Indice
1.
Introducción
2. La calidad
3. La productividad.
Definición
4. Control Estadístico de
Procesos
5. Los Recursos Humanos
6. La gestión del
cambio
7. ¿Qué debe cambiarse? Y
porqué?
8. Aprendiendo de las lecciones de la
rana
9. Conclusión
10. Anexo I – Cuestionario sobre
sensibilidad hacia las necesidades del cliente
11. Anexo II – Cuestionario para
evaluar la gestión de la productividad
12. Bibliografía
Los sistemas y métodos de producción validos hasta principios de los años setenta, han perdido capacidad de respuesta ante los profundos cambios acaecidos a nivel mundial. Primero fue la fuerte sube en el precio del petróleo la que puso en jaque a las economías occidentales acostumbradas a bajos precios y variaciones moderadas. Ello afecto tanto las tendencias del consumo, como de los procesos de generación de bienes y servicios.
Posteriores conflictos
bélicos sumados a importantes cambios políticos en
las últimas décadas, y las rápidos avances
en materia
tecnológica, científica e informática, transfiguraron el mapa de los
mercados
conjuntamente con sus flujos comerciales y financieros.
El ingreso en la Era del Conocimiento
dio lugar a una nueva gran división del trabajo a nivel
mundial, pero a pesar de ello el avance de la
teleinformática vía internet posibilita un
avance constante y rápido en materia
científica en diversos lugares del planeta. Si bien todos
tienen acceso a internet, sólo
aquellos que están cultural y científicamente
preparados pueden ser participes de dicha evolución.
Hemos entrado en una época en la cual los países,
empresas e
individuos que mejor gestionen sus conocimientos serán los
más aptos para competir en los actuales y futuros mercados.
Para sobrevivir y tener éxito
en el siglo veintiuno, las empresas
deberán poner en práctica filosofías y
métodos
nuevos. Será necesario aplicar grandes esfuerzos para
vencer las inercias organizativas, y los responsables de los
cambios necesitarán un marcado nivel de liderazgo.
El mundo de la fabricación se está desplazando
desde una cultura
definible a una nueva posición en la que lo que cambia es
precisamente la cultura. La
dificultad de los empresarios y profesionales para realizar la
transición no estará en entender la tecnología o las
técnicas, sino en la capacidad para definir
las características del nuevo orden.
Los nuevos directivos necesitarán ser visionarios en el
tiempo, siendo
sensibles a las necesidades y a las expectativas de los clientes,
comprometiéndose con la sociedad en un
mundo con profundas necesidades y graves problemas por
resolver.
No hay soluciones
rápidas, lo que hay es un trabajo duro, basado en una
disciplina y
ética
del trabajo que lleven a la mejora simultánea de la
calidad y la
productividad
en los procesos
productivos.
Hacer posible ello implica generar una nueva forma de
administrar, un nuevo sistema de
producción de bienes y
servicios. Ese
nuevo sistema es la
calitividad. Un sistema de calitividad es un sistema de conducta, y la
manera en que se conducen los negocios es un
reflejo de la filosofía de la gente que posee y hace
funcionar el negocio.
La calitividad es tanto una visión como una
filosofía que intenta abatir las barreras mentales de los
directivos convencionales cuya visión raramente se
extiende más allá de los resultados del
último fin de mes. En contraposición a la
orientación en el resultado típico de las empresas
occidentales, se contrapone esta nueva orientación
concentrada en la mejora continua de los procesos.
En esta nueva visión de la gestión
empresaria se explora por un lado el verdadero significado de la
calidad, tal
como esta es percibida por los consumidores, y por otro se
concentran las energías en exponer y superar los enormes
derroches que aquejan a las empresas convencionales.
La calitividad es en gran medida la adaptación del sistema
kaizen
japonés a la cultura occidental, sumando a las herramientas,
instrumentos y métodos japoneses las teoría
de la restricciones (TOC), los modernos avances en materia de:
investigación de operaciones, gestión del
conocimiento y gestión
del cambio, y los
últimos desarrollos en materia de psicología y comportamiento
organizacional.
Las empresas que deseen incorporar la calitividad en su estilo de
gestión deben tener:
Estos son algunos de los valores
que deben tenerse en cuenta al visualizar el futuro de la
empresa y al
establecer los patrones con los que se va a medir el progreso de
la
organización.
La visión debe formarse de una manera que tenga sentido
para todos los empleados. Esta visión sólo
podrá ser compartida si todo el mundo tiene la oportunidad
de contribuir a ella.
En las empresas convencionales, a los directivos les gusta decir que todo tiene un coste, pero ignoran el alto coste de la calidad mediocre. Así pues un 40% del coste operativo total de una empresa puede malgastarse para cubrir la generación de productos y servicios de mediocre nivel de calidad.
Cada interrupción de los procesos productivos, cada queja de un cliente, cada inspección, cada reclamación, cada reproceso de bienes, cada exceso de stock y así sucesivamente, implican pérdidas para la empresa. Pérdidas que constituyen la "fabrica oculta", la cual genera gran cantidad de calidad mediocre, provoca la pérdida de clientes y absorbe un importantísimo volumen de recursos. Esas pérdidas son las que la contabilidad tradicional no expone ni analiza convenientemente, pues la misma fue diseñada para las operaciones y empresas resultantes de la economía existente hasta principios de los setenta.
Conseguir una gestión de calidad consiste en lograr competitividad, para lo cual dicha gestión ha de ser eficaz, excelsa y globalizada. De tal forma se obtiene, además, la satisfacción del mercado. No basta con ofrecer un diseño de productos y servicios mejor que el de la competencia, hay que superar todas sus potencias humanas, industriales o de servicios, porque los clientes desean lo mejor. Si los productos de una empresa tienen el mismo precio que el de la competencia pero, además, ofrecen un plus, la empresa en cuestión tendrá una clara ventaja competitiva.
