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Propuesta metodológica para la comprensión de textos literarios




Enviado por jsilvio



    Del texto ajeno al
    propio.

    Proyecto interactivo

    1. Propuesta metodológica
      para la comprensión de textos
      literarios
    2. Comentarios teóricos
      acerca de la propuesta

    Nuestra reflexión y propuesta obedecen a
    necesidades concretas de la docencia, no estratégicamente
    postergables. En trabajos anteriores (Ruisánchez 2001) se
    pusieron de manifiesto los principales problemas que
    enfrentamos con respecto a la comprensión de textos
    escritos por parte de los alumnos, como un elemento importante,
    crucial, pero no único, de un problema mayor: toda la
    actividad con el subcódigo escrito y su implicación
    educativa.

    Nuestra propuesta metodológica se ciñe a
    la comprensión de lectura como
    integración de subprocesos cognoscitivos
    que forman un todo orgánico, de fases interde- pendientes,
    y altamente complejo. Tendremos en cuenta textos literarios
    escritos para analizar el proceso que
    debe tener lugar en el aula entre el texto y un
    lector que debe decodificarlo, con un superobjetivo: su propia
    formación. No abordaremos ahora la comprensión de
    estructuras
    lingüísticas en relación con la
    comprensión de lectura porque
    entendemos que debe resultar un trabajo posterior, ya que la
    mayoría de las corrientes teóricas otorgan gran
    importancia al componente lingüístico a nivel de
    comprensión de estructuras,
    durante este proceso, pero
    no se precisa la magnitud de esta relación; se impone otro
    estudio donde se tenga en cuenta la variante, estaría como
    elemento evolutivo que permita el manejo de información ontogenética para
    profundizar en un campo de investigación bastante
    inexplorado.

    Comprender (del lat. Comprehendere) significa discernir,
    descifrar, entender, penetrar, concebir. Es en este sentido
    amplio que tomaremos el proceso de comprensión de textos,
    para estudiarlo y construir una alternativa metodológica
    que propicie una actividad más eficiente en la escuela. La
    comprensión y el análisis de textos -así como su
    construcción– resultan los componentes
    funcionales de la asignatura; nos ocuparemos sobre todo de los
    dos primeros como secuencia no siempre discernible, ya que por
    constituir un proceso cíclico, en ocasiones no resulta muy
    fácil determinar dónde culmina la
    comprensión y comienza el análisis, puesto que como actividad
    cognitiva, el "enjuiciamiento" se produce desde el inicio, como
    parte trascendente de las acciones
    implementadas, cuyos resultados no nos permiten muchas veces
    asumirlos claramente como dos procesos
    contiguos, discretos. Es por eso que preferimos considerarlos
    alternativos e íntimamente retroalimentados, en el
    larguísimo camino de acceso tanto a la estructura del
    texto como a su significancia. Es destacable además que ni
    siquiera al tomar como objeto de análisis la
    comprensión, esto resulta "ajeno" a la construcción, ya que al comprender un texto
    -y analizarlo de hecho- estamos construyendo el propio, nuevo,
    enriquecido por nuestras propias vivencias y saberes. Sin
    embargo, el punto focal de esta propuesta -a sabiendas de lo
    anterior- será precisamente solo las etapas iniciales de
    dicho proceso cíclico: la comprensión propiamente
    dicha.

    Modelo teórico para explicar el proceso de
    comprensión de textos

    Es necesario antes de explicar la propuesta como tal,
    tomar en cuenta dos nociones teóricas importantes, que
    estarán presentes en la misma: la de competencia y la
    de comprensión en su doble vertiente: como proceso y como
    habilidad.

    Competencia: Lo más común al tratar
    la competencia
    comunicativa resulta la diversidad de clasificaciones envueltas
    en esta, tenida como "mayor": la cultural, la estratégica,
    la discursiva, la lingüística no siempre bien
    definida, la sociolingüística y otras. Como nosotros
    tratamos en particular el proceso de comprensión de textos
    escritos, nos interesa específicamente la relación
    entre competencia lingüística (como conocimiento
    intuitivo y a la vez como destreza) y competencia cognoscitiva,
    como conocimiento
    del mundo, en sentido general, como resultado de la
    interacción con él, tanto en la filogenia como en
    la ontogenia.

    Para ver el gráfico seleccione la
    opción "Descargar" del menú superior

    Al respecto, partimos del criterio de que la competencia
    lingüística y la competencia para la lectura se
    originan en la competencia cognoscitiva, que abarcaría a
    ambas, (Ferreiro y Gómez, 1982) y de la
    consideración de que, según se aprecia en la
    figura, la competencia lingüística estaría
    implícita en la competencia cognoscitiva, entendida esta
    última como el saber cognoscitivo que le permite al
    individuo el dominio, tanto en
    el subcódigo oral como en el escrito: a diferencia de lo
    que afirma Fraca (1994:29) la consideramos como la base de todas
    las competencias y
    sobre ella es que se edificaría constructivamente la
    competencia comunicativa.

