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"El viaje del héroe"

Enviado por gerpas



  1. Mito y tradición sagrada en el mundo actual
  2. Místicos vs. Psicóticos
  3. Mito, sueño y trascendencia

"MITO Y TRADICIÓN SAGRADA EN EL MUNDO ACTUAL"

Vivimos actualmente la era "tecno"; un mundo regido por la tecnología y el cientificismo que no la ciencia. Ello ha implicado una des-mitologización de y en nuestras vidas.

En otro trabajo ya apuntábamos a una aproximación hacia una posible definición del concepto de mito, refiriendo a que el mismo da cuenta de una historia verdadera, sucedida en un tiempo primordial (in illo tempore) y que hace referencia a una creación, en el sentido de la primera vez en que algo sucede o acontece (ya sea en el universo, el ser humano, un animal, una planta, un comportamiento, etc.).

Pero en estos momentos, ya hace tiempo que los mitos han dejado de ser considerados con seriedad y han sido asumidos como meras fábulas o leyendas.

El problema radica, creo a mi personal entender, que se ha procedido a realizar una lectura literal de los mismos sin prestar atención a la infinita profundidad y riqueza de un símbolo.

Desgraciadamente, muchos pueblos, a lo largo del tiempo y a lo ancho del mundo, al literalizar y por ende, congelar la posible interpretación de un mito, han procedido a la concepción e instauración de creencias dogmáticas de carácter inamovible e indiscutible.

Por ejemplo, si Dios creó el mundo en siete días, ello ha de significar que realmente fue creado en una semana y que si la Tierra es el centro del universo, tiene dos posibilidades, creer que ello es cierto o la hoguera. Además, fue Cristo quien murió asesinado y posteriormente resucito de entre los muertos, pero olvidamos que antes que él ya hubieron otros que lo precedieron en tamaña hazaña: Osiris en Egipto; Tammuz en Mesopotamia; Adonis en Siria; y Dionisos en Grecia entre otros.

Y es cierto que hoy día nadie puede tomar nada de ello como cierto. Pero el simbolismo en dichos mitos implicado es vasto, lo que denota la presencia de muchos niveles de posibles "lecturas".

Los viejos tabúes de nuestros ancestros han caído desestabilizados por el discernimiento sabiamente aportado por la ciencia. A lo que debemos abocarnos entonces es a la génesis de una nueva mitología. Los temas aportados por esta disciplina han sido constantes y universales, pero deben ser re-adecuados a los tiempos que estamos viviendo.

Un punto de partida podría ser el considerarlos como verdaderas imágenes o mensajes existenciales provenientes de las profundidades ignotas de nuestro ser. El mito sería así entendido, una particular manera de dar expresión a nuestro in-consciente, con sus aspectos oscuros y luminosos; sus limitaciones y sus potencialidades.

Lo que necesitamos hoy día son no solamente mitos nuevos sino una re-lectura de carácter "crítico" de los viejos mitos.

Una lectura a-crítica es la que da y ha dado lugar a los dogmatismos, a los imperialismos religiosos, a la quema de brujas y a las limpiezas étnicas de los "elegidos" exterminando a los "herejes" y también es la que ha creado en la civilización occidental la idea de "pecado".

Pero este tipo acrítico de interpretar los mitos es propia de un estadio evolutivo de la humanidad, correspondiente a una visión del mundo mítica y etnocéntrica. En ese nivel el mito no es interpretado "como si", sino que "es". Nosotros lo que ahora proponemos es la utilización de ellos como un modelo o herramienta de auto-descubrimiento.

A título de ejemplo, consideremos el mito bíblico de la expulsión del Jardín del Edén. Ya es por todos conocida la historia de cómo fueron expulsados nuestros "padres originales" por haber comido del fruto de uno de los dos árboles allí existentes, la manzana del árbol del bien y del mal (el otro árbol confería la vida eterna).

