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El mundo de los conejos

Enviado por daniela_andreap85



  1. Definición de cunicultura
  2. Características del conejo
  3. Razas
  4. Gestación
  5. Enfermedades
  6. Ciclos de reproducción
  7. Producción de carne
  8. Producción de piel
  9. Alimentación
  10. Bibliografía

DEFINICIÓN DE CUNICULTURA:

En la escala zoológica el conejo se clasifica dentro de la clase de los mamíferos, en la familia de los lepóridos y en el género de los Oryctogalus, siendo la especie Orictogalus cuniculus propia de Europa, el mediterráneo occidental y norte de África. El conejo doméstico desciende directamente del conejo salvaje "Lepus cuniculus".
Hace varios miles de años, el conejo salvaje abundaba en España y en el sur de Francia. Los romanos han propagado criaderos dentro del imperio y particularmente en Francia. Más tarde, fueron los monjes del sur de Francia, quienes han realmente domesticado el conejo en la edad media, para poder consumirlo durante los períodos de ayuno. Desde entonces, la Francia es considerada como el país tradicionalmente productor de conejos.
El conejo es un buen animal doméstico de selección. Es limpio, dócil e inteligente. El conejo despierta mucha admiración en todo el mundo, por numerosas razones: es tenaz y puede sobrevivir en medio de casi toda clase de situaciones. A causa de su elevada tasa de natalidad, el conejo ha sido capaz de mantener el número de ejemplares de su raza a un nivel constante, a pesar de la intervención del hombre.
El conejo se encuentra en casi todas las regiones del mundo, desde las regiones desérticas, hasta en las zonas polares heladas.
Las primeras noticias sobre la domesticación del conejo datan de la época del Imperio Romano, quienes fueron los primeros en darse cuenta del valor del conejo como producto o mercancía comestible. El origen del conejo doméstico se explica por las diversas modificaciones, debidas a la domesticidad y selección, que el conejo silvestre ha ido sufriendo sucesivamente a lo largo del tiempo, produciéndose así marcadas diferencias entre ellos. Estas diferencias se evidencian sobre todo en lo que respecta a la estructura del cráneo, el tamaño corporal, el color y la textura del pelaje, y el aspecto de las orejas; asimismo difieren en ciertos aspectos fisiológicos como en la duración del celo, que en los domésticos se prolonga a lo largo de todo el año, afectando así positivamente en su prolificidad.
Dadas las características de esta especie en cuanto a su precocidad sexual, su alta fecundidad, breve ciclo reproductivo, gran proliferación y proteína animal para la alimentación humana, la cunicultura ha pasado, en pocos años, de la explotación familiar, en la que se dedicaba la cría al propio consumo, a la explotación industrial.
Un ejemplo clásico de esta adaptabilidad y rápida reproducción ocurrió en la isla de Porto Santo, del archipiélago de las Madeiras en 1.418. Los portugueses soltaron conejos en la isla y los ellos se multiplicaron de tal manera que la isla tuvo que ser abandonada por sus habitantes. Otro ejemplo ocurrió en Australia, donde los conejos fueron introducidos por los ingleses. Los conejos se convirtieron en una verdadera peste hasta el punto que se introdujo deliberadamente la enfermedad para acabar con la población de los conejos.
Durante la segunda guerra mundial se pudo observar que muchos países en donde existían dificultades para la alimentación, se ha incentivado la población a dedicarse a la cunicultura a nivel familiar.
Hoy, esta especie es explotada, no solamente para la alimentación, pero, también para la industrialización de la piel.

CARACTERÍSTICAS DEL CONEJO

El conejo tiene aproximadamente el tamaño de un gato doméstico adulto, entre unos 40 y 45 centímetros de largo desde la punta del hocico hasta la cola. La cabeza es redonda, pero la cara ligeramente alargada, el hocico o nariz es pequeño y está inscrito en una pequeña zona de la piel, desnuda y sin pelo, húmeda, llamada "rhinarium".
La boca, relativamente ancha, está bordeada por los labios, que pueden separarse para hacer visible el par superior de dientes incisivos. La parte de arriba del labio está hendida en su parte frontal. La zona situada alrededor de la boca y las mejillas está cubierta con largos y finos bigotes o cerdas vibrantes, que también se encuentran alrededor de los ojos.
Los ojos del conejo son grandes y dispuestos lateralmente. Las pupilas, muy prominentes, tienen un campo visual de 360º. Es interesante hacer notar que los ojos tienen campos visuales que se solapan o sobreponen en unos 30º por la parte de la frente y 10º por la parte de atrás.
El conejo tiene tres párpados: uno superior, otro inferior, y un tercero que puede cerrarse para proteger la córnea durante una lucha o frente a una nube de polvo. Tanto el párpado superior como el inferior disponen de pestañas. El par superior es inusualmente largo.
La característica predominante de la cabeza del conejo se refiere a sus largas orejas o pabellones de la oreja. En condiciones normales las orejas permanecen tiesas o erectas. Cuando el conejo corre o lucha, o tiene miedo, las orejas se bajan y su eje principal se alinea con las líneas del cuerpo, ofreciendo menos blanco al peligro.
La cabeza está separada del cuerpo por un corto cuello, visible cuando se encuentra distendido. Los miembros delanteros del conejo son de estructura fina y delgada. Cuando el conejo está agachado, se mantienen ligeramente doblados por el codo y por debajo del pecho.
El pecho o tórax está separado del abdomen por una membrana o diafragma. Dentro de la cavidad torácica, bien protegidos por una jaula ósea de costillas, se encuentran el corazón y los pulmones.
El abdomen inferior tiene una pared de músculos, constantemente contraída para proteger los órganos que contiene en su interior. La espina dorsal flexible o columna vertebral consta de siete vértebras cervicales (cuello), doce torácicas (pecho) y siete lumbares (tronco). Tres vértebras sacras y varias pequeñas caudales dan soporte a la cola. La espina dorsal está unida al resto del esqueleto del conejo en el cinturón de los hombros, la espalda y en el de la pelvis. Los miembros posteriores del conejo son alargados y muy fuertes. En la vida cotidiana del conejo de campo o bosque juegan un importante papel. Su uso durante la carrera es importantísimo. Facilitan al conejo un verdadero estallido o explosión de velocidad.
Los miembros exteriores se emplean también para excavar la tierra cuando el conejo silvestre prepara su guarida subterránea. En realidad no los usa en el proceso de excavación propiamente dicho, sino como palas para hacer desaparecer la tierra sobrante que el conejo excavador amontona detrás de su cuerpo. Lanza la tierra hacia atrás con las patas traseras a fin de mantener libre la entrada de la guarida.
La lucha desempeña un importante papel en la forma de vida del conejo macho o del semental. Sus patas posteriores están dotadas de cuatro dedos largos y poderosos, armados cada uno de ellos con fuertes y agudas garras. Durante la lucha, el conejo agarra al otro tratando de destriparlo, acuchillándolo con agresivas acciones de sus patas traseras. Las patas delanteras, cada una de las cuales tiene cinco dedos, se utilizan como armas secundarias y se emplean a veces para arañar la cara del adversario.
La cola, que es muy corta, se mantiene recogida junto a sus partes traseras. Está compuesta por una serie de pequeños y flexibles huesos que forman parte de la espina dorsal. La cola está cubierta por una piel suave y densa y a veces se usa como medio de señalización, especialmente por parte del conejo hembra.

