Indice
1.
Introducción
2. Trabajo desarrollado por el
Orientador
3. Acciones del
Orientador
4. Demandas al Sistema
5. Perspectiva
teórica
7. John Holland: La interacción
entre la persona y el ambiente
8. John D. Krumboltz
9.
Bibliografía
La Orientación desde que vio la luz como disciplina independiente a comienzos del siglo pasado se ha ido desarrollando y fortaleciendo en distintos ámbitos. Hoy en día se solicita al Orientador para temas personales, escolares, o familiares que van más allá de las funciones tradicionales de apoyo vocacional. Esto no es extraño, si se piensa que la labor del Orientador debe ser lo suficientemente dinámica como para entender la rapidez de los procesos de cambio de la sociedad y ser capaz de hacer comprensibles estos cambios a la comunidad educativa formada por Alumnos, Docentes y Apoderados.
El Orientador es un puente que comunica ámbitos, agentes y actores de la educación; genera enlaces entre el establecimiento y la familia; entre los alumnos y los profesores; entre los alumnos y su propia identidad.
Hoy conviven diferentes maneras de ver a la orientación y a sus profesionales. Hay quienes la inscriben en una única persona y otros modelos asumen que este trabajo debe ser desarrollado por toda la institución, especialmente por los Profesores Jefe de cada curso, ya que son quienes más conocen a los alumnos.
A modo de ejemplo, en la Circular N° 600 de 1991 del Mineduc - Chile, firmada por el actual Presidente de la República, Sr. Ricardo Lagos Escobar, se la define como el "Proceso consubstancial a la Educación, mediante el cual el educando toma conciencia de su vocación humana y la asume; hace uso de sus recursos y potencialidades en la elaboración de sus planes y proyectos de vida; se integra responsable y creativamente en la vida de relación con los demás contribuyendo al desarrollo de la sociedad. El educando constituye el sujeto y el objeto de su propia orientación. Por ello, necesita de la más amplia cooperación de los agentes orientadores tales como: el hogar, la escuela y la comunidad circundante".
De esta definición se desprende la importancia del conocimiento del alumno, sujeto y objeto de la educación. Los orientadores con esta facultad de conocer tienen la misión de personalizar la educación, hacer que la educación le llegue al alumno, que asuma sus motivaciones y desde aquí generar nuevas preguntas y buscar las respuestas adecuadas.
Actualmente en cada establecimiento debería existir un Orientador o un encargado de orientación. Los profesionales de esta área deben estar preparados para enfrentar conflictos no sólo académicos, que cada vez son más frecuentes, sino también saber enfrentar una crisis de angustia de un joven con síndrome de abstinencia, el embarazo de una alumna adolescente, casos de delincuencia adolescente, casos de extrema violencia y agresividad como también estar preparados para diseñar un Plan de Orientación Preventiva al interior de la Unidad Educativa. Para esto es preciso que el Orientador sea un polo homogenizador que consiga que los Profesores y Directivos miren juntos hacia una misma dirección.
Todos estos aspectos reflejan las actuales exigencias de la profesionalización del Orientador y de su capacitación permanente.
Para entender los desafíos que enfrenta la orientación y las exigencias técnicas y operativas que son necesarias para su implementación en el ámbito escolar, quiero comenzar refiriéndome, del modo más amplio y objetivo posible, al trabajo que realiza, por lo general, un Orientador en los Liceos Municipalizados. Estimo adecuado generar previamente un modelo de lo que vendría a ser la actuación profesional del Orientador en una UE, este modelo parte por la percepción de las situaciones problemáticas, poniendo en práctica esa facultad que ya mencionaba, percepción que se ve respaldada por un cuerpo de conocimientos científicos y técnicos en el área que entregan herramientas para adoptar criterios y reflexionar acerca de los hechos, y, a su vez, posibilitan definir pautas y estrategias a seguir conforme a lo específico de la realidad observada y la valoración reflexionada, todo lo cual confluye en la construcción de un diseño teórico que es operativizado en un plan de acción concreto, plan que incluye en su etapa terminal la correspondiente evaluación y retroalimentación tendiente a perfeccionar el modelo.
