Comentario: concisa revisión de la patología neurológica desde el punto de vista del Diagnóstico por Imágenes que presenta conceptos claves para comenzar el estudio de esta fascinante subespecialidad.
Desarrollo normal del cerebro:
Eventos tempranos:
Dos a cinco meses de vida intrauterina:
Tercer trimestre a la adultez:
Malformaciones de Chiari:
El fallo en el cierre del tubo neural puede originar diversas anomalías. Las malformaciones de Chiari son alteraciones congénitas del cerebro posterior en las que el cerebelo es empujado dentro del canal cervical.
Malformación de Chiari I: no está relacionada con el Chiari II ni se asocia a mielomeningocele.
Patología:
Clínica:
Hallazgos:
Malformación de Chiari II (Arnold-Chiari): es una anomalía compleja que afecta el cráneo, la duramadre, el cerebro, la médula espinal y la columna.
Clínica:
Patología e imágenes:
Cerebelo:
Cerebro medio:
Tectum "en pico": por efecto de masa del cerebelo herniado.
Hemisferios cerebrales:
Espacios de LCR:
Médula espinal y columna:
Malformación de Chiari III:
Malformación de Chiari IV:
Cefaloceles:
Son protrusiones de las estructuras intracraneales a través de un defecto en la calota. Pueden contener meninges, LCR, tejido encefálico o una combinación. Se originan en defectos del cierre del tubo neural durante el desarrollo embriológico temprano. Un meningocele solamente contiene meninges y LCR. Un meningoencefalocele contiene meninges, cerebro y LCR.
Cefalocele occipital:
Cefalocele parietal:
Cefalocele anterior y masas nasales congénitas:
Embriología: persistencia anormal del divertículo frontonasal que comunica el ectodermo de la nariz con el cerebro.
Variantes:
Imágenes:
Cefalocele nasofaríngeo:
Son raros. Es un defecto de bordes bien definidos en la base del cráneo. La masa nasofaríngea puede contener LCR y tejidos encefálicos (hipotálamo, hipófisis, quiasma óptico, tercer ventrículo).
Malformaciones del cuerpo calloso:
Las anomalías más comunes del cuerpo calloso (agenesia e hipogenesia) se asocian frecuentemente con otras alteraciones como el Chiari II y el Dandy-Walker. Los lipomas están asociados a menudo con las malformaciones del cuerpo calloso.
Agenesia del cuerpo calloso:
Hipogénesis del cuerpo calloso:
La rodilla y parte del cuerpo están presentes, el esplenio y el rostro están ausentes. No presenta anomalías asociadas.
Holoprosencefalia:
En esta patología ocurre una falla en el clivaje lateral (que origina los dos hemisferios) y transversal (que origina al telencéfalo y al diencéfalo) del prosencéfalo o cerebro anterior. Se asocia a cromosomopatías, como las trisomías del par 18 y del par 13.
Clásicamente se reconocen tres tipos de holoprosencefalia (alobar, semilobar y lobar) según el grado de división que alcanza el encéfalo, pero en realidad esta enfermedad forma un espectro sin subtipos claramente delimitados.
Algunos autores incluyen a la displasia septo-óptica (ausencia del septum pellucidum e hipoplasia de los nervios ópticos) y a la arrinencefalia (ausencia de los bulbos y tractos olfatorios) dentro del espectro de la holoprosencefalia.
Holoprosencefalia alobar:
Holoprosencefalia semilobar:
Holoprosencefalia lobar:
Dandy-Walker y malformaciones quísticas de la fosa posterior:
Complejo de Dandy-Walker: incluye la malformación de Dandy-Walker clásica, la variante del Dandy-Walker y la megacisterna magna debido a que a veces son difíciles de distinguir.
Malformación de Dandy-Walker:
De etiología desconocida, es una malformación aislada que no parece hereditaria. La presentación más común es la hidrocefalia, los chicos más grandes pueden tener síntomas que simulen una neoplasia de fosa posterior (ataxia, nistagmo, parálisis de los pares craneales).
Tríada clásica:
Anomalías asociadas:
Variante del Dandy-Walker (hipoplasia del vermis cerebeloso):
Megacisterna magna:
Quiste aracnoideo de la fosa posterior:
Anomalías de los surcos:
Lisencefalia:
Puede ser completa (agiria) o incompleta (paquigiria).
Anomalías de la migración neuronal:
Consisten en una colección de neuronas normales ubicadas en una localización anormal.
Heterotopías:
Las heterotopías de la sustancia gris pueden ser focales o difusas, con apariencia laminar, nodular o con forma de masa.
Esquizencefalia:
Puede representar la detención de la migración de una columna de neuronas. Se trata de hendiduras cubiertas de sustancia gris displásica (con polimicrogiria o heterotopías) que afectan todo el espesor de la corteza, en uno o en ambos hemisferios cerebrales. La forma bilateral puede ser simétrica o asimétrica. La hendidura puede ser a labio abierto o a labio cerrado.
