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La Evangelización (página 2)

Enviado por juliocr25



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TERCERA PARTE.

DIRECTIVAS DE EVANGELIZACION PARA EL PARAGUAY.

"Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte"( Mt 5,14). Esta es la gran novedad que mueve a sucesivas generaciones de misioneros para lanzarse hacia el nuevo continente. Quizás ni ellos, ni la Iglesia tenían bien claro, cómo iban a transmitir el Evangelio de Cristo a esa inmensa superficie de tierras. Fue realmente una "epopeya de fe, de servicio a la evangelización, de confianza en la fuerza de la cruz de Cristo" (Juan Pablo II, SD- X-l984).

El 12 de octubre de l492 se descubrió América, por Cristobal Colón. En 1524, Alejo García se interna por primera vez en territorio que sería el Paraguay, camino hacia el Perú.

Paraguay abrazaba en el momento de su nacimiento, más de la mitad del continente sudamericano. Tuvo el apelativo de "Provincia Gigante de las Indias".

Toda la historia del Paraguay, en los inicios de la dominación hispánica, gira en torno a Asunción, la humilde casa Fuerte erigida por el capitán Juan de Zalazar el 15 de agosto de l537. Elegida por los españoles como centro de la conquista, lo fue después de las fundaciones. Se llamó "madre de ciudades." Así nació el Paraguay, "hija de su Historia, de la historia de sus hijos. Es hija de sus hijos" ( Efraim Cardozo).

La semilla del Evangelio también llegó al Paraguay, y desde el comienzo ha demostrado que es tierra apta para germinar la Palabra de Dios, sobre todo cuando es ofrecida con la metodología más evangélica y liberadora: las doctrinas franciscanas y las reducciones jesuíticas. El Reino de Dios ha encontrado sustancialmente aquí un terreno predispuesto y fértil, en donde la "semilla del Verbo" ha prendido profundamente y dado sus frutos abundantes.

La cultura paraguaya, auténtica tiene muchos valores reconocibles y reconocidos. A pesar y con todos los embates de las tempestades históricas y de las invasiones culturales desde afuera o desde arriba, se encuentra suficientemente identificada y en condición como para discernir lo que vale y lo que no vale, lo bueno y lo malo. Por eso "hay que respetarla y cultivarla" (Bartomeu Meliá).

El Paraguay ha conocido el proceso del mestizaje, lo que tuvo sus aspectos positivos y negativos. Y dentro de su largo caminar como pueblo ha conocido el sufrimiento y el martirio de sus hijos, pero nunca ha perdido la esperanza. Ciertamente su fe está entremezclada con las supersticiones y la religiosidad popular. Sin embargo, no ha perdido lo esencial del mensaje cristiano: la fe en Jesucristo Salvador y la confianza en su Madre María.

La gran misión para los evangelizadores paraguayos y de los extranjeros que trabajan en el Paraguay, será la de asumir más decididamente y sistemáticamente los valores que permanecen en la cultura paraguaya como tesoros y como don de Dios: los agentes debemos bendecirlos, purificarlos, evangelizarlos para que Cristo sea vida en todos. Todo implica una actitud esencial de apertura y confianza, no de rechazo y defensa frente a lo que es diferente o es nuevo, porque el Señor renueva todas las cosas.

A) EVOLUCION HISTORICA.

Vivimos en un contexto históricamente situado. El pasado de nuestro pueblo, las grandes etapas del proceso de evangelización y de la vida de la Iglesia con sus aciertos y sus fracazos, forjan en estrecha combinación nuestro presente histórico pastoral.

Una visión realista de la tarea evangelizadora de la Iglesia en el Paraguay exige que ésta sea ubicada en el presente histórico cultural, fruto de un pasado que nos condiciona y que no podemos ignorar al querer elaborar cualquier plan de pastoral evangelizadora proyectada hacia el futuro.

Si la inculturación hay que comprenderla a la luz de la Encarnación, ésta implica primariamente asumir en el misterio de la Palabra de Dios y de la fe a los pueblos y a los grupos humanos, con su estilo de vida y con su historia, inyectándoles el impulso de la historia de la salvación. No se da inculturación sin sentirse comprometido con la historia de nuestro pueblo, dado que ésta es una de las dimensiones del ethos cultural.

Nuestra historia patria es un sector de la historia de la Salvación, sector en el cual nosotros somos los primeros responsables. En nuestra historia se realiza la ley de la Encarnación. De ahí que sea necesario conocer e interpretar nuestro pasado para poder proyectarnos con realismo hacia nuestro poervenir. Saber de dónde venimos para descifrar adónde nos vamos.

Nuestra gran misión como evangelizadores en el Paraguay, implica conocer los valores que quedan en nuestra cultura y todos juntos ayudarnos para purificarla de sus pecados, de sus dimensiones de inhumanidad, de los antivalores que contiene. Hacerla sentir impulsada por el Evangelio en sus auténticos valores y en sus legítimas aspiraciones, porque de tantas injusticias se halla terriblemente lesionada.

1. Desde los orígenes de la Colonia hasta la independencia nacional (1514-18119).

Desde el siglo XVI, Europa realiza un gran proceso colonizador y colonial por medio de España y Portugal, dentro del cual surgen las iglesias en América Latina. De esta manera se realizó un encuentro de culturas y niveles de desarrollo súmamente diferentes.

En forma sintética vamos a hablar de este proceso.

Asunción fue fundada el 15 de agosto de 1537 por Juan de Zalazar, dando origen a la vida colonial paraguaya.

Los indios demostraron capacidad de mantener una relación amistosa. Proporcionaban comida , mujeres y brazos para el trabajo del español, en cambio el español se integraba con ellos por vía de la mujer indígena.

En el Paraguay, el proceso de síntesis hispano-guaraní se realiza bajo el signo de un fecundo mestizaje favorecido por el sistema de las encomiendas. Consecuencia de ese fenómeno es la gestación de la población rural paraguaya, la nacionalidad con su cultura y la conservación de la lengua aborigen, el guaraní, además de fuertes rasgos de aculturación. La encomienda -reparto de tierras e indios a los conquistadores- es de inspiración feudal. Ella marcó profundamente la vida social y económica del Paraguay Colonial y se proyecta hasta hoy, especialmente en el régimen de los peones de las estancias y de los campesinos que cultivan tierras que no les pertenecen.

Fue política del Gobernador Irala mantener a los pueblos de indios en sus respectivas ubicaciones. En ellos establecerán los franciscanos sus primeras doctrinas. Así surgieron: Itá, Areguá, Altos, Tobatí, Acahay, Yaguarón, Ypané, Guarambaré, Atyrá, Caazapá, Yuty. Y desde los primeras generaciones, los nacidos en estas regiones se sintieron profundamente paraguayos, cabe nombrar a Ruíz Díaz de Guzmán y Hernandarias, quienes se proclamaron hijos de esta tierra.

Hemos dicho que, nuestra Evangelización viene de España principalmente por dos líneas pastorales fuertes y complementarias: la franciscana y la jesuítica.

La primera arranca de 1541, extiende su zona de influencia desde Asunción hasta la orilla derecha del Tebicuary e irradia su espiritualidad propia: es populista, ahoranda sus raíces en la vida afectiva, en el corazón del hombre paraguayo. Tomaron el área geográfica más poblada del Paraguay colonial, y su espiritualidad austera y sobria se enraizó fuertemente en el alma paraguaya.

La segunda, se caracterizó por un marcado cariz social en su espiritualidad, formando las famosas reducciones. Llegó a un gran esplendor y pujanza, llevando a aquellas misiones a adquirir un verdadero poder político y militar, que se acentuó con la presencia de administradores que eran buenos técnicos en cada actividad, primando poco a poco el interés socio-económico sobre el pastoral.

A partir de la fundación de San Ignacio-Guazú, comienza la historia de nuestras Misiones Jesuíticas: un notable ensayo de evangelización que durará 160 años y se concretará en la fundación de 30 pueblos y en la estructuración de todo un sistema social y económico. La organización del trabajo, de la propiedad, de la distribución y consumo fue altamente beneficiosa y demuestra una elevada racionalidad. Defendieron a los indios contra los portugueses y contra los encomenderos, les dieron un nivel de vida superior y respetaron valiosos elementos de su cultura. Armaron ejércitos para defenderse de los bandeirantes y tupíes.