    Consideramos entonces, que la base de la competencia
    comunicativa
    resulta sociosicolingüística, ya que
    la Sicolingüística moderna se abre cada vez
    más a la consideración del sujeto investigado no
    como individuo, sino como ente social, perteneciente a varios
    grupos de ese
    carácter, y como tal, actúa;
    partimos de lo social como fuente de todo conocimiento y del
    papel de la
    escuela en cuanto
    a su enriquecimiento estratégico; consideramos que la
    competencia cognoscitiva, en cuanto conocimiento del
    mundo, comienza a desarrollarse mucho antes de que el niño
    acceda a una institución escolar: se inicia con las
    primeras muestras de conciencia del
    medio que le rodea, con el cual establece una interacción
    productiva, cuyo primer éxito
    podemos considerarlo conseguido cuando alcanza a ser respondido
    en sus intentos de comunicación con el entorno, en sentido
    general, incluida su familia. Por
    tanto, es la
    comunicación y sus resultados uno de los factores
    primordiales del desarrollo,
    que encuentra en la actividad -dirigida o no- un correlato que
    resulta más eficiente, en cuanto se integre coherentemente
    con dichos procesos
    comunicativos. El descubrimiento del lenguaje como
    hecho comunicativo por excelencia marca otro hito
    importante en esta competencia, que ahora puede "organizarse"
    como conceptos verbales y esquemas para la
    comunicación. Cuando la escuela incide en este
    desarrollo,
    debe continuarlo en este mismo sentido, solo haciendo concientes
    dichos procesos y dejando un margen considerable para el aprendizaje
    independiente, creativo, verdaderamente desarrollador.

    Al respecto son ampliamente conocidas las tesis de
    Piaget y
    Vigotsky
    (1985), aunque consideramos que la contrastación
    más "serena" de ambas ha demostrado que son más sus
    puntos de contacto que los divergentes. No existe
    contradicción antagónica entre el principio de que
    la habilidad manual implica
    desarrollo en cuanto a mostrar y generar operaciones
    intelectuales complejas –por una parte- y por la otra el
    punto de vista de que el
    conocimiento del mundo nominado y connotado por el lenguaje
    funciona como motor impulsor
    también del desarrollo, ya que todo tiene lugar en la
    actividad. Podemos preguntarnos ¿es posible afirmar
    rotundamente que no existe ningún rudimento de lenguaje en
    ese reflejo mental del que habla Piaget al
    realizar las mencionadas operaciones
    manuales,
    necesariamente interrelacionadas con el pensamiento
    simbólico que según él resulta estrechamente
    relacionado con los inicios del lenguaje? Estas y otras preguntas
    no son objetivo del
    presente trabajo, pero consideramos que deben estar presentes
    aquí para tratar de argumentar que no estamos para nada
    ante un problema resuelto.

    Nos interesa específicamente esta
    relación, ya que la selección
    de textos con que hemos estado
    trabajando pretende incidir sobre todo en ese conocimiento del
    mundo en el sentido más profundo y hermoso: el hecho
    estético, de forma tal que se logren nuestros principales
    objetivos en
    cuanto a la educación de los
    jóvenes.

    Para nuestra propuesta, hemos tomado de varias fuentes: de la
    Lingüística del Texto, dado el enfoque comunicativo
    de la misma, de la teoría
    Histórico Cultural de Vigotsky, de
    la Teoría
    de Formación por Etapas de las Acciones
    Mentales, así como del Constructivismo
    como estrategia
    pedagógica. También hemos tenido en cuenta los
    Niveles Procesuales de la comprensión textual de Groeben,
    y los principios de la
    Teoría de la Enunciación, a la cual se afilian
    Bajtin, Benveniste y Charaudeau.

    Cualquier método que
    asuma estudiar un todo sistémico debe armonizar con ese
    todo, respetando su propia estructura
    interna, su funcionamiento. En este caso, cuando pretendemos
    elaborar un algoritmo de
    trabajo para abordar el complejo proceso de la comprensión
    de textos, existen aspectos que no podemos dejar de tener en
    cuenta:

    1. El estudio del proceso de comprensión de
      textos no constituye un fin en sí mismo, sino un
      facilitador de la interacción hombre-mundo, en última instancia; por
      todo esto, el objetivo
      formativo de la actividad no debemos dejar de tenerlo en
      cuenta: la sociedad nos
      plantea un problema, y es a ella, a su mejoramiento, que hay
      que aportar las soluciones:
      en ella debe verse nuestra influencia.
    2. El fenómeno comunicativo que nos ocupa se da
      en tres dimensiones: sintáctica, semántica y
      pragmática y ni siquiera un corte metodológico
      debe separar estos componentes, aunque en determinado momento
      pueda asumir una mayor relevancia alguno de ellos: por todas
      las fases de la propuesta ha de pasarse como un todo
      íntegro, con sus múltiples conexiones internas y
      externas. Además, el estrecho vínculo interno
      entre estas dimensiones tiene lugar tanto en el todo como en
      sus partes: en cada porción que tomemos del texto, es
      posible y necesario observarlas y resulta imprescindible
      tenerlas en cuenta para poder llevar
      a cabo su estudio así como para la elaboración de
      un modelo que
      lo haga más eficiente.
    3. Los componentes funcionales de la asignatura
      –comprensión, análisis y
      construcción de textos- constituyen una secuencia que
      también funciona en su totalidad: comprensión
      implica análisis y ambos construcción del texto
      constituido a partir de la evocación que representa el
      acto de comprensión y análisis (aunque a veces
      también podemos dimensionar alguno de ellos por encima
      de los demás, metodológicamente).
    4. Entonces resulta completamente factible llevar a cabo
      esta secuencia, tanto atendiendo al texto en su totalidad, como
      a cada una de sus partes lógicas, apartados,
      núcleos semánticos básicos, núcleos
      conceptuales, así como a sus unidades menores, a las que
      podemos acceder mediante el procedimiento
      clásico de segmentación, cuyo resultado no
      representa más que la mitad del camino: debemos regresar
      al todo recomponiendo sus niveles macro a partir de los micro
      (aunque no constituyen una simple suma aritmética); es
      entonces que nos encontramos en presencia del "nuevo texto",
      construido a partir del original, respetando sus referentes,
      oyendo sus voces, pero también las del receptor que,
      estableciendo una distancia relativa con el mismo, mediante la
      creación del contexto de sentido pudo acceder tanto a su
      estructura como a su significancia. Existe ahora "mi propio
      texto", el del receptor, al cual enriquece como persona desde
      múltiples puntos de vista, a los cuales el proceso
      pedagógico debe contribuir, de manera tal que este
      lector pueda reproducir en otras situaciones, en otros
      contextos, todo el proceso.

