Guía de análisis de 100 Años de Soledad
de Gabriel García Márquez
Fue difícil decidirme sobre que tema escribir, pero después de mucho pensar, termine escribiendo sobre uno de los escritores que más me impactaron al leerlos: Gabriel García Márquez; y no sobre cualquier libro, sino sobre 100 años de soledad considerado por muchos (y por mí también), uno de los mejores libros del siglo dentro de la literatura latinoamericana.
Cuando leí por primera vez el libro, uno de los temas que más llamo mi atención, fue el hecho de que a lo largo de la historia, se repitieran los nombres de los integrantes de la familia Buendía (los protagonistas de la historia), y que las personas llamadas igual tuvieran características similares dentro de sus personalidades y su forma de pensar.
Esto me hizo pensar en el hecho de que si el nombre de las personas, influía en su vida y en su forma de actuar, y si era esta una de las razones por la cual el destino de esta familia ya estaba preestablecido.
Sobre eso trata mi trabajo: primero en analizar la obra de García Márquez y más específicamente 100 años de soledad y luego, usando esta como referencia, comprobar si el nombre es o no fuente de influencia en la personalidad y en los actos de las personas, remitiéndome al pasado y a sucesos contemporáneos.
Gabriel García Márquez, nació en Aracataca, Colombia, en 1928. Fue criado por sus abuelos, quienes acostumbraban a contarle relatos, fábulas, e historias desde que era muy pequeño, lo que indudablemente llegaría a ser una fuente de inspiración perdurable para el escritor. Estudió derecho, sin embargo no terminó esta carrera prefiriendo en su lugar dedicarse al periodismo.
García Márquez siempre fue un pensador liberal cuya política de izquierda llegó a indignar tanto a partidarios de la derecha como también a lideres políticos. Su trabajo en 1960 como reportero para la agencia de noticias cubana, La Prensa Latina, además de su admiración del gobierno cubano y su amistad con Fidel Castro, fue suficiente motivo para que el gobierno de los Estados Unidos le negara la entrada a García Márquez a este país por razones políticas. Debido a las diferencias, desacuerdos en ideologías políticas y a las intolerancias de los demás García Márquez no tuvo otra alternativa que vivir en exilio político por muchos años en Europa, Venezuela y Méjico. Finalmente, al principio de la década del 1980, fue invitado de nuevo a Colombia, en capacidad de mediador entre el gobierno y los rebeldes izquierdistas.
En reconocimiento como una de las figuras literarias más grandes del siglo XX a García Márquez se le otorgó el Premio Nóbel de Literatura en el 1982, "por sus novelas y relatos, en los cuales lo fantástico y lo real son combinados en una rica composición del mundo de la imaginación, reflexionando así la vida de un continente y sus conflictos," convirtiéndose así en el cuarto autor latinoamericano en recibir este premio.
Su primer libro, La hojarasca, se publicó en 1955, seguido por El coronel no tiene quien le escriba, en 1961. Fue en México donde García Márquez pudo ver el fruto de todos sus esfuerzos literarios, mediante la novela Cien años de soledad; y en 1975, se publicó la obra, El otoño del patriarca.
Otras obras famosas de García Márquez incluyen: La mala hora, (1968), una novela acerca de un pequeño pueblo poseído por malos espíritus; La Cándida Eredia – Relatos cortos, (1978); la novela Crónica de una muerte anunciada, (1981), un relato acerca de un crimen de pasión trágico y a la vez escandaloso; la novela El amor en los tiempos de cólera, (1988), una historia sobre un romance que no se consume después de 50 años; El general en su laberinto, (1990) un relato de ficción sobre los últimos días del famoso líder y revolucionario sud-americano, Simón Bolívar, (1994); Del amor y otros demonios (1994), la historia de una niña de quien se cree estar poseída por demonios; Noticia de un secuestro, (1996), un extraordinario recuento de varios secuestros de renombres que ocurrieron en Colombia en el año 1990, llevado a cabo por el cartel de Medellín y encabezado por su líder, el narco-traficante Pablo Escobar y su último libro, una auto-biografía Vivir para contarla (2002).
Una de las principales características de la forma de escribir de García Márquez, es el realismo mágico, donde se mezclan elementos maravillosos con narrativos realistas. "Es muy difícil encontrar en mis novelas algo que no tenga un anclaje en la realidad"
Otra característica, es la influencia del escritor norteamericano, William Faulkner, a quien García Márquez admiraba y cuyas obras había leído.
El tema más importante de la obra es la vida de la familia Buendía en el pueblo de Macondo, sus tristezas, sus dolores, sus amores, ilusiones, etc.. García Márquez puso mucho de su vida, familia y país en la vida de esta familia.
