principales representantes eran Hans
Reichenbach, richard von Mises, Kurt Grelling y en fecha
posterior con Carl Hempel. Los congresos le permitieron entrar en
contacto con filósofos escan-dinavos como Joergen
Joergensen, Arne Naess, Ake Petzàll, Eino Kaila y con la
escuela de empiristas de Upsala; con el grupo holandés
reunido en torno del filósofo Mannoury; con el grupo de
lógicos de Münster dirigido por Heinrich Scholtz,
También se formo una alianza importante con los
lógicos polacos cuyas figuras más prominentes
fueron Lukassiewicz, Lesnievsky, Chwistek, Kotarbinski,
Ajdukiewicz y Tarski. En Inglaterra sus
partidarios eran Ayer y F.P. Ramsey.
Aun cuando el movimiento del neopositivismo ganó durante
el decenio transcurrido entre 1930 y 1940 mayor fuerza, el
Círculo de Viena en sí mismo estaba ya en proceso
de disolución. Ayer nos dice:
Cuando yo asistí a sus reuniones, Carnap y Frank
habían aceptado cátedras en la Universidad de
Praga, y Schilick y Neurath, Waismann y Hahn eran quienes
sostenían principalmente las discusiones; sin embargo Hahn
murió en 1934 y dos años más tarde Schilick
fue asesinado, por un estudiante desequilibrado que le disparo un
tiro en la cabeza.
Con excepción de Neurath, que había participado en el Gobierno Espartaquista revolucionario de Munich al terminar la primera guerra mundial, sus miembros no habían participado activamente en política, pero su temperamento crítico y científico los hizo sospechosos ante los gobiernos de derecha de Dolfuss y de Schuschnigg, y más aún ante los nazis. La mayoría se vio obligada a ir al exilio. Neurath, que se había refugiado en Holanda, hizo un valeroso esfuerzo para mantener vivo el movimiento, se hicieron preparativos para que la Universidad de Chicago publicará una colección de folletos titulada ambiciosamente International Encyclopedia of United Science, se planearon nuevos congresos, pero el estallido de la guerra y la muerte de Neurath acaecida en Inglaterra hacia 1944, el movimiento perdió su cohesión.
Tesis generales
Cuando persuadidos de estos principios recorremos las bibliotecas
¡ qué estragos deberíamos hacer! Tomemos en
nuestra mano, por ejemplo, un volumen
cualquiera de teología o de metafísica
escolástica y preguntémonos: ¿Contiene
algún razonamiento abstracto acerca de la cantidad y el
número? ¿No? ¿Contiene algún
razonamiento experimental acerca de hechos y cosas existentes?
¿Tampoco? Pues entonces arrojémoslo a la hoguera,
porque no puede contener otra cosa que sofismas y en
gaño
Esta cita está tomada de la obra, Inquiry Concerning Human
Understanding, de David Hume; constituye un excelente enunciado
de la postura del neopositivismo y estos también eran
conocido como «empiristas lógicos» o
«positivistas lógicos» , donde el adjetivo
«lógico» resaltaba que pretendieron incorporar
los descubrimientos de la lógica contemporánea.
Su propósito es construir el sistema de las ciencias en
definitiva con elementos:
a. Vivencias elementales empíricas y
b. conexiones lógico formales.
Dynnik nos dice:
1) concepción de los hechos «neutrales» y
enunciados «protocolarios» y programa de
eliminación de la metafísica del dominio de las
ciencias;
2) principio de verificación como instrumento de lucha
«antimetafísica» contra la
metafísica;
3) convencionalismo, como interpretación del aparato
lógico metafísico del análisis; 4) programa
de fisicalismo como «objetivo final del
análisis».
Los neopositivistas discreparon mucho entre si, pero podemos decir que aun así habían tesis comunes y que si divergían eran por que no estaban de cuerdo en la manera de realizar dichas tesis.
Estas tesis son:
A) Rechazo de la metafísica especulativa: la
filosofía no es sino el estudio de la sintaxis
lógicas de las proposiciones con sentido, que constituyen
las ciencias. O en otras palabras, la filosofía no es otra
cosa que todas las ciencias ordenada en un sistema lógico
coherente.
B) La teoría de la verificalidad: el sentido de la
proposición consiste en el método de su
verificación, o la proposición tienen sentido
cuando es verificable y sólo entonces.
C) Para que la proposición tenga sentido debe estar
formada de acuerdo con las reglas sintácticas del lenguaje.
D) La verificación debe ser intersubjetiva, es
decir, que debe poder ser realizada fundamentalmente por lo menos
por dos observadores. Si éste no es el caso, no puede
comprobarse la verdad de una proposición ni puede ser ella
una proposición científica.
E) Por consiguiente, el único lenguaje con sentido
es el de la física (fisicalismo)
F) y hay que unificar todas las ciencias desde este punto
de vista: lenguaje unitario y ciencia unitaria.