Las empresas con productos o servicios de más calidad, capaces de vender a precios competitivos, con equipos humanos activos, dinámicos, preparados, y plena conciencia de la responsabilidad personal, con vocación comercial aplicada en todas las áreas de la empresa, serán las que subsistan y se repartan el mercado.
Los consumidores están en mejor posición
ahora que nunca antes para comparar, evaluar y escoger productos
y servicios en forma crítica según su valor total:
calidad, precio, facilidad de mantenimiento
y nivel de servicio. Este
crecimiento de la conciencia del
consumidor hacia
la calidad ha provocado más tensión en las
empresas. Mientras más complejo es un producto desde
el punto de vista tecnológico, es más probable que
algo falle. Los reglamentos gubernamentales de seguridad
(existentes sobre todo en los países centrales), las
evaluaciones de productos y el rápido aumento de juicios
por responsabilidad de productos han cambiado la
actitud de la
sociedad, de
"dejar que se preocupe el comprador", a "dejar que se preocupe el
productor".
Las demandas del consumidor y los
cambios tecnológicos dinámicos han abierto mercados
nuevos y altamente competitivos. La calidad de los bienes y
servicios ya no se puede dar por hecho. Hasta las industrias que
antes gozaban de un monopolio de
la demanda
nacional ahora deben encarar la competencia extranjera.
El rápido crecimiento del sector de servicios
también ha introducido perspectivas nuevas a la
administración de la calidad. La interacción
entre empleados y clientes es mucho más crítica en
este tipo de empresas, dando lugar a una nueva visión en
la administración de los recursos
humanos.
Lograr los objetivos en
materia de Calidad Total
exige de parte del líder:
Los costes de la calidad
Como bien expuso Crosby: "Cada centavo que no gaste usted en
hacer mal las cosas, o al revés, en lugar de hacerlas bien
llega a ser medio centavo en la última línea de la
hoja de balance. En esta época de "quién sabe lo
que será mañana de nuestra empresa" no tenemos
mucho donde escoger para mejorar las ganancias. Si usted se
concentra en asegurar la calidad, es probable que pueda aumentar
sus ganancias entre 5 y 10% de las ventas"
Bajar los costes de la mala calidad exigen saber como
está conformado el mismo. Así pues este esta
constituido por costes atribuibles a la prevención, la
valuación y los fallos (internos y externos).
Los costes de prevención esta constituida por todos
aquellos recursos
utilizados en planificar las actividades y procesos destinados a
evitar la ocurrencia de fallos o errores. En las empresas
tradicionales raramente se aplican medidas de carácter
preventivo. Como resultado de ello, los recursos asignados a la
planificación de la calidad a través
de todas las funciones de la
empresa son, generalmente, insignificantes o
mínimos.
Los costes de evaluación
son los generados por los procesos y actividades de
inspección como así también en las
actividades de pruebas para
ver si el producto presenta los debidos niveles de calidad.
Emplear más inspectores en los problemas de
calidad es un ejercicio banal y demuestra ignorancia de los que
es el verdadero significado de la calidad. La calidad es
responsabilidad de cada uno de los empleados de la empresa y no
puede delegarse en la autoridad de
un inspector.
En tanto que el coste de fallos, tanto internos como externos,
son el resultado del no cumplimiento de las especificaciones. Los
fallos internos son los defectos descubiertos antes de que los
productos se entreguen a los clientes externos. Los fallos
externos son los fallos descubiertos después de que los
productos hayan sido transferidos a los clientes.
Incrementar las actividades de prevención (y por lo tanto los recursos a ello destinado) implica reducir notablemente los costos imputables tanto a las valuaciones como a los fallos. Es por ello que un mayor coste de prevención origina un menor coste total.
Una lista parcial de las fuentes de costes de la mala calidad como la que abajo se detalla nos da una clara connotación de los problemas a ser enfrentados.
Beneficios de la planificación estratégica de la calidad
Calidad del producto
Calidad de producción
Rendimiento funcional de la empresa
Concentrar los esfuerzos en la satisfacción del
cliente externo
Para satisfacer las exigencias de los clientes, es necesario
conocer exactamente qué hay que hacer para conseguirlo.
Después de hacer lo que se creía necesario, hay que
preguntar al cliente si está satisfecho. A partir de esta
base, los procesos pueden ajustarse para, en el futuro, continuar
satisfaciendo a los clientes. Éste es el modo en que
muchas de las empresas convencionales (no todas) controlan el
panorama de sus ventas y
mantienen un nivel de negocios
razonable. Pero cabe preguntarse ¿qué se
está haciendo para superar las expectativas del cliente?.
Las expectativas del cliente, una vez satisfechas, aumentan. Las
opciones de hoy serán la normativa de mañana. Un
aspecto competitivo de hoy no es garantía para el futuro.
El objetivo es
estar tan cerca del cliente como sea posible para así
conocer no sólo su concepto sobre la
empresa, sino también los cambios que puedan contemplar y
que serían susceptibles de afectar seriamente la actual
relación.
Los resultados de la encuesta a los clientes nos proporcionarán una línea de referencia o punto de partida contra la cual podrá evaluarse el mejoramiento futuro. Asimismo, los resultados revelarán ciertas áreas de preocupación que deben ser objeto de análisis adicional. Este paso de la encuesta de los clientes externos tiene una gran importancia. Si la definición básica de la calidad es satisfacer las necesidades de los clientes y sus expectativas razonables, es necesario una comprensión exacta de aquello que los clientes necesitan y esperan. A partir de allí es menester considerar la brecha existente entre el desempeño de la empresa y lo que el cliente necesita.
