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Índice Glucémico. Diabetes y Actividad Física

Enviado por martincasali



  1. Generalidades de diabetes
  2. Índice Glucémico
  3. Importancia del IG en la prevención de las complicaciones de individuos diabéticos
  4. Ejercicio y Diabetes
  5. Bibliografía

Introducción

La diabetes fue, es y será la "enfermedad metabólica" por excelencia.

Su tratamiento se divide en tres pilares fundamentales, el tratamiento farmacológico, la dieta y la actividad física.

La presencia de uno de ellos no excluye a los otros dos, es decir, para que la evolución de la persona sea positiva deben estar incluidas las tres etapas.

El Índice Glucémico es utilizado como criterio de selección de alimentos y, según sea bajo o alto, ejerce un efecto significativo en las respuestas glucémica e insulínica postprandiales del diabético.

El siguiente trabajo intentará justificar las relaciones existentes entre el índice glucémico, la actividad física y la diabetes. Comenzará definiendo que es el índice glucémico, luego dará algunos lineamientos de la diabetes describiendo sus formas más generales concluyendo con la función y el aporte de la actividad física al tratamiento de esta enfermedad.

Generalidades de diabetes

La diabetes mellitus es una enfermedad crónica, generalizada, que se manifiesta en su expresión total con hiperglucemia, glucosuria, catabolismo proteico, cetosis y acidosis.

Si la enfermedad se prolonga generalmente se complica con cambios degenerativos de los vasos sanguíneos, la retina, los riñones y el sistema nervioso.

Podemos diferenciar dos tipos: la diabetes mellitus insulinodependiente o tipo I (DMID), que se caracteriza por aparecer en general antes de los 30 años, tener un inicio relativamente brusco, tender a la cetosis y precisar rápidamente insulina, y la diabetes mellitus no insulinodependiente o tipo II (DMNID), que suele afectar a las personas obesas y mayores de 40 años, su presentación es a menudo solapada y puede controlarse sólo con dietas a largo tiempo, no requiriendo en general insulina.

En el diabético tipo I hay deficiencia total o alteraciones profundas de la secreción de insulina, y en tipo II la deficiencia secretoria es menos profunda. En general, la concentración de insulina es normal o está aumentada, mientras que está casi siempre reducida la secreción de insulina estimulada por la glucosa por una anomalía específica del receptor para glucosa de la célula beta del páncreas.

La etiología de la DMNID abarca factores genéticos y ambientales como el consumo de azúcares refinados, el sedentarismo y sobre todo, la obesidad debido a que la resistencia a la insulina que la acompaña aumenta la demanda de esta hormona.

En la DMID el origen puede ser también genético, de autoinmunidad y factores ambientales de dos tipos: infecciosos (los virus) o químicos.

Visto en el contexto del papel de la insulina como la principal hormona de acumulación, una deficiencia mínima produce disminución de la capacidad de aumentar el reservorio de combustibles orgánicos debido a la inadecuada utilización de los alimentos ingeridos (p. Ej., intolerancia a la glucosa). Cuando la deficiencia de insulina es importante, no sólo está alterada la acumulación de combustible en estado postprandial, sino que también hay una excesiva movilización de combustibles metabólicos endógenos en estado de ayuno (p. Ej., hiperglucemia de ayuno, hiperaminoacidemia y ácidos grasos elevados). En su forma más severa (cetosis diabética) hay superproducción de glucosa y una acentuada aceleración de los procesos catabólicos (lipólisis, proteólisis) En el diabético descompensado los ácidos grasos libres, los triglicéridos y, generalmente, el colesterol están elevados en el plasma.

La sensibilidad insulínica deteriorada (resistencia a la insulina) es un defecto fundamental en personas con DMNID según Storlien, Jenkins y col . en 1991.

La deficiencia severa de insulina está acompañada por balance nitrogenado negativo y acentuado gasto de proteínas. Estos cambios no llaman la atención dado que se sabe que la insulina estimula la síntesis proteica y la captación muscular de aminoácidos, y que inhibe el catabolismo de las proteínas y la excreción de aminoácidos del músculo.