    Esta actividad enriquece al alumno:

    – En cuanto modelos
    lingüísticos adecuados, para continuar perfeccionando
    su competencia discursiva.

    – En cuanto disfrute estético, puro goce
    –en el caso de los textos literarios- para su competencia
    cognoscitiva y cultural.

    – En cuanto ser humano –dados los valores
    morales presentes en el texto escogido- en sus diversas
    competencias,
    todo lo cual es nuestro objetivo más
    importante.

    Al concebir un algoritmo
    pedagógico para hacer más eficiente el proceso de
    comprensión de textos, confrontamos varias dificultades y
    fue preciso dar respuesta a diversas preguntas:

    ¿Es aconsejable separar, aunque sea solo
    metodológicamente, los procesos de comprensión y
    producción de textos, si la
    comprensión-producción resulta un proceso bidireccional
    e interactivo?

    Goodman (1994) y Rosemblat (1994) plantean que la
    enseñanza de la lectura y
    la escritura no
    pueden llevarse a cabo de forma aislada, ya que ambas son formas
    de construir sentido, mediante las transacciones que se dan entre
    los textos; sin embargo, la construcción de significado en
    situaciones y contextos reales y significativos permite el
    desarrollo de estrategias y el
    uso de claves textuales para conseguir el sentido global del
    texto. (Mejía: 2001)

    Sin olvidar esto, teniéndolo en cuenta, pero
    entendiendo que el estudio profundo del proceso inicial lo
    requiere, nos decidimos a priorizar la comprensión de
    textos escritos y a elegir sobre todo los literarios para asumir
    el reto:

    a.- En la ontogenia y la filogenia del lenguaje el
    proceso de comprensión precede al de producción
    textual; el analizador auditivo madura con anterioridad al
    analizador motor.

    b.- En la ontogenia y en la filogenia del lenguaje el
    proceso de acumulación de experiencia resulta esencial
    para el paso a los estadios superiores.

    c.- Partimos del supuesto de que la competencia
    cognoscitiva es la base de todas las

    demás competencias del hombre;
    subyace a ellas y las determina de alguna manera, al mismo
    tiempo que
    su enriquecimiento potencial es permanente.

    d.- El texto es un tejido de significación que
    obedece a reglas estructurales (sintácticas),
    semánticas y pragmáticas; la mejor manera de
    aprender a construirlo es analizar pacientemente ese tejido de
    significación. En la comprensión funcionan de
    hecho los otros componentes (como proceso cíclico,
    dirigido o no); estos aparecerán analizados en nuestra
    propuesta, aunque no constituyan propiamente objetivos
    del trabajo.

    e.- La comprensión del texto es un proceso
    estratégico (Dijk y Kintsch :1983) donde se prueban los
    saberes del lector, al mismo tiempo que
    resulta la vía más eficaz para
    enriquecerlos.

    f.- Se considera como premisa fundamental en la
    sicolingüística evolutiva que la comprensión
    precede a la construcción de textos.

    g.- Los textos literarios nos conducen con mayor
    eficacia y
    motivación a la trascendencia educativa
    que pretendemos.

    Coincidimos absolutamente con el criterio acerca de la
    complejidad del proceso de comprensión lectora, así
    como de la intervención en dicho proceso de
    múltiples factores ajenos al texto mismo: situación
    en que se recibe el mensaje –sobre todo- además de
    factores sicológicos y sociales que matizan el acto
    comunicativo; entonces aceptando en principio lo que consideramos
    más aplicable a nuestros fines –un modelo
    sicolingüístico-pedagógico para la
    comprensión de textos- resulta indispensable tomar
    determinados esquemas teóricos y redimensionarlos a partir
    de nuestra propia experiencia, de manera tal que el proceso
    pedagógico de comprensión de textos pueda llevarse
    a cabo en las aulas con una expectativa mayor de eficiencia,
    asumiendo coincidencias entre la habilidad misma y el proceso que
    la desarrolla. Resulta indispensable dicho modelo para nosotros,
    los maestros y profesores, sin excluir la necesaria
    elevación del nivel teórico de nuestra propia
    formación, como requisito indispensable para enriquecer la
    práctica; se impone también readecuar determinadas
    posiciones teóricas, asumir las propias, desarrollar
    modelos como
    el nuestro a partir de la retroalimentación del trabajo con los
    alumnos… que ellos creen sus propios modelos. El nuestro
    pretende, en todo caso, mostrarse como experiencia, revalidable,
    al mismo tiempo que mejorable, siempre desde la posición
    de incrementar su utilidad para el
    desarrollo de una didáctica de la comprensión
    lectora.