La piamadre cubre la superficie interna fusionándose en profundidad con el epéndima del ventrículo (sutura pia-ependimaria). En la esquizencefalia a labio abierto las paredes de la hendidura están separadas y el cráneo puede estar expandido.
Anomalías asociadas:
Hemimegaloencefalia:
Es el crecimiento hamartomatoso de un hemisferio cerebral. Hay anomalías de la migración neuronal. El hemisferio afectado está aumentado de tamaño, con ventrículo lateral dilatado, las sustancias gris y blanca son displásicas.
Anomalías asociadas:
Anomalías de la organización neuronal:
En este grupo de displasias la migración es normal pero las neuronas han perdido su organización cortical. También se las denomina "complejo polimicrogiria/ paquigiria". Los pacientes generalmente padecen epilepsia.
Neurofibromatosis:
Los síndromes neurocutáneos (facomatosis) son un grupo heterogéneo de patologías que afectan las estructuras de origen ectodérmico. Con pocas excepciones, estos síndromes tienen manifestaciones en el SNC y en la piel. Algunos incluyen también lesiones óseas, viscerales o conectivas.
La neurofibromatosis es el síndrome neurocutáneo más común y comprende dos tipos: Neurofibromatosis tipo I (NF1) y Neurofibromatosis tipo II (NF2).
Neurofibromatosis tipo I:
También conocida como enfermedad de von Recklinghausen, representa más del 90% de las neurofibromatosis. Se origina en una mutación del cromosoma 17. Tiene una herencia autosómica dominante con alta penetrancia pero expresividad variable. Los tumores del SNC afectan a las neuronas y los astrocitos.
Clínica:
Patología:
Múltiples neoplasias (la NF1 se considera como un síndrome tumoral hereditario).
Gliomas de la vía óptica:
Gliomas no ópticos:
Neurofibroma plexiforme:
Neurofibrosarcomas:
Lesiones no neoplásicas:
Displasias óseas:
Manifestaciones oculares:
Columna, médula y raíces espinales:
Lesiones vasculares:
Otras:
Neurofibromatosis tipo II:
Neurofibromatosis con schwannomas (sinónimos: neurilemomas o neurinomas) bilaterales del acústico. Representa el 10% de los casos de neurofibromatosis. Se diferencia de la NF1 tanto clínica como genéticamente. Su herencia es autosómica dominante, con alta penetrancia, y el defecto se encuentra en un gen del cromosoma 22.
Clínica:
Criterios diagnósticos del Instituto Nacional de Salud:
Los neurinomas del acústico bilaterales establecen el diagnóstico de NF2.
Pariente de primer grado con NF2 y cualquiera de los siguientes:
Patología:
Cerebro: (lesiones de las células de Schwann y de las meninges).
Médula y raíces nerviosas.
Columna vertebral:
Otros síndromes neurocutáneos:
Esclerosis tuberosa o enfermedad de Bourneville: (ET)
Es una patología multisistémica que afecta el cerebro, la retina, los riñones y la piel. De herencia autosómica dominante, tiene una expresividad variable y una baja penetrancia. No muestra predilección por sexo o raza.
Clínica: se relaciona con la extensión de las lesiones.
Tríada clásica: adenomas sebáceos, convulsiones, retardo mental.
+ Pápulas faciales marrón - rojizas (angiomiofibromas).
Criterios diagnósticos:
Múltiples nódulos subependimarios calcificados que protruyen en los ventrículos establecen el diagnóstico definitivo de ET.
Tubérculos subcorticales o nódulos subependimarios no calcificados más lesiones de la sustancia blanca o heterotopías establecen el diagnóstico probable de ET.
Patología:
Síndrome de Sturge-Weber (angiomatosis encéfalo-trigeminal):
De etiología desconocida, puede relacionarse con la persistencia de canales sinusoidales primitivos. La angiomatosis afecta la cara (distribución facial del V par), la coroides ocular y las leptomeninges.
El cerebro subyacente al angioma meníngeo sufre cambios distróficos:
En la placa simple se ve la calcificación encefálica, el engrosamiento de la calota y el agrandamiento de la mastoides y de los senos paranasales, secundario a la atrofia hemisférica ipsilateral.
En la TC los hallazgos más comunes son la calcificación y la atrofia cerebral. Con la inyección de contraste, el plexo coroideo del mismo lado refuerza intensamente y puede estar aumentado de tamaño. El angioma pial tiene un refuerzo variable.
En la RM las calcificaciones cortical y subcortical se ven como áreas de baja intensidad de señal en T2. Con contraste, el angioma y los plexos coroideos refuerzan intensamente, y las venas medulares y subependimarias son prominentes para reemplazar el sistema venoso superficial debilitado.
Anomalías asociadas: angiomas oculares (coroides, esclerótica), glaucoma congénito con buftalmos, angio-osteo hipertrofia (síndrome de Klippel-Trenaunay).
DD: la enfermedad celíaca con deficiencia de folatos puede producir calcificaciones occipitales.