Además de caracterizarse, la diabetes, por una intolerancia la glucosa también se observa esta situación pero hacia las proteínas y a su vez, la ingesta de proteínas, exacerba los cambios de la homeostasis de los hidratos de carbono.

El diagnóstico de la diabetes se establece por su consecuencia principal, es decir, por la elevación de la glucemia. Esta se mide por diferentes pruebas, una es la medición de la glucemia basal y otras es la curva de glucemia o prueba de tolerancia a la glucosa oral (PTGO). Esta prueba consiste en la administración de una dosis oral de glucosa y la práctica de extracciones secuenciales de sangre para determinar la glucemia.

Otras pruebas de laboratorio en diabetología son el perfil glucémico (determinación de la glucemia varias veces a lo largo del día, habitualmente antes del desayuno, de la comida y de la cena, y dos horas después de cada uno de ellos) y la hemoglobina glicosilada (complejo bastante estable formado por la hemoglobina cuando reacciona con la glucosa circulante).

El tratamiento dietético persigue básicamente dos objetivos: normalizar el peso (en general aumentado en la DMNID y disminuido en la DMID) y contribuir a la normalización de la glucemia, en ayunas y postprandial, y de los lípidos.

Según lo publicado en Archives of Medical Research en 1998 la finalidad de la terapia de la diabetes mellitus es mantener las concentraciones de glucosa sanguínea cerca de los valores normales a lo largo del día, especialmente evitando las grandes fluctuaciones de los niveles de la glucosa sanguínea que pueden ocurrir después de las comidas. El soporte principal de la terapia de la diabetes mellitus es la modificación de la dieta. Enlentecer la absorción ha sido propuesto como un principio terapéutico en el tratamiento de la diabetes mellitus.

En la actualidad una dieta baja en grasas y alta en hidratos de carbono es recomendada por muchos autores. Sin embargo una desventaja de la dieta alta en hidratos de carbono podría ser una glucemia postprandial elevada. La última puede ser prevenida utilizando alimentos de bajo Índice Glucémico.

El concepto de Índice Glucémico, desarrollado en los últimos 10 años, es importante para el cálculo de las cantidades que deben aportar los distintos alimentos y se utiliza como parte de la intervención dietética. El hecho experimental que indujo a su desarrollo es que el comportamiento sobre la secreción endógena de insulina y sobre la glucemia, provocado por cantidades equivalentes de alimentos hidrocarbonados distintos, no es la misma. El Índice Glucémico (que se expresa en porcentaje) se definirá claramente más adelante.

La prescripción dietética en la diabetes según el concepto de dietas por raciones, es por el contrario fundamentalmente cuantitativa, de modo que sin un cumplimiento aceptable es imposible obtener estabilidad metabólica y pérdida de peso en los pacientes que así lo requieren.

Giacco y col. en su estudio publicado en Diabetes Care de 2000 sostienen que la recomendación dietética representa un componente esencial en estas personas porque el dosaje de insulina pre-comida y la composición de la comida necesita ser bien emparejados para evitar excesivas variaciones en la glucosa sanguínea.

Como resultado, la dieta es la piedra angular del manejo de la diabetes y el aspecto más desafiante del cuidado de la diabetes según lo expone Rabasa-Lhoret y col.

Para Wursch y Sunyer la nutrición se ha recalcado como un componente primario del tratamiento. Adicional a ésta, el manejo de la diabetes incluye el ejercicio y el uso de agentes antidiabéticos .

Índice Glucémico

Los glúcidos son los carbohidratos a partir de los cuales el organismo obtiene la glucosa para sus funciones metabólicas. Sin embargo, no todos los alimentos liberan la glucosa de igual manera.

El concepto clásico de que los almidones incrementaban lentamente y los azúcares rápidamente la glucemia hoy ha sido descartado prácticamente en forma unánime"

Los glúcidos de los alimentos (cereales, tubérculos, azúcares, legumbres, hortalizas, frutas y lácteos) representan entre el 40 y el 80% de la disponibilidad de energía en todo el mundo.

Por esta razón, la OMS y la FAO han preconizado una clasificación que considera tanto sus propiedades químicas como sus efectos fisiológicos.