    Por otra parte, hemos tenido en cuenta el superobjetivo
    de la enseñanza de la lengua materna
    en la escuela y su carácter
    de habilidad transversal: el desarrollo del pensamiento
    abstracto en los alumnos a partir de su enriquecimiento del
    conocimiento del mundo, para que se desarrolle su competencia
    cognoscitiva, la cual hemos colocado en un lugar relevante dentro
    del largo proceso para alcanzar la competencia comunicativa. Es
    por esta razón –y otras que ya se han mencionado con
    anterioridad- que hemos elegido la literatura para esta
    "misión
    estratégica": el desarrollo de la subjetividad humana
    (González Rey: 1997). Este proceso resulta mucho
    más enriquecido si se propicia a través del goce
    estético: partimos de la literatura, medio que al
    decir de Bajtin (1985) propicia el grado mayor de profundidad
    dialógica, pero no solo de ella, ya que utilizamos
    también otras manifestaciones artísticas como
    principio orientador, como maravilloso desencadenante de emociones,
    sentimientos, de manera tal que nuestras aulas sean no meros
    locales donde rígidamente se procede a transmitir información y en el mejor de los casos se
    comprueba de alguna manera su adquisición, sino en
    verdaderos talleres de creación lingüística y
    humana –literaria o no-escenario donde los que resultan
    mejor dotados desarrollan sus aptitudes de comunicación en ese sentido, salón
    de juegos donde
    disfrutan todos -con un mínimo de recursos materiales y
    un máximo de empleo de la
    espiritualidad y la imaginación, propiciando el
    autoconocimiento mediante el intercambio activo con los
    demás-, laboratorio de
    comunicación donde las diferentes formas de interactuar
    tienen cabida… pero siempre con perspectiva abierta,
    porque sobre la base de los principios
    teórico asumidos –enriquecibles por supuesto- esta
    gama de posibilidades queda inconclusa, ya que todos los
    días el maestro puede encontrar una modalidad nueva de
    hacer pensar a los alumnos mediante el maravilloso instrumento
    del lenguaje y otros códigos.

    Para Dijk (1980) existen tres niveles de
    estructuración del texto y por tanto, tres niveles de
    análisis: microestructural (estructura de las oraciones y
    relación entre ellas), macroestructural (coherencia global
    del texto como su principal propiedad
    semántica: eje temático y progresión
    discursiva a lo largo del mismo –tema y subtemas-) y
    superestructural esquema lógico de organización, forma global de
    composición de los integrantes al generar las diversas
    estructuras textuales, de acuerdo con las intenciones y funciones del
    discurso:
    organización esquemática
    (argumentación, narración, exposición, etc); los asumimos como
    potenciales niveles de análisis relacionados con las tres
    dimensiones del texto: semántica, sintáctica y
    pragmática, puesto que pretendemos que sea un proceso
    sumamente gradual y no brusco en ningún momento, ni de
    cortes tajantes, aunque sí cada etapa debe propiciar
    resultados registrables, que el alumno hace concientes en la
    medida en que se prepara para acceder a la próxima. Es
    necesario destacar aquí lo estratégico que resulta
    en todo este proceso el nivel de ayuda del profesor: siguiendo a
    Vigotsky, el maestro debe saber los requerimientos para
    suministrar las ayudas:

    • Prioridad del componente de
      orientación.
    • Carácter oportuno de la ayuda: al
      suministrarla y al retirarla.
    • Aseguramiento del intercambio de roles entre los
      alumnos, según su propio desarrollo de
      habilidades.
      • Carácter gradual de la
        ayuda.
      • Registro de la posición del alumno ante
        la ayuda

    Su aporte debe aparecer oportunamente en cada una de las
    etapas que proponemos.

    Existe otro aspecto que no debemos dejar de tener en
    cuenta: en el proceso de comprensión, lo pragmático
    está no solo en la intención del autor, que
    más o menos se explicita en el texto, sino también
    en la intención del receptor, que el maestro no puede
    predecir, pero que sí debe propiciar, dirigir y
    controlar.

    Existe un superobjetivo: establecer un algoritmo de
    trabajo que favorezca la interacción dialógica
    lector-texto, para desarrollar en el receptor lo formativo que el
    texto propicia.

    Propuesta metodológica para la
    comprensión de textos literarios

    • PRIMERA ETAPA:
      HOLÍSTICA.

    Desde una perspectiva cognitiva, según
    Scherner(1989) el proceso global de comprensión de textos
    parte de procesos subsemánticos de elaboración; sin
    embargo, nosotros no negamos esta etapa e incluso
    lógicamente admitimos que hay en este inicio un
    imprescindible encuentro con el texto mismo y sus fonos o
    grafemas (asumimos solo los grafemas, puesto que trabajaremos con
    lengua
    escrita). Pero… si hemos admitido la importancia relevante
    del contexto -consideramos que ocupa la cumbre de la
    jerarquía-, si la situación determina la
    intención y esta el componente semántico,
    lingüístico, entonces en la decodificación,
    desde la fase inicial tenemos que tener en cuenta que todo el
    proceso está marcado fuertemente por la situación.
    Aquí… ¿el lector solo tiene las palabras?
    No; toda la decodificación y sus implicaciones
    están permeadas precisamente por la situación,
    así como por la presencia de los tres
    componentes.