Debe reconocerse además la dinámica propia del mercado. Las encuestas de clientes deben realizarse como mínimo anualmente y complementarse durante el año con grupos foco, breves encuestas autodirigidas, encuestas en puntos de contacto y medios similares.
Las seis etapas en la mejora de la calidad
Evaluación de la necesidad que tiene la empresa del cambio, de la eliminación de los desperdicios, de lograr la mayor satisfacción en los clientes, de mejorar la actitud de los empleados, de lograr la decisión de los ejecutivos para el cambio y llevar a cabo la comunicación de la necesidad de cambiar.
Establecer la organización de la administración de la calidad, definiendo claramente los objetivos, las políticas, principios y valores por parte de los ejecutivos, establecer el elemento de calidad en el plan de negocios y su puesta en práctica.
Educar y entrenar a todos, capacitándolos para analizar los procesos de trabajo, realizar mediciones y mejoría de procesos. Debe centrarse la atención en eliminar el temor, derribando las barreras tanto horizontales como verticales, y lograr el pensamiento centrado en los procesos, con un claro enfoque sistémico y un claro entendimiento y razonamiento estadístico.
Análisis, dirigido por la administración de los procesos de trabajo fundamentales. Partiendo de los requisitos exigidos por los clientes (tanto internos como externos) efectuar mediciones y controles tendientes a satisfacer los mismos. Mediante el Control Estadístico de Procesos y demás herramientas de gestión poner en primer lugar las variables bajo control estadístico y luego proceder a su mejora continua.
Introducción de la medición por todos los grupos de trabajo, eliminar las barreras a las comunicaciones abiertas e introducir los grupos de trabajo (Círculos de Control de Calidad, Equipos de Mejora, entre otros). Establecimiento de sistema de administración participativo. Instauración de sistema de sugerencias.
Entrenamiento analítico y estadístico, trabajo en equipo, fijación de metas, benchmarking, análisis de actividades y concientización continua en disciplina y ética laboral para la mejora continua en los procesos destinados la reducción de los costes, mejora en los niveles de productividad y calidad, mayores niveles de satisfacción, y menores tiempos de entrega y ciclos de actividades.
Obstáculos a la calidad en las industrias de
servicios
En una conferencia
internacional en 1988 el profesor John Oakland resaltó
tres obstáculos a la consecución de la calidad total en
las industrias de servicios, siendo éstas las
siguientes:
El tema estratégico se centra en el tercer obstáculo dado que los gerentes de las empresas de servicios están divorciados de sus clientes. No ha sido así intencionalmente sino debido a su bajo nivel de contacto con los mismos. En la mayor parte de las empresas de servicios el punto natural de contacto o de interrelación con el cliente se realiza en el nivel jerárquico más bajo de la organización. La alta dirección que define la estrategia de la compañía tiene poco contacto natural con la mayoría de sus clientes.
Es raro que los clientes de estas empresas lleguen a conocer a los que toman las principales decisiones, y de igual forma los que toman las decisiones fundamentales rara vez conocen a los clientes. Este es el orden natural de acontecimientos. Es necesario que la administración adopte medidas para ponerse en contacto sincera y abiertamente con los clientes. No hacerlo en un mercado competitivo implicará a mediano y largo plazo perder clientes en manos de la competencia.
La productividad puede definirse, simplemente, como la proporción entre entradas y salidas. Las entradas se refieren a los recursos utilizados en los procesos necesarios para generar las salidas. Cuanto mayor sea el esfuerzo empleado, mayores serán las entradas y, por consiguiente, menor la productividad. Las salidas son todo lo que se produce, mientras que las entradas son todo lo utilizado.
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SALIDAS |
ENTRADAS |
PRODUCTIVIDAD |
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MAYORES |
IGUALES |
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MAYORES |
MENORES |
AUMENTA |
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MAYORES |
MAYORES |
AUMENTA |
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Incremento 20% |
Incremento 15% |
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MAYORES |
MAYORES |
IGUAL |
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Incremento 15% |
Incremento 15% |
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MAYORES |
MAYORES |
DISMINUYE |
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Incremento 15% |
Incremento 20% |
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MENORES |
IGUALES |
DISMINUYE |
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MENORES |
MAYORES |
DISMINUYE |
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MENORES |
MENORES |
DISMINUYE |
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Se reduce en 10% |
Se reduce en 5% |
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MENORES |
MENORES |
IGUAL |
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Se reduce en 5% |
Se reduce en 5% |
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MENORES |
MENORES |
AUMENTA |
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Se reduce en 5% |
Se reduce en 10% |
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En esencia, la productividad es una medida de la eficiencia en el uso de los recursos disponibles. Si una empresa desea ser competitiva no tiene otra alternativa que eliminar el despilfarro de recursos.
Para aumentar la productividad reduciendo las entradas de despilfarro es necesario identificar en qué lugar de la empresa se produce tal despilfarro. La manera más sencilla de hacerlo es diferenciar entre el trabajo con valor añadido, o entre el trabajo útil y el que no lo es. El verdadero trabajo con valor añadido es que se añade directamente al valor del producto durante el proceso de elaboración. Los niveles inmediatamente inferiores a las auténticas actividades de valor añadido son las actividades de soporte o apoyo sin valor añadido. Existiendo por último aquellas actividades o procesos que no generan valor añadido.
De empresas que utilizan un 5% de sus recursos en actividades con valor añadido, un 45% en actividades de apoyo sin valor añadido y un 50% de actividades no generadoras de valor agregado, debe pasarse a empresas donde el 50% de los recursos se destinen a la generación de valor agregado, y el otro 50% se vuelque a las actividades de apoyo sin valor añadido.