"La Etica de la liberación"
No tenemos en Dussel un defensor de la violencia en
sí misma (por supuesto), pero se ve obligado a hacer una
fundamentación de ella (en la guerra y la
revolución) por cuanto la considera un medio posible para
el fin que él propugna: la liberación de los
oprimidos. No debe la suspicacia del lector, pues, ver en ciertas
frases dusselianas algo ambiguas un encomio de la violencia
revolucionaria por sí misma(4); nuestro autor deja pronto
claro que para él "revolución y guerra son hechos
ciertamente dramáticos... causando inevitables
sufrimientos y víctimas inocentes sin cuento"(5).
Sin embargo, estas concesiones al discurso
pacifista más políticamente correcto de nuestros
días, y la cita explícita de textos como aquel de
Hannah Arendt, en que la pensadora arguye que las teorías
políticas de la revolución y la guerra "sólo
pueden ser una justificación de la violencia, y lo que es
glorificación o justificación de la violencia en
cuanto tal, ya no es política sino
antipolítica"(6), no le llevan a Dusel a renunciar a
elaborar una teoría que fundamente esos "medios de la
liberación"; de hecho, la cita del proprio motto de Arendt
le va a servir para intentar mostrar lo contrario: que se puede
justificar (políticamente) la guerra violenta sin
justificar (antipolíticamente) la violencia.
El modo de cumplir esta complicada pirueta argumentativa es el
que acostumbra a adoptar casi toda defensa verbal de la
violencia: el de acusar de violentos "a los otros", a aquellos
contra quienes se levanta la guerra o la revolución. Para
ello, Dussel se esfuerza a lo largo de dos parágrafos y un
esquema en cambiar "ligeramente" a su gusto el vocabulario
habitual castellano, y en
restringir el uso de la palabra "violencia" sólo para la
calificación de aquellos regímenes (o revoluciones)
ilegítimos , mientras que revoluciones (o
regímenes) legítimos deben, en su opinión,
dejar de ser llamados "violentos" para pasar a considerarse que
lo que emplean es "coacción legítima"(7).
Así, al apoyar a revolucionarios como Fidel Castro y el
MSLN (§377), al español cura Hidalgo o incluso a
George Washington (§376, §382), no se ve a sí
mismo cayendo en la "antipolítica" arendtiana de defender
la violencia, sino sólo apoyando la "coacción
legítima", mientras que los que sí que
serían violentos son los órdenes contra los que
estos líderes se levantaban, por ser su coacción
"ilegítima".
Se vuelve entonces central para la EL la determinación de cuándo un orden político o una revolución deben considerarse legítimos-coactivos o ilegítimos-violentos. Los tres criterios que a ello sirven se ofrecen a lo largo de toda la extensa obra, pero pueden resumirse así: el primero es el que se denomina formal, es decir, siguiendo a Apel y a Habermas, el que ve la legitimidad como "la aceptabilidad consensual de un orden político compartida por los miembros simétricamente argumentables en una comunidad de argumentación" (§378). A este, empero, hay que añadirle un segundo criterio (material) que "le (sic) falta a Weber y a Habermas" (ibid.), y a filósofos en general "de sociedades avanzadas", según el cual la legitimidad de un orden político consiste además en "la posibilidad [de este] de producir, reproducir y desarrollar la vida humana de cada uno de los miembros... en un nivel aceptable o tolerable" (ibid.). Y, por último, un tercer criterio se debe exigir a regímenes y revoluciones para evitar que caigan en utópicas fantasías: el criterio de la factibilidad, de su realizabilidad en la situación histórica dada.
Así pues, para Dussel la violencia es legítima ("coacción legítima" en su lenguaje) si la decisión de utilizarla como medio para la liberación de una comunidad de oprimidos ha sido tomada por estos de modo argumentativamente simétrico para salvar su vida (en sentido no sólo biológico de la palabra), y es realizable tal liberación. Y "un orden que mata, excluye o de imposible realización empírica" se tornaría "inevitablemente ilegítimo" (ibid.). Cuando la revolución es legítima y el orden no lo es, estaríamos ante el momento que a la EL "le interesa estríctamente (sic.)" (§379), el momento de la violencia legítima. Pues bien, lo que intentaremos mostrar a continuación es que, sin entrar a cuestionar los criterios de legitimidad que Dussel propone (démoslos por supuestos), ni su bautizo como "coacción (y no: «violencia») legítima"(8), tal momento es imposible : o sea, que nunca se pueden cumplir ninguno de los criterios de legitimidad que Dussel propone si una revolucion emplea las armas y la muerte, porque existe una fuerte contradicción entre cada uno de estos criterios y la posibilidad de la violencia, aunque Dussel pretenda defender a la vez aquellos y esta.
Autor:
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