Homo usuarius (el usu@rio de pc)
El presente ensayo tiene como finalidad delinear el perfil de un usuario (Homo Usuarius) en el ámbito de la computación. Dicho estudio se basa en los principios que establece la antropología cultural y se complementa, desde lo técnico, con los aplicados por la ergonomía, centrado en la "interfaz de usuario". Se analizan como ideas centrales la relación hombre/máquina y espacio/tiempo, cuyos postulados convergen en la idea de ser indivisibles a la hora de establecer un ámbito de aplicación.
La computadora posee una estructura compleja de instrumentos anexos en el que es necesario distinguir los físicos (mouse, teclado, impresora, entre otros), de los materiales de diseño (ventanas, iconos, menús, etc.) que despliegan los programas, los cuales se deberán manipular.
Ante el objeto, la presencia del usuario no es pasiva como el caso de la televisión, sino interactiva ya que permite diferenciar dos tipos de actividades que, a su vez, pueden complementarse: por un lado, la computadora es un instrumento mediador cuando se utilizan los programas básicos del Entorno Windows y los juegos interactivos; por el otro, se transforma en un instrumento comunicacional cuando se establece una conexión a Internet, a fin de que un cibernauta pueda efectuar tareas relacionadas con la verificación del correo electrónico, uso del chat, navegar por la web, entre otros. Esta visión del objeto ha sido recreada gracias a las interfaces, tanto físico (con el equipo) como inmaterial (metáfora del pensamiento).
En este amplio contexto, la dialéctica entre espacio/tiempo se transforma por la recreación de espacios lineares y continuos en la escritura, y los que surgen de las espacializaciones: discontinuas, aleatorios y forma de mosaico en la lectura.
Por tanto, la significación del objeto por parte del sujeto varía: de un "instrumento doméstico", ingenuo y banal, como puede ser catalogado, a un "instrumento potencial", que le permite al usuario crear una nueva estructura de pensamiento relacionado con lo abstracto racional.
Siguiendo este orden de ideas, es preciso incursionar en los ámbitos relacionados con tecnología/sociedad/cultura/hombre, a fin de interpretar los cambios que han generado las tecnologías de la información y comunicación (TIC) en todos los ámbitos y que afectan sensiblemente los hábitos y costumbres cotidianas, ya que muestran como contrapartida el surgimiento de una clasificación de "analfabetismo"; quienes no pueden acceder o no se adapten a las nuevas condiciones creadas, por lógica, se verán desplazados.
En torno a esta problemática, se analizan los cambios tecnológicos de la sociedad (capítulo I); el perfil del Homo Usuarius y su relación con otros modelos de hombre (capítulo II); se establecen dos modelos: el cognitivo para comprender las funciones del pensamiento y el pedagógico mediador, a fin de incursionar en el ámbito de aprendizaje (capítulo III); los sistemas de escritura como paradigma irremplazables y la aplicación del método científico de escritura al tacto para el ingreso de datos (capítulo IV) y la determinación de las causas del analfabetismo tecnológico, perfil social y posibles soluciones que pueden establecerse (capítulo V).
Para una mejor comprensión lectora, en cada uno de los capítulos, se ha tomado en cuenta la inclusión de notas para la aclaración de términos técnicos y comentarios anexos relevantes para una interpretación exclusiva.
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"El desarrollo de la era de la información reposa sobre una pequeña cantidad de tecnologías esenciales. La increíble aceleración actual se asocia menos con la innovación que con los progresos convergentes en tres campos de investigación que se vienen explorando desde hace varios años: la tecnología digital, los microprocesadores y la fibra óptica. ." DOMINIQUE NORA (1997) |
La Comisión Nacional de Energía Atómica define a la tecnología como "el conjunto de conocimientos científicos, técnicos y artesanales que permiten producir un bien o servicio" (citado por Ferraro, 1995: 14).
La American Association for the Advancement of Science califica a la tecnología como una ampliación de
nuestras habilidades para cambiar el mundo: para cortar, modelar y unir materiales; para mover cosas, de un lugar a otro; para llegar más lejos con nuestras manos, voces y sentidos. Usamos tecnologías para tratar de cambiar el mundo, para que se adapte mejor a nuestras necesidades (citado por Ferraro, 1995: 14).