El título esta relacionado con la condena que tuvo que sufrir la familia Buendía de vivir 100 años de soledad, ya que ninguno de sus integrantes pudo nunca llegar a la completa felicidad, y solo logró la plenitud cuando nació la primer criatura de la familia fruto de verdadero amor.
Rasgos y referencias dentro de la novela:
Un rasgo dentro de la obra, son los sucesos hiperbólicos, ya que las historias de los diferentes personajes van contándose simultáneamente en la historia.
Otro rasgo, son los hechos mágicos, de realismo imaginarios, que se producen a lo largo de la historia. Vargas Llosa clasifica estos hechos en cuatro clases:
Cuando Aureliano, tenía tres años, entró a la cocina y sorprendió a su madre diciendo: "Se va a caer". La olla estaba bien puesta en el centro de la mesa, pero tan pronto como el niño hizo el anuncio, inició un movimiento irregular irrevocable hacia el borde, como impulsada por un dinamismo interior, y se despedazó en el suelo.
El coronel Aureliano Buendía, después de ocho meses de haber partido, le escribió a su madre Úrsula. Dentro del sobre lacrado que le envió por medio de un emisario, había un papel escrito con una caligrafía preciosista que decía: "Cuiden mucho a papá porque se va a morir". Entonces entraron al cuarto de José Arcadio Buendía, lo sacudieron con todas sus fuerzas, le gritaron al oído, le pusieron un espejo frente a las fosas nasales, pero no pudieron despertarlo.
La peste del insomnio y del olvido. "[...]lo más temible de la enfermedad del insomnio no era la imposibilidad de dormir, pues el cuerpo no sentía cansancio alguno, sino su inexorable evolución hacia una manifestación más crítica: el olvido [...] empezaban a borrarse de su memoria los recuerdos de la infancia, luego el nombre y la noción de las cosas, y por último la identidad de las personas y aun la conciencia del propio ser, hasta hundirse en una especie de idiotez sin pasado." Aureliano fue quien descubrió la fórmula que los defendería de las evasiones de la memoria: marcar cada cosa con su nombre fue el modo de no olvidar la realidad.
"El muchacho que había ayudado a misa le llevó una taza de chocolate espeso y humeante que él se tomó sin respirar. Luego se limpió los labios con un pañuelo que sacó de la manga, extendió los brazos y cerró los ojos. Entonces el padre Nicanor se elevó doce centímetros sobre el nivel del suelo. Fue un recurso convincente."
García Márquez se apropia de realidades ficticias presentes en otros textos literarios; éstas son absorbidas por Cien años de soledad. Realidades mítico-legendarias que fueron objeto de varias literaturas son también aquí objeto de la novelística del autor colombiano.
Son objeto de Cien años de soledad los siguientes episodios mítico legendarios: la historia del judío errante, la presencia del fantasma de la nave corsario de Víctor Hugues (ser real de la historia francesa y ser imaginario de la novela El siglo de las luces, de Alejo Carpentier), el coronel Lorenzo Gavilán (personaje de la novela La muerte de Artemio Cruz, de Carlos Fuentes), etc.
José Arcadio Buendía y su esposa, Úrsula, tienen tres hijos a pesar del miedo de procrear cerdos por haberse casados entre primos: José Arcadio Buendía, el hijo mayor, Aureliano Buendía, que más tarde sería coronel y Amaranta, la menor. A partir de ellos nacerán cuatro generaciones que, de manera cíclica como la historia, se irán relacionando y procreando entre ellos mismos, salvo algunas excepciones. José Arcadio y Ursula, acompañados por otras familias, cruzan la sierra y en un lugar desierto encallado en el caribe fundan el pueblo de Macondo; el pueblo es testigo de la felicidad, de la tristeza, de la fortuna y de la desdicha en donde durante cien años, vivieron los Buendía.
Las relaciones de pasión-amor-odio más fuertes y destructivas se darán en el transcurrir de cuatro generaciones impregnadas por la superstición, el miedo, la religión, la soledad, la inocencia y la solidaridad. Los nombres se van perpetuando de generación en generación como los lazos entre los primos y las tías, los hermanos y las abuelas, etc., hasta llegar al final de la historia, narrada por Melquíades en sus manuscritos escritos con 100 años de anticipación, donde se predice la destrucción de Macondo y de la estirpe de los Buendía.