Fundaron el Colegio de Asunción, una imprenta en las Misiones, elaboraron las primeras gramáticas de la lengua guaraní a través de un estudio científico; imponentes estructuras arquitectónicas, esculturas, pinturas, los coros, las danzas y la música florecieron en los pueblos misioneros. Además realizaron valiosos aportes en historia, en antropología, naturalismo, matemática, astronomía, en lengua y en filosofía.

En 1617, se produjo la división de la Provincia Gigante de las Indias en dos: Guairá o Paraguay, con Capital Asunción y, Río de la Plata, con Capital Buenos Aires, significó la pérdida del litoral marítimo. Así comienza la decadencia de Asunción, desangrada por las fundaciones y ya sin libre acceso al mar.

La defensa de la Provincia contra los indios -especialmente mbyaáes y guaicurués- y contra los bandeirantes y tupiés, lo hacía el pueblo todo, que vivía en constante pie de guerra. Los hombres de la Provincia vivían en constante servicio militar. Así se fue forjando, el agricultor soldado como expresión del campesino paraguayo.

El joven pueblo paraguayo pronto conoció el sabor amargo de la persecución y los enfrentamientos sangrientos. Uno de ellos es la Revolución Comunera, que significó el enfrentamiento del Cabildo de Asunción, constituído por criollos y mestizos relevantes, contra el Gobernador de la Provincia y el propio Virrey del Perú. El enfrentamiento también fue contra los jesuítas, cuyo auge económico se atribuyó a los privilegios y liberaciones de que gozaban en detrimento de los intereses de la Provincia. La derrota de los comuneros, marcan grandes momentos de esa Revolución: la ejecución, la muerte en combates o el destierro de toda una generación de personas representativas del Paraguay, cortando de esta manera la clase dirigencial paraguaya. Situación como estas, Paraguay irá conociendo durante todo el transcurso de su historia.

La Revolución no se realizó por un afán de emancipación, sino, para buscar mejor gobierno, más respeto a la voluntad popular y para buscar mejoras económicas en la Provincia que se veía agobiada por impuestos y la expansión jesuítica.

Los jesuítas fueron expulsados por una disposición del Rey Carlos III en 1767. Significó un duro golpe para la Provincia y para la Iglesia en el Paraguay. Los jesuítas acataron la medida y los indios pasaron a integrar la población de las estancias o a trabajar como artesanos en ciudades del Río de la Plata. Los pueblos misioneros cayeron en decadencia, despojados por los administradores laicos.

Al crearse el Virreinato del Río de la Plata en 1767, pasamos a integrarlo. Agobiantes impuestos obstaculizaron el comercio paraguayo, como consecuencia de la capitalidad de Buenos Aires.

La fundación del Real Colegio Seminario de San Carlos marcó un importante jalón cultural. Los próceres de mayo se formaron allí.

A comienzos del siglo XIX, la acentuada decadencia de España, la emergencia de un nuevo movimiento imperial: Inglaterra, la invasión napoleónica a España, la prisión y abdicación de los reyes Carlos IV y Fernando VII, y el apoyo de Inglaterra a los movimientos de emancipación, marcaban el ocaso del Imperio Español en este continente.

2. Desde la emancipación patria hasta la guerra de la triple alianza. (1811-1870).

El movimiento revolucionario de la noche del 14 de mayo de 1811, significó el inicio de la lucha por la independencia. Habían tres tendencias en la revolución: la españolista, la porteñista y la nacionalista. Este último quería la creación de un Estado Nacional libre de ataduras, tanto de España como de Buenos Aires. Su representante máximo fue el Dr. Gaspar Rodriguez de Francia.

El 20 de julio de 1811, Fulgencio Yegros lanza en el Río de la Plata la idea de la Confederación. Esta confederación de naciones autónomas e iguales en el Río de la Plata hubiera sido el gran proyecto destinado a asegurar la grandeza e independencia de las nuevas naciones del Plata. Grandes conflictos hubieran sido evitados. Pero Buenos Aires se opuso rotundamente ante la propuesta. Hoy, al inciarse un nuevo proceso de integración económica y política en latinoamérica, se vuelve a las fuentes del pensamiento de los próceres de nuestra emancipación. Al frustrarse el proyecto, se pasó al otro extremo: el enclaustramiento.

Doctor José Rodriguez de Francia. Luchó por el afianzamiento y reconocimiento de nuestra independencia, mediante un estado nacional como matriz del hombre paraguayo. Características de la dictadura de Francia fueron estas: persecución a los mismos próceres, eliminación de la clase dirigencial, clausura del Colegio de San Carlos y de los conventos, conflicto con la Iglesia a la que quería someter al poder civil y nacionalizar.

Posteriormente llegó la época de los lópez, el primero, Carlos Antonio López, organizó el estado nacional. Gracias a El, el gobierno del Brasil reconoció nuestra independencia en 1844 y la Argentina en 1852. Dió notable impulso a la educación. La relación con la Iglesia se normalizó, con la consagración del Obispo Basilio López en 1844, pero la excesiva inmiscusión del gobierno en los asuntos de la Iglesia, provocó nuevos roces.

Fruto de la poca evolución política de los paraguayos, hizo que el hijo de Don Carlos, subiera al poder y su poca capacidad para gobernar condujo al País a la guerra de la Triple Alianza. Esta guerra produjo el arrasamiento del Paraguay, el aniquilamiento de su población, de su familia, de su economía, de su cultura, la pérdida de valiosos territorios, etc. La Iglesia alcanzó igualmente parte de esta tragedia: su Obispo Palacios y varios sacerdotes fueron ejecutados.

3. Los años después de la guerra (1870-1940).

La guerra, la bestia que devoró a nuestra Patria, ha conseguido destrozar todo, ha arrastrado al cataclismo a nuetras madres, nuestros hermanos han muerto todos en la batalla, nuestras hermanas fueron violadas sin piedad por los enemigos. Sólo quedaron los ancianos para continuar escribiendo la historia Patria. "Qué sufrimiento, que dura prueba para nuestro pueblo..!

"¡Oh Dios, han invadido nuestras tierras, han profanado lo más sagrado de nuestra cultura, han dejado en ruinas a nuestras ciudades, han entregado, el cadaver de nuestros hermanos por comida a los pájaros del cielo, la carne de tus amigos a las bestias de la tierra!" ( Sl 79,1-2).

Este es el ambiente generalizado después de la guerra. Nos imaginamos, qué difícil habrá sido la tarea de la evangelización en esa época. ¿Cómo hizo la indigente Iglesia para hacer presente el misterio de Cristo en el seno de la Patria exangüe, desmayada? Veámos cómo se desarrolló este espacio luctuoso, que por cierto fue un proceso oscuro y conflictivo como natural secuela de aquella formidable hecatombe que dejó hecha cenizas toda la vida nacional.

Al principio de la guerra, en 1865, había en el Paraguay un poco más de un centenar de sacerdotes. Algunos más fueron ordenados en Humaitá, Paso de Patria y Paso Pucú. A la inmensa mayoría le abatió la tormenta bélica. Solamente 33 sobrevivieron de ese centenar. En los campos de batalla 17 murieron; 39 desaparecieron sin dejar huellas de sí, o muertos de hambre o fugados a los bosques; 24 sacerdotes y un obispo fueron ajusticiados con la nota infamante de traidores de la Patria. De los 33 que sobrevivieron, 8 cayeron prisioneros en Cerro Corá. Los que quedaron volvieron a sus pueblos y parroquias acompañando a los restos de nuestra población totalmente diezmada.Y así,el Señor nunca abandonó a sus hijos, porque: "mucho le cuesta a los ojos de Yavé la muerte de los que le aman" (Sl 116,15).

El Obispo Manuel Antonio Palacios había sido ajusticiado en Lomas Valentinas en diciembre de 1868, horas antes de aquella gran batalla. Desaparecido el Obispo, la Iglesia quedó sin cabeza jerárquica en nuestro país.

Tras la caída de Asunción en manos de los aliados, fue nombrado como Vicario Foráneo Apostólico interino al Fray Fidelis María(capuchino),de origen napolitano, capellán castrense de las fuerzas aliadas. Su gestión fue muy contrariada por la sorda y difícil oposición que le hacía el clero nativo sobreviviente. Varios sacerdotes se resistieron y fueron suspendidos o confinados. Según Fray Fedelis, "ningún sacerdote nativo era capaz de regir la diócesis." Esto contradecía la constitución de 1870, que en su artículo 3 establecía lo siguiente: "la Religión del Estado es la Católica, Apostólica, Romana; debiendo ser paraguayo el jefe de la Iglesia."