La tecnología, tanto en constitución como su forma de uso, adquiere un nuevo protagonismo, ya que a través de estos instrumentos puede medirse el progreso social. Se podría afirmar que, históricamente, la humanidad lo hizo siempre en términos de tecnología. En los últimos tiempos, se aceleran los procesos comparables con las eras anteriores.
La Edad de Piedra duró millones de años, pero la siguiente, la del Metal, sólo cinco mil años. La Revolución Industrial (de primeros del siglo XVIII a últimos del siglo XIX), 200 años. La Era Eléctrica duró 25 años y la Era de la Información ya tiene 20, evolucionando rápidamente desde lo que podríamos llamar Infolítico Inferior al Infolítico Superior o Información Hipermedia. Comparemos la velocidad de este proceso con el pasado: el Homo Sapiens aparece hace mil cuatrocientas generaciones, pero sólo desde hace doscientos se comenzó a utilizar la escritura; la imprenta es de anteayer. La venimos utilizando las últimas generaciones (…) Pensar hoy en los ordenadores, solamente en términos de la información es como pensar en el tren en términos de carbón o en el barco en términos de vela (Terceiro, 1996: 29 y 32).
En el mundo actual, las tecnologías, en cuanto al régimen de aplicación, surgen como consecuencia de una globalización de la economía.
Se suele llamar globalización a varias cosas diferentes, pero que tienen relaciones entre ellas; algunas se pueden calificar de "íntimas": 1) las nuevas características del comercio internacional; 2) las inversiones directas de países y empresas en el extranjero; 3) la creciente homogeneización de los modelos de consumo y formas de vida, de la información y, en alguna proporción, de la cultura; 4) las nuevas formas políticas y regulatorias, que cubren regiones, más allá de los límites de las naciones; 5) las nuevas características de los mercados financieros y 6) las nuevas formas que adopta la competencia entre las empresas transnacionales (a las que antes llamábamos multinacionales), en particular, en cuanto a su producción y mercados (Ferraro, 1995: 54).
Esto produjo un cambio cualitativo que se traduce en término de competitividad, que mide la capacidad de producción de una empresa de bienes o servicios, las que satisfacen las necesidades de los mercados internacionales, mientras que, en forma simultánea, regula el mercado laboral desde una óptica distinta: la terciarización, que obliga a una flexibilización.
El trabajo flexible significa desestandarización de los contratos en lo que respecta al tiempo, al lugar y al salario. Tiempo parcial, contratos cortos, trabajo en casa por horas con terminales de computadora, salario variable basado en la negociación individual, caracterizan un nuevo tipo de inserción en el mundo del trabajo, que sufre el impacto de la desregulación del mercado y de su creciente segmentación (Paiva, 1992: 36).
Los puestos a cubrir conforman un nuevo perfil. En este último tiempo, hace la aparición el teletrabajo o trabajo a distancia, que se muestra como una posibilidad que soluciona algunos problemas, abre otras perspectivas y lanza nuevos interrogantes. Las organizaciones, cualquiera que sea su objetivo, tienen una estrecha relación con el desarrollo y la utilización de las redes de comunicaciones para el trabajo. Las telecomunicaciones permitieron que cualquier tipo de organización pudiese desgajar algún elemento de las mismas y disponerlo en otro lugar para ofrecer servicios singulares o comunes a distintos sectores de la organización, es decir, dando lugar a estructuras organizativas que no están basadas en la coincidencia espacial o temporal, sino en el desarrollo de tareas, mancomunado en redes, dentro de esas organizaciones. El teletrabajo tiene en estas estructuras todo su significado. Siguiendo a Qvortrup, las diferentes modalidades de teletrabajo se agrupan en:
Las tecnologías, en tal sentido, han impulsado un nuevo desarrollo. Se consideran como nuevas tecnologías, porque han nacido con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial, y su ritmo creciente y vertiginoso le ha otorgado un carácter especial: el mundo de hoy no puede sustraerse a sus efectos, ya que genera una nueva demanda de empleados que exigen una capacitación para el manejo de estos instrumentos, cada vez más complejizados en su estructura.