Funciones nutricionales de los carbohidratos

. Fuente de energía

. Modulación de la saciedad y vaciamiento gástrico

. Control de la glucemia y del metabolismo insulínico

. Glicosilación de proteínas

. Metabolismo del colesterol y de los triglicéridos

. Dehidroxilación de ácidos biliares

. Fermentación

. Tránsito intestinal

. Modulación de la microflora intestinal

Los glúcidos son los carbohidratos a partir de los cuales el organismo obtiene la glucosa necesaria para el metabolismo.

Los glúcidos más importantes son los azúcares, maltodextrinas y el almidón.

El almidón, polímero de alfa-glucosa, es el principal constituyente glucídico de los cereales y tubérculos.

Existen dos formas de almidón: la amilosa, una cadena lineal arrollada sobre si misma (como un resorte) y la amilopectina, forma ramificada de características arborescentes. La proporción de ambas formas varía de vegetal en vegetal.

Los alimentos pueden tener igual valor energético, composición nutricional, biodisponibilidad y cantidad de glúcidos pero liberar la glucosa en la luz intestinal con una cinética muy diferente: unos muy rápidamente y otros más lentamente ejerciendo distinto efecto metabólico.

Diversos factores condicionan la velocidad con que puede ser absorbida la glucosa. El concepto tradicional acerca de que los glúcidos complejos (como el almidón) eran digeridos lentamente por el organismo y producían una respuesta glucémica moderada mientras que los glúcidos simples (azúcares) determinaban una respuesta glucémica importante hoy ha sido desechada prácticamente en forma unánime por la comunidad científica. (Saris y col. 1998).

Investigaciones realizadas en los pasados 25 años permiten hoy caracterizar con mayor precisión la velocidad de difusión de la glucosa de los alimentos. El Índice Glucémico (IG) es el método de referencia para evaluar el efecto fisiológico ocasionado por la diferente cinética de absorción intestinal de la glucosa. El IG fue inicialmente definido por Jenkins como un indicador que permite clasificar a los alimentos considerando la respuesta postprandial de un alimento comparado con un glúcido de referencia (glucosa o pan blanco).

De igual manera, Frati Munari, Simin Liu y col. lo definen como la medida de las respuestas glucémicas de diferentes alimentos con hidratos de carbono (HC), comparándolos con la respuesta glucémica del pan blanco o glucosa pura.

Durante las últimas dos décadas numerosas investigaciones han contribuido a caracterizar con mayor precisión los diferentes factores propios de la composición y de la estructura del alimento que condicionan la diferente velocidad de absorción de glucosa de los alimentos.

Diferentes comidas con hidratos de carbono (HC) afectan los niveles de glucosa sanguínea a grados variantes, mediándose por su Índice Glucémico.

La simple distinción entre alimentos preponderantemente amiláceos o azucarados y entre glúcidos simples o complejos no alcanza para explicar adecuadamente la calidad metabólica de los glúcidos que ellos vehiculizan.

El IG es el método de referencia para evaluar la respuesta glucémica ante la ingestión de un alimento y permite clasificar los productos alimentarios de acuerdo a sus efectos en la glucemia postprandial. Aunque aún hay controversias sobre el uso clínico de este concepto, un punto de crítica sería que no se puede aplicar a comidas mixtas. Sin embargo, algunos estudios concluyeron que el IG de una comida mixta puede ser predicho por los distintos IG de las comidas que contienen HC.

La determinación in vitro de las diferentes fracciones glucídicas que componen un alimento guarda una estrecha relación con el IG y contribuye a comprender la cinética de absorción de los glúcidos.

En el estómago, luego del proceso de masticación e interacción con las enzimas amilolíticas de la saliva, la matriz del alimento se desagrega permitiendo la exposición de los carbohidratos a las enzimas digestivas. La velocidad de vaciamiento gástrico, condicionada por el tenor de grasa, osmolaridad, fibra soluble y otros factores es un paso limitante de la velocidad con la que el bolo alimenticio arriba al intestino.

Por acción de las enzimas amilolíticas se liberan de los azúcares sacarosa, lactosa y glucosa y del almidón, maltosa e isomaltosa. Escapan a la digestión el almidón resistente y los polisacáridos no almidón que serán fruto de la fermentación bacteriana en el colon.

