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¿Qué es la psicología política?

Enviado por mporcel



  1. Resumen
  2. ¿Qué es la psicología política ?
  3. Referencias bibliográficas

RESUMEN

El siguiente artículo tiene la pretensión de discernir aquello que pueda estar envuelto en el sintagma Psicología Política. En concreto construiremos dos combinaciones, a saber, Psicología Política y Política Psicológica, que nos guiarán por este recorrido teórico hasta concluir que, precisamente aquello a lo que, en nuestra opinión, se dedica la Psicología Política es lo que en la presente comunicación hemos convenido en llamar Política Psicológica y que, efectivamente, los límites de nuestra materia a reflexión, esto es, la Psicología Política, no son otros que los contenidos que aquí hemos asignado a la Psicología Política.

¿ WHAT IS POLITICAL PSYCHOLOGY ?

ABSTRACT

The aim of this article is to make some reflections about the Political Psychology meaning. For that, we make a brief tour across two terms combination: Political Psychology and Psychological Politics. The main conclusion, we think, is that the posibilities of Political Psychology are the contents of the Psychological Politics, and the limits are the contents we give to the Political Psychology.

¿ QUÉ ES LA PSICOLOGÍA POLÍTICA ?

0. Nuestra intención en este artículo pasa por determinar cuáles puedan ser las modulaciones que el sintagma Psicología Política tomaría a medida que se van analizando tanto sus términos como sus relaciones. Como términos analizables se nos presentan dos, a saber, Psicología y Política. A primera vista se muestran como dos términos categoremáticos, por tanto, con significado propio como términos aislados tomados uno a uno. En cambio, en nuestra vida cotidiana estamos acostumbrados a ver cada uno de dichos términos unido, o bien a un nombre o bien a un apellido, con lo que aquí no se defraudará a la costumbre y acometeremos la valoración crítica del binomio Psicología-Política (o su conmutativa Política-Psicológica). En cuanto a las relaciones diremos, brevemente, que se irán desarrollando conforme vayan roturandose los campos Psicológico y Político. Solo diremos, por el momento, que las relaciones tendrán que ver con el orden del binomio que toque analizar en cada momento, con lo que remitimos hasta entonces el conocimiento de las mismas.

1. Como ya hemos apuntado arriba, las dos grandes modulaciones del sintagma que aquí se pretende criticar (cribar, discriminar) son la Psicología Política, por un lado y la Política Psicológica, por otro. Hemos de decir que estas dos modulaciones principales irán siendo analizadas a través de las submodulaciones que cada una de ellas alberga.

Antes de continuar con nuestro trabajo nos gustaría resaltar la siguiente constatación práctica, a saber, que aunque el metalenguaje o la reflexión en torno a una temática determinada haga referencia a un significante concreto, en muchas ocasiones, la ejercitación real de tal temática está muy alejada de aquel término con el que se describe. En concreto, pudiera ocurrir que aquello que se rotula como Psicología Política no fuese tal cosa sino algo muy diferente, con lo que, pensamos, se requeriría un renombramiento (o en su defecto tener conciencia de dicha situación).

Como advertencia general diremos también que, así como aquí se van a estudiar las diferentes modulaciones de manera aislada (para una mayor comprensión de las mismas), es una realidad que en la mayoría de las veces estas submodulaciones no son independientes sino todo lo contrario, encontrando caracterizaciones interrelacionadas en un ejemplar determinado de, o bien Psicología Política o bien Política Psicológica ( así como también lo más frecuente es encontrar en interrelación caracterizaciones de la Psicología Política con otras de la Política Psicológica).

2. Vayan por delante unas palabras que hagan fe de las concepciones teóricas que tanto de la Psicología como de la Política se van a presentar. En primer lugar, en lo concerniente a la Psicología, nuestro amparo teórico lo hemos de situar en los estudios críticos (discriminadores, cristalizadores) que de la disciplina ha hecho y está haciendo el profesor Fuentes Ortega (1985a,1985b, 1989,1991,1992a,1992b,1993,1994a,1994b) . Brevemente, sus aportaciones más sobresalientes son, a nuestro juicio, las siguientes:

-diferenciar el psiquismo zoológico del antropológico.