    La comprensión de lectura es cuestionada como un
    proceso único e indivisible, (visión
    holística), pero nosotros asumimos dicha visión
    como una primera fase, indispensable:

    Maldonado(1994) establece que en los procesos
    subsemánticos de elaboración se crea un contexto de
    sentido; nosotros lo vemos mucho más amplio: el contexto
    de sentido comienza a crearse precisamente en esta etapa
    holística, de primer enfrentamiento con el texto: si el
    goce primario se estimula y se desarrolla la habilidad de hacerlo
    conciente, expresándolo lingüísticamente
    mediante la lexicalización de emociones,
    sensaciones, sentimientos, entonces estamos estableciendo un
    ambiente
    favorecedor en la creación del contexto de sentido. En
    estas condiciones, los saberes se encuentran más
    activados, más listos para recibir los estímulos,
    para identificar las pistas:

    PROCESO INTERACTIVO,
    BIDIRECCIONAL:

    ÁMBITO COGNITIVO DEL RECEPTOR

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    TEXTO

    Operación jerárquica de
    activación:
    Esta operación de
    activación es encadenada, repetitiva y jerárquica.
    La captación cognoscitiva comienza siendo global, a partir
    del reconocimiento del código
    propio, que comparte con el texto.

    En esta etapa se encuentra presente lo emocional, lo
    general, lo afectivo, lo connotativo; pero abstracto, compacto y
    difuso. Consideramos entonces la fase holística o de
    comprensión global del sentido del texto: aquí
    participan emociones activadas por la función
    connotativa de los elementos del texto, estableciendo contactos
    con el mundo vivencial del receptor; esto funciona como
    detonantes subjetivos que desencadenan desde ese mismo momento el
    funcionamiento de esos contactos; al integrarse la idea general
    del texto con los saberes previos, se abre el camino para
    explorar las "avenidas del sentido del texto" (Barthes:1989).
    Aquí se activa lo sociológico en cuanto estrato
    social convergente o divergente y todas las variables:
    diatópica, diastrática y diafásica ; estas
    se alertan para la adecuación, el ajuste, con vistas a la
    elaboración del propio texto.

    Se alerta la memoria a
    corto plazo, que a su vez activa la memoria a largo
    plazo, a través de los mediadores. Entendemos que lo
    intuitivo, lo imaginal, lo emotivo, lo experiencial desde todo
    punto de vista, el subconsciente, es previo de alguna manera a lo
    sígnico como identificación, en sentido estrecho,
    como correlato lingüístico de toda esta gama de
    emociones y sentimientos; es decir, si primariamente fueron
    identificados signos, esto desencadena un proceso de asociaciones
    cognitivas complejas, originales, únicas, hasta cierto
    punto impredecibles, que precede a la próxima etapa de
    análisis, donde sí se explicitan más los
    mediadores lingüísticos.

    Resulta aconsejable en este punto utilizar los procesos
    de predicción, como un estímulo importante, que se
    asocia a todo lo anteriormente expuesto, y este sí es
    puramente lingüístico, al hacer conciente y
    comunicable sígnicamente lo experimentado con
    anterioridad. Huelga
    explicar entonces la validez para esto, de los textos literarios;
    ningún otro sería capaz de propiciar
    desencadenantes similares, sobre todo si nos encontramos de
    entrada con una necesidad primaria: romper las barreras de
    rechazo que existen por parte de los alumnos hacia la asignatura,
    producto de
    rigideces, imposiciones y estrategias
    ineficientes; con el alma se habla mejor a través de la
    literatura.

    • SEGUNDA ETAPA: SEPARACIÓN DEL TEXTO EN
      PARTES LÓGICAS.

    El texto obedece a reglas estructurales,
    semánticas y pragmáticas; interactúa con el
    lector en el proceso de comprensión, como tejido de
    significación, en busca de la construcción de
    sentidos.

    En esta segunda etapa, funcionan más
    "concientemente" los saberes del receptor, aquí se
    instaura definitivamente el contexto de sentido, arrastrando
    consigo todas las implicaciones personológicas que
    salieron a flote en la etapa holística. De la primera
    aproximación al texto, accedemos en esta segunda a
    analizar el gran signo percibido, para proceder a la segmentación, a partir de lo general. Esta
    gran asociación de intenciones, estructura e ideas,
    está compuesta por unidades menores: si tenemos en cuenta
    la macroestructura semántica y formal, sabremos
    cómo proceder, para hallar sucesivamente desde el texto
    –teniendo en cuenta lo que llamamos "primer mensaje", los
    subtemas y conceptos, a la vez que rastreamos desde el propio
    discurso hasta
    los sintagmas, viaje en el cual buscamos sobre todo los
    referentes del texto, de manera tal que ese sea nuestro punto de
    partida más "objetivo": sabiendo qué dice,
    podemos acceder a las variadas respuestas que el resto de las
    preguntas exige: cómo lo dice y con qué
    intenciones
    , fundamentalmente; estas respuestas son
    facilitadas por la activación de los saberes del mundo y
    el saber de los esquemas (lingüísticos y no
    lingüísticos). Resulta muy importante en esta etapa
    el reconocimiento de la superestructura formal, es decir, la
    estrategia de
    organización del discurso que eligió el ausente no
    locuente –al decir de Austin-, para construir su mensaje.
    Aquí cobran destacada importancia las diferentes formas
    elocutivas, cuya relación estrecha con la intención
    comunicativa, con lo pragmático, no suele estudiarse
    así en la escuela: el alumno debe saber distinguir entre
    la forma elocutiva de marco y las inscritas, que pueden
    corresponderse con subtemas del texto o intenciones secundarias
    del mismo: tratamos de establecer la correspondencia entre lo
    formal y lo semántico, bajo lo cual subyace lo
    pragmático. Entonces, resulta conveniente nombrar dichas
    partes lógicas como importantísimo referente
    semántico, de valor
    estratégico tanto para el análisis
    sintáctico, como para el tránsito desde la
    traducción hasta la extrapolación, pasando por una
    interpretación adecuada.