RAZAS

La finalidad de repetidos cruces, de intencionadas selecciones y la fijación de mutaciones interesantes, es crear y perfeccionar razas, con el objeto de obtener de éstas óptimas reproducciones. Así, la multitud de razas puras obtenidas se clasifican según su aptitud, diferenciándose en razas productoras de piel y razas productoras de pelo. No obstante, algunas razas son consideradas de doble aptitud, siendo éste el caso de las productoras de piel y pelo, ya que además se aprovecha su carne.
Del mismo modo, suelen clasificarse por el tamaño, peso y volumen del animal, distinguiéndose razas gigantes (en las que los adultos presentan un peso vivo mínimo de 5 kg.), razas normales (cuyo peso mínimo varía de 2,5 a 3,5) y razas pequeñas (que no alcanzan los 2,5 kg. de peso vivo).
Antes de comprar un stock, es aconsejable para el criador novel que estudie las diversas razas. Muchos factores son los que influyen en la decisión final. Es aconsejable para el criador novato que empiece con una sola raza. A veces el principiante compra dos o tres razas diferentes. Cada raza requiere una atención especial y un criador inexperto no puede abarcar todos los problemas que se presentan. Por estos motivos es mucho mejor seleccionar sólo una raza y dedicar toda su atención y su tiempo a la obtención de buenos resultados. La selección final de una raza depende de la consideración cuidadosa de varios factores. El factor más importante es considerar el destino final que se va a dar al conejo.
A continuación enumeramos algunas de las principales razas de conejos.

Gigante de Flandes
Peso, 6-8 kg. Pelo corto, liso, capa color gris-marrón, cambiando con las distintas variedades existentes. Cabeza redondeada. Orejas largas y anchas, en forma de V con puntas redondeadas; erguidas. Papada imperceptible en el macho y ligera en la hembra. Esta raza no se utiliza para la producción industrial, dado que su carne es algo fibrosa, además su crecimiento es lento y son animales poco rústicos. Se utiliza como raza mejoradora de tamaño.

Gigante de España
Peso, 5-8 kg. Capa color leonado, sedosa; existe una variedad blanca. Cabeza grande, gruesa y acarenada. Orejas largas y anchas, derechas y terminadas en punta. Ojos de color pardo. Las hembras presentan ligera papada.

Belier
Peso, 5-7 kg. Existen 4 variedades de capa: la gris, la blanca y negra, y la gris clara y manchada. La cabeza es voluminosa y ancha. Ojos de color pardo. Orejas muy largas, pendiendo a cada lado de la cabeza; las hembras presentan papada.

Neozelandés
Peso, 4-5 kg. Capa blanca, pelo suave brillante, piel tupida y suave. Cabeza redondeada con cuello corto. Orejas redondeadas en el extremo y erguidas. Ojos con iris de color rosa. Las hembras pueden presentar una papada mediana. Su producción es básicamente cárnica, pero su piel es comercializable.

Californiano
Peso, 4-5 kg. Capa de color blanco excepto en el hocico, orejas, patas y cola negra. La cabeza es redondeada con el cuello corto. Las orejas son largas, erectas y redondeadas en el extremo. Ojos de color rosa. Las hembras pueden presentar ligera papada. Su producción es cárnica por excelencia.

Azul de Viena
Peso, 3,5-5 kg. Pelo largo, brillante, suave. Capa azul-pizarra oscuro, uniforme. Cabeza ancha en los machos, más alargada y fina en las hembras. Orejas anchas, erguidas, con extremos redondeados. Ojos con pupila azul oscuro e iris azul más claro. Raza de doble aptitud, muy apreciada en peletería.

Gigante de Alemania
Ideal para producción de carne y piel Peso hasta 7 kilos

Gigante Bouscat
Excelente para producción de carne y piel peso hasta 5 y 6 kilos

Azul de Beveren
Peso, 3,5-5 kg. Pelo espeso brillante, color de la capa azul intenso, más grisáceo que en la Azul de Viena. Orejas estrechas y largas, derechas en forma de V. Ojos azul oscuro. Raza peletera y cárnica.

Leonado de Borgoña
Peso, 3,5-4,5 kg. Capa color leonado. Cabeza ancha con cuello corto. Orejas anchas y erectas. Ojos con iris marrón. Papada poco desarrollada en las hembras.

Normando
Peso, 3-4,5 kg. El color de la capa es gris-liebre, uniforme excepto en el vientre, donde es más oscuro; el pelo es corto, espeso y fino. La cabeza es ancha y corta. Las orejas son medianas, derechas y ligeramente puntiagudas. Ojos color castaño oscuro. No deben presentar papada en ninguno de los dos sexos. Aptitud cárnica y peletera.

Brabanzon
Peso, 3,5-4 kg. La capa es negra con marcas blancas, aunque existen variedades de diversos colores. La marca blanca va por la cabeza hasta la nariz y sigue sobre el hocico, hasta el círculo del cuello. El extremo de las patas también es blanco. Cabeza grande. Orejas grandes en forma de V, anchas y caídas cuando está en reposo. Raza de doble aptitud.

Mariposa Francés
Peso, 3,5-4 kg. La capa es blanca de fondo con manchas negras, en el lomo en forma de raya; tiene un círculo alrededor de los ojos y una mancha en la nariz en forma de mariposa. Las orejas son negras. El cuarto trasero del animal está lleno de manchas negras, que se extienden por todo el cuerpo. Ojos de color castaño. Orejas anchas muy gruesas y erguidas y algo separadas. Papada muy desarrollada. Existen además las variedades inglesa y suiza.

Plateado de Champaña
Peso, 4,5-5 kg. Cabeza fuerte, un poco alargada. Orejas anchas, erguidas y redondeadas en la extremidad. Ojos castaños o pardos. Papada poco desarrollada en la hembra. El pelo es fino, de mediana longitud. Capa plateada, existiendo diferentes tonos según las variedades. En la clara, pelo en parte azul y en parte blanco o negro, predominando el pelo largo blanco; la obscura tiene la cola y el final de las patas negras. La carne es de buena calidad.

Castorrex
Peso, 3-5 kg. La cabeza del macho es más fuerte y menos alargada que la de la hembra. Orejas largas, juntas y puntiagudas. Ojos castaños. En la hembra se tolera una papada pequeña. Debe presentar carencia de capa o pelo largo; el subpelo ha de ser denso y sedoso. Color castaño, con la banda lateral del dorso más obscura. El vientre es más claro, casi blanco. Se han obtenido diversas variedades con colores negro, blanco, leonado, etc., a base de hibridaciones; éstas mantienen el color de la raza del cruce. La carne es de buena calidad.

Chinchilla
Peso, 2-3 kg. Cabeza mediana y fina en las hembras. Orejas medianas. erectas e inclinadas levemente hacia atrás. Color negro, gris y blanco. El pelo es oscuro en la base; es blanco y negro en el extremo, dándole el aspecto de chinchilla. Existen variedades azul habana y leonado. La carne es sabrosa. (Esta raza no tiene nada que ver con la chinchilla de los Andes)

Habana
Peso, 2,5-3 kg. Cabeza fina, redonda y ancha. Orejas derechas, cortas y pequeñas. Ojos color castaño. No debe existir papada en ninguno de los dos sexos. El pelo es corto y brillante. Color habana; es difícil obtener tonos uniformes.

Ruso
Peso, 2-2,5 kg. Cabeza corta y ancha, más alargada en las hembras. Orejas finas y cortas, cerca una de la otra y echadas hacia delante. Ojos de color rosa. No presentan papada. Pelo corto, espeso y fino. Su color es blanco puro, con marcas en la nariz; orejas, patas y cola de color negro. Su carne es excelente. De esta raza se ha obtenido el conejo Gigante Ruso, de iguales características pero de mayor talla.

Angora
Peso, 2 kg. Cabeza grande y redondeada. Las orejas son cortas, derechas y separadas en forma de V. Ojos de color rosa. Cuerpo totalmente cubierto de pelo, que es largo, tupido y sedoso; no se ve la piel. Según la variedad el color es negro, blanco, (siendo éste el más apreciado), gris, azul obscuro, etcétera.

REPRODUCCIÓN

Ya hemos hablado anteriormente de la precocidad que en varios aspectos presenta esta especie. La edad más apropiada para la reproducción depende de diversos factores, como son, entre otros, la raza, el sexo, las condiciones ambientales y la herencia genética. Las razas de tamaño pequeño son las más precoces, alcanzando la madurez sexual a los 4,5-5 meses las hembras y a los 5-6 los machos. En las razas gigantes para las hembras es a los 8 meses y para los machos al año. No obstante los animales no deben aparearse hasta que hayan alcanzado todo su desarrollo somático; asimismo deben excluirse de la reproducción los que estén aquejados de alguna enfermedad.