Enfermedad de von Hippel-Lindau (VHL: hemangioblastomatosis cerebelo retiniana):
Autosómica dominante, de penetrancia incompleta y expresividad variable. Se hace sintomática aproximadamente:
Criterios diagnósticos:
Patología:
En el SNC:
Fuera del SNC:
TUMORES Y LESIONES PSEUDOTUMORALES:
Clasificación de las neoplasias intracraneales de acuerdo a su histología:
Tumores neuronales:
Tumores gliales (gliomas):
Tumores de los plexos coroideos.
Tumores neurogliales:
Tumores neuroectodérmicos primitivos:
Tumores de remanentes embrionarios:
Tumores de células germinales:
Tumores neuroendocrinos pituitarios:
Tumores de las vainas nerviosas:
Tumores meningoteliales:
Tumores reticuloendoteliales:
Tumores mesenquimatosos:
Tumores mesenquimáticos benignos.
Astrocitoma:
Los gliomas son las neoplasias primarias más comunes y de éstos el 75% son astrocitomas. Pueden dividirse en dos grandes grupos: difusos y circunscriptos.
Histología:
Grados:
Los astrocitomas pueden ser clasificados por su grado de agresividad partiendo del astrocitoma pilocítico juvenil hasta llegar al glioblastoma multiforme. Los de crecimiento lento son denominados tumores de bajo grado (25% de todos los gliomas), en contraposición a los tumores de alto grado o malignos cuyo crecimiento es rápido.
La clasificación mas usada es la de Kernohan y Sayre en la cual los astrocitomas se gradúan del I al IV de acuerdo a su malignidad. Es útil también la clasificación de Daumar-Duport que propone un sistema de grados en base a la presencia de atipías nucleares, mitosis, proliferación endotelial y necrosis.
Astrocitoma fibrilar: más común, en relación a la sustancia blanca. Es más frecuente el tipo difuso: en los adultos se localiza en el hemisferio cerebral (sobre todo frontal y temporal) y en los niños en el tronco del encéfalo (protuberancia, mesencéfalo). El tipo focal es inusual y se encuentra en el cerebelo y diencéfalo de niños y adultos jóvenes. La gliomatosis cerebral es la infiltración extensa del cerebro por células neoplásicas con destrucción de las vainas de mielina. Es una variante rara que puede ocurrir a cualquier edad, sin preferencia sexual.
Astrocitoma protoplasmático: de bajo grado, en niños y adultos jóvenes, se localiza en la corteza más frecuentemente temporal. Las formas puras son raras.
Astrocitoma gemistocítico: edad promedio: 40 años, se localiza en los hemisferios cerebrales, frecuentemente es agresivo y anaplásico. Las formas puras son raras.
Astrocitomas de bajo grado (II): menos frecuentes, en niños mayores y adultos jóvenes. Ligera predilección por el sexo masculino. Localización: en adultos, sustancia blanca cerebral, ocasionalmente en el cerebelo o intraventriculares. En niños: tronco encefálico. Clínica: convulsiones. Pronóstico: moderado, 30% de sobrevida a los cinco años. El pronóstico es mejor en los tumores supratentoriales y en pacientes más jóvenes. Las lesiones protuberanciales son irresecables. La muerte se produce por transformación maligna más que por progresión de la enfermedad.
Imágenes:
DD:
Astrocitoma anaplásico (III): cualquier edad, pico entre los 40 y 60 años. Ligera prevalencia en hombres. Localización: en adultos, sustancia blanca cerebral, en niños, tronco encefálico. Clínica: síntomas inespecíficos que dependen de la localización. Tratamiento: cirugía, radioterapia, quimioterapia. Pronóstico pobre: sobrevida promedio de 2 o 3 años. Frecuente diseminación por el SNC.
Imágenes:
DD:
Glioblastoma multiforme (IV): la más común de las neoplasias primarias intracraneales. "Multiforme" se refiere a la diversidad histológica de las células que componen la lesión. Puede aparecer espontáneamente o surgir de un tumor precursor de bajo grado, usualmente en pacientes mayores de 50 años. Localización en sustancia blanca (frontal, temporal), en ocasiones en los ganglios basales o en fosa posterior. Puede ser multilobulado o bihemisférico (es común que cruce el cuerpo calloso). Se extiende por los tractos de sustancia blanca (cuerpo calloso, comisuras anterior y posterior, radiaciones ópticas, cápsulas interna y externa y haces córtico-espinales y espinotalámicos). También a través de las meninges: epéndimo, espacios subpial, perivascular y subaracnoideo. Suele ser múltiple: multifocal (con conexiones microscópicas) o multicéntrico (sin conexiones detectables). Clínica: Déficit neurológico rápidamente progresivo. Tratamiento: cirugía, quimioterapia, radioterapia. Muy mal pronóstico: la sobrevida promedio es de menos de un año. La diseminación por el SNC es rápida y extensa, las MTS a distancia son raras.