-la determinación del conductismo radical Skinneriano como la concepción psicológica más depurada (aunque ha de seguir depurándose).

-la concepción de la conducta como contingencia discriminada.

-un análisis psicohistórico.

-la caracterización de la figura del psiquismo antropológico como "conflicto de normas irresuelto personalmente".

De todo lo dicho no podemos dar cumplida cuenta, en tanto que, ni es el lugar ni el espacio lo permite, lo cual es óbice para recurrir a los originales ya mencionados de Fuentes.

Por otro lado, el marco teórico que nos guiará en nuestra determinación Política estará sustentada por el Materialismo Filosófico del profesor Bueno Martínez (1953, 1971, 1978a, 1978b, 1984a, 1984b, 1991). En cuanto al particular que aquí nos ocupará, esto es, la Política en coordinación o conjugación con la Psicología, diremos, en formato esquemático, que la concepción que el profesor Bueno tiene de la Política o dicho de otro modo lo que pudiera significar la política, sería la constatación de un hecho real, a saber, la existencia (mejor coexistencia) en el campo antropológico ( por supuesto, ya que no concebimos a los animales como animales políticos, aunque sí sociales) de una pluralidad normativa que, antes que estar coordinada de tal manera que no presente grietas o fisuras, está cuarteada en toda su realidad. Así la política dice sociedad civilizada, si con este término (civilización) queremos connotar la existencia de una pluralidad normativa soportada por una pluralidad grupal, enfrentada en ocasiones, coordinada en otros momentos. De manera que, la civilización dice sociedad política plural y la política por tanto dice "conflicto normativo irresuelto normativamente". Téngase presente, en todo momento, la similitud de esta concepción política con la concepción de la figura psicológica humana expuesta por Fuentes, esto es, "el conflicto normativo irresuelto personalmente".

3. Vamos a comenzar por la reflexión del binomio Política Psicológica para aprovechar el fenómeno memorístico de recencia con aquello que interesa primordialmente en este artículo, osea, la Psicología Política.

Una de las modulaciones que vamos a valorar en primer lugar tiene que ver con la determinación de la Política Psicológica como aquella que se encargaría de recoger los aspectos psicológicos (por tanto contingenciales, no necesarios y también subjetivos, no objetivos) de la Política mundana. A esta determinación la llamaremos Alfa. Estos aspectos psicológicos serán considerados, tanto en determinadas acciones políticas, así como en aquellos que soportan tales acciones, esto es, los sujetos políticos (y no hablamos de sujetos políticos como aquellos que se dedican profesionalmente a la política, sino a toda aquella persona que por vivir en un marco político ha de desarrollar, eventualmente, acciones o programas políticos, ya sea en su comunidad de vecinos, ya en su trabajo). En definitiva a la determinación tipo alfa le sería posible el estudio de esa figura psicológica que, con la cristalización de una norma objetiva -un pacto o acuerdo entre vecinos, pongamos por caso- pasa a ser fondo psicológico, pero que, no obstante, tuvo que participar en la conformación de dicha norma.

La segunda subdeterminación que vamos a desarrollar del binomio Política Psicológica tiene que ver con la caracterización de la Psicología como herramienta política. A esta determinación la llamaremos tipo Beta. Este tipo consta, a su vez, de dos modos, esto es, la herramienta psicológica puede accionarse por parte de los sujetos políticos de dos maneras: directa e indirecta. Aquí sí vamos a tomar la forma sujeto político como aquella que alude a los profesionales de la política, esto es, a aquellos que sobre-viven gracias a la Política, en definitiva, la Política Académica como contrapuesta a la mundana. Nuestro marco de estudio, entonces, no es otro que la Academia Política.