En el ribete en cepillo se hidrolizan hasta los monosacáridos: fructosa, galactosa y glucosa que por la circulación portal arriban al hígado y al resto de los tejidos.

La tasa de absorción de los HC puede ser reducida con alimentos y comidas que se digieren lentamente (alimentos y comidas de bajo IG) con frecuencia de ingesta aumentadas, fibras solubles e inhibidores de enzimas.

Una clasificación del IG fue intentada, según lo señala Jenkins, para proveer una indicación de la manera en la cual los distintos alimentos son digeridos.

El mejor parámetro de respuesta metabólica de un glúcido es el IG, es decir, la evaluación clínica, en condiciones controladas, de la diferencia entre la respuesta del aumento de la glucemia postprandial que produce un alimento, su impacto glucémico agudo, y una similar cantidad de glucosa o pan blanco.

El método de cálculo del Índice Glucémico se realiza de la siguiente manera:

 En cada prueba los sujetos llegan al laboratorio en ayunas, generalmente a la mañana, donde se coloca una vía venosa y se realizan las determinaciones basales.

Luego se ingiere el alimento prueba o el alimento de referencia y se practican extracciones cada 15 minutos durante la primer hora y cada 30 minutos durante la segunda. En ciertos casos el estudio concluye a las dos horas (método de referencia de la FAO/OMS, 1998) mientras que en otros se puede prolongar una o dos horas más, obteniendo muestras cada 30 minutos. La cantidad de alimento se ajusta de forma de aportar 50 gramos de glúcidos.

Como referencia se utiliza tanto una solución de glucosa como pan blanco.

Aunque en sus orígenes la prueba utilizaba una solución de glucosa (Jenkins 1981) el mismo autor posteriormente adoptó el pan blanco porque es un alimento más cotidiano y más fisiológico que la glucosa que tiene una elevada osmolaridad. Sin embargo, la glucosa presenta menor variabilidad que el pan blanco y disminuye el coeficiente de variación del IG.

De acuerdo con el método descripto en el documento técnico de la FAO/OMS (1998), el alimento sobre el que se determina el IG es ingerido una sola vez mientras que a los fines de investigación la curva del alimento de referencia se repite tres veces con una separación no menor a tres días entre cada estudio. De esta manera, la evaluación del IG de un alimento en un individuo demora no menos de 12 días. Al utilizar cada sujeto como su propio control se reduce la varianza suprimiendo la variabilidad interindividual y aumentando la precisión de la prueba. Se recomienda que para cada alimento se utilicen un total de 6 a 16 sujetos. El cálculo matemático se basa en la determinación del área subtendida bajo la curva de glucosa (AICG) en respuesta a distintas cargas glucídicas.

De esta manera, el IG es definido como el aumento del área de la glucosa sanguínea después de la ingestión de un producto testeado, expresado como porcentaje del área correspondiente después de una carga de HC de un producto de referencia.

Índice Glucémico: AICG producto x 100

AICG glucosa

Una metodología similar se emplea para la estimación del índice insulinémico. Este puede ser calculado del correspondiente incremento del área de la insulina.

El método de referencia para apreciar la calidad nutricional de los glúcidos de un alimento es la determinación de su IG. Sin embargo, existen numerosas variables, tanto propias del individuo como del alimento, que condicionan la respuesta glucémica y en consecuencia el IG.

Carbohidratos con diferentes formas físicas, estructuras químicas, tamaño de partículas y contenido en fibra inducen respuestas glucémicas e insulínicas distintas.

Por esta razón es recomendable complementar la medición in vivo (índice glucémico) con la determinación in vitro de cada una de las diferentes fracciones glucídicas de interés nutricional que componen un alimento.

Englyst ha propuesto una metodología que permite describir las distintas fracciones glucídicas que componen un alimento y que contribuyen a comprender la distinta velocidad con la cual las diferentes fracciones glucídicas arriban a la sangre, elevan la glucemia y determinan una diferente respuesta metabólica.

El método consiste en la determinación de las fracciones de carbohidratos que componen un alimento glucídico y a partir de allí la estimación de la cantidad total de glucosa rápidamente y lentamente disponible.

