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Situación del río Silala

Enviado por tornadofrio



  1. Antecedentes generales
  2. Posición de ambos países
  3. La discusión entre Chile y Bolivia por el aprovechamiento de las aguas del Siloli o Silala
  4. Solución pacífica de controversias

ANTECEDENTES GENERALES

  1. El río Silala penetra en Chile desde Bolivia a cuatro kilómetros al sur del cerro Inacaliri, ubicado a unos trescientos kilómetros de Antofagasta sobre la frontera y posteriormente corre unos cinco kilómetros hasta llegar como afluente del río Inacaliri, al cual surte con un caudal total de 250 lts/seg. Las aguas del río son recolectadas en un reservorio de decantación y pasan por tubería a otro ubicado en territorio chileno para ingresar finalmente al sistema de agua potable de Codelco- Chuquicamata y de la empresa de servicios sanitarios de Antofagasta ESSAN.
  2. El 21 de Junio de 1908, la empresa inglesa The Antofagasta- Bolivia Railway Company Limited solicita a la prefectura del departamento de Potosí, la concesión del uso de las aguas del río Silala o Siloli con el propósito de servir para el abastecimiento de las máquinas del ferrocarril en el tramo Antofagasta- Oruro. Esta concesión de aguas es adjudicada el 07 de septiembre de 1908 e inscrita en las oficinas de derechos reales con el N° 3 del libro 2° de la provincia Sud Lípes. En 1961 la compañía privada Antofagasta, cambio sus máquinas a vapor por máquinas diesel, transfiriendo el uso de esta agua al Estado chileno.
  3. En junio de 1997, el gobierno del entonces presidente Gonzalo Sánchez de Losada, revoca la concesión existente desde 1908 a la empresa inglesa The Antofagasta- Bolivia Railway Company Limited, (actual grupo Luksic) y Codelco, por considerar que el agua no era usada para los fines que fueron otorgadas. El gobierno altiplánico expresó así su malestar por el uso que la compañía había dado al agua sin pagar nada a cambio. Ante lo cual la compañía señala que la concesión había sido otorgada a título gratuito y sin limitación alguna, salvo reservar un tercio del agua para Bolivia, tercio que nunca les había interesado ocupar, por no existir asentamientos humanos importantes en un radio de 70 kilómetros.
  4. Posteriormente, se desarrollaron una serie de reuniones entre empresarios y personeros bolivianos en la zona fronteriza concluyendo que la empresa en cuestión, no capta agua en Bolivia sino en Chile lo hace en virtud de los derechos que tienen en este país desde 1906 y que el agua es recogida en territorio chilenos específicamente a 36 mts. del LPI.
  5. En 1996 el entonces Canciller boliviano ARANIBAR, reconoce que "el Silala es un río que tiene su origen en una vertiente que brota al pié del cerro del mismo nombre en Bolivia e ingresa posteriormente a Chile, y que Bolivia es dueña del curso superior de ese río y Chile del curso inferior". En esa oportunidad una Comisión Mixta levanta un Mapa oficial en que se demuestra que la canalización del Silala se encuentra en territorio chileno y en consecuencia no hay ningún desvío de aguas. Así queda confirmada además, por los trabajos de campos realizado por ambos países en los años 1992,1993 y 1994
  6. En el marco de la IX Reunión del Mecanismo de Consultas Políticas, el vicecanciller boliviano Fernando MESSNER, manifiesta al subsecretario de RR.EE de Chile Mariano FERNANDEZ, que "el Silala no es un río, sino 94 ojos de agua canalizados artificialmente hacia Chile". El subsecretario FERNANDEZ replica que había una discrepancia respecto de las opiniones manifestadas previamente por el gobierno boliviano.
  7. El pasado martes 25 de Abril 2000, la empresa boliviana DUCTEC SRL, firma un contrato a través del cual la Superintendencia de Aguas de Bolivia, la facultad para aprovechar por el período de 40 años, las vertientes del río Silala o Siloli adyacentes al cerro del mismo nombre y ubicados en el cantón Quetena de la provincias Sud Lípes, en el departamento de Potosí.
  8. El 03 de Mayo, el gobierno de Chile anuncia que convocará al Consejo de Política Exterior, para tratar el tema de las relaciones con Bolivia.