Cuando hablamos del modo directo de accionar la herramienta psicológica estamos haciendo referencia al político como "actor político" ( que en una determinación más general podemos decir que todo sujeto tiene un lado "actor"; véase a este respecto Quiroga, en prensa). No estamos diciendo que los políticos sean actores sino que, como todo sujeto, tiene un lado actor conjugado con su lado autor. Lo que ocurre es que, si se nos permite, el lado o modo actor del político tiene una repercusión mucho mayor si lo comparamos con un sujeto de la calle, por tanto, sin poder ejecutivo o legislativo, al menos a corto plazo. Para ejemplificar esta situación, a la que llamaremos beta 1, diremos que, en general los debates políticos están caracterizados por la acción de centrar la atención de los políticos opuestos sobre determinados estímulos y disociar su atención de otros estímulos, acaso contradictorios, pero también armonizadores, con lo que, diríamos que, justamente son los parlamentos el escenario teatral donde los actores representan los papeles que en cada momento toque. Los términos liderazgo, agresividad política, atracción, engaño, prevaricación y muchos otros, serían los términos que la Psicología habría de estudiar en el campo Político, según la determinación beta 1. En conclusión esta determinación beta 1 acometería el estudio psicológico de los fenómenos políticos que tienen que ver con la representación de papeles (psicológicos, contingentes, eventuales) por parte de los profesionales políticos.

Tal figura psicológica quedará yugulada en el momento en que surja una cristalización o determinación material objetiva, en donde los cursos operatorios psicológicos queden determinados o canalizados. Nos estamos refiriendo, evidentemente a la cultura material, ya se hable de una sede política, de una ley política o de la hormigonera que hace posible la construcción de sedes y parlamentos políticos. En efecto, por ejemplo, a la hora de construir una determinada ley (por tanto un intento, en un ámbito concreto, de resolver normativamente el conflicto normativo) son posibles varios cursos que, normalmente, vienen representados por los diferentes partidos políticos, pero a la postre será uno solo el que se eleve a la categoría de ley reguladora (se objetive). En este momento, diríamos, una serie de cursos psicológicos determinaron una norma política objetiva y canalizadora de acciones concretas.

Veamos la determinación o modo indirecto de actuar que tiene la herramienta política, en adelante llamada beta 2. Lo llamamos modo indirecto no porque no lo sustenten los políticos o sus ayudantes, sino porque, ocurre fuera del escenario o teatro político. Este modo indirecto, valiéndose de los medios de comunicación audio-visuales, tiene un largo alcance y así, se hacen partícipes a todas las personas a encarar una determinada posición política u otra, de acuerdo con los mensajes que cada uno de los frentes lance de momento en momento. Los fenómenos que serían susceptibles de estudio por la disciplina psicológica, en esta determinación beta 2, podrían ser algunos de los siguientes: conformismo, autojustificación, prejuicio, comunicación de masas, propaganda, persuasión, la comunicación en grupos y algunos más. Podría, así mismo, ser bautizada como "marketing político sustentado psicológicamente". De manera que este formato beta 2 contendría el estudio psicológico de los fenómenos políticos institucionales o académicos (la única diferencia que mantiene con respecto al formato beta 1 es que este tiene una difusión menor, en tanto que, se desarrolla en escenarios más privados).

Por último, hemos de justificar la existencia misma del sintagma Política Psicológica, en cuanto que soporta la ulterior reflexión. En efecto, existe tal rotulo porque se pretende diferenciar de otros posibles, entre ellos, Política Económica, Política de Mercado, etc. Evidentemente aquí se está considerando a la Política como un término sincategoremático, con lo que la adscripción de un apellido se torna imprescindible. ¿ Por qué Política Psicológica ? Porque lo queremos confrontar a nuestro objetivo último de valoración: Psicología Política .

4. Abordamos a continuación la reflexión crítica del segundo y último binomio, a saber, el de Psicología Política. La primera modulación en la que centraremos nuestra atención será aquella que quiere denotar la Psicología Política como una Psicología aplicada a materiales ya, de suyo, políticos, civilizados, específicamente humanos. Esta submodulación (que en adelante llamaremos Gamma) vendría a subrayar el campo temático de la Psicología, esto es, vendría a determinar a la Psicología Política como aquella parte de la Psicología que se ocupa de la polis, de la ciudad, por tanto, de aquellos que viven en la ciudad, que no son otros que los seres humanos civilizados (de civitas o ciudadano). Luego, a nuestro juicio, esta determinación gamma sería tan genérica que no sería siquiera una determinación, en tanto que, solo se está recogiendo a aquella Psicología que no tiene que ver con la Psicología Animal. Pero es que esta Psicología pudiera ser Clínica, Educativa, del Trabajo, con lo que el apellido Política no añadiría nada específico al nombre Psicología. No recoge nada específico en tanto que ya existen modos efectivos de diferenciar lo que pretendiera diferenciar el adjetivo Política, esto es, la clasificación en Psicología Animal y Psicología Humana (porque a nadie se le ocurre hacer estudios psicológicos de grupos humanos anteriores a la civilización. En todo caso, esto queda para estudio antropológico). En definitiva esta determinación Gamma hace referencia a los aspectos psicológicos de la humanidad civilizada.