Clasificación de los carbohidratos considerando la cinética de absorción de la glucosa

Componentes

Comentarios

Azúcares libres

Monosacáridos y disacáridos

 

La respuesta fisiológica depende del tipo de azúcar y del ritmo de la ingesta comprende a la glucosa libre y la glucosa de la sacarosa

CHO de cadena corta

Maltodextrina

Oligosacáridos no digeribles

 

Medida como almidón rápidamente digerible RSP

Fermentado en el colon estimulando o no el desarrollo de bifidobacterias.

Almidón

Almidón rápidamente digerible o RDS

 

 

 

Almidón resistente o RS (Resistent starch)

 

Rápida y completamente digerido en el intestino

Lenta pero completamente digerido en el intestino SDS + glucosa lentamente disponible FSG

Escapa a la digestión del intestino delgado

Polisacáridos no almidón o NSP

NSP de la pared celular vegetal

 

 

 

Otros NSP

 

Encapsulado junto con otros nutrientes.

Es un marcador de alimentos ricos en fibra con demostrados efectos beneficiosos sobre la salud.

Fermentados en colon.

Aditivos alimentarios

Componentes menores de la dieta humana.

Fermentación en colon.

Según el informe de la FAO/OMS (1998) "Carbohidratos en Nutrición Humana" (a summary of the joint FAO/Who expert consulation, 1997) al considerar el papel del IG en los alimentos el Grupo Consultivo de la FAO/OMS recomienda:

  • Para una elección de alimentos saludables es necesario considerar tanto la composición química como el efecto metabólico de los carbohidratos en razón de que la naturaleza química de los carbohidratos no es suficiente para describir sus efectos fisiológicos.
  • Por esta razón el IG puede ser utilizado como un útil indicador del impacto de la alimentación sobre la respuesta integral de la glucosa en el organismo.

Es recomendable que el IG sea utilizado para comparar alimentos con similar composición nutricional de cada grupo alimentario.

Cuando se va a la práctica es importante tener en cuenta el IG dentro de la dieta como un todo, así lo manifiesta Jarvi y col en el artículo publicado en Diabetes Care en 1999. El IG sólo es útil cuando se comparan alimentos de un mismo grupo y no debe ser usado como un concepto aislado.

Los datos publicados sobre IG de los alimentos deben ser complementados, en la medida de lo posible, con información proveniente de las dietas de acuerdo con la forma de preparación local en razón de que ellas afectan en forma importante la respuesta glucémica de los alimentos.

Según Salmerón el IG es un indicador cualitativo de la habilidad de los HC para aumentar los niveles de glucosa sanguínea por lo que se utiliza como un asesoramiento cualitativo de los alimentos, basado en el aumento de la respuesta glucémica y de la demanda de insulina que ellos producen por una cantidad de HC dada. De esta manera, el IG representó la calidad de HC pero no tuvo en cuenta la cantidad.

En contraste la carga glucémica total representa la combinación tanto de la calidad como de la cantidad de los HC consumidos, y puede ser interpretada como una medida dietaria de la demanda de insulina.

Importancia del IG en la prevención de las complicaciones de individuos diabéticos.

La relación causal de la hipoglucemia en la génesis de las complicaciones de la diabetes es evidente. Los resultados del Diabetes Control and Complications Trial han confirmado la importancia de la normo glucemia en la prevención de estas lesiones, aunque la glucosa no es la única causa de las complicaciones, otros factores como dislipidemias, hipertensión, cambios hemorreológicos condicionan su gravedad y evolutividad.

En su publicación en "Diabetes" en 1997, Mann afirma que no hay duda de que las complicaciones microvasculares, especialmente la retinopatía, como también la nefropatía, son reducidas si se mejora el control glucémico.

Las complicaciones crónicas de la diabetes se clasifican en microangiopáticas, (retinopatía-nefropatía), macroangiopáticas (ateromatosis) y neurpáticas.

La macroangiopatía diabética, es la enfermedad de los vasos coronarios, cerebrovasculares y periféricos de los pacientes diabéticos, es una forma de aterosclerosis de presentación más frecuente y de progresión más rápida que en el resto de los individuos. Anormalidades de la coagulación, anomalías en los lípidos y lipoproteínas e hipertensión son algunos de los aspectos patogénicos de la misma. Una glucemia mayor a 110 mg/dl a los 120 minutos de una prueba de tolerancia oral a la glucosa aumenta el riesgo aterogénico.