    Existen dos factores que consideramos clave para
    continuar: los procesos exhaustivos de traducción textual
    y las operaciones de inferencia.

    Procesos de traducción textual: La
    traducción del texto, la humilde, simple y muchas veces
    olvidada traducción textual, constituye un determinante
    inapreciable en el proceso de construcción del sentido del
    texto. Resulta demostrable la relación de dependencia que
    existe entre el hecho de no tenerla en cuenta en la
    mayoría de los análisis en la escuela y la
    pérdida de los referentes, que como regularidad ha
    registrado Martínez (1999) en la publicación de la
    UNESCO. En nuestra realidad también lo hemos constatado
    (Ruisánchez:2001). En los variados tipos de textos, con
    diferentes estructuras retóricas, el significado
    referencial de las palabras va de lo predominantemente denotativo
    -en los textos científicos- hasta lo predominantemente
    connotativo -en los textos literarios-, pasando por combinaciones
    diversas en los distintos discursos,
    según su intención y sus funciones dentro
    de las infinitas variantes de la comunicación verbal
    humana. Pero siempre el valor
    referencial está ahí, es él quien garantiza
    en principio la comunicación, dada la convencionalidad y
    lo compartido del código
    mismo; está más o menos desplazado, su sentido de
    base está más o menos potenciado, pero su esencia
    está ahí, sus rasgos semánticos
    básicos, que lo hacen ser ese signo y no otro,
    están ahí, y son precisamente ellos los que primero
    debemos encontrar, y son ellos quienes nos proporcionarán
    las pistas adecuadas, en correspondencia con el contexto de
    sentido que ya se ha establecido plenamente y la intención
    y la situación, que no deben ser obviadas. Y si, como en
    nuestro caso, se trata de signos cuyo significado está
    desplazado con un fin estético, es precisamente ese
    desplazamiento, su apreciación conciente, una de las
    tareas estratégicas que debe dirigir el maestro, en un
    sentido que podemos considerar doble: en principio, para
    disfrutar plenamente de dicho desplazamiento, como un original
    regalo al espíritu –no podemos olvidar que estamos
    utilizando una obra de arte para
    desarrollar habilidades comunicativas, pero no deja de ser una
    obra de arte y su
    disfrute se impone-; por otra parte, el artista ha transitado
    antes que nosotros sus propias avenidas del sentido y es solo
    siguiendo sus huellas que podremos, de forma eficiente,
    reconstruir el sentido del texto que se ha ofrecido a nuestros
    ojos. De ahí lo insoslayable de la traducción como
    paso previo a la enunciación tanto de las micro como de
    las macroproposiciones.

    Procesos de inferencia: emanan necesariamente
    entonces, de un adecuado trabajo de traducción del texto,
    para acceder a la lexicalización de la estructura profunda
    en un "para mí" irrepetible: está naciendo mi
    propio texto.

    La construcción de una proposición es
    considerada como la operación más elemental de la
    comprensión; tiene lugar en el marco de las operaciones
    interconceptuales, es decir, emana de la apropiación
    inteligente de la sintaxis y la semántica del texto.
    Según Dijk (l980) el significado de una oración es
    una proposición y por esto consideramos necesario en
    nuestra propuesta ir primero a la enunciación de las ideas
    (después de separado el texto en partes lógicas),
    antes de identificar las oraciones, puesto que se ha comprobado
    que una vez comprendido el contenido del texto, se olvida
    rápidamente su estructura sintáctica. Esto no
    quiere decir que desdeñemos lo gramatical, pues la propia
    estructura combinatoria en el discurso también comunica,
    dada su convencionalidad constructiva, sino sucede que somos del
    criterio que debemos utilizar lo gramatical como instrumento,
    como indicador esquemático de las proposiciones de un
    texto, de la formulación de sus ideas, de su
    organización conceptual interna, pero no como un fin en
    sí mismo. No debemos olvidar que la representación
    mental de un texto es fundamentalmente de naturaleza
    semántica. Por ello deberá considerarse
    precisamente la dimensión semántica y no la
    sintáctica como el ámbito central del proceso de
    comprensión. (Maldonado:1994);

    Teniendo en cuenta lo anterior, en esta etapa
    desempeña un papel esencial
    también el análisis de la forma y contenido
    internos y externos del texto (Figueroa:1980), en estrecha
    relación con el establecimiento de las ideas primarias y
    secundarias del mismo. Una vez establecidas las ideas del texto,
    en cada una de sus partes lógicas estas se comparan con
    las oraciones que él contiene, como mecanismo de retroalimentación que debe funcionar de
    alguna manera en todas las etapas; en esta, dicho mecanismo asume
    la forma del encuentro de lo microestructural, lo
    macroestructural y lo superestructural, de la ilación de
    secuencias -eje temático y su progresión discursiva
    a lo largo de todo el texto,- como comprobación del
    sentido que seguimos construyendo, siempre a partir de lo
    emocional interactivo de la primera etapa, y de la
    apreciación de la macroestructura y de la superestructura,
    respectivamente.