Ciclo de ovulación
Así como en las demás especies domésticas se repite de forma cíclica y regularmente la maduración y liberación de óvulos -excepto mientras dura la gestación-, en la coneja se producen óvulos de manera continuada o en tandas, siempre que las condiciones ambientales sean favorables. De esta manera, en las conejas se puede producir la fecundación en cualquier momento, mientras no se encuentren en periodos de gestación. La producción de óvulos maduros, así como la aceptación del macho, se pueden modificar a causa de las variaciones en las condiciones ambientales. Para la liberación del óvulo es necesaria la excitación que provoca el acto sexual (coito), si bien puede provocarse con estímulos análogos provocados artificialmente.

Celo
El celo está relacionado con la presencia de óvulos maduros, lo que impulsa a la hembra a aceptar al macho para que se produzca el acoplamiento. Las manifestaciones del celo son discretas; se nota porque se montan unas encima de otras, se rascan el mentón contra la jaula y arquean el lomo. Asimismo, la vulva varía de aspecto volviéndose húmeda, de color violáceo e hinchada. En este momento se lleva la hembra a la jaula del macho, para que se produzca el acoplamiento, dado que ésta no acepta extraños en su jaula y es probable que ataque al macho o cuanto menos que lo rechace.

Monta
Para que la monta se realice no deben existir factores externos que puedan distraer a los animales. Es norma general presenciar la monta por parte del criador, y una vez efectuada ésta se ha de proceder a la separación de los reproductores. Existen hembras que por distintas razones no se dejan montar por el macho, como puede ser el caso de las primerizas; entonces los criadores pueden intervenir sujetando a la hembra en la posición correcta para que el macho pueda efectuar la monta. Este es el denominado apareamiento forzado. Una vez efectuada la monta y producida la eyaculación, el macho, se retira violentamente y cae al suelo, perdiendo el equilibrio de lado o hacia atrás después de emitir un gemido. En la explotación industrial es suficiente tener un macho por cada 10 hembras, éste es capaz de efectuar de 2 a 3 cubriciones en media hora.

Ovulación
Con el coito se estimula la ovulación, que tendrá lugar al cabo de 10-12 horas del acoplamiento sexual. Si durante este tiempo se produce alguna situación de estrés puede darse el caso de que no se efectúe la ovulación. La ovulación puede asimismo provocarse por medios artificiales, mediante estímulo vaginal inducido por la monta de un macho castrado, mediante vibraciones vaginales eléctricas, o con hormonas gonadotrópicas. Estos métodos son los usados para efectuar la inseminación artificial. La ovulación varía con la edad, con los factores genéticos y con el estado fisiológico del animal, así como con la estación. En este sentido, las estaciones favorables en cuanto al número medio de óvulos son la primavera y el invierno, reduciéndose en otoño. Con respecto a la edad, entre la primera y tercera cría crece el poder de ovulación, de la cuarta a la doceava se estabiliza, y decrece a partir de ésta. En lo que al estado fisiológico se refiere, el número de óvulos es mayor 15 días después del parto que inmediatamente después de éste. Entre los factores genéticos la herencia incide en el número de ovulaciones, en el porcentaje de óvulos fecundados y en el porcentaje de la mortalidad embrionaria.

Inseminación artificial
En esta especie la inseminación artificial no está generalizada ya que este método requiere personal especializado así como instalaciones adecuadas, lo que aumenta en gran medida los costos. Es interesante, por el hecho de poder obtener descendientes de machos mejorados y comprobados. Otra ventaja es que con el esperma de una eyaculación puede fecundarse a 40 hembras, y se evitan también posibles enfermedades transmisibles por el contacto sexual. El esperma se recoge en una vagina artificial de un maniquí que lleva piel de coneja. Una vez obtenido se diluye y almacena en las condiciones adecuadas. Este semen se introduce en dosis determinadas en la vagina de la hembra, mediante una jeringa, a la que previamente se la habrá inducido a la ovulación por los métodos anteriormente descriptos.

Fecundación
Tiene lugar de 10 a 19 horas después del coito. El cigoto así formado recorre el oviducto hasta el útero, en donde se fija. Del número de óvulos fecundados dependerá el de las crías.

GESTACIÓN
La duración de la gestación es de 29 a 31 días, en condiciones normales. Si el parto se realiza antes de los 29-30 días se trata generalmente de abortos. Las crías nacen muertas. Las causas del aborto pueden ser de distinta índole: de naturaleza fisiológica debida a la alimentación defectuosa, o de orden externo, como serían situaciones de estrés. Para determinar si las hembras han quedado realmente fecundadas se procede a la palpación, que consiste en percibir la existencia de embriones en el cuello de la matriz. Se toma la coneja y se coloca en una superficie plana; con una mano debajo del vientre y con movimientos semicirculares de los dedos pulgar e índice en la región del útero, se han de localizar pequeños nódulos en forma de rosario, del tamaño de un grano de arroz; éstos son los fetos. La palpación debe realizarse entre los 10 y 15 días después del acoplamiento, ya que si se efectúa antes, además de ser casi imperceptible, puede provocarse la reabsorción de los fetos; si se realiza posteriormente es probable un desprendimiento, lo que daría lugar al aborto.
Cuando la fecundación no va seguida de la ovulación, es decir, cuando es el resultado del apareamiento con un macho estéril o es debida a la monta entre hembras, se produce el fenómeno denominado preñez aparente o falsa preñez. Se manifiesta, asimismo, cuando, a pesar de haber existido la fecundación, los óvulos por diversas razones no evolucionan y se reabsorben. El comportamiento de las hembras que sufren este fenómeno es igual al de las gestantes, y al igual que ellas rechazan al macho. Estos síntomas desaparecen al cabo de 16 días aproximadamente, momento en que volverán a estar en celo

Parto
Unos días antes del parto, de 4 a 6, se procederá a la colocación de un nidal aprovisionado de paja, de modo que con estos elementos la coneja, arrancándose los pelos, prepara un nido cuya función es la de proteger a las crías del frío, al que son muy sensibles. El parto se produce generalmente por la noche o al amanecer. Las crías van saliendo una a una, la madre las libera de las envolturas fetales, que ingiere, las limpia y las envuelve en el nido. El parto de la camada completa dura entre 3 y 5 horas. Cada coneja puede dar a luz de 1 a 17 gazapos, variando este número según la raza, la edad, la fisiología, etc., pero la media es de 7-9. No interesa que el parto sea muy numeroso, dado que la hembra solo posee 8 pezones, siendo éste el número ideal de gazapos, para que tenga lugar un desarrollo uniforme de la camada. Cuando el parto es numeroso, se procede a repartir los gazapos en exceso a otras madres que acaben de parir y que tengan menor número de crías. La introducción de los nuevos animales se ha de efectuar de modo que la nueva receptora no lo perciba, ya que, de lo contrario, seguramente los rechazaría. Algunas hembras después del parto pueden presentar el fenómeno del canibalismo, que consiste en la acción de devorar las crías. No se sabe con certeza a qué responde este fenómeno. Para evitarlo se habrá de asegurar que a la hembra no le falte agua y que el alimento sea por completo equilibrado. Si este fenómeno se repite en un segundo parto, esa hembra tendrá que ser excluida de la reproducción.

Lactación
La secreción de leche de la coneja experimenta variaciones a lo largo de los 45 días que se considera que dura la lactancia. En este sentido, la secreción va en aumento desde después del parto hasta el 10º día, manteniéndose en su máxima producción hasta el 21º, momento en que empieza a descender. La velocidad del descenso vendrá determinada por el ritmo de reproducción a que esté sometida. Es decir, en caso de estar gestante su producción termina aproximadamente el día 30º., pero si está vacía la lactación se alarga hasta el 45º. Dada la composición de la leche de coneja, que dentro de los mamíferos domésticos, es la que presenta los índices mayores en materia seca, con proteínas y grasas, las crías se desarrollan con gran rapidez, duplicando su peso de nacimiento en 6-7 días y cuadruplicándolo en 12 días.