    1.- Mina de Plata "SAN CRISTOBAL, de propiedad de la compañía estadounidense Andean Silver Corporation y ubicada en distrito de San Cristóbal, provincia de Nor Lípes del departamento de Potosí a 90 km. Al sur de Uyuni. Cuenta con reservas estimadas de 14 millones onzas de plata, 132.000 toneladas de zinc y 39.500 toneladas de plomo. Esta empresa ha proyectado operaciones de producción en un lapso de entre 15 y 20 años, operaciones que requerirán de 75 Mw para su funcionamiento al año 2002.

    2.- Planta geotérmica "LAGUNA COLORADA", de propiedad de la empresa estadounidense Unocal Geothermal Ventures y ubicada en la provincia de Sud Lípez a 12 km. de la frontera con Chile y a 340 km. al sudeste de Uyuni. Cuenta con 6 pozos geotérmicos y necesita una inversión de US $ 30.000.000 millones de dólares para alcanzar una producción inicial de 50 Mw con posibilidades de ser incrementadas a 120 Mw, si se adjudican el contrato de la mina San Cristóbal. En caso contrario retendrían los yacimientos para usufructo con fines de turismo por el lapso de 10 años.

  9. A la fecha, en la zona se desarrolla dos proyectos económicos de importancia:
  10. Respecto de la presencia de fuerzas militares en la zona, Bolivia desde el año 1996 ha desarrollado un programa de reforzamiento de la vigilancia fronteriza en el sector N°3 del denominado Teatro de Operaciones frente a chile, sobre la base de pequeñas unidades de infantería en la zona comprendida entre el poblado de Chiguana y Zapaleri, al norte del límite tripartito con Argentina.

II.- POSICIÓN DE AMBOS PAISES

  1. BOLIVIA
    1. El gobierno boliviano sostiene la tesis de que el río Silala no es un río, sino afluentes que han sido canalizados para aprovechamiento de chile y que desde 1962, sus aguas han servido a un propósito distinto al original. Por esta razón y en virtud y en virtud de lo dispuesto por la Constitución de la República, que limita el plazo de las concesiones a 40 años, procedió a caducar la concesión a favor del Ferrocarril Antofagasta- Bolivia sucesor de The Antofagasta- Bolivia Railway Company Limited.
    2. El 25 de Abril de 2.000, Bolivia adjudica unilateralmente y por la suma de US $ 46 millones de dólares, la concesión para explotar por un período de cuarenta años, "todas las áreas de influencia hídrica que comprende los manantiales del Silala" a la empresa boliviana DUCTEC SRL.
    3. El 28 de Abril de 2.000, el Canciller Javier MURILLO declara que "Bolivia defenderá ante los tribunales que correspondan, los derechos que tiene sobre los afluentes de las aguas del Silala".
    4. En otro ámbito, tanto el gobierno local del Departamento de Potosí como diversos sectores políticos, han asumido la tesis de que "el uso indebido de las aguas requiere una compensación retroactiva estimada en US $ 2.000 millones de dólares". Tesis que no ha sido oficialmente avalada por el gobierno de BANZER.
    1. El gobierno chileno ha manifestado que el aprovechamiento de dichas aguas, es una situación establecida a favor de particulares, de manera que es con ellos con quienes las autoridades bolivianas deben discutir el tema y no con el gobierno de Chile. Por lo tanto cualquiera controversia jurídica debe ser resuelta por los tribunales competentes de acuerdo a la legislación de fondo aplicable de acuerdo al Derecho Internacional Privado Contenidas en Tratados o Convenciones vigentes.
    2. Ante el anuncio público del contrato de concesión, el Ministerio de RR.EE reiteró que la posición oficial del Gobierno de Chile en el sentido que el río Silala "constituye un recurso hídrico internacional compartido", de acuerdo a lo refrendado en Notas con fechas 20 de mayo de 1999, 15 de septiembre de 1999, 14 de octubre de 1999 y 03 de diciembre de 1999. En consecuencia, este contrato boliviano de concesión sobre las aguas, desconoce los derechos de la República de Chile sobre el río Silala y por ello carecen de efectos todas las acciones que en virtud de él se desprendan ejercer afectando los derechos de nuestro país.
    3. Chile reitera al gobierno de Bolivia, las invitaciones extendidas a fin de entablar un diálogo bilateral que permita un entendimiento al respecto.
  2. CHILE

LA DISCUSION ENTRE CHILE Y BOLIVIA POR EL

APROVECHAMIENTO DE LAS AGUAS DEL SILOLI O SILALA

El Siloli o Silala

Las aguas del Siloli nacen en la alta Cordillera de Bolivia a más de 4.000 metros de altura, a unos 4,5 kilómetros al este de la frontera chileno-boliviana. Las aguas provenientes de diversas quebradas se unen en Bolivia, formando una quebrada común, que da origen a un curso de agua, denominado Siloli o Silala.