Imágenes:
DD:
Lesiones que refuerzan en anillo:
Lesiones hemorrágicas parenquimatosas:
Lesiones en "mariposa" del cuerpo calloso:
Oligodendroglioma:
No son comunes, 2-5% de las neoplasias intracraneales primarias. Afecta a los adultos con ligera predominancia en el sexo masculino.
Histología:
Localización:
Clínica: los síntomas más frecuentes son convulsiones y cefalea. Debido a su naturaleza infiltrativa no siempre son completamente resecables. El pronóstico depende del grado: los de bajo grado tienen una sobrevida media de 10 años; los de alto grado, de 4 años. El pronóstico mejora en los pacientes más jóvenes, con la ausencia de déficit neurológico, y con la resección macroscópica total. Con la progresión del tumor puede darse degeneración maligna.
Imágenes:
DD:
Ependimoma:
Es el tercer tumor más común en la infancia, después del tumor primitivo neuroectodérmico y del astrocitoma pilocítico. Puede asociarse con la NF II. Ligera prevalencia en el sexo masculino. 60% de ubicación infratentorial: más del 90% en el cuarto ventrículo. 40% supratentorial: tendencia a extenderse por el parénquima periventricular. En la médula espinal el ependimoma mixopapilar es el único tumor del filum terminal.
Histología:
Clínica: los síntomas dependen de la ubicación. Los infratentoriales producen hidrocefalia y los de la médula espinal, dolor, parestesias y déficits neurológicos. El pronóstico es moderado, la muerte se produce por progresión tumoral o recurrencia. Es frecuente la diseminación por el SNC y raras las MTS a distancia.
Imágenes:
DD:
Lesiones del IV ventrículo:
Lesión extraventricular supratentorial:
Lesión intraventricular supratentorial:
Subependimoma:
Tumor raro de la edad media o de adultos mayores. Se localiza en las paredes ventriculares, especialmente en el piso del IV ventrículo y en el septum pellucidum. Usualmente asintomático, puede ser un hallazgo incidental o, en caso de tumores del IV ventrículo, presentarse con hidrocefalia obstructiva. Es benigno, el tratamiento es la escisión quirúrgica ocasionalmente con radioterapia.
Imágenes:
DD:
Lesiones del IV ventrículo:
Lesiones del septum pellucidum:
Existen dos tipos: papiloma y carcinoma de los plexos coroideos. Nacen de células secretorias epiteliales. El papiloma es uno de los tumores más comunes en menores de dos años de edad, el carcinoma es raro. Predomina en el sexo masculino. Su localización es proporcional al plexo coroideo normal:
Clínica: síntomas secundarios a la hidrocefalia. La causa de ésta es incierta: sobreproducción de LCR, o reabsorción alterada debido a las células tumorales, proteínas o hemorragia. El tratamiento es quirúrgico con radioterapia adyuvante. La recurrencia del papiloma es común pero tiene una buena tasa de sobrevida. El pronóstico del carcinoma depende de la extensión que haya alcanzado la resección quirúrgica. La diseminación por el LCR puede ocurrir en ambos tipos de tumores, pero es más probable en el carcinoma.
Imágenes:
DD:
Lesión lateral ventricular:
Lesión del III ventrículo:
Lesión del IV ventrículo:
Tumores neuronales y tumores mixtos neurogliales:
Poco comunes. En niños y adultos jóvenes.
Tipos:
Tumores parenquimatosos pineales:
Pineocitoma: pinealocitos maduros. Raro, edad promedio 35 años. Ubicado en la glándula pineal. Benigno, de crecimiento lento.
Imágenes:
DD:
Tumores sólidos:
Tumores quísticos:
Pineoblastoma: pinealocitos inmaduros, indiferenciados. Poco común. Puede ser el "tercer tumor" en el retinoblastoma trilateral. En jóvenes, localización pineal. Comportamiento agresivo, se disemina por el LCR.
Imágenes:
DD:
Tumores neuroepiteliales primitivos:
Es un grupo de tumores embrionarios, muy indiferenciados, que generalmente ocurren en niños.
Meduloblastoma: junto con el astrocitoma, uno de los tumores cerebrales pediátricos más frecuentes. El 75% de los pacientes tienen menos de 15 años, pero hay otro pico entre los 20 y 30 años. Predomina en varones. Se localizan en la fosa posterior, en la línea media. La ubicación en el cerebelo lateral es más probable en adultos jóvenes. Se disemina por el SNC, las MTS a distancia son raras.
Clínica: síntomas de hidrocefalia obstructiva, más del 75% de sobrevida a los cinco años si la resección es completa.
Imágenes:
DD:
Lesiones de la línea media (en niños):
Lesiones laterales de la fosa posterior (en adultos):
Neuroblastoma cerebral primario: neuroblastos y células más maduras de tipo ganglionar. Es raro, muchas veces congénito, el 20% aparece en menores de dos meses de edad. Pronóstico desfavorable, son frecuentes las recidivas y la diseminación por el LCR. Es supratentorial, se localiza en los hemisferios cerebrales, en la sustancia blanca profunda. Aspecto heterogéneo con hemorragia, áreas quísticas y de necrosis.