Destete
Consiste en la separación de la camada y la madre. De modo natural, entre los 15 y 20 días después del nacimiento los gazapos salen del nido e intentan morder los alimentos de la madre. En ese momento se procederá a quitar el nidal. La época del destete se determinará según sea el ritmo de producción aplicado, el cual se expone a continuación. Sin embargo, ha de tenerse en cuenta que el destete precoz se efectúa antes de los 20 días, y el máximo de lactancia está en los 45 días.

ENFERMEDADES

El criador experimentado será capaz de detectar cualquier signo de enfermedad, incluso desde fuera de la jaula. Como conoce perfectamente todos sus animales podrá decir si alguno de ellos no se comporta normalmente. Algunas señales son evidentes. La primera indicación es el estado de sus deposiciones. Si son sueltas, el conejo debe haber estado comiendo algo que le ha revuelto el estómago. Y si las deposiciones huelen fuertemente mal, es posible que se trate de algo más serio que una indisposición de estómago. Hay que aislar el conejo enfermo para examinarlo detenidamente. El conejo sano ha de tener la nariz limpia y los ojos brillantes y vivos; su piel ha de ser plana y suave. Si el conejo se sienta encorvado y está con los ojos cerrados, es que hay algo que no está bien. Hay que hacer lo necesario para diagnosticar la causa. Todas estas medidas son vitales en el proceso de prevención de enfermedades. Vale más prevenir que curar. Y, como sea, establecer un diagnóstico puede revelarse difícil para el criador novicio, es mejor buscar el consejo de un criador con experiencia o de un veterinario.

Cuello torcido
El cuello doblado o torcido aparece bruscamente como consecuencia de una herida o lesión en el oído interno y sus órganos sensibles. El conejo puede tener cualquier edad o sexo. La cabeza del animal afectado cae hacia uno de los lados; en los casos graves el pobre animal es incapaz, incluso, de mantener el equilibrio. El conejo se mueve en un círculo, al no poder moverse en línea recta. La herida ha sido, casi con seguridad, originada por las correrías del conejo alrededor de la jaula bajo los impulsos del pánico o de cualquier tipo de excitación. Es pues, evidente que el cuello torcido es una consecuencia del nerviosismo. Los casos leves se suelen corregir por sí mismos en pocos días, siempre que el animal se mantenga en una jaula caliente y seca con una alimentación sana. Los casos graves son de difícil recuperación y el animal ha de ser sacrificado.

Absceso
La aparición de cualquier clase de bulto o protuberancia ha de ser considerada como sospechosa. Es el absceso, además si realmente lo es, hay que aislar al animal hasta que aquél reviente y drene. Al llegar a este punto, hay que separar la piel y el pelo de los alrededores del absceso. El bulto debe ser lavado con un trapo limpio empapado en antiséptico, practicando una incisión en la parte inferior del absceso. Esta incisión ha de permitir que el pus del interior drene libremente, y en forma total, durante el tratamiento. El animal debe ser sujetado por una persona, mientras otra oprime suavemente el absceso hasta que éste haya sido vaciado completamente. El pus segregado debe quemarse lejos de la conejera para evitar que pueda volver a ser causa de infección si llegara a ponerse en contacto con un corte o arañazo. La herida ha de volverse a lavar con el paño empapado en antiséptico y tratada con tintura de yodo. La herida ha de continuar siendo examinada cada día o cada día alterno, aplicando un nuevo apósito. Una vez cicatrizada la herida, el pelo volverá a crecer normalmente.

Envenenamiento por asclepiadea o algodoncillo
El heno de los EE.UU. puede contener a veces esta clase de hierba que, por otra parte, sólo crece en las praderas americanas. Tanto seca como fresca es venenosa para todos los conejos.
Después de comer el heno que contenga esta hierba, el animal queda paralizado. La espalda se arquea y la cabeza cae entre las patas delanteras. La enfermedad se ha llamado "de la cabeza caída" y la gravedad de la misma depende de la cantidad de hierba venenosa que el conejo ha comido. En los casos graves, todo el cuerpo queda paralizado completamente. En los casos leves, sólo la cabeza y los músculos del cuello se ven afectados. El tratamiento es muy lento y penoso para el conejo. A éste ha de instarse a que coma y beba lo más a menudo posible, a fin de que recobre todas las energías posibles para combatir el veneno.

Resfriado
El resfriado corriente puede llegar a ser una grave dificultad si no se trata prematuramente. Como ocurre con el hombre, no existe cura milagrosa. Todo lo que puede hacerse es procurar que el animal se encuentre lo más cómodo posible. Los conejos que sufren un resfriado, estornudan y sacuden sus cabezas intentando despejar sus conductos nasales. Se produce también una descarga de la nariz, y el conejo se frota la nariz con sus patas delanteras para tratar de hacer evacuar sus mucosidades. La piel, en la parte interior de sus patas delanteras, queda empapada de mucosidades, después de lo cual se producirá una muda y se volverá dura dicha piel. Los estornudos pueden también reconocerse como causa de la irritación producida por el polvo o el heno. Una vez superado el resfriado, el animal debe alojarse lejos de la conejera principal. Es preferible alojar el paciente en una jaula caliente y seca y que reciba aire seco, sin que existan corrientes. Hay que reducir la ración de comida en comprimidos y aumentar, en su lugar, la ración de comida en verde o vegetal. El uso de gotas nasales es inútil, porque el conejo las expulsa antes de que puedan hacer efecto alguno. Es mejor aplicar en el interior de los orificios de la nariz, con un pincel, una mezcla de aceite de eucaliptus y aceite alcanforado. Esto ayuda al conejo a respirar bien y al mismo tiempo permite que fluyan las mucosidades en lugar de secarse dentro de la nariz, obstruyéndola. La mezcla de aceites puede aplicarse también en las superficies interiores de la conejera así como a todas las partes que puedan entrar en contacto con los animales. Si el conejo enfermo es uno de los animales distinguidos de la granja, el criador no debe dejarlo de vista hasta que termine el resfriado. Puede tardar algún tiempo, pero el conejo sanará. Los animales que sufren un resfriado nunca deben tener contacto con los demás que están sanos, ni menos, desde luego, aparejarse mientras esté enfermo.

Infecciones de los ojos
El conejo doméstico es muy susceptible de adquirir infecciones en los ojos. La dolencia más frecuente es la inflamación del conducto lacrimal. Puede ser causada por el polvo o por cuerpos extraños localizados en la zona de aquel conducto y que lo bloquean completamente. La bolsa del ojo se llena completamente de agua, que rebosa y corre por las mejillas del conejo. Generalmente, sólo uno de los ojos resulta afectado; aunque pueden ser afectados ambos. La piel queda húmeda y manchada en la región del ojo y la mejilla. A veces, el pelo de la zona del ojo se desprende, exhibiendo el cutis, o epidermis que queda cuarteado o inflamado. El tratamiento consiste en baños regulares con una solución acuosa de ácido bórico. La solución, ha de aplicarse con un paño limpio de algodón o lana. También se han usado con éxito colirios destinados a las personas. Otras dolencias de los ojos pueden estar causadas por corrientes de aire, heridas en lucha y otros accidentes. A veces los recién nacidos tardan en abrir los ojos, después de la fase normal de los 10 días. Si el ojo aparece inflamado ha de bañarse con una solución muy débil de ácido bórico y agua caliente. Durante el baño, los párpados están muy blandos y generalmente pueden abrirse con una ligera presión de los dedos.