Las aguas del Siloli fluyen naturalmente hacia Chile desde las alturas bolivianas, en virtud de la gradiente que existe entre territorio boliviano y territorio chileno, y atraviesan la frontera entre ambos países. Una parte de tales aguas es captada en Chile por "The Antofagasta (Chile) and Bolivia Railway Company Limited", compañía de nacionalidad inglesa, que la distribuye a diversos consumidores en el norte de Chile, y otra parte es captada por CODELCO, que utiliza el agua para las necesidades de su establecimiento minero-metalúrgico de Chuquicamata. EN la actualidad, la mencionada Compañía y CODELCO captan, en conjunto, la totalidad de las aguas de Siloli.

Bolivia no utiliza parte alguna de las aguas del Siloli para fin alguno.

El Siloli no es navegable.

Las primeras utilizaciones del Siloli

El 11 de junio de 1906 The Antofagasta (Chile) and Bolivia Railway Company Limited pasó a ser titular en Chile de una merced de aguas sobre el Siloli (º 794), otorgada por la Intendencia de Antofagasta, la que fue inscrita en el correspondiente registro.

Dos años más tarde, el 23 de septiembre de 1908 "Bolivia otorgó a " The Antofagasta (Chile) and Bolivia Railway Company Limited, concesión para el uso de las aguas del Siloli, la cual fue debidamente inscrita en Bolivia en el Registro de Derechos Reales correspondiente.

La Compañía concesionaria utilizó inicialmente el agua para el suministro de ella a las máquinas de su ferrocarril. Más tarde, la Compañía comenzó a vender esta agua a diversas empresas del norte de Chile, como sigue ocurriendo en la actualidad.

La Compañía desarrolló sus actividades de captación y abastecimiento de aguas del Siloli a poblaciones del norte chileno hasta años recientes, sin oposición ni reclamación boliviana. Sólo hace cuatro o cinco años el Gobierno de Bolivia, impulsado por sectores parlamentarios, comenzó a objetar la concesión otorgada a la Compañía, a sostener que la Compañía no se había atenido a los términos de la concesión, y a reclamar a la Compañía cuantiosas indemnizaciones por lo que estimaba el uso indebido de las aguas del Siloli durante muchos años. Las autoridades bolivianas realizaron gestiones administrativas y judiciales contra la Compañía que ésta enfrentó, sin éxito, ante instancias bolivianas. El Gobierno boliviano, procedió a revocar y anular la concesión de la Compañía por decreto supremo de junio de 1997, y luego a adjudicar en subasta las aguas del Siloli a DUCTEC S.R.L., compañía boliviana. El Director de Aguas de Bolivia, señor Luis Uzin, declaró que la mencionada empresa podría tomar varios cursos de acción, tal como el desvío de las aguas del Siloli, y un representante de DUCTEC S.R.L. expresó que la provisión de agua potable a la Segunda Región de Chile es la parte medular del proyecto que se propone realizar con las aguas del Siloli.

En el hecho, DUCTEC S.R.L. ha tratado de iniciar contactos con empresarios del norte chileno para proponerles la venta de aguas provenientes del río.

Las relaciones entre la The Antofagasta (Chile) and Bolivia Railway Company Limited y el Gobierno boliviano no son objeto del presente trabajo. Se mencionan aquí únicamente como antecedente del problema actual y porque el Gobierno y las autoridades de Bolivia han adoptado ciertas actitudes que representan una amenaza a los derechos que el Estado de Chile, como tal, tiene al aprovechamiento de las aguas del Siloli.

La posición de Chile: El Siloli es un curso de agua internacional de curso sucesivo.

El Gobierno de Chile ha sostenido consistentemente que el Siloli es un curso de agua internacional de curso sucesivo una de cuyas partes se encuentra en Bolivia (ribereño del curso superior) y otra en Chile (ribereño del inferior). Es, por lo tanto, un recurso hídrico compartido, cuyo aprovechamiento se rige por los principios y reglas del derecho internacional. Chile, por lo tanto, tiene derecho a participar en el aprovechamiento de sus aguas.

La posición boliviana.

Sin embargo, el Gobierno de Bolivia está sosteniendo que el Siloli no es un río ni un curso de agua internacional. La finalidad de esta tesis es sustraerlo del régimen jurídico contemplado por el derecho internacional respecto del aprovechamiento de los cursos de aguas internacionales y someterlo a su exclusivo dominio.