Meduloepitelioma: extremadamente indiferenciado, compuesto de epitelio semejante al tubo neural embriológico y de variables componentes gliales, neuronales y mesenquimáticos. Usualmente en menores de 5 años, ocasionalmente congénito. Ubicación supratentorial profunda, periventricular. Mal pronóstico. Masa grande, heterogénea, con quistes, calcificaciones y hemorragia.
Ependimoblastoma: raro, en menores de 5 años, ocasionalmente congénito. Se localiza en cualquier parte del neuroeje, más común en el cerebro. Es un tumor agresivo de mal pronóstico. Su aspecto es similar al de los otros neuroepiteliomas primitivos.
Tumores de células germinales:
Formados por células germinales que persisten en localizaciones extragonadales, como el timo, la glándula pineal y el hipotálamo. Más frecuentes en niños entre 10 y 20 años.
Germinoma: histológicamente idéntico al seminoma testicular o al disgerminoma del ovario. Se localiza en la región pineal (60-80% de los casos, es el más común de los tumores pineales). También puede ser supraselar, talámico o multicéntrico. Es radiosensible y potencialmente curable. Puede englobar la calcificación pineal y refuerza intensamente con el contraste.
Teratoma: maduro ("benigno") o inmaduro ("maligno"). También se localiza en la región pineal. Es una masa heterogénea que puede tener calcificaciones, grasa y áreas quísticas. Los teratomas malignos son propensos a invadir el parénquima y a la diseminación subaracnoidea. Tratamiento: cirugía.
Coriocarcinoma: diferenciación trofoblástica, puede cursar con elevación de la HCG en el LCR o en el plasma. Hallazgos no específicos, es frecuente la hemorragia. Tratamiento: quimioterapia.
Tumor del seno endodérmico: células del saco vitelino, puede dar elevadas la alfa-feto proteína y HCG en el LCR y en el plasma. Mal pronóstico, sobrevida promedio de menos de un año.
Carcinoma embrionario: diferenciación hacia células del saco vitelino, puede dar elevadas la alfa-feto proteína y HCG en el LCR y en el plasma. Tiende a la necrosis y hemorragia. Mal pronóstico, sobrevida promedio de menos de un año.
Tumores germinales mixtos.
Tumores hipofisarios:
Los adenomas hipofisarios son lesiones frecuentes, que representan aproximadamente el 10% de todas las neoplasias intracraneales primarias. Constituyen la tercera neoplasia por orden de frecuencia de todas las neoplasias intracraneales primarias, detrás de gliomas y meningiomas.
La incidencia por edad y sexo varía según el tipo de tumor. En general, los adenomas de la hipófisis son tumores de adultos; menos del 10% se presenta en niños.
Los prolactinomas (adenomas productores de prolactina: PRL) tienen un predominio femenino de 4-5:1, y se ven generalmente en adultos jóvenes. Los adenomas secretores de corticotropina (ACTH) también se presentan principalmente en mujeres; el 22% de los casos se da en niñas o adolescentes. Los tumores secretores de hormona de crecimiento (GH) tienen un predominio masculino de 2:1.
Los microadenomas son definidos como adenomas hipofisiarios con un diámetro de 10 mm o inferior; los macroadenomas son los adenomas hipofisarios mayores de 10 mm.
Presentación clínica:
Los tumores hipofisarios se reconocen clínicamente por uno o más de tres patrones de presentación muy constantes:
Se ha observado que en alrededor del 70% de los casos, el cuadro clínico está dominado por los rasgos de la hipersecreción de la hipófisis anterior, que dan lugar a un síndrome hipersecretor característico:
- Hipersecreción de GH: acromegalia, gigantismo.
- Hipersecreción de ACTH: enfermedad de Cushing.
- Hipersecreción de PRL: amenorrea-galactorrea.
- Hipersecreción de hormona tirotropa (TSH): hipertiroidismo secundario
Por otra parte, los tumores hipofisiarios pueden manifestarse con síntomas de hipopituitarismo parcial o total (fatiga, debilidad, hipogonadismo, regresión de los caracteres sexuales secundarios, hipotiroidismo). Este cuadro suele ser insidioso y se asocia con macroadenomas hipofisarios que han alcanzado un tamaño suficiente y comprimen el tejido no tumoral adyacente. En casos de compresión crónica y progresiva, los distintos elementos secretores de la hipófisis tienen una reserva funcional diferente: las células gonadotrópicas son las más vulnerables y suelen ser las que se afectan en primer lugar, seguidas sucesivamente por las tirotropas y las somatotropas, siendo las corticotropas las que demuestran mayor resistencia funcional. En la insuficiencia hipofisaria, una brusca hemorragia intratumoral o un infarto provocan en ocasiones una combinación potencialmente mortal de hipopituitarismo agudo y masa craneal en expansión.