Matriz de Actividad - Eficiencia
A los efectos de incrementar la eficiencia de las
actividades y procesos es menester la utilización de la
Matriz
Actividad - Eficiencia.
Por el lado de las Actividades tenemos aquellas que son
necesarias (ya sea que agreguen valor económico para el
cliente o para la empresa) y aquellas innecesarias (como por
ejemplo actividades de inspección o tareas duplicadas
entre otras).
Por el lado de la Eficiencia tenemos altos o bajos niveles en
función
de los niveles de productividad (uso racional de los recursos),
calidad y velocidad de
desempeño
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Alta |
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Eficiencia |
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B |
A |
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D |
C |
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Baja |
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Innecesaria |
Necesarias |
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Actividades |
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Lo óptimo sin lugar a dudas es desarrollar actividades necesarias con el más alto nivel de eficiencia. Es en este cuadrante A donde debe lograr concentrarse las actividades de la empresa.
En el cuadrante B tenemos las actividades innecesarias realizadas eficientemente (sería un ejemplo aquellas actividades que se siguen efectuando producto de anteriores disposiciones legales ya no existentes, y que se realizan mediante la utilización de sistemas informatizados). Las mismas deben ser eliminadas.
De igual forma deben ser total y completamente eliminadas las actividades innecesarias y que por otro lado utilizan elevados niveles de recursos (Cuadrante C)producto de los bajos niveles de eficiencia (sería un buen ejemplo el caso mencionado en el párrafo anterior, pero que es realizado por un importante grupo de personas; algo bastante clásico y normal en dependencias del Estado, actividades creadas para una determinada necesidad y que continúan a pesar de ya no existir las mismas). Esta actividades pueden ser innecesarias también por el hecho de que pueden ser producidas por otras mediante la combinación, modificación, simplificación o cambio de orden.
Y en el último cuadrante, el D, tenemos aquellas actividades que siendo necesarias se realizan de forma ineficiente, ya sea porque existe la posibilidad de efectuarla mediante la utilización de la informática o la robótica, o bien porque es factible su tercerización o el empleo del teletrabajo. En tales casos es menester efectuar las mismas mediante la mejor coordinación y utilización de los recursos de manera tal de pasarlos al cuadrante A.
La creación de equipos por sectores, áreas o procesos destinados a relevar y analizar debidamente las actividades y subactividades a los efectos de su eliminación resulta una acción fundamental en las empresas. En dichos relevamiento deberán tomar parte también equipos o áreas especialmente creadas al efecto a un nivel de staff, como así también la actuación de un asesor o coordinador externo que permita nuevas ópticas o formas de destruir paradigmas de ineficiencias.
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Alta |
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Eficiencia |
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B
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A
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C |
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Baja |
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Innecesaria |
Necesarias |
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Actividades |
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Así pues tenemos que las actividades
correspondientes a los cuadrantes B y D deben ser eliminados si o
si. En tanto que las del cuadrante C debe pasarse al cuadrante A
y las del A deben tratar de mejorarse aún más la
eficiencia de su gestión.
Debe tenerse perfectamente bien en cuenta que actividades que son
necesarias pueden realizarse, en tanto y en cuanto sea
estratégicamente viable, por terceros
(tercerización) que estén en condiciones de
llevarlas a cabo de forma mas eficiente.
La matriz es el
eje motor, pero el
mismo debe ser acompañado por herramientas e instrumentos
de diagnóstico, relevamiento y medición, más un fuerte componente
de creatividad e
innovación. Entre las herramientas, una
fundamental es el benchmarking.
Despilfarros
A la hora de incrementar la productividad es necesario analizar
en profundidad todas aquellas actividades y procesos
despilfarradoras de recursos. En primer lugar tenemos la
sobreproducción, práctica de hacer más de lo
requerido. Es a uno dudarlo el peor de todos los despilfarros.
Entre las causas que lo originan pueden citarse: previsiones poco
cuidadosas, permitir el derroche y la repetición de un
mismo trabajo, cantidades en lotes económicos,
utilización de máquinas,
acumulación de stocks, mantener al personal ocupado
y una deficiente programación de la producción. En
segundo lugar y relacionado directamente con el anterior tenemos
los excesos de existencias. Los motivos que llevan a dichos
excesos están en la sobreproducción, la mala
previsión de las ventas, largo tiempo de entrega
por parte de los proveedores,
deficiente planificación de la producción,
stocks máximos y de seguridad,
tolerancia de
restos y de piezas repetidas, tiempos de planificación
demasiados largos, cuellos de botella en la producción,
entrega tardía de materiales,
mal control de materiales almacenados, problemas de calidad, mal
control de la documentación y obsolescencia de los
productos. Hacer más de lo que se necesita o sobreproducir
es la causa principal de unas existencias excesivas. La creencia
de que crear existencias es como poner dinero en el
banco
está totalmente fuera de lugar en un mundo con tipos de
interés
altos, cambios rápidos y recursos escasos. En
términos de velocidad del sistema, cualquier trabajo que,
a través de todo el sistema, no avance inmediatamente para
fabricar los pedidos de los clientes debe disminuir la velocidad
del sistema y aumentar su potencial de pérdida. Las
empresas convencionales tienden a sobreproducir para almacenar,
simplemente, para mantener el proceso o los índices de
utilización de la maquinaria. Los recursos se emplean sin
ningún fin inmediato: las existencias crecen con todos los
riesgos que esto
implica. Nada de esto tiene sentido, excepto quizá, para
el contable de la empresa o el jefe de producción, que es
juzgado por su capacidad para cumplir los índices de
utilización de la maquinaria.