    Evidentemente, esta etapa es clave en el proceso de la
    comprensión: debe "equilibrarse" el análisis en
    cada una de las partes lógicas del texto, de lo
    semántico, lo sintáctico y lo pragmático,
    haciéndolo "pasar" por los diferentes niveles de
    comprensión: la traducción, la
    interpretación y la extrapolación. Esta
    última merece también aquí párrafo
    aparte: es una práctica común en la escuela
    proceder a la extrapolación como actividad escolar,
    siempre al final, ya que es práctica concebirla como el
    único momento en que el lector construye significados,
    propios hasta cierto punto. Para ser consecuentes con lo que
    hemos venido proponiendo hasta aquí, podemos afirmar que
    realmente se pone de manifiesto la extrapolación en todo
    momento inconscientemente para el propio receptor; en la medida
    en que, desde la etapa holística, va conformando sus
    propios puntos de vista, sus propias posiciones para la
    comprensión. Sin embargo, esto no puede pasar inadvertido
    para el maestro, cuyo conocimiento de lo que está
    sucediendo debe dirigir cada paso de avance del estudiante. De
    esta manera, llegado el momento de la extrapolación final
    –aunque existe como etapa siempre, desde lo
    holístico-, llegará por su propio camino, como
    consecuencia natural, como fin integrador de todas las
    conclusiones propias a las cuales se ha arribado, sobre todo
    formativamente, desde el mismísimo primer contacto con el
    texto como estimulador del pensamiento.

    • TERCERA ETAPA: INTEGRADORA

    Aquí se busca lo que llamamos "segundo mensaje",
    que debe imbricarse con el primero, sumamente enriquecido y
    profundizado. En este momento deben propiciarse los procesos
    reductivos de elaboración textual: son aquellas
    operaciones cognitivas que permiten la elaboración de
    macroproposiciones, como estructuras significativas condensadas,
    a partir de la larga cadena de proposiciones construida durante
    el proceso interactivo de la lectura. Estas macroproposiciones
    son el resultado de una operación cognitiva integradora,
    generalizadora y conclusiva; en esta etapa son elaboradas
    teniendo en cuenta todo el proceso de encuentro con la
    superestructura textual, su activación, con el fin de
    formar la macroestructura del texto, a partir de una estructura
    jerarquizada, de naturaleza
    semántica.

    En este punto se impone la tarea de integrar lo
    microestructural, lo macroestructural, y lo superestructural, que
    debe haberse "confrontado" -en el sentido de
    retroalimentación, de comprobación- con lo que se
    ha traducido, interpretado y extrapolado del texto. Son estos
    procesos los que deben nutrir creadoramente el acceso a la
    actividad integradora, de un grado mayor de profundidad, a un
    nivel cualitativamente superior.

    A estas alturas de la construcción del sentido
    del texto, consideramos que también irrumpen otro tipo de
    procesos cognitivos (Maldonado:1994) los aprecia antes, pero
    creemos que resulta más adecuado tenerlos en cuenta
    aquí-. Se trata de lo que Ballstaedt (1981) llama
    "acciones completivas a los datos textuales
    ": acciones de elaboración de conclusiones creativas que
    pueden ir más allá de los límites
    impuestos por
    las proposiciones textuales, siempre y cuando sean coherentes con
    los esquemas utilizados. Evidentemente, sigue creciendo ya "mi
    propio texto"; estas acciones de elaboración tienen puntos
    de contacto con lo intuitivo-emocional de la etapa
    holística, y a lo largo de todas las siguientes no ha
    sucedido más que la reelaboración,
    readecuación, de las primeras informaciones que se
    corresponden con la profundización del sentido en las
    últimas etapas. Es indiscutible el vínculo estrecho
    del "texto original" -desde el punto de vista semántico
    sobre todo- con este que ahora pueden considerar suyo los
    alumnos, el que recibieron y que resulta inédito y, por
    supuesto, nuevo. Sin embargo, la eficiencia de la
    comprensión está marcada por la "distancia
    relativa" entre ambos textos. Por eso, aquí los niveles de
    análisis deben ofrecerle al lector sus rasgos pertinentes,
    perfectamente comprobables por el receptor, de manera tal que no
    se desvirtúe la intención comunicativa del texto
    original, que se ha recibido y al mismo tiempo reconstruido,
    recreado. Sobre todo cuando trabajamos con textos literarios,
    resulta indispensable "extremar precauciones", puesto que las
    potencialidades de desplazamiento de significado son infinitas y
    siempre se corre el riesgo -y de
    hecho en la escuela sucede constantemente y a veces se
    evalúa como bueno- de "perder el contacto" con el texto
    original. Aunque en esta etapa el alumno no extrapole
    explícitamente, de hecho lo hace "para sí" y su
    propia interpretación lleva esta huella; oralmente se debe
    preguntar ese "para sí ", de manera tal que el alumno
    arribe a la última etapa más preparado para asumir
    posiciones, emitir criterios, hacer oír sus propias
    voces.

    • CUARTA ETAPA: VOCES DEL ALUMNO.