2. Trabajo desarrollado por el Orientador
Rol del Orientador en el Establecimiento:
Estos roles no están extraídos de un texto, ni corresponden a una visión académica, están extraídos de la realidad concreta del medio educativo en conformidad al Segundo Encuentro Provincial de Orientadores.
Al analizar los roles descritos se pueden extraer, en beneficio de la objetividad de futuros análisis, las siguientes fortalezas y debilidades:
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Fortalezas |
Debilidades |
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|
La Orientación que necesitamos hoy día –ya sea la relacionada con la Vocación Profesional o con el Asesoramiento Psicológico– no pueden ser entendidas si las descontextualizamos de los ambientes históricos en que se dan. Cada período histórico tiene sus peculiaridades y sus características y, por consiguiente, también sus exigencias.
Deseo dejar esbozadas tres ideas centrales que en el futuro nos ayudaran a redefinir el cambio del paradigma orientativo y nos dará un sentido más preciso para nuestra práctica profesional en el campo de la Orientación, usando este concepto en su sentido amplio.
Estas tres ideas están referidas a los cambios en los Cimientos Epistemológicos, el Concepto de Orientación Vocacional y el Asesoramiento Psicológico.
Desde mediados del siglo XX en adelante, se han replanteado en forma crítica las bases epistemológicas de los métodos y de la misma ciencia. No solamente estamos ante una crisis de los fundamentos del conocimiento científico, sino también del filosófico, y, en general, ante una crisis de los fundamentos del pensamiento. Una crisis que genera incertidumbre en las cosas fundamentales que afectan al ser humano. Y esto, precisa y paradójicamente, brota en un momento en que la explosión y el volumen de los conocimientos parecieran no tener límites. El cuestionamiento está dirigido, especialmente, hacia el "logos científico tradicional", es decir, hacia los criterios que rigen la "cientificidad" de un proceso lógico y los soportes de su racionalidad, que marcan los límites inclusivos y exclusivos del saber científico. Por todo ello, tanto en la actividad académica como en la escolar, se ha vuelto imperioso desanudar las contradicciones, las aporías, las antinomias, las paradojas, las parcialidades y las insuficiencias del paradigma que ha dominado, desde el Renacimiento, el conocimiento científico. Esta situación no es algo superficial, ni coyuntural; el problema es mucho más profundo y serio: su raíz llega hasta las estructuras lógicas de nuestra mente, hasta los procesos que sigue nuestra razón en el modo de conceptualizar y dar sentido a las realidades; por ello, este problema desafía nuestro modo de entender, reta nuestra lógica, reclama un alerta, pide mayor sensibilidad intelectual, exige una actitud crítica constante, y todo ello bajo la amenaza de dejar sin rumbo y sin sentido nuestros conocimientos considerados como los más seguros por ser "científicos".
El espíritu de nuestro tiempo ha ido generando poco a poco una nueva sensibilidad y universalidad del discurso, una nueva racionalidad, que está emergiendo y tiende a integrar dialécticamente las racionalidades parciales: las dimensiones empíricas, interpretativas y críticas de una orientación teorética que se dirige hacia la actividad práctica, una orientación que tiende a integrar el "pensamiento calculante" y el "pensamiento reflexivo" de que nos habla Heidegger, un proceso dialógico en el sentido de que sería el fruto de la simbiosis de dos lógicas, una "digital", propia de nuestro hemisferio cerebral izquierdo, y la otra "analógica", propia del derecho. Sería como la tercera dimensión, el proceso estereognósico, que no nos da cada ojo por separado ni la suma de ambos, sino la simultaneidad de los dos.