La macroangiopatía es la causa principal de muerte en los individuos con diabetes, tanto los accidentes cerebrovasculares como los infartos son más frecuentes en diabéticos.

La retinopatía diabética es el más importante de los procesos patológicos mediante el cual puede resultar afectado el ojo de un paciente diabético, pudiéndolo llevar a la ceguera total.

Una glucemia elevada y una hipertensión arterial son factores de riesgo en este tipo de complicación.

Otra complicación de la diabetes es la nefropatía diabética que ocurre en el 30-40% de los pacientes con diabetes insulinodependiente y en el 5-16% de pacientes no insulinodependiente.

Entre las complicaciones cutáneas, la fragilidad cutánea es muy frecuente y está asociada casi siempre con microangiopatía, las úlceras isquémicas predominan en las extremidades inferiores y se producen como consecuencia de la afección arterial.

La neuropatía diabética puede presentarse en distintos niveles del sistema nervioso de los pacientes diabéticos ocasionando cambios histopatológicos, bioquímicos, funcionales y clínicos diferentes: neuropatía sensitiva (pérdida de sensibilidad en miembros inferiores responsables de úlceras neuropáticas) neuropatía del sistema nervioso autónomo (alteraciones de la sudación, disfunción eréctil, hipotensión ortostática, enteropatía diabética, gastroparesia diabética y vejiga neurógena).

En un estudio de seguimiento realizado durante 10 años, en sujetos normales, se encontró una asociación significativamente positiva entre la carga glucémica dietaria y el riesgo de enfermedades cardiovasculares, independientemente de otros factores de riesgo conocidos.

La resistencia insulínica, la hiperglucemia y los desórdenes metabólicos fueron reconocidos como importantes factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares.

También una fuerte asociación positiva fue observada entre la prevalencia de las enfermedades cardíacas y la concentración de hemoglobina glicosilada, lo que sugiere el importante rol, de la hiperglucemia en este tipo de enfermedades.

Como ya se dijo anteriormente, la hiperglucemia, el metabolismo normal de lípidos, y los cambios hemorreológicos, son los principales factores causales de las complicaciones crónicas de la diabetes.

Por lo tanto el tratamiento preventivo debería basarse en mantener la normalidad de los valores de éstos, ya que así las complicaciones podrían ser menores.

Desde el punto de vista nutricional esto podría ser posible administrando al paciente un plan de alimentación a través del cual pudiera mantenerse una normoglucemia, un perfil lipídico normal y una coagulación sanguínea normal.

Como ya se especificó en otros capítulos, se sabe que una dieta de bajo IG es muy útil para mantener una normoglucemia y evitar sus oscilaciones diarias.

También este tipo de dieta disminuye la demanda de insulina y aumenta la sensibilidad periférica, disminuyendo la hiperglucemia y en consecuencia evitando las dislipidemias.

Un estudio realizado con el objetivo de evaluar los efectos de dos dietas con marcadas diferencias en el IG, fue hecho en pacientes diabéticos para determinar el control metabólico. Los resultados para aquellas personas que recibieron la dieta de bajo IG fue la disminución de la glucemia postprandial y en ayunas, disminución de LDL Y CL, mejoró la capacidad de fibrinólisis y disminuyó la insulinemia como consecuencia de una menor resistencia a la insulina.

Ejercicio y Diabetes

El papel beneficioso del ejercicio sobre la diabetes ha sido reconocido desde hace muchos años. Posiblemente el primer antecedente histórico lo determinan los médicos hindúes que lo recomendaban a sus pacientes diabéticos hace más de 2000 años. Actualmente todos los diabetólogos sin excepción recomiendan la práctica de deportes a sus pacientes, porque son conscientes de que, junto con la dieta y la medicación constituyen un pilar fundamental en el tratamiento.

El grado de actividad física de una persona es responsable de importante variaciones en el consumo calórico. La actividad física representa para todo el mundo una contribución importante al equilibrio psicológico. Para las personas diabéticas (siempre que estén adecuadamente compensadas) representa un elemento terapéutico de la misma importancia que la dieta o la medicación.