El tercer patrón de presentación es el dominado por los síntomas neurológicos, aislados o coexistentes con una o varias de las alteraciones endocrinológicas antes descritas. Como se ha dicho, una masa hipofisaria progresivamente creciente generará una constelación de signos y síntomas neurológicos que dependerán de la trayectoria del crecimiento y de las estructuras nerviosas vecinas que resulten alteradas. Los síntomas y signos a encontrar son:
a. Cefaleas: Pueden ser un signo precoz y se atribuyen al estiramiento de la duramadre que recubre la hipófisis o del diafragma de la silla turca. Está presente en el 75% de los casos y se localiza más frecuentemente en la región frontal y orbital.
b. Pérdida de visión: Debido a la compresión de los nervios ópticos o del quiasma óptico. El patrón clásico de pérdida visual es una hemianopsia bitemporal a menudo asociada con disminución de la agudeza visual. Posteriormente puede haber una ceguera completa de uno o ambos ojos.
c. Manifestaciones hipotalámicas: Debido a la compresión del hipotálamo por grandes adenomas hipofisarios que provocan:
d. Hidrocefalia obstructiva: Debido a la infiltración de las láminas terminales que hace que el tumor penetre en la región del III ventrículo, ocasionando obstrucción a la salida de LCR.
e. Compromiso de nervios craneales: Debido a la extensión lateral del tumor hacia la región del seno cavernoso por donde transcurren los nervios craneanos. Así, las manifestaciones más características son:
Una característica importante, aunque inespecífica, de los adenomas hipofisarios relacionada con el efecto de masa, que también puede encontrarse en otras lesiones de la región selar es la hiperprolactinemia. La secreción de prolactina se encuentra bajo el control inhibidor de diversos "factores inhibidores de la prolactina" hipotalámicos (de los cuales la dopamina es el principal). La dopamina liberada por el hipotálamo desciende a través de los vasos portales hasta alcanzar el lóbulo anterior de la hipófisis, donde inhibe la liberación de PRL por las células lactotróficas normales. Los procesos que determinan una alteración de la liberación hipotalámica de dopamina (por ejemplo, lesiones compresivas o destructivas del tallo de la hipófisis) inducen en las células lactotróficas hipofisarias un estado de desinhibición. La pérdida del control hipotalámico permite que las células lactotróficas no tumorales de la hipófisis aumenten su secreción de PRL, lo que se traduce en una moderada elevación de los niveles sanguíneos de la hormona. Este fenómeno, llamado efecto de "sección del tallo", puede hacer que los niveles de PRL se eleven hasta 150 ng/ml; (normal < 25 ng/ml). Sólo cuando los niveles de PRL superan este umbral pueden ser atribuidos a una producción autónoma de PRL por un tumor hipofisario secretor de dicha hormona.
|
Enfermedades asociadas |
Caracterización |
|
Apoplejía |
Necrosis hemorrágica aguda de un adenoma que lleva a una rápida expansión del tumor acompañada de cefalea, letargo, coma e hipertensión endocraneana. |
|
Síndrome MEN |
Parte del síndrome MEN tipo I. Los adenomas pituitarios ocurren en 2/3 de los casos. |
Clasificación:
Hay varios esquemas de clasificación para los adenomas hipofisarios: funcional, anatomo-radiológico, histológico, inmunohistoquímico, ultraestructural y clínico-patológico.
La clasificación funcional se usa clínicamente. Agrupa a los adenomas de acuerdo a los síndromes hormonales con los que están asociados. Incluye a los adenomas funcionantes y a los clínicamente silentes o no funcionantes.
La clasificación anatomo-radiológica categoriza a los adenomas basándose en su tamaño y en su grado de invasión.
La clasificación histológica, basada en tinciones histoquímicas, divide a los adenomas en acidófilos, basófilos y cromófobos. Esta clasificación es de valor limitado y ha sido abandonada.
La clasificación inmunohistoquímica categoriza a los adenomas de acuerdo a su contenido hormonal, con información adicional provista por la inmunoreactividad para factores de trascripción y queratina.
Aunque la microscopía electrónica puede ser valiosa en el diagnóstico de algunos tumores la clasificación ultraestructural de los adenomas es poco utilizada.
La clasificación clínico-patológica categoriza a los adenomas usando aspectos morfológicos y clínicos.
Diagnóstico:
Endocrinológico: con la guía de la historia y los exámenes clínicos se puede hacer un diagnóstico endocrinológico mediante determinaciones de las hormonas hipofisarias y de los órganos afectados.
Una detección sistemática inicial útil debe incluir determinaciones de PRL, GH, cortisol plasmático, ACTH, LH/FSH, tiroxina y TSH.
Estas mediciones iniciales permiten comprobar la integridad o alteración de diversos ejes hipotalámico-hipofisario-órganos afectados e identificar estados de exceso o deficiencia relativos.
Sin embargo para definir con precisión una endocrinopatía específica pueden necesitarse análisis hormonales adicionales, ya sea inducidos, dinámicos o especiales.