En tercer término esta la manipulación excesiva de los materiales, el cual es el resultante en buena parte de los excesos de existencias. Cuanto mayores son éstas últimas, más manipulación de material se necesitará para su mantenimiento. Una mala disposición de la planta representa un aumento significativo de dichas manipulaciones.
En cuarto lugar tenemos los tiempos de espera. Los materiales que esperan ser utilizados son existencias. Si el personal espera instrucciones, es que la dirección es deficiente. Entre las causas de dicha deficiencia pueden citarse la mala planificación del trabajo, cargas de trabajo desiguales entre procesos, fallo de los equipos, rechazos por mala calidad, entregas tardías, materiales perdidos y mala supervisión.
Si los componentes no están diseñados y hechos con la corrección que exige un montaje fácil, habrá pérdidas de tiempo excesivas. Si los procesos no son los adecuados, el personal perderá tiempo en el montaje de los componentes. Las fallas continuas para poner a punto una máquina es un indicador de que el proceso no se halla bajo control estadístico o que las tolerancias del componente no son las adecuadas a la capacidad del proceso.
Una estación de trabajo mal diseñada es causa de que el personal malgaste energía en movimientos innecesarios, constituyendo el sexto tipo de despilfarros. Asó por ejemplo situar los departamentos que prestan asistencia al trabajo de valor añadido en oficinas alejadas de las personas productoras de valor agregado aumenta los movimientos innecesarios. Las herramientas, los equipos, los materiales y las instrucciones que se necesitan para realizar el trabajo han de colocarse en el lugar más conveniente para que el operario ahorre energía. En las empresas de categoría mundial el personal de primera línea no ha de ir a buscar ayuda, sino que la reclama para que ésta vaya a ellos.
El tiempo y los recursos que se pierden en rehacer
piezas defectuosas nunca se recuperan. Los defectos de estas
piezas son causa de las principales interrupciones en la marcha
del trabajo. El coste es aún mayor cuando es el cliente
quien descubre dichas fallas.La octava fuente de despilfarros lo
constituye un equipamiento mal diseñado o con un
mantenimiento deficiente, pues ello da lugar a defectos de
producción, pérdidas de ritmos de trabajo y
accidentes. La
tarea de mantenimiento en las empresas tradicionales es de
carácter reactivo, cuando lo que
corresponde es implementar un mantenimiento productivo total
(TPM).
El desequilibrio en la carga de trabajo es una incapacidad propia
de las empresas convencionales, en las cuales siempre hay
personas o departamentos que tienen más trabajo que otros
originando el empleo de
más personas y tiempos de los necesarios. La
aplicación de los principios de producción
sincronizada tienden a superar dichos desperdicios, logrando una
utilización más provechosa de los
recursos.
En las organizaciones tradicionales, la utilización incongruente de los recursos es una de las causas más comunes de despilfarro. Caen en este defecto las direcciones de empresa cegadas por la tecnología, el uso de espacios excesivos, malas disposiciones de plantas, y exceso de personal. Esta comprobado que como promedio en las empresas convencionales se utiliza cuatro veces más espacio, dos veces mas recursos humanos, y diez veces más tiempo de ciclo del realmente necesario.
El diseño deficiente de los productos es producto de una falta de sensatez práctica en el diseño del producto final cuyas consecuencias son una seria de problemas para el personal de producción. Se dan a los componentes unas tolerancias sin referencia alguna a la capacidad real de los procesos productivos de los cuales se dispone. Son demasiados los componentes destinados a un solo montaje, y estos componentes no están diseñados para aprovechar las fuerzas que generan el proceso. El Análisis de Valor viene a socorrer a las empresas para superar estos inconvenientes que entre otras cosas generan productos con costos superiores a los necesarios para cubrir los requerimientos de parte de los usuarios.
Supervisar o controlar todos los procesos en el caso de que algo vaya mal es un derroche de tiempo y de esfuerzos. Cualquier proceso o máquina de ciclo automático debe ser suficientemente fiable para el operario no tenga que controlarlos mientas dure dicho ciclo. Algo similar cabe observar por ejemplo en las actividades administrativas donde el personal debe controlar las impresoras mientras imprimen el trabajo para evitar que se atasquen hojas. Ese tiempo dedicado a controlar la impresora en lugar de continuar con otras labores es un tiempo perdido o sea un recurso despilfarrado. Hacer más fiable los procesos de impresión incrementará ostensiblemente la productividad en las labores oficinescas.
Mantenimiento
Si es que hay una característica típica de las
fábricas de categoría mundial es el alto nivel de
su mantenimiento interior. La limpieza, la pulcritud y el orden
son los distintivos de una empresa que cuidad de su gente y
reconoce las ganancias de productividad resultantes de esta
disciplina. La limpieza se convierte en una parte de la
intencionalidad de la mejora continua. El buen mantenimiento
afecta los siguientes aspectos:
La práctica de un buen mantenimiento para ser
efectiva requiere de una sistematización. Siendo necesario
que los operarios se responsabilicen de sus propias áreas
de trabajo. Las empresas de categoría mundial vigilan
el estado del
mantenimiento de forma tan rigurosa como lo hacen con sus
sistemas de
calidad.
Un buen mantenimiento es un buen conservante de recursos, siendo
la limpieza una importante aportación a la productividad
total.
Mantenimiento Productivo Total
El mismo constituye un enfoque destinado a evitar que se
presenten paros en los equipos o máquinas. Implica
conseguir un determinado nivel de disponibilidad de
producción en condiciones de calidad exigible al
mínimo coste y con el máximo de seguridad para el
personal que las utiliza o mantiene.