    Los saberes del alumno han sido indudablemente
    enriquecidos y resulta aquí necesario, con vistas al
    desarrollo de un comunicador competente, que al final del camino,
    este, en su papel de lector, pueda y sepa deslindar lo
    anecdótico, lo particular de un determinado texto, de su
    esencia conceptual, en cuanto visión del mundo, sentido de
    la vida, posiciones filosóficas, que se vayan por encima
    de lo puramente individual y ocasional, y consideren que sea
    preciso preservar porque ha dejado de ser simple
    información para transformarse en vivencias propias,
    enriquecimiento de su particular experiencia vital. El alumno
    tiene que ser capaz de distinguir una etapa de la otra, como
    tiene que ser capaz de discernir entre una interpretación
    y una extrapolación. De la misma manera que debemos evitar
    la "pérdida de los referentes" en el análisis de un
    texto, también tenemos que propiciar en el aula que el
    estudiante sea capaz de "tomar distancia" y expresarse por
    sí mismo, hacer que él oiga "su propia voz", a
    partir de que es capaz de percibir las distintas voces de un
    texto. Nosotros, como maestros, tenemos que "detonar "
    eficazmente la creatividad de
    los alumnos a partir de la creación del contexto de
    sentido, que comienza siendo de otro para que paulatinamente los
    estudiantes vayan entresacándole lo que al final deben
    considerar como suyo. Nuestra labor es la de activar
    predisposiciones, desencadenar procesos cognitivos mediante
    instrumentos lingüísticos, no
    lingüísticos y mixtos, con los cuales establezcan un
    diálogo,
    una interacción creativa, desde los procesos de
    mínima profundidad -al decir de Bajtin- hasta los de
    profundidad máxima, como los textos literarios, pero
    tratando de que realicen sus propios descubrimientos, como si
    ellos fueran sus propios maestros.

    Como debemos regresar al mundo de donde partió el
    problema, -la vida cotidiana, la interacción social-, la
    "salida" de nuestra propuesta consiste en la posibilidad de
    expresar las riquezas adquiridas por parte de los alumnos, de
    transmitirlas por diversas vías: construcción de
    textos propios, declamación, narración oral y
    teatro,
    fundamentalmente.

    Construcción de textos propios: No
    pretendemos fabricar escritores y poetas, sino comunicadores
    eficientes, que expresen sus propias aptitudes -literarias o no-,
    que sean capaces de usar el código lingüístico
    para la expresión eficaz de un pensamiento coherente,
    soportado por un vocabulario amplio y preciso, y un manejo
    adecuado de las reglas combinatorias que la lengua ofrece para
    producir los mensajes. Aquellos que posean el don de la
    literatura, producirán maravillosos textos; sin embargo,
    los demás se sentirán también satisfechos de
    sus destrezas comunicativas, que pueden resaltar entonces por
    alguna de las otras vías empleadas: declamación,
    narración oral, teatro,
    etc.

    Comentarios teóricos acerca de la
    propuesta

    Hemos concebido una alternativa pedagógica que
    "alarga" el proceso de comprensión de textos, al
    concebirlo en cuatro etapas, de manera tal que "abra y cierre"
    explícitamente, concientemente, a partir de la
    emoción y los sentimientos del propio
    alumno.

    Nuestro objetivo fundamental es ante todo, educativo,
    trascendente y no inmanente. La creación del texto propio,
    la entrada por parte del alumno a la estructura y a la
    dimensión de significancia que le ofrece el autor del
    texto, propicia en él la activación de su
    espiritualidad, el desencadenamiento de su imaginación, de
    su subjetividad. Para lograr este propósito, es preciso
    seleccionar aquellos "detonantes" que propician -en primer lugar-
    goce estético; eso estaba garantizado, pero… ¿y
    el proceso?

    El texto "para el alumno" es decir, su propio texto,
    nace a partir del contexto de sentido que activa los marcos de
    conocimiento del lector y propicia de una manera especial -en el
    sentido de su individualización- sus estados
    cognoscitivos. Es por eso que hemos alargado la creación,
    la instauración del contexto de sentido, a las dos
    primeras etapas: la holística y la de separación
    del texto en partes lógicas, en la cual se trabaja con la
    macroestructura y la superestructura, respectivamente, del texto.
    Lo emotivo, propiciado en la etapa holística -en
    principio, porque siempre debe estar presente- lo connotativo,
    afluye, de manera tal que se estimula en gran medida la
    creación del estado
    cognoscitivo, al instaurarse plenamente en la segunda etapa, el
    contexto de sentido. El carácter particular, original,
    irrepetible, de lo que seleccionamos, ignoramos, acentuamos y
    transformamos, resulta estimulado cuidadosamente, tratando de que
    se mantenga una determinada distancia relativa entra el lector y
    el texto: el justo punto medio para no perder los referentes
    -regularidad que como problema, ya hemos abordado antes-. Durante
    la tercera y la cuarta etapas se trabaja intensamente con estos
    referentes, se procura en grado sumo que el alumno oiga las voces
    del mismo y compruebe, retroalimente, compare, mediante todos los
    recursos que el
    propio texto le ofrece, así como el conjunto de sus
    saberes (saber de los conceptos y saber de los esquemas) y todas
    sus competencias que, probándose, renovándose,
    hemos logrado aquí poner en acción.

    ¿Y todos estos logros, todas estas
    victorias?

    Son el resultado de un inmenso placer
    estético, son el fruto hermoso de las "doce razones" de
    Beatriz Maggi… De regreso de la exploración de las
    avenidas de sentido del texto, de presenciar su estallido,
    renacemos cada día en la maravillosa aventura de compartir
    el
    lenguaje.

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