Procedamos a realizar una lectura crítica de este mito –considerando que es tan solo una de las posibles lecturas- y pensemos no en un escenario geográfico sino en un paisaje psíquico (en el sentido etimológico del término). De acuerdo a ello el Jardín del Edén se encontraría en nuestro interior y el motivo de la expulsión se debería a la instalación en nuestra conciencia de fronteras dualistas: bien y mal; blanco y negro; macho y hembra; etc., siendo la demarcación primaria aquella que establecemos mediante la distinción entre yo y no-yo.

A partir de ahí creamos el Paraíso y el Infierno como polos opuestos e irreconciliables y sólo podemos acceder al primero si logramos expulsar todo "mal".

Pero que si decimos que lo que en realidad nos mantiene alejados de tan magno jardín somos nosotros mismos, al considerar que los opuestos dan cuenta de fronteras limitantes y limitadoras. Qué si empezamos a comprender que las fronteras son ilusorias, no reales. Como sabiamente dijera Fénelon: "No hay ilusión más peligrosa que las fantasías mediante las cuales la gente procura evitar la ilusión".

De ser así, al ir en busca de esa demarcación primaria jamás la encontraríamos, pues es ilusoria, no existente.

Como han señalado ya Korzybski y el resto de los semánticos, las palabras, símbolos, pensamientos, ideas, etc. simplemente son mapas que reflejan la realidad, pero no son la realidad misma, pues el mapa no es el territorio.

De esta manera arribamos a lo que Nicolás de Cusa llamaba "coincidentia oppositorum" y así lo que considerábamos opuestos separados e irreconciliables, resultan ser en verdad, aspectos complementarios de una y la misma realidad. Como dijera el gran poeta alemán Rainer María Rilke: "Tengo miedo de que si mis demonios me abandonan, mis ángeles lo hagan también".

Así entendido el mito, nadie nos expulsó del Jardín del Edén, sino que en cierta manera nos auto-expulsamos al confundir el mapa con el territorio, al convertir a una simple línea demarcatoria en una frontera.

Aunque también podríamos entender, amen de otras posibles "lecturas" la crucifixión de Cristo y su posterior resurrección como el abandono del mundo de los apegos y el posterior re-conocimiento de nuestra conciencia inmortal.

Si logramos, como hemos intentado de-mostrar, que los mitos son pasibles de diferentes modalidades de interpretación, a ello debemos añadir en forma concomitante el considerar y comprender la necesidad de generar nuevos mitos que se adecuen a las épocas en curso.

Vivimos en un mundo de horizontes cada vez más amplios y nuevos, donde con vertiginoso frenesí lo des-conocido se convierte en conocimiento antiguo.

Dios, como lo entendían nuestros ancestros, se ha convertido en un "deus otiosus". En su lugar ha quedado un vacío nihilista, donde cada cual hace lo suyo según lo que mejor pueda. Hoy día asistimos a una crisis de significado resuelto en el mejor de los casos con Prozac, con vandalismo, o con evangelismos.

Por ello, además de nuevas-viejas mitologías, debemos generar nuevos ritos de iniciación que tengan en cuenta y sean acordes a la era tecno-científica e informatizada que nos encontramos viviendo. Como hemos afirmado en otra monografía, al referirnos a la "Philosophia Perennis", la Verdad es una, pero sus manifestaciones son muchas y variadas, siendo necesaria una re-actualización teniendo en cuenta el modelo sociocultural y tecnoeconómico en el cual nos encontremos insertos como partes co-constitutivas y co-creadoras.

Creemos sumamente oportuno dar cuenta de qué entendemos por ritos de iniciación. Como dice Mircea Eliade: "En su sentido más general, la palabra "iniciación" significa una serie de ritos y de enseñanzas orales, cuyo propósito es provocar una modificación radical del estatus religioso y social de la persona que la recibe. En términos filosóficos, iniciación equivale a una mutación ontológica de la condición existencial. El novicio emerge de sus duras pruebas como un ser totalmente diferente: se ha convertido en otro" (1)(la cursiva es del autor)

Así entendidos, estos ritos iniciáticos permiten el pasaje y la transformación del niño en adolescente y de adolescente en hombre o mujer. Pero esto en cuanto hace a su marco estructural o paradigmático; el contenido en sí debe ser re-adecuado atendiendo a –como ya lo manifestamos- la realidad en que nos toque vivir.