Esta nueva sensibilidad se revela también, a su manera, en diferentes orientaciones del pensamiento actual, como la teoría crítica, la condición postmoderna, la postestructuralista y la desconstruccionista, o la tendencia a la desmetaforización del discurso, a un uso mayor y más frecuente de la hermenéutica y de la dialéctica, e igualmente en varias orientaciones metodológicas, como las metodologías cualitativas, la etnometodología, el interaccionismo simbólico, la teoría de las representaciones sociales, etc, y vendría a significar el estado de la cultura después de las transformaciones que han afectado a las reglas del juego de la ciencia, de la literatura y de las artes que han imperado durante la llamada "modernidad", es decir, durante los tres últimos siglos.
La psicología vocacional actual es consciente de estos cambios epistemológicos y de su repercusión en todos los ámbitos de su práctica profesional. Por ello, más que identificar principios abstractos sobre carreras individuales, enfatiza la importancia del conocimiento local, personal y socialmente situado, es decir, del conocimiento de la persona particular, en su singularidad propia personal, familiar y social. Esto significa tener presentes todos los elementos que configuran su identidad personal: género, clase social, raza, etnicidad, orientación sexual, etc. Sólo así, será posible establecer una auténtica relación interpersonal, libre de supuestos y malentendidos.
A lo largo del siglo XX, la Orientación Vocacional tuvo dos impactos fundamentales: el primero, a principios del siglo, con Frank Parsons, el cual, por su obra Choosing a Vocation (1909), fue reconocido como el fundador de la Psicología Vocacional, el que la convirtió en ciencia y la legitimó proclamando el razonamiento verdadero como el método moderno para emparejar las personas con las posiciones de trabajo. En efecto, utilizaba como método central el emparejamiento (matching) entre individuos y ocupaciones, para ayudarles a encontrar el trabajo más apropiado. Como este método seguía el espíritu de la modernidad y su "objetividad", fue considerado, a pesar de su rudeza y tosquedad, como efectivo.
A mediados de siglo, se introduce un cambio fundamental en la Orientación Vocacional por obra de Donald Super (1953, 1957), al sostener que los psicólogos debían reorientar su atención: no al estudio de las ocupaciones, sino al estudio de las carreras. De esta manera, Super fortalecía la ciencia moderna objetivista, colocando el individuo y no la ocupación, en el centro de la psicología vocacional; sin embargo, no introdujo una nueva filosofía de la ciencia, como había hecho Parsons.
Hoy en día, con la evolución y diversificación del trabajo, y con el casi infinito número de profesiones, especializaciones y áreas ocupacionales, estamos ante el imperativo de otro cambio fundamental: la necesidad de centrar la Orientación Vocacional en el desarrollo de la persona, sus valores y el significado que tiene su área de trabajo para su autorrealización personal.
Son muchas las razones que avalan y claman por la necesidad de dicho cambio, entre otras, las siguientes:
Es indudable que el desconocimiento de esta serie de razones en el desarrollo de la literatura vocacional socava los cimientos y descalifica cualquier pretensión de validez científica que dicha literatura pueda reclamar.
En la actualidad, pareciera que los "signos de los tiempos" claman hacia una actividad profesional en la Orientación Vocacional que se centre más en "la vida de las personas" y en el "significado que tiene el trabajo que desempeñarán para su propia autorrealización"; todo lo demás, en esta nueva perspectiva, pasaría a un segundo plano.
La virtud de la prudencia (frónesis) ya era considerada por Aristóteles como una de las cuatro virtudes centrales en el ser humano, y consiste en el recto juicio ante los problemas o dificultades que nos presenta la vida. Por ello, es un concepto transcultural, pues se halla en la gran mayoría de las culturas, tanto de Oriente como de Occidente. En el campo de la orientación, ha recibido especial atención en las últimas dos décadas, ante la complejidad de la vida moderna y el fracaso de técnicas simplistas como las defendidas por el positivismo lógico y el conductismo radical.
Las características de esta sabiduría o prudencia se centran en las siguientes habilidades: aprender a escuchar a las personas, interés en sus problemas, profunda comprensión y empatía, especial capacidad de autoconocimiento y de autoconciencia, habilidad para tener visiones panorámicas de los problemas, capacidad para aprender de los errores y habilidad para reenfocar los posibles significados de las situaciones. Estos atributos son muy valorados en la mayoría de las culturas, trascienden sus linderos y, en general, tienen una aplicabilidad universal.