Posterior a Fray Fidelis (1873), entró a gobernar la diócesis Manuel Vicente Moreno, con el título "Administrador Apostólico". Era nativo de Limpio y fue ordenado sacerdote en 1849. Duró su gobierno apenas siete meses, pues murió al año siguiente el 30 de mayo de 1874. Pero antes había designado como sucesor al Padre Fidel Maiz. La Santa Sede declaró inválida la designación (17 de noviembre 1874), así le comunicó al gobierno paraguayo e invitó a Maiz a abandonar el cargo. Maiz se defendió a toda costa y la cuestión religosa duró hasta 1877, hasta que presentó su renuncia. La Santa Sede también defendía la idea de que en el clero nativo no quedaba sacerdote digno para regir la vida de la Iglesia. Además Fidel Maiz estaba complicado con la muerte del Obispo Palacios, porque él había participado como fiscal de sangre en el juicio condenatorio.

A Fidel Maiz le sucede Don Claudio Arrúa ( 24 de agosto de 1877) con el título de Administrador Apostólico. En 1878, a propuesta del negociador paraguayo Juan del Rosario Miranda, fue electo por Pío IX y con el título "Administrador Apostólico" "con carattere vescovile" Don Dionisio Riveros (11 de diciembre de 1877). Entró a ejercer el cargo en 1878 y falleció al año siguiente el día 22 de agosto. Riveros convocó al clero nacional y elevó una terna a Roma como posibles obispos del Paraguay. La terna estaba integrada por: Arrúa, Riveros, y Aponte. El Papa León XIII a Aponte en 1879. Aponte le dió mucho ánimo esperanzador a la Iglesia.

Se fundó el Seminario en abril de 1880, bajo la dirección de los lazaristas, luego llegaron las hermanas vicentinas (12 de febrero de 1880). Se restauraron muchas iglesias. Murió el Obispo Pedro Juan Aponte y le interinó Don Claudio Arrúa, hasta que el 21 de setiembre de 1894, León XIII nombre Obispo a Juan Sinforiano Bogarín. Así se inicia una nueva etapa en la vida de nuestra Iglesia. Volvió la alegría a la familia creyente paraguaya:

"Cuando Yaveh hizo volver a los cautivos de Sión como soñando nos quedamos ,se llenó de risa nuestros labios, de gritos de alegría. Al ir iba llorando llevando la semilla, al volver, vuelve cantando trayendo sus gavillas" (Sal 126,1.6).

Así se cumplió lo que dijo Don Manuel Vicente Moreno el 11 de mayo de 1874: "la Iglesia se reoganizará desde el polvo."

Para finalizar esta parte vamos a presentar algunos canales que utilizaban los evangelizadores para sembrar el Evangelio en aquella difícil historia y los desafíos que se venían avizorando lentamente.

Fueron la treintena de sacerdotes junto a los hogares cristianos los fecundos hondanares en que la fe y las costumbres cristianas hallaron vitalidad y fuerzas.

Las escuelas eran promotoras indiscutibles de la educación cristiana. En las parroquias funcionaron las cofradías. Era común el rezo del Santo Rosario y por sobre todo, la esperanza jamás vencida, porque "la esperanza no falla, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo"(Rm 5,5).

Hemos de señalar finalmente que nuevos desafíos venían mellando la rica herencia de la tradición cristiana, pese a nuestra indigencia estructural: el liberalismo y el laicicismo con bastante ímpetu en la conciencia de las nuevas generaciones; la fracmasonería, también comenzó a tener adeptos; la proliferación de las uniones irregulares y mucha violencia, dificultaban la evangelización; las ideas protestantes, comenzaban a actuar y creaban problemas a través de sus instituciones de enseñanzas ; y una horrible bestia se asomaba en el escenario político, la dictadura con su actor principal, que nuevamente aplastará con su furia mortal al pobre pueblo paraguayo.

Este es el cuadro general que podemos trazar tras las huellas de los mensajeros de Cristo sobre este pueblo tan lastimosamente quebrantado por los sufrimientos de la guerra. Yo estoy orgulloso de las personas que lucharon por nuestro pueblo, son admirables los copiosos gestos de esperanza, de altivez y sentido de futuro, que les caracterizó. Y si vamos a emitir juicios sobre sus hechos, hemos de utilizar esta regla: "No distinguir los tiempos para juzgar de los hechos y personas es sobrado expuesto a errarse" (Fidel Maiz, abril 12 de 1870).

B) DESAFIOS PARA LA EVANGELIZACION EN EL PARAGUAY.

El Paraguay es también víctima de las situaciones trágicas de injusticias y sufrimientos que sufren los países de América Latina. Por eso se les pide a los evangelizadores mucha capacidad para poder dar respuestas efectivas, dando testimonio de una Iglesia que es signo de reconciliación y portadora de la vida y esperanza que brotan del Evangelio (Cf SD 23).

La Nueva Evangelización debe hacerse realidad en el Paraguay. Sabemos que existen muchos factores que harán más interesante el trabajo misionero, entre los cuales pasamos a presentar los siguientes:

-La existencia de una identidad culutural paraguaya es innegable. Una historia muy accidentada y una geografía mediterránea; un idioma indígena que es hablado hasta hoy por la gran mayoría de la población mestiza; un medio ambiente marcado por las consecuencias de largas dictaduras y del encerramiento consecuente.

-El desarrrollo de unas relaciones con Dios, con los hombres y con el mundo, que distinguen a los paraguayos de sus vecinos más cercanos.

-Existe una identidad que ha permanecido hasta fines del siglo XX, a pesar de las diversas migraciones que se han dado en el País.

-Existen distintas formas de hacer política de carácter centrífugo, alimentado por un cierto complejo de inferioridad y de los inevitables cambios que produce en la sociedad paraguaya actual, la así llamada "cultura moderna o adveniente."

-Existen desafíos radicales a los cuales se les debe responder con cierta prioridad: el aumento de la población; el empobrecimiento paulatino de la mayoría; la crisis del sistema educativo; la transición hacia una real democracia; el estado de corrupción generalizada, etc.

-Y ante todos estos factores desafiantes nos encontramos con una Iglesia pobre e impotente, que ha hecho propuestas pastorales interesantes pero que han quedado en el papel. Por ejemplo podemos citar los siguientes: en 1976 se propuso la PPO a "edificar una comunidad eclesial"; luego en 1981 se propuso a"evangelizar al hombre paraguayo en su cultura"; y luego se hizo una propuesta interesante desde la arquidiócesis "evangelizar al pueblo para administrar el sacramento." No podemos negar que la Iglesia paraguaya siempre ha hecho grandes esfuerzos pero nos queda mucho aún por hacer. Se necesita una Iglesia capaz de inculturar el Evangelio de Jesús en nuestro pueblo.

-Paralelamente existen los desafíos tradicionales que influyen en la cultura de nuestro País: el bilingüismo, la etnias indígenas, la cultura tradicional campesina, y la movilidad poblacional.

Seguidamente vamos a desarrollar unas cuestiones que constituyen un problema muy grave en el Paraguay, situaciones que no se justifican en un País de población mayoritariamente cristiana.

1) La pobreza.

"Descubrir en los rostros sufrientes de los pobres el rostro del Señor, es algo que desafía a todos los cristianos a una profunda conversión personal y eclesial" (SD 178).

La pobreza en el Paraguay no tiene causas fortuitas, sino, estructurales: el colonialismo y neocolonialismo internos y externos, dependencia económica, corrupción en la economía estatal, etc. Enormes masas de personas se hallan sumergidas en condiciones de miseria, esclavizadas por estructuras injustas e impotentes para superar la injusticia y la deshumanización de la sociedad. Hasta ahora únicamente la Iglesia ha alzado su voz para denunciar estas flagrantes injusticias, mientras el gobierno hasta ahora hace caso omiso.

La pobreza es una situación que personalmente me preocupa mucho. Porque el pobre de hoy cada vez se distancia más de la costa, entra más y más hacia el mar de la miseria. En el nuevo contexto histórico, los pobres no son sólo quienes carecen de lo necesario, sino también, los que no son tomados en cuenta a la hora de organizar la sociedad y decirdir las medidas socio-políticas que han de incidir sobre su vida y su muerte.