Además, en nuestros días, existe otro tipo de iniciación, de carácter dinámica, permanente y trans-mutadora que es la proveniente de nuestra exploración interior; de la posibilidad de emprender un camino de introspección psicológica al tiempo que de desarrollo y evolución espiritual.

Para concluir, reafirmamos nuestra comprensión de que los mitos no son el territorio, sino tan sólo mapas de la realidad y que los ritos de iniciación o de pasaje son puertas y oportunidades, no la seguridad de una transformación.

Dado que lo anteriormente expuesto es un leve acercamiento a uno de los múltiples implicaciones de la Philosophia Perennis, consideramos oportuno recomendar un sitio para el intercambio de ideas y la reflexión conjunta en:

Ello pretende profundizar en cuanto a la consideración de modelos emergentes con el nacer de este nuevo milenio y tendientes a generar una verdadera revolución transformativa a nivel personal, social y universal.

BIBLIOGRAFIA CITADA

  1. ELIADE, M.: "La búsqueda" – Ed. Kairós – 1999, pág. 152

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

  • PANIKER, S.: "Aproximación al origen" – Ed. Kairós – 1989
  • WILBER, K.: "Un Dios sociable" – Ed. Kairós – 1988
  • WILBER, K.: "La conciencia sin fronteras" – Ed. Kairós – 1989
  • WILBER, K.: "Después del Edén" – Ed. Kairós – 1995
  • WILBER, Ken: "Los tres ojos del conocimiento" – Ed. Kairós – 1991
  • WILBER, Ken: "Breve historia de todas las cosas" – Ed. Kairós – 1991
  • WILBER, Ken: "El ojo del espíritu" – Ed. Kairós – 1991

MISTICOS VS. PSICOTICOS

"...Freud (1962) interpretó las experiencias océanicas como indicadores de desvalimiento infantil; Alexander (1931) consideraba la práctica de la meditación como una catatonía autoinducida y el Grupo para el Avance de la Psiquiatría (1976) veía "formas de comportamiento intermedias entre la normalidad y la psicosis"."(1)

"Las similitudes obvias entre las regresiones esquizofrénicas y las prácticas del yoga y del zen indican simplemente la tendencia general de las culturas orientales a retraerse en el sí mismo ante una realidad física y social abrumadoramente difícil." (2)

"Independientemente de que algunos estados extáticos y místicos (conversiones religiosas súbitas, preocupaciones metafísicas, etc.) hayan sido estudiados en relación con cuadros neuropsiquiátricos precisos (esquizofrenia, epilepsia del lóbulo temporal), el fenómeno místico per se es susceptible de análisis fenomenológico y neurofisiológico. Existen sintomatologías "psicóticas" puramente culturales, y para comprenderlas es necesario adaptar el enfoque y el lenguaje de la mística, que tanto en Oriente como en Occidente ha tenido representantes que aún tienen mucho que decir al hombre de hoy sobre la "experiencia fructífera del absoluto" (Maritain)" (3)

Como podemos apreciar en base a lo anteriormente expuesto, en un lapso de medio siglo entre un comentario y otro, simplemente hemos "avanzado" de considerar la experiencia mística y aún el estado místico (diferencia que a su momento habremos de señalar en forma explícita), como una "catatonía autoinducida" para llegar a sintomatologías "psicóticas" puramente culturales, a las cuales "para comprenderlas es necesario adoptar el enfoque y el lenguaje de la mística".

En este trabajo pretendemos establecer la existencia de manifiestas diferencias no sólo de grado sino de esencia entre, por decirlo así, el ser místico y el ser psicótico.