Neumonía
Aunque la neumonía suele ser rara en el conejo, a veces se presenta al haberse declarado otra enfermedad. El conejo puede quedar tan debilitado por el ataque de una enfermedad que no le quedan fuerzas para combatir la neumonía. Un cambio brusco de temperatura puede también reducir la resistencia del conejo. Pero una buena alimentación y cuidado suelen bastar para detener la neumonía, incluso durante la enfermedad. El animal afectado suele mantener la cabeza hacia atrás en su intento de respirar mejor. Es posible que aparezcan mucosidades alrededor de la boca y nariz. Decrece el apetito del conejo y se muestra indiferente y sin interés por todo cuanto sucede a su alrededor. Es mucho más seguro eliminar el conejo tan pronto como se diagnostica la enfermedad. Pero si el conejo es muy valioso, debe tratarse por medio de inyecciones que puede facilitar el veterinario local. Los tratamientos con remedios caseros son pocos satisfactorios y el tiempo es de gran importancia en estos casos. Los conejos no sometidos a tratamiento mueren al cabo de pocos días.

Jarretes inflamados (Mal de patas)
Un jarrete inflamado es, en sí mismo, un asunto sencillo, pero si no se trata en su primera fase puede convertirse en algo serio. La inflamación del jarrete sobreviene cuando se frota la piel y eventualmente se arranca bajo las patas traseras. La piel se inflama y se hace quebradiza, a veces formando escamas que se infectan por medio de cuerpos extraños. Los Rex son quizá los más expuestos a esta dolencia, entre todas las demás razas. Si no se facilita a los conejos un lecho adecuado, los animales desgastan la superficie de las patas traseras desde la punta del dedo del pie hasta la unión con el muslo. el conejo Rex tiene en esta zona sólo la cobertura de una piel muy fina. Son más afectados los conejos grandes que los pequeños, puesto que tienen patas muy delgadas y mucho más peso a soportar. Relativamente, las razas menores tienen unos soportes con mayores patas. Todos los conejos activos pueden tener inflamación de jarretes, especialmente los machos jóvenes y adultos, que están siempre pisándose sus patas. La pata se inflama y la infección, si no se trata enseguida, se extiende rápidamente. El conejo que sufre de inflamación de los jarretes se vuelve reacio a moverse en la jaula. Y su vitalidad se reduce. La zona afectada ha de mantenerse limpia en todo momento y hay que aplicar pomadas antisépticas. Para evitar posibles extensiones hay que colocar un lecho blando y espeso de paja.

Babeo
El babeo es una infección secundaria causada por abscesos en la boca del conejo. El absceso puede tener su origen en un diente malo o roto o en una sencilla infección de las encías. El conejo afectado babea, dejando caer la saliva por el maxilar inferior hacia el pecho, donde se mancha la piel. El apetito disminuye y el animal se indispone rápidamente. Poco puede hacerse en las dolencias de la boca y el animal ha de eliminarse.

Dolencias de la región anal
A veces se designa esa dolencia como quemadura o inflamación de la jaula. Se dice que procede del contacto de la suciedad con los tejidos del ano y alrededores de los órganos sexuales. La piel se inflama en esta zona. Aparecen costras que luego revientan y expanden el pus por toda la zona. Los conejos enfermos son reacios al acoplamiento. Pero si lo efectúan pueden pasar la infección del macho a la hembra o viceversa. La enfermedad no es hereditaria, ni es contagiable al hombre o a otros animales.
El tratamiento consiste en limpiar la zona afectada con una solución débil de agua jabonosa, secando cuidadosamente. Se aplica luego pomada de lanolina sobre la piel, frotando suavemente. La recuperación es lenta, pero suele lograrse.

Cara cubierta de costras
Se trata de otra infección secundaria. Parece ser producida por la toma de comprimidos de comida procedentes del ano durante la coprofagía y mientras estaba infectada la región anal. La piel de la cara y de la nariz se infecta por las bacterias, que causan inflamación y costras. El tratamiento consiste en una inyección de 150.000 unidades de penicilina G. El conejo puede volver a infectarse incluso después de este tratamiento y no terminará hasta que se haya erradicado la dolencia de la región anal.

Gusanos o lombrices
Algunos de los gusanos que infectan los conejos son los mismos que padecen los perros y los gatos. Los huevos de estos gusanos los recoge el conejo de lechos o alimentos contaminados. Cuando un huevo penetra en el cuerpo se agarra a los órganos internos, donde incuba. Los gusanos nacidos se alimentan de lo que come el conejo y causan su indisposición. A veces el gusano adulto pasa por el ano. Hay que mantener perros y gatos alejados de la conejera y nunca debe permitírseles que entren en contacto con la comida o con los lechos que utilizan los conejos. Tampoco debe permitirse que ni perros ni gatos se tiendan sobre las balas de heno o de hierba. El conejo que tenga gusanos debe aislarse, desinfectando la conejera.

Enteritis mucoidea
Esta enfermedad se designa también como hinchazón. El conejo afectado se encuentra mal en cuestión de horas después de haberse infectado. Su pelaje se torna áspero y embarullado. Los ojos se desvían y quedan opacos y sin vida, entumecidos. Puede aparecer o no la diarrea. El conejo pierde peso y puede llegar a pesar sólo una fracción de su peso normal. Los conejos jóvenes que adquieren esta enfermedad se sitúan junto al agua en posición encorvada. En casos extremos se sientan junto al agua de modo que sus patas delanteras pendan dentro de ella. En esta posición van tomando pequeños y frecuentes sorbos de agua del recipiente. El estómago se distiende y se hincha, cosa que da el nombre de la enfermedad. Desgraciadamente, el resultado corriente es la muerte. Los conejos que se recuperan no quedan, sin embargo, inmunes a la misma enfermedad y pueden volver a infectarse. No existe un tratamiento sencillo. Algunos comprimidos contienen un antibiótico que ayuda a reducir las consecuencias de esta enfermedad.

Maloclusión
La maloclusión, o defectuosa oclusión dental, o dientes de macho, es el resultado de una mala alineación de las inserciones de los extremos y de las bases de los dientes frontales. Normalmente estos dientes habrían de coincidir en los extremos; y por ello es importante que se desarrollen en forma normal. Si los extremos de los dientes no coinciden, éstos continúan creciendo hasta que toman el aspecto de colmillos de elefante. Llegan incluso a crecer fuera de la boca y pueden alcanzar proporciones tremendas si no se los controla. Un constante ajuste o limado puede, en los casos leves contribuir a mantener los dientes en su justo punto. En los casos graves el conejo ha de ser eliminado, ya que llegaría a no poder comer. La maloclusión es hereditaria. Todos los conejos que muestren esta inclinación han de eliminarse de la cría. El Holandés enano tiene más tendencia a esta malformación a causa de la configuración plana de su cara.

Mastitis
Afecta más frecuentemente a las hembras que crían que a las que no cuidan de su descendencia. La dolencia está causada por una infección de las glándulas mamarias debida a una bacteria estafilocócica. Las ubres de la hembra que cría resultan muy inflamadas. En una fase avanzada pueden volverse azules. Las glándulas mamarias se hinchan considerablemente y se vuelven duras y grumosas. El tratamiento normal es una inyección a cargo de un veterinario. La infección es más fácil de curar si se ataca en sus primeros síntomas. Si se deja llegar a fases más avanzadas, la curación es casi imposible. El conejo ha de ser eliminado. Todos los lechos, nidos, jaulas y accesorios han de ser esterilizados a fondo y el cadáver del conejo incinerado.

Pulgas y garrapatas
Ningún conejo doméstico ha de tener pulgas ni garrapatas. La buena gestión y dirección de la granja ha de garantizar que los conejos están sanos y limpios. Cabe la posibilidad de que un conejo visitante pueda traer estas pestes y dejarlas en herencia a sus huéspedes. Y aunque los conejos que se mantienen debidamente jamás llevan estos parásitos, nunca serán demasiados los cuidados. El rascarse excesivamente ha de observarse con gran sospecha. Hay que actuar rápidamente si se descubre que algún conejo tiene parásitos. En cualquier tienda o droguería se encontrarán polvos adecuados especialmente preparados para este fin. No hay que usar nunca, sin embargo, polvos insecticidas destinados a perros, que pueden ser demasiado fuertes e irritar su piel. Los polvos antipulgas han de usarse tres días seguidos para asegurar que todos los insectos, así como sus larvas o huevos, quedan destruidos.