Ser pobre significa falta de oportunidad y posibilidad para salir de la pobreza. El pobre hereda la pobre de la sociedad, no tiene formación, no tiene especialidad y además tiene muchos hijos, entonces entra en un círculo de exclusión, de marginación.

Los pobres en Paraguay tienen estos rostros concretos:

-En el plano económico, los pobres son los que se ubican en los sectores económicamente débiles o al margen de la transformación tecnológica: pequeños campesinos, jornaleros sin tierra, trabajadores eventuales, mano de obra barata, subempleados,etc. Los campesinos en el Paraguay, se caracterizan por tener una productividad muy baja, por las herramientas obsoletas con las que trabajan, por la falta de calificación tecnológica, y por la falta de ayuda crediticia.

-En la esfera socio-política, están los pobres que no encuentran trabajo , ni tienen protección social, ni tienen acceso a una vivienda digna. La justicia y dignidad humana corren veloz de ellos.

-A nivel cultural, están los analfabetos, los que fracasan en las escuelas, los que no están informados, los que no tienen derecho a la palabra, etc. Esta es la mayor máquina productora de la pobreza: "Tavy omoheñói mboriahu"(Lema de la campaña de cuaresma de 1995).

-Desde el punto de vista racial, están los indígenas, hasta ahora persisten 27 etnias con identidades culturales propias y bien arraigadas, pero frecuentemente marginadas y castigadas por las personas de mayor grado de civilización.

-Desde el punto de vista extremo, frágil y vulnerable de la vida, se encuentran los niños y los ancianos. El mercado excluye a los primeros porque economicamente no valen todavía y a los segundos porque ya no valen suficientemente. Por lo tanto, la situación de éstos es fatal, pues, si no tienen una familia con cierta estabilidad económica, están destinados irremediablemente a habitar el amplio espacio de las calles céntricas.

-Los jóvenes que salen de la escuela sin título, sin profesión y respaldo familiar tienen enorme dificultad para encontrar trabajo.

-Las mujeres, son los pobres que valen menos en términos de salario, de influencia, de oportunidades, de crédito financiero y de acceso a puestos dirigentes. Las madres solteras, las mujeres solas, las esposas separadas-divorciadas, abandonadas, las viudas, las trabajadoras domésticas, las obreras no calificadas, las mujeres campesinas, son las que viven en una gran pobreza y marginación.

Los evangelizadores estamos desafiados en nuestra conciencia creyente.

Hablar de pobreza parece gastar un metal ya totalmente limado. Pero a nosotros nos sigue preocupando, porque en el Paraguay, el problema persiste. Y la gente aún no ha tomado mucha conciencia sobre el asunto, muchos de los sacerdotes ignoramos o nos sentimos impotentes ante ella, inclusive al encontrarnos rodeados por sus consecuencias. De cada diez paraguayos siete sufren las necesidades más básicas para vivir. Por eso nos parece que el tema se vuelve urgente e insoslayable.

El doctor Emilio Fadlala argumenta las causas del aumento de la pobreza y señala algunas de ellas:

-La venta masiva de tierras públicas, después de la guerra de 1870; -la instalación de grandes empresas tanineras en el Norte; -las transferencias de tierras a la nueva clase de poder a precio irrisorio por el IBR; la deforestación que a causa de la corrupción ha dejado casi sin bosques al País; la mala utilización de las riquezas que supuso Itaipú y la injusta distribución de los beneficios.

Según el doctor Dionisio Borda, las causas actuales son:

-La distribución desigual de los recursos, tierra y crédito, de los ingresos y de las oportunidades (educación, salud, vivienda y empleo); - falta de política agraria, la corrupción y deficiencia de la política social del Estado.

El Dr. Morínigo, por su parte, señala: -que la ausencia de ética en las relaciones políticas y económicas son las fábricas de la pobreza.

Cualquiera sea las causas de la pobreza en el Paraguay, nosotros decimos que ellas no están únicamente en la persona del pobre, hay que buscarlas en las estructuras sociales, políticas y económicas que la sustentan y la acrecientan. "Muchas veces, hay personas responsables de la enfermedad de la miseria de nuestro pueblo y hasta los consideramos como benefactores de nuestra sociedad"; y nosotros los evangelizadores,¿qué actitud tomamos al respecto?

Tareas que impone la situación de empobrecimiento.

a) Denuncia y no neutralidad frente a este sistema que genera pobreza. Nosotros los evangelizadores no podemos ser cómplices de un sistema que no solamente es incapaz de superar la pobreza, sino que, la estabiliza,o la aumenta.

b) Amor traducido en respeto y cercanía con el pobre. En nuestras comunidades suelen aparecer los pobres, algunas veces les atendemos, pero cuando sus visitas son muy frecuentes nos echamos atrás y los ignoramos. Dios nos pide respetarle al pobre y a los semejantes, como persona con los mismos derechos que nosotros. Según el Padre Velazco (O.P), los barrios pobres de Asunción se encuentran más "lejos" que Buenos Aires o Camboriú para muchas personas que viven a diez o veinte cuadras de ellos. Si nosotros los evangelizadores no actuamos como Jesús, estamos lejos de un compromiso cristiano serio.

c) Solidaridad que implique fortalecer al pobre y a sus organizaciones y también búsqueda de igualdad. Estar cerca del pobre y respetarlo, es el primer paso de la solidaridad y segundo es luchar con él.

d) Sencillez de vida que nos incline a compartir. Son dos actitudes íntimamente unidas y señal de coherencia en el compromiso con el pobre. Frente a la miseria todo consumismo y gastos suntuarios es un insulto al pobre.

e) Compromiso con la justicia. La situación de pobreza imperante en el Paraguay, nos obliga a hacer de la justicia una de nuestras principales preocupaciones y tareas.

f) Canalizar más recursos humanos hacia ese problema y hacia ese sector.

g) Ejercitar nuestra fe en el trabajo y acercamiento al pobre. El pobre debe ser para nosotros un lugar privilegiado de encuentro con Dios, no una carga.

h) Conversión: "no todos nos hemos comprometido suficientemente con los pobres...Su servicio exige, en efecto una conversión y purificación constante en todos los cristianos"( DP 1140). Y mucho más radicalmente en todos los agentes principales de la Nueva Evangelización.

2) El diálogo entre el Evangelio y la cultura.

Nuevamente quisiéramos realizar un recorrido rápido y breve hacia la historia socio-política del Paraguay. Sin esta reflexión del pasado histórico de nuestro País sería casi inútil intentar comprender la cultura paraguaya, especialmente la desarrollada en estos dos últimos siglos.

No queremos realizar una interpretación pesimista de las diversas situaciones históricas del Paraguay. Pero con cierta nostalgia pensamos que el hombre paraguayo antes de la guerra de 1870 era muy diferente. A partir de aquella guerra se produjo la mayor desmembración de nuestra Patria significando un profundo trauma que el hombre paraguayo arrastrará por mucho tiempo. Es un trauma que nos hace sentir eternamente despojados, y dependientes de los países poderosos.

Una vez terminada la guerra, aproximadamente desde el 25 de noviembre de 1870, se produjo la irrupción del liberalismo doctrinario en nuestro País. Fruto de esa doctrina será la nueva Constitución Nacional.

El corte histórico fue profundo. El Paraguay entra en la etapa de la modernidad, se fundaron la universidad nacional y los partidos políticos más influyentes.

En esta época comenzaron las ventas de tierras públicas. Por otro lado, la Argentina y el Brasil intervendrán largos años en nuestra vida política.

Aparecen los caudillos políticos que disputan el poder y ensangrientan el País con sus revoluciones "y a eso lo van a llamar democracia liberal".

El despojo de nuestro País se produjo en todos los órdenes: las ventas de tierras públicas se hizo a precios irrisorios; poco a poco se iba sintiendo la pérdida de la independencia económica en manos de los anglosajones, así se iba entregando nuestra soberanía; aparecen los latifundistas que crearon graves problemas agrarios, hasta ahora no resueltos; latifundismo y escasa población harán que en adelante que el drama agrario sea definido como el de "hombres sin tierras y tierras sin hombres."

La creación de los partidos liberal y colorado en 1887, lejos de mejorar el País, produjeron disputas horribles y violentas.

Una guerra civil de 1922 a 1923 que por cierto fue larga y sangrienta, produjo un gran éxodo poblacional al extranjero.