Uno de los exponentes más claros en demostrar dichas diferencias ha sido Ken Wilber, con su modelo de la "falacia pre/trans" (FPT.).

Para comprender dicho modelo, consideremos –al igual que lo hace este autor- la conciencia como un verdadero espectro de niveles, desde los más bajos a los más elevados. Así podemos considerar estados pre-personales o pre-racionales; niveles personales o racionales; y aquellos que son trans-racionales o trans-personales.

La falacia FPT. opera cuando elevamos los niveles pre-personales y los equiparamos con los trans-personales, como han hecho los junguianos y sus arquetipos colectivos; o por el contrario, devaluamos los estados verdaderamente trans-racionales y los asimilamos a niveles de carácter pre-racional como lo han hecho los freudianos.

Obviamente, el modelo médico al ser de carácter empírico-analítico no puede pasar de la simple –aunque no por ello deje de ser importante- medición cuantitativa sin poder establecer parámetros cualitativos de diferenciación.

Pero no sólo los psicólogos y los médicos y neurofisiólogos han in-comprendido el(los) verdadero(s) estadio(s) transpersonal(es). El conocido mitólogo Joseph Campbell por su parte afirma: "El chamán es una persona (masculina o femenina) que en su tierna adolescencia pasó a través de una grave crisis psicológica, lo que actualmente se llamaría psicosis". (4)

Y más adelante refiere: El yoga también es una esquizofrenia intencionada: se rompe con el mundo, se realiza una inmersión en el interior, y el alcance de la visión experimentada es de hecho el mismo que el de la psicosis".(5)

Por si esto fuera poco, concedanme el agregar un par de estrofas más: "Permitanme que les diga algo que he oído hace poco sobre las maravillas de la zambullida interior esquizofrénica" (6); "...lo que quiero decir es que nuestro paciente esquizofrénico está en realidad experimentando inadvertidamente la misma beatífica profundidad océanica que el yogui y el santo siempre se esfuerzan por gozar; la diferencia es que, mientras que éstos nadan en ella, aquél se ahoga". (7)

Considero que ni cabe que decir que quien haya visto a una persona esquizofrénica, sabe que ello no tiene nada de "beatífica profundidad" ni de "maravillas de la zambullida".

Disculpándonos de y por esta pequeña transgresión, volvemos a destacar la importancia de entender que en un cuadro psicótico no se ha accedido a la diferenciación yo – no yo, puesto que no hay y ni siquiera existe un yo o ego. Y de existir es una estructura de características tan primitivas y frágiles que el menor embate de la realidad puede provocar el consabido "derrumbe psicótico".

El místico por el contrario es alguien que ha tras-cendido el ego. En este caso el mismo pasa de ser el centro del sistema de identidad del yo para configurarse como parte de un sistema superior. Es decir, no es ni eliminado ni reprimido, sino integrado como parte co-constitutiva de una identidad superior.

Creemos oportuno a estas alturas dar cuenta de la diferencia existente entre una mera experiencia mística y un verdadero estado de estas características.

En el primero de los casos se trata de algo provisional, de una simple experiencia, es decir, hay una toma de contacto con una realidad de nivel superior, pero luego se vuelve al nivel de conciencia desde el que operamos en forma cotidiana, dado que el mismo actúa como un centro de gravedad que nos atrae.

Por el contrario, en el caso de acceder a uno de los niveles transpersonales, estaríamos ante una estructura básica de carácter permanente, o sea, que el sistema de identidad del yo operaría desde y a partir de ese nivel de conciencia.

En este sentido, consideramos oportuno el uso de este espacio para recalcar, a tono con lo que hemos venido exponiendo, que en todo proceso de desarrollo psico-espiritual siempre es necesario y fundamental contar con un buen asentamiento en los niveles "personales", es decir, tener presente que debemos tener un ego bien desarrollado e integrado como punto de partida para su posterior y eventual trascendencia. En caso contrario, tengamos en cuenta que mal habremos de poder trascender aquello que ni siquiera hemos podido llegar a estructurar y aún el desear hacerlo puede que no conduzca más que a un debilitamiento y posible derrumbe de un sistema del yo escasamente fortalecido en los niveles racionales, con su consecuente regresión hacia estructuras pre-personales.

