Se realiza un estudio sobre la influencia de la teoría positiva o positivismo en la investigación social y en específico educativa. Esencialmente se realiza una comparación entre las principales ideas de A. Comte y la propia caracterización que se ofrece en la literatura actual sobre las llamadas investigaciones cuantitativas. La teoría del positivismo ha sido determinante en generaciones de estudiosos que tratan de penetrar en los problemas educacionales sin percatarse, en ocasiones, que existe una plena correspondencia entre la metodología con la cual se concretan dichos estudios y la forma de ver, interpretar y transformar el mundo.
Palabras claves: paradigma cuantitativo, paradigma positivista, investigación cuantitativa.
El POSITIVISMO Y SU INFLUENCIA EN LA INVESTIGACIÓN SOCIAL Y EDUCATIVA
A lo largo del pasado siglo, específicamente, en lo relacionado con la investigación social, se trataron de buscar respuestas acerca de si las Ciencias Sociales podían tomar de las Naturales elementos de su metodología para estudiar el mundo social y humano.
De hecho, estas preguntas, que motivaron inquietudes acerca de la pretendida unidad de la ciencia, hicieron que por un lado, el grupo identificado como positivista, entre los que se encontraban J. S. Mill, A. Comte y E. Durkheim, etc., trabajara en la línea establecida por Newton y Locke haciendo énfasis en la búsqueda de los hechos o causas de los fenómenos sociales con independencia de los estados subjetivos de los individuos. En el lado contrario, W. Dilthey, M. Weber, E. Husserl, entre otros, se hallaban inmersos en la creación de una filosofía particular a partir de la tradición kantiana, tratando de entender los fenómenos sociales desde la propia perspectiva del actor.
El surgimiento de la ciencia contemporánea estuvo caracterizado por un fuerte sentimiento revolucionario al desembarazarse la ciencia de la teología, existiendo una gran confluencia entre la cultura teórica y la actividad artesanal motivado fundamentalmente por el nacimiento de la sociedad industrial, cuyo resultado fue la incorporación de la ciencia al proceso productivo, el surgimiento y proliferación de nuevos enfoques y disciplinas y los procesos de institucionalización académica bajo nuevas perspectivas que negaban la universidad medieval ya en crisis.
El período comienza, en ese contexto, con una vasta proliferación de investigaciones y el surgimiento de nuevas ciencias; aparecen los primeros estudios científicos sobre el hombre, de los economistas Adam Smith, David Ricardo, Malthus, entre otros., conclusiones que C. Marx utilizaría posteriormente en sus críticas; la Pedagogía formula leyes matemáticas de la mano de J. F. Herbart, filósofo idealista, psicólogo y pedagogo, quien fue apartándose poco a poco de los principios democráticos de Pestalozzi entendiendo que la virtud suprema de las masas populares consistía en subordinarse a las clases dominantes; se instauraron estudios etnográficos como los de W. Humbolt.
Se producen en ese período el surgimiento, por ejemplo, de la termodinámica, la síntesis de compuestos orgánicos, la tabla de los elementos de D. Mendeleiev y las fórmulas estructurales de Kekulé en Química, la teoría darwinista sobre la selección natural de las especies, etc. C. Marx y F. Engels quienes vivieron en esa época siguieron de cerca el empuje científico del momento y fueron capaces de valorar como nadie tales contribuciones como fuerzas productivas transformadoras de las condiciones y de la existencia de la sociedad.
Es precisamente en esta etapa cuando nace la teoría de la ciencia en el sentido contemporáneo, y es el momento en el que A. Comte considera que la humanidad había entrado en una `era positiva', para lo cual era preciso reorganizarla a tono con los nuevos criterios de racionalidad científica.
La sociedad y la política se encontraban en un estado de efervescencia revolucionaria debido al caos y a los ciertos desórdenes producidos por los acontecimientos que signaron la Revolución Democrático-Burguesa en Francia a fines del siglo XVIII.