En efecto, sostiene el Gobierno de Bolivia que el Siloli nace de manantiales que tienen su origen en "ojos de agua" de los que emanan caudales a la superficie; las aguas son captadas y conducidas a Chile mediante obras artificiales que embalsan aguas que se infiltrarían en territorio boliviano de no existir tales obras de captación y transporte. Agrega Bolivia que no hay un curso natural que genere un cause ni un sistema que integre el agua, el cause y las riberas para formar un río internacional de curso sucesivo.

El concepto de río internacional.

En el lenguaje corriente se define un río como una corriente natural y continua de agua que va a desembocar en otra o en el mar, y como río internacional es que atraviesa el territorio de dos o más Estados.

El derecho internacional moderno ha preferido substituir el término de "río" por la expresión "curso de agua internacional". Así, la Convención de las Naciones Unidas sobre el derecho de los Cursos de Agua Internacionales para Fines Distintos de la navegación, de 21 de mayo de 1997, dispone que:

A los efectos de la Convención:

  1. Por "curso de agua internacional" se entenderá un sistema de aguas de superficie y subterráneas que, en virtud de la relación física, constituyen un conjunto unitario y normalmente fluyen a una desembocadura común;
  2. Por "curso de agua internacional" se entenderá un curso de agua algunas de cuyas partes se encuentran en Estados distintos;..."

El Proyecto de la Comisión de Derecho Internacional de las Naciones Unidas que sirvió de base a esta Convención contiene una disposición muy similar.

De acuerdo con este criterio el Siloli es un curso de agua internacional por constituir un sistema de aguas, de superficie y subterráneas, que, en virtud de su relación física, constituyen un conjunto unitario. Este curso de agua es internacional por atravesar dos Estados: Bolivia y Chile.

Refutación de la tesis boliviana

El Gobierno de Chile, con toda razón, ha discrepado de la tesis boliviana.

Bolivia pretende que en dueña del Siloli sometido exclusivamente al dominio y a la jurisdicción boliviana. Pero un río nacional es aquel que "desde su fuente hasta su desembocadura se encuentra dentro de las fronteras de un mismo Estado, de manera que tal Estado lo posee exclusivamente ... " (Oppenheim's Internacional Law, editado por Sir Robert Jennings y Sir Arthur Watts, vol. i, partes 2 a 4, 9ª edición, 1992, p. 574). Sin embargo, no es éste el caso del Siloli, que corre sucesivamente a través de dos Estados: Bolivia y Chile.

El Siloli escurre natural y permanentemente hacia territorio chileno desde sus nacientes bolivianas. El hecho de que las vertientes que alimentan el Siloli nazcan de manantiales o de floraciones que tienen su fuente en Bolivia no priva al Siloli de su carácter de río o de curso de agua. El factor decisivo de calificación es el hecho de que las aguas del Siloli escurren naturalmente en parte en territorio boliviano y en parte de territorio chileno, formando, en conjunto, un curso de agua internacional. Los trabajos que en su tiempo realizara la Compañía (no el Estado de Chile) en territorio boliviano no pasaron de ser una mampostería de piedra y un pequeño estanque de captación, hoy fuera de uso.

Por lo demás, el Siloli ha sido denominado "río" en la cartografía oficial boliviana, chilena y conjunta, en los informes emanados de expertos de ambos países, en comunicaciones oficiales del Gobierno boliviano y en expresiones de parlamentarios, autoridades locales y académicos bolivianos.

Al hacerse la delimitación de fronteras en 1904 y la demarcación en 1906 el Siloli escurría en su sentido natural desde Bolivia hacia Chile. EL mapa que acompañó al Tratado de Paz de 1904 denomina expresamente a este curso de agua "Río Siloli". La propia concesión otorgada por Bolivia a la Compañía en 1908 habla de "río Siloli".

Por otra parte, el 7 de mayo de 1996 la Cancillería boliviana emitió un comunicado de prensa que, entre otras cosas, expresa lo siguiente: la presidencia de la Comisión Nacional de Soberanía y Límites (de Bolivia) presentó un informe técnico sobre "la índole internacional del mencionado río (el Siloli)"; "El Silala es un río que tiene su origen en una vertiente que brota al pie del cerro del mismo nombre, en territorio de Bolivia e ingresa posteriormente a territorio de Chile. Dicho de otro modo, Bolivia es dueña del curso superior de este río y Chile del inferior"; "la existencia de canales de captación de aguas en esta zona se remonta a finales del siglo pasado; " la llamada 'represa' o 'canalización' Silala se encuentra en territorio chileno. No existe, por tanto, ningún desvío de aguas"; El informe de la Comisión Nacional de Soberanía y Límites deja constancia de que no hay ninguna obra o modificación, desvío de aguas ni alteración de hitos en la época actual".