El escenario básico es el pueblo de Macondo, fundado por José Arcadio Buendía. Es un pueblo chico, de nos mas de 30 casas. El pueblo sufrió diversas guerras y cambios de gobierno que influyeron en la vida de la familia, también sufrió una importante transformación cuando llegó el ferrocarril y con él la compañía bananera que trajo consigo todo tipo de gente y de inventos.
Luego de la matanza de los empleados de la bananera, Macondo empezó a despoblarse hasta el día en que Aureliano Babilonia descifro los manuscritos de Melquíades y un viento fuerte destruyó el pueblo y lo borró de los mapas y de la memoria de los hombres.
Se supone que la novela se desarrolla durante principios del siglo XX, época del imperialismo colonial (cuando los "gringos" llegan a Macondo para plantar bananas) y de la guerra entre liberales y conservadores (luchas llevadas a cabo por el Coronel Aureliano Buendía).
El tempo coincide con el tiempo cronológico, ya que las historias de los diferentes personajes son contadas simultáneamente, mezclándose con las del resto: "Melquíades no había ordenado los hechos en el tiempo convencional de los hombres, sino que concentró un siglo de episodios cotidianos, de modo que todos coexistieran en un instante."
Además, la historia es en parte cíclica, ya que lo que un personaje no termina, lo hace otro, la repetición de nombres, las situaciones similares, las relaciones intra familiares, etc..
"...Ursula confirmó su impresión de que el tiempo estaba dando vueltas en redondo".
"...No había ningún misterio en el corazón de un Buendía, que fuera impenetrable para ella, porque siglos de naipes y de experiencia le había enseñado que la historia de la familia era un engranaje de repeticiones irreparables, una rueda giratoria que hubiera seguido dando vueltas hasta la eternidad, de no haber sido por el desgaste progresivo e irremediable del eje"
"Desde el punto de vista de lo cabalístico los nombres propios son uno de los canales por los cuales la energía divina se manifiesta en la persona, y desde el punto de vista psicológico el nombre tiene una gran influencia en la persona, ya que si por ejemplo un niño tiene por nombre el de un tío drogadicto, esto tendrá efectos en él, como si un niño es llamado Mahatma, seguramente no será educado para la violencia."
En el Talmud, se enseña que hay cinco factores que modificándolos, pueden influir en el cambio de la fortuna de una persona:
"En la larga historia de la familia, la tenaz repetición de los nombres le había permitido sacar conclusiones. Mientras los Aurelianos eran retraídos, pero de mentalidad lúcida, los José Arcadio eran impulsivos y emprendedores, pero estaban marcados por un signo trágico."
La historia de la familia Buendía es una historia de repeticiones. Los nombres Aureliano y José Arcadio reiterados nos hablan del eterno retorno, de la historia cíclica. Los personajes, llamados con los nombres de otros, adquieren rasgos de personalidad de sus antecesores. Esta agrupación por clases (los Aurelianos y los Arcadios) define el carácter de los personajes y marca sus destinos.
"Los únicos casos de clasificación imposible eran los de José Arcadio Segundo y Aureliano Segundo. [...] pero cuando empezaron a asistir a la escuela optaron por cambiarse la ropa y las esclavas y por llamarse ellos mismos con los nombres cruzados [...]. Desde ese entonces no se sabía con certeza quién era quién. Esto despertó sospechas en Úrsula: eran los dos únicos miembros de la familia cuyos nombres no se correspondían con su forma de ser. Los gemelos le jugaron una trampa al lenguaje."
El narrador, es Melquíades, ya que es el autor de los manuscritos, y al final de la historia nos damos cuenta que lo que nosotros estamos leyendo son, justamente, los manuscritos escritos por él. Este tiene dos momentos dentro de la historia. Primero es un narrador en 1º persona, ya que es parte de la historia y testigo de todo lo que va ocurriendo. Después, cuando él muere, se convierte en un narrador en 3º persona omnisciente, ya que él sigue apareciendo en el taller; pero principalmente porque es él el que escribe anticipadamente la historia de los Buendía. Nosotros, lectores, coincidimos en el último párrafo de la novela con un personaje de la misma: Aureliano. Quien lee esas líneas es Aureliano, pero también somos nosotros. Y ambos ocupamos el mismo lugar de su autor, Melquíades.
Toda la obra de García Márquez ha sido leída por miles de personas y objeto de múltiples análisis y comentarios. Personalmente, creo que 100 años de soledad es un libro espectacular. No solo por la forma de redacción (ya que a veces es complicado para leerlo, en parte por la repetición de los nombres y las situaciones similares, y esto hace que te compenetres con el libro desde el primer momento), sino también porque la historia de los Buendía podría ser la historia de cualquier persona, con sus dramas, alegrías, amores, soledades, etc..