Es importante puntualizar algunos de sus aspectos para mayor clarificación: la sabiduría, por ejemplo, se distingue de la inteligencia. La inteligencia se centra mucho en el uso del conocimiento; la sabiduría, en cambio, es muy consciente de los supuestos que acepta y de sus propios límites. La persona inteligente cae fácilmente en la automatización y la valora; la persona sabia se resiste a la automatización del pensamiento y trata, más bien, de contrarrestarla. Es posible, por otra parte, ser dogmático e inteligente al mismo tiempo, pero no dogmático y sabio; los asesores dogmáticos tienden a ser ineficaces. Es más, muchos aspectos de la inteligencia, cuando no van guiados por la prudencia, pueden incluso tener un efecto nocivo en el proceso de ayuda. Asimismo, la inteligencia, en general, se desentiende de los sentimientos y su función, mientras que la sabiduría tiende a integrar el pensamiento y los sentimientos en un todo óptimo, como señalan los recientes estudios de Goleman sobre lo que él llama "inteligencia emocional".
A partir de este enfoque teórico es posible
diseñar a modo introductorio un nuevo marco referencial
dinámico referido a las preocupaciones teóricas -
prácticas de la Orientación Pedagógica en la
UE, marco que considere tres ejes: Pedagógico
(P),
Científico (C) y Didáctico
(D):
D
P
C
El eje pedagógico examinará de manera relevante la relación existente entre las aptitudes expresivas – interpretativas del aprendiz, el eje científico analizará la reciprocidad existente entre la observación de los hechos y la capacidad de explicación de los mismos, y, finalmente, el eje didáctico investigará la correlación existente entre el saber que se requiere sea estudiado y la metodología que se emplearán para el logro de aprendizajes.
Este programa base se complementa en la UE enseñando al cuerpo docente que la tarea centrada en el alumno consiste en enseñarle a pensar, a ser persona, a convivir a comportarse y a decidirse. Desarrollar el programa base y este complemento es el desafío de integración teórico - práctico que se le presenta a la Orientación. Las estrategias, metodología, gestión e implementación dependerán de la particular realidad educativa de cada Escuela, Colegio o Liceo.
En una apreciación sencilla me atrevo a decir que mantienen su vigencia de manera relativa, esto es, enfatizando unos aspectos teóricos – prácticos sobre otros, los desarrollos de Super, Holland y Krumboltz en sus trabajos más recientes, no obstante, en la práctica los encontrarnos bastante distanciados de su acción concreta real como lo señalaba al determinar las debilidades presentes y vigentes, sin mencionar las referidas a las concretizaciones de los lineamientos teóricos, irrealizables aún en nuestro medio.
6. Donald Super: teoría del desarrollo de la carrera
Aunque las teorías sobre el desarrollo de la carrera han evolucionado y se han enriquecido con nuevas aportaciones, las etapas del desarrollo de la carrera propuestas por Super y sus colaboradores (1957, 1977, 1984) siguen siendo válidas a la hora de considerar la evolución profesional de los sujetos. A continuación se sintetiza la caracterización de las diversas etapas.
1. Etapa de crecimiento (0-14 años). En ella el
autoconcepto se desarrolla a través de la
identificación con figuras clave de la familia y de la
escuela; las necesidades y la fantasía desempeñan
al principio un papel
dominante y los intereses y las capacidades se hacen más
importantes al aumentar la participación social y las
pruebas con la
realidad. las subetapas o periodos que en ella distingue Super
son los siguientes:
- El periodo de fantasía (4-10 años), en el que
dominan las necesidades y es importante la representación
de roles.
- El periodo de intereses (11-12 años), en el que se dan
grandes determinantes de las aspiraciones y de las
actividades.
- El periodo de capacidad-aptitudes (13-14 años), en donde
las habilidades toman el mayor peso y se empiezan a considerar
los requisitos de las ocupaciones, incluyendo sus
exigencias.