Entendamos bien, el místico es el que ha establecido un ego bien integrado y a partir de ahí se catapulta hacia superiores niveles de conciencia, con el fin de configurar verdaderas estructuras trans-personales. El psicótico, por el contrario, ni siquiera ha logrado establecer y definir un ¿quién soy?.

Para concluir, cabe realizar una pertinente precisión en lo atinente a si una persona psicótica puede acceder a experiencias trans-personales. Si lo hará, pero interpretará las mismas desde su nivel propio de conciencia así que en vez de afirmar: "Mi esencia divina es una con la esencia divina de la cual todos participamos", manifestará por el contrario: "Yo soy Dios", y ya hemos sido testigos de las masacres que ello ha connotado.

Dado que lo anteriormente expuesto es un leve acercamiento a uno de los múltiples implicaciones de la Philosophia Perennis, consideramos oportuno recomendar un sitio para el intercambio de ideas y la reflexión conjunta en:

http://groups.msn.com/philosophiaperennis-kenwilber/

Ello pretende profundizar en cuanto a la consideración de modelos emergentes con el nacer de este nuevo milenio y tendientes a generar una verdadera revolución transformativa a nivel personal, social y universal.

BIBLIOGRAFIA CITADA

  1. WALSH, R. y VAUGHAN, F. Comp.: "Más allá del ego" – Ed. Kairós/Troquel – 1991, pág. 66
  2. Ibid.: pág. 58
  3. VIDAL, G. y ALARCON, R.: "Psiquiatría" – Ed. Médica Panamericana – 1986, pág. 655
  4. CAMPBELL, J.: "Los mitos" – Ed. Kairós – 1994, pág. 236
  5. Ibid.: pág. 242
  6. Ibid.: pág. 252
  7. Ibid.: pág. 253

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

  • BHAGWAN SHREE RAJNEESH: "Psicología de lo esotérico" – Cuatro Vientos Ed.

– 1980

  • GROF, S.: "Psicología Transpersonal" – Ed. Kairós – 1994
  • NARANJO, C.: "Psicología de la meditación" – Ed. 4 Estaciones – 1989
  • WELWOOD, J. (Ed.): "Psicoterapia y salud en Oriente/Occidente" - Ed. Kairós –
  • 1990
  • WHITE, J. (Selec.): "La experiencia mística" – Ed. Kairós – 1986
  • WILBER, Ken: "Los tres ojos del conocimiento" – Ed. Kairós – 1991
  • WILBER, Ken: "Breve historia de todas las cosas" – Ed. Kairós – 1991
  • WILBER, Ken: "El ojo del espíritu" – Ed. Kairós – 1991

"MITO, SUEÑO Y TRASCENDENCIA"

Decía San Buenaventura que todo conocimiento es una especie de "illuminatio". Creo que con eso se refería a lo mismo que el gran psicólogo moderno, William James al señalar que el conocimiento implicaba una aprehensión inmediata y directa de una experiencia, independientemente del tipo cualitativo de la misma.

Este místico afirmaba en ese orden de cosas la existencia de un "lumen exterius" que permitiría el conocimiento de los objetos sensoriales (ciencia empírico-analítica); un "lumen interius" (la fenomenología, el conocimiento filosófico, la religión exotérica, etc.); y un "lumen superius" (la religión esotérica, la mística). Hugo de San Víctor habría de referirse a ello posteriormente como "cogitatio"; "meditatio"; y "contemplatio" respectivamente.

Realizado este necesario preámbulo, procedamos a comprender el o mejor dicho, los significados del "mythos".

Durante gran parte de la historia de la humanidad occidental, se identificó como mito a todo aquello que no puede existir en la realidad, o sea, se lo entendía como una fábula entretenida, sin mayor valor que el netamente literario.