Mixomatosis
Se trata, seguramente, de la enfermedad más conocida en los conejos. Su ataque es horrible y su acción netamente mortífera. Sobre la situación actual de esta enfermedad virósica existe una cierta controversia. Algunos han cargado la responsabilidad sobre la pulga común del conejo, mientras que otros sostienen que es transmitida por los mosquitos u otros insectos voladores.
Si se produce un brote epidémico en la localidad donde está la granja de conejos, es posible lograr la inmunidad. Puede, sin embargo, tratarse de una operación cara, y además, no siempre es seguro que se pueda contener la invasión. Lo primero es tomar las precauciones necesarias para evitar la entrada de insectos voladores en la granja. Las puertas y ventanas han de protegerse con telas metálicas de malla muy espesa. Los "sprays" contra las moscas y mosquitos no deben usarse, para no someter a los conejos a su toxicidad. Sólo en amplios recintos donde haya cantidad de aire fresco pueden usarse los vapores antiinsectos. Todavía los antiguos y pasados de moda papeles contra las moscas pueden ser el mejor método para controlar los insectos que puedan entrar en la granja. Son los papeles empapados en un pegamento que retiene los insectos. Cualquier conejo sospechoso de haber contraído la mixomatosis ha de separarse de sus compañeros. Hay que consultar con el veterinario. El conejo infectado presenta costras y escamas alrededor del ano, las orejas, los ojos, la nariz y la boca. Antes de morir, las venas se endurecen y los pulmones se congestionan. El conejo es incapaz de sostener el equilibrio de sus movimientos y muere pronto.

Heridas externas
Algún accidente puede ser causa de que el conejo resulte herido. Muchos accidentes proceden de la caída del conejo mientras se le transporta o desde el borde de una mesa o banco. Generalmente, el animal no sufre más que del shock correspondiente. Sin embargo, si el conejo efectúa una mala caída, puede fracturarse una pata. Si se sospecha que hay fractura, el conejo debe colocarse en una parte seca y caliente para reducir el efecto del choque.
Mediante una cuidadosa observación ha de verse la extensión y amplitud de la fractura y su localización exacta. Las fracturas no deben tratarse en la propia granja. Hay que procurarse los servicios de un veterinario calificado. Aparte de recomponer adecuadamente el miembro roto, el veterinario puede detectar cualquier otra herida interna que puede no ser vista por el encargado de la granja. Los cortes y los desgarros pueden tratarse en la propia granja. Hay que limpiar la herida con un paño empapado en antiséptico. Hay que cortar el pelo de la zona herida con unas tijeras bien cortantes. Si la herida es profunda y sigue sangrando a pesar de los esfuerzos para cortar la sangre, es aconsejable llamar a un veterinario cirujano que podrá suturar la herida. Cubrir la herida con un vendaje es inútil, porque el conejo lo roerá. Si la herida se mantiene limpia y libre de polvo y suciedad, se curará probablemente en pocos días.

Canibalismo
A veces la hembra que ha criado se come simplemente sus hijos, aun cuando tengan ya diez días de edad. Ello es muy decepcionante para un criador novato, pero los experimentados ya no le dan importancia. Generalmente, si la hembra está bien alimentada, no suele haber este caso. Aunque existen hembras que se comen a sus crías por bien alimentadas que estén. Sin embargo, si la hembra persiste en su actitud, hay que eliminarla, puesto que este vicio puede ser también hereditario y pasar de generación en generación. Hay que pensar en la adopción de sus crías por otra hembra si la primera se cree valiosa para la granja. Las hembras jóvenes se comen a veces a sus pequeños en sus frenéticos intentos por mantener limpia la jaula. Estas jóvenes madres pueden perdonarse por estas faltas, puesto que, generalmente, suelen no volver a caer en ello en los siguientes partos. La excesiva manipulación de los pequeños puede poner nerviosa a la hembra madre, al punto de que puede llegar a matarlos sin que, sin embargo, los coma. Esto es incomprensible; la censura ha de ser para el encargado o cuidador, por su mal comportamiento y falta de sentido común. En un término general podemos ver que la mayoría de las enfermedades, llegan muchas veces por culpa del cuidador, falta de atención, falta de limpieza, falta de cuidados en general. En consecuencia, hay que mantener el o los locales excesivamente limpios y dedicar todos los días un buen tiempo a la inspección de los conejos y particularmente a los reproductores. ¡Un criadero limpio es un criadero sano!.

CICLOS DE REPRODUCCIÓN

Para conseguir la máxima rentabilidad de la explotación es necesario establecer un programa que tenga en cuenta las posibilidades de producción de los animales; y, tanto por razones económicas como fisiológicas del animal, el ritmo de explotación ha de ser siempre el mismo. Así, los apareamientos se efectuarán regularmente, siempre con los mismos descansos. Del mismo modo se procederá al destete según el plan establecido, así como la eliminación de los animales de engorde.

Ciclo extensivo
Es el sistema utilizado tradicionalmente en las explotaciones rurales. En este sistema se efectúa la monta a los 28 días después del parto. Se considera un ciclo el período comprendido entre un parto y el siguiente que es de 58 días (30 días de gestación más 28 días de reposo), con lo que a lo largo de un año se podrán obtener 6 partos teóricos (365/58), que en la práctica se reducen a 4-5. El destete se realiza a los 40 días. Este ciclo tiene el inconveniente de ser poco productivo. Además, una lactación tan prolongada puede crear problemas en las mamas de las hembras. No obstante, es el ciclo que agota menos a las madres, dado el largo período de descanso (28 días).

Ciclo semiintensivo
Es un ciclo de 45 días, en el que la cubrición se realiza 14 días después del parto. Se obtienen teóricamente 8 partos/año, que en la práctica son 6 o 7. El destete se efectúa a los 30 días. Con este ritmo de producción se obtienen un buen número de gazapos/año y se aprovecha bien la fertilidad, aunque las conejas sufren cierto agotamiento.

Ciclo intensivo
El intervalo entre parto y cubrición es de 3 días, con lo que la duración del ciclo es de 33 días. El destete es a los 28 días, momento en que se considera ya destete precoz y tiene el inconveniente de aumentar la mortalidad de los gazapos. De este modo es como se obtiene una mayor producción, pero tiene en contra este sistema la reposición continua de las hembras, lo cual exige además más mano de obra que en los precedentes, ya que el ritmo de trabajo en la explotación aumenta considerablemente. Cualquiera que sea el ritmo de producción elegido, se han de agrupar los partos y los destetes, efectuando lotes de madres para procurar unificar los mismos y que se den dentro de un mismo día.

PRODUCCIÓN DE CARNE

Una vez terminado el período de lactación los gazapos son separados de la madre y trasladados a las jaulas de engorde. Normalmente se distribuyen agrupados en camadas. En el primer estadio del desarrollo de los gazapos (hasta las 6 semanas) el aumento de peso se realiza en forma rápida. Desde ese momento se hace más lento, coincidiendo entonces con el aumento de consumo de pienso, con lo que el índice de conversión empeora (se entiende por índice de conversión la relación entre el alimento consumido y el aumento de peso) La acumulación de grasa empieza a producirse a partir de los 2,5 kg. de peso vivo. Por todo ello, y para un mejor aprovechamiento de las jaulas, se ha de procurar sacrificar a los animales lo antes posible. Se ha determinado que el momento más oportuno económicamente para el sacrificio es cuando los animales alcanzan un peso comprendido entre los 2 y 2,8 kg, pesos que se obtienen entre las 8 y 10 semanas. El rendimiento de la canal para estos pesos es del 54 al 61% (se entiende por canal al animal muerto, pelado y sin vísceras, y por rendimiento de la canal la relación entre el peso vivo del animal y su canal). Con todo eso, las demandas del consumidor quedan asimismo satisfechas, dado que solicita carne tierna y carente de grasa, y no gusta por tanto de animales superiores a los 2 kg canal. La carne de conejo es muy rica en proteínas, es de gran digeribilidad y su porcentaje en grasa es reducido. Además en la cría del conejo no se utilizan hormonas. Las enfermedades que en ellos se pueden dar no son transmisibles al hombre. Por todo ello se convierte en un producto deseable.