La siguiente modulación que queremos presentarles está muy relacionada con la tipo beta, ya en su determinación 1 ya en la 2. Hay, sin embargo una diferencia que las contrapone, a saber, la determinación beta hacía referencia a los políticos (profesionales) como los sustentadores de tal modulación, en cambio, en esta modulación, que llamaremos Delta, son los psicólogos los que estarían comprometidos con tareas políticas. Nuestro ámbito de estudio será, por tanto, la Academia Psicológica. Análogamente a como hicimos en la determinación beta, subdividiremos la delta en dos: delta 1 y delta 2. Con delta 1 queremos recoger la acción política que todo psicólogo pudiera desarrollar directamente. Su misión pasaría por el intento de resolución normativa de los conflictos normativos que, efectivamente, se están produciendo en el escenario social. En breve determinaremos si esto es o no posible o solo futurible (y en este último caso, si ello sería deseable). Delta 2 recoge la función de la Psicología como herramienta política indirecta, algo similar (pero no identificable) a aquella propuesta que hiciese Ribes Iñesta en su día acerca de la "desprofesionalización de la psicología" (Ribes,1982).

Por último, hemos de señalar, aquí también, como ya lo hiciéramos en el cierre de nuestro primer binomio Política Psicológica, que el sintagma Psicología Política quiere diferenciarse de otros, tales como Psicología Educativa, Psicología Clínica, Psicología de las Organizaciones, etc...(pero que a la postre, tal diferencia solo será temática, no estructural).

5. Vistas ya las diferentes modulaciones que hemos expuesto brevemente ante ustedes, resta, a partir de aquí, un recorrido, igualmente escueto, sobre el sentido y la posibilidad de cada uno de ellas.

En cuanto a la determinación alfa, decir que es tan sumamente genérica que no añade nada nuevo al escenario teórico. Queremos decir, simplemente, que el estudio de los aspectos o fondo-figura psicológicos de todo acto y actor político (entendido político como ser humano que vive en un marco político, luego un político mundano) no tiene nada de diferencial con respecto a otros ámbitos de estudio psicológico, pongamos por caso el estudio psicológico de la población de albañiles españoles. Lo que queremos decir es que la determinación Alfa no es más que el estudio psicológico de cualquier ser humano civilizado que haga política mundana. Luego parecería correcto adscribir esta opción a la temática de la Psicología Social, pues, en efecto, ya se dedica desde tiempo atrás a su estudio.

La determinación beta, tanto en su modulación 1 como en la 2 esta recogiendo una serie de materiales y temáticas que, también, están siendo ya efectivamente ejercitadas por la Psicología Social desde hace décadas. En efecto temas tales como el liderazgo, la propaganda, etc... ya son estudiados y analizados tanto por la Sociología como por la Psicología Social (por ejemplo Aronson,1984).

Como dijimos arriba, la determinación gamma es tan genérica que no aporta novedad a la temática psicológica. Si bien podemos diferenciar una Psicología Animal de una Psicología Humana, el término Psicología Política no hace sino redundar en dicha constatación.