Pero como dice Mircea Eliade: "...sociedades en las que el mito tiene –o ha tenido hasta estos últimos tiempos- "vida", en el sentido de proporcionar modelos a la conducta humana y conferir por eso mismo significación y valor a la existencia" (1)

En el primer caso -el entendimiento del mito como un cuento o una leyenda, creada por mentes "primitivas"-, estaríamos ante la aplicación de la "cogitatio", es decir, aquello a lo que el mito hace referencia no existe (por ejemplo, los dragones y los unicornios no existen ni existirán).

En el segundo caso hay una aplicación de la "meditatio" y en ese sentido podríamos convenir en la presencia de dos vertientes: una de ellas es a la que hacía referencia Eliade, es decir, existen pueblos que consideran el mito como una historia verdadera. Como refiere este autor: "El mito le enseña las "historias" primordiales que le han constituido esencialmente, y todo lo que tiene relación con su existencia y con su propio modo de existir en el cosmos le concierne directamente" (2)

La otra vertiente, que es de la que nos ocuparemos en la presente exposición, nace a principios de siglo pasado, pero encuentra su verdadero auge a partir de la segunda mitad del mismo, y es a lo que hace a la fenomenología psicológica de los mitos y así llegan a ser considerados como mapas evolutivos del desarrollo de la psiquis humana.

Por último, el entendimiento del mito a través y mediante la aplicación del "lumen superius", estaría dando cuenta de un vehículo o herramienta para un desarrollo verdaderamente trans-personal.

En el presente artículo, como ya manifestamos, hemos de dar cuenta del uso y comprensión del mito como mecanismo operacional para navegar hacia y dentro de nuestros espacios interiores, así como su posible utilización para el despliegue de una conciencia trans-racional. El mito en cuanto tal da cuenta de un sistema de integración socio-cultural propio de una visión del mundo etnocéntrica y divisiva. Aquí lo que hacemos es trabajar el mito en cuanto un "modelo metafórico" y no una "historia sagrada".

Una de las posibilidades más interesantes y profundas para la aplicación de los mitos en nuestras vidas personales, en lo que hace a su valor instrumental para el auto-conocimiento, tiene que ver con el trabajo en el aquí y ahora desarrollado por la Terapia Gestalt y a su engarce con y dentro de una matriz hermenéutica configurada por lo que se podría denominar como la re-creación del "tiempo primordial".

Todo mito da cuenta para las sociedades tradicionales de una historia sagrada sucedida "in illo tempore". Es sagrada en tanto que hace referencia a seres sobrenaturales, pero también es verdadera pues refiere a realidades, en el sentido de que da cuenta de cómo algo ha llegado a existir.

En este sentido re-vivir un mito es una experiencia re-ligiosa en tanto se distingue de la experiencia cotidiana, pero además se re-cuerda (en el sentido etimológico de volver a pasar por el corazón), estando inmeros en este "tiempo primordial" y no en la temporalidad ordinaria, es decir, hay una verdadera re-actualización del mito. Así podemos llegar a afirmar que un mito es en su estructura un verdadero "imago mundi", en tanto da cuenta de un origen, donde la creación del universo, del mundo es "la" creación de la cual han de derivar todas las subsiguientes.

Y es esa re-creación en un tiempo considerado sagrado lo que implica la necesidad de ritual, pues no estamos ante una simple re-memoración de carácter intelectual sino ante una re-actualización contemporánea, en el aquí y ahora; pues es la primera manifestación de algo lo que es significativo y válido y no sus sucesivas repeticiones.

De esta manera el ritual opera como un verdadero "regressus ad uterum", aunque no en el sentido freudiano sino en el de una verdadera praxis óntica que re-conduce "in illo tempore", es decir, no da cuenta de un regreso hacia atrás, de una in-volución sino de una verdader evolución mediante el re-cuerdo "ab origine".