Los pacientes diabéticos que se inyectan insulina deben tomar precauciones cuando realizan ejercicios físicos importantes. Reducir las dosis de insulina previa o tomar suplementos hidrocarbonados, o ambas cosas, será la solución que hay que adoptar, cuya intensidad dependerá de la duración y la importancia del ejercicio, además de otros factores como el grado de entrenamiento o el estrés. Todos los deportes (incluidos los profesionales) pueden ser realizados por los diabéticos, aunque algunos específicos no se aconsejan porque los riesgos son relativamente elevados.

La actividad física regular e importante mejora de modo muy notable la sensibilidad de la insulina, por lo que en determinados casos la diabetes del adulto con un buen entrenamiento puede sustituir los hipoglucemiantes orales.

Dado que existe una disparidad entre las características y las respuestas de quienes padecen diabetes del tipo I y del tipo II, vamos a tratarlas por separado.

Diabetes de tipo I

La función del ejercicio regular y del entrenamiento físico en la mejora del control glucémico (regulación de los niveles de azúcar en sangre) en personas de diabetes del tipo I no está definida claramente y es controvertida. La característica distintiva que más diferencia a ambos tipos de diabetes es que las personas con diabetes del tipo I tienen bajos niveles de insulina en sangre debido a la incapacidad o a la reducida capacidad del páncreas para producir insulina. Quienes tienen diabetes del tipo I son propensos a la hipoglucemia durante e inmediatamente después del ejercicio ya que su hígado no logra liberar glucosa a un ritmo que pueda compensar al de su utilización. Para estas personas, el ejercicio puede conducir a oscilaciones excesivas de los niveles de glucosa en sangre que son inaceptables para el tratamiento de la enfermedad.

El grado de control glucémico durante el ejercicio varía tremendamente de un individuo a otro con diabetes de tipo I. En consecuencia, el ejercicio y los entrenamientos con ejercicios pueden mejorar el control glucémico en algunos pacientes, especialmente en aquellos que son menos propensos a la hipoglucemia, pero no en otros.

Aunque el control glucémico generalmente no mejora en personas con diabetes del tipo I, hay otros muchos beneficios para estos casos. Puesto que estas personas tienen un riesgo 2 a 3 veces superior de sufrir enfermedades en las arterias coronarias, el ejercicio puede ser importante para ayudar a reducir este riesgo. El mismo argumento puede aplicarse para reducir el riesgo de enfermedades cerebrovasculares y de las arterias periféricas.

Las personas con diabetes del tipo I sin complicaciones, no tienen que restringir su actividad física, suponiendo que nos niveles de azúcar en sangre se controlen adecuadamente. Un cierto número de deportistas con diabetes del tipo I se han entrenado y competido con éxito.

Debe prestarse también especial atención a los pies de las personas que padecen diabetes ya que es frecuente que experimenten neuropatías periféricas (nervios enfermos) con algunas pérdidas de sensación en los pies. Las enfermedades vasculares periféricas son también más frecuentes en personas con diabetes, por lo que la circulación hacia las extremidades, especialmente hacia los pies, con frecuencia se deteriora significativamente. Debido a que los ejercicios en los que hay que sostener el peso del propio cuerpo imponen una tensión adicional sobre los pies, la adecuada selección del calzado y un apropiado cuidado preventivo de los mismos son importantes.

PARA LOS DIABÉTICOS TIPO 1 ES ACONSEJABLE:

1- Comprobar el nivel de glucemia antes/durante y después del ejercicio.
2- Si nota signos de hipoglucemia, parar y consumir inmediatamente un jugo de frutas.
3- Con valores menores a 70 mg/dl sería imprescindible no comenzar la actividad física y comer algo antes de empezar. Con valores entre 250-300 mg/dl NO HACER ACTIVIDAD FÍSICA.
4- Lleve siempre unas golosinas por las dudas.
5- Disminuir la dosis de insulina el día del entrenamiento por el incremento de la captación de nutrientes a nivel muscular que el ejercicio induce
6- La administración de insulina es el principal factor de desregulación. La caída de la glucosa en sangre es mayor si se entrena en el pico de la aplicación (2 a 4 hs después de la dosis ), produciendo una hipoglucemia. Cada individuo necesita conocer su propia respuesta al ejercicio mediante el control de la glucosa sanguínea ya que el riesgo de hipoglucemia durante el mismo varía de unos a otros.