A partir de los estudios de la filosofía positiva de F. Wilhelm y F.J. Stahl, surge el método del mismo nombre como enfoque idealista subjetivo y agnóstico que ha tenido diferentes desgajamientos, corrientes e interpretaciones a lo largo de los años; pero entre sus rasgos comunes niegan el papel de la filosofía en calidad de concepción del mundo, tratándose de asentar más allá de los problemas de la relación entre el ser y la conciencia; todo lo cual fue un pretexto para crear una metodología o lógica de la ciencia que estuviera situada por encima de las históricas discusiones entre el idealismo y el materialismo.
Basadas en dichas ideas, las ideas positivistas se desarrollaron aún más en el siglo XIX desde una perspectiva de cuantificación a tal punto que el pensamiento propuesto por E. Durkheim declarara a los elementos o factores sociales como cosas (cosificación de las ciencias sociales).
El positivismo en sus comienzos fue una doctrina revolucionaria, puesto que centró sus ataques a la metafísica y a la teología que eran las ideas predominantes hasta ese entonces; poco después se convirtió en una defensa a ultranza de la ideología burguesa que encerraba dentro de sí la semilla del autoritarismo.
En su obra Comte expresaba:
Una hipótesis teológica y después metafísica ha presidido los comienzos de la humanidad; ha sostenido sus pasos y favorecido su primer desarrollo. Después ha comenzado el estudio de las leyes reales, estudio débil en un principio, lento y mal seguro en su marcha; pero vencidas las primeras dificultades fue creciendo y engrandeciendo con gran rapidez. La confrontación fue inevitable, y, operándose por sí misma sucesivamente, hizo retroceder a la hipótesis primordial. Pero en los pasados tiempos la confrontación fue parcial solamente, y en el día es general y se verifica en todo el saber humano. Una vez en posesión de este conjunto o totalidad, las ciencias, para transformarse en filosofía, no tienen más que una cosa que hacer, y es ordenarse según un sistema determinado. Cumplida esta elaboración satisfarán todas las condiciones de una filosofía, es decir, que proporcionarán los primeros principios de todas nuestras nociones, colocadas en el orden verdaderamente natural.
Y abiertamente declaraba sus propósitos, ya que el concepto positivo evidencia el tránsito de una teoría filosófica a una teoría científica. Sobre este paso, señala:
Habiendo emprendido la filosofía teológica y la filosofía metafísica, de manera libre, hasta aquí, la operación de la reorganización política de las sociedades modernas, con el objeto de constatar a plenitud, de acuerdo con el conjunto de explicaciones precedentes, y por la vía experimental, así como por un análisis racional, su profundo vacío obligatorio con respecto a tal destino, se sigue con toda evidencia: que el problema no admite en realidad ninguna solución, lo que sería absurdo pensar, o que no nos queda nada más que recurrir a la filosofía positiva...
Entre las características fundamentales presentes en esta postura, en tanto han influido en la ciencia y en la investigación, se encuentran las siguientes:
Comte se basaba, como columna vertebral de su método, en el `dogma general de la invariabilidad de las leyes físicas' lo que en el fondo explicaba que el hombre debía resignarse y no podía cambiar su statu quo social. Según H. Marcuse la verdadera resignación, es decir, la disposición a soportar los males necesarios sin ninguna esperanza de compensación, sólo puede surgir de un profundo sentimiento de la invariabilidad de las leyes que rigen el conglomerado de los fenómenos naturales. No por gusto el citado Comte señalaba: "... la verdadera libertad no puede consistir, sin duda, más que en la sumisión racional al predominio único, convenientemente constatado, de las leyes fundamentales de la naturaleza, al abrigo de toda arbitrariedad de ordenamiento personal."
Este método lo ubica en tres niveles que subyacen dentro de él: 1) la observación propiamente dicha; 2) la experimentación, como la observación del objeto que ha sufrido modificaciones por el científico (en el sentido de las ciencias naturales) y 3) la comparación de hechos análogos, cuando los dos anteriores no son posibles, lo que permite transitar de lo conocido a lo desconocido.