Ello nos conduce al estudio de los sueños, en cuanto hace a su connotación de una mitología personal, o sea, el sueño daría cuenta de una historia sagrada pero de carácter personal e íntimo. Son un verdadero mensaje existencial que dan cuenta de y se originan en lo más auténtico de nuestro ser.

Por consiguiente, al re-vivenciar en el aquí y ahora mi(s) sueño(s) se produce un "descensus ad inferos" , en el sentido de constituirse en una verdadera prueba iniciática, una reactualización de nuestra esencia más profunda, con lo que se nos permite una re-integración de nuestras partes alienadas así como el re-conocimiento y aprehensión de nuestras potencialidades.

Así, el trabajo con los sueños deviene en un verdadero rito de iniciación. Por un lado entendemos que toda iniciación comporta el carácter y el significado de un segundo nacimiento y ello conlleva en forma implícita tanto la necesidad de una muerte como de una resurrección, es decir, ha de producirse una plena y completa re-novación y re-generación de la existencia. Y ello opera a través de un "regressus ad uterum", entendido este como el caos, el vacío fértil pleno de potencialidades probables pero que aún no han coagulado en el mundo de las experiencias concretas. Pero es justamente desde y a partir de dicha matriz primigenia, de donde habremos de re-surgir, en y a través de un proceso que constituye además el eje de lo que Campbell denomina el "monomito".

Como dice este autor: El sueño es el mito personalizado, el mito es el sueño despersonalizado; tanto el mito como el sueño son simbólicos del mismo modo general que la dinámica de la psique." (3)

Dado su carácter a-temporal y a-espacial tanto los mitos como los sueños pueden oficiar como verdaderos vehículos hacia niveles de conciencia superiores al cotidiano. Es decir, darían cuenta de una prescripción instrumental, de ser un manual, una guía de y hacia lo que en verdad nos define en cuanto a nuestra esencia última.

De ello da cuenta la "Philosophia Perennis" tema del cual ya hemos realizado un abordaje en otros escritos monográficos.

Para concluir hemos de dar cuenta que la importancia del "mythos" no radica en su carácter literario ni menos aún en su falsedad por y dada su inadecuación de y mediante verificación empírico-analítica, sino que su riqueza radica en la esencia de su silencio, en lo latente, en lo que dice sin decirlo.

El mito y el sueño son ambos verdaderos "koanz" del budismo zen. Como hubo dicho Confucio de Lao Tse, decimos nosotros ahora: "El mito y el sueño son como el dragón, lo que está más allá de mi comprensión".

Dado que lo anteriormente expuesto es un leve acercamiento a uno de los múltiples implicaciones de la Philosophia Perennis, consideramos oportuno recomendar un sitio para el intercambio de ideas y la reflexión conjunta en:

http://groups.msn.com/philosophiaperennis-kenwilber/

Ello pretende profundizar en cuanto a la consideración de modelos emergentes con el nacer de este nuevo milenio y tendientes a generar una verdadera revolución transformativa a nivel personal, social y universal.

BIBLIOGRAFIA CITADA

  1. ELIADE, M.: "Mito y realidad" – Ed. Kairós – 1999, pág. 10
  2. Ibid.: pág. 19
  3. CAMPBELL, J.: "El héroe de las mil caras" – FCE. – 1997, pág.

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

  • CAMPBELL, J.: "Los mitos" – Ed. Kairós – 1994
  • CAMPBELL, J.: "Los mitos en el tiempo" – Emecé Editores – 2000
  • ELIADE, M.: "La búsqueda" – Ed. Kairós – 1999
  • WILBER, Ken: "Los tres ojos del conocimiento" – Ed. Kairós – 1991
  • WILBER, Ken: "Breve historia de todas las cosas" – Ed. Kairós – 1991
  • WILBER, Ken: "El ojo del espíritu" – Ed. Kairós – 1991

 

Lic. Germán H. PASTORINI

Licenciado en Psicología

Montevideo-Uruguay


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