Diabetes del tipo II

El ejercicio desempeña una importante función en el control glucémico en aquellas personas que padecen diabetes del tipo II. La producción de insulina no suele ser u problema en este grupo especialmente durante las fases iniciales de la enfermedad por lo que la principal preocupación en esta forma de diabetes es la falta de respuesta de las células objetivo a la insulina (resistencia a la insulina). Puesto que las células de vuelven resistentes a la insulina la hormona no puede llevar a cabo su función de facilitar el transporte de la glucosa a través de la membrana celular. Ivy ha demostrado que la contracción muscular tiene un efecto similar a la insulina. La permeabilidad de la membrana a la glucosa aumenta con la contracción muscular posiblemente debido a un incremento en el número de transportadores de la glucosa asociados con la membrana del plasma. Por lo tanto sesiones agudas de ejercicio reducen la resistencia a la insulina y aumentan la sensibilidad de ella. Esto reduce las necesidades de insulina de las células, lo cual significa que las personas que toman insulina deben reducir su dosificación. Esta reducción en la resistencia a la insulina y el incremento de la sensibilidad a la misma puede ser sobre todo una respuesta a la sesión de ejercicio de cada individuo más que el resultado de un cambio a largo plazo asociado con el entrenamiento

Esto es particularmente importante cuando una persona con diabetes está contemplando un cambio en la dosificación de insulina en la dieta o en los modelos de ejercicio. Con frecuencia las personas necesitan reducir su dosificación de insulina una vez que inician un programa regular de ejercicio

PARA LOS DIABÉTICOS TIPO 2 ES ACONSEJABLE:

En la diabetes no insulino dependiente, el ejercicio contribuye a:

1- Regular los niveles de glucosa circulante, mejorando su control metabólico y disminuyendo la posibilidad de complicaciones vasculares y neurológicas.
2- Disminuir las concentraciones de insulina basal y post prandial mejorando la sensibilidad de los tejidos a la misma.
3- Mantener y/o ayudar al descenso de peso. Un 80% de los pacientes presentan un exceso de peso, lo que contribuye a incrementar aún más la resistencia periférica a la acción insulínica.
4- Mejorar el perfil lipídico , disminuyendo los niveles de triglicéridos y de colesterol LDL y aumentando el colesterol HDL.
5- Reducir la tensión arterial.
6- Disminuir la frecuencia cardiaca tanto en reposo como durante el ejercicio.
7- Mejorar el transporte de O2 y reducir la viscosidad sanguínea.
8- Aumentar la fuerza y la flexibilidad muscular-articular
9- Mejorar la calidad de vida.

Factores condicionantes y prescripción de ejercicio en personas diabéticas:

  1. Del sujeto:
  • la edad y el momento biológico
  • los niveles iniciales de glucemia
  • los hábitos alimentarios
  • la condición física
  • las condiciones previas (sedentario, activo o deportista)
  • el peso corporal
  • las complicaciones de la diabetes
  • las afecciones asociadas y la medicación
  1. Del ejercicio:
  • tipo
  • participación de la masa muscular activa
  • intensidad
  • duración
  • periodicidad

La prescripción individual de la actividad física requiere de una correcta evaluación del sujeto con diabetes (estado clínico, cardiovascular y condición atlética) y de sus posibilidades de realización.

En caso de que no existan contraindicaciones absolutas para la realización de ejercicios o deportes, se adecuará la prescripción a las condiciones físicas y a las posibilidades de ejecución de cada diabético. Si existen limitaciones se debe efectuar el plan con la supervisión de un médico deportólogo y la autorización del profesional que asiste por la patología observada (por ejemplo: cardiólogo.

La actividad física debe tener un inicio prudente, aumentar progresivamente su intensidad (según lo determine la condición física) y debe planificarse para que sea por un largo período.

Bibliografía

 

Martín Casali

Estudiante de educación física UNLP


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