Esta familia que tiene en su destino una marca trágica, esta determinada por los nombres, no solo en su personalidad, sino también en sus relaciones y en su historia en sí. Creo que las cosas no hubiesen sido iguales si algún Aureliano se hubiese llamado Rodrigo o si alguna Amaranta se hubiese llamado Victoria. Los nombres son determinantes en la historia.
El tema de la influencia del nombre en la personalidad, no es actual, ya en la historia antigua este era un tema fundamental para algunas religiones y pueblos. (ver apéndice)
"Al nombre de las personas lo llamamos "nombre propio", no porque sea mío y sólo mío, sino por oposición a "nombre común", que es el nombre que designa a todos los objetos o seres pertenecientes a un conjunto de elementos con las mismas características, mientras el nombre propio es el que se pone para distinguir precisamente entre iguales. Pero no deja de ser paradójico que una persona tenga por nombre "propio" una palabra que le viene impuesta: por sus padres o padrinos, sometidos en esa materia a condicionantes familiares o sociales, como las modas, que duran menos que la vida del individuo bautizado."
Consideramos el nombre y los apellidos de cada individuo, entretejiendo de este modo las características de personalidad que hacen que cada persona sea única. Cada nombre, le da características especificas a las personas, por lo que expresa la expectativa depositada por los padres en el hijo, evidenciando sus deseos inconscientes y propiciando por lo tanto un destino singular, según el nombre que les den. Pero hay que pensar, que esto solo influye en la personalidad de una persona, no la determina; por lo tanto, no obligatoriamente una persona llamada Adolfo tiene que tener las mismas ideas discriminadoras y racistas que Hitler.
Abraham, patriarca bíblico, padre de los hebreos, que parece vivió entre los años 2000 y 1500 a.C. Llamado Abram originalmente, Abraham fue el hijo de Tare, un descendiente de Sem, y nació en la ciudad caldea de Ur, donde se casó con su hermanastra Saray. Abandonaron Ur junto a su sobrino Lot y su familia, por inspiración divina y se dirigieron a Harán. Al recibir la promesa de que Dios haría de él una 'nación grande', Abram se trasladó a Canaán, donde vivió como un nómada. El hambre le llevó a Egipto, pero fue expulsado por presentar a Saray, su mujer, como su hermana.
Una vez de vuelta a Canaán, Abram y Lot se separaron tras las disputas surgidas entre ellos y sus pastores, quedándose Lot cerca de Sodoma y continuando Abram su vida errante. Más tarde rescató a Lot de la cautividad del rey Cordorlahomor de Elam y fue bendecido por el sacerdote Melquisedec, rey de Salem. Entonces, Dios prometió a Abram un hijo de su esposa Saray, que era estéril. Ambos, le repitió sus primeras promesas y las confirmó con una alianza.
Cuando Abram renovó esta alianza, se estableció el rito de la circuncisión, su nombre se transformó en Abraham, y el de Saray en Sara. Como respuesta a sus plegarias, Sara consiguió concebir y dar a luz un hijo, Isaac.
Florencia Bilbao
excelente!ANARKA | 2006-10-04 13:35:20
Hola, soy Fernanda, y me parecio un comentario completo e informativo, de mucha importancia, ya que explica de forma detallada cada parte del libro, que, segun mi opinion personal, es buensimo. Mis felicitaciones para ti, y sigue escribiendo sobre literatura. Saludos.
MUY BUENOJHR | 2007-04-17 21:08:42
Florencia, debo destacar al análisis que hace usted sobre esta obra. El génesis de esta novela radica en la recreación de la realidad latinoamericana a partir de criterios extraliterarios como el origen del mundo cristiano. Me agrada García Márquez, aunque sea más admirador de Vargas LLosa, de quien estoy elaborando una monografía sobre Conversación en La Catedral. Invito a que me escriban a mi correo: hector_ricaldi@bolivia.com para compartir criterios sobre estos dos grandes de las letras hispanoamericanas.
AMARANTARICARDOZAZ | 2007-11-20 20:54:29
FLORENCIA.- Me parecen muy buenos tus comentarios, muy concretos y claros, que no es facil para esta gran obra literaria, pero respecto a Amaranta no estoy de acuerdo a que se tenga por mal corespondida por pietro crespy, mas bien ella Amaranta, tenia sus propios problemas de personalidad, es decir, mas que lo que pudo sentir por pietro crespy, fue lo que sintio en contra de Rebeca, la envidia y el celo de que Rebeca fuera feliz, y precisamente gran culpa de las trajedias de Rebeca y su y pietro son deben ser atribuidas a Amaranta. SALUDOS.
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