La guerra del Chaco dió motivo a un magno esfuerzo de unidad nacional, pero nuevamente la población, especialmente masculina fue violentamente reducida. Tanto la guerra de la Triple Alianza como la guerra del Chaco fueron alimentados por intereses petroleros americanos, especialmente de la "Standard Oil Co." Es notable cómo una empresa con ambiciones económicas puede hacer tantos daños a un pueblo.

El 17 de febrero de 1936 nuevamente hubo una revolución. Otra vez nuestro suelo se vió irrigado con sangre fratricida.

Ante la declinación del liberalismo y la anarquía generalizada, el ejército comienza a intervenir directamente en la vida pública de la nación y comenzaron los sucesivos cambios de presidentes como si el gobierno fuera un baño público en donde todos entran, hacen sus necesidades y salen. Pero una cosa es cierta, durante setenta años ningún presidente fue reelecto contra la letra del texto constitucional.

Durante el año 1947, una guerra civil llevada a cabo en Concepción, marcará con sangre fratricida el proceso político nacional y dará origen a un nueva etapa que se proyecta hasta el día de hoy. Y muy cerca de nosotros estuvo oscureciendo nuestro País una basta sombra que debilitó profundamente nuestro desarrollo cultural. Además en esta época algunos paraguayos son adiestrados convenientemente para ser los mejores corruptos de Latinoamérica envidiados inclusive por los mejores mafiosos europeos. Son también adiestrados ilustres políticos, idóneos actores de una política barata, sucia, con ambiciones desmedidas que derrochan los bienes del Estado. Serán "los hombres escombros, los hombres de barro que no pueden salvar y que hieren a nuestro pueblo en lo más profundo del corazón".

Lineas de acción:

La Nueva Evangelización viene a impulsar el dinamismo de la inculturación que subyace en la misión evangelizadora de la Iglesia. Cada evangelizador debe capacitarse y comprometerse al mismo tiempo para lograr este objetivo tan noble y tan difícil de la Iglesia. Ahora, nos preguntamos, cómo es posible la aplicación de la inculturación de la fe en el Paraguay, y he aquí que respondemos con algunas propuestas.

-En primer lugar, el evangelizador debe prestar mucha atención a la cultura paraguaya, interesarse por ella, de sus formas, de sus cambios, de sus logros, de sus avances, de sus problemas. Además para que esa atención dé algún fruto, el evangelizador deberá dotarse de los medios indispensables para conocer, entender,e interpretar aquella. Nos preguntamos, ¿cuántos sacerdotes después de Santo Domingo se han puesto a estudiar en serio la historia del Paraguay? o ¿Quiénes se preocuparon por comenzar a estudiar el idioma guaraní? Debemos decir a los hermanos evangelizadores que es el momento en que debemos comenzar a hacernos sensibles de estas cuestiones. Comencemos a apreciar los valores de nuestra cultura. Porque ella también tiene méritos en los avances que se ha proporcionado a la humanidad, siendo éstos una colaboración importante para la solución de los problemas del hombres. Comencemos a dialogar con nuestra cultura y dejémonos aleccionar por todo lo positivo y dejarnos enriquecer por los valores que han instaurado aún cuando lo haya hecho al margen de la tradición.

-En segundo, lugar viene la integración de la experiencia cristiana de la Iglesia en la cultura de nuestro pueblo, de tal forma que esa experiencia no sólo se exprese en los elementos de la cultura, sino que, se convierta, dentro de ella, en una fuerza que la anime, la oriente y la renueve hasta conseguir una nueva cohesión y comunión con la cultura y un enriquecimiento de nuestra Iglesia Universal.

-En tercer lugar, debemos tomar conciencia de nuestra situación local, actual y realizar un esfuerzo grande en comunión con todos los miembros de la Iglesia del Paraguay para evangelizar los siguientes sectores: el sector político y el sector social.

¿Cómo se puede evangelizar la política en nuestro tiempo?

Ante todo, con un profundo y radical sentido de lo auténticamente cristiano y evangélico en materia política. Nuestra ética política debe inspirarse al mismo tiempo, en la savia evangélica en el amor al prójimo, hasta en el sacrificio de nosotros mismos por una parte, y en el respeto al derecho natural que sostiene ante todo la dignidad del hombre y de todo hombre. Nuestra exigencia ética debe ser "intransable", y en ella se deben supeditar todas nuestras otras conveniencias personales, económicas, religiosas y políticas.

¿Cómo se puede evangelizar el sector social?

Ante todo se necesita una conversión personal, un despojo necesario. Una dimensión esencial de nuestra evangelización es esta: "no podemos servir a dos señores, no podemos servir a Dios y al dinero"(Mt 6,24). Nuestra posición como evangelizadores debe ser clara, estamos en contra de la injusticia, la codicia entre los evangelizadores acarrea grandes tentaciones que terminan por echar por la borda todo sentido humano y cristiano junto a un auténtico apostolado. Debemos mantenernos constantes y porfiadamente en contra de la injusticia, contra viento y marea, aunque tengamos que perder amigos, protectores, aunque tengamos que sufrir amenazas, calumnias, hasta inclusive el martirio.

Por último, sembrar el evangelio en la cultura de nuestro pueblo, debe ser motivo para nosotros de una auténtica alegría.

Por sobre todas las cosas, amemos nuestro trabajo y resto el Señor nos lo dará por añadidura.

CUARTA PARTE

MARIA, MODELO SEGURO DE EVANGELIZACION DE LA CULTURA PARAGUAYA.

La profesión de fe siempre va a ser más encarnada con la presencia de María. El amor del pueblo paraguayo, así como también de los demás pueblos latinoamericanos, hacia María es muy grande. Diríamos que es la característica del pueblo latinoamericano. El mismo Santo Domingo manifiesta esto: "María es el sello distintivo de la cultura de nuestro Continente"(SD 15). El documento ha desarrollado en forma extensa su reflexión sobre María. Y nosotros también vamos a realizar un recorrido reflexivo por el camino de la fe mariana de nuestro pueblo guaraní.

A) María, sello distintivo de nuestra cultura.

Santo Domingo ha hablado de la unidad cultural de América Latina y como raíz de esa unidad afirma que es el sustrato católico. Lo bueno es que lo común de América Latina no son ideas o estructuras políticas pasajeras. Lo común es de carácter cultural. Lo que une, se refiere, ante todo a personas: a la Trinidad, a Jesucristo, a María, a los santos, al Santo Padre, a nuestros héroes, etc. Una de las personas citadas ocupa un lugar más destacadamente emblemático: María. Santo Domingo ha llegado a hablar inclusive de una fusión entre María y América Latina. "Decir América, es decir María".

Ahora bien, nos preguntamos, que desafío encierra todo que los obispos declaran. Porque corremos el riesgo de que todo quede en retórica. Mientras la devoción a María debe desafiarnos para una inspiración mayor de la fe, para una reflexión más seria a nivel teológico-pastoral. En definitiva, debe aportar algo para la Evangelización.

No podemos negar la influencia de María en la Evangelización de América Latina . María para América Latina va mucho más allá de las imágenes, de las devociones populares, del fanatismo. "Ella constituye, el Evangelio del pueblo" (DP 412). Al aceptar a María, se acepta al Evangelio de Cristo, y a los más sublimes valores humanos y cristianos. Ella es la encarnación viviente del Evangelio de su Hijo en el alma de la cultura latinoamericana. Y hoy, María no ha pasado de moda, sigue siendo tan importante, tan indispensable, que en "cierto modo podemos decir que es la puerta y la clave de la inculturación del Evangelio" (DP 421).

Todo esto que estamos afirmando ahora, tiene fundamento sólido en los documentos eclesiales. Tiene raíces que lo sostienen, surgidas de un proceso de maduración de la conciencia eclesial latinoamericana. En primer lugar encontramos la raíz en los documentos de Pablo VI, en la Evangelii Nuntiandi y en la Marialis Cultus que a su vez fueron base para el documento de Puebla y luego de Santo Domingo. Lastimosamente en el documento de Medellín no hemos notado una referencia explícita a María, el motivo no sabemos cuál fue. Pero el proceso vino en marcha progresiva sin detenerse hasta llegar a la Conferencia de Santo Domingo, en donde encontramos todo un panegírico dedicado a María.