PRODUCCIÓN DE PIEL

Para la obtención de pieles de buena calidad interesa que los animales no se encuentren efectuando la muda. ésta empieza a la edad de 11 semanas y se efectúa de modo paulatino; su duración es de 3 meses, coincidiendo con la estación del verano. Por ello, interesa sacrificar a los animales antes o después de que ésta se efectúe, pero sólo cuando los animales hayan alcanzado su máximo desarrollo. Para la buena calidad de las pieles se han de tener en cuenta diversos aspectos en el manejo de los animales; se ha de mantener a los animales sanos y bien alimentados, y es imprescindible una buena higiene, para lo que se procederá al cepillado, proceso que además de eliminar la suciedad y los pelos muertos estimula el crecimiento de los mismos. En lo que a ambientes se refiere, éste no ha de ser muy iluminado y el sol no debe incidir en ellos, dado que las pieles blancas amarillean y las demás cambian de tonos. Una buena ventilación contribuye a espesar la piel, cosa que también sucede en invierno dado que se incrementa el crecimiento del pelo, para así defenderse del frío. Una práctica aconsejable es la castración de los machos no reproductores ya que de este modo se aumentan la frondosidad, el brillo y la finura del pelo. Antes del sacrificio se inspecciona al animal. La piel no debe presentar manchas anormales; si presenta zonas oscuras indican que el pelo está en fase de crecimiento. En el sacrificio y degollamiento se ha de tener mucho cuidado para evitar que se aje. El proceso a seguir para obtener la piel es el siguiente: sacrificio, desuello, girado, limpieza de restos de carne y grasa, colgado y secado, tratamiento insecticida y almacenamiento en espera de las posteriores manipulaciones del curtido. La piel relacionada con el peso del animal representa un 13 %. Una piel seca puede pesar de 125 a 150 gramos. Las pieles más cotizadas son las blancas. El valor de una piel depende del largo, la densidad, la brillantez, la finura, la resistencia, y el color del pelo; del tamaño de la misma, y de su peso. En este último se basan para establecer las categorías: a más peso, más categoría. Asimismo es de gran importancia el estado de conservación.

ALIMENTACIÓN

Es cierto de que los conejos comen cualquier cosa y que pueden alimentarse de cualquier residuo sobrante de la cocina. Es verdad también, que el conejo doméstico es capaz de comer cualquier hierba o verde que se le ponga por delante, pero esto no significa que el conejo esta bien alimentado y en buenas condiciones físicas o que lo que coma sea la dieta correcta que le corresponda. Si el criador quiere tener éxito y contar con un buen plantel sano y fuerte, debe alimentar sus conejos con la comida adecuada. El criador debe basar el éxito de su emprendimiento sobre una buena y sana alimentación; sin ella, no existen posibilidades de éxito. En el pasado el conejo tenía que contentarse con la comida que encontraba a su alcance. Se les daban toda clase de grano, raíces, heno y toda comida en verde que se podía obtener. A veces se hacían mezclas de residuos vegetales, hierbas y salvado. Aunque este método era salubre hasta cierto punto, y llevaba mucho tiempo. La gran revolución en el mundo del conejo se produjo con la aparición de los primeros granulados para su alimentación. ésta fue la respuesta a los diferentes pedidos de los criadores: una dieta completa y balanceada en granulados adecuadamente duros. La primitiva ración de balanceado para conejos era, básicamente, hierbas con vitaminas y elementos minerales. Tras varios años de investigación, la moderna ración, contiene todo esto más algún forraje, proteínas animales, grasas de la leche y trazas de otros elementos. Las necesidades de nutrición del conejo no pueden reducirse a una fórmula, porque precisa distintas cantidades de cada factor, según las diferentes fases de su vida. Por ejemplo, las hembras que no están criando precisan menos proteínas que las que están dando de mamar, y la coneja que tiene un gazapo en el nido necesita más proteínas por que tiene que alimentar a su cría y mantener su propio cuerpo en buenas condiciones. Los alimentos ricos en proteínas comprenden la cebada, avena, trigo, soja, linaza, leche y cacahuetes, entre otros. Estos Alimentos contienen también grasas, pero su contenido en ellas es mucho menor que el de proteínas. Los alimentos fibrosos o forrajeros se encuentran entre las varias clases de henos y raíces como las zanahorias, nabos y remolachas.

Proteínas
El término "proteína" es vago, puesto que se refiere solamente al conocido grupo de los aminoácidos que totalizan 23 sustancias nutritivas. Ninguna proteína es exactamente igual a otra; cada una de ellas representa distinto papel en la alimentación y el buen mantenimiento del cuerpo. Básicamente, las proteínas son la principal necesidad para un buen crecimiento. Son esenciales si la tasa de crecimiento ha de mantenerse dentro de un nivel constante. Es muy importante la calidad de las proteínas contenidas en cada alimento. Por ejemplo, si un alimento de 20% de proteínas es deficitario en cuanto al número de sus aminoácidos, la tasa de crecimiento de los animales nutridos con dicho alimento será menor que la de los animales criados con un alimento que contiene sólo el 15% de proteínas, pero contiene, en cambio, un porcentaje mayor de aminoácidos. Es evidente que las conejas lactantes y las crías en pleno crecimiento, se mantienen básicamente con las proteínas contenidas en los alimentos que reciben. Si en éstos no se encuentran en suficiente cantidad las proteínas necesarias del tipo adecuado, el conejo no podrá mantener la debida tasa de crecimiento de su cuerpo. La hembra que cría no podrá tampoco mantener el alto contenido en leche que necesita para criar sus pequeños.
La principal fuente de energía de los organismos vivos es un grupo de compuestos orgánicos llamados hidratos de carbono. Estos compuestos contienen sólo carbono, hidrógeno y oxígeno. Las moléculas básicas de los hidratos de carbono son simples azúcares que originan sustancias más complejas como las féculas o almidones y la celulosa. Las materias vegetales contienen celulosa y almidones, y las semillas son especialmente en almidones o féculas. Los animales tienen capacidad para descomponer los hidratos de carbono, con ayuda de las enzimas, durante la digestión, y los productos resultantes se almacenan en el cuerpo o se queman durante el metabolismo, cediendo energía y productos residuales (agua y anhídrido carbónico).

Grasas
Las sustancias grasas, como los hidratos de carbono, suministran energía al cuerpo pero a diferencia de estos últimos pueden contener otros elementos (fósforo, nitrógeno) además del carbono, oxígeno e hidrógeno; y no son solubles en agua. Los hidratos de carbono en exceso quedan almacenados en el cuerpo en forma de grasa y, cuando resulta necesaria ésta, se descomponen durante el proceso del movimiento y las demás acciones relacionadas con la vida cotidiana. Un exceso de grasa almacenada se convierte en peso adicional. Ejemplo de ello puede observarse en los procesos de hibernación de algunos animales. Durante las estaciones cálidas del año, cuando se encuentra mayor cantidad de comida, el animal come hasta ponerse completamente gordo. Cuando llega la estación fría el animal se echa a dormir. Durante este profundo sueño la respiración disminuye, pero como sigue necesitando energías para mantener vivo el cuerpo, echa mano poco a poco de las reservas de grasa almacenadas. Cuando llega la primavera el animal está muy delgado. Y una vez más volverá a comer todo lo que pueda a fin de prepararse para el invierno siguiente. Aunque los conejos no hibernan, su exceso de grasa se almacena de forma pareja. Las hembras de cría demasiado gordas, y por tanto sin condiciones para criar, no se acoplan realmente; y si lo hacen las posibilidades de concebir son remotas. La grasa hace asimismo difícil el alumbramiento de sus crías.