Neuro-oftalmológico: debe incluir un examen de la agudeza visual y una campimetría. Estas determinaciones se hacen a menudo seriadamente, a fin de documentar la progresión de la enfermedad y su respuesta a las intervenciones terapéuticas.
Imágenes:
|
Clasificación radiológica |
|
|
Grado I |
Microadenomas. |
|
Grado II |
Macroadenomas: >1 cm. |
|
Grado III |
Localmente invasivos, puede haber destrucción selar. |
|
Grado IV |
Tumores invasivos que envuelven estructuras extraselares incluyendo hueso, hipotálamo y seno cavernoso. |
Placa simple: los macroadenomas pueden causar expansión y erosión selar.
TC:
Microadenoma:
Macroadenoma:
Microadenoma:
Macroadenoma:
DD:
Microadenoma:
Macroadenoma:
Craneofaringioma:
Es el segundo tumor de la región selar pero no es puramente intraselar. Se cree que se origina en remanentes de la bolsa de Rathke. Compuesto por células epiteliales y quistes tapizados por un epitelio escamoso. El quiste puede tener células descamadas, queratina, colesterol, proteínas y sangre. Pueden aparecer a cualquier edad pero tienen dos picos de incidencia: la segunda y la quinta década de la vida.
Clínica: hipopituitarismo, enanismo, diabetes insípida, síntomas hipotalámicos y trastornos visuales. Hidrocefalia obstructiva. Si se rompen pueden ocasionar meningitis.
Imágenes:
DD:
Meningioma:
Representan el 15% de todos los tumores cerebrales. Son los tumores extra-axiales más comunes. Se cree que nacen de las mismas células que dan origen a las vellosidades y al endotelio aracnoideos. Los meningiomas superficiales se originan de las células aracnoideas embebidas en la duramadre, mientras que los intraventriculares nacen de restos de la pia-aracnoides. Los meningiomas ocurren generalmente donde las vellosidades son más numerosas: a lo largo de los senos venosos principales. Los tumores tienen una inserción dural bien definida.
La sobrevida a los cinco años es del 72%. Los resultados postquirúrgicos son mejores en pacientes sin enfermedad concomitante, en tumores pequeños, con menor cantidad de edema y localización más accesible. Son más comunes en mujeres desde la tercera a la sexta década de la vida. En pacientes menores de 20 años habitualmente se asocian a la NF II.
Macroscopía: los meningiomas nacen de las células aracnoideas que envuelven a las vellosidades y protruyen en las paredes de los senos venosos. La mayoría crece hacia el cerebro como masas bien definidas de base dural (tabla interna, hoz, tentorio) esféricas o lobuladas. Los meningiomas en placa infiltran la dura y crecen como una delgada alfombra de células tumorales. La inserción dural puede ser sésil o pediculada. Dado que la piamadre y la aracnoides forman una barrera membranosa entre el cerebro y el tumor la invasión del parénquima es infrecuente.
Microscopía: las variantes histológicas incluyen tejido meningoteliomatoso (o sincicial), fibroblástico, transicional, angiomatoso, mixomatoso, secretor, etc. La OMS clasifica a los meningiomas en tres categorías: 1) típico o benigno (88-94%), 2) atípico (5-7%) y 3) anaplásico o maligno (1-2%).
Localización: la mayoría son supratentoriales: en relación con la hoz y lateralmente sobre la convexidad cerebral. Otros sitios frecuentes: la cresta esfenoidal, el área yuxtaselar, el surco olfatorio, la fosa posterior y el tentorio. Casi todos los tumores intraventriculares se localizan en el III y IV ventrículos, y en el trígono del ventrículo lateral.
Clínica: excepto cuando comprimen alguna estructura, los meningiomas pueden permanecer asintomáticos durante años por su lento crecimiento. Pueden alcanzar un gran tamaño, especialmente en los lóbulos frontales. Los pacientes se presentan con déficit focal, convulsiones, síndrome psico-orgánico y cefaleas. Salvo en los tumores intraventriculares o de la fosa posterior la hidrocefalia no es común. El pronóstico depende de la resecabilidad: a los 10 años la recurrencia es del 10-20% si la extirpación es total.
Imágenes:
La RM es la técnica preferida para el diagnóstico y evaluación. La TC detecta la hiperostosis que puede ser difícil de detectar con RM. La TC tiene limitaciones en los meningiomas en placa y en los de la fosa posterior.
Placa simple: en la mayoría de los pacientes no hay hallazgos. Las placas de cráneo pueden mostrar la calcificación en los meningiomas de la base y de la convexidad. Los meningiomas pueden dar hiperostosis reactiva (más frecuente: ala mayor del esfenoides, pterion) no relacionada con el tamaño del tumor. La osteólisis es rara y se presenta en los tipos benignos y malignos.