Evidentemente la Iglesia ha entendido muy bien que la presencia de María en el proceso de la Evangelización Latinoamericana tiene por sobre todas las cosas un valor altamente cultural. Ella ha venido configurando la historia de nuestros pueblos actuales. Por eso decimos que la piedad mariana forma parte de la identidad cultural del continente. Es cierto, que aún falta mucho para purificar totalmente la piedad popular, pero también es cierto que la presentación más sublime del Evangelio se ha expresado en la figura de María. "Por eso se ha podido decir de la Virgen María que es el Evangelio del Pueblo"(DP 412).

Para cualquier evangelizador la figura de María ha de constituir la clave segura de una Encarnación profunda y verdadera del Evangelio en el corazón de nuestros pueblos.

1. El Paraguay tiene un alma femenina.

Para tomarle el pulso al pueblo paraguayo se ha de recurrir a María. Cada año vemos que multitudes de personas caminan hacia el santuario de la Virgen de Caacupé. Muchos querrán, saber qué factores les motivan para acudir a una convocatoria tan multitudinaria. Algunos ya han realizado serios estudios para interpretar esta actitud del pueblo, otros simplemente critican diciendo que estas gentes van para esparcirse dentro de un ambiente de mucho movimiento. Sin embargo debemos afirmar, que en medida el pueblo camina por amor, un amor maternal que sana heridas, que une. A muchos poco les interesan las propagandas políticas, o los comercios provisorios que se encuentran por el camino, porque no les mueve una autoridad militar, política, ni ideológica, ni siquiera religiosa. Ellos caminan por amor hacia la Madre, marchan en espíritu de paz y alegría, a pesar de sus sufrimientos, a pesar de sus dolores. El hombre paraguayo ama mucho a su madre, es tan ferviente su amor que muchas veces lo descarga totalmente en María.

¿De dónde le viene al paraguayo este afecto maternal tan profundo, tan rico y tan humano? Analizando un poco a la historia paraguaya, podemos encontrar una raíz sumamente sorprendente. No queremos adelantarnos, pero pensamos que detrás de todo este sentimiento hay un elemento socio-cultural.

Después de la guerra de la Triple Alianza, el 95 por ciento de los varones paraguayos dejaron de existir sobre el suelo patrio. Quedaron las mujeres, los viejos y los niños más pequeños, porque los adolescentes también habían caído en batalla. A partir de entonces las mujeres asumieron un doble rol: ser madre y padre, al mismo tiempo.

Después de la guerra del Chaco, nuevamente la población masculina del Paraguay decreció en forma elevada. Y así la Patria fue cobrando una figura mucho más femenina que masculina. Es por eso que el hombre paraguayo es tan sensible, tan afectivo, que ni siquiera a veces puede soportar un reto o una corrección en un tono elevado de la voz. Es que el pueblo aún está asustado, aún está con serios traumas, que le causan una actitud de defensa constante. Por eso la figura de la madre es fundamental, ella le da apoyo en todo, para su trabajo, para su viaje y para cualquier empresa que vaya a emprender. Sin embargo no debemos mirar esta situación de forma negatigva, puesto que constituye también una reserva de riqueza humana.

Decíamos que existe en nuestro pueblo una carga de humanidad que es una verdadera riqueza en reserva. Y con la ayuda del Documento de Puebla vamos a ver algunas consecuencias positivas que de ella fluyen:

-Existe una sabiduría popular fruto de una síntesis vital entre Cristo y María que el pueblo ha desarrollado muy bien (Cf DP 448).

-Existe en el pueblo un humanismo cristiano, una alegría fraterna y una lucha llevada a cabo con mucha esperanza.

-El pueblo se reúne porque tiene amor, "se congrega desde el corazón" (DP 448). Esta actitud está constantemente iluminada por el Evangelio, gracias a la labor de nuestros pastores.

-El pueblo sabe sufrir y sabe esperar, no desespera. "Aguarda con confianza y astucia el día de su liberación"(DP 452).

-Creemos que el pueblo valora mucho la institución familiar, sabemos que la fiesta de navidad es muy celebrada en el Paraguay, y la figura de la sagrada familia es venerada en muchas familias.

-El pueblo tiene capacidad para expresar su fe a través de cantos imágnes, gestos, color, fiestas, santuarios, templos, etc. La figura del pastor es muy respetada por los fieles (Cf DP 454).

En fin, es grande la riqueza humana que posee el pueblo y que aún falta explotar. Aparece por ejemplo una forma de ser persona muy vulnerable al amor; una sapiencia de síntesis vital, con capacidad expresiva, celebratoria, atenta al tiempo y al espacio; existe una amistad espontánea hacia la madre y el padre; existe respeto hacia el otro, con un sentimiento fraterno y solidario; el pueblo respira un dentro hacia afuera, una especie de humanismo de pobres, una calidez que establece un eslabón misterioso de persona a persona y que no termina nunca de cerrarse. Es una cultura de vínculos personales múltiples y orgánicamente interconectados.

Algunos dirán, ¿Adónde se vive así? Si salimos por el interior del país, como también en muchos hogares de la Capital y si nos juntamos con el pueblo podremos respirar este aire.

Juan Pablo II, en su documento Mulieris Dignitatem, aborda el tema sobre la mujer. Nosotros queremos rescatar de él dos características importantes que enriquecerán nuestra reflexión.

a) El encargo de humanismo, de personalismo. "La fuerza de la mujer, su fuerza espiritual, se une a la conciencia de que Dios le confía el hombre, es decir el ser humano"(MD 30). Pensamos que el Papa está muy preocupado por la situación actual que atraviesa el hombre. Y tiene mucha razón, porque el hombre últimamente ha perdido mucho la sensibilidad, el sentido de la entrega generosa. Se espera por lo tanto, que el genio femenino devuelva al hombre aquello que es esencialmente humano:el amor. Puesto que lo más importante es el amor (Cf 1Cor 13,13).

b) En la mujer se halla aquella tierra fértil donde puede germinar la vocación más sublime del hombre: el servicio. Aquella actividad que se realiza por puro amor, y no por otro motivo. Un ejemplo digno creo que es la esposa amada; es la que recibe el amor para amar a su vez. Cuando decimos que la mujer es la que recibe el amor para amar a su vez, no expresamos sólo o sobre todo la específica esponsal del matrimonio. Expresamos algo más universal, basado sobre el hecho mismo de ser mujer, en el conjunto de las relaciones interpersonales que, de modos diversos, estructuran la convivencia y la colaboración entre las personas, hombres y mujeres... por el hecho de su femineidad. "La mujer no puede encontrarse a sí misma si no es dando amor a los demás"(MD 29). "La dignidad de la mujer se relaciona íntimamente con el amor que recibe por su femineidad y también con el amor que, a su vez, ella da" (MD 30).

Todo esto, estamos abordando para realizar una cierta comparación entre la mujer y lo que hemos definido como característica esencial de nuestro pueblo: el alma femenina. Y para nosotros los evngelizadores esto que hemos destacado es súmamente importante, puesto que contribuye notablemente para sembrar el Evangelio de una manera más llevadera, organizada, y centrada en Cristo.

2. Vocación cultural intrínsecamente mariana del Paraguay.

Hasta ahora hemos venido afirmando que nuestro pueblo tiene una cultura sellada por la femineidad. Pero debemos sostener que aquello no nos basta, lo importante es tener una vocación mariana, y no evática, porque el modelo supremo de ser mujer es María y no Eva. Para comprender mejor esta relación hagamos algunas comparaciones.

Algunas actitudes antievangélicas y eváticas son:

-el escándalo de aislarse de los privilegiados en una falta de solidaridad con los más pobres, eso es evático;

-la imposibilidad del diálogo en algunas personas, es un desborde evático;

-el querer que es veleidad y no voluntad, es volubilidad evática;

-el sentimentalismo emocional, que no usa la razón, es evático;

-la sumisión sin fuerza para luchar, es también evática.

Todas estas actitudes son inauténticas, no forman nuestras relaciones interpersonales, ni contribuyen para mejorar la situación de la sociedad.

En cambio, lo mariano enriquece y forma en estos aspectos:

-En ello hay verdad, y libertad; -da alma a la eficacia y la hace servicio abundante a la vida; -lo mariano se nutre de la Trinidad y vive íntegramente de ella.

Eva pugna con María dentro de nosotros mismos. A menudo las deformaciones eváticas constriñen y hasta ahogan lo mariano de nuestra vocación y de nuestro real sustrato católico. Por ello el evangelizador debe ser astuto, para distinguir aquello que es auténticamente mariano de lo que es simplemente evático.