2. Etapa de exploración (15-24 años). En
esta segunda etapa, la autoevaluación, los ensayos de
roles y la exploración ocupacional tienen lugar en la
escuela, en las actividades extraescolares y en los trabajos a
tiempo parcial. Las subetapas establecidas son:
- La "tentativa" (15-17 años), en la que, a partir de la
consideración de las necesidades, capacidades, valores y
oportunidades, se hacen elecciones tentativas y se ensayan
posteriormente en la fantasía, en discusiones, en los
cursos y en los
trabajos eventuales o iniciales.
- La de "transición" (18-21 años), en la que las
consideraciones sobre la realidad cobran mayor peso al entrar en
el mercado laboral o en la
educación profesional y se intenta implementar el
autoconcepto.
- La de "ensayo" (22-24
años), en la que existe una localización de un
área apropiada, se inician en ella las tareas y se ensaya
el área como trabajo definitivo.
3. Etapa de establecimiento (25-44 años). Se
desarrolla una vez encontrada el área apropiada y el
esfuerzo se centra en situarse allí de una forma
permanente. Puede haber algunos ensayos en
esta etapa, aunque esto no ocurre en todos los casos. Las
subetapas son:
- "Ensayo" (25-30
años), que ocurre cuando el área laboral elegida
conduce a pruebas
insatisfactorias, provocando uno o dos cambios antes de que se
encuentre el trabajo definitivo, o antes de que se descubra que
ese trabajo definitivo consistirá precisamente en una
sucesión de tareas no relacionadas.
- Estabilización (31-44 años); en esta subetapa el
patrón de la carrera toma una forma clara. Los esfuerzos
se dan en el sentido de estabilizarse y asegurarse un puesto en
el mundo del trabajo. Para la mayoría de las personas son
los años más creativos
4. Etapa de mantenimiento (45-65 años). Se inicia después de haber conseguido un puesto en el mundo laboral, y en ella el esfuerzo se dirige a conservarlo y a realizar progresos sobre él. Existe una continuidad en las líneas establecidas en etapas anteriores.
5. Etapa de decadencia. Su inicio puede fijarse entre
los 65 y 70 años, edad establecida normalmente para la
jubilación. Se constata en esa edad una disminución
de las facultades físicas, aunque no de las mentales, la
actividad disminuye y, en consecuencia, el curso laboral se
restringe. Deben ser desarrollados nuevos roles, primero como
participante selectivo y después como observador
más que como participante. Las subetapas son:
- La desaceleración (65-70 años), que a veces toma
cuerpo en el momento del retiro oficial y, a veces, en los
últimos años de la etapa de mantenimiento.
La naturaleza del
trabajo se cambia para acomodarse a las capacidades reales.
Muchas personas adoptan ocupaciones de tiempo parcial.
- Sobre la subetapa de retiro (a partir de los 70 años)
existen grandes diferencias individuales. Algunas personas cesan
en su actividad de forma fácil y placentera, mientras que
otras lo hacen con muchas dificultades o sólo la dejan con
la muerte.
La teoría de Super, llega a tener catorce proposiciones en
su totalidad (Super, 1990). Las tres primeras enfatizan que las
personas tienen diferentes habilidades, intereses y valores, y
que por ello pueden cualificarse para ocupaciones diferentes. Las
seis siguientes se enfocan en el autoconcepto y su
implementación para las elecciones profesionales, en las
etapas de la vida con sus mini y maxiciclos, y en los conceptos
de modelo (pattern) y madurez de la carrera. Las cinco siguientes
son la síntesis y
el compromiso entre los factores individuales y sociales, y las
satisfacciones de la vida y el trabajo. Finalmente, la
última proposición considera el trabajo y la
ocupación como el foco para la
organización de la
personalidad, así como para la interacción de
los roles del sujeto a lo largo de la vida, tales como los de
estudiante, trabajador, ocioso, hogareño y
ciudadano.