Arteriografía: los vasos de los meningiomas provienen de las ramas meníngeas de las carótidas externa e interna. Las arterias meníngeas penetran en el tumor a través de su inserción dural y se distribuyen radialmente, en "rayos de sol". La tinción homogénea y nítida del tumor se ve en forma precoz y permanece tardíamente. Usualmente los meningiomas no presentan venas de drenaje. La angiografía es útil para delinear si el suministro vascular es de la carótida externa o interna, y puede mostrar atrapamientos de los vasos intracraneales. Muestra el mapa arterial necesario para la embolización prequirúrgica.
TC: es la modalidad que mejor muestra las calcificaciones tumorales. Éstas pueden ser nodulares, puntiformes o densas. La TC es muy efectiva en la demostración de la hiperostosis (15-20%), osteólisis y erosión en el sitio de la inserción dural. También muestra el ensanchamiento de los surcos vasculares de la calota (arteria meníngea media). La mayoría de los meningiomas son hiperdensos comparados con el cerebro. El edema, que afecta la sustancia blanca puede ser extenso, en dedos de guante. Con el contraste el refuerzo es moderado a intenso. La tinción puede ser nodular (más común), heterogénea o en anillo. Las áreas quísticas pueden ser intra o peritumorales. Los quistes periféricos se producen por atrapamiento de LCR. Las hemorragias y necrosis no son comunes. En resumen: los meningiomas son masas periféricas o falcianas bien circunscriptas, que deforman el cerebro adyacente. El principal rol de la TC es la demostración de los cambios óseos y de la calcificación dentro de la lesión. Falsos negativos: meningiomas en placa, meningiomas de fosa posterior. Demostración de cambios quísticos intratumorales. Falsos positivos: grandes calcificaciones durales.
RM: una ventaja importante de la resonancia en los meningiomas es su resolución superior de los distintos tipos de tejidos, y su capacidad multiplanar que es el mejor medio de visualizar el contacto del tumor con las meninges. También puede demostrar la vascularización y la diseminación vía LCR. En T1 la mayoría de los meningiomas son isointensos respecto a la sustancia gris; en T2, son hiperintensos. Refuerzo intenso en el 85% de los tumores. La apariencia en anillo puede representar una cápsula. Las imágenes ponderadas en T2 muestran bien la extensión del edema. Los meningiomas tienen un collar de tejido que capta contaste y rodea el sitio de la inserción dural ("cola dural"). Este signo representa la duramadre engrosada, ya sea en forma reactiva o por infiltración neoplásica. La cola dural se presenta en el 65% de los meningiomas: no es un signo específico pero es muy sugestivo de este diagnóstico. Los distintos subtipos histológicos pueden tener diferentes apariencias en la RM. La señal en T2 se correlaciona mejor con la histología y la consistencia del meningioma. Generalmente, porciones del tumor de baja intensidad de señal en T2 indican componentes más fibrosos y rígidos, mientras que las áreas de alta intensidad indican tejidos más blandos o microhipervascularidad, características más frecuentes en los tumores agresivos. Falsos negativos: la RM no es confiable en la demostración de calcificación tumoral. En secuencias convencionales una hemorragia aguda intratumoral puede generar una señal mixta. Sin contraste, los meningiomas en placa pueden ser difíciles de detectar.
DD:
Lesiones intraóseas de la calota:
Lesiones intracraneales de la convexidad:
Lesiones de la cisterna pontocerebelosa:
Sólidas:
Quísticas:
Hemangioblastoma:
Neoplasia rica en capilares entremezclados con células estromales lipidizadas. Es poco común, 10-20% relacionado con la enfermedad de von Hippel-Lindau (múltiples). Edad: 30 a 65 años. Localización más común en el hemisferio cerebeloso, ocasionalmente en el bulbo o médula espinal. Los hemangioblastomas supratentoriales eran conocidos antes como "meningiomas angioblásticos".
Clínica: síntomas no específicos que dependen de la ubicación. Pueden asociarse a policitemia (secretan eritropoyetina). Otros síntomas si hay VHL: angiomatosis retiniana, quistes y carcinomas renales, feocromocitomas, quistes viscerales, adenomas hepáticos.
Imágenes:
DD:
Linfoma:
Los linfomas primarios del sistema nervioso central representaban el 1% de los tumores intracraneales, constituyendo el 1.6% de los linfomas extranodales. La prevalencia del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) modificó la incidencia de este tipo de tumores, elevándola al 6% en esta población. La localización más frecuente es la supratentorial y habitualmente son únicos en inmunocompetentes. En cuanto a la localización infratentorial, presenta una baja incidencia con peor pronóstico.
El linfoma de sistema nervioso central fue descrito inicialmente por Bailey como sarcoma perivascular, microglioma o sarcoma de células reticulares. Es un linfoma agresivo de tipo no Hodgkin, generalmente difuso a células grandes. La gran mayoría son de células B, y sólo 1 - 3.6% corresponden a células T. Los factores asociados son inmunodeficiencia congénita, adquirida o iatrogénica (síndrome de Wiskott-Aldrich o trasplante renal). Involucra cerebro, ojos (20%), leptomeninges y médula espinal. La mayor incidencia es entre la sexta y séptima décadas de la vida en inmunocompetentes. La relación hombre-mujer