Como parte de su teoría Comte elabora una explicación de la transformación del espíritu humano y la considera como un progreso o una evolución en la cual el espíritu pasa por tres fases o etapas: la fetichista o teológica, en la cual los hombres explican la realidad a través de acciones divinas; la metafísica, donde se explica esta realidad por medio de principios generales y abstractos; y la positiva o científica, en la cual se observa la realidad, se analizan los hechos, se encuentran las leyes generales y necesarias de los fenómenos naturales y humanos y se elabora una ciencia de la sociedad, la Física Social o Sociología según él, que sirve de fundamento positivo o científico para la acción individual (moral) y para la acción colectiva (política) que, según él, es la etapa final del progreso humano. Esta concepción (que se constituye en una deformación de la tríada dialéctica, tomada torpemente de Saint Simon) subyace en la base de muchas de las teorías que aún se elaboran, las cuales conciben la ciencia como radicalmente sociedad-sociología, que tiene un carácter positivo y que permite dirigirla científicamente, con vistas a salvaguardar los dos valores fundamentales de la entonces sociedad industrial: orden y progreso. Hoy esos valores se han modificado externamente, pero en esencia, con un trasfondo ideológico, pretenden señalar la perdurabilidad del actual sistema capitalista.
Al final de sus días Comte fundamentó una ciencia de la religión de la humanidad que sería el climax y complemento ideológico al sistema que propuso, en analogía con la filosofía de Hegel, que consiste en la identificación de lo subjetivo (hombre) con lo objetivo (Dios y el mundo). De ahí que sustituyera lo subjetivo de la filosofía alemana por el concepto humanidad; pasa del culto a un dios personal al de un ser superior abstracto. Y aunque este es un aspecto que se ha tratado de ignorar, hasta cierto punto, por quienes defienden una postura de este tipo, este paso no fue nada más que el golpe de gracia para lograr una mayor coherencia a la doctrina engendrada.
Si llevamos a cabo una valoración propiamente ideológica del asunto, podemos concluir que si bien han existido múltiples esfuerzos, de parte de muchas de las "actualizadas" versiones tecnocráticas de ciencia, por silenciar este paso dado por Comte, no por ello deja de ser ejercida.
El positivismo no condujo a ningún sistema de educación aunque sí derivó algunas tesis pedagógicas fundamentalmente a manos de uno de sus más conocidos representantes, H. Spencer, defensor del capitalismo y hostil a las ideas del socialismo. De su pensamiento se desprende una interpretación arbitraria de los hechos, un esquematismo extremo, la sustitución del análisis social por la clasificación de los fenómenos y el reemplazo de su esencia por el aspecto externo. Trata de encontrar, mediante las acciones de un individuo aislado la clave de todos los problemas sociales y sus conclusiones sirvieron para tratar de justificar las ideas biologizadoras en la pedagogía.
El segundo positivismo o empirocriticismo, hizo su aparición en los últimos años del siglo XIX. Esta concepción extrajo de su antecesor conceptos tales como materia, necesidad, causalidad, experiencia, y los concibe como apercepciones apriorísticas que han sido erróneamente asignados a la experiencia. Mantiene la misma línea del primer positivismo acerca de la neutralidad filosófica.
El tercer positivismo o neo-positivismo, como corriente idealista subjetiva de la filosofía en el siglo XX expresa que el conocimiento sobre la realidad se da tan sólo en el pensar cotidiano o concretamente científico y no hace extensivo el análisis filosófico a los objetos reales, sino sólo a lo dado, a la experiencia inmediata o lenguaje. Concretamente a la filosofía se le atribuye las tareas del análisis del idioma, en el cual se expresan los resultados de tales pensamientos. Por ejemplo, el llamado Círculo de Viena limitaba lo `dado' a las vivencias individuales, llegando al solipsismo.
Más adelante, en los años 20 del presente siglo, surge como variedad de esa tendencia el positivismo lógico, a partir de las ideas desarrolladas por el mismo grupo, entre los que se encontraban B. Russel, L. Wittgestein entre otros. Este enfoque renunciaba a la posición psicológica y biológica en el problema del conocimiento lo que negaba formalmente el primer positivismo.
Según esa tendencia la auténtica filosofía científica sólo era posible como análisis lógico de la ciencia, estudio que trata de eliminar por una parte la filosofía y por otra, investigar la estructura lógica del conocimiento científico, con el fin de descubrir el contenido dado directamente.
Todo ello perseguía el logro de una ciencia única al igual que los propósitos iniciales de Comte.
Para el positivismo lógico lo importante es la aclaración del significado, no el descubrimiento de nuevos hechos (el trabajo de la ciencia) o la elaboración de relaciones comprensivas de la realidad (el erróneo objetivo de la metafísica tradicional).