7. John Holland: la interacción entre la persona y el ambiente
Las teorías desarrolladas por Anne Roe, Holland y Hoppock están basadas en la personalidad. Estas teorías basan el acierto en la elección profesional y ocupacional con factores de personalidad, es decir, que en función del clima emocional en que se ha criado una persona, va a desarrollar unas conductas que la van a encaminar hacia diferentes tipos de profesiones y ocupaciones, influyendo también los ambientes en que se cultiven esas profesiones a la hora de lograr el ajuste o desajuste, es decir, la satisfacción laboral.
Holland, en particular, elaboró una teoría
referida a seis tipos de personalidad, que se corresponden con
los tipos de ambientes de trabajo: realista, investigador,
artista, social, emprendedor y convencional y difieren en cuanto
a intereses, preferencias vocacionales y no vocacionales,
objetivos,
creencias, valores y habilidades. Su conjunción permite
predecir logros en el trabajo. La teoría de John Holland
es una de las que más impacto ha tenido en la investigación y conceptualización de
la orientación para la carrera u orientación
profesional, con gran influencia en la elaboración de
programas de orientación, sin olvidar la gran cantidad de
críticas que han recibido sus
formulaciones.
REALISTA INVESTIGADORA
CONVENCIONAL ARTÍSTICA
EMPRENDEDORA SOCIAL
Ahora bien, con las reservas necesarias, no deja de ser una teoría muy utilizada y que el autor ha seguido fundamentando a lo largo de estos últimos años, contestando a muchas de las críticas recibidas. Su trabajo más reciente data de 1997, en el que aborda tres cuestiones fundamentales a las que su teoría trata de ofrecer explicación:
Volviendo al Modelo RIASEC tenemos:
(R) Realista:
Son personas que les gusta trabajar con sus manos, usualmente son
atléticas, y tienden a disfrutar obrar en exteriores con
animales,
maquinaria y la naturaleza. Estas
personas usualmente prefieren las actividades físicas y el
"hacer cosas" por encima de la socialización. Les gustan las soluciones
concretas, llegando a ellas a través de la prueba de
varias posibilidades.
(I) Investigativo:
Son personas que disfrutan las actividades que tienen que ver con
los estudios y pruebas necesarias para desarrollar ideas. A esta
gente, por lo general, les gusta analizar las situaciones y
trabajar con conceptos en la búsqueda de soluciones
creativas. Prefieren trabajar solas y no les gusta tener que
convencer, persuadir, o "venderle" a otros sus ideas.
Generalmente tienen habilidades matemáticas o
científicas.
(A) Artístico:
Son personas que se hayan a gusto expresando ideas y sentimientos
a través de poemas, la
pintura,
fotografía, escultura, escritura
creativa y movimientos físicos. El disfrute de la música, arte, drama, y
actividades literarias es típico en las personas de esta
categoría. Usualmente son más prestos a demostrar
sus sentimientos, así como prefieren evitar las reglas y
situaciones estructuradas.
(S) Social:
Son personas que hallan satisfacción
desempeñándose en áreas como la enseñanza, consultoría, asistencia y labores
informativas. Las personas de esta categoría disfrutan de
la compañía de otros, así como el trabajo en
campos que afecten directamente a la gente. Buscan el contacto
interpersonal y huyen de las tareas físicas
(E) Emprendedor:
Son individuos a los que les gusta persuadir, supervisar, y guiar
a otras personas hacia metas comunes, de la misma manera que
disfrutan y sacan provecho de sus capacidades verbales para
vender una idea o producto. A
los Emprendedores les es tentador ejercer roles de liderazgo y/o
gerencia,
así como protagonizar situaciones en dónde perciben
un sentido de poder,
prestigio y estatus.
(C) Convencional:
Son personas que prefieren las actividades que les permiten
organizar información, cuidar los detalles, y probar
resultados para verificar su exactitud. Estos individuos se
sienten cómodos en situaciones estructuradas, pues les
gusta mantener todo ordenado y limpio. Disfrutan trabajar con
formularios,
tablas, e informes,
tienen mucho autocontrol, y se identifican con figuras de
poder,
estatus, y autoridad.