En un seminario organizado por el Ilustre Colegio de Abogados de la Paz el Ingeniero Dr. Teodosio Imaña-Castro, Presidente de la Comisión Nacional de Soberanía y Límites de la Cancillería boliviana, expresó:

"El curso del río Silala, que acá estoy señalando, corre de Este a sudoeste, hacia territorio chileno. Tiene sus nacientes detrás del cerro Silala, en una planicie del oriente del cerro, en vertientes, "ojos" o surgentes de agua...Las normas del derecho Internacional regulan con toda claridad respecto a ríos de soberanía sucesiva, o curso sucesivo internacional... Instrumentos multilaterales como la Convención de Ginebra, y lo más próximo nosotros, la Declaración de Montevideo de 1933, regulan sin claridad (sic) sobre aquellos derechos y obligaciones que corresponden a los dueños de los cursos superior o inferior." (Problemas de Aguas del Silala, en Boletín Extraordinario de 1997)

En dicho seminario el Dr. Imaña-Castro denominó al Siloli "río" y disintió de la opinión de otros participantes según el cual el Siloli no es un río internacional de curso sucesivo.

Estos antecedentes sumarios bastan para concluir que ningún tribunal o instancia internacional aceptaría concluir que el Siloli no es un río y que sus aguas son de dominio exclusivo boliviano.

En su correspondencia diplomática con Bolivia el Gobierno de Chile ha rechazado los planteamientos bolivianos e insistido en sus puntos de vista; ha hecho reserva formal de todos sus derechos; y ha invitado al Gobierno de Bolivia a continuar el tratamiento del tema a través de un diálogo constructivo bilateral sobre la base de que el Siloli es un curso de agua internacional de curso sucesivo y que sus aguas forman un recurso hídrico compartido.

El aprovechamiento de los recursos hídricos compartidos.

Bolivia y Chile no son partes en un tratado internacional que verse sobre esta materia, particularmente en la Convención sobre el Derecho de los Usos de los Cursos de Agua Internacionales para Fines Distintos de la Navegación, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 21 de mayo de 1997, que aún no ha entrado en vigor. Sin Embargo, esa Convención expresa o codifica, en importantes aspectos, principios y reglas del derecho internacional común que son plenamente aplicables a la utilización del Siloli.

Las reglas consuetudinarias al respecto derivan de la práctica de los Estados y han sido enunciadas por varios instrumentos internacionales. Tales como la Resolución de Montevideo de 1933, aprobada en la Séptima Conferencia internacional Americana; las Resoluciones adoptadas por la International Law Association en su reunión de Helsinki (1966) y por el Institut de Droit Internacional en su sesión de Salzburgo (1961); y diversas reglas codificadas en la mencionada Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho de los Cursos de Agua Internacionales para Fines Distintos de la Navegación, adoptada el 21 de mayo de 1997, la cual se basó en los trabajos de la Comisión de Derecho Internacional de las Naciones Unidas.

A continuación se mencionarán los principios y reglas que tienen relevancia directa en el presente caso.

El uso equitativo y razonable

El principio de carácter general sobre utilización de un curso de agua internacional está enunciado en la Convención de las Naciones Unidas de 1997 en los siguientes términos:

"Los Estados del curso de agua utilizarán en sus territorios respectivos un curso de agua internacional de manera equitativa y razonable. En particular, los Estados de curso de agua internacional con el propósito de lograr la utilización óptima y sostenible y el disfrute máximo compatibles con la protección adecuada del curso de agua de que se trate." (Artículo 5, párrafo 1) [cursivas nuestras]

Las "reglas de Helsinki" establecen que:

"Cada Estado de una hoya hidrográfica tiene derecho, dentro de su territorio, a una parte equitativa y razonable de los usos de una hoya de agua internacional." (Artículo 4) [cursivas nuestras]

 El mismo principio ha sido recogido por la doctrina moderna con una unanimidad impresionante. Así, por ejemplo, Sir Humphrey Waldock, Profesor de la Universidad de Oxford, escribe:

  1. Cuando un sistema fluvial riega los territorios de dos o más Estados, cada Estado tiene derecho a que tal sistema fluvial sea considerado como un todo y a que sus interese se tomen en cuenta junto con los de los demás Estados;
  2. Cada Estado tiene en principio igual derecho para hacer el aprovechamiento máximo del agua dentro de su territorio, pero al ejercer este derecho debe respetar los correspondientes derechos de otros Estados;
  3. Cuando el ejercicio por un Estado de sus derechos entre conflicto de los intereses en el agua de otros, el principio que debe aplicarse es que cada uno tiene derecho a una proporción equitativa (equitable apportionment) de los beneficios del sistema fluvial en proporción a sus necesidades y a la luz de todas las circunstancias del sistema fluvial. ((J.L. The Law of Nations, 6ª edición por Sir Humphrey Waldock (Oxford, 1963), p.233)

El Profesor Argentino Julio Barberis, especialista en esta materia, señala que si analizamos los tratados celebrados en el presente siglo, podemos deducir de ellos que la participación de los Estados será regido por la regla general de la utilización equitativa y razonable de las aguas. En este sentido -agrega- los autores "llegan, en general, a la conclusión de que la regla de la utilización equitativa es actualmente una norma de derecho consuetudinaria." (Droits et obligations des pays riverains des fleuves internationaux. Centre d'étude et de recherche de droit international et des relations internationales. La Haya, 1990, p.38

Criterios para determinar, en un caso determinado, el uso equitativo y razonable de un curso de agua internacional.

Dispone el artículo 6 de la Convención de 1997 que la utilización de manera equitativa y razonable de un curso de agua debe tomar en cuenta, entre otros, los factores geográficos, hidrográficos, y otros factores naturales; las necesidades económicas y sociales de los Estados del curso de agua de que se trate; la población que depende del curso de agua en cada Estado del curso; los efectos que los usos del curso de agua en uno de los Estados produzcan en otros; los usos actuales y potenciales del curso de agua; la conservación y la economía en la protección de los recursos hídricos del curso de agua y el costo de las medidas adoptadas al efecto; la existencia de alternativas, de valor comparable, respecto del uso particular actual o previsto. El peso que se asigne a cada factor dependerá de su importancia en comparación con la de otros factores pertinentes. Para determinar qué constituye una utilización equitativa y razonable, se examinarán conjuntamente todos los factores pertinentes y se llegará a una conclusión sobre la base del conjunto de estos factores.

En todo caso, agrega el artículo 10, párrafo 2, se tomará especialmente en cuenta" la satisfacción de las necesidades humanas vitales". Estas necesidades son las domésticas y sanitarias.

(Véase a este respecto el artículo 5 de las "Reglas de Helsinki" y el memorándum del Departamento de Estado, redactado después de un examen cuidadoso de la evidencia disponible, sobre "Legal Aspectos of the Use of Systems of International Waters, citado en William W. Bishop, International Law. Cases And Materials. 3ª ed. 1971, p.455.

Al aplicar estos criterios para la determinación del uso equitativo y razonables de las aguas de Siloli, Chile Podría hacer valer, entre otros, tres importantes factores:

Primero. Chile utiliza las aguas de este río desde casi cien años para el consumo indispensable de sus poblaciones industrias del norte, con la aquiescencia y sin reclamación del Estado boliviano. La Compañía inscribió en Chile derechos sobre las aguas del Siloli en 1906.

Segundo. Bolivia no ha utilizado hasta ahora aguas del Silala para fin alguno, sea regadío, energía hidroeléctrica u otro fin útil. Tampoco ha comunicado oficialmente que intente hacerlo próximamente para un fin propio.

Tercero: Las actuales reclamaciones bolivianas de esta agua, así como la revocación de la concesión a la compañía inglesa, han tenido como finalidad inmediata comercializar aguas en Chile y no destinarlas a un aprovechamiento propio.

Por su parte, Bolivia tiene derecho a utilizar dentro de su territorio una parte razonable y equitativa de las aguas del Siloli, no a una utilización exclusiva, pero mientras no utilice tales aguas no debería menoscabar la utilización razonable que actualmente hace Chile de ellas. Un Estado no puede reservar utilizaciones que están lejos de su realización. Como expresa el Artículo VII de las Reglas de Helsinki:

"No se puede negar a un Estado el actual uso razonable de las aguas de una cuenca internacional con el fin de reservar para un Estado co-ribereño un uso futuro de tales aguas."

Esta disposición privilegia las actividades "razonables" existentes y no las actividades futuras y, por lo tanto, hipotéticas. A ello hay que agregar que las simples actividades proyectadas no son "usos beneficiosos" (benefical uses) en el sentido de las reglas de Helsinki. (Lucius Caflisch "Règles générales du droit des cours d'eaux internationaux", en Recueil des Cours, t. 219 (1989-VII).