Por disponibilidad de una instalación, se entiende la
proporción de tiempo en que está dispuesta para la
producción respecto al tiempo total. Esta disponibilidad
depende de dos factores:
El primero de dichos factores recibe el nombre de
fiabilidad, es un índice de la calidad de las
instalaciones y de su estado de
conservación, y se mide por el tiempo medio entre
averías. Por tal razón a un aumento de la
fiabilidad corresponde un incremento del tiempo entre
averías.
El segundo factor, denominado mantenimiento es representativo por
una parte de la bondad del diseño de las instalaciones y
por otra de la eficacia del
servicio de mantenimiento. Se mide por el inverso del tiempo
medio de reparación de una avería.
Por tanto un adecuado nivel de disponibilidad es producto de un
escaso número de averías y que éstas se
reparen rápidamente.
Mejorar el mantenimiento y los resultados económicos de
ello implica:
El enfoque de MPT identifica cinco causas de fallas:
Para superar dichos problemas el MPT propone las siguientes actividades:
Existencias de regulación
Los stocks de regulación o de seguridad se crean para
proteger deliberadamente el sistema contra una disminución
no planificada de las existencias. Las existencias de seguridad
se mantienen sólo para el caso de que algo salga vaya mal.
Incluso en los mejores sistemas de arrastre o JIT, a veces hay
necesidad de mantener ciertas existencias de regulación
para facilitar las ligeras variaciones en la marcha de cada uno
de los procesos del sistema, de manera que éste no resulte
demasiado duro para las personas que trabajan en él. En
tanto que en las empresas tradicionales las existencias de
regulación o de seguridad existen por la ignorancia del
sistema y la incapacidad de predecir los resultados de la
planificación, dando lugar a una clara sobre-existencias.
Los motivos por los que las existencias de seguridad se
incorporan al sistema son:
La dirección de la empresa ante una situación que considera fuera de su control crea una especie de parachoques consistente en la sobre-existencia para amortiguar los efectos no deseados. Ninguna empresa que quiera ser competitiva internacionalmente puede tolerar dicha situación.
Proveedores
Los proveedores fiables que pueden entregar lo que se necesita,
en la cantidad exacta, en el tiempo preciso y en total acuerdo a
las especificaciones tienen un alto valor a los efectos de los
costes de las existencias. Si los proveedores no son fiables, hay
que hacer ajustes que permitan corregir los efectos causados por
la falta de cumplimiento en la calidad, cantidad y plazos
convenidos. Lo que debe evaluarse al momento de establecer las
relaciones con los proveedores es el menor coste total, y no solo
es menor coste del insumo.
Reducción de los tiempos de puesta a punto
La reducción de los tiempos de puesta a punto empieza
seleccionando aquellos procesos u operaciones que son los cuellos
de botella actuales del sistema. La estrategia
básica para la mejora mediante la calitividad es aislar el
problema y luego ver si puede eliminarse definitivamente. El
problema reside en los tiempos de puesta a punto largos. La mejor
manera de reducir estos tiempos es eliminarlos por completo. Los
principios básicos a aplicar para eliminar o minimizar los
tiempos de puesta a punto son los siguientes:
Al estudiar las puestas a punto podemos ver que pueden dividirse en grupos distintos de elementos de tiempo, cuya suma es el tiempo de puesta a punto. El tiempo de puesta a punto total contiene elementos de tiempo que añaden y no añaden valor, mientras que el tiempo empleado en poner a punto físicamente la máquina o el proceso añade valor. El tiempo no añade valor al producto producido. Sin embargo, es útil considerar la puesta a punto como parte del producto suministrado y aplicarle el concepto de valor añadido.
Existen varias actividades que no añaden valor. Entre las más corrientes pueden citarse las siguientes:
Todos estos puntos son problemas del sistema, y
sólo pueden superarse cambiando el sistema. Las mejoras de
las puestas a punto involucrará a todas las funciones, desde
el desarrollo del
producto a los recursos humanos.
La capacidad de cambiar rápidamente los procesos para
fabricar un producto u otro, es una característica propia
de las empresas de categoría mundial. Aplicando dicha
capacidad a las oficinas y al ámbito exterior, la
versatilidad de la empresa se amplía al servicio y a las
ventas.
4. Control Estadístico de Procesos
El mismo es la aplicación de métodos estadísticos para analizar datos y para estudiar y vigilar la habilidad y el desempeño de un proceso. El control estadístico del proceso se basa en un concepto simple, un diagrama histórico de frecuencia, que consiste en un diagrama que muestra la frecuencia con que ocurren distintos valores o mediciones en los resultados de un proceso.
Ya sea que trate con una gráfica de control en la que todos los resultados cumplen en forma considerable con las especificaciones, o con una gráfica en la que algunos resultados no cumplen con las mismas, la meta es reducir la variación, o sea tienen que acortarse los límites de control superior e inferior para acercarse a su especificación de objetivo. Tres formas de lograr dicho propósito son: la estratificación, la experimentación y la disgregación. Exponiendo de forma breve cada una de ellas tenemos:
Es fundamental a la hora de juzgar las variaciones, si las mismas son aleatorias o propias del sistema, o bien son asignables o producto de causas especiales. La correcta distinción lleva a evitar la comisión de errores a la hora de tomar decisiones concernientes a la realización o ejecución de correcciones o ajustes.