La aplicación de ésta teoría exige:
Consistencia: Es la cercanía entre los tipos con
los que el sujeto se identifica: la identificación se
calificará como inconsistente si el sujeto expresa su
preferencia por trabajar en ambientes opuestos entre sí en
el hexágono.
Congruencia: Nivel de aproximación entre la personalidad
del sujeto y el ambiente,
cuanto mayor sea la proximidad, mayor será la
satisfacción con la elección realizada.
Diferenciación: Ayuda a afinar o modificar las
predicciones acerca del comportamiento
profesional: mientras la mayoría de los sujetos se
identifica en alguna medida con cada uno de los tipos, algunos
muestran una similitud mucho más marcada con un tipo que
con otro, manifestando diversos niveles de
diferenciación.
Identidad vocacional: Nivel de claridad / seguridad del
sujeto con relación a la planificación de su carrera, o respecto a
quién es o dónde se encuentra en sentido
vocacional. Instrumento para medirla: My Vocational Situation (Mi
situación vocacional, Holland y otros, 1994)
Se trata fundamentalmente de un modelo de decisión vocacional, se estructura sobre la base de siete pasos:
|
Definir el problema |
Explorar e identificar el problema. Examinar las expectativas y las creencias. Establecer fines. |
|
Establecer plan |
Trazar plan. Fijar tiempos. |
|
Identificar alternativas |
Informarse de opciones. Hacer un examen lógico de las dificultades. |
|
Evaluación de sí mismo |
Evaluar destrezas, aptitudes y capacidades. Clarificar valores. Priorizar necesidades. |
|
Investigar resultados posibles |
Estudiar consecuencias de cada alternativa. Estudiar costos de cada alternativa. Estudiar beneficios de cada alternativa. |
|
Eliminacion de alternativas |
Comparar costes / beneficios de las alternativas. Eliminar alternativas de altos costos y bajos beneficios. |
|
Fijar acción |
Desarrollar tentativas. Hacer planes. |
El proceso de toma de decisiones se puede iniciar desde muy temprana edad en la tarea escolar, partiendo de situaciones reales para continuar con otro tipo de decisiones más transcendentales, como pueden ser las de elección de estudios y elección profesional.
Esta teoría, también llamada Teoría del Desarrollo Profesional, ve a la persona como una portadora de ciertas características que, a medida que pasa el tiempo, se encuentra con una serie de condicionamientos. Dentro del enfoque cognitivo de orientación vocacional, Krumboltz y colaboradores desarrollan la teoría de aprendizaje social (interacción personas - medio) donde las conductas, las actitudes, los intereses y los valores se adquieren y modifican de forma continua debido a las experiencias de aprendizaje. La persona aprende en estos encuentros nuevas observaciones de sí mismo (se aprende) y nuevas posibilidades de resolución de conflictos. Los éxitos o fracasos influyen en la elección de vías o caminos de acción. El proceso de toma de decisiones trata de evitar las experiencias erróneas y reproducir las exitosas. El instrumento de trabajo característico en esta teoría es la entrevista.
Del enfoque del aprendizaje social merece destacarse el papel asignado al diseño de las intervenciones para planificar las casualidades o el azar (chance, happenstance) con el fin de ayudar a los alumnos a generar, reconocer e incorporar los sucesos casuales en el desarrollo de la carrera (Mitchell, Levin y Krumboltz, 1999). Según estos autores, la casualidad planificada incluye dos elementos:
Las competencias para promover las oportunidades son cinco: la curiosidad, la persistencia, la flexibilidad, el optimismo y el riesgo. Existen diversos estudios que documentan la importancia de la casualidad en la orientación. Estos autores, con relación a este tema, ofrecen cinco sugerencias para los Orientadores Educacionales:
En el enfoque del aprendizaje social de Krumboltz se distinguen dos grupos de variables, las ambientales y las psicológicas, que nuestro autor las clasifica en cuatro categorías: a) genéticas y especiales, b) ambientales y de azar; c) experiencia de aprendizajes pasados y d) enfocadas en la tarea. Tema para un desarrollo posterior.
Webgrafía
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