El positivismo dividió todas las afirmaciones significativas en dos clases: proposiciones analíticas que son las proposiciones de la lógica y las matemáticas; son afirmaciones de verdad o falsedad que dependen del conjunto del significado de los términos que constituyen la afirmación y proposiciones verificables que engloban las afirmaciones sobre el mundo que pueden ser verificadas, al menos en principio, por la experiencia sensible de un modo empírico.
En realidad, el significado de tales proposiciones se identifica con el método empírico de verificación. Esta teoría verificable del significado, concluye el positivismo, demostraría que las afirmaciones científicas son afirmaciones objetivas legítimas y que las oraciones metafísicas, religiosas y éticas se hallan vacías de significado
De acuerdo con los propósitos que perseguimos en el presente estudio y por su importancia destacamos algunas consecuencias ideológicas de la concepción positivista sobre la relación entre la teoría y la práctica, entre ellas:
La derivación final es que el poder pertenece a quien tiene el saber (la teoría). Por ese motivo el positivismo declara que una sociedad ordenada y progresista debía ser dirigida por los que poseen espíritu científico, de ahí que la política sea un derecho de los sabios y su aplicación una tarea de técnicos o administradores competentes.
Caracterización de la investigación que se deriva de esta posición.
De acuerdo con la explicación anterior acerca de los fundamentos que dan origen y se constituyen en génesis de esta concepción del mundo, podemos delimitar y generalizar (sin negar los matices que puedan tener los enfoques o tipos de investigación derivados de esta posición) sus rasgos esenciales en los siguientes:
En la bibliografía actual se le denomina también como paradigma de la investigación, e independientemente de que lo consideramos como parte de la herencia de la postura teórico-metodológica estudiada (positivista), presenta algunas características distintivas que ameritan brevemente referirnos a él; pero como enfoque de dicha posición. Entre sus representantes pueden citarse autores conocidos como M. Bunge y H. Blalock entre otros.
Sintéticamente este enfoque presenta las siguientes peculiaridades:
CITAS Y REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Ver: Bueno, G. et. al. Symploké (Filosofía 3° B.V.P.) Madrid. Ed. Júcar, 1991.
Ver: Lenin, V.I. Obras Completas. Moscú. Ed. Progreso, 1988. sobre las causas que trajeron como consecuencia su derrota. Tomos 8, 9 y 37
Comte, A. Filosofía positiva. México. Editorial Porrúa, 1979, p.39
Comte, A. La teoría social del positivismo. México. Cuadernos de Causa No.10, 1978, p.36
Para una valoración sintética más acabada ver: Rosental, M. y P, Iudin. Diccionario Filosófico. La Habana. Ed. Revolucionaria, 1981. p.370
Marcuse, M. Razón y Revolución. Madrid. Alianza Editorial, 2da. Ed. , 1972, pp. 330-336
Comte, A, (1979). p.39 <<y>> Ver: La teoría social del positivismo. México. Cuadernos de Causa No.10, 1978. Puede, además, consultarse a Luengo, E. Problemas metodológicos de la sociología contemporánea. México. Departamento de Ciencias Sociales y Políticas. Universidad Iberoamericana. 6ta ed., 1991. pp107-126 quien hace un detallado estudio de este método.
Ver: Marcuse, H. Razón y revolución. Madrid. Alianza Editorial, 2da ed., 1972. pp. 321-331
Ídem. p.333. Como todas las palabras se han modificado a través de la historia, adquiriendo diferentes acepciones. El término francés élite es el sustantivo correspondiente al verbo elire (escoger) y hasta el siglo XVI, fue tan solo choix (elección, acción de escoger). En el siglo siguiente adquirió más que todo un sentido comercial, para designar a los bienes de calidad especial y fue en el siglo XVIII, cuando se empezó a determinar mediante esta palabra a algunos grupos sociales y, con tal sentido pasó al inglés. Elite empezó a constituirse en el significado que hoy es usual durante la Belle Epoque. Así entonces, en el amplio sentido, se indicaba con esta palabra a quienes tenían las más altas aptitudes frente al promedio general y, en un sentido más restringido, se refería a la "clase política". Sin embargo, la verdadera importancia del elitismo clásico estriba en el empeño que pusieron sus principales representantes en sentar las bases de una nueva forma de entender las ciencias sociales en general y, muy en concreto, la ciencia de la política. Una nueva disciplina en la cual el concepto de élite política o de clase política.