Llegamos, por último al espacio más delicado de toda nuestra argumentación, que no es otro que dirimir la significación y el alcance de la determinación que hemos resuelto en llamar Delta, en sus versiones 1 y 2. En efecto, la Psicología Política puede aludir a una actividad política llevada a cabo por psicólogos. Pero, ¿ es esto posible ? Parece que no solo es posible, sino que existe experimentalmente. Nos estamos refiriendo a la organización psicológica de una comunidad política, esto es, una polis, un lugar donde vive un grupo de personas bajo un determinado paraguas normativo. Tenemos ejemplos literarios como Walden Dos de Skinner (1976) o Walden Tres de Ardila (1979). Pero también tenemos ejemplos reales como algunas Comunidades Experimentales de Estados Unidos o México (póngase por caso la Comunidad de Los Horcones de México, que tiene un formato claramente Skinneriano). Como ya fue expuesto en otro lugar (Porcel, 1998), llegamos a la conclusión de que, antes que ser una solución de tipo político, aún hecha por psicólogos, esto es, antes que intentar resolver el conflicto normativo por medios normativos, lo que realmente se hace es extirpar un trozo de sociedad de la Sociedad General y aplicar una serie de principios conductuales o psicológicos que coordinen o cimienten dicha comunidad, por tanto se trata de una solución de tipo psicológico, subjetivo, y así parcial y eventual, que no hace sino un intento resolutivo del conflicto normativo por medios comunales (solo cuantitativamente superior a medios personales) pero no normativos (generación de normas objetivas que canalicen acciones en la población global). Y hemos presentado esta opción porque creemos que es la única que cabe en la determinación Delta 1, ya que una acción política llevada a cabo por psicólogos no es posible hoy, ni probable en un futuro. La determinación Delta 2 no resuelve esta aporía, en tanto que, como diría Ribes, una desprofesionalización de la psicología, ("el hombre psicólogo para el hombre") o una intervención indirecta de los psicólogos, como diríamos nosotros, por tanto una intervención a través de las diferentes instituciones político-económicas, antes que deseable, sería pernicioso, ya que, hoy día no se practica una sola Psicología sino varias: Humanista, Conductista, Cognitiva, Existencialista y algunas más, con lo que, creemos, el asesoramiento psicológico a las diferentes instituciones que así lo demandasen no sería ni sistemático ni lineal.

6. Como conclusión general a nuestro recorrido por los terrenos de la Psicología Política manifestaremos una serie de consecuencias apresuradas.

Si con el sintagma Psicología Política se quiere aludir al estudio psicológico de los seres humanos civilizados, diremos que dicha distinción ya existe.

Si con el mencionado sintagma queremos recoger la posibilidad de un trabajo político hecho por psicólogos, hemos de señalar que es solo eso, una posibilidad pero no una realidad. Si a la creación y gestión de una comunidad apartada de la Sociedad Global lo rotulamos como producto de una Psicología Política, también podría serlo un club de tenis (a tiempo parcial, claro esta) o una ONG (Porcel, 1998). Así, la Psicología Política debe seguir participando en la resolución psicológica de conflictos normativos, como lo hace por ejemplo la Psicología Clínica y dejar en manos de políticos las resoluciones normativas que, en cada momento, haya que ir adoptando.

Pero, ¿cuál es entonces el sentido y la posibilidad de la Psicología Política?

Creemos que su sentido no es otro que el estudio de aquellos fenómenos que señalamos como aspectos psicológicos (contingentes) de la política, fenómenos que apuntamos, se escondían bajo el binomio Política Psicológica. ¿Se haría necesaria, por tanto, una modificación del sintagma Psicología Política por el de Política Psicológica? No, si somos conscientes que las posibilidades de la Psicología Política son las descritas, en este artículo, respecto a la Política Psicológica y que las limitaciones de dicha temática son las descritas para la Psicología Política. Por tanto aunque sigamos llamándola Psicología Política, tengamos presente que su marco de actuación es el de la Política Psicológica. Pero, ¿no estaba esa temática ya recogida por la Psicología Social? Nuestra sugerencia sería la siguiente, a saber, compartir el campo de aquellos fenómenos que tienen que ver con los descritos arriba, esto es, liderazgo, propaganda, sumisión, etc, de tal manera que, sea la Psicología Política la encargada del estudio de dichos fenómenos cuando éstos tengan que ver con escenarios políticos (entendidos aquí de manera específica, esto es, escenarios representados por profesionales de la política en el marco de la Academia Política), y dejar en manos de la Psicología Social aquellos fenómenos que, aunque de fondo político o sociológico, no participan de textura política efectiva o lo que es lo mismo, dedicarse al estudio de aquellos fenómenos enmarcados en la Política Mundana. Se podría objetar que a la Psicología Política le ha tocado un campo de estudio poco practicable, en tanto que, soporta poca experimentación algo tan inmune como la Política y los Políticos Académicos, pero, no es menos cierto que la Psicología Social tiene un ámbito aplicativo en las mismas condiciones de practicabilidad, si, por supuesto, evitamos la artificialidad experimental. Todo esto equivaldría a decir, en cierta manera, que la Psicología Política se concibe como una rama o una especialización de la Psicología Social. Con ello no queremos restar importancia o lugar natural a la Psicología Política, antes bien, pretendemos delimitar su campo con el propósito de hacer más inteligible su labor, ya sea teórica ya sea aplicada.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

- Ardila, R. (1979). Walden tres. Barcelona: CEAC.