No queremos sin embargo, ser ingrato con nuestra primera madre, simplemente queremos destacar aquellos valores tan sublimes que María nos ha enseñado y que nos han de ayudar para una evangelización más eficaz. Lo importante es ser siempre realista, para no dejarnos sucumbir en el abismo de lo irracional y superfluo.

3.La persona en nuestra cultura femenina.

La mujer posee normalmente una capacidad personalizadora. Quizás por eso algunos han hecho cierta relación entre la mujer y la Iglesia: "La Iglesia es el lugar, el seno que permite el nacimiento y el crecimiento". La Iglesia constituye entonces como manantial cristalino, en donde el Espíritu Santo fluye como río de agua viva y mientras los hombres beban de ella quedarán progresivamente realizados e integrados como personas.

Nuestro pueblo paraguayo tiene una cultura predominantemente femenina,cualquier extranjero podrá percibir esto en el contacto más inmediato. Mas, lo importante es saber cómo administrar esta capacidad personalizante de la capacidad femenina.

Decíamos que la mujer tiene la capacidad subjetivadora y personalizante, esta es una capacidad maravillosa y sublime por cierto. Cuando un hombre se siente amado por una mujer tendrá la sensación de ser amado como único, como irrepetible e irreemplazable. Esto es esencial, porque está indicando claramente que es fundamental la presencia de la mujer en el cristianismo. No existe pues, cristianismo sin María, sin Espíritu Santo.

Por otro lado, conviene aclarar que no todas las veces las mujeres pueden canalizar bien esta capacidad, pues a menudo se hallan divididas en su voluntad." Lo que suele dividir las aguas de la mujer es a quiénes y cómo ama a su único".

Esta capacidad personalizadora se puede constituir en un elemento clave para la consecución de la Nueva Evangelización. Profundizando un poco más, mirémosle a María. Ella siempre tuvo un amor personal individual, sin jamás excluir a nadie. Por eso es la Madre de toda la humanidad redimida. Eva también amó, pero su amor fue excluyente. María amó, pero su amor fue incluyente. Claro está que el amor de las mujeres es siempre preferente, pero debe ser también abierto y no claustro.

La subjetividad debe ser universal, eso nos ha enseñado muy bien María. Ella es centro de inclusión,porque congrega y convoca como en Pentecostés; es la antípoda de ese Babel que comenzó a prepararse cuando Caín le dijo a su hermano: "Vamos afuera"(Gn 4,8).

Cuando la mujer, tiene un amor egoísta, cuando demuestra una insasiable necesidad de su íntimo, absorbe al otro, lo recoge en sí misma, encarcelándolo en su pequeño horizonte, se está convirtiendo en una Eva realmente actualizada. La mujer enredada en los detalles intrancendentes de la sentimentalidad sin fin, la que manipula o se deja manipular, desarrolla una personalización aberrante y mortíferamente excluyente. La mujer que sólo piensa en sí misma se vuelve indolentemente despiada y llega al extremo de poder sacrificar el fruto de sus entrañas con absoluta indiferencia o naturalidad.

María sin embargo es, tradicionalmente, la inclusora de nuestra Patria, su principio de congregación. Veámos lo que dice el Documento Puebla de María al respecto de nuestro tema:

-María es acogedora: "Se trata de una presencia femenina que crea el ambiente familiar, la voluntad acogida, el amor y el respeto por la vida"(DP 291);

-María es fecunda la fraternidad: "Ese carisma maternal hace crecer en nosotros la fraternidad. Así María hace que la Iglesia se sienta familia"(DP 295);

-María es incluyente: "María no sólo vela por la Iglesia. Ella tiene un corazón tan amplio como el mundo e implora ante el Señor de la historia por todos los pueblos" (DP 289).

El fundamento teológico de la mariología es siempre Cristológico. María es Madre de Jesús, pero también es compañera y colaboradora en la obra salvífica. Ella es Madre de todos porque Jesús murió para reunirnos a todos.

El valor de María para la nueva evangelización es inmenso. Aún falta mucho por descubrir. Aprovechemos nosotros los evangelizadores para luchar por la unidad de nuestro pueblo con la ayuda de María. Ella con sus virtudes maternales ilumina los caminos que debemos seguir para llegar a una verdadera inculturación del Evangelio de su Hijo.

B. LA OPCION POR LOS POBRES DESDE LA OPTICA MARIANA.

1. Un exigencia de mayor atención a los hermanos indigentes.

"Hacemos nuestro el clamor de los pobres. Asumimos con renovado ardor la opción evangélica preferencial por los pobres, siguiendo a Medellín y Puebla"(SD 296). Nosotros hemos desarrollado en forma extensa este tema en los apartados anteriores. Pero si enfocamos el tema desde una clave mariana, este cobra un sabor diferente y una luz más radiante, "que iluminará, a imitación de Jesucristo, toda nuestra acción evangelizadora" (SD 296). Con esta luz cualquier propuesta que pongamos en marcha resultará ser bendecida y bien acogida por parte del pueblo creyente. Pensamos así, porque hay diversos motivos culturales que ya hemos mencionado antes. Además estaremos más próximos de la liberación tan ansiada por nuestra gente humilde y sufriente.

La Madre tiene un amor especial por cada uno de sus hijos. Ella sabe la necesidad que padece cada uno de ellos. A todos les brinda el mismo amor, pero a quienes más necesitan, su amor desborda en forma más abundante. Y Ella misma pone a los demás hermanos una exigencia de mayor atención hacia los hermanos más indigentes. María exige de los cristianos una fraternidad universal. Por eso clama por una exigencia drástica de programa social que beneficie a todos por igual. Ella es la Madre del Magnificat, que dice: "Dios ensalza a los humildes y, derriba a los poderosos de sus tronos"(Lc 1,52).

La opción por los pobres desde un marco mariano debe tomar como tarea indispensable la de luchar para que los pobres y los marginados sean acogidos, incluidos como "únicos" en nuestro país. La sensibilidad mariana proyecta la subjetividad hacia la universalidad que acoge al marginado social. Esta es una tarea en primer lugar para nosotros los evangelizadores. Y va a exigir de nuestra parte, un testimonio de vida como factor indispensable para su realización. Además exigirá de nosotros una vida mística de la vida cristiana, una vida de oración como parte integrante de cualquier actividad pastoral que emprendamos.

Entre las prioridades, el Documento de Santo Domingo señala a los indígenas y a los afro-americanos. "Queremos acercarnos a los indígenas y afro-americanos...a fin de que haya un diálogo entre el Evangelio y sus culturas"(S.D. 299). Para nosostros la situación de los indígenas constituye también una prioridad real.

Nosotros contamos con una Madre que constituye un factor unificante. La Madre de Dios posee un carisma propio para convocar pluralidades sociales. Ella acoge a todos con un inmenso amor.

La nueva evangelización nos hará desarrollar una marialogía incluyente. Nos llevará a descubrir la función histórica de María como Madre de la nueva síntesis cultural que se está produciendo. La tan ansiada comunidad fraterna. También la nueva evangelización nos dice que de María hemos de aprender a reconocer al único Padre, a decir como Jesús Abba. "Solamente podemos comportarnos como hermanos cuando reconocemos que procedemos de un mismo Padre" (D.P 241)

La opción por los pobres y por nuestros hermanos excluidos será más eficaz si se realiza a partir de María, porque Ella es nuestra modelo. María es el resplandor de la íntima unidad trinitaria. "Así, de María Madre se podrá originar la nueva humanidad mediante la única forma de romper sus tensiones: la eficiencia divina de donación por el amor del Espíritu".

2.La cultura cristiana: hogar activo para el hombre de hoy.

Las casas sin madres, sin ninguna forma de madre, son apenas construcciones, jamás hogares. La frialdad intelectualista de algunas formas de realización eclesial, resquebrajan por el hielo de su prescindencia mariana. Sin María, no habrá jamás una Iglesia "hogar atractivo" menos en Paraguay, menos en latinoamerica.

El anhelo nuestro es que los agentes de la nueva evangelización tengamos la fuerza necesaria para presentar a la Iglesia como un hogar atractivo para el hombre de hoy. Se debe suscitar una familiaridad para que los fieles se sientan de verdad, ante un testigo de Cristo. Sólo así estaremos dando vida a la Conferencia de Santo Domingo y a la tan ansiada cultura cristiana. Para nuestra pastoral actual esto es relmente crucial.