Marx, C., y F. Engels. Feuerbach, contraposición entre la concepción materialista y la idealista. La Habana. Ed. Ciencias Sociales, 1973 p.54
Ver para mayor información: Chauí, M.O. O qué e ideología. Sao Paulo. Abril S.A. Cultural, 1984. Por ejemplo: Teológica: Da explicaciones simples de los fenómenos naturales como la lluvia, el trueno, la fertilidad o el viento creando dioses para explicarlos (Dios de la lluvia, Dios del trueno, etc.).Metafísica: Todo lo que ocurre se debe a fuerzas naturales o esencias y se realizan ritos para que pase tal o cual cosa (danza de la lluvia, sacrificio de un animal, ritos religiosos, etc.) llamando así la atención de los dioses. Busca respuesta al cómo suceden las cosas. Positiva: El nombre positivo deriva de lo que el ser humano hace y crea, no es Dios. Es cuando llega a una estructura científica de la mente buscando las causas de los fenómenos con la razón a través de la experimentación, la observación y la experiencia para descubrir las leyes científicas que regulan sus relaciones. Busca respuesta al por qué suceden las cosas. La razón es considerada como la única fuente de conocimiento de la realidad y ésta se expresa en el conocimiento científico. Con la razón y las ciencias es posible es progreso indefinido de la sociedad pero, para que se produzca, debe existir el orden social. Para ello es necesario evitar todo tipo de conflictos sociales.Ver: Korolev, F. F., y V.E. Gmurman. Fundamentos generales de la pedagogía. La Habana. Ed. Pueblo y Educación, 1967. Pp 56-61
Idem pp. 136, 337-338, 370
"Filosofía analítica," Enciclopedia Microsoft® Encarta® 2000. © 1993-1999 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.
Ver: Chauí, M.O. (1984) op. cit
Ver: Blalock, H. Estadística Social. México. Fondo de Cultura Económica, 1994 [y] Bunge, M. La ciencia, su método y su filosofía. Buenos Aires. Ed. Siglo Veinte, 1973 [y] de este último, La investigación científica, Barcelona 5ta. ed., 1976.
SINTESIS CURRICULAR
NOMBRE: Evelio F. Machado Ramírez
GRADO CIENTÍFICO: Doctor en Ciencias Pedagógicas
CATEGORÍA DOCENTE: Profesor Titular
Labora en la Universidad de Camagüey y durante 28 años en la Universidad Pedagógica José Martí. Ha impartido más de 40 programas docentes en cursos de pregrado del Destacamento Pedagógico, Profesoral Superior y Licenciatura en Educación. Ha ofrecido 32 cursos de postgrado, entrenamientos, además de decenas de seminarios, charlas, conferencias, talleres, etc., a profesores de su centro, del Ministerio de Educación y otros organismos, instituciones y Centros de Enseñanza Superior del país. Recibió 21 cursos de postgrado. Ha impartido 22 cursos internacionales. Actualmente dirige o forma parte de 6 Comités Académicos de Maestrías, tribunales, e imparte maestrías en diversos centros de Educación Superior. Fue coordinador de las maestrías Teoría y Práctica de la Enseñanza del Inglés Contemporáneo e Investigación Educativa y de dos doctorados en Ciencias Pedagógicas, uno en el I.S.P. José Martí para las provincias centroorientales y otro en la República de Brasil como coordinador del Instituto Central de Ciencias Pedagógicas. Es tutor actualmente de 15 aspirantes a doctores en Ciencias Pedagógicas (10 defendidos), de 13 Masteres (62 ya defendieron sus títulos académicos según consta en su expediente). Ha participado en la formación metodológica de decenas de masteres y doctores en Ciencias. Miembro del Tribunal Nacional para las defensas del Título de Doctor en Ciencias Pedagógicas y presidente de tribunales de mínimo de idiomas y especialidad.