Menos aceptable aún sería que Bolivia intentara comercializar en Chile parte de las aguas del Siloli que no utiliza para sus propias necesidades y que sólo puede utilizar, en proporción equitativa y razonable, dentro de su territorio.

La prevención de daños sensibles.

Diversas declaraciones de fuente boliviana sugieren la posibilidad de que la nueva empresa concesionaria DUCTEC S.R.L. pueda tratar de desviar aguas del Siloli o que en Bolivia se autoricen otros trabajos que perjudiquen el uso que Chile hace de las aguas del río. A este respecto conviene citar un principio muy importante de derecho internacional, consagrado en la Convención de 1997:

"Los Estados del curso de agua", al utilizar un curso de agua internacional en sus territorios, adoptarán todas las medidas apropiadas para impedir que se causen daños sensibles a otros Estados del curso de agua" (Artículo 7, párrafo 1).

La Declaración de Montevideo de 1933, junto con reconocer el derecho exclusivo de los Estados de aprovechar la parte de las aguas de los ríos internacionales que se encuentran en sus respectivos territorios, condiciona el ejercicio de tal derecho a "la necesidad de no perjudicar el igual derecho que corresponde al Estado vecino." En consecuencia, agrega la Declaración, ningún Estado puede, sin el consentimiento del otro ribereño, introducir en los cursos de aguas de carácter internacional ninguna alteración que resulte perjudicial al otro Estado interesado. (Punto 2 de la Declaración)

La doctrina universal reitera también el mismo principio general. (Véase, por ejemplo, Brierly-Waldock, op. cit., p. 233).

En aplicación de este principio, Bolivia debería abstenerse de interferir, de manera directa o indirecta, en el aprovechamiento que se hace en Chile de aguas del Siloli, de autorizar o efectuar un desvío de las aguas, o de obstruir el curso natural de ellas. La contravención a esta norma constituiría un acto internacionalmente ilícito que haría incurrir a Bolivia en responsabilidad hacia Chile.

Eventual uso futuro por Bolivia de las aguas del Siloli

Si Bolivia deseara aprovechar parte de estas aguas para usos legítimos propios, debería seguir el procedimiento establecido por el derecho internacional. Los pasos básicos de este procedimiento serían los siguientes:

  1. Bolivia, antes de ejecutar o permitir la ejecución de medidas proyectadas que puedan causar un efecto perjudicial sensible en Chile debe comunicarlo previamente a este país, acompañando toda la documentación técnica necesaria para que Chile pueda juzgar el alcance de las obras proyectadas, absteniéndose mientras tanto de comenzar tales obras.
  2. Chile debería tener un plazo razonable para hacer valer sus puntos de vista sobre las obras proyectadas.
  3. En caso de divergencia Bolivia y Chile deberían entablar consultas y negociaciones tendientes a solucionar su desacuerdo de manera directa, o someter la controversia que surgiera a un medio de solución pacífica convenido entre ambos países.
  4. Ambas partes deben hacer todo lo posible, dentro de sus respectivos territorios, por mantener y proteger las instalaciones, construcciones y obras relacionadas con el curso de agua (articulo 26, párrafo 1, de la convención de las Naciones Unidas de 1987).

Solución pacífica de controversias

En caso de que Chile y Bolivia no se pusieren de acuerdo sobre el uso razonable y equitativo de las aguas del Siloli, o si Bolivia desea iniciar obras para un aprovechamiento propio de las aguas del Siloli que Chile Considere perjudicial para sus propios derechos e intereses, ambos Estados deberían iniciar consultas y negociaciones diplomáticas, de buena fe y de espíritu de cooperación, a fin de llegar a un acuerdo mutuamente satisfactorio. Como lo afirma la Declaración de Manila sobre la Solución Pacífica de Controversias Internacionales, aprobada por consenso por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 15 de Noviembre de 1982, "Los Estados no deben perder de vista que las negociaciones directas son un medio flexible y eficaz para solucionar pacíficamente sus diferendos".

Si las negociaciones directas no permitieren llegar a un acuerdo, las Partes deberían tratar de someter conjuntamente el desacuerdo o controversia a otro medio de solución pacífica, como el arbitraje, la conciliación o el recurso judicial. Este medio de solución debe ser elegido de común acuerdo porque no hay entre Chile y Bolivia algún tratado que los obligue a someter un diferido de esta naturaleza a determinado medio de solución.