Hay dos razones básicas para aplicar el control estadístico del proceso. La primera, es que el Control Estadístico de Proceso permite determinar cuándo emprender acciones para ajustar un proceso que ha salido de control. La segunda, es que el CEP señala cuándo dejar solo un proceso. Saber cuándo emprender acciones en un proceso, es un paso importante en la prevención de defectos, y elimina la inspección y clasificación de un producto después de haber fabricado un gran lote. Saber cuándo dejar solo un proceso es de igual importancia para mantener la variación al mínimo. Muchos trabajadores de producción tienen dificultad con este concepto, porque no comprenden la naturaleza de la variación o la diferencia entre las causas comunes y especiales de variación. Con frecuencia, creen que siempre que los productos de un proceso están alejados de la meta, se debe realizar algún ajuste.
En las empresas de alta competitividad la aplicación y puesta en práctica de los controles estadísticos de procesos son fundamentales, no ocurriendo lo mismo en las empresas tradicionales. En los países latinoamericanos y tratándose de empresas no multinacionales lamentablemente no se hace un aprovechamiento de ésta moderna y poderosa herramienta de gestión, no mereciendo lamentablemente la atención de los claustros académicos en la forma en que debiera hacerse. La misma por su importancia debiera ser una materia en si misma dentro de los planes de estudio sean estos de administración de empresas, economía e incluso de las carreras contables. Debe recordarse que dicha herramienta fue y es uno de las principales aportes de Deming a la calidad y productividad con sus consecuencias en la reducción de costes y el control de gestión. La aplicación de dicha herramienta posibilitó en gran medida, junto con otras claro esta decirlo, el despegue productivo japonés, siendo luego objeto de estudio y aplicación en las modernas empresas estadounidenses.
Alcanzar altos niveles de calidad y productividad resulta imposible sin el compromiso ni la participación de los empleados de todos los niveles. Para ello la dirección debe comprometerse con mejorar ostensiblemente los niveles de calidad de vida laboral.
¿Qué es la calidad de
vida laboral? Podemos describirla como la congruencia entre
las metas personales y organizacionales, o sea, el grado en que
los miembros de una organización laboral son capaces de
satisfacer importantes necesidades personales a través de
sus experiencias con la organización.
D. L. Landen describe un ámbito de buena calidad de vida
laboral como uno donde las personas son miembros esenciales de
una organización que estimula el espíritu humano,
inspira el crecimiento y desarrollo
personal y logra hacer las cosas.
Las mejores organizaciones se
caracterizan por:
En tanto que las peores organizaciones se caracterizan por:
Los sistemas de alta participación operan con
el supuesto de que los empleados son capaces de tomar importantes
decisiones sobre su trajo y que se obtiene un máximo
desempeño organizacional cuando la gente ejerce
considerable control sobre sus actividades.
Los supuestos filosóficos del nuevo estilo de
gestión de los recursos humanos son muy diferentes a los
correspondientes a la visión tayloriana de la empresa,
siendo estos nuevos supuestos los siguientes:
Optimización sociotécnica. Las
compañías emprendedoras ya no intentan optimizar el
sistema técnico al diseñar nuevas organizaciones,
ahora reconocen que el sistema social –el modo en que las
personas se vinculan con la organización. también
es importante para determinar el desempeño. La
maximización del sistema técnico habitualmente
deriva en un sistema social pobre; las tareas son tediosas, el
trabajo en equipo no existe y la gente ejerce poca influencia
sobre su vida laboral. En tanto que el diseño consciente
de las necesidades y relaciones sociales produce mejores
resultados. Las organizaciones ahora se diseñan para
ofrecer una concordancia óptima entre los sistemas
técnicos y sociales.
Las personas son complementarias de las
máquinas y un recurso que se debe desarrollar. Las
personas tienen mucho que aportar y pueden aumentar la
efectividad de la tecnología si las tareas se
diseñan para estimular a los empleados,
permitiéndoles ejercer su aptitud y adquirir nuevas
habilidades.
Agrupamiento óptimo de las tareas. En vez de descomponer
las tareas en sus elementos mínimos, las
compañías ahora expanden y enriquecen las tareas
con el objeto de brindar a los empleados mayores
responsabilidades, conocimientos y estímulos.
Aptitudes múltiples y amplias. Para maximizar los aportes
de los recursos humanos y capacitar a las personas para ejecutar
efectivamente mayores responsabilidades, se brinda entrenamiento
para ensanchar y expandir las aptitudes de los empleados.
Autorregulación. Los controles externos excesivos ceden
ante una autogestión basada en la visión y los valores
compartidos. Los empleados ejercen mayor influencia sobre sus
tareas y reciben información y respaldo para tomar
decisiones criteriosas.
Jerarquía horizontal. El creciente uso de la
autogestión permite que los supervisores ejerzan una gama
más amplia de control, y al haber menos controles
específicos se reduce la necesidad de especialistas.
Orientación cualitativa. La calidad de los productos,
procesos y vida laboral son lemas del nuevo estilo de
gestión. Las organizaciones se guían por un
interés
en la calidad, la innovación y el valor, en vez del
análisis cuantitativo y la eficiencia.
Gestión participativa. La nueva filosofía, que
enfatiza el compromiso y la participación de los recursos
humanos, requiere prácticas de gestión que
respalden estos fines. El estilo de gestión
autocrático esta totalmente inadecuado en este nuevo
entorno.
El estilo tradicional, que funcionaba bien en una era de
estabilidad y crecimiento sostenido, es ineficaz en un
período de intensa competitividad y cambios acelerados. La
máxima calidad, los bajos costes, la velocidad de
respuesta, la amplia flexibilidad y la capacidad de innovar, son
las claves del éxito
para la nueva era, razón por la que una fuerza laboral
informada, comprometida y capaz constituyen un requisito
indispensable para lograr estos resultados.
La historia nos
enseña que las empresas que se aferran a un estilo
tradicional, en vez de adaptarse al cambiante entorno, no
sobreviven.