Fibras
Las fibras se encuentran en los tallos y en las hojas de muchas plantas. La fibra es un material generalmente no digerible, pero representa un papel vital en el metabolismo del cuerpo. La fibra, que añade volumen a los alimentos, se divide en digerible y no digerible. En el conejo, la fibra no digerible se transforma en el cuerpo en bolas fecales. Las fibras digeribles se transforman en el cuerpo del conejo a partir de las no digeribles y, durante la coprofagía vuelven a reincorporarse al cuerpo. Los alimentos voluminosos tienen menor valor alimenticio; en consecuencia, se necesitan mayores cantidades de estos tipos de alimentos para suministrar al cuerpo las propiedades vitales precisas para mantenerlo en buenas condiciones. El heno o hierba seca es muy rico en fibras, pero algunos tipos contienen mayores cantidades que otros. El heno viejo tiene menos fibra digerible que el cortado recientemente. La hierba o el heno que tiene hojas tiene mayor valor nutritivo que el que es todo tallo y rastrojo. El heno o hierba leguminosa es heno recogido cuando el grano ha sido ya cosechado. Es mucho más rico en sustancias nutrientes que el heno preparado a base de hierbas solamente. El conejo come hierba cuando no sigue el régimen de balanceado y de grano. El heno tiene por tanto su valor en los períodos de calor excesivo, cuando el conejo come menos. Como norma general, debe darse hierba o heno a los conejos por lo menos una vez por semana.

Vitaminas
Las vitaminas son esenciales para mantener el cuerpo en buen estado. En términos generales, las vitaminas se dividen en seis grupos principales. Se asigna una letra a cada uno de dichos grupos.

Vitamina A
El conejo puede fabricar su propia vitamina A a partir de los vegetales frescos. La vitamina A necesaria para el crecimiento del cuerpo del conejo, se encuentra también en los aceites del hígado de los pescados. La fatiga nerviosa se ha atribuido a la falta de vitamina A. Se sabe también que los conejos que tienen deficiencia de vitamina A son más susceptibles ante ciertos desórdenes nerviosos. El llamado cuello torcido o doblado y algunos otros trastornos acompañados por ataques nerviosos se achacan a la falta de vitamina A.

Vitamina C
Presente en los frutos agrios, esta vitamina es sintetizada por el propio conejo, por lo que éste no acusará carencia de la misma.

Vitamina D
Esta vitamina tiene que formar parte de la dieta suplementaria del animal. Puede hallarse en el heno o en la hierba, pero no en las cantidades suficientes para excluir la adición de ésta vitamina a la comida del conejo. Alguna pequeña cantidad añadida a las comidas origina la retención del calcio en la sangre, cosa que es necesaria para el normal crecimiento de los huesos. Los conejos privados de vitamina D pueden contraer el raquitismo.

Vitamina E
Los granos de los cereales, los vegetales frescos y los gérmenes de los cereales son todos ellos ricos en vitamina E. Si se añade demasiado aceite de hígado de bacalao a la dieta del conejo, puede destruirse el total contenido de vitamina E de la comida, dejando al conejo en situación deficitaria de esta importante vitamina. La distrofia muscular se origina por la falta de vitamina E; y en los casos serios se ve afectada la fecundidad de las hembras que crían.

Vitamina K
Los alimentos en forma de comprimidos contienen gran cantidad de vitamina K. Es importante para el crecimiento de la piel y desarrollo del pelo. La sarna y otros trastornos de la piel son el resultado directo de omitir la vitamina K de la dieta del conejo.

Alimentos
Para mantener sanos los conejos, el criador precisa comprender toda la información relativa a las necesidades de alimentación de sus animales. Debe también saber qué alimentos debe facilitarles, a fin de obtener los mejores resultados.

Granulados balanceados
Los granulados balanceados son quizá los más populares entre los alimentos de hoy día para los conejos. Los balanceados se preparan a base de ingredientes de alta calidad y se formulan con la idea de facilitar al conejo una dieta equilibrada en forma de género de fácil preparación. Estos alimentos pueden variar de fabricación y lo mejor es tratar de mantener el equilibrio en la alimentación de los conejos. Por ello, cuando la dieta se basa exclusivamente en granulados balanceados, es aconsejable mezclar los procedentes de una partida adquirida con los procedentes de una nueva compra. Los posibles cambios entre una y otra fabricación se reducen y con ello se evitan pequeños trastornos estomacales.
También suelen variar el color. Aunque generalmente fluctúan entre diversas tonalidades del verde, algunos son muy oscuros, mientras otros son más claros de color. El color varía con las especificaciones del fabricante. Un buen comprimido es duro y no debe desmenuzarse cuando se estruja con la mano. El polvo es inevitable, pero debe reducirse al mínimo. Los granulados son fáciles de almacenar y deben estar siempre secos. Cuando los granulados forman la mayor parte de la dieta, hay que añadirle siempre heno o hierba de manera que se mantenga un nivel constante de forraje.

Avena
La avena se ha usado durante muchos años como comida para el conejo. Sus copos son ricos en proteínas y tienen un gran valor alimenticio. Los de buena calidad son de color dorado, y cada lote debe contener un mínimo de residuos o paja desmenuzada. Mientras la avena triturada se prefiere a veces al grano o al copo entero, la triturada contiene mayor cantidad de residuos y el conejo puede encontrarse confundido para decidir qué parte es la que va a comer. La mezcla de avena y granulados es una combinación muy popular como dieta para el conejo, en Inglaterra, y se alimenta con ella a la mayor parte de los conejos dedicados a las exposiciones.

Trigo
El trigo forma parte, junto con la avena, de muchas dietas para conejos. El trigo es muy rico en vitamina E y es también muy generoso en proteínas naturales. Demasiado trigo puede originar en el cuerpo un calor excesivo. Si en estas circunstancias, se sigue dando trigo como alimento, se llegaría a que el conejo encontrará desagradable al paladar la comida que se le suministra. Como en la avena, el grano debe estar entero y tener un buen color dorado con escaso residuo. El grano debe ser redondo y sano.

Cebada
La cebada es otro buen alimento para los conejos de exposición. Es también muy útil para formar la buena y dura carne necesaria para los conejos polacos y la liebre belga y plateada. Aunque tenga ligeramente menos valor nutritivo que la avena o el trigo, sigue siendo un buen alimento y puede añadirse en pequeñas cantidades a la dieta.

Maíz
El maíz se añade raramente a la comida del conejo, excepto en mezclas baratas o alimentaciones especiales. El maíz puede hallarse con frecuencia en la alimentación para gallinas o aves. Cuando se da a los conejos es un condicionante útil.

Semilla de girasol
Esta semilla no se utiliza con mucha frecuencia por parte del criador de conejos. No obstante, ayuda a calentar el cuerpo del conejo y puede utilizarse durante la muda o cuando una hembra reluctante ha de ponerse en condiciones de criar. Un exceso de girasol puede ocasionar un sobrecalentamiento de la sangre, por lo cual debe usarse con moderación.

Linaza
La linaza puede usarse en dosis análogas a las de la semilla de girasol. Es muy aceitosa y tiene también efectos caloríferos. Durante muchos años se ha recomendado como un coadyuvante para la muda. Aunque tiene también un efecto laxante da también a la capa un brillo o lustre suplementarios.

Pan
El pan seco se da a menudo a los conejos. Cuando ha sido cocido muy duro puede ser útil como variación de la dieta usual de comprimidos y avena. También facilitará al conejo un medio en el que ejercitar sus dientes. Nunca hay que dar al conejo pan tierno, porque lo rechazará y lo dejará, sucio, si se abandona cierto tiempo en la conejera. El pan rancio puede dársele, después de haberlo tenido en la estufa o en el horno. El pan enmohecido nunca debe darse a los conejos. El pan moreno o integral es de mayor valor alimenticio para el conejo que el pan blanco, puesto que contiene más germen de trigo.

Bibliografía:

Internet, Enciclopedia de los conejos

 

Autora:

Daniela Andrea Patrone


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