Puede ser útil para las Partes instituir, como parte del procedimiento de arreglo, una comisión se integra por un miembro designado por cada Parte y por un miembro (Presidente) que no tenga la nacionalidad de ninguna de ellas, el que será elegido por los miembros designados o, a falta de acuerdo, por el Secretario General de las Naciones Unidas. La comisión aprobará su informe por mayoría y lo presentará a las partes en controversia, exponiendo sus conclusiones con sus fundamentos, así como las recomendaciones que crea apropiadas para una solución equitativa de la controversia. Las partes considerarán estas conclusiones de buena fe.

Es pertinente en este contexto citar algunos párrafos de la sentencia arbitral pronunciada en el caso del Lago Lanoux o Lános:

"El Tribunal opina que el Estado de aguas arriba tiene, según las reglas de la buena fe, la obligación de tomar en consideración los diferentes intereses en presencia, de buscar la forma de dar todas las satisfacciones compatibles con la consecución de sus propios intereses y de demostrar que tiene a este respecto un deseo real de conciliar los intereses del otro ribereño con los suyos propios".

"En realidad los Estados se dan hoy perfecta cuenta de la importancia de los interese opuestos que surgen de la utilización industrial de los ríos internacionales, y de la necesidad de conciliar los unos con los otro mediante concesiones mutuas. El único camino para lograr la conciliación de intereses es la conclusión de acuerdos, sobre una base cada vez más comprensiva.

La práctica internacional refleja la convicción de que los Estados deben tender a concluir tales acuerdos; de este modo habría obligación de aceptar de buena fe todas aquellas conversaciones y contactos de susceptibles. Mediante una amplia confrontación de intereses y una recíproca buena voluntad, de colocarlos en las mejores condiciones para hacer posible la estipulación de tales acuerdos".

El profesor suizo Sauser-Hall, en su curso de La Hay sobre "La Utilización Industrial de los Ríos Internacionales", Expresa esta obligación de negociar de buena fe en una fórmula feliz:

"Esta obligación de negociar un acuerdo no lleva consigo naturalmente la de concluir, pero ella debe ser ejecutada de buena fe, es decir con la voluntad de prestarse a las acomodaciones que puedan facilitar, en la medida de lo posible y tomando en cuenta la oposición de intereses entre los dos Estados, la conclusión de acuerdos leales, equilibrados y provechosos para las dos Partes, y que aseguren a aquella que está expuesta a un perjuicio grave las garantías necesarias y eventualmente las reparaciones que le serían debidas en virtud del derecho internacional general..." (Recueil des Cours, t.83, p.535).

Conclusiones

  1. El Siloli o Silala es, según las definiciones comúnmente aceptadas, un curso de agua internacional de curso sucesivo. Es, por lo tanto, un recurso hídrico compartido entre Chile y Bolivia.
  2. No es aceptable la tesis boliviana de que el Silala no es un río y, menos aún un río internacional. Por lo demás documentos oficiales bolivianos y chileno-bolivianos, declaraciones oficiales de entidades y personeros de Bolivia, que han reconocido que el Siloli es un río, avalan a posición chilena.
  3. Siendo el Siloli un curso de agua internacional, Bolivia y Chile tienen derecho a una proporción equitativa y razonable de sus aguas.
  4. Para determinar cuál debe ser, en el presente caso, el uso razonable y equitativo de las aguas del Siloli, los dos Estados deben tomar en cuenta diversos factores establecidos por el derecho internacional, entre ellos la satisfacción de las necesidades humanas de los países ribereños. Sin embargo, mientras Bolivia no utilice efectivamente las aguas, no puede oponerse a que las utilice Chile.
  5. Cada uno de los Estados atravesados por el Siloli no puede realizar en su territorio, obras o trabajos que puedan causar daños sensibles al país vecino.
  6. Si Bolivia deseara utilizar las aguas del Siloli dentro de su territorio para algún fin propio útil debería notificarlo previamente a Chile, acompañando los antecedentes técnicos del proyecto, y dando la oportunidad a este país para que formule las observaciones que crea conveniente. Mientras tanto, debería abstenerse de ejecutar los trabajos proyectados.
  7. (7)En caso de desacuerdo entre ambos países sobre distribución equitativa y razonable de las aguas del Siloli, o sobre las obras que uno de ellos intente realizar, deberían tratar de entenderse mediante negociaciones realizadas con buena fe y espíritu de cooperación. A falta de acuerdo directo, deberían negociar para someter la controversia a un método de solución pacífica elegido de común acuerdo.

 

Alejandro Toromoreno Riofrio


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