Existe en el mercado una lista de tecnologías exclusiva como el caso de las formas de energía solar, biomasa, etc., o las espaciales, pero también hay un conjunto de nuevas tecnologías que, a pesar de tener distintos objetivos, se operan desde un instrumento en común: la computadora. Ellas son: las tecnologías de la información/comunicación (TIC), las biotecnologías y los denominados "nuevos materiales".
También se pueden incluir varias actividades industriales, que hasta el momento eran independientes, pero que utilizan las tecnologías electrónicas y usan el mismo lenguaje de la señal digital. Este código común establece la formulación del principio de la información, ya que abarca un proceso de transición que se genera de un equipo hacia otros relacionados, como el caso de las computadoras, electrónica, de consumo, etc., es decir, una misma señal puede ser retransmitida hacia distintos canales de información con fines dispares: radiollamadas, instrumentos portátiles de comunicación, tecnología celular, alarmas, canales de videos, etcétera.
Todo este proceso puede ser controlado desde una terminal de computadoras para procesar datos, que van desde la grabación de conversaciones telefónicas hasta las comunicaciones por Internet, o bien, el uso habitual de una red de computadoras.
Las biotecnologías no constituyen una disciplina científica autónoma, sino que se articulan a partir de la biología molecular y estructural, genética molecular, inmunología, ingeniería de las proteínas, entre otras.
Los avances en esta materia prometen transformaciones fundamentales en la medicina, los alimentos, etc. Los científicos predicen verdaderas revoluciones en este campo. Las actividades de aplicación surgen a partir de la investigación de nuevas enfermedades, la elaboración de fármacos, el control de genes de laboratorios, etc. También se proyectan hacia el cuidado del medio ambiente, ya que ofrecen nuevos medios para limpiar derrames de petróleo, por ejemplo.
En todos los casos, la utilización de computadoras para las experimentaciones genera la nueva herramienta que permite utilizar la "imagen virtual" para controlar, armar, desarmar y mezclar moléculas, átomos, microbios, etc., ver los efectos y enriquecer los estudios científicos con una aplicación práctica.
Estos nuevos equipos poseen cierta complejidad y se han creado merced a los procesos que la propia tecnología ha impuesto, ya que no provienen de los conocimientos empíricos de los instrumentos tradicionales. Así por ejemplo, la electrónica ha influido notablemente para mejorar la calidad de los productos, incorporando metales de alta pureza, cerámica dieléctricos, los nuevos vidrios ópticos, materiales fotoeléctricos y reprográficos, sensores de calor, etcétera.
En vista de esta clasificación, es posible definir una serie de instrumentos incorporados a la actividad comercial.
Gracias a la incorporación de nuevos materiales, la industrialización de equipos para el hogar y el comercio se han visto potenciados en una gran variedad de objetos, de acuerdo con el siguiente orden:
Los teléfonos celulares se han convertido en una herramienta útil y primordial para la gente común y de negocios. A pesar de que la telefonía celular fue concebida estrictamente para la voz, su tecnología permite brindar otros servicios como datos y audio con algunas limitaciones.
La arquitectura tecnológica de los celulares comprende dispositivos electrónicos ensambladas en distintas partes que pueden procesar miles de cálculos por segundo, a fin de comprimir y descomprimir el flujo de voz.
Un aparato de este tipo está compuesto por las siguientes partes: un circuito integrado que contiene el cerebro del teléfono, antena, pantalla de cristal líquido (LCD), teclado, micrófono, bocina y batería.
También es posible diferenciar dos accesos: tecnología celular e Internet.
En cuanto al ámbito comercial, se establecen dos aspectos: el de circulación vertical y el horizontal.
La circulación vertical se relaciona con:
Desde otra perspectiva, surge el llamado efecto horizontal, que da origen a la incorporación de la informática en distintas actividades como ser:
En vista de esta compleja estructura que ofrecen las tecnologías, se ha podido apreciar que la meta a alcanzar es más compleja y abarcativa. Dicha evolución ha surgido de diferentes ordenamientos, desde los más abstractos hasta los que se acercan a nuestra realidad: las TIC y los nuevos materiales.