Ha sido Jefe de Departamento Docente, Asesor Académico de la Vicerrectoría Docente, Asesor de Investigaciones de la Vicerrectoría de Investigaciones, Postgrados y Relaciones Internacionales de la cual también fungió como Vicerrector durante varios años. Fue Director del Centro de Estudios e Investigaciones para el Desarrollo Educacional (CEIDE) dedicado a la formación de docentes para la obtención de títulos académicos y científicos de la Universidad Pedagógica José Martí y actualmente profesor del Centro de Estudios de Ciencias de la Educación de la Universidad de Camagüey. Es autor de varios programas docentes que se han utilizado o están vigentes en todas las universidades pedagógicas del país y aprobados en el Ministerio de Educación.
Es autor de más de 30 publicaciones científicas editadas en Cuba y el Extranjero y de textos y folletos avalados por las Comisiones Nacionales correspondientes. Ha sido además tutor, consultante o asesor de más de 70 trabajos científicos estudiantiles, tesis de grado e investigaciones profesorales de su centro, del Ministerio de Educación y de Universidades de otras provincias. Durante años tuvo a su cargo la tutoría de estudiantes talentos y de alto aprovechamiento.
Como investigador ha participado en más de 40 eventos científicos tanto nacionales como internacionales en calidad de autor, tutor o invitado para presidir o participar en comisiones de trabajo, además de haber impartido cursos y conferencias en eventos tales como los Congresos Internacionales de Pedagogía.
Ha sido galardonado por el Ministerio de Educación Superior con el premio científico a la Investigación ya Aplicada más Útil a la Educación Superior; por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente como Investigador Destacado en el año 1989, 2 investigaciones en el 2002 y en 2003; y por este y el Ministerio de Educación de la República de Cuba, ambos por su parte, como Investigador Destacado en la Introducción de Resultados en el quinquenio 1986-1991, entre otros reconocimientos. Ha obtenido resultados científicos en más de 15 investigaciones que cuentan con los correspondientes avales de introducción por diferentes centros de enseñanza superior y media. Fue miembro de subcomisiones ampliadas del Instituto Central de Ciencias Pedagógicas y participó en comisiones del Ministerio de Educación para la elaboración de currículos de estudios y documentos que han estado vigentes desde 1978 en los I.S.P. del país. De la misma forma ha participado en comisiones del Ministerio para el estudio de la efectividad de la enseñanza en la escuela media. Formó parte de la Comisión de Expertos de esa instancia. Ha presidido y participado en tribunales de diferentes CES, instituciones y organismos para la obtención de Categorías Investigativas y Docentes; y fue presidente de la Comisión de Ratificación de Categorías Docentes Principales.
Por invitación y asignación ha participado en visitas de inspección, asesorías metodológicas a todos las Universidades Pedagógicas del país y a diferentes centros de enseñanza media y primaria de su provincia.
Fue vicepresidente del Consejo Científico de su Centro, Vicepresidente del Consejo Asesor de Educación de su provincia, presidente de la subcomisión de investigaciones de este órgano asesor, Secretario y miembro del Consejo Asesor Territorial del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, miembro de la Comisión Provincial de Ciencias Sociales.
Ha impartido maestrías, conferencias, cursos de superación o ha dirigido talleres en diversas ocasiones en las Repúblicas de Chile, Argentina, Venezuela, México, Brasil y República Dominicana sobre investigación educativa y social. Coordinó e impartió docencia en un proyecto de Doctorado en Ciencias en la Universidad Estatal de PIAUI, Brasil como profesor invitado del Instituto Central de Ciencias Pedagógicas, docente del Doctorado en Ciencias Jurídicas del Instituto de Ciencias Jurídicas de Puebla, México y del Doctorado Internacional de Ciencias de la Educación y Pedagogía de la Facultad de Filosofía y Letras de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, en ambos casos también invitado por esas instituciones extranjeras.
Posee la distinción por la Educación Cubana del Ministerio de Educación y la Medalla José Tey que otorga el Consejo de Estado por servicios prestados a la Educación. Domina el inglés, y se comunica y comprende el francés y el portugués.
Autor:
Dr.C. Evelio F. Machado Ramírez
Centro de Estudios de Ciencias de la Educación. Universidad de Camagüey
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