Sain Exupery dice: "La religión debe absorver a los hombres, no los hombres sometérsele ... Y absorbes cuando expresas. Y si te expreso eres mio. Porque tu lenguaje en adelante soy yo". Nuestra pastoral debe ser capaz de interpretar lo hondamente humano, que hay en el Evangelio y saber inculturarlo en la cultura de nuestro pueblo.

Nuestro mundo actual padece de una terrible orfandad. Nuestros contemporáneos dolorosos vagabundos y auténticos noctívados, rondan por el tiempo en búsqueda de un hogar. Ejemplos concretos son: el crecimiento de las sectas, la pérdida de sectores amplios de la juventud, la falta de sintonía con tantos buscadores. De esta situación somos responsables los agentes evangelizadores. Porque hemos hecho de nuestra Iglesia una institución burocrática. Los sacerdotes vivimos apurados, sin tiempo para la gente, con la carencia de puertas y corazones abiertos al acogimiento de los viandantes. Acogimiento que no debe ser un psicologismo banal y sensiblero. Debemos reflexionar un poco más y cuidar nuestro hogar, para poder acoger como el Sagrado Corazón a todos los que están en búsqueda y que sea un acogimiento en Cristo muerto y resucitado.

La Iglesia tiene que ser un hogar en el tiempo y un hogar atractivo. Ella debe ser la que en la historia signifique y comunique la irradiación del hogar bellísimo de la Trinidad. Y esta es una Iglesia mariana: Hogar que acoge a los peregrinantes, siendo ella misma peregrinante a la vez.

Juan Pablo II, en Redemptoris Mater, nos muestra la relación; siempre presente entre la eclesiología y la mariología. Inclusive esto tiene una raíz conciliar: "se puede afirmar que la Iglesia aprende también de María la propia maternidad; reconoce la dimensión materna de su vocación, unida a su naturaleza sacramental"(RM 43). Más adelante, recuerda que es una maternidad virginal, "maternidad en el Espíritu Santo"(RM 43). Lo que dice el Papa es que, María es mucho más que un modelo de maternidad. Además Ella es educadora de la maternidad: "La Iglesia como María engendra a los hombres a una vida nueva inmortal: es su maternidad en el Espíritu Santo. María aquí es mucho más que modelo y figura de la Iglesia" (RM 44).

Santo Domingo conjuga con mucho realismo la bipolaridad esencial de la mariología. Está hablando de la promoción humana. Nos muestra a Jesús como buen Samaritano y luego nos invita a la fe en el Dios de Jesucristo y el amor a los hermanos que se traduce en obras concretas. Y sigue, María Madre, es solícita en las necesidades de los hombres(Cf. Jn 2,3ss). ¡Qué gran misterio, qué riqueza la nuestra! Jesús le encomienda a la Iglesia y a María, el cuidado maternal de la humanidad, sobre todo de los que sufren (Cf.Jn 19,26-27).

Concluyamos diciendo que, el hogar mariano de la Iglesia tiene que deleitar maternalmente a nuestro pueblo y hacerlo anhelar la casa que está siempre más adelante. María es la Madre de esa Iglesia. Ella nos habla por la voz de la liturgia, de su maternidad que oscila entre el "ya acogedor" y el "todavía no" de la esperanza: "venid a mí los que amáis y saciaos de mis frutos... el que me come a mi tendrá más hambre, el que me bebe tendrá más sed" (Misas de la Virgen María 37).

Este es el gran reto, para nosotros los evangelizadores en el Paraguay, roguemos a la Virgen de Caacupé que interceda por nosotros a fin de que hagamos de nuestra Iglesia un hogar atractivo y acogedor.

CONCLUSION GENERAL

Al finalizar estas reflexiones podemos decir que ellas no pretenden cerrar o dar por terminado, el gran discurso de la Nueva Evangelización. Nosotros apenas hemos abierto las cuestiones y las tareas pendientes con las cuales nuestra Iglesia paraguaya aún está en deudas.

Por otro lado, nosotros hemos pretendido hacer recordar a nuestros hermanos evangelizadores, nuestro compromiso fundamental: el vivir en conformidad con las exigencias que comporta nuestro estado de testigos del Evangelio. Un día nos hemos comprometido para ofrecer a Dios y para siempre, todo nuestro ser y todas las dimensiones de nuestra vida. A El, pues, le debemos todo; a El, que es el Amor mismo; a El, que es la fuente eterna de nuestra vida, no podemos darle una respuesta limitada en el tiempo, porque así no tendría sentido nuestra condición de evangelizadores. Por lo demás, es eso lo que constituye la fuerza de este compromiso y le confiere su propia naturaleza. Debemos pues, esforzarnos para salir de la torpeza, de la lentitud de nuestro accionar como evangelizadores, y cobrar un nuevo estilo de vida, adornado por las más bellas virtudes evangélicas.

En lo posible hemos procurado utilizar ideas propias, sin recurrir mucho a elementos extraños a nuestra cultura. Es por eso que el texto goza de un lenguaje sencillo y familiar. Pero lo que más nos alegra es que los documentos de la Iglesia han sido nuestra constante compañía, en todo momento, lo que nos da la seguridad de que estamos caminando por un sendero correcto, verdadero.

La presencia de algunos testimonios nos han ayudado en forma muy particular. Especialmente lo del Padre Joaquín Alliende. El nos ha hecho entender que la Conferencia se vivió en un clima marcadamente humano, sin faltar la presencia de los resquemores nacionalistas , las debilidades y fanatismos propios del ser humano. Pero que tampoco faltó el soplo del Espíritu Santo que animó en todo momento el trabajo de los conferencistas. Gracias a El, la cuarta conferencia episcopal dió su fruto positivo que en adelante seguirá guiando las tarea de Evangelización de los pueblos latinoamericanos.

Con la propuesta de: hombres nuevos y nueva Iglesia para la Nueva Evangelización, hemos querido dar a entender que sin conversión no podemos realizar grandes hazañas en nuestras actividades pastorales. Necesitamos realizar grandes renuncias en nuestras vidas; desinstalarnos para un mejor servicio más efectivo, es un reto urgente. Nuestra Iglesia necesita cambios profundos para responder mejor a la llamada del Señor. Unas prácticas que le conducen rumbo al encerramiento de sí misma, a la restauración de modos de presencia en la sociedad ya superadas, a la marginación y eliminación de las mínimas disidencias y a la instauración en su seno de un estilo de vida sectaria, hoy día se vuelven inviables, se hallan caducas. Si actuamos así no serviríamos realmente a la causa de la Evangelización. Solamente siendo hombres nuevos, hombres de Dios, tendremos la capacidad de renovar a nuestra Iglesia, denunciando con amor eclesial, los intentos de algunas orientaciones actuales que a nuestro entender dificultan o hacen imposibles esa puesta en estado de Evangelización que perseguimos.

Por otra parte, no son esas denuncias lo que constituyen el centro de nuestras reflexiones. Antes que nada hemos querido, de alguna u otra forma llegar con aportes constructivos a la realidad paraguaya con la intención de responder mejor a la llamada de nuestra Iglesia latinoamerica. Llega la hora en que debemos conocer mejor la cultura de nuestro país, recorrer el pasado histórico y realizar opciones radicales, tales como, la opción por los pobres y por una Iglesia solidaria. La Iglesia paraguaya siempre ha levantado la voz a favor de los más pobres, denunciando las injusticias de los poderosos en los momentos más cruciales. Pero aún no se ha dispuesto a realizar un proyecto serio, profundo y cercano para la consecución de un Evangelización renovada en su expresión, en su método y en su ardor.

Por último, somos conciente del carácter parcial de las propuestas. Pero les aseguramos que han nacido de lo profundo de nuestro corazón, por el amor grande que le tenemos a la Iglesia y al País. Las propuestas van con la intención de atraer la atención de los cristianos preocupados por la tarea de la Evangelización, para que susciten la reflexión de las comunidades que se sienten llamadas para esta gran misión y para que colaboren con nuestra Iglesia para hacer realidad el objetivo de nuestros obispos latinoamericanos. Que el señor Jesús que está desde ayer, que permanece hoy, y que quiere morar para siempre con nosotros nos ayude a asumir las actitudes apostólicas para el establecimiento del Reino de Dios en el mundo y en el más allá.

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Julio Cardozo

Partes: 1, 2


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