Al respecto cabe citar al consultor Andrés Senlle
quién de manera magnífica nos expone como los
directivos y empresarios sometidos a la Ley de Resistencia al
Cambio a pesar de las dificultades, quejas, tensiones y
nervios a los cuales se ven afectado se niegan a efectuar toda
mejora o cambio en los sistemas de gestión pensando y
diciendo cosas como:
Si la empresa está en la Ley de Resistencia al Cambio, su supervivencia está en juego. En el mercado triunfan sólo las organizaciones más preparadas, que invierten en recursos humanos y que valoran tanto el desarrollo tecnológico como la calidad humana.
Actualmente vivimos la tercera Revolución Industrial en la cual los cambios tecnológicos pasan a un segundo plano y el valor de las personas pasa a ocupar una situación de privilegio.
Al respecto Naisbitt (ex-consejero de la Casa Blanca en USA) afirma: "El valor dominante ha dejado de ser el capital para dar paso a las ideas y a las múltiples iniciativas en los nuevos campos. Se trata de construir empresas ágiles y flexibles, capaces de variar a tenor de las necesidades que plantean los consumidores y atender a los servicios personalizados que éstos exigen. El ser humano es la clave y, por tanto, la fuente de negocios: preocupa la calidad de la vida, la información, la formación permanente, la salud o la autosalud, y los elementos de la individualidad."
Concentrar el éxito de la empresa en los aportes y colaboraciones que los trabajadores efectúen mediante los círculos de calidad y los equipos de trabajo entre otros, constituye un cambio fundamental en relación a las ideas prevalecientes en las empresas convencionales.
Gestionar el cambio a dejado de ser en las modernas estrategias de negocios un forma de reaccionar ante los cambios del entorno o actuar preventivamente en función de posibles oportunidades y amenazas, para pasar a ser un accionar netamente proactivo, lo cual implica crear las condiciones futuras, dejar ser seguidores de normas y paradigmas, para pasar a la violación de normas y destrucción de paradigmas. Destruir es la base de la nueva construcción. Una empresa debe devorarse a si misma dijo un importante consultor. Desaprender abre las puertas a las nuevas concepciones y teorías. En un mundo en permanente ebullición los más activos son los que mayor valor generarán, pero para ello es menester no sólo la planificación estratégica, sino además planificar la gestión del conocimiento lo cual dará lugar a la inversión en capital intelectual y al desarrollo de lo que se ha dado en llamar la organización de rápido aprendizaje.
Doce pasos son necesarios tener muy presente:
7. ¿Qué debe cambiarse? Y porqué?
Evaluar la situación presente de la empresa en sus diversos órdenes y compararlo con el objetivo deseado para el futuro de la misma, da lugar a los planes y acciones consecuentes a los objetos de superar dicha brecha.
Así tenemos como puntos clave a evaluar en la empresa los siguientes:
Verificar debidamente las fortalezas y debilidades en cada uno de estos puntos y observar como pueden ser utilizadas debidamente ello para aprovechar las oportunidades y evitar o superar las amenazas es vital.
8. Aprendiendo de las lecciones de la rana
Si se coloca una rana en agua hirviendo, el impacto que sufre es tan intenso que saltará inmediatamente. Le sobreviene la crisis y ella actúa en consecuencia. Ahora que ocurre si se coloca la rana en agua fría y va elevando gradualmente la temperatura, la rana estará al principio feliz, aceptará luego la circunstancia y terminará expirando cuando el agua llegue hasta el punto de ebullición.
Por desagradable que sea este ejemplo, ¿no es lo que sucede en muchas empresas? Las condiciones empeoran a causa de una serie de razones que sus directivos y hasta empleados se niegas a ver o aceptar. Algunas empresas ignoran durante mucho tiempo los signos que auspician la necesidad del cambio.
La Calitividad representa una metodología que partiendo de las enseñanzas del Kaizen japonés trata por medio de adaptaciones técnicas, terminológicas y de aplicación, ser un sistema ágil y preciso con el cual las empresas occidentales puedan hacer frente a los nuevos desafíos y mayores exigencias del mercado.
Dos aspectos son de fundamental importancia. El
primero vinculado al uso óptimo de los recursos, lo cual
no sólo generará mayores beneficios para las
empresas, sino además un menor derroche de recursos. Y el
segundo relacionado con la necesidad de concentrar esfuerzos en
la creatividad e innovación. Gestionar los conocimientos y
el cambio es el foco central alrededor del cual giran las
empresas más rentables del planeta. No saber proyectar a
tiempo, dejar de lado las necesidades de los consumidores, no ser
lo suficientemente proactivos y no concentrar suficientes
recursos en materia de capital
intelectual llevará a las empresas a un deterioro
constante reduciendo sus ciclos de vidas organizacionales.
Se hace menester adoptar una nueva forma de administrar,
organizar y dirigir las empresas sobre la base de la
participación y la innovación
constante.
10. Anexo I – Cuestionario sobre sensibilidad hacia las necesidades del cliente
11. Anexo II – Cuestionario para evaluar la gestión de la productividad
Senlle, Andrés – Reingeniería Humana – Ediciones
Gestión 2000 – 1996
Belcher, John G. – Productividad Total –
Gránica – 1991
Macdonald, John – Piggott, John – Calidad Global
– Panorama – 1993
Berry, Thomas H. – Cómo gerenciar la
transformación hacia la calidad total – 1992
Schonberger, Richard – Manufactura de
Clase Mundial – Prentice Hall – 1994
Arata Andreani y Furlanetto – Organización Liviana
– McGraw Hill – 2001
Trabajo enviado por:
Mauricio Lefcovich
Consultor en Administración de Operaciones
Reducción de Costos – Calidad – Mejora
Continua - Productividad
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