De este modo, el progreso ha generado una verdadera "revolución tecnológica", que ha cambiado no sólo el paisaje de la sociedad, sino que ha transformado la cultura, los hábitos y costumbres cotidianas.
Será necesario, entonces, ampliar este contexto para interpretar a las tecnologías como una marcada esencia en el desarrollo cultural.
El mundo tecnológico irrumpe en la vida social con una marcada incidencia en lo que respecta a modos de concebir un instrumento tecnológico; ideas comunes basadas en sistemas culturales que rigen el entramado social. Es dable destacar que la computadora adquiere cierta relevancia ante los demás objetos y también puede ser catalogada como uno más entre los tantos que pueblan este universo.
La idea básica que podemos establecer es que el hombre no puede vivir sin la presencia de un objeto mediador. Por caso, algunos instrumentos se consideran indispensables como puede ser la heladera, la radio o el televisor, tan comunes como una lámpara de bajo consumo. ¿Cuál es el nexo entre un instrumento y el usuario? ¿Por qué no podemos sustraernos al impulso de consumir objetos? En esencia, ¿qué significados aportan a nuestra vida y a la cultura?
En vista de estas generalizaciones, es preciso circunscribir dichos ámbitos entre tres aspectos que se relacionan en un amplio contexto de significaciones: 1) mito de la tecnología, 2) significación social y 3) imaginario colectivo.
El término "tecnología" aparece enmarcado como un fenómeno de "importancia". Las tecnologías son percibidas con asombro, como un emporio que mejora la calidad de vida, las investigaciones y el progreso social en términos de "adelantos". La imagen de un país puede medirse en estadísticas por la cantidad de tecnología aplicada. Así podemos decir que los "Estados Unidos" es "poderoso" por poseer una técnica de avanzada y también, porque construyen su "imagen" imponiéndose en el mercado comercial e industrial con productos seriales: equipos domésticos de alta complejidad, aplicación de tecnologías médicas e industriales, alarmas ultrasonidos, etcétera.
En contraposición, surge una "renovación tecnología" que se consolida con la fabricación de elementos ornamentales caseros. Se prefiere la artesanía, lo manual, ante la gran avalancha de fabricación en series. Este rasgo es distintivo de las sociedades actuales, ya que siempre se aprecia la calidad y la distinción de un trabajo realizado por manos expertas. También, constituye una reacción típica de la cultura, que pone énfasis en recuperar las raíces históricas de una determinada región como un símbolo autóctono.
Si bien, las apreciaciones de este tipo de industrias pueden estar ligadas a lo artesanal y artístico (pinturas al óleo) existe en el ámbito tecnológico una moda retro. Para algunos coleccionistas y personas conocedoras de la tecnología, el rearmar equipos viejos y restaurar tocadiscos o vitrolas, por ejemplo, constituye un pasatiempo y también poner a prueba el ingenio. En este contexto, hasta la industria automotriz se ve favorecida por este auge, debido a que se ha creado un mercado paralelo de repuestos originales.
La circulación de las mercancías en la vida social tiene como eje central un intercambio de tipo económico, por el cual se crea el valor.
El valor está contenido en las mercancías que se intercambian. Centrándose en las cosas que se intercambian, y no simplemente en las formas o las funciones del intercambio, es posible argüir que lo que crea la conexión entre el intercambio y valor es la política, entendida en sentido amplio (Appadurai, 1991: 17).
Estos aspectos comunes de la tecnología generan el llamado "mito", cuya idea se promueve y se desarrolla en la sociedad con una marcada influencia. El resultado de esta idea irá acompañada de otras subyacentes, que conforman y estructuran el entramado social en distintas direcciones.