- Aronson, E. (1984). El animal social. Introducción a la Psicología Social. Madrid: Alianza editorial.

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- Bueno, G. (1971). Etnología y Utopia. Madrid: Júcar.

- Bueno, G. (1978a). Conceptos conjugados. El Basilisco,n1, pp.88-92.

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- Bueno, G. (1984b). Ensayo de introducción de una teoría antropológica de las ceremonias. El Basilisco, n16,pp.8-37.

- Bueno, G. (1991). Primer ensayo sobre las categorías de las "Ciencias Políticas". Logroño: Cultural Riojana.

- Fuentes, J.B. (1985a). El segundo sistema de funciones como marco definitorio de la escala psicológica. Estudios de Psicología,n22,pp.52- 91.

- Fuentes, J.B. (1985b). El aprendizaje como contexto determinante de la Psicología : algunas consideraciones histórico-epistemológicas. Ponencia de las Segundas Jornadas de Psicología: Revisión de la Psicología del Aprendizaje (Oviedo). Texto no publicado.

- Fuentes, J.B. (1989). ¿Funciona, de hecho, la psicología empírica como una fenomenología del comportamiento? En E. Brunswik, El marco conceptual de la Psicología. Madrid: Debate.

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- Fuentes, J.B. (1992b). Algunas observaciones sobre el caracter fenoménico práctico del análisis funcional de la conducta. Revista de Historia de la Psicología, vol.13, n2-3, 17-26.

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- Fuentes, J.B. (1994a). Una nota sobre la constitución histórico cultural de la figura antropológica (específica) del campo psicológico. Revista de Historia de la Psicología, vol. 15, n3-4, pp.41-48.

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-Porcel, M. (1998). Diseños Walden: génesis, tipos y funciones. Comunicación presentada en el IV Congreso Internacional sobre Conductismo y Ciencias de la Conducta celebrado en Sevilla.

- Quiroga, E. (En prensa). La personalidad como estructura dinámica conductual definida por la conjugación Autor-Actor. Apuntes de Psicología.

- Ribes, E. (1982). El conductismo: reflexiones críticas. Barcelona: Fontanella.

- Skinner, B.F. (1976). Walden dos. Barcelona: Fontanella.

 

Manuel Porcel Medina

Seminario Permanente de Análisis Experimental y Aplicado del Comportamiento. Universidad de Granada.

Coordinador del portal de Conductismo Ontológico,

Licenciado en Psicología por la Universidad de Granada en 1996. Estudios de Doctorado en el Departamento de Ciencias de la Salud y Psicología Clínica de la Universidad de Almería. Miembro durante el periodo 1996-1998 del Grupo de Investigación "Psicología y Salud" de la Universidad de Almería. Miembro desde 1997 hasta el día de hoy, del Seminario de Análisis Experimental y Aplicado del Comportamiento de la Universidad de Granada.

Publicaciones:

COMUNICACIONES:

-"Comunidades Walden: génesis, tipos y funciones"

-"¿Qué significa Refuerzo Natural en la práctica clínica? (junto al profesor Quiroga Romero, E.).

(Ambas presentadas en el IV Congreso Internacional de Conductismo y Ciencias de la Conducta, celebrado en Sevilla en el año 1998).

ARTÍCULOS EN PREPARACIÓN:

- "Necesidades y Refuerzos"

- "Disputaciones Metafísicas de Suárez: un antecedente del conflicto conducta propositiva-no propositiva de la Psicología actual. I: el psiquismo animal.

- "La Diabetes como situación psicológica".

- "Límites lógicos del quehacer psicológico".


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