En estos últimos tiempos ha aparecido un fenómeno muy interesante (…) Se ha advertido un proceso de infantilización de las creencias básicas en el hombre de hoy, por la aparición de mitos que podrían llamarse subsidiarios, que lindan con la superstición y el fetiche. Surgieron entonces los mitos del confort, del prestigio y aún más reciente, del status. Podríamos encontrar la mejor explicación del mito del confort en los slogans de la publicidad. El ideal de la conquista de la felicidad aparece aquí degradado hasta los extremos del infantilismo. El hombre racional de la era de la ciencia sabe a nivel consciente que una gaseosa, por ejemplo, no lo hará más feliz; también lo saben los productores, empresarios y vendedores (…) (Castagno, 1980: 63).
Resulta evidente que el mito de la tecnología ha generado ciertas categorizaciones, a saber:
la demanda surge como una función de la diversidad de prácticas y clasificaciones sociales, en lugar de cómo una emanación misteriosa de las necesidades humanas, una respuesta mecánica a la manipulación social (el caso del modelo de los efectos de la publicidad sobre nuestra propia sociedad), o una reducción del deseo universal y voraz por los objetos o por cualquier cosa asequible (Appadurai, 1991: 47).
Las ideas presentadas conforman un perfil social globalizado, en el que es posible integrar otros conceptos para comprender el entramado social.
Cada objeto puede quedar representado en una relación unívoca: objeto/sujeto, de la que es imposible sustraernos. Lápiz y papel nos aproxima a una idea de que cualquier persona pueda hacer uso de estos instrumentos para poner por escrito un pensamiento. Escribiente o escritor da lo mismo. Aquí no podemos diferenciar al sujeto, ya que ambos pueden quedar comprendidos en dicha acción.
Los objetos pueden ser recreados desde diferentes concepciones, relacionado con su materialidad física o no y la significación que le atribuye un usuario, para lo cual podemos encontrar una clasificación que la cultura, previamente, le ha atribuido.
Las ideas comunes de estos equipos se basan en:
A pesar de su aspecto inofensivo y banal, este aparato contiene un software complicado y diferente para cada tipo de teléfono, que requiere horas de estudio para ser entendido y aplicado. Algunos usuarios renuncian desde el principio a aprender sus detalles, limitándose a las funciones más obvias del aparato. La cosa carecería de importancia si no fuese porque se vincula a un problema más profundo: actualmente, muchas máquinas y aparatos (especialmente los que contienen recursos informáticos y telemáticos) incorporan una filosofía de uso y, por tanto, son auténticas "máquinas filosóficas". A este conjunto pertenece una gran variedad de artilugios, entre los que se encuentra, en primer lugar, el ordenador personal. No es por ello una casualidad que estas máquinas (llamadas actualmente con la forma vaga de sistemas) tengan que ir acompañadas por imponentes y a menudo oscuros manuales de uso: sólo el manual puede explicar cómo funcionan estos artilugios. Sin él, éstos son completamente inutilizables (Simone, 2001: 69).
El mundo tecnológico es aceptado en la sociedad como un "síntoma de progreso", en el que, para entenderlo, resulta necesario convertirlo en objeto de representación. De este modo, en el imaginario colectivo se elaboran distintas ideas, propias de un acercamiento hacia este mundo complejo.
El imaginario colectivo se maneja por las normas del "sentido común", cuyo postulado se refiere a los procesos y categorías cognoscitivas con los que un sujeto hace inteligible una situación o toma de acciones, poniendo en juego conocimientos o informaciones provenientes del saber cotidiano y utilizándolos en forma poco flexibles en cuestionar la relación entre la situación que les dio origen y aquella en la que se aplica y con escasa preocupación por poner a prueba las aseveraciones (Brusilovsky, 1992: 42).
De esta manera, el mundo tecnológico, con una importante carga semántica, aparece entremezclado con los estereotipos, lugares comunes y representación social. "Así, los sujetos cotidianamente constituyen el orden social a partir de acciones, fantasías y saberes que fundan sus ideologías" (Wortman, 1991: 65).
En el ámbito de la computación, este compendio ideográfico se encuentra establecido en cuatro aspectos básicos: 1) vocablos técnicos, 2) uso del lenguaje y 3) ideas prácticas de la computadora.
El desarrollo vertiginoso de la ciencia y la técnica propicia la creación de neologismos, cuya lógica se remite a la lengua inglesa considerada en la actualidad como universal. La utilización de términos técnicos resulta indispensable y, en muchos casos, deben usarse en el idioma original, ya que no admiten traducciones. Esto remite al uso extensivo y social de una significación precisa para evitar confusiones. Podemos hablar que un televisor de última generación puede tener "antena parabólica", que en los celulares compactos se puede "chatear", que un centro musical puede ser "programable" en sus funciones, etc. En computación, se da el mismo caso: computadora, web, Internet, programa, CD–ROM, etc., son vocablos que no provocan asombro, pero se pueden encontrar distintas variaciones.
En nuestra lengua, el uso de términos relacionados con informática y telecomunicaciones dista de estar unificado y es dudoso que alguna vez llegue a estarlo. En España se emplea "ordenador" y en otros países "computadora" o "computador". En España es común hablar de Web (en masculino). La dudosa palabra "multimedia" se ha impuesto tanto entre usuarios y divulgadores que recurrir a "multimedia" parece pretencioso o confuso, aunque también es innecesario incurrir en el exceso y la imprecisión de transformar ese plural en un singular femenino, "la multimedia" (Nora, 1997: 13).
En vista de la gran lista de términos, los libros técnicos tienen un anexo con un glosario común, que otorgan un significado preciso. Una muestra también de este compendio puede leerse en las notas al pie de página organizado en el presente ensayo.
Los hechos del lenguaje, entendidos en una relación de doble vía con los hechos de la identidad cultural, se establecen desde el valor de uso como posibilidad de apreciar los términos en sus contextos y ambientes de acción.
Cuando se estudia el habla se busca las características comunes que se deben encontrar en la gran diversidad, las funciones generales subyacentes y se intenta establecer las categorizaciones funcionales que operan en el sistema. Intuitivamente, se sabe que existe una diferencia marcada entre el lenguaje escrito y el lenguaje oral. Para poder entender su funcionamiento, es necesario recurrir a un esquema de contenido a fin de establecer sus diferencias.
En la práctica social, aunque podamos identificarlos plenamente, su uso es indistinto. Muchas veces, los pensamientos escritos pueden contener marcas orales y la contextualización oral estará dada por el uso intensivo de signos que representan una situación comunicativa que puede ser ambigua en un contexto determinado. En esta generalización, es posible reconocer dichos aspectos en un nuevo enfoque ofrecen las TIC en lo que respecta al nuevo lenguaje: Coloquial–Escrito.
En las TIC, si bien se puede constatar la utilización frecuente del lenguaje escrito formal en los documentos que proliferan en la web, en algunos sitios como el chat, foros de discusión, correo electrónico y otras páginas de opinión se manejan este nuevo criterio como recurso básico de formulación expresa.
En el lenguaje coloquial-escrito, se pueden enmarcar los siguientes aspectos básicos:
Las diferencias entre un lenguaje escrito formal y el lenguaje coloquial- escrito puede resumirse en el siguiente gráfico.
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LENGUAJE ESCRITO TRADICIONAL |
LENGUAJE ESCRITO INFORMAL |
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Estos sitios informales creados especialmente para la participación de cibernautas constituye un nuevo modelo en el que es preciso incursionar; principalmente, se utilizan para el entretenimiento y también como datos estadísticos, a fin de determinar los gustos del público.
La tendencia que predomina en estos grupos son juveniles y utilizan un metalenguaje identificatorio común, en el uso del tuteo, por ejemplo, pero con la variante de establecer sus propios códigos en un lenguaje ambiguo, banal y a veces, encriptado. Se inventan palabras, frases o utilizan clisés, se copian las que están de moda y se adueñan de los estereotipos como una norma básica de pertinencia.
De este modo, los mensajes orales logran una trasposición la que se denomina "transcriptio", es decir, mensajes orales transcriptos, las que se identifican por la utilización de frases tales como "decía", ¿me entendés?", "quiero comentarte", entre otros. Para expresar emociones, los distintos canales ofrecen una serie de iconos (emotions) que pueden anexarse al mensaje: disgusto, alegría, desorientación, etc. Cada icono, al representar un estado de ánimo, conforma un signo metalingüístico que puede ser interpretado como una intención del emisor en respuesta a su mensaje.
Otro aspecto que me parece importante de esta rehabilitación del habla (…) se han convertido ya en reproducciones copiadas de esa especie de habla (…) Lo escrito y lo hablado tienden cada vez más a coincidir, o por lo menos a parecerse (Simone, 2001: 65).
Es posible realizar dos actividades complementarias: se puede grabar menajes utilizando el micrófono y también la web cámara y el micrófono (Véase I Mundo Tecnológico/3. La computadora) para completar el circuito comunicacional imagen–sonido, que conforma una telepresencia en tiempo y espacio reales.
Estas pautas marcan el estamento de este nuevo enfoque del lenguaje comunicativo. En esta interconexión del lenguaje comunicacional, que socializa saberes y prácticas, y del lenguaje del conocimiento que comporta saberes, se estructura la identidad cultural con sus rasgos individuales y colectivos. Los usuarios del lenguaje establecen su relación cultural, en la medida de sus roles y de posibilidades.
Estas nuevas formas de comunicarse fijan nuevas pautas para la elaboración de códigos y, además, ha hecho posible que se acorten las distancias. Queda latente un interrogante: ¿se gana o se pierde?
La imagen que se tiene de la computadora en el ámbito social ofrece cierta ambigüedad.
De estas apreciaciones, la última está más cercana a la realidad, ya que se sabe que una computadora tiene un mecanismo complejo (Ver I Mundo tecnológico/3. La computadora).
Cuando se la cataloga a la computadora como un instrumento común, banal, también ofrece ciertas características que deben ser estudiadas. Con el tiempo, algunas de estas ideas comunes han posibilitado distintas creencias:
En el imaginario colectivo, estas imágenes surgen de un contexto determinado por pautas sociales establecidas. La mayoría de estas afirmaciones no tienen asidero, ya que el propio entorno comunicacional los ha deformado en su estructura original, o bien, se ha suministrado una información incompleta.
De esta lista de creencias, es posible analizarlas en tres aspectos básicos:
Este grupo de caracterizaciones hace imprescindible la corroboración de criterios que pueden establecerse y también, en este ámbito, las opiniones se sustraen a un cúmulo de expectativas que posibilitan su estudio.
Lo que cambió, entre el uso antiguo de los lugares comunes y el de la modernidad, a comienzos del siglo XX, es la relación con la tradición, la verdad y la opinión. Los lugares comunes, dotados de un contenido y más o menos independizados de su rol argumentativo, se transformaron en objeto de sospecha, precisamente porque cuenta con la aprobación de la gran mayoría: no remiten a las fuentes comunes del razonamiento, sino a ideas que se han vuelto demasiado comunes, y son rechazadas como tales (Amossy y ot., 2001: 24).
Si bien, cada aspecto puede llevar implícito una negatividad, estos principios conllevan el accionar de la sociedad. De este modo, se logra "plasmar" en distintas creencias aquellos aspectos descriptibles que no constituyen un "conocimiento sistemático", sino un "conocimiento empírico".
Estas ideas elementales, pero efectivas, dan como resultado un primer enfoque de lo que se puede entender por tecnología y de lo que en definitiva cada criterio conlleva. Esto no es exclusivo de este campo, sino que se hace extensivo hacia otras áreas, debido a que conforma una idealización y un esquema de saberes previos.
A fin de contraponer estas ideas con otras más concretas, se analizarán las partes de una computadora para conocer los distintos elementos que la componen.
La computadora puede ser catalogada desde el imaginario colectivo como un "instrumento doméstico" por su apariencia; una imagen que se presenta como ingenua o banal. Desde el punto de vista técnico, ofrece un análisis complejo debido a los componentes que la integran, conformados por una jerarquización de partes.
Por ello, resulta necesario establecer sus antecedentes, evolución histórica y principales características de las generaciones que han surgido, así como también una idea aproximada de toda una arquitectura de los componentes para entender su funcionamiento